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Índice

Página

Editorial

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SIN SEXO NO SE PUEDE SER HUMANO

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MI CUCA ES DE ORO

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DE UN BOLERO A OTRO

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AVISOS CLASIFICADOS CONTRA EL NUEVO HOMBRE

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NI FACHO, NI MACHO

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PARA REIR UN POCO

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MARÍA CALCAÑO: ERÓTICA Y MARAVILLADA

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LA MUJER PERDIDA EN LA HISTORIA PROPUESTA PARA LA CREACIÓN DEL MINISTERIO

ENCARTADO POESÍA ERÓTICA

10 y 11 12 13-20

EL ACOMPAÑAMIENTO COBARDE

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LOS ANTICONCEPTIVOS PUEDEN FALLAR

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SEXO, METÁFORAS Y VIDEO...

22 y 23

DIÁLOGO A MEDIA LUZ

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DESPENALIZAR EL ABORTO

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ENCUENTRO LA MUJER EN LA INDEPENDENCIA

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SI ME VAS A PEGAR NO ME GRITES

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MEMORIAS DE CAPPI

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SEXO DIVINO SEXO

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EL SESO DE LA MUJER

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GENOVEVA

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DESDE EL GLANDE DE MI ALMA

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LLÉVATE CONMIGO

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¿QUÉ PASA EN NUESTRA NAVE? EL LEÓN DEL DESIERTO EL PARAMILITARISMO Y LA ILUSIÓN DE LA JUSTICIA

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Sexo Llegamos a este tema complejo, el

sexo. Para mucha gente el tema del sexo está alejado de las grandes discusiones políticas, de los temas trascendentes y necesarios. Nada más alejado de la realidad. Sobre nuestra sexualidad pesan muchos siglos de catolicismo, otras muchas décadas de machismo científico y una ristra de prejuicios y pacaterías. Somos caribeños y ha sido de fama mundial que somos fogosos, buenos amantes, lanzados y piroperos, sin embargo en muy pocas oportunidades vemos los temas sexuales en las grandes agendas de discusión para la transformación social. ¿Acaso no militamos con todo el cuerpo, no ayudamos a construir el socialismo con nuestra emocionalidad? Habría que ponerse a buscar a ver de dónde fue que sacamos esa idea de un militante aguerrido pero frío, combatiente siempre listo, pero sin emociones. Nos toca decir que esos tiempos deben quedar atrás y es hora de traer estos temas a la mesa, para crear al nuevo hombre y a la

nueva mujer es necesario examinar todas las aristas humanas, todos los recovecos ocultos, toda nuestra estructura emocional, biológica, afectiva. Esto no es tarea fácil, existe aún mucha pacatería entre nuestras filas, muchos le temen a la discusión del aborto, de las uniones del mismo sexo, de los derechos de las mujeres sobre su cuerpo y su placer, le temen a un nuevo planteamiento de la masculinidad, etc. Cuando planteamos la discusión acerca del sexo, los primeros temas que afloran son los relativos a las enfermedades y los que asociamos con aberraciones. En segundo término aflora la temática reproductiva y el feminismo y un gran suspiro que se traduce en: mejor dejemos ese tema así. Bueno… aquí va este puñado de reflexiones como un gesto revolucionario y comprometido, sin prejuicios, pero incompleto. Ojalá que sirva para abrir algunas ventanitas y muchas emociones.

ISSN: 1690-2718 Depósito Legal: pp200201cs565 Tlf: (0212) 578 07 30 0416 825 40 75 Apartado Postal: 17362 zp. 1015-A Ipostel Parque Central Caracas Venezuela lamanchax@yahoo.com lamanchax@gmail.com http://www.lamanchaweb.blogspot.com

Consejo Editorial Oscar Sotillo Meneses Janette Rodríguez Herrera Francisco Issa Zambrano Gastón Fortis Silva

Colaboradores

Lucía Aimara Borjas Carlos Angulo Simón Hurtado María Gabriela Blanco Julio Cortázar Colectivo Las Deseantes Xoralys Alva López Carlos Duque Paola Sabogal Pedro Vásquez Pablo Aquiles Fortis Miguel Guédez Celenia Arreaza Alejandra Segovia Libeslay Bermúdez Víctor “Chino” Valera Mora Lydda Franco Farías Red La Araña Feminista www.socialismolibertario.com/feminismo Oscar Rodríguez Pérez El Macaurelio Cappy Doncella Fernando Vargas Valencia

Co-responsables Juan Carlos Sotillo Nicanor Cifuentes Gil Maracaibo-Edo. Zulia Leila Medina Jouseline Rodríguez César Santana

Gran Caracas

RAYUELA, CAPÍTULO 7 oco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortazar

Bélgica, 1914 – Francia, 1984

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Solangel Morales Hely Uzcátegui Moisés Mirele Los Teques-Edo. Miranda Roger Altuve Ocumare del Tuy-Edo. Miranda Oscar Fernández La Victoria-Edo. Aragua Marco Aurelio Rodríguez Catia La Mar Edo. Vargas Dayana López Buenos Aires-Argentina

lamanchax@gmail.com Corrección Colectiva

Agradecimientos

A l@s que disfrutan y dejan disfrutar el sexo... ¡SEGURO! LA MANCHA no se hace responsable de los comentarios emitídos por sus colaboradores.


ENVIADO DESDE MARACAIBO, ESTADO ZULIA

Sin sexo no ser humano ¿

se puede

Juan Carlos Sotillo Meneses

Qué es lo que no se ha dicho acerca del sexo? Yo creo que ya casi nada falta por decir, lo que no quiere decir que lo que se ha dicho deje zanjada cualquier discusión acerca del lubricado tema. Claro, también creo que estoy equivocado, porque el asunto es tan voluble, tan líquido, tan fluido, tan cambiante, tan de escondrijo y tan de ágora, tan que todos lo tienen pero nadie quiere verlo, o tan de que todos quieren verlo pero nadie se atreve, o que sí se atreven pero van y se esconden o, peor, los esconden; hasta los encierran, los vetan, los borran. Van de boca en boca pero para ocultarse tras los dientes de aquellos que del sexo hacen comunión pública. Hasta Foucault lo mencionaba entre las formas de ejercicio del poder. Para otros y otras, es un no poder en ejercicio. Sexo, extraña y peculiar plenitud humana, que va desde la náusea hasta la elevación inefable de un orgasmo, o viceversa. Sexo, esa multiplicidad de sensaciones que huyen de casi cualquier caracterización. A los dioses sean dadas las gracias por esa cualidad de inasible que tiene el humanizado placer. Ese camino de infinitas bifurcaciones pero que visto desde lejos parece tener un solo destino. Ese espectro que desanda los vericuetos de nuestras mentes, pasando por una mirada que puede herir a un roce que suele tener erizos en la punta. Que trae una avalancha de música también, un montón de olores y sabores; es decir, que alimenta cada posible sentido humano y hace nacer, en sus instantes cimeros, cualquier cantidad de sentidos-otros, y deja ese sabor a poesía que luego nos empeñamos en desvelar cuando tomamos asiento frente al individuo que somos. Del sexo se ha armado la historia y hasta podemos pensar que los empujes de la pasión irrefrenada dan el impulso a la tierra para que siga sus volutas circunsolares. Somos, para más sabrosura, hijos necesarios del encuentro de dos seres que, por lo menos en ese momento, se sentían uno parte de la otra, o viceversa. Somos producto de ese momento de conmutatividad de seres, justo de ese instante donde yo no soy yo ni tú eres tú. Pero no temáis, el sexo no sólo es –de nuevo: gracias, dioses– un acto para en-

gendrar a otro para que a su vez engendrará otro para que a su vez… Esta arista hiere cultos, afecta religiones, constipa hieráticos pechos. Y sospecho que así será eternamente: el sexo es anterior incluso a nuestros dioses e iglesias, a sus morales y sus éticas. El día en que el sexo pasó a formar parte de los ingredientes coercitivos de la moralidad o de la ética se detuvo algo del palpitar de la humanidad. Lo podría equiparar con, no sé, darle lugar primordial al acto de… respirar, por decir algo, en algún código moral: es bueno quien respire silenciosamente, cuatrocientas ochenta y cinco veces por día. Sospecho de quienes moralizaron el sexo en vez de sexualizar la moral. Uno ve cómo se sufre, cómo se llora, cómo

se arruinan años de vidas y como se desdibujan sonrisas al suponer que el sexo es algo que no deberías hacer existir, que sería ofensivo a tu prójimo o que sólo se debería acariciar con funciones reproductivas (hasta el lenguaje se hace estéril cuando se habla del sexo como si únicamente de una descripción sicológica se tratase.) Que si te gusta XX o XY, que si sólo XY con XX pero jamás XX con XX o XY con XY, con su encriptación cuasi siquiátrica de por medio; que si el sexo siempre es entre jóvenes y que si es entre viejitos es horrible y si es entre niños es de cárcel o de consultorio. Pero que sólo si eres mayor de edad tienes derecho a ejercer el tipo de placer al cual te inclinaste detrás de unas puertas de madera. Que si patatín patatán, que si así que si asá. Qué

vaina tan seria con este par de pieles que les da la regalada gana de rozarse, con ese poco de fluidos que tienen otro-tropismo positivo y necio-tropismo negativo. Del sexo se ha dicho mucho, mi lector, y no hay posibilidad alguna de que se deje de decir ni que se diga menos por año, por día o por segundo. Mientras seamos símbolo y estemos condenados a él, mientras haya un lenguaje, de cualquier tipo, el tacto que implica el sexo –que no siempre es un tacto de roce, porque hay tactos que ni se tocan y siguen siendo sexables- seguirá escribiendo su camino, arando su devenir, en las mentes, en los labios y lenguas, en las pieles de los humanos. Sin sexo no se puede ser humano.

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Lucía Borjas

Dedicado a todas las mujeres que han tocado mi vida, especialmente mi mamá que recibió mi alma. No hay mujer más revolucionaria que aquella que es solidaria. ¡Usted tiene todo el derecho de difundir esto!

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Este universo negro como la noche profundo como un pozo donde corre un manantial de agua fresca es nuestro: infinito lugar de mujer. Aquí continúa la vida, tanto física como espiritual. Aquí yace el alma de todas nosotras: las que han dado a luz, las que todavía no han dado o las que no darán... igual aquí, justo en este punto todos hemos recibido nuestra alma hace un tiempo atrás


De un bolero al otro E

s ya casi un lugar común decir que para los latinoamericanos y caribeños, por nuestro espíritu festivo, el mar Caribe y el clima permanentemente templado, hasta los asuntos más serios y dramáticos, son sobrellevados con buen humor e incluso con un pervertido goce. Sin complejos, y por el contrario con altivez debemos admitir que en buena medida es cierto. Otro tanto pasa con nuestro pronunciado sentido de lo erótico, y la gran capacidad del disfrute sexual que manifestamos. Para estudiar el impacto de esta envidiable condición nuestra sólo basta con asomarse al constructo made in Hollywood que hace de nuestra exquisita conjunción racial, lo mismo una mulata de fuego, que una exuberante amazona que no logra ocultar su majestuosidad física ni siquiera con la abrumadora ensalada de frutas tropicales que saltan de su tocado seguramente a la más febril imaginación nórdica e imperial. Igual tratamiento recibe el hombre de esta parte del mundo bañada por el cobalto del Caribe; Adonis contemporáneo que deambula por las calles del mundo enloqueciendo a las mujeres de lejanas latitudes y climas gélidos, territorios donde los hombres nativos de expresiones severas, trato rustico y poco dados a la caricia, abonan el terreno para que crezca frondosa la leyenda urbana del latín lover; conquistador empedernido, capaz de superar con amplio margen las expectativas de una o varias amantes (aclaramos que esta condición aplica para ambos sexos). Y aunque debemos admitir que todo este asunto se pasea entre la ficción y la realidad, la verdad es que es más realidad que otra cosa. El propio Nicolás Guillen, conocido como el poeta son, dice en un poema que a nosotros nos acusan de bárbaros porque hacemos el amor después de comer (palabras más, palabras menos). Así pues que nuestra exuberancia física, nuestros paradisíacos paisajes que, más que de nuevo mundo, resultan de otro mundo, nuestra dieta compuesta de frutos, semillas, flores, especias y animales tanto de la tierra como del agua (sea esta dulce o salada), que aumentan la lívido a niveles inexplorados tanto en la esclerótica Europa como en la psíquicamente inestable América del norte, ha engendrado en nosotros más que un gusto, una pasión por la práctica sexual, la misma que de pura sabrosura ruboriza al Marqués de Sade y deja al Kamasutra como un silabario.

Somos como somos, y no pretendemos ser de otra manera, por una sola razón: nos gustamos así!. Y así como somos con todas nuestras cargas creamos el imaginario, la cosmovisión más rica del planeta, envidia de cuanto transeúnte accidental o no recorre nuestras costas. Y entre tanta creación artística y popular producida por nosotros contamos con una diseñada para elevar al cuadrado nuestra ya desbordada pasión amatoria. Hablamos de ese género musical llamado bolero. Ah! El bolero y las historias que cuenta. Sin ninguna rigurosidad científica comentamos que el bolero registra toda o casi todas las variantes posibles relativas tanto al amor como al desamor, digamos que el bolero entre letra y música abarca un universo insondable donde podemos encontrar canciones que hablan por ejemplo, del amor de un hijo hacia la madre, la patria y los amigos; La despedida, Daniel Santos (aunque se trate de una colonia gringa como Puerto Rico), o el desengaño amoroso que sufre el protagonista de Luces de Nueva York, al tratar de rescatar de la “mala vida” a una cabaretera, pero ésta al final encuentra que su “mala vida” es mejor que la ofrecida por su amante y entonces regresa al cabaret y a la prostitución, no sin antes tener que escuchar del amante despechado, todo tipo de insultos. Pero en esta historia también los hombres hacen de las suyas, en Amor comprado es ella quien lo acusa a él de haberla dejado por otra que le da dinero (estamos hablando de un chulo). Sin embargo no quiero que la imagen que prive ante el lector ajeno a nuestras latitudes sea la de la calle de las pasiones sórdidas. Cambiando de amores en Cuando estemos viejos, el maestro Billo habla de una pareja que logra una larga vida de amor y plenitud, que despide sus días sobre la tierra haciendo un inventario de las memorias y llenándose de caricias ya por la edad más inocentes pero profundamente intimas y espirituales. Es decir, tenemos para todos los gustos, y tanto es así que para estos tiempos de igualdad de géneros y preferencias sexuales libres y sin complejos, hay un bolero que pertenece sin equivocación a la comunidad gay, nos referimos a: Tú me acostumbraste, la letra de este bolero así como la historia de su composición dan cuenta de una relación homo-erótica asumida con dignidad y sin culpas.

Gastón Fortis Silva

Y es que habiendo bolero para todo, tenían que componer uno a la práctica sexual en soledad,así es amiga, amigo no se equivoca, el bolero de la masturbación, no podía faltar, y la altruista misión la llevó a cabo el maestro Armando Manzanero al escribir aquella pieza magistral que tituló: Voy a apagar la luz. En esta canción se cuenta la historia de un tipo que en la soledad de su habitación dispone todo para meterse un gran “pajazo”, y es que como somos los latinoamericanos y caribeños unos cofres abiertos, el tipo hace de su intimidad sexual una gran metáfora y la canta a los cuatro vientos. Lo mismo que cuando en una reunión entre amigos nos levantamos y anunciamos adónde vamos y qué vamos a hacer: “ya vengo voy al baño a mear…” podría ser el título de un bolero que le vendría muy bien a nuestra personalidad colectiva, pero volviendo a Manzanero y a su auto satisfacción sexual hemos tomado la previsión de transcribir la letra de la citada canción para que sea ud mism@ quien saque conclusiones: Voy a apagar la luz

para pensar en ti, y así dejar volar a mi imaginación.

Ahí, donde todo lo puedo, donde no hay imposibles, qué importa vivir de ilusiones si así soy feliz.

Pero cómo te abrazaré, cuánto te besaré, mis más ardientes anhelos en ti realizaré.

Te morderé los labios, me llenaré de ti y por eso voy a apagar la luz para pensar en ti.

Ante todo lo expuesto pareciera que la retórica huelga, sólo queda una pregunta que se escurre con una viscosidad pegajosa: ¿Si está solo, por qué es que el tipo apaga la luz?

