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El Coloquio de los perros es la Novela Ejemplar cervantina en la que aparecen Montilla y la Camachas. Sus protagonistas, dos canes, Cipión y Berganza, también pretenden serlo de nuestra revista. En cada número, a través de sus reflexiones y posturas en páginas centrales, uno a favor y otro en contra, iremos tratando temas de interés para nuestra sociedad. Esta sección, junto al editorial, las noticias de nuestras actividades, el cómic, la fotografía, la poesía, los artículos de opinión (ladridos perrunos de nuestros colaboradores), las recomendaciones y el comentario especializado de un invitado son los que irán rellenando de contenido, número tras número, y esperemos que por muchos, este Ladrío nuestro y vuestro.

Sumario 3. Editorial 4. El coloquio y sus lectores. José Alfonso Bellido Mora 6. Opinión. El precio del olvido por Carlos Alberto Prieto 8. Opinión. “No direction home” Óscar Marcos Jurado 10. Cipión. Música de ahora? 11. Berganza. Música de antes? 12. Opinión. «Cada noche, en el Bada Bing» por JRa García Gámez

16. Microrrelatos por Sara Martínez 17. Poesía por Antonio Torres 17. Ilustración por Esther Rodríguez 18. Entrevista por Sonia Zurera 20. Contraportada entrevista a Enrique Rubio Con la colaboracion de: Jose Alfonso Rueda José Manuel Márquez Rafael López

13 Comic por Alex Sánchez

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14. Narrativa. La mujer cucaracha por Ángel Hurtado Muñoz 15. Comic por José M. Márquez «Mane»

Portada: José M. Márquez «mane»


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Música, pintura y escritura. ¡Qué tres artes tan primigenias y esenciales! Desde que el Homo sapiens sapiens existe como tal ha usado para sus ceremonias, sus rituales, sus celebraciones, la expresión de sus estados de ánimo o, simplemente, para deleitarse en la belleza sin más estas tres manifestaciones de abstracción y de armonía que nos distinguen como seres racionales y, a su imagen y semejanza, nos acercan a la divinidad. Ya era hora, pues, de que en El coloquio de los perros uniéramos estas tres artes y dedicáramos nuestro concurso a ellas. Tras siete ediciones de solidaridad e interculturalidad, de Sanchos y Quijotes del siglo XXI, de reírnos por no llorar con el humor social, de superhéroes anónimos del día a día, de hacer un guiño al cine o de encontrar la verdad en el vino, a la octava hemos decidido que es momento de que la música empiece a sonar. Mucho hemos cambiado desde que, alrededor de una hoguera, bajo el cielo estrellado, se produjeran los primeros cánticos. Cuerdas, vientos, percusiones, voces armoniosas han conducido la historia de la humanidad y han evolucionado con ella: instrumentos, sonidos, melodías, agrupaciones, tecnologías han cambiado para ponerse al servicio de lo humano y de lo divino. Nuestras antecesoras Las Camachas, hechiceras cervantinas que Cipión y Berganza inmortalizaran en su coloquio de perros, ya mezclaban sus sentimientos y emociones al son de letanías rituales, de sones, dibujos y escritos. Cuatro siglos después queremos recoger ese espíritu en nuestro concurso de relato corto y fotografía a través de textos e imágenes que, al igual que la música, también se han vuelto globales y digitales y llevan a nuestros canes a plantearse en esta revista la sempiterna cuestión: ¿cualquier tiempo pasado fue mejor? La respuesta la tiene nuestro jurado. Que comience la función; lo importante es participar. ¡Música, maestro!

El Ladrío

Invierno 2009 Nº 13 Año V Depósito Legal: CO-1592-2006 ISSN: 1887-1437 Tirada: 500 ejemplares Ejemplar gratuito Edita: Asociación cultural El coloquio de los perros Aptdo. Correos 122. 14550 Montilla (Córdoba))

El Ladrío es una publicación plural y abierta que no hace necesariamente suyos los artículos y comentarios particulares que en ella puedan aparecer. Los autores de la sección «Cipión y Berganza» escriben defendiendo dos posturas distintas sobre un mismo tema de interés a petición de los editores de esta publicación. Los opiniones reflejadas en estos artículos no tienen por qué coincidir con las de sus autores.

www.elcoloquiodelosperros.es

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Por José Alfonso Bellido Mora

