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MARIO VARBAS LLOSA ANGEL RAMA HECTOR RAFAEL MELENDEZ RAMIREZ VIIALTER TORRES JUSTO ARROYO CINl-BUÑUEl MUS IC A - APONT E L EO E E

AUREA MARIA SOTOMAYOR

LUIS CESAR rivera

tOUARDO AlUAREZ

JESUS TOME - PESSOA

OLGA NOLIA

ARTE-CUEVAS

EN ZONA LOS JOVENES CUENTAN

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ROSARIO FERRE

MARTA TRABA


Zona se postula desde sus comienzos como Zona abiertat

ámbito de libertad. Quá quisimos decir con Zona Abierta?Zona en proceso, en una dinámica de cambio en interacción con nu

estro medio. Las críticas constructivas a Zona nos han ayudado a reflexionar. Si pretendemos crecer, tenemos que ejercer una autocrí

tica constante. Como escritores, vivimos comprometidos con nuestro^medio, y la reviséa ha de funcionar en este medio y no enajenada de el,Por lo tanto, queremos constatar que la libertad del escritor que hemos defendido

y seguiremos defendiendo existe en función de concientizar ■ una colectividado ^ Esta concientización implica un propósito claro, Concientizar al pueblo, para que? Hacia su reconocerse como entidad nacional, con características y valores propios. Por lo tanto, hacia la independencia y el socialismo como única alternativa que salve al puertorriqueño en su dignidad de hombre libre. Zona se solidariza con la independencia y el so

cialismo no por presiones exteriores sino como resultado de un riguroso proceso de autodeterminación a través de la autocrítica. El no enunciar explícitamente el compromiso político-social en la revista

la deja vulnerable a ser utilizada por el sistema colonial capitalista, como ejemplo de que el arte no pu ede ser comprometido, de que tiene que ser arte por íl arte, y tantos otros clises con que se mantiene en el poder dicha sociedad, NO QUEREMOS DARLE ARMAS AL ENEMIGO.Como dice Oscar Collazos, ingenuamente darle la razón al lobo.

Toda literatura, como acto social, está comprometida con su medio, pero la nuestra lo ha de es

tar aún más y enunciarlo pedestremente si es necesario, ya que Puerto Rico no ha ligrado ni siquiera co» figurarse como nación. Solo así los representantes del sistema colonial capitalista se verán forzados a reconocer que la revista no surge como complemento o decoración del régimen sino que tanto en sus juegos técnicos

como en la sustancia de su mensaje es su adversario.

Las prioridades de Zona én el devenir de su dialéctica serán las siguientesi 1,- emplazamiento y denuncia del sistema, romper moldes anquilosados 2.- educar y concientizar el públicoi escritores e intelectuales profesionales estudiantes

3«- ofrecer a los escritores jóvenes y^estudiantes un órgano de expresión, 4,- la solidaridad de Puerto Rico y América Latina al publicar conjuntamente la obra revolucionaria de sus artistas. Son destinos ligados en el proceso his tórico de nuestro tiempo. Como para Panamá, la solidaridad con América Latina resulta imprescindible en la lucha por la independencia de Puerto Rico, Un proceso de mutuo reconocimiento en la literatura crea bases para este camino. Dentro de estás prioridades, defendemos ante todo la libertad del escritor. Educar y concienti

zar al publico no quiere decir únicamente en términos políticos, aunque estos sean los más concretos y

evidentes. Como dice Trotsky, "el arndo del arte nuevo no está limitado a unos cuantos surcos numeradosi al contrario, debe arar todo el terreno y en todas Is direcciones". Educar y concientizar también

^significa enriquecer en lo humano y en la perfección del logro estético. Es por esto que hemos publi'cado y seguiremos publicando obras que aunque parezcan fuera de contexto con nuestro propósito,

innovaciones técnicas y una profundidad humana que juzgamos imprescindibles tanto para la educación de los jivenes escritores como para el enriquecLiento de nuesLa cultur,


El definir nuestros prop6sitos no debe limitarnos. Mantenemos nuestra posici5n de Nuesliros criterios de selección han sido y siguen siendoi

I.- excelencia artística

^

^

2«- experimentación formal o búsqueda de nuevas formas de expresión

3.- vigencia dentro de las actuales corrientes literarias 4,- auténxico compromiso qun una realidad vivida. En el caso de escritores des vinculados de su medio, testimonio de una experiencia deshumanizante.

La responsabilidad estética es también una responsabilidad de la revolución» hacer obras valio sas que expresen al nivel del arte el proceso revolucionario,cultivar y desarrollar las técnicas litera-^ rias para poder dar expresión válida a la realidad que se vive, a los tormentos internos por los que está pasaado y ha de pasar para su transformación el hombre nuevo® Crecemos espiritualmente al estar en contac* to con la excelencia estética. La liberación del hombre se logra en parte a través de la emancipación de las facultades poéticas de su espíritu (literatura como instrumento de sublimación del hombre). Sin em bargo, estamos conscientes hoy de que es preciso comenzar haciendo la revolución social. Zona comprende

que no llega al proletariado. Aunque así lo desea, comprende que las circumstancias en que el sistema estrangula la educación de las masas en Puerto Rico lo hace imposible» Es absurdo decir que estamos lle gando a las masas cuando no lo estamos (ni nosotros^ni ninguna revista literaria en P.R.), no por un fa

llo de nuestra parte^sinó porque los medios educativos (depto. de instrucción, universidad de P.R., es cuelas elementales, escuelas privadas, etc.) están encaminados hacia el embrutecimiento y la insensibi lización de las masas. A nivel de estructuras mentaies reconocemos que hay que tratar, y Zona se lo pro pone como meta para el futuro, de romper esas barreras que imposibilitan hoy toda comunicación entre el proletariado y los intelectuales. ^ . . .

Zona se propone salvaguardar la literatura como valor intrinsico y necesario para la superviven cia de nuestra sociedad© Defendemos la literatura para la sociedad futura que será formada pedagógicamen

te por la organización política, labor de solidaridad en la cual han de tomar parte también los artistas, en calidad de ciudadanos comprometidos individualmente con la revolución. Nuestra función, entonces,

dentro de los procesos históricos que estamos viviendo, es una función a largo plazo. El escritor como mejor ruede hacer la revolución es rescatando el lenguaje, ofreciéndo

un arte de excelencia en el cual

rescate la consciencia de pueblo de sí mismo, en el cual le dé al pueblo una imagen de su ser en el pasado y de sus posibilidades presentes y futuras. En los últimos diez años tanto las organizaciones

culturales (instituto, ateneo), como las instituciones políticas de izquierda, al igual que muchos d< pasado

frase y la forma chocante, edifica sobre esta labor de rescd'te(que sin duda valoramos), pero considera mos es tiempo de superar. Los jóvenes no queremos hacer arqueología» Queremos crear, ver y revelar el

Puerto Rico de hoy. En todos los escritos de los jóvenes puertorriqueños que han aparecido en Zona se

da testimonio de^la revolución que estamos viviendo en carne propia y a distintos niveles de la socieaaa. La revolucion en estos escritos es un desgarramiento, y todo desgarramiento social es un conflicto Ideológico, un conflicto de crecimiento.

Para escribir sobre la revolución hay que vivir Id revolución, y tanto nosotros como los demás colaboradores puertorriqueños estamos viviendo la revolución. De eso hemos dado testimonio en nuestras obras. La violencia implícita en el lenguaje, o explícita en el asunto, es una de las constantes defi-

nitorias que aparece en todos los escritos de los jóvenes puertorriqueños publicados en Zona. Esta

violencia de denuncia y rebeldía, bien que a veces velada, de un sistema corrupto y opresivo, de una sociedad que se rige por la violencia disfrazada de democracia, es el primer paso de una revolución.

Consideramos este hecho o característica de la literatura de los jóvenes como sintomático de una socie dad en vías de liberación. Es el hombre total de Fanón que reconquista por medio de la violencia su unidad innata, su unidad de hombre libre. Es en este sentido que Zona mira el futuro en el presente,

profetizando el^enfrentamiento mortal de ideologías y de clases que ha de tomar lugar en Puerto Rico,

Apuntando, además,^a la necesidad de revalorar todas nuestras instituciones sociales* el trabajo, la

familia,la educación, la religión, etc., revaloración imprescindible para llevar a cabo la transferen

cia de una sociedad cuantitativa a una sociedad cualitativa.

Ante la definición que ha tomado la revista, Zilia Sánchez ha optado por retirarse del grupo.

Lo hace puesto que no siendo puertorriqueña, no puede compartir la urgencia que nos motiva. La compren de y apoya como un crecimiento necesario, como una función dentro de determinado momento histórico

Es una experiencia que ella ya vivió y ahora nos toca vivir a nosotros.Es nuestra guerra, y hemos de

cumplir con el compromiso de nuestra conciencia. Pero queremos constatar con orgullo que su acción desinteresada, al trabajar con nosotros en pro de la cultura puertorriqueña, fue motivada siempre por un entusiasmo genúinamente revolucionario, por la generosa entrega de su tiempo y de su valioso talento Queremos aclarar, finalmente, ante todo lo dicho en este editorial, nuestro convencimiento de que Zona ha estado comprometida implícitamente desde su comienzo con la lucha por la revolución en

la medida en que HA CREADO, en la medida en que ha actuado sobre la sociedad, dándole una expresión valerosa y convincente(lo^ada estéticamente) a esa realidad que estamos viviendo y que hemos de vivir En su forma estaba implícito su mensaje revolucionario, porque siempre hemos concebido, como teoría fundamental de la revista, el que forma y fondo son indivisibles» La REVOLUCION NO SE DICE, SINO QÜE

SE HACE, y Zona en ese sentido, ha sido, desde un principio, una revista revolucionaria. Hemos crecido

en conciencia al hacerla, y por^eso podemos hoy decir, desde dentro, ejerciendo la autocrática, lo oue no pudimos decir en un primer numero» Hijos de nosotros mismos, de nuestro actos y obras, Zona cambia y seguirá cambiando, libre y creativa, reorganizándose en los miembros que la constituyen, en sus ideas y^propositos. Como dice Paulo Fréyre, la libertad es una conquista y no una donación, y exige una búsqueda permanente. El verdadero hombre nuevo es el hombre en perpetuo proceso de liberación.

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DIRECTORES

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COMITE DE REDACCION

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SUSCRIPCION ANUAL ®5.00 nombre

ZILIA SANCHEZ

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DIBUJO PORTADA: LUIS ANGEIi CURBELO

ZONA CARGA Y DESCARGA

apartado 3871, san juan 00903

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DISEÑO T FOTOMONTAJE

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REVISTA BIMESTRAL-SAN JUAN, PUERTO RICO

WALÜO LLOREDA

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LUIS CESAR RIVERA

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Noche del 16 aM7 «^osto da ,956

BAJO un sol radiante, la corneta de la diana inaugura ® ^j-es el cuartel de Chiclayo; agitación rumorosa en las cuadras, chos en los corrales, humo algodonoso en las chimeneas e a Todo ha despertado en pocos segundos y reina por doquier un

I^

fera cálida, bienhechora, estimulante, de disposición alerta y P

Cví^^

^a

minucioso, insobornable, puntual, el teniente Pantoja cr

el descampado —vivo aún en el paladar y la lengua el sabor de café con

natosa leche de cabra y tostadas con dulce de lúcuma— donde esta

(Inédito)

ensayando la banda para el desfile de Fiestas Patrias. Alrededor marchan, rectilíneas y animosas, las columnas de una compañía. Pero, rígido, el teniente Pantoja observa ahora el reparto del desayuno a los soldados: sus labios van contando sin hacer ruido y, fatídicamente, cuando llega mudo a '120' el cabo del rancho sirve el chorrito final de

café y entrega el pedazo de pan número cientoveinte y la naranja cientoveinte. Pero ahora el teniente Pantoja vigila, hecho una estatua, cómo unos soldados descargan, del camión los costales de abastecimien tos: sus dedos siguen el ritmo de la descarga como un director de orquesta los compases de una sinfonía. Tras él, una voz firme, con un

fondo casi perdido de ternura varonil que sólo un oído aguzado como

bisturí detectaría, el coronel Montes afirma paternalmente: "¿Mejor comida que la chiclayana? Ni la china ni la francesa, señores: ¿qué podrían enfrentar a las diecisiete variades del arroz con pato? Pero ya el teniente Pantoja está probando cuidadosamente y sin que se altere un

músculo de su cara las ollas de la cocina. El zambo Chanfaina, sargento-

jefe de cocineros, tiene los ojos pendientes del oficial y el sudor de su frente y el temblor de sus labios delantan ansiedad y pánico. Pero ya el teniente Pantoja, de la misma manera meticulosa e inexpresiva, examina las prendas que devuelve la lavandería y que dos números apilan en

bolsas de plástico. Pero ya el teniente Pantoja preside, en actitud hierática, la distribución de botines a los reclutas recien levados- Pero ya el teniente Pantoja, con una expresión, ahora sí, animada y casi amorosa clava banderitas en unos gráficos, rectifica las curvas estadísti cas de un pizarrón, añade una cifra al organigrama de un panel. La banda del cuartel interpreta con vivacidad una jacarandosa marinera. Una húmeda nostalgia ha impregnado el aire, nublado el sol, silenciado las cornetas, los platillos y el bombo, una sensación de agua

que se escurre entre los dedos, de escupitajo que se traga la arena, de ardientes labios que al ir a posarse en la mejilla se gangrenan, un sentimiento de globo reventado, de película que acaba, una tristeza que

de pronto mete gol: he aquí que la corneta (¿de la diana?, ¿del rancho? , ¿del toque de silencio? ) raja otra vez el aire tibio (¿de la

mañana? , ¿de la tarde? , ¿de la noche? ). Pero en la oreja derecha ha surgido ahora un cosquilleo creciente, que rápidamente gana todo el lóbulo y se contagia al cuello, lo abraza y escala la oreja izquierda: ella también se ha puesto, íntimamente, a palpitar -moviendo sus invisibles

vellos, abriéndose sedientos sus incontables poros, en busca de, pidien do que- y a la nostalgia recalcitrante, a la feroz melancolía ha sucedido ahora una secreta fiebre, una difusa aprensión, una desconfianza que

toma cuerpo piramidal como un merengue, un corrosivo miedo. Pero el rostro del teniente Pantoja no lo revela: escudriña, uno por uno, a los

soldados que se disponen a entrar ordenadamente al almacén de

m

prendas. Pero algo provoca una discreta hilaridad en esos uniformes de parada que observan allá, en lo alto, donde debía encontrarse el techo del almacén y se encuentra en cambio la Tribuna de Fiestas Patrias.

¿Está presente el coronel Montes? Sí. ¿El Tigre Collazos? Sí. ¿El general Victoria? Sí. ¿El coronel López López? Sí. Se han puesto a sonreír sin agresividad, ocultando la boca con los guantes de cuero

marrón, volviendo un poco la cabeza al costado ¿secreteándose? Pero el teniente Pantoja sabe de qué, por qué, cómo. No quiere mirar a los

soldados que aguardan el silbato para entrar, recoger las prendas nuevas y entregar las viejas, porque sospecha, sabe o adivina que cuando mire

compruebe y positivamente sepa, la señora Leonor lo sabrá y Pochita

En est. nueva no-

también lo sabrá. Pero sus ojos cambian súbitamente de parecer y auscultan la formación: jajá qué risa, ay qué vergüenza Sí así ocurrido. Espesa como sangre fluye la angustia bajo su piel mientra^

velo Vargfis Llosa regre sa al escenario de La Crra

Verde, la solva peruana, Ins

guarniciones de frontera de un ejér cito nacionnl corrupto,que desplaza el Servicio de los Visitadorps que va de guar nición en guarnición, especie de brigada volante de mujeres escogido.s en Inuitos por un capitón o mayor

(PEintaleón) a quién el ejército ha asignado esto, misión a la vez monstmosa y tragicómica, Z1 episodio descrito en

este capítulo esté basado en una experiencin vital del autor, quién presenció algo semejante en su estadía en la selva peruana en el año *65. "El ejército, dice, en vista de que el problemaíestupro cometido por los sol<^ados con las nui.'^es de los "oueblecitos vecinos a la «5 «ru^rniciones) había adquirido gr.'udes proporciones, había dado instrucciones precisas para tratar de contener de alg\ma manera la impetuosidad sexual de los soliüidps 31 oficiales de las guarniciones. Para resolver el problema se había montado un servicb, no sé si existe todavía, el Servicio de las Visitadoras, nue recorría'con periodicidad todas


observa, presa de terror frío esforzánri

VARGAS

tos. cómo se han ido. se van redondeando f"''"simular en el pecho, en los hombros en la.

""'forme. ^ sentimien-

cristianas empiezan a llover cabello? los mi f enrosan las facciones y cómo las m?""" » suav? endulzan d® l^syy doras, irónicas, picaras. Al p.nico'^'^^^asmira;;;;^ endulzan

llcsa

por el lodo y ?bomh'®"*®- Toma^a?"®'Puesto^ charse lac ligerarv, sensación de sueltos los teto?»; "^'^iosl^??®' Pecho'"" de jugarse el ltodo , - botóle??"?'®ÍPS! " Pecho'""^ jugarseel oamisas.tos'h, y alabastrinos .

'°sPezo?? o¡a, "^«'o y,?"rdena: "iDesabro''®"2ant^" P^^ando bajo sus ojos,

''"JS IT»A..I .

*^nipás de la 'a espada ep

'Gs CSw -

'tes 1.... ^I..o

F'er ^ terr^.

Pateando

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maldice su c,

te

orlas pespuntadas de los números,los balancean-

Pechos que se columpian al

sevaj^'^hte Pantoja encabeza la compañía,

^Pertp - coh

i_ . .

,

yei-aü»?®- Su?" d6o"; 'a frente noble, los ojos limpios

"landam„_"^a o?"'°r e. ^'"h: un-dos. un-dos. Nadie sabe ®meht Por '• un-aos, un-uus. i^iauic «.«v. que nrv^'

has. mo

ano 'sak-

th-?^fundo,grande su humillación, infinita . ... c!r. marrialil marcando marcialidad. *"90» marcanou el ei paso pasu sin o

dei

sic

el lodo, van los reclutas recién levados

no

vendarse los pechos para aplastar las tetas, cnrtarse los cabellos a los cinco centímetros

'^rse las las unas. uñas. Las siente niai^uoi marchar nitvj '*<rse Las siemc

tras él , y adivina: — —

'®as

"lu-

expresiones viriles, exhiben agresivamente su yerguen el busto, quiebran las caderas, tiemblan laá

lo

pi^fh las largas cabelleras. (Un escalofrío: está a punto de h" ^n el calzoncillo, la señora Leonor ai planchar el uniforme ^*^hita ai coser el nuevo galón se reiría). Pero ahora hay que

'"'tihu^^rse cervalmente en el desfile porque cruzan frente a la

^ El El Tigre Tiqre Collazos Collazos se se manuBiic mantiene seno, elo. general » Victoria h^'hiula un ..bostezo, el coronel López López asiente ®°;nP''®!?'''° / -i «« roría tan amarflo si no estuvieran también allí.

:e jovial y el trago no sería tan amargo si no estuvieran también allí, en un rincón, amonestándolo con tristeza, furia y decepción, los ojos

grises del general Scavino.

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Ahora ya no le importa tanto: el hormigueo de las

recrudecido violentamente y él. dispuesto a jugarse el lodo pare lodo

ordena a la compañía "iPaso ligero! '.1^®--®"®" .'^ t Melles Corre a una cadencia rápida y armoniosa, seguido por las muelles

pisadas cálidas e invitadoras. mientras siente ascended por su ®"®''P° ""®

r,

t!^za SLjante al vaho de una olla de arroz con pato que sale del fuego Pero ahora el teniente Pantoja. más que nunca dispuesto a jugarse el todo por el lodo, se ha detenido en seco y tras el la turbadora compañía. Con un leve sonrojo en las mejillas hace un gesto no muy c3. que. sin embargo, todos comprenden. Se ha desatado un

%

mecanismo la deseada ceremonia ha comenzado. Desfila frente a el la

" sección y es enojoso que el alférez Porfirio Wong lleve tan ílescachalandrado el uniforme -atina a pensar: 'necesitará reprimenda y ^leccionamiento sobre uso de las prendas'-, pero ya han comenzado los

^'^eros, al pasar frente a él -que se mantiene inmóvil e inexpresivo- a ^abotonarse la guerrera con rapidez, a mostrar los fogosos senos, a

est

(^1 I

hiano para pellizcarle con amor el cuello, los lóbulos, la curva / luego, adelantando -una tras otra, otro tras uno- la cabeza ^ operación inclinándose) a mordisquearle deliciosam ente ^ 'as orejas. Una sensación de placer — ávido, —'de satisfacción ,-

'Jas

^^ilia^' te^.' ^'Ght^^asperada y tentacular, borran el miedo, la nostalgia, hiJí'^hte los reclutas pellizcan, acarician y mordisquean las '«la, »-

Pero entre entre los números ,, algunos rostros eir^^sc^"^ t^Or '^ja. Pero con una espina de inquietud; toria k,. ^y '^epa pi 'a üi . 'Odavia sg^fagas , la felicidad I,. Uniforme va ■■idícuu ."'■'■"so: D».!'®"6to>ser„:;®0hL""'f°'^'"® v®. Leonor Curinchila, y,

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• "®fo' insignias ia „ .ttem"' *^'^entoso

dril está

groseramente ia Pantita".

