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Pablo Aquiles Fortis Rodríguez Mérida


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Nota de dolor Poesía y comunicación Mancha de Resistencia La palabra como militancia cultural Caminando Juntxs, La Mancha y Las Fulanas Esas La buena calle, la calle buena ¿Qué es La Mancha? ...Y esa Mancha que brota, qué ...del sueño a la realidad Artificio, existencia y palabra en la voz de un sueño urgente Poesía urgente: vivencia, idea, anhelo Ojos que no ven Trabajar en colectivo, el oficio que se construye día a día POESÍA Sibusiso Nkundlane La Mancha Radio: Voces, música e ideas 10 11 AÑOS DE LA MANCHA Una Mancha de once años. Camina y va lejos colección la buena calle 2013 11 años ...un viaje

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ace poco, el 16 de diciembre de 2002 bautizábamos emocionados el primer número del periódico La Mancha. Saltamos hasta hoy, y once años después seguimos construyendo ese espacio que nos llevó del sueño a la construcción sostenida y militante. Otras experiencias se han ido sumando: murales, librería perfomances, viajes, encuentros. Han sido años de altibajos, de buenos y malos momentos, de abrazos y reflexiones profundas. Lo que sí hemos aprendido es que no hay fórmulas, la práctica reflexiva ha sido nuestra guía. Estos son los primeros once años, así que ahora es que falta. Por cierto, este nuevo formato inaugura una nueva temporada donde el colectivo imprime la revista. Por primera vez en once años nosotros mismos podemos imprimir. De esta manera nos libramos (parcialmente) de las imprentas privadas, pero debemos ponerle más tiempo al taller. De todas maneras el disfrute del trabajo colectivo sigue adelante… y no vamos a parar.

ISSN: 1690-2718 Depósito Legal: pp200201cs565 Tlf: (0212) 578 07 30 / 0416 631 72 12 Apartado Postal: 17362 zp. 1015-A Ipostel Parque Central Caracas Venezuela lamanchax@yahoo.com lamanchax@gmail.com http://www.lamanchaweb.blogspot.com

Consejo Editorial Oscar Sotillo Meneses Janette Rodríguez Herrera Francisco Issa Zambrano Gastón Fortis Silva

Colaboradores Oscar Rodríguez Pérez José Javier León Lucía Borjas

Imágenes LA MANCHA

Co-responsables Juan Carlos Sotillo Nicanor Cifuentes Gil Maracaibo-Edo. Zulia Leila Medina Jouseline Rodríguez César Santana Juan Pío Rondón Mariajosé Escobar

Gran Caracas

Roger Altuve Caracas

Solangel Morales Hely Uzcátegui Moisés Mirele Los Teques-Edo. Miranda Roger Altuve Ocumare del Tuy-Edo. Miranda Oscar Fernández La Victoria-Edo. Aragua Xoralys Alva López Leonardo Domínguez Catia La Mar Edo. Vargas Darién Giraldo Bogotá-Colombia

lamanchax@gmail.com Corrección Colectiva

Agradecimientos A tod@s l@s que creen en nosotr@s

LA MANCHA no se hace responsable de los comentarios emitidos por sus colaboradores.

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magino que está fuera de lugar ponerse a escribir sobre el dolor por estos días en que la agenda parece situarse en su lado contiguo: la felicidad, ese comodín de la banalización y el consumo que fue arrebatado, decomisado, arrancado de cuajo a las corporaciones por la odiosa revolución, dándole supremo rango viceministerial. Las voces desquiciadas de siempre dirán que es un paso más hacia el totalitarismo castro-comunista; que se le ha expropiado a ARS, Leo Burnett y demás especies afines su “legítimo” derecho a manipular haciendo uso publicitario de la felicidad hasta para vender parcelas en el cementerio. Pero esa materia solo será tema de discusión después de saldar el macabro asunto pendiente con la supuesta grabación de Chávez hablando con su hermano Adán, haciendo aparecer su fallecimiento como una conspiración “oficialista”. Aquí prefiero no enfocarme en el tema desde la óptica de la contra propaganda y los golpes comunicacionales, de eso han hablado y escrito no pocos especialistas. Prefiero indagar en ciertos estados enfermizos del alma que probablemente aquejan a esa sombría variación opositora que se conoce como escualidismo, categoría que bien podría encontrar lugar en un trabajo de Miguel Ángel Pérez Pirela llamado Perfil de la Discusión Filosófica Política Contemporánea, donde el autor busca delinear el “status quo del individuo” y la sociedad actuales, agobiados por un marcado carácter narcisista.

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“¿Será por eso que ahora la estrategia mediática consiste en intentar apropiárselo y antagonizarlo frente a Maduro en una maniobra contra natura? “

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En su obra, Pérez Pirela retoma la temática de cierto individuo al que se le prescribe una terapia especial para su padecimiento: deshacerse de toda atadura moral, de todo paradigma ético e histórico, puesto que se trata de un ser atomizado, confundido, afectado por un profundo egoísmo en un mundo que le “propone la relatividad como idea moral”, asestada en dosis masivas a través de la industria cultural y la manipulación psicológica. Si en alguna parte logran anidar las operaciones psicológicas es allí donde el individuo -confundido- se hace de una jerarquía de justicia, moralidad y valores terapéuticos señalados por Pérez Pirela como una suerte de pseudo autonomía con fines funcionales. ¿Dónde más podría tener asidero ese lóbrego montaje que intenta meter el dedo en la llaga mediante un Chávez redivivo? Se requiere de una generalizada condición social enfermiza como caldo de cultivo que el narcisismo contemporáneo podría suplir, pero que encuentra el más unánime rechazo en el sentido duelo popular expresado profundamente por la desaparición del líder bolivariano. Los factores de poder económico y religioso, es decir la rancia oligarquía que padecemos deseaba con toda “su arrechera” (sic) ver a Chávez muerto, impregnando a muchos oposicionistas de ese efecto espiritualmente morboso y costoso, que tiene múltiples maneras de pasar factura, entre ellos la insensibilidad, el odio y la rivalidad. Sin Chávez la existencia se les hace una cosa vacía, sin motivos, sin razón, sin sentido. ¿Será por eso que ahora la estrategia mediática consiste en intentar apropiárselo y antagonizarlo frente a Maduro en una maniobra contra natura? ¿Cómo van a hacer después que pretendieron emboscar, intrigar, infamar a un hombre cuando la afrenta estaba dirigida contra todo un universo? Ni siquiera entendieron cuando se les dijo a viva voz: ¡Chávez es un pueblo! Sobreviene la muerte tan esperada, tan deseada, tan provocada acaso. Pero entonces sucede que no se puede estar en paz con el alma así como así, porque en su egoísmo insano se encuentran incapacitados para una valiente actitud de duelo ante el enemigo político fallecido, inhabilitados como están -entre otros roles políticos de altura- para el estremecimiento luctuoso y más aún para expresarlo en buena lid. Como sea que se quiera plantear, la verdad es que ellos también perdieron. Para su pequeñez política resulta inadmisible aceptar que perdieron a un adversario de talla mayor. Una pérdida de semejante envergadura nos hace acreedores de un duelo de elevada naturaleza política, un humano y gregario sentimiento digno de honrar en su justa medida, no ya por afecto, si no por respeto al antagonista que dejó un legado y marcó una época. Lo otro es tener que vérselas con las propias fantasmagorías cuando se trajina en constante juego con la muerte, como es el caso de cierta oposición que da muestras de estar desprovista de los más elementales signos mediante los cuales nos reconocemos como humanidad, como cultura ¿cómo civilización? Nosotros vivimos nuestra pérdida y desplegamos nuestro luto ante la desapari-


“Luto viene de luctus que significa dolor, aflicción ante la muerte. “

ción del Comandante. Esto encierra un notable simbolismo en el que el origen de las palabras puede darnos algunas pistas, en la convicción freireana de que “la semántica es existencia”, es decir que la palabra expresa nuestra manera de andar por el mundo. Veamos: Luto viene de luctus que significa dolor, aflicción ante la muerte. Se trata de un acto que nos permite ponernos en orden respecto a la desaparición o ausencia definitiva de seres queridos. Mediante el luto cerramos el capítulo que marca la muerte y quedamos en paz con aquella pérdida para seguir avanzando después de vivido y superado el período interior de duelo. El significado de duelo también es revelador, por una parte se encuentra la raíz latina duellum, asociada por los que saben de eso a “hombre respetable” y a “hombre al que se le teme”, condiciones ambas que se le atribuían a nuestro Comandante Eterno. Duellum nos lleva a contienda, desafío entre dos, el mano a mano que se jugó Chávez en muchas ocasiones, no con sus pequeños contrincantes domésticos, sino con el destino y con la Historia. Ese es el Chávez que vive poderosamente en nuestro recuerdo; con esa sustancia proveemos de continuidad a nuestros sueños y amaina nuestro dolor. Pero dolor nos conduce a otra raíz latina de duelo que viene de dolus con accidentada (cuestionada) historia etimológica y obvias connotaciones sobre el sentimiento que nos invade ante la muerte de un ser querido. Aparte de eso, dolus también da lugar a dolo o engaño, como por ejemplo esas acciones llenas de bajeza y manipulación que persiguieron de manera ignominiosa a aquella figura hecha Historia desde su luminosa insurgencia el mismísimo 4 de febrero de 1992. La fulana grabación de Hugo Chávez, supuestamente vivo después de sus exequias, hace parte de esa cadena de infamias tanto de los fraudulentos opositores de aquí como sus mentores imperiales. En ausencia mortal del hombre, necesitan matar la historia. De tal manera que considerando las palabras de Pérez Pirela, según las cuales “la historia en la arquitectura del fuero interno del individuo funciona como brújula moral”, nada gana el oposicionismo con su guerra psicológica entre las filas del pueblo chavista políticamente consciente. Lejos de eso se buscaría tomar ventaja en el alma inconsistente de un individuo despolitizado que desconociendo su pasado, desarticulado de su entorno y “partiendo de la nada quiere fundarse a sí mismo” donde moral y realización personal se oponen entre sí. Se trata de “un individuo que se une a los otros con un fin meramente individual”, enmarañado en su “yo omnipotente” se ve aquejado por la autocontemplación como forma manifiesta de la “enfermedad de la modernidad”. Sin veneración por la vida ni prosternación ante la muerte se ha vuelto extranjero, un pobre señor Mersault, que llevado de la indiferencia al odio, poco o nada le importa el duelo de los otros. Menos aún podrá dar cuenta de su suplicio. Nota de dolor o el retorno del señor Mersault Rúkleman Soto Sánchez Noviembre 2013

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i abuela solía ir a casa de una tía política que vivía cerca a desgranar dos o tres matas de café que estaban en su patio. Las bayas rojas llenaban una bolsa de tela, kilo y medio o dos kilos debían ser desconchados, enjuagados, puestos a secar y luego trillados, para varios días después ser tostados en una gran paila de acero puesta sobre cuatro topias en un fogón improvisado. Todo esto sucedía en un cobertizo de techo de zinc y paredes de tablas, construido en el patio de la casa cerca de un milenario tanque de agua y una batea. Toda la faena sucedía en un ritual perfecto, en una sincronización antigua de oficios, gustos, observaciones y conocimientos. Nada allí que-

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daba al azar, todo el complejo proceso de elaboración de ese kilo y medio de café circulaba por el torrente cultural de mi abuela que para esa época tendría alrededor de sesenta años. El recuerdo más penetrante de esta estampa que hemos contado era el aroma que despedían los granos de café cuando comenzaban a tostarse en el acero curado por el fuego y por los años. Yo correteaba junto a mi hermano alrededor del cobertizo y el aroma creaba casi un personaje palpable que llenaba de placer la tarde, el patio, la imagen de la abuela, la infancia. También están presentes los vestidos estampados de talle sencillo que la abuela usaba en todas sus faena, solía plancharlos con almidón, de modo que las mangas y la falda quedaban


“Estamos, aparentemente ante un recuerdo sencillo, de una memoria impregnada de afecto y de nostalgia...”

