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Una historia en los jardines de Palacio Anthony, Adolfo, Carlos, Fernando y Jorge Octubre de 2012


Érase una vez en un valle situado entre dos montañas, alejado de la mano de Dios en el que todo era tranquilidad, hasta que un buen día, un gran mal se desató sobre un pueblecito llamado Alamut. Dicho mal se llamaba Kaedwen y era el soberano de todo Tramórea excepto ese valle que se llamaba Geralt. Las ansias de Kaedwen por poseer dicho valle eran inmensas y lo quería con tantas ganas que ese día no aguantó más y decidió atacar. Kaedwen ordenó matar a todos los habitantes pero por suerte había un grupo de valientes guerreros llamados Anthony, Adolfo, Carlos, Fernando y Jorge.


Estos guerreros tenían armas muy raras y poderosas. Una de ellas era el tridente de Poseidón, otra era el arco de Apolo. Algunos tenían el poder de crear dragones, otro podía volar como cupido y el último podía mover cosas con la mente.


Los guerreros huyeron hacia el bosque en el que encontraron refugio en una gran y enorme Secuoya mĂĄgica que les dio de comer bellotas y castaĂąas.


De camino hacia el bosque se encontraron con todos los que osaron desafiar a Kaedwen que tras luchar contra ĂŠl y perder les habĂ­a convertido en piedra.


Decidieron matar a Kaedwen pero primero tendrían que atravesar un gran lago lleno de pirañas y cisnes asesinos. Cuando llegaron al lago el más inteligente usó sus poderes telepáticos para hacer un puente y cruzar sin problemas hasta el castillo de Kaedwen.


Una vez estuvieron dentro del castillo y gracias al que podĂ­a volar como cupido, se colaron por una de las ventanas. Pero cuando entraron Kaedwen les estaba esperando con todo su ejĂŠrcito armado hasta los dientes y preparado para acabar con ellos.


-Matadlos -dijo Kaedwen y empezó la batalla. Duró mucho, mucho tiempo hasta que derrotaron al ejército y empezaron a luchar contra Kaedwen. La lucha duró todavía más que la anterior, posiblemente sea la batalla más larga y más emblemática de la historia. Cuando Anthony, Adolfo, Carlos, Fernando y Jorge estaban a punto de morir se dieron cuenta de que juntos podían vencerle, así que juntaron sus fuerzas en un último ataque para matarle y lo consiguieron en el laberinto del jardín del castillo de Kaedwen.


En unos meses todo volvi贸 a la normalidad y pudieron seguir con su vida.


Y todos acabaron gritando de felicidad.


Una historia en los jardines de Palacio