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de todo aquello que nos definfa, a una como P.rostituta y a otra como dama de sociedad. De manera que al final, cuando una de nosotras le ganó a la otra, fué nuestro más sublime acto de amor. . Tú fuiste el culpable, Ambrosio, de que no se supiera hasta hoy cuál era cuál entre las dos, Isabel Luberza recogiendo dinero para restaurar los leones de yeso de la plaza que habfan dejado de echar agua de colores por la boca, o Isabel la Negra, preparando su cuerpo para recibir el semen de los niños ricos, de los hijos de los patrones amigos tuyos que entraban todas las noches en mi casucha alicafdos y apocados, arrastrando las ganas como pichones moribundos con mal d~ quilla, desfallecidos de hambre frente al banquete de m1 cuerpo; Isabel Luberza la Dama Auxiliar de la Cruz Roja o Elisabeth the Black, la presidenta de los Young Lords, afirmando desde su tribuna que ella era la prueba en cuerpo y sangre de q'Je no existfa diferencia entre los de Puerto Rico y los deNueva York puesto que en su carne todos ~e habfan unido; Isabel Luberza recogiendo fondos para la Ciudad del Niño 1 Ciudad del Silencio·, Ciudad Modelo, ataviada de Fernando Pena con largos guantes de cabritilla y estola. de silver mink o Isabel la Negrera, la explotadora de nenitas dominicanas desembarcadas de contrabando por las playas de Guayanilla; Isabel Luberza la dama popular> com~~ñera de Ruth Fernández el alma de Puerto Rico hecha canc1on en las campañas polfticas, o Isabel la Negra, el alma de Puerto Rico hecha mampriora, la Reina de San Antón, La Chocha de Chichamba, la puta más artillera del Barrio de la Cantera, la cuera de Cuatro Calles, la chinga de Singapur, la chula de Machuelo Abajo, la ramera más puyúa de todo el Coto Laurel; Isabel Luberza la que criaba er,cima del techo de su casa pichones de paloma en latas de galleta La Sultana .par~ ha~erle caldos a los enfermos del pueblo; la Negra de qu1e!1 lª~as s~ pudo decir que daba lo mismo, porque n<;> era ni ch~c~a n1 limonada; Isabel Luberza la bizcochera, la te1edora ~e fr1s1tas Y botines de perlé color nube, la bordadora de trutru alrededor de los cuellitos de las cotitas de hilo más finas, de esas que le encargaban las Antiguas Alumnas del Sagrado Coraz?n para sus bebés; Isabel la Rumba Macumba Candombe Bambula; Isabel la Tembandumba de la Quimbamba, contoneando su carne de guingambó por la encendida calle antillana, sus tetas de toronja rebanadas sobre el pecho; Isabel Segunda la reina de España, patrona de la calle más aristocrática de Ponce; Isabel la hermana de San Luis rey de Francia, patrona del pueblo de Santa Isabel , adormecido durante siglos de~~jo de las Tetas azules de Doña Juana; Isabel Luberza la Catohca, la pintora de los más exquisitos detentes del Sagrado Corazón, goteando por el costado las tres únicas gotas de rubf divino capaces de detener a Satanás; Isabel Luberza la santa de las Oblatas, llevando una bandeja servida con sus dos tetas rosadas; Isabel la Virgen del Dedo, sacando piadosamente el pulgar por un huequito bordado en su manto; Isabel la Negra, la única novia de Brincaicógelo Maruca, la única que besó sus pies deformes y se los lavó con su llanto, la única que bailó junto a los niños al son de su pregón hersheybarskissemilkyweys, por las calles ardientes de Ponce; ls~bel la P~rla Negra del Sur, la Reina de Soba, The Queen of Chiva, la Chivas Rigal, la Tongolele, la Salomé, girando su vientre. de giroscopio en cfrculos de bengala dentro de los ojos de los hombres, meneando para ellos, de tiempos inmemoriales, su crica multitudinaria y su culo monumental, descalabrando por todas la paredes, por todas la calles, esta confusión entre ella y ella, o entre ella y yo, o entre yo y yo , porque mientras más pasa el tiempo, de tanto que la he amado, de tanto que la he odiado, más dificil se me hace contar esta historia y menos puedo diferenciar entre las dos.

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Tantos años de rabia ataracada en la garganta como un taco mal clavado, tantos años de pintarme- las uñps todas las mañanas acercándome a la ventana del cuarto para ver mejor, de pintármelas siempre con Cherries J~bilee porque era. la pintura más roja que habla entonces, siempre con Cherries Jubilee mientras pensaba en ella, Ambrosio, en Isabel la Negra 0 a lo mejor ya habla empezado a pensar en mf, en esa otra que habla empezado a nacerme desde adentro como un quiste, porque desde un principio era extraño que yo, Isabel Luberza tu mujer, que tenia el gusto tan refinado, me gustara aquel color tan chillón, berrendo como los colores que le gustan a los negros. Siguiendo una a una el contorno de las lunas blan.cas en la base de mis uñas, pasando cuidadosamente los pelitos del pincel por la orillita de mis uñas limadas en almendra, por la orillita de la cuticula que siempre me ardfa un poco al contacto con la pintura porque al recortármela siempre se me iba la mano, porque al ver el pellejito indefenso y blando apretado entre las punt.as de la tijera me daba siempre un poco de rabia y no podfa evitar pensar en ella. , Sentada en el balcón de esta casa que ahora sera de las dos, de Isabel Luberza y de Isabel la Negra, de esta casa que ahora pasará a convertirse en parte de una misma leyenda, la leyenda de la prostituta y de la da":'a de socie~ad . Sentada en e l balcón de mi nuevo prostibulo sin que nadie sospeche , los balaustres de largas ánforas plateadas pintados ahora de shocking pink, alineados frente a mi como falos alegres, las guirnaldas de yeso blanco adheridas a la fachada, que le daban a la casa e se aire romántico y demasiado res petable de bizcocho de boda, esa sensación de estar re cubie rta de un icing agolletado y tieso como la falda de una debuta nte

· eri' nas de rubfes g olpea e l piso, s e vue lve perpendicular y vip ' victorios · a v1'b ro en e 1s1'I e nc10 · s ~rdo de su amenazado ra , su risa cara cubierta por un espeso velo neg ro que ~esc1ende. con austeridad germánica de la p a me la d e te~c1?pelo prieto, arrugando apenas la volátil~s a lforzas d e la tunica .de encaje de Alencon el Monseñor inm utable como un ~u1tre de la llanura con 'mirada in inquisición española e xamina minucio· samente el prismático cheque de Frau Lube rza, relee las cifras con estilo de Acto de Contrición y las transf~rma en. palabras monologadas:¡ Medio millón!, dice e l Mo~ senor y se 1.ncorpora tan feliz como Moisés al encontrarse lo s Die z Mandamie ntos en el monte; el bastón sostiene el diminuto cue rpo de Frau Luberza mientras el Monseñor inclina su cabe za como si fue ra un atlas de biblioteca y busca el cielo, las nubes, los querubine s blancos en el plafón de la habitación:. Frau Lube rza. se persigna; el Monseñor dibuja una cruz gaud1ana e n e l espacio y bendice a Frau Luberza mientras susurro d e t rá s de una lágrima cristiana y solitaria:¡ Que Dios te lo pagu e !: F~au Lube rza .le da la espalda, se sueña la lavandera de los pies d e la Virge n Marfa con esencia de pacholf, cojea hasta la pue rta >: arrastra su bastón cortando una zanja en los m a deros de l piso de la habitación, antes de abrir la puerta Frau Lu be rza se de tie ne ) ... y espero que perdone el Monseñor que no pue da m an~arle a la Eduviges esta noche pedro ya se la t e nfa prome tida al Alcalde, el Monseñor sabrá apreciar los n u merosos favores de la Providencia, una morenita quinceañero que m e aca ba de llegar desde Ciudad Trujillo; ¡buen dfa tenga e l Monseño r! 9:53 A.M.

La limosina negra de Frau Luberza se desliza s ig ilosa como una canoa por las calles anchas y grises de la ciudad. El sol la ~oba tibiamente. Cuando la limosina de Frau Luberza Oppe nhe 1me r pasa por las calles de Ponce va pisando cha rcos de la ~nica lluvia que ha caldo en tres meses calurosos y q ue da salpicada de diminutos arcoiris que Frau Luberza llama m eao de magos (cufdame San Judas Tadeo protector de los d esvalidos co~o yo) y piensa que el meao de magos puede que sea o muy bien puede que no sea de buena suerte y por eso es ne cesario que la limosina vaya con cuidado indiferente a los vie jos caserones de madera con balcones que le dan la vuelta o la media vue lta balaustrados en caoba café retinto (la caoba café retinto tie ne el mismo aroma del café colado por mamá Maria que Dios me la tenga en ia Gloria bendicemela Orula que cuando ve nga tu santo te pondré tremendo altar) o te\idos enre jillados de metal pintados de plata. Las ventan illas de cristal a humado de la limosina de Frau Luberza no permiten q ue los que caminan por la calle vean que Frau Luberza, recosta da contra los interiores blanco perla de piel y moaré, pa rece la Viuda Negra de los arácnidos (ese parado frente a l Pa rque de Bombas se parece al difunto Meñón; ese otro sentado e n e l ba nco de la plaza se parece al difunto Gastón; ese otro recostado sobre la puerta del Comité pipiolo se parece a l d ifunto Franciscolo; e se guardia palito se parece al difunto Víctor Virgilio; hoy nadie se me parece al Licenciado) ni tampoco pueden ver que sus quelfceros no son queliceros sino los a lfile res que inmovilizan su sombrero y hacen que Frau Luberza sea más sensitiva a los ruidos de la calle o las ruidos del recuerdo mie ntras e scucha la Messe C-dur op. 86 de Ludwi ng Van (Beethove n lleg aba hasta los recogedores de café desde las madrugad as del caserón de los Oppenheimer donde mamá Maria le espa ntaba las moscas a la señora por el dio y por la noche le espantaba e l marido a la señora y se acostaba con e l señor como su madre se había acostado con el señor de entonces y hab ía e spa ntado moscas con inmensos abanicos de paja) ni mucho me no s pue den ver que el tupido velo negro que cubre el rostro de Frau Lube n:a la protege de una mosca hembra q ue vuela d e ntro de la limosina. Entonces la limos ina se estaciona e n un a calle sin salida y Frau Luberza se baja de la limosina se arrastra solitaria con su bastón y golpea con la punta de metal la puerta desvencijada de un ronchón de made ra leprosa que a ún s irve de casa. Alguien observa detrás de las persianas y d e spués abre la puerta y Frau Luberza sube un escalón y entra y la puerta vuelve a cerrarse (Anoche tuve un sue ño y por eso vengo para que me digas lo que qu iere decir todo eso, Es meralda ... mira que por primera vez veo co lo re s e n e l sueño después de haber estado soñando por más de s iete déca das e n blanco y negro. Desde que me levanté bien d e madrugada me arrodillé frente a mi altar y le fui reza ndo a t odos uno por uno para que no se enojen y después digan q ue Fra u Luberza tie ne favoritos ... pero nada pudieron deci rme. Mi ra Esmeralda se me aparecen 72 puercos degollados y yo voy de mo me nto dentro de un carro de bueyes que va po r la carretera y cuando llego a donde se supone que estuvie ra e l ba rrio de San Antón lo que hay es una pista de baile inte rmina ble co n e l piso todo ·en losetas blancas y losetas negra s aca bad as de brilla r po r ma.má María que se va montada en el mismo carro de bueyes y desaparece y yo me quedo sola y quis iera moverme pero no puedo y entonces me doy cuenta q ue estoy desnuda como Eva y cuando trato de correr por la ca rretera la carretera se borra y lo único que puede ve rse de norte a sur y de este a oeste es la pista de baile y e ntonces va creciendo un ruido de maracas lejanas y de cueros suda dos y entonces reconozco que están tocando aquell a plena q ue me tocaban en San Antón y que llamaban la Ple na de Luberza pero no me atrevo a bailar desnuda y asf como ca fdos del cielo veo unos tacos de terciopelo negro de aquellos co n el roto en el dedo1rande y el talón al descubierto con un broche de rhinestones y en el momento en que me acabo de poner los tacos y la plena está encandiló, me


pintadas ahora de colores ti b i os de ve rde shart reuse con

~n~ran ¡ado, de lila con amarill o d a lia , de esos colores q ue

mv1t.a~ a los hombres a relaja rse, a dejar los brazos des!1za rseles p_or e l cue rpo como s i navegasen sobre la cubie rta de algu~ trasatlántico blanco. Las paredes de la casa, blancas Ypolvorie ntas como a l as d e garza, p intadas ahora de verde bote lla, de ve rde cu lo de vidrio pa ra que sean transpa~entes, para que cuando nos pa re m os tú y yo , Ambrosio, e n la sala princi pa l, podamos ver lo que está sucedie ndo e n cada uno de los cu artos en cada una de las habitacione s donde nos veremos de~doblados en veinte i mó~en~s idé nticas, re fl e jados e n los cuerpos de los que ~ lq~11la ran estas habitaciones paro tener e n ellas sus orgasmos md1.f~rentes, abstraídos por completo de nuestra presencia , r~p1t 1endo e n sus cue rpos, una y ot ra vez hasta el fin de los tiempos, el rito de nuestro amor. Se ntada e n e l ba lcón espe ran do que entren en esta casa a buscarla y se la lle ve n 1 sentada esperando para verla pasar camino de esa sepultura que me tocaba a mf pero que ahora le darán a ella, al cue rpo sagrado de Isabe l Luberza, a ese cue rpo de l cual nadie habla visto jamás hasta hoy la menor ast illa de sus nalgas blancas, la más tenue viruta desusblancos pe chos, arrancada a ho ra de ella esa pie l d e pudor que había prote gido su carne , pe rdida al fin esa virginidad d e madre res pe table, de esposa respetable que jamás había pisado un prostfbulo, que jamás había sido impalada en público como lo fuf yo tantas veces, que jamá s habla de jad"~ al descubierto , pasto para los ojos gusaneros de lo s homb res, otra parte de su

despierto. ¿Qué quiere decir todo eso, Esmeralda? No me digas que hoy lo s espfritus no se comunican porque te parto el bastón en la palangana ... y que me perdone San Cristobal protector de los caminantes que nadie mejor que él sabe lo que Luberza ha caminado. Esmeralda, cada dfa se te atrasa más el trance.) y cuando la puerta vuelve a abrirse e l sol del cénit achicharra las membranas de Frau Luberza y quema los órganos que seg regan la habita arquitectónica de la tela de araña. 2:30 P.M. Que dice la Calandria que acaban de llegar las muchachas que usted mandó a buscar a San Juan y dice la Calandria que mejor avanza para qu.e les eche un vistazo porque a ella se le hace muy dificil decidirse por ninguna de ellas que una parece que padece de paludismo que y porque tiene la piel amarillosa pero muy bien que podrfa ser que la hepatitis se la come por dentro porque si usted le viera los ojos como los tiene f igúrese que la clara de huevo del ojo la tiene que parece yema de huevo del pafs y además en una que enganchó las piernas en la banqueta de la barra se le vieron los muslos cruxificados por pinchazos de aguja y dice la Calandria que hay otra que se la pasa tosiendo todo el tiempo y que ella cree que mejor la mandamos a la Unidad para que le hagan la prueba de la tuberculina que es mejor precaver que tener que remediar y dice la Calandria que hay una patiflaca largufsima que ya se encariñó con ella y la rebautizó la Vitola porque y que se le

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cue rpo que los brazos, e l cuello, las piern a s de la rodilla para aba ¡o. Su c u erpo a h ora desnudo y teñido de negro, el sexo cubie rto por u n pequeño triángulo de amatistas ent re la cua les está la qu e e l ob is p o ll evaba en el dedo, los pezones atrapados e n n idos d e brill a n tes, gordos y redondos como garbanzos, los pies e m b utidos e n zapatos de escarcha roja, con dos corazones cosidos e n los p u n t as, los tacones chorréando todavía algunas gotas de sa n g r e. A t aviada.' en fin , c?mo t?da u~a r-=:ina, como hubiese ido a t a vi a d o y o s1 este hubiese sido m1 entierro. Espe ra ndo para rest regarle en ~a cara, cuand? pase bamboleá ndo se d eba jo de una montana de flore s podridas, su pe rfum e d e Fle ur de Rocaille que me unté esta mañana en la base de todo s los pelos de mi cuerpo, su polvo de Chant D'Aromes con que blanqueé mis pechos y que se escurre ahora ·1 ·o s o n-or los plieg u es de mi vientre, el cabello una nube s 1 enc1 r b · 1· 1 de humo alre d e dor d e m i ca eza, 1as piernas isas e.orno e sex~ nupcial d e una s ultana. Esperando con. su vestido de lame loteado puesto cubrié ndome de pliegues los h~mbros, p , d ose m e po r la espalda como un manto de derraman 1 hielo- que brilla furios o a la luz d e l mediodía, la garganta y ª·~ munecas t d hilos d e brillantes exactamente igual que apre a as pord todavla era Isabel Luberza Y tú , Ambrosio , entonces, cuan o yo ·, d 1 · e l pueblo entero vac1 an ose en b d to avfa esta a s vivo , í ·a casa In ara asi st ir a las fiesta s y yo de pie j u~to a t como un 1azm ~etoñado ado s ado al muro, rindiendo m1mano perfumada para que me la b esaron , m i pequeña mano de nata q''ct ~a come nzaba a se r d e e llo, de sa bel la Negra , porque e~b e , una ma r de sangre que me '. a entonce s yo sentlo c o mo las un- as, cua"1ándo me de Cherries subie ndo por lo base d e Jubil e e toda por d e ntro .

parece a aquella cómica fefsima que se defend ía sola y la Calandria parece que está segura que usted la va a poner a trabajar con nosotras porque dice la Calandria que lo único que le hace falta al Frau Luberza's Dancing Hall es un poquito de humor que si al fin y al cabo nosotras somos como samaritanas que somos como mares donde los hombres ahogan sus penas pues que las ahoguen con humor y dice la Calandria que hasta le está dando vuelta a una idea que aquí entre nosotras fue idea mfa y no de la Calandria pero una tiene que callarse porque al fin y al cabo la ~alandria es la i-=:Fa aho~a. que .usted decidió dedicarse nada mas que a los affairs admm1strat1vos y yo no estoy de acuerdo con su retiro .Frau Lube~za p~rque aunque su nombramiento de la Calandria como directriz fue muy acertado la Calandria no le llega a usted ni más arriba del talón lo que se necesita para administrar un negocio de esta naturaleza es cabeza de negocios y mucha diplomacia y codearse con gente de clase de la misma manera que usted se codea Frau Luberza no todo el mundo puede andarse de bracete con médicos abogados políticos y jueces de gran envergadura social y por eso a mi me parece que si la Calandria se dicide por esta idea mía de convertir el Frau Luberza's Dan cing Hall en un cabaret de espectáculos a la medianoche una idea que me parece muy citadina Frau Luberza's Dancing Hall presenta esta noche solamente a Mr. Pimpo y a Mr. Eric no veo por qué Ponce no pueda tener lo mismo que San Juan un show de gran ciudad pues como le iba diciendo Frau Luberza si la Calandria hace lo que le digo el Frau Luberza's Dancing Hall seguirá siendo el mismo negocio de caché ya le ped í a la Calandria que si lo hace que me deje ser la maestra de ceremonias y la Calandria me dijo que lo pensaría y le juro que me dieron ganas de torcerle el pescuezo

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No fue hasta que Isabel la Negra levantó el aldabón de la casa de Isabel Luberza y tocó tres veces quepensó que tal vez no fuese sensato lo que hacía. Venía a hablar con ella del asunto de la casa que ambas habían heredado. Ambrosio, el hombre con el cual habfan convivido las dos cuando eran jóvenes, había muerto hacía ya muchos años, e Isabel la Negra , por consideración a su tocaya, no se habfa sabido hacer uso productivo de la herencia en efectivo que su amante le había dejado . Habfa oído decir que Isabel Luberza estaba loca, que desde la muerte de Ambrodio se había encerrado en su casa y no había vuelto a salir jamás, pero esto no pasaba de ser un rumor. Pensaba que habfan pasado tantos _años desde que habfan sido rivales que ya todo resentimiento se habrfa olvidado, que las necesidades inmediatas facilitarían un diálogo sensato y productivo para ambas. La viuda seguramente estaría necesitada de una renta que le asegura ra una vejez tranquila, y que la motivara a venderle su mitad de la casa. Por su parte Isabel la Negra pensaba que eran muchas las razones por las cuales deseaba mudar allf su prostfbulo, algunas de las cuales ella misma no entendía muy bien. Era indudable que el negocio había tenido tanto éxito que necesitaba ampliarlo, sacarlo del arrabal en el cual se desprestigiaba y hasta daba la impresión de. ser un negocio malsano. Pero el ansia de poseer aquella casa, de sentarse detrás de aquel balcón de ·balaustres plateados, debajo de aquella fachada recargada de canastas defrutas y guirnaldas de flores, respondía a una nostalgia profunda que se le recrudecía con los años, al deseo de sustituir, aunque fuera .en su vejez, el recuerdo de aquella visión que había tenido de niña siempre que pasaba, descalza y en harapos, frente a aquella casa, la visión de un hombre vestido de hilo blanco, de pie en balcón junto a una mujer rubia , incretblemente bella, vestida con un traje de lomé plateado. Era cierto que ahora ella era un self made woman , que había alcanzado en el pueblo un status envidable, a los ojos de muchas de esas mujeres de sociedad cuyas familias se han arruinado y que ahora solo les queda el orgullo vacío de su apellidos, pero que no tienen dinero ni para darse su viajecito a Europa al año, como yo hago , ni para comprarse la ropa de última moda que yo siempre me compro. Pero aún así, a pesar de la satisfacción de haber sido reconocida su labor social, su importancia fundamental en el desarrollo económico del pueblo en los numerosos nombramientos prestigiosos de los cuales había sido objeto, como presidenta de las cívicas, de las altrusas, de la Junior Chamber of Commerce, sentía que algo le faltaba, que no se quería morir sin haber hecho por lo menos el. esfuerzo de realizar aquella quimera, aquel capricho de señorona gorda y rica , de imaginarse a sf misma , joven otra vez, vestida de lomé plateado y sentada en aquel balcón, del brazo de aquel hombre que ella también habfa amado. Cuando Isabel Luberza le abrió la puerta sintió que las fuerzas le flaquearon. De tan hermosa que era todavfa tuvo que bajar la vista , casi n·o se atrevió a mirarla. Sentf deseos de besarle los párpados, tiernos como tela de coco nuevo y rasgados a bisel. Pe nsé en lo mucho que me hubiera gustado lamérselos para sentirlos temblar, transparentes y resbaladizos, sobre las bolas de los ojos. Se habfa trenzado el pelo alrededor del cuello, tal como Ambrosio me contaba que hacía. El perfume demasiado dulce de Fleur de Rocaille me devolvió a la realidad. Ante todo necesitaba convencerla de que yo buscaba su amistad y su confianza, de que si era necesario estaba dispuesta a admitirla como partner en e l negocio. Por un momento , al ver que se me quedaba mirando demasiado fijamente me pregunté si serfa loca como decían, si verdaderamente se creerfa que ella e ra santa, si viviría en realidad obsesionada, como me decía Ambrosio riendo, por santificarme a mí, sometiendo su cuerpo a toda clase de castigos descabellados que ofrecía en mi nombre. Pero no importa. Si fuera cierto el rumor obrarfa en mi ventaja, ya que me demuestra cierta simpatía. Luego de mirarme por un momento más, abrió la puerta y entré. Al entrar en la casa no pude evitar pensar e n tf, Ambrosio, en como me tuviste encerrada durante tantos años en aquel rancho de tablones con techo de zinc, conde nada a pasarme los dfas sacándole los quesos a los niñitos ricos, a los hijos de tus amigos que tú me trolas para que le hagas el favor Isabe l, para que le abras esas ganas enlatadas que trae el pobre, coño Isabel, no seas a sf, tú eres la única que sabes, tú eres la me jor que lo haces, contigo nada más podemos, mordiéndonos a pedacitos de membrillo o de pasta de guayaba, maceteá ndome los cachetes la frente la boca los ojos con el rodillo de seda para excitarlos, para e l sf mijito claro que puedes como no vas a poder, déjate ir nada más, como si te deslizaras por una montaña en yagua, por una montaña de lavaza sin parar, orinándomeles e ncima para que se pudieran venir, arrodillándomeles al frente como una sacerdotiza oficiando un rito sag rado, el pe lo e ncegueciéndome los ojos, bajando la cabeza hasta se nti r e l pene estuchado como un lirio· dentro de mi garganta, teniendo coidado de no apr~tar demasiado mis piernas podadoras de hombres, un ·Cuidado infinito de no apretar demasiad_o los labios, la boca devoradora insaciable de pistilos de loto. Pensando que no era por ellos que yo hacía sinó por m~, por recoge~ algo .!"uy antiguo que se me colaba en peque nos rfos ~gndulces · por los surcos detrás de la garganta, para ~ns~narles que las verdaderas mujeres no son sacos que se de¡an 1mpalar contra la cama, que el hombre más

porque la Calandria sabe como darse importancia y mantenerse en su sitio con las empleadas y por primera vez Frau Luberza fne sentí que yo no era parte del Frau Luberza's Dancing Hall sino que era eso una mera empleada yo que he dedicado los últimos cinco años de mi vida al negocio pero por otro lado yo quiero millones a la Calandria esa puta se da a querer con todo el mundo ayer nada más fue de compras y me trajo un par de pestañas postizas que me hacfan tanta falta y me dijo toma Miseria aquf te traje un regalito para que te des cuenta que yo no soy tan hija de la gran puta como tú crees y entonces me dio un beso en cada cachete y se me fue el coraje pero después me di cuenta cuando estaba sola frente al espejo que la Calandria es una manipuladora de las emociones de una pero una se queda tan indecisa porque la puta es bien ordenada y con ella no hay tutía que valga con las putas impera el mismo orden militar impuesto por usted Frau Luberza y nadie pierde su tiempo ni el del negocio que practicamente son los mismos con pendejadas de gallo bolo hay orden Frau Luberza y la Calandria sabe cómo . resolver los problemas e n un abrir y cerrar de ojos menos ahora que la Calandria dice que vaya para que usted dé la decisión final sobre las muchachas que usted le encargó a su socio de San Juan don Fabrizio Mussol ini y que ya llegaron y son catorce y por eso es que a la Calandria se le hace tan dif fcil y yo creo que se le está formando tremendo lio en la barra porque esas catorce son capitalinas jo por lo menos se desenvuelven como las de allá yo dirfa que lps catorce tienen experiencia de trabajo en San Juan que efe toda s ella sólo tres tenían mucha suerte una mujerota preciosa que se apoda la Mirtelina y se la pasa con los ojos cerrados tocando dos maracas y meneando suavemente las caderas y otras dos que parece que son amigas porque se la han pasado cuchicheando desde que llegaron un es rubia oxigenada y viene desde Pinar del Rfo la otra es una trigueña con e l pelo negro azuloso que la llaman Juana Peña de las restantes pueden seleccionarse unas cuantas para rellenar el panorama con sus excentricidades individuales pero varias de ellas no llenan los requisitos impuestos por usted Frau Luberza y por eso mejor avanza antes de que el negocio se contamine con material de ·segunda o de tercera. / No me deja ni tomar la siesta este maldito calor de por la tarde. Me pueden esprimir como una china. ¡ maldita sea! No me dejan conciliar el sueño de por la tarde. Ya mismo esta jodía loca me va a tumbar la puerta. No tengo ánimos ni para decirle que entre. Ya entro como Pedro por su casa con otro recado de la Ca landria. Que dice la Calandria que vay a ponerle el sello a los perniles fresquesitos. Estoy mareada. Mejor cierro los ojos. Acaba de ver sisiones o se me nubla la vista pero me · pareció que mamá Morfa estaba parada al lado de la cama aba ni~ándo'!'e ~on el ~bonico de jpaj~. ¡Qué calor insoportable. S1 la Miseria se dtra cuenta de m1 sofocación y me diera unos pasesitos de agua Florida. Esta loca me lee el pensamien.to. No tengo ni que abrir la boca y ya está haciendo lo . que quiero. Le tengo cariño a la loca. Ahora me está quitando ~os zapatos y las medias y me soba las piernas con agua Florida. Y ahora la Miseria va y prende el abanico de aspas de madera. ¡Qué fresco tan maravilloso ! Que la ~al.andria dice qu~. Me está quitando este vestido negro q~e le;> unico queme quité para acostarme fue el sombrero. Miseria trata de tomar el bastón que siempre llevo a todos lados pero soy mucho mas rápida que Miseria y le agarro la mano. hasta que Misera entiende que el bastón se queda conmigo ~n la cama: Ahora me está frotando el cuerpo con más agua Florid~: Me quita las pantallas de acerina, las pulseras de or~, las sort11as. ~bro los ojos y veo que Miseria las guardo en el 1oyero. Que dice la Calandria que. Finalmente me quito la peluca Y ?"e _seca el pelo empapado de sudor con una toalla olorosa a 1abon Maja. Miseria encuentra un sobre amarillo e'n la ~ama Y lo guarda en la mesita de noche¡ otra maldito orden de ª Corte ~uprema de~ carajo viejo acusando a Frau Luberza Oppenhe1mer, conocida según los cabrones como Isabel la ~egr~, ~~ser la ~ropietaria de un antro de perdición o cosa de e~;cinio ·.Que dice la Calandria que. Me busco el directorio de te e onos influye.ntes Y llamo al juez que se las buscaba con la ~eche 0 llamo al 1uez que se las arregla con la Polilla todos los 1~e~es por la !arde Y. en un dos por tres que ellos abran su · librito de telefonos influyentes y hagan sus llamaditas· y armen su buen chanchullo antes de que Frau Luberza se decida 1 a 1armar • d e suyo y .otra orden d e 1a Co rt e S uprema que se va por e '"º oro. Que dice la Calandria que. Que haga lo que le dé la gana ~orque el Frau. Luberza's Dancing Hall ya se maneja solo. Que dice la Calandria que. Entre la Caland . 1 M' . a mantener el ne . . ria y a isena van .. goc10 en pie porque e l mes que viene salgo en 11ra para Africa a conocer la tierra de mis antepasados ~u~qu¡ .ªorgullo lo tengo que soy de San Antón. Que dice I~ 0 an ~a ~ue. Y.antes que marcharme tengo que arreglar el asu~to e as ac~!ones del cemento para que quede claro ue el ~1funto me de10 esas acciones en su testamento y ahora s~ la quieren proteger con lo del buen nombre de la familia y no me hagan gritar muy alto porque mucho sabe Frau b que y por eso mucho tiene. Q.ue si me d': la gana digo todo 0 er~: me pertenece de la destilerla y veran cómo se 1 los mojones en orden alfabético de abolengos Si ~s :..~om_o an apagara el radio. la Miseria me apaga el radi¿ i iseraa he más el sufrimiento de la Mona Marti con s yda~ n~ escuc ~ Dolores; esa mona no sabe el palo u a o orada mama Calandria que avance para que dé i!iu~ tr~~?· ~ue dice la muchachas acabadas de llegar de San J ec1s10~ f1~al de las incorporarme. Me maquilla el rost • uadn .. Miseria ayuda a ro sin e¡ar de hablar un