Oscar Sotillo Meneses Caracas

rígidos como una campana tañendo. Estos vestidos eran hechos a mano por una amiga de mi abuela que vivía a unas cuantas cuadras de nosotros, la confianza en la confección y en los precios databa de hacía décadas y miles de afectos. Nada de lo que he relatado hasta ahora ha calificado jamás para ser una noticia. No contiene este relato ningún elemento destacable que pueda trascender la memoria infantil de un ciudadano cualquiera. Ninguna costumbre o uso o conocimiento aquí esbozado, a simple vista, pertenece a ningún sistema sofisticado de conocimiento académico ni a un evento espectacular que mueva los sedimentados principios de la comunicación entre la gente. Estamos, aparentemente ante un recuerdo sencillo, de una memoria impregnada de afecto y de nostalgia que de una manera u otra ha guiado al ciudadano que la posee en algunos vericuetos durante su vida adulta. Es una costumbre bastante arraigada entre nosotros, al menos dentro de nuestras prácticas de análisis socio cultural, dividir, separa los elementos que van a ser analizados o estudiados. En la gran bastedad de nuestros métodos y tradiciones analíticas, lo primero que se hace, casi antes de observar, es separar y aislar los elementos que se quieren conocer. Y no hablamos solo de los métodos científicos, sino que aquí se pueden incluir fácilmente hasta las maneras empíricas de obtención de conocimiento. En esta marginalia de occidente donde vivimos se nos enseña a estudiar elementos aislados y a dejar en un segundo rango de importancia, las relaciones que establece este elemento con su entorno, y que son, la mayoría de las veces, las que les da la esencia que buscamos, pero que en el afán aislacionista dejamos olvidadas en un recodo del campo a donde nos ha llevado nuestro trabajo. Las materias, las carreras, los pensa de estudio, los programas académicos, son vitrinas, aun hoy, de la más viva apología a la disección. Todo allí está divido de tal manera que la víctima (el alumno) tendrá que hacer un inmenso esfuerzo para volver a redibujar el mundo ante sus ojos y establecer relaciones fecundas y creativas entre elementos que siempre le fueron mostrados como leja-

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nos. Este sistema que se niega a cambiar y que cada vez que es levemente molestado por otros sistemas de construcción de conocimientos mucho más efectivos, se sacude como un milenario cocodrilo tirando coletazos y dentelladas a diestra y siniestra, responde a la fórmula de que la sociedad en su totalidad está construida de la misma manera, es decir, en estancos aislados que funcionan independientes unos de otros, pero lo que sin duda está construido de esta manera es el universo laboral que funciona bajo la lógica del empleo. Para la acedemia y otras fuerzas dominantes en la sociedad, es preferible no ahondar en esto y formar a los ciudadanos para que una vez egresados de los centros de estudios universitarios obtengan un empleo decente en algunos de los estancos que la sociedad ha reservado celosamente para él. Ingenieros por aquí, abogados por allá, esto es solo para administradores, o médicos. No hay tiempo para redibujar el mundo, es necesario afianzarse en un estanco confortable y seguro, donde desarrollar la carrera, no vayamos a perder cinco años de la vida donde nos quemamos las pestañas. Los pocos ciudadanos que logran elevar la mirada por sobre este paisaje, terminan huyendo de la lógica empobrecedora de las carreras y refugiándose en oficios y laboriosiodades extraordinariamente ricas, pero sin ningún espacio reconocido en el tejido social. La casa de mi abuela quedaba, y aun queda, en la calle Cinco de Julio y la de mi tía, donde estaban las matas de café, en la calle Primero de Mayo. Era necesario atravesar la esquina del botiquín, las esquina de Morales, un español que vendía telas, una hilera antigua de cuartos de alquiles, y llegar hasta la esquina de los Barreto, que el pueblo llamaba los matacochino. En la otra esquina estaba la bodega de Gilberto bajo una frondosa mata de mango, esta casa era de bahareque y barro pintada de blanco con carburo y un gran rodapié azul añil. El olor que predominaba una vez se atravesaba los dinteles de las puertas, era querosén, pan, maíz seco desgranado y diminutas semillas de cilantro cubiertas de azúcar blanca pintada de colores. Todas es-

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“Las memorias privadas de un ciudadano que las atesora como un valor profundo y único, están más cerca de lo que llamamos poesía que del espectro de lo que en términos generales consideramos comunicación.” tas pequeñas calles iban a parar a una gran vía que conectaba el pueblo con el campo petrolero. Todo en este pueblo transcurría alrededor del campo petrolero, todo lo demás era marginal. Si revisáramos profundamente cada componente de estas memorias, daría como resultado una radiografía precisa de la historia de Venezuela. Tendríamos aquí elementos de asociación temporal que nos permitiría seguirle la pista a nuestros héroes, nuestras derrotas, nuestros sueños y nuestras más profundas manera de relacionarnos como sociedad. En cada olor de estas memorias hay un complejo entramado de acuerdos comerciales, de trazados de políticas erróneas o no, pero que se fueron quedando en nuestra piel como una costra imperceptible. Cada sabor que se evoca en estas estampas está asociado a una posición política y geográfica, a un diseño de mercado y a un atropello cultural imperialista. Trasluce igualmente un legado colonial que define la belleza y define qué es conocimiento y qué no, qué es religión y que son creencias ancestrales. Las memorias privadas de un ciudadano que las atesora como un valor profundo y único, están más cerca de lo que llamamos poesía que del espectro de lo que en términos generales consideramos comunicación, porque este último término se ha ido distanciando de su acepción original de esencia humana y necesidad biológica de interacción y ha ido a tener a los predios de lo tecnológico acompañado de otras palabras: “comunicación social”, “medio de comunicación”, etc. Así que cuando escuchamos la palabra comunicación


“La poesía ha andado los caminos de la arenga, del adorno verbal, del barniz académico, del rebuscamiento preciosista del lenguaje, pero también ha estado al lado de los pueblos en la construcción de su identidad...” no pensamos en el llanto de un bebé que tiene hambre o en los rituales de apareamiento de una mariposa, sino que vienen a nuestra mente aparatos, tecnología, densas tesis y maquinas prodigiosas sin las que ya nos cuesta imaginar nuestra existencia. Hemos sido entrenados para esto, y ese entrenamiento comenzó hace mucho tiempo, ya no podemos percibir una rendija en el descomunal entramado de conceptos distorsionados. Paralelo a la tecnología se asocia en la actualidad a la palabra comunicación, el término periodismo y la imagen espectral de los periodistas. Estamos ante un flagelo civilizatorio que ha convertido el fenómeno y el concepto de comunicación en un elemento de la lógica laboral asalariada, y lo ha empaquetado en un formulismo mediocre. Y para colmo de males este flagelo ha pretendido someter la comunicación a un problema de colegiatura y ha intentado ser la autoridad suprema en materia de comunicación. De aquí se ha desprendido que en el tejido comunicacional haya reinado una absoluta falta de imaginación, una mediocridad sin límites que ha engendrado la llamada “comunicación institucional” y un empobrecimiento progresivo del papel del ciudadano comunicador. En su lugar ha reinado la lógica laboral asalariada que depende de una línea editorial, sobre el compromiso social de un ciudadano con destrezas y herramientas que comunica siempre a favor de la lógica de la comunidad o de los intereses colectivos. Habría que despojar a la comunicación del bálsamo mediocre de la que ha sido impregnada por la práctica del periodismo. La poesía ha andado los caminos de la aren-

ga, del adorno verbal, del barniz académico, del rebuscamiento preciosista del lenguaje, pero también ha estado al lado de los pueblos en la construcción de su identidad y en la definición consciente de sus sueños. Aquellas memorias sensoriales de la abuela, si son vistas en conjunto con las de todos los ciudadanos, pasan a ser una bitácora afectiva, una cartilla de vuelo exacta donde se dibujan con detalles las pequeñas gestas, las épicas sencillas que van dibujando el gran paisaje de lo que llamamos patria. Pero la poesía ha sido parcialmente secuestrada por un tendencioso empeño de separarla de la palabra cruda, del sentimiento llano de la gente de la calle que todos los días se comunica, se enamora, construye conocimiento y arma su realidad mágica y dura. No han sido pocos los intentos de sembrar de alcabalas los caminos de la poesía, de asignarle requisitos, de bañarla de imposturas y artificios que pretenden buscar un efecto emocional barato, cuando no, impresionar vestida de camisones rimbombantes pero que dejan tras de sí la pestilencia vetusta de una relaciones sociales basadas en la dominación y el coloniaje. Si desmarcamos la comunicación de la lógica del periodismo y arreamos la poesía lejos del manoseo académico y de las imposturas de los farsantes estaremos dando un paso definitivo hacia el reencuentro con algunas esencias humanas que se fueron quedando olvidadas en los tortuosos caminos de la urgencia, en los recovecos de la tecnología mal digerida y en los arenales estériles del consumismo. Poesía y comunicación son dos hermanas fecundas, dos florecimientos de las capacidades humanas que deben ser preservadas al servicio de la construcción de espacios vitales maravillosos. No debemos dar tregua en la batalla por la belleza, por el amor, por la amistad y la construcción de los sueños. Los vientos soplan a favor de la vida, ahora que ha sido anunciado el fin de un mundo, se ha anunciado naturalmente el nacimiento de otro, de un mundo para la poesía y la comunicación. Mientras nos tomamos un café, entre memorias llama la savia original, los cantos ancestrales y la urgencia histórica de la construcción de nuevos espacios para la vida.

