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EN EL VALLE DE LAS CACTÁCEAS ANTOLOGÍA DIGITAL. Derechos Reservados Autores varios & CÓDIGOS. Privada 11 sur #310. salvador_jafet@hotmail.com Diseño editorial Salvador Jafet Luna Carrera Colección Poesía Actual Editorial Códigos Diseño de logotipo y portada Salvador Jafet Luna Carrera

Publicación Independiente Marzo-abril 2018


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EN EL VALLE DE LAS CACTÁCEAS


ÍNDICE Introducción

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Hortencia Huerta

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El indigente

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Guerrera

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Hasta que vuelvas

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Ema Gol

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¿Crees en la magia?

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Un día más

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Soy nocturna

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Felipe Arss

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Excelente combinación

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Nejua Altepet

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Dos pasos más

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Martha María Cagigas

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Nos hicimos olvido

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Esos locos que se aman

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Después de ti

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Maribel Benítez Osorio

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Locos poetas

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¡Perro insensato!

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Llora mi alma

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Damián Solano

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Temor

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Sombras

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Fantasma

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Estefanía Palma Licea

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Medusas de Sal

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Resucitantes

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Aves

55

Tánuá

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Dos gigantes

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Olor a despedida

60

¿Quién pinta paisajes?

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Larisa Pérez Ojeda

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Hizo huelga la luna

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Ojos de sol

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Tenía las manos blancas

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Pablo García García

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Baja de tu nube

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Duerme con él

72

El retrato

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Martha Carolina Apolinar

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Mi amado Jesucristo

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El amor es un artista

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Una palabra crucificada

80

Gwenn-Aëlle Folange Téry

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Mi cara

83

Mi cuerpo

85

Él y yo

87

Rosy Pérez

89

Enseñanza

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Adicta

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Palabra ausente

94

Salvador Luna

95

Santallovizna

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Luna

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Memoria NO. XXIV

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En el valle de las cactáceas

INTRODUCCIÓN

En el valle de las cactáceas, entre el clima semi-desértico y los ansiados temporales, convergen inmensos ecosistemas donde flora y fauna dependen la una de la otra. En el valle de las cactáceas se cuenta la existencia de puntiagudos seres verdes que son historias, y siendo historias se vuelven memoria a través del tiempo.

Como aquellos seres verdes, protagonistas del tiempo, entre las cactáceas se confabula un compendio poético-literario mexicano integrado por escritores y escritoras cuyas geografías, física y psicológica, se expanden al momento de explorar el mundo interior-exterior, codificarlo y decodificarlo. Es ahí, en el descubrimiento de los múltiples vocablos y las maneras libres de estructurar o contracturar la palabra, donde recae la escencia de esta antología: conectar con la experiencia vital de cada uno y encarnar la multiplicidad de imágenes impregnadas en cada verso.

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En el valle de las cactรกceas

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Lic. Hortencia Huerta Lechuga

hortencia_huerta@hotmail.com

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HORTENCIA HUERTA LECHUGA

Nace en la ciudad de Tehuacán, Puebla. Titulada con mención honorífica, como Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública, en la ENEP Acatlán, hoy FES Acatlán, de la UNAM. Empieza a escribir poemas a los doce años inspirada por la poesía que declamaba en la escuela Primaria. Su primer encuentro con la Literatura fue con la poesía de Amado Nervo, Manuel Acuña y los libros de Julio Verne.

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En el valle de las cactáceas

Una mujer piadosa que a misa de siete acudiera compadecióse de un indigente que mugroso y descalzo en el atrio de la iglesia tirado en el césped yaciera Con sólo unas monedas, quiso darle zapatos a ese hombre, para que sus pies descalzos frío ya no tuvieran Después de unos meses, costumbre se hizo que la mujer a ese indigente viera, pidiendo limosna, al entrar a la iglesia o tirado en el césped del atrio, tomando la siesta Otras veces, lo veía postrarse en el altar del Santísimo platicando con Dios pensando, que éste le oyera Un día, al bajar del altar del Santísimo junto a unas mujeres pasó, recién terminado su rezo Al fin indigente, sentóse en el suelo y mirándolas unas palabras les dijo, esperando que de él se compadecieran Pero al verlo sucio… andrajoso tal vez mal de sus facultades, presurosas se levantaron y de la iglesia salieron

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La mujer que hacía tiempo en él reparaba, observó la escena y aunque ella, de rodillas a Dios contaba sus penas Interrumpió su plegaría y la mano extendió, para darle tan sólo unas monedas Ese indigente mugroso se acercó para recibir las monedas, pero al ver lágrimas amargas que salían de los ojos de la mujer, se apiadó de su pena y poniéndole la mano en su cabeza, dijo: ¡Que Dios te bendiga, hija mía! Después se inclinó y un beso le dio en la cabeza La mujer desconcertada, viendo la pureza del beso, no pudo rechazarlo; sólo le dijo ¡Gracias! Después, quiso seguir contándole a Dios sus penas, pero ya no pudo sólo recordaba las palabras del indigente y un beso limpio, puro … un puro beso

El indigente hhl/gym junio 29, 20l7

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En el valle de las cactáceas

Como feroz guerrera hoy me empoderé Contigo una gran batalla dispuesta a dar Contigo frente a frente, midiendo fuerzas Conteniendo las lágrimas para no perder Más tú, sabiamente las armas has dejado Si te ofendí, discúlpame, -has dichono quise ofenderte Lentamente, muy lentamente mis armas dejé caer Y un abrazo, tan sólo un abrazo hoy, la batalla ha ganado.