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m~cho dno es _el que e nloquece a la muje r sino e l q ue tiene el va or. e de 1arse enloque ce r, enseñándolos a enloquecer conm.1~0 ocultos e n mi prostfbulo, donde nadie :Sabrá que ellos ta!"1bien se han de jado hacer, que ellos han sido masilla entre mis manos, para que entonces puedan, orondos como gallos, enloquecer a las blanquitas, a esas plasta s de flan que deben . ser las ni~as ricas , porque no es correcto que a una niña bie~ se le disloque la pelvis , porque las niña s bie n tienen vaginas de pla!a pulida y cuerpos de columnas de alabastro, porque no esta bien que las niñas bien se monten encima y galopen po su propio gusto y no por hacerle e l gu sto a nadie, porque ellos no hubie ran podido aprender a hacer nada de esto con las ni~as bien porque e so no hubiese estado correcto, ellos no se .hubiesen sentido machos, porque e l m acho siempre es el ~ue faen e .que tomar la iniciativa pero a lguie n tiene que ensenarlo la prime ra vez y por eso van donde Isabel la Negra, negra como la borra en e l fondo d e la cafetera, como el fango en el fondo d e l caño, revolcándose entre los brazos de Isabel la Negra como e ntre látigos de lodo, porque en los brazos de lsab~I . la Negra todo está permitido, mi jito, no hay nada proh1b1do, el cue rpo es el único edén sobre la tierra, la única fu e nte de las de licias, porque conocemos el placer y el placer es lo que nos hace dioses, mijito, y nosotros, aunque seamos mortales, ten emos cuerpos de dioses, porque durante unos instantes les h emos robado su inmortalidad, solo por unos instantes,mijito, pero eso ya es bastante, por eso ahora ya no nos importa morirnos. Porque aquf, escont:iido entre los brazos de Isabe l la Negra nadie te va a ver, nadie sabrá jamás que tú también tienes debilidades de homb re, que tú también eres débil y pue d es estar a la merced de una mujer, porque aquf, mijito, hozando debajo de mi sobaco, metiendo tu lengua d entro d e mi vulva sudoro sa, dejándote chupar las tetillas mudas y cachetear por las mfas que si pueden alimentar, que sf pueden si quisieran , darte e l suste nto, aqu f nadie va a saber, aquf nadie va a importarle que tú fue ras un enclenque más, meado y cagado de miedo entre mis brazos, porque yo no soy más que Isabe l la Neg ra, la escoria de la humanidad, y aquf, te lo juro por la Mano Poderosa, mijito , te lo prometo por el Santo Nombre d e J esús que nos está mi rando, nadie va a saber que tú también quisiste ser eterno, que tú también quisiste ser un dios. Cuando te empezaste a poner viejo , Ambrosio, la suerte se me viró a favor. Solo podfas sentir placer almira rme acostada con aque llos muchachos que me trafas todo el tiempo y empezaste a temer que me vieran a escondidas de tf, que me pagaran más d e lo que tú me pagabas, que un dfa te abandonara d e finitiva mente. Entonces hiciste venir al notario y redactaste un testamento nuevo beneficiando · por partes iguales a tu mujer y a mf. Isabel la Negra se quedó mirando las paredes suntuosame nte decoradas de la sala, y pensó que aquella casa estaba perfecta para su nuevo Dancing J:iall. De ahora en adelante nade de fukinato de malamu:!rte, del· mete y saca por di ez pesos y los reyes que van y vuelven y nosotros ~iempre pobres. Porque mientras el Dancing Hall esté en el arrabal, por más maravilloso que sea, nadie me va a querer pagar má s de diez pesos la noche. Pero aqu f en esta casa y en este ve cindario cambiarfa la cosa. Alquilaré unas cuantas ge bas jóvenes que me ayuden y a cincuenta pesos e l foqueo o nacarile del oriente. Se acabaron en esta casa las putas viejas, se acabó la marota s eca, los clftoris arrugados como pepitas de ch ina o irritados como vertederos de sal, se acabaron los coitos de coitre en catres e cuca rachas, se acabó el tienes hambre alza la pata v lambe. esta va a ser una casa de sún sun doble nada más. Isabel Luberza se ha bfa acercado a Isabel la Negra sin decirle una so la palabra. Habfa estirado los brazos y le había colocado la s puntas de los dedos sobre los cachetes, palpándole la cara si estuviera ciega. Ahora me coge la cara entre las manos y me la besa, ha comenzado a llorar. Coño, Ambrosio, tenías que t e ner un corazón de piedra para h acerla sufrir como la hici st e . Ahora me coge las manos y se queda mirándome fijam e nte las uñas que llevo siempre esmaltadas de Cherries Jubilee. Noto con sorpresa que sus uñas está n esmaltadas del mismo colo r que las mfas. Al principio, Ambrosio, yo no podía comprender porqué) cuando t e me mo rist e , le de jaste a Isabel la Negra la mitad de toda tu here ncia, la mitad de esta casa donde tú y yo habíamos sido tan fe lices. Al otro día, cuando me df cuenta de que el pueblo entero se había enterado de mi desgracia, de que me estaban pelando pellejo a pelle jo, gozándose ca da palabra que caía en sus bocas como uva recién pelada e indefensa, caminé por las calles des e_an~o que todos murieran. Fue, entonces que todo empezó a cambiar. Isabel la Negra mando a tumbar el rancho donde tú la ibas a visitar y con tu dinero edificó su Dancing Hall. Entonces yo pensaba en lo que ella había ll egado a significar para nosotros, la suma y cifra de to~o nuestro amor, y no podía aceptar e~ lo que se convirtió d~spués. Porque bien claro que lo dtee San Pablo, ~mbros10, un~ ,cosa es el adulterio llevado a cabo con modestia y moderacion, y otra cosa es el lenocinio público, el estupro de traganíqueles y luces de neón. Bien claro que él lo dice en su Epfstola a los Corintios, s i una mujer tiene marido infie l no lo aban~one, pues se santifica el marido infiel por la mujer, y se guarda de comete r mayores pecados al quedar con una prostit~ta que no con muchas . y la mujer a su vez, al permanecer su1eta a. s.us de beres d e esposa y madre, mortificada su carne blancadelmo,

momento. Me rejuvenece y hace que los 72 años de Frau luberza parezcan los 45 de una mujer madura por la experiencia de la vida. Miseria me pone la peluca de cabellos ondulados. Miseria me peina. Miseria me pone la batola negra de chiffón y satfn. Miseria me calza con las sandalias de taco con la moña de peluche. Miseria me para y aprueba que ya me parezco a Frau Luberza. Miseria abre la puerta y pienso que le tengo cariño a la loca, que casi es una hija para mf, que todas sus paterías sofisticadas son maquinaciones de mujer, que a lo mejor esa loca debiera tener un pedacito de mi herencia. 6:43 P.M.

Cielo azul gris plomo. luna llena. Harapos nebulosos sobre la luna. Olor a lluvia pero no ha llovido. Ciudad de polvo. Cielo del horizonte no es azul gris plomo. Es rosa. Con violeta y fuccia. Con anaranjado y magenta. Con un poquito de azul turquesa pálido. la perra sarnosa cabizbaja camina sobre la verja de bloques de cemento. Se sienta y el rabo pelado valsea el viento. Grita porque se le murió el perro. Se lo encontraron muerto en la carretera. Tres dfas muerto. Hinflado. la perra yio cuando explotó. Grita desesperada. Desde la habitación de Frau luberza se oye el grito de la perra. lo oye la cama de pilares de caoba que Frau luberza compró con todos los muebles de la casa a la viuda del difunto Ambrosio cuando la viuda lo puso en pública subasta y la viuda lo ·juró frente a la estatua de yeso de la Virgen de la Caridad del Cobre que no se moriría hasta que primero la viera muerta a Frau luberza: pero Frau luberza estaba protegida por el sandunguero de Ochún y le ofreda ron, miel de abeja y guineos· rompeculo. La perra sarnosa grita con histerismo de cantante de ópera. Desde la habitación de Frau luberza se oye el gr~to de la perra. Lo oye el escritorio de palo de rosa que le trajo SigfridoAlfredo, que en paz descanse, desde Vienna, después de haberse negado a regresar a los brazos de Frau luberza y haberse casado en Venezuela, después de haber llevado prendidos sobre el corazón los escapularios de Santa Bárbara: pero Frau luberza se vistió de rojo pQr todo un mes y le rezó en ñañigo a c;hangó yle sacrificó siete gallos de pelea y le ofreció manzanas y maíz y todas las botellas que Changó querfa de Marqués de Riscal. la sarnosa llora como lloran las amantes. Desde la habitación de Frau luberza se oye el aullido de la perra. lo oye el sombrero pra prá, que es lo único que Frau luberza conserva del americano lowell con el que se casó un miércoles de ceniza después que el americano la vio bailar la Plena de luberza en el barrio de San Antón, antes de que luberza llorara lágrimas de sangre porque la abandonó el americano y lo único que le dejó fue el sombrero pra prá sobre la almohada , ant es de que luberza conociera al licenciado de San Juan, quien perdido en la llamarada de los encantos de luberza le prestó el dinero para que abriera su primer bar, antes de que el negocio llamado Mrs. lowell's Place fuera incendiado por un competidor celoso la madrugada del dfa de la Virgen de la Merced: pero Frau luberza colgó la bandera blanca de la paz en las cenizas humeantes, batió 100 claras de huevos del pafs, guayó 50 cocos secos, y le construyó un altar de merengue y dulce de coco a Obatalá, y al poco tiempo Frau Luberza inauguró el Mrs. lowell's Cave el mismo día que · cortaron a Elena. la perra sarnosa aúlla como una mujer que ha pe rdido su hijo. Desde la habitación de Frau luberza se oye el lamento madre de la perra. lo oye el retrato de Joselino luberza donde se descubre la misma sonrisa triste de Frau luberza, los mismos ojos dando volteretas atormentadas y románticas, donde Joselino luberza recostado sobre una tela metálica que se la hace pasar por verja de pencas de palma tiene las manos en los bolsillos del pantalón que le baila y parece que dice las ganas que tengo de largarme de todo esto si pudiera mandar el oficio de albañil al carajo si pudiera si pudiera si pudiera a mí no me salva ni el niño de Praga: pero a Frau Luberza la salva de vez en cuando Eleguá y le pone ron a Eleguá, y si tiene pesadillas feas y piensa que le echaron maldeojo y se pone negativa le pone ron a Eleguá que es macho y la tomprende. la perra sarnosa está a punto de desgarrarse con su propio grito. Desde la habitación de Frau luberza se oye el suicidio de la perra sarnosa. Lo oye el libro forrado en cuero de padrote, grabado a mano con una aguja de fuego está escrito en la portada el nombre Frau luberza, por el primer hombre que la llamó Frau luberza un día que caminaba uniformada y tri_ste por los pasillos húmedos del Colegio Católico de Pon ce y soñaba con llamarse sor luberza: en ese libro está la vida de luberza Oppenheimer reunida en ratos cortos, en minutos fugaces, en nombres que han robado las caras de sus dueños y se pasean campeantes por el libro donde nunca se menciona el nombre del hombre que le regaló el libro, que fue el mismo que le tatuó el muslo con Frau luberza un día colegial a la hora del recreo y luberza ~e creyó que el amor: ese es el libro donde Frau luberza se escribe todos los días de Dios cuando han pasado las seis y media de la tarde. 9:19 P.M.

Puede que el embarque de Taiwan sea de mejor calidad y mucho más te creo a tí que nunca le has jugado sucio a Frau luberza porque tú sabes mejor que tenderle una trampa a Frau luberza pero a mí no me interesa el embarque de Taiwan a menos que sea con el precio del embarque de Bolivia según habíamos acordado por lo que si tienes un embarque de Taiwan esperando en el aeropuerto y ahora no te atreves a dar

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sus rafees sumergidas en el sufrimiento como a orillas de un plácido lago, exhala un perfume inefable, de aliento virginal, que sube y se remonta a los cielos, agradando infinitamente a Nuestro Señor. Los primeros años de nuestro matrimonio, cuando me dí cuenta de la relación que existía entre ella y tú, me sentí la más Infeliz de las mujeres. De tanto llorar parecía que me hubiesen inyectado coramina en el interior de los párpados, que me temblaban como peces rojos sobre las bola~_ de los ojos. Cuando entrabas en mi casa y venías de la de ella yo lo sabía inmediatamente. Lo conocfa en tu manera de colocarme la mano sobre la nuca, en tu manera lerda de pasarme los ojos por el cuerpo como dos moscas satisfechas. Era entonces que más cuidado tenía que tener con mis refajos de raso y mi ropa Interior de encaje francés. Era como si el recuerdo de ella se te montara en la espalda, acosándote con brazos y piernas, golpeándote sin compasión. Yo entonces me tendfa en la cama y me dajaba hac.er. Pero siempre mantenía los ojos muy abiertos por encima de tus hombros que se doblaban una y otra vez en el esfuerzo para no perderla de vista, para que no se fuera a creer que me le estaba entregando ni por equivocación. · Decidf entonces ganarte por otros medios, por medio de esa sabidurfa antiqufsima que habfa heredado de mi madre y mi madre de su madre. Comencé a colocar diariamente la servilleta dentro del aro de plata junto a_tu plato, a hecharle gotas de limón al agua de tu copa, a asoletlr yo misma tu ropa sobre planchas ardientes de zinc. Colocaba sobre tu cama las sábanas todavía tibias de sol bebido, blancas y suaves bajo la palma de la mano como un muro de cal, esparciéndolas siempre al revés para luego doblarlas al derecho y desplegar así, para deleitarte cuando te acostabas, un derroche de rosas y mariposasmatizadaslos hilos amorosos del rosa más t'nue, de un rosa de azúcar refinada que te recordara la alcurnia de nuestros apellidos, fijándome bien para que los sarmientos de nuestras iniciales quedaran siempre justo debajo del vientre sensible de tu antel;>razo, para que te despertaran, con su roce delicioso de gusanillo de seda, la fidelidad sagrada debida a nuestra unión. Pero todo fue inútil. Margaritas arrojadas a los cerdos. Perlas al estercolero. Fue asf que, a través de los años, ella se fue convirtiendo en algo como un mal necesario, un tumor que llevamos en el seno que vamos recubriendo de nuestra carne más blanda para que no nos moleste. Era cuando nos sentábamos a la mesa que a v ece s más cerca sentía su presencia. Los platos de porcelana emanaban desde el fondo un paz cremosa, y las gotas de sudor que cubrfan las copas de agua helada, suspendidas en el calor como frágiles tetas de hielo, parecía que no se deslizarfan nunca costado abajo, como si el frfo que las sostenfa adheridas a l crist al, al igual qüe nuestra felicidad, fuese a permanecer allf, detenido para siempre. Me ponfa entonces a pensar en ella empecinadamente. Deseaba edificar sus facciones en mi imaginación para sentarla a mi lado en la mesa, como si de alguna manera ella hiciese posible aquella felicidad que nos unía. Me la imaginaba entonces hechiz~doramente bella, tan absolutamente negra su piel como la mía era de blanca, el pelo trenzado en una sola trenza, gruesa y tiesa, cayéndole por un lado.de la cabeza, cuando yo enredaba la mfa, delgada y dúctil como una leontina alrededor de mi cuello. Me imaginaba sus dientes, grandes y fuertes, frotados diariamente con carne de guanábana para blanquearlos , ocultos detrás de sus labios gruesos reacios a mostrarse si no era en un relámpago de auténtica alegrfa, y pensaba entonces en los míos.pequeños y transparentes como escamas de peces , asomando sus bordes sobre mis labios en una eterna sonrisa cortés. Me imaginaba sus ojos, blandos y brotados como hicacos, colocados dentro de esa clara marillenta que rodea siempre los ojos de los negros, y pensaba en los mfos, inquietos y duros como canicas de e smeralda, esclavizados día a día, yendoy viniendo, yendo y viniendo, midiendo el nivel de harina y de azúcar en los tarros de la despensa, contando los cubiertos de plata dentro del cofre del comedor, calculando la cantidad exacta de comida para que no sobre nada, para poder acostamre tranquila esta noche pensando que he cumplido con mi deber, que te he protegido tu fortuna, que he servido para lago que no fue ser esta mañana el espropajo donde te limpiaste los pies, donde te restregaste el pel'!e bien rápido para tener un orgasmo casi puro, tan limpio como el de una mariposa, tan diferente a los que tienes con ella cuando se revuelcan los dos en el fango del arrabal, un orgasmo fértil, que depositó en mi vientre la semilla sagrada que llevará tu nombre, como debe de ser siempre entre un .señor y una señora , para poder acostarme esta noche pensando que no soy una muñeca de trapo gris rellena de tapioca, acoplada a la forma de tu curpo cuando te acuestas a mi lado en la cama, para poder pensar que he sido tu mujercita querida como debe ser, económica y limpia pero sobretodo un dechado de honestidad, tabernáculo tranquilo de tu pene rosodo que yo siempre llevo adentro, un roto cosido y bien apretado con hilo cien para los demás De esta manera hablamos alcanzado, Ambros io, sin que tú lo supieras, casi una harmonfa perfecta entre los tre s. Yo, que l a amaba cada dfa más y más, comencé a mortificar m i carne, al principio con actos menudos e insignificantes, para hacer que ella regresara al camino del bien. Empecé a dejar la últi ma cucharada de bienmesabe en el plato , a correrme sobre la carne viva un ojal del cinturón, a cerrar la sombrilla cuando saHa a pasear por la calle para que la pie l se me abrasara de

la cara y pretendes q u e Frau Luberza no sólo te compre un embarque del cual n o t e nla notici~ alguna por ~~ precio ~el que tampoco tenla noticia alguna sino que te fac1l1te el recibo del embarque de Tatwan y que porque yo Y que tengo contactos con l a Aduana y p ue de que sea cie rto como puede que no lo sea pero eso no es lo que importa lo que importa es que tú te crees que estás b r e gando con una viej.a chocha que no sabe lo que tiene entre las a leta s y ahf te equivocas porque Frau Luberza es veterana en tre las lobas con colmillos de vampiro y tendría que ser trem enda pe ndejo para comprarte un cargamento al precio que t ú d e mandas y que te lo tenga para esta noche de madr ugada en d ine ro contante y sonante y tienes que ser morón p ara pensar q ue Frau Luberza anda con tanto cash en la bolsa ...pero es que t ú no e ntiende s que lo que ocurre además es que no voy a pagar e l pre cio que tú pides aunque esté puro n i aunque tú y y o sep a mos que puedo salir del cargamento en dos semanas ... no me da la gana ~e q~e te salgas con la tuya y mándame a los maton e s cuanto tu quieras que se necesita tener mucho co j ón para atre v e rse con Frau Luberza Oppenheimer...que ni t ú ni ese g obie rno de pacotilla pueden con Frau Luberza que si m e hubiese d~do la gana hubiese sido hasta senadora y h ubiese e xte rminado a los matones pila de mierda como t ú p ero no t e ngo que ser senadora sino leona de raba a cabo par e n señ a rte que ningún macho es más macho que Frau Luberza ... n o hay p e rdón que valga con Frau Luberza el que la caga la p a ga ••• ya no me interesa el cargamf'"'nto n i aunque le ba je s otro cuarto al precio ..• claro que yo conozco la calid ad del mate rial d e Taiwan pero a mf la ca l idad no me importa t a n.t o como e l precio de adquisición y si el materi al de Bolivia tam bié n es bueno y además es barato pues mejor el de Boliv i a que e l d e Taiwan ... yo estoy segura que lo que dices es cierto y que los compradores preferirán el de Taiwan al de Bolivia y e l que tie ne muchas ganas paga hasta los precios del de Tai w an p e ro como yo no soy quien me la meto y sf quien la ve ndo yo prefiero el de Bolivia aunque a tf el de Taiwan te hiciera ver las cosas que siempre habf as querido ver en t u v ida y e l Bolivia te dejara como si cheque .•. lo tuyo es comunism o chico me estás ofreciendo mercancfa que no me interesa y sigues machaca que machaca sobre el asunto de que l a d e Taiwan e s pura y la de Bolivia la cortaron esos indios t ramposo s que d e spués que le enseñamos el negocio se quieren que dar con todas las ganancias ... puedes ven ir esta noch e cu an do quie ras que todavía no caes en la lista negra de Fr a u Lu berza's Dancing Hall •.• no si no es para que te ofendas que p or aquf todas sabemos que eres blanco lo de la lista negr a lo d e cía por si t e da por amar un lfo en el negocio de Frau Luber za o si te da por violar alguna de las reglas de Frau Luberza o si sig ues siendo tan t e starudo que te crees que vas a venir esta noche para convencerme del asunto de Taiwan o si p iensas que se puede chanteje ar a Frau Luberza que se puede amedrentar a Frau Lube rza que todavfa no ha nacido un gallo de pelea e n esta tie rra de machos aguajeros que pueda enterra rle las espuelas a Frau Luberza. (No sabe si lo de la llamada t elfón ica fue prime ro que lo de la pesadilla o si lo de la pesadilla f ue prime ro que lo de la llamada telefóni ca . Col gó e l recept or blanco d e l teléfono y se quedó como sumida e n un sopor de insecto entre los almohadones de plumas de ganso y ento nces soñó de nuevo con el barrio de San Antón : en e l barrio de San Ant ón el mismd d fa que n ació este son nació la negra más orgullosa Luberza llaman po r vanidosa a la más hermosa d e Sa n Antón no sabe si soñó lo de los violines . antes de la llamada o después de la llamada violines b lancos y u n cello negro que rasgaban la Plena de Luberza mientras Lu berza com o llevada por el viento era conducida por 72 arlequines con t ra jes de lfneas negras sobre fondo blanco o serían líneas bl ancas sobre fondo negro hasta el barrio de San A ntón q ue estaba allf donde siempre habfa estado pero cuyas casas y calles ahora eran pulidas superficies de espejos que m u lti plicaban las zapatillas negras de ballet con l~s que Frau Lube rza inspiraba increfbles jetées y todavfa en el ai r e o fa l os t a mbo res y cornetas del Circo de los Hermanos Marcos que venfan a buscar a Luberza para que vola ra el trapecio y a l r itmo de cuerdas la Plena de Luberza mecfa el trapecio m ientras Luberza intentaba el triple salto mortal Y al erra r e l co lumpio Luberza cafa sobre el barrio de los espejos...Y descubrfa que detrás estaba el infierno. Entonces la desperto e l t imbre blanco del teléfono.

11 :50 Paso por pas ill o s por los que siempre paso. Distante

se

e.scuc~a l a músi ca. Di stante está la risa de los clientes y los s1lenc1os de l as muchachas: distante están las palabras rojas d e la~ muchacha~ y los ronquidos sordos de los clientes. Cada una tien e su precio. Cada una sabe lo que vale. La Polilla es de $~ 5. La Cocolfa de $ 15 . La Dominicana de $25. India de $45. La P.'tusa ~e $1 O porque a la Pitusa juzgo que de puta le quedan cinco an~s y eso e s estirando el tiempo porque alguno que otro pa rroq u1 ~no h a protestado ya el precio de la Pitusa y horita la p uta sera de $5: peor para la pitusa que para hacer lo que h ace ah ora tendrá que trabajar el doble de clientes y peor aún porque de a $5 lo que se lleva es la mierda de los hombres. La M eche vale $60 con lc:>s amigos $90 con los primerizos pero la M eche es clase prem1um el me1or ejemplo de su oficio: si me

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sol. Esa piel que yo siempre he protegido con manga larga y c.uell~ alto para. pod~r exhibirla en los bailes porque es prueba f1ded1gna de m1 ped1gree, de que en mi familia somos blancos por loscuatrocostados, esa piel de raso de novia, de leche de cal a~e se me derrama por e l escote y por los brazos. E~pon1éndome asf, p~r e lla, al qué dirán de las gentes, al has visto lo amercoc~ad1ta que se está poniendo sutanita con la edad , la pobre, dicen que eso requinta que al que tiene raja siempre le sal e al final. ' C~~ ~I tiempo, sin embargo, me df cuenta de que aque llos sacnf1c1os no eran suficientes, que de alguna manera ella se mer~cfa mucho _más. Me la imaginaba entonce s en el cat re contigo, adoptando l as posiciones más soe ces, de ján dose chochear por delante y por det rás. De a lguna manera gozaba imaginándomela asf, hecha todo un caldo de me laza, de!ándose hacer .de tf esas cosas que una señora bien no . se de1aria hacer 1amás. Comencé a castigarme entonces duramente, i_maginándomela anegada en aquella corrupción pero perdonandola e n cada tajo fresco que me daba en las yemas de l os dedos al destetar las membranas de la carne y que m e curaba lentamente con sal. Pero todo lo echast e a perder Ambrosio, lo derribaste todo de un solo golpe cuando l e d ejaste la mitad de toda tu herencia, el derecho a ser dueña, el día que se le antojara, de la m itad de esta casa. No fue hasta que escuché hace un momento e l aldabón de la puerta que supe que aún no tenfa perdi da la parti d a. Abrf la puerta sabiendo que era e ll a, sabiendo de s~ e antes lo que había de suceder, pero al verla sentí por un m om ento que las fuerzas me flaquea ron. Era exactamente como yo me la había imaginado. Sentí deseos de besar sus párp ados,gru esos.sem i~ caídos sobre la s pupilas blandas y sin brillo, de h undi rle tie rname nte las bolas de los ojos para adentro con l as yemas de los dedos. Se había soltado la trenza en un a m e le na triunfante de humo que se le abullonaba enci m a de los hombros y m e sorprendió ver lo poco que habfa e nvejecido. Sentf casi d eseos d e perdonarla, pe nsando en lo mucho que te habfa querido. Pero entonces e mpezó a tongoneárseme en la cara, balance ándose para atrás y para alante sobre sus tacon es rojos, la mano sobre la cintura y el codo sobresal ido para dejar al d escubi erto el hueco maloliente de su axil a. El interior de aquel triángulo se me enterró de go lpe en la frente y recordé todo lo que me habfa hecho sufri r . Más allá del ángulo de su brazo podfa ver claramente la pue rta t odavfa abierta de su cadillac , un pedazo azulmarino con botones dorados del uniforme del chófer que la manten fa abierta. Le pedf entonc~s que pasara. Yo sabía desde un principio a lo que habla venido. Ya ella había logrado su stituirme en todas la s actividades d e l pueblo que yo h abía presidido contigo, colgada de tu brazo com o un jazm fn r etoñado adosado al muro. Ahora desea qued arse con est a casa, irá asiéndose cada vez más a tu recuerdo como una en radera de rémoras hasta acabar de quitármelo, hasta acabar de chuparse el polvo de t u sangre con el cual me he colo reado las m e jillas todas las mañanas después de tu muerte. Porque hasta ahora, por causa de ella, no he comP"end ido t odo este sufrimiento, todas estas cosas que me han atorm ent ado t anto, sino obscuramente, como vistas a través de un espejo enturbiado, pero ahora voy a ver claro por primera vez, aho ra voy a enfrentar por fin ese rostro de hermosura perfecta . al rostro de mi desconsuelo para poder comprender. Ahora me le acerco porque de seo verla ca r a a cara, v erla como de_verdadella e s, el pelo ya no una nu be d e humo rebelde, e ncrespado alrededor de su cabeza , sino delgado y dúctil, envuelto como una cadena antigua alred e d o r de su cuello, la piel ya no negra, sino blan ca, derr amada sobr e sus hombros como leche de cal ardiente, sin la menor sospecha ~e un requinto de raja, tongoneándom e yo ahora para atrás y para alante sobre mis tacones ro jos, por los cuales baja, lenta y silenciosa como una marea, esa sangre que habla comenzado a subirme por la base de las u ñas desd e h ace tanto tiempo, mi sang r e esmaltada d e Che rrie s Jubi le e.

lo preguntan las muchachas que se ven un poco perdi das porq ue t o davfa no agrr an p i so como el maví yo les digo que imiten a la Mech e que calidad como la suya viene de mil en cient o y que esa put a está bien parada con los clientes para la vejez. La Calan dria t ambién: mucha clase : la crica de acero : el cuerpo f i r me: una a r tista de la vida: $90 cuando quiera. Pero la Caland ri a y a no lo necesita desde que administra el Frau Luberza's Dancing hall. Ret iro a los 38 años requete bien conse r vados. Aho ra el camino a seguir es cultivando amigos i nfluy entes. Hombres de negocios que no han tenido tiempo pa ra d isfrutar los placeres de la vida. Esposos dedicados a la santa madre de sus hijos que es frígida y no quiere darle lo que podrfa encontrar en una mujer como la Calandria. Después que se vaya puliendo con la experiencia del trabajo entonces la dejo que se encargue también de los cuartitos. (Todo lo piensa Frau Luber za . Pasa por los pasillos por donde siempre pasa Frau Luberza. Arrastra el bastón Frau Luberza. Cuenta 20 cuartitos Frau Luberza. Como barracas de soldados piensa Frau Luberza. La noche es buena con 20 cuartitos ocupados a la vez y 20 muchachas cuyo aliento corre aprisa y 20 hombres a los que no se le pa ra el alma piensa Frau Luberza mientras pega el ofdo sobre una de las 20 puertas del negocio de Frau Luberza.) Esa es la respiración de Mirtelina y ella como si fuera una vaca ordeñada con las ubres gordas y carnosas gime y muge y ent ierra las patas en el lodo muge muge muge gime y muge la M i rtelina galopa su repiración y Mirtelina muge muge muge y resopla y se le po ne la chocha lapachosa. ( Todo lo siente Frau Luberza. Es casi la medianoche de Frau Luberza . Se viste con el cuerpo de la Mirtelina Frau Luberza. Se desviste de la Mirtelina Frau Luberza . Por eso siente Frau Luberza . La Mirtelina es buena para e l negocio de Frau Luberza . Y pega el oído sobre la puerta de la cubana de Pinar del Río y to.do lo siente Frau Luberza.) La Cubana está abriendo las patas y tiene todo el bollo grande ~on los pendejos rojizos pero la Cubana ni se inmuta mientras siente la lengua roto adentro hurgando los pellejos violáceos y se viene la Cubana y vuelve a venirse la Cubana y siente golpes en el clítoris y en las caderas y en la barriga y en las costillas y en las tetas puntiagudas y en los pesones duros por el mordisco doloroso y entonces se babea la Cubana y vuelve a venirse en los dedos de uñas recortadas que la penetran. (Todo lo sabe Frau Luberza. t:>asa por los pasillos por donde siempre pasa Frau Luberza . El corazón le late como órgano de iglesia a Frau Luberza . No aprueba los métodos de la de Pinar del Rfo Frau Luberza. Se endur¡gce Frau Luberza. Se reseca Frau Luberza. Quiere romper la puerta con su bast ón Frau Luberza y quiere meterle el bastón de enema a la de Pinar del Rfo y quiere sacarle sangre Frau Luberza. Recapacita Frau Luberza. Se arrastra Frau Luberza. Pasa por los pasillos perd i dos Frau Luberza. Pisa por las pisadas pecaminosas Frau Luberza. La Mariamagdalena era una sa nta piensa Frau Luberza . Pasea por las paredes sus ojos Frau Luberza. Alcanza los grititos sofocados de la Providencia Frau Luberza. Se apresura Frau Luberza. Posa el oído sobre la puert a de la Providencia Frau Luberza. Todo lo sabe Frau Luberza .) A hora se pone bocabajo la Providencia haciendo lo que le dije que si le duele demasi ado por el frente que se vire de espaldas que al fin y al cabo eso le gusta a la mayoría de los hombres. Se arrodilla en el colchón con los brazos reposados en el espaldar de la cama de lata y lo si ente entrando mojadito resbaloso entrando sin que se acabe largo como la espe ranza de un pobre lo siente duro como de goma volviéndose más duro adentro mientras se le van estirando los pellejos del culo. Siente que se asfixia y retrocede pero no se le sale por completo y entra y sale y entra y sale y le ~alta el aire y por eso los grititos sofocados de la Providencia que tiene que aprender de alguna manera y pagarme con horas de trabajo todo lo que he hecho por ella. Que de alguna forma me tiene que devolver el t_e~ho que le he dado. La ropa y la comida . Aunque no puedo pagarle por ser menor de edad. Y hasta la mando a la escuela pública. (Todo lo teme Frau Luberza . Oye un ruido en_ el cuartito de la Providencia Frau Luberza . Retrocede Frau Luberza. Se queda parada en las sombras Frau Luberza. Ve cuando se abre la puerta de la Providencia y sale el hombre y espera mirando el reloj colgado de la pared que pasen los diez minut os de receso de la Providencia y aguarda que la Miseria mande pronto el próximo cliente de la Providencia porque si no va y lo busca ella misma como que su nombre es Frau Luberza . Pasa por los pasillos que siempre pasa Frau Luberza. Lleva una capa sobre los hombros para que me proteja del sereno cuando llegue el sereno piensa Frau Luberza. Cuenta 20 cuartitos Frau Luberza. Hay todavfa 20 cuatitos piensa Frau Luberza. Todo lo teme Frau Luberza.) Las 20 palanganas las voy a donar al Museo de Ponce cuando me muera. Distante está mi risa.Paso por los pasillos por los que siempre paso. La una en punto y sereno. Piso los pasos que siempre piso. Para ser puta sólo se necesita un cuartito, una cama, un jarro de agua y una palangana de porcelana.

