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Javier Costas García premio individual en el IV CERTAMEN “EDUCASTUR SIN BARRERAS” El día 14 de Mayo se entregaron en el Palacio de los Niños de Oviedo los premios del “IV Certamen Educastur Sin Barreras”, con la presencia en el acto de más de 300 escolares asturianos. Este Certamen se convoca anualmente para todos los alumnos no universitarios del Principado de Asturias. Javier Costas, alumno de este centro fue galardonado con el premio individual y este es su relato.

EL CACHORRO DESPISTADO

Esta

es la historia de Santi, un niño de ocho años al que le

encantaban los animales y sobre todo los perros. Su gran ilusión era tener uno. Siempre estaba insistiendo a sus padres para que se lo compraran. No le importaba la raza, ni el color, ni el tamaño; él solo quería un perro.

Todos los días su madre lo acompañaba al colegio haciendo el mismo recorrido. Él había empezado aquel año 3º de Primaria y su profe Elvira era encantadora; le gustaba mucho su cole porque tenía un patio muy grande y había jardines con árboles. Frente

al

colegio

había

una

panadería

donde

los

niños

compraban al recreo el bocadillo. Una mañana al pasar por delante de la panadería algo le llamó la atención; en el escaparate estaba colgado un cartel que decía: ”Se venden cachorros de perro”. El niño se quedó pensativo y estuvo dándole vueltas toda la mañana a lo que había leído en el cartel.


Al recreo, Santi, fue a comprar el bocadillo como todos los días. Aprovechó entonces para preguntarle al panadero: -Buenos días, ¿cuánto valen los cachorros? El dueño contestó: - Buenos días, 60 euros. El niño metió la mano en su bolsillo y sacó unas cuantas monedas:

-Sólo tengo 5 euros, pero…¿puedo verlos? -Claro que sí, ven conmigo al patio – le respondió el panadero.

Entonces apareció una bonita perra con seis cachorrillos. Todos atendieron a la llamada del tendero, excepto uno que andaba “a su bola”. Parecía como si nada fuera con él. Después de llamarlo muchas veces y no hacerles caso, el niño le pregunta al panadero:

-¿Qué le pasa a ese perrito que no nos presta atención? Entonces el tendero le explicó:

-Al poco tiempo de parir la perra, vino el veterinario para hacerles una revisión a todos, y me dijo que ese perrito no oía, ni oiría nunca, que había nacido sordo

Santi se impresionó con la historia y rápidamente dijo:

-Ese perrito es el que yo quiero comprar. El hombre le respondió:

-¿Por qué insistes en comprar ese cachorro?. Si realmente lo quieres, yo te lo regalo.


El niño entristecido le dijo:

-No, yo no quiero que me lo regale, yo quiero pagarle el precio completo, porque el vale tanto como los otros cachorros. Si quiere le doy ahora mis 5 euros y vendré cada mes a traerle 5 euros hasta que se lo haya pagado todo. El hombre le contestó:

-¿Por qué estás empeñado en llevarte ese perrito? Nunca podrás jugar con él como lo harías con otro perro. Él no te atenderá cuando lo llames, andará siempre despistado, no sabrá como se llama y tendrás que enseñarle por gestos las cosas. Entonces, Santi apartó con su mano el pelo que tapaba una de sus orejas y enseñó un aparato para oír: era un implante coclear. Y de nuevo mirando al panadero le dijo:

-Yo tampoco puedo oír demasiado bien y ese perrito necesitará alguien que lo entienda como yo puedo hacerlo. El panadero emocionado, sonrió a Santi y le dijo: -¡Ojala el resto de estos cachorrillos tengan un dueño como tu!

Javier Costas



Elcachorrodespistado2010