Guerrera hhl/gym junio 10, 20l7

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Hasta que vuelvas cariño mío guardaré para ti el abrigo Y si el camino pierdes, no te preocupes que el olor de una cazuela te guiará al cortijo Disfrutarás de una rica cena y mis brazos te quitarán el frío de tal manera que nunca más te perderás por los caminos Hasta que vuelvas cariño mío te esperaré sin desvarío

Hasta que vuelvas GYM | 5 septiembre, 2017

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En el valle de las cactรกceas

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Ema Gol

pita_emagol@hotmail.com

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EMA GOL GUADALUPE APARICIO CASTILLO

Guadalupe Aparicio Castillo, mejor conocida por amigos y conocidos cómo Ema Gol, proviene de la Sierra Norte del Estado de Puebla; su municipio es Pahuatlan de Valle y originaria de la comunidad de Tlalcruz de Libres. Actualmente radica en Tehuacán Puebla por motivos académicos. Es estudiante en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), en el Campus Regional Sur de Tehuacán, cursando la Lic. en Diseño Gráfico. Le apasiona jugar futbol, tocar ukelele, cantar, dibujar, leer, tomar clases de Danza Contemporánea y, en mayor parte, escribir su vida interior.

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En el valle de las cactáceas

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Tengo ganas de un polvo a las 3 de la mañana. Creo que se encuentra en la purpurina de las miradas En aquel Amor que sobrevive a la muerte de las mariposas. En la fortuna de una sonrisa, una fragancia, un abrazo, un atardecer, En un café caliente en pleno invierno En un suspiro que se escapa de la boca -Cuando todos beben tu sonrisaEn aquella persona cosiendo lo que duele En los golpes de suerte en la vida. Y bien, a coger un poco de polvo Y de un soplido regala momentos infinitos.

¿Crees en la magia? Ema Gol

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Estática, prisionera Siempre libre. -¿Qué sería de este momento si me hubiera esforzado un poco más?Puede que no sea la única que se lo pregunte, pero a veces no se puede con todo, y no pasa nada, Se tiene el derecho de probar y conocer nuestros límites, lo sé, es difícil, en nuestra cabeza por un lado, nos aturde con un -No, no, esfuérzate- y a su vez otra voz que agota. Justo así no existe razón, pero nadie es tan fuerte para no sentir dolor. Todo el tiempo nos la pasamos pidiendo disculpas y nos juzgamos por no saber controlar ciertas emociones, o por no ser mejor que otros, pero eso es ser humano, no todo es color de rosa, porque esos días son esenciales para reconfortarnos a nuestro gusto, nos permiten pensar, quitar espacio de cosas que no funcionan y recordar aquellas que valen la pena. Cada quién lucha por la vida que desea, tan sólo…. cree en ti.

Un día más Ema Gol

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En el valle de las cactáceas

Soy nocturna. No las que se emborrachan y salen todas las noches, pero sí de las que se entretienen mirando a la luna y se inspiran de madrugada. Soy fan de las noches en vela invirtiendo tiempo a lo que me puede o no romper. Descolgando mil estrellas que acaban por convertirse en versos. Soy nocturna Persiguiendo pétalos de rosas marchitas sobre mis sabanas por esperar que formen otra vez una flor entera y preciosa Soy nocturna Perdiendo constelaciones de mi espalda, no hay lugar más bonito para encontrarse... Soy nocturna Que ya mis ojos compiten con las pupilas dilatadas en las manecillas del reloj para que el minutero marque que se ha acabado el día. Soy nocturna por soñar despierta conmigo Soy nocturna por ser esa luz que aparece cuando yo soy solo oscuridad, Soy nocturna que me miro a los ojos y veo universos paralelos en mis pupilas teniendo a la vez los pies en la Tierra. Sí, soy nocturna que me desvisto dejando todo mi ser se imprima que ya luna llena es premio planeta saliendo conmigo. Soy nocturna Ema Gol

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En el valle de las cactรกceas

Felipe Arss

luisatanacio9908@gmail.com

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FELIPE ARSS

LUIS FELIPE ATANACIO ROJAS

Mi nombre es Luis Felipe Atanacio Rojas nací en san Cristóbal Tepeteopan el 14 de agosto de 1999. Soy el segundo de tres hijos de Eugenia Rojas Pacheco y Felipe Atanacio Fermín. Inicié mi vida escolar a los cinco años en el jardín de niños Anna Sullivan, de la misma comunidad. En San Cristóbal, curse la primaria en la institución “Netzahualcóyotl” y la secundaria en la escuela Ing. Jorge L. Tamayo, en Tehuacán. Continué mi educación en el bachillerato digital número 103 y actualmente estoy a punto de concluir mis estudios. Gracias al servicio social puede incorporarme al Museo de la Evolución Tehuacán, institución en que laboro actualmente.

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En el valle de las cactáceas

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La vida tiene un gran relación con la educación y con las materias escolares, porque son ellas las que nos ayudan a superarnos y a salir adelante. ¿Pero, por qué tienen relación? Porque tiene los siguientes motivos: porque la vida tiene problemas para superarse, así como las matemáticas tienen ecuaciones para contestarse. La vida tiene una serie de pasos para llegar algún lado así como informática tiene un algoritmo para llegar al resultado. La vida necesita palabras hermosas para que te trate con ternura, como los poemas que hay en literatura. La vida necesita del amor para ser vivida, así como la sabiduría necesita del amor para ser filosofía Pero lo más importante es que la vida necesita de un individuo para ser vivida, así como una pregunta de un examen necesita letras para ser leída.

Excelente combinación Felipe Arss

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Nejua altepet quineque tlamachtiliztli tlahtoa nejua altepet quineque tlamachtiliztli cuica nejua altepet quineque tlamachtiliztli tlahtoa cuica ne occequi tlahtolli queknic ne anglitl yece a tepatililli yuhcateyolizyotl en nejua tlacatl tlahtulli nejua ceepa tlein quineque tlamachtilntl tlahtoa nejua tlein nahuatlahtolli

Nejua Altepet Felipe Arss

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En el valle de las cactáceas

Mi pueblo quiere aprender a hablar mi pueblo quiere aprender a cantar mi pueblo quiere aprender a hablar y a cantar en otro idioma como el ingles pero ya han perdido el interés en mi lengua natal original soy el único que quiere aprender a hablar náhuatl mi lengua natal original.