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Directores: Rosario Ferré olga Nolla Luis cesar Rivera

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Editor de este numero: "' Manuel Ramos Otero

Perdona nuestr as deudas asf como nosotros perdonamos a nuestros deudores que no quiero soñar que yo no quiero que yo no quierosoñar que yo. me muero que no quier? saber c.ómo me muero si me muero s1 es que muero yo no quiero morir yo no quiero soñar ni soñarme que me muero que la noche : tiene g racia s luminos a s que lo sé que me voy a morir dentro de poco que lo sé como era en un principio y siempre por los siglos que me voy a morir que me quedan segundos de vida que hay

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volviendo al tema (cruza las piernas) lo q ue me pasó a causa de la televisión, raro que no te hayas enterado, fue que una noche yo me acoste después de ver el noticiero de las diez y media en el canal 4, el d e Evelio Otero, y no pude dormir porque no hacía más que dar vueltas y vueltas en la cama y pensar en los problemas de la universidad, Egipto, y todas esas cosas, pero cuando llegó la mafiana me tuve que levantar pa ir a tra bajar y mientras desayunaba y leía el periódico me sentía cada vez más intranquilo (el cigarrillo le tiembla en la . mano, levemente) y el empujón final fue cuando leí la colum na ,de A. W. Maldonado que atacaba a los estudiantes comunistas que lo que hacen es destruyendo la universidad y de pronto me paré y di un grito horrible y tumbé la mesa de una patá y empecé a coger platos y floreros y a destrozarlos (cruza la pierna, se inclina hacia .el frente) y a darle puHetazos a la pared y F lora lloraba escondía en una esquina detrás de la nevera y de pronto saü corriendo sin saber para donde y corrí corrí hasta que sorpresivamente, chico, me encontré frente a los portones de la universidad y agarré a la primera muchacha que ví, bonita ella, y le destrozé el frente del traje de un tirón (suda, se pasa la mano por la frente) y luego le di 4n montón de tajos en el pecho y en las tetas con la cuchillita de las unas q1:1e siempre llevo en el llavero y luego huí hacia la placita, donde se paseaba un r~bafio de estudiantes y (habla rápido) agarré una varilla larga de hierro q ue se estaba usando en unos trabajos de construcción y pegué a repartir va rillazos a to jender (se para) y recuerdo en especial que comen cé por meterle la varilla en el ojo a una nenita como de dieciocho afios y el ojo, como de un braunamarillo, brotó como un vómito y le colgó por a lgunos segundos al nivel de la boca agarrado por unos tendones húmedos y elásticos y ella soltó (enciende un cigarrillo con la colilla del anterior, la s manos tiemblan y sudan) Lm trozo de grito antológico que lo que hizo fue joderla porque lo que logró fue acabar de tumbárselo y luego vi a una tipa pasmá y con la boca abierta y por ahí (habla más rápido) mismo le metí la varilla con toas mis fuerzas y le sa lió por la parte de a trás como si la cabeza fuese de mantequilla y de pronto se me vinieron a la cabeza los tré mosqueteros (se sienta) y me acordé de las películas aquellas bien chulas donde ellos uápiti uap uap limpiaban a tol mundo como si ná y entonces vino este pendejo adonde mí a hacerse el machito y lucirse frente a la gente pero ahí mismo le meú un varillaso, ¡ay dios mío!, con tanta fuerza que le entró hasta la mitad del estómago por el ombligo pero me encojoné porque no salió por detrás la varilla como sucedió una vez en unos muHequitos donde el conejo éste que parece hasta medio maricón reparte espadazos a to jender y tumba cabezas y traspasa gente y no sale sangre, (se para) y saqué la varilla cuando se habla caído ~l tipo y ahí m ismo se la metf por el culo y con una piedra le estuve dando a \a varilla hasta que le debe de haber subido hasta la garganta, pero .eso no es ná, poque así mataban a los indios de P uerto R ico cuando

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un coco y luego agarré (da con ambos pufios en el suelo, en cadencia; se sacÚde el edilicio entero) a otra que estaba a rrinconá en la esquina con las demás Y le dije yo soy yeims bon ¡mámamela ! pa ver si la convencía sin tenerla que joder porque tú sabes que yeims bon siempre se tira a las mámices y es porque les · pone carácter, ¿no? , y ella se bajó y pegó a mamar que parecía una nena de tres afios chupá ndose un dulce de coco y de pronto (se para repentinamente) salieron corriendo las otras porque yo había cerrao los ojos y dije que se j oda porque la mamada estaba rica y de pronto entra ron unos policías (se recuesta, de espalda, a la pared; a lza los brazos fingiendo un gesto defensivo) con maca na y dije me jodí y me tiré de frente con la varilla (corre, tropieza con la mesa, cae) y atravesé al primero y le metí a l otro una patá en los guevos Y cuando cayó al suelo le metí la varilla por el oído derecho y empujé hasta que le salió por el otro y entonces salí dispa rao y corrí hasta meterme a otro edilicio Y sentía que me estaba descontrolando y corría corría y ya estaba en el segundo piso cuando vi que apa recieron guardias en ambos lados del pasillo (grita) Y dije se jodió la cosa y me asomé 11). pasillo porque empezaron a disparar y vi un carro convertible abajo y recordé una película donde el tipo se tira y cae sentado en el carro y luego arranca y se va, así que me tiré pero caí como un pendejo encima del baúl (vuelve a dar con la frente sobre la pared, sale tanta sangre que ésta comienza a inundar la casa, le llega a la cintura) y me jodí to porque acababa de recuperarme del cantazo cuand o llegaron como tres mil policías y me dieron como a pillo de película (se asoma a la ventana, grita, se arranca los cabellos, por la .ven tana sale un río de sangre ) hasta que me debo de haber. qu~dado mconc1ente porque cuando desperté lo que vi fue cuatro paredes ant1pát1cas y en el mismo medio un policía q ue medía cerca de veinticinco pies de alto y me miró con una cara y me dijo el gra n machito, ¿Ah?, te crees que eres el gran machito, que puedes hacer lo que te de la gana, pues mira, ¿cúal es tu dentista favorito? , y yo le dije que ninguno y él me dice, porque lo vas a tener que llamar para que extraiga tus dientes de mi zapato, y ahi mismo me ha dao una santa patá supersónica con ese pie acromagálico que me tumbó no sólo los dientes sino hasta medio labio y luego gritó, vengan muchachos, muchachitos, nifios, vengan ya despertó el nene, y lo último que recuerdo es ver a esta trulla de animales que me rodearon acezando y dando muestras de alegria mientras se sobaban los puHos y se.a lababan sus repectivos molleros, y parecía que iban a jugar baloncesto y que le cabía a mi cabeza el honor de ser la bola, porque lo próximo que recuerdo es despertar en una cama de hospital y me dijeron que estaba en un lío legal pero lo resolví enseguida porque llamé a peri meison y me sacó a l otro día, ¿quieres otro trago? (se peina, se pasa el paf'luelo por la ca ra, se sacude la ropa, coge el vaso vacío y se va para la cocina a buscar el trago; en la sala todo está normal).

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llegaron los espaHoles, ~ú sabes, y entonces pegué a gritar ¡A Y A Y¡ (se agarra la cabeza con las dos manos) no se por qué y ya estaba casi solo poque todos corrían como puta pero vi un grupo de gen te y embollé pa donde ellos y ellos espetaron a correr pero una nena se cayó de espaldas y ahí mismo, con el impulso que yo traía, le espeté la varilla en la misma chocha y fue lindo, mano, sj me viera, (camina por la sala ) porque yo venía corriendo con la varilla a l .frente igualito que los caballeros andan tes aquellos, ¿no? y cuando yo corría los pasos me sonaban como el ruido de los caballos, rácata rácata y yo que tenía el recuerdo vivo de la película del rey aquel, con su armadura brillosísima, erecto sobre el caballo, pues, como te dije, eché la varilla pal frente bien derechita y paralela al suelo, enderecé mi armadura, y pucutún pucutún hasta que ¡ras! se la metí por la chocha y ha gritao como pelea d e ga tos y me agarró a lguien por detrás pero me viré y le di un varillaso en el cuello (imita el movimiento con los brazos) que por poco le tumbo la cabeza y en lo que recobraba el balance se la metí por un roto de la naríz y empujé hasta que le salió por la tapa de los sesos y me dije ¡pies pa que te quiero! y salí como un sepelín y me perdí por ese revolú de laberintos (finge un desmayo) donde dan clases e iba corriendo pero de pronto vi esta misi que estaba buena con cojones (con las manos delinea un cuerpo de mujer en el aire, pita) y entré al salón y le dije misi venga acá y ella como si le hubiera dicho perra muerta porque estaba pasmá y me encabronó tanto que fui y le di una jartera de patás y bofetás Oe da varios pufietazos a la pared de cemento) y luego le metí la varilla, toa emba rrá de sangre y mierda, por una teta y se me tiraron un chorrete de ti~os encim? pe.r o yo di un empujón y grité y como que se asustaron y aproveche para sa hr d1sparao y había una anciana pará en el mismo medio del pasillo por donde yo iba como un rayo y aunque se salió del medio yo, por loder: le metí la man? debajo de la falda y le agarré los pelos de la crica y se los Jalé. b ien dur? Y ha gr1tao como una puta y me tuve que echar a _reir (ha_c e gesto de 1mpotenc1a ) Y lue~o ¡AY .A.Y! (se ha la el cabello) está bien, me calmo, pero mano, fue tan cómico, la viejecita gritando ¡ja! y bailando ¡ja! y agarrándose ¡ja! (le pega la p~red con la frente, la sangre salpica por todas las paredes) ¡A Y AY!• está bien, ahora siéntate y déjame seguir, (habla muy rápido) y entonces, no se cómo, llegué al gimnasio d e la mujeres, ¿te imagina~ ? ' y entré a las ~uchas donde estaban toas esnúas y me saqué la daga (se agarra el pene, v1gorosam~?te, con amba manos) pa hacérmela allí mismo y agarré a una de las pendeJita~. por el pelo (se limpia la baba de la barbilla con la manga de la camisa) Y le dije ¡mámamela ! como en las películas nuevas de sexo y fres~uerías donde le dan a las tipas y ellas ¡ay más ! !ay más papito ! y yo le gnté ¡cofio má mamela carajo! y ella como asqueada y de una patá le esbaraté la boca Y la agarré por el pelo (se arrodilla) y em pecé a darle a la pared con la cabeza hasta que hizo ¡crac ! y se abrió como

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EUGENIO OUISPE CENTENO

Patroncito ante usted con el debido respeto me presento y digo: seguramente usted ni siquiera me conoce _pero yo se lo voy a decir ahora mismito para que no haiga ninguna duda

FILM

Un grupo de gente se congrega en plena cnlle en t ornl'..' a un ca ído. Perplejos se miran a la cara.

.entre nosotro:i

yo señorito soy el que le trabaja la tierra a todas horas yo soy el hijo de _don T orcuato Quispe Aran ~ (Otos lo guarde en su Gloria) ese que trabajó para su padre ese que hace poco se nos murió tan viejecito usted de seguro que ni lo sabe porque la muerte de los po bres nunca es noticia

Algu ien ext rae una libreta y les toma el nombre a todos los presentes. Luego se dispersan sin proferir palabra. A los pocos minutos se le acerca un sastre y le toma la medida de las mangas

En el rostro del ca ído puede verse una sonrisa. Viene un cura y sin ped ir permiso lo confiesa. Pasa un borracho y se pone a vomitarle encima. Una seño ra corpulenta se le sienta en las rodillas.

Pistola en. mano un guardia se le acerca con cautela.

En el rostro del caído aparece una señal de espanto.

Una viuda le pide noticias de su esposo. Un perro le olfatea el culo y lo muerde en una oreja. Un abogado le aconseja que no confiese nada. Un médico le toma el pulso y le inyecta una ampolleta.

patroncito soy su buey soy su mula quiero decir que yo soy el que le facilita a usted la vida pero por favor no se me ofenda taitita si le hablo as í de hombre a hombre es porque sé que en el fondo usted es muy bueno como usted yo también tengo mis hijos créame que si los llamara aho rita seguro contestaría el ham bre t an flacos y tan calatos como están los pobrecitos patroncito yo ya no me ocupo de mi suerte pero uno tampoco puede ser tan desgraciado uno no puede mandar t odo al carajo y dejar que se joda la familia entera no más porq ue uno ya esté requeteviejo y lleve la frente muy manchada de tantas injurias como se reparten por aquí digo nomás que a veces uno se cansa de la mala vida en vano uno busca consuelo en el Padre Eterno además las oraciones no llenan la barriga mire cómo me he puesto yo de viejo y uno patroncito empieza a darse cuenta de cómo son las cosas y tendría que ser más peor q ue un perro para no preocuparme por mis hijos por eso estoy aq u í para rogarle que los deje ir camino de su suerte esta vez confío en la bondad de usted de veras porque yo no quisiera después de tanto tiempo verme obligado a hacer justicia con mis propias manos uno también es bueno y comprensivo pero caray a cualquiera se le agota la paciencia dígame patroncito qué ganaría yo con matarlo a usted dígame qué ganaría usted con que yo me pierda además dese cuenta que de mi lado sólo está la muerte y la verdad aqu í onde usted me ve todo mansito que no mato ni una mosca la verdad yo ya no respondo de mis actos

A un paso se detiene una pareja para darse un beso.

En el rostro del ca ído se advierte un gesto de sorpresa. Al poco rat o ll ega una ambulancia y en el acto lo declaran muert o.

CRONICAS

Entonces empecé mi viaje y recuerdo que los héroes que pensaron en la vida a sacaban a relucir sus uñas

por la historia - me refi ero a aquellos la hora de la muerte de fantasma

Sucedía que después de todo era imposible olvidarse de los siete poemas de mariátegui sucedía que aunque decapitado guardaba aún en el bolsillo el izquierdo dos centavos de patriotismo

..

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Ent onces recorrí el ca mino que no empezaba ni terminaba en jeru salén o el cuzco descubrí fi nalmente que confuciojesucristocarlosmarx se confabul aban para hacer una edició n nueva de la biblia y q ue en definitiva el ombl igo del mu ndo le pertenec ía a una mujer est éril Salomón mandaba cercenar al hijo de mi conciencia y entregaba la cabeza a la madre occident al y un culo con dos piernas a la madre oriental fu e así como le empezó a crecer a nuestra .cu ltura una mentira del t amaño de una nariz Una voz ardiente mo ribunda me revelaba que la civil ización part ió del cri men cometido por el dios-caín qué más daba q ue wiracocha hubiese nacido en el pesebre o que jesucri st o fu ese hijo del lago titicaca de belén no necesitábamos exámenes de espermatozoides sino exámenes de conciencia a fi n de cuentas yo hijo del acto de abrahán con mam§ hermano paterno de david el pachacutec hebreo ocll o hilaba mis ra íces en la judaica casti lla del t ahuantisuyo No ~s necesario decir nada poetas hoy día la palabra ha dejado de ser el arma del profeta y la razón en esta época distanciada como nunca del mist erio q ue nos teje el universo sólo se refleja en la mu dez de nuest ros muertos Es necesario sí emprender la búsqueda de los seudónimos comprender q ue da lo mismo llamarse león caball o o gato que los nombres de los héroes huelen ya a pergamino buscando al hombre sería más sen.c ill a ll amarse , che por de ah í resulta que es mejor oveja a abrahán ejemplo carnero a jesucrist o o llama a manko

...·.

,.fí;~{:;.:·: . ..

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i saac g o ldeiµberg 9


R. O. A mi me parece que para poder empezar a hablar de las nov~las tuyas hay que hablar de cine . A veces me parece que lo que estós escr i biendo son películas , que estós u sando la maquinilla y las palabras como si fueran una cómara de cine ; sobre todo La traición de Rita Hayworth y Buenos Aires Affair ¿Cuón consciente estós tú de ese me dio mientras estós escribiendo una novela?, M.P. No estoy muy consciente, no . Yo mó s o menos voy avanzando al tanteo . Asl sé mó s o menos en cada tramo cual es el efecto que quiero lograr , pero no sé bien cómo lograrlo ; hay cosas que ~e reescrito mu chas ve ces, sobretodo esta última novela, me d ió mu cho traba jo ,· en especia 1 el primer cap ltu lo. Hice otros capltulos · primero. En el primer capitulo yo querla dar un interés muy inmedia t o , un capitulo de novela. policial casi, e introduc i r la presencia de la malignidad. Entonces hice 5 o 6 v ersiones del primer capítulo. Tú sabes que la acción. trata de esta muchacha muy nerv i osa que ha desaparecido , y es la madre la que descubre la desaparición . La primera versión era un diólogo entre la madre y el comisario de la policía . Entonces un vez hecho me pareció que repetia recursos que habla usad o en mis novelas anteriores , por ejemplo , esta mujer arra s trada por un lastre de cur si lería de clase media. Para empezary una novela policial era demasiado humorístico. R.O. ¿Y a qué se debe que hayas decidido escribir una no ve l9 policial? M.P. Ante todo , yo tenía un tema que era algo asf como un reflejo de cosa s que habían sucedido, d e atmósfe ras que yo había vivi do en la Argentina en el año 67 y me pareció que para ese contenido iba bien la forma de la no v ela pol ic ial , aunque se a una novela policial poco ortodo x a , pero v era que e r a una forma qu e se o ve n la al contenido . En mis trabajos siempre trato que el contenido preceda a la forma ; no que quieras hacer una obra en forma de pera , s ino que t e ngas nece s idad de contar algo , de comunicar eso que te estó carcomiendo . R.O. Es t aba per:i s ando que la no v ela policial ha si do mira da de s pectivamente y rechazada no solamente en la literatura, sino que las misma s películas policiales se d esc artaban como arte. Ahora las pellc ula s de John Hu ston o Fr i tz Lang han cobrado mós v alor del que tu v ieron en su é poca . M.P. Tengo una debilidad por lo s géneros menore s, ¿no? No sé s i es porque siempre han sido subestimados. R.O. ¿Pe ro tú realmente crees en géneros mayores y menores? M.P. No , quise decir pretendidomente menores. La ve rdad es que a mf las cosas que mós me gustan en cine son los dramas, lo s folletines y las policiales . Trato de mantenerme fiel a mis gustos y hacer en literatura un tipo de co s a que es lo mfo . Pero vo l v iendo al génesis d e l primer capítulo de Buenos Aires Affair te diré que en la primera intentona lo que decía el policía no resultaba. Tampoco podía , por econom fa narra tiva , describir un personaje que nada tenía que ver- con la trama. Entonces transformé ese diólogo en un monólogo , su denuncia a la policía . Me parecía que asf condensaba la parte maligna. Hay un aspecto tremendo en es ta madre y es que desea la muerte de la hija, no tanto por malicia sino para terminar con un problema que le parece no tiene solución. Pero ese monólogo tampoco me gustó , no lograba e x presar ese doble plano de la madre que por un lado quisiera que la hija se sanase pero estó muy escéptica , ¿no? En el fondo piensa que la única solución es que se muera ; asl ella podrla

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seguir escrib ie ndo p oemas y dando r eci tal es (que la hija le tie ne prohibido ). Nosotros tuvimos en la Argentina una época de recitador as , i una racha! R.O. Cuando estabas hablando de la madre de Gladys pen sé en Berta Singerman. M.P. Es que Be rt a hi z o furor en Argentina. ¡Había una epidemia de imitadoras! Al desechar el monó lo go , vo l vl al primer cap ítulo mientras iba haciendo otros capftu lo. La tercera versión fue muy audaz . Estaba contada en primera persona _por un personaje que no se sobra qu i en era y en e l que yo que rl a personificar la malignidad . El esplritu del mal contaba el primer capítulo, sobre el dato d e la desaparición de esa mujer se c ern ía una tragedia . Esa otra v ers ión no resultaba porque era muy forzada . Técnicamente de entrada e~o no iba , como que no asu s taba , el lector no aceptaba esa primera perso na. Eso era lo peor , no producía n i nguna alarma , era dema s iado fantasioso. Enton ces la ve rsión siguiente f ue en tercera per so na . Yo contaba cómo esta madre se despertaba y de scub rí a que la hi ja no estaba ; al mismo tiempo que re co rdaba haber tenido un sueño e sa noc he en el que escuchaba una voz e x traña a manera de premonició n y todo esto , estaba entremezclado. Tarp poco me gustó y quité el sueño,Finalmente se me ocurrió una solución que es la que quedó. No sé si funciona o no pero me parec ió que era la mejor . Esta mu jer recita y tien e terro r de olvidarse de los t e x t os , siempre e stó recordando poemas , tratando de memorizar . Justamente esa maña n a mientras se da cuenta de l a de s ap·arición , mientras busca todos los indicios po si ble s, t r.a t a de recordar · un poema que trata so bre la muerte de una muchacha jo v en. Es un poema de Bécquer que me gusta . Enton ces , por el modo en que ella insiste en recordar ciertas palabras del poema me pareció que se daba a entender al lector que ella en el fondo deseaba la muerte de s u h ija . R.O. Q u is i e ra q u e h a b 1ó r a m os so b re 1a caracterización de tus personajes.

M.P.

Creo que yo me baso siempre en personajes r e ale s y mós que describirlos me g u s ta q u e s e d e s c r i b a.n e 11o s s o 1o s , d e ja rl o s q u e deliren, porque. me parec e que al contar , a l hablar de l as pelícu l a s que le gustan o de los libros que leen , parece que se v an pintando solos. Tengo mucha desconfianza de la descr ipción directa o s i n o ir al extremo opuesto que son ·ios capítulos biogróficos (las biogr.a flas de G lad ys y Le o) que son como fichas de sicoanlista, ¿ ver dad?.& En estos dos c apltulo s me interesaba ll ev ar la omniciencia del narrador a s u s últimas con s ecue ncias. Porque a m f me m oles ta un poco cuando el au tor describe y maneja a sus personaje s , cuand o la t e rcera persona se mue s tra muy señora , que lo sabe todo . En esos dos cap l tulo s dec i d ! llevar ese planteo hasta sus últimas consecuencias : el autor sabe hasta el menor deta l le lo qu e les ha pasado a estos pers on ·a jes . Me parec ió un experimento posible. R.O. En Buenos Aires aparece el personaje de un puertorri queño y creo qu e es l a primera v ez que veo al puertorriqueño en literatura hispanoamericana con te m porónea ( excepto en literatura puertorriqu e ña , claro). M.P. Pero e s muy episódico, ¿no? Es un poqui to . R.0.0 Aú n a s! me pare c ió muy interesan te como construiste e sos personajes con lo s que Glady tiene relaciones amoro sa s. M.P. Bueno , he vi v i do en Nue v o York, as 1 qu e elegí tipos . Por e jemplo , para ese perso naje de Gladys he tenido modelos. G l ady s es una sínte s is de v arias modelos . Yo reco rdaba a v enturas de esta s m ujeres que me in spiraro n a Gladys y elegí aque l las que era n mós fóci les de condensar en una pógina , porque son episodios que tienen que correr mu y rópido. Enton ces l a custión estó en elegir algo que se pueda dar en pocos trazos . r.o. Cuando e sc r i b es , ad e mós de escrib i r por una necesidad tuya , ¿no te preocupa la labor casi metaflsica de l escritor , como se define Borges a vec es? ¿O mós que nada piensas que estós llegando a la gente , comunicóndote? M.P. Yo he tenid o much l simos problemas de comunicación y siento que a tra v é s de la literatura m e puedo e ntend er mucho mejor con la g e nte . Ademó s, no sé , me sir v e para encontrar gente afln , a la que le s interesan las misma ~ cosas que ' a mi. Es un modo de hacer amigo s, de acerc arme , de e x terior i zar c o s as qu e si no nun c a hubiesen s al ido . Ahora , en cu a nto a los efectos d e lo que se escr i be en la mentalidad colectiva , pues me parece que en este momen t o los proc esos políticos en ' Latinoamer i ca .son t an y tan rópidos y ta n y tan t remendos , que una nov e la que se tarda en escribir 2 , 3 , 4 , años no

entrevista a manuel • pu1g

puede pretender una ac tu a li d ad muy grande . Creo que es el mome nto d e l period i smo , de un periodismo de gran resp ons a bilidad . R.O. ¿Cómo comparas l a o bro tuy~ con la obra d e otro s escr i tores la ti noa m er ic a nos contempo róneo s, por ejemp l o Viñ a s , e n Los hombres de

caballo?

M-.P.

No creo mucho e n l a novel a como panf l e t o político . Creo que tiene p oca r azond e ser poque ese tipo de l iteraturá v a di ri g id o a u n púb l i co que ya estó con v enc i d f s i mo d e l a n ec esidad de ca mb io , y que estó pred i s pu e sto a leerla ademó s. Si fuera una l it e r atu r a inmensame nte popular , qu e llegara a un públ i co mós dif ícil de sac ud ir , pues s i, pero po r c ues ti o n e s e conómicos e l l ibro no pa sa de cier t as c l a s e s soci a les. R.O. Cuan .d o fer e l p~r s o n aje pue rtor riqu e ño lo quis e to ma·r casi como s ímbo l o , porque hablas tomado protot ipo s de dos cu ltura s bi en o p uestas como un p u er t o rriqueño y un n orte ame ri cano . M.P. Gladys da con t ra o tr os pu n t o s , o tras coso s m ós v ita les. . R.O Claro , la v italidad d e l p ue r t o rr iq u e ño , mós espontóneo , mós vital. M.P. Es él qui e n le da un a n ue v a dire cción a Glady s. A partir del ep i sod i o c on e ste homb re ella ini ci a una vida se x ua l m u c h o mós sana . De s pu és vue l ve a caer en l as t ra mp a s culturale s. En s u búsqueda sexual afe ctiv a , des p ués d e es te episodio positi v o con u n a p e r so n a m uy e spontó· nea , muy libre , que es lib re j us tamente por lo elel"('lental, porque no ti e n e com plica ciones. No es ·qu e l a s hay a supe r a d o , sino q ue no ha entra do en las r epres i o nes cultural e s. Cuando Glady s se mete con ge nte de o t ro nivel ya se pierde todo de nue v o. La s a lv ac ió n si e mpre l a encuentra cuando v ul v e a lo muy n a tural , a lo m ós primiti v o. R.O. Dijiste que e ll a vu elv e a jode rs e cuando cae dentro de l a s tr a mp a s cu lturales. M.P. SI , en el mismo m e ji ca no q ue conoce , porque le ha ce todo u n pl a nte o romóntico. R. 0.Respecto a eso , ¿cóm o e ntiende s la cu lturo ? ¿Te parece que l a cultur a c as t r a ?, ¿que la cultura d est r uye al in di v i d uo e n ve z de formarlo?

M. P.

La c u 1t u r a p u e d e s e r r e p r e s i v a . E1 h e c h o d e ll eg ar a la acción despué s de h a ber l e ido o visto mucha ficción te puede ent o rp ece r , ¿no? Te impide inventarte a v os m i smo porque siem pre est ón estos mode l os que se t e inte rponen . Pero yo no estoy de este mod o con tr a l a f i cc ión n i con t ra el cine. Mucho s ha n d ich o qu e La traición de Rita Hayworth es un a t a q u e al c ine . No es eso. Lo que pasa es q ue en un a sociedad represi v a , sobretodo se xu a lm e nte, se vive m ucho a tr a v és de l a ficc ión . Entonces cuando se t iene la oportunidad de p a s a r a la acc ión ha y todos e sos m o Id es en t u c a bez a . R.O. Es el ataque a l m al us o d e l cine y a l mal uso d e l a cultura . M.P. Yo creo que si n o e xistier a pre vi amen t e la represión no se v iv i rl a l a ficcic'.n a s l, como un suplemento de v i d a , s i n o como un enr iquec i miento diferen t e . Uno si e mpre ll e ga a la pr im e ra e x periencia se x ual de spu és de h a ber v isto miles de película s y no v e las . R.O. ¿Te pa r ece qu e s e puede lograr una slntesis de una cult ura bi e n imple mentada que enriquezca la par t e pró c tic a? M.P. Supongo que si. .. M i ra , ante t od o p o r q ue tengo neces idad de f an t asear o de e x p lica r m e a mi mismo cosas en té rminos de ac ció n . Yo que ri a ser una pellcu l a , no querla ser una person a . Cuando era chico el ideal era ser de celu loide pa ra ser invulnerable y que t u h is t or i a y a .e stu vi era ah l, her mosa mente contada y ba sta , q ue no e s tuvi e r? en las ~anos de ningún h ijo de p u ta q ue te pudiera arruinar l a vi da , qu e y a estuvi~ r a todo resuelto de an t ema n o . Estó e l p roblema de defenderse , que para mi es un prob l e m a rnuy gra nd e ; yo siempre recha cé la ag res i ón , la au torid ad , ¡la fuerzo me p arec i ó a s! e l d i a blo! Pe ro p o saba que pa r a sobre v iv i r h a bla también que defenderse . Ent on c es l o cu e stión d e la de fens a me motaba. Por eso _q ue ri a ser p e llcu lo.