La Abuela ROCK Las gentes de “El Ladrío” me abren las puertas de su revista cultural para que explique las actividades de la Asociación La Abuela Rock, a lo cual me brindo a la vez que agradezco su invitación. Esta Asociación, aparte de realizar excursiones, rutas de senderismo, audiciones, etc…, tiene como principal objetivo el homenaje al rock español, que en este año próximo celebra su VIII edición. Ante todo, me gustaría dejar claro que lo que esta asociación organiza no es un mero concierto de rock sino unas jornadas sobre este tipo de música, evento muy ambicioso por nuestra parte, pero que nos llena de satisfacción al ver cómo Montilla se llena de todo lo que se mueve alrededor del mundo del rock durante una semana. No hay que dejar en el olvido que en siete años, durante las ediciones anteriores, han pasado por nuestro pueblo la flor y nata de todo lo concerniente a este movimiento cultural, desde productores de música y cine, portadistas de discos, críticos musicales, managers, músicos, nombres imprescindibles del mundo del periodismo como Beatriz Pecker, Jesús Ordovas, Paco Pérez Brian, Ricardo Pachón (productor de los discos de Camarón), los hermanos García Pelayo de Triana; escritores de libros como Luís Clemente, Kike Baba y Kike Turrón,etc…; Gervasio Iglesias, importantísimo productor de cine; documentalis-

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tas como Alfonso Arteseros, etc… Así mismo, durante estas ediciones se han llevado a cabo diversos actos como exposiciones temáticas sobre los homenajeados, en las cuales nos ceden pertenencias de su propiedad, imposibles de ver si no fuera por este tipo de eventos. También se han realizado proyecciones de películas y documentales musicales. Como podéis observar, un amplio abanico de actividades culturales que hacen que por una semana Montilla se convierta en la capital del rock nacional. El criterio que seguimos es homenajear a músicos que creemos han escrito una página en la historia del rock en nuestro país. Entre ellos, Miguel Ríos, Rosendo, Luz Casal, etc. Cabe destacar también la


edición por parte de esta asociación de dos libros, uno referente al rock andaluz y el otro a la historia de los grupos de música de Montilla. Mencionar que la edición de este último libro dio pie a montar un homenaje a estos grupos con la celebración de un concierto realizado este verano y en el que se presentaron los distintos grupos de Montilla que hacen rock en todas sus variedades, concierto que pasará a la historia de la música en esta ciudad. Fueron momentos inolvidables. No podemos olvidar que vivimos en tierra de vinos y que este liquido divino no falta en todos nuestros actos. Hermanamos el rock y el vino, año tras año, todos los participantes en nuestras jornadas pasan por la Sierra de Montilla para conocer los lagares del lugar, probar sus exquisitos vinos y así intentamos convertirlos en embajadores de nuestros caldos.

Para terminar, quisiera comentar que este año 2010 homenajearemos a un sello mítico en la escena del rock en este país, CHAPADISCOS, propiedad de Mariscal Romero, en el que grabaron grupos como LEÑO, ASFALTO, TOPO, BARON ROJO y un largo etcétera. Este homenaje lo comenzamos en 2009 con un concierto de Topo, que sirvió para abrir boca de lo que nos espera la primera semana de marzo de 2010: exposiciones, proyección de películas, conferencias y, como fin de fiesta, Mezquita, Bloque, Asfalto y Obús en concierto. Solamente me queda invitaros a que nos acompañéis en todos nuestros actos de esta VIII edición de homenaje al rock español y a la entrega del premio al merito rockero a estos grupos.

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Carlos Alberto Prieto

El precio del olvido fue ninguneado políticamente y solamente años después se le concedió el Toisón de Oro como reconocimiento a su labor. Tzvetan Todorov escribe que “la distinción entre verdad y ficción pasa a ser superflua ante las exigencias estrictamente pragmáticas de utilidad y convencional”. Así, la Historia se reescribe según las necesidades del momento y eso se ha traducido en muchos países en tratar de borrar ciertos hechos incómodos. Es cierto que una cierta dosis de olvido es necesaria a corto plazo; especialmente tras años de dictaduras, las sociedades requieren progresar y bienestar. Sin embargo, a medio plazo, incluso las peores páginas de la Historia deben incorporarse a la identidad colectiva de los pueblos, poniendo en su lugar a sus protagonistas. Alemania hizo un gran examen de conciencia en los juicios de

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l muro de Berlín es unos de los símbolos por excelencia del siglo XX, consecuencia de la derrota alemana en la II Guerra Mundial y ejemplo de la lucha entre democracia y totalitarismo. Curiosamente, sólo veinte años después de la caída del muro la mayoría de berlineses no recuerdan el trazado del muro según una encuesta recientemente publicada. Los berlineses fueron rompiendo el muro poco a poco y ya sólo quedan algunos tramos en pie, la rabia contenida durante años dio paso a la ira espontánea y a grandes esperanzas de cambio y reunificación. En pocos años, el olvido. Es un ejemplo de que la memoria colectiva puede ser de corta duración. Javier Cercas describe en su Anatomía de un instante cómo muchos oficiales implicados en el golpe del 23-F consiguieron condecoraciones a lo largo de su carrera mientras Adolfo Suárez


