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los comentarios de los trabajadores de los medios acerca de las condiciones de trabajo en las redacciones

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colectivodeprensa@gmail.com * colectivodeprensa.blogspot.com * facebook.com/colectivotrabajadoresprensa


Colectivo de Trabajadores de Prensa - CTP // junio de 2012

Radiografía

de la precarización Abandonados por el sindicato, sin un Estado que controle el cumplimiento de las leyes laborales, atomizados y en algunos casos sin comisiones internas con poder suficiente para representarlos, los colaboradores peregrinan por las redacciones de diarios y revistas para vender notas, librados al humor y al presupuesto de los editores. Los tercerizados del gremio escriben igual o mejor que cualquier redactor y llenan miles de páginas, pero no gozan de ningún derecho, cobran mal y tarde, pagan de su bolsillo hasta los viáticos y se los congela sistemáticamente para no blanquearlos. El CTP encuestó a 398 trabajadores. Aquí los resultados y el análisis de la geografía menos conocida de los medios.

Por el Colectivo de Trabajadores de Prensa

S

e los conoce free lance, sub24, independientes, frilos, colaboradores y otros eufemismos para encubrir el trabajo precarizado. Son miles de compañeros que escriben en los principales diarios y revistas del país y no gozan de los más elementales derechos laborales: estabilidad, vacaciones, licencias, aguinaldo. La mayoría tiene entre 20 y 40 años, estudió en la universidad y vive de otro trabajo. A diferencia de los periodistas de planta, pagan monotributo y cobran por nota entre 200 y 300 pesos, uno, dos y hasta tres meses después de publicar. Trabajan en su casa, aportan las herramientas de trabajo y pagan de su bolsillo comunicaciones y viáticos. Las empresas los congelan y los reemplazan año tras año para evitar blanquearlos y no pagar aportes patronales. La mayoría no participa de la vida gremial y apenas el 9% está afiliado a la Utpba. Las conclusiones surgen de la

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encuesta anónima que el CTP realizó entre colaboradores y trabajadores de prensa con contratos temporarios, que respondieron 398 personas. La Asociación de Editores de Diarios de Buenos Aires (AEDBA), más conocida como la cámara de diarios porteños que encabezan La Nación y Clarín, se negó durante los once meses que duró la paritaria de la rama diarios a tratar las condiciones laborales de los colaboradores. El argumento: no son trabajadores bajo relación de dependencia sino proveedores externos. Los abogados de AEDBA son los mismos representantes legales de La Nación, que también se resiste a tratar el tema con las comisiones internas del diario y del grupo de revistas. La estrategia tiene óptimos resultados para sus accionistas y pésimos para los colaboradores, que llevan años sin recibir un aumento (por cubrir un partido de fútbol, por ejemplo, la

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mayoría cobra 100 pesos desde hace un lustro) y a quienes tampoco alcanzó la primera paritaria que se firma desde 1975. La situación es aún peor en Clarín, que ocupa la vicepresidencia de la cámara y además de incumplir el acuerdo se niega a recibir a los delegados paritarios elegidos por los trabajadores. ¿Tareas habituales? Los abogados de AEDBA, que también representa a Perfil, PáginaI12, Ambito Financiero y El Cronista, entre otros diarios, invocan para no negociar el artículo 67 del Estatuto del Periodista Profesional (EPP), sancionado en 1946, que establece que la retribución a los colaboradores “queda sujeta al libre convenio de las partes”. El argumento sería válido si no pasara por alto un artículo anterior, que es el que define el carácter de colaborador y que de aplicarse cambiaría de cuajo el mercado laboral: el colaborador, señala el artículo 23 inciso E del EPP, “escribe notas,


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retratos, paralelos, narraciones, descripciones, ensayos, cuentos, biografías y otros escritos de carácter literario o científico o especializados de cualquier otra materia (…) que por la índole de los mismos no corresponde a las tareas habituales a los órganos periodísticos”. Ahí está la clave de la ilegalidad.

volvieron moneda corriente entre periodistas. Paradójicamente, la figura del colaborador no se aplica a quienes escriben los tipos de texto previstos en el Estatuto, que por lo general no cobran por su trabajo o cobran indirectamente usando en otros ámbitos la “chapa” que implica publicar en ciertos medios. En cambio se aplica masivamente a los periodistas, sobre todo de secciones como deportes o espectáculos para cubrir partidos o escribir críticas de cine, en los suplementos semanales o revistas que se distribuyen junto con los diarios, y también para cubrir eventos en el interior del país e inclusive en el exterior, tal el caso de PáginaI12, que celebra en tapa cuando sus “corresponsales” reciben premios pero los condena a facturar como colaboradores y a cobrar menos de 200 pesos por nota.

La mayoría de los encuestados no participa de la vida gremial y sólo el 9% está afiliado

“Allí donde exista un periodista que realice tareas habituales de los órganos periodísticos, sea remunerado a destajo o no, tenga asignados días y horas de trabajo o no, será cronista o redactor, pero nunca un colaborador”, destacó hace casi medio siglo el abogado y periodista Nelson Domínguez en “El periodismo por dentro” (Libera, 1965). “La figura del colaborador ha sido distorsionada con frecuencia para ser transformada en un mero instrumento destinado a la violación de la ley mediante actos de simulación jurídica. A menudo se pretende, con esta figura, ocultar el verdadero carácter de una relación jurídica dependiente bajo la apariencia de otra que en la superficie cumple con los recaudos exigidos por el ordenamiento jurídico”, apunta Mariano Suárez, periodista y abogado, en “Periodismo profesional. Régimen jurídico del periodismo en la era digital” (Alarco, 2008) La distorsión a la que alude Suárez se institucionalizó en la década del ’90 con la creación del monotributo, que permitió a las empresas seguir explotando a los trabajadores pero ya no en negro sino con facturas, que se