AVISOS CLASIFICADOS contra el hombre nuevo

V endo un país a 100 traidores. Cambio fidelidad por un ascenso. Cambio patria por un pentágono. Vendo Allende por Pinochet. Cambio Guardia Nacional por uno importado. Cambio vaso

de chicha por un Nestí. Cambio voto por pote de leche. Cambio Salto Ángel por un Walt Disney. Cambio montaña por montaña rusa. Vendo un hombre por tres centavos. Vendo a Dios por un presupuesto. Cambio un amor por hombre rico. Ofrezco mi imagen por un concurso. Hago política sucia por encargo y sueldo del imperio. Cambio la verdad por un periodista. Cambio impuestos por una empresa. Vendo honestidad por una aduana. Cambio la república por una república del Este. Negocio dignidad a convenir por una ambición. Cambio la tierra por terrateniente. Cambio frescura del páramo por aire acondicionado. Cambio unas tejas por tapa e zinc. Cambio un río por agua en botellones de plástico. Cambio zona indígena por un doce de octubre. Cambio pescadores por atún en lata. Vendo obreros por Fedecámaras. Cambio mi música por Michael Jackson. Cambio agua e’ panela por pepsicola. Cambio empanadas por un Mc Donald’s. Cambio una flor por un florero made in usa. Cambio al Ché por un obispo. Cambio Bolívar por un Carmona. Cambio general por un cambur. Cambio un amigo por un contrato. Cambio hamaca por Hotel 5 estrellas. Cambio fogata por planta eléctrica. Cambio parranda por un stripper. Cambio vista al mar por televisor. Cambio adiós de reunión seria por una tasca. Cambio caja de Cocuy por un White Label. Cambio integridad

Carlos Angulo

por un diploma. Cambio examen por una barriga. Cambio gallina por cubito Maggi. Cambio vida en el campo por casa en un cerro en Caracas. Se cambia rancho con mujer preñá por trabajo en la capital. Se cambia locutor comunitario por uno con voz engolada. Se vende honor por apartamento en la Lagunita Country Club para una amante. Se ofrece compañía femenina a hombre con carro nuevo para paseo por El Centro Comercial Sambil. Se cambia libre expresión por bozal de arepa. Vendo mi canción por un chance en Televisión. Cambio nado por moto acuática. Cambio arte por fotocopiadora. Cambio frailejón por siembra de pinos. Cambio trofeo de caza por Oso Frontino. Cambio navidad por Santa Claus. Cambio aguinaldo por noche e brujas. Entrego 30 cacerolas por olla RenaWare. Cambio libro de Historia de Venezuela por Quién se llevó mi queso. Cambio mi ideal por camioneta Hummer. Cambio camino por sueño americano. Cambio conversación familiar por chat en internet y mensajes de texto. Cambio mata de totuma por vajilla de cristal. Cambio la casa de mis padres por chalet en zona de alta alcurnia. Cambio cielo estrellado por novela de las 9. Cambio justicia social por 80% de pobreza. Cambio colectivo político por un amor personal. Cambio ejército de amor por Ministerio de la Defensa. Entrego el corazón al mejor postor que no distribuya la riqueza. Cambio la noche por mil bombillos. Cambio mi mamá por una burra. Cambio la revolución por la vida mía, personal, propia, digan lo que digan.

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Simón Hurtado

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eses atrás, en uno de los tantos debates electrónicos que llegan a nuestras “bandejas de entradas”, pude leer un correo en el marco de un debate sobre los logros que las identidades trans, homosexuales, lesbianas, bisexuales, entre otras, habían tenido con este Gobierno. Quien escribía esas líneas pretendía denunciar una amenaza que consideraba se estaba haciendo en su contra por posiciones políticas encontradas sobre el tema, oportunidad que él mismo aprovechó para escribir una réplica, que aunque no convocaba al debate abierto sino a la respuesta personal, inevitablemente involucraba a todo aquel o aquella que lo leyera. Desde ese momento he sentido la necesidad de reflexionar sobre esas preguntas, aportando algunas cuestiones que no pretenden responderlas, sino problematizarlas con cuestiones que creo son más pertinentes y necesarias para el momento histórico que vivimos. Aquellas preguntas de las que hablo son las siguientes: ¿Cómo hacen los gays revolucionarios para obviar hechos contundentes como la exclusión de la discusión de nuestros derechos en el marco del proyecto de Ley de equidad e igualdad de género? ¿Qué es eso tan fuerte que los amarra a un líder que no los considera dignos de derechos civiles? ¿Cómo se defiende a un presidente que dice ante el mundo respecto a la homosexualidad “ni yo ni los venezolanos lo vemos bien”? ¿Cómo se defiende a un gobierno que es consistente con su homofobia, ahora expresada en el rechazo a la inclusión de la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas (ILGHRC) en el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC)? Francamente (sin querer parecerme a Alberto Nolia) estas preguntas me provocaron una profunda indignación, cosa que tal vez nos pasa a tod@s cuando se nos cuestiona lo obvio. Pero luego entendí la profunda necesidad de debatir esto con quién lo plantea y con quien aún ni siquiera lo ha considerado, pues todo lo que actualmente vivimos tiene la característica de ser tan nuevo como viciado. En principio quiero plantear que todos y todas tenemos un lugar desde el que hablamos, pensamos y hacemos, y que nada en este mundo está dado por obvio y natural. La homo-lesbo-transfobia no escapa a esto. Como personas transgéner@s, lesbianas, homosexuales, bisexuales, intersexuales, entre otros, somos también revolucionari@s, trabajador@s, artistas, cultor@s populares, afrodescendientes, estudiantes y por tanto sujet@s polític@s de este proceso de revolución. Soñamos, peleamos y demandamos no un simple reco-

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nocimiento legal y un respeto diplomático que disfrace el prejuicio y el rechazo, queremos mucho más, como diría Gioconda Belli al referirse al 8 de marzo, ¡QUEREMOS FLORES! La discriminación por orientación sexual e identidad y/o expresión de género es algo que trasciende a cualquier individualidad, sea de parte de un líder político de relevancia mundial o no. Condenar a alguien por ser homofóbico no guarda mucha distancia con la condena que recibimos por ser maricos, pues la homosexualidad es tan natural en la sexualidad humana como el odio hacia la diferencia, es decir, la homofobia lo es al sistema capitalista. ¿Es que acaso los hechos contundentes que nos excluyen y discriminan no están en todas partes? ¿En qué lugar del mundo nosotros y nosotras tenemos acceso real a derechos civiles PLENOS? ¿Acaso la oposición venezolana no es también homofóbica, al igual que la iglesia, el sistema educativo, los medios masivos de comunicación, la sociedad entera? En EEUU (vísceras del capitalismo moderno y panacea de la diversidad sexual y de género para algun@s) sectores conservadores de ultraderecha están arremetiendo contra los logros históricos que los movimientos por la

liberación sexual e igualdad de género habían alcanzado en ese país, re-impulsando poderosas campañas mediáticas con el fin de facilitar la anulación de leyes que garantizaban derechos fundamentales de la comunidad GLBT (gays, lesbianas, bisexuales y trans). Se demuestra que los derechos civiles no son suficientes por sí solos, pues se trata de simples reformas que dejan intacta la estructura opresora del sistema capitalista. Una ley, una reforma, un artículo o cualquier otra herramienta jurídica puede ser cambiada, derogada y eliminada por un Gobierno y los dirigentes de turno. Cambiar las leyes sin cambiar el sistema no vale de nada. Venezuela no escapa a esta premisa. En diferentes ocasiones denunciamos con horror y tristeza el asesinato de líderes campesinos sin prestar la mínima atención a las trabajadoras sexuales trans que matan en nuestras ciudades, considerando que estos últimos son hechos aislados que nada tienen que ver con procesos de resistencia y lucha al sistema hegemónico. Es necesario que comprendamos que la propiedad privada contra la que lucha el dirigente campesino opera en el mismo sentido que el control sobre nuestros cuerpos y deseos ante el cual se rebela una mujer transexual, el primero es al sistema capitalista lo que el segundo al sistema patriarcal, ambos dimensiones diferentes pero articuladas de la opresión. El nivel de conciencia y sistematicidad que tenga cada lucha no puede ser argumento para considerar que una tenga más mérito o virtud revolucionaria que otra, pues la trampa está en que el género, la sexualidad y el deseo han estado relegados a una dimensión intima de las individualidades que no tienen por qué ser debatidas, entendidas ni defendidas en nuestros espacios de lucha.. No se trata de defender ciegamente a un líder, sino de apoyarlo con conciencia, no se trata de obviar hechos contundentes, sino de ver más allá de la realidad que se nos presenta y comprender las relaciones de poder y opresión que no solo discrimina la sexo-género diversidad, sino todas las expresiones humanas existentes. Eximirnos de participar en un proceso transformador promovido por un Gobierno que procura acabar con las relaciones de opresión por señalarlo de homofóbico, es pecar de ingenuidad e hipocresía. Si de homofobia se trata es imposible que este gobierno sea condenado al ostracismo, pues las acciones deplorables que ha cometido solo se compensan por sus re-conocimientos y avances. De los contrario cómo hubiese sido posible abrir un programa de atención médica desde el Ministerio del P.P. para las Comunas, que


Para reir un poco

Un marido así contempla entrega gratuita de medicamentos, operaciones quirúrgicas de salud, programas de capacitación especial en los cursos que ofrece el INCES y resguardo básico de la comunidad trans en situación de calle en los centros Negra Hipólita. Cómo decir que este gobierno es consistente en su homofobia cuando la propia Defensora del Pueblo encabezó un Seminario Internacional de Formación en materia de diversidad sexual para Funcion@s públic@s de todas las instituciones del Estado, desde la Policía Nacional Bolivariana hasta personal de instituciones como el IDENA, proceso que hizo posible la presencia de funcionarios de la Defensoría del Pueblo en la mal llamada “Marcha del Orgullo”. Cómo minimizar la aprobación del Art. 4 de la nueva Ley Orgánica del Poder Popular en la Asamblea Nacional que contempla la no discriminación por orientación sexual e identidad y/o expresión de género. No existe una política de este Gobierno que esté abiertamente en contra del libre ejercicio de la diversidad sexual y las identidades y/o expresiones de género, pues no existe absolutamente ninguna política en concreto. Esto no puede ser argumento para amarrar este proceso, su líder y quiénes lo apoyamos a la cadena simplista de la homofobia y la discriminación. Son evidentes las profundas contradicciones internas que tiene este Gobierno en el tema de la sexo-género diversidad, así como en muchos otros aspectos de su gestión, contradicciones que nos implican como habitantes de este país, pero que nos involucran mucho más si somos conscientes del universo de cosas que atraviesan los procesos de transformación. Si de lo que dijo Chávez se trata, en la famosa entrevista que un personaje público italiano le hizo al presidente cuando asistió al Festival de cine de Venecia, nuestro líder antes de enunciar la frase que fue tomada con pinzas y que lamentablemente no tiene nada de falso, expresó lo siguiente:

Presidente Chávez: …Pero hay

sociedades, hay ideas que van madurando. […] De lo que si yo estoy en contra es de cualquier persecución a nadie, por inclinaciones sexuales […] Todos somos iguales, hay que respetar las particularidades del individuo, del ser humano. […]

Entrevistador: ¿Tú qué piensas sobre el matrimonio gay? Presidente Chávez: ¿Yo? Igual que los venezolanos, que la mayoría de los venezolanos, que no lo vemos bien, pero es

un estado de opinión, lo cual no significa que estamos en contra, que yo esté en contra de lo que piensen ustedes.” Compañer@s, viniendo de un militar veguero, esta es una postura bastante sorprendente. Luego de esto el presidente Chávez mencionó la necesidad de que en la Juventud Bicentenaria se integraran por igual los homosexuales. Analicemos sus palabras y que cada quien saque sus propias conclusiones. Finalmente, es imposible decir que la Revolución Bolivariana ha saldado la deuda histórica con la sexo-género diversidad, son innegables los vicios adecos-copeyanos que permean la Asamblea Nacional y cómo las prácticas de la IV República aún imperan en gran parte de la estructura del Estado. Pero también es imposible ocultar los avances que se han dado en materia de sexogénero diversidad en diez años del gobierno liderado por nuestro presidente, pasos impensables en gobiernos anteriores que han abierto los espacios para que diferentes colectivos articulemos nuestra lucha con otros movimientos y organizaciones populares. Todavía los principios de una moral burguesa impuesta orientan el hacer de nuestra sociedad, los colectivos, organizaciones e individualidades “activistas GLBTI” no son inocentes a esta situación y mucha complicidad tienen al desentenderse de la enorme responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros, limitándose a mantener espacios tradicionales para las personas no heterosexuales, fortaleciendo la visión de “gheto” y profundizando aún más el abismo que existe entre el mundo de “ambiente” y el resto de la sociedad. Es necesario que rompamos con esta barreras y hablemos, donde no se haya iniciado y desarrollado ya el debate, libre y conscientemente de esto. Creemos fundamental que el debate de género y diversidad se incorpore a las agendas de lucha del movimiento popular venezolano y latinoamericano, y no porque haya personas homosexuales y lesbianas que son revolucionari@s, pues no todas las personas negras, pobres y oprimidas en este mundo luchan por una sociedad distinta, sino porque es otra forma más de opresión que debemos visibilizar y destruir si de verdad queremos alcanzar una sociedad igualitaria. En décadas pasadas y latitudes lejanas los movimientos antiimperialistas y anticapitalistas estuvieron abrazados con la lucha por una sexualidad plena y soberana de nuestros pueblos, Venezuela tiene que encarnar de nuevo ese espíritu maravilloso que duerme en nuestros corazones combativos. Ya defendemos con conciencia el carácter contra-hegemónico que hemos logrado alcanzar en nuestra Revolución, ahora debemos atender el llamado que han hecho diferentes grupos feministas principalmente a avanzar y decretar el carácter anti-patriarcal de nuestro proceso bolivariano. El camino está, sólo tenemos que andarlo y abrirnos paso ante las adversidades, dándonos cuenta que lo importante no son las respuestas, sino las preguntas.

no tiene precio...

E

l hombre despertó aquella mañana con una tremenda curda. La noche anterior se había pegado una parranda fuera de casa... bebió como un loco, ni siquiera se acordaba cómo había regresado a su casa. Preso de un dolor de cabeza lacerante, dolidos todos los músculos del cuerpo, la garganta más reseca que lengua de loro; en la boca un sabor a cobre y vinagre. Tenía miedo aún de abrir los ojos pues lo esperaba, de seguro, el tremendo peo de su mujer. Abrió los ojos como pudo, y lo que vio lo dejó loco: Sobre la mesa de noche estaba una pequeña hielera, llena de cubitos de hielo, con un par de cervezas bien frías. Al lado, había un par de Alka-Seltzers y un vaso de agua. Recargado en el vaso estaba un sobrecito perfumado; el tipo anonadado abrió el sobre y en su interior halló un recado que decía: ‘Amor mío, vida de mi vida: Perdona que

no esté aquí para atenderte’... ‘Salí un momento, pero regreso en un rato para estar contigo. Te he dejado estas cosas sobre la mesita para que alivies el malestar que quizá sientas después de la borrachera de anoche’... ‘Te he preparado un caldo como a ti te gusta, pollo y res, que te espera en el comedor. Le pedí a nuestro hijo que te lo sirva y que esté pendiente de ti, Te dejo un beso con todo mi amor. Tu esposa que te adora!’

El hombre no daba crédito a sus ojos. Bebió con deleite las dos cervezas bien frías, se bañó, se vistió y bajó al comedor. Ahí, en efecto, lo esperaba su hijo, quien lo saludó con cariño y le sirvió el caldo preparado por su madre. Se lo tomó en silencio, y asombrado pensó... ‘¿Qué está sucediendo?’ ¿Soñaba acaso? ¿Era aquello una vana ilusión de los sentidos? Entonces, se atrevió a preguntar con timidez: ‘¿Qué pasó anoche, hijo?’ ‘Llegaste a las 3 de la mañana y venías en completo estado de ebriedad. Chocaste el carro en la puerta del garaje; le diste una patada al gato; te vomitaste en la sala y arruinaste la alfombra que mi mamá acababa de comprar, te measte en el closet. Luego te caíste en la escalera y ahí quedaste privado, sin sentido. Tuvo que despertarme mi mamá para que la ayudara a llevarte a la cama’. Y ‘¿Entonces? -pregunta el señor- ¿por qué todo esto? ¿Por qué las cervecitas y el amoroso recadito, y el tremendo caldo y todas estas finas atenciones?’. Responde el muchacho: - ‘Porque mamá te iba a desvestir en la cama y cuando empezó a bajarte los pantalones tú dijiste: ‘QUIETA... QUE SOY CASADO, Y AMO A MI ESPOSA, BELLA... NO JODA’.

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ENVIADO DESDE BUENOS AIRES, ARGENTINA

María Calcaño: erótica y maravillada Dayana López

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magino lo difícil que debió ser llevar el nombre de María Calcaño en la Maracaibo de los años 30, sobre todo después que conocí el texto Alas fatales. Su primogénito, publicado en 1935, paradójicamente estuvo más cargado de erotismo que sus producciones sucesivas, lo que no significa que éstas eludieron el tema. Imagino pues a María, en la Maracaibo de entonces, señalada como hereje por las “señoras” puritanas de la época, algunas de las cuales parecen no haberse extinguido en nuestra ciudad puerto, a pesar que la mayoría de ellas, tal como Calcaño, se casaron aun niñas y probaron los elíxires del cuerpo ajeno mucho antes que las niñas de hoy. Digo que a pesar de ello todavía predominan los prejuicios en cuanto a la cosa sexual, lo cual se evidencia en viejas consejas de las abuelas, como: “De la cintura pa´ abajo no se toca…” “Mijita, si te dejáis tocar las teticas, se te caen” que predispone a las jovencitas a anular sus sensaciones, sobre todo de la cintura pa´ abajo, porque “todo lo que se hace arriba, se siente abajo”, y muchos etcéteras. En una Maracaibo de chaperonas, donde los novios se enamoraban y desencantaban a través de cartas, no debió ser nada fácil que a una se le ocurrieran poemas como los que escribió Calcaño, sobre todo por su condición de mujer -¡pecado mayor!-. “La escritora usa sin contención un código alusivo a lo sexual que se apoya categóricamente sobre un vocabulario en el que abundan sustantivos como pecado, deseo, carne, y muy explícitos verbos al estilo de abrir, lamer, chupar, sembrar…” Tal como apunta Cósimo Mandrillo. Cosas como éstas se le ocurrían a la joven María:

“Ábreme la vena abundante… que la tengo estrecha!

