Issuu on Google+


Luz de la noche © Patricio Domínguez González Edita: Colectivo Iletrados Ilustración de portada: Cristina Franco Roda Logo de la colección: Cristina FrancoRoda menganitadecual.blogspot.com Murcia, Mayo de 2013 Número 12 de la colección Mursiya Poética colectivoiletrados.blogspot.com


De Grietas PUZZLE SIN SOLUCIÓN Miraban el arco iris en la pantalla. Había interferencias. Se veía en blanco y negro. Una puerta, con un rostro tachado sobre ella, daba a nadie, ¿para qué abrirla? El homo digital disparó con su cámara al paisaje, y lo mató. Caras de lunes por la mañana eran fotos de carnés de identidad clavadas con chinchetas en el cielo. Loa beodos ya eran huevos en mal estado al alba, y empezaban a gotear aceite de girasol. Algunos jugaban a no quererse para no sufrir, pero al final se querían, sin querer. Hay quien se pasaba el día metiéndose


chistes por vena, hasta que se murió de risa, muy serio. El bosque era un revuelto de ajetes bastante bien de precio. Fotografías que intentaron detener la felicidad cayeron desprendidas de los árboles culturales. Cuando las noticias piaban en los quioscos, la luna todavía era una farola. El campo es una obra de arte sin autor que visitan los ciegos. Las golondrinas querían hacerse un nido en las cabezas de los seropositivos… Cuando el gobierno respetó a los manifestantes, se disolvieron. Alguien pintó un ángel que gritaba en el muro del puente, pero el grito no se oía.


De Silencios del Bosque LA VIDA DE LAS FLORES Quien tuviera la vida breve de las flores, su existir de luz sin más, su claridad sin esfuerzo, su amable inclinación junto al enfermo. Las flores en el patio de una anciana que les habla…, ¡o sueltas por el viento colosal de las llanuras! Las flores de las cumbres que mueren sin dolor en la neblina… La tarde de una sola flor en un prado que nadie ha visto nunca; su temblor al paso de los ciervos. Las flores que viven apenas tres días, sin tiempo. ¡Esas caras bajo la lluvia, deshechas a besos! Sus pasiones efímeras en un ramo de amor eterno; las flores, la vida de las flores en los cementerios.


ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

Desde la tierra al cielo cada día, desde el cielo a la tierra cada noche. ¡Venerables montañas! ¡Madres de los ríos! ¡Qué frentes pensadoras! ¡Qué silencio! ¡Cómo los campos abrileños despiertan el origen! Cuántas flautas aladas anuncian que las flores no nos han abandonado. ¿Qué te ocurrió, muchacho, aquella tarde echado en los brazos del olivo? ¿Qué mareo de luces imperiales despertaron tus sentidos? ¿Era el pálpito de la fronda en la hora bruja? No se agota la maravilla, manantial de filosofía que es el hombre, cuando la noche alumbra el más allá helado: ¡hipnóticas elipses por donde todos vamos a donde siempre vamos! Y tú preguntabas quién eras bajo la bóveda.


¿De qué te hablaban los árboles? ¿A dónde viajarías muriendo? Al entrar en el mundo creíste verlo como árbol herido por el rayo. Y el hombre, cuya vida apenas sabía sostener, quiso acercarse a ti, mas tú a él, y no era fácil. Sólo oscuramente puedes decir la senda que te lleva desde el cielo a la tierra cada día, desde la tierra al cielo cada noche.


CANTO DE LA LLUVIA

La lluvia en el tejado silencia las canciones divinas de los pájaros y deja solo al hombre ... y deja solo al hombre. Heridas caen las nubes como desilusiones y al viejo espantapájaros sus manos se le rompen, sus manos se le rompen. Sobre charcos de cielo se inclinaron las flores, y ondulando en el río va el cabello del bosque, va el cabello del bosque. Tranquila en su palacio de rojos alcornoques una yegua contempla obnubilados montes, gigantes de anchos hombros que asumen resignados el llanto de los dioses, el llanto de los dioses…


RAMA ESTREMECIDA Deja la rama estremecida cuando sale volando el ave…; y subiendo y subiendo vuelve ingrave la más alta pregunta de la vida, que vuela, grácilmente desasida del hombre que es un árbol que no sabe. El sol se ha ido…; quedan risueños brillos, miedos, memorias que nos pesan, muchos caminos perdidos…; y sueños de las hojas azules que se besan en torno a la esperanza de los nidos.


VOZ DE LAS ESTRELLAS Árboles, montañas, estrellas, con vuestro silencio, el mismo de aquellos que se fueron para siempre, decid… ¿Me engaño al hablaros? ¿Os humanizo para no sentirme solo? Jazmines, a vuestro lado he sentido la sonrisa inhumana de los ángeles. ¡Qué sólo está el hombre! Si aquí mismo me derrumbara de llanto, vosotros, olivos, ¿habríais de ayudarme? Y vosotros, astros, ¿dejaríais de brillar por un segundo? ¿Me estáis oyendo? Ah, no tenéis la palabra, donde el espíritu se mira y se interroga, ¿Qué sería de vosotros sin mí? ¿Sientes, piensas a través de mí, Cosmos? Mis versos invocan ese mágico silencio en que te bastas. Si no tienes recuerdo, aquí está la memoria. Si no tienes esperanza, yo creeré en ti. ¡Mi conciencia es tu espejo! ¡Mi clamor tu clamor! ¡Aquí está el hombre: la voz de las estrellas!