Nuremberg, Argentina o Chile han derogado leyes de inmunidad o punto final, Perú ha denunciado el expolio de Fujimori, etc. En España no ha sido posible hasta el momento llegar a una síntesis entre las diferentes visiones de interpretación de la Guerra Civil y la dictadura de posguerra. En el País Vasco un reconocido terrorista presidió una comisión de derechos humanos, en este caso el olvido y la indiferencia se usó para humillar a las víctimas. En todos estos casos se puso por delante durante años una dudosa razón de Estado por encima de la Justicia, el olvido como

sucedáneo de la reconciliación. Pero esa terapia no ha funcionado y finalmente ha sido necesario revisar los hechos pasados, tarde o temprano ocurrirá lo mismo en España. No puede cumplirse la letra del tango, “hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor”, y que las cunetas sigan llenas de cadáveres o los terroristas merezcan honores públicos. Hace veinte años que cayó el Muro de Berlín, no olvidemos que el totalitarismo en todas sus formas no puede equipararse a los valores democráticos.

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Óscar Marcos Jurado http://musicassette.blogspot.com/

“No direction home”

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Hace unos meses me compré el doble dvd “No direction home” (2005) sobre Bob Dylan, dirigido por Martin Scorsese. Con Dylan me pasaba hasta hace unos años como con otros (como “The Rolling Stones”), que aún gustándome algunas canciones no terminaban de convencerme, quizás por el endiosamiento que sus fans profesan hacia ellos como los “únicos genios de la música”. Prejuicio mayúsculo el mío, que estoy intentando dejar atrás, quizás y por alguna recomendación de amigo, me hice con este dvd. Es indudable la valía y el talento musical de Robert Allen Zimmerman, un hombre que se inventó a sí mismo y del que se ha dicho tanto que casi da vergüenza hablar o decir algo, porque está casi todo dicho. Aún así me atrevo a aventurar que gracias a este documental (según algunos, de los mejores documentales musicales que se han hecho en los últimos años), muy bien rodado, podemos acercarnos al enigmático Dylan, un tipo adusto y poco dado a hablar y hacer declaraciones, de ahí el acierto de Scorsese, quizás de los pocos que haya conseguido sacar algo a este hombre. Desde una entrevista hecha en el momento de realizarse la peli documental, Scorsese va intercalando un discurso “biográfico” con actuaciones, en las que siempre hay momentos de crítica por su famosa “conversión” de la guitarra acústica a la eléctrica, su paso del folk al rock eléctrico, con el acompañamiento del grupo que luego sería conocido como “The Band” y del que hablé en mi entrada de “El último vals”, un “pecado” que sus primeros fans no parecían poder perdonar y del que Dylan, una muestra más de su enorme ego, aún sigue hablando como si eso, más de 40 años después, fuera

tan importante. Lo realmente interesante, pienso yo, es su música y la evolución que produjo en la historia del rock & roll y de la música popular y no en las reacciones que produjo en su momento, más allá de servir de documento o muestra anecdótica. En todo caso, me ha parecido realmente atractivo cómo evoca Scorsese al primer Dylan, ultrajoven y completamente desconocido, un chico de Minnesota que llega a Nueva York copiando e imitando el folk sobre todo del gran maestro Woody Guthrie y de su famoso encuentro con él en un sanatorio mental, y en menor medida a Pete Seeger. Con una profusión de fotos, entrevistas y, en algunos casos, actuaciones inéditas, es de resaltar también lo bien que se recrea el ambiente de la década de los 60 y de los círculos bohemios de Nueva York, el ahora conocidísimo Greenwich Village, en los que conoce y frecuenta a músicos del panorama folk estadounidense del momento como Joan Baez, Peter, Paul & Mary, Maria Muldaur, Liam Clamcy o Dave Van Rock o poetas como Allen Ginsberg, que hablan sobre el Dylan de esa época. Y con ello comienza la segunda parte de este film documental en el que Baez habla del nulo compromiso político de Dylan, otra cosa es que simpatizara con ciertas ideas y que algunas de sus canciones se convirtieran en himnos generacionales de la izquierda estadounidense más comprometida, o bien cuando se cuenta la anécdota de que a la Mary de Peter, Paul & Mary un productor le indicaba que no podía ponerse morena porque no debía aparecer ante el público como una chica de piel blanca que vendía mejor y le daba un aire “romántico”. Es curiosa también la versión, posiblemente