Marche al freezer El punto del Estatuto que las empresas atienden religiosamente es el que establece que a partir de la 24ª colaboración anual el trabajador se convierte en “colaborador permanente”. Recién entonces pasa a ser un “periodista profesional” bajo relación de dependencia, por quien deben pagar aportes jubilatorios y obra social. El método para evitarlo, que fastidia a los trabajadores y tensa la relación con sus editores (convertidos en algunos casos

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en apéndices de las oficinas de recursos humanos), consiste en “congelar” al colaborador, es decir dejar de publicarle artículos antes de que alcance el piso de 24 notas. Cuando se aproxima a esa cifra, en el mejor de los casos el editor le explica la situación, le desea suerte para el resto del año y lo reemplaza por otro periodista, que a su vez será freezado a fines de diciembre. En el peor de los casos directamente se deja de responder a las propuestas de sumarios. Este sistema para ahorrar costos y burlar derechos se aplica en todas las empresas periodísticas. La excepción que confirma la regla son aquellos trabajadores que, a pedido de los propios editores, se comprometen a no ejercer su derecho a pedir el blanqueo. Cuando las oficinas de “recursos humanos” hacen mal los cálculos y la empresa no tiene más remedio que admitir la relación laboral, entonces se suele congelar igual al flamante colaborador permanente para que el ejemplo no cunda. El Estatuto señala que “en caso de sufrir una merma considerable de sus ingresos” el colaborador permanente puede darse por despedido e iniciar acciones legales, pero se trata de una situación extrema que la mayoría evita ante el riesgo de pasar a integrar listas negras que luego les impidan publicar en otros medios. ¿Cómo enfrentar la precarización? La opción más lógica, que exige contar con un sindicato activo y con un Ministerio de Trabajo dispuesto a inspeccionar las condiciones laborales en las empresas periodísticas, pasa por aplicar las figuras que el Estatuto prevé para el tipo de trabajo discontinuo que hoy hacen los colaboradores. El problema de fondo no es legal sino de asimetría en la relación de fuerzas entre el gremio y las empresas. “El abuso de la figura del colaborador no obedece al carácter rígido de la legislación laboral ni a la falta de actualización del esquema de modalidades contractuales previsto en la Ley de Contrato de Trabajo, aplicable al personal encuadrado en el Estatuto del Periodista”, explica Mariano Suárez, abogado especializado en derecho del trabajo. “Por el contrario, el marco legal ofrece diversas herramientas que habilitan al empleador a contratar personal en forma ocasional o con prestaciones alternadas (uno o dos días a la semana, por ejemplo), sea para cubrir actividades periodísticas permanentes o picos extraordinarios de trabajo, o a través de modalidades especiales con menor carga horaria, entre otras hipótesis”, agrega. “El obstáculo que los empresarios encuentran a estas alternativas (que suponen una erogación salarial menor, proporcional al tiempo efectivamente trabajado) es que, aun heterodoxas, se encuentran arraigadas dentro del paradigma del trabajo dependiente y, aun en el caso de la prestación menos intensa, importan el derecho a estabilidad, indemnización, aportes y contribuciones a la seguridad social, y la contratación de un seguro obligatorio por accidentes de

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trabajo y enfermedades profesionales. Además, claro, que las remuneraciones de esos trabajadores, eventualmente, quedarían alcanzadas por el ámbito de aplicación de los acuerdos celebrados en el marco de Convenciones Colectivas de Trabajo (a través del sindicato con personería gremial) o acuerdos de derecho común (acuerdos de empresa)”, explica. “La figura del colaborador le ofrece a los empresarios el beneficio de una ‘legalidad aparente’: una herramienta que les permite registrar en forma informática a un trabajador sin que la irregularidad escondida se revele en el mismo formulario del ‘alta temprana’. Sin embargo, la maniobra no resiste una inspección del Ministerio del Trabajo ni resulta exitosa, en ningún caso, cuando un conflicto individual se judicializa”, advierte. Una alternativa que se baraja para enfrentar el uso y abuso de colaboradores pasa por exigir el cumplimiento de las leyes que establecen topes al trabajo tercerizado, que implicaría condicionar la cantidad de colaboradores al número de redactores y cronistas. Otra consiste en atar el piso que se paga por colaboración a un porcentaje de la categoría de redactor (10% fue el planteo de la comisión de delegados paritarios en julio de 2011), de modo que trabajadores, delegados y sindicato tengamos herramientas para poder ejercer un control real sobre el valor que se paga por nota. Una tercera opción, que se aplica en distintos oficios, pasa por crear un colegio o consejo de periodistas colaboradores que medie entre empresas y trabajadores. Otra variante que se ha planteado en encuentros organizados por el CTP sería que, para trabajar con colaboradores, las empresas deban garantizarles un mínimo ingreso mensual, de modo que congelarlos tenga un costo económico real. Hoy por hoy la posibilidad de un ingreso mínimo garantizado depende del aprecio o la simpatía que cada editor sienta por cada trabajador, con lo que se generan relaciones de amor y odio, padrinazgos y divorcios que cambian según las épocas, las necesidades y el humor de los editores, y por otro lado una exacerbación del individualismo y la competencia entre precarizados para poder publicar una nota. El debate está planteado y la paritaria de la rama diarios parece ser el espacio idóneo donde debe consensuarse la respuesta más eficaz. En cualquier caso, es imprescindible que se establezcan reglas claras sobre plazos de pago, mecánicas de trabajo, control del uso de los sumarios, obligaciones de las empresas para con los periodistas colaboradores y compensación de los costos que asume el trabajador, temas que constituyen algunas de las principales preocupaciones de los encuestados.