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brazalete de cabo furriel, viene Chupito,

®-•hah^""itu^"stia que surte como chorro de

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.. ^ehit^ hta . 'a esmirriada camisa de a

La corneta desafina

las guarniciones de frontera,en lanchas patru

fq arroz con pato,

lleras de la Naval.

es la historia de este oficial:

como raontr ese servicio, de qué manera

influye en su vida profesional y en su vi da privrfda esta extrñiía aventura!'

El humor negro, la seriedad

trrgicémica, que segdn el Rutor es une de las

tnrísticas de est» obra, rparoce en este mtnp-io poético cpmos, junto oo m. n j mnffistral , ¿¿^6 (inoudftómente seré unn historia més para para que

®Oii ~^uaie*

de.« pienso en un rli^logo q

,

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ti TUiTpor.

según un desa—

pLrar:u:ir:eoLdírr;otaLenLe de tas

"«iones lágicas del tiempo y el espacro".

novela Vargas

Llosa se mantiene fiel a su vooacidn de escritor ante todo: cultivar la revoluCién en la. literatura.


. . .. confusa t la vitalidad del joven gest,.ulac,on la^ resonancias de iosescritor textos luchando "^""J^dición quizás definitoria de literarios. Traducían la conuiw

.

su personalidad: un soñador tratando de devorar la vida.

Una parte sólo una parte porque del material desperdigado en revistas podría hacerse otro volumen equivalente, pasó en 1954 a un libro que .lustro Cecilia Porras, que él tituló Todos estábamos a ta espera y que Alfonso Fuenmayor V Germán Vargas publicaron en una incipiente editorial de la Librería Mundo, en Barranquilla. Era la espera de una creación que fuera a la vez vida y memoria, una pesquisa del pasado que

valiera como una apuesta sobre el futuro. Asi lo vio el único escritor que en la Colombia de ese tiempo no pueda haber merecido el nombre de crítico literario. Hernando Téllez quien en una reseña periodística pidió a sus lectores que no olvidaran los nombres del escritor y del ilustrador:

"porque hasta donde es críticamente posible establecer una garantía, o, digámoslo con más razonable humildad, un compromiso que es, al

mismo tiempo, un deseo, con el futuro, esos dos nombres serán famosos"3 IQué período ése para la renovación de la litera tura colombiana] Al libro de Alvaro Cepeda Samudio

se había adelantado el primer volumen de Alvaro Mutis, Los elementos del desastre, con que se inaugu

raba una nueva poesía y ya estaba en prensa La hojarasca de García Márquez, quien en ese mismo año

1954 conquistaba la primera consagración pública con su cuento "Un día después del sábado". Las letras colombianas se modernizaban; una nueva cosmovisión

que tenía sus raíces en la cultura analfabeta del litoral y en la apertura a la lección de la vanguardia literaria Ahora esta espera ha concluido: Alvaro Cepeda Samudio ha muerto en un sanatorio de Nueva York, sin que el libro que la entrañable amistad del pintor

Alejandro Obregón compusiera para recoger sus

últimos textos narrativos'' saciara la espera en que está bamos quienes admirábamos la obra creativa de los

años cincuenta del escritor colombiano, esos dos volú menes juveniles y a la vez maduros que escribiera en su

zado ese regreso. Digamos desde ya que es imposible hablar de uno sin hablar del otro: no sólo por la amis tad inalterable de tantos años fraguada en el inicial descubrimiento juvenil del arte y la literatura, sino

sos puntos del país, concurrirían a esta tarea renova

también porque por debajo de las diferencias de tempe ramento y singularidad artística, es común en ellos un

dora, es evidente que su asiento básico estaría en una de las áreas culturales del país más desguarnecidas, esa

proyecto cultural que los vincula estrechamente y que tiene que ver con una concepción nueva de las letras nacidas en su experiencia viva regional, que transitó por

ciudad de Barranquilla: Todos estábamos a la espera

etapas de similar desarrollo a la búsqueda de su cabal

{1954), la versátil colección de cuentos escritos en los

formulación estética.

márgenes de la moderna narrativa norteamericana y La

casa grande (1962), una novela por donde pasa el amor, el odio, la injusticia, la rebeldía, como papeles ardoro sa, fragmentariamente escritos, a los que desperdiga el tiempo.

Antes que su nombre sea devorado por ese proce so de mitificación que parece consustancial a la cultura

que ha forjado el área costeña colombiana; antes que ella lo pierda y lo recupere solamente en fugaces imáge nes que muele tercamente el secreto dios caríbíco, que se parece mucho al olvido; antes que devenga un perso

naje levemente enigmático de las últimas páginas de

Decía entonces García Márquez: "Cuando Alvaro viajó a Columbia University, iba realmente empujado por un interés muy distinto al de hacerse un profesional del periodismo, aunque su apretada inteligencia le hubiera alcan

zado para eso y para mucho más. Tengo la impre sión de que iba, más que por cualquier otra cosa, por conocer la abigarrada metrópoli de Dos Passos y poder decir después si el autor de "Manhattan Transfer" era realmente el genio que

parecía ser o un imbécil más en la millanada de imbéciles que debe de haber en Nueva York. Iba

occidental, adquiría primacía nacional renovando los órdenes caducos de una cultura retórica y elitesca. Si muchas voces aisladas, desperdigadas en diver

costeña que venía proponiendo nombres solitarios y algo marginales como Luis Carlos López o José Félix Fuenmayor. El "grupo de Barranquilla" o el "cenáculo de La Cueva" comenzaba a publicitarse a nivel nacional con una agresividad que patentizaba la preterición en

que se había tenido a sus esporádicos productos, aunque entre ellos se contaran pintores como Alejan

dro Obregón y poetas-narradores como Héctor Rojas Herazo. Va había adquirido suficiente expectabilidad como^ para que uno de sus integrantes, el crítico

Germán Vargas, se dispusiera a historiarlo, recordando en primer término la obra magisterial cumplida por Ramón Vinyes:

Con su palabra y con su estímulo, don Ramón fue agrupando en torno de él en su mesa del café Colombia y entre los estantes de la Librería Mundo, a unos cuantos jóvenes barranquilleros

Cien años de soledad, todavía puede quedarnos un

por conocer los pueblecitos del sur —no tanto del

lapso para hablar de él como el gran escritor que frus

sur de los

tró la vida, un creador que no cumplió las promesas de su juventud pero cuyo escaso bagaje resiste el cotejo con tantos empecinados hacedores de libros como hay en nuestra América. Todavía la perdurabilidad de una obra no se mide por sus dimensiones sino por su toque

cierto que en Memphis los amantes ocasionales tiran por las ventanas a las amantes ocasionales o si son esos episodios dramáticos patrimonio

cosa, un grupo de amigos que llevan muchos años

exclusivo de

nom res —tal vez nunca más de diez— pero siem-

en el arte; y las condiciones pre-profesionales que rigen en tantos puntos del continente hacen que las historias de la literatura latinoamericana no sean de nombres,

Estados Unidos como del sur de

Faulkner— para poder decir a su regreso si es

Luz de agosto". Iba por saber si es

cierto que hay por allá gente bestial, atropellada por los instintos, como las que viven en las nove las de Caldweil. O si existían hombres acorra

que leían libros, escribían en los periódicos, veían y discutían películas y hacían una amable o emia. Lo que después ha dado en llamarse "el

grupo de Barranquilla" es, antes que cualquier

e ^rlo. A él han estado vinculados muchos pre an estado en él cuatro: Alfonso Fuenmayor, a ríe arcía Márquez, Alvaro Cepeda Samudio y Germán Vargas. .

sino de obras sueltas. Botellas al mar que tardíamente son recogidas, a veces tan tarde como para que sus

lados por la naturaleza, como Steinbeck".2

autores hayan perdido toda esperanza de ser oídos, hayan visto quebrar la fe en sus capacidades y hayan

regreso de Europa, a los románticos franceses, Alvaro Cepeda Samudio trajo a la narrativa norteamericana, de

cedido a los oficios que la sociedad, según pensaba

las más creativas y vigorosas que hayamos conocido en

Mallarmé, impone a sus poetas.

nuestro siglo, no sólo la de los maestros mayores como Dos Passos, Faulkner, Hemingway y el secreto Thomas Wolfe, quienes cambiaron la escritura universal, sino

Dara c'

también la de los más recientes en esa fecha, como

Faiilu^ "^^sngibles o poco menos: William

Pero no era así en el año 1950 cuando integraba el cenáculo de La Cueva, de Barranquilla, que García Márquez transformara en literatura, junto con éste y Germán Vargas y Alfonso Fuenmayor, a ta vera del magisterio de José Félix Fuenmayor y del sabio catalán

Si Esteban Echeverría trajo en sus maletas, de

William Saroyan o Truman Capote, cuya novela Otras

voces, otros ámbitos o sus cuentos (como Myriam)

libros.Entonces, la literatura era "el mejor juguete que

parecían escritos para que los jóvenes barranquilleros aprendieran a contar la vida de sus pueblos, a descubrir

se había inventado para burlarse de la gente" pero aun

a través de ellos los personajes misteriosos que los

Ramón Vinyes, el hombre que había leído todos los

haciendo de ella una fabulosa "mamadera de gallo"

rodeaban bajo el sol aplanador del trópico. No sabían

para restarle toda prosopopeya y majestuosidad, en la

entonces —no podían saberlo en el general desconcierto

literatura se podía vivir, gozar y morir cómodamente

menos provechosa que otras gozosas actividades: amar,

latinoamericano— que de punta a punta del continente, de Juan Rulfo a Juan Carlos Onetti, había descu bridores como ellos puestos a una similar tarea. En ese entonces la capacidad creativa de Cepeda

conversar, correr, jugar, soñar. Y de toda la literatura del mundo ninguna como la que escribían los nortea

Samudio parecía inagotable: los cuentos surgían con espontaneidad pasmosa entre uno u otro rapto deporti

mericanos, que si no tenían lectores en su país conta

vo o amoroso, y no alcanzaban las revistas disponibles

porque previamente se la había identificado con el

decurso vital del cual era expresión no más augusta ni

ban en una ciudad de la costa caríbica con un devora-

para esa producción que parecía siempre atacada por

dor de textos y un difusor empecinado dispuesto a

una reverberación caliginosa: una Imagen cercana o

convencer a sus amigos de que allí estaba el camino

cotidiana se superponía a otra de bares neoyorkinos;

para un arte nuevo, ese camino que veían bloqueado dentro de su país y hasta dentro de su lengua. En ese año 50 retornaba de Nueva York, luego de

insolentes mulatas se confundían con aquellas "mujeres que pasáis por la Quinta Avenida / tan cerca de mis o/os, tan lejos de mi vida" que cantara Tablada. La

pasar un año en los Estados Unidos y su amigo y

oscuridad de estos textos deshilvanados

compañero, Gabriel García Márquez, saludaba alboro

propicia para resguardar un calor, una urgencia, una

resultaba

No se trata de un "movimiento" ni de lo que m iciosa y equivocadamente llaman otros a su

son^|'°

generación". Tienen ideas per-

veces, suelen exponerlas a grltos-

deportes, periodismo, arte,

os ener las cuales no consultan previamente

nnmh

"pontífices". Tienen unos

Obregón"

anti-inWecCaliTmo^''"'"®"'®"*® ostentada, fue la del

carencia de bases ci.u

detectarse tanto una

del estilo vitalista que síon h '"I'"®' ricanos. salidos de ' escritores norteameentonces se publicitehr^r^"'^' decían preferir el deporte fe'

provocación

eos. la frecuentación de los h

pintoresca de ios seref

ñurdeies. el cine, la vida

entreverados verdad yi„rr'ír,r I

c""

Germán Vargas certifica e ^ ñteratura. En su crónica persuasivos:

desplantes con ejemplos

qua^"seri?e^s un"I.drias^me"^ Periódicos y creen aloo Van al . "^cjores maneras de ser na en el au om'-

ZdtTs

r

y en Car,age-

^--b'airtn el


tropical y jocundo para descubrir la acción permanente de la tragedia, de la cual la violencia, la sangre, la destrucción, no son sino manifestaciones externas.

Casi sin percibirlo, guiado por una cosmovisión que rehuía las estructuraciones rígidas dominadas por las leyes causales, otorgando su preferencia a caminos

Premio iVlacional de Literatura). Unidos al cineís

ta catalán Luis Vicens, a los pintores Enrique Grau y Cecilia Porras, al fotógrafo IMereo López, filmaron en La Playa, un corregimiento cercano a Barranquilla, "La langosta azul", un film de "cine experimental" con guión y actuación de Alvaro Cepeda". Cuando apareció el libro Todos estábamos a la

espera. García Márquez, que se había constituido en espontáneo abogado defensor de esta nueva literatura, por razones de amistad primero, pero por adhesión

íntima al nuevo estilo que era también suyo, sobre todo, lo presentó con un alegato que mezclaba ambas motivaciones y lo definía como una colección de "cuentos nostálgicos". La calidad lírica de un soñar

dentro de la realidad, con tos ojos abiertos que atravie san las imágenes presentes para depositarse en las de un pasado vivido, le permitía considerar que esos cuentos estaban

".. . escritos por un hombre que vive lamentán

dose íntimamente de que no se haya inventado un tren que lo lleve a sus recuerdos. Así me expli co yo su permanente y un poco agresiva incon formidad y así me explico estos cuentos en que los personajes viven en un tiempo que quiere ser presente y no es más que una desolada y hermosa tentativa de reivindicación del pasado. .." .. un libro de pequeñas y humanas noticias de los Estados Unidos, escritas por un periodista que no tuvo donde publicarlas a tiempo, ni tiempo para escribirlas a tiempo, y que de tanto llevarlas adentro, atragantadas, le salieron revueltas con un maravilloso cisco de poesía. Y escritas en un tono de inocencia, con la perpleja candidez de quien está descubriendo el mundo todos los días, porque nunca ha podido o querido entender con claridad donde termina el circo y donde comien za la vida".5

Pero cuando esto escribía, tanto bajo los

pies del cuentista novel como del ocasional crítico, se

más desviados y menos nítidos para las motivaciones,

T

O D O S E S T A B A M O S

y aún este dramatismo lo aportaron escritores bogotano§, antioqueños, caleños, santandereanos, que habían visto tierras y vidas zamarreadas por la guerra desencadenada por 1947, edificando una narrativa

social sobre temas nacionales y contemporáneos. A ella tuvieron que dar respuesta los costeños imbuidos de lirismo, memoria errátil, técnicas norteamericanas,

urgencias vitales o eróticas y aficiones confusamente metafísicas y desde estos ángulos miraron y revisaron a

de sus posibilidades y a la vez tan libérrima como las líneas de la mano; y, como ellas, igualmente enigmática al esfuerzo de una lectura clarificadora. Por entre sus

materiales desligados se introduce sin cesar un espacio

lejano y un tiempo remoto que le confiere ese clima onírico que colinda con lo real como en las paramne sias. Pero contrastando con esa proyección, siempre

reverberante, en el plano textual los materiales relucen van del encadenamiento verbal riguroso de un diálogo de soldados de alucinante lógica, a variados niveles de

subjetividad que se devoran unos a los otros en una

competencia de ambigüedad creciente; van de las viñetas ocasionales de dibujo muy nítido que contribu

yen a la profundización social del conflicto debatido a los injertos documentales de una proclama militar. La pluralidad de recursos literarios puestos en

juego aquí no hacen sino trasponer una percepción epistemológica a términos de técnica, sugiriendo que sólo la sucesión incesante de formas dispares puede

evidenciar la multiplicidad de los enfoques, sus regis

tros posibles y sus diversas alturas cognoscitivas. Es así que encontramos diálogos objetivos, externamente

construidos, monólogos cogitantes donde el asunto se mueve a tientas, fragmentos descriptivos, absorbidos por la función denotativa, datos periodísticos secamen te apuntados, coros polifónicos de hombres y mujeres de pueblo alternando sus voces, historias familiares íntimamente espiadas, telegramas y proclamas. Si por un momento evocamos una obra gemela,¿aóo/arasca,

donde a la riqueza y pluralidad de los significados se

opone una organización verbal rígidamente montada

L A

patria, que era instancia hija de una sociedad desgarra da por la violencia, de tal modo que el juego circense o ráneos: la realidad se había puesto seria. Esta seriedad

reconocer a Umberto Eco. Tan articulada en el grado

con dispares tonalidades que son siempre de precisión y

había abierto una nueva instancia de la literatura de su

e\ lirismo nebuloso se tornaron bruscamente extempo

había escrito una obra abierta, como le hubiera gustado

E S P E R A

como un aparato de relojería, podremos medir la peculiaridad de La casa grande, donde los resortes de la escritura no hacen sino indicar la polisemia generaliza da de la novela. Sólo hacia el final el autor pierde pie cuando, en vez de abandonar la obra como un tren en marcha hacia no se sabe^dónde, intenta religar algunos de sus cabos sueltos a través del diálogo de una nueva generación que examina discursivamente la herencia de la culpa. Había hecho una obra de arte en la que se mos traba fiel a sus orientaciones artísticas iniciales pero en la que llegaba al máximo compromiso con las deman das de una nueva sociedad. Ya para entonces García

Si a La hojarasca respondió El coronel no tiene

ticas del autor, porque siendo una obra integrable en la serie de las llamadas "novelas de la violencia" mantiene con estas sensibles diferencias que le conceden un lugar

aparte. En vez de enfrentar la violencia del presente con su repertorio vasto de atrocidades, prefirió buscar la violencia en el pasado que sólo puede llegarnos a

través de una narración mediatizadas y lo encontró en su misma tierra cuando la huelga de los peones de la Fruit en 1928 que constituyó la primera

demanda sindical de tipo rural, reprimida sangrienta

mente por el ejército. En vez de ubicar la violencia en su inmediato anclaje político, prefirió hurgar en sus raíces sociales como un ejemplo del conflicto de clases,

oponiendo temerosos peones a un despótico señor feudal. En vez de exponerla como un diagrama social, autónomo y objetivo, prefirió descubrirla como deriva do de oscuras potencias de dominación que por lo mismo religaban las acciones a zonas profundas de la

psicología. En vez de generar una tesis de denuncia, con el simplismo didascálico que acostumbraban los materiales urgidos del momento, se inclinó al trata miento de las pasiones humanas, buscando las apeten

cias y miedos que arrastraban a las conciencias turbu lentas. El propio narrador, como inmerso en ese

turbión, revuelto en sus colisiones, tironeado por sus diversos niveles, sólo era capaz de recoger fragmentos de una historia dramática, bruscas iluminaciones dentro de la confusión generalizada.

Hay allí huellas ajenas: en las relaciones de los miembros de una familia de propietarios rurales están las invenciones sureñas de Faulkner; en la serie de diálogos rispidos, sin acotaciones, donde los soldados las "short stories" de Hemingway. Pero estas presencias

son sino un retorno, desvaído, a las condiciones prime

ras de que había partido, descendidas a la trasmutación del "fait diver.' cotidiano. Por momentos evocan las

"jirafas" juveniles de su amigo —que en algunos casos llega a glosar como en el hombrecito del Quakers Oats— aunque sin la tensión de la escritura de sus

primeros cuentos. En otros casos, el impulso taumatúr gico de la realidad tropieza con los escollos de un humorismo que no hace chispa y que por lo tanto pesa y distrae.

Puede pensarse que el tránsito de que hablamos, hasta ese más alto plano de la creación literaria, sólo podía alcanzarse a través de un rescate viviente de los orígenes que sin embargo se compadeciera con esas virtudes de la edad adulta como ser el tesonero, perma

nente, duro trabajo artístico, el desarrollo de un pensa miento sistemático en torno a los significados, la pro

yección enriquecedora que redimiera la materia regio nal, la aceptación de la realidad y su articulación deve

ladora. Pero Alvaro Cepeda, que había construido la literatura de un soñador fue la primera víctima de los espejismos del sueño.

Sin haber llegado a esta

culminación que todos esperábamos, no puede sin embargo olvidárselo. El reside en La casa grande y/eWa tiene fuertes cimientos. No parece que ni las lluvias ni

los temporales ni el tiempo puedan hacerla caer: está edificada sobre roca. NOTAS

1.- Alvaro Cepeda, Los cuentos de Juana, Barranquilla, Editorial ACO, 1972,76 pp. Ilustraciones de Alejandro Obregón.

2.- "Alvaro Cepeda Samudio" en "El Heraldo", Barranquilla, año XVIII, N. 5120, 20 de junio de 1950. 3.- "Los cuentos de Alvaro Cepeda", "El Tiempo", Bogotá, 14 de septiembre de 1954.

4.- "El grupo de Barranquilla", "Vanguardia Liberal", Bucaramanga, 22 de enero de 1956.