De Natura mágica

HIBERNACIÓN DEL OSO

Espiró el verano. Los árboles publican sus últimos poemas. Del frío que hace el aire está duro. Ya sabe el oso, sin haberlo aprendido de nadie, que debe excavar un buen agujero, a ser posible críptico, aprovechando quizá un misterio entre rocas, tras unos arbustos... Sólo quiere resguardarse de la tormenta mundanal, como solían algunos eremitas, en esas alcobas rocosas construidas por los dioses. Para sobrevivir, los viejos neandertales no supieron sino imitarlo, y luego, los cromañones tomaron la osera por un templo. Y allá que va el viejo oso, presintiendo el invierno, porque todo el bosque habla cada vez más bajo, y parece que los ramajes, con sus nidos abandonados, entonan un réquiem al sol. Sobre la roca, una cornamenta seca se desgaja. Los meteobrujos del monte señalan que la tierra se aleja del sol, para que entremos cada uno en nuestra cueva. Otros animales emigran al sur en busca de valles donde Dios nunca se pone, pero este mamífero tan grávido, ¿a dónde va a ir? Sombras de nubes cubren el sentido de la vida. Los ríos se endurecen y paralizan el cielo… ¿Dónde está el oso? Los troncos lo saben. Dicen que algunos ancianos, en viejas aldeas de Japón, aprendieron de él a dejar el mundo sin ser vistos.


CÍRCULO DE LLUVIA

Últimas exploraciones atmosfeéricas describen fielmente el ciclo de la lluvia: las nubes, voluptuosas madres, se abrazan y extasían, manan cielo a bocanadas…. A lo lejos ya se oyen eufóricos barrancos; ya se huelen sus vapores -el humo santo del agua-, y cabellos, cabellos de viento se entrelazan…. Y sigue Dios chorreando hasta que los griales del bosque no pueden ya contenerlo… y ligeros riachos calan el rostro de la tierra… Entonces lágrimas, lágrimas aprisa por las raíces bajan, hacia ese río del Hades que sólo oyen zahoríes y moribundos…; regueros de hidrógeno y oxígeno que se filtran hasta anegar de luna los pozos; sierpes de plata que merodean bajo la tierra y suben, suben rompiéndose como ríos; como llamaradas verdes que reptan copiando nubes y aves, para enlazarse por fin al océano, agitando allá una hoguera de lluvias horizontales que van y vienen a mares; a mares que más se vanaglorian en la torrencial certidumbre de que todo es agua, ¡viento y agua! ¡y más aguaje incontenible!; mareas, mareas que se encabalgan y crecen, y quieren volver a los limbos maternales, ¡a los altos manantiales del sueño de la lluvia!


ROSTRO DEL TIEMPO

Un científico en ala delta tardaría más de mil años en no llegar al sol. Su Edad de oro es demasiado remota para nuestras lentes. Palpita a ciento cincuenta mil añossombra de todo afán terrícola, y se detendrá dentro de cinco trillones de primaveras, es decir, nunca. Viendo ese ritmo los buenos salvajes de Rousseau numeraron el movimiento; ignoraban que la cifra áurea de su viaje es incontable. Sin embargo, sólo contamos con él. Por su estela empezaron a rodar las horas; la nostalgia y el rencor segregaron el ayer, la esperanza y el temor imaginaron el mañana. En el amanecer (la fe), un silencio claro espera nuestra acción; en el atardecer (la duda), un silencio oscuro detiene los deseos. El Reloj solar nos dio la hora, el mes, el año y una sensación de eternidad. Últimas observaciones de la superficie visible han desconcertado a la comunidad científica: en su rostro giratorio el Tiempo sonríe, seriamente.


S贸lo cuando aman son buenos los mortales. H枚lderlin


Esta plaquette con poemas de Patricio DomĂ­nguez se reparte de manera gratuita en los recitales de Mursiya PoĂŠtica 2013. Este ciclo,organizado por Colectivo Iletrados, se desarrolla en el mes de Mayo de 2013 en Murcia.


Nació en Aracena (Huelva) en 1968. Profesor de filosofía, poeta y rapsoda. Utiliza la poesía en la enseñanza, así como la pintura y la música, complementándola con obras audiovisuales y radiofónicas. Tiene en su haber variados poemarios, aunque sólo uno publicado hasta hoy: Silencios del bosque (ed. Wanceulen, 2011). Aunque la mayor parte de su obra es poética, frecuenta el ensayo, el teatro y el relato corto, habiendo publicado un buen número de poemas y artículos filosóficos en revistas virtuales como Adamar, Bajo los hielos, Diez dedos, La Hamaca de lona, En sentido figurado, etc...


Luz de la noche - Patricio Domínghez