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El trabajo ilegal en números

Entre el 18 de abril y el 13 de mayo el CTP realizó su primera encuesta sobre precarización en el gremio, destinada en particular a quienes trabajan como colaboradores o con contratos temporales. Recibimos 398 respuestas. En este informe expondremos primero los resultados cuantitativos.

Datos de los encuestados ● Sexo: Masculino 59%, femenino 40%, trans 1%. ● Edad. La mayoría tiene entre 20 y 40 años (37% respondió 20-30 años y 38% dijo 31-40), un 18% tiene entre 41-50 y el 6% más de 50 años. ● Educación formal. El 57% tiene estudios universitarios y el 16% posgrados. Los datos revelan que la modalidad de colaboraciones es la forma más habitual de inserción en los medios después del paso académico.

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Preguntas comunes a colaboradores y contratados: ● El 42% hace más de cinco años que trabaja bajo esas figuras. ● El 46% trabaja en un solo medio, el 28% en dos, el 14% en tres y el 11% en cuatro o más. ● Tres de cada cuatro tienen otro trabajo remunerado, que sólo en el 55% de los casos está vinculado a la profesión periodística. ● Para la mitad los pagos como colaboradores representan menos del 25% de sus ingresos totales. Sólo para un 19% representan más del 75%. ● Tres de cada cuatro facturan como monotributistas. El 12% tiene recibo de sueldo (se trata por lo general de colaboradores permanentes, por quienes las empresas realizan aportes aunque no necesariamente les garantizan un mínimo de notas y por ende de ingresos). El 11% no tiene ningún comprobante de pago. ● Uno de cada tres escribe además en medios alternativos.

Preguntas específicas para colaboradores: De las causas: ● El 47% publica como colaborador porque no consigue trabajo como periodista en relación de dependencia. El 40% porque representa una oportunidad para progresar en la profesión periodística. El 35% porque le permite trabajar en su casa y sin horarios. Sólo un 10% por los ingresos que obtiene. ● El 15% cobra por sus notas “a veces”. El 3%, “nunca”. ● El 76% cobra por nota publicada, de los cuales sólo a un 12% sus editores le garantizan un mínimo de artículos y por ende de ingresos.

Congelamientos:

47%

publica como colaborador porque no consigue trabajo como periodista en relación de dependencia.

● Al 41% dejan de aceptarle sumarios o le avisan que no proponga notas hasta el año siguiente cuando se acercan a la colaboración anual número 24, para impedir que el trabajador pueda exigir el blanqueo y la empresa deba pagar aportes. Padecen este régimen el 71% de los colaboradores de La Nación, el 50% en Perfil, 48% en Clarín, 41% en PáginaI12 y 30% en grupo Szpolski. (En muchos casos el congelamiento no se aplica sólo porque los colaboradores se comprometen ante sus editores a no pedir el blanqueo). ● El 12% firmó alguna vez notas con seudónimo o tuvo que presentar facturas de otras personas a pedido de la empresa, para evitar tener que blanquear al trabajador.

Precio de las notas:

● La mitad de las colaboraciones se pagan entre 200 y 400 pesos (el 26% respondió entre 200/300 y el 24% entre 300/400). Un 27% se pagan más de $400 y un 23% menos de $200. En el nivel más alto de pago por nota se destacan Clarín (40%) y El Cronista (58%) y en el más bajo La Nación (34%).

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Valor x nota

Total

Clarín

Menos de 200 200 a 400 Más de 400

23% 50% 27%

29 31 40

La Nación Szpolski Página12

34 39 27

14 59 27

18 63 19

Perfil

Olmos

Cronista

6 72 22

0 100 0

0 42 58

Fotos por el mismo precio: ● Uno de cada tres colaboradores toma o consigue las fotos para ilustrar sus notas, de los cuales sólo el 7% recibe un pago extra por asumir un trabajo de la sección fotografía.

Demoras en cobrar: ● Casi el 50% cobra sus notas entre 30 y 60 días después de la publicación, en tanto otro 25% las cobra después de 60 días. El grupo Szpolski registra la mayor demora para pagar, seguido por el grupo Olmos (BAECrónica), PáginaI12 y Perfil.

Valor x nota

Total

Clarín

Menos 15 días

4 22

4

15 a 30 días 30 a 60 días 60 a 90 días

Más de 90 días

49

18 7

35 51

8 2

La Nación Szpolski Página12

5

25 60

4 6

0 11 24 39 26

Perfil

Olmos

Cronista

2 13

0 11

0 20

0

0

0

0

64 23

74 17

40 40

57 43

0 0

La falacia del “acuerdo de partes”: ● En el 80% de los casos el monto de la retribución lo fija unilateralmente la empresa (el porcentaje sería mayor ya que en “otras respuestas” algunos encuestados respondieron “la fija el editor”, que asume de hecho una tarea administrativa) y sólo en un 12% de los casos se negocia el pago. El dato confirma que es falaz el argumento utilizado por la cámara de diarios, representada por abogados de La Nación, en el sentido que el pago de colaboraciones es un “acuerdo de partes”.

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De las arbitrariedades: ● El 42% de los encuestados sostiene que “no existen criterios claros” para determinar el valor de un artículo. El 48% entiende que es por “la extensión de la nota” y el 29% por “el presupuesto del editor para pagar colaboraciones” (implica que los editores o jefes de secciones/suplementos reciben de la empresa una suma fija destinada a colaboraciones y la administran según su propio criterio). Sólo en el 7% de los casos los encuestados consideran que se toman en cuenta “las horas que insumió la producción” de la nota.