5.- "Alvaro Cepeda Samudio", "El Espectador" Dominical, Bogotá, 15 de agosto de 1954. 6. -En la contratapa de la segunda edición de La casa

grande (Buenos Aires, Editorial Jorge Alvarez, 1967), García Márquez afirma que el autor tenía cuatro años cuando la brutal represión de ta huelga bananera en

diciembre de 1928, la cual contempló desde el balcón de su casa. Como todos los datos parecen coincidir en

años de

quien le escriba, a Todos estábamos a la espera le contestó, en 1962, La casa grande (Bogotá, Ediciones Mito) cuyo planteo define bien las convicciones artís

literarias ya no son otra cosa que meros recursos literarios: el autor ha descendido al subsuelo de un pueblo

de los costeños. Ese paso lo darían, magistralmente, los Cien años de soledad, pero en Alvaro Cepeda sólo proporcionaría, tardíamente. Los cuentos de Juana. No

Estaban cumplidas las etapas primeras de un proyecto cultural que se desplegaba en el tiempo según las incita

Márquez había escrito, respondiendo a la misma coyun

estimaban marginada.

miedo, su ignorancia o su rencor, está el objetivismo de

abarcara la totalidad del fenómeno cultural, proyectán dolo a la dimensión mítica que propiciaban desde el comienzo las corrientes generadoras de esta literatura

tura del país. El coronel no tiene quien le escriba.

corpunidad nacional y no sólo de un área que

"cachacos" o los hombres del pueblo testimonian su

sis aguardaba el vasto campo de una síntesis que

que Alvaro Cepeda nació en 1927 o 1928, como García Márquez, se trataría de una invención "literaria" para hacerlo testigo presencial. Pero aún así, esa escena de la

su patria reconociéndose con tal acto miembros de la

United

ciones sucesivas de la comunidad. Detrás de esta antíte

i •

masacre no está en La casa grande, sino en los Cien .soledad.


Dice el autor:

Orocov/,s. A m.

Nací el 27 de diciembre de ^^ g^rona reconocida mamá la asistió doña Pancha que es una

primeriza za.

y que ya le dio el primer sobo a

Hasta los cuatro años el viejo me

campo de concen-

^^rrarharan los carros como le

tración porque temfa que me e , a un perrito que él Estudié en las escuelas eiem

^ g vivir al pueblo. intermedia y superior gn-de-tu-sabesqué from (esa

de Orocovis, donde recibí e m

situaciones como ésta)

palabra deberra existir en ®spa maestros buenos,

trogloditas -de hecho los rnediocres ahora dan clase en

buenos han desaparecí o categorías ^upenor^ y

lopitas son los principales, ^ [_^ggo estudié en

superintendentes y

^e Sociales con con-

la Universidad de Puerto R " g

q ig universidad me vino

centración en Políticas

g, -qS porque para el '68

Ltr;'no"rh^bír"nld:.asunto de los créditos sustitutos O«nañol V estud ios sociales hasta que

de rotecé. Fui maestro d

P

Ramón Mellado

^gpresentaba un peligro para

. trabajé con HOPE y ahora estoy desemen en.rsvls,asparaco™e^.

tr;,b^io Steadv Una vez iba a viajar a Culebra, pero los dueños del Carib Star no quisieron hacernegocio con izquierdistas y

Zs quedamos varados en Fajardo, Claridad publicó una poesía

mía hace un año. Avance ha publicado tres reseñas el añc de que hace —•'ocho ww.... meses la Jun,; cHitrira Hp Editorial Editora de Editorial Internacional Internacional está está leyendo leyendo un un manuscnic

pasado yy eso pasado eso es es todo. luui-'. /-vko. Aparte «.v,

mío, pero todavía no me han dicho ni ojos lindos tienes. Real mente esto de escribir en serio es reciente en mí.

HOY TENGO DESEOS DE DIBUJAR un viejo con bigotes descomuna

les, con la lengua por fuera y el ceño fruncido en una actitud de ira contenida, para que vean que no me molesta hacer algo que transgreda los límites de la lógica —pongo por testigo a las consecuencias actuales de las relaciones entre Leopoid Bloom y Stephen Dedalus, o los atisbos deslumbrantes abiertos en las pesadillas de Johnny Cárter— en un país donde sonreír por fuera y morirse por dentro, todo el tiempo, es cosa común y natural. Si ahora mismo me decidiera a tomar un pedazo de carbón {cosa que no debe extrañar a nadie dado el estado de subdesarrollo y otras agravantes que nos palpitan en la piel de ((favor de quitarse el sombrero)) la patria) y en la roca más cercana, o en la misma pared de ta caverna hiciera cuatro garabatos, seguramente aparecería por ahí una mujer que anda arrastrando la mitad de una piel de mastodonte y me mandaría a hacer garabatos en el culo de un tiranosaurio. Ni viviendo en una caverna con corrientes de aire fresco y una

buena fogata para el invierno logra uno eso que tanto persigue la gente cuando entra en la etapa fallida en que los sueños de la infancia sufren una extraña metamorfosis y se pintan del color de los recuerdos y de

esas cosas que uno ha dejado atrás porque el reloj no se detiene y el tiempo lo deja todo cubierto de polvo, descolorido y con ese olor a viejo que solían esparcir en el aire los libros primera-edición del año 2000 a. C. cuando uno los ojeaba tras un reposo de siglos. Esa serenidad que después de tanto buscarla, sorprende a uno el mismo día en que se lo traga un triceratopo o lo cubre la ardiente lava de un volcán, como si uno adquiriese el objeto de toda su pasión el mismo día en que le extirpan esa parte del cuerpo que resulta tan útil para inyectar el semen dentro de la cavidad vaginal, a través de la cual pasará hasta su destino, en el cual un espermatozoide ofrendará su soledad en aras de otra cosa.

De pronto me encuentro a mí mismo con este laberinto de entra y sale, y con un círculo vicioso entre la serenidad y el espermatozoide que podría dejar tieso y frío a cualquier amigo de la familia, pero que yo practico con la mayor naturalidad, teniendo en cuenta que no poseo el hábito de andar por ahí en ropas menores y escribiendo palabras obcenas en las piedras y ios barrancos, que tan bien se prestan para tal actividad, pero que casi todo el mundo piensa lo mismo cuando tiene que permanecer un rato —especialmente frente a un barranco— teati-zando esa acción que consiste en pararse, bien abiertas las piernas,

después de estar seguro que nadie mira a uno; subirse la piel de mamut

El efecto es curioso y no deja de reflejarse en el aspecto y la calidad del escrito a pesar de esmero que uno pone en todo el asunto, el alma

profundamente inflada con la esperanza de que algún día inventen algo

mejor que un pedazo de carbón para cuestión de la lengua escrita y entonces poder hacer oraciones Inmensas que cubran diez o doce papeles como haría Cervantes; ¡porque qué bien lo hacíai lUn verdadero geniol Esos párrafos de aouí el ««1^

a

que las dos y media de la tarde que tan buena i

un autor, arrancando frases como"exquisito beldades en plenos estudios conduc^ntL a 't letras y que se aficionan de un auto7 d^esta índot h''i

' '*

soporíferos

hondo de los pulmones de los críticos y átr°?n!^^^ a

que se prendan de su siquiatra favorito

Lhn

esta sección del escenarlo porque se ar^rJa por la parte derecha de la platea- como indefinida del complejo de Electra ii

media piel de mastodonte lanzando qruñirio

siniestra, pero no va a poder desflecarme ?á °íi ^ aunque pensé hacerlo, no me decidí a riih

descomunales, la lengua fuera y una muera cara en la pared de la caverna. ®

f

r ^

misma forma

cuidadoso en flceratopos P°sP°sici°"

®

' y°'

tondándole por la

al nivel del ombligo y apuntar el pene con el dedo índice y anular

—como se sostiene un cigarrillo— o de otra forma más original si se

prefiere y dejar escapar, con la mayor tranquilidad un líquido amarillo so que se acumula en un órgano membranoso a la altura del abdomen.

Héctor Rafael Meléndez Ramírez DIBUJO POR EDUARDO MIRANDA


No sospechar que tendrá que encontrar alguna seguridad en su existencia sin que

los hilos.ta atraganten, sin que el mar huya, sin que su madre la viste con el traje de paloma gris y la echa al patio. La niña corre, tonteando, como toda margarita no educada por las monjas, como toda hoja que c a

e mojada

la saca su madre del charco de tréboles siempre tan puerca tan bruta incapaz de

mantener su traje de trébol gris (de paloma negra en el fondo, por el lado atrás del espejo) mojada hasta los huesos porque ya viene su palomo con su cola ancha en el suelo: las piedras, las flores del patio, el árbol y el columpio viejo, encharcada como zanja hasta el clítoris que cuelga jugando lleno de flores por su ama tan bruta, cono, como si una no tuviera ná que hacer incapaz de comprender el ritual de tontear por

el patio, amarrando el tiempo estirando la distancia, para nunca alcanzarlo con sus alas mojadas y sus muñecas entripadas y negras de paloma celosa acurucucúcada en la tabla vieja donde permanece milenios sin mira carajo cómete eso ni que cuesta dinero, permanece meciéndose aquí ,. allá allá

acá permanece en el vaivén de lo que se repite hasta que

quedando inmóvil, permanece en lo absoluto donde comprende por qué la línea recta es la distancia más corta entre dos tréboles mágicos insaltables porque caería

en lo infinito antes del próximo con sus alas mojadas y negras como la noche

impenetrable de su caída, el huidizo mar le susurra dolor y sus pies fríos desarenan con tientes los caracoles de arena del reloj que marca la hora en la cocina carajo y su

madre gritándole muy cerca que la cena yo no sé qué voy a hacer contigo maldición pa eso una abre las patas está lista se cree la paloma incapaz de mantener sus

muñecas limpias tan puerca sus muñecas de rotos en los labios y rotos escondidos sin labios ni humedad como el trébol, como el columpio húmedo,come coño,que yo no te la voy a dar, tan esquelética y pasmá abandonar la tierra extraña y siempre

por las nubes la tierra seca y retornar a los altares donde solo una virgen lava esas pantis es sacrificada haz atgo'por las tonterías, por el miedo (una paloma negra en el fondo, por el lado atrás del espejo como ahogada sonriendo), por los ojos de lluvia con pies de hielo seco, de arena estancada sin que los hilos la aguanten una virgen es sacrificada por sus alas sin dios, porque tendrá que ENCONTRAR ALGUNA SEGURIDAD EN SU EXISTENCIA

sin que su viejo juguete se encele y correr hasta extrañas tierras desnudas sin que su madre desconsideré brutalmente la sacude (sus alas negras ya secas) termina eso que tengo que fregar como paloma en el fondo sonriendo termina ya conor para

deambular sola para perderse toda y preguntarse por sus manos impregnadas de flores marchitas, para bajarse apresurada del columpio y sentir mientras_corre el

susurro lento del mar, para angustiarse desde ei fondo porque sus muñecas se

quedarán sin morir esa noche y encontrarse toda hecha hembra no jodas mas

es

hora de dormir en aquel enorme cuarto de la tonta.

dado como los rosarios como las lunas

como cualquier cosa

como las mariposas como un papel

como los círculos

como mi cuerpo en tu cuerpo fundiencio armas de arena como las ilusiones encarceladas en un más atrás de ruido

arrogante

condensadas en las estrellas

agotado

imaginando

realizando verdades inasequibles por ser pasadas

de tu y yo solo hay un cuerpo de tierra

retozos retrocedentes de abstracciones prehistóricas de tumbas frías

el hecho

escrito

como este papel

el uso

fcr-(

dado

un murmullo

1 como una muñeca de papel

un espacio

unos cambios bruscos

camino

con su cara pálida

unos pensamientos futuros en el tiempo

por si acaso falta algo con sus ojos caros

a

walter

y sus tacos altos

y sn pañuelo empapado de lagrimas en el bolso...

torres como un aborto


('(■orioinn'os

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■• liíosoíjeos vaho.-o" ()('

(MiirlobiJr Ih'í'Iios

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reouerían de agudeza I , , para .

l„> nunmurnlu.- ,

I . ..-r i naciones, el mercado eoniun > lagiuHti del último maudamás latnioanierieano.

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\ leíiiani O el . derroeaniieiiío ..nieul irio n.. .iiiiwllK -u (OnnUliUIO IKj < I

/'..lableeKio que -i valia la entrara en las eone\iones. , la 1voz1 giav( . .i.-.l.r-i hai)i1-1 veri • adera intención J,,»,. *, (letras

pena llegar siempre al íondo de 1la.^ cosa.-, ah L . L ii., 1 í|i. ,•<;! del aumento de los plátanos o la gasoNua.cJ •

sonri>a engano>a (le la

.,,,., ,|w. n

(puneeañera. porque las . eornente> I . ^ul>h ..hlerránea^ nam a. ( '

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I

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,.

.(..i-rniíw modo de la exi.'^leneia

hacer del sistema capitalista el nías atina humana, con sus eontíntujs ensayos subliniina ' > pa

i...

.1

,rr-cljm. p;ira jodcrno.-^ la ^ida d.' mía . oridimuda

J

Poras,,. ,a,a„,Jo fulamlo !,■ p-mía-d anillo a inlao.la. drlras d,. la sonnsa el) alguna torma o.seura

.se e.seondia una maquiavélica eonspiraí ion /fiie qu( ,tema '

(|ue ver con .sus

• r jetes,

o .-u."

1-

n iílre<s. o paurí o .sus u. aíniírU'--. 1-

traliajaiian en alguna compañía eapitalislu.

/

1

Y ella a.senlía. o expresaba opiniones en voz baja que nmí^uno de

los dos entendía, las palaijras de ella no importando ni tainpo( o ( movimiento de la mano, pnes bastaba con la suspensión (

Mas enlonces, por (jiié el letnor de (pie aíjiieilo se le desvaneciera'!'

Scr^iio rVniáiuIr/,. Los Signos Perdidos

(. ji

01 a o. (

tiempo de entrada exacto, de par('ntes¡s que eonlírmy ^ ^ suk ronizaeióu para luego la voz hacerse easi inaudible, volvrr a a (aja a tanto que las manos, la cabeza volvían al ritmo anterior y salisíeebo de que liabían [lasado otra prueba, regresaba a la lectura.

^ cuaiido dejaba de leer, al enden^zar.se y mefbíar en la forma en que cada pieza había encajado, ella seguía tejiendo, eabulando la iiilensidad y el efecto de su parlieipaeión. midiendo la duración de su estiramiento con relación a sus eoinentarios. preparáudo.se para, cuando

la mano de ('I reposara .sobre la pierna, en i(J que antecedía a .su impul.^o. bajar la costura y. alisando unos pliegues con dos dedos, inirarhj duleelíe euaiKio en cuaiKlo. ella ícvanlaha la \isla. ilcjalia el Icjido y lo

mente a los ojos, en la .señal para que el se l(Hanfara y caminara a su

niiraha por .soluc las galas: no imn lio. ponpic saliía (pie <'1 se daba (•líenla del moinnilo e\ae(o en (pie su cuello subía, los dedos cesaban, auiupie sietn[)re halaba de sorprender un monienlo indefenso, un inslaiile en (pie i,,, csiusicra con la guardia arriba, ponpie ni ahora, o e>peeialinen[c ahora, cuando (d leía el perii'idieo. anles del desayuno,

Luego una mano sobre el hombro de (día levantaba d('liea(iamente. más como imán que como presión, luego pasaba al eodo \ ella un pasito delante caminaban a la cocina, los pies .subiendo > bajando como últimos movimientos de (.'piiéptico. igual rápido esfuerzo en subir,

pensarnienlos lodos. Kn realidad no era mu\ difícil, porcpie desde bacía

Desde ios .setenta habían adoptado la costumbre de desayunar tarde, el despertar con el tiempo medido Para aliviar funciones biobSgi-

ella eoiiipreiidííi (jnc ('I eslaba aleiilo. eoriseieule de sus posiciones )

luiielio pensaban jo niismo. sus ideas re\ololeabau sobre el misino lema,

dándole scMo variaciones. anali/,aiido los ángulos, desi-arlando maliees

para l ijar, en >unia. el eotieepío eeiilial. leni'aii anibos la uiisnia edad, de allí parlía lodo. I.os dos eran

huesudos pero sanos, aurujue ahora ella se moviera con la lenliludque anles. muelio. muelio anles ('I llamaba sensualidad y que se ÍU(í

lado.

agradecimiento aprovechado (ui bajar. cas con las que pulsaban también el grado de entendimiento en contra de las sorpresas. Ella primero, él e.sperando desde la cama, oyendo ios primeros sonidos del día y midiendo el tiempo que el muchacho de los periódicos tomaba en subir las escaleras y deslizar el diario por la rendija. Desde su abrir de ojos, el caminar ella al baño, había tal

delenieiido liasla darle a sus movimieiilos un efeelu de peííeula vista con lenles espcriales en (jue se ñola la pareelaei(')n de cada inslanUí. su soledad. Los lenles de ('I eran de ese lipo: podía observar, en lo que parecía una línea recia, las fragmeidaeioues. las eslrías de este o aquítl ademán. Los inovimienlos de ('I eran bruscos. rá[)idos. como buscando eotilirmar la vilalidad (pie anles. muebo. nuieho anles ella había llamado jxdeiieia. Muña, senlados el uno frenle al oleo, anles del desayuno, el halando de eoneenirarse en la leelura v ella siguiendo maquinalmente

el bordado, leiiíau eoneieneia de (pie se espiaban, que se seguían los pa.^os |)ara observar algi'ni cambio, alguna desviación de lo que ofrecían como pa/: la buroerali'/ae¡(ni de sus emoeiiíues. de sus senlimietilos, d('

•MIS acciones: |a eliminación de las .sorpresas que seguía una ley no eserila. una norma (pie. sin |)ropou('r.<elo, desde que llegaron a los

sesenla. cada ntio cumplía, ponjiie era del todo imporlanle que se

pudieran predí-eir. (pie no apareciera nada ipie violenlara los días, las horas, los miniilos. los segundos, porque de eso .se Iralaba, de eso (ira (jiie pensaban cuando la leelura no lenía .senlido o ella suspendía el

bordado, de <pi(. u,, nciirriera. de ipie ninguno de los dos adelantara ningún aeonleeiniienlo. (jiie bxjo encajara como hasla ahora, que no

hiibiiM'a ninguna pieza fuera del engranaje, porque [)or allí podía empezar la cosa, por allí podía .sacar la cabeza el monstruo y entonces no habría más han-zas. enlonces se enlregarían todos los papeles y

vendría el lin. K| (jui' empezara, sería enlonces el traidor, el infiel, el desconsiderado, d canalla, porque ni siquiera las quejas estaban permitidas. La arlrilís. eslaba l)ien. sus dolores de los dos en la e.spalda, lema aceptado a veces hasla como de .sorpresa, pero el único, ningún otro cambio, ni físico ni mental que interrumpiera la .sucesión. Por eso era (pie ,se pensaba .sienqire en lo mismo, por eso se podían adivinar los

pensamientos, poupie .se estaba buscando la forma de (istar slcmpni atentos, de cumplir con la ley. Los eoineiilarios del [leriódieo. por ejemplo, .si eran negativos,

debían .ser precedidos de un rilo que ('I había praelieado de.sde: hacía mucho y ipie. gráfícamenle. empezaban por su bajada violenta del periódico, un eha.sipudo de los dientes y la su.speiisión de ella de .su labor [)ara oireeerle su mejor aleneión. I'^l entonces maldecía, fuerte, vulgarmeiile y, lu<'go de mentarles la madre a los gringos, pasaba a detallar el iiieideiile. ."si el eomenlario era favoralile —cosa que no era Ireeuenle— el movía el periódico .sonamhj las hojas, ella no lenía (jue levantar la vishi del bordado ponpie ('I !iai)laba a las hojas y daba .su opmion sacando la voz más grave y matizada, como dándole a entender

(jUe la cosa re(piería puntualizarse, reunir la dispersión, la sulileza sicológica que había detrás de este hecho aparentemente iulraseeiidenle. aparentemente indigno de ('1. pero (|ue de seguro tenía eonseeueiieias profundas, ponpie en la boda de fulana, en el nacimiento de la niela de zutana. en la jubilación de pereneejo. había resortes ta

A IT

A


Hdad ^

relación al swich del diario, el recogerlo,

AO

^

entonces al baño, instantes calculados

^ Luego, ante el desayuno, el arreglo de disposición de los alimentos, había otros convenios que

■ p ál ,

Cjl^

dureza de la escena anterior, momentos de completo

}nS

para nada se pensaba en la cosa, se planeaba el'día

había estado bi<m de salida, no había peligro, por

m

probable es que llegarían al final del día. El estómago

pr'^" i

bien, lapoco mente también, se había respetado las leyes y aventureros: se podía ser audaz y, mientras dificultad, los sólidos humedecidos en el" café, las

ge ge

moviéndose libremente, se podía discutir la salida a la comida y los cigarrillos, la temeridad de cruzarla paquete que sintetizaría el día, su contacto con el

y

vorágine que significaba esperar la luz roja al

c/^^^AO ^

monstruos metálicos esperabadeamenazante. vuelta a la casa, luego de la aventura la caminata de una relajaba, podían entonces pasar a los otros cuartos,