Traducción Mi pueblo Felipe Arss

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Sigo caminando por la calle, con este frio, con esta inquietud, con este miedo, este miedo que no me deja estar tranquilo, provocándome esta ansiedad, y estas ganas, estas ganas de volverte a ver y poder tocarte, poder besarte, abrazarte, por que no puedo olvidarte Aún me sigue tu sombra, tu aroma, ahora deseo hablarte, tomarte la mano y dar dos pasos más, dos pasos más a la vida, al amor, a la ternura, y regresar contigo por ese camino que no olvido; un olvido que no tiene fin, un fin que no llega, que no se siente pero me hace sentir triste, solo y abandonado dejando mi mente en blanco, quedando callado, provocando este pensamiento absurdo e ir dejando las cosas atrás; y solo poder saber y recordar que tú ya no volverás.

Dos pasos más Felipe Arss

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En el valle de las cactĂĄceas

Martha MarĂ­a Cagigas Abascal

matai7@hotmail.com

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MARTHA MARÍA CAGIGAS ABASCAL

Soy originaria de Tehuacán, tengo 28 años, dos hijos, un marido, medio trabajo, ningún perro y una pasión: la lectura y la escritura. A los once años supe que quería escribir pero hasta hace apenas tres años lo entendí. Desde entonces he escrito varias poesías, dos cuentos infantiles (uno publicado con el sello de auto publicación de Penguin Random House: Caligrama editorial) y una novela que está a medio cocer. Me escondo en las redes sociales con el nombre de Página y Letra. Soy de oficio soñador, o lo que comúnmente se conoce como “despistada”. Odio el frío y el día de mi cumpleaños siempre llueve.

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En el valle de las cactáceas

De todo lo que pudimos haber sido elegimos olvido, pero no nos avisaron que ponerle la etiqueta no nos garantizaba conseguirlo. Pudimos haber sido fuego pero nos helamos la boca a silencios y malentendidos. Pudimos haber sido cielo pero ninguno quiso despegar los pies y el aire que pudo habernos elevado lo guardamos en el pecho para llenar el orgullo. Fuimos miedo a jugarse el corazón pero no supimos –o no quisimos– ver que la partida ya estaba tirada y, o era todo a nuestro rojo o no habría ganador. Perdimos. Escuché tus palabras e ignoré a tus ojos por eso ahora llevo los oídos llenos de miedo y las pestañas huérfanas. Pude haberte llamado amor, pero no, ahora he tenido que ponerle tu nombre a esta soledad para poder hablarte mientras patino por las calles congeladas que dejamos al no caminar de la mano.

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Pudimos haber sido tiempo, risa, noche, huracĂĄn y calma, pero preferimos ser engaĂąo al hacernos creer que podrĂ­amos olvidarnos.

Nos hicimos olvido Martha Mari Cagigas

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En el valle de las cactáceas

Son dementes impulsivos que no entienden de razones solo saben de entregarse, de salvar los corazones que se buscan por el día que se encuentran por la noche son valientes del amor y cobardes del olvido. Caprichosos insaciables que se lanzan al vacío solo piensan en miradas en besarse al infinito, que se matan por amor que se mueren por sentirlo partidarios de innovar oponentes del hastío. Testarudos incoherentes que se aferran a latidos solo bailan a su son ellos son música y ritmo, se desnudan para amar y se envuelven en suspiros, solo son cuando son dos los dos son solo uno mismo. Así son esos locos esos locos que se aman.

Esos locos que se aman Martha Mari Cagigas

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No sé si me esperas, si en el silencio de las sábanas tu mano cuelga de la cama con la esperanza de alcanzarme. No sé si el movimiento de las lenguas al pronunciar mi nombre hacen que te nazcan flores en el pelo o que se marchiten los jardines que se esconden en la curva de tu sonrisa. ¿Miras al futuro y piensas en mis manos? o no son mas que una rosa seca que separa las páginas de esa historia que no piensas releer. No sé si tiemblas al oler mi perfume que nunca podrás lavar de tu piel. No sé si ríes ni a quien iluminas al hacerlo, no sé si crees haberme visto al doblar la esquina de esa calle en la que nunca llegamos a caminar de la mano, por mis miedos. Pero sé que tu huracán ya no destruye mis inseguridades, que tu locura me ató de manos y pies y ya no vienes con tu contoneo a hacerme volar.

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En el valle de las cactáceas

Soy más piedra desde que te llevaste el aire de tu boca que erosionaba mis prejuicios. Soy más nieve sin tu fuego y no sé dónde poner la mirada si no es en tus ojos. No sé si aún eres tan tú después de mi o ya no eres nada, como yo sin tus pestañas. No sé nada de ti y sin embargo eres todo lo que sé de mi.

Después de ti Martha Mari Cagigas

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En el valle de las cactĂĄceas

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Maribel BenĂ­tez Osorio

mary_bel_76@hotmail.com

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MARIBEL BENÍTEZ OSORIO

Maribel Benítez Osorio. Originaria del Sur del Estado de México. Licenciada en Educación, Mtra. en Docencia y Administración de la Educación, Dra. en Educación, está por concluir la Lic. en Derecho. Asesora de Tesis de Licenciatura y Grado. Columnista de opinión, conferencista, promotora cultural. Ha participado en distintas antologías nacionales e internacionales, destacando Versos de Plata, Navíos de Aire y Tierra, Poetas por la paz, A los Niños de Siria, África, Revista Poética española AZAHAR. Ha publicado los libros: “Frases y Pensamientos” de superación personal, ¡Aquí Tierra llamando al humano! ¡Rescatemos los valores!, Las moléculas juguetonas y, posee una recopilación de poesía y cuento Entre verso y cuento… baila la tinta.