Aportes de medios de producción: ● El 78% aporta herramientas de trabajo como computadoras, teléfonos o grabadores, el 80% paga de su bolsillo gastos de comunicaciones (teléfono e internet), y dos de cada tres pagan también los viáticos para producir sus notas.

La empresa provee... Siempre A veces Nunca

Herramientas Comunicaciones de trabajo 8% 14% 78%

80%

de los casos el monto de la retribución lo fija unilateralmente la empresa

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8% 12% 80%

Viáticos 12% 26% 64%


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El 81% trabaja en su casa y sólo un 9% concurre a la redacción.

● Del centenar de trabajadores con contratos temporales que respondieron la encuesta, un 43% trabaja bajo esa modalidad desde hace “uno a cuatro años” y un 29% desde hace más de cinco años.

Libertad de expresión y abusos laborales: ● El 83% considera que el hecho de trabajar como colaborador o con contratos temporales “no incide sobre su libertad de expresión” y el 17% que la limita. ● ¿Cómo se manifiesta esa limitación? El 77% responde en “condicionamientos sobre el contenido de las notas”, el 19% en “actos de autocensura” y el 4% en “actos de censura”. ● La relación con los editores es buena para el 44% de los encuestados, muy buena para el 33%, regular para el 18% y mala para el 5%. ● El 38% dice haber sufrido alguna vez “abusos laborales” como colaborador o contratado.

Organización, bien gracias: ● El 51% de los encuestados tuvo contacto con otros colaboradores en instancias sindicales o de reivindicaciones laborales. ● Apenas un 19% participó alguna vez de asambleas o reuniones convocadas por comisiones internas, otros tantos de intercambios electrónicos, un 8% de reuniones organizadas por agrupaciones de prensa y el 2% de reuniones organizadas por la Utpba. ● Sólo un 9% está afiliado a la Utpba.

78%

aporta herramientas de trabajo como computadoras, teléfonos o grabadores, el 80% paga de su bolsillo gastos de comunicaciones (teléfono e internet), y dos de cada tres pagan también los viáticos para producir sus notas.

50%

cobra sus notas entre 30 y 60 días después de la publicación, en tanto otro 25% las cobra después de 60 días.

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Las voces

de los trabajadores

La última pregunta de la encuesta fue abierta, para que cada uno se expresara con sus palabras. Las respuestas son imprescindibles para interpretar mejor los números pero también incorporan temas y demuestran que la precariedad no es privativa de quienes escriben sino también de fotógrafos, correctores, diagramadores, trabajadores de las “punto com” e incluso editores. A continuación ofrecemos algunos de los testimonios recibidos. Dado el carácter anónimo de la encuesta evitamos incluir las respuestas que por el grado de detalle podrían derivar en represalias.

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Grupo 23 (Tiempo Argentino, Miradas al Sur, revistas Veintitrés, Nesweek, Siete Días, Forbes, entre otras)

A la mayoría de los colaboradores de Tiempo Argentino nos da mucha bronca nuestra situación, por eso esperamos soluciones. Mientras tanto, por respeto a nuestra profesión, trabajamos. A la par de todos.

Calculo que entre un 35 y 40 por ciento de toda la prensa escrita está hecha por colaboradores que padecemos este maltrato. De hecho, si bien escribo desde 1994 y me encanta mi trabajo, estoy viendo cómo abandonar la profesión y buscarme algo más rentable. Colaboré para (enumera una docena de suplementos y revistas) y todas, absolutamente todas me cagaron olímpicamente.

Hay dos cuestiones que habría que mejorar de manera urgente: el tiempo que tardan en pagar y el costo de cada colaboración.

Hago una historieta semanal y en ninguna de estas encuestas o en ningún reclamo incluyen a los dibujantes/historietistas en sus reclamos. Deberían hacerlo, también somos trabajadores y estamos contemplados en el Estatuto del Periodista.

“ “

El encuadre estatutario de los periodistas externos debería ser parte de un debate amplio del gremio en su conjunto. De ese modo, sabríamos con certeza qué porcentaje de cada redacción representa el staff de periodistas externos y, además, podríamos pensar alternativas sindicales para mejorar esa situación.

” “

Mi deseo es que la situación del colaborador no se siga precarizando y que el medio se haga responsable del periodista colaborador, que es un trabajador calificado como el de planta.

” “ “

Muchos colaboradores de esta empresa pedimos estar blanqueados. Lo necesitamos pero no nos escuchan.

El grupo de Szpolski paga a 4 o 5 meses y hay que llamar a un teléfono que está siempre ocupado, es tan tedioso y frustrante que llegué a decirle al editor que me rendía y le regalaba el dinero a Szpolski.

” ” ”

Debemos crear un sindicato paralelo a la UTPBA que represente los intereses de los trabajadores de prensa. Es la única solución posible a los males del gremio. Que a los colaboradores fotógrafos se les pague un seguro por el equipo ya que la empresa no se hace cargo de nada.

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Grupo Clarín (Clarín, Olé, La Razón, Muy y clarín.com. Revistas Ñ, Genios, Jardín de Genios, Elle, Rural, Pymes, entre otras)

Tal vez el aspecto más desgastante del oficio de colaborador sea lo ‘fluido’ de la relación laboral. No sólo es ‘de palabra’ sino que el trabajador no encuentra parámetros claros que rijan los precios de las notas, la frecuencia de los pedidos, la respuesta de los editores (puede tardar horas o semanas) y la fecha de llegada de los pagos, arbitraria y cambiante.