cierta, de Dave Van Rock que da cuenta de que “The house of the rising sun” era suya antes que de Dylan y que la hicieron famosos The Animals haciendo incluso olvidar la versión de Dylan, un caso de “donde las dan las toman” en la versión de Van Rock. Ginsberg resalta la personalidad libre de Dylan que tuvo la valentía de sobreponerse al encorsetamiento e intento de manipulación de la izquierda estadounidense en torno al joven Dylan, aún veinteañero en pleno éxito de su disco “The Freewheelin’”. En esta segunda mitad del documental nos damos cuenta de la encrucijada en la que se vio el aún muy joven Dylan en esa época, en un cóctel peligroso

formado por digerir mal el éxito temprano, la fama asfixiante y su “conversión eléctrica”. Producto de su arribismo extremo y su ansia de libertad creativa, artística y “política” lo llevó además del cansancio producido por las giras continuas y un accidente de moto, a parar y a retirarse durante algunos años. Para mí, la gran valía de este documental es mostrar todo ello desde distintos puntos de vista y el del propio Dylan, poco dado a hablar incluso aunque sea de sí mismo. En resumen, un gran documental recomendable para conocer mejor a uno de los mejores cantantes y más influyentes compositores de la música popular en Estados Unidos y en todo el mundo.

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¿Música de ahora...

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Querido Berganza, he de reconocer que de vez en cuando todos tenemos la tentación de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Especialmente cuando nos acordamos del cine o la música de lo que llamamos “nuestra época” ´(¡cómo si no formáramos parte del presente que vivimos!). Aun aceptando este defecto, en el caso de la música popular, ¡vaya tiempos que nos han tocado soportar! La falta de imaginación, la repetición hasta el infinito de estribillos sin gracia, la clonación de triunfitos y sus sucedáneos con idénticos ritmos m a c h a c o n e s , sus bailecitos de saltimbanquis, sus letras absurdas y edulcoradas… Creo qu e n o e x a gero, es difícil para un cantante presentar algo original ya que el negocio marca una homogeneidad excesiva. De hecho, no puedo negar que hay muy buenos cantantes hoy en día, pero también es cierto que cantan composiciones malísimas y no desarrollan sus cualidades. Por ejemplo, la cantante inglesa revelación, Susan Boyle, tiene una voz prodigiosa. En su primer disco le han hecho cantar una versión pavorosa de Wild Horses de los Rolling, edulcorada con unos arreglos de opereta, algo tremendo. Y en cuanto a otros cantantes de moda y sus composiciones, durante meses nos han masacrado con el “Colgando en tus manos”. Siguiendo con letras difíciles de entender, no existe la bulería en singular, sino las bulerías. Otra moda maravillosa de nuestros días son los duetos, que antes se llamaban dúos; especialmente juntando a un “latino” cachas y una “latina” maciza.

Preferentemente uno de los dos debe hablar español con acento de Oklahoma City y la letra debe ser mitad en español y la otra mitad en algo parecido al inglés. Y no pasa un verano que no tengamos dueto de moda. No quiero resultar nostálgico, pero me dan ganas de poner a toda pastilla The eye of the tiger, ponerme una sudadera con capucha y empezar a repartir guantazos a diestro y siniestro. Canciones como ésta, independientemente de su estilo, son hitos en la memoria de la gente, no simples superventas. Cuando pasen los años, no creo que ninguno de los tristes éxitos (La Oreja de…, Melocos, Nena Daconte, Lady Gaga, El sueño de … y otros cuantos más) pueda convertirse en un himno y pasar a formar parte de la memoria colectiva de una generación entera. Por el camino se han quedado los cantautores, que eran unos plastas, sí; pero al menos se componían sus canciones y sabían tocar algún instrumento. También se han perdido las guitarras eléctricas contundentes, no suena rock en las radios tipo fórmula; y para oír flamenco de verdad, mejor te compras el disco … No es cuestión de ser elitistas, simplemente la música popular comercial de hace, digamos, 25 años, era mucho más variada que ahora: en las radios comerciales había tecno, pop, rock suave, heavy, baladas, copla, etc.. Había canciones horteras, sin duda, pero siempre podías cambiar de emisora y sintonizar algo diferente. Me temo que eso no es tan fácil actualmente.