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En el valle de las cactáceas

Locos poetas Poetas… ¡locos poetas! dice la genteLocos poetas que juegan con letras versos, sílabas y hemistiquios cojos. Poetas… comen y beben la metáfora buscando bañarla de clásica rima. ¡Locos poetas!, que alguien les diga… que son sus palabras… como telarañas donde simples moscas… quedan incrustadas. ¡Locos poetas!… que ansían con palabras transformar al mundo, todo un río revuelto. ¿Será que algún día, las hermosas frases de locos poetas lograrán llegar… hasta la conciencia humana?

Locos poetas Maribel Benítez Osorio

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Diecinueve de septiembre… ¡Día trágico en la historia mexicana!. La rabia de un perro insensato nos vino a contaminar. Como hace 32 años no mediste tus impulsos… volviste a esparcir tu virus arrasaste con las vidas. Nubes negras posadas en la nación halo de muerte transitó… familias, calles y hogares envueltos de dolor. ¡Perro Insensato! no te bastó con una ocasión lo has vuelto a repetir, tu rabia viniste a expandir. Diecinueve de septiembre Año de 1985 y año 2017 ¡Trágico terremoto! muchas vidas se llevó. ¡Perro Insensato! Has visto miseria, llanto y sufrimiento humano… Nada de eso te detuvo. Mas ganamos la batalla México permanece unido dando lo mejor de sí enfrentando tu ofensiva sin tirar nunca la toalla. México vuelve a ser humano brindando a todos la mano ¡eso!… te lo debemos a ti ¡Perro e insensato terremoto ¡Perro Insensato! Maribel Benítez Osorio

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En el valle de las cactáceas

Llora mi alma, hace días está triste, mi cuerpo se estremece tan sólo de escuchar los noticieros. Nuevamente escucho la noticia común, en los últimos tiempos: ¡Rosy fue encontrada muerta, la violaron y la asesinaron!. Hoy, Rosy como muchas otras, le hace compañía a Mary, a Karla, a Xóchitl, a Jessica, a la niña de las calcetitas rojas y, a tantas mujeres asesinadas, quienes al parecer han cometido un gran pecado… ser mujer. Sí, el pecado de ser mujer, de intentar ser el faro que alumbra y guía su propia vida, hacia un mundo diferente, en el que exista respeto para ella, en donde se le admire y reconozca lo que hace. Llora mi alma y se pregunta ¿Qué le sucede al hombre? ¿Acaso no se da cuenta que, hombre y mujer conforman una dualidad para enfrentar las fuertes arenas del desierto? Mi alma llora, vuela como las mariposas y desde lo alto observa maltrato, gritos, sumisión, acoso, mujeres ultrajadas, vendidas a los perros que se jactan con sus carnes, ignorando que ellas sienten, piensan y anhelan tratos dignos. Las estrellas opacan su luz tan solo por testificar los horrores que un ser humano irracional con tendencia de animal, comete en contra de otra u otro. La luna sueña con que un día llegará a proliferar la paz, el respeto hacia la mujer el reconocimiento de que óvulo y esperma son células completamente indispensables para continuar con la expansión de la humanidad. En la tierra las mujeres dan gritos de dolor, salpicados de esperanza, añorando por clemencia, y reales derechos.

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Los hombres sensatos se unen a su causa, muestran el dolor, el temor y ansiedad por proteger a sus hijas, madres, pareja, amigas y mujeres que le rodean. ¿Acaso parará? ¿Será que la paz llegará, los feminicidios terminarán? ¿Volverá la conciencia a conjuntarse con la razón?

¡Es tiempo de sentir el dolor ajeno, poner un alto, con buenas acciones!

El círculo vicioso de un mundo violento debe acabar… si la humanidad desea continuar.

Llora mi alma Maribel Benítez Osorio

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En el valle de las cactรกceas

Damiรกn Solano

danielgarcia_escritor@hotmail.com

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DAMIÁN SOLANO

OSCAR DANIEL TRUJILLO GARCÍA

Mi nombre es Oscar Daniel Trujillo García, soy un escritor originario de Tehuacán, soy nuevo en los caminos de la escritura. Aunque hago poemas, mi fuerte son los cuentos. Soy mucho de escribir cosas que a mi parecer son lúgubres y/o tétricas, tristes, porque así me siento cuando me da por escribir. Tengo un pequeño colectivo de tres personas llamado “Página Negra” y hace poco más de un año que formo parte de “Lengua Tóxica”. A mis 21 años quiero empezar a formar mi camino en la literatura, y por ello llego hasta aquí, con intención de difundir mi trabajo, para poder llegar a las personas que espero gusten de él.

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En el valle de las cactáceas

El manto de la madrugada apareció apacible cubriendo mi alcoba Aletean aves fúnebres mientras el viento fuerte sopla Me sacudo las cenizas, ya hace tiempo que me estorban Y saber que hoy todo es humo es lo único que me colma Con los parpados cansados miro fijo a la ventana Creo que ya no hay que mirar, creo que ya no miro nada En este rincón perezco, ya no espero algún mañana Soy un joven-viejo triste que muere a cada palabra En mi cama recostado, tiritando ya de miedo Bebo a sorbos mi café mientras en sábanas cubierto Respiro agitadamente, parece que ya no puedo La luna dice que aún vivo, pero sé que ya no es cierto Me arrimo un poco más, abrazando a mí mi llanto La penumbra me tortura estoy completamente solo Sabía bien que sufriría, pero no sabía que tanto Me arrepiento gravemente, y perdón es lo que imploro Solo me quedan suspiros, una esencia media muerta Carcajadas de un delirio en una cama destendida Sigo acostado en la misma, no quisiera que amanezca Pues en ella es que recuerdo a la que alguna vez tenía Temo tanto a esta dolencia, a la negrura impenetrable El eco de mi voz retumba, me escucho en la lejanía Se me agota la paciencia, el corazón me duele y arde Esta noche el cuarto es mi tumba, mi consuelo… esta poesía Ya se acabó mi café, el frío es cada vez más fuerte Silencio es lo que domina, aquí los ruidos son ausentes La quietud me hace feliz en ella no tengo grilletes Pero, aunque “todo” es perfecto… sé que “todo” es aparente