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Marianella Yanes Oliveros Glasgow-Escocia

íntame. Una palabra. Una mancha. El espacio en blanco que es un tormento. La calle, demoledora expresión de ¡YA BASTA! Píntame… El mundo en acción. Cambiante. Transformador. Háblame… Sueños de poeta. El camino trascendiendo al horror. El muerto de la calle del barrio. La mujer en la escalera esperando, ¿qué?, no sé, algo, ruido, ganas, trabajo, pan. El borracho en la plaza con hambre. El niño sin escuela. La señora sin sueldo. El ascensor ausente. La basura regada. Cuéntame de trazos irreverentes. De la rebeldía como grito reventando en las paredes sucias de los puentes, para convertirse en rostros y mensajes que detienen al incauto y dejan algo. Un corazón latiendo.Una tijera que rasga el periódico antaño, para que de cada tira nazca un ala, dos, miles. Pájaros volando en el pensamiento de los trabajadores, de los indignados del mundo. Aves revoloteando en las ideas. Espíritu combatiente. Fuerza de un lápiz. Acuarela cantando con voz propia, que la Patria es el hombre Carajo, la Patria es el hombre, el hombre… Eso es la Comunicación. Pero, ¿cómo se nace cuando decir es el reto de alterar lo impuesto cotidiano, el orden de la costumbre, para buscar lo que un día nos dijeron imposible? ¿Cómo se hace reinventando y enterrando un modelo comunicacional vacío, fatuo, deliberadamente condicionado para vender, vender, vender? En la Resistencia. Así lo dijo Freire. Y resistimos. En las barriadas caraqueñas; en campos desolados con campesinos

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“Eso fue lo que pasó durante el 2002, cuando el oficio llamó más que los títulos académicos, cuando la pasión sirvió más que el miedo...”

erradicando la desesperanza para tomar las riendas de su propia historia; en el mar nuestro de cada día, Caribe amable, alimento del Polo y de la mesa de los pescadores; en la sierra, con el Cóndor retomando la cúspide de las nieves perpetuas nuestras, andinas, expansivas e imponentes; en los humedales tejidos por la mano de ese llanero auténtico, olor a tonada y vara. Eso fue lo que pasó durante el 2002, cuando el oficio llamó más que los títulos académicos, cuando la pasión sirvió más que el miedo, cuando el convencimiento de que sólo podemos crecer haciendo y pensar pensando y escribir rehaciendo la palabra y que el conocimiento no es del que más sabe, sino del que sabe que todos sabemos; allí, en ese tiempo, aprendimos que nos habían engañado y que una televisora, que un periódico, que una radio, podía hacerse con el esfuerzo popular, aprovechando el claro del camino, las trochas olvidadas y, entonces, parimos la nueva historia de la Comunicación en Venezuela. La derecha nacional, cuya misión de acabar con el país fue arrasada por la decisión de las mayorías; pues como una marea que trae ardentía, conchas luminosas hasta la orilla, para enfrentar el poder de un concepto de Información tejido en las oficinas de las Inteligencias del mundo, los comunicadores de la calle se empoderaron y el discurso se hizo carne. ¿Quién dijo que nos quedaríamos sin prensa, sin televisión, sin radio, porque un Paro desleal traicionó a sus propios usuarios y usuarias? Este evento produjo un parto, el mayor contingente de

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“El 2002 fue un reto. La urgencia nos hizo más creativos y además nos consolidó como Red extendida por todo el país.”

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comunicadores populares y medios que país alguno ha tenido, demostrando -al fin- que un periódico nace en cualquier hoja de papel, que para la acción comunicadora basta una idea que se convierte en miles, democratizando las respuesta y las preguntas, los conceptos y la lucha. El 2002 fue un reto. La urgencia nos hizo más creativos y además nos consolidó como Red extendida por todo el país. El apoyo y la colaboración se profundizaron porque sabíamos cuál era el objetivo, y la necesidad surgió clarísima ante nuestros ojos. Parafraseando a una joven trabajadora petrolera, “en esa crisis, entendimos que el que sabía de una cosa era necesario, pero que lo que no se sabía se aprendería del otro, del que sí tenía ese conocimiento que se necesitaba, éramos uno juntos, todos, trabajando con fuerza y convicción, por eso pudimos contra el paro sabotaje”. Sí, por eso pudimos y podemos contra quiénes han querido detener el avance de nuestro proceso. En ese momento se trataba de defender anuestro país y a nuestra gente y hacer valer la decisión de las mayorías. Habíamos sembrado constitucionalmente nuestro camino y lo defenderíamos, y lo defenderemos, con trabajo, amor y convicciones. Sí, ese momento se expresó, se sembró y quedó registrado en la historia del mundo, desde una composición comunicacional diferente, auténtica y que cantaba con ritmo revolucionario. Los Medios Alternativos fueron escuchados como el eco de esas voces expandiéndose por los 916.445 km2 de nuestro territorio, que habían dejado sin gasolina, sin gas, sin petróleo, esos… los que se hacen llamar Sociedad Civil, los que se ponen el nombre de Gente, Gente de Petróleo. O sea, Gente de Fedecámaras, Gente de imperiales desatinos. Nunca dudamos los que defendimos los espacios de la Patria, que en definitiva el Siglo XXI comenzaba escribiendo su historia con letras populares, que hacían valer un propósito en acción llamado Socialismo. ¡Claro! ¿Fácil? ¡Nunca! Nos hemos crecido en las dificultades. A 11 de años de la reivindicación de fuerza popular más importante de nuestro país, del país que soñamos los amantes de la libertad; de los que creemos que la democracia es un ejercicio inalienable; que somos antiimperialistas y socialistas, que defendemos el liderazgo del Presidente Chávez, porque se lo ha ganado con acciones y con la demostración soberana ratificada en millones de votos, que no solo expresan su legitimidad, sino también corazón latiendo, esperanza, crecimiento ético y trabajo bueno; en estos 11 años, decía, que el papel de los Medios Alternativos, cada uno con sus especificidades, cada uno con su papel, su estudio, su calle, su cámara ardiendo, ha sido imprescindible y gratificante. Cada uno aportando lo que le toca en la defensa de esta inmensa geografía. La Mancha fue parida allí, así, con sabor de sancocho cocido con los muebles de una casa sin gas y eso, “eso”, no se olvida nunca.


l colectivo La Mancha, dentro de sus principios -recogidos en un decálogo- apuesta por la comunicación, la educación y la creación libres, partiendo de una concepción según la cual “todos somos creadores”, pero, al mismo tiempo, responsables de nuestros haceres y decires. Y establecer estos principios en un espacio donde el accionar militante se manifiesta a través de la comunicación en todas sus dimensiones (oral, gráfica, visual, plástica, etc…), ya es motivador de por sí, pues lo corriente es encontrarse con condiciones restrictivas para tales ejercicios. Un país, Venezuela, donde se han venido quebrando infinidad de paradigmas culturales desde que nació este siglo en brazos de la Revolución Bolivariana, ha servido como escenario para que ésta y otras experiencias contribuyan a ese propósito: salirnos del molde. Y creemos que uno de los aportes más significativos de La Mancha ha sido el acompañamiento a ese pueblo que aprendió a leer y a escribir en esta época, además de ofrecer un espacio a quienes, sabiendo

Dayana López Buenos Aires - Argentina

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Desde La Mancha se ha ejercido la lectura y la escritura desde una multiplicidad de soportes.

leer y escribir, no tenían asideros disponibles para poblar de palabras y sentidos esta construcción colectiva que llamamos Revolución. Si bien es cierto que gracias a las políticas editoriales del Estado se ha forrado de libros al país, democratizando el acceso a ellos por parte de la población, las experiencias alternativas basan su legitimidad en la libertad con respecto a lo mercantil y lo institucional, poniendo precisamente a la libertad como condición sine qua non del acto creador. Y esto ocurre con La Mancha, que en un panorama donde además la industria cultural nos somete al fenómeno de la “alfaguarización” o la “best-sellerización” de la literatura, se ha mantenido durante once años produciendo un record de 130 periódicosrevista, 25 libros de poesía, un libro cartonero infantil y uno del género ensayístico… todo esto y más- sin capital empresarial ni burócrata mediante; es decir, sin una puya, sin medio, sin cobres, sin real, sin plata…Con un camión de voluntad como capital aquí estamos, once años después, escribiéndonos y leyéndonos desde nuestras propias realidades, con los soportes de que disponemos. Parte de lo que somos Desde La Mancha se ha ejercido la lectura y la escritura desde una multiplicidad de soportes. No me detendré a detallar la experiencia muralista, radial o audiovisual de la legión de

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hombres y mujeres que han dicho y desdicho desde cada experiencia del grupo. Sí diré algunas cosas sobre lo que somos desde el campo editorial a partir de algunas definiciones que se han disparado desde la Argentina, donde acudimos a una efervescencia del movimiento cultural, reactivada desde la coyuntura política de 2001 en ese país. Sucede que el Colectivo de Editores Independientes de Argentina por la Diversidad Bibliográfica, Edinar, define al editor alternativo como “aquel que asume la función de `brindar opciones´ frente a la uniformidad de la oferta con la que los grandes grupos editoriales tienden a ocupar espacios con colecciones similares a las de otros grandes grupos editoriales”(EDINAR, 2008). Creería que el caso de La Mancha no se circunscribe al dedillo en esta definición. Si bien es un espacio donde se brindan opciones, estas no se conciben como productos para hacer frente a un mercado dominante; si es cierto que constituye una alternativa a la homogenización impuesta por la industria cultural, no entra de ninguna manera en la lógica mercantil ni pretende hacerlo. Los proyectos editoriales de este colectivo brindan otras opciones. Por ejemplo, a los creadores y creadoras les da la opción de ser libres en su ejercicio; a los lectores y lectoras les rasga el velo de entes consumidores, para que puedan realizar lecturas y reescrituras disímiles en un mismo espacio. La opción de reencontrarse con el otro en una propuesta de multi-


“...creemos que nuestro ejercicio poético -en lo literario, visual, plástico, etces una acción política,,,”

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La Mancha ofrece servicios a escritores, colectivos e instituciones que tengan la necesidad de hacer realidad sus proyectos editoriales.

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culturalidad que en lugar de diferenciarnos nos complementa… De allí que surgieran sendos proyectos poéticos que contienen la mezcolanza de la palabra venezolana y colombiana, y mexicana, y cubana, y argentina… y las que vendrán... con el propósito de sabernos parte de este libro-mundo. Una afirmación con la que sí podemos coincidir es con la de Enzo Maqueira, editor y escritor argentino, quién le comentó a la Revista tónica que el concepto aglutinante de las editoriales alternativas es la militancia cultural, y que, más allá de lo literario o lo comercial, el fondo es político(Maqueira, 2012). En ese sentido, si creemos que nuestro ejercicio poético -en lo literario, visual, plástico, etc- es una acción política, es porque tenemos la convicción que generar un espacio para la lectura y la escritura, en sus diferentes formatos, desde la diversidad, como manifestación de nuestro pueblo, también es hacer política. 1 El decálogo de La Mancha está disponible en el blog www.lamanchaweb.blogspot.com Referencias bibliográficas. - EDINAR. (2008). La edición independiente en América Latina. En G. Colleu, La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad (págs. 9-13). Buenos Aires, Argentina: La marca editora. - Maqueira, E. (Diciembre de 2012). Por una literatura que dialogue con la Argentina contemporánea. Revista tónica(7), 12-18.