Para alcanzar un ‘sueldo’ más o menos digno debo colaborar con 5 medios diferentes y así y todo no llego a los 4.000 pesos mensuales. Hay productos de grandes diarios como Clarín que no tienen ni un sólo periodista contratado y sólo se hace con colaboradores.

Los que continuamos colaborando en estas condiciones estamos no sólo excelentemente capacitados sino que demostramos día a día (con reales sacrificios) nuestro amor por informar. No tenemos oportunidades de crecimiento, morimos en el anonimato y la pobreza y, para peor, sin nadie que nos represente.

Ojala pueda hacerse algo en pos de los derechos laborales de los periodistas freelance, porque si la profesión en sí está mal paga, peor aún lo está para los colaboradores que sufren bajos salarios y además deben asegurarse por su cuenta los recursos para realizar su trabajo. Hay que recordar el impuesto al cheque cuando uno deposita un cheque de una empresa. No está incluido en el monto de la nota a cobrar.

Desde hace años que se paga lo mismo por nota. Es un trabajo extra lograr en muchos medios el pago, muchas veces pagan sumas bajísimas con cheques cruzados, se reescriben y maltratan las notas subjetivamente (depende del editor) y es imposible vivir sólo siendo free lance. La mayor precarización se da porque los trabajos fijos en gráfica son tan mal pagos que los mismos que trabajan en blanco son colaboradores de otros medios de sus mismos grupos (u otros) para alcanzar un sueldo digno mensual. Es una vergüenza que el periodismo sea uno de los gremios peor representados. Es imprescindible que los trabajadores estables reconozcan a los colaboradores como sus pares. Dediqué 36 años al periodismo, milité desde los 20 años en él, estuve al borde de la muerte y hoy no tengo más que unas migajas, tanto de dinero como de proyectos compartidos. El gremio es posmoderno, snob y frívolo, en su mayoría. Hice una mala elección de oficio. Me arrepiento de mi elección, al menos con estos parámetros de relación y valoración de nuestra tarea tal cual está planteada hoy.

Hay que luchar por la estabilidad laboral del trabajador de prensa; condiciones dignas de trabajo, sea cual fuere el medio para el que se trabaja y evitar el abuso de editores con los corresponsales en el interior.

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Trabajar como colaborador es difícil, es un trabajo solitario y muchas veces mal pago. Hay lugares como Clarín y La Nación donde pagan una suma razonable y a término; pero en el último tiempo me vi obligado a colaborar para otras publicaciones ya que necesitaba incrementar mis ingresos y el límite de las 24 me estaba jugando en contra. Estos nuevos medios pagan sumas que rozan la falta de respeto, siempre me cuestiono si seguir colaborando o no, pero llega el mes siguiente, aparecen las facturas para pagar y termino cayendo en el consuelo del ‘peor es nada’.

Sería bueno que se fijen montos para que cada editorial pague lo que corresponda en lugar de lo que se le antoje.

En general no tengo quejas respecto de los montos y tiempos de pago que se manejan en Grupo Clarín. En cambio he acotado mis colaboraciones en productos de La Nación y de Perfil debido a la miseria que pagan (entre $200 y $300 por notas de hasta 5 mil caracteres), y por lo que demoran en pagar (hasta tres meses). Estoy de acuerdo con mejorar y “estabilizar” la tarea del colaborador. Hacerla más previsible y formal.

No estoy de acuerdo con la idea de eliminar la figura del colaborador, tal como sugieren algunos o ‘empiojarla’ tanto que la haga inviable para las empresas.

Creo que es una forma válida de trabajo que, eso sí, debe ser más formal, con parámetros más claros sobre remuneración (asociada a criterios menos arbitrarios), atada de alguna manera a la de los trabajadores en relación de dependencia.

La redacción de La Razón está integrada en aproximadamente un 40 por ciento por periodistas que facturan mensualmente como colaboradores y que, en casi todos los casos, han tenido que presentar facturas a nombre de otras personas por orden de la empresa, para así evitar efectivizarlos. De

La categoría de colaborador permanente es un gris entre ser colaborador y efectivo. Tengo recibo de sueldo pero estoy afuera de vacaciones, doble aguinaldo, francos compensatorios, licencia por enfermedad, entre otros. Hace más de 10 años que cumplo la misma tarea y horario que un efectivo.

” ”

Me manifiesto en total acuerdo y conformidad con la unión periodística para pelear en este momento, y que dure a futuro, por algo que es justo.

La forma de contrato que desde la empresa (Clarín) presentan como ‘una nueva forma de blanqueo’ limita la libertad del periodista de defenderse ante los abusos y presiones laborales cada vez más frecuentes. Trabajo en un medio

sin comisión interna y ante cualquier reclamo, abuso o diferencia debemos enfrentarnos directamente con nuestros jefes. Es imposible en tal caso no pensar en cuánto falta para la renovación del contrato y que ese pensamiento condicione la manera de presentar el problema. En mi redacción todos los

trabajadores con menos de seis años de antigüedad estamos contratados. Pasar a estar en blanco es un ‘premio’ que los jefes le otorgan a aquellos que son más condescendientes con la empresa y sus pedidos.

” “ “ ”

Trabajo en un sitio de Internet, con lo cual deberíamos tener un convenio especial ya que redacto, edito videos, saco fotos, las photoshopeo, una vez a la semana soy editor, etc.