^^

^ perderse en la cocina sin que sus presencias tuvieran que

Aunque no se permitían silencios largos; fuera cual

en que se hallaran, era necesario un ruido de cuando en

golpeada dos veces, un zapato tirado con fuerza, el íbto, alguna maldición de él cuando cortaba la

cubiertos que caían al piso. El asunto era seguir confirmanque se hacían cosas y que no había llegado la sorpresa;

'í descuido, si el trabajo era tan interesante que hacía olvidar Ao S*

P^cto, con la conciencia venía la búsqueda del traiciobasta donde lo permitieran la artritis y la espalda y í/Umo quien no quiere la cosa habría el encuentro que desde

g, ^ pietros antes sacaba indiferencias, la lleggda á la puerta de la entrada al jardín a recoger algo que se había olvidado, que si

^bí, si no lo había tomado el otro sin querer, o el

él permitía que le programara, participando ella también de la conven ción, fingiendo enfurecerse y sacando todo el. trabajo que tenía,

¿id ^ d^to, o si no tendría nada que decir con relación al corte de

amenazando efectuarlos ella o pagarle a alguien, aunque no quedarían tan bien como cuando los hacía él, él que era el hombre de la casa, él

^0^0

la comida era a tal hora en punto, que siempre era a tal

P^I^ disposición de las ramas de tal arbusto. b*? ¿jd pteaba alrededor dé ella, buscando qué hacer, buscando ^ ^ luego aceptaba con más insultos o maldiciones, afirmando

mayor libertad, en su mayor tiempo disponible, él era

que siempre había arreglado todo, él que había mantenido el hogar y sobre cuyos hombros debían seguir recayendo las responsabilidades mayores, las que él había cumplido a cabalidad desde su matrimonio a

suficiente trabajo, que no era justo, con su jubilación y

los 25. Y él entonces salía maldiciendo,listo para hacer las tareas que le

p dejaban tan agotado y que lo mandaban tan temprano ala

qd' ^ " '1.. escuchaba pacientemente, 4.^ para después hablarle con

imponían y que no le daban tiempo para ocuparse de menesteres más dignos de su posición; y si se trataba de limpiar los muebles, por ejemplo, cosa que no exigía ruido alguno para mantener el pacto,

viarlo a las tareas que programaba desde el día anterior, que

entonces las maldiciones eran más altas, más vulgares, pero espaciadas

^

dilí^'

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— - - J- - - > j p'pbra, que tuviera J"' quei estar empleando su tiempo en estas^ •

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por las pausas que se tomaba para fumarse un cigarrillo, exhalando

O' dd^

satisfecho el humo o tarareando una canción de las que tocaban algunas noches, algún tango o pasillo. Y si en realidad conseguía ayuda para el jardín o los muebles, su

voz se dejaba oir entonces por toda la casa, las maldiciones eran más continuas y el muchacho que lo ayudaba trabajaba tranquilo sabiondo que en esos momentos era cuando más feliz estaba, cuando le gritaba o lo insultaba, le hacía detener la labor y pasaba a zancadas a la cocina a

informarle a ella que era imposible, que los muchachos ya no sabían usar las manos, de tanto meterlas debajo de las faldas de las chiquillas,

que saliera un rato, no más, un rato al jardín para que viera por qué era

e

necesario que él hiciera las cosas personalmente, por qué no debía caer nunca en la tentación de solicitar ayuda, porque él bahía procurado

siempre hacer las cosas solo, y en cierto modo ella tenía la culpa, decía

T o

cuando salían al jardín, hasta el muchacho que esperaba pacientemente, machete en mano, a que los dos terminaran la escenita, ella volviera meciéndose a la cocina y él removiera un par de ramas o cambiara una

disposición para dejar, más o menos,las cosas en su lugar. Y con la lavada de las manos,luego de la cena, con las noticias por

televisión, había intensidad en los gestos, en las voces para cumplir la

parte más vital de su existencia: ante la caja, uno al lado del otro, el té y el agua dispuestos, las escenas pasando ante sus ojos, el contacto con el mundo exterior, el sumergirse en los acontecimientos, no había duda,la más mínima duda de que se estaba viviendo, de que se había llenado un

A R

día, de que se había pasado otra prueba, se había cumplido los pactos y la felicidad llenaba toda la sala; entonces él a veces reía, y olía decía

alguna frase inteligible a sus comentarios,le discutía sus puntos de vista y él golpeaba sobre la silla, recordándole su condición de mujer,que las cosas graves, las importantes eran, habían sido y serían siempre cosas de hombres. Y con la telenpvela, luego de los primeros minutos, cuando él

■ :r7M

R

se quedaba dormido y ella seguía interesada en las aventuras de la que

O y o

sobresaltado, mirar a su derredor y verla bordado en mano, atenta a los movimientos delanteros, expresar un comentario que no venía a propo

JUSTO ARROYO es hoy día el escritor panarrieño de mayor importancia por la conciencia del oficio de escritor, el dominio

de la palabra exacta y la incorporación a su literatura del Panamá invisible y humanísimo. Autor de la novela Dejando

atrás e! hombre de Celofán y la colección de cuentos Capricornio en gris a la cual pertenece el cuento inédito que ofrecemos.

había sido ella hacía cincuenta años, escuchar sus ronquidos leves,

planear el día de mañana entre comercial y comercial, despertar él

sito pero con su misma autoridad de siempre,le anunciaba su retiro a la cam'a, porque mañana había mucho trabajo que hacer, cosas importante¡ que atender y que no permitían el solaz de algo tan impropio de él como las telenovelas, de tan poca consideración para su intelecto, porque sí, todo eso no era más que una forma de lavarnos el cerebro de una buen¡ y sola vez, algún complot capitalista para que las mujeres se tomaran el mundo y se vendieran más jabones, culpa toda de los grin gos en primer lugar, condenados que nos tienen jodidos, y no dejes de"

apagar la luz, como te pasó anoche, yo soy el que tengo que hacerlo

todo en esta casa...


/•*

Le Discret Audran DelP

los

¡

la Bouroeoisie: con Stephane

Fernando Rev, Jean-Pierre prankeur; libreto de Luis

tíunuei Vy J an°aol barriere;burguesa unaBr^ue, pesadiS direccióncomo de Luis

Si Buñuel concibe^ vida b

Ma que; sobrepon aglutinamiento de queda inconcjus , un sistema de valores sueños que intentan sustituir

\ noo

comedia esa ironico sus '^::;te°s d" r;:n::ismos°v situaciones, peroporque las sitúa-

ciones solo

¡guat que El ángel extermi-

personajes son 9 nador, un grup

jg alta burguesía se ^ Buñuel no le interesa

dispone a .n.c.a^ tanto en e^e

encantatorio e irracional de ^

la magia. Si e No es extraño que prefiera a Salvador Dalí entre los pintores surrealistas, ni que Luis Buñuel sea uno de mis directores favoritos de cine (dicho sea de paso los dos

primeros filmes de Buñuel: Un Chien Andalou (1928) V L'Age d'Or (1930) son realizados en colaboración con Dalí, y a pesar de que el tiempo ha demostrado

que Buñuel fue el verdadero creador en este medio, tanto Dalí como Buñuel desarrollan un erotismo visual

y una violencia narrativa muy similar; es casi imposible trazar en este ensayo rasgos de similaridad entre ambos, aún cuando la obra de Dal í es más accesible para estu

Es con Nazarín (1958), una adaptación de la obra de Benito Pérez Galdós, que el público comienza a identificar ciertas sutilezas de su violencia narrativa, de su ritualismo erótico. Con Nazarín, Buñuel desenmas

cara directamente la figura de Cristo a través de la de Nazarín, cuestionando el trascendentalismo cristiano:

la tragedia de Cristo es: la tragedia de Nazarín es; la tragedia del cristianismo. Que posiblemente no difiera tanto de la tragedia personal de Buñuel (al fin y al cabo es la tragedia lo que importa) donde su anticristianismo sólo es explicable desde la misma moral cristiana, y si

mismo con la obra de Buñuel)' Buñuel se inicia en el cine con los proyectos anteriormente nombrados; en 1932 filma Las hurdes y la película es inmediatamente

Buñuel blasfema, es necesario comprender que Cristo es tan fetiche como los insectos, ambos parten del fetichismo ritualista siempre presente en su obra. VIrIdlana (1961) y Simón del desierto (1965) son

prohibida en el país donde se produce: España. No vuelve a dirigir cine hasta 1947. Este vacío de más de

tema. En las tres películas se repiten el sacrificio, la

una década, Buñuel actúa como productor ejecutivo y

imitación de Cristo, las tentaciones; en las tres Cristo sucumbe a través de su misma humildad cristiana.

diarse en perspectiva temporal, es difícil hacer lo

llega a dirigir documentales para el Museo de Arte Moderno de New York y el ejército norteamericano.

En 1947 inicia una segunda etapa como director de cine en México; en 1950 filma Los olvidados, cuya

nuevas incursiones en ese fetichismo, con variaciones al

Viridiana, obtiene la Palme d'Or en el Festival de

Cannes y definitivamente establece a Buñuel como una figura importante, después de haber provocado su

violencia narrativa deriva en gran parte del neo-realismo de post-guerra, pero que aún recuerda la brutalidad

huida de España nuevamente, cuando las autoridades consideran que el film es subversivo.

inconfundible de Un Chien Andalou (la imaginería

Anteriormente esbocé temas y cualidades de la obra

surrealista aún presente cobra una nueva vitalidad expresiva y la encerrona del sueño sigue construyendo su laberinto), y obtiene premio de dirección y el

de Buñuel, sin querer establecer patrones esquemáticos

Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Cannes: Buñuel estudia incisivamente la delincuencia

de Jour (1966) no es unidimensional y a veces se pierde dentro de la estructura central del laberinto de los

ni simbólicos; Buñuel no puede encasillarse dentro de

nuestros propíos fetiches (el sadomasoquismo de Selle

juvenil desde una perspectiva surrealista (mientras si

sueños, por lo cual despachar el film con su simbolismo

multáneamente Elia Kazan explora la violencia de

sexual es limitado y sobre todo peligroso para enten derlo). Pero sí he mencionado cierto ritualismo, un cierto eroticismo, un cierto fetichismo, que se encuen tra en cada film de Buñuel. No es posible separar uno del otro; en la elaboración de un rito están presentes

Marión Brando en proyectos como On the Waterfront (1965) y Nicholas Ray analiza la violencia de James Deán en Rebel Without a Cause (1955), ambos convir

tiendo la delincuencia en un proceso de victimización social donde el que escapa queda transformado en

héroe, pero en Buñuel el heroísmo no es meta ni medio, su film es un estudio del anonimato de las víctimas, un análisis de los sueños y las ilusiones de un

lumpen-proletariat en la condición sub-humana de la miseria). A pesar de lo que piensa la crítica sobre el

período mexicano de Buñuel que incluye Los olvida dos, Buñuel mantiene una homogeneidad temática y

los sueños que a su vez acarician el mito social y los fetiches personales. A mí me interesa particularmente el Buñuel ritualista (no es el único), el Buñuel obsesio

nado por la ceremonia:sacrificio. Es por eso que El ángel exterminador (1962) me satisface más que nin gún otro Buñuel; aquí, Buñuel vuelve a sentirse libre de presiones externas al proceso creador y sus fantasías eróticas quedan expuestas. Si Los olvidados enfrentan a

sigue explorando los sueños y las pasiones con la misma

Buñuel con una realidad cotidiana que es pesadilla

obsesión moralizante que caracteriza su obra; me pare

ce que se menosprecian sus películas mexicanas descar

vivida, El ángel exterminador es una pesadilla vivida atrapada en la realidad cotidiana. En la primera, se

tándolas dentro del acostumbrado realismo descarnado

sueña desde la realidad; en la segunda la realidad se

del cine mexicano, que a su vez se ha pasado por alto

sueña desde la pesadilla. Para Los olvidados la salida es

sin intenciones de reivindicación: Susana (1951), Subi da al cielo (1951), El bruto (1952), Robinson Crusoe (1962), El (1952), Cumbres borrascosas (1953, La ilu sión viaja en tranvía (1953), La vida criminal de Archi-

la destrucción del orden; para los burgueses de El ángel exterminador, la reconstrucción del orden es la salida

baldo de la Cruz (1955), todas son proyectos indispen sables para estudiar la evolución de su obra (desgracia damente no he podido ver todos los filmes de Buñuel y

que finalmente los devuelve al callejón sin salida. Nunca antes el laberinto que son los sueños ha sido desatirculado en tal forma. En su trato de las relaciones

de la alta burguesía, Buñuel recuerda al -^enoírde La Regle du Jeu (1939), desmembrando las estructuras de

por lo tanto solamente puedo aproximarme a su obra;

clase (dicho sea de paso, en 1964, Buñuel filma una

lo que sí puedo afirmar es que sus películas mexicanas

segunda versión de Journal D'une Femme de Chambre,

deben ser desenterradas del olvido y estudiadas como

anteriormente filmada por Renoir en 1946). Buñuel destruye los viejos mitos burgueses de la cortesía y el

antecedentes o parte del proceso en vez de echarlas a

un lado como proyectos vulgares de su etapa mexicana

buen gusto, del conformismo condicionado: al destruir

—en Puerto Rico la accesibilidad de las casas distribui

el orden establecido, el universo se altera y las relacio

doras mexicanas puede contribuir particularmente a la

nes sociales se modifican, el silencio educado se vuelve

exhibición de una retrospección de la obra completa de

ruido Y un hombre se afeita continuamente tas piernas, una mujer se molesta por la forma en que otra se peina, y el aburrimiento habitual de cada día se vuelve la

Buñuel). Raymond Durgnat comenta en su libro sobre Buñuel;

..many of Buñuel's film were Jntendedfor peasant,

única realidad posible y la repetición ceremoniosa el

uneducated, or aesthetically unsophísticated specta-

único método. Cuando los burgueses no pueden esca

tors. They have thrills galore at a lowbrow level, and

par del templo, el público tampoco escapa del cine. No

subtier meaning on a highbrow level, and a great deal

es fácil reconocer cuando los personajes sueñan (si acaso sueñan, porque a lo mejor ese sueño evocado no es otra cosa que el reverso de lo vivido en la realidad o la realidad que no nos atrevemos a vivir y por consi guiente la soñamos o creemos que la soñamos o la

of human meaning on all levels. But their sorts of

aesthetic refinement, philosophical interest and, particularly, moral issues, tend to puzzle the bourgeois

middiebrow, to leave him dissatisfied and perhaps a littie contemptuous."

volvemos fantasía y fetiche); a veces, como en Belle de

Buñuel es un conmovedor de conciencias felices que resisten el cambio porque el cambio implica una altera ción del orden acostumbrado del optimismo tradicional

Jour, el ruido de un carruaje de caballos con cascabeles

precede at sueño. La vía láctea (1970) es un sueño con lapsos de realidad y Tristana (1971) deja de ser un

de la burguesía. Su etapa mexicana contiene proyectos

relato sobre la emancipación de la mujer, según conce

en coproducción con Francia como La Mort en ce

bido por Galdós en su novela, para ser un análisis de las

Jardin (1956),cuyo público aún no se ha convertido en el público sofisticado que hoy aplaude a Buñuel como uno de los nuevos directores más interesantes, descono

frustraciones del personaje en la persecución de sus

ciendo su obra anterior.

carada en su inmoralidad soñando

sueños. Entonces aparece en 1972 Le DIscret Charme

de la Bourgeolsie, donde la burguesía queda desenmas destrucción.

12

con su propia

irracionalidad es fuerza en Le Discret Charme lo

TacionaTes ta vida burguesa y lo lógico es la fantasía.

P^lso Buñuel descompone la burgues.a a través de

otra cosa que sus sueños V el film no es pesadillas. Hayunaunapesadilla fusión

'"Zlntre la realidad burguesa y la fantasía: los sueños su L de esa realidad y a yeces es casi imposible deter-

reinar cual es cual. El film se desarrolla en cuatro nive^' 3' rentes- 1) las cenas interrumpidas por sucesos rracionales 2) los sueños de la burguesía 3) otras activlIdes de la burguesía 4) la caminata de la burguesa,

qufa su vez funciona como realidad total o sueno total o eslabón entre la realidad y los sueños.

A) El embajador de la República de Miranda, Don Rafael (Fernando Rey) y sos amigos Mr y Mme. Thevenot (Paúl Frankeur y Delphine Seyrig) y Rorence (Bulle Ogier), hermana de Mme. Thevenot, llegan a cenar a casa de los Senechal (Jean-Pierre Cassel y Stephane Audran) y encuentran que la fecha de la cena ha sido un malentendido: los Invitados invitan a la anfitrlona a cenar a un restaurant y en medio de orde nar la comida son interrumpidos por un velorio que se celebra en el mismo restaurant: los burgueses escapan ofendidos por la morbosidad.

B) Embajada de la República de Miranda: Mrs. Thevenot y Senechal efectúan la transacción de un trá fico de cocaína con Don Rafael: Mr. Senechal siente lo del malentendido de la cena e invita a sus amigos para un almuerzo en su casa.


H) Casa del coronel: cada uno de los invitados acosa

C) Casa de los Senechal. día del al

los invitados toman cocteles lo

"

nitentras

amor en el jardín: temiendo due i

huido porque la policía ha averia droga, los invitados se van de la

para solicitar trabajo de jardinero co^^' OH) Los seis personajes carnin ^

han ° ®' ^•'áíico de

obispo llega

el ruido de sus

sospecha y miedo y el miedo de los burgueses encerra

pasos en la brea.

dos en la mansión es nuestro miedo claustrofóbico en

G) Una campesina llega a casa de los Senechal en

busca de un sacerdote para un hombre que se muere: el

neamente un teniente de caballer'^'^^ tomar: simultá-

obispo-jardinero de los Senechal va a darle los Santos

cuenta la historia

1) primer sueño (relato a manera d muerta le revela que su padre no ^ sueño): la madre sino el asesino de su padre- (a verdadero padre asesine y así lo hace. ' ^®^re le pide que lo

amorosa con "egada de Mr.

en casa de los Senechal.

F(afael

a una cena

F) Casa de los Senechal: cena int división del ejército de caballería

Por una

maniobras en el jardín de los Sen^^ une a la mesa y un soldado

— un sueño =r que tuvo: . contar

se

""Prnpe la cena para

1) segundo sueño: el soldado ene

muerta cuando él niño y a un amio'^^'^^'^^ ^ madre años y descubre que él también deh^ rnuerto hace seis El coronel del ejército los invita a cpn —

casa.

muerto.

^^r esa semana a su

G) Casa del coronel; sentados en i

dos descubren que la cena es de cortina se corre y ellos reconocen oi tro donde están supuestos a represe ^ un público demanda impaciente: Mr pera porque no sabe sus líneas: Mr

lo naturalmente explicable se contamina con nuestra

I) Los seis personajes caminan por una estrecha

pero en el café ya no queda nada ^ finalmente agua,

E) Apartamento de Don Rafa Mme. Thevenot interrumpida por Thevenot que viene a invitar a D

Lo lógicamente ilógico es demasiado lógico para obli garnos a divagar en la duda. A diferencia de El ángel exterminador donde la tragedia ocurre tan habitual que

carretera desolada donde sólo se escucha el ruido de sus

^ "'"^®venot y

de su niñez desdichada:

El film tiene un libreto muy bien construido y posiblemente en esto resida su falla más significativa.

estrecha

D> Un café de París: Mmes S Florence ordenan té, ordenan

soñado que Senechal ha soñado el incidente del teatro: cuarto sueño.

carretera desolada donde sólo se e ^ pasos en la brea.

a Don Rafael con preguntas ofensivas sobre la Repúbli ca de Miranda: el coronel insulta a Don Rafael y Don Rafael lo acribilla a balazos: Mr. Thevenot despierta de una pesadilla donde ha soñado lo ocurrido y además ha

Oleos y a través de la confesión descubre que el mori bundo es el asesino de sus padres: el obispo lo perdona, entonces toma un rifle y lo mata.

K) Casa de los Senechal; almuerzo: la policía inte rrumpe la comida y se los lleva presos por tráfico de drogas.

L) La cárcel:Jl4 de junio (día de) sargento sangrien

moneda, al otro lado está la misma vulgaridad insepara ble: por un lado está el buen gusto de los manerismos cortesanos, por el otro la violencia desmedida: la sor

risa es el otro lado de la burla sarcástica. La estupidez es la única virtud de-una clase destinada a inventar

formas para cortar una pata de oveja, vasos especiales

mataron en una demostración un 14 de junio, desde

sospecha que su propia destrucción está escondida en la

entonces siempre regresa para redimirse: esa noche el sargento sangriento abre las celdas de los prisioneros: el

pata de oveja que se cocinó demasiado o en el trago de

comisario de la policía despierta de un sueño: quinto sueño: el comisario recibe una llamada del Secretario

Fiímografía de Luis Buñuel: 1928 - Un Chien Andalou (con Salvador Dalí)

de Estado ordenando la libertad de los presos.