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En el techo telarañas, en el suelo cigarrillos En el cielo nubes grises, en el agua hay suciedad En mi pecho una bomba, en mi mente un estribillo De aquella vieja melodía que solíamos entonar Aspiro aromas, olores que causan temor Una especie de sustancia adorna la habitación No es humo ni es neblina, es una nube de licor De ese licor que se evapora en el fondo de mi corazón Me paro en la orilla, sigo viendo a la ventana Espetan diminutas voces que pronto será mañana Creo que dicen la verdad, comienzo a divisar el alba Destellos de tenue luz escalan lento las montañas Tomo un abrigo del armario para mitigar el frío Un cigarro entre mis labios antes de acabar la velada Otra taza de café tan amarga como este hastío Beber agrio y fumar dulce que la noche se me acaba Es hora de que suban por las viejas escaleras Es momento de que abran nuevamente aquella puerta Causa miedo ver su ropa, son ángeles en mi celda Ya no quiero ver sus rostros, terminaré, aunque me duela No comprendo la osadía de encerrarme solitario Me acusan por algo absurdo, yo no hice nada malo Sorprendidos están ellos por los daños que he causado Igual dicen que no es mi culpa pues no entiendo lo que hago Si ella tan bella, tan bella la mujer que yo amaba Alguna vez prometió que me amaría toda la vida De repente, sin temores, se alejó y eso mataba Entonces cerré sus ojos, pues a ella no la conocía

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En el valle de las cactáceas

Y murió, su sangre adornaba mis manos Fijó su rostro en el mío con un miedo fuerte y frío Le llore toda una noche, pero no lloraba en vano El espíritu de mi amada volaba rumbo al paraíso No estoy loco, locos son los que me encierran Solo la noche comprende que soy más que carne y costillas Me reclaman a diario que le di muerte a una hembra Yo solo la hice descansar, pues era lo que más quería Pero no aguanto más, el temor carcome mi decadente cuerpo Siento su esencia cada noche como la esencia de un muerto Me abraza en la oscuridad y sonríe aplastando lo que siento Llora sangre por los ojos diciendo… “Amor, este momento es nuestro” Aunque admito que disfruto madrugadas plenamente Solo pasa si es que bebo, así el tiempo se detiene Y yo también soy un fantasma cuando el humo me concede Ver a esa mujer más clara… y si la veo ya no me duele Pero es tiempo de partir, pues ya está por anochecer Los hombres de traje blanco están subiendo la escalera Los destellos aún son tenues, todavía no se ve bien No quiero que alguien me vea cuando rompa mis cadenas Esto quema, son las brasas de mi último cigarrillo Eufórico corro a la ventana abriendo mis alas de papel Ellos me miran volando y todo es negro, ya no miro Soy libre, se acabó todo, terminó el anochecer.

Temor Damián Solano

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Tiritan tenuemente copos de luz debajo de un farol Color blanco luna y amarillo sol se asoman Un hombre triste vaga en busca de su sombra Pues la noche envidiosa le ha ocultado su rubor Hábilmente posa su figura el caballero Encontró un tímido brillo casi desfallecido Se puede mirar una mano negra en un blanco agujero Y se extiende completa saludando a su hastío Se acerca luego su hermana antes perdida Aplauden su gloria mientras esperan algo más Se asoman un par de brazos y luego quizá Pueda algún otro espectro abrirse camino Precisó el hombre acercar un poco más su cuerpo Y es entonces cuando la sombra entera se vislumbra Bella, alegre, rebosante, radiante como ninguna Su fulgor se muestra ahora por fin completo Dichosa tú que te dejas mirar ahora Lúgubre marca que ha seguido mi esencia Quiero ya disfrutar tu presencia Probar al fin de tu sabia locura La sombra escuchó a lo lejos aquel espetar Su ambiente tétrico lento la envolvió Con mucha mesura hacia él se volvió Pero a falta de voz… solo pudo mostrar Levantó su gélida mano apuntando hacia el cielo Alcanzando una de las estrellas con sus delicados dedos Hizo iluminar más espacio con ese esplendor Lista para desbordarse con sublime pasión

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En el valle de las cactáceas

Un edificio tras el hombre incauto Colmado de muchos cristales divididos a su vez Provocó pronto en el sitio abrupto encanto Ya no era una sombra, ahora eran cien Algunas corrían, mientras algunas paseaban Otras volaban en total armonía Algunas reían, había algunas que lloraban Eran un artificio que poco a poco se tejía “¡Que feliz soy! -exclamó el hombre al caer de hinojosHoy mi alma baila desnuda ante mis ojos ¿Será qué comienzo a ver más de lo qué debo? ¿O he visto tan poco qué me estoy quedando ciego? ¡Vengan!, quiero rozar su horma Unamos todos nuestra símil figura Seamos por un instante materia y sombra Vamos a hacer esto antes de que la noche sucumba” Una línea entre lo finito y lo inmenso El abrió sus manos caminando hacia el sur Ellas corrieron sin saber de aquel universo Extinguiéndose todas… al dejar la luz.

