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MURSIYA POÉTICA Nº 14

Los picaportes no están hechos para los zurdos

©T. Valentín García Purriños ahoravengoadesquitarme.esmiweb.com

ilustrado por Cristina Franco Roda. www.menganitadecual.com

Editado por Colectivo Iletrados. colectivoiletrados.blogspot.com

MURCIA, MAYO DE 2014


LAS DEL FRACASO DE LAS LUCIÉRNAGAS LA DEL VIAJE1 Viajamos alrededor de nosotros mismos a eso de 0,5 km por segundo. Alrededor del Sol a eso de 30 km por segundo. Alrededor del centro de la Vía Láctea a eso de 250 km por segundo. Hacia el centro del cúmulo de Virgo a eso de 450 km por segundo. Hacia el Gran Atractor a eso de 6.200 km por segundo. Y tú, aquí y ahora, en el centro mismo de nuestro universo, me pides que vayamos más despacio.

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Este poema recibió en diciembre de 2013 el primer premio del Concurso Literario Gómez Manrique, organizado por el Ayuntamiento de Villamuriel de Cerrato (Palencia)..


LA DEL PRINCIPIO

Al principio siempre todo está oscuro.

¡Todo en ti fue naufragio! PABLO NERUDA

Entonces, en un instante, nuestro universo se hace transparente. Casi trescientos mil años después de que tú y yo creásemos nuestro universo decorado con luciérnagas apagadas. Entonces todo se llena de luz y de faroles al mismo tiempo en todos los lugares de nuestro universo. Todo se llena de luz y de energía y de colores. Lo puedes comprobar: es el 1% del blanco y negro que queda cuando quitas la antena de los televisores. Puedes comprobarlo en medio de nuestro viaje hacia el rojo y hacia la muerte. Todo nuestro universo viaja de la mano


camino de su destino: viaja camino del naufragio. Todo viaja camino del gran fracaso de nuestro universo. El fracaso de la materia y de los colores, el fracaso de las luciérnagas. Y tú preocupada por lo nuestro sin reparar en el destino de nuestro universo. Tú preocupada por el otoño y yo intentando reunir a las luciérnagas. Todo en nosotros es fracaso: el fracaso de las tormentas. Y yo pensando en la muerte y tú en cómo decorar mi lápida y en el grosor de tu velo, pero sólo durante el tiempo exacto que pasa entre el último beso y el próximo beso. LA DE CADA MAÑANA Cada mañana escojo el mismo camino asegurado de incertidumbre que los finales de mes me obligan a tomar todas las mañanas. Cada mañana pongo dos monedas en mis ojos y me prendo fuego y ardo largamente hasta la mañana siguiente


recorriendo el mismo camino asegurado de incertidumbre que me obligo a tomar todas las mañanas. Marcado está con tizas eléctricas el mismísimo centro de la campana, y nos empuja hacia la tierra que nos muerde, y nos empuja hacia la tierra que nos rechaza. Cada mañana pongo lizipaína bajo mi lengua y me lanzo contra la tierra que me rechaza. Si soy de piedra, de barro o de dios no importa, la tierra nos exige, nos curva, nos promete, nos engaña. Ni aun así tengo voz para expresar mi cansancio: marcado está nuestro centro del universo por mentiras y por entrañas. Marcada nuestra herencia amarilla y ensangrentada. Cada mañana, con una enorme sonrisa, doy los buenos días en alto al subir al autobús, como aportación a mi lucha antisistema, y el conductor pone dos monedas en mis ojos y la gente me prende fuego y ardo largamente hasta la mañana siguiente recorriendo el maldito mismo camino asegurado de la maldita misma incertidumbre porque quiero ser algo que alguien dijo que debo y me arrojo contra la tierra que me escupe y me alimenta de esperanza. Cada maldita mañana despierto en el maldito mismo sitio con la certeza de que voy a tener siempre la maldita misma duda: ¿dónde estaba la tierra cuando no me importaba?