• • •

R.O. ~uand.o .1~ 1 La taición de Rita Hayworth

me pa r ec1~ re:v1 v 1r el haberme criado en un pueblo p equeno Y el haber util i zado el cine también co mo un medio de escape sobre t oda esa r ep r esión de la v i da cotidiana todas las imp osic i ones de la famil i a matriarc~l. ~.P. Sobre eso hay algo que quiero seña larte . El c!n e de Hollywood , que pued e ser tan reaccionan ~ en un contexto , com o Europa , Par i s , esa m 1sma.pe l fcula vista en un pueblo d e la pampa argentina puede ser subv e r si v a por el modo en que , po r ejemplo, se enaltece la figura femenina en u n .m e d i o m a ch is t a don de 1a m u je r es t 6 m u y ., s ometida y desvalor i z ada ... una Greta Garbo teni a una carga muy espec ial.

R.O. ¿Dirias tú que hay una intención en .. tus nove l as de llega r a una form a mós popular? M.P. Sí , eso siempre me lo h e p rop ues t o , pero es po rque a mi me gus tan los gé n er o s POP , porque v engo del cine. No es una cosa d e programa, si no que yo hago esos géneros porque son ' los q u e s iento. Ahora , yo te digo, por otro lado , creo que el POP puede enrique ce r muchQ la no ve la y e c har luz sobre ciert os problemas, pero con un e f e c to casi retr ospec tiv o. Digamos , en general, l o s escri t ore s , la gente que estó con los p roblemas de estil o y d e e xp resión personal no vi v e con mucha c l a rid ad el presente , tiene menos sentido de lo actual. Yo tengo , por e jemplo , refle jos muy lento s . Inte rpreto una cosa que ha sucedid o hace tiemp o mucho mejor q u e algo del momento. Por eso me parece que si bien todo este boom de la novela latinoamericana es halagueño para nosotros , que nuestra lengua sea objeto de t odo este trabajo, no creo que tenga un gran efecto pol ític o , como se p r etendió . Es d e cir , eso es una ilusión . Ojalá f uera así. R.O. ¿Cómo te sientes ope rando dentro del c ambio social? Crees que la literatura es un ap orte? M.P. Si , pero es un aporte modesto; no lo que se pensó en un momento que, bueno, lo s escritores eran como guerrilleros. Yo creo que Boquitas Pintadas e s de las p ri meras novelas en l as qu e se e mpiezo o hablar de uno liberación de la represión sexual que t iene que venir dentro del ca mbio. El cambio se v a a dar en todos los niveles o no se v a a dar . M.P. Lo represión se x u a 1 es u na de las a rm o s pr inc ipa l es del capitalismo. Paro mí está cl o r l si mo . Reducir la mujer a ob je to de modo que e l h o mb r e no sólo tenga el t ec ho y lo comida sino l o t ercera gran neces i d ad , que es el se x o .. . en t onces comp r ar la co mpañera , así. Es bós ic o que la gente tendrla much í s imo .meno~ s ed de poder s i hubiera un juego s e x u~I l i bre, s 1 hu biera lo posib i lidad de tene r rel aciones con cu a l quier que se te cruza en lo ca lle en e l oct? , e n cualquier momento , ¿no? Por que eso dorio uno b a s e de satisfacción diferente . Lo gente está

R.O.

tan t on f rustrado en e s e senti do ¿ v erdad?

"

R. 0.P u es si tú ves lo represión se x ual como uno de las armas del capital is mo y tus novelas ata.c an lo represim se x ual , entonces quiere decir que es ve rdaderamente una labor polltica lo que tú estás realizando . M.P. Sí ¿pero cuando v a a causar efecto? En realidad yo veo m i s novelas como una tarea de desentrañar mi s terios argentinos : ¿porqué so·· mos a si?, ¿poqué esto y no lo otro? Me porecfo que e l lenguaje de la gente , asi, como vehfculo de s icologia , era muy útil y me tiré mucho hacia ese lado. R.O. ¿Te parece que la repre s ión en los paises nuestros se maneja también a nivel de lenguaje y la separación de clases?. M.P. Si, claro , por eso a mi en cierto modo la cursilería me resulta simpática. En la cursileria · del lenguaje , cuando el lenguaje es muy recargado, veo que hay alguien ahi que está queriendo expresarse, ¿no? La cursileria argen tina a mi me sirve. De hecho , e s preferible que lo s primeras generaciones de argentinos no hayan tenido en la casa modelos de lenguaje sólido. Entonces se ha aprendido la lengua como se ha podido y de los modelos mós increibles : de los subtítulo de la s pelfculas y del tongo . Hay cierto momentos fuertes o dramáticos en que la gente habla directamente en tango y a mí eso me enternece bastante . Lo veo como una nece s idad de la gente de expresarse y elevarse, es decir , queriendo expresarse a alto nivel,. Bueno , s i los modelos que tuvieron a m an'o fueron pobre s, pue s paciencia, ¿no? No es culpo de ellos. A ni v el de lenguaje yo puedo perdonar ha sta a la clase media. Pero es en la acción que la c la se media se pone tan terrible , porque es tan calculadora y tan fria . R.O. En Buenos Aires Affair comienza a tocar esa frialdad de clase, ¿no? M.P. En Boquitas pintadas, esa cosa de actuar siempre a base de cálculos . R.O. En Boquitas pintadas hay un romanticismo en los personajes que es muy diferente a la frialdo de Glodys . m.p. Si , pero en Boquitas pintadas, ffjate cómo actúa Nené con la Raba . Es tremenda; para que no cuent e que no tiene mueble s deja que esta pobre chica que no conoce a nadie quede sola en Bueno s Air es, cuando ella podria ayudarla un p o co . R.O. ¿Qué escritores latinoamericanos prefie re s ? M.P. Má s o me nos , no leo mu cho, pero de lo que conozco los tre s que más me interesan son cubanos : Lezama, Cabrera Infante y Sarduy, que son los que más trabajan con el lenguaje R.O. ¿Por qué viviste en Nueva York? M.P. Cuando empecé a escribir v i vi a en Roma y trabajaba en cine . Era un trabajo muy irregular y yo quería un trabajo que me llevara ciertas hora s, que no me exigiera nada y que me dejase tiempo libre para escribir . Entonces como nunca habla estado en Nuevo York y tenía muchisimas ganas de venir , en el 1963 me v ine para acá y estuve aquí cuatro años y medio.

R.O.

¿Poqué perdiste el interés de trabajar en el

cine?

M.P.

Ah , totalmente. Eso fue siempre un error. A mí lo que me gusta es ver cine, ¿no? Tengo dificultades para trabajar en equipo , en colaboración . Además el cine te promete muy poca experimentación y a mí esa es una de las ~artes de la literatura que más me resulto, que popés hacer y rehacer cosas y en cine es imposible. Es ·que tengo ciertas in se guridades básicos; o o lo m e jor es que soy perfeccionista. No me gusto estar obligado o dar lo mejor en uno tomo, resol vie ndo una escena de un modo. Ademós en cine hay que ser autoritario y eso es fatal, yo no puedo , no me gu sta ser autoritario . R.O. ¿Eres antiautoritario? M.P. fl!le parece que la fuerza es fatal, que asumir el rol fuerte ... creo que hay que llegar a otra co sa, ¿no? Si se desprestigia la fuerza , creo que empezamos a entendernos . Después de lo de Chile , ya cualquier cosa . Antes de lo de Chile te hubiera dicho : bueno , las cosas v an bastante bien ; pero después de eso ¡y que todo el mundo se hayo quedado lo mó s tranquilo! Se ha atrop e llado un gobierno elegido por el pueblo y se ha he c ho todo ese desastre y los demás gobiernos lo han reconocido, es uno coso que no se puede creer. ¿Co n cual de tus tre s no ve las te sientes

R.O.

mó s s ati sfecho? En general la gente prefiere Boquitas pintadas . Pero yo siempre le tengo especia 1 cariño a la última. En realidad toda s tienen lo mismo, pero es que así como que te tranquilizas de que no has entrado en decadencia . R.O. ¿Cómo te sentiste esos c uatro años en Nueva York? M.P. A mi Nue v a York me resulta s iempre muy estimulante . Veo qu e aqui hay siempre gente lanzada al cambio, experimentando mucho y quemándose sin ningún cálculo de c lase media, s ino que arden en la vida. Eso me resulto muy simpático , viniendo de un paí s de clase media así muy cool eso me resulta estimulante. Además aquí hay para mi la po s ibilidad de ver cine v iejo que no tengo en otras parte s, cosa s importantes clase b. R.O. ¿Dónde vives ahora? m.p. En ninguna parte. Ultimamente he viv ido en Bueno s Aires pero ahora sentí la nece s idad de pasar unos mese s fuera y me v ine aqu i. R.O ¿Qué te ha parecido el fenómeno puertorriqueño de Nue v a York? M.P. No he tenido mucho contacto con puertorriqueños aquí pero me parecen gente muy vital , muy e s pecial y muy distinta a la gente de la isla. He ido v arias veces a Puerto Rico y me parecen la gente más dulce y menos agre s iva del mundo. Acá cambian muchisimo , pero . por l o mismo me parece una cosa muy especial , muy primiti v a , que me parece muy fuerte . R.O. ¿Conoces l i teratura puertorriqueña? M.P. No. R.O. ¿Porqué te parece que los movimiento s de liberación social se pongan tan reaccionarios cada vez que se trata el punto sexual : inclusive que lleguen a defender una posición de puritanismo s imilar al de la igle si a católica y al del partido comuni s ta? M.P. Al endurecimiento , creo . La gente que · lucha (esto es muy feo , no se si tendría que decírtelo ) y que estó decid i da a morir , en cierto modo niega la posibilidad del goce . El gqce viene a ser una cosa que estorba, porque lo que importa en este momento es dar la vi da por cambiar el régimen , tal vez sea el único modo ; una actitud asl , casi suicida . Ahora , una vez se establece un régimen socialista , no ve o porqué in s i s tir en la repre sió n. Personalmente, yo creo más que nada en la bise x ualidad . La liberación sexual es la posibilidad de goce con una prsona, con una mesa , con cualquier cosa, porque el sexo es el elemento de juego que se tiene para alegrar lo v ida . No veo conflicto entre mor x ism 0 y liberación sexual.

M.P.

11


wow what a risk i am talk ing wow what a mistake i might be making wow what a way to spend the night wow what a down if this is not right i will have to t a lk to myse lf sooner than it says below my belt when i urinate it will have to be with a little help from my frie nds my summer outfit will cease to fit oh shi t oh shit no man or woman will sleep with me when i start talking t o myself

- COUNT DOWNt he coast is clear only citizens from out of space can see my face is safe to dial the wrong number i will talk to whoever is or is not home an empty house is necer alone the walls are always getting stone the núnd on the table is forever blown the wind has ears nothing disappears the clouds want my autograph now in case something should go wrong i deposit the dime i nt o the slot the mandatory dial tone was heard the traffic stops

RED CROSS

+

NEGOCIADO DE INVESTIGACION FEDERAL .. . 765-6000

CRUZ ROJA NACIONAL AMERICANA Emergencias y Desastres . . . . 725-9046

f .B.I.

where · wrong numbers on one hundred roam together something in the light i forgot street of the weather i meet this if whoever they call cosmic comrade doesn' t answe r who informs me they will talk i am spaced-out to them regardless i inform him of where they are at he is spaced-out they will be heard we inform us by who is not there we are spaced-out & after we if who i ~ not there carne to that is somewhere else & who knows agreement we went maybe i never left on to argue the apartment about who wi ll & who knows be the first maybe the first floor one to crash is on the roof & after we reach & you have to no agreement s tay real high opposi te directions to get that low separated us & who knows who was talking maybe i neve r coherently woke up from about silent films the last time inside the i was unable telephone booth to fall asleep whe re you put many hangovers ago the receiver & who knows to your ears maybe we are not & s uicide prevention what we see bureau comes on spontaneously when we look at the other side inside the of the other side telephone booth of the one eye núrror where eight núllion on the speechless door elevator pills under the frozen floor· make it impossible & who knows for anybody maybe this is t o dial the the recording numbers correctly that has been inside the & who knows telephone booth if the mission was where another to talk to yourself telephone booth can be heard & seen at the automat operator jumping up & down keek dropping screanúng I HATE THE SKY everything until I HATE THE GROUND furthe r notice

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POLICIA - . . . :· 343-2020

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another telephone directory has been committed automobile accidents are heard f r om one end of the city to the other lightning strikes eve rybody who is outs i de the telephone booth senior ci tizens throw infants out of their cradles & climb into them operator li s ten keep dropping this is one of those new inventions where you deposit the dime befare you hear the dial tone i am frighten i have never done anything like this befare in my li fe there is no way- out i do not want to t alk to myself

BULLETI N BULLETIN

step right up telesc:opes t o see the holy ghost vo ices from somewhere else informs t he crowd inside t he telephone booth l ocated on l os t memory lane across the s tree t from t he mis sing side of your brain about to explode above & below ove r the radio the music stops

hello bello bello bello hello hello he llo

World Communications

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see you l ate r ope r ator i cannot te l l you what s i ze sboes ·my t angue takes if t he call h ad gone t hr ough i coul d h ave given t h at info rmati on to you af ter it was given t o me by whoever whereever h owever but never nún d i am still where i started before losin g my last d:lme trying to !acate my whe r eabouts so i can invite my f riends up or down t o my r espected floating gr ounds so we can do t h ings t oge t her

DEPOSIT ANOTHER NICKLE IF YOU WANT TO KEEP TALKING

why should i? i have not said anything yet ope rator i know we just met but i have t o tell you t bis at tbe risk of having you never talk to me again

FUCK YOU

& the one who interview you for the j ob

PEACE BROTHER!

.. iY ya está!

operator what went wrong ? i am talking to myself wbo was there & who was not t here was somewhe r e else i thought you was my f riend i have more confidence in you than i have in elevator shoes plastic surgery & social security ( ope rator feels complimented & decides to say something) give me your name & address & we will mail you the dime you l os t cha- cha - cha (was all t be operator had to say) i do not have the information it was never at my disposal i come from many places inside my face you will find many faces i 1ive inside & outside myself eve r y second my name is something else i move around but can always be found below my be lt 24 bours a day aw ake or asleep

pedro pietri

so i hang-up the telephone because i do not speak anymore foreign languages

NOTHING HAPPENS

so i try talk ing iñ greek hello bello bello bel.lo bello hello bello bello hello hello hello hello hello be ll o

NOTHING HAPPENS

so i try talk ing in italian he llo hello he llo hello hello hello he llo hello bello bello

NOTHING HAPPENS

so i try talk ing in french hello hello hello hello hello hello hello hello bello hello hello hello hello hello

NOTHING HAPPENS

so i try talk ing in spanish hello hello hello h e ll o hello hello hello hello hello hello

NOTHING HAPPENS

hello bello bello bello bello bello he llo

READY AIM DIAL

THE very IMPORTANT TELEPHONE call it looks like in manhat tan this time OUT OF ORDER POWER they are really emergency ward trying to capital of blow my mind the planet earth with sorry operator they out of order signs are screwing you the kind up the dial tone you will fin d is not your f ault when you try everybody' s talking to call up to nob ody when somebody from they make public public telephones telephone calls in new york city from wall to wall whose citizens abstract windows could care l ess artificial flowers they went right atomic aspirins ahead & dial air pollution & talked to who mass confusion ever they was false alarms calling & said allergic to green prefers nicotine what they said without saying it ac & de mentallity i wanted to do sperm is never found on the headlines the same thing is all about dying but i was not that is all about crime heavy or light yet ye rte rday rapes to have long tomorrow repeatedly conversations traffic lights with empty spaces collapse on you never know fire hydrants when to hang-up where street birds operator drop spend the night whatever you are announcing doing inmediately bird shit & pay attention in your soup to whats happening bird shit above & below in your spit l ike i don't know bird shit what subway train in your dreams station i got on bird shit but i do know in your shit it was something ar the other street canned bird shit sold at supermarkets i got away from central park special to go beyond "today only" the first floor bottle water from to make penn station a very important bus terminal telephone call

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SERVICIO SECRETO FEDERAL . 763-6363

DEFENSA CIVIL . ..... ........ 724-7962

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Se Hacen

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A la Medida ~~~~~~

A l as

Cuando t erm iné la universidad me empleé como vendedor en un~ empresa import ante, (en la que rápidamente fui escalando posiciones). Planeaba llegar al d ía de mi jubilación siendo dueño de un número cons_iderable de acciones en la empresa. Eso me parecía mas seguro que los n esgas que amenazan a cualquier nuevo comerciante. Pero mi suegro murió inesperadamente, legándome en su testamento su próspero negocio . As í es como de la noche a la mañana, me encontré siendo e l propietario de la más grande tienda de alas en el país. Mi suegro fu e uno de los pioneros del ramo. Empezó vendiendo alas en una bout iq ue de moda a jóvenes ricos y extravagantes, qu ienes dieron "al vuelo" , el prestigio de un deporte chic. Gradualmente las alas fueron adquiridas por un público diferente. Oficinas las compraban para sus mensajeros. Estud iantes para ir al colegio, hasta que finalmente reemplazaron a los automóviles. As í es co mo mi suegro, siendo uno de los primeros concesio narios de las fábricas de alas, pudo amasar unos cuantos millones. Mi pri mer año en la tienda fue relativamente fácil y agradable. j Las ún icas difi cultades que tuve, fueron provocadas por un decreto del "DE PARTAMENTO DE SEGURIDAD DE LA POBLACION ALADA". El anterior hab ía estipu lado, que las alas para niños debían estar diseñadas de manera tal, que no pudieran sobrepasar un límite máximo de 50 km. por hora. Una medida adecuada si se considera la cantidad de accidentes ocurridos a la hora de salida de las escuelas. Pero los párvu los no quisieron comprender y rompieron miles de pares dealas recién estrenadas; y como estas tenían garantía escrita por un mes, hubo que reemplazarlas. Pero las pérdidas que estos hechos causaro n fueron compensadas por la gran demanda de nuevos modelos. Alas de f iesta (con lentejuelas o bañadas de oro). Deportivas (provistas de 10 velocidades). Desarmables, cabían en un bolsillo. Juveniles, p intadas con brillantes colores o retratos de cantantes. Cuando un joven y progresista poi ítico, ocupó el puesto residencial del país y prohibió el uso de automóviles y bicicletas, pasé a integrar el grupo de los poderosos capitalistas y me compré la fábrica más importante de alas. Confieso que se me encogió el corazón cuando vi por primera vez a mis obreros. Compon ían un cuadro bastante triste esas escuadrillas de ángeles raquíticos, abrumados de trabajo en cuartos irrespirables. Habían perdido toda la redondez y la blancura de los primeros ángeles llegados a la tierra. Usaban las arpas para apoyar sus hinchados pies y ya no eran ni siquiera rubios, quizas el vapor de las máquinas los había engricecid o. Por eso y porque el nivel de producción iba mermando, (aunque casi imperceptiblemente) instalé aire acondicionado en toda la fábrica y tambien micrófonos que transmitían música de salmos. Por estas mejoras, la prensa me señaló como el responsable del desastre que aconteció despues. El nivel de producción se estabilizó, mis ganancias aumentaron, pero aparecieron en escena competidores peligrosos. Empleé entonces a un equipo de diseñadores, para que crearan algo novedoso. Así es como produje un modelo de alas <'Xlra livianas, que resu ltó un completo éxito comercial. El público las prefirió porque recién con ellas, el volar fué sentido como una actividad completamente natural. Ningún peso en los hombros, permitiendo la amplia soltura de movimientos. No más molestia, que un par de cómodos zapatos. Los médicos las recomendaron como las más saludables. Las ganancias eran fantásticas, pero para producir el nuevo modelo, a un precio accesible y considerando que, el costo de los mat eriales, era más caro que e l de las alas pesadas, tuve que exigir a mis ángeles un nivel mas alto de producción. ... Por aquel entonces, si mal no me acuerdo, un delegado del " Sindicato de los Angeles de Sudlandia", visitó la fábrica. Ento nces em pezaron a circular panfetos titulados. "ACASO SOY EL GUARDIAN DE MI HE RMANO RICO?"' " LA DISTORSI ONADA HI STORIA DE LOS ANGE LES EN LA BIBLIA", "EL ANGEL QUE LE ROBO LAS ALAS A UN HOMBRE", etc. Un día los ángeles me amenazaron con ir a la huelga sino cumplía con una serie de demandas tan exageradas que por poco, no implicaban e pleno gozo de los derechos del ser humano. · Prometí cu mplir con la mitad de ellas, y volvieron a trabajar. Pero no quedaron satisfechos. Así pasó un tiempo entre tires y aflojes, hasta que llegó el mo mento en que quisieron apoderarse de la fábrica. Llamé a la policia y en ese m ismo momento, levantaro n vuelo como una bandada de pájaros migratorios. El cielo se nubló de ánqeles. Tuve miedo de que se llevaran al cielo co nsigo pero lo daiaron La pol icía no pudo hacer nada, después de todo e;taba provista de alas artificiales, que llegaban a una limitada altura, no co mo la de los ángeles. Todas fas alas hab ían sido program::irl<ic; par durar un mes solamente. Por consiguiente se t omaron med idas oar atenuar el d_esastre inevi_table, pero sirvió de muy poco. Medio munao quedo paralizado, ocurriendo toda clase de calamidades, por falta de medios de transp_orte. . Fui acusado co mo e l responsable de todo lo ocurrido. Ahora humillado y abandonado por mi fami lia, trabajo como barrendero para so~revivir; un trabajo denigrante especia lmente desde que la gente camina por todas partes y los prim~ros carros con caballos reaparecieron.

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. . . reclamar Hemos perdido el nombre del autor, favor de

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ola No esperaba que vol .

~ Por fin m_e ha dej~d~ 5 q~e me arrastró por vei viera_ ~espués de cena per? no solo volv10 s1n~co. Mis fuerzas se vannte Paginas más. r,

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Esta completamente 1 ,, mismo. Y total ~ agotar rnuy P t P ro babl emen te mañan" , tra para reemplazarm a el que· le im ront o1. Segu~ame~te buscara a ~almente me cansa rn:~ . por a. No se que es . 10 que ~¡das de trabajo o la tensi ·si el d~sgaste físico de horas y h_oras mterrum ,,,; cuerpo cuando él se a on _nerviosa. Porque vibro con tod~sadez de ese adjetivo ine~~s1ona con una idea. Me exaspero por la p r11itida más allá, y que table. la ansiedad me. desgarra por la coma! 0 Y sigue. no Puedo retroceder a colocarla, porque él s1~r: soy susceptible a sus em . P r Hay que ver que no so s de sus personajes Ti oc1ones, sino que lle o a enamorarme de alguno 1 , terrible dest: ernblo de miedo al pe g nsar que e-1 pue da ·impone rles. a gunb go estoy ino · 1 . · sim em ar , co aborand 0 N0 d e b eria queJ~r~e, ue indudablemente, ere ~n la creación de una novela fantast1ca, C1 es me sie t 0 o, Pasara a la posteridad Tengo que reconocer que ~ec iles de i"t orgullosa, viendo como d~ la nada, en el vacío del pape ' m e ras se acomodan entre una y otra. quisitas-:> s·1 Mir~n las may~sculas, no son ex · · fuera por mi, todo estaría escrito en mayusculas. Pero, muy po~as ve?es puedo deten_erme P~ra complacerme con el producto de m1 trabaJO· H~y que se1uir Y segui~; a veces ocurre que dos palabras nacen al mismo tiempo Y.ª ortograf1a se resiente y ha ue retroceder a todo vapor para corregir el error, sin distraerse de y ·qd como p_a ra perder el ritmo del argumento que se desliza como~=~~ d~ manantial. Otras veces él se detiene, sin saber como continuar y ay1 y ' d 1 ' · , o no me permito la indulgencia de un escanso, !1"'e as arreglo para sugerirle ue me ordene escribir cierta palabra, que se, porque realmente lo con q · · ozco que va inspirarle un par de cap1't u 1os nuevos . Reconozco, que eso no m~ exige demasiado, porque . se trata de una novela fantástica donde cualquier cosa puede ocurrir. . La gran desgrada, es que empece a trabajar · . "bT d para él , recien al co m1enzo del capítulo decimo y estoy 1mposi 1 ita a a leer lo que yo h escrito. Es una verdadera agon 1a, a veces envidio la vida de not e lapiceras, por ejemplo las d~ aqu_ellas que sólo escriben suma~ r:~ cheques. Pero, debo aceptar m1 des}1~0 de lapicera pobre, de corta v·d 1 casi diríamos, proletaria. A pr?pos1to de corta vida, · siento que ~¡ sangre azul se acerca cada vez mas a la punta de mi único pie. Justo ahora, que el fin de la ~~vela se ~pro~ima. Nunca sabré como él termina, la novela. _Nunca ~abre el destino fmal de aque1 personaje, que yo misma me atrev1 a sugerirle. Tengo que contentarme solam~nte con la vista de las huellas que h dej~do al bailar con alma y ~ida sobre un desi;rto de papel. y aú~ sab1end? que _la gen~e qu~ leera. la novela, lo hara en libros impresos y no sabra de m1 creativa ex1stenc1a. Mi aliento me esta abandonando. Indudablemente este es mi último baile sobre, pap...

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Vienen a velar a este polaco en un prostíbulo, ~..-'···---.·....~::.,..~::.:'._.."~~;;~~;c 6fl cirios por Anirr as, é'eos por Lamparilla, pequeños reclinatorios ··· ··· ·-~.-.;.,:-.;.~=~~-··" '" · (forrados de púrpura por Zanja, y por la calle de Jesús Peregrino asechan al judío despojado del (Yugo siete veces numeroso de la cautela, se murió redondito galopando de una embolia sobre la grupa de (Amalia Batista ah qué bayucero fue el polaco, no cesaba de llorar aquel Peljovich todas las tardes austeras del (domingo, cuántas veces maricona Josefina hizo tintenear ante el judío oro (m acizo de dijes y cadenas cómo corría la cerveza cuando el judío monedero desataba la sobada (gavilla de los pesos, y ahora se moría gimoteando pedidos en el traspetio de un prostíbulo, lo velaban dos guardias de Batista,

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y putas compasivas de ropón floreado fingían no cobrarle a Peljovich (la pem'.ltima codicia de los pechos,

y el polaco 11 oro'- .toda• esa noche por todos los bares de La Habana, -

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v hábil maricona Josefina enredándole guirnaidas'~~l;~.~-?~.r.·:;>'11\~~1!.W~-~-~•.;, /f?~~~-~~'-=-<?~1. ..,,.•..

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Hab ía que ver a este emigrante balbuciendo verbos de yidish a español, había que verlo entre esquelas y planas y bolcheviques historias (naufragar frente a sus hijos, su bochorno en la calle se parapetaba detrás del dialecto de los aallenos se desplomaba contundente en el andrajo de sus dislocadas conjugaciones, decía va por voy, ponga por pongo, se ingería las preposiciones, y pronunciaba foi, joives decía, y la calle resbalaba por la risa, . suerte funesta déspota la burla se despilfarra por las esquinas, y era que el emigrante se enredaba con los verbos, descargaba furibunda acumulación de escollos en la penuria de los (trabalenguas, hijos poetas producía arrinconado en los entrepaños del número y (desencanto de las negociaciones, y ahora sus hijos lo dejaban como un miércoles muerto de ceniza, sus hijos se marchaban ligerísimo nilvanando castellanos, ligerísimo sus hijos redactando una purísima sintaxis, padres e hijos dilatando la suprema exaltación de las palabras, númedo el emigrante se encogía entre los últimos desperfectos de su (vocabulario rojo, último padecía para siempre impedido de regresar a las lágrimas del (N iemen, fin de Polonia.

dibujo.-carlos maldonado

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Paternalismo

EL PAPA ES HOMOSEXUAL !

Yo n o soy uw n o mbre cruel Tod o Jo contrario Par a d eci r la verdad yo soy el h o mbre m ejo r inte n cion ad o del mundo Soy incapaz de m atar un a m osca Me d a escalo frío E l sólo pe n sar en un p obre p ajarillo Des p ed azado p o r un a ve de rapiña Más aún: me en canta la música d e Bach Fíj ense q ue mi dich a m ayor Es ob ser va r las m ariposa s multicolo r es P osándose e n las flores d e mi j a rd ín

El tambor mayor de la cristiandad fotografiado acariciando a su confesor Complot comunista asegura L 'Osservatore Romano Los enemigos personales de Su Santidad inician rumores infundados a través de la prensa sensacionalista para desprestigiar la religión y el clero Me temo que la noticia es cierta declara Su Eminencia el Arzobispo de Bolivia Hace cuatro años -agregafui invitado a una misa negra t>n las habitaciones privadas de los carde nales en la Santa Sede. Su Santidad, borracho disfrazado de Cleopatra gritaba una y otra vez a voz de cuello .. ME CAGO EN ora pro nobis

P e r o n o d eb o confundir l\'l~ s sentimie ntos per sonales Con mis d e b er es p ar a con mi pueblo -Qué miís se quis ier an mis en e migosOeb o p or lo tanto Se r com o un estricto padr e d e familia la disciplina es indis pe n sable P a r a preser va r el s agrad o d e r ech o d e la seguridad de la patria

01os··

Claro que todo e sto es mentira pero ¿y si fuera verdad '~ si en verdad los cardenales vivieran e n palacios y vistieran largos trajes de colores si en verdad la iglesia cerrara sus puertas al hambriento si en verdad viviera del miedo y de la supersticim de los pobres de espiritu si en ver d ad la iglesia católica apostólica y romana se cagara en dios La. moraleja de la historia es mas vale una mentira blanca que una verdad negra Y de la superstición d e los Pobres de espír••tu · dad sm en verdad si en ver . . . . la sant d . lesia catobca apostolica y romana ama re 1 g se cagara en dios. La rno lústoria e s . l'aleja de la blanca mas Vale una mentira que Una verdad negra

mi celd tiene s ~ aJlcll 0 d al por ºc~ls pies de ocflil?l e to . •to de largo y s a tiene ll ¡JJ)tl un h lt camastro d ll:co en la pare tifÍ'lª de g asser ~oª t'eMica de una rfl cP) ªl\\lloco lo conot' E _,orte n el lQ da til os hay n. llro que , •o-' . . fi lllQ d teieJ. Je mu1eres m nid eros e b e:; <l.d de noJJl r .