Sombras Damián Solano

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Y de nuevo camino noctámbulo por el jardín trasero de mi vieja morada Una copa, mil recuerdos, cigarrillos, mi nostalgia, la madrugada Esta luna luce bella, y las estrellas que la adornan son como diamantes del cielo Como joyas que iluminan pendiendo de su garganta que es el vació, y las nubes son su velo Tengo los pies descalzos empapados de roció que más bien yo creo que es llanto Supongo que alguien llora y el viento pasea cada una de sus lágrimas Pues me arde cada gota y siento su agonía, Tú el que sufre, dime, ¿Acaso te duele tanto? Siento tu hastió en mis dominios, como invadiendo lentamente Pues es triste de repente el paisaje que tránsito y quisiera saber si hay más Yo todas las noches vago preso de un insomnio Que me ha servido de yugo por no poder olvidar Tengo un grillete enorme que lastima mis muñecas, creo que se llama libertad Porque, aunque muchos quisieran una vida de ermitaños Con un acogedor espacio, con un reloj que no corra, una completa soledad Es terrible vivir libre sin presencia de voz alguna Que te ayude o te reclame, que te grite o te susurre Es asqueroso ser libre si tenías a quien amar Sé bien que alguien me escucha y se esconde tras cada paso que doy temblando En cada bocanada de aire me susurra, pero su lenguaje aún es inexplorado Quisiera ver más allá de todo lo que mis pobres y frías pupilas han mirado Para percibir la silueta de quien habla, pues creo que ya antes la he escuchado

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En el valle de las cactáceas

Tomo una rosa del jardín y juego quitándole cada pétalo frágil Como arrancándole el alma misma Me siento en el verde pasto suave y contemplo aquella serenidad nocturna Esperando ansiosamente que mi invitado eufórico de dolor ya no resista No hay presencia, ya no hay más ruido, no hay nada aquí Y ya se ocultó también la luna

Un cristal en mi mirada se desliza lentamente al recordar lo que me vuelve insomne No es por gusto mío caminar por mi jardín cada gélida madrugada Nueve letras que me aquejan y que hace ya algunos años forman algo más que un nombre Y una esencia es la que me ínsita, pero huye y no la veo, aunque se bien que es de mi amada

Fantasma Damián Solano

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En el valle de las cactĂĄceas

EstefanĂ­a Palma Licea

estefanialicea@gmail.com

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ESTEFANÍA LICEA

MONSERRATH ESTEFANÍA PALMA LICEA

Licenciada en psicología. Egresada con la presea a la excelencia académica. Mexicana. 28 años • Autora del libro “El amor es un plato que se sirve crudo” Rosa María Porrúa Ediciones. Octubre, 2015. • Coautora en la antología poética “El grito de las musas” Grupo Cultural OCCEG. México, marzo 2017. • Coautora en la antología poética “Versos de plata” Grupo Cultural OCCEG. México, agosto 2017. • Finalista en el segundo certamen de cuento “Nada que fingir” 2017 con publicación del texto “Eva. Coautora de la antología poética “Entre verso y cuento… baila la tinta” 2018 • Directora de Grupo Cultural “Macondo”. Iniciativa para la difusión y divulgación del arte en México. • Directora Filial Toluca, Estado de México de la casa editorial “El Nido del Fénix” • Coordinadora de edición para la revista literaria Dislexia Mundial. • Coordinadora de vinculación PROLECTORES 2016 • Ponente por la Investigación: “La Diabetes como enfermedad psicosomática, un estudio preliminar comparativo” Universidad Nacional Autónoma de México. Tercer congreso estudiantil Fes Zaragoza 2012 • Ponente por la investigación: “El uso de placebos para la resolución de una prueba matemática” Universidad Nacional Autónoma de México. Cuarto congreso estudiantil Fes Zaragoza 2013 • Colaboración en la investigación “Ensombrecimiento de estímulos” Congreso Mexicano de Psicología 2014 • Colaboración en la investigación “Craving” Congreso Mexicano de Psicología 2015 Congreso de psicología Madrid 2015 • Locutora de radio para “Macondo Radio” en Cadena Política (2017) y “Las Lolas” en Radio Twitteros (2015-2017).

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En el valle de las cactáceas

Tengo el llanto anclado a la médula espinal Y de ella cuelgan barquitos de papel Papel celofán y azul Y me navegan las viejas penas resaltadas en purpurina Y un niño pez rema en una canoa de fiesta Y me invita a bailar tomada de sus aletas Aletas viscosas Ignorando, infantilmente, que los peces no saben bailar. Un hombre nos mira desde el faro y con su luz blanca y pesada traza arcoíris apócrifos en el cielo y simula medusas, sonrientes, en el mar El niño pez sueña y persigue las luces Limpiándose las escamas con un cepillo de dientes Coloreando el arcoíris con crayones, fugaces Cazando medusas, de sal El hombre faro dibuja el camino Tenue, limpísimo Y entre oleadas, rapaces, marchitas Comienzo a llorar.

Medusas de Sal Estefanía Licea

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Latentes vicisitudes incautos recuerdos noches in-estrelladas, aplastantes sueños. Somos un vaivén apócrifo, funesto vida danzante entre hospitales de lactantes y hospitales de delirantes locos, viejos, accidentados, torcidos. Suicidas esperanzantes Moribundos, convulsos, atemporales Re Su Ci Tan

Tes

Huesos pálidos bajo la tierra Añorando sentir la lluvia secarse con el sol.

Resucitantes Estefanía Licea

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En el valle de las cactáceas

Todos los hombres hablan de aves. Aves azules, amarillas Aves que cantan. Aves muertas. Aves solas. Aves en jaula. En manicomio. Aves bellas. Trinos de ave. Plumas. Murmullo de aves. Llanto de aves. ¡sueñan ser pájaro! Y todos los hombres, queriendo ser pájaro se muelen los pies para hacerse con polvo de hueso un pico. Y cantan. No pueden volar. ¡Son horribles! Yo no sé de aves, sé de bestias, que comen aves al despertar;

si el viento ayuda.