LA DE BAROÑA

A mi hermano mayor, por sus excursiones Abandonado, paseo nuestro fracaso por las calles de Baroña pensando cuándo fue la última vez que alguien buscó agua y peces más allá de sus muros. Pensando cómo puede estar abandonado algo que sólo fue propiedad de un suspiro del tiempo. Lo que nunca fue de nadie por derecho: en la eternidad no existen los instantes. Abandonado. Noto bajo mis pies el movimiento del planeta. Paseo por la playa de Arealonga buscando el sonido de las caracolas, dejando mis huellas en la arena mojada, sólo instantes que no existen entre lo eterno. ¡Cómo no voy a estar mareado viajando en una roca abandonada por el espacio! Condenada al naufragio.


Con el único consuelo de esperar, sin otra cosa que hacer que contar collares. Condenado al fracaso. Abandonado, cuento las rayas de la camiseta de mi disfraz de futbolista, de luto por el accidente de mi avión privado. La niñez se marchó como se va un tren del metro mientras estás en el centro exacto de la escalera. El techo eléctrico te recuerda que te han abandonado. Despreocupado, sólo queda tomar aire y aceptar tu abandono como el que acepta las alas negras de la despedida. Te ha abandonado el agua, y el aire y el fuego te han abandonado, y el átomo también te ha abandonado. No estás perdido, todo te ha abandonado. Así, salpicado por la espuma del agua que rompe en tus manos de acantilado, tal vez la mañana venga con besos, con besos y con olas del Cantábrico.


LA DEL SUEÑO Como teníamos la habitación llena de sueños tuvimos que alquilar un trastero en las afueras, ignorando el peligro de los trasteros (y el de todo lo que está a más de media hora de metro). Estoy seguro de que en alguno de los trayectos, o en varios, fue cuando te diste cuenta de los trucos de mi magia de hojalata. Y así llegó la duda, felina, descorriendo pestillos, hasta el armario de nuestro cuarto. Y casi sin darme cuenta, cada vez el trastero tenía más sueños y menos quedaban en el cuarto. No me quejo. O por lo menos no más allá de todo lo que ha significado el fracaso del universo. Cada cual hace lo que puede con la mano que le ha tocado. Pero, oye, es complicado disimular la cara de mi rey, caballo, pito, cuatro.


LAS DEL SILENCIO

ESPERANZA DE SAINT EXUPERY Reunido el Tribunal tras noches de deliberaciones, ordenó ponerse en pie al acusado. Consultadas leyes, tratados internacionales, y toda la jurisprudencia al respecto, anunció su veredicto unánime: No había lugar a dudas, definitivamente el dibujo era de una serpiente boa que digiere un elefante, y no un sombrero. LA DEL SILENCIO Ya no me interesan las cosas que no se pueden decir en silencio. LA DEL INCENDIO Se fue lentamente, como humo, y yo todavía preocupado por el incendio. Todo lo ha dejado en llamas.

a Ada Salas


LA DE WALT WHITMAN O Captain! my Captain! Sobre los tejados del mundo bailo, con mucho cuidado de no hacer ruido para no molestar a los vecinos de abajo. EL TIEMPO Apareciste como las gaviotas y yo tratando de ocultarme entre la arena. No hay suficiente calle en la Gran Vía para pasearla contigo del brazo. Todo lo nuestro era de arena. Empezando por el tiempo. A LISA KALTENEGGER2 ¿Cómo no iba a descubrir planetas? Si los tenía ahí mismo, orbitando en el inmenso universo azul de sus ojos. Sólo era cuestión de cambiar la forma de buscarlos.

2. Lisa Kaltenegger, astrónoma experta en exoplanetas.


LAS ÚLTIMAS TÚ ERES MI CANTÁBRICO Paso las horas contemplando cómo sube la marea sobre tus ojos de roca y de arena. Tú, eres mi Cantábrico. Por eso, a tu lado, mi pecho se llena de peces de colores, y viajan libres mis barcos sobre tus manos de espuma. Luego, por las noches, duermo mecido en tus olas con sangre de Atlántico, soñando con las posibilidades infinitas de tu horizonte. Tú eres mi Cantábrico: mi calma en las tormentas, el abrazo pasional contra las rocas y el mecer tranquilo de la ría, el acantilado y la orilla de arena blanca. Tú eres mi Cantábrico, todo lo que me importa, rodeada por brazos sin fronteras y por tardes de olas y de besos, con leve acento de Mediterráneo.