...Música de antes? Querido Cipión, no me vale que critiques la música actual escudándote en lo menos granado. Poner como ejemplo del arte que derrochan los artistas de hoy día a cuatro gatos salidos del karaoke de OT, del tecnomaquineo discotequero poligonal, o a cualquier seudoartistucho aspirante a acudir a Eurovisión, es tan demagogo como si yo limitase mi diatriba a afirmar que la música que se hacía hace unas décadas (no hace falta irme muy lejos) se limitase exclusivamente a los discos de la Década Prodigiosa, de la movida más casposa y de expositores de gasolinera y bares de los de serrín en el suelo. Permíteme defender a los autores del siglo XXI, pero discúlpame si para llevar a buen puerto mi defensa debo salirme de las radiofórmulas comerciales y centrarme en el llamado “underground”: la escena indie y popera española goza a día de hoy de una salud inmejorable, el rock patrio llena por sí solo festivales veraniegos por doquier, incluso los DJ’s han sabido mantenerse al margen del cutrerío bakaladero de los 90 para centrarse en una madurez musical que toma referencias de infinidad de géneros, el flamenco parece revitalizarse con jóvenes talentos que siguen la estela de las grandes estrellas de antaño, pero que se permiten el lujo de abrir nuevos caminos; y me quedo corto si te indico que otros sonidos más minoritarios se han visto favorecidos por la piratería en lo que respecta a una mayor difusión de los mismos, ya que comercialmente quedaban relegados a segundos y terceros planos, como pueden ser los casos de las músicas tribales y folklóricas, o el jazz y el lounge que resuenan de fondo en cualquier cafetería de diseño que se precie. Permíteme de este modo justificar una vigencia

plena de todos los estilos musicales; no me vale eso que se dice de que no se hace nada nuevo, de que ya sólo se copia lo que tuvo éxito en el pasado, por la sencilla razón de que nada se copia, se toman inspiraciones del pasado (cierto) pero del mismo modo en que se buscan otro tipo de sonidos para obtener nuevas referencias musicales acordes a gustos más actuales. Muy manido está eso de “antes sonaban mejor” o “se han vendido a lo comercial”. Parece que cualquier grupo que triunfe en un momento dado está obligado a tocar la misma canción hasta el último día de su existencia, pero los tiempos cambian, y las personas también. Vale que tú, querido amigo de pulgas, te hayas quedado anclado en el pasado y que no quieras reconocer las bondades de muchas bandas actuales, que hacen un sonido tan bueno o incluso mejor que el de otras que tú veneras. Amigo Cipión, acaso los años 60, 70, 80 y principios de los 90 no produjeron truños de grandes proporciones al amparo de modas pasajeras de dudoso gozo para nuestras orejas. Si incluso estaba institucionalizado el diploma para el peor tema estival bajo el sobrenombre de “canción del verano”, título que en los últimos tiempos ha perdido relevancia fundamentado en un mejor gusto de generaciones más formadas musicalmente (me refiero a que han tenido la posibilidad de escuchar más música que ninguna otra generación precedente). Permíteme, Cipión, reconocerte que mi cuerpo vibra de placer con los acordes del “Ramble on” de los Led Zeppellin, y de repulsión hacia el “Aserejé”, pero no cejo en mi empeño de abrirte los ojos a una actualidad musical llena de calidad y muchas sorpresas que descubrirles a nuestra peludas orejas.

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por JRa. García Gámez

«Cada noche, en el Bada Bing»

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El Bada Bing es un club de striptease regentado por mi consigliere Silvio, cuyo habitáculo más entrañable está compuesto por una mesa de billar donde los federales fornican con alguna de nuestras chicas. De las perrerías cometidas en el Bing se podría hablar largo y tendido, con toda su apariencia de normalidad, tan surrealista como si cada noche hubiera que dar el pésame a la muerte. ¡Cuántos cadáveres sin papeles! Resulta difícil compaginar el cargo de capo de una de las familias mafiosas más importantes de la costa este con el papel de marido perfecto y padre de dos hijos adolescentes y desventurados; no es fácil vivir en una monumental mansión financiada por la extorsión y la usura, o desgarrar la mandíbula de algún indeseable al tiempo que acompañar a la hija mayor a las entrevistas de acceso a la Universidad. Fue un duro revés descubrir que mi propia madre, esa sacrílega, había encargado mi asesinato a unos sicarios de medio pelo venidos de Nueva York. Mi psiquiatra, con su conversación

interesante y su voz honda y calma, interpretó este acontecimiento como una venganza de un tal Edipo. Si alguien de la familia se enterara de mis visitas a la loquera podrían meterme una bala por el culo porque, para un capo, cualquier problema psicológico es como ser alérgico al oxígeno para una persona corriente. Mi vida es una confusión de errores aderezados con el tránsito de fulanas esbeltas, aunque tuve la suerte de dar con una buena tipa; dicen que detrás de cada mala bestia siempre hay una gran mujer. He sufrido fuertes golpes, como cuando tuve que rescatar a mi hijo del suicidio. Hace tiempo leí que el hombre tiene lugares en su corazón que todavía no existen, y para que puedan existir entra en ellos el dolor. Mi hija me calificó en una ocasión como alguien machista, violento y despreciable, que siempre buscó el provecho propio. No le faltaba razón. Mi esposa, por el contrario, adora mi perfume, una mezcla de whisky y Listerine y nada objeta cuando, de un manotazo, desplazo violentamente el tazón repleto de Cheerios que