Aves Estefanía Licea

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En el valle de las cactรกceas

Tรกnuรก

tanua_13@hotmail.com

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TÁNUÁ

TANIA GUERRERO GONZÁLEZ

Nací en 13 de octubre de 1996. Originaria de la Hca. Cd. de Huajuapan de León (Oax.), residente de la ciudad de Tehuacán Puebla, desde hace tres años. Estudio la Lic. en Diseño Gráfico en el IESE. Me desarrollo en otros ámbitos como el encuadernado artesanal, poesía y composición de escritos. Inicié mis estudios superiores en Tehuacán durante el año 2014. En 2016 consolidé mi marca de encuadernado artesanal “Tánuá”, la cual ha crecido siendo participe de distintos proyectos con ilustradores de la región de Oaxaca. He tenido la oportunidad de impartir talleres relacionados a encuadernado en el IESE así como tener a cargo la restauración de libros en la biblioteca de dicho instituto, también de ser tallerista en el evento de Diseño Gráfico llamado Grito Visual. Mi trabajo como encuadernadora me llevó a impartir un taller en la UNID en colaboración con un creador de caligrafía. En poesía y composición de escritos inicié hace algunos años como un pasatiempo ya que la literatura siempre ha sido de mis cosas favoritas. Sin embargo, no fue hasta inicios de 2017 que inició de manera más fluida el escribir. Se convirtió en un ritual recurrente escribir, le llamaba fotografías narradas pues siempre quise transmitir lo que sentía y la manera en que veía ciertas escenas o paisajes. Y en las letras encontré la manera de hacerlo. Durante una visita a la capital oaxaqueña hice un escrito titulado “Cuando cae la tarde”, el cual me llevó a tener la oportunidad de escribir para talleres de gráfica. El primero fue para el taller de Gráfica Juan Alcázar, ubicado en la Hca. Cd de Huajuapan de León. El segundo fue una colaboración con el taller y Galería Gabinete Grafico, escribí sobre una de sus exposiciones y más tarde participe en una convocatoria que extendieron para crear un escrito que formaría parte de su catálogo de obras, quedando seleccionado el mío con el título “Prologo de un arte”. Recientemente participé en el certamen de poesía extendido por la IBERO con un escrito titulado “Un fuego latente”, no quedó seleccionado, pero fue uno de los momentos cruciales donde comprendí que quería seguir un camino escribiendo poesía.

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En el valle de las cactáceas

Cuenta la leyenda que en aquellos cerros luchan dos gigantes, El DÍA y LA NOCHE se dicen llamar… LA NOCHE argumenta que los poetas y trovadores son suyos. Mientras que EL DÍA, alega que los mejores soñadores habitan en él. Pelean por los árboles y las plantas marinas, por los dolidos y desvalidos. También por las guerras, pues no saben qué generales avanzan de NOCHE y cuáles de DÍA. Pelean por quién vive cuando el otro muere, y quién muere cuando el otro vive. Pelean por la luna y el sol, cuando EL DÍA llega a tener ambos y el mundo entero los ha visto eclipsar. Dos gigantes Tánuá | 2018

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Le veía fumar todos los días, permanecía de espaldas hacia mí, con un cigarrillo entre los dedos de la mano derecha mientras que el otro aguardaba tras su oreja. Consumido por el humo cerraba los ojos cada vez más, de vez en cuando volvía la vista hacia mí y sonreía, las arrugas alrededor de sus ojos le hacían el rostro más simpático. Justo ahora lo recuerdo, continúo sintiendo aquel aroma a la distancia… Cuando alguno de los dos partía el ritual del abrazo se impregnaba a tabaco… El olor a despedida.

Olor a despedida Tánuá | 2018

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En el valle de las cactáceas

A veces siento que quien pinta los paisajes despierta con un poco de sueño y olvida ponerles más color. Otros días siento que es un niño pequeño el que los pinta como si fueran las paredes de su blanca casa. Durante el otoño siento que algunos días los pintan los enamorados con el corazón roto pues plasman una nostalgia que no te deja salir de casa. Los demás días son pintados por los abuelos, dejando en ellos la calidez de un abrazo. Durante invierno pintan los felices por la llegada de navidad, pintan con esperanza amor y fe. Para los días posteriores donde se asoma el sol entre el hielo, pintan aquellos que ríen al jugar entre bolas de nieve, pintan con la nariz enrojecida, envueltos entre mantas y el dulce aroma a ponche. De la primavera y el verano se encargan las aves, mientras que el mar y los riachuelos se pintan solos. Los amaneceres son especiales, así que yo creo que los pinta Manet o Monet, aun suelo confundirlos… Por su parte los majestuosos atardeceres donde pasean los elefantes los pinta Dalí… Mientras que las noches estrelladas las pinta Van Gogh antes de dormir.

¿Quién pinta paisajes? Tánuá | 2018

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En el valle de las cactĂĄceas

Larisa PĂŠrez Ojeda

algo.como.una.migracion.de.mariposas@hotmail.com

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LARISA PÉREZ OJEDA

Tehuacán Puebla, 9 de junio de 1973. Informática de profesión, madre por vocación, escritora por maldición. Dos hijos crecidos, dos libros sin publicar, algunas canas. Adicta a la poesía y el cuento corto. Asidua lectora. Escribiente desde la infancia. Participación en programas de radio locales (poesía), formación en algunos talleres de escritura, blogger. Mala para las entrevistas. Antisocial. No fumadora (ya no).