1930 - L'Age d'Or (con Salvador Dalí)

M) Casa de (os Senechal: cena: tres gangsters

para tomar un martini, perseguida por la continua

martini que olvidaron enfriar lo suficiente.

1932 - Las hurdes

interrumpen la cena y los acribillan a balazos: Don Rafael despierta de una pesadilla: sexto sueño: pasando por alto todas las reglas burguesas de la etiqueta, Don

1947 - Gran Casino

Rafael devora los residuos de comida en su nevera.

1951 Susana(Demonio y carnei 1951 - Don Quintín el amargao

carretera desolada donde sólo se escucha el ruido de sus

1949 - El gran calavera 1950 -'

olvidados

1951 - Una mujer sin amor

pasos en la brea.

1951 - Subida al cielo

La idéofogía de clase se descifra en las actitudes y manerismos de la burguesía. Las palabras no sirven para explicar situaciones, la misma irracionalidad de los

1952 - El Bruto

de una pesadilla y se dispone a

^ Senechal despierta

sucesos, los explica. Cada vez que un personaje entra en

coronel: tercer sueño.

®

explicaciones detalladas sobre un suceso, la explicación

a casa del

cuando es dmnasíado lógico sin serlo. Le Discret Charme de la Bourgeoísie funciona mejor a manera de espejo: la discreción y el encanto son una cara de la

to): un policía le cuenta a otro la historia del sargento sangriento que torturaba a sus víctimas y como lo

N) Los seis personajes caminan por una estrecha

invitacuando una

un teatro, nuestro miedo de abrir y cerrar puertas (el miedo de bañarnos cuandq la casa está sola, desde que vimos .^sycho el miedo que lo cotidiano nos ofrece

1952 - Robinson Crusoe 1952-El 1953 - Cumbres borrascosas

se hace inaudible (por superimposición de sirenas,

1953 - La ilusión viaja en tranvía 1954 - El río y la muerte

tecleo de maquinilias, aviones, etc.). Esto ocurre en el

1955 -

nivel real de otras actividades de la burguesía. Las

La vida criminal de Archibaldo de la Cruz

(Ensayo de un crimen)

incongruencias son vitales para el nivel mínimo de

1955 - Cela s'appelle l'aurore

racionalidad que esta comedia requiere: la sirvienta

1956 - La Mort en ce Jardín 1958 - Nazarín 1959 ■ La Fievre Monte a el Pao

parece de 20 años pero según ella relata mientras sirve una cena, el novio la dejó porque se va para el ejército y cuando salga ella estará muy vieja (tiene 52 años y además de ser sirvienta de Mr. Senechal también lo fue de sus padres); Buñuel no pierde tiempo con el comen tario irónico (camino a confesar al moribundo, la

campesina insiste en decirle al obispo por qué a ella nunca le ha gustado Jesucristo) ni se pierde dentro de la soltura narrativa de la comedia de manerismos; sobre todo, predomina la moral buñuelesca de ciases: a Buñuel le interesa la relación $eñor:siervo y explora sus matices (para probar cómo es que..se debe tomar un martini, los burgueses le piden a) chofer que tome un martini con ellos, concluyendo: "Ningún sistema puede

1960 - The Young One 1961 - Virídiana

1962 - El ángel exterminador 1964 - Le Journal d'une Femme de Chambre 1965 - Simón del Desierto

1966 - Belle du Jo'ur 1970 - La vía láctea 1971 - Tristana

1972 - Le Discret Charme de la Bourgeoísie

Se recomienda el libro de Raymond Durgnat: LUIS BUÑUEL, University of California Press, 1970

ayudar a las masas a adquirir refinamiento. ); critican do el socialismo, Don Rafael comenta: Yo sería socialista si los socialistas creyeran en Dios." Buñuel se burla de la liberación femenina entonada por la burgue

sía y el símbolo de W.I.M. (Women International Movement) es una vagina. En una escena, Florence no

puede resistir la presencia de un violoncelista, actitud que recuerda la intolerancia burguesa de El ángel exterminador.

Le Discret Charme de la Bourgeoísle no estudia los héroes de la burguesía; de la misma forma que Los olvidados analiza el anonimato proletariado, este film analiza el anonimato burgués a través de ios sueños. La

fijación de Buñuel con el personaje de la madre es casi tan obsesionante como lo es en Fernando Arrabal: los dos relatos de soldados elaboran una fantasía edipal

muy erótica; en los cuatro sueños restantes la burguesía

í

sueña violentamente con su propia destrucción, un complejo inescapable de culpabilidad, y al ^ñar su destrucción intentan reivindicar su inmoralidad de clase. Hay curiosamente una dicotomía en la estructura de los sueños en este film: los sueños de soldados son relatos posteriores al hecho real y ocurren en una atmósfera morbosa el estilo del sueño en Los olvidados o Tristana: algo nos dice que se ha trascendido una

dimensión entre la realidad y la Ilusión. Los demás sueños no son Identificables visualmente hasta que el

que los sueña despierta, así reconocemos que ha sido un sueño. Asimismo la caminata que enlaza el film en tres ocasiones diversas, está filmada en una forma natu

ral, pero es sin duda alguna el segmento más irracional de la cinta. Dice Raymond Durgnat sobre Buñuel: ..in Buñuel, a Freudian awareness of ínnar

reailty meets a Marxist awareness of social reality..

Y de esta forma las obsesiones buñuelianas nunca

ocurren desprendidas del contexto social: la inmorali dad política de los diplomáticos está ligada a su inmoralidad de clase; las maniobras del ejército en el

I^aixiOs

jardín de los Senechal recuerda los disparos y bombar deos fuera de la mansión de El ángel exterminador. La niñez es territorio vital de la fantasía en Buñuel, por eso no es incidental que los soldados relaten historias de una niñez morbosa.

13


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15


I Paradas

Mi principio

mis varadas

CON UN RITMO BINARIO DE ULTRATUMBA

las varadas de todas las reclusas y los letreros de tránsito son mas DIU i mu .

QUE ENTRECRUZA SU RITMO

PARA SER CONSUMIDO EN DOS SILENCIOS.

en estos días

Mí vida,

en que la luz se alarga como espectros en que el ruido se funde a los silencios secos

un boceto

a horas: puntos delimitados a minutos: reticencias baldeadas adías: paréntesis secretos. En un punto nací desboqué genítalmente desde el pozo profundo de otra sangre

,ue nunca

de un hombre en Infinito que no

de una Ilusión postrada que no escala palabras de una obsesión social inmanifiesta,

en estos días^^

DICTADURAS que nunca

señalando

y me buceé en la propia.

traficantes invencibles por insenstbies

Resurgí de lo profundo, mas riendas firmes sujetaron mis brazos. Tomando otra gravedad el centro propio

tráfico inmetado

pues señala con índices postradores dedos barrenos introducidos en una pared blanca

trazaron una resta en mis salidas móviles

que no quiere derrumbarse

robándome los píes junto a mi especie.

y reducirse en hoyo

II

para colgar más tarde miles de cuentos cortos enmarcados.

SILENCIO

que los sueños empañan almohadas que los misterios inmolan al vestigio que los piensa que la expectativa tiene un margen de posibilidades marchitas y caries inmoladas en el ara del TIEMPO galopante

Hay DEDOS

doquiera señalamos la mirada porque los ojos

son dedos planos en circunferencias

con una pendiente

y la boca

pendiente para caer después

es un dedo alargado hacia voces y ecos

como bolos rodantes no rebotan

señalando confines imantados

y estallándome matan quedándose el vestigio con este mi vestido suspendido de agujas desnudas.

habiendo dedos fundidos en todas las paredes señalando

sin contestar siquiera

III

en filas digitales esta caravela de recuesta

y de pie nos convencieron esperando en un ANDEN casi de prisa.

PASAMOS

en muchedumbre como el día

en pie quebrados, divididos tanteados por la sombra de un ser sin existencia

IV

señalando cicatrices

Porque voy RELEVADA

un dime no vendrás

relevada del sol que hace mugir semillas relevada del hambre que arrodilla a la muerte relevada de tí que en mar de huir te grisas. Y mi voluntad se va en tropiezos siendo el eje del juego y no el juego .V y no la jugadora

un tristán sin i-soldas trasladado. Procesos

en "merchantes" convertidos

obligados a recorrer impávidos por avenidas sin regreso a deambular corrientes enlutadas a Movernos

para sobreponer sombrillas de silencio

y así tapar la acera que se inunda de agua. Poblada de silencios

I f

sino la jubilada

apretujada de vejez

surgida de las catástrofes de espectros revestidos ' de máscaras porfiadas por no dejarse ver

' */

por resumirse en carcaja^s llanas

despoblada en palabras derruidas las voces y sin lengua

sin mostrarme la cara ^ yo que QUERIA

me voy

aparecida

conocer

plena de consonantes

y disonancias de llantos escapados y lluvia en escalofríos picoteando voy yéndome como egresada

sorprender

alargar mi sonrisa en su silencio

enjuagar mi mirada sobre el perfil ausente de sus sueños.

con claves de amargura

sobre mi pentagrama de recuerdos dedos distanciados digitándome. V ellos

en pasado continúan siendo

mientras en guardarrayas yo

(porque mi calle está soldada con la espera soldadesca de sangre sin metralla 11 panal de flor abierta para musgo de tiempo y juventud con piedra fusilada) inconclusa mí estirpe confundida acabándome

palmo a palmo escurriéndome por

entre un pasadizo

que se detiene en prisas y en mis simas.

dibujo por luis nnffel curbelo

Aurea María Sotomayor


".' ' ''

•V«K /,. "• ,.. *'.>. >;>/..•

Mntido neutral

eduardo alvarez

solo

de espaldas a mf de frente a mi sombra

sonrío y hablo temiendo desde mi centro hacia fuera

visión infantil

mi cadáver delinear en la cordillera

un día que suceda en transcurrir de procesión

el ruido de los carros descompone silencios

paralela

mi última jornada mi frío mortal de pasos quebrados

la vida en su salud natural quebranta

o

el mineral se inquieta la visión cristalina de las aguas cambia se asustan las aves

Y tú el saltamontes

exaltada en tu fuerza irresistible

los montes agrietan buscando escapar

a profundidad su refugio planetario

hijo de la tierra

si supieras lo severo de mi existencia

universo estremecido

cuando yo contenido en objeto inmóvil

magnetizando en el sudor frío tu fiebre secas

el ruido de los.carros es inctfnciencia

creo en señal sobre mi frente

intenta en tu Inquietud quebrar cadenas

tres dedos de ur\>sentido neutral.

gozar en sensación de ser libre alimentarte del saber de las aceras

maná del progreso ciencia » triunfo de lo químico envenenado de la máquina reloj contra tiempo maquinando

componer en rima revueltas y crecer delirando

la estupidez de la era

negando realidad al autórrata de ideas cabeza represión y su sistema de frases huecas quédate solo tu bailarín de piedra a piedra

el suicidio de los tubos de ensayo.

afírmate en tu pilar de arena

cantando rojo tu rebeldía de semilla métrica

- •

sai

* • •

caminos

tantos que tropiezan con sus pasos sin hallar el por qué de sus caminos

unos pocos descienden a sus pies buscando el comienzo del olvido

hay otros mineral en su forma

plasmando su vivir a filo del vacío el sol escupía

quién no,entre besos que arañan • desprende su torso en desafío

§

solo aquél entre los niños niño

grises nubecíllas

que interroga en libertad las piedras con su misterio de tiempo transcurrido figura su vivir entre sus tímpanos

a un fondo de nubes

rojizo-plateadas

el coquí cantando

con-tacto que lo guía.

rendía tributo en altos al sereno

despidiendo el día se incorporan las sombras desde sus tumbas hirviendo por leña la flor clandestina

del .té campanaria y una pesadez desciende de todas las partes

Hoy la medida de mis sueños se redujo a cenizas

desata un cabezear

a restos de esperanza

las paredes

a oculta desnudez de fé suicida un preguntarse, que pasa

los objetos sin su peso se elevan como aire aparecen

desaparecen

por las sombras carcajadas otro .mundo

espejo- de las ánimas

hoy mi niño mí monstruoso niño

salió apresurado de mi pecho como siempre hace cuando le doy salida cuando alguna sonrisa mujer lo despierta solo a poco regresó llorando en diámetro del paso equivocado otra vez estremecido

enigma de regiones desdobladas canción de dimensión color silencio

ios ojos de los cielos clausurados un gris de locura lüna llena

^

nosotros regresando. »

herido en sensación dé pieza rechazada y así desconsolado advenir a la muerte su sustancia emocional

su pálida niñez que el golpe acaba.

>

> '

4

'v.'.


. rionalja de ta) niaiieia que los niños bien

Aquel verano el l^dio se

j,,,,as de sus madres e.yoyadas y

nacír!.. aviones de '..¡entras chupaban u manso Ln la casa abanicándose en los ^j.^s solteronas resop aban bajo un calor neredada de sus pa'l''''V los pali<'« interiores n. Us gder.as protegidas nñinedo que no respetáis jj^isa marina ni la las palmas y las por persiana-s ni nn ason o ,o., paso de plomo y era trabajoredaderas, todas las cosa-s preparar elel cale, calé, lavat laa • so preparar le

con

.Handes bordadas lentamenrosales. tUas rechazaron las las podar lo^ i—

sus propias

reiües, Tía Dor.y T.a Pdar, envueltas

órdenes de bi/.cochilos V y

Je diciembre pero este agosto no

en sus chales .sevillanos P" entabaii a mecer su modorra en el balcón

se decidúu. a iiacer nada, ^ ^„,.„„iar.niirliacho. comen ar comentar a la pijaI.. hi íell'^*^' fndít oí de en l í ente, ver pasar la S con un muchacho, todo el mundo la de Arcilla la vieron sola el j., e.sa nina Hay que llamarle la vio v qué dirá la Sa"'® . para que no de el e.cándalo, a la sobrina atención porqué no la orejas porque me cuentan que en la de Don Goyo hay <l"® apretujada con Jnamto el hijo de bose ueciUKUl anace»

«nie V

i

. •

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liesta del casino baih''''; '""'dicho, üora, que esa muchacha va a parar ticario, sí, si yo sie.npra loj .,gi„diando y que dicen que para

uuü como Clarita que P"'

,.,die se diera

sacarle un muchacho y «I

°"ina su lamUia es

pavonean por el p blo, las García de la

gente muy bien,esas seno^^^^

Torre son las García de

virtud esposas ejemplat«^ I ^

q.s hermanas son dechados de

entre tu \ > habiia mucho que

ca.só con el an encano y qué será lo

'.r^l

comentar de la más t'""'' ,dre es tan rico y poderoso pueden hacer

,pie .se creen, que P"'''!"'',..! i\ son unas miserables la sirvienta aquella

lo que les da la gana. 1 ' de Esmeralda dit a señora tema todo Henedicta que trabajó a" [os empleados porque medía hasta el bajo llave v casi iio po' 'i" q^|,|ar, una para ca a persona y mandaba a arroz v de las chuletas ■ |je„edicta me contaba que debía dormir

hacer bacalao para el sep ¡ ¿^.¿..dose encima del garaje y cuando los en un cuartucho que e^'"'' podía acostarse hasta que regresaran y

señores sal ían de

.«nnida en el piso a los pies de la cama de los

muchas veces se quedaba

g, ^¡¡,0 Carlos era muy travieso pero

niños, angelitos dice 'lJ'^^_;^jieta ahora lo tienen ^tudiando en Suiza y

bueno de averdad

otras cuando regrese porque dicen que está

a acordar de ^ gustar por acá, de se^ro se queda a vivir neclio hecho un un europeo y ^ la Torre son así, piensan lo mejor para

no se

va

en Madrí o París. Esas

sus bijos es casarlos con n^ abuelo no le gusta ni ^ cargando con los doce mj»

les. Ese síes todo un señor,

non. ¿te ,ie acue acuerdas Dora,

europeos, tanto postín y total que al

so primer viaje a Europa [g hora de volverse a sus cañavera-

cariñoso con sus empleados aunque

vestido de blanco

y ..on el bollo de pan bajo el brazo?

como una paloma almi ™ Varón Y mojaron en alcoholado sus entre pañuelos Las tías susP' Guardaban sus pañuelitos sus bordados para re rescars ^

pandes senos jJjegcentes amaron desde lejos al señor García ad humedecido. Cuando a^^^^ ^ m/irnrAn6S

1

1

1

*

de la Torre, entonces cn~.-^

consolaban

Don Abelardo, Abelarq^

piropeaba. Los pocos

I..'"' se aleiciopeli»''"" de aprobLll^^'.'®'

resistencia glacial de pa^'^'^ete! "^'rigía una mii"" „ encone

al empleadito de

De .•"^ienls que t^^'^nsideravr"""

tampoco les gustó el tl«cÍ?í"^''">anas. EH»® cortejaba y trabajaba como un u ° T pál''^'' *í„ noe era muv h lia, hacendosa y honés.V. p, "^«0 del restorán y ablador

mente Pilar y o'ora er:^ h^^f'ego quería

'

si nunca te sacó a baj^

con historias a enas 10 ven

ni tan siquiera

miraba al™

altivez se diluía como quien estira un copo

mujeres bien formadas gordas de piernas y E-' de >cada morena por^que , , , KUnras V rubias eran unos conejos y nunca le habían

decía que las muy mancas y ^

j., i

gustado los conejos de ojos coloradp trunciendo la nanz cosa fea tan L que de niño sólo le gustaron los ppros grandes y los caballos.

Afinaba como perito en la materia que las piernas solidas eran indis pensables para el equilibrio del edificio. Los amigos retan divertidísimos al escuchar estas opiniones dichas con mucha seriedad porque era muy difícil detectar debajo de las amplias y largas laidas femeninas si las piernas eran gordas o tlacas. Pero el hecho es que Don Abelardo García de la Torre nunca se equivocaba y acabó casándose con una hermo sísima criolla de espléndidas piernas y carácter de liierro. Don Abelardo la adoraba y multiplicó su estirpe con hijos de perfecta salud y gran belleza física.

Tía Dora y Tía Pilar nunca le cayeron en gracia. Eran pechugonas y

bajitas con piernas de gallina desnutrida, pero como su hombría nunca deshecíiaba completamente una mujer siempre tenía para con ellas

alguna palabra amable y en días escogidos OH FELICIDAD cuando por

íami-

Clonaban unos postres" <lech í" ^.'""hTen ese sentitJo d,, Al., esc^os hombres solter..^o al eJve L/endo dejn;d... "de visitarlas 1^

de Fp" paso tino ry I'" ellas deso , exhibir su maestría iinefp avezado, con maestría de de jinete

dos pistolas y mirada dulce, porque cuando miraba a las mujeres su

IB

razón del fresc^^^^^

™ ■- ■

Dora, ay Dora,

roce de su fina mano

serías rica y tendrí^'''

hubieras casado con el gallego, chica,

una jibarita de Marie

porque el español se casó con

atándose el pelo coj^

trabajaba en la cocma del restorán

cocinaba todo el día ^ t*^huelo de rayas azules, le impidió tener señora del dueño, lo que no

scientemente se acariciaba

bárbara decía Pilar y Dora incon-

porque sentía un vacío

de arena rozaban la puerta

con el dorso de su mano arrugada

Pilar, Pilar, el bizcoch^ Rosaura García de la t El viernes tenemos caditos

punta de los dedos y unos vidrios

*^"mpleaños de la niña Gloríela, la de viernes, verdad, verdad Püar

encargo y los besitos de coco y los mante

De tuttifruti qué ricos

y Dora y Pilar entregaban sus bandejas bellamente arregladas y cubiertas

con papel parafmado para que el aire no resecara sus joyas de "y

yema e uevo. egaba el gran carro con chofer a buscar los encargos partiendo con sus horas de esmerada labor hacia las bocas hambrientas


dL'X'ircrL'^velttrit través de In

'M-reinolinad;^ alrede-

lazos de seda.

de caiión y estaban inmóviles en sus sillones de mimbre) cuando los

encaje, niariiieros de [)i(jiié y

labios de los jóvenes comenzaron a moverse e intercambiaron frases breves como amenazas deslizadas debajo de la almohada

golosas boquitas de los Gaici^ de'la tT-^ '"'i"' i ^ siempre se esmeraban muy -Albelardo y qu"1™!.?

Manuel

especialmente en esstnc o

chispo de ojos brillantes v''n

sabias enseguida que aquel

Aire de fam L f ^

llevaba la sangre del abuelo

escogido su aiuai Ta b T' ponernos a bordar

el di^ño TaTe/

""•

Luisita

Manuel ... Luisila .