cuidadosamente había preparado para mi desayuno. El dinero nunca fue un problema para mis ataques de pánico, nada que no pudiera solventarse en las calles de Jersey a base de drogas, sexo y violencia. Dice la doctora Melfi que soy un sociópata y que mi único mérito para la colectividad ha sido el pertenecer al sindicato de fontaneros. El hampa desgasta hasta el punto de que te parezca normal que tío Alzheimer dispare a bocajarro en la boca del estómago de un gordo entrañable mientras esnifa polvo de Avecrem. Resulta que todos, en el fondo, somos sospechosos de haber cometido algún crimen, aunque siempre he tenido la precaución de no ofender al mismo tiempo a Dios y al FBI. Puede que la muerte llegue en cualquier

momento entre ósculos a la parmesana, como me dijo un babeante ex-boxeador en la barra del Bada Bing: “es probable que ni la oigas cuando pase,… todo se verá de color jodidamente negro”. Conduciendo mi enésimo todoterreno, saboreo un exclusivo habano y en plena felatio suena esta melodía: “Te levantaste esta mañana. Tenías una pistola. Mamá siempre había dicho que tú eras el elegido. Dijo: eres uno entre un millón. Tienes que arder para brillar. Pero naciste bajo un mal signo. Con una luna azul en tus ojos,...” (*) Relato basado en el personaje Anthony Soprano, de la serie “Los Soprano”.

por Alex Sánchez

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por Ángel Hurtado Muñoz

La mujer cucaracha Vivía en la orilla del mar, los atardeceres los pasaba mirando el romper verdoso de las olas, su color esperanza. Regentaba un hotel decadente hoy, pero vibrante en el pasado. Sentada en la silla de madera aguardaba el paso de algún turista. Sus ojos eran especiales, se ennegrecían, en las bolsas se le acumulaban huevas infectadas provenientes de la arena fina de la playa, el viento al soplar las transportaba a sus ojos y estos las acumulaban, no podía cerrar los párpados y los microbios se le enganchaban, así poco a poco sus bolsas se hacían mas grandes.

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Los doctores intentaron convencerla, pero la gorda mujer cucaracha sabía desde muy pequeña como deshacerse de los insectos más grandes para dejar hueco a los próximos. Su método era apretar en la bolsa con el dedo meñique y despacito el bicho se deslizaba por el globo ocular hasta caer. Al principio los mataba, después intentó conservarlos metiéndolos

en cajas, pero morían. Eran sus únicos compañeros, nadie se acercaba a ella, se sentía sola y averiguó su destino, cuidarlos. El hotel se llenó de cucarachas y cada vez eran menos los turistas que dormían allí. Al cumplir los cincuenta años una pariente suyo interesada en heredar el hotel a su muerte la invitó a pasar unos días en Chiapa

de Corzo, para hacer el recorrido en lancha por el Cañón del Sumidero, solo había salido del pueblo para hacerse pruebas en sus ojos y decidió ir. Subieron a la lancha con Pancho, capitán experto, y más turistas. Les mostró en una mañana de niebla baja el ecosistema del Parque Nacional,


observó clases de aves nunca vistas, vegetación extraordinaria y lo que más la impresionó, el cocodrilo. Al parecer se quedó petrificada, conmovida y apesadumbrada al mismo tiempo, el criar insectos le gustaba pero la idea de tener un cocodrilo para ella, poder ser su madre la corrió por la venas y la llegó al corazón. No aguantaba a las personas, las odiaba por no comprenderla, ella tenía un don y en el mismo momento que su prima le oprimía con palabras se tiró de la

lancha. Pancho frenó, todos miraron al agua pero solo flotaban pedazos de madera podrida, desapareció cerca de la orilla, en una pared de piedra. La búsqueda del cuerpo, con tan poca visibilidad por la niebla, fue difícil. El tiempo mejoró tres días después, y muy temprano al cuarto día los servicios de emergencia siguieron drenando el río. Pancho dirigía la expedición comenzando siempre en el punto dónde la vio desaparecer. Ese día la visibilidad era perfecta y llegando al lugar, anclada

en la pared de piedra una majestuosa catarata de cien metros resbalaba hacia la superficie del río. El perfil del musgo creado de la nada formaba un cuerpo gordo y desde debajo de lo que parecían dos ojos el agua manaba, para que antes de encontrar su fin se transformase en millares de insectos.

por Mane

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Sara Martínez

Últimos pensamientos Muerte.