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Pued() et" 5 muros todos l l'ecitar de JJlde Jºtra difer ente ()s ffitÍS Je cad a llQ gra Jl cenos p e rsonales polític () escrito co p5 ()s r e 1·1g10 . sos 0 e ña ventanilla Tamh¡~ e~ de otro edificio 0 cedor del solque di\ ~ hay u~ª por el() 11 acia el iJl ~e11 un P(),)_Qde penetra ' "() Pegajoso Jejos en el piso Hay s~ 'li.> 1cinc() t~llta y dos 1 ~lt rnal esta No, ll() .tudiante común Soy Stltt~Stoy presO•.tJ i' y corriente Plernente tJ artos t•n ºti() rm1tor1os 5 10 de ul\() de los taflt0 v ;versirlades 5 11 de Ul\\\ ~e los taflto:; .> ' de est... ~e 1 . t 9 flt9 Jt' 'O as . t" llaís de ,11ie

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Bas tante es fuer zo (n och es s in d o rmir, alu r.inacio ncs, pesadillas- ) Me costó llegar d o.nde h e llegad o Sacrifi cio s in cuenta luch a ndo contra el caos Contra la d eso r ganización vo soy un SELF-MAD E MAN arriesguémuchas veces mi vida personal P o r el bien estar d e mis co mpa trio tas ¡Asesino ! m e g rita ban los traido r es Per o na.d ie m e vio a pre ta r j a m ás E l gatillo sobre victima inocentes Auellos que murie ro n Siempre fue r o n ejecutad os con jus ticia Y d espués d e nuestro triunfo La ley y el o rden 'se impus ie r o n e n P,} ·pms H os pitales se con struyer o n , pue ntes·. Escuelas ta mbié n , se con struyer o n au! '"tJlÍS(as, casas G r acias a la inver s ió n d e ca pita les extr~j eros Nu estro ej é r cito cuenta Con lo más mod ~rnos eq ui pos y arm a m é ntos Par a asegurar así t la ..de fen sa d e nuestro p atrimonionacio nal Nuestra industria es tá flo r eciendo Nuestro país está florecie nd o Los ene migos d e la patria T r a tan d e d esacr editarme A través d e la prens·a sen sacio n alis ta extranjer a De los r evoluc io na rios d e b ols illo ¡Gra cias a Dios Que a quí tod avía p od e mos contro lar la prens a par a inanlt!nerla libre d e e le m entos sediciosos De insurgentes qu e qui e r e n e nven en a r La m e nte d e nuestros con ciudadan os con falsas pcomesas confiad en mí Hijos m íos Hijos m ios No tem áis Yo estoy aquí Dejad que os g uíe · Hacia una libertad s in libertinaje h acia un a verd ad er a r evolu cjón Sin derra m amiento d e sangre Hacia un futu ro m ej o r Confidad ·en mí Hijos míos yo estoy aqu í Dej a d que os g uíe

Patricio Lerzundi

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Cuando l~s gaviotas asustadas los vieron partir hacia las especias, t'I sol d e los Incas e mpezó a llorar. Era el alo1irante Cristóbal el que estaba en los barcos era la Sent.aMaria La Pinta La Niña Era e n el puerto de Palos donde se empezaron las rutas hacia los colores d e las frutas y el oro de las montañas. Era d esde ahi donde los españoles cruzaron el agua d e l océano con las voces d e un Cristo loco entre sus ombligos y sus gonorrt· ica-.. ' Morian d e sed y de hambre por e l camino salado d el Atlántico y sin embargo seguian mordiendo las banderas que traían como lobos como lobos llegaron con grandes dientes listos para violar virgenes y asaltar el culo de los . .n· .. ·. animales. · .-:··: : )~ listos para romper las serpientes emplumadas d e los _,_ ... " ....;.:~ =... indios y d espues leer los salmos y derramar agua ben .(-':: . .. • . . ' .':'\~:·t dita e ntre los asesinados .\('.·' . . . ~ . .': .\ ~:7.~.. A'-w::~.-:- .. .. : . '!f . ..:::.: LOS ASESINOS Y LOS ASESINADOS ~ ·-~/;,~~~:::·: LOS ASESINADOS Y LOS ASESINOS.

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Una gran lepra d e cruces en el maíz d el. sol una gran tristeza d e la tierra que escucha los gritos d e los hijos de l orégano Un gran ruido d e sal e n los mapas de Cristóbal Grandes colores d e ananás en los viajes futuros d e Cristóbal Grandes premios d e reyes para el almirante Cristóbal que traía las frutas y a los indios que sabian la ruta hacia e l azúcar. la mística y técnica profesión de los cartógrafos Lenguas y piernas apaleadas para gritar leyendas milenarias.

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Asesinos convertidos e n gobernadores d e aguacates Y. plan tas. l eyendas milenarias que hablaban d e ciudades de oro, d e pájaros m etáli 1 • cos que alguna vez volverían. ruido de los caminos abandonados • La tragedia d e América acababa d e empezar. . 1 ' Las historias decían que el sol de bía luchar todos los días con estre · '· llas que e ran cadáveres para poder brillar, decían que el sol ven da •. todos los d ías d espues d e luchar. Las estrellas cadáveres y el sol. Los cartógrafos e mpezaron a m a rcar en los mapas las posibles ciudades de l oro. Cristóbal Colón tuvo una lora que n o era el pájaro que gritaba su Ahajo de ella las tribus errantes buscaban peces y pájaros y no mbre. Era su amante verde. h acian e l fuego para celebrar la h ermosa comida que la tierra la Cruz se levantó y llegaron más barcos con marineros que soñaban prodigaba y cantarle a los ríos. con la muerte matando,. Los loros salían de la sombra de la selva para espiar y repetir El pimentón viajó cuidado y apretado. los a los otros animales las cer emonias de la fertilidad de los hombres peces carniceros lo vieron pasar d esconocien del maíz y su universo de cosechas. do todo el sabor que d ejaba en las le nguas. Era el m ovimie nto d e la armonía en los días de simple alegria, '• .' . . . . : · 1 E l pimentón viajaba hacia los r eyes, sin. saberlo viajaba apretaEran los días con la luna y e l sol '. . , do, r odead o ele historias, rodeado d e agua. Eran los días d e los padres y los hijos 1 pimie nta, pimentón d e las hachas de piedra 1 orégano, pimie nta-pimentón. y d e los primeros cantos. . Los mapas también mar caban la brújula picante d e las especias oréganos e n flor Cristóbal les dijo a los reyes que los papag ayos . , .. : .....·_. : :. ': 1 oréganos en flor oréganos en flor. y los hombres er an h ermosos. . . . · . . ·. . les dijo que teman la piel de color canario · · · : ,,,, les dijo que les preguntaba por el oro /--: · . · : · :.-.:.:~:.;~'. olor d e flor d e oréganos. que les dió bone tes colorados y vidrios verdes a los indios ;. · · : .':.~.. Nadie sabe a q ue hora llegó con los mapas y los regalos para todos, pero Cristóbal durmió mucho y no soñó con las historias, que los peces eran como gallos · .:.~· que habia aprendido del otro lado d el agua. soñaba con más agua que el viento e ra muy ancho. ' .~..... · ·':-.....,,. ; :· ·. . . .• 1 Cristóbal hablaba d el olor más dulce del mundo. ·~., >-~ .I·/. : ·_. · .-. ::. · . ;;con toda el agua d el mundo. eran diluvios los sueños de Cristóbal cuando volvió del otro lado del agua. Cristóbal escribia hacia que rumbos lo llevaba el viento . •, .._••.·. ~~·~'· E l viento del sur y d el este Y el agua. .......;;:.;,. ·, . .'cristóbal era un pez. d e rep ente las mujer es consultaron a los y el ancla perdida d e Cristóbal en la noche que llegaba a las islas ·. ~~ .. , . brujos. Las llagas aparecían en sus bocas y en los orines d e los siguie ndo a su brújula ....... "'?-:: ... 1 hombres. ~ ~ ··· · ~ , ,..~ Los conquistadores sembraban pus en los genitales ·~-~ ~· · f~. .~....';!\·~~i~~···· ~~ ··~~ entonces la mama-coca en los ritos andinos aprendía a n ombrar a .· ·• <.·~-:. ......... ~· .... &¡·~~~ las pestes . Con pus en los genitales se hicier on semillas .. '·-. .,. • .:·.: ....lj horribles en los vientres y los opas e mpezaron a nacer. .. Los que se quedaron Des pués fue el agua ardie nte y el látigo y la bús queda del oro y la plata en las minas. en el Puerto d e Palos miraban

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Los hijos de américa caían y se levantaban con e normes pesos que doblaban las rodillas y el coraje. con golpes y terror con golpes y cruces fueron e mpujados al trabajo y el cansancio. Empezaba la can ción d el exte rminio ¡LA TIERRA ERA R E DONDA GRACIAS A CRISTOBAL! LA TIERRA no era m ás un plato, ni el centro d e los come tas, ni la lengua d el sol LA TIERRA ERA REDONDA AMERICA EN EL AGUA Y DESPUES DEL AGUA Y ANTES DEL AGUA. AMERICA desd e que Cristóbal tuvo tres barcos y cruzó el agua. la luna respiraba e n las que bradas como un patriarca lleno d e esp ejismos, porque en la mañana n o podía ver la verde y amarilla alegria d el maíz. la luna era el eco d e todo lo que cr ece y cae. por eso d esaparecía algunas noches para p ensar en las vasijas que n acian e n los ritos d el barro.

con su s catalejos al horizonte. Mirab.a~ a la ira~ linea .perdida entre el agua y el cielo. El Almirante se iba a caer cuando llegara al fin d el plato. se iba a caer en la noche y con la Pinta La Santa Maria y la NIÑA iba a llorar en el infierno. P ero despues del horizonte Cristóbal vió perros que nunca ladraron Y al algodón que crecia con la generosidad del agua. ~ahia tantas miles de maneras de frutas como olores de canela e n el aire. Todo empezaba a salir del invierno cuando los trajo el océano · siguiendo la luz de la luna. La infinita especería se agachaba no entendiendo las narices olien dolas. Los días con sus noches lanzaron lluvias sobre las pieles blancas. EL ALMIRANTE BAJABA EN TODAS LAS ISLAS LAS BESABA LES PINIA UNA CRUZ Y SE LAS REGALABA A F e rnándo e Isabel VEIA ISLAS VEIA ARBOLES VEIA SUEÑOS

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Y navegaron su camino hacia el día como dioses fa.l sos llen os d e honra ladrona y con las bodegas llenas d e m aderas Y páj aros. La lor a verd.e d,e Colón . soñaba lejos d el agua. La T ierra era para el vino y el trigo · por eso volvieron antes d e que entrara el verano para poblar a las ilas con espadas y vacas. Volvieron con m ás barcos porque el sol no d ejaba de .acer carse a las flores Y po rque los pájaros seguían volando a lo largo d el tiempo. A p esar de todo l a d ulzura del azúcar .s eguía creciendo A veces la serenidad d el mar era como una muert~ húmeda. Atrás y arrodillado en las frutas Cristóbal creyó q ue estaba en la parte más alta del mundo. El Almirante anotab a las nuevas estrellas en sus cartas. Discutía con los que pensaban que el mundo era µna p elota, C:aj~;.s que pe nsaban que el mundo e r a el p ezón d e la teta d e una

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Anotaba que las estrellas eran blancas.

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Almirant~~~~¡~-~iedo

El d e oir lo que oia en el silen cio E h ntonces y ahí el pezón d e la teta se agrandó en el largo parto

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Las tormentas los llevaban por el miedo y la luna los encontraba siempre gritando Los loros hablaron con los murcjélag os y los llevaron pOr la noche para que o lieran la muerte d e los hombres y las mujer es· del maíz. Los murciélag os p en sardn y volvier on a morderlos como una plag a de pájaros negros en las piernas y los ojos La luna los en contraba gritando y la pimienta picaba y el pimentón pensaba e n los murciélago s matando la muerte d e los españoles . Siempre volvían al agua, p ar a que el agua los llevara h acia m ás tierras . Con sus caballos d e m ad er a cor r ían p or el agua codiciab an por el agua,

LOS VIPÁJES DE CRISTOBAL COLON A lván Slén, el hijo de las calabazas, por sus sue ños.

Apestados y felices, con plagas d e muerte morían El m ar e r a buen o y los vientos eran vientos eran vientos de d escubrimiento. Cristób al era un m arinero de paraísos e ra el e n cargad o d el oro y las canelas. E nton ces un día, el m ás terrible d e to dos los d ías, las tormentas cerrar on tod as las puertas d e las islas, y com o el mar gritaba con la luna, los españ oles esper ar on a la muerte. el mied o salia d el viento y po r las velas rotas corrí .a la fie bre alucinad a. Se con fesa ban los unos a los otros. Se r eían d e los culos violados y las tetas m ordi d as. Se maldecían los unos a los otros y buscaban a dios. P erdidos en el agua, sin esp er anza, con las cruces r otas y los vidrios d e colores, pensaron en todo el oro que tenían que p erde r •

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MARTA FERRO

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Cuando llegó a Babeque dijo que po r ahí estaba el oro •·. en la isla de las calabazas • babia grandes humos, g r andes hum aredas incendiadas "· porque todo huia desde que lo s vieron lleg ar por el agua em p ujando a los peces. los ritos huian hacia e l centro de las islas hacia los rios dulces. Las cruces seguían crecien do en el nombre d e la CRUZ AMEN. Cristóbal Bajaba en Todas las I slas Las Besaba Les Ponía una cruz volvía a su barco se bajaba las besaba les ponía una cruz.

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Después murier on los p r im eros loros. Sus plumas estaban llen as d e luz. H ubo días en que el vie nto no nacía. Días en que cristób al empezab a a apun tar en su diario que los indios eran man sos Hubo dias e n q ue na vegaban solo alg unos ped azos de la noche Hubo días en que tenían m ied o d e morir, pero reza han. los españo les rezab an rezaban los españoles Despues encontraron la ruta h aci a España

Cristób al también lloraba. Cristób al se apr etaba a los m apas. Su lora ve rde m iró a las p lumas de los otros páj aros . ...d espue s el agua cayó en un poro d e serenidad. la luna desapareció . la luna se fue d el cielo. F ue e n un amancecer . Las Islas estaban húmed as otra vez y ellos volvier on a violarlas, otra vez. Con cruces y golpes • Con Golpes, con golpes los españoles llegaban y se iban • Se iban y volvían . Volvian a Españ a. Se iban d e España. Traían espad as, traían barcos . Abrier on las m ontañas no oyendo el canto d esolado d e las piedras, n i las lágrimas de los hijos d el m aíz. E nton ces los indios dijeron q ue " L A BATALLA ES COMO LA FLOR , EN VUESTRAS MANOS SE~A COLOCADA Y YA COLOCA DA ¡.;s ·¡ .\ .. Lo s m arin er os d e caballos d e madera en el agua. lo s asesin os. Los que creía n en el oro y la muerte lo s q u e cambiaron las cer emonias d e la luna y el sol d e la tierra y los ríos por golp es y cruces. Cristóbal, el mariner o d el Puerto d e Palos, b abia abierto un puente. la pelo ta del m undo era re donda y en la pelota estab an los perfumes d e los aguaca tes y el tiempo d e los calendario s Cristóbal Babia E ncontrad o E l par aiso Cristóbal trajo a los asesinos al lado d e su brújula a los asesinos de los hijos del maíz asesinando semillas, papagallo s, vien tres .ti b ios, m on ta ñas Cristóbal trajo a la Mue r te viajando e n el agua.


- protesto - dijo gosolo - protesto hasta volverme ronco, cabrones. fabriana abrió sus ojos de mariposa y siguió comiéndose las uñas. yollo apoyo - dijo uchelo, mancuernero contrafuerte, hablando por la espalda y pido una multa de castigo para paolo. exageraba, no era para tanto, pero quería de alguna manera encontrar, desenterrar la palabra justa que esbozara su indignación: dejó la boca abierta para que alguien lo retratara. ldónde quedó la polaroid? reyina se interpuso entre el conflicto semántico de uchelo y el gesto de paolo que Y? iecía ly ora éstos, qué se traen? lbailamos, mejor? reyina balbuceó y fabriana aprovechó para recogerle las babas, conmiserativamente: orden, orden, dijo por fín rey ina y sin motivo porque estábamos callados: caracholo le acariciaba las vértebras a paolo para que se calmara y gosolo esperaba de nuevo que apareciera la presa del silencio. -: ly ora éstos, qué se traen? - dijo paolo sin la voluntad de insistir y solo porque la frase ya estaba constru ída. fabriana cerró pacientemente sus ojos de gusano para comer las salivitas de reyina, salivitas regias. caracholo regaló una definición que ya hacía fal ta, saña/ando con una vara la foto de lenín en el lugar del deshonor: radicales. radicales, t erroristas, uchelo y gosolo (sañalados con la vara) son extremistas como éste - todo eso quiso decir caracholo. pobre . fabriana abrió por curiosidad los ojos, para corroborar por ese instante nada más que los árboles seguían allí y que aún se oía el manantial/" escuchaba el canto de los pájaros en los ramajes de un bosque ... los cantos, de tm delicadeza infinita , huían silbando de árbol en árbol , tend ida sobre la yerba mojada vio que el cielo estaba claro: el d ía en ese momento nacía/". - y todo extremismo conduce al caos; por lo tanto pido en nombre de nuestros principios se ignore la locomoción de gosolo - lo relevó paolo, porque a caracholo a causa de su condición le cuesta mucho trabajo hacer juegos de palabras. - en otras palabras, están acelerados - terminó paolo después de que todos creímos que ya hab ía term inado. caracholo se había sentado en la yerba mojada para sentir el nacimiento de la frescura. fabriana seguía de lado a lado los pájaros t em iendo que tejieran algo. gosolo reía cuando comenzó a hablar: extremismos... extremismos... terrorismos ...no nos nagamos pendejos... en cosas del corazón o somos duros o somos mentirosos; y en este caso queremos ser exactos. es necesario que cobremos - se levantó predicando a la manera de un demagogo en cámara lenta - el precio just o de esta historia : o nos destinamos al ostracismo de can dado o aceptamos que yoris se acostaba con raquia y tosca con t raviata mientras yoris y tosca vivían ya juntos en la terraza. - y no es t odo - dijo uchelo - no es todo - repitió cansadísimo por el relevo que lo hab ía agarrado en un mal paso respirat orio -, no sólo es necesario aceptar lo aberrante, es necesario comenzar por la destrucción de la dualidad odio- amor, afirmo (afirmó la estaca en el suelo como apóst ol barat o y nació una fuente) af irmo que es una historia de amor ...y de od io. fabriana abrió los ojos de águila para volar bien alto porque la tormenta se acercab a . porque la palabra (odio) tenía la dirección falsa de los rayos q ue caen de lejos: se ve la luz pero el sonido no llega y ella no quería ver el árbol perforado. abrió tanto los ojos pues que absorbió la luz entera del día fetal y a caracholo, de pasada; en un destello sin luz, dijo: lya ven a dónde nos lleva el extremismo? - dijo paolo, por supuest o. nada más se pronunció la palabra odio y se eclipsa el sol. es deslumbrantemente claro que esto de postular dualidades es una conspiración barroca de los amantes de las curvas, sobre todo tratándose de dualidades opositoras. - les a eso a lo que le llaman dialéctica? - dijo reyina con un acento de por si las dudas y de qué tal si le doy. - ser dialéctico es comunista - dijo paolo - pero es que todo es dialéctico - dijo uchelo y además está de moda - completó gosolo caracholo blandió su vara, t odos callaron y miraron lo que dibujaba: dos líneas, una seguida por la otraseñaló la primera y luego abarcó a todos con la punta. luego seña ló 1 segunda y señaló a uchelo. por f ín puso un signo de interrogación mayúsculo. - yo estoy de acuerdo con carachol o - dijo su mancuerna - , ése es precisamente el problema: uchelo y gosolo se miraron y ora qué hacemos.

VORIS y lo prisionero de

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reyina qu iso p~ner las cosas en su luz pero a pesar de que se daba cuenta que fabnana se ahogaba con tant a luminosidad y tanta altu ra no se atrevió a tocarla por aquello de que despertar al sonámbulo ... entonces le dijo lentamente desde lejos con la mano embocinada: mete la cabeza en un hoyo, brianita, porque los árboles están temblando. y era cierto. uchelo y gosolo no hallaban por dónde agarrar el argumento que los aplastaba y movían las extremidades como moscas desesperadas mientras paolo se inquietaba. por la súbita oscuridad que prop iciaba los instintos antropófagos de la tierra que ,va mordisqueba su sexo inerecto; caracholo, también desnudo, se apoyo en su vara pero su equil ibrio era bregario, como dirís brianita. paolo estaba en la misericordia del espacio y ay de él que el espacio no respondía en ese momento por su pobreza de corazón. reyina repetía: el hoyo, fabriana, el hoyo, el hoyo, - pero fabriana, el hoyo, fabriana, pero _fabriana remitida a la búsqueda angustiosa de un hoyo por los aires trataba sólo por dignidad de encontrar una sima. aunque la luz fuera conciente de sí misma, y eso fabriana no lo entendía: eran las seis y diecisiete de la mañana cuando fabriana no entend ía, y el tiempo no se detuvo para verla, agonizante, desprendiéndose de todas las plumas para morir a gusto. fabriana no murió sin embargo: le bastó con renunciar al vuelo y al caer la luz se despar~amó de nuevo, ya inerte y cadavérica, de nuevo como una multitud de escarabajos, pero el golpe no fue lo suficientemente decisivo para que los claroscuros quedaran en su lugar, colgados. por eso en todo ese día las sombras no aparecieron aunque se puesieran de frente al sol. nada, no hay manera, alguno de los dos no existe, o yo o el sol y pateaban el suelo, rodea~an los árboles y todo. in~ti.1, ese día no hubo sombras: fabriana se habia quedado con ellas, mc1p1entes, y con razón tenía los ojos tan irritados, con ojos de viuda se quedó todo el d ía.

la discusión siguió, ciscada, aparándose en principios y muletas, en insultos, convicciones, en cayados, en gritos, en la necesidad de ponerse de acuerdo porque sin aquello no podían adoptar ninguna actitud común ante el repentino concubinazgo de tosca y rasquia. - admitan que son conservadores - dijo gosolo - nada les cuesta, es gratis. - y pronto - dobló uchelo - porque si no, me van a obligar a lavantarme "de aquí gritando que nadie tiene los suficientes huevos para encarar la realidad y decirla descaradamente.

reyina estaba preocupado por fabriana, quien se lamía como una gata que ha recién parido, intentando seguramente desprenderse de todas las sombras que tenía incrustadas; la gata se come la placenta y se sigue lamiendo. uchelo siguió: sin ánimo de exorcizar y utilizando las otras palabras, admitamos que es una historia de fugas y persecuciones, de cachondeo al derecho y al revés; más aún, es la historia, entrada por entrada, salida por salida, de una separación frustrada y preferida que deberíamos llamar cacería, safari, protección de los derechos humanos.

- siempre ese vocabulario soez de los juicios calvos y descabellados dijo paolo perwersamente mientras se rascaba los vellos de la ingle.

- es arri ba donde te tienes que rasgar, como diría brianita - dijo gosolo.

- efect o teatral, efecto teatral - gritaba uchelo - lno les da vergüenza? verdaderamente, parece que estamos en una carpa.

- cabra, cabra - dijo fabriana regresando a la conversación, loca como una carpa.

. sí, brianita, sí - la consoló reyina haciéndole a la verónica con un pañuelo de la merced, fabriana abrió de nuevo sus ojos, llenos de sombras y apantallantes: el sol parecía de nuevo sol, pero no las sombras. y .de pronto todos tomaron contacto con su desnudez . tengo frío - dijeron a par uchelo y gosolo.

- nosotros t ambién - dijo paolo por él y por el mudo. - no se aloquen , no se al oquen - dijo reyina sintiendo algo raro, que las caras no concordaban, q ue los objetos decían otra cosa de lo que eran y que su mirada incluso miraba otra cosa de la que decíéi. con eso de guardar el equilibrio reyina trazó una línea entre las dos µéirejas: aquí me quedo yo. y fabriana seguía pariendo sombras. - eres un coyón - dijo gosolo un poco en broma.

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- coyón º . no, es hora del comunicado general - dijo reyina - y antes de la votación.

incomprensible del voto de fabriana, lo que los llevaría a seguir hablando de tosca y rasquia, a seguirlos queriendo, a advertirle a yoris, a él que no sabía nada, allá en parís. así oraban cuando comenzó fabriana a sangrar y todos nos convencimos que al fín las sombras estaban regresando, pero le podía costar la vida a la virgen. creemos que el envolverla en una manta, creemos que al vdcreemos que el envolverla en una manta, creemos que al vestirnos rápidamente, creemos que al tomar la carretera triturada y nebulosa creemos y estamos convencidos de que la posición final no tenía solución porque la. verdad, eg el fondo, y casi ahogada, era de que esa historia, de roma u 01do, estaba más allá de una biografía del servilismo, más allá de un cantar de gesta de la sumisión, más allá de una menipea del cielo invertido en la cama, más allá de una oda a la sospecha letal que supera toda atracción y toda repulsión. pero en el coche hacía un silencio que miraba atónito la lengua de fabriana que rotozaba en su habitual estanque; un silencio que prefería dejar las cosas en el lugar ya declarado, ya ecuménico, y todo para evitar los cisl)'las, las disensiones, los que me largo de aquí porque nadie tiene los suficientes huevos para descarar la realidad. y entrábamos a la verdad. · - esta madrugada será histórii;a - nos acordamos que dijo reyina al volante.- si no hubiera sido por paolo - oímos que dijo uchelo. - si no hubiera sido por paolo lqué? - recordemos que dijo paolo en el asiento delantero mientras afilábamos por una bajada. - si no hubiera sido por ti que te dejaste agarrar y que además contaste todo, hubiéramos tenido muchas madrugadas históricas - sostenemos ahora que dijo gosolo recostado atrás, ventanilla derecha. y sab íamos que caracholo iba a gesticular algo para defender a paolo pero su gesto tardó lo que tardó reyina en meter segunda, lo que tardó paolo en tranquilizar a fabriana toda excitada en el asiento delantero, ·v tardó lo que tardó reyina en evitar la embestida contra un tanque del ejército mexicano: un bote - gritó fabriana. - pend~jo reyina - intuímos de dijo paolo o uchelo, demasiado tarde para evitarnos los latidos de susto - a ver si te fijas dónde pones tus fanales de miepe; a la pró/ pero nadie terminó de escuchar ni paolo o uchelo de advertir, porque el segundo tanque se cruzó el ford se estrelló sin tartamudeos contra él haciendo que brianita incrustrara su vientre de virgen en el espejo retrovisor.

"'.partió papel i~os como misales, repartió lápices como si fueran diezmos Y por fm declaró con solemnidad que debían votar por historia d~ od~o o po~ historia de amor. si la historia de yoris y tosca era una historia de odio por votación entonces no tenía por qué escandalizarse de que a~ora rasquia v tose¿¡ vivieran juntos; si era una historia de amor por votación la consecuencia inmediata tendría que ser la de retirarle la ·p alabra a rasquia, advertirle a yoris y querer aún más a la tía tosca. uchelo quiso protes/ pero reyina lo detuvo de una tajada: a votar se ha dicho. en ojos inusitados fabriana preguntó: lhistoria de roma o historia de oído? - de amor o de odio, brianita. - moción, moción - pidió el interesado de gosolo - lcómo sabemos que fabriana entiende? ella puede decidir la votación. muy fácil, a ver, brianita, di no - ordenó paolo - y así fue, lo juramos.la lengua de fabriana retozó en un estanque de baba y fracasó al querer apoyarse en los alveolos. para apoyar el hueco que dejaba fabriana, reyina intervino: como toda ambición, la que nos corroe no 'tiene límites. ly eso a qué viene? chitón - gritó paolo cuando vio que la lengua de fabriana se detenía: tú puedes, fabriana, a ver. - no, no puedo - dijo de plano la virgen. - ique se repita! - gritó uchelo sin pobreza de e Jrazón. fabriana guardó sus ojos de tortuga impávida, quiso llorar como gallina ciega y por fín se sentó con aires de perra en cinta. - pero, brianita, si es muy fácil - insistió paolo : mira mi lengua. nnn o, nnn, o, a ver tú. fabriana se levantó de nuevo a gestos de ahogada, chapoteando chapoteando su lengua como cocodrilo herido: no, no, no puedo - y contrajo su figura de anunciación renacentista. - no la tortures - dijo reyina - , la tortura es para los herejes no para las anunciaciones. - bueno, pero está probado que la moción de gosolo es impertinente. - lcómo que impertinente? no me la cambies. nadie te está tocando. no seas agorero, digo, alburero. ly ahora qué pasa? digo, estoy hablando seriamente, fabriana puede decidir todo con su voto. ¿ y de cuándo acá le vas a negar su derecho a fabriana? - de ahora en adelante. hoy está más alburera, digo, más agorera que nunca. - lo que sucede es que está distraída lno es cierto, brianita? intervino patriarcalmente reyina. - no - dijo brianita. - no lqué? - no estoy desvahida. - ya ven - dijo reyina. - yo no veo nada - dijo gosolo - al contrario, se robó todas las sombras. el sol buscaba recuperar su ejercicio: algo había en los cuerpos de insoportablemente presente en los cuerpos. y los ojos de fabriana resistían, negros como una araña fiel a su difunto. - t iene ojos de mariposa lúgrubre - dijo reyina - pero nada más. de in soportablemente caídos, de insoportablemente coherentes, de insoportablemente más cortos que el infinito, las miradas pesaban, se volvían inaguantables porque hacían un ruido inédito de una venganza largamente incubada detrás del silencio. - aqu í está pasando algo raro - dijo uchelo y comenzó a rasacarse buscándose en el cuerpo el lugar que no quería estar en su lugar. caracholo comenzó a mover el cuello porque parecía que la vertical se había inclinado. a paolo le surgían gemidos porque comenzó a oir, según pensaba él, que las 1íneas rectas chillaban. gosolo daba manotazos como pinceladas porque los colores estaban agitados. pero reyina en cambio comenzaba a resentir los profundísimos y óseos efectos de la luz a secas. - a votar, cabrones, ya me cansé de sus rodeos y circos - gritó reyina en plena metamorfosis. amanecía en el desierto de los leones. se pod ía decir que seguía amaneciendo, que seguiría ameneciendo todo el dí a seguiría amaneciendo todo el día, pero era como una resurección inútil, como una mujer desnuda que nunca tuvo sexo, era eso, un pínche amanecer eunuco : ya me estoy poniendo muy nervioso - insistió uchelo cuando vio que fabriana bizqueaba porque dos pájaros volando con aires opuestos. - aqu í hay algo que no es normal - dijo paolo cuando vio que su línea recta preferida se desmoranaba. votación - gritó reyina. podación - repitió brianita literalmente abriendo los ojos para que t odas las sombras salieran como hojas secas, como alas de mariposa disecadas ldónde están los muertos, señor? : pero una niebla llena de rencor y rencor invadió el bosque v \as sombras tercas, tercas no salieron. paolo y caracholo votaban ostensiblemente por historia de amor, mientras que uchelo y gosolo insistían en sus dualidades. reyina lo hacía en secreto y fabriana se dedicaba a una escritura ideográfica .. reyina recogió los votos, pidió cinco minutos de receso y los ot~os cmco ~e retiraron unos a mear, otros a descolgar los carteles. la niebla segu1a aparecie~do de la manga de un prestidi~itador gratuito. después . ~el recuento, que dio empate, y cuando reyma redactaba la declarac1on, caracholo y paolo prepararon la fogata ~ara el d~sayuno; uch~lo y gosolo metieron las cosas en el coche y fabriana se pemaba con sabia de los árboles. . "en el congreso celebrado clandestinamen!e el .ocho de sept1e!1'1bre d_e 1968 en el desierto de los leones - comenzo reyma - se, r~chazo la tesis de considerar los amoríios de yoris y tosca como una c~o~1ca de amor Y también se rechazó la tesis de considerarlos como cron~ca. de amor Y también se rechazó la tesis de considerarlos como una cronica de amor y odio. sin ánimo de exorcizar y utilizando las_ otras palabras declaramos que ... " así rezaban 1 sacrílegamente .l~s primeras. 1meas de aque ll a conclusión indecisa por la abstenc1on de reyma Y lo

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pensé haber dejado la luna atrás en el e ntremuslo de mis muertos boca de la vida en humos lentos asi la bóveda fetal donde van suspendidos mis muertos respirando en el sueño atemporal del Gran Gato Negro visionario vamos en el refluir también del Aliento de todo lo que Es moviéndonos constantemente en la vibración liquida inmóvil de la e}l:istencia desde aqui desde a.e. (antes de los éteres) mis muertos me cohabitan me generan. me integran a su onda mensajera paseándome por su plano haciéndome el amor de centro especialmente contra la tierra intensa mente aromática en el ritmo conectado del ritual intercambiando . velos mis muertos miran através de mis ojos

de todas las torres de forta leza esta es una en medio del desierto una fuente lunática de victoria pal estina un canto enr edado a los vientos de Al Andaluz una túnica larga d~ soles un pie de arena descalzo es una es pada de noche de lunas madre de Arabia cuando la luna se hizo es pada mágica d e la s noches en el dominio d e los astros cuando el sépt imo iniciado nació e n las tierras mentales de Sem nacimos los árabes y uno de nuestros trovador es bardo del viento y de las lunas de Alá se llamó mahoma

preñan violentando al tiemp o colándose le miran detrás de mis ojos y yo quedo a entreratos sin que lo noten muerta plácidamente aprendiendo al rio desde donde se observa al planeta alterándolo desencadenando la acción y la reacción contigua como el tam-tam-tam de los tambores inhalando reteniendo exhalando como ese latido dado a e ntreratos cesante del corazón soy la tela de araña del corazón de mis muertos cabalgamos juntos en este hermano caballo alado de soledad pre s intiendo la Armenia se lucha dolorosamente a fuegos contra desde la visión amada mente azulosa de la Libertad se sueña justicia para aproximarla mis muertos forman guerrillas sabotean cárceles densas del imperio viven en e l viento se combate en la conciencia de la música de los astros al movers e de los seres ultrajados por la esclavitud & Co. por el hambre inc. de la luna moviéndose en e l desarrollo de mis muertos se lucha en la conci e ncia del Caribe expandi éndoset e por e l cuerpo pariéndote nuevo archipiélago armado contra el invasor

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al habibi VENCEREMOS al habibi es un canto enredado de lunas tierra d esangrándos e y mi canto ex ilado ¡ay! taj ish fa les tin viva tu lucha y tu luna y toda tu arena des acrada y toda tu arena a compartirs e por igual e ntre los hijos de Sem en tanto ser á la guerra por lo s ace it es mágicos de la tie rra por las riquezas de la ti erra y toda s nuestras lunas vibran y tú y yo mi e ntras labramos el pan y libramos la guerra y nos dolemos y tallamos la paz sabiendo que le due l e al Arbol es mi canto lucha en eco d e l desi ert o luna abierta al combate por la tie rra y su gemido por e l pan pita Y los aceites mágicos y todas las miles de noches en que domine la luna y los mensajes sabios de la luna a sus árbol e s de es t e planeta viva la Palestina en su túnica h e roica de arenas e n su viento viva su arete de agua su espada curva libertaria es mi canto una oración ve los Y plumas Y todo el inci e nso de la .paz es mi canto una kabala a r epeiirs e mlgica es mi canto la guerrilla pájara de iluminada pájara su naturaleza es un conjuro mi canto a liberarnos luna de mil noches de lunas es mi canto a las Fue rzas de la Arabia •••


....