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as Fulanas Esas es un colectivo que ha ido evolucionando con el pasar del tiempo, han ido y venido miembrxs. El año pasado éramos Los Fulanos Esos, sin embargo, debido a que el único hombre que trabajaba con nosotras en el grupo tuvo que retirarse del mismo, este año decidimos ser fieles a nuestra condición de género y denominarnos Las Fulanas Esas. Decidimos ser un colectivo de mujeres. Las Fulanas Esas es actualmente un grupo de mujeres poetas que dentro de sus crecientes quehaceres y compromisos decidió apostar, hace varios años, por una poesía militante, por la poesía de la calle. Eso no significa que todos nuestros temas giren en torno a la

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política o a lo urbano, se trata más bien de una actitud ante el quehacer poético: somos poetas que dictamos talleres en comunidades, que hacemos trabajo político y comunitario, pues creemos que en el marco de esta Revolución Bolivariana la poesía tiene una inmensa labor que cumplir: la conciencia y la activación de las potencialidades creadoras del ser humano, en busca del hombre y la mujer nuevos. Las Fulanas Esas está actualmente integrado por: Deisa Tremarias, Caneo Arguinzones, Mariajosé Escobar, Aryam Ladera y Geraldine Giménez. Es un colectivo bastante atípico con respecto a ciertos estereotipos en torno a lo que es “ser poeta”. Casi todas noso-

tras somos inéditas. Algunas estamos en proceso de publicación de nuestros primeros poemarios, incluidas en alguna que otra antología y otras aún no han tenido esa oportunidad. Los bares y tascas de Caracas no son un lugar digamos predilecto de nosotras, aunque tampoco es un lugar prohibitivo. Y traigo esto a colación porque fue precísamente en un bar, hace un poco más de un año, que por azares y confluencias armoniosas de la vida conocimos a La Mancha, otro colectivo que nos lleva muchos años de experiencia, pero que se acercó a nosotrxs de igual a igual, porque sentimos, desde el principio, una gran afinidad: nuestros proyectos tienen muchos puntos en común y se

han enriquecido mutuamente en el tránsito de este año -y un poquito más- de amistad y colaboración. Recuerdo que nos conocimos en “Los Peruanos”. Oscar Sotillo había escuchado de nuestro grupo y nos contactó y citó en ese lugar para plantearnos un proyecto. Y vaya qué proyecto, se trataba, nada más y nada menos, que la propuesta de incluirnos en una antología para su colección Sin Límites. Una colección binacional que reune a poetas de países hermanxs con el fin de unirnos desde los afectos, desde la palabra y la vida. Esta vez se trataba de una antología de poetas cubanxs y poetas venezolanxs. Todxs estuvimos de acuerdo y enviamos entu-


“La poesía, secuestrada durante años por las élites de nuetro país, debe estar al alcance de todos...” Mariajosé Escobar Caracas

siastamente los textos. Tres de nosotras, tres mujeres poetas, resultamos electas para participar en este sueño que se fue transformando con el pasar de los días, las llamadas, los recitales y los encuentros en un sueño común. La antología se llamaría Rosa Caribe como tributo y homenaje a esa condición tan nuestra que danza con nosotrxs en cada paso, en cada vibrar, en cada movimiento: la condición de herederos y herederas de los Caribes. Y resultó que empezamos a colaborar mutuamente La Mancha y los entonces Fulanos Esos. Comenzamos a asistir La Mancha y Los Fulanos cada uno a los recitales del otro, todxs mezcladxs y unidxs,

porque nuestra consigna es una sola: la de crear mediante la poesía otro mundo, un mundo donde el socialismo sea posible, donde la comunicación sea de todos, donde podamos reconocernos en los versos de cada habitante de esta Tierra. La poesía, secuestrada durante años por las élites de nuetro país, debe estar al alcance de todos o, como diría el poeta chileno Nicanor Parra: “somos tierrafirmistas decididos” y “la poesía alcanza para todos”. Así fuimos, tocando tierra, pero soñando con impactar en la conciencia de lxs que van a nuestros talleres, a nuestros recitales, a nuestros eventos. Por esa época Janette Rodríguez nos grabó para un proyecto de difundir a poe-

tas venezolanxs jóvenes, por esos tiempos empezamos a participar en esta revista, por esos momentos estuvimos juntos recitando en la Esquina de Gradillas. Recuerdo que un día, en la Feria del Libro “Somos Caracas” del año pasado (2011) los entonces Fulanos Esos tenían un recital. Sin embargo para la misma hora había entrada libre para ver los dinosaurios mecánicos en el Parque Los Caobos, una de esas incongruencias programáticas de algunos eventos. La gente pasaba ante nuestro stand directo a ver aquellos animales de otras eras, o mejor dicho, sus representaciones. Oscar Sotillo compartió conmigo esos momentos. Se unió a

nuestro recital y empezamos juntos a convocar a la gente. Recuerdo que bromeabamos diciendo: “nosotrxs tenemos mucha experiencia luchando contra los dinosaurios, los que encontramos cotidianamente en la burocracia”. Y empezó a llegar gente, al final estaba lleno el lugar y compartimos ese recital como un solo colectivo. Luego vino el esperado bautizo de Rosa Caribe en el Jardín de las Esculturas del Museo de Arte Contemporáneo aquello fue una fiesta de la palabra compartida, de la palabra amiga, de ésa que se sabe hermana en una misma lucha. Ya para ese entonces sentíamos a Rosa Caribe como un proyecto también nuestro. Por ese entonces

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vinieros cambios en Los Fulanos Esos, una parte del grupo se separó y hubo un momento en que sólo quedamos Caneo y yo, y también Deisa, que en su labor de madre nunca nos ha abandonado y nos acompaña en cada recital, en cada taller, en cada sesión de boleros y poesía porque la amistad creadora va más allá de la distancia y los quehaceres cotidianos. Por esa época se incorporó Aryam Ladera, y allí fue cuando decidimos manifestarnos en el Festival Mundial de Poesía (2011). Los chicos y chicas de La Mancha fueron solidarixs con nosotras, con nuestro planteamiento, que de ninguna manera constituyó una negación del Festival, sino un grito desesperado porque el mismo fuera más allá: a la plaza, a la calle, al barrio. A esos espacios ávidos de poesía que nosotras estabamos frecuentando. Y nuestra solicitud fue trabajar en pro de un Festival que asumiera esos lugares. Dimos un paso adelante en esa dirección en el siguiente Festival porque fuimos escuchadas. Fuimos conociendo al resto del grupo La Mancha: a Gastón Fortis, a Nicanor Cifuentes, a Xoralis Alva, a Dayana López, Juan Sotillo, a Moisés Mirele, a Francisco Issa, a Betriz Aiffil. Para ese entonces decidimos ser de ahora en adelante Las Fulanas Esas, y empezamos a llamar a La Mancha: colectivo hermano. Y sí, surgió una hermandad que se ha mantenido y que cada día se fortalece más y más. Ellos nos invitaron en febrero de 2012 a la XXI Feria del Libro de la Habana para promocionar Rosa Caribe y Caneo y yo, pasando por encima de compromisos laborales y académicos asistimos. Aquello fue una fiesta con olor

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“Para ese entonces decidimos ser de ahora en adelante Las Fulanas Esas, y empezamos a llamar a La Mancha: colectivo hermano.”

a mar. El reconocimiento final de La Mancha como parte de nosotras y nosotras parte de ellxs y así. Fuimos al Taller de Jóvenes Escritores y Escritoras de América Latina y El Caribe. Participamos juntos en recitales en La Unión de Escritores y Artístas de Cuba (Uneac), en el Pabellón Cuba, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz. Era el bautizo internacional, bañado de mar de Rosa Caribe, aquel proyecto de La Man-

cha que se volvió tan nuestro, aquel libro que dinamizó el encuentro, que fue vehículo cierto del abrazo, del andar juntos, del saberse identificados ideológica y creativamente con un colectivo que tenía años haciendo lo que nosotras nos planteábamos. Recuerdo que en el avión, de ida hacia Cuba Janette Rodríguez nos pidió a Caneo y a mí que participaramos en la radio junto a ellxs en el programa La Mancha Radio en RNV

Activa 103.9 FM. Aceptamos, luego Caneo no pudo y quedamos Juan Rondón y yo, mi compañero, que ha transitado conmigo todos estos procesos creativos, que también es un poeta y que ahora es también parte de La Mancha. Hemos hecho un buen equipo con Francisco Issa “todos los lunes del mundo” ante los micrófonos de la radio, para la gente que nos escucha desde todas partes del país. Con nosotrxs estuvo también


“Yo por mi parte sin abandonar a Las Fulanas, pertenezco ahora a dos colectivos que trabajan juntxs, que son hermanxs...”

la Fulana Geraldine Giménez, que nos acompañó con su dulce voz y su entusiasmo, y apenas hace poco tuvo que retirarse por sus estudios. Rendimos este año, como todos los años, desde la creación de Las Fulanas Esas, un sentido homenaje frente a la tumba de Aquiles Nazoa, y con nosotras participaron Gastón Fortis y Francisco Issa, con su inseparable Saxo, con aquella música que lo envuelve a uno, que da vida y alegría.

En la Feria Internacional del Libro de Venezuela 2012, participamos juntxs en varios recitales e hicimos una nueva presentación de Rosa Caribe. A mi me tocó participar en la feria trabajando, y luego que terminaba mi horario, subir al stand de La Mancha a compartir poesía era un escape, era un volver a la vida luego de un arduo día de trabajo. Nos hemos visto aquí y allá, hemos comido, brindado, echado vaina, filosofado, reído

y conversado de lo humano y lo divino durante este año y un poco más. Luego La Mancha nos pidió a Juan Rondón y a mí que formaramos parte de su maravilloso colectivo. ¿Y cómo negarse? Si casi por este año así había sido de hecho. Yo por mi parte sin abandonar a Las Fulanas, pertenezco ahora a dos colectivos que trabajan juntxs, que son hermanxs, que se reconocen el uno al otro y que colaboran cada uno en las actividades del otro.

Hay mil proyectos juntxs, mil cosas que hablar, que ver, que soñar, hermanados en este sueño colectivo de trascender la individualidad y el grupito, de vernos más allá de divisiones y parcelas. De ser uno en el otro, de hecharle pichón juntxs, con sus altibajos, en las buenas y en las malas. Las Fulanas Esas se manifiestan solidarias con La Mancha, y se declaran de fiesta por estos 11 años de combate, de creación, de lucha, de entusiasmo. Somos militantes de la vida, de la ternura, de la infancia, pues a ambos colectivos nos une la mirada de asombro ante los mil sentidos que pueblan La Realidad. Somos tercxs, empeñadxs en superar los diques que impone la burocracia a la creación y a las mil cosas que se pueden hacer en Revolción. Somos Socialistas, y no estaremos en paz por completo hasta que terminen de una buena vez las diferencias de clase, hasta que haya verdadera solidaridad, hasta que no logremos -como nos manda el Presidente Chávez y nuestra conciencia- el Estado Comunal. Estamos empeñados -con Marx como fuente principal- en tomar el cielo por asalto, y abonamos cada día a ese sueño nuestra militancia de poetas comprometidos con una sola Patria: la humanidad toda, y el sueño de un Sur unido como lo planteaba Bolívar. Para ello, desde nuestra trinchera de poetas, asumimos que la palabra es un arma, capaz de ser dinamizadora de un cambio que ya ha empezado. Somos inconformes, y siempre estaremos trabajando por más y más, por profundizar la Revolución sin descanso, hasta nuestro último aliento, hasta regar de versos esta Patria, y convertirla en la Patria nueva.

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Oscar Fernández La Victoria

n instante para mirar, sentir, pensar y transitar lo urbano o debería decir; ¿lo humano?, la buena calle es realmente la calle sin los prefijos y/o sufijos ethos, pathos y logos. La buena calle es mucho más que poesia. Es en realidad poiesis, es creación activa desde la posibilidad de trascender lo uno y lo múltiple a la vez. Una instancia para existir desde la cotidianidad de lo urbano para mirar desde la pluralidad de lo simple y lo complejo, la existencia transhumana. Poesia, ciencia, cultura, música y pecado son solo algunos de los ingredientes de esta mágica conjunción que trasciende la imaginación y hace de la posibilidad, un acercamiento. No es posible ser indiferente ante las perversiones del lenguaje que se hacen carne en la rutina de la respiración. Un perro caliente, un semáforo, un arlequín de asfalto o un vendedor ambulante. Son solo un collage de imágenes que dicen mucho más de lo que aparentan. Como también lo dice un atardecer tras los edificios o una luna contaminada. No es posible ignorar los aplausos de limpiaparabrisas que saludan alegremente tras la espera tímida de una moneda. Caos y orden son la cercanía y la distancia ocultos tras un aroma, una sonrisa, una corneta o una sirena. Eso es la buena calle y te invito a transitarla, te invito a perderte. Te invito a trascenderla. La buena calle, la calle buena no es un discurso, no es un poema, no es una espera. Es lo que tú quieras que sea, en la esquina de las esperanzas o en el callejón de las ideas. Allí escondida, silente está aunque no la veas. Existe.