LA DEL FINAL DEL FINAL

A Julia: «Carpe diem». Después del fin, cuando se encienden la luna y los faroles, y los actores se centran en fila en el escenario para agradecer los aplausos, la obra sigue. Es otra obra y es otro teatro, y ya el olvido se encarga del resto hasta que suene, sin querer, la memoria como una moneda que se cae por la calle de un bolsillo roto. El final del final es siempre otro principio y otro anillo de oro blanco. Aunque esté oscuro, siempre, en un instante inesperado vuelven las luciérnagas. Y un nuevo universo se crea entre nosotros, tras el gran fracaso del antiguo, pero nosotros ya no somos nosotros: el final del fracaso es siempre una victoria. Y puede que no seamos más que un instante, que una anécdota en todos los lugares, en todos los momentos de la eternidad. Y puede que sólo seamos unos gramos de latón en un planeta abandonado mezclado entre toneladas de oro


de millones de supernovas, esperando el naufragio. Pero somos un instante de latón y una anécdota, y somos el naufragio como fuimos el viaje, como fuimos la preparación del viaje, como fuimos la idea de viajar: la mortalidad no te permite dejar nada para después. Qué importa qué seamos para la eternidad si aquí y ahora tú y yo somos tan eternos como el tiempo nos deje. Y no importa nada más que lo que importa. Por eso lo tengo claro: sí quiero entrar contigo a la ducha, sí quiero quedarme un rato más en la cama, sí quiero preparar hoy la comida. Y que ya mañana venga con su mañana, que tú y yo nos quedamos hoy, ya para siempre, cenando frente al Cantábrico viendo cómo anochece.


Esta plaquette con poemas de Tomás Valentín García-Purriños se reparte de forma gratuita en el ciclo Mursiya poética desarrollado durante el mes de mayo de 2014 en la ciudad de Murcia.


Tomás Valentín García-Purriños nació en Murcia en el año 82, y no ha parado de moverse de ciudad en ciudad desde entonces. Así, ha pasado por diferentes lugares como la propia Murcia, Alicante, Salamanca, Ares, Ferrol, Oxford, Londres y, actualmente, Madrid. Obtuvo diferentes premios de redacción juvenil, como el Certamen de Relatos Breves “Milli Bambini” de Salamanca (1992) o el Certamen de Poesía Inmaculada en Murcia (1999). Colaboró en la edición y publicación de numerosos fanzines gratuitos de poesía, junto con otros jóvenes autores. Así, colabora en la edición de los “Poemas de la depresión asegurada” (6 números), “Ácido” o “Infinita Guerra”, entre otros. En 1999 publica en formato fanzine su primer poemario: “Robo la sinceridad de tus ojos para cubrir mis palabras de mentiras”. Tras reunir todas sus poesías en un volumen: “Gotas de amor” (2000), autoproducido y de escasa tirada, ve la luz el fanzine de su segundo trabajo: “A la sombra de mi sangre” (2005) que recibe el premio del público de la Asociación de Literatura de la Facultad de Medicina de la Universidad Miguel Hernández de Alicante (1999). Su próximo poemario se llamará “El Fracaso de las Luciérnagas”, cuyos poemas ya publicando en diferentes revistas, antologías y fanzines (como por ejemplo: Palabras Diversas, Cuaderno de la Universidad de Santiago de Compostela, Letras con Arte, etc) y obteniendo el primer premio de poesía en el Certamen “Gómez Manrique”, organizado en 2013 por el Ayuntamiento de Villamuriel de Cerrato (Palencia). Por otro lado, el autor también ha colaborado en la redacción de diferentes letras de canciones para varios grupos de música.


Los picaportes no están hechos para los zurdos - Tomás V. García Purriños