Déjame una brecha deja que me dure el goce del hombre delante.”

Tal desenfado es propio de la poesía de María Calcaño, cuya obra había sido olvidada, por no decir pasada por debajo de la mesa por el conservadurismo literario, alimentado, en primer lugar, por esa nota vanguardista de su creación, pero mucho había de discriminación por su género y por ser originaria de lo que erróneamente se define, desde la capital, como el “interior del país”. Sólo hacia finales del siglo XX algunos investigadores desempolvaron los textos de María Calcaño para mostrar e indagar en su obra, como el caso de Cósimo Mandrillo, con su Introducción a: María Calcaño. Antología poética (1983), que de alguna manera viene a rescatar parte de nuestra memoria histórica para traernos a la luz su maravillosa obra, antologada más recientemente por la editorial del Estado, MonteÁvila,

con la Obra poética completa (2008), compilada por María Eugenia Bravo. Eros en ella y el otro La mirada erótica que los poemas de María Calcaño presentan sobre la primera persona –de la cual no me atrevo a afirmar que se trata de sí misma– está atravesada por el goce y disfrute de las sensaciones. Sin embargo, en la mayoría de sus textos, esa primera persona, mujer, toma una posición pasiva en la acción, reafirmando la presencia del “macho dominante”, propio de la cultura machista de aquellos lares.

“Me trepan las raíces De tus manos amadas Y arropada en caricias Ya casi no me veo! (…) Hombre partido en cien Que me fuerzas la vida! En mis pechos desnudos Desata tu rudeza Para que tengan ellos Ese duro barniz Que les falta de hombre.”

De manera que, si bien su obra significó un antes y un después de la poesía venezolana, sobre todo de la proveniente del género femenino, por la sencillez

de las palabras que seleccionaba para construir la atmósfera erotizada de sus textos, también se advierte un dejo de sumisión frente a la figura masculina como elemento conductor de la actividad. Incluso, se percibe cierta autolaceración de esa primera persona frente a la consumación del acto “pecaminoso”:

“No me beses, madre! hoy traigo los labios manchados con otros. (…) Si no quieres verme morir de bochorno, no me beses, madre! Ya no es jugo sano lo que mis labios dan…

Pero esa autolaceración que se advierte en ciertos textos, no es tal sufrimiento. Parece más bien un divertimento de la autora, que podemos descubrir en la medida que avanzamos en la lectura de su obra. Y he allí el carácter poderosamente erótico de la poesía de María Calcaño, nacida en Maracaibo en 1906, quien en vida publicó tres libros: Alas fatales (1935), Cuentos sin patria (1940) y Canciones que oyeron mis últimas muñecas (1956). De manera póstuma aparecieron Entre la luna y los hombres (1961), La hermética maravillada y Poesía (incluidos en la Obra poética completa de 2008).

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L

a sociedad capitalista actual se empeña en preservar un concepto de familia que en nada se asemeja a nuestra realidad latinoamericana. Legitimado este concepto por la Iglesia Católica, y los sectores más conservadores de la sociedad, es el factor fundamental de la discriminación y repudio a todo lo que no se ajuste a esa norma. Históricamente esa sociedad se ha apropiado, gracias al interés por acumular capital, de esta familia nuclear: padre heterosexual trabajador, responsable del hogar; madre heterosexual ama de casa que obedece los mandatos del jefe de hogar; hijo o hija, también heterosexual que también obedece, sin reprochar, las decisiones del patrón consanguíneo. Al adueñarse de ésta como la única realidad y apoyarse en un Dios que así lo ha autorizado, niega rotundamente la historia anterior a este proceso evolutivo. En esta ocasión, y haciendo uso de nuestro carácter combativo e insurrecto, ahondaremos en la historia que a esa sociedad no le interesó contarnos. Como diría Marx: La transformación del mundo es un proceso material; lo importante es revolucionar las condiciones reales de vida. (González, Mike. Karl Marx. Una guía para rebeldes. Cooperativa editorial La Mancha, Caracas, 2010) En El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (F. Engels, 1884), cuenta Engels, en el prefacio a la cuarta edición, que en los cinco libros de Moisés la forma patriarcal de la familia, allí ilustrada, no solo era admitida sin cautela como la más antigua sino que se la distinguía con la familia burguesa de aquellos días. De esa forma parecía que la familia no había tenido ningún desarrollo histórico. Si acaso se admitía que pudo haber existido un período de promiscuidad en los tiempos primitivos. Aparte de la monogamia (régimen familiar que prohíbe tener más de un cónyuge al mismo tiempo) existía la poligamia (estado o condición del hombre casado con varias mujeres) y la poliandria (estado de la mujer casada simultáneamente con dos o más hombres).

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Estas tres formas de vínculo existían unas junto a otras sin guardar ninguna relación histórica. También hay que agregar que en algunas ciudades antiguas la descendencia corría por línea materna y era la única válida. Esta información ha sido secuestrada por la academia, rara vez se discute en las comunidades y por supuesto, no se distribuye en las calles, como sí lo hacen las diferentes “empresas religiosas” cada domingo gracias a la gran maquinaria editorial de dominación que por años nos ha invadido. La Atalaya por ejemplo, que se publica quincenalmente por la Iglesia Cristiana de los Testigos de Jehová en Colombia para Latinoamérica. Con El derecho materno de Johann Jakob Bachofen en 1861, comienza el estudio de la historia de la familia. Argumentándose en la literatura clásica antigua, Bachofen, según Engels, plantea cuatro tesis: 1) primitivamente los seres humanos vivieron en promiscuidad sexual, a la que Bachofen da el nombre de heterismo; 2) tales relaciones excluyen toda posibilidad de establecer con certeza la paternidad, por lo que la filiación sólo podía contarse por línea femenina, según el derecho materno; esto se dio entre todos los pueblos antiguos; 3) a consecuencia de este hecho, las mujeres, como madres, como únicas progenitoras conocidas de la joven generación, gozaban de un gran aprecio y respeto, que llegaba, según Bachofen, hasta el dominio femenino absoluto (ginecocracia); 4) el paso a la monogamia, en la que la mujer pertenece a un solo hombre, encerraba la vulneración de una antiquísima ley religiosa (es decir, el derecho inmemorial que los demás hombres tenían sobre aquella mujer), vulneración que debía ser castigada o cuya tolerancia se compensaba con la posesión de la mujer por otros durante determinado período. La sucesión del heterismo a la monogamia, es decir del derecho materno al paterno ocurre, según Bachofen, entre los griegos con el desarrollo de las nociones religiosas y la introducción de nuevas divinidades que simbolizaban nuevas ideas entre los viejos dioses que representaban las viejas ideas. De esta forma, al transcurrir el tiempo, y con las nuevas generaciones, se fueron desplazando los dioses antiguos por estos nuevos, demostrando que no fueron las condiciones reales de existencia de las personas las que produjeron el desarrollo de la concepción de familia sino la religión la que determinó este cambio en sus pensamientos. Esto fue determinante en la transformación histórica de las relaciones sociales entre la mujer y el hombre. Para escenificar mejor este análisis, Bachofen hace una interpretación de la Orestíada (u Orestea) de Esquilo que, en opinión de Engels es bastante acertada. La postura de Bachofen es que estas divinidades ejecutaron en la época de las epopeyas griegas el milagro de echar abajo el derecho materno y de reemplazarlo por el paterno. Llevada de su pasión por su amante Egisto, Clitemnestra mata a Agamenón, su marido, al regresar éste de la


Las ideas son producto del ser social, las creencias de la gente se conforman según las circunstancias materiales y sociales en las que viven. Carlos Marx.

guerra de Troya; pero Orestes, hijo de ella y de Agamenón, venga al padre quitando la vida a su madre. Ello hace que se vea perseguido por las Erinias, seres demoníacos que protegen el derecho materno, según el cual el matricidio es el más grave e imperdonable de los crímenes. Pero Apolo, que por mediación de su oráculo ha incitado a Orestes a matar a su madre, y Atenea, que interviene como juez (ambas divinidades representan aquí el nuevo derecho paterno), defienden a Orestes. Atenea escucha a ambas partes. Todo el litigio está resumido en la discusión que sostienen Orestes y las Erinias. Orestes dice que Clitemnestra ha cometido un crimen doble por haber matado a su marido y padre de su hijo. ¿Por qué las Erinias le persiguen a él, cuando ella es mucho más culpable? La respuesta es sorprendente: “No estaba unida por los vínculos de la sangre al hombre a quien ha matado”. El asesinato de una persona con la que no se está ligado por lazos de sangre, incluso si es el marido de la asesina, puede expiarse y no concierne en lo más mínimo a las Erinias. La misión que a ellas corresponde es perseguir el homicidio entre consanguíneos, y el peor de estos crímenes, el único imperdonable, según el derecho materno, es el matricidio. Pero aquí interviene Apolo, el defensor de Orestes. Atenea somete el caso al areópago, el tribunal jurado de Atenas; hay el mismo número de votos en pro de la absolución y en pro de la condena; entonces Atenea, en calidad de presidente del Tribunal, vota en favor de Orestes y lo absuelve. El derecho paterno obtiene la victoria sobre el materno, los “dioses de la nueva generación”, según se expresan las propias Erinias, vencen a éstas, que, al fin y a la postre, se resignan a ocupar un puesto diferente al que han venido ocupando y se ponen al servicio del nuevo orden de cosas. Lo importante a rescatar en esta interpretación es que Bachofen no se limitó a aquel estadio primitivo de promiscuidad sexual en que vivían las personas sino que se esfuerza en afirmar que en épocas antiguas, en especial la que apreciamos en la literatura clásica griega, existió antes de la monogamia una forma de relacionarse hombres y mujeres que permitía a la mujer mantener relaciones sexuales con varios hombres y al hombre mantener relaciones sexuales con varias mujeres sin que esto interfiriera o quebrantara los hábitos establecidos. Con el derecho al matrimonio único, Bachofen demostró que la mujer debía entregarse por un periodo determinado a otros hombres bajo la forma de necesidad, y es por esto que la descendencia sólo era reconocida por la línea femenina (derecho materno), incluso se mantuvo en el período de la monogamia con la paternidad establecida dándole a la mujer la posición más elevada que hasta entonces no ha tenido. Otro que abordó este tema fue J. F. MacLennan, quien ubicó en los pueblos salvajes, bárbaros y civilizados, una

forma de matrimonio en la que el novio, solo o en compañía de sus amigos emprendían la tarea de arrebatar a la futura esposa a sus padres simulando un rapto por la fuerza. Nos preguntamos, ¿cómo nace este matrimonio por secuestro? Pues bien, al parecer hubo ciertas tribus en las que se prohibía el matrimonio, teniendo los hombres que buscar esposa en otras tribus. A esto le llamó tribus exógamas. Mientras tanto, en otros pueblos se permitía que hombres de otros grupos tomaran mujeres solo en el seno de su mismo grupo. A esto le llamó tribus endógamas. Asegurando que existía una contradicción muy marcada entre estas dos tribus. Su teoría se basaba en que los hombres que buscaban esposas en otras tribus, dada la permanente guerra entre estos grupos, solo podían conseguirlas por medio del secuestro. Esta teoría, basada en la confusión, ha causado a posterior más daño que beneficios con sus investigaciones. El reconocimiento que hace Engels de MacLennan es la difusión y la importancia que él da a lo que denomina exogamia, y también el respaldo que da a la descendencia con arreglo al derecho materno, reconociéndolo como antecesor al derecho paterno. Así las cosas, este gran texto de Engels (El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado) intenta con éxito desmontar la heteronormatividad que sectores de la sociedad capitalista de la época buscaban legitimar. Entre estos sectores, la Economía Política presenta al trabajo únicamente bajo el aspecto de actividad lucrativa, y cuando ve en las mujeres una fuerza de trabajo más barata ejecuta los mecanismos que aumenten la necesidad de sumar a las mujeres en la clase trabajadora. En las hilaturas inglesas están actualmente ocupados sólo 158.818 hombres y 196.818 mujeres. Por cada 100 obreros hay 103 obreras en las fábricas de algodón del condado de Lancaster y hasta 209 en Escocia. En las fábricas inglesas de lino, en Leeds, se contaban 147 obreras por cada 100 obreros; en Druden y en la costa oriental de Escocia, hasta 280. En las fábricas inglesas de seda... muchas obreras; en las fábricas de lana, que exigen mayor fuerza de trabajo más hombres... También las fábricas de algodón norteamericanas ocupaban, en 1833, junto a 18.593 hombres, no menos de 38.927 mujeres. Mediante las transformaciones en el organismo del trabajo le ha correspondido, pues, al sexo femenino, un círculo más amplio de actividad lucrativa..., las mujeres una posición económica más independiente. los dos sexos más aproximados en sus relaciones sociales (Carlos Marx, Manuscritos económicos filosóficos de 1844) Con la inclusión de las mujeres para la obtención de plusvalía por parte de la sociedad capitalista, el tema del matrimonio monógamo es abordado por la iglesia para continuar la doctrina de la familia nuclear, del amor divino, de la preservación de la especie humana, del pecado de la infidelidad por parte de la mujer, del “crimen” que resulta el aborto, del castigo por las

relaciones homosexuales (que no es más que repudiar al hombre que asuma la “vergonzosa” conducta femenina), del lesbianismo (una mujer “intentando” actuar como hombre) y por supuesto, la transexualidad (“aberración” que aún catalogan como patología). Todo esto con la clara intención de mantener el orden social que les permita continuar ofertando trabajo enajenado, promoviendo la defensa de la propiedad privada (incluida aquí la mujer como objeto sexual), y la sumisión ante un Díos inquisidor que te juzgue por una preferencia sexual distinta a la heterosexual. En resumen, lo que antes con el origen de las relaciones sociales era conocido como Ginecocracia, sociedades en las que existe una preponderancia de la autoridad femenina en aspectos importantes de la vida pública o privada, con el desarrollo de la familia y a su vez las relaciones de producción; el Patriarcado vino a convertirse en la revalorización y cosificación de todo lo que nos rodea, dándole beneficio a un sistema que cada vez consume más energía, incentiva la acumulación de plusvalía sin medida y agota los recursos que nadie decretó como parte de su capital. Con la presencia de esta iglesia monoteísta institucionalizada en una religión que asume el derecho paterno como el deseo de explotación de la mujer de igual forma o peor que el hombre, se nos ha vendido un modelo de producción que en nada se asemeja a la relación humana de nuestro pueblo latinoamericano. Actualmente con las expropiaciones que ha hecho el estado Venezolano a los latifundios en el Zulia, podemos notar cómo aquellos dueños de grandes fincas atesoran en ellas una pequeña ciudad, con guarderías, pequeñas escuelas, vivienda para sus empleados y claro, trabajo para toda la familia nuclear, pagándole menos a la esposa e hijos pero ofreciéndoles educación, comida y techo para que no tengan necesidad de salir de su pequeño cosmos. Mucho tiempo ha pasado desde las fábricas a las que hacía referencia Carlos Marx pero cuán vigente sigue la humillación y sumisión de nuestros trabajadores. Quienes, es imperante decir, somos diariamente bombardeados por sacerdotes que en sus sermones nos ideologizan con falsos testimonios, revelando a su público que el verdadero hombre es el que no tiene miedo de expresar sus sentimientos, el varón, como le dice, es el que se atreve a besar a otro hombre, eso sí, machos que lleven la misma estirpe, no vaya a ser que algún hombre homosexual crea que es “bíblica” su orientación sexual. Tal es el caso del humorista, pastor y comediante colombiano José Ordóñez, a quien Jesús le “comunica de forma directa” que en el día del juicio final, Jesús no buscará a la mujer ni a los hijos para que rinda cuentas, Jesús buscará al varón, al patrón de la familia, para que le entregue memoria y cuenta de lo producido, ya que sólo “entre machos” se arreglan esas cosas”

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ENVIADO DESDE LA VICTORIA, ESTADO ARAGUA