¿Eia un adiós, un arma contra el pecho o un hincarse de rodillas sobre la grariila abrasadora del mediodía? Promesa o renuncia ellos tensos

la niela mayor ha

e" noviembre, tenemos que

como las telas en el bastidor estiradas por los círculos apretados y listas para la aguja se dieron la espalda y caminaron en direcciones opuestas. Poi primera vez en su vida Tía Dora y Tía Pilar guardaron silencio. No corrieron al teléfono a avisar a todo el mundo lo que habían visto, no desataron sus ágiles lenguas alrededor de quién lo diría, fíjate qué cosa e imagínate chica lo que acabo de ver. Estuvieron contemplando la calle vacía hasta que oscureció y sólo entonces Dora comentó que comenzaba a refrescar y se levantó para cerrar el pequeño portón que

Cristina hizo mucho hincapié eu

con llaTZ?'r ''V ®" bordes Luisita lo madre queríaessencillo Talado pero la Tnijaia como que no quiere peio dar su brazoy laa torcer, ¿novolmitariosa te parece' T le To TaT' y dicen que a veces se empantalona

por el braL^","'", "''' b"i^i'a y la arrastra uueiTaras noTle gustan y que para qué quiere ella Luisita Ppo quei tantaque cosano,quequelo esas que ella quiere es acostarse con un hombre aunque se tenga que casar Lso te lo dijo Ensebio. Eusebio guiaba el carro ese día y la tarde después paso por aquí a recoger el traje que le bordamos a la chiquitína

daba a la acera. La casa estaba a oscuras pero el farol de la calle ilumina

ba lo bastante para que bajara las cortas escaleras y atravesara el jardin-

cito. En una esquina una mata de calabaza se extendía a sus anchas.

de Graciela bies, es una preciosidad, esa sí que es ima muñeca, ni se queja cuando le almidonan el organdí y nunca se ensucia los zapatos

Nadie la había sembrado, pero cayó del cielo y alií se quedó, germi nando en vástagos hermosos que trepaban el muro y abrazaban la tierra. Dora sabía que ahora no la arrancarían nunca, se apoderaría de todo el jardín, del balcón y cubriendo el techo daría grandes calabazas amarillas

blancos

La Luisita siempre fue mala acuérdale que en su fiesta de los nueve vino a ver no había para los invitados, ;tan ricos!

colgando de los aleros y perfumando las galerías. Cenaron poco, y antes de rerirarse a sus camas tostadas de tan limpias y pulcras (¡Qué manía.

¡aquella vez nos quedaron perfectos!

Tía Pilar! )dedicaron unas horas a bordar amorosamente las sábanas del

años le dio al perro los besitos de coco y cuando María Cristina

trusó de Luisita. Con especial esmero dibujaron las florecitas azulcielo y

Tuvo que abrir una lata de galletas holandesas, la pobre, ¡qué

calaron los bordes. Las iniciales grandes, azulmarino e inconfundibles,

vergüenza pasó!

quedaron unidas para siempre al suave hilo de irlanda. Eran cerca de las

Uy,Pilar hablando del diablo

once cuando abandonaron la labor y pagaron las luces. Entonces, como

Dora toda sofocada se abanicó con su pedazo de cartón en paleta y se meció con más fuerza. Pilar apretó los puños sobre los brazos del des vencijado sillón al ver a Luisita que se paraba en la acera de enfrente

con pantalones y botas de montar y como esperando a alguien impa ciente apoyándose sobre el pie derecho y luego sobre el izquierdo contaba los grandes clavos del antiguo almacén. En la sombra de los

despertando de un ensueño ancestral, Pilar recitó en voz alta un recuerdo que le venía de no sabía dónde

0

1

aleros de zinc su blusa blanca absorbía los destellos sonrosados de la luz inclinada.

(el ganado busca sobra debajo de los almacigos por las noches saltan las cercas para dormir en el pavimento porque la brea conserva el calor si vas de noche por un camino vecinal cuídate de las vacas

ADVERTENCIA ) Dora y Pilar se abanicaban ahora con más rapidez y sus sillones crujían con frecuencia creciente. Sobre el calor pegajoso de las cinco de la tarde los chirridos montaban unos encima de otros una montana de pequeños y miserables ecos arañando el manto del sopor Pilar, la Luisita parece que ha estado montando a caballo, sí, parece que ha heredado la afición de su abuelo y dicen que de su tía bisabuela la Graciela y los ojos resecos de las dos viejas no se apartaban de la esbelta figura que acari ciaba aliora impaciente y despeinaba el poste de la luz eléctrica,

despeinada ella, negro y áspero marcado por los clavos de los obreros de Fuentes Fluviales que a menudo trepaban el gastado tronco para atar y desatar cables. La Luisita de pronto se detuvo y hurgó con la punta de su bota derecha el polvo del pavimento. Había poca gente porque era

a

Graciela García de la Torre se desvelaba debajo de su mosquitero cuando la luna menguaba iiasta desaparecer. En esas noches oscurísimas (Pilar, Pilar, gorjeas como una alondra en celo)

escurría sus pies descalzos y en las puntas de los pies atravesaba los

grandes dormitorios de la hacienda donde dormían padres, hermanos y parientes. Burlando hasta los aguzados oídos de su niñera esclava pene traba en las caballerizas olorosas a sudor y excremento (¿así tan calladita? , Tía Pilar, ¡qué maravilla! )

Con su mirada iluminada ensillaba el potro negi'o que era suyo suyo llamándole madreselva y acariciándole el poderoso cuello. Salía por caminos secretos en medio del cariño de los perros y el concierto de los

grillos hasta dejar lejos la casa. Entonces galopaba galopaba feliz y riendo con el cabello suelto montada como un hombre en dirección a la

o

II a

playa que ella sabía donde los contrabandistas estarían cargando sus ^veleros al amparo de la oscuridad. Galopó más de una hora contra el

viento y la soledad hasta divisarla. Allí entre las palmeras estaban los hombres llevando a cabo sus acostumbrados negocios pero ella sólo lo vio a él que la esperaba y alzándola de la montura la abrazó tiernamente (Dora, ay Dora, estás dora y transparente como caramelo de fian)

Graciela García de la Torre escapó muchas noches de la hacienda de sus

padies a reunirse con el pirata que la enloqueció. Regresaba justo antes de la madrugada y nadie, como por obra de encantamiento, se percató de que nqda anormal sucediera. Solo el viejo esclavo Arsenio notaba el

domingo y en las tardes dominicales las calles tomaban el aspecto de.solado de Jos que han aceptado la desilusión, hurgaba el polvo la cabeza

sudor del caballo y guardaba silencio. Su lealtad permaneció

baja y el desorden de sus rizos negros cayendo sobre el rostro. Desde el

(porqué te levantas las puntas del ruedo,

inconmovible

balcón camuflageado por el pequeño jardín de amapolas y rosales las

dos viejas no podían distinguir los rasgos finos de Luisita pero intuían un desasosiego en desajuste, como si el mundo que dormía un letargo mustio aquí se molestara y diera \xieltas enfadadas, sin decidirse a despertar y tratando de buscar la posición que le permitiera deshilvanar

el tiempo. Algo se anudaba torpemente en esta coyuntura de su arrastre y las viejas se sentían incómodas pero contagiadas de una exaltación que su piel creía haber olvidado. Tiene mucho de su abuelo la Luisita, esa forma de pararse derecha y mirar de frente, esa ternura amarrada

porqué Pilar, ¡cuidado! )

aún la noche que Graciela no regresó; se había embarcado con su

amante y nunca volvieron a sal>er de ella. Las autoridades españolas no

pudieron consolar a los desesperados padres que lloraron por años la desaparición de la hija más bella y bondadosa que recordaran los vecinos, ay, ay

la más, la más.,.

tímida detrás de su altivez adquirida por la costumbre o la necesidad

Dora y Pilar tenían ganas de cantar bajito, para ellas solas, los recuerdos que las envolvían. Eran recuerdos que no recordaban pero que venían escurriéndose por los años como quebradas en declive. Regresaron a sus cuartos para pasar la noche con los ojos abiertos,

quién sabe, quién sabe, ellas no sabían de esas cosas tan sólo a veces

contando los tabloncillos del techo

creían sentir una venda sobre los ojos y ellas que se enteraban de todo

y se puede ser que lloraran

lo que pasaba en el pueblo entonces no se enteraban de nada en

Tía Dora

absoluto La Luisita miraba ahora en dirección a la playa, rígida y como haciendo un terrible esfuerzo porque por la acera se acercaba un joven

más bien bajo pero fuerte e iba derecho hacia ella mirándola sin pestaLas viejas retorciendo sus faldas desteñidas comprendieron aún menos cuando ya muy cerca uno del otro, Luisita y Manuel, sí, era Manuel el hijo del mayordomo mas querido de don Abelardo, se contemplaron despacio sin moverlos labios recorriéndose los rostros,el rahello el torso V las piernas, las manos,el calzado empolvado buscan

do palmo a palmo en el otro un manantial de fuga. Que no encon traban, :no encontraban? ,los Uanos secos del sur arremolinan ñutes de arena, oleaje que se incrusta en los ojos y desgarra el sonido y Luisita lavaba con sus labios humedecidos las heridas en el cuello de Manuel, desde su inmovilidad tesaba todos los huecos de su cuerpo mientras a él

le dolía la respiración y le volaban duendes por los dedo.s. Un alambre de púas herrumbradas rodeaba sus minutos, minutos hechos de los rollos de alambre que Dora y Pilar veían pasar en los camiones con

dirección a las fincas del valle (ellas habían tirado al suelo los abanicos

Tía Pilar

en la madrugada triste de sus vientres estériles sus senos sin leche y sin caricias

Desde ese día trabajaron con ahinco en el trusó de Luisita y cuando ella se casó, el 12 de noviembre al son de dos orquesta y champán hasta pol los oídos, con el hijo de un rico hacendado de Guayanilla, tenía un arca de novia que era la envidia de todas las amigas y primas. Las,más suspicaces no entendieron porqué a veces Luisita miraba hacia el mar, y una sombra triste y asustada se escondía en el fuego de sus ojos negros. La brisa soplaba aliora dulcemente y los abanicos fueron engavetados hasta el próximo verano, el aire era limpio y resplandeciente, pero cuando la oscuridad se cernía sobre el cuerpo dormido de la vida los espejos no jamaqueaban los reflejos como antes sucediera, entonces cuando el viento empujaba las siluetas de Tía Dora y Tía Pilar, niñas repasando descalzas las noches del viejo caserón con las velas marfileñas presas entre suaves dedos. Aliora las bombillas grises de polvo eran inmunes al viento y las siluetas no reconocían su irrupción en ios siglos. Estáticas y firmes, las sombras trazan las huellas del desamparo.


Ki, i\Mi;n{ \i)<)

lriini|iijlo riilir noM)ln>s

si n tallos i'ii lu v rrlia i|iii' si' iinicvi- ronio un iiur i'slair (i'aiii)uilo }i<iri|iii' \ a liruaiiios a ta riiiflail sitiada

i{in' SI' i|i-sv-uiH-< r ante los sitiailorcs i-oinu un rs}ii'jísino ha jiasudo tanto ticiniio las l'iiri'/.as Irs l'lai|iii-an y han llr-xadu a ilnilar las l alli-s lie hrrilio \ inalai|uita tus coronas de irrani/o al'ricano i-n tcrciupi-lo n('^^o cnlri- la i iiarcnia > dos \ lu i|uiiita las \jlriiiasdi- ttniji-rcs inui rtas Jiiizando tennis, viajando, hallando dentro de las vitrinas

vestidas con los encajes(|ne .siipnraroii |H>r las puntas de los dedos los niños de persía

han llegado a dudar de i|iii' la ciudad exista por e.so te estamos enviando a tí

eslate trani|inlo nos salH'inos de nieinoria la estratega

solo nosotros salamos hacer jíirar la estrella

ahora mismo esta ipiieta parece una rueda de hieieleta aliandonada <-n un |>ari|ue solo nosotros sabemos

V a te i-osiiiios el poncho \ ti' tejimos las medias

te pusimos el escarabajo tni el pecho para (|ue te proleja te pusimos la moneda en lu mano para ipie tu niisino le la pondas en ta lent¿ua

ahora vemos las murallas y los torreones nos acercamos para (|u<' desembaripies

sostenennis el viento para <|ne deMunbarques temiento que el vimito te tnmlK-

piTo tu doblas el viento {lancho de alambre alrededor de lu brazo y te vas eaminaiido como siempre

v eiidot»' de nosotros que iiosvatin)s i'S|ie ramio

te vas botando aiisiiitio por los ojos a<;uarrasea(Íos

be[>iéndo leche de tamaima lodo el tiempo daiubde vueltas a las murallas

arrastrando tu pelo iar{:o de indirereneia |iur el ]iolvu mientras las lanzas traspa.san tu sombra en ei asfalto derramando Inn anadas de camándulas aln'dedor de las murallas

mientras oyes a los fierros que aidlan por tu carne abora te acercas al rio porque estas causado

£

de buscar la entrada

tu cabeza se desdobla de alitodones

se te cae conslantenu'ute al a{OJa como a uii niño hambriento la cabeza se le cae

devorando espuma vieja por los sueños sin puentes con hojas peinadas a los ojos y labios de yeso

.salif'iidote dormido jior el río que se entra

a!'''/e/e

'■f/u

fSi¡uina <Jv ¡n avenida a leer tu carta que se me desintegra entre ¡osdeduf:

lu y

'—iw..- ,

torreones arden hemos tenido éxito dices regresar allá es imposible somos una

a la ciudad indomada

muñecos vaporizada por e! vaho de los carburadores me detengo en ¡a esquina de¡

.' ''o.s

^ cif

^ündo mi dolor como un pote de violeta de genciana manchándolo todo la boca i

{ "^*-'strff^ entonces levantarás <m alto tu adarga alcantarilla

pasan por la avenida clamorosa el prisionero liberado de vietnam de! norte,

'o.

Df '

tn es|iada de teca y heroína y saldrás lucra

c

,•

eomeii/arás tu pere{:rinaje por his voltios cruzando calles y levantando puentes miratido por las ventanas sucias

fei,

iti f.

/fj

•>

.

cardenal rolipoli. tentenpié de . goma rodando undosundos de..norte a surf . . . . . . . .

barbie-mar-y-so! casada con el butch-big-jim ¿muñecos de plástico? nc me dijo me dices pinocho al país de los muñecas fabricados por ia fisher

U(j

'^1,

'""mibles son l

para conocer todas las coslumbnrs

^

a ifue llora trabajan a tjue hora comen a que hora duermen

} y 41^ ^

toninos sobre su profiio .semen .subienilo y bajando todos los rascacielos

%

loihis los iniided mi.ssiles

todas las {^laguas

subiendo y bajando el cajón del limpiabotas |)or({ue aunque lu «pusieras y el quisiera no lieiu-.s botas

.seguirás eaiiiiiiando inueho li<rmpu

«'omo una rabia larga de t<'h'louu «|ue suena sin que nadie conteste

hasta «pn- el dolor del ab.suíulo eonoeimientu le golpee s«' le caigan al sin'lo los ojos de s«'tnáturo prendiendo rojüamar¡llov« rd«' y apagando por la sutura del jiárpado r*/

t«' «-nln- hi lanza por la mica y te salga por la lengua

"or*>.^"V-a,.

'"ír-Zs kík"..

li- f'ui ri-e a delen«Tl«'

a ile.seendiT ftor fiii de lu ]>r<i{)í() vientre para abrirnos las (lut'rtas

eníom es «•ntrarein«»s jtmtos a la «dudad girando nuestra estrella itK-endiaremos la ciudad

poseeremos la l iuilad üV'iiparemos hi ciudad urrasarenios piedra a ph'dra la ciudad basta «pie desa|>are/<-a y exista.

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^ podrido cuando ya la cabeza se pudre en el tronco se M <^''1 paladar imposible regresar dices somos un país de muñecos ¿quiénes son ^

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yr.

•' r/ "íf. "'V

^


CIUDAD

VIEJA

HAY EN TUS ANTIGUAS CALLES CUADRICULADAS HUELLAS DE NO TIEMPOS

NENE

LO QUE NUNCA PASO LO RECUERDAN

YO NUNCA TUVE UN PATIO;

LA REVUELTA, LOS JOVENES ARMADOS

UN LARGO CALLEJON

REVUELTO POR LAS SOMBRAS

Y TODA LA GESTA QUE LOS LIBROS OCULTAN

GEOGRAFIA

QUE ESCUCHARON MIS CANTOS, HAY QUE RECTIFICAR

DE LA IMPRENTA Y LAS BALAS,

LOS TIENTOS

PUES NO SALIO EN LOS DIARIOS

LA MANO SE EQUIVOCA

LO DEMAS NO FUE HECHO.

TANTAS VECES

AHORA QUE CAMINO EN TU INTERIOR

MIS JUEGOS: LAS ORDENES DIRECTAS A TODAS LAS HORMIGAS

QUE PUDE CONVENCER ERAN VAGONES CARGADOS DE NOMBRAS Y RECUERDOS

Y QUE PERMANECIERON EN LOS PLOMOS

QUE PREFIERO LOS OJOS

Y SI ES CIERTO QUE LA VERDAD SE ENCUENTRA A OSCURAS

SUBE ENTRANDO POR MIS PIES UNA URGENCIA ESPANJOSA COMO SI CORRIERA

PASEANDO POR MIS OJOS

RESUELVO REVISAR

POR UNA DESAFIANTE HISTORIA

QUE ROMPIERON SUS FILAS

MIS VISIONES DE MUNDO

PREPARADO A ENCONTRAR

VOLVIERON A SUS CUEVAS

PORQUE SIENTO

UN ADOQUIN MOJADO EN SANGRE

Y OLVIDARON MI AYER.

QUE HAY LUGARES QUE NUNCA FUERON

DONDE RESBALO Y MUERO.

NI ANCHOS

NI ESTRECHOS NI SEGUROS.

ratonera

FRENTE A TODAS LAS POSIBLES ESCAPADAS

ESTA EL enemigo

TEMEROSO, TANTO 0 MAS QUE YO PERO SEGURO PORQUE SE ENCUENTRA AL OTRO LADO MIO ESPERANDO, OOE YO ASOMO EL CUERPO PARA SER AGUJEREADO, OLVIDADO

A MIS ESPALDAS EL ESTA TRANQUILO CON UNA enorme FUERZA PARA CRUZAR, SIN SABER QUE LE TEMO

QUE SOLO ESPERO QUE MUESTRE UN PELO, UN PIE PARA QUE ELLOS DISPAREN Y ASI SALIR corriendo.

ESTA SENSACION DEL BRAZO A LA BOCA POR TODOS LOS QUE VAN A TU LADO

NO SE PUEDE MEDIR GRABARLA ES IMPOSIBLE

LOS QUE MUEREN DEJAN UN DOLOR EN LOS PIES UN TINTE EN LOS GRUMOS

DE LA HISTORIA DE SANGRE COAGULADA. NO ES POSIBLE LA REPETICION AQUI LOS SILABEOS SE AGIGANTAN SE OCULTAN ENTRE EL PECHO,

LE LENGUA Y LOS OIDOS -TODOS CRECENVAMOS AMPLIFICANDO EL GRITO.

SI


"nanioo

Nos viven incontables.

Si pienso o siento, ignoro quién es quien piensa o siente. Soy tan sólo el espacio en que se siente <i piensa. Tengo mas almas que una. Soy ijiAs vos que yo mismo, txisto todavía indiiereiite

a

todos.

Los bago callar: yo bablo. Los impulsos cruxactos con que siento o no siento disputan en <juien soy, l-OH ignoro. No dictan

a quien lue sé: yo escribo.

Si recuerq y el pasao Quie mas

cansa

ve^'. Y

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Los antiguos invocaban a las musas.

j7imas. Raras v^» <^Ui éi-K'^bo de las ^^7es, lado

Nosotros nos invocamos a nosotros mismos

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mi exterior.

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mi Po

^al; na

corre cuando

tural como c

el

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viento,

No sé si las musas aparecían. -Sería sin duda conforme lo invocada y la invocación,-

Lo que sé es que nosotros no aparecemos. Cuantas veces me he puesto de bruces sobre el pozo que me iriiagino ser y he balado "¡Ah!" para oír un eco, Pero no he oído más que lo visto: La vaga claridad oscura con que el agua resplandece

en la inutilidad del fondo...

El respj^^

Ningún eco para mí...

^^bos^'T ^bnar entre l^s altas ^««Plan! P-^tns es algo másas Plandoilunarque entre las alta

Sólo vagamente un rostro,

ra mas

que debe ser el mío, por no poder ser ramas.

i"»=Plandór'^'í^ es

1° due

adeiTij^e -u tunar entre las 'S de

el respian^j

excepto lo que luminosamente veo

allá en el fondo,,,

ra mas

en el silencio y en la falsa luz del

s er

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no ser otra cosr'"~ que el respiandor ss

pienso, altas

de otro.

Es una cosa casi invisible,

Mas pai-a „,£

las altas ramas

lunar entre las altas

fondo,••

ramas,

AC

A de C ;Qué musa!•••


Hice de mí lo que no supe. we ve^tí ves ti Me

ESTROFAS Y VERSOS SUELTOS

el disfraz equivocado. 1°

hice,

Me tomaron después por quien no era y no lo

El poeta es un fingidor y finge tan completamente

Cu^do quise arranc:nfmÁsLr:,^""'''

que llega a fingir que es dolor el dolor que de veras siente.

estaba pegada al rostro.