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Alejandra Segovia Poeta caraqueña

La publicación mensual del periódico “La Mancha”, espacio impreso donde todos tenemos siempre un lugar para escribir desde distintas perspectivas.

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n este caso particular es para mí, un colectivo de artistas venezolanos que crean los más diversos diseños de libros, murales, programas radiales, afiches con un puntual sentido ético y estético desde la tierra caraqueña. Preciso es hojear las colecciones Tinta socialista, Sin límites o La buena calle, para sentir entre las manos la fluidez de la autenticidad. En formatos nada ostentosos, y con un contenido casi siempre explosivo, da la impresión de tener entre los dedos un petardo lindamente envuelto. No en balde es Janette Rodríguez la encargada de la diagramación de tales volúmenes MANCHADOS, en los que se evidencia la marca de una generación de combatientes artistas que se saben herederos de estos tiempos de construcción y critica para estar en permanente revolución. Estas mujeres y hombres convocados por el arte y la vida han venido caminando desde hace once años regalándonos páginas, sonidos e imágenes de nuestra cotidianidad latinoamericana y caribeña. Como casi siempre ocurre, escribo estas líneas apurada y por petición de quienes han sido uno de los primeros en promocionar mi poesía y la de otros tantos escritores latinoamericanos que no pertenecemos al circuito oficial de los consagrados. En aquella oportunidad fuimos cuatro escritores noveles venezolanos los que tuvimos la oportunidad de debutar en el primer tiraje de la Colección La buena calle. A saber: Gastón Fortis (25 madrugadas) Libeslay Bermúdez (Juegos de guerra) Oscar Rodríguez (Panfleto) y Alejandra Segovia (Entre la miel y el látigo). Estos títulos son apenas los primeros de los muchos otros que ha parido la colección dedicada a la poesía y las antologías preparadas con autores venezolanos junto a los de otras latitudes como: Colombia, Cuba y México. Nos contenta siempre “LA MANCHA” cuando nos sorprende por Radio Activa dentro del Circuito de Radio Nacional de Venezuela, en el programa capitaneado por Francisco Issa quien además de ser un excelente saxofonista ha resultado un resuelto guionista y moderador radial. Los murales y las plantillas con la presencia siempre consecuente de Leila Medina. La publicación mensual del periódico “La Mancha” , espacio impreso donde todos tenemos siempre un lugar para escribir desde distintas perspectivas. Que nadie se asuste si yo digo que “LA MANCHA” es una piedra en el zapato y una pequeña bomba de conciencia para el burocratismo cultural estatal y especialmente para los mafiosos corruptos. Lo es por su heterodoxia e independencia a punta de cogestión; lo es por la zona en donde nació: Caracas. Porque en esta ciudad se sobrevive. Y lo es porque se expandió a diferentes regiones del país para seguir manchando con calidad y lucidez el acontecer regional con visión universal.


Nicanor A. Cifuentes Gil Puerto Maracaibo

o es herencia geográfica de hidalgos ni nada tiene de caballero de triste figura el nombre del colectivo. Buscar significado al hacer de esta red de afectos que hace tangible búsquedas y que convoca a destinos comunes pasa por entender, desde el gozo creador, que todo accionar humano deja huella, impacta superficies y ha de resonar en las silentes zonas y en los silentes tiempos. La Mancha digo y miro mis manos ahora que juego a ser artesano y lúdico ser y entiendo lo que hace once años viene gestando y ofrendando este gentío que desde Caracas abraza a tanto continente emancipado en el arte ciencia de la comunicación alternativa, esa otra mirada al eterno intento de contar(nos) mejor nuestras maravillas, nuestros asombrosos momentos de decir como deseamos.

Traza la memoria una especie de hilo que junta en su recorrido a las tantas hazañas que desde el librono-mercancía, desde el muralcolectivizado, desde la música-poesía, desde el libro-abrazo-poético, desde el hacer radio-trova y desde el periódicobonitura hablan de la revolución humana que nos hace hermosos seres activados en la búsqueda, en el trance de defender lo alcanzado en esta Venezuela emancipada y de señalar con vehemencia lo que ha de faltar para ser mejores y más dignos. Familia de afectos y de locura necesaria, espacio-tiempo de rigor y disciplina, de decir y hacer para no desfallecer de frustrantes retóricas es el Colectivo La Mancha que sin duda ha manchado de luz y tinta a tantos y tantas que hoy gozosos acercan su palabra–canto–imagen–lucha

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“Once años de mantener invicta la gana de que el libro sea ejercicio y maravilla, piedra bioluminiscente, aroma grato...”

pues creen en el fraterno ejercicio de solidaridad expresiva de este colectivo. Once años de mantener invicta la gana de que el libro sea ejercicio y maravilla, piedra bioluminiscente, aroma grato y nunca, óigase bien, nunca mercancía para lucrar. Once años de híbridos y experimentales cantos poéticos con Colombia, México, Cuba y Argentina en el afán creador de evidenciar la necesidad de la poesía en cada acto vital y como sincero gesto integrador de nuestros haceres culturales continentales. Recuerdo justo esto lector(a) de estas líneas. Hago aplauso con cuerpo tiznado de colores, con alma habitada de calle y fiesta pues no abunda el gesto que se mantenga en el empecinamiento de crear desde la pluralidad sin exclusión alguna y siempre desde la gana de activar, catalizar maravillas en las almas de quienes brevan de este río caudaloso llamado Colectivo La Mancha. Festivo momento, ritual para contar(nos) –contar(les) lo bonito de este hacer que acentúa la posibilidad de perpetuar en el tiempo experiencias creadoras, alternativas, lúdicas, festivas, originales

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y radicales que digan lo que somos sin máscara ni prótesis alguna; siempre desde el fraseo y la sonoridad más diáfana, esa parecida a la madrugada y su olor a café colao y su sonido a pájaro recién despierto. Una gana inmensa de abrazo, de quedar en cualquiera sea la superficie que pueda hospedar el amor hecho grafía, el gesto empecinado que recuerda a la Palestina emancipada y cercada de oprobio nazisionista; a los Yukpas como pueblo indígena ancestral recordando que no habrá patria sin ellos y ellas; a la ecología cotidiana (más cercana al hacer que al decir vacío); a la necesaria y valerosa gesta por la equidad de género y contra el sistema patriarcal malevo; al mundo posible desde una comunicación que mire y sienta, que cante y baile como se baila, se cante, se sienta y mire de verdad verdaíta. Poesía, caricatura, tinta, antología, recital, feria, columna, tertulia, emancipación, revolución, perijá, venezuela, caracas, miranda, bolívar, manuela saénz, poética, tierra común, sueño urgente, rosa caribe, sur verso, buena calle, alí

primera, josé leonardo chirino, caimán de sanare, juán félix sánchez, sobeida la muñequera, aquiles nazoa, césar rengifo, armando reverón, hugo chávez, sabino, pachamama, abya yala, puerto rico libre, cuba va, viva méxico, zapata, chiapas, palestina, mujer, no a las corridas de toros, no al carbón, recicla, la mancha radio, la mancha impresos, la mancha que deja la tinta sobre el papel que es y somos. Decires estos para celebrar, para contar, para recordar, para proyectar maravilla compartida, poesía sudada, reída y llorada, abrazo de tanto humano quebrado y levantado de sus propias muertes en este ejercicio de erigir literatura sin manoseo y con la ingenua y radical gana de mostrar el infinito poder de la poesía concebida por enamorados del arte y la vida desde la vida. Allí vamos memoria y vida, juntando luces y desfaciendo entuertos para seguir en la pesquisa de contar lo que acontece desde la matria bolivariana hasta el infinito mundo. Manchados vamos, señal de que vamos untados de colores.


“La Mancha es hoy una realidad

de comunicación alternativa, gestada en tiempos de la IV República y parida felizmente en tiempos de la V…”

Gastón Fortis Silva Catialamar

espués de once años, tal vez lo que mejor describa lo sucedido en este tiempo sea un infinito movimiento pendular, pero no me refiero al movimiento que nos lleva de lo alcanzado nuevamente al punto cero. No, más bien, al movimiento perpetuo que nos hace transitar del sueño a la realidad, para llevarnos otra vez a soñar… La Mancha, creo que como muchos proyectos conocidos, siembra su semilla primigenia en el inconmensurable campo de los sueños, allí todo se nos está permitido. Lo humano no sería tal, si no pudiera soñar; sin la fe en nosotros mismos y sin la capacidad de proyectar y crear, quedaríamos reducidos a marionetas inanimadas, y esa es una condición que combatimos con todas nuestras fuerzas. La Mancha es hoy una realidad de comunicación alternativa, gestada en tiempos de la IV República y parida felizmente en tiempos de la V… Por tal razón, lo queramos o no, se ha convertido no solo en parte de nuestras vidas (de quienes hacemos en

conjunto que siga latiendo), sino en testimonio y memoria de este mágico período histórico que nos ha tocado. Dice un viejo bolero que: “recordar es vivir…”, así que volvamos a vivir algunos momentos gracias al recuerdo. Los que contamos a la fecha con más de cuarenta años de edad vivimos los estertores de la IV República, por tanto cargamos con la responsabilidad de alertar a los más jóvenes en el cómo y el por qué defender lo alcanzado, incluyendo La Mancha como expresión artística-cultural de una revolución en proceso… En 1987, con veinte años de edad y ganas de merendarnos el mundo en una acera cualquiera de Caracas mis amigos, mis amigas y yo, algunos, como siempre más cercanos, nos enteramos que hacer el picnic no era tan sencillo. Por aquellos años publicar, exponer, hacer cine, hacer radio e incluso ser joven y soñar era tarea riesgosa. Por una parte el imperio se imponía en su nuevo formato: el neo-

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“La Mancha, parecida a la Maga de Rayuela, está viva,,,” liberalismo, la expresión más acabada del capitalismo, estábamos a dos años de la caída del muro de Berlín, del “caracazo”, de muerte y miseria en América toda, pero la caribeña y la latina se llevaría la peor parte. Crecimos desmarcándonos permanentemente de la represión en todos los ámbitos: el social, el económico, el político, el artístico y el intelectual… Nada que ver con la actualidad, en aquel contexto se pensó La Mancha en formato de revista, publicación que vería la luz más de diez años después en formato tabloide, como un periódico. Y por otra parte, las artes (o al menos lo que se visibilizaba) estaba secuestrada por un reducido grupo, una élite egoísta, clasista y racista que controlaba el aparato y los recursos del Estado destinados a las artes y la cultura, en ese panorama muchos fueron los esfuerzos, y muchos los compañeros y compañeras que cristalizaron sus proyectos, aunque los obstáculos ganaran las primeras batallas. Y así entre la gota de sudor y la de sangre, el destino o lo que quiera que sea, (aunque prefiero creer en la lucha continua) nos condujo hasta diciembre de 2002, mes y año en que “bautizamos” La Mancha con su primer número (el número cero fue el que soñamos y está impreso en la memoria de los años ochenta), hoy la recuerdo cómo a una hija recién nacida, la hicimos

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en plana, era sin llegar a ser blanca, luminosa, brillante, y estábamos allí todos impresos cómo amantes adolescentes en su primera noche, ahora lo recuerdo con más emoción, once años más viejos, más curtidos…Pero más sabios para degustar mejor los amores y las emociones. Y con ese primer número vino también: La radio, los libros, los murales, los eventos y los viajes por Venezuela y una parte de este mundo que cada día es menos ancho y menos ajeno. Sin embargo hoy, sigo creyendo que La Mancha es una licuadora de sueños y amores, esos dos ingredientes, que batidos nos ponen a inventar todos los días algo nuevo como si fuéramos unos carajitos con unas carajitas, y no se trata de negarse a envejecer, sino de preservar intacta las ganas y el espíritu. Ella, que me da por pensar que es una mujer libre y enamorada, La Mancha, parecida a la Maga de Rayuela, está viva, porque somos todas y todos, y a la vez cada uno, hemos creado un espacio para seguir viviendo, para vivir eternamente, por eso como Whitman la canto y la celebro. Porque si alguna vez quisieron matarnos el espíritu, edificamos La Mancha morada de soñadores, poetas, músicos, pintores, cineastas, filósofos… que somos la gente común, los locos… un batallón de poetas dispuestos a dar la vida por la vida.