Oscar Fernández

H ablar de sexualidad involucra varias miradas que van más allá de la genitalidad, es decir; el acto sexual coital, anal u oral

o por cualquier otro orificio distinto al nasal y/o auditivo. (A veces el orificio más utilizado es el que de alguna forma no lo es, es decir el que cubren los globos oculares, pues es él, el más utilizado en la promoción y perversión de la sexualidad). La sexualidad vista como un sistema, como una totalidad holística, implica una práctica que en principio es cultural y social, (es por ello que lo sexual y/o sensual está en nuestro lenguaje, en nuestra vestimenta (alienada o no), nuestro caminar, etc. Y por otro lado está en nuestro sistema neuronal y en nuestros genes. Por tanto instinto y aprendizaje, arte y técnica, corazón y razón; están presentes en la cosmogonía que llamamos sexualidad, sensualidad, erotismo y a veces simplemente sexo. Un ser sexual puede ser una persona que manifiesta un incesante apetito erótico sexual, o una persona que amando y respetando la vida en y por el equilibrio disfruta del placer erótico tanto como del aire limpio, de un buen plato de comida y/o de una buena conversación. Desde esa perspectiva los orgasmos pueden ser múltiples y sería cada vez menos extraño escuchar por ejemplo que alguien se orgasmeó con un paisaje o con un poema. Y es que todo esto forma parte del juego erótico que en parejas con años de convivencia se hace una experiencia permanentemente saludable y por demás necesaria para el mantenimiento satisfactorio de la misma. Si es cierto que el ser humano es un animal de costumbres, el acostumbrarse a acariciar al ser amado con la ternura del erotismo sensual, hace que esa costumbre no se transmute en rutina. Sin embargo y a pesar de todo esto es importante reconocer que sexualidad es también sinónimo de diversidad, en tal sentido la homosexualidad (masculina y femenina), la bisexualidad, la transexualidad, así como algunas condiciones llamadas hoy día como parafilias (necrofilia, zoofilia, voyeurismo, exhibicionismo, fetichismo, sado-masoquismo, violación etc.) e incluso la abstinencia sexual, son objeto de continuos debates sociales, culturales y/o religiosos. De allí que a pesar de que el sexo en sentido general sea aún visto como tabú, también es cierto que dada su diversidad y la privacidad que casi seimpre se aplica (salvo en el exhibicionismo y la pornografía), conduce a que en la mayoría de los casos los posibles cuestionamientos a las prácticas sexuales queden limitadas a las críticas de una cultura, una comunidad o simplemente se restrinjan a los secretos de una habitación (que si es un hotel o tiene alguna cámara escondida, pierde sentido). Por otro lado tenemos la morbosa mirada del capitalismo que ha hecho de la sexualidad y la sensualidad un negocio rentable. Desde allí podemos citar a: la publicidad subliminal o no, la prostitución consentida o no, y la pornografía cuya rama infantil ha generado mayor repulsión social. Si a todo esto le sumamos la visión religiosa por un lado y el uso de drogas por el otro tenemos una exquisita ensalada social que lleva en sí, todos los sabores. Tal vez una salida fácil sería decirle a las personas que coman lo que más les guste, pero eso no es tan fácil, sobre todo cuando lo que gusta y lo que no, están en el mismo plato

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y por consiguiente tan cerca lo uno de lo otro. Para la mayoría existen códigos éticos tan fuertes que a pesar de su condición social son imposibles de evadir; un ejemplo de esto lo vemos en las cárceles cuando llega un violador a las mismas. Claro visto esto desde contexto, no tiene mucho sentido violar y matar a un violador y asesino, pues se está repitiendo el delito, pero por el otro lado pareciera que aún para los niveles más miserables (en el sentido de Víctor Hugo), si hay formas y/o mecanismos de hallar la justicia. Sobre las putas y los bares, los poetas tenemos mucho que decir: hace días la diputada a la asamblea nacional María León en su intervención en el debate sobre una publicación que hiciera el semanario sexto poder, en contra de la dignidad femenina y de las mujeres que lideran la revolución socialista, decía que las prostitutas tienen un código de ética superior al de la oposición Venezolana, yo por mi parte digo que no hay mejores sicólogas que las putas, por algo los poetas y las putas somos amigos desde tiempos inmemoriales. Dicen que ellas existen desde que el mundo es mundo, yo diría que los poetas también, de allí mi propuesta, por demás reivindicatoria de la creación del ministerio de prostitución y poesía. Tal vez ambos términos sean de algún modo un pleonasmo poético, pues la poesía lucha a diario contra la puta vida que no imagina, discrimina y es esencialmente egoísta e individualista. Por otro lado (que en esencia es el mismo) tenemos a las prostitutas que para quien aprendió a ver con ojos de poeta ve en ellas, y a través de su infinita fuente de vida, como éstas logran transformar la mediocridad del dinero en un placer que no en pocas ocasiones ha logrado inspirar los mejores poemas, y debería concluir diciendo que las putas siempre le fían a los poetas pues saben que tanto unos como otras son simbiótica y simbólicamente complementarios. ¿Y en que pueden contribuir las putas, los poetas y la acción política para una mejor sociedad? Al hablar de prostitución poética o de puta poesía que tal vez no sean lo mismo; no hablo de la creación de cualquier ministerio y mucho menos de la creación de un ministerio más con o sin cartera. Me refiero a un ministerio que comienza por reconocer las miserias humanas y no a ocultarlas como hacen nuestros políticos sean del bando que sean. En tal sentido este ministerio sería un anti ministerio. Y sobre todo sería un anti ministerio religioso, y cuando hablo de religión no sólo hablo del opio de los pueblos detrás de una iglesia, sino también de todo acto doctrinario que hace del hacer una continua repetición y del pensar un extraño visitante. De allí todo aquel que levanta la mano de forma autómata no hace menos que ofender a los robot y a su inteligencia artificial. Y es que un ministerio de ética (como también se podría llamar éste) no estaría conformado por supuestos santos, a esos ya los conocemos y de verdad sabemos de sobra que no hacen milagros, sino por los sinvergüenzas más sinvergüenzas de todos es decir; las putas y los poetas, pues éstos no necesitan falsear sus curricula. Todos sabemos quienes son. Y si al final de todo esto, se emborrachan y se van a hacer el amor sin previo aviso, sabremos que están cumpliendo su misión.


OFICIO PURO

cateto adyacente

y cínico desvergonzada y cruel hipotenusa déjenme en paz con mis túrbios senos y cosenos mis recónditas líneas paralelas con mi mejor ángulo [por verse mi recto y discreto laberinto mi triángulo indeciso dejen que eleve mis raíces a cúbicas fogosidades dejen que en círculos de fuego despeje las húmedas incógnitas con mis propias elípticas lujurias

Lydda Franco Farías Venezuela 1943-2004

¿Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor?

¿En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor? ¿Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el rostro de ella? ¿De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho el amor? ¿De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho el amor? Saludará a sus amistades Pensará que en otros países está nevando Encenderá y consumirá un cigarrillo Desnuda, en el baño dará vuelta a la llave del agua fría o del agua caliente Dará vuelta a las dos a la vez ¿Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho el amor? Soñará que la felicidad es un viaje por barco Regresará a la niñez o más allá de la niñez Cruzará ríos, montañas, llanuras, noches domésticas Dormirá con el sol sobre los ojos Amanecerá triste, alegre, vertiginosa Bello cuerpo de mujer que no fue dócil ni amable ni sabio.

Victor “Chino” Valera Mora Venezuela, 1935-1984

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DESNUDA HE VUELTO

PROMETEO

sobre la blancura de tus páginas

A veces me arriesgo a vivir la transgresión de prometeo

mis manos trazan lo que he sido en verbo La textura de mis pieles la vivo cuando mis palmas preparan mis pies para la calle cuando tropiezan con telas mis piernas fruto del mestizaje Mi torso y mi pecho fortalecidos por el trabajo en el agua de mares piscinas y ríos en donde se entregan a remolinos mareas roces de manos que empujan para que siga Mi rostro desnudo siempre: en días pudorosos teme mostrar la espesura de sus ojos de sus labios en otros soles amanece en escenarios para enfrentar al mundo construirlo desnudarse

Xoralys Alva López

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para mostrarte mi amor como una extensión del infinito infrinjo la ley, y hago de tu cuerpo un poema a la intemperie. El sol deshace el pudor con inclemencia. Vacío, delirio laberíntico... fuego errante que propaga mi existir. Ardiendo desciendo hasta otro mito que repito y comprendo que eres un verso inacabale. El hades en un incendio se esfuerza por ser oscuro y sólo consigue romper el sol, mientras otros hacen el amor, nuestros cuerpos incesantes del amor se hacen felizmente te consumes, me consumo...

Celenia Arreaza


SABIÉNDOTE

SEXAGRAMA

mi lengua que recorre tu musgo

cantado, contado, sentido, sentado, parado, perdido, mentado

como un caracol escapando de las olas mi lengua que llueve fértil sobre tus muslos cuando amanecen mi lengua que juega al equilibrista al filo de tu sombra mi lengua que se hunde y te recorre como un submarino desorientado mi lengua que aprende en tu vientre a escribir sus primeros trazos mi lengua que se detiene justo a la una para sonar a campanadas mi lengua que rompe a andar como un juguete destartalado mi lengua que muere como un pez erizado en tu boca

Carlos Duque

amantes, simientes, maledicentes, magicantes, pieles, nalgas, tetas, vellos, sellos, muelles, fuelles ceja, caja, coja, muja, ruja rompe, rime, ame, suene, mime, sueñe pana, pene, pena, punta, póngase, póngalo, reja, roja, raja lama, lima, loma, luna, lana, lona, zona, curda, cerdo, cardo, muerdo, burda acariciado, escoriado, ardiente, melado falaz, sensato, mendaz, amurrungado, penetrado, adictivo, aditivo ansiolítico, esperado, temido, armado, osado, hozado explícito, oculto, arrinconado, desvestido, arropado, ahumado, vertido, sembrado implícito, ilícito, solícito, febrífugo mutilado, corrido, taimado colérico, histérico, maquiavélico, epidérmico, asintótico despierto, enhiesto, manifiesto, entuerto, palimpsesto hambriento, mordido, arañado, olido, palpado, metido, zampado filo, falo, felo, forro preservativo, generativo, acumulativo, paliativo sexo, saxo, plexo, nexo. Pero puro sexo, juro.

Juan Carlos Sotillo

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RENAZCO

Por entre mis sueños paseas

Negro,

dejándome impregnada de un tierno aroma a ciruelas a verde, a lluvia Ya no importa si he de hallarte o extraviarme para siempre. Sólo importa tu mano sumergiéndose en mi vertical de musgo mis senos que florecen al llamado de tu aliento nuestras lenguas confundidas en su baile de deseo Sólo importan mis labios por los caminos de tu cuello tu respiración cada vez más profunda, más tibia, más adentro el húmedo caudal en que me vierto ahogada de gemidos Sólo importan los momentos en que regreso de ese rapto cercano a la muerte para respirar de nuevo la felicidad antigua que emerge de tu boca Sólo importas tú, sólo importo yo y este abrazo desnudo donde renazco a través de tu mirada.

Paola Sabogal

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Rojo, Negro, Rojo Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Negro, Rojo, Neg… Blaaaanco… Blaaaanco… Blaaaanco… Blanco,…Blanco…anco…

Pedro Vásquez


RECUERDO AQUELLA NOCHE

Primero

Te quitaste la camisa Nos besamos No estoy lista -dijeY solo oriné para ti Detrás de la cortina

Libeslay Bermúdez

4:57 AM

tu boca de un tiempo para acá

se ha convertido en un lugar ferozmente deseado por mis besos; ya no deseo viajar a otro sitio.

Gastón Fortis Silva

Después del amor

tus pupilas hacen un juego de luces Se contraen al contraluz de mis pies Se dilatan a la sombra de un beso En total claroscuro tus manos rama vienen en procesión abrazos multiformes traen Tu cuerpo luz se funde con la mañana Y el sol ya no es el sol es gota de sal savia común después del amor

Dayana López

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MARÍA LIONZA

lluvia que irriga en mis profundidades retumba en suavidad de relámpago truena en la ternura trepida estremece

sacude

conmueve reciedumbre de piedra apuñala mi cicatriz de rocío enhebra mis desafíos en tu vanidad y vuelve en sudor sereno al duelo a saquear mis últimas huellas de voluntad

Janette Rodríguez Herrera

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La danta en la autopista y tus caderas Tu pelvis suspendida entre los carros Y tu recuerdo de princesa del fuego Cuánto has visto y amado Entregas flores secas A los perros y a los atropellados Tus amantes furtivos

Oscar Sotillo


SI TENGO GANAS

ARS ERÓTICA

Te lo susurro con mi sonrisa

Me gustaría

bordeo el deseo cabalgándote el cuello con mi aliento busco tocarte la piel con mi poema preparo la cama me depilo y me perfumo te busco poco a poco mirándote largamente hasta poder besarte mientras un vértigo en la sangre me vuelca a tu centro para calmarme y tú suspiras....

Alejandra Segovia

poseer a una avestruz, esfumarme hasta tu alcoba y violarte con mi gran tomate. Una pera rosada contra tu boca, yogurt, crema de arroz. Quisiera, con perladas alas, revolotear sobre tu sexo, paloma.

Oswaldo Antonio González

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mi piel en yugular roce se descarna salpica tu pulcro abdomen y borra de la faz de otros mundos tu incoloro ombligo

mi boca sin interés fragua hechizos mientras ensalivas mi cercanía mi cuerpo emerge capullo de tierra tú limpia sacudes mis escombros mi piel descansa láctea tu falange me acerca y nutre se deshacen las coordenadas cuando lo plural del cuerpo confundido se hace fugaz en el arterial descubrimiento.

Nicanor Cifuentes Gil

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Una poderosa fuerza,

tumbaos de rosas abriéndose al baile, seduciendo aromas a cascadas cocinan hímenes ruborizados, nácar, torta de chocolate suspiros en ebullición, con la clara basta, ahora sólo falta una medida y el vapor de las últimas gotas.

Solangel Morales


CORREO ELECTRÓNICO: RED-FEMINISTA-DE-ENLACE@GOOGLEGROUPS.COM

El acompañamiento cobarde

Red La Araña Feminista

A ntes que nada, debo decir que soy un cobarde y siempre lo he sido. Cuando me pidieron que escribiera algo sobre el

aborto enseguida pensé en todas las amigas que han tenido uno y se me ocurrió escribir una crónica que reuniera las historias de cada una de ellas. Pero tuve miedo. ¿Y si me meto en un problema? pensé. ¿Será también delito acompañar a una amiga a hacerse un aborto? Yo no soy abortista, que quede claro, en el sentido que no me dedico a practicar abortos –No quiero que luego vaya la policía rauda a echarme el guante–, pero sí soy partidario de su despenalización. Creo que la mujer que quiera interrumpirse un embarazo debería poder hacerlo no sólo sin el temor de ir presa, sino contando con condiciones de higiene y gratuidad, en espacios seguros donde no se sienta agredida física y emocionalmente, y acompañada de un personal capacitado y responsable. Yo, no sé en qué momento perdí la valentía si suelo pasármela con mujeres de guáramo. Cuando Oriana, mi amiga, quedó embarazada de un tipo que al saber la noticia le dejó el plumero, ella no se echó a llorar. No había tiempo para eso. Tenía que resolver. Ella era del interior y recién había llegado a Caracas a estudiar en la universidad. Durante unos meses vivió en casa de su tío, y cuando éste la echó por estar preñada se negó rotundamente

a devolverse a Ciudad Bolívar. Le daba pena llegar a casa de su mamá con una barriga. Así que dejó los estudios y consiguió trabajo en una franquicia de comida rápida. Alquiló un cuarto por San Martín que compartía con otras tres muchachas. Tuvo problemas con una de ellas y una noche, cuando regresó de trabajar encontró que le había robado toda la ropa y un dinero que tenía escondido. Al verse sin dinero, techo, familia y embarazada fue cuando rompió en llanto. Mi amiga tenía apenas 18 años. Yo también tenía esa edad, así que no podía hacer mucho salvo acompañarla. Cuando me contó su decisión de abortar preferí no opinar, la dejé sola con su descisión. Más tarde se mudó a Carapita con una amiga del trabajo. Allí se enteró que un malandro vendía unas pastillas, pero nunca hizo el esfuerzo de buscarlas pues no tenía para pagarlas. Alguien le dijo que tomara malta caliente con canela. Lo hizo y vomitó muchísimo, pero no pasó de allí. Por un momento le cruzó por la cabeza usar un gancho de ropa, pero me confesó que le daba pánico la idea. Hoy día me asusta pensar qué hubiera pasado si mi amiga hubiera estado un poquito más desesperada. Hasta el día en que Oriana se marchó a Ciudad Bolívar, derrotada, yo la acompañé en todo lo que pude, pero no crean que fue un acto valeroso, fue más bien un acompañamiento cobar-

de. En verdad yo no quería que abortara y tener que hacerme responsable de sus cuidados. La ayudé a mudarse a Carapita, pero por dentro deseaba que se fuera a su casa y la atendiera su mamá. La abrazaba cuando se ponía a llorar, pero pensaba que ella tenía toda la culpa, que se lo merecía por andar de loca. Sé que es duro admitirlo, tanta falsedad y argucia, pero como dije al comienzo, yo siempre he sido un tremendo cobarde y los cobardes así se comportan. Fui todo lo cobarde que esta sociedad me enseñó a ser, lo mismo que el padre fugitivo y el tío que se olvidó que tenía sobrina. Lo peor es que no somos los únicos, el mundo en que vivimos está repleto de cobardes. Cuando se trata del aborto somos rápidos en asignar la culpa, negamos de pleno dar asistencia, abandonamos a las mujeres para que resuelvan como puedan, pero prohibiéndoles todo acto de autonomía sobre sus cuerpos. Además de cobardes somos hipócritas. Pero no todo es tan negro. Al menos hay quienes sí asumen con valor el trance que significa un embarazo no deseado en Venezuela: como las mujeres de la Línea Aborto Información Segura. Ellas, apegadas a la ley, si asumen la responsabilidad y tienden la mano. Ellas, a través de una línea telefónica, informan y acompañan y en el acompañar solidario alivian con mucho la desesperación.

Pablo Aquiles Fortis

Los anticonceptivos pueden fallar www.socialismolibertario.com/feminismo

S í, todos los anticonceptivos pueden fallar aunque hayan sido bien usados. Según la

OMS hay anticonceptivos que fallan menos que otros. Por eso es importante que tengas toda la información necesaria sobre cómo usar los diferentes anticonceptivos para que elijas el que más te conviene, y también sobre aborto seguro, por si el método anticonceptivo falla.