Es el único tesoro que hemos desenterrado esta noche. Sangre y tragedia en una tumba de hormigón, sinrazón y olvido. Veníamos a por justicia, pero un pirata de almas saqueó vuestros corazones hace tiempo. Hemos desempolvado un cofre lleno de diálogo, pero hace demasiados siglos que las palabras no son moneda de cambio. Las sustituyen las balas, más

rentables y de transacción rápida. La muerte, amigos míos. Ése ha sido nuestro hallazgo en este callejón de penurias. Tal y como están las cosas, el descanso es un bien preciado. Veo destellos dorados al otro lado del túnel.

La Novia de la Curva La primera vez que vi a la Novia de la Curva, me asusté tanto que pensaba que me estallaría el corazón. Seguí mi viaje bajo aquella tormenta de mil demonios; llegué chorreando a casa y me refugié en tus brazos. Dormí en paz, pues me convenciste de que me lo había imaginado todo. La segunda vez que la vi, creí estar volviéndome loco. Juntos indagamos por el pueblo y descubrimos la verdad: falleció una noche trágica de enero, un 16

día antes de la fecha fijada para que contrajera matrimonio. Me sentí desgraciado al ser consciente de la crueldad del destino, pero tú me colmaste de besos y me recordaste que aún existen cosas bellas. La tercera vez que vi a la Novia de la Curva, decidí casarme contigo. Al fin y al cabo, los fantasmas son fantasmas. Pero tú todavía estás aquí.


La sonrisa de Hiperión www.lasonrisadehiperion.blogspot.com

Borriquillo con intermitencia Hay quien se convierte en un demonio paseando por la calle libertad, con unas botellas de vidrio en las manos. Pero no todo en esta vida es oler a azufre y a vino; por bueno que esté el vino. Todos quisimos comprar esa alcancía que ya venía con los ahorros dentro.

Y no dejamos de ser las legañas de ese perrito sin dueño, que menea la cola porque es gratis. Ando llevando flores a mi tumba del cementerio; sólo por estar vacía. Eso sí, que nadie venga por el borrico, que el borrico no se lo lleva. Que me anda criando un pavo.

Antonio Torres Esther Rodríguez

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por Sonia Zurera López

Carlos Alonso Callero Encontramos a un hombre afable, extrovertido (nacido el 3 de junio de 1976 en Las Palmas), cargado de buen humor, hablamos con él de teatro: su profesión. Es Licenciado en Dirección de Escena y en Arte Dramático.

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Sonia: Carlos, al ver tu CV hemos comprobado que tienes dos licenciaturas. Tras estudiar Arte Dramático, ¿qué te llevó a estudiar la segunda? Carlos: Supongo que descubrí que me interesaba más la idea global y el poder contar una historia que el ser sólo parte de ella. Un actor es una herramienta más en manos del director. Me interesaba el arte dramático por la posibilidad de comunicarme con mis semejantes. Estudié dirección de escena y dramaturgia porque encontré cuál era mi vocación: dirigir espectáculos que tengan poesía en el fondo y la forma. S: Nos encontramos en la antesala de los premios MAX. Entiendo que te habrá llenado de satisfacción la nominación como espectáculo revelación. ¿Qué nos podrías destacar de la obra  Los Mares habitados? C: Es una obra que trata de un tema que nos atañe a todos y que como canario siento de manera especial: la inmigración. Creo que España es históricamente un ejemplo de fusión de culturas y razas, lo que no entiendo es que mueran tantas personas

en el mar por la falta de comunicación o previsión de los países implicados. La obra Los mares habitados nos habla de las raíces y los matices del problema desde una óptica sensible y poética: no se pueden contener los sueños de ninguna persona. S: ¿Tendremos oportunidad de verla en Córdoba? C: Eso me gustaría mucho, ya que Córdoba es una mezcla de culturas insólita y una ciudad bella que conozco desde hace años. Intentaremos gestionar que pueda verse por aquí. S: Hablando de ciudades, ¿no te trae un poco de cabeza el estar de un lado para otro: Madrid, Córdoba, Sevilla etc.? Quizás es un poco desconcertante para una profesión como la tuya en la que se requiere  concentración a la hora de dirigir. C: Además de dirigir soy profesor de arte dramático en la ESAD “Miguel Salcedo Hierro” de Córdoba. Estar a caballo entre tantas ciudades enriquece mucho, pero es verdad que desconcierta un poco. También