Los diseñadores gráficos que trabajamos para medios de prensa estamos amparados por el estatuto de prensa y actualmente padecemos la misma precarización que periodistas y fotógrafos.

hecho, hay compañeros que han perdido su trabajo y se han ido sin poder cobrar hasta tres meses por no conseguir esas facturas.

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diario Página/12 (Secciones del diario, suplementos Radar, Las12, Radar Libros, No y Cash, entre otros, revistas Fierro y Soy)

La situación de los colaboradores es de lo más injusta: somos como la mitad de trabajadores del periodismo gráfico, pero cobramos mal, las empresas nos tratan como a parias y solemos ser el último orejón del tarro en las negociaciones entre comisiones internas y empresas. Se requiere mejorar

nuestro status laboral y profesional.

Creo que las paritarias de prensa son un avance. Pero el periodismo en redacción es un fósil. Si no defendemos a los colaboradores no defendemos al periodismo. Sin cortar con la precarización no va a haber libertad de prensa. Los colaboradores blanqueados no somos una solución porque no tenemos estabilidad laboral. Los perjuicios sobre mi economía, mi familia y mi salud física y mental han sido gravísimos. Las consecuencias específicas de género son graves porque somos muchas las mamás con grandes responsabilidades económicas pero también con nuestros hijos por lo que somos mayoría en la precarización laboral del régimen de colaboradores. El gremio no atiende nuestros reclamos y hoy el periodismo se sostiene por las colaboraciones.

En el rubro de fotografía, en la mayoría de las editoriales hay un límite de colaboraciones. En Página12 sólo se puede facturar 10 notas mensuales. Las notas son pagas, sean publicadas o no, eso es en todas las editoriales. El precio lo fija la empresa. En nuestro caso, además tenemos que pagar anualmente la credencial de ARGRA, que tiene un costo de $280, ninguna editorial la paga a menos que seas personal de planta.

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“ “

Incluiría la siguiente pregunta: ¿cuál es la participación de los colaboradores en las asambleas organizadas en el diario para el que colabora? ¿Participa o no?

Agradezco que se tomen el trabajo de recabar esta información que será de utilidad para poder incluir el rol de los colaboradores como el eslabón más precarizado de la cadena periodística y por ende comenzar a desterrar esta figura como modo de ‘inserción’ en los medios, y que se consoliden verdaderos equipos de redacción in situ con ejes más precisos y pagos más regulares y mejores.

Es un honor escribir en Página 12 pues soy su lector desde el 26 de mayo del 87. Quiero mucho al diario por su posición política y por su difusión de la Cultura. Ojalá que los que escribimos podamos encontrarnos más y debatir sobre nuestro oficio, a veces estamos muy aislados.

“ “ “

Hay que encontrar una ventana para los colaboradores que hacemos lo imposible para hacer pie en nuestra vocación. Tenemos un destino incierto que asusta

Creo que la cantidad de notas, o sea 24 por año, son demasiadas para recién ahí poder exigir un blanqueamiento.

He colaborado en varias publicaciones, incluso en la web. La relación con los editores ha sido siempre conflictiva a pesar de que como colaboradora free lance podría haber sido o podría ser más sencilla simplemente por no estar en contacto continuo. He sido y soy siempre yo la que debo llamar, averiguar, comunicarme, insistir... He sufrido reiteradamente incomunicación por largos

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períodos en los que incluso no se me informaba qué hacer, si seguir escribiendo o no En un medio virtual en el que colaboré durante años no se me pidió que dejara de colaborar: simplemente no me respondieron más mails ni teléfono. Las relaciones laborales adultas de este modo son incoherentes e inaceptables, además de constituir escollos para el mejor desarrollo profesional. Gracias.

Tengo una buena relación con mi editora pero nunca le conocí la cara, ni tuve ninguna reunión

Editorial PERFIL (Secciones y suplementos, revistas Noticias, Caras, Fortuna, Hombre, Semanario, entre otras)

desde hace años que escribo como colaboradora. No sé si eso es bueno o malo pero es interesante registrarlo como dato. Tanto las reuniones gremiales como muchas de las decisiones de los colaboradores se realizan vía mail o encuentros informales puesto que la mayoría no puede asistir a las asambleas del diario ya que todos tenemos muchos trabajos.

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Sería bueno que el cuestionario se ampliara a espacios alternativos o revistas independientes. Principalmente a llevar un registro de las colaboraciones en Medios Digitales.

El diario maneja un criterio completamente arbitrario en cuanto al pago de notas. La reseña de un libro implica mucho tiempo de lectura y análisis, y sin embargo (Radar Libros) es el suplemento que menos paga. Es algo a reivindicar con urgencia: que se nos pague una colaboración decente.

Me parece una gran deuda que la mayoría de los colaboradores no estemos afiliados al sindicato de prensa.

Es todo muy claro; el laburo es precario, las proyecciones para profesionalizarse en el rubro nulas, las esperanzas disipadas. El periodismo en el siglo XXI pasa por otro lado. Yo, obviamente, todavía no lo encontré.

Que las paritarias nos incluyan y que se haga efectiva esa inclusión, ya que muchas veces el monto de las notas lo fijan los editores. Entonces hay que ver si ellos adhieren a cumplir estos nuevos montos.

Me gustaría brindarles mi apoyo en la lucha sindical. Pero pienso que es un momento delicado para los medios. Debería estar transparentado cuánto ganan las empresas y, a partir de ésa cifra, un porcentaje aproximado de cuantos redactores contratados deben tener.

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Las colaboraciones están muy mal pagas y no se actualizan tras las paritarias que tienen año a año las empresas periodísticas. Además, se paga demasiado tarde (en general, tres o cuatro meses después de publicada la nota).