Anticonceptivos Hormonales (pastillas o píldoras, parches o inyecciones): falla a 5 de cada 100 mujeres. Preservativo (condón): falla a 14 de cada 100 mujeres. DIU y ligadura de trompas: falla a 0,7 de cada 100 mujeres ¿Qué es la pastilla del día después? Son pastillas anticonceptivas que podemos usar las mujeres para evitar embarazos.

Si ya estás embarazada, tomar la pastilla del día después no te sirve para nada. ¿Cuándo puedo tomar la pastilla del día después? Inmediatamente después del sexo y hasta 3 días después, cuanto antes mejor. Si la tomas: • Inmediatamente después del sexo y hasta 12 horas después, es muy efectiva para evitar el embarazo: 95 por ciento de efectividad. • Hasta 48 horas (2 días) después, es efectiva: 85 por ciento de efectividad. • Hasta las 72 horas (3 días) después, es menos efectiva: 60 por ciento de efectividad. • Hasta los 5 días después, es muy poco efectiva: menos del 40 por ciento de efectividad. Cualquier mujer puede tomarla, incluso las que no pueden tomar anticonceptivos comunes. Se venden en cualquier farmacia y hay varias marcas (Segurité, Norgestrel Max, Norgestrel Unidosis, y otras). Por esto deben dártela cuando la pidas, en cualquier horario, en cualquier guardia de hospital. No es necesario esperar a estar en

riesgo de embarazo para tener a mano pastillas del día después. Puedes llevar pastillas del día después junto con los condones en tu bolsillo.

Recuérda: la pastilla del día después no evita el contagio de infecciones de transmisión sexual (VIH, HPV, otras). ¿Cómo tomar la pastilla del día después? Según la marca vienen de una o dos pastillas. Si es de dos, se pueden tomar juntas, o bien una primero, y la otra, después de 12 horas.

Ojo

Acuérdate que si hace menos de 72 horas (3 días), que tuviste sexo sin condón o te falló, puedes tomar medicamentos para: prevenir el VIH (antirretrovirales de emergencia) y/o Anticonceptivos de emergencia (pastilla del día después) para evitar el embarazo.

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Oscar Rodríguez Pérez

Nadie podrá saber cuánto flotan ocho años en el ser de quien no esperaba aquella tarde más que algunos juegos solitarios en el rincón del apartamento, mientras el frío del primero de enero se apoderaba de las paredes y del piso limpio por las impecables coleteadas de mamá. Nunca la había visto, nunca como en aquel momento, nunca antes presentada con una diferencia extraña a mis cotidianos inventos lúdicos, en los cuales mis amigos competían para saber quiénes eran los mejores, los más rápidos, los más amigos. Se acercó con su tibia mirada a mi angosta soledad de estupendas figuras recortadas de periódicos con las cuales me fabricaba aventuras secretas e insospechadas, de muñecos originales dibujados a color en maravillosas hojas blancas que eran la envidia de toda la escuela, de juguetes recién llegados a mi colección por la magia sorpresiva y esperada del Niño Jesús. Dejó escapar una sonrisa tan suave que en ese momento creí tener su risueña bondad desde todos los tiempos y en todos mis sentidos, porque los palpó como una gota de lluvia cayendo sobre un pozo de agua, cuyas ondas recibieron la respuesta de mis oídos al escuchar leves tañidos de adormecidas campanas escondidas tras las nubes; de mi boca por donde cayó una escondida catarata de seda espumosa; de la piel de mis brazos que se llenó del escalofrío sentido cuando creemos tener a alguien invisible a nuestro lado, pero al revés; del aroma entrado hacia mi pecho como salido del baile de pomarrosas sacadas de un guacal del mercado de Catia; de la mirada mía, tan mía, tan atrapada por todos mis instantes y uno solo, en una burbuja crecida en derredor que nos cubrió de todo cuanto pudo haber perturbado aquella danza de miradas, donde ella me veía como si ya conociera el universo mío, aún ignorado casi por completo por mí mismo y por mis ojos estacionados en una visión de ninguna parte y en la trasparencia habida entre la niñez desbocada hacia una hazaña entre dos boronas personales y esos descubrimientos de los que nadie sabe sin haberlos vivido. ¿Ya estábamos cerca desde siempre o nos fuimos aproximando? Desde la infancia jamás se sabrá respuesta alguna: es como si quisiéramos saber del porqué los mares están dentro de los caracoles. Dejé mis juguetes al azar de un abandono transitorio y militante: ella les dedicó un soslayo no exento de gracia. Existía el tacto de ambos sumergido en un océano donde al cerrar los ojos acaso éramos gaviotas adormiladas entre dos azules infinitos. Cuerpos apenas trazados por papá y mamá, ahora conociéndose como frutos en un jardín donde los horticultores sabían del abono lo que las corazonadas conocen acerca del trueno. Y así nuestras manos fueron el inexplorado territorio de aquella cartografía incipiente. Por instantes, cuyo término no nos importaba, fuimos solo manos en búsqueda de lo nunca conocido acerca de lo encontrado: manos siderales, meteoritos, estrellas, caricias, fractales, elevación, suspiros, juego, silencio. Nada. Sólo las manos encontraban y dibujaban y creaban un relato parecido a una canción aún no cantada.

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Nos hablamos con calladas voces escritas en las palpitaciones. Cada secreto era compartido por no sé qué código elaborado para el instante, por no sé cual complicidad venida desde la placenta, por no sé cuántos de nuestros instintos lanzados como flechas del más travieso Cupido. Cerré los ojos hasta donde la oscuridad llevada como herencia de la nada anterior a nuestro nacimiento, toma los arcoíris del sueño y los explota en nuestra frente cual flotantes duendes coloridos. Mi entrega me hacía rendir a su táctil viaje que había dejado a la imaginación abandonada sobre nuestra calma: hada vigilante que hechizaba el tiempo; damisela brillante de endulzada atmósfera. Por vez primera sentí una mirada sobre mis ojos callados por una calma tan desmesurada, tan gigante, como lo que aún me faltaba por hallar en ésta mi aún tierna existencia. Al verla, ya sus bellos ojos estaban tan en los míos, asidos en un solidario auxilio estrellado, que no hubo necesidad del abrazo, sino de la misma sonrisa que ella había dejado desde el inicio en mi futuro. Hasta ese día, no había tenido la necesidad de un rincón secreto. Trajo a mis públicas estancias la exigencia de un recodo clandestino, dónde pensar en los seis encuentros venideros y en ella. ¡Cuánto hace falta a un niño, un pedazo de cerro para esconder sus silencios! Allí supe que ocurría en verdad, que no era un sueño, que era de lo más cierto, que no era uno de mis cuentos inimaginables, que cuando me hacía acompañar de los recuerdos, un trozo de su sonrisa, como crema pastelera, se había quedado endulzando mi sonrisa. Por enésima vez despegué una hoja de mi cuaderno, pero ahora para anotar los encuentros: ¿Cómo lo haría? Había tanta distancia entre mi comprensión y describir la maravilla, que la dificultad se hacía una galaxia inexpugnable. ¿Un signo? ¡Sí, un símbolo para cada encuentro! ¿Una equis? No. La infancia recriminó de inmediato a mis pensamientos la falta de imaginación. Me pareció demasiado simple. Una figura ¡Claro! Una forma: las formas siempre me han impulsado a dibujarlas. Además, de encontrarlo alguien, nunca comprendería esos trazos y aquellos colores. Escogí un sol amarillo por el primer encuentro, para inmortalizar el chorro de luz en que me vi sumergido. Dibujé el ave más parecida a un águila debido a que en el segundo creí volar. En ocasión del tercero tracé un espiral de colores, pues mientras cerraba los ojos y recordaba el momento, esa figura salía como suave resorte de mis adentros. Nunca me gustó mucho el corazón atravesado por la flecha, pero hice uno por el cuarto encuentro, del cual salían haces de colores hacia una nube. Tuve el atrevimiento de hacer una muy débil aproximación de la bella Angela Cartwright: la Penny Robinson de la teleserie Perdidos en el Espacio, para homenajear el quinto encuentro: no me sentí traicionando a nadie. Hice una estrella por el sexto, al ver resbalando de sus cabellos varias de color plata. El borde de mi mano izquierda, llena de todos los colores posibles calqué, para honrar el séptimo encuentro; la mano de ambos que nos hizo inocentes para siempre, la mano que nos llevó en aquel viaje, la mano del adiós, del comienzo y la despedi-

da, de la hermosa solidaridad que nos acompañó en este delicioso fogonazo de la infancia.

¡Tantas palabras eran prohibidas que provocaba nombrarlas a cada momento! Todas referidas a aquello que sólo podían decir las hembras en sus clases de puericultura. Hasta la palabra hembra cómo cambiaba, dependiendo del sitio donde la pronunciáramos: si la sonabas en el salón de clases del liceo, te referías de seguro a unas flacuchentas o gordas, perfumadas con párvulo delirio para competir entre ellas, y que soportabas de septiembre a julio, pero si lo decías en plena calle o en el cine o en una taguara de mala muerte, podrías estarte refiriendo a Lila Morillo a Isabel Sarli a Brigitte Bardot o Gina Lollobrigida: ¡Hummmmm! En el liceo: disque el paraíso del lenguaje, se les perseguía a todas estas pronunciaciones sabrosamente tendenciosas, como si fueran causantes de un cáncer intelectual. Los laicos le dedicaban a los osados una mirada despectiva y el grito de: «¡Te me sales de clase y te vas a la seccional!»; los curas, aficionados a tenaces pataditas en las canillas de sus víctimas, les dedicaban un sermón burda de ladilla que terminaba con la penitencia de varias oraciones al pie del púlpito. Pero nuestras hembritas del salón, no es que estaban tan mal. Mary Quant había volteado al mundo con su invento de la mini falda y aún nuestras chamas usaban el jumper de colores, cuya falda lograban levantar por encima de las rodillas, ante la mirada envidiosa de las profesoras que debían llevar sus faldones lo más cerca de los tobillos. A la audacia de nuestras féminas, los abuelos le llamaban con un horrible remoquete, y entonces, la magia de la Quant hizo del pupitre el paraíso del picón. El genial vallenatero colombiano Eliseo Herrera, de ésos que siempre han tenido injusta fama de morbosos, compuso un paseaíto llamado El Pájaro Picón Picón, en recordatorio de tan augusto momento femenil. No sobrevivió a la modernidad el otrora famoso causante de tantas vicarias intenciones. Profesores y profesoras tenían vedado de sus monsergas o pronunciaban muy escasamente o en circunstancias muy especiales las siguientes palabras: palo, poste, huevo, virgo, chucha, rolo, cambur, excitado, banano, pájaro, chucho, bola, tortilla, flauta, rodillo, catalina, hueco, cueva, cachapa, peludo, parado, pepitona, marisco y jamás osaron leer en público el célebre cuento de del poeta venezolano Aquiles Nazoa La historia de un caballo que era bien bonito, porque se trataba de un caballo que botaba flores por el culito. Nunca vi a ningún docente del liceo atreverse a pronunciar tan osada palabra, ni a leer el cuento. Agarrarse o tomarse de las manos con las muchachas era prohibido (mucho menos abrazarse), así como mirarse mucho rato a los ojos era sospecha de andar en algo raro; y para completar, el grupo inglés Los Beatles, puso de moda el ritmo del rock and roll que obligaba a bailar despegado (si buscabas bailar pegado no estabas en la onda), menos mal que pronto los peludos


D iálog o

a media luz

Miguel Guédez farol en mano

E

n un café, a media noche, la luz falla y se apagan las lámparas, entonces es hora de la media luz, de la dúctil luz, la de las velas.

de Liverpool comenzaron a tocar deliciosas baladas y se puso de moda bailar en un ladrillito. Piropear en la antigüedad venezolana y latinoamericana, era el acto caballeroso de decirle una palabra, frase o discurso lleno de metáforas bellas a una mujer que pasaba por la calle para exaltar sus atributos; también se le decía lanzarle o tirarle flores, de allí que el pana músico boricua Bobby Valentin haya dado al maestro Eddy Palmieri para nuestro goce, un son montuno titulado Tirándote Flores, el cual se bailaba casi como un danzoncito: «Tirándote flores / tirándote flores / si yo te tiro mis flores / quiero casarme contigo / Yo te tiro mis piropos / tratando de conquistarte / Si ya tú fueras mi china / si yo pudiera mimarte.» Echar flores a una mujer en la calle era una osadía no muy bien vista, pero como requería de mucha habilidad del lenguaje y un alto juego con las metáforas que a las destinatarias les gustaba mucho, la pacata sociedad de finales de los cincuenta no tuvo más remedio que rendirse a la maña que se volvió costumbre. Un doblado de esta metáfora lo canta la venezolana Lilia Vera cuando dice: «Yo vengo regando flores por todo el camino real / regálame tus amores para venirte a buscar». Durante la década de los años sesenta y comienzos de los setenta del siglo XX, el piropo de nuestros abuelos hacia nuestras abuelas se remozó y se llenó de la abstracta poesía hippie y una aspiración social más directa, rebelde. Las metáforas vinculadas a tirar, lanzar o recoger flores están ligadas a la atracción amorosa y no en vano los hippies tuvieron a las flores como uno de sus símbolos. El cantante venezolano Trino Mora, declinando ya la época de las flores nos ofreció este canto radical: «Si hay algo que en la vida es normal / hacer siempre el amor con libertad / no creas que lo has hecho mal / porque el amor es natural / mantén tu pensamiento hasta el final». En ese momento, la metáfora que hacía falta era la revolución y se estaba luchando en las calles, a pedrada limpia contra el capitalismo.

La maldad fue de los exhibidores que anunciaron la inminente prohibición de la película. Ya el gobierno de Caldera I había prohibido La Naranja Mecánica (1971)

de Stanley Kubrick y El Último Tango en París (1972) de Bernardo Bertolucci y todo el mundo pensaba que sería cierta la mala noticia sobre la película Emmanuelle (1974) del francés Just Jaekin con el deslumbre de la actriz Sylvia Kristel. El cine Caroní quedaba a un costado de las legendarias salas: Teatro del Este y Pequeño Teatro del Este y fue escenario de una cola de hombres (las mujeres aún no van solas a este tipo de películas) que nos apretujábamos con violencia para entrar el día del estreno. La turba amenazaba con derribar la discreta sala que era de aquellas denominadas incomprensiblemente, de Arte y Ensayo. Las tres funciones oficiales se dieron en medio de un tumulto inaudito donde se dijo que un escolta del presidente CAP, quien pretendió chapear para acceder a la sala, había recibido un disparo de Fuenteovejuna que lo envió a un centro asistencial. Los demás continuamos en el forcejeo hasta las once de la noche, cuando el taquillero pretendía irse a su casa, pero la horda enardecida lo detenía con miradas inyectadas de odio. Los acomodadores se iban por la puerta trasera, sin embargo, esa salida estaba custodiada por quienes dijeron haber tomado el cine por asalto. La tensión aumentaba, mientras una vocecita se atrevió a decir: «Los policías se fueron», lo que provocó el célebre grito colectivo: ¡Película! ¡Película! ¡Película!, el cual creció como una consigna de izquierda, hasta que un hombre de baja estatura, calva pronunciada, obesidad regular y corbata ajada por la hora, se asomó a una especie del balcón y nos dijo al absoluto silencio nuestro: «¡Señoras y señores, les aseguro que tendrán su función!». La algarabía fue de escuela primaria y algunos propusieron entrar a la sala con el gerente en hombros: el tipo se negó rotundamente a tamaña ridiculez. Sin embargo, estábamos creando un hito histórico. Ese día comenzaron en las salas de cine de Caracas, las ya extintas funciones de media noche. A la salida de tan inédita función, con el sueño puesto en la arepera más cercana, vimos a un hombre de la audiencia, desandar la madrugada a nuestro lado con esta evaluación que nos arrancó groseras carcajadas, caídas como escupitajos sonoros sobre la madrugada: «Tanto rollo y tanto bochinche; sólo por ver a una mujer fumando. Cualquiera que practique la vaina lo logra».

El: –Quedémonos. Te veo mejor así. Ella:–Por qué, por qué prefieres verme así, si no hay casi luz. El: –Porque en la luz eres evidente, pero en la oscuridad debo buscarte, perseguir y completar tu figura con mi imaginación, y me gusta así. Ella: –A mí no, no me gusta, yo quiero verte, sentir que estás ahí, que eres palpable para mis ojos. El: –Que me veas no significa que estoy aquí. En la penumbra yo sé que estás aquí, porque te busco con mi emoción, no con mi pensamiento, te busco con mi alma, no con mis sentidos. Ella: –Suena bien, pero yo prefiero verte. Ver tus ojos abrirse y cerrarse sobre mí; ver tus labios desearme, desear los míos. El: –El cuerpo es una extensión del alma, si logro sentirte con el alma, el cuerpo, al sentirte, flotará, será ingrávido, como el aire, como el amor, que está en todo, lo que tocas y lo que no. Ella: –Yo no sé si tengo alma. Dame tu mano. Al tocarte, sé, sé quién eres, sé que tus manos están vivas, me transmiten tu amor. El: –Cuando sientas mi alma, desaparecerán tus manos, tus ojos, y olvidarás mis manos, mis ojos, y sentirás que te abrazo, que beso el océano dentro de ti, que desemboco en él, y me vierto en él, como un río sin fin. Ella: –¿Cómo puede haber un océano en mí? El: –En ti hay océanos, galaxias, animales desconocidos, risas no reídas aún; en ti hay todo, lo que habrá de nacer y todo lo perdido. Ella: –¿Y en ti qué hay? El: –En mí estás tú, y como estás tú, está todo lo demás. Sin ti soy un mar sin olas, un ave sin nido, un pobre hombre de madera que nunca alumbrará. Ella: –Esa luz es lo que yo quiero, la que tú me das, sin ella no veré el océano, las galaxias…

Ella cierra los ojos, él también, y en la inmensa oscuridad del amor, se encienden sus corazones con un beso. Fuera de ellos, ha llegado la luz en el café, pero ya nadie podrá arrebatarles ese instante insondable, como el abismo de un ciego.