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En el valle de las cactáceas

Hizo huelga la luna el cielo alzó un muro neblina azul deambula por transitado asfalto Huele a selva que crece a murmullo de plantas a crepitar de hojas a zumbar de verano Tibio suelo helado rumor de madrugada donde mueren y nacen recuerdos anhelados lejanos como estrellas presentes cual fantasmas como gotas que caen sobre rocas lavadas y van redondeando las piedras de los años Oh, la metamorfosis de tres de la mañana donde la noche abre sus pétalos al día

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y en ayer se convierte y revive el mañana donde el grillo se duerme y donde el ave pía Ya te olvidó mi cuerpo pero te extraña mi alma sombra de media noche piedra de mis caminos reinas sobre la tierra de cada madrugada hasta que dan las cuatro y me quedo dormido

Hizo huelga la luna Larisa Pérez Ojeda

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En el valle de las cactáceas

Tus ojos de sol se anuncian a las seis de la mañana. Brevemente el espacio -el que habita tu luzparpadea los reflejos rosados de una nube o blancos de un cirro estacionado en el intenso azul de una promesa -la promesa del día que nacey saluda a la urbe. Prisa lenta y silenciosa minuciosa atraviesa la mañana que se vuelve tarde en todas sus iridiscencias. Como batir de alas tus pestañas, mariposas fugaces me llevan al ocaso -el último destello anaranjadode un adiós que se anuncia despuntando los últimos suspiros. Luego, tu ausencia. Un recuerdo de luna metafórica vuelve su faz de párpados cerrados sobre el canto de un grillo solitario.

Ojos de sol Larisa Pérez Ojeda

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Tenía las manos blancas y el corazón oscuro, remanso en la mirada y los rizos en luto. Su cuerpo era más bien flexible como un junco, un poco blando y frágil, un poco firme y duro. Sin que me diera cuenta se adueñó de mi mundo, de mis horas calmadas, de mi deseo nocturno. Colmaba mis pupilas con su cuerpo desnudo dulce como las uvas, flexible como el junco. Le di el amor más grande que mi corazón pudo. De mi piel encendida construyó su refugio. Pero se fue de mí porque tenía otro rumbo. Me dejó algunos rizos y el corazón en luto. Tenía las manos blancas Larisa Pérez Ojeda

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En el valle de las cactáceas

Pablo García García

festivaldelasartespapantla@hotmail.com

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PABLO GARCÍA GARCÍA

Oriundo de Papantla, Veracruz, fue becario del IVEC. Fundó “Antares” con un grupo de jóvenes poetas papantecos, es presidente de la Asociación Civil donde crea y coordina el Grupo Cultural OCCEG para promover la cultura, además de Participar en el teatro y danzón. En todo el año organiza diversos encuentros de poesía como “Canto a la palabra” con poetas que hablan su lengua originaria, “Encuentro de mujeres poetas”, “Arte joven”, “Homenaje a la muerte” y “Festival de las Artes”, interconectando una gama amplia de disciplinas con participación de artistas del país y del extranjero. Participa en varias antologías y promueve su primer poemario publicado en diciembre 2015 “Paisajes internos”.

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En el valle de las cactáceas

Baja de tu nube que te mareas en las cosas más pequeñas, hay quienes vuelan más allá del infinito y no hacen alarde del brillo de sus alas. Expresan la mejor sonrisa para dibujar el valor de la humildad, comulgan las diferencias con estatura, con el divino color de la tolerancia. Y tú rompes todo esquema de conducta impecable, naufragas a la deriva por tus veredas a vociferar el tamaño de tu vanidad. Te hace crecer el dialecto de tus murmuraciones porque el mundo de tus ojos no alcanzan a mirar más allá de las montañas. Ignoras el atrofio de los sentidos que te limitan que no te alcanzan cien años para ser igual. Por eso, baja, baja de tu nube.

Baja de tu nube Pablo García García

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Duermes con él haciendo de las noches la mejor de las noches, con la compañía total de los mejores sueños. Duermes con él sin cansar los brazos a su cuello, tan cerca de su aliento que ya es parte de ti. Duermes con él y yo lejos de la cama, extrañando tus manos con el aguijón del invierno en pleno verano. Duerme, duerme feliz amada mía, aunque la soledad consuele la angustia, duerme, duerme con él.

Duerme con él Pablo García García

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En el valle de las cactáceas

Su retrato lo sigo guardando en un cuadro, de frente a la cama, hablo con ella en silencio para no despertarla de golpe, contemplo su rostro, sus ojos, y la estrecho a escondidas para que no digan que estoy loco. La carcajada del viento se burla y el lenguaje se quiebra cuando duermo atrapando sus sueños cuando me pierdo en la elipsis de las tinieblas con el destino zurcido de heridas con lágrimas secas de tanto llorar. La recuerdo con una pasión mientras vuelvo a clavar la mirada en un punto de imágenes sueltas, porque fue una soga el arma que una mañana le quitó la vida, cuánto pesa su mundo en mis ojos cuanta inocencia se llevó a la tumba. Sus recuerdos aún mojan el piso porque fue doloroso encontrarla en el hilo de la despedida, la sigo buscando en silencio mientras agoniza el alma hecho pedazos por la escena olor a muerte aquella mañana de invierno.

El retrato Pablo García García

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En el valle de las cactรกceas

Martha Apolinar

carito_mcja@hotmail.com

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MARTHA APOLINAR

MARTHA CAROLINA JIMÉNEZ APOLINAR

Martha Carolina Jiménez Apolinar nació en Tehuacán, Puebla. A la edad de 16 años se dio cuenta de que podia escribir poesía. Estudió en el Seminario Teológico Centroamericano en Guatemala y durante su tiempo de estudio estuvo sirviendo en un ministerio llamado “Sigo Vivo”, que fue muy significativo para su vida. Actualmente continua escribiendo poesia de verso