suelo dirigir mucho en Ciudad Real y en mi tierra. Lo difícil es explicarle eso a un inspector de educación que no entiende que un profesor de arte dramático debe tener experiencia profesional para poder transmitir algo… Bueno, dejando a un lado la situación en Andalucía de estos estudios, lo desconcertante sería no trabajar. Por ahora no me quejo, pero me gustaría equilibrar un poco la balanza. S: Carlos, ¿cuáles son tus gustos o inquietudes? Al margen del teatro, por supuesto. C: Me gusta ir al cine, desde pequeño soy bastante cinéfilo y creo que eso me ha ayudado en lo de aprender a contar historias. Me interesa cómo va el mundo pero he decidido enterarme por los periódicos e internet (creo que la televisión está demasiado contaminada en estos momentos). Aparte de eso, me gusta leer, montar en bici, ir a la playa, viajar, conducir de noche, cenar en

un buen restaurante de Córdoba, y cosas normales como a todo el mundo… S: Si te diéramos a elegir una obra de Lorca, ¿cuál sería? C: Así que pasen cinco años. La conozco de memoria, ya que fue mi trabajo de final de carrera. Según una sobrina del malogrado poeta, “la mejor propuesta que he visto del texto”…, jaja; unas flores nunca vienen mal. La estrené en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y fue como mi bautizo en esta profesión. S: Para terminar esta entrevista, nos gustaría conocer tu opinión sobre la política cultural del Gobierno. C: Hay buenas ideas pero poco dinero, estamos en tiempos de crisis y la cultura se relega al puesto final. No quiero opinar ni extenderme sobre “política cultural” cuando hay tanta gente pasándolo mal.

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CONTRAPORTADA Enrique Rubio, murciano nacido en 1978 y licenciado en Psicología, tiene ya un extenso curriculum de premios literarios, reseñando entre ellos el primer premio en el certamen de relato corto organizado por la Asociación cultural El coloquio de los perros en el año 2007, y el organizado por Booket para jóvenes talentos en el mismo año, cuya texto sería el germen de la que se ha convertido en su primer novela, Tengo una pistola, una obra que está siendo una auténtica 1. Apodos por los que te conocen Mi novia me llama “Gato” 2. Profesión Escritor (hoy) 3. Un libro Huérfanos de Brooklyn (Jonathan Lethem) 4. Una canción Do the Evolution (Pearl Jam) 5. Una peli Concursante (Rodrigo Cortés) 6. Un videojuego GTAIV 7. Una comida Salmorejo 20

8. ¿Qué tres cosas te llevarías a una isla desierta? Un mp3 con toda mi discografía, un saco de heroína para ir muriendo poco a poco por dobredosis, plácidamente, mientras escucho mi disco-

El coloquio de los perros

revolución en Internet y que cuenta con una excelente acogida por parte de crítica y público. El protagonista de “Tengo una pistola” es Cascaradenuez, que lleva una década sin salir de su casa. Tiene 25 años y sólo se comunica por Internet. Cada noche sueña que es el héroe de un videojuego en una Nueva York poblada por zombis. Tras recibir un extraño mensaje contacta por e-mail con Aenima, un sociópata convencido de que somos esclavos de los genes y de que debemos luchar contra la tiranía de Generatriz. grafía y... una pistola, por si falla la heroína 9. Un recuerdo de tu visita a Montilla La amabilidad y dulzura de sus habitantes, a años luz de los murcianos, y el buen rollo de los miembros de la asociación 10. 5 palabras que definan “Tengo una pistola”. Actual, psicológica, directa, tecnológica, cachonda 11. ¿Basada en hechos reales? No y sí. Basada en lo que me rodea, pero no autobiográfica. 12. Un actor que interpretase a Cascaradenuez. Alguien que hiciera su primera película. 13. Efectos de la crisis en un autor novel El escritor novel está en cri-

sis de por sí. No sé si me ha afectado la crisis económica aún más. 14. Un consejo a quienes quieren publicar por primera vez No querer publicar, no planear nada, sólo escribir. 15. Adelántanos algo de tu próxima novela Humor negro negrísimo, historia poliédrica, tema y forma diferentes. Protagonista: reencarnación de Hitler, el Che, Diana de Gales y Buda 16. ¿Dónde estará Enrique Rubio dentro de 10 años? En su habitación, escribiendo.. o trabajando de barrendero, o dentro de uno de estos vehículos que limpian las calles por la noche, escuchando música en el mp3... o muerto con Tengo Una Pistola convertido en un bestseller póstumo


El ladrío invierno 2009  

El Coloquio de los Perros es la Novela Ejemplar cervantina en la que aparecen Montilla y Las Camachas. Sus protagonistas, dos canes, Cipión...

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