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¡Despenaliza el aborto!!! Ministerio del Poder Popular para la Salud Viceministerio de Redes Sociales

Dirección de Salud Sexual y Reproductiva .-Presente.

Nosotras y nosotros, colectivos e individualidades revolucionarias y feministas agrupadas en la red de La Araña Feminista, hoy, en el Día Latinoamericano por la Despenalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, nos dirigimos al Ministerio de la Salud para exponer una serie de demandas.

Considerando:

- Que la construcción del socialismo se fundamenta en la autodeterminación de los hombres y las mujeres, garantizando el ejercicio pleno de sus derechos y la reafirmación de la soberanía del pueblo. - Que la Revolución Cubana, referencia fundamental para el Socialismo Bolivariano, despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo en 1965. - Que en Venezuela la interrupción voluntaria del embarazo no es una situación hipotética sino una realidad cotidiana. - Que su penalización en nuestro país, lejos de disminuir su frecuencia, contribuye a que su práctica clandestina e insegura prolifere. - Que cuando es realizado en condiciones inadecuadas de salubridad y seguridad, ocasiona la muerte de las mujeres, o consecuencias irreversibles en sus sistemas reproductivos, en cifras alarmantes. - Que su criminalización nos afecta de manera desigual a las mujeres según nuestra clase social. Mientras las mujeres con mayor poder adquisitivo pueden acceder al mercado de las clínicas privadas, las mujeres pobres deben poner en riesgo sus vidas recurriendo a clínicas clandestinas y a métodos caseros inseguros. - Que por la misma criminalización, las mujeres que llegan a los servicios de urgencia medicohospitalarios con abortos en curso, son víctimas de violencia obstétrica sistemática. - Que diversos sectores inescrupulosos se lucran de la necesidad de las mujeres de interrumpir sus embarazos, desde seguros, clínicas, médicos, enfermeras, farmacias y traficantes de pastillas. - Que una de las metas del milenio, suscrita por nuestra República, se plantea la reducción de las tasas de mortalidad materna.

- Que existen estudios científicos* que demuestran que el uso correcto de Misoprostol reduce considerablemente la mortalidad materna. - Que, en función de estos hechos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye al Misoprostol en la lista de medicamentos esenciales para la vida de las mujeres. - Que nuestra ley de medicamentos en su artículo 7 establece dicho listado de la OMS como referencia para catalogar a un medicamento como esencial. - Que actualmente son laboratorios trasnacionales los que producen y comercializan, según la lógica capitalista, el Misoprostol (Cytotec). - Que el Estado debe garantizar el acceso democrático a dichos medicamentos esenciales.

Exigimos:

- Que se declare al Misoprostol como un medicamento esencial y se incluya en el Formulario Terapéutico Nacional - Que se establezcan mecanismos dirigidos a eliminar las restricciones del acceso al Misoprostol (Cytotec) - Que el Estado asuma el compromiso de fabricar este medicamento esencial, en vista de que su patente de propiedad intelectual se encuentra ya vencida. - Que se vele por el cumplimiento de la norma para la atención en materia de salud sexual y reproductiva, específicamente en lo que se refiere a educación sexual y el acceso a los métodos anticonceptivos. - Que se establezca una mesa de trabajo permanente que desarrolle políticas públicas en el tema de la interrupción voluntaria del embarazo, conformada por a) Representantes del Ministerio del PP para la Salud y del Ministerio del PP para la Mujer y la Igualdad de Género, b) Voceras de los movimientos populares feministas, agrupados en torno a esta problemática c) Profesionales de la salud pertenecientes al convenio Cuba-Venezuela, con amplia experiencia en la materia. - Que el Ministerio del Poder Popular para la Salud establezca un protocolo médico que reafirme el deber de los profesionales de la salud de atender sin juicios de valor ni discriminación alguna, con celeridad y eficiencia, los casos de abortos en curso, como claramente dicta la ética médica. - Que se garantice la socialización de información veraz y oportuna sobre el uso correcto del Misoprostol para la interrupción voluntaria del embarazo. * Organización Mundial de la Salud, Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología.

A CELEBRARSE EN LONDRES EL 13 MARZO DE 2012.

Encuentro La mujer en la independencia E

l Instituto para el Estudio de las Américas (ISA), la Universidad de Londres, la Universidad de Nottingham y el Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina (CEMHAL) organizan el encuentro La Mujer en la Independencia de América Latina, que se celebrará en Londres el 13 marzo de 2012.

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de América Latina

El estudio de la historia, la sociedad y la cultura del siglo XIX desde una perspectiva de género constituye un aspecto fundamental para la comprensión de la formación de las nuevas repúblicas. Por ello, al cumplirse el Bicentenario de la Independencia de América Latina, surge la necesidad de un encuentro internacional con el objetivo de contribuir

a la reconstrucción de la activa presencia de las mujeres en el proceso de independencia. La sesión de apertura correrá a cargo de Inés Quintero (Universidad Central de Venezuela), Sara Beatriz Guardia (Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina) y Catherine Davies (Universidad de Nottingham).


Si Me Vas a Pegar No Me Grites

Película experimental realizada por los venezolanos Diego Griffon y Javier Rodríguez

Sinopsis

Crítica al modelo civilizatorio hegemónico actual, haciendo énfasis en la conexión entre este modelo y nuestra relación con el resto de la naturaleza. En la película se combinan reflexiones teóricas con denuncias de activistas, campesinos e indígenas. El discurso está construido desde la visión de la ecología social y utiliza a la agricultura para mostrar cómo el modelo civilizatorio hegemónico determina la materialización de tipos particulares de relaciones sociales; a la par que conduce a formas específicas de comprender y vincularse con la naturaleza. También se muestra que existen alternativas a la lógica dominante, alternativas que actualmente coexisten en resistencia, luchando por sobrevivir. La película fue elaborada utilizando estrategias situacionistas y está construida como un gran collage. La realización de este trabajo fue completamente autogestionada y efectuada de forma autónoma. Éste verso se lo aprendió Cappy Doncella de memoria desde que lo vió escrito en un baño cuando tenía 13 años ...por allá en 1950

“Este hermoso prendedor de tan enroscadas crines no me lo ha dado el señor sólo para echar orines. Tiene un don muy natural que en todo macho impera y es que cuando la verga se altera y no se mete enseguida las bolas se ven perdidas en una gran cojonera”

sexo divino

sexo

El Macaurelio

E

l orígen divino del sexo viene directamente de la fricción, de allí la frase “vamos a darnos hasta que se nos rompa el pellejito”, que tan acertadamente pronunció en su primer satori El Cholo Plantado. El habítáculo natural del sexo es el templo y este se deriva de temple, que es la consistencia de la lengua cuando se pronuncia “¡Date!”. El diminutivo de templo es templete, por lo rápido y lo desaforado. ¿Y los Templarios? De esos - ni se diga... Ella dijo.- Pica. - ¿De verdad?, preguntó él. Y ante esta pregunta de orden teológico, ella respondió: “Y divino”. ¿Y a Dios le gusta? . Sí, todos somos iguales.

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Sexo de la mujer:

acción comando de alto nivel Colectivo Las deseantes

É

ste es un panfleto acerca del sexo de las mujeres. No se trata de un texto sobre sexualidad femenina, no. Ni mucho menos sobre salud sexual. Nos servimos de un enunciado menos correcto pero mucho más potente y transformador: “sexo”, puro y a secas, como la única palabra que recoge el sentido lúdico, placentero, deleitoso y lujurioso, de lo que muchas mujeres quieren expresar y sobre todo conocer. ***** Comencemos por reconocer que muchas mujeres llegan a la maternidad sin conocer el orgasmo. Que al hablar sinceramente de su sexualidad pocas veces lo hacen desde la plenitud, la satisfacción o la seguridad. Que las impresiones acerca de prácticas puntuales (sexo oral, sexo anal, estimulación de clítoris o pezones) traslucen cierto fastidio o indiferencia, cuando no desconocimiento de que dichas prácticas deberían brindarle placeres sexuales también a ellas. ¡Así mismo! Este panorama requiere algo semejante a una acción comando de alto nivel. ***** Las mil quejas que se desprenden de la cama apuntan a un cuestionamiento desalentador. Parece que muchos tipos están demasiado cómodos echando mano de sus formas rápidas y efectivas (las formas que les garantizan la eyaculación) y no se dan por enterados de que sus mujeres se dan media vuelta con los ojos abiertos, sin entender qué pasó. Más desalentador resulta el que las mujeres entran en el

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circuito sexual para satisfacer a los hombres. La mayoría tiene un acercamiento al sexo a través de la mirada masculina, lo que equivale a decir a través de imaginarios, referentes y construcciones simbólicas del placer de ellos. Esto tendría justificación durante las primeras experiencias adolescentes, pero muchas mujeres continúan así hasta la muerte. De modo que nunca llegan a elaborar la idea de que el sexo es para ellas tanto como para ellos. Y más, que el sexo de ellas requiere imaginarios propios. Son las mismas mujeres que en mayor o menor medida no tienen idea de que, en primer lugar, existe la satisfacción y la insatisfacción, por lo tanto no saben diferenciarlas. En segundo lugar, difícilmente, estas mujeres sepan que están en todo su derecho (reivindicativo, revolucionario o transformador) de reclamar, exigir, buscar y abrirse espacio para el placer, que no es poca cosa. Por lo tanto insistimos con mayor empuje. Insistimos: construir en el imaginario de las mujeres, una especie de heroína buscadora y defensora de su placer, que levante consignas y acciones por la toma del orgasmo, el disfrute de que toquen su cuerpo, el deleite de todas las prácticas en las que participa. Que sepa que debe obtener placer todas y cada una de las veces que se va a la cama con alguien. Que no tenga la menor duda de que el juego consiste en sentirse a gusto cada vez que se tenga sexo y no sólo algunas veces en la vida. ****** Vivimos rodeados, rodeadas, de muchas mujeres que incluso piensan que se les hace un favor cuando se les malcorteja y se les malcoge. Existe también quienes creen estar absolutamente complacidas en su vida sexual. Hasta que un día comienzan a intercambiar impresiones y descubren con horror que su experiencia en la cama es opaca. Que han estado

participando de una sexualidad en la que ellas funcionan como un cuerpo-depósito. Depósito de otro cuerpo y ya. Más de una vez hemos visto las expresiones incómodas de chicas que se dan cuenta de todo lo que desconocen sobre el placer. Hay cientos de confesiones de mujeres que muchos años después reconocen que lo que sentían no era un orgasmo. Que se sometían al sexo anal soportando un dolor que no debería existir si algunos hombres conocieran el deleite en la paciencia… ¿o la paciencia que merece el deleite? Que no encuentran el sentido del sexo oral solo porque los pocos que se han atrevido no tienen ni la menor idea de lo que deben hacer ahí, y peor, ellas tampoco… y así, la lista de desatinos masculinos es tan larga como la lista de concesiones que hacemos las mujeres en la cama. Por ahí hay una buena burla sobre la famosa frasecita “Relájate mami, relájate que te va a gustar”. Y es que creemos que más bien demasiado relajada somos. Demasiado laxas con algo tan importante. Demasiado cómodas en la incomodidad. Demasiado adaptadas a cuerpos torpes, que acarician mal, cuando acarician. Demasiado sosas, dejándonos llevar por una voz que nos pide relax cuando lo que sobra es docilidad del cuerpo. Pedirnos que nos relajemos es poner de nuevo en nuestras manos cierta forma aprehensiva de asumir el sexo. Esa frase y sus correlatos están bien dichas para culpabilizarnos de tensión, de frigidez, de la imposibilidad de sentirnos bien, etcétera. Es una frase infeliz que pertenece al glosario de lo culpógeno (y de psicólogos y sexólogos). Habría que decir, “Relájate papi, relájate y dale con pausa”, a ver si los compañeros comienzan a entender que están perdiendo el paso y muchos están bailando solos. Casi todos los textos sobre sexualidad dirigidos a mujeres se gastan buena parte en recomendar técnicas de relajación. Insisten en que nosotras debemos pedirles


a ellos que hagan o dejen de hacer, que tengan paciencia porque nuestros ritmos son diferentes, que se esfuercen en hacernos sentir confianza porque esta última compromete (¿?) nuestra capacidad de deleite… en fin. El mismo cuento de la relajación acompañado de la idea de que nuestro disfrute se resuelve en la medida en que otro hace o deshace. Estos textos nos tratan como verdaderas tontas. ¿Por qué razón ninguno reitera sobre la carnalidad, la fogosidad, el morbo de las mujeres? ¿Por qué razón comienzan por mandarnos a dar una ducha de agua tibia y un masaje? Sospechamos que hay una suerte de noción angelical que se nos impone cuando se habla de nuestro sexo. Sería bueno ir saliéndonos por empuje propio del cuadro de los arcángeles para comenzar a buscar esos referentes sexuales desde el brío, desde la corporalidad, desde la pasión. Desde donde sea que las mujeres debamos comenzar. **** Al discutir algunas de nuestras impresiones con amigas, muchas de ellas resituaron “el malentendido” entre los sexos en el preciso punto de la virilidad. Varias apuntaron a que las mujeres que se quedan “sistemáticamente” insatisfechas lo hacen no porque no sepan, sino por todo lo contrario, porque saben muy bien qué es lo que desean y cómo, pero pedirlo a sus parejas se asume como un ¡señalamiento directo hacia la virilidad! O sea que hay un montón de gente muriendo callada para no mancillar ni siquiera un poquito una virilidad que –pareciera– se deja poner en entredicho muy fácilmente. Pensado de otra manera: o sea que hay un montón de mujeres mirando por el rabillo del ojo a sus manes y pensando “Si le digo que no me gustó se pone a llorar”. Pensado de otra manera: o sea, que hay un montón de mujeres mirando por el rabillo del ojo a sus manes y pensando... En fin, como quiera que sea, hay una vi-

rilidad “x” que se apuesta en la cama, y como esa virilidad es muy importante y debe salir ilesa siempre, nada que pueda suponer una mácula sobre ella puede ser expresado. De este modo, el otro montón de gente en cuestión, los que son mirados por el rabillo del ojo, terminan la jornada sexual tranquilos, con la conciencia limpia, con la satisfacción expandida, con el horizonte ancho, con la virilidad intacta y casi exigiendo: “Dime cuánto tiempo que no te lo hacían tan bien”. No sabemos si es necesario que la heroína salvadora que estamos construyendo en la imaginación deba arremeter, aunque sea un poquito, contra esa fragilidad de la virilidad masculina. Tal vez parte de la acción comando sea una conversación táctica acerca de la virilidad con la pareja y tal... pero realmente es impensable plantearse una conversa de éstas con cada nuevo amante. Recordemos que estamos hablando de sexo y no de matrimonio. Por lo tanto, recordemos, nuevamente, como un mantra que las mujeres debemos repetir, que nuestro placer está en juego y hay que tomarlo. **** Los psicólogos y sexólogos despacharían nuestras propuestas con aquello de que la sexualidad es personal y no sabemos cuántos recovecos argumentales más para insistir en un discurso que nos deja por fuera a las implicadas. Devolvemos el mismo argumento. El placer es un tema privado que no deja de estar atravesado por discursos de poder. Es por ello que es necesario minar ese espacio privado de los deleites potenciadores de esa “sexualidad personal” de las mujeres. Proponemos entonces tomar el sexo por asalto. Dejar de esperar que el placer provenga de la iniciativa de las parejas. Negar resignarnos a unas fórmulas de coito que en nada se corresponden con lo que las mujeres deseamos y necesitamos en la cama.

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ENVIADO DESDE CATIA LA MAR, ESTADO VARGAS A Miguel Ángel Herrera, Miguelito.