Hugo Coronel Óclesis, Puebla -México

uando una sociedad se recrea en la corrupción, lo que se gangrena primero es el lenguaje. La crítica de la sociedad, en consecuencia, comienza con la gramática y con el restablecimiento de los significados en un cántaro roto que busca restituir su sentido. Al lado de la oratoria banal, mediática y de sus flores de plástico, triunfa y se propaga la sintaxis artificial de los delirios, las inepcias de las intenciones dobladas en nuestra historia por gente que ignora la levedad de lo eterno, y el daño que causa la diaria deshonra en altavoces y radios, en espectáculos de la cursilería empalagosa de la publicidad en su apabullante retórica de la hipocresía. Los puntos más altos de la

indagación de la palabra, del lenguaje, nos conduce, a su vez, a una crítica de nuestra propia coexistencia como parte del autoritarismo del mercado y su discurso: traición propia, paradoja misma de nuestro propio discurso. La sustancia poética, es decir, la poesía, pone en relieve la intervención de la actividad creadora en el artista, “no en un suceso que ocurre dentro del hombre y que es inherente a él, a su naturaleza humana, sino más bien como en algo que tuviese una existencia propia en el mundo exterior” afirma Gorostiza. La palabra para el poeta, constituye el instrumento para desarrollar propuestas estéticas. El poeta en su facturación codifica los mensajes en elementos “palabras” necesarios para

su cabal expresión. “El poeta tiene ideas acerca de la poesía en las que manifiesta la relación que existe entre él, como inteligencia, y la misma sustancia que elabora”. El poema es el devenir de la palabra a partir de la palabra, que en sí mismo, conlleva una labor estética y en el cual, afirmemos, la significación llega a ser en la arquitectura del poema. Los conceptos que se comunican a través de la lengua son las referencias, porque el ser humano ha llamado mundo a la existencia, existencia aprehendida desde su experiencia. La poesía es irreductible a cualquier otra experiencia… el poeta establece un diálogo con el mundo; en este diálogo hay dos situaciones extremas, dentro de las cuales se mueve

el alma del poeta: una, de soledad; otra, de comunión. El poeta parte de la soledad, movido por el deseo, hacia la comunión. Siempre intenta comulgar, unirse, “reunirse” mejor dicho, con su objeto: su propia alma, la amada, la naturaleza, el creador. La palabra esculpe los cuerpos, el hombre se recrea en la palabra y sólo a través de la experiencia que se tenga de ella es posible la construcción del mundo. Son las palabras las que toman una actitud, no los cuerpos. Las visiones del mundo, es decir, los artificios con los que materializamos todos nuestros mundos posibles, la llamada “realidad”, son posiciones de voluntad que se basan en decisiones existenciales. El arte salva, para Nietzsche, “el último

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“La creación del universo, de la humanidad radica en la creación de su palabra...”

residuo del mundo dionisiaco”. Acorde y acuerdo, conjunción y disyunción, creación y crítica, sí y no (que darán lugar al sino, al signo), mito e historia, no sólo conforman pares de opuestos, sino que los segundos términos instauran en la dupla la cicatriz debida a la esencial heterogeneidad de la crítica en búsqueda de sentido. El aspecto sincrónico en los estudios lingüísticos es un punto de vista que no incluye ninguna dimensión histórica, que funciona en virtud de la naturaleza simbólica del lenguaje, y que ha contribuido al entendimiento de la lengua en sí misma. Con esto no se ha pretendido denostar la funcionalidad histórica sino la consideración atomista de la

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lengua y mecanización de la historia, ya que el tiempo no es el factor de la evolución sino simplemente es el marco en sí mismo. La lengua, como hecho humano, es el instrumento de interacción de la vida mental y de la vida cultural del hombre. Lengua, cultura y personalidad son los términos que pueden establecer las condiciones, primero, en el resultado donde la evolución no difiere por fuerza según los niveles de cultura, y que es posible aplicar a la comprensión de las lenguas no escritas con respecto a los métodos y criterios válidos para las lenguas con tradición escrita; segundo, la descripción de algunos tipos lingüísticos, en especial las lenguas amerindias, plantean problemáticas que

los métodos tradicionales no pueden resolver; no obstante, el fenómeno mediático ha logrado penetrar hasta donde el imaginario se transmuta en una realidad que no refleja la dimensión histórica actual de nuestro entendimiento de la realidad. La creación del universo, de la humanidad radica en la creación de su palabra, de su palabra violenta, como la creación, como la aparición de las revueltas, como los disparos de quien no se mueve, violencia. En el principio la Palabra era y la Palabra estaba... Salta la palabra; provoca la explosión del universo; la Palabra que crea “cuando en el silencio de las tinieblas del principio, los nombres de los dioses

guardaban los secretos de la creación y el hombre lo supo”; la violenta construcción del mundo a través de la palabra, que como un disparo trasgrede los horizontes de la arquitectura lingüística, y nos sitúa en el intento de materialización de la imagen, en cuyo lenguaje no hay límite para designar el mundo, sino que lo interroga y ausculta, sometiéndolo con un disparo: la palabra. El lenguaje se recrea en el pensamiento, arma poderosa que concentra la energía para disparar la palabra creadora, el origen mismo. La palabra somete el concepto de imagen cuando Octavio Paz define “...toda forma verbal, frase o conjunto de frases, que el poeta dice y que unidas componen un poema”. La imagen para Paz


“Somos la paradoja de nuestro propio discurso. Aquí no escritores, no artistas, no eruditos; simple manifestación de los que son porque están siendo”.

Francisco Hernández Echeverría Óclesis, Puebla-México

Óclesis, Víctimas del Artificio.

es “el producto imaginario”, es “cifra de la condición humana”, mismas que poseen un valor psicológico. Así pues, la relación simbiótica entre imagen y palabra, materializada en el “lenguaje”, se ha convertido en un elemento indispensable para la conformación del habla, oral y escrita; la palabra. Parafraseando a Óclesis, la configuración del lenguaje, vista como fenómeno, se encuentra inscrita en la conciencia, esto es, en la esfera interpretativa del ser humano. “...el lenguaje es lo que configura al hombre como hombre; lo que hace al Yo ser Yo. El lenguaje no es una herramienta creada, ya que el ser lo necesita para afirmarse: es ego quien dice ego.”

on el ánimo de brindar espacios para el libre desarrollo de las expresiones artísticas, el colectivo La Mancha, venido de la hermana República Bolivariana de Venezuela, tuvo a bien brindar una iniciativa de colaboración poética en nuestro país. La reunión se daría a finales de 2009 en los salones de la Casa del Escritor de la Ciudad de Puebla. Los lazos que se establecieron desde el primer momento tuvieron un impacto positivo dentro de los participantes, sobre todo, cuando coincidimos en la necesidad de quitar la venda de los ojos sobre la cuestión de que la densidad y la sintaxis de la poesía es tan diferente de la lengua hablada que es sólo una actividad “exclusiva” para algunos iluminados. De ahí el proyecto de hacer una antología que se expresara a través de diferentes metodologías con base en nuestras vivencias, ideas y anhelos con el fin de hacer una poesía provocadora y de quiebre sobre los tabúes generados por el lenguaje

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“La palabra es siempre ruido, sonido, jadeo, convulsiones del cuerpo, movimiento superestructural, subliminal latido biológico.”

poético ortodoxo, un “ir más allá” profundo y sofisticado que elimine la distancia entre el lenguaje poético y el lenguaje coloquial, a fin de que la poesía se presente al alcance de todos, sin perder cierta implícita ironía y una refinada lectura entre líneas. Bajo estos supuestos nació “Sueño Urgente”, poemario de hermandad, puente con el afuera, ventana de comunicación con el exterior. Unir lo que el sistema de mercado ha intentado separar, enlazarse con los compañeros de viaje para poner sobre la mesa que un verso puede ser la vida de una persona, que es al mismo tiempo la vida de todos los hombres. Estudiantes, integrantes de grupos culturales y gente que trabaja en proyectos artísticos, conformaron este libroexperiencia: “Sueño Urgente”. El deseo de presentarnos, en nuestro caso, como parte del proyecto Óclesis. Víctimas del Artificio, nos inspiró para que a través de la dimensión poética, surgiera una comunicación íntima de expresión y hacerse entender, pero al mismo tiempo, permitir que el lector pueda asumir otra identidad. Eso es el carácter poético, el juego empático de vivir y sentir como si fuéramos la otra persona, la magia de la otredad. Ahí radica el poder de “Sueño Urgente”: expansión de la oscuridad, tan clara y brillante que acoge el sinsentido y la aleatoriedad del pensamiento interior. Todas las palabras y todos los sonidos

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como un cerrar las ventanas para no dar respuestas, como contrapunto de las repeticiones que actuar sobre las estructuras discursivas para decidir lo que es verdadero y lo falso, lo que es digno de la memoria y lo que merece ser olvidado, lo que es y lo que está siendo empujado de hacia la nada. Hacer un desplome de lo hasta ahora dicho con respecto al quehacer poético para que éste “escurra” libremente. “Sueño Urgente” es pala y pico que rompe el agrietado pavimento de los que creen en la misteriosa emoción del espíritu porque se han trasnochado ante el peso que ejerce el caos de la materialidad sobre su conciencia; tal vez esta sea la razón por la que se empeñan en dar vida, sobre un suelo erosionado, a figuras del orden de lo divino. Pero, ¡Oh sorpresa!, los dioses han abandonado el barco. Lo que implica un coexistir casi insoportable, máxime cuando se comprende que en este movimiento, antes de regresar a sí misma. La palabra es siempre “aquí” o “más allá” de ella. Camino duro y doloroso de la poesía. El sufrimiento de la poesía. La palabra es siempre ruido, sonido, jadeo, convulsiones del cuerpo, movimiento superestructural, subliminal latido biológico. Pero también es siempre más allá de sí misma para convertirse en mensaje, en heraldo que anuncia la presuntuosa búsqueda de la verdad. “Sueño Urgente” se alza como un árbol poderoso: ramas largas que llegan hasta el cielo, numerosas hojas de colores cambiantes que emulan un exhaustivo dibujo de voces poéticas auténticas, orientadas por una ruta diferente, la de no sentirse “elegidos” para poder transmitir el sabor, la respiración profunda, la mezcolanza de lenguaje coloquial y el lenguaje capaz de fundar rompecabezas con nuevos neologismos. Trabajando duro, y durante meses en las “Jornadas Ocléticas”, nos dedicamos a apuntalar la urgencia de este árbol bajo la reflexión personal y el profundo descubrimiento del otro, una recreación ecológica del trabajo poético para intentar penetrar en la esencia del mismo, el cual Heidegger describe como “la creación del ser con la palabra”, que es lo mismo que decir, la creación del ser con su vivencia, su idea y su anhelo.