.-::.~a--..~ " ~1 · _,.,_.1.·· .. <f'

ninguna calle llevará tu nombre . . ni placas decorarán las escuelas con tus palabras -no4ie publicará tus sentencias y jamás tus arrebatos célebres podrán ser traducidos por los gusanos que acechan con sus escritorios las almas que trabajan cantan y cocinan nadie presentará tu imagen a la gente que sorprendida y asustada se pondrá de pie o se llevará las manos al corazón

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cari vieja sea como sea tú eres sobre todos los candidatos del pu,e blo et' personaje favorito

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un calor lejano e inseguro por los silencios, que se renueva cuando le da el sol bajo el canto de los pájaros bajo 1·o s insectos protectores de la noche bajo las estrellas que cantan e iluminan desde el cielo el camino de los pasajeros más adelantados el puente que he deseado construir entre los dlas y los movimientos de los hombres · entre la verdad y los aromas , entre el corazón y la cabeza entre mis dos manos largas una virtud que no podrá re.v elar mi magia una cara una canción un habitante tlmido y metropolitano el ciudadano más responsable que nadie entrevista ·un arreglo de voz y de trabajo una cosa seria

cuando recuerdo la mirada honda y seca y cristalina de la mu¡er aquella de los _o jos dulces y cristalinos quedo como quedan las flores y los relojes y los soldados sentados en escaleras esperando una hora después de una horrible explosión nuclear -carbonizado·

cuando nadie q u ier e

muieres que tienen una ternura secreta y dfas q u e llega n

nada- de eso cari será para tr vieja 1 nad.a' de esas sandeces pendejos . que procrean los que dicen haberse alejado de la ceremonia hueca nada te toca de esos discursos que profanan a vivos y difuntos nada cari nada que suerte tienes cuando escribo estas línas vacf as de sol secas de viento limpio llanas de verde y arena tiemblan los pensamientos por la hora y llegas cari dando tumbos tropezando como alguien que no termina por encontrar la dirección que busca eres una esponja llena de una humedad persistente de dfas sobre dfas y callejones sin salida sobre callejones sin salida un cariño ampliándose con los años un entendimiento que hace la vida más dulce y más tranquila

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yo Sé que debe estor dand 0 1 que debe estar hacie ndo o d:n~:' una re so la na que da tabaldillo .mal de o rina que seca mierda yo sé que debe estar haciendo un sol que sana que seca ropa y bebe charcos acumulados en las esquinas yo sé que debe estar haciendo un sol caliente y amarillo que se refleja en los cristales de las planchas de zinc en los potes tirados en las calles en los anuncios en las ventanas yo sé que debe esta r haciendo un sol que quema que revienta el seso y tuesta la piel como un café bien trillado yo sé que debe estar haciendo un sol que alumbra los caminos y hace aparecer im6genes en las carrteras de los montes haciendo callar los insectos haciendo agrupar las vacas va¡o los palos yo sé que debe estar haciendo un sol que pela y pone una nota de sole dad y de sequla sobre las paredes de los cuerpos yo sé que debe estar haciendo un so l muy fuerte sobre la fre nte de los que trabajan al terrero del sol yo sé que debe estar haciendo un sol que hace mover el mar como si fuera una capa de azogue o de mercurio yo. sé que debe estar haciendo un sol que pide agua fresca o agua de coco o agua de limón o a¡onjoll o una piragua yo sé que debe estar haciendo un sol que hace fuego la 'lrena de la playa y el agua fresca como una saliva mágica yo sé que debe estar haciendo un sc;>I sobre las copas de los árboles de mangó que si rven de sombrilla y ba¡o sus varillas verdes llenas de lagartijos goteas una sombra dulce y buena como un agua de aljibe yo sé que debe estar haciendo un sol bueno para una hamaca bajo cualquier palito fresco como un buey viejo yo sé que debe estar haciendo un sol insoportable por lo duro por lo mucho por lo bueno yo sé que debe estar haciendo un sol que lo llena y lo cubre todo bueno para una poza de rlo llena de bambúes . : )lit~t piedras grises y ramillete_ de flores en las grietas .·, . ...., yo sé que debe estar haciendo un sol como para dar un perico bajo los palitos de una escuela cualquiera con una nena bien· chévere . o metido en un revolú profano de romo limón y hielo donde unos panitas toq_u en conga .~.;_P'' y se disparen a sonear duro bien duro (.<r las cosas q~Je suceden válgame dios · "'tif/if!·!; cuando hace un sol compadre que pa que le ~uento d_·~·- ·


En cualquier sociedad la imagen dominante de la muerte determina el concepto prevaleciente ·de lo que constituye la salud. En las sociedades industrial izadas modernas coinciden dos imágenes contradictorias de la muerte, acentuadas continuamente por la práctica de una medicina, con doble cara de Jano, organizada en forma de industria productiva y al mismo tiempo en un ritual. Como industria, su tarea consiste en defender a la humanidad contra· una multiplicidad de malas muertes. En tanto ritual hoy en día universal, la medicina fomenta la creencia en la muerte natural, como derecho innato de todos los hombres, el derecho de extinguirse apaciblemente, por agotamiento biológico. La ·crisis de la medicina La índole ritual de la práctica higiénica de la medicina moderna oculta a médicos y pacientes las contradicciones entre el ideal mitológico de la muerte natural, de la cual quieren morir, y la realidad de la muerte clínica, muy penosa por cierto, de la cual el hombre moderno realmente muere. El concepto de la salud se define, en forma idealista, en relación a la muerte natural y el concepto de enfermedad se define en relación ambivalente a las dos imágenes de la muerte. No se puede enfrentar la honda crisis de la medicina moderna sin poner de manifiesto esta contradicción escondida. En los países ricos la confianza del público en los médicos, los hospitales y los farmecéuticos está a punto de quebrantarse justamente al momento en que este publico alcanza su mayor dependencia en las profesiones de salud. La gente ha aprendido a depender de la orientación médica respecto a sus alimentos hace dirigir por especialistas su~ comportamientos sexuales y !acrianza de sus hijos, consulta a los psiquiatras y sus libros para establecer si lo que se siente es saludable o no. Al mismo tiempo el público cada vez más se da cuenta de las deficiencias en los servicios médicos: su mala distribución los daños causados por los tratamiento;, la incapacidad de curarse a sí mismo motivada por el monopolio profesional. Es importante considerar las deficiencias de las actividades médicas, pero lo es más aun comprender cuál es la imagen de la salud que promueve y perpetúa la práctica de la medicina. En los países latinoamericanos, los recursos limitados restringen los daños que pueden ocasionar los servicios médicos, pero al mismo tiempo se va reproduciendo la aceptación de la medicina moderna como ideal, aun en la gente que jamás tendrá oportunidad de ver un médico. Es una imagen totalmente extranjera de lo que constituye la vida y la muerte. Yo quiero por lo tanto enfocar la medicina principalmente en cuanto representa el ritual que fomenta un mito destructor. Para no distraerme con . otras críticas relacionadas con la medicina como organismo productor en los países ricos, las someteré a una breve revisión, en preparación de mi argumento principal. no Hasta ahora hemos discutido en América Latina este producto de importación, el más enajenante en los últimos veinte años: la muerte "a la gringa". Será mi tarea demostrar en este artículo que con esto nuestros pueblos de América Latina perderían su propia imagen de la muerte y su propio sentido de salud. La Salud a la Sombra de la Muerte

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En otras oportunidades he sostenido que la crisis en el sistema escolar no puede resolverse recurriendo a más y mejor educación, fuera o dentro de las escuelas. He sostenido también que la crisis en el sistema de transportes no puede solucionarse estableciendo un cambio a sistemas más veloces o públicos; Ahora sostengo que la crisis en las instituciones médicas no puede solucionarse por medio de su reorganización , sea ésta bajo control público o profesional. En la actualidad, los servicios médicos están dominados por un propósito institucional, común a Rusia, Norteamérica, Inglaterra o Cuba, el cual a su vez está dominado por un equívoco contenido en el concepto de la muerte de la que todos aspiran morir.Este equívoco está disimulado dentro de la práctica médica misma y el médico lo percibe aun menos que sus pacientes. El aspecto ritual de la institución es el que hay que poner en evidencia. Y es su poder de .crear necesidades. que por definición . no puede satisfacer, el que se· debe clarificar.

la importocion de la muerte

Materias Extrañas en el Ojo

l

Diarrea Simple

Cambio de Vida

La salud se ha convertido en un concepto multifacético. Significa cosas diferentes para el gentista y para el clínico; para la higiene públic~· y para el tratamiento individual; para el p~c1ente que sufre su enfermedad y para el médico que la define. Pero dentro de éstos y de otros contextos contemporáneos salud significa la vida en su lucha contra la ,;,uerte y enfermedad implica amenaza de muerte. L~ idea de que toda enfermedad potencialmente conduce a la muerte y la idea de que contra ese tipo de enfermedad debe intervenir el médico, son ambas de origen reciente, y pueden comprenderse únicamente al tener muy presente el desarrollo paralelo de la imagen de la muerte misma. En toda sociedad la imagen de la muerte es una expectativ~ culturalmente condicionada. Esta expectativa determina una serie de normas de comportamiento durante la vida y determina también la estructura de ciertas instituciones. En tanto la muerte como expectativa vitalicia, el ·antropólogo o el crítico literario pueden describir la imagen que de ella tiene una sociedad; el sociólogo puede estudiar las diferentes formas bajo las cuales se difunde entre grupos de diferentes clases y dentro de las clases sociales; el psicólogo puede investigar la progresión personal de cada individuo a través de esta realidad preexistente. Todos ellos pueden decirnos algo respecto a la forma en que dentro de una sociedad, la imagen de la mue;te se relaciona con la imagen de la salud. Nos podrán decir si raras veces, nunca, o generalmente, la mala salud el delor o la anormalidad se consideran relacionados con la muerte ulterior. El ideal occidental de la muerte natural es de origen bastante reciente. Ha evolucionado a través de varias fases sucesivas y actualmente se encuentra en otra mutación. Caracterizaré esas fases de la manera siguiente: 1. La Danza Macabra; 2. El viejo valetudinario; 3.EI ojo el ínico; 4. Demandas sindicales por una muerte natural igualitaria; 5. La muerte bajo asistencia intensiva obligatoria. Cada una de las cuatro primeras fases exige un nuevo ideal social respecto al final de la vida y respecto a una nueva forma de prácita médica. En cada fase la demanda a la asistencia médica precedió siempre la capacidad demostrada de la profesión para ofrecer los resultados esperados.. 1. La Danza Macabra En plena Edad Media no era la muerte misma la que daba temor, sino el infierno. En el medioevo tardío aparece un nuevo tipo de muerte representado en los áutos sacramentales. No es ya el jinete apocalíptico de los relieves góticos y románticos, ni la Megara-murciélago que recoge las almas en el cementerio de Pisa. Tampoco es el mensajero de Dios, demonio o ángel, que cumple la orden divina de llevar el mortal al otro mundo. Ahora es una figura muy personal que por derecho propio viene a llevarse a cada ser humano. E~ 1404 el Duque de Berry manda pintar la primera Danza Macabra sobre un muro del Cementerio de Los Inocentes en Par ís. Rey, aldeano Y Papa, cada uno es solicitado a danzar con un cadáver que lleva sus propios rasgos Y va vestidocomo él. Todo hombre, en la forma de, su cuerpo, lleva la propia muerte dentro de s1. El h<?mbre que hasta aquí seguía el llamado del angel o del demonio para· comparecer ante Dios, ahora se ve a sí mismo en el espej? , portado r de su propi¿ mem~nto-mori . No es La Muerte sino su propio yo muer~o con quien danza en el ocaso de la Edad Media. La vida frente al Espejo de la muert~ ("Le ~iroir de la Mort". Cha_stellarn) adqu iere una intensidad alucu:iant~. El hombre se aparta de las puertas del c~elo Y d~I infierno para quedar frente a la hendidura abierta de su tumba. En la época de Chaucer Y V,ill?n, la Muerte se vuelve tan ~n~ual V tan mt1ma como el placer. 'Lc1 muerte 1nt1m_amente mística, · ornamentada de la Devot10 Moderna, fu~ sustituída entonces por una fue~~ª nat~r~I mgualitaria; pasa a ser extenuac1on frenet1ca en el opresivo abrazo de la naturaleza anó nim ~ J:11~P'." l"Fltllrnl. nueva

natural

Almorranas o Hemorroides

Nota: Est.e artículo se publica editado por falta de espacio.

Durante el siglo XV, la muerte se había convertido en el fín verdadero, igual para todos. Más segura que la inmortalidad , más justa que rey, Papa o Dios, ha dejado de ser la meta de la vida. A principios del siglo XVI como fuerza de la propia naturaleza, despejÓ el ·camino para la Reforma y para la revolución de un nuevo tipo. Una vez aceptada como fuerza natural , el hombre quiso dominar la muerte aprendiendo el arte de morir. El Ars Moriendi, manual de instrucciones destinado a este fin, superó durante 200 años la lista de ventas de todos 1os libros. Se multiplicaron las prácticas pop u lares para asistir a la gente en el encuentro con s u muerte , en e l enfrentamiento de su fín, para hacerlo más llevadero ayudándole a desligarse de los víncu los terrenos que dificultarán seguir su mandato. Proliferan los remedios contra una difícil muerte, abundan los lugares de peregrinación donde el enfermo puede consultar orácu los que determinan si debe empeñarse en la salud o si ha llegado la hora de prepararse a morir. El moribundo asume un nuevo papel que debe desempeñar muy conscientemente. Los seres queridos pueden ayudarle a morir, reprimiendo su dolor y sus lágrimas. Tendido sobre el suelo se le rezan oraciones, pero sin verle, para no ahuyentar a la muerte. Los escritores médic·os del siglo XVI reconocieron claramente los dos beneficios opuestos de estas prácticas: la salud o una muerte acelerada. En ambos casos el médico anhelaba colaborar con la naturaleza. En 1a época de la Reforma la muerte refor!""ada generó su propio ritual, en apoyo a su mito. La actitud ambigua hacia la muerte se expresa muy claramente en los escritos de Paracelsus, quien e n cierto modo pertenece a los nuevos ~édicos : "La naturaleza conoce los límites de su curso. De acuerdo con su propio término establecido, confiere a cada una de sus criaturas su propio lapso de vida, de manera que sus energías se consumen durante el tiempo que transcurre entre el momento de su nacimiento y su fin predestinado". Presenta a la muerte como fenáneno natural : " Lo que muere naturalmente ha alcanzado su t iempo prescrito , en ello recibe la voluntad y el orden de Dios. Aun cuando la muerte ocurra por accidente o enferm edad, no hay reanimacim posible . Por ello no hay defensa contra el fin predest inado. La naturaleza también está llena

de solicitud: puede recurrir a todo lo que Dios ie ha dado con objeto de alejar a la· muerte" ; V estamuerte es final: "trata de ahuyentar la muerte severa y cruel que lucha en su contra, la muerte espantosa que nuestros ojos no pueden ver ni pueden asir nuestras manos. Pero la naturaleza la ve, y la t oca y ta conoce. Por tanto, convoca todos sus poderes en cielo Y tierra para resistir a la terrible. La muerte de un hombre no es más que el término de su labor cotidiana, una expiración del aire la consumación de su propio poder bals~ico curativo, la extinción de la luz natural de la naturaleza, una gran separación del árbol, cuerpo, alma y espíritu, un retorno al claustro materno". La muerte para Paracelsus se ha convertido en un fenómeno natural, sin trascendencia escluyente. Se practicaba el exorcismo contra la angustia aguda que rodeaba el acto de morir por medio de múltiples rituales, por medio de una nueva curiosidad respecto al cuerpo muerto y de la creación de fantásticas historias de horror sobre la vida de los muertos en el más allá. Lo expresa la preocupación grotesca del siglo XVII por fanta~mas y almas en pena, que subraya la creciente congoja del hombre al enfrentarse a su tumba. Lo que se hacía para conservar la salud poco tenía que ver con lo que se hacía al sentirse amenazado por ta


Importancia d e Mantener los Intestinos Destapados Orinar en la Cama

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Al iniciarse el siglo XVIII se había divulgado la imagen de la muerte que reduce a t odos a un mis~o tamaño. Misioneros de sectas, por lo dem~s opuestas, la ex portaron de Europa y pod1a verse en todas las parroquias del mundo. Todavía se p intaba la danza de la mue rte e n l os cementerios del pueblo representado al duque tomando a la pastor~ por la pun!B de los dedos, pero el juicio fi nal ~r~~co, pintado en el muro opuest o, tiene d1v1s1ones separadas en el cielo y en el infierno, para .reyes, v írgenes y plebeyos. Se ~zaban las m1s_m_as oraciones, se practicaban iguales superst1c1ones y los med icament os eran los mismos para los moribundos ricos 0 p~b res ; con_ la difere ncia que para los pru~1eros los r~~u ales eran más pomposos, y el entierro ocas1on de extraord inario boato. Dura~te el terc~r cuarto del siglo XVIII se suprime esta igualdad. Ya Bacon hab ía comenzado a hablar de una nueva tarea de la medicina, la tarea de mantener alejada a la m ~er~e, Y _la divid ía " En tres partes 0 practicas: primera, la preservación de la salud · segunda, la curación de las enfermedades, tercera, la prolongacién de la vida" . Ponderaba la t ercera parte de la medicina relativa a la prolon gacién de la vida: est~ es una parte nueva y deficiente, aunqu e la más noble de t odas. Algunos médicos creyeron en est a nuev a vocacim, igual par a ricos y pobres . S in embargo durante 150 años después de Bacon " la muerte es la gran liberadora ", " un m al mor tal que no puecjen curar n i los médicos ni la medicina", " Mient ras los ancia nos van hacia la muerte , la muer t e viene hacia los jóvenes " . Luego, en 1i60 a los hombres ya no los iguala la muerte. La razón es que surge un riuevo tip_o de viejo, que resiste a morir retirado y exige enfrentarse a su muerte por agot amiento natural, dedicado a sus actividades. El viejo predicador que espera entrar al cielo y el viejo

y

filósofo que niega el alma , ambos pueden ahora ponerse d e a cu er do en que sólo aquella muerte que los sorprende trabajando en su escritorio es na tura l.

Sin embargo, ya mucho antes hab ía aparecido la idea de la muerte natural que deb ía llegar a la edad avanzada. Montaigne , en 1580, la ridiculiza: "Morirse de vejez es una rara muerte extraordinaria y singular y, por ello, tanto menos natural que las ot ras; es la última Y extrema manera de morir... que vano engreimiento es esperar morir por deterioro del vigor, efecto de la edad extrema y no proponernos un plazo meno r de vida ...como si fuera contrario a la naturaleza ver a un hombre quebrarse el cuello en una caída, o ahogarse en un naufragio, ser arrebatado por una pleuresía o por la peste ... deb íamos llamar muerte natural a aque lla que es general, común, universal" . Pero aunque el sueño de prol ongar la vida es antiguo, lacapacidadde transformarlo en un Patrón cultural no se d io sino hast a mediados del siglo XVIII. A esa fecha, los avances tecnológicos han cambiado grandemente la vida. El rico, rodeado d e cuidados, puede vivir ll_lás, porque han mejorado las condiciones de vida; sin embargo es aun más d ecisivo el cambio en las condiciones de trabajo . Se estableció el trabajo sedentario, anteriormente desusado. Los caminos se mejoran; desde su furgón, un general, afectado por la gota, puede dirigir una bat alla, y un diplomático decrépito puede viajar, atravesando Europa. Se multiplica el trabajo de oficina que neces ita de la · burgues ía. Aparecen las empresas y el capitalismo favorece al jefe que

ha t enido el tiempo disponible r,r.ra acumular dinero experiencia. La nueva clase de viejos . sobrevive porque su vida en el hogar la calle y el trapajo, se ha hecho menos agotadora. Se resi ste · al retiro porque una creciente búrocracia no · evalúa su edad; el haber ·estado presente durante mucho tiempo le favorece. El envejecer se convierte en una forma de capitalizar la vida. ~ara quit arlos de en medio y prepararnos para vidas econ(micam ent e valiosas l~s. jóvenes. s<;>n enviados a las escuel~s y los viejos contínuan en sus puestos; al aumentar su status económico el valor de las funciones c_o rporales del viejo aumentan también. En el s1_gl_o ,,XVI una "es~osa es la muerte para un ~lejo , y en el siglo XVII "los viejos que juguetean con las doncellas abrazan a la muerte". En el siglo XVIII al vejete libertino hazmere ír bajo Luis XIV, se le envidia en eÍ Congreso d e Vien a . El patriarca aparece como un ideal literario. Se le at ribuye s abidurí a, precisamente por su edad. Primero resulta tolerable , y después es apropiado, que los ricos de avanzada practiquen con solicitud los rituales necesarios para conservar sus cuerpos achacosos. Aun no existía el médico cuyos servicios necesitaban, ya que no lo era el curandero ambulan t e Judío o herbolario. Tampoco era el barbero o ' cirujano residente que sabía sangrar y rep~rar los huesos.

o

mu e rte. La medic ina fue auxil iar de la naturaleza ayudando a sanar al hombre o ayudándole a morir. 2. El viejo veletud inario

Mientras que en la Edad Med ia el mismo llamado de Dios llegaba para santos y pecadores, y durante el Renacimiento la naturaleza traía el mismo fín para t odos, en el siglo XVII la muerte llega e n forma diferente para l as dif e r e nte s c l ases , ll ega "oportunamente" só lo para lt;t élite.

Picaduras de Culebras

Anteriormente, sólo los reyes y los Papas hab ían tenido la obligación de permanecer al mando hasta el día de su. muerte. Sólo . ellos po<lí an recurrir a lo s grandes médicos de las universidades , los árabes de Salerno en la Edad Media, y en el Renacimiento, los s abios de Padua y Montpellier. Para hacer lo que los barberos hacían para los plebeyos , los reyes mantenían médicos de cor te. Ahora el burgués proyecto se cree agobiado por la obligación de envejecer en el trabajo. Vejete burocrático, quiere que lo curen de lo que su padre o su sirvienta aún aceptaban como aviso para prepararse para la muerte. Pronto confundirá lo que hasta ahora diferenciaba: por una parte quiere identificar el retiro con la muerte, por la otra, toda enfermedad lo amenaza de muerte. Necesita la asistencia de un médico para ahuyentarla, y para que, al mismo tiempo, le dé dignidad a su nuevo rol de "valetudinario".Estaba en disposición de pagar al médico como nunca antes le habían pagado, porque la muerte burguesa fue concebida como precio absoluto por el valor económico absoluto. Con esto se estableció la lógica para el poder económi,:o del médico contemporáneo. La capacidad de vivir más, el rechazo al retiro y la demanda de asistencia médica contra males incurables, se conjugaron para crear una nueva definición de la enfermedad: el tipo de salud al que podía aspirar la vejez. Puesto que ésta era la salud de los ricos y poderosos, la enfermedad pronto se hizo atractiva para los jóvenes pretenciosos. Las dolencias prolongadas, en preparación a la muerte natural, se convirtieron en signo de distinción. Los pobres estaban condenados a morir de males sin tratamiento, que conducían todos a la muerte inoportuna y, por tanto, contran atural. Esto se ajustaba a la ima~en que se tenía del proletario, quien adf:m~s era ignorante e inproductivo. Anteriormente la muerte llevaba reloj de arena. Si la víctima se resistía a seguirla, ambos, el esqueleto y el espectador reían burlonamente. Ahora, la sociedad mira el reloj y le indica a la muerte cuándo puede dar el golpe con decencia. La salud se ha convertido en el privilegio de poder esperar la muerte natural. En época próxima se convertirá en la capacidad de morir asistido por los ritos de los servicios médicos. El ojo clínico Dos genraciones más tarde se ha vuelto altamente respetable vivir como cliente de un famoso médico. Cuatro generaciones después, los obreros industriales exigen el derecho a seguros médicos y a seguros de retiro. La imagen de la extinción oportuna que tenía el va l etud inario , té r mino de una vida confortable, se cambia primero en el empeño de todas las edades en oponerse a la muerte por enfermedad el ínicamente definida, y más tarde, en las demandas sindicales de seguros méd icos para la vejez, en prevención a la

muerte Cbntranatural. En cien años apenas, el concepto de la muerte natural atraviesa dos evoluciones precisas, y en el proceso cambia la · idea tanto de la salud como de la justicia social. Al principio se le dan nombres clínicos a la muerte inoportun'a. La atención se traslada del enfermo a su enfermedad; de su estar enfermo a su tener enfermedad. La enfermedad se convierte en entidad o problema, y la terapia en procedimiento o solución efectiva cuando es aplicada por el médico. Anteriormente se ayudaba a la naturaleza en la persona del enfermo (Paracelsus) y ahora que la enfermedad puede ser sometida a tratamiento es cuando la ciencia de la medicina entra en la era industrial. La - relacióñ del sanador hacia el hombre que sufre es reemplazada por la de la institución médica hacia el paciente. El hombre que se cura o que muere, es sustitu ído por el hombre consumidor. Funciona, mientras recibe terapia y salud. La mu e rte inoportuna se vonvierte en subconsumo de asistencia médica o clínica, y esto se atribuye al retraso en la ciencia médica, a los beneficios acaparados por los médicos y a las injustas disposiciones sociales, El escenario está montado para que actúe la idea de la muerte contranatural como resultado del subconsumo. El primer paso importante hacia la producción clínica se tomó al transformar en hospitales los lazaretos, los asilos de incurables, los manicomios y los orfelinatos del siglo XVIII. Los hospitales son instituciones industriales para la producción en masa de. servicios de salud; son talleres de reparación para los humanos. Se establecieron por idea de la misma generación que descubrió la necesidad de encerrar a ·sus iguales deficientes para mejorarlos: en escuelas para darles educación, en prisiones para darles corrección y en hospitales para devolverles la salud. Sólo dentro de esta producción en masa de servicios institucionales caben las dos ilusiones claves de la revolución industrial: mejor satisfacción a las necesidades der hombre por med io de la producción racional, y la satisfacción de más necesidades para mayor número de personas. Cuando el médico se transformaba en cl ínico, el médico rural se hacía sedentario. Es importante recordar que en la época de la revolución francesa aún era ambulante. El excedente de cirujanos que dejaron las guerras napoleónicas, todos adiestrados en la práctica, debieron ganarse la vida y se asentaron en los poblados; formaron la primera clase de sanadores residentes. Los simples ciudadanos no confiaban en sus técnicas y a los burgueses les disgustaba su rudeza. Son sus hijos quienes alrededor de 1830 crean el rol de médico rural, que permanece inalterable hasta la Segunda Guerra Mundial. Sus ingresos fijos pro vienen de las exigencias de los valetudinarios de la clase media. S iguencompitiendo con los técnicos medicinales o medicales de antaño : la comadrnna, el sacamuelas, el veterinario, el barbero y algunas enfermeras. Pero dentro de su generación ya se pudieron establecer como miembros de la sólida clase media. La demanda de sus servicios les permite enviar enfermos a sus colegas clínicos de la ciudad. Se inicia el intento de ofrecer una muerte natu ral a través de una jeraqu ía. La muerte oportuna, bajo tratamiento de síntomas c!fnicos, surg:ó como el ideal de la clase media y sus médicos. En la primera mitad del siglo XIX, la muerte era específica de clase. Demandas sindicales por una muerte natural ingualitaria Luego, la muerte se convirtió en reclamación del sindicato. El c9ncepto de salud que tuvieron los valetudinarios fue inclu ído en los contratos de trabajo. El privilegio de extinguirse naturalmente, tras una larga vida activa, se convirtió en la reclamación masiva por este tipo de muerte para el pensionado. La imagen burguesa del libertino resistente sentado ante su escritorio, fue sustitu ída po; la imagen proletaria de una vida sexual sana respaldada por el seguro social. El ideal de terminar la vida er. el trabajo se convirtió en el derecho a comenzar a vivirla plácidamente después de haberse pensionado. Los servicios de salud vitalicios para cualquier estado clínico, fueron la condición para el derecho a esta forma proletaria de la muerte natural. Esta reivindicación de la asistencia de salud

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P,ron t o fue incorporad a a la retá ica poli t ica y a las d efinicion es legales. La muer te netural , y la asistencia médica correspondiente , era algo que la sociedad deb í a a sus miembros. El con cepto de la muerte se incluyó en la jus ticia social. Se formuló el derecho como demanda de un con s umo igualitario de product os s ocial es , m ás bi e n qu e como demanda de liberarse de los prejuicios y obtener la nueva libertad de auto- asistencia. Justamente cuando en ésta época todos los hombres eran definidos como alumnos, nacidos en estupidez original, nacesitados de escolaridad por muchos años antes de poder entrar a la vida, así también son definidos como pacientes natos, necesitados de muchas clases de tratamientos antes de poder abandonar\a. Actua\rnente, e\ hombre no \lega a ocupar su sitio sin comprobar antes su consumo educacional, y no puede abandonarlo sin antes haber pasado por los obligados programas médicos. Así como el consumo educacional obligatorio se convirtió en medio para racionalizar la discriminación en el empleo, así el consumo médico obligatorio se convirtió en medio para racionalizar el trabajo insalubre, las ciudades, etc.

técnicas se adopta un nuevo ritual y, como resu ltado, emerge un nuevo mito sobre la muerte, que a su vez define la salud en relación a ésta. Po r supuesto ese nuevo mito generalmente es híbrido, como los santos en Latinoamérica. En e l santuario de Guadalupe, los sacerdotes ofic ian ante la Madre de Jesús (que ha tomado la 'f orm a mediterránea de Gea), y el pueblo mexicano venera en ella a Tonanz in, la madre t ierra que cada anochecer da a luz a las estrellas que se traga de ·madrugada, llenándose el vientre de huesos. Pero inevitablemente, el mito híbrido sobre la salud, resultado de la implantación de la medicina occidental la define como la lucha contra la muerte, por la escalada de la aplicación del poder indust rial. Est e mito híbrido tiene su sitio dentro de\ mundo industria\izado.

potencial r evol u cio nario de la imagen -muerte de los sindicatos-. La producción de la muerte natural para todos los ho mbres está a punto de convert irse en justificación fundamental para el control social. Unicamente la cu ltura desarrollada dentro de las sociedades altamente indust rializadas, pudo haber producido la comercial ización de 1a imagen de la muerte au::- acabo d e describir. En su forma extrema, la muerte natural es aquel punto que alcanza el organismo humano en el que rechaza cualquier insumo adicional de tratamiento, es cuando el hombre llega a ser inservible como productor y con s um idor. Es el pu n to en el cual el consum idor, adiestrado a grandes costos , es tachado de la list a com o pérdida tot al. Es la r esistencia que , en forma extrema , presenta el cons umid or.