Marco Aurelio Rodríguez

Ltiempos as músicas, esas, todas las que eran emisarias de otros vividos, que quedaron para ser recordadas solo cuando suenan ellas con sus textos, las voces, los timbres cálidos de mujeres del Brasil, que insisten desde el pretérito con un bosanova ligado a una fecha, a un rostro o a una mañana de domingo, cálida. O ese timbre sedoso de faringe de espuma podía venir de otro lugar del planeta, menos afín en el texto, pero más esperanzador en lo que de exótico tiene para nosotros, lo que ellos, de aquellas latitudes, nunca buscarán aquí. Quizá la voz de Claudine Longet (nunca antes citada por nadie) me conduzca hasta la cama de la tardía infanciatemprana adolescencia, en donde soñaba con Vavenogé. Recuerdo que asociaba la canción Como un muchacho con los ojos castaños de la niña que más tiempo me ha ignorado en mi existencia. Injusto por parte del destino, es oírla ahora y recordar los labios equilibradamente carnosos de Vavenogé. Recuerdo aquella noche porque fue el nicho de la Gran Revelación; por muchos meses seguí los pasos de aquella

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niña que domingo a domingo aparecía en el club de playa al cual iba con mi amigo Miguelito. ¿Cuándo apareció? no lo sabemos, pero la descubrí sobre un rompeolas recogiendo un caracol o una piedrita de mar. Tenía los talones blancos, blanquísimos, más bien. En mi maremagnum hormonal de temprana adolescencia ciertos relojes pulsaron más rápido; era la biología de la estética sobre las sienes, porque en concierto unánime, todo en mí estaba de acuerdo que esos tobillos eran lo más fino; no por sus delgadeces, sino por lo armónico en las proporciones de sus ligamentos internos cubiertos por esa dermis de ajonjolí tostado. Subiendo más, sus pantorrillas y esa espuma de mar ya seca en mi boca. Subiendo más, sus rodillas lisas, sin la aspereza común a tan vital articulación, sólo piel de aire, sólo flexión grácil, paso de gacela marina. Subiendo más, sus muslos tormentosos; la belleza de esos trozos era la sanguijuela que secaba mis ojos de todo brillo, quedaba en ellos solo la opacidad del asombro. Subiendo más, el triángulo alargado de su pubis, la tela del traje de baño siendo la milimétrica membrana rellena con las algas castañas del misterio. Sólo esa palabra podía tocar de orilla a orilla lo que esa parte de su cuerpo para mí era. El Misterio de lo intocado, la hostia alzada en pública liturgia; era el arcano, mágico del Tarot “Tierra de Providencia” que en el oráculo reza: “Mírala hela aquí, pero no por mirarla pienses que en un día llegarás hasta ella y será tuya”. Sediento bajo ese sol, solo era humedad y frescura en las comisuras ocultas bajo la tela, allí, en la caracola que suena sólo si acercas mucho el oído y suena el mar; todos sabemos que a las mujeres entre las piernas les suena el mar, el mar primigenio de los peces que hemos dejado de ser, el mar en donde nos ahogamos o del que salimos náufragos invictos desde la tormenta. “En el mar la vida es más sabrosa...” Sonaba una radio y yo seguía subiendo más, hasta el Tamden, ese punto del Zen, ese nudo de energía a tres dedos más abajo del ombligo. Temblaba, debía temblar toda la energía cósmica proclamada por los sacerdotes de las grandes fraternidades y sus maestros. Júpiter influenciando y Marte azuzando sus efluvios rojos ante la ignorancia de las

ligs del bikini. Allí en el Tamden los veinticinco dedos de los aros zodiacales, la trascendencia del río búdico, El Nirvana, El Tao... Y subiendo más, tu ombligo, la moneda con el símbolo hermético, único testamento numismático que nos dejó La Atlántida. La cicatriz primera sobre tu carne, botón de sutura, asiento del Cordón de Plata con el que he debido ahorcarme, para colgar como los cadáveres de las atroces fotos de la guerra. Allí también la paz de la contemplación del ombligo y la delicada hilera de pelitos tostados que subían desde tu pubis para seguir subiendo, por fin, más por tu abdomen de ánfora del peloponesio, que en el fondo de esas islas espera con su vino aceitoso que ha debido ser bebido por los argonautas de la fantasía. Y seguir subiendo... Hasta las copas de tus sostenes, que guardan la combinación cóncavo-convexa de mis palmas ahuecadas, como el peregrino sediento que va a las fuentes macedonias por un poco de carne rígida para sus labios que nunca han estado allí y para sus oídos que nunca han escuchado el pulso de esas venas azuladas que los alimentan. Combos como la liberación que sube más, hasta tus hombros, con el ritmo de tu cuello al voltear siguiendo a una gaviota enamorada por un alcatraz. Volando alto y subiendo más, hasta tu rostro de ojos castaños y grandes, con nariz delgada y puente recto, de pómulos suaves con el brillo de las aceitunas de las colinas pedregosas de Portugal. Al subir más, los revueltos bucles también castaños, alzados en penachos por esas manos que al aguantarlos permiten que la brisa te dé en plena nuca, cerca de donde duerme tu hipotálamo como una nuez negra. Tus cejas de arco de violín decorando la serenidad de sacerdotisa de Lasa de tu frente abrillantada por el sol del trópico de Capricornio; donde domingo a domingo, Día Dominus, contemplarte eran la vida y la muerte atadas de un hilo. Vavenogé tus ojos no son de beduina, pero tu nombre suena como el oasis más grande de los desiertos de Marruecos. Sólo tu silencio pude conocer y lo llenaba con la voz de Claudine Longet, para que me dijera algo toda esa belleza. Una vez Miguelito me llevó a mirar lo que habías tallado en el tronco de un uvero y sólo esa palabra como un grito persa en las montanas de su Dios de fuego ¡VAVENOGE! Todos mis esfuerzos fueron inútiles, no supe nada de ti; nunca quisiste ser amiga de nadie, ibas sola por la playa y en el crepúsculo te ibas más lejos aún, hacia Caracas, en la indefinición más absoluta, volando por el pavimento a doscientos kilómetros por hora. Sólo una vez oímos a tu padre decirte algo llamándote por tu nombre, Genoveva. Fue entonces la última vez que te vi, durante muchos meses te adoré con nombre falso porque te conocí en la época en que se te había dado por escribir las cosas al revés -Vavenogé.


ENVIADO DESDE MARACAIBO, ESTADO ZULIA Nicanor Cifuentes Gil

S

a Amparo, madre

í, todo pasa por la efervescencia de los lúbricos gestos, por la intranquilidad constante de coquetear destinos mejores y de ahuyentar de una buena vez la tara bruja en la esquina de nuestra existencia. Sí, de un tirón jaloneo mi ectoplasmático vacío y dilapido éteres de olor a lavanda no sintético. Aprovecho la esquirla que brota para poblar de maravilla mi presente, este que se hace palabra ahora mismo que posas tu mirada. Sí, en la baraja tendida, en la mesa de mis caminos mutilo sudores infaustos que habrán de enervarme en este puerto hidrofóbico que mentan ciudad y aprovecho el cuerpo que me pesa exacto para decir que toca hacer pica para que pase sin rasguño la dignidad. Sí, soliloquio que inunda pliegues del suelo que me sostiene y que me ayudan a ubicar palabra precisa sin gasto innecesario: burócrata, garrote, puñal, malevo humo, tráfico, erosión. Desde el glande de mi alma erotizo curva y aceite mío, pululo síntesis y atisbo lloriqueo de gozo, playa de noche, oleaje pícaro. Pero todo esto ni descubre y mucho menos enciende fuego en la coordenada de los llantos planetarios que debieran cheguevarizar nuestra indómita vida de silvestres florecitas de ciudad. Sí, -¡¡¡no tengo más hermano… era el único sencillito que tenía!!!-. Sí, debiéramos “juntos” salvar al lago de nosotros. Sí, demarquen carajo de una buena vez la tierra

donde los indígenas barí y yukpa de Perijá harán posible el poético texto sagrado constitucional que los visibiliza como nunca. Sí, arranquemos esa escama “varón cobarde” que golpiza tras golpiza nos aleja de la flor y nos mutila la otra luz mujer que no dejamos que termine de germinar. Desde el glande de mi alma, quieto en este fraseo ardoroso digo: me intoxica la retórica cambio climático, desarrollo sustentable, positivista, erreconerrecigarro, vidriocuidadocorta, nopiselafranjaamarilla. Levanto pues andamiajes de buhonería míos y con geometría invento lúdicas de olor a mangle, palabra que se parezca a un hacer de manos, orfebrería poética dicen. Sí, todo apunta a quiebres, a pase de facturas, a retrasos y desgnios infaustos. Sí, todo convulsiona y aún no nace la maravilla que edificamos de a poco, pero, desde el glande de mi alma inauguro alfabetos y me ayudo a caminar en juntez a mis ancestros de raíz y piedra andina, esas de néctar de maíz, esos de sol estrellado en palmas caribes. Sí, lector que me acompañas, dame ahora tu dedo más ínfimo y señala con él la biodiversa esperanza amenazada, la frontera agrícola que se hace inmensa, el transgénico deseo, el transgénico imperio que se acurruca en cobardías bancarias, en especulaciones de saliva para inflamar la diatriba del planeta azul que babilónicamente lloramos. Desde el glande de mi alma se atisba luz, ya la veo, se viene. Todo es…después de esta luz!!!

Oscar Rodríguez Pérez

«El sexo es la transfiguración de físico en lo mental. No es para nada físico, como cree la mayoría, porque el efecto de la relación sexual es muy pobre, muy repetitivo y finalmente, muy consternante. En nuestro imaginario, el sexo es algo que nos lleva más allá de los cuerpos, porque el orgasmo es salir de uno mismo hasta ir más allá de la idea de nuestro propio cuerpo, y si es así, eso quiere decir que el sexo es algo metafísico.» Catherine Breillat

Llévame con tu cuerpo y hazme cada poro, cada sustanciosa saliva, cada flujo corporal, cada gemido efecto de ruda fragancia. Llévame con tu mente a reconstruir la alegría entre todas las congojas habidas. Pisaremos el campo minado de los cielos, para reconstruirnos por sobre infiernos destartalados. Llévate conmigo a través de ese amor. Ese amor de vinos y cayenas. Ese amor de soledades y extraños encadenamientos. Que tu espíritu sea. Sea únicamente en mí. Sea rector de lujuriosa eternidad con que te pienso. Sea templo buscado y encontrado para caernos a cuerpazos placenteros, a espirituazos delirantes y en almazos tuyos y míos, probemos la vicaría imaginaria de cada ser ausente. Que a fuerza del tú yo, del yo tú, seamos océanos de almas andariegas, de corales acústicas, de armoniosas sinfonías acuáticas; seamos espíritu de un mar navegado en nuestros labios. Déjame caer hasta él, con mis manos transparentes, mis imaginarios desérticos, mi visión desnuda. Deja caerte sobre los sudores de montañoso elemento de los que estoy compuesto. Mira los ojos de un loco pernoctando por las ansiedades de tu cueva de Altamira. Allí eh grabado mis cacerías traviesas, rebuscando cada melindrosidad de tus pasiones, cada fauna tentación de los bestiales placeres que te acompañan. Cargo sobre la espalda esta tristeza del ser abandonado a la suerte de su propia esperanza. Soy un

hombre cotidiano que necesita un beso tuyo para transfigurarse en rana de pozo sin fondo, en canto solitario de trovador furtivo, en elevado y cuántico ente corpóreo navegando a través de todas las energías suspendidas en la eternidad. Si durmiera, soñara con tus huellas digitales sobre mí y mil mujeres preguntando las razones del cadáver placentero en que me convertí. Si despertara, te mordería como a una manga de cascadeante néctar, así no estuvieras a mi lado en toda tu monstruosidad femenina. Siempre bajas de la luna a pura luz. Me sobra espíritu eterno para conseguirte en cualquier sombra. En algún lugar de la infinitud, fuiste llama y yo energía, fui combustión y tú desencadenada explosividad, fuiste masa, mandrágora, magia, mente, maravilla, movilidad, mía, mujer, y yo hombre; Dios creído bajo el escepticismo protuberante de un amor que camina por la ciudad, como una sorda patada a una piedra quieta. Comiendo ausencias me dedico a buscarte en anuncios de constelaciones encontradas, en títulos de algunas bibliografías bíblicas, en listas de antiguos mitos, en créditos de películas clásicas, entre aliños de alguna comida pagana que consumo. Eres mi mejor blasfemia. ¿Dónde estuvieras si no te hubiese llamado hoy a mis letras? De seguro, en el no sé dónde de mis días, en el amasijo de sueños que guardo amontonado entre mis impaciencias o en el cúmulo de todos mis anhelos.

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El León del desierto

“Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad... Haga circular esta información” Rodolfo Walsh

E

l coronel Gaddafi nació en una tienda tribal beduina un 3 de septiembre de 1942. Se graduó de abogado a los 21 años de edad. Luego estudió en la Real Academia Militar de Sandhurst, Inglaterra, y en la Academia Militar Helénica de Grecia. En 1969, a los 27 años de edad, derrocó al rey Idris, un tirano impuesto por Inglaterra y Francia. Declaró querer ser “el Che Guevara del oriente medio”. Al año siguiente ordenó la expulsión de las bases militares extranjeras de territorio libio. Estableció el llamado “socialismo islámico” por medio del cual se buscaba una democracia directa: el gobierno de las masas a través de consejos populares y comunas. Se creó así la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista. La Yamahiriya: estado de las masas, es un híbrido de Islam, socialismo y democracia directa, ideología que proclama en su Libro Verde. Se estableció un Congreso General del Pueblo, con Gaddafi como su Secretario General. Nacionalizó las empresas petroleras y expulsó a los funcionarios norteamericanos, británicos e italianos que habían dominado y vejado al país durante décadas. Libia era la sede de la base militar aérea mas grande de los Estados Unidos en el norte de África: Wheelus Air Base. El pentágono mantenía una base para el lanzamiento de misiles a sólo 25 kilómetros de Trípoli. Nunca se lo perdonaron. Fue inmediatamente catalogado como enemigo de los Estados Unidos. Libia fue señalada como un estado paria por defender su derecho a la autodeterminación y la autonomía. Las cosas empeoraron aún más por el papel protagónico de Gaddafi en el embargo petrolero de 1973 contra los Estados Unidos y por su cooperación con la Unión Soviética. Fue un ferviente seguidor del destacado dirigente egipcio Gamal Abdel Nasser, especialmente en su lucha por la unión de los pueblos árabes en una gran Nación Árabe. Defendió la nacionalización del Canal de Suez por parte de Egipto. Firmó con Nasser la llamada Carta de Trípoli, donde se concretan acuerdos de

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Julio César Centeno

cooperación militar, estratégica y económica entre Egipto y Libia. Con la muerte por envenenamiento de Nasser en 1970, Gaddafi tomó el liderazgo del pan-arabismo. Dos años después se anuncia la creación de la Federación de Repúblicas Árabes, integrada entonces por Siria, Egipto, Irak y Libia. Fue también uno de los mas destacados líderes de la Organización de Países No-Alineados. Gaddafi ha apoyado sin vacilación la causa Palestina durante décadas. En 1972 anunció que Libia apoyaría, entrenaría y financiaría a cualquier árabe dispuesto a defender la causa Palestina. Fue inmediatamente catalogado como “terrorista”. A partir de entonces llovieron acusaciones sobre su participación o apoyo en numerosos atentados terroristas en Roma, Viena, Berlín, Chad, Filipinas, Egipto. Se le acusó de ser el principal punto de apoyo de uno de los terroristas más connotados de la época: el venezolano Carlos Illich Ramírez, “El Chacal”. Carlos fue capturado en 1994 y cumple desde entonces una condena a cadena perpetua en la prisión La Santé de Paris. Como es costumbre contra cualquier jefe de estado que se rebele contra el orden internacional impuesto a los países en desarrollo después de la segunda guerra mundial, se le acusó de participación en el narcotráfico, de fomentar el terrorismo, de desarrollar armas de destrucción masiva, de apoyar a las FARC en Colombia, al IRA (Ejército Republicano Irlandés), a la ETA en España, a Hizbolla en Líbano, a Hamas y otros “terroristas” palestinos. El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, se refería a él como “el perro rabioso del desierto”. El gobierno norteamericano trató varias veces de derrocarlo. En agosto de 1981 la revista Newsweek dio a conocer un plan presentado por el director de la CIA al gobierno norteamericano para asesinar a Gaddafi. Días después dos aviones de guerra norteamericanos atacaron dos aviones Sukhoi libios en espacio aéreo libio. Los aviones norteamericanos habían