“...cuando la mayoría de los europeos apenas se estaban acostumbrando al concepto del Internet, estas guerrillas de la selva lacandona se comunicaban al mundo a través de una computadora, a pesar de que la mitad de sus pueblos carecían tanto de electricidad como de agua.”

Mike Gonzalez Glasgow-Escocia esde Europa, América se veía siempre a través del exotismo. Las series del oeste de la televisión norteamericana representaban al mexicano (arquetipo de lo americano) como un borracho analfabeto con tendencia a disparar su revólver omnipresente al azar, con consecuencias funestas para algún transeúnte inocente o algún florero Ming que se encontraba de casualidad en el salón de la casa de hacienda recién invadida. Eso manifestaba tanto la violencia del americano como su falta de cultura. ¡Por favor! Disparar contra un objeto tan precioso, que valía desde luego mucho más que la vida de un campesino/bandido/ maleante como ellos. El otro americano reconocido era el generalito con su inmensa colección de medallas auto-otorgadas, sus campesinos subyugados vestidos de blanco con ojos pegados permanentemente al suelo, y al hombro del general el míster inevitable capataz de la mina o jefe de alguna empresa frutera o petrolera y el verdadero poder. Con Cuba entró un personaje nuevo al escenario –el heróico guerrillero, todavía reconocible desde una mirada occidental, pues era blanco, barbudo, y encajaba aún dentro de un estereotipo. El Caracazo no resonó en su momento– aunque después se reconocería su importancia. Pero cuando irrumpieron los Zapatistas, se vinieron abajo las tipologías y se abrió un nuevo escenario. En la capital mexicana se reunían tres presidentes

vestidos de traje de lujo ante la prensa mundial –se iniciaba la primera etapa de la nueva estrategia neo-liberal con la inauguración del Tratado de Libre Comercio. Pero la atención periodística se fue para otro lado– hacia una zona de población mayoritariamente indígena a mil kilómetros del Distrito Federal. Un grupo de luchadores, enarbolando el nombre del gran revolucionario Emiliano Zapata, habían tomado la ciudad capital del estado de Chiapas, San Cristóbal de las Casas. Iban descalzos y con pasamontañas –algunos con rifles de cartón. Pero sus mensajes hablaban de la globalización, del capital, de la explotación económica y la injusticia. Es más: cuando la mayoría de los europeos apenas se estaban acostumbrando al concepto del Internet, estas guerrillas de la selva lacandona se comunicaban al mundo a través de una computadora, a pesar de que la mitad de sus pueblos carecían tanto de electricidad como de agua. Su mensaje era sumamente sencillo –Ya Basta– pero su simple sencillez hizo que se comprendiera a través del mundo. Era el primero de enero de 1994. Ese año grupos de jóvenes italianos desfilaban por las ciudades italianas denunciando el neoliberalismo –se llamaban los indios metropolitanos. Empezaban a aparecer por el mundo grupos llamados Ya Basta. Al mismo tiempo había surgido otro fenómeno cultural de origen americano. La segunda fiebre del tango se esparcía por el mundo– tal y

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como había pasado en los años treinta. En cada ciudad europea (sin hablar de las norteamericanas, las japonesas) aparecieron milongas con clases asociadas. Acompañaba el auge de la salsa, sobre todo la casino, que entusiasmaba a una nueva generación, y despertaba en otra, anterior, su sensualidad suprimida y su teatralidad negada. Dos Américas se encontraban, por un lado el cómodo estereotipo de la música sensual, dos bailes que movilizaban las caderas o seducían con el roce de cuerpos al compás de tangos viejos o nuevos, Gardel o Bajo Fondo. Pero la otra América no encajaba dentro de los modelos recibidos. Si fuera solamente la insurrección de los invisibles, los irreconocibles que de vez en cuando salían de la selva o bajaban de las sierras gritando en extrañas lenguas, no hubiera aturdido tanto. Pero estos indígenas nombraban las multinacionales, denunciaban el Fondo Monetario Internacional y manejaban con mano segura la red que iba enlazando París con Paraguay. Desde la época colonial los instrumentos culturales del imperio servían para levantar un inmenso muro entre Occidente y Oriente. Por un lado el desarrollo, la civilización, lo reconociblemente nuestro; por otro lado, lo primitivo, la barbarie, un mundo que hacía estremecer los deseos ocultos europeos: el vudú, el misterioso desierto Sahará, lo que en Gran Bretaña se empeñaba en llamar “el África oscura”. El exotismo, la otredad, las oscuras emociones que despertaban, bastaban para mantener aquel mundo a distancia, y para reprimirlo en caso de necesidad. Hasta Chiapas. Hasta Seattle, cuando salieron sindicatos y movimientos ecologista a manifestarse contra la Organización Mundial de Comercio bajo el lema ‘Ya Basta’. Y luego vino Cochabamba, en una lejana Bolivia desconocida, donde una multinacional que hasta entonces atravesaba el planeta sin problema, se encontraba ante un conjunto de fuerzas –pobres, precarios, indígenas, campesinos, que en sus distintas lenguas decían Ya Basta de explotación de robo de nuestros recursos y gritaban “El agua es nuestra”. Y de repente esas voces se hicieron coro desde las guerras del agua de Cochabamba, pasando por un Quito asediado por los movimientos indígenas, solidarizándose con el grito de “Que se vayan todos” argentino, hacia una Caracas atestado que gritaba un contundente “No” cuando los de siempre intentaron derrocar a Hugo Chavez y retomar sus palacios perdidos. Y de repente la resistencia era multilingue, hablaba árabe, español, quechua, inglés, aymara. El siglo XXI prometía ser americano.

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n el año 2010 contacté con el Colectivo Editorial La Mancha a través de Kattia Piñango, editada en la colección La Buena Calle y colaboradora de la revista La Mancha. Este primer acercamiento se dio gracias a la poesía, ya que algunos de mis poemas se publicaron durante ese año en la revista y después otros en la colección Sin límites, en la antología de poesía Sueño urgente, que congrega poetas venezolanos y mexicanos. A partir de esta publicación y de varios recitales de poesía, convocados siempre por el colectivo y con la intención de promover a los poetas noveles venezolanos, nos juntamos. Así fue como llegué a esta trinchera editorial independiente, al erigir vínculos afectivos, ideológicos y, por supuesto, editoriales. Esto se debe a que mi oficio cotidiano es común al que han desarrollado y construido los manchados durante estos diez años de labores editoriales. Y es que el oficio editorial se hace en colectivo; de este modo, cada quien desde la base de sus experiencias y conocimientos ha aportado para expandir el sueño. Dos años de experiencias comunes me han dejado la hechura de libros, de encuentros y veladas poéticas, de experiencias artísticas que van más allá de la literatura y la palabra. Entre ellas puedo mencionar la creación del disco Mi independencia una flor –junto con el colectivo Tribu Caracas y el Cendis– y la puesta en escena de Cuerpo palabra, en el marco del VI Encuentro de Arte Corporal en Caracas; así como también la participación en la Filven en Caracas y otros estados del país. Estas experiencias me han permitido ser partícipe de la extensión de redes y lazos, de voces manchadas que se tejen en diversas latitudes, independientes. Ahora puedo decir que cumplimos diez años. Aunque no haya cargado los primeros trescientos periódicos llenos de ideas en el metro de Caracas, puedo decir que he cargado los bultos de periódicos,que he llevado de viaje al interior y exterior del país, para vincularnos con movimientos sociales y con editoriales independientes. La intención del colectivo es dar valor a la poesía de la calle, de la ciudad. Poesía que hace país, que habla del ser y sus costumbres. Buscamos publicar a aquellos que se hacen de los espacios que habitan, a los que se conjugan con su territorio y elaboran un estilo literario-poético distinto.


“Como colectivo, realizamos consejos editoriales en los que se discuten y dirimen argumentos para sustentar la publicación...”

Inventar

Xoralys Alva La Guaira

la mejor herramienta en la experiencia de edición La experiencia editorial que hemos adquirido durante estos diez años nos ha permitido reconocer la importancia que tiene la realización de consejos editoriales, la preparación y el proceso que requieren los manuscritos que se van a publicar. Como colectivo, realizamos consejos editoriales en los que se discuten y dirimen argumentos para sustentar la publicación de poetas y poemas que formarán parte de las antologías. Y después, luego de largas reuniones y trasnochos se establecen criterios, se unifican ‒a veces‒ puntos de vista, y nos juntamos tras establecer alianzas en favor de mejorar la calidad de las ediciones. Hoy en día puedo decir que he disfrutado los encuentros, las lecturas y los inventos que nacen a diario, pues el colectivo no deja de soñar y reinventarse. Disfruto y pongo mi experiencia y conocimientos editoriales en la corrección y edición de los libros que damos a luz año a tras año con grandes esfuerzos. Esta experiencia editorial independiente me ha permitido ver la importancia del aprovechamiento de cada página en blanco, porque en la independencia la hoja en blanco tiene costo. Hay grandes proyectos que ha consolidado el Colectivo Editorial La Mancha. Ahora con una oficina sede de la creación en el corazón cultural de Caracas, y con la librería del Foro Libertador ‒espacio en el que compartiremos experiencias librescas‒ no solo trabajaremos con la comunidad de la parroquia Altagracia de Caracas sino también con todos aquellos que quieran hacerse del espacio junto con nosotros para cultivar diez o cien años más el cerebro del colectivo.