Cuando la arranqué y me vi al espejo ya íiabía envejecido.

Estaba borracho, ya no sabía ponerme el disfraz

Dicen que finjo o miento

.> _ . Acosté la máscara afuera y dormíhabia en elquitado. guardarropa

Yo simplemente siento

como un pero tolerado por la gerencia

No uso el corazón.

en lo que escribo. No.

con la imaginación.

por ser inofensivo

y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.

(Fragmento) A deC

¿Sentir? Sienta quien lee.

Muertos, todavía morimos.

FP

POEMAg TRADUCIDOS POR JESUS TOME GUTMARAES

Tengo tanto sentimiento

que es frecuente persuadirme

de que soy sentimental,

I

mas reconozco, al medirme, que todo eso es pensamiento, que nada sentí al final.

f

Los que vivimos tenemos una vida que es vivida

y otra vida que es pensada, y la sola que tenemos

es la que estó dividida en verdadera y errada.

Pero cuól es verdadera

y cuál errada, no hay nadie que nos lo sepa explicar? y vivimos de manera

que la vida que uno tiene

ósa tiene que pensar.

FP

estar de acuerdo con su ideología; pero, de cualquier modo, no dejan de arrancarnos, no digo siempre la

simpatía, pero sí, al menos, una interesada compli cidad por la manera de crearnos un íntimo desaso siego.

RICARDO REIS es un poeta formalista. Es griego Es muy lamentable que la literatura portuguesa

sea, involuntaria e injustamente, una cenicienta de las literaturas hispánicas, por lo menos para muchos de

Creo estar en lo cierto afirmando que Pessoa con

o latino en la medida en que puede serlo un neoclá

tribuyó, por sí mismo, a este desconocimiento,

sico. Hay una sensibilidad, "paraclásica" y retroacti

sucede con cualquier país pequeño, nos sintamos im

porque, aparte de algunos breves escándalos literarios, su vida se desenvuelve, furtiva y esquiva, por los cafés y tabernas en que reposa la pereza provinciana. No va

zados a tiralíneas, que lo harían horaciano, epicúreo, estoico, si no anduviera a vueltas con inquietantes

pelidos a creer, por prejuicio, que su literatura es una

con su sensibilidad levantar polvaredas parecidas a las

interrogacionec.

excrescencia provinciana de la gran literatura, una ma nifestación suburbial, una floración enclenque y ra

provocadas por los creadores de los movimientos lite rarios de París, furiosos por llevar el polvo a su molino, montando su propio tinglado publicitario, y trazando con ventaja el campo de batalla en que cada

ALVARO DE CAMPOS, temperamento múltiple, es un futurista lleno de mundo y de todo lo que hay

ios que hablamos castellano. Es posible que, como

quítica de los páramos que rodean a los grandes centros creadores e irradiadores de cultura. Ignora

mos, por ceguera, que los provincianos somos noso

uno es el vencedor de todo el resto. Pessoa tiene el

tros: todo aquel que, por atender más a la cantidad

campo de batalla en sí mismo. Y, desdoblándose, como veremos, en varios heterónimos, deja que entre ellos se discutan y que las ideas se contrasten para construir entre ellos y ellas un movimiento literario que vale por varios movimientos. Pero todo en un despego, en un cansancio tal de difundirse, que, a la hora de su muerte, sólo había publicado un breve

que a la calidad, o, por dejarse aturdir más por el ruido que por las nueces, deja pasar desapercibido cualquier ejemplo único de cualquier historia literaria. Tal vez esto explique por qué a estas fechas —37 años después de su muerte— sea desconocido, para muchos lectores y cultivadores de la literatura, el nombre de Fernando Pessoa, de quien Antonio José Saraiva dice —en su "Breve Historia de la Literatura

libro de versos portugueses y dejaba una montaña de manuscritos inéditos.

Portuguesa"— que para situarlo "en la historia de la

Dijimos más arriba que Pessoa, mas que un poeta,

literatura occidental necesitamos ponerlo a nivel de

era una biblioteca de poesía. V es que Pessoa —tal vez

Dante, Shakespeare, Goethe o Joyce". Si este Juicio es una exageración, o una hipérbole chauvinista,solo podrá saberlo quien se enfrente con la obra total de un poeta que, más que un autor, es una biblioteca de

caso único en la historia literaria— no es un poeta sino

poesía.

El nivel de la ignorancia acerca de Pessoa nos lo señala Octavio Paz que humildemente confiesa no haber oído hablar de él hasta 1958. Como también confiesa, por otra parte, que, a partir de esa ec a,se despertó en él una pasión por el poeta portugués,

cuyas obras anduvo persiguiendo afanosamente, y a gunos de cuyos poemas trackijo impulsado por un ver dadero fervor. (De hecho, uno de los estudios reves

más sagaces y sugerentes que se han escrito so re Pessoa lo firma Octavio Paz en el prólogo^ a su no logia de traducciones —realizadas por él- mismo ,

bajo el título de "El desconocido de sí mismo . 1^tudio y título recogidos, más tarde, en la colección cuatro ensayos que tituló "Cuadrivio .)

cuatro: Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Alvaro de Campos y el propio Fernando Pessoa, ALBERTO CAEIRO, que es el maestro y centro de todos, intenta ser naturaleza pura, poeta antimetafísico si su poesía no fuera una metafísica a la inversa, y si no quisiera ofrecernos una imagen del universo que contradice su pretensión de contentarse con exis tir. lOuá cantidad de pensamiento para no pensari Aunque pretende estar más allá o más acá de todo lo que el pensamiento del hombre ha fabricado, aunque aborrece en todo noúmeno para quedarse en el puro

fenómeno, también él intenta darle a todo un sentido íntimo que consiste en carecer de todo íntimo sen tido. Caeiro y Alvaro de Campos son los más revul sivos y, a la vez, los más fascinantes. Sus razones son, con frecuencia, más que razones, tomas de posición, quedando al descubierto, indefensas y vulnerables. Por eso no podemos y, en ocasiones, no debemos

vamente pagana, remeciendo sus versos y estrofas, tra

en el mundo, incluyendo las realizaciones de la técni ca, desbordado, difundido e infundido en las cosas

que canta. Es un desarraigado, descreído, escéptico, pagano, indiferente y... a la vez, todo lo contrario, desde el momento en que se apasiona y se interroga por su más íntima intimidad. De tan lúcido, se instala en su propia contradicción, se dimite a sí mismo.

Pessoa parece haberlo creado para satisfacer una nece sidad íntima de escandalizarse a sí mismo.

FERNANDO PESSOA quisiera ser el poeta normal. Inscrito en una época y en una tradición lite raria, aunque con impulsos renovadores. Persigue más el gesto que la realidad que lo produce. Se mueve

entre los símbolos y se siente atravesado por una con ciencia impersonalizada que mira por sus ojos y se

expresa dejándolo distanciado y ajeno. (Antonio José Saraiva).

Los cuatro poetas inciden, por lo menos parcial mente, en las mismas cuestiones, se Interrelaclonan y se hacen préstamos en los planteamientos filosóficos

y en el uso o desuso que hacen de los sentimientos; pero se distinguen por el estilo y por la diversa actitud con que se enfrentan a todas las cosas. Con estos personajes sucede algo curioso e inquie

tante: Todo lo que se afirme de ellos —como lo ai"}

vengo afirmando- puede ser verdad; y también pueden ser verdad otras afirmaciones distintas. Sin

embargo, no es necesario que haya mentira en nin guna de estas diferencias. En las obras hay razones

suficientes para sostener, sucesiva o simultáneamente, diversos puntos de vista. Sucede que, estos personajes, de tanto que se entienden no logran entenderse, y.


punto central de su personalidad artística; ser un contradicciones trascendiendo. Definitivamente son

Sin embargo, bien podemos decir que, aunque di ferentes del creador —tal como él se concibe a sí mismo—, no dejan de ser Pessoa: porque Pessoa es

como nosotros cuando no llevamos un trole en el

también sus contradicciones, y sus discusiones ín

uno, al enfrentarse con ellos, llega a entenderlos tan íntimamente que queda sin entenderlos, todas las

pensamiento y damos bandazos, porque no somos de una pieza, sino piezas de un caleidoscopio, o palabras tiradas al viento que, al caer, se agrupan en diversas y, a veces, contradictorias figuraciones. |\jos en contramos de lleno ante el misterio de los heteró-

nimos. Los tres primeros fueron ciertamente un in

vento del último, el cual les dio nombre, datos biográ ficos y obra poética. Pero, una vez Inventados, son una auténtica realidad literaria, se sostienen por sí

mismos, padecen y ejercen su identidad, su entidad tiene la consistencia de lo que vive desde su propio presupuesto. Es claro que de alguna manera reflejan a Pessoa, porque, como criaturas, guardan alguna im pronta de su creador: pero yan sufrido el suficiente proceso de ajenamiento como para representarse a sí mismos. "La obra heterónima

—dice el

propio

timas, y sus aceptaciones y sus rechazos. Un hombre es también lo que no quiere ser, y se manifiesta también en aquello en que se conjura y se exorciza. Lo que somos y lo que no fuimos nunca, pero quisi mos ser —y aún sin quererlo— todo nos entrama y

constituye. Lo dice el mismo Pessoa por boca de Alvaro de Campos: "Quanto fui, quanto nao fui, tudo isso sou". y, confirmando su complicidad en las crea ciones de los otros personajes, añade —esta vez ortónimamente-: "Puse en Caeiro todo mi poder de desper sonalización dramática, puse en Ricardo Reis toda mi disciplina mental. Investida de la música que le es

propia, puse en Alvaro de Campos toda la emoción que no debo ni a mí ni a la vida". A estas alturas, es posible que alguien piense que todo esto no es más que un juego embrollado, y, para

Pessoa— es del autor fuera de su personalidad, es de

colmo, una manera de elevar la insinceridad a cate

una individualidad completa fabricada por él, como si fueran los parlamentos de cualquier personaje de cual

goría estética. A lo que cabe responder que, efectiva

quier drama suyo."

En realidad, las relaciones de Pessoa con sus heterónimos no son idénticas —como explica muy bien

Octavio Paz, y veremos más adelante— a las del dra maturgo con sus personajes. Sin embargo, es necesario afirmar, y así lo venimos apuntando, el carácter dra mático de estas creaciones o invenciones heterónimas.

mente, se trata de un juego; pero de un juego serio, como lo es la vida, en que se arriesga el situarse en el mundo con todas las posibilidades creadoras del hombre, por las que el hombre, antes que otra cosa, se crea a sí mismo.("Como toda creación, esos poetas nacieron de un juego. El arte es un juego —y otras

cosas. Pero sin juego no hay arte." Octavio Paz.) Pessoa, para ser él mismo, y para ser aún más que él,

El mismo Pessoa atribuye a su personalidad artística

necesitaba multiplicarse en sus heterónimos que hi

ese rasgo dramático por el cual puede distanciarse de sí mismo y despersonalizarse para traspasar sus inven ciones, ideas y sentimientos a otros personajes inexis

cieron por él lo que él no hubiera seguramente dado

tentes —o sin otra existencia que la ficticia que el

de sí mismo. Es lamentable que pretendamos redu cirnos a ser solamente lo que somos, a restringirnos a la idea que, en bloque, concebimos de nosotros

creador les atribuye— y que no han de ser conse

mismos. Con ello contribuímos, en daño propio, a

cuentes con relación a Pessoa, haciendo valer la perso

pegarnos el marbete con que los demás —ayudados por nosotros— pretenden que nos signifiquemos. Te

nalidad de éste, sino la personalidad con que el mismo

poeta dramático.

Ignoro por no ser un entendido, hasta qué punto

habrTque' hacer caso a Pessoa c^ndo atnbuye or.ge^ nes clínicos a su heteronomia. Comienzo dice el Dor la parte psiquiátrica. El origen de mis hetero-

n°mJs es el profundo rasgo de histeria que existe en

mr Ño sé si soy simplemente histérico, si soy mas

propiamente un histérico-neurastenico. Me inclino a

erse^nda hipótesis, porque hay en mi fenómenos de abulia que la histeria, propiamente dicha, no en

cuadra en el registro de sus síntomas. Sea como sea, el origen mental de mis heterónimos esta en mi tendencía^rgánica y constante hacia la despersonalizacion y haciaTa simulación. Estos fenómenos -felizmente

oam mí y para los demás- se mentalizaron en mi,

qu ero decir no se manifiestan en mi vida practica, exterior y de contacto con los otros; hacen explosión hacia dentro y los vivo yo a solas conmigo. Si yo fuese mujer -en la mujer los fenónenos histéricos rompen en ataques y cosas parecidas- cada poema de Alvaro de Campos (el más

mí) sería una alarma para la vecindad. Pero soy hombre -y en los hombres la histeria asume princi

palmente aspectos mentales; así todo acaba en silen cio y poesía. - . Esto explica, bien que mal, el origen orgánico de mi heteronomismo." &&&

Seguramente se me debe disculpar por no haber acertado con la presentación que Fernando Pessoa se merecía. De momento sólo me interesaba incitar a los lectores al encuentro con una obra poética que no

merece ser desconocida. Es posible que resulte afortu nado el retraso con que la obra de Pessoa empieza a

valorarse, porque algunos aspectos de la cultura actual -incluyendo el filosófico- nos pueden haber prepa rado para comprenderla mejor y para reconocer que

el poeta de Portugal es un precursor de ciertas inci

Pessoa los ha dotado, desde el momento en que les

nemos que ser como se nos concibe y como nos con

dio una entidad por separado diferente de la suya.

cebimos, despreciando todo un abanico de posibili

A este respecto son claras y precisas las palabras de Pessoa: "El punto central de mi personalidad cono artista es que soy un poeta dramático; tengo conti

dades que nos harían inclasificables y, por suerte,

libres de ser prendidos con un alfiler en un catálogo. Soy un evadido.

máscaras de la hipocresía y los camuflajes de la men

nuamente, en todo cuanto escribo, la exaltación ín

luego que nací,

tira hacia los demás o del autoengaño con que se

tima del poeta y la despersonalización del drama

en mí me encerraron

fabrican las propias quimeras; sino para liberar todos

turgo. Me vuelvo otro —es todo. (...) Desde que el

pero yo me huí.

crítico establezca que soy esencialmente poeta dramá tico, tiene la llave de mi personalidad... Provisto de esta llave, puede abrir lentamente todas las cerraduras de mi expresión. Sepa, que, como poeta, siento; que,

Si el hombre se cansa

los yos que subyacen reprimidos bajo esa subjetividad presupuesta que se nos atribuye y nos atribuímos.

como poeta dramático (sin poeta), transfiero automá ticamente lo que siento a una expresión ajena a lo que sentí, construyendo en la emoción una persona inexistente que la sintiera verdaderamente, y por eso

del mismo lugar, ¿de ser siempre el mismo

no se ha de cansar? (Pessoa)

En cuanto a la sinceridad, es mejor dejarle la pala

bra al propio Pessoa. Refiriéndose a la obra de Caeiro—Reis—Campos, escribe: "Eso es toda una lite

tantes sutilezas que se advierten en la sensibilidad de nuestros días. Se habla de la filosofía y, aún de la vida, como carnaval. No, ciertamente, para un torpe

juego de disfraces en que cada uno multiplique las

¿ porque reducirnos a ser de una manera ,si podemos ser de maneras infinitas? Cada uno de nosotros podría

decir: yo soy yo y otros muchos. ¿Por qué no dejar que esos muchos celebren —cada uno o todos juntos— su propio carnaval? Siempre le quedará a cada yo, y sobre todo al yo predominante de cada momento, el poder de inhibir o silenciar a los otros para autoexpre-

sintiera, derivadamente, otras emociones que yo, sim plemente yo, me olvidé de sentir."

ratura que yo creé y viví, que es sincera, porque está sentida, y que constituye una corriente con influencia

sarse libremente. No se trata de evaporarse, sino de

posible —benéfica incontestablemente- en las almas

Desde el momento en que Pessoa crea sus heterónimos, se siente arrastrado por la necesidad de darles

de los otros. Lo que yo llamo literatura insincera no

ser más intensos por separado o en conjunto. Es lo que expresa- Fernando Pessoa, o mejor, Ricardo Reis, en los siguientes versos; ("Viven em nós inúneros"):

es aquella análoga a la de Alberto Caeiro, de Ricardo

consistencias. Una consistencia que les imparta la evi

Reis o de Alvaro de Campos (...). Eso está sentido en

dencia de lo real, hasta el punto de que, literaria

la persona de otro; está scrito dramáticamente, pero

mente, fuese difícil establecer quién es más real, si el

es sincero (en el grave sentido que yo le doy a esta

Si pienso o siento, ignoro quién es quien piensa o siente.

creador o las criaturas: "Si estas tres individualidades

palabra) como es sincero lo que dice el Rey Lear, que no es Shakespeare, sino una creación de él. Llamo

Soy tan sólo el espacio

—escribe el poeta— son más o menos reales que Fer nando Pessoa, es un problema metafísico que éste, ausente del secreto de los dioses, e ignorando por lo

tanto qué es realidad, nunca podrá resolver."(Citado por Rodolfo Alonso). En consecuencia, Pessoa asig nará a estos personajes una biografía con sus pecu liares detalles biológicos y fisonómicos. Sabemos cuándo y dónde nacieron, qué estudiaron, qué rela ciones tuvieron, no sólo entre ellos, sino también entre ellos y Pessoa. De sí mismo dice Pessoa que es

discípulo de Alberto Caeiro: "Discúlpeme —le escribe a Casais Montero— el absurdo de la frase: apareció en mí mi maestro." Los otros dos heterónimos son

también discípulos de Caeiro, aunque discípulos dis-

cutidores y discrepantes. "Creé, entonces, —insiste Pessoa— una coterie (pandilla) inexistente. Establecí todo aquello en moldes de realidad. Gradué las in fluencias, conocí las amistades, escuché, dentro de mí, las discusiones y las divergencias de criterios, y en todo esto me parece que fui yo, creador de todo, el

que menos tuvo que ver en ello. Parece que todo pasó independientemente de mí. Y parece que así pasa to davía. Si algún día yo pudiese publicar la discusión estética entre Ricardo Reis y Alvaro de Campos, verá cómo ellos son diferentes y cómo yo no soy nada en este Asunto.

El mismo Pessoa no queda ajeno de esta situación

dialéctica, puesto que él mismo se ve controvertido

por sus criaturas, y él, a su vez, las cuestiona y las discute. Como dice Octavio Paz, "El mismo se con vierte en una de las obras de su obra". A veces se

asusta de que sean como son, es decir, tan distintas a

él mismo, y con unas posturas o actitudes tan dife rentes a las que él —por ser quien es— puede permi tirse. Tiene razón Octavio Paz cuando afirma: "Es el

encantador hechizado, tan totalmente poseído por sus fantasmagorías que se siente mirado por ellas,

acaso despreciado, acaso compadecido. Nuestras crea ciones nos juzgan."

insinceras a las cosas hechas para pasmar, y a las

cosas, también -repare en esto, que es importante-, que no contienen una fundamental idea metafísica, esto es, por donde no pasa, aunque como un viento, una noción de la gravedad y del misterio de ta vida.

Nos viven incontables.

en que se siente o piensa.

Tengo más almas que una. Soy más yos que yo mismo. Existo todavía indiferente a todos.

la importancia misteriosa de existir."

Los hago callar: yo hablo. Los impulsos cruzados con que siento o no siento disputan en quien soy. Los ignoro. No dictan a quien me sé: yo escribo.

Parece ser que esta necesidad de crear interlocu tores inexistentes y de vivir vicariamente otras vidas,

—como podría decirse de Pessoa— "cosas de Fulano

Por eso es serio todo lo que escribí bajo los nombres

de Caeiro, Reis, Alvaro de Campos. En cualquiera de éstos puse un profundo concepto de la vida, diverso en todos los tres, pero en todos gravemente atento a

se extiende a todo lo largo de la existencia de Pessoa.