Es muy difícil conseguir trabajo estable y en relación de dependencia sin acomodo. Estaría bueno poder entrar por experiencia, capacidad, concurso, etc.

Fíjense también la cuestión ‘exclusividad’ porque hay quienes reclaman o al menos la esperan sin pagar nada por eso.

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Colectivo de Trabajadores de Prensa - CTP // junio de 2012

Grupo La Nación (canchallena.com, revistas OHLALÁ, Rolling Stone, Brando, Hola, Susana, Living y Lugares, entre otras)

Bienvenida la discusión sobre la precaria situación de los colaboradores. Cada vez somos más porque no nos alcanzan nuestros sueldos como periodistas, y porque las redacciones se achican y el trabajo se ‘terceriza’ en periodistas a destajo como los colaboradores, que parecen no integrar el gremio de Prensa. Tal vez se podría crear un nuevo sindicato que represente a esta modalidad de la profesión para poder luchar más concentradamente en las necesidades propias.

Deberían activarse mecanismos concretos para que los aumentos de salario en las redacciones alcancen efectivamente a los colaboradores.

Se ha instalado la práctica de pagar por trabajo publicado y no a trabajo pedido por un editor y entregado en tiempo y forma… Algunos editores no responden más mails o se molestan si uno reclama el pago y te hacen sentir que no te darán más trabajo por ‘molestar’ para cobrar.

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Dejé de colaborar en el grupo de revistas de La Nación porque te freezan y piden seudónimo y hay que conseguir factura de terceros que coincida en género con el seudónimo.

En La Nación las cosas son muy complicadas, la mayoría de las reglas con las que trabajamos hacen que además de ser totalmente precario (todo lo que utilizo lo gasto de mi bolsillo), el pago es un chiste, $100 la nota, sin contar el famoso sub 23. Trabajo mitad de año y para no pasar a ser planta permanente te congelan el resto del año.

El cuestionario no es lo suficientemente amplio como para incluir de forma correcta a los colaboradores fotográficos, sección en donde las SRL ya están tercerizando gran parte del trabajo de La Nación.

He colaborado como productora de fotografías junto a fotógrafos y es un trabajo muy complejo del que no se tiene ninguna idea el esfuerzo y riesgos laborales que implica.

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junio de 2012 // CTP - Colectivo de Trabajadores de Prensa

No contar con un cuadro tarifario para colaboradores eventuales acentúa la vulnerabilidad a la hora de acordar los honorarios.

Soy colaboradora permanente en un medio, por lo cual cobro con recibo y no tengo límites al número de notas. Sin embargo, para mí siempre este trabajo fue complementario: jamás pensé ni aspiré a que se convirtiera en mi principal fuente de ingresos. No por falta de interés mío sino como respuesta a las condiciones objetivas en la relación con el medio (no se puede depender de una nota mal paga cada tanto).

Me ha pasado de presentar sumarios a otras revistas por contactos que me ofrecieron y que me pidieron esos sumarios, de los cuales nunca obtuve respuesta.

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Hace más de seis años que colaboro en Deportes de La Nación y las notas se siguen pagando igual, cien pesos, una falta de respeto.

El problema es claramente el económico. Después de 2 años trabajando en La Nación me siguen pagando $100 por nota y no puedo pasar las 24.

En general los editores me blanquean que no puedo publicar 24 notas por año. El robo de sumarios es inevitable, me pasa muchísimo y en todos los medios en los que trabajé como colaboradora.

En La Nación Deportes pagan 100 pesos cada colaboración y el límite son 23 colaboraciones anuales. Además

pago monotributo, el social que es de 39 pesos, sino sería imposible.

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Colectivo de Trabajadores de Prensa - CTP // junio de 2012

Comentarios de los trabajadores de otros medios

“Ser periodista independiente me permite elegir el contenido, la forma de escribir, y dedicarme exclusivamente a los temas de mi interés. Lamentablemente estos aspectos chocan contra un mercado mediocre, mal pago, que no respeta al periodista profesional y que nos obliga a ser redactores, fotógrafos, productores y varias tareas a la vez, no siempre pagados en forma separada. Es muy complejo exigir pago de viáticos. Aún así, he pasado por redacciones estables, y me sentí aún menos libre” “No conformes con pagar una miseria por las colaboraciones y con cheques a 30 días que se retiran al mes de presentar la factura, adeudan meses de pago y no dan respuestas. Necesitamos un cambio en la profesión y lo necesitamos ya”. “Le faltan algunas opciones al cuestionario. En mi caso: no tengo contrato con ningún medio. Propongo notas y si le gusta a editor, escribo. Si no le gusta: rara vez me contestan. Muchas veces escribís con incertidumbre. Muchas no te publican porque no conseguiste fotos… Me ha pasado infinidades de veces de publicar y no cobrar. En el suplemento cultural de Perfil sin ir más lejos” “Sería importante establecer criterios claros a la hora de fijar el valor de una colaboración. En general, se paga por extensión, aunque la producción demore 1, 2, 5 o 20 horas.” “La oferta laboral para los colaboradores es abundante, el problema es el magro presupuesto de los medios, que determina un pago muy malo por nota. Para que un colaborador alcance a cobrar lo mismo que un redactor necesita trabajar muchas más horas (sin que entre en la comparación el aguinaldo o las vacaciones pagas). Es imperioso buscar el modo de encuentro que nos permita exigir que nos aumenten el pago por colaboración.” “Parte de mi trabajo como “colaboradora” es de edición. Para hacerlo, el medio me ha otorgado un password para ingresar al sistema desde mi casa. A ese nivel llega la impunidad y la discriminación (por igual trabajo, distinta remuneración) Espero que este cuestionario sirva para que quienes deben ocuparse de solucionar el tema -delegados y UTPBA- comiencen a hacerlo, y no para que los ‘colaboradores’ sigamos siendo un eslogan vacío en la cercanía de elecciones gremiales o en las comunicaciones de cualquier entidad que reúne a periodistas. Hacer esto es sumar una falta de respeto a la ya obscena situación que atravesamos.”