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Poeta y músico de Emjindini, Provincia de Mpumalanga - República de Sur África Colectivo La Mancha Como una marcha That began in time Time...time...time El tiempo… One…two...One...two March… march… Marching…. To the spot And we slept Not…for naught We sleep not Marcha…marcha… With consciousness Firm...firmly… Proudly…and valiantly Knowing no shape Of shame us to tame One…two…one…two Marching…towards …Forward…Marching Not backward…since we shall stumble Hence as wise and humble…. Marching…marching… Casting off the heavy Garment of prejudice Injustice…and…and… The grief-laden crown Of Dehumanization… Banished…we vanquish Discard it… torch it And…yes Madames and Sirs.. Revolutionaries…Socially inclined 38

Integral awareness as Warriors Yes…Si…Yes…. We found our unbent hope In the spring of frankness Within…without…and And…around…the Axis As in the seasons pregnant with the seed Of time and Space as in due time… El tiempo…pronto… Y para siempre… And verily we forget not Like the forget-me-nots Memory…decolonized And…as a new dawn Rise we from ashes of despair And… and… like a mighty Phoenix Victorious...resist we As Custodians… Of Light undiminished And…yes…meant As we mean…. Freedom…or Death We defend…our sovereignty Blood… and words… Yes Come what may… Rages and stages With our Red Star… Guarded in our gallant fists The Love for Human equal Respect… Yes genuine Dignity as World Citizens…the very Off-springs And… yes… siblings of Humanity One… Two…one Two… one…One Human Dignity

Marching…marching …march-on To the spot Though the Battle Is hot….and…hotter Everyday…in every way One…two…march And hit …the Spot La Mancha Como un colectivo Likea locomotive A collective We make keep Active March… marching On and on One… two… one One blood one Life one love One… two… one March… marching La Lucha… continua Colectivo La Mancha


“La Mancha Radio ha sido y es un espacio abierto, tal como dice nuestro eslogan: voces, música e ideas...”

Francisco Issa Caracas

os cantamos y celebramos, como decía aquel poeta. Celebramos once años del proyecto de comunicación libre La Mancha. Parte importante de este sueño colectivo ha sido el espacio de producción radial desde el inicio mismo de este proyecto, primero en la radio comunitaria La voz de Guaicaipuro en los años 2002 y 2003 y desde el 2005 en RNV Activa, el Canal Juvenil; en el cual nos activamos desde su creación ese mismo año. En esos dos años transmitiéndose en la Voz de Guaicaipuro, nuestro programa fue producido y moderado por Janette Rodríguez, Gastón Fortis y Oscar Sotillo. Desde que tenemos el espacio en RNC Activa, han compartido esta experiencia de pro-

ducción camaradas del colectivo, Janette, Gastón y Oscar; Morella Jurado, Dayana López y mi persona. En este último año han estado junto a nosotros de manera comprometida y militante los poetas Mariajosé Escobar y Juan Rondón. Un balance de lo realizado solo en esta etapa de RNV Activa, nos da como resultado más de trescientos programas, en su mayoría en vivo desde el estudio y otros desde espacios públicos. Dieciséis programa especiales pre producidos y grabados; cuatro de ellos realizados en Europa durante las giras de conciertos de Big Mandrake y Palmeras Kaníbales. Todos ellos con una amplia gama de temas; culturales, políticos, sociales, de geopolítica internacional, históricos y conmemorativos. La Mancha Radio ha sido y es un espacio abierto, tal como dice nuestro eslogan, las “voces, música e ideas” tanto de los productores y productoras musicales in-

dependientes, como de las comunidades y colectivos socio políticos y culturales, las voces de la diversidad. Ha sido un espacio para la construcción, la crítica,el debate y la difusión de nuestra música y la del mundo, siendo esto último uno de los pilares de nuestras producciones radiales; la difusión de la música producida en nuestro país, en América Latina y el mundo en una amplia diversidad que toca casi todos los estilos y tendencias, siempre cuidando la calidad y el contenido de éstas. En La Mancha Radio tiene cabida lo que en otras no suena. En esta etapa de ocho años en una emisora de carácter público e institucional hemos logrado espacios de independencia total para ser una alternativa a los contenidos de la radio convencional, muchas veces incluso a la misma política comunicacional del Estado. Reconocemos en esto el apoyo así como respeto total al manejo de contenidos en nuestro programa por

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parte de la directiva de RNV y Activa; aun en casos en los que lastimosamente se generan vacíos de información en el sistema de medios públicos en casos puntuales de críticas y/o acciones de los movimientos sociales; como por ejemplo la recurrente problemática de los hermanos Yukpa, quienes han contado en muchas oportunidades con La Mancha Radio para expresarse y dar a conocer sus problemas, críticas y conflictos. La formación, el aprendizaje ha sido otro de los logros obtenidos por La Mancha Radio; nosotros, los “no profesionales” del mundo de la radio, menos aun del periodismo tan cuestionado en nuestros días, hemos aprendido a hacerla y no solo oírla. A través de la experiencia y la interacción con los usuarios y usuarias, así como con actividades formativas y talleres ofrecidos por la radio, así como gracias a las políticas de Estado y derechos alcanzados en nuestra constitución en materia de comunicación popular e inclusión; que

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seguimos construyendo y defendiendo. En la construcción de la radio que deseamos seguir haciendo debemos apuntar a la experimentación, la introducción de nuevos formas y formatos que nos lleven a ser un referente de frescura e innovación. Igualmente mantener nuestro

principio de que siga siendo un recurso social y cultural para la ciudad, el barrio, los colectivos sociales, culturales y políticos empeñados en hacer Revolución, empeñados en subvertir el orden moral, político, social, tecnológico, cultural, simbólico e ideológico.

Todos los lunes del mundo de 8 a 10pm por RNV Activa VOCES, MÚSICA E IDEAS de la cultura urbana emergente


LucĂ­a Borjas Buenos Aires-Argentina

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a poesía se iba haciendo cuerpo aquella noche de diciembre, hace once años. El verso militante, la palabra que iba buscando precisión, convocada por las almas que, de grito armadas, iban queriendo iluminar caminos que todavía no conocíamos del todo, pero que nuestros pies habían hoyado con dolor ese mismo año, casi a mitad de abril, de nuestro otro abril histórico. Ocho meses habían transcurrido desde el golpe de Estado ignominioso salpicado de sangre venezolana, de aquellos once, doce y trece que todavía se estremecen en la historia reciente. Apenas ocho meses después de abril la burguesía tecnocrática, con ínfulas de dueños de la Patria, volvía a convocar sus más bajos instintos, guiados por la ignorancia del petulante, enardecido por sus disociaciones y negando la realidad que ante sus ojos había cambiado para siempre. El paro sabotaje petrolero hacía cantar las cacerolas aquella noche, en un callejoncito caraqueño, cuando vio la luz, cuando echó la luz más bien, el primer número de La Mancha. Once años después una Mancha crecida, más madura, hermosa

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siempre, nos convoca a echarnos los cuentos de la década que ha transcurrido desde la prensa y la tinta del número 1, hasta el portal digital donde el 133 se muestra en tres colores, siempre palpitando, siempre subversivo. Porque La Mancha no se queda quieta y, rebelde, como toda mancha que se respete, sigue hurgando en las conciencias, desde aquellos Ando Comunicando, donde la polifonía armaba tonalidades que tal vez llegaron a incomodar a algunos, hasta la poesía militante que nunca ha dejado de estar en sus páginas. Con la crítica que, necesaria, bullía Un Pasito pa’tras, hasta la felicitación y espaldarazo que, Un pasito pa’lante, nos hacía sonreír, como asintiendo, las ocurrencias de un Mequetrefe que ponía allí, delante nuestro, las verdades naciendo de los trazos apresurados, como todo en la vida urbana. La Mancha también nos ha llevado allende las fronteras. A Colombia, con quien somos Tierra Común; a México, que comparte esta Sueño Urgente; a Cuba, donde la Rosa y el Caribe se conjugaron para, desde Argentina ver también crecer la semilla de la poesía que nunca reposa. Parece que esa mancha de colores que somos y vamos siendo, sonríe, sí, y llora a veces,


“La Mancha es, y será siempre, como lo cantamos una vez que andábamos comunicando, ese eterno medio subversivo, la voz que necesita ser oída, el verso que necesita ser leído. “ Más que un -proyecto de comunicación libreya somos el grito de una comunicación liberada...” Juan Sotillo Meneses Maracaibo

también, cuando el brindis bautiza el abrazo que en cada libro colectivo se teje de forma irrevocable. Y como la poesía es colectiva pero también habla de mí, de ella,

del panita allá, del camarada aquí, La Buena Calle nos pone al frente sus veinticuatro libros, donde los ojos que contemplan las realidades con la historia de cada quien en ristre, comparten sus vidas, su manera tan particular de besar ese mundo que de afuera se vierte dentro, esperando respuesta, que siempre obtiene. Y así, en once años, que se dicen fácil pero que –lo sabemos bien– se han de sudar cada minuto, cada orto y cada ocaso, La Mancha ha pintado ciudades y pueblos con murales, ha llenado de música y palabra, con denuncia y celebración, los corazones de tanta gente. La Mancha es radio, es pincel, es música, es tinta y papel, son bytes, sonrisas, lágrimas, celebraciones gratísimas, somos algunos duelos también (amiga Isbelia Castillo, vaya un abrazo eternamente inmenso.) La Mancha es, y será siempre, como lo cantamos una vez que andábamos comunicando, ese eterno medio subversivo, la voz que necesita ser oída, el verso que necesita ser leído. Más que un “proyecto de comunicación libre” ya somos el grito de una comunicación liberada, pero que necesita del palpitar de cada uno, de cada una, para que nunca jamás vuelva a encerrarse en la prisión del silencio sino que, grito en pecho, tinta en manos, sigamos manchando la vida, pregonando la infinitud de matices que sólo la vida sabe inventar. Allí estaremos, para echarles el cuento, para susurrarles el poema.

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colecci贸n la buena calle

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Janette Rodríguez Herrera Caracas os viajes son una de las maneras de aprender más divertidas que existen, la otra, son los libros y estos 11 años de trabajo en La Mancha han sido un hermoso recorrido por el camino de las palabras y el pensamiento. Nos ha dado la oportunidad de conocer la poesía desde la vida, haciendo libros, revistas, fanzines, creando espacios para que todxs podamos crecer desde el hacer. Con altibajos y desencuentros, con alegrías y mucho compartir hemos aprendido-enseñado de las experiencias que han generado cada uno de los proyectos que nos planteamos, muchas veces sin saber exactamente en qué nos estábamos metiendo, hemos publicado alrededor de 500 hacedorxs, algunxs en libros individuales, otrxs en antologías internacionales, otros en la revista, hacedores de narrativa, poesía, opinión, ilustraciones, fotografia y otro montón de experimentos sabrosos. Este viaje por el mundo solidaridario del socialismo y entrega por el otro, nos abrió al maravilloso paseo de la librería como espacio de construcción colectiva. Desde enero de 2013 La Mancha se encuentra con los panas en la Librería Foro Libertador, en los espacios de la Biblioteca Nacional. Sin contracciones asumimos este espacio que nos fue entregado en cogestión por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, junto a las Librerías del Sur, la Distribuidora Nacional del Libro y la Biblioteca Nacional, como parte de nuestro trabajo militante en el mundo de la cultura. Desde esta nueva trinchera continuamos nuestro trabajo voluntario (sin sueldo), porque creemos en lo que hacemos y estamos entregadxs a realizar el sueño posible, vivir el socialismo en la vida cotidiana. En la Librería Foro Libertador se hace realidad el sueño que dió vida a La Mancha, de lunes a jueves de 10am a 5pm y los viernes hasta las 11pm (más o menos) se puede disfrutar del compromiso con la palabra oral y escrita, cantada, declamada, recitada, leída, actuada. Vivida con compromiso y respeto, compartida con cariño, entregada desde el trabajo conciente. Este nuevo espacio está ganado para practicar el futuro, trae tu morral lleno de sueños para que los sembremos juntxs y que la cosecha sea nuestro regalo para la vida.

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“Este viaje por el mundo solidaridario del socialismo y de entrega por el otro, nos abrió al maravilloso paseo de la librería como espacio de construcción colectiva.”


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La mancha 133