Texto escrito a principios del 2011

despegado del portaviones John Kennedy, estacionado frente a las costas libias de mar mediterráneo. En 1986 Ronald Reagan ordenó el bombardeo de las principales bases militares y edificios gubernamentales en las ciudades de Trípoli y Benghazi, en un intento por asesinar a Gaddafi e incitar la sublevación popular. Los aviones despegaron desde bases norteamericanas en Inglaterra. En el bombardeo murió una de sus hijas menores, Jana, y docenas de oficiales de su entorno más cercano. El crimen quedó impune. Libia fue rápidamente convertido en un estado paria. Durante los siguientes 10 años el coronel Gaddafi se convirtió en el Osama Bin Laden de la época. Libia fue cercada. Se le impuso un embargo comercial para forzar el derrocamiento de Gaddafi, similar al que ha padecido Cuba por más de 50 años. Fue acusado de ordenar la colocación de una bomba en un avión comercial Boeing 747 de la principal línea aérea de los Estados Unidos para entonces: Pan American. El avión explotó en el aire en diciembre de 1988 sobre la población de Lockerbie, Escocia. Murieron 259 personas que viajaban en el avión y 11 ciudadanos de Lockerbie. Luego de un largo proceso de negociación, en 1999 Gaddafi entregó a la justicia escocesa a los dos ciudadanos libios acusados de haber colocado los explosivos. En 1997 Nelson Mandela tuvo la valentía de visitar a Gaddafi en Trípoli, para denunciar la injusticia que se cometía contra ese pueblo por su rebeldía y su intento de decidir su propio destino. Mandela sabía por experiencia propia lo que era ser acusado de crímenes sin que existieran pruebas sobre ellos y sin derecho a la defensa. Había sido liberado de la cárcel 7 años antes, después de 27 años de prisión por su rebeldía ante el régimen discriminatorio de la población negra de Sur África por parte de una minoría blanca de origen europeo. Visitó a Gaddafi siendo el primer presidente de raza negra y el primer presidente electo democráticamente en Sur África. Su visita fue seguida por la del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, de origen Africano. Libia aceptó cancelar 2.700 millones de dólares en compensación a familiares de víctimas de atentados terroristas de los que se acusaba a ciudadanos libios, aunque sin reconocer culpabilidad de la nación Libia. Se levantaron las sanciones internacionales que pesaban sobre el país. En el 2008 el presidente Bush deja sin efecto las sanciones unilaterales que había impuesto Estados Unidos contra Libia, retirándola de la lista de “estados que apoyan el terrorismo”. Las transnacionales petroleras se abalanzaron sobre Libia en busca del control de los gigantescos yacimientos de su codiciado petróleo liviano. Lo mismo hicieron los perros de la guerra, ofreciendo armas, desde sofisticados aviones de combate hasta fusiles, ametralla-

doras y municiones. Muchos se jactaron de haber finalmente obligado a Gaddafi a ceder en sus posiciones radicales. Ese mismo año Gaddafi recibió la visita de Condoleezza Rice, secretaria de Estado del gobierno norteamericano. Luego desfilaron por Trípoli los jefes de estado de los países que se proclaman dueños del planeta: el primer ministro británico, Tony Blair, seguido por su remplazo Gordon Bown, el presidente de Francia, Sarkozy, el presidente de Rusia, Vladimir Putin. El rey Juan Carlos de España, y Rodríguez Zapatero se humillaron ante él en el 2009 para venderle 3.500 millones de euros en armas. Gaddafi se convirtió en una especie de vedette política en círculos internacionales. Fue invitado a participar por primera vez en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde fue recibido por el presidente Barak Obama. Fue invitado a visitar Francia, Italia y España, siempre recibido como el “Rey de Reyes” y “el León del Sahara”. En el 2009 fue electo Secretario General de la Unión Africana. Allí proclamó su determinación a seguir luchando por el establecimiento de la integración de los países africanos y la conformación de los Estados Unidos de África. Su discurso en este foro dejaba en evidencia que sus concepciones radicales y socialista se mantenían intactas. Los analistas internacionales de las principales empresas de comunicación concluyeron sin embargo que se trataba solo de “retórica populista”. En su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2009, Gaddafi dejó claramente definida su posición. Acusó a Israel del asesinato de John Kennedy; abogó por la solución del conflicto Israelí-Palestino a través de un estado único. Se refirió al Consejo de Seguridad como “el Consejo del Terror”; criticó la validez de la Asamblea General de la ONU por permitir que sus decisiones sean ignoradas por los países más poderosos y rompió la Carta de las Naciones Unidas en el podio de los oradores. En marzo del 2010 uno de sus ocho hijos, Hanibal, fue detenido en Suiza acusado de maltrato a dos empleadas domésticas. Gaddafi suspendió la venta de petróleo y adoptó represalias económicas y comerciales adicionales contra Suiza, llamó a la guerra santa contra ese país y declaró que anhelaba que fuera “barrido del mapa”. La Unión Europea no se apresuró a denunciar semejante amenaza, asumiendo una posición diametralmente opuesta a la tomada contra Irán por presumiblemente aspirar lo mismo sobre el estado de Israel. Por el contrario, la UE se disculpó públicamente por haber prohibido a unos ciudadanos libios la entrada a Europa a raíz del conflicto entre Suiza y Libia. El comportamiento de Gaddafi ha sido frecuentemente considerado excéntrico. Cuando visitó la ciudad de Nueva York para participar en

la Asamblea General de las Naciones Unidas solicitó autorización para colocar su gigantesca carpa beduina en un parque. Así se hizo. Armó su carpa en los jardines de la mansión del millonario Donald Trump. Allí conducía sus negocios y recibía visitas. Llevó además camellos, para tomar leche fresca al levantarse. Como es su costumbre, viajó acompañado de docenas de jóvenes mujeres guardaespaldas, quienes no sólo lo protegen, sino que se encargan de su cuidado y su alimentación: nunca falta ni el queso de cabra ni los dátiles. En una reunión cumbre de la Liga Árabe, Gaddafi se puso un guante blanco en su mano derecha. Explicó que trataba de evitar infecciones al estrechar la mano de otros jefes de estado que pudieran haber tenido contacto con funcionarios israelíes. Algo similar ocurrió cuando visitó Paris, por invitación de Nicolás Sarkozy. Fue recibido como un rey. La visita concluyó con negociaciones para la venta de armas de guerra y la inversión de empresas francesas en el negocio petrolero libio. Cuando viajó a Roma, como invitado de honor de Silvio Berlusconi, colocó su carpa en un parque en el centro de la ciudad. No llevó los camellos, sino 200 mujeres guardaespaldas que conforman varios anillos de seguridad, armadas con Kalashnikovs. Las mujeres que custodian a Gaddafi son expertas en artes marciales, en el uso de armas de fuego y de armas blancas, en pilotear aviones, helicópteros y barcazas; son entrenadas como francotiradoras, en el manejo de explosivos y en actividades de espionaje. Berlusconi lo honró con una cena de lujo para 800 personas, apropiada para un Rey. A pesar de las atenciones y los halagos de Berlusconi, Gaddafi fue particularmente severo con sus anfitriones italianos. Fueron demasiados los crímenes y vejaciones cometidos por Italia durante su ocupación y colonización de Libia desde 1911 hasta 1943. Cuando Berlusconi menos se lo esperaba, Gaddafi se despojó de su ropaje beduino y se vistió de militar. Junto a sus condecoraciones castrenses, se colgó del pecho una fotografía en blanco y negro de 1931. En la fotografía se encuentra, humillado y encadenado, el héroe libio Omar Al-Mukhtar, rodeado de sus captores italianos. Al-Mukhtar liderizó durante veinte años la lucha de los beduinos contra la brutal ocupación italiana. Fue para él que se acuñó el apodo de “el León del Desierto”. Su figura es venerada en Libia. Los fascistas italianos lo ahorcaron en público a los pocos día después de haber tomado y divulgado aquella humillante fotografía. Justo antes de morir exclamó: “Sobreviviré a mis verdugos”. Para entonces Italia se encontraba bajo el dominio de Benito Mussolini. Cuando le preguntaron porque llevaba esa fotografía en su pecho, Gaddafi, consciente de que el catolicismo es la fe predominante en

Italia, proclamó en presencia de Berlusconi: “Para nosotros la imagen de Al-Makhtar es tan sagrada como el crucifijo que llevan algunos de ustedes en el pecho” En la lucha por el control del mar de petróleo liviano bajo el suelo libio, durante la segunda guerra mundial el país se convirtió en el campo de batalla entre las fuerzas nazis bajo el mando de Rommel y las fuerzas británicas bajo el mando de Montgomery. Con la derrota de Italia en la segunda guerra mundial, Libia fue repartida cual trofeo de guerra entre Inglaterra y Francia. Las continuas luchas de los beduinos por su independencia condujeron a que en 1951 se declarara una monarquía bajo el rey Idris, una marioneta al servicio de los europeos. Para el momento de su independencia Libia no tenia escuelas y contaba con sólo 16 graduados universitarios, formados en el extranjero. La administración continuó así en manos de ingleses, franceses e italianos. Todo cambió con la llegada de Gaddafi al poder en 1969. Los honores y halagos de que era objeto Gaddafi por parte de los jefes de estado de Europa hasta finales del 2010 cambiaron súbitamente. Sanguinario, loco, tirano, demente, autócrata, asesino, corrupto, psicópata, perro rabioso. Estos y muchos otros adjetivos son usados hoy contra Gaddafi. Los medios de comunicación de todo el mundo, salvo algunas excepciones, se han ensañado contra su figura. El objetivo parece ser destruirlo ante la opinión pública internacional. Algo similar le ocurrió a Saddam Hussein justo ante de la invasión de Irak por parte de fuerzas militares norteamericanas y británicas en el 2003. Al mismo tiempo, se teje una red de “legalidad” para invadir Libia y deponer al déspota. En la ONU se toma la decisión de expulsar a Libia del Consejo de Derechos Humanos, mientras que la Corte Penal Internacional declara que actuará con agilidad para condenarlo. En paralelo se estimula y apoya a movimientos opositores a Gaddafi para incitar a la rebelión interna, con el propósito de generar un estado de violencia y caos que contribuya a justificar la intervención de las grandes potencias para “pacificar al país y proteger los derechos humanos de sus ciudadanos”. El objetivo es claro: invadir Libia, deponer a Gaddafi, tomar control de su codiciada riqueza de petróleo liviano, tal y como ocurrió con Irak y como trató infructuosamente de hacerse en Venezuela en el 2002. Tal y como trata de hacerse con Irán y como años atrás se concretó en Arabia Saudita, Kuwait, Katar y los Emiratos Árabes. Las siguiente presas serán Argelia, Venezuela e Irán. El Gadafi que hoy todos condenan fue recibido y halagado como un gran estadista en la Cumbre del G8 en Italia, invitado por el presidente Barack Obama. Hace sólo unos meses se abrazaba con Sarkozy en Paris, con Tony Blair en Trípoli y con Berlusconi en Roma.

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ENVIADO DESDE BOGOTÁ, COLOMBIA

Paramilitarismo y la ilusión de la justicia de lo transitorio en Colombia:

El futuro de las víctimas en medio de un presente atroz

Fernando Vargas Valencia

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n Colombia, a la luz de la llamada Ley de Justicia y Paz, se han desmovilizado aparentemente miles de miembros de las autodefensas, pero un porcentaje significativo de ellos se han vuelto a vincular al conflicto a través de las llamadas por el Gobierno colombiano “Bandas Criminales (Bacrim)” o simplemente nunca salieron del conflicto, reafirmando al paramilitarismo como un gran aparato de poder cuyas atrocidades masivas y sistemáticas han sido funcionales a intereses económicos y políticos, nacionales y regionales de vieja data. Lo anterior permite concluir que el paramilitarismo no ha sido en Colombia una expresión transitoria y en este sentido, la llamada “justicia de transición” traída a colación en Colombia mediante la ley 975 de 2005, no ha pasado de ser una ilusión. Este tema tiene por lo menos dos aristas. Una que tiene que ver con la situación jurídica y política de los actores armados involucrados en la aplicación de la Ley 975 de 2005 y la continuidad del actuar paramilitar que pone en entredicho la seguridad y las garantías de no repetición para las víctimas. La otra tiene que ver con los derechos a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. Desde la perspectiva de la primera arista, ya el profesor Rodrigo Uprimny ha señalado el carácter paradójico de nuestra justicia transicional: se ha producido sin transición. Primero, porque la negociación que dio lugar a la aplicación de la ley se produjo con uno de los actores armados que ha participado en el contexto violento de graves violaciones a los derechos humanos y segundo, porque sólo un porcentaje claramente precario de miembros de grupos armados ilegales distintos a los agrupados bajo las llamadas “Autodefensas Unidas de Colombia” (AUC) se ha acogido al estatuto que otorga la pena alternativa. Por otro lado, un porcentaje elevado de los miembros efectivos de aquella facción de grupos que se acogieron mayoritariamente al estatuto (las AUC) quedaron en un “limbo” porque su desmovilización se produjo con posterioridad al plazo contemplado por la ley y se quedaron sin fundamento legal para aplicarles algún tipo de beneficio penal a cambio de la desmovilización. Esto ha tenido efectos para con los dere-

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chos de las víctimas. La precariedad del marco judicial de los procesos de justicia y paz para la realización efectiva de los derechos a la verdad, la justicia y la reparación ha sido claramente señalada por distintas organizaciones sociales y de víctimas, así como de grupos de investigación. Son de destacar los análisis de la Comisión Colombia de Juristas, el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado y el Observatorio Internacional del Centro Internacional de Toledo para la Paz. Todos coinciden en temas centrales: la falta de operatividad del Fondo financiero para la Reparación a las víctimas así como la precariedad de sus fuentes, la insuficiencia del incidente de reparación como única etapa procesal de participación de las víctimas, la falta de voluntad de los victimarios por contar toda la verdad lo cual deviene en impunidad, las repetidas prácticas de ocultamiento de activos por parte de los desmovilizados, la exclusión de un sector de las víctimas habida cuenta de que el reconocimiento de sus derechos depende de la situación procesal del victimario, entre otros. El último punto es determinante. Debe recordarse que la justicia transicional tiene entre sus pilares, la búsqueda de un equilibrio entre los intereses de los actores que participan en el proceso de transición hacia la democracia o hacia el fin de un conflicto armado (los cuales generalmente se traducen en beneficios penales), y el derecho de las víctimas a una reparación apropiada y proporcional. De esta manera, el marco de justicia transicional es la flexibilización de algunas de las dimensiones operacionales de la justicia para contribuir a la transición, y en todo caso, debe partir de un reconocimiento lo más amplio posible del universo de víctimas. Eso no ocurre en Colombia. El problema actualmente es la ausencia de reconocimiento de las que han sido objeto las víctimas de las llamadas oficialmente “Bacrim”. Es preciso recordar lo que frente a estas agrupaciones han mencionado especialmente la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la Organización de los Estados Americanos (MAPP-OEA) y el Área de Desmovilización, Desarme y Reinserción de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación: básicamente está comprobado que estas agrupaciones

tienen una relación de sucesión con las AUC, y en este sentido, han heredado: jerarquías, dominio territorial, modus operandi, capacidad e intensión para cometer, en forma habitual y concertada, ataques contra civiles y crímenes atroces que incluyen masacres, ejecuciones, violaciones sexuales y desplazamientos forzados. Sin embargo, el Gobierno de Colombia ha insistido en considerarlos como grupos de delincuencia organizada, lo cual trae el problema del reconocimiento de las víctimas y las garantías de protección a su integridad, en un marco de medidas sustentadas por la justicia transicional. La ausencia de verdaderas medidas de prevención y protección aunada a la falta de reconocimiento de la totalidad de víctimas de las graves y masivas violaciones de los derechos humanos, las cuales se han ejercido en el marco de aparatos organizados de poder que cometen crímenes sistemáticos al servicio de intereses ilegales, pone en entredicho la transición que algunos sectores afirman estar vigente en Colombia. Esto ya ocurrió con la ley de justicia y paz o el registro de población desplazada. En el primero de los casos, la ausencia de un piso jurídico para aplicarles un beneficio penal a más de 17.000 desmovilizados acrecentó el riesgo de rearme y la continuidad del actuar de los dispositivos paramilitares y el reforzamiento de sus redes complejas de criminalidad y abusos contra los derechos humanos. Por otro lado, desde 2008 la Comisión de Seguimiento a la Política Pública sobre Desplazamiento Forzado en su VI Informe a la Corte Constitucional, advirtió que algunas de las Unidades Territoriales (UT) de Acción Social comenzaron a negar sistemáticamente el registro de personas y hogares que en su declaración formal señalaban a los grupos paramilitares como autores de su desplazamiento, incorporando en la variable denominada en el SIPOD “no identifica”, una proporción de la autoría de las denominadas “bandas criminales emergentes –Bacrim”, cuyo origen, como ya se ha señalado, puede considerarse relacionado con los grupos paramilitares. Esta situación fue reconocida por la Corte Constitucional en el Auto 011 de 2009. Lo anterior podría ocurrir con la recientemente aprobada “ley de víctimas” si la Corte Constitucional no realiza ciertos ajustes

en relación con la llamada “ley de seguridad ciudadana”. Esta última establece el nuevo delito de “pertenencia a grupos de delincuencia organizada”, entendida como la participación en organizaciones armadas que entre otras conductas, cometen crímenes de lesa humanidad. A su vez, la llamada “ley de víctimas” señala que no serán beneficiarios de la misma las víctimas de actos cometidos por la “delincuencia común”. Esta que es en apariencia una cuestión semántica, tiene implicaciones prácticas cuando de aplicar medidas de protección, reparación o de acreditación de la condición de víctima en sede administrativa se trata. Denominar a grupos que en realidad son organizaciones armadas de violencia organizada como meros grupos delincuenciales podría llevar a una confusión en detrimento de los derechos y el reconocimiento de las víctimas. Por otro lado, la configuración de este nuevo delito podría relevar la importancia que la Corte Suprema de Justicia ha dado acertadamente a un tipo penal de mayor envergadura: el concierto para delinquir agravado por involucrar comisión de delitos de lesa humanidad. De allí que en Colombia falte algo determinante en un marco de justicia transicional: la claridad sobre el reconocimiento y realización de los derechos de las víctimas. Esto se ve con mayor énfasis en la ley recientemente aprobada para resolver la situación jurídica de los desmovilizados del denominado “limbo”: en ella se ha sacrificado literalmente el derecho de las víctimas a contar con un mecanismo transparente, participativo y extrajudicial de esclarecimiento a la verdad y se le ha dejado el tema a la reglamentación del Gobierno que conforme al tenor de la propia ley tiene un objetivo: lograr que los desmovilizados cumplan un requisito, cual es el de contar su versión parcial de los hechos victimizantes, para obtener beneficios penales. ¿A eso puede llamársele un auténtico proceso de transición? Es evidente que no: sin medidas de protección, sin verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición no se puede hablar de justicia transicional, a no ser que se pretenda jugar al discurso del ilusionista que hace pasar por un esfuerzo de paz, la exacerbación de la guerra.


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