"Desde que era un niño tuve la tendencia de crear en torno mío un mundo ficticio, de cercarme de amigos

y conocidos que nunca existieron.(No sé, bien enten dido, si realmente no existieron, o si soy yo el que no existe. En estas cosas, como en todas, no debemos ser

Dichoso aquel de quien la gente empieza a decir de Tal", porque eso significaría que les ha resultado inasible, incatalogable, exento de aparecer en una vi trina del museo natural de las abastracciones simplis tas con una etiqueta equivocada. &&&

dogmáticos.) (. ..) Esta tendencia que procede en mí

Como una deficiente iniciación a la lectura de

desde que me acuerdo de ser un yo, me ha seguido

Pessoa he traducido algunos de sus poemas. Dado el espacio de una revista, no he podido seleccionar sino

acompañando siempre, cambiando un poco el tipo de música con que me encanta, pero sin alterar nunca su

unas escasas muestras. Con el propósito de dar cabida

manera de encantar."

a varios ejemplos, tanto de los poemas heterónimos

La "realidad" viva de estos seres irreales —"para

mí tan visibles y mías como las cosas de lo que llama mos, por ventura abusivamente, la vida real"— se im ponían a Pessoa con tanta fuerza que, al cabo de los años, las seguía viviendo todavía, pues las recordaba de tal modo que necesitaba un esfuerzo para hacerse

saber que no fueron realidades. Y, para colmo, certi fica: "E tenho saudades d$les". Sería fácil y sugestivo —como lo hace Octavio Paz— sacar, a este respecto, derivaciones del apellido de Pessoa, porque rara vez se encontrará un poeta

cuyo apellido encaje tan cabalmente con su destino poético. Pessoa significa persona en castellano, y per sona, etimológicamente, es la máscara que fijaba y

corro de los ortónimos, me he visto obligado a esco ger entre los poemas breves, prescindiendo, con pesa

dumbre, de otros poemas, seguramente más impor tantes, pero excesivamente extensos. Aunque estoy

consciente de que ninguna traducción puede recup erar la belleza de los originales, y, más todavía, de la pobreza de mis intentos, he realizado este acercamiento a la poesía portuguesa como un rito que necesitaba cumplir conmigo mismo. Nacido en la

parte española de la frontera de Portugal, con apelli dos pasados de la otra parte, me he sentido medio evasor dé la tierra, de la lengua y de la cultura portu guesa. Hoy restituyo alguna parte de esa evasión. No tienen otro alcance estas traducciones.

diversificaba las diferentes caracterizaciones del teatro

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greco—latino. He aquí por dónde Pessoa confirma, hasta con su apellido, lo que él confiesa que es el

jesús tome' gulmoraes


R*F - Deseaba que me contaras de tu ínter-

jóse luis

monstruos

vención reciente en el mundo del cine, de la cinematografía. Si te gusta hacer este tipo de cosa, y si td pen sabas seguir haciéndolo.

Si te resulta

un reto, un desafío, si te parece que

cuevas

te enriquece espiritualmente.

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• Bueno, sí, efectivamente; yo siempre

he manifestado la gran aficción que

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tengo para el cine, es una aficción que viene desde la infancia, incluso en una serie de relatos que tengo yo autobiográficos que se refieren a mi

infancia y adolescencia explico en qué forma el cine influenció en mis

comienzos sobre mi obra plástica y sigue influyendo todavía.

En una

ocasión presenté una exposición que estaba dedicada a los dos (2) grandes creadores del cine del terror norte

americano, Tom Browning y James Wayley, que fueron los creadores de Drácula,

de la primera versión. James Wayley que fue el Director de la versión de Frankestein, con Boris Karlof. En tonces yo había manifestado cómo estos directores habían influido sobre mí y también cómo en la infancia la aparición de un antiguo proyector de cine que contenía unos cuantos metros

de película influyó poderosamente en mi imaginación de niño artista en una película que estaba en el cuarto de trabajos de la casa donde yo nací. La

descubrí y proyectaba yo siempre la misma película, que me obsesionaba.

Se puede decir, que eso que yo vi en esa película, en ese trozo de película,

lo que estaba encerrado en ese proyec

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tor, fue el primer tema que yo traté. Te estoy hablando de una infancia de unos 6 ó 7 años.

-¿Qué tema era? V—i"

Era de una figura de actor que aparecía vestido de Napoleón. Entonces lo que

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me interesaba más que nada era esta cosa

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angustiosa y obsesionante, esa figura que repetía esa acción, verdad, cada vez que yo proyectaba. Entonces, yo estuve dibujando este personaje vestido de Napoleón en dibujos re petidos tratando de emitir un poco la idea de la película cinematográ

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fica.

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Eso es interesante.

En el primer

libro de La Recherche du Temps

PerdUjde Marcel Proust, una de las experiencias que él describe, que determina su carrera artística, es la de una linterna mágica. En esa época

no habían proyectores de cine.

El

se enfermaba muy a menudo, entonces

proyectaba constantemente en la pa red esa especie de slides en la linterna mágica que tenía en su

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cuarto.

Todo eso a él lo influen

ció de una manera tremenda.

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pués trató en su novela de recuperar

estos personajes, de describirlos literariamente. :t5

L»C«' Bueno, se puede decir que en mí también ha sido una obsesión la cosa del cine e influyeron en mi

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grandemente después también las películas esas de terror de James West y Tom Browning con sus situa ciones gratuitamente terroristicas. De manera que en realidad yo siempre he tenido una poderosa influencia del

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cine. Incluso tengo más libros sobre el cine que sobre la pintura. R*F«i - Para mí es muy importante esto de los monstruos porque noto su influencia en la literatura hispanoamericana contem poránea. Muchos de los escritores que están escribiendo ahora están muy ob sesionados con lo diabólico y lo demo níaco. Una mezcla de la magia con lo

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demoníaco.

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J#L«C*claro que todos estos elementos demoniacos caracterizan ciertos aspectos de la plás tica latinoamericana.

Es una cosa que

tiene desde luego mi obra. Ahora, lo que sí te puedo decir es una cosa muy sabida, que yo vengo a ser precursor de esta línea dentro de las artes plásticas, no solo en latitioamérica sino en un

plano más bien internacional.

Esta

característica de distorcionar las

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formas, llevándolas a extremos monstruosistas, es una de las cosas que precisamente han llevado a muchos críticos a considerarme como pre cursor de la llamada neofiguración, con todo este mundo demonico.

R.F.

Lo interesante es que en la literatura los autores puertoniqueños llegan a ese mismo punto que tú has llegado a través de las influencias francesas de

Rimbaud y los poetas malditos franceses. -¿Cuáles son tus planes para el futuro? Si piensas seguir haciendo obra gráfica o si piensas tirarte al campo del óleo?

(J*L« C• Desde luego que pienso seguir haciendo obra gráfica, ya que es una de tantas formas en las que yo me expreso. Creo

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que una de las características del ar

tista contemporáneo es expresarse por muchos medios. Sin embargo lo que po dría decir es que en lo que se refiere estrictamente a las artes plásticas siempre me he expresado a través de medios tradicionales y he experimen tado poco con los materiales. Me he

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limitado al grabado, a la litografía o al dibujo en sus diferentes técnicas.

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No creo yo mucho en experimentación de

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los materiales. Sin embargo, sí pienso que el artista de ahora se expresa a través de muchos medios y de muchas ac titudes que incluso asume frente a la vida. ¿No? Así, por ejemplo, he es

crito, he dado conferencias y creo que

51. Dt! !;t

!;iui«>inaquia.

hay una gran congruencia en todas estas

formas de expresión. Siempre estoy

J«L#Cp - Bueno este año he hecho dos (2) libros

expresando un punto de vista muy per sonal sobre el mundo, sobre las cosas.

con litografías y grabados en téc nicas diversas, el primer libro

En cuanto a los proyectos futuros tengo muchas exposiciones en América Latina, en Estados Unidos y expongo anualmente

apareció en San Francisco en febrero del 1972 y se llama "Cuevas Comedies"

en la Galería Grace Borbenit, pienso

o sea:

seguir haciéndolo.

será la traducción al español.

"Las Comedias de Cuevas"

Fue editado por Collector Press, reali zado por mí en San Francisco y la exposición de las litografías y gra

Además me es nece

sario viajar constantemente, salir de Méjico, hay una especie de necesidad

mía de ausentarme de mi país, aunque siempre acabo regresando. Esta espe cie de angustia, que me produce las constantes ausencias, los viajes, los

bados originales que forma este por tafolio se han estado exponiendo en muchas ciudades de Estados Unidos y también en

aeropuertos, los aviones, produce

San Juan de Puerto Rico.

cierta tensión en mi necesaria para

que se hizo allí una exposición de esta serie de litografías, o por lo menos

continuar creando.

Tengo entendido

algunas de las litografías que forma parte

R«F,

de este portafolio.

obra gráfica has hecho este año?

El otro libro fue

realizado en un taller de París, por encargo de una empresa italiana y se llama "La Rué des malAvais garcons" que quiere decir 'La Calle de los Malos Muchachos" sería más o menos la traduc

ción en español de éste. Fue impreso en un taller Ampremine Fransancv et u

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Jorge que está en la zona vieja de la ciudad de París , acabo apenas de re gresar de París de hacer esta serie de litografías. Fue sumamente interesante

para mí el trabajo en un antiguo taller europeo. En este mismo taller donde

trabajé lo habían hecho artistas como

Toloust¿,au^ec, Rodin, Renoir. Había una atmósfera antiguo taller y la presencia de estos antiguos maestros, se podía

decir que. ejercieron cierta influencia en mi manera de trabajar, porque trabajé la litografía en esta ocasión de una manera

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bastante tradicional. Este libro ya está

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impreso y precisamente dentro de unos días

aquí en Méjico, el último día de este mes, se va a abrir en el Museo de Arte Moderno, una extensa exposición de mi obra gráfica.

Son aproximadamente ochenta (80) litogra fías más dibujos preparatorios de las mismas litografías, o sea va a hacer una exposición que solo se va a referir Antorrc:tuitos como nuisicos. 196^

se

a las ilustraciones que yo he hecho fuera

de Méjico para las exhibiciones de lujo.


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para encuadernar los libros. Y por supuesto, los que sufren

engrudo o pastas que se. usan

Lo que las atrae, principalmente, son el

en el libro.

abren una especie de túneles

otras no hacen eso, sino que

de un libro casi totalmente;

enemigos de los libros. Las hay de varias clases. Algunas devoran las páginas

etc. Es uno de los mayores

;La pólilla es una mariposa nocturna, cuya larv,a destruye el papel, la madera,

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LA INCREIBLE Y TRISTE HISTORIA

los

filibusteros, los maridos

Reyna, de Cien Años ; la tienda de Catarino como el

intensificación del estilo delirante de Cien Años una

dolorosamente escueto, rigurosamente exacto de las obras anteriores. En .estos relatos se percibe una.

Funerales, el sistema formal consiste aquí de un realismo alucinado, en contraposición al estilo

como de la mayor parte de los relatos de Los

diferencia dgl Coronel no Tiene Quien le Escriba,

hiperbólico, por el uso acrecentado de la situación, más que de la imagen poética. Como en Cien Años y a

fantasma, etc.). También pertenecen estos relatos al ciclo de Cien Años por su estilo delirante e

que aparece tirado en el patio de Pelayo, el buque

rosas que exhala el mar de marzo, el ángel-hombre

malo) y de lo maravilloso como cotidiano (el olor a

maravilloso (los trucos de curandero de Blacamán el

horizonte); la descripción de lo cotidiano como

a lo fantástico son las mismas: la hipérbole desmedida, la juxtaposición de lo cotidiano y lo maravilloso (Elisenda picando rebanadas de cebolla mientras el hombre-ángel desaparece volando por el

Los relatos pertenecen todos al orden mítico imaginario de Cien Años de Soledad. Las técnicas para lograr el salto de nivel de realidad de lo objetivo

repetición hipnótica.

mujer-arañai-^ontribuyen a esta sensación de

Pelayo-Aureliano Segundo y Elisenda-Petra Cotes; la

Herbert y Eréndira'^Blacamán-Melquíades;

acróbatas voladores, etc. Los personajes como Mr.

prostíbulo del pueblo; la tropa de maromeros y

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estos

siete

relatos,

bien

sea por

espíritu del autor.

ROSARIO FERRE

intensificación, como parece estar intentando hacerlo, o por experimentación con un estilo y una estructura totalmente nuevos, tendría que bajar nuevamente al calabqzo de su propia tortura, en busca de una nueva fórmula mágica. El maravilloso mausoleo de Blacamán pasa por lo tanto a ser el mausoleo de la fama donde irónicamente se halla sepultado el

como

f-órmula artística., tanto de Cien Años de Soledad

(García Márquez") tendría que renunciar al estilo o

En resurtían, para podeT resucitar, Blacaíftán

predecible.

antes utilizado y, por lo tanto, reconocible y

fórmula ya manida (como Góngora, las correlaciones estilísticas (a) sino (b)); del brillante truco literario ya

seria de estos relatos es precisamente el uso de la

anterior y siga de esta manera ejerciendo vigencia sobre la literatura contemporánea. La debilidad más

nueva, que rompa con todos los moldes de su obra

liberarse del mundo de Macondo para crear una obra

García Márquez tendría que efectivamente lograr

Si consideramos que los contenidos son formantes,

Blacamanes y se armó el despelote universal"

caballeros, que aquí se acabó la mala fama de los

1 fotógrafos, y todo esto por cuenta mía, damas y

maritorivtes y los maromeros, los matarifes y los

cobre, y los cohetes hasta que se quemen los ángeles y el aguardiente hasta matar la idea. Y vengan las

espiritual: "Y que siga la música hasta que hierva el

frenesí materialista, el olvido de la muerte, la muerte

muerte y que es aún más cruel e irrevocable: el

muerte física (como ocurre al final de Cien Años) sino en esa muerte que existe dentro de la otra

diferentes nombres. Por ejemplo, aparece el niño testigo (en Cien Años' Aureliano que presencia el milagro del hielo) como el protragonista de El Ultímo Viaje del Buque Fantasma; aparece la levitación del cura en El Mar del Tiempo Perdido, (el padre Nicanor

desembocado una vez más en la muerte. No en la

muerte, de la vida propia de la ficción ha

que en estos relatos, seres, objetos, situaciones, se reiteran odiosamente, bien que disfrazados con

una condenación.. El triunfo de la vida sobre la

Márquez) reniega de esa inmortalidad; la siente como

del autor que ha encontrado en su arte la manera de ser eterno Pero.Blacamánjel Bueno y el Malo, (García

su arte vende inevitablemente sus ideales. La inmortalidad de blacamán el Bueno es la inmortalidad

corrompido por ese éxito. En su arte el escritor expresa los ideales más cerca de su corazón. Al vender

Es el problema del autor que ha logrado el éxito, que 'ha logrado el triunfo de lo real imaginario sobre lo real objetivo al dotar de vida propia su ficción. Es el drama personal de García Márquez que ha obtenido el éxito material con su arte y se siente contaminado,

más que un apretado bosque de flores: Es por esto

12 kilómetros del mar, en cuyo interior no hallamos

Buendía, García Márquez, busca la vía de salida hacia la civilización y remata en un galeón español varado a

implacablemente sobre sí mismo. Como José Arcadio

toman lugar, efectivamente, en Macondo. El autor, como los propios habitantes de su famosa novela, ha quedado atrapado en un mundo hermético que gira

realidad distinta, independiente del .obsesivo mundo de Macondo, fracasa en su intento. Los siete relatos

no obstante el intento del autor de situarse en una

Soledad La acotación principal que hay que hacer sobre este libro consiste, sinembargo, en apuntar, que

holandeses (ecos del Río Hacha de Cien Años de

sí mismo y enfoca el conflicto de su propio corazón.

Malo, es indudablemente el autor que se vuelve sobre

contrabandistas,

Rosal del Virrey) pueblo en el que abundan los

toman lugar todos los relatos (Sta. María del Darién,

El relato de Blacamán es igualmente una pieza

dilucida una visión de mundo fatalista.

Años, una 'estructura circular y hermética que

La estructura de todos los relatos es, como en Cien

solo

punto ni un solo párrafo. El relato se despeña, con un irresistible poder de persuasión, en una sola oración.

alucinante belleza. No aparece aquí ni un

una prosa intensamente poética, un relato de

en el cual el autor logra, a través de siete páginas de

un nuevo tipo de prosa, en la cual se mezclan los

planos temporales, espaciales y de nivel de ralidad. El Ultimo Viaje del Buque.Fantasma es un tour de forcé

Mundo el autor logra, por medio de la intensificación,

BÍacamán,-como en Ahogado Más Hermoso del

Ultimo Viaje del Buque' Fjjntasma, como en

indudablemente lo mejor del libro. Tanto en el

ritmo de las frases. El autor experimenta con el estilo, principalmente en tres relatos, que constituyen

mayor condensación poética, un aceleramiento del

antológica, tanto en el manejo intensificadamente poético del lenguaje como en la importancia autobiográfica de ia anécdota. Blacamán, Bueno y

relato. En el "Ahogado más hermoso del Mundo" el autor describe el mismo pueblocostanero en que

siquiera en el sueño", dice el autor en el segundo

comprobado como cierto en este libro, donde las imágenes submarinas atraviesan todos los relatos, y constituyen la vivencia principal del texto, su única originalidad: "Al principio Tobías vigiló el mar como lo hacen quienes lo conocen bien, con la mirada fija en un solo punto del horizonte fue aprendiendo a vigilarlo como lo hacen quienes lo conocen mejor, sin mirarlo siquiera pero sin poder olvidarlo ni

Márquez ha dicho en varias ocasiones que siente el mar Caribe como su verdadera patria. Esto queda

poderosamente poética del mar Caribe. García

hilvanados entre si principslinente por la presencia

DE GABRIEL GARCIA MARQUEZ. Estos siete relatos de desigual calidad están

DE LA CANDIDA ERENDIRA Y DE SU abuela DESALMADA - SIETE CUENTOS

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practicada por los modernos imperialismos.

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catecismos como los collares de cuentas de vidrio de los

conquistadores, libros como el de Laurette Séjourné : . deberían ser nuestros catecismos, para iniciarnos o

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confirmarnos en una fe que pueda dar sentido a nuestra vida. Marta Traba

(1)

"América

Latina"l"Antlguas culturas

precolombinas", por Laurette Séjourné, volumen 21 de la Historia Universal siglo XXI, Edit. Siglo XXI, México.

(2) En 1908, en Lima, escribía Manuel González Prada: "Donde se lee barbarie humana, tradúzcase hombre sir

pellejo blanco" atacando la "nordomanía" que atribu ye todos los actos de Ij^ííjafíe a las razas de coíor.-

González Prada es eLprimero que aclara que el proble ma indígena "noj^ una cuestión racial, sino económi

M.P.H.

ca", e incita ^Wertamente a los indígenas a rebelarse:

"Al indio no se le predique humildad y resignación, sino orgullo rebeldía". Nadie como él, en su tiempo, ataca más dq mente "la codicia glacial de los encasta dos para sacar el jugo a la carne humana". En 1928, en los famosos,''^'slete ensayos sobre la realidad peruana",. José Carlos;^ Maríátegui, al sostener que "la unidad peruana sólo se puede apoyar en la "opción por el

SORPRENDENTE PAPA RELLEIStA

indio", afirma que la cuestión indígena arranca de la

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propiedad de la tierra, de la destiucción del comunismo

incaico en ^neflcio de la feudalidad de los gamonales, y recalca conceptos como éstos: "La suposición de que el probíema^lndígena es un problema étnico se nutre del más envejecido repertorio de ideas imperialistas", o

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de las sociedades precolombinas, su concepto de las relaciones humanas y de la ética como decisión perso nal, la vastedad y complejidad de su afán comunitario, y

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Se toma una libra de papas buenas, de las que su masa se desgrana cuando está cocida, se cuecen

al vapor, después se pelan y amasan con diez y seis yemas, de huevos y media libra de azúcar blanca

en polvo , sí no estuviese la masa fuertecita, se le

mezclará un poco de harina: aparte se freirá en manteca una codorniz ya limpia y preparada

se rellena esta con un picadillo hecho como el anterior; se le ponen los alones y las patas todo lo mas encogido que se pueda, amarrado con un hilo de cañamazo; así que está de este modo, se unta bien con manteca, se envuelve

en la masa de las papas, dándole la figura de una

blanco para su obra de expansión y conquista". El siglo comenzó, pues, con la recusación de la teoría paterna lista del "buen salvaje", siguió con la puesta en pie de igualdad del indígena y del blanco y ya va por la orguf ilosa afirmación de la superioridad del indígena sobre el

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papa; se espolvorea por fuera con a azúcar/ harina, se envuelve en un lienzo untado en man teca , y amarrado con un hilo, se pone a cocer bien en el horno, o en una olla con fuego por

arriba y por debajo:luego que se considere que

blanco.

ya está cocida, lo que se conoce en la masa de

(3) Aunque comprendo la imposibilidad de tocar todos

afuera, que ha de estar dura; se saca y se deja

l íos temas en un volumen general como es éste, pienso Ique un gran tema marginado que contribuiría aún más

[a reforzar la tesis del libro, es la comparación entre la reconocida pobreza y falta de imaginación de los cro

nistas, con la altísima comprensión de la función poétiIca que campea en los textos de los vencidos.

enfriar un poco, lu^o se le quita el lienzo, se ÜUÁU9-2Í

coloca en un plato y se sirve a la mesa la papa monstruo; sí pones cuidado para que te saiga

bien sorprenderás a los de la mesa, pero si no, te quedaras burlado.

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mayor orguilo, la "cultura de la resistencia". La resis textos de la generación de Martí, se torna, en esta cultura, fuerte articulación de conceptos imbatibles, proyectados hacia el rescate de una personalidad que

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Profile for Colección Puertorriqueña UPR RP

Zona de Carga y Descarga (marzo y abril 1973)  

Año 1, Núm. 4, marzo y abril 1973.

Zona de Carga y Descarga (marzo y abril 1973)  

Año 1, Núm. 4, marzo y abril 1973.