Dentro de una sociedad industrial, la intervención médica en la vida cotidiana no cambia esta imagen prevaleciente de la salud y de la muerte ; m á s bien la refuerza,

Hav clos clases de f~actur:1s. La fradu ra simple es aquélla en que el hueso se ha quebrado, pero la cnrnc no se ha roto. La fractura compuesta es aquélla en que las astillas de hueso hnn penetrado la carne. El indocto no debe tratar de componer fracturas. E l cuidado indebido de una fractura simple puede dar ocasión a la del tipo más grave. Mueva la víctima lo menos posible. Déle apoyo al sitio afectndo con unn tablilla, un periód ico doblado o algo semejante. Esté segu ro que el apoyo es del largo suficiente para que el punto quebrado no quede sometido a esfuerzo. Llame al médico inmediatamente.

Fracturas

Lo sufren más lo q ue trabajan en luga res muy calie ntes; por ejemplo, los panaderos, fogoneros, mineros, etc. La piel de la víctima se cubre dc> sudor frío. :-\o pierde el conocimiento por lo general. Su respiración es nípida. El pulso es dl\bil y rápido. Genera lmente liene ansiedad y se pone pálido.

Postración o Agotamiento del Calor

La definición de los trabajadores como consumidores de salud tuvo un doble efecto. Al principio contenía un potencial revolucionario y pronto se transformó en medio para el control social. A cambiar el siglo, la euforia provocada por la capacidad de la medicina de confinar la muerte inorpotu r.a proporcionó munición de ataque a los críticos sociales. Toda muerte acaecida sin asistencia médica se rotuló inoportuna y era denunciada como un escándalo para el cual había que encontrar un culpable. Por supuesto, se precisaba de una causa natural para explicar la muerte natural; no era del caso acusar al mal de ojo del enemigo, la mala intención del brujo o la arbitrariedad de un Dios. El culpable debía encontrarse dentro de la sociedad: el enemigo de clase, el médico explotador o el patrón colonial. La cacería de brujas a la muerte del jefe de tribu se modernizó en cacería de aquéllos responsables de \a iniusticia socia\ . Sin este uso revolucionario del ideal de la muerte no se hubiera establecido el avance en la legislación social durante la primera mitad del siglo XX · No hubiera econtrado apoyo la agitación en su favor, ni se hubieran provocado los sentimientos de culpa necesarios para respaldar su promulgación. La organízación social contemporám:a no se puede comprender totalmente si no se sitúa dentro de la perspectiva de un exorcismo multifacét ico contra todas las formas de mala mu e rt e. Nuestras principales instituciones constituyen un gigantesco programa dEt defensa, lanzado en nombre de 1~ ' ' humanidad " y cont r a las muert es contranaturales. No sólo las agencias médicas, sino también la asistencia social, el socorrQ internacional y el desarrollo, se han movilizado para la lucha. Las burocracias ideológicas de todos \os tintes se suman a la cruzada. Hasta la guerra se ha iustificado, para vencer a quienes presentan imperdonable tolerancia hacia la enfermedad y la muerte. Tan pronto como se inclüyó en los estatutos 24 de las instituciones establecidas, se agotó el

difundiendo entre las masas la imagen de la muerte de las élites y reproduciéndola para las generaciones futuras. Pero al ser aplicada fuera de un contexto cultural, en el cual el consumidor se prepara religiosamente para una muerte natural , el manejo biomédico y la práctica médica moderna inevitablemente constituyen una forma de intervención imperialista. I mponen una imagen sociopol ítica obligatoria y extranjera de la muerte. Se priva a los pueblos de su visión tradicional de lo que constituye saJud y muerte; se disuelve la auto-imagen que presta cohesión a su cultura y los individuos atomizados pueden ser incorporados a la masa internacional de consumidores de salud.

Tradicionalmente el hombré mejor protegido contra la muerte era aquel a quien la sociedad hab ía cqndenado a muerte. La sociedad se sentía amenazada de que pudiera mo rir sin autorización. Y ahora se exige la misma auto ridad sobre todo c iudadano. La necesidad real de la Edad Media t ardía es co nvertida en necesidad normativa. La muerte natural se transforma en imagen distorsio nada de la muerte que representaba la danza macabra. Ha vuelto a adquirir carácter igualitario, pero mientras ento nces era una fuerza natural que, con el reloj de arena marcaba el alto al ho mbre, ahora es un cronó metro el que detiene la muerte. Ant erio rmente el ho mbre, al enfrentarse con la muerte, se le exigía estar consciente de su soledad final, aterrado ra y t ota\; ahora \a sociedad \e exige buscar protección en la medicina y dejar que luche el médico. La muerte ha recuperado su amenaza omnipresente; pero en t anto que el hombre esque\eto a n un ciaba su \\egada con \a enfermedad mortal y la dignidad del hombre exigía q ue reconocier~ la~ señales, ahora la institución médicaim1..ione a cada ser humano el deber de observar cualquier síntoma que ind ique la necesidad de defensa clínica sometiéndose a chequeos continuos. '

Lo que esto significa me lo enseñaron en la frontera del Alto Volta . Pregunté a un hombre si la gente del otro lado, en Mali, hablaba la misma lengua; me dijo "no, pero \os entendemos, porque cortan el prepucio de sus niños como nosotros, y mueren de nuestra clase de muerte". Una vez que una cultura se ve privada de su muerte, pierde su salud. En el proceso de trancisión, \a gente aún conserva medios para saber por qué y cómo llega la muerte, pero el méd ico a qu ien llama, afirma saberlo mejor. La instruye sobre un panteón del mal, sobre lasnuertes clínicas, cada una de las cuales, por un precio , el puede alejar. Con sus tratami e ntos la p resiona hacia la in terminable búsqueda q ue la mantendrá como cliente suyo para siempre. Hemos visto cómo, hasta ahora, en las sociedades occidentales la med icina ha servido para legitimizar los cambios que se han producido dentro del context o cultural. En las últimas cinco centurias, la idea de la muerte y la demanda de una nueva clase de

s alu d, s ie m p r e han e v o l ucionado adelantá n dose a las técnicas y rituales cor respondientes a los servicios médicos. Cuando el más moderno tipo de salud se introduce en una sociedad tradicional, sucede lo contrario. Con la introducción de nuevas

Los se rvicios méd icos son aho ra una m ono líti ca re li g ión un ive r sa l , cuyo s b en e fi c iari os reciben instrucción en las escuelas obligat orias y cuyas reglas ét icas son aplicadas a la reestructuració n burocrática del medio ambiente. La lucha contra la muerte, que había \legado a dominar el pensamiento y la vida del rico, ahora se ha convert ido en obligada línea de conducta para los pobres de la t ierra. En el estricto sentido usado por los soc ió lo gos religiosos la medicina se ha convertido en el dogma por el cual se organiza el ritual estructural de nuestra sociedad. Como c ualqu ie r r itu a l e f ec ti vo, la participación en la práctica de la medicina oculta al productor y al consu midor la contradicción entre el mito al cual sirve el ritual, y la realidad q ue este mismo ritual r e fu e r21a y reprod u ce. La intervención bio médica en el individuo, los grupos y la bi ósf e ra , llega a ser considerada co mo co nd ic i ó n para una muert e natu ral. Se pr o mu lga la supervisión inquisito rial del tratamiento obligatorio y la reorganización planificada del medio ambiente, de acuerdo con los dictados de los prejuicios médicos, como condició n para el mal " natural". A fa naturaleza, exorc izad a por una vida higiénicamente planificada, todos la reclaman, pero sólo al borde de su t umba. El derecho de mo rir de muerte natural es t ransformado en un deber, sobre el cual insist en maestros, médicos, poi íticos y sacerdo t es.

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En tanto que el Arte de Morir enseñó al hombre de la Reforma a enfrentarse a la m u e r te c ruel, a prepararse para el fín confiando e n una muerte rápida, los tratamientos obligatorios de ahora eliminan todas las agonías que podrían ser fáciles, pero que ellos . tachan de "innecesarias" , con el propósito de preservar al hombre moderno en la ineptit ud crónica, o para ser víctima de\ cáncer o de la decrepitud. Mientras que la pareja danzante era simbólica de algo que ha de llegar a todos, la extinción natural por agotamiento en edad provecta es la lotería de unos pocos.


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Varias veces se ha señalado, de paso, la semejanza evidente entre la Nadja de André Breton y Rayuela de Julio Cortázar. Los puntos de contacto saltan a Ja vista: en ambas obras (¿novelas?) se t rata de la persecusión de una extraña mujer-niña por un hombre dotado de (o maldito con) un intelecto estérilmente lúcido, quien tratará de entrar en el mundo de ella, de poseer sus secretos a través de la posesión de su persona. Por otra parte, ambas obras rompen con la estructura novelís tica convencional y proponen nuevas formas, bien diferentes entre sí, pero coincidiendo en un aspecto: ambas novelas están vagamente estructuradas alrededor de la búsqueda de la mujer-medium, el encuentro, la relación con ella, el momento de crisis y ruptura y , tal vez lo más importante, la reacción que se dsencadena en "el buscador" después de la desaparición de "buscada". Al conducir un análisis más detallado de es tas dos obras, debemos considera r las diferencias entre las personalidades de los autores, los motivos de la búsqueda y el lugar que ocupan las obras en cuestión en el desarrollo de la perspectivas de estos autores. Breton era mucho más analítico y consciente de s u s acciones de lo que el hubiera admitido - nad ie escapa ileso de una cartesiana educación francesay su empleo de Ja escritura automática, s u s caminatas aleatorias y otros " atentados contra la lógica" eran intentos deliberados para escapar los rigores de un racionalis mo implacable. Nadja en tre en su vida como el primero de una serie de encuentros amorosos que se extenderán a lo largo d e más de una década y Jo librarán progresivamente de los ~ábitos mentales que él rechaza, acer~ndolo ~ sus ideales. Nadja es el primer "gran experimento la encarnación de los conceptos que había desarrollado en un nivel puramente empírico hasta el momento del encuentro, y ella lo preparará para las revelaciones de Les vases co m rn un ican ts y L 'a rn ou r fou. Rayuela, por otra parte constituye el logro mayor Ymás totalizador de C~rtázar, Y es, en cierto modo, una slntesis y sumario de sus experiencias como autor y hombre. Si N adja libera la mente d e Breton para una serie de iluminaciones, la Maga se aparece al final de las mismas - los primeros cuen tos ~e c.ortázar mu~stran su_fymiliaridad ~on e! la do irracional de la realidad - como una confirmación d e sus intuiciones, como una prueba de lo que Keats llamarla 'the truth of I magination": lo que !ª .m e n te del Poeta concibe como real acaba por materializarse. Aunque ambas obras se a bren con una pregunta, estas son esencialmente diferentes . Breton pregun ta al P.rincipio de Nadja: "¿Quién soy?" y el libro, escnto en forma de diario, aparece como u.na larg a respues ta, a medida que el autor se analiza Y .se transforma bajo la difusa influencia de NadJ a. Rayuela comienza con la pregunta "Encontraría a la Maga?", mostrando que el buscador sabe detrás d e 10 que anda, sabe que ella existe porque la h a encontrado y perdido y la novela, escrita pos e

fac tum , es un intento de recobrarla recreando su relación con ella. Si en ambos casos la búsqueda de la mujer se identifica con la búsqueda de la autenticidad, de la esencia del ser, en el caso de Breton la iluminación es gradual y el buscador nunca pierde su lucidez, está plenamente consciente del signjficado de cada episodio; en la novela de Cortázar la revelación se da en un ruvel subconsciente, debe ser reconstruida en la memoria y nunca llega a ser elucidada del todo. l.

Antes del encuentro

La imagen que se nos da del joven Breton en el estudio biográfico-crí tico de Anna Balakian es la de un estudiante de medicina extremadamente serio, cerebral, oprimjdo por la devastación física y moral de la E uropa de la pos t-guer ra y disgustado con las crecien tes limjtaciones impuestas a la mente por la civilización que s ucumbe a la religión de la ciencia, rotula ndo como " s upers ticiosa" o "irracional" cualquier forma de percepción que se des víe de Ja norma aceptada. E s te vago descontento se canalizará cuando el joven estudiante comienza a fami liarizarse con las teo rías del profesor Pierre J anet, cuyas obras figu raban en la lista de lecturas compulsorias para los estudia ntes de medicina de aquella época. J a net, que se a nticipó a F reud y sus seguidores en la denu ncia del carácter inhumano que iba tomando la civilización moderna, conducía estudios revolucionarios sobre la his teria y ciertos estados mentales que revelan los aspectos ocultos de la realidad jamás percibidos por el hombre mediocre que la sociedad ha decidjdo llamar "normal" . En L'au comac isme psycho lg ique, Janet había dicho: "Limitar la vida del hombre al proceso de pensamiento claro y disti nto del que habla Descartes equivale a suprimir, en mi opinión, tres cuartos de su vida humana y a dejar a un lado lo más atractivo, las sombras y el claroscuro. Uno de los méritos de la sicología contemporá nea es haber tratado de conocer el la do mjsterioso del pensamiento." A través de las teorías de Janet y sus estudios de pacientes histéricos en su libro De l'angoisse á l'e xtase - donde los casos médicos parecen sacados de las novelas de dostoevskii, y encima exagerados- Breton se sumerge en la investigación de ese es tado menta l deseado y a la vez temido donde las fronteras entre lo real y lo fantástico se borran, y donde la magia es una ocurre ncia natural,como en el mundo de Jos njños. Breton habla tratado de inducir el estado de trance en Crével y Desnos a través de la hipnosis , au nque J anet había advertido: " Les he recomendado que intenten us tedes mismos el ex perimento; ahora añ~do suavemente: no abusen, porque estoy convencido que su triunfo com pleto no es favorab le para la buena sa lud mental. "

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Sin embargo, no fue de los experimentos de Ja net que Breton recibió el mayor impacto de sus años jóvenes. E l choque vino en Nantes, en 1916, cuando conoció a Jacques Vaché, " la misma personificación de lo subversivo (... ) que le iba a desequilibrar su carretón literario haciéndole sentir que escribir era una actividad fútil ante el urgente asunto de vivir.. Vaché le abre una puerta a Breton, le muestra mundos para explorar, presenta una alternativa en un mundo lleno de absurdo y ruinas. El es loco, el cínico, pero sobre todo el terrorista ideológico implacable cuya arma " l'u mo u r" no respeta nada ni a nadie. Vaché rechaza la sociedad no sólo en palabras, sino también en acciones al marginarse de todos sus valores, sus funciones, sus hábitos mentales. Años más tarde confesará Bretón : En literatura me ha interesado sucesivamen.te por Rimbaud, por J arry, por Apollinaire, por Nouveau, por Lautréamont, pero es a Jacques Vaché a quien más le debo. El tiempo que pasé con él en Nantes en 1916 me parece casi encantado. J amás lo perderé de vista, y cualesquiera que sean mjs encuentros fu turos, se que a nadie le perteneceré con tal abandono. Sin él tal vez hubiera sido un poeta; él desen~~nó en mí ese complot de fuerzas oscuras que llevan a creer en algo tan absurdo como una vocación.

Aunque la actitud de Vaché parece totalmente nihilista de primera impresión, n!) siempre lleva a un rechazo total: vagamente sugiere la esperanza de que cuando las ruinas hayan sido destruidas algo diferente empezará, algo que esté más de acuerdo con lo que el animal huma no podrla ser si sus potencias - libres de las ataduras de la lógica cartesiana y sus derivados- se pudieran desarrollar. Vaché mismo no estaba destinado a ver sus esperanzas realizadas; su negación culmina, dostoevskianamente, en un gesto análogo al de Kirilov, en el suicidio como prueba máxima de su libertad, de su desp recio por la forma de vida establecida y acatada por los otros. En la visión surrealista de la vida, cada encuentro mayor tiene un significado especial, corre un velo que descubre nuevas ideas, hace cristalizar teorías que existían en estado la tente o durmiente; sobre todo, prepara a la persona en cuestión para el próximo encuentro. Los surrealistas ven la vida como una cadena de encuent ros reveladores que culmina n en una iluminación final. El azar objetivo, aparentemente caprichoso, forma " diseños" que sólo se pueden descifrar a posteriori. La sensación de " encantamiento", las " fuerzas oscuras" que Vaché desencadena en Breton determinarán los pasos subsiguientes del último. La muerte de Vaché constituye un enorme impacto para Breton, que se

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el pu n to de vista j u ngufano, c~mo manife~tación d~l deseo existente en el subconsciente colectivo, podría implicarse que detrás de las obsesiones amorosas en cuestión existe u n vago pero podero.so ~~seo de recupera r la plenitu d de percepción, la mtu1c1ón, los poderes " mágicos " q ue estaban presentes en los primi tivos y se manifiestan en algunos trastornados, o sea, las facultades q ue se han atrofiad? bajo las limitaciones de la civilización. Tanto N adJa como la Maga presentan cier ta inhab~lida~ para fOne?tar pensamientos y componer exph ca c10nes lógicas , en realida d ellas no necesitan explicaciones, parecen tener ya todas las r es puestas, puesto que tienen un entendimiento directo del uni verso y s us leyes a tra vés de los sentidos. Ambas son corporizaciones de lo que Jung lla m a e l arquetipo del ánima:

siente roba'do no sólo de su amigo, sino también de esos mundos que él habitaba y le permitía visitar, esas esferas que no parece poder alcanzar por si mismo. Tras la muerte de Vaché, Breton se siente como Adán expulsado del paraíso, como vemos en la descripción que nos de Aragon en Anicet. Baptiste Ajamais (André Breton) parece: alguien perdido en el espacio, buscando algo indefinido, seguro de lo que tiene que rechazar, pero no de lo que tiene que encontrar. Imitando la manera desapasionada de Vaché, Baptiste Ajamais se mantiene indiferente a las conquis· tas fáciles. Atrae a las mujeres, las mira con ojos de rayos X, a través de ellas y más allá de ellas ve algo diferente, con su mirada de acero y su labio orgulloso. Busca la sensación de vértigo que ningún hombre ha experimentado aún.

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Si J anet representa la concreción de lo que Breton buscaba, y Vaché la cris talización, Nadja será el medium para alcanzarlo ; a partir de es te momento Breton invariablemente verá lo inefable corporizado en una mujer, inconscientemente al principio, por plena convicción después de formular s u teoría de la " femme·enfant" como medium en Arcane 17. Aunque Cortázar se niega a ser considerado como un surrealista de movimiento, muchos elementos en s u obra ccoinciden con las ideas básicas de los primeros surrealistas: la protesta contra la limita· ción de la experiencia humana a los es trechos cánones de lo "normal" y, como resultado, la exploración de los procesos oscuros de la mente, ésos que descubren el lado inquietante de la plácida realidad del burgués. Aunque separadas por más de veinte años de las de Breton, las primera obras de Cortázar no parecen dañadas por los ríos de escritura automática deliberada, freudianismo literario y . crítica sicoanalitica que intervienen: en los cuentos de Bestiario las corrientes irracionales de la mente fluyen inmaculadas, sin ningún intento de explica· ción ni organización lógica. Estos escritos son más auténticamente automáticos que los de Breton precisamente porque no tratan de serlo. Cortázar me confesaba en una reciente entrevista,(Nueva Narra· tiva hispanoamericana, Otoño, 1973), que él escribe en una especie de trance y no puede explicar el significado exacto de las ficciones que crea, sobre todo las primeras. Y es precisamente este relaja· miento de Ja voluntad lo que lo libera de las percepciones rutinarias y lo pone en contacto con /as fuerzas desconocidad que operan en el ambiente -en el " subconsciente colectivo" , como diría Jung- y encuentran salida a través de él, en sus creaciones. (Nota para los fariseos que piensen que exagero: FRAGMENTO DE UNA CARTA QUE M.E ESCRIBIO Cortázar, fechada en Sa\gnon, ~ de junio de 1973: " ...que un escritor trabaja s\n saber lo que está escribiendo y sólo lo descubra el día en que alguien, más lúcido que él, se lo muestra. Es vertiginoso, tiene algq de horrible y de maravilloso a la vez. Es como la negación de la libertad en el creador. Entonces, todo lo que escribimos está ya decidido desde otras potencias que las que actúan superficialm ente mientras escribimos? (... ) ¿quién escribe nuestros libros, Ana María?". Se puede discernir un hilo temático que une los cuentos tempranos. E n uno de los cuentos de Bestiario, "Casa tomada", los dos personajes que viven en la casa son gradualmente arrinconados, y finalmente expulsados; en una novela temprana, El examen (sin publicar), la ciudad de Buenos Aires aparece como un cuerpo enorme que se desintegra y se pudre. Ambos temas parecen aludir a una visión de la realidad que ya no le sirve al hombre, que expulsa su sensibilidad de su cuerpo, que hace que su alma se pudra dentro de un cuerpo que le resulta extraño. · A Cortázar se le ha llamado varias veces "esquizoide", y en efecto, esta imputación podría ser defensible; por otra parte, como ha observado Ronald Laing, la esquizofrenia es la peste bubónica de nuestro siglo y, como tal, el resultado de condiciones mentales insalubres. Así como lo hiciera Janet medio siglo antes, en The Politics of Experience, Laing, acusa: Pero la adaptación social a una sociedad disfuncional puede ser muy peligrosa. E l piloto de bombardero perfectamente adaptado puede ser una mayor amenaza para la supervivencia de la especie que el esquizofrénico hospitalizado que cree que la Bomba está dentro ?e é~. Nuestra sociedad puede haberse vuelto b1ológ1· camente disfuncional y algunas formas de alienación esquizofrénica de la alienación de la sociedad pueden tener una función sociobiológi· ca que no hemos reconocido todavía. Sea como fuere, en muchos de los cuentos de Cortázar anteriores a Rayuela - y claro, en Rayuela misma- existen dos realidades .paralelas entre las cuales cierto ·personaje se mueve libnimente, hasta que por fin es apresado y destruido por una de ellas. En su estudio sobre el tema del doble en la obra de Cortázar, Malva Filer describe los olanos contrasta· dos como " el del yo individual, restringido a precisos limites físicos y temporales, y el del yo mágicamente expandido ; entre este último sup ondría una transformación del primero y, al mismo tiempo, la reintegración a una estructura o cons telac ión original de la que ambos forman 2f>Parte." Sin embargo esta reintegración no llega a

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El ser que tie ne a lma es el ser viviente. El alma es lo que vive en el hombre , lo que vive de por sí y causa vida. E s por eso que Dios exhaló en ADáan el a lie nto de la vida, para que él viviese. Con su astuto jue go de ilusiones el alma seduce a la vida la ine rc ia de la m a te r ia que no quiere vivir. Ella nos hace cre e r cosas incr eíbles: que la vida se pue de vivir. E lla es tá llena de cepos y tra mpas, pa r a que e l hom bre caiga , se r evuelque en la tie rra, se enre de y quede allí a trapado, para que la vida sea viv ida. ( ... ) El anima no es el alma en e l sentido dogmático ( ... ) sino un arquetipo natura l que r es um e satisfactoriam e nte todas las aser ciones del s ubconsciente, de la men te primitiva, de la historia del le nguaje y la r eligión(.... ) Es a lgo que vive de por s í, que nos hace vivir; es una vida de trás de Ja conciencia que no puede ser de l todo integrada con Ja mism a, pero de la cua l nace la conciencia . Teniendo esta cita en men te, consideremos que, en efecto, la relación de B reton conNadja, de Horacio con la Maga es una constan te dialéctica de rendición y rebeldía, a cercamien to y rechazo que no se llega a conciliar en una armonía final, sin em bargo, Horacio dirá más tarde: " lo que verdaderamente me exasperaba era saber que n unca volvería a estar tan cerca de mi libertad c omo en esos días en que me sentía acorralado por el mundo Maga", y Breton al final de su relato: Sin hacerlo a propósito, t ú has reemplazado las formas que me era n más conocidas, y también muchos otros rostros de m i presentimiento. Nadja era uno de es tos últim os, y es perfecto que tú m e lo hayas ocultado. Todo lo que sé es q ue esta s ustitución de personas termina en ti, porque nada te puede sustituir, y que para mí es delante de ti, para toda \a eternidad, que debe tener fin esta suces\ón de enigmas . ~-U no e•es un enigma \)ara mí. '{ ~ ü\~~ (\\le tú. me üesv\as \)ara siempre de los en\~;mas.

ocurrir jámás en las obras de Cortázar -por razones que en este artículo sólo se pueden insinuar- y el intento de vivir simul táneamente en dos realidades diferentes termina en frustración ; una de las entidades debe desaparecer, invariablemente la que habita la dimensión mágica . Existe, no obstante, otra posibilidad: la de alcanzar otras esferas a tra vés de a lgo, o de alguien. Podemos discernir la sombra de J ohn Keats (uno de los poetas más respetados por Cortázar, que escribió un libro - sin publicar- sobre él mismo en 1948 ) en su ensayo "Para una poética ", publicado en 1954. Aquí afirma : " El poeta agrega a su ser las esencias de lo que canta: CANTA POR ESO Y PARA ESO. A la voluntad de poderío fáctico del mago, sucede la voluntad de posesión ontológica. Ser, y ser más que un hombre; ser todo los grados posibles de la esencia, las formas ónticas que albergan el caracol, el ruiseñor, Betelgueuse. En cuentos como " Axloltl" el protagonista siente que los axolotl llevan tin mensaje, poseen un secre to que él tiene que descifrar, una revelación que debe " incorporar" . E n "El perseguidor" la "otredad" se encarna por primera vez en una persona; J ohnny Carter vive, sin entenderlo, todos los dilemas que Bruno sólo conoce a través de conceptos, desde una distancia prudencial. E l vampirismo de Bruno hacia J ohnny (su relación podría describirse como ta l, ya . que Bruno "se alimenta" de -J ohnny, sin darle nada de sí) anticipa el deseo de Horacio de penetrar el mundo de lo ilnsólito a través de la Maga .. En cierto ·modo , podríamos decir que J ohnny es para Bruno lo que Vaché fue para Breton; ambos cristalizan, definen lo que exis tía de manera latente preparándolos para "el gran encuentro " . ' II. El " ánima " E l azar objetivo, si bien independiente de la voluntad individual, coincide con el deseo puro y la intuición, una vez que el individuo ha aprendido a librar sus ins tintos de la s limitaciones del intelecto; el deseo y la pura intuición " magnetizan los campos" para que Nadja y la Maga se materialicen en el momento preciso, cuando la búsqueda de la transcendencia se identifica con la búsqueda de la mujer-maga en ambos autores. Si fuéramos a considerar el tema del amor y la mujer en un plano puramente personal, si le diéramos al tema una interpretación freudiana, 1 nuestro análisis tendría un valor bastante limitado. • Si consideramos la naturaleza de las obsesiones de ambos autores por ese especifico tipo de mujer desde