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“Muchas veces he intentado ingresar a un medio frente a vacantes y siendo una colaboradora asidua, demostrando mi trabajo, pero lamentablemente hoy los medios de comunicación prefieren tener muchos colaboradores para llenar un cupo de notas que terminan siendo mucho más económicas frente a tener más trabajadores de prensa, por los costos que les conlleva la mano de obra en relación de dependencia.” “Las modalidades de colaboración periodística por fuera de las normas de estabilidad laboral que establece el Estatuto del Periodista también acarrea que los puestos ofrecidos recaigan en un círculo reducido de periodistas que pueden dedicar tiempo a varios espacios y así mismo concentrar la actividad que podría ser desarrollada por más trabajadores en los medios disponibles.”

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junio de 2012 // CTP - Colectivo de Trabajadores de Prensa

“Es realmente delicada la situación del periodismo gráfico. Al menos en las publicaciones periódicas. Pienso que una gran solución podría ser la suscripción por Internet y que el lector pueda verla por el archivo PDF.” “Puntualmente el tema que nos preocupa es el de las .com, que están siendo consideradas como la comunicación del futuro, pero desde el plano laboral muchos trabajadores estamos mal encuadrados. Nosotros trabajamos 8 hs diarias, con dos francos semanales.” “Trabajo en Prensa y estoy encuadrado como empleado de comercio”. “Basta de precarización a los colaboradores, ya sea de parte de los medios locales como internacionales, agencias y diarios. Por una suma de dinero justa y lógica para los colaboradores de prensa. En la paritaria general 2012 de los medios de prensa de la Ciudad de Buenos Aires se olvidaron de los colaboradores.” “Es posible estar contratado en un gran diario y necesitar colaborar con otros medios (incluso la competencia) para llegar a un sueldo de $6000 al mes. Esto no sólo te quema sino que no te permite crecer profesionalmente: los cursos, las capacitaciones, corren por cuenta del periodista y no hay tiempo ni dinero. La precarización afecta a la formación y perfeccionamiento periodístico.” “Es llamativo que cuando se hacen reclamos los colaboradores no formamos parte de nada, no tenemos derecho a nada y el mundo del periodismo está enormemente basado en esta forma, por un lado por la precarización de condiciones laborales y por otro por nuevas tecnologías. Todos los intentos de organizarnos de los que participe, fallaron.” “Es necesario que el Colectivo difunda formas de mejorar las condiciones laborales, especialmente en medios ‘personalistas’. Necesidad de dar a conocer formas de vender una misma nota a distintas publicaciones para maximizar ingresos y beneficios”

“Muy completa la encuesta, gracias por pensarla, armarla; por hacerla realidad. Incluiría un par de opciones: 1) Al pedido de facturas propias o de terceros agregaría la falta de pedido (negro total). 2) Incorporaría ítem por correcciones (en mi caso desde el comienzo se dio por hecho que quedaban a mi cargo y que estaban incluidas en el paquete. Voy a plantear que me las paguen por separado).” “Mis colaboraciones están al servicio de la difusión de mi trabajo no como periodista (enseño periodismo pero no me desempeño en ese ámbito) sino como investigador. Asimismo, suelo colaborar en medios para apoyar a algunas luchas de diversos grupos y sectores sociales. Igualmente considero que deberían estar remuneradas aunque fuese mínimamente. En algunos casos, mis columnas han sido levantadas y publicadas en medios gráficos de distintos lugares del país sin siquiera solicitar el permiso al autor.” “Las empresas periodísticas discriminan por edad para tomar periodistas. No aceptan gente mayor, a pesar de tener más experiencia y en la mayoría de los casos mayor formación.” “Hay medios de comunicación que aún siguen ofreciendo a profesionales trabajos ad-honorem o un pago inferior a mil pesos contemplando extensas horas de trabajo”. “A veces sucede que se publican ideas de sumario que entregué con otras firmas, pero nunca tengo la certeza de si fueron robadas o a otra persona se le ocurrió lo mismo que a mí”. “Es necesaria una norma que regule este tipo de trabajo para que el empleado tenga mayor certeza sobre cuáles son las obligaciones del empleador. Hoy no se sabe cuál es el periodo en el que deben pagarse los sueldos ni tampoco cuál es el valor de las notas.” “Deseo que las condiciones de los colaboradores mejoren para todos. Para eso hay que luchar y estar unidos”.

“Me gustaría firmar contratos con los medios, aunque sea por tiempo determinado. Porque a la hora de cobrar algo pendiente no hay ningún comprobante.” “Si no nos organizamos entre nosotros siempre estaremos a expensas del patrón” “Hay algunas preguntas que no contemplan el trabajo de corrector; me parece que la encuesta está pensada sólo para redactores, cronistas, fotógrafos. La pregunta sobre la relación con el editor debería ser más amplia, debería incluir el maltrato permanente por parte del jefe como una de las opciones.” “Los abusos de Thomson Reuters La Ley y sus subsidiarias son interminables, nos despiden si nos afiliamos, ni hablar de reclamar nada. Para colmo tienen el Boletín Oficial para informar primero a inversores que al propio argentino de a pie.”

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