Ambas poseen ciertas facultades casi sobrenaturales que corroboran su relación con el arquetipo del ánim a, como podemos observar en la descripción que da Breton de Nadja: "Desde el primer día hasta el ú!_!;imo tomé a Nadja por un genio libre, algo como uno de esos espíritus del aire que ciertas prácticas de magia permiten fijar momentáneamente, pero a los que no abría q-ue someterse." (N, 128) Y luego : " .. .la criatura siempre inspirado e inspiradora que no quería sino hallarse en la calle, para ella el único campo de experiencia válida, en la calle, al acceso de la interrogación de todo ser humano lanzado tras una gran quimera .. . " (N, 131· 132). Completa liber tad de las convenciones sociales, apertura al azar objetivo son características salientes de la Maga: en ambos casos el ánima se aparece por casualidad, y de alú en adelante deja que el azar la una con su amante-discípulo en las calles de París. De esta manera, caminatas ordinarias se convierten en experiencias metafísicas, excursiones a un mundo donde cada objeto parece ser redescubier· to e infundido de un nuevo significado. Horacio aprende a "ver" de la Maga : Por si fuera poco ya le deba lecciones sobre la ma nera de mirar y de ver; lecciones que ella no sos pechaba, solamente su manera de pararse de golpe en la calle para espiar un zaguán donde no había nada, pero más allá un vislumbre verde, un resplandor, y entonces colarse furtivamente para que la portera no se enojara, asomarse al gran patio con a veces una vieja estatua o un brocal con hiedra, o nada, solamente el gastado pavimento de redondos adoquines, verdín en las paredes, una muestra de relojero, un viejito tomando sombra en un rincón, y los gatos, siempre inevitablemente los minouche morron· gos miaumiau kitten kat chat cat gatto grises y blancos y negros y de albana!, dueños del tiempo y de las baldosas tibias, invariables amigos de la Maga que sabía hacerles cosquillas y les hablaba un lenguaje entre tonto y misterioso, con citas a plazo fijo, consejos y advertencias. (R, 37-38) Las caminatas aleatorias de Nadja con Breton están acentuadas por ocurrencias mágicas. En una de ellas, a l ver el Hotel Henri IV, Nadja divaga acerca de los hechos que han ocurrido alli; su sentido de Ja magia contagia a Breton, que también empieza a tener "alucinaciones" : "¿Ves aquella ventana? Es negra, como todas otras. Fijate bien. En un minuto se va a aclarar. Se volverá roja." El minuto pasa. La ventana se aclara. Hay, en efecto, cortinas rojas. (Lo siento, pero no es mi culpa que esto sobrepase, acaso, los limites de la credibilidad. No obstante, tratándose de un sujeto semejante,


quisiera tomar partido: me limito a convenir que de negra, la ventana pasó a volverse roja, eso es todo. ) Confieso que aquí el miedo se apodera de mi, com o también comienza a apoderarse de Nadja. (N, 94-95 ) Nadja posee, además, el poder de leerle la mente a Breton, de conocer lo q ue ha estado haciendo, o lo que piensa hacer, aún antes de que él mism o lo sepa. A.si ocurre en el incidente del jardín de la Tullerias, en que Nadja habla con metáforas sacadas de los Diálogos entre Hylas y P h ilooous, de Berkeley, en que se defiende la actitud idealis ta, obra que Bretori aca ba de leer y que ella ni siq uiera conocía. Mientras la Maga representa la magia m ás "natural" (o sea, menos consciente y deliberada) de los primitivos, Nadja aparece identificada con la visión tradicional de la m ujer en el culto hermético. Hacia esta época, Breton se había interesado profundamente en las ciencias ocultas, sobre todo en las teorías de E liphas Lévi (el Abbé Constant), que le atribuía a la mujer el papel de profetisa, y reconocía su fuerza para intervenir en problemas tra nscendentales. A la mujer se le representa por los elementos del fuego y el agua en el culto hermético. Puesto q ue ella está en contacto más estrecho con los agentes trasformadores del universo, amarla es estar, a través de ella, en intima relación con las fuerzas de la magia. Debemos señalar que Nadja, a través del libro, se refiere a la mano (tal vez el des t ino), el agua (la vida, Jos orígenes, el misterio, y también ella misma) y el fuego (en este caso, él es el q ue encarna el fuego: "Siempre viene el fuego cuando se trata de tf ... "N, 115-116). Ella parece .dicirle, a través de s u habla simbólica y sus dibujos, que una fuerza mayor los ha juntado para establecer cierto balance. La Maga representa un tipo de m agia m enos "ritual". Una vez más debemos señalar que en el caso de Cortázar tenem os una búsq ueda casi inconsciente por los poderes de percepción presentes en Jos primitivos y per didos a través de los há bitos de "los cinco mil años" más que un interés en las ciencias ocultas de por sí. En su artículo " Para una poética", nos muestra su familiaridad con los estudios de Blondel y de Lévy Bruhl sobre la mente primitiva, y cita al primero: " E l se~tÍJ?~ento q ue (de la cosa) tiene la mentalidad pnnutlva es muy intenso: la idea q ue de ella se hace r esulta extremadamente confusa ." La mente primitiva " ... entra en el mundo de las cosas mism a s y no de Jos nom bres que acaban borrando las cosas ... " El poder de Ja Maga r eside pr ecisa mente en s u habilidad para poseer el mu ndo al " mudar " s u individualidad y penetra r de lleno dentr o de los objetos que llaman su a te nc ión, volviéndose una con los mismos. Ella r eprese nta una condición ideal para Horacio, que ve el mundo desde lejos y nunca es capaz de "entrar en el cuadro", com o Je dirá la Maga en su maner a vaga per o siempr e precisa . e las consideraciones anteriores se desprende q ue el amor por Nadja y por la Maga es en realidad a mor a través de Nadja y la M aga, es amor por un simbolo, por un arquet ipo, no por una mujer concreta. Por otra parte, Nadja y la Mago n o son mujeres concretas ni están limita das a una identidad, sino que por su peculiar m alea bilida d han logrado trascender los lím ites de lo individual y poseen Ja esencia de lo eterno sin da rse cuenta de ello. Según Ferdinand Alq uié, el amor lleva consigo una revelación, un secreto q ue el s urrealismo no logra elucidar: nos invita a s uperar el amor, dirigiéndonos hacia algo que no es el amor mis mo. De todos modos, la fijación de Breton y Oliveira mal pudiera llamarse amor, ya q ue depende por entero de la esperanza de alcanzar una revela ción y casi prescinde de su objeto. A n na Balakian observa respecto a Breton: él acentúa Ja incongruencia entre el patrón tradicional del despertar del amor y el no-amor que sigue su curso, donde el afecto creciente. de Nadja por el extraño que parece ha~er c~noc1do desde el principio del tiempo y la rec1proc1dad de Breton que es simpatía , compasión,_ co~pañía , pero no amor, Je permite can a lizar lo m sóhto ~ le da a ella, patéticamente, una fuer~a, ~ercunal, elusiva, y al final com pletam ente mutil. . Un lector atento de la novela no puede s mo sorprenderse ante Ja frialdad con que habla Breton del colapso nervioso de Nadja y s u interna.d o e~ un asilo mental. La larga tirada en que 1deahz a Nadja-simbolo al final de la obr a contrasta con la indiferencia cruel con que abandona a Nadja la ~ujer Yse desentiende de su miseria final. Cortázar m ismo observa al respecto : . Es cierto que hay una semejanza ent r e. N ad 1 ~ Y los primeros capítulos de Rayuela , en el s~~t1do de que hay una especie de persecus1on Y encuentro de una mujer. Pero en el caso de Nadja hay una cosa que a mí me parece una especie de traición. Breton se presenta como un surrealista. Encuentra a Nadja que es un~ esquizofrénica, una mujer si tú quieres mar~vI· llosa, y al mismo t iempo p eligrosa en el sen~1do de que es capaz de las cosas más inverosimiles. Breton la sigue y hay u n momento ?e pasión ...Bueno 0 esa es la iluminación surrealis· ta. Pero, qué pasa después? Si lees el libro con ate.nción descubres que Breton comienza a te~er miedo de Nadja, empieza? temerle a esa muJ er que es mucho más sur realis ta que él, que va hasta las últimas consecuencias de las cosas, Y éue si hay que tirarse al Sena se tira , cosa q ue d;eton no haría jamás. Entonces él la a~adona una manera muy cobarde a l fi nal del hb ro, la

deja completamente caer. Yo creo que ese no es el caso de Oliveira; él nQ hizo eso con la Maga. El deja a la Maga, pero la situación es diferente; no es por cobardía, sino porque hay una especie de camino cerrado y él siente que tiene que seguir a otra cosa. Pero no es el caso de N adja; al menos yo lo entiendo asL.. (Ent revista que le hice en Saignon-junio 1972). Estrictamente hablando, es cierto que Horacio no abandona a la Maga; ella se va (comprende que tiene que irse) después de la muerte de su niño. Cuando él vuelve, se encuentra con un apartamento vacío y una carta para Rocamadour que es en realidad una car ta para él. hay en Horacio, no obs tante, un miedo similar al de Horacio ante Nadja: ambos quieren ir más allá de si mismos, pero sin perder su individualidad. A medida que la realación se desarrolla, les va siendo más dificil evitar caer del todo en su mundo misterioso, y temen la posibilidad de no poder volver. Tal vez es esta la razón de la liaison de Horacio con Pola, con la cual se siente "seguro" : quiere conservar un "ancla" en su mundo, a medida que se va sintiendo más amenazado por "el mundo-Maga'' . Aquí debe terminar el paraleo entre las dos novelas, ya que los hechos que siguen la separación no continúa n la analogía. Breton, tomando el desequilibrio de Nadja como pretexto, la abandona, y continúa su búsqueda a través de " sus sucesoras", o sea, otras mujeres que siguen siendo en el fondo la misma, innumerables variaciones al tema del an ima. E stas experiencias culminan en la revelación de L 'a mour fo u, y se sintetizan en Arcan e 17. Al final de la novela de Breton Nadj a es encarcelada, suprimida : se le impide, asi, alterar el " balance" de la sociedad. P ero la Maga desaparece de una manera vaga, y se sugiere que se ha ahogado en el río. En realidad , nunca se confirma si se ahoga o no, pero la mism a incertidumbre de su desaparición, y la na turaleza de la misma ,nos inclina a interpretarla de ma nera simbólica (el reencuentro con la Maga en la persona de Talita, en el capitulo de la morgue, un ambiente de muertos, de frío y de sombras como el Ha des adonde tiene que bajar Orfeo, podrlan confirmar esta interpretación ) Aqui nos encontra· mos de nuevo con un símbolo arquetipal: el agua, según Jung, se as ocia genera lmente con el subconsciente: " El agua es el símbolo más común para lo no consciente (... )El agua es el "esplritu del valle", el dragón de Tao, cuya naturaleza asemeja el agua - un yang abrazando el ying. Sicológicamente, entonces, el agua sig nifica el espíritu que se vuelve inconsciente." La Maga, en efecto, no desaparece, sino q ue se oculta para provocar, in absent ia, una conmoción mayor aún de la que causó in presentía: " Alli donde esté tiene el pelo ardiente como una torre y me q uema desde lej os, me hace pedazos nada más que con su ausencia." (R, 225 ). O sea, que si el papel de Nadj a termina aquí, y la búsqueda de B reton continuará en otras obras, a través de otras mujeres, la Maga continuará revelándole mundos a Horacio Oliveira, pero ahora desde den tro, obligá ndolo a descubrir - a redescubrir- su propia ident ida d. J osé Blanco Amor ha· obser vado que Oliveira se descompone por completo después de la desaparición de la maga: " La _vida (su vida persona l) sin la Maga carece de sentido y de obj etivo y con ella al lado todo resulta claro Y

estimulante. (. .. ) sin la Maga a su lado Uliveira es el símbolo de la perpetuas tragedia y del hombre voicado hada su hosca soiedad frente al mundo. La Maga le hace entender que si él no se puede entregar del todo a ella ni a ninguna causa, es porque en el fondo no se posee a si mismo: Amor, ceremonia ontologizante, dadora de s~r. Y por eso se le ocurría ahora lo que a lo mejor deberla habérsela ocurrido al principio: sin poseerse no había posesión de la otredad, y quién se poseía de veras? Quién estaba de vuelta de si mismo, de la soledad absoluta que representa no contar siquiera con la compañia propia (... )? Pero gentes corno él y tantos otros, que se aceptaban a si mismos (o que se rechazaban pero conociéndose de cerca) entra· ban en la peor paradoja, la de estar quizá al borde de la otredad y no poder franquearlo. La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde un solo término; a la mano tendida debla responder otra mano desde el afuera, desde lo otro. (R, 120-121). En la segunda parte de Rayuela asistimos a una nueva búsqueda de la Maga, esta vez encarnaga en la persona de Talita, y, una vez que la encuentra . entre los muertos, a la búsqueda de si mismo en la confrontación final con su doppelganger Traveler. Conclusiones Ni Nadja ni Ja Maga responden al arquetipo de la "femme-enfant" de la " femrne fatale" tradicionalmente identificados con el ideal surrealista ; encajan, más bien, con la descripción que da Jung del "anima" y con el concepto de la mujer como profeta. en el culto hermético. En ambas teorías, la mujer desempeña la función de revivir " lo inerte de la materia que no quiere vivir" : ella, que está más cercana a las fuerzas transformadoras de la naturaleza y posee la intuición de los primitivos, le revela al hombre que la sigue los secretos que él ha olvidado bajo la tiranía de la " edad de la razón". A t ravés de. sus relaciones con el "anima ", Breton y Oliveira aprenden a librarse de las limitaciones de la lógica cartesiana abandonándose al azar objetivo, dejándose guiar por la magia inherente en los episodios insólitos que comienzan a ocurrirles, improvisando juegos y conversaciones inventados por ellos mismos, y finalmente negándo· se a " estabilizar" su relación amorosa, aunque esta negación parece responder al miedo que acompaña ·su deseo de entrar en el mundo insospechable del "anima". La revelación final ocurre en un plano donde no existe la individualidad; ellos temen la pérdida de Ja conciencia, la imposibilidad de volver a su "yo". E n Nadja observamos una interacción entre dos completos opuestos (él es demasiado racional; ella está totalmente desequilibrada) que no llega a resultar en una armonia final. El impacto que provoca sobre Breton, no obstante, lo prepara para las revelaciones que culminan en Arcan e 17. En Ray uela, no obs tante, Ja Maga se aparece en el justo momento en que Oliveira está listo para una sintesis cie sus experiencias, pero an tes necesita conocerse y "dejarse atrás". Al final de R ay uela Oliveira y la Maga desaparecen y le dejan lugar a Traveler y Tali ta, que parecen combinar el "aqui" y el "allá" en una existencia autéticamente surrealista.

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OK COMPATRIOTAS RASTREROS,los muy carajos, les juro qu e voy a hablar de lo lindo. De un tiempo a esta parte mi situación se hacia cada vez más y más insoportable ya comenzaba a pronunciar mi último adiós lleno de perturbaciones y malos pensamientos a desear con el alma enrojecida eso de verme tumbado entre cuatro velas después de la última ronda de cerveza. Ustedes los muy puertorriqueñicones pero que muy han puesto este país disperso peor que Nueva York. Vivía en un infieno de verdad y lucía más solitario y sombrío que nunca. Piénsense: campañas Políticas más sucias que el carajo. Seguro de que jamás volvería a sonreír. Que dejan el país como un hombre pasado a cuchillo. Piense usted: Black and White y soledad cerveza y soledad cubalibre y soledad. El señor Gobernador se va a encojonar mucho, pero qué carajo, con los reaccionarios no se puede dialogar. Y todo por reencontrar las huellas de una muchacha azul. Sólo sirven para meter mano. Que me dejó el corazón aplanado. Por el dólar. Bajo los relámpagos, en esta Preciosa por ser un encanto por se un Edén. (Para el Big Business). A Fermín se lo conté todo. Sin importarles un carajo que la canción sea música exclusiva para los enamorados del país. Entonces él me dijo tras un imponente silencio las cosas vienen como caídas del cielo lo mejor que hizo Dios fue un día tras otro día. Y . no para puertorriqueñicones. Vuelve a escribir para que puedas significar algo y déjate de pendejadas. En el resto del día me sentí más tranquilo. Me acosté a tempra na hora de la noche y leí, leí, lei. Ya entrada l¡¡. noche encendí un cigarrillo mentolado y escribí a) el líder infame es una navaja de barbero, tiene pinta de pajarraco b )el hombre mira parado delante de la Wurlitzer, el vaso de ron y se le sube a la sangre la cabeza. E l cabaret -onlimits- está repleto de yiais, pero en el techo aparece una nube negra que amenaza caer al suelo. E l hombre la mira con ojos

antonio ramirez

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de pez. La bengala, amarilla, larga, aquella bengala ahora gira rápidamente sobre la sombra . Entonces el hombre mira a ambos lados. La bengala se va, vuelve, viene otra vez. Cu{lndo le roza la cabeza el hombre se pone a dar pasos de box y a tirar yabs sobre las caras rojizas hasta que cae de bruces sin ver el su elo y c) E l aparecido sale de la sorn bra con evidente satisfacción, a eso de la media noch . Lentamente se encamina hacia el espejo del viejo ropero con la cara descompuesta. M uestra sus largos colmillos descarnados como un perro receloso, y de golpe los clava en la llave hasta palidecer. Su nariz ganchuda se va llenando poco a poco de luz. Trata varias veces de hundirla bruscamente en el orno d e la cerradura. Y por fin lo consigue. Entonces la puerta se abre una vez y otra y otra. Pero de repente el sueño se apodera de mí. Me persigno sin darme cuenta y cierro los ojos. Desde en tonces todo me fue saliendo de amravilla. Todos los días repetía patria o muer te venceremos decidido a significar algo. Yo ya no sentía ni siquiera miedo. En la marcha de protesta miré sobre las distancias un haz de luz. Sonrei. Cuando a través de la m uchedumbre comenzaron los gritos vivaaa, patria o muerte venceremos, vivaaa, libertad, libertad, libertad, volví a alzar los ojos nuevamente y ví que los policias levantaban las macanas y que seguidamente aparecían circulos rojos en las cabezas d e los manifestantes. En una esquina devastada por una fuerza de brutalidad retorcida dije carajo, hasta que también caí de bruces sin ver el s u elo. Cuando volvía a alzar la cabeza ya no pensaba en el día de mañana. Fue entonces cuando otro policia volvió a levantar la m acal'J,íi.D e su s ojos de hierro salieron sombras espantosas una tras otra, mientras, en las cabezas ensangrentadas iba formándose un haz de luz que ya nunca se podrá apagar con nada.


la Inujer de la f rontera antigua Te s ueno , mu j e r , porque también es de t a rde l a e nr eda der a ve rde del sueño, por que a unque esté s aus e nt e , Ni l ene, aunque c orres e n e l rio que e s tá a l a or i lla de l s ueño, tamb i é n es t ás aquí , en e sta maquinil l a que t e f orma , por que e s tás formada e n e l r ecuerdo , c omo si cor r i era s en un m. g . por la s orpresa de t e ne r e l v i e nto s obre e l rostro. Ni l e ne, t e alejas inevitab l ement e por esa puerta que e r es , por es e ropero donde has de jado t u r os t ro en el e sp e jo, ··t e ale j a s como un brazo que no dura más a l lá de l a noch e, como l os pa s os de l que s ub e una escalera hacia otro s itio , t e a le jas por l os ci garillos que se apagan unos detrás del otro, forma ndo y deformando tus gestos , fo rmando y deformando tus rostros por e l humo de tu boca , como s i fueras la mu j er e terna en l as e s taciones de l a muert e, li s t a , s í, lis ta a tomar t us peda zos de tela e n la mañana , a junt ar las pul seras de otro otoño para l ucir l as en inv ierno, cuando seas la muj e r que e stá de viaj e , c uando sea s l a que s e acuesta e n l a cama de l que llega, para corr er por los bosque s de s nuda e n e l ab r azo de l r ecue r do . ¡Ah muj er! , pedazo de so l , vaso de lluv i a , como seguir si no te toco , de tanto vert e abri r y c errar l a puerta, s i no t e conozco de t anto adivinarte e n t u secr e to. Peda zo de árbol caído, mujer d e la neb l ina antigua, dime de dónde vi e nes , dime aónde quedaron tus pasos ant es de tu sa l udo, dime s i vi ves donde vives , o si er e s la f uer z a de la ener gía c ami nando, si eres e l pe r sonaj e soñado que no creo, como s eguir j ugando a los contrar i os , a l os ser, s i s i gue s s i endo, a l os no , si nunca has s ido . Dime e l secr eto de las co s as que no e r es para ad i vinart e por e l vi ent o, dime la magia que yo veo para sab erme amigo , para t ocarme por tu pe lo que se ac aba en humo . .. ¡Ah mujer si n ser muj er! , congo j a de l os senos , muñeca de l bailar ina del vidrio y l a mañana, pirata de l barco d e l a noch e nombro a s í, a ver si te descubro , a ver s i te veo vo l ar e n otro' cie lo, si t e veo re linch ar e ntre la s ramas , s i me hago más poe t a al contemplar t e en e l c or azón que lat e con la tie rra, e n es a pa l abr a que es tá y que yo no escucho. Dime, dime s i tú tambié n a lime ntas a l a l una , ¡ah muj e r !, televis ión de la t e rnura oculta, órgano que cantas s in pianis t a, orquesta de l co smos e n lo s concie rtos de lo s nadie . Por qué, por qué me dejas de cir tant ~s palabras, por qué me haces formar l e s ataúdes, s i con s u muert e tú no v i ve s , si c on s u trans fu s ión tu no r ea cci onas, y no e s cuchas mi s preguntas por las lluv ias inve ntadas . De qué me vale es tar de vue lta, de qué me vale haber traído mi l ira del infierno , si h ay una nota e n ti que no cono zco, s i hay una cuerda en ti qu e no me has dado . Para qué po seer todos l os secr et os si no pos eo el tuy o. ¡Ah mu j er! , a rpa de la patria, cuerpo ti e rno de l r e cue rdo i ntimidad de t u s e cret o, dó nde chocaron las mano s por e l polv; dónde la mue rte se asustó co n tu l l egada, dónde l e pus i e ron p r~ cio a mi cabeza por t u ·e ncu entro, dónd e s orta ron todos los dolor es par a que de s t rozar an a mi sombra por el s ueño , ¡muj e r!, mujer de l v i e nto y e l soni do , a r coir is de l a noche a que lla , ca scada de l as sombras y del fue go, quién, qui é n guía e l ca rro de tu cuerpo, por qué e nc i ende s l os far oles del qu e duerme e n mi s pupilas , por qué lo has llamado con e l nombre de l o s muert o s, por qué t e has callado de mome nto s i se ha cal zado las sanda lias, si se h a pues to una túnica de lotus , y se ha l le nado las manos de sortij as, y h a pue sto e n la mes a e l me j or vino de lo s s u eños. Po r qué , por qué t e r e tiras a l a s s ombras , por qué ocu ltas t u ro s t ro c on e l ve lo de l s ile ncio, por qué l ees , por qué cocina s , po r qué e r es l o que e res, s i no t e ngo la palabra de nombrart e , s i mi sabi duría no a lcanza tu fantasma, s i tu mauseolo est á sembrado de f l or es y d e orquíde a s , cómo nombra rt e s i hay un concier t o de viol ine s e n t u cuerpo , si es toy a l a puerta de tu a lma, y tú cu l tivas a lucinoj e nos de otra noche , si est oy en e l balcón de tu cuerpo , y t ú me miras des d e e l sillón invi s ible de la tarde ••. Nilene, me h e se ntado e n e l calle jón del que e spera , me he sentado a ver cua ndo flo r ez ca l a f lor d e la magia y e l regre so, es t oy espe r ando, Nilene , que r e torne el mist erio de l que toca e n la ventana. - - --- -- - ¡Entra mu j er , no t e conoz co !

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A Br e nda y a Eve lyn

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- No, eso fue un truck que salp icó fango la vent~nilla. El , es~e jo cubierto de mierda. ¿Tu tienes kleenex? No darling. Ah, no terminé hacert~ e l cuento. ¿Por donde iba? ¡ Ah, sí! Pues al tipo le entró un dolor de cabeza por haber mezclado beb ídas y se tuvo que ir del party cuando estaba en todo su apogeo. Salió con los ojos cerrados para que nadie lo viera , pero al salir, pa ra poder ver la escalera, .tuvo que abrirunoy miró asf, con el rab1to y ella lo vio . lmaginate, tuvo que embalar a correr s in pantalones y todo (¿ni nada?) ¡Ay, yo tengo un problema tan gran con e l le nguae ! Había un tapón e n la inte rsección de la carretera de Trujillo Alto de bido a un lamentable accidente: al parar en la luz roja, esperando a que cambiara a verde, una muchacha de grandes rolos en la cabeza que iba para Villa Carolina, vio en otro carro que iba para Río Piedrc..s, un muchacho jove n y buen mozo. Se enamoraron instantáneamente y atreve· saron ambos carros en la intersección para conocerse e intimidar. Por eso había tal tapón de carros. trompe ta :

Victor Fragoso

65 de Infanteri.a "Arriba, muchachos, vamos a zarpar .a lejanas tierra vamos a pelear. por los caminos de la ley y el bien marcho el regimiento de mi Borin· quén ... " trompeta: "tatá tátata "tatá tátata "tatá tátata "tatá tátata "tatá tátata "tatá tátata

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- Esa canción me d eprime. J\ mi no me gusta el tema de la guerra en las • canciones. La música se hizo para el : amor, no para la viole ncia. ¿Sabes que ~ ahora Danny Rivera y Lucesita cantan música de protesta? ¡Qué barbaridad! Por fin aparecieron los policías y se llevaron a la pareja uno e n los brazos del otro, s in seña de pudor. - Me van a cerrar las tiendas. - Este carro se calienta mucho. Necesi· ta un tune up y es ya. Bargarin Town , Monumentos, Jardine· ria, Rejas de hie rro ornamental, Grand Un ion. - Pues para t erm inar el cuento que te estaba haciendo , t e diré que al fin y a l cabo la mu je r fue al garaje del mordido él siempre se le escapaba y ella no pod ía probar nada y encontró a la otra tipa allí. En cuanto la puta la vio , e chó a correr se montó en su carro y desapare· ció. Fíjate, la espiritista le había dic ho que la encont raría tarde o temp rano, y así fue. Ella cog ió una pata de cabro que encontró por allí y le e ntró a bimbazos a l carro de él y lo dejó como un acordeón , para que aprend iera a respetar. - Ay, chica, s i los hombres son hombres. Dim e tú, qué ho mbre casado no tiene por lo menos una corteja. Eso es normal. -· Tú sabes cuánto tiem po nos hemos echado en lleg ar a Rio Pied ras? Dos horas, lo mismo que se echaban los conquistadores a caballo para ven ir de Country Club a Río Piedras. ¿Dónde esté el progreso, entonces? ¿Por que paras aq u í? -Po rque e l tanque está vac ío y le voy a meter un tigre. Abro e l vanity con m is uñas negras de moda , me retuerzo las pestañas ext ra largas y digo: - Mira a ver si aquí regalan esos vasos tan bonitos si u:-10 comp ra dos pesos de gasolina. Ya yo tengo e l set casi completo. Y cons ígueme una Cocacola de la máquina y una bolsa de poteiro ships. Se encontró con s u o jo en e l espe jo y pensó que todo era asf, en pedacitos, un ojo ahora, una oración, un a canción de radio,

"adelante siempre, lucha co n va lo r nuestro regimiento se cu b rió d e honor en mil combates y en batallas cié n siempre cara a l viento marcha el regimiento de mi Borinquén de mi Borinqu ééééééén. trompeta : (fin ale ): t a tá táta ta ... tá"


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Amarrar las raíces debajo de l a tier ra . Hacer huir los árboles. Escoger una charc a y desol l a rl a . Curtir esa pie l de agua. Hacer con ella un gr an tambor inv isible.

El agua no se quema porque niega a la llama . Cortarle las patas a la l l uvia . Hacer que corra sobre l a llama. Verla.

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El agua ha sido s i empr e : v i da . Agua que hace sangr e y sudor y lágrimas y hace la leche de las ,r ec i é n paridas . Subiendo y ba j ando es la misma agua del princ i pi o, unt a d a de heridas, llena de muerte y sed y r és t a urada . Va tocando, bañando: inu nda , - dando la vida, pudre va sub iendo y via j a ndo.

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1

l

El sonido de l día que va muri e ndo trás

Elu::n:::v::ld:::::da. cuando emp i eza a rondar l as c abezas enl l uviec idas .

~ ~

~ ~

~

El sonido de l c i e l o mie ntras duer mo . . . II

La l luv i a me trae el s onido

de algunas much achas, s ol as , que se esconde n de trás de las ventanas a mira r s e l os años . lll

Desde dí as a ntiguos y s us noches es t fls llora ndo. Tu muerte emit e un soni do especial. Es t ás lloviendo . Avanzas de la mano de tus muertos . Eres la lluvi a . Er es el rui do hemb r a de los muertos. De t ener raíces serias e l árbol más i nquieto . Per o no t i enes r a í ces y te inquiet as . Es t ás llorando. La l una te derrit e la cara .

l ll

El agua, tú la oyes sub ir por las habi t ac i o nes piso trás piso, trás. Con su clor o sonando por los tubos, antigua nube r esab i o sa e l agua . Vamos a ver qué pasa con estos alambres vi ejos de la llu v i a , qué le ngua no se a l amb r ó d e t an r esec. en esta l l uvi a, que lluvia pasa •

. • . el agua ••. tú la hueles, la· conoces, es e l agua, es el río volando en mi cabeza , es tos murciélagos -he vi sto luz tantos colores vivos , tantos peces ••• El agua •.• la sueltas bocarriba y salta. • .• el agua . •• le ahres el ombligo i lumi nado Y veo un chorro de alucinac i o nes• Mí.rala cómo da vueltas cómo da lástima, cómo levanta al mar y l o sacude• Y lo exprime, como una gran camisa negra.

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Por qué deseas extit:par mi cabeza de tus ojos? ¿Para qué tocarte allí, y a mi ·\ aquí, para luego sentir tu mariposa de colores latir como una serpiente cosquillosa que se retue.rce en la arena movediza de la cabezaestahlo del caballo aquel? ¿Para qué? Si sabemos que tu te sacudes diariamente el vestir de la semana y escuchas por: televisión las noticias de maf\ana. ¡Tonta!, no tanto ; porque comprendes el sol de cemento y la pluma enterrada en tu pecho de puta de pica y velloner. Págiµa a página, palabra a palabra, oigo sudar tus anteojos y voo palpitar los peloi¡ de tus sobacos de alcanfor y pescado. ¡Lasciva ! , retuércete en la chocolatina de tu casa. Suda tus gotas de madera por que ya eres tinta envenenada. Aspita y suspita. Luego lanza al aire tu enojo y dale tres vueltas al mundo. Entiérrate en las hojas de las palabras, arrópate con las lenguas del suspii-o, cuélgate del poste de la esquina, que te cuelga en mi cara ; cántale a las cunetas y~ los ojasles. ¡Puta Vieja! ¡Puta Borracha! Canta,canta, para que Espaf\a y su club te vean al atardecer y enciendan las tijeras de tu cara. Luis Upez Nieves

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Profile for Colección Puertorriqueña UPR RP

Zona de Carga y Descarga (septiembre 1974)  

Año 2, Núm. 7; septiembre 1974.

Zona de Carga y Descarga (septiembre 1974)  

Año 2, Núm. 7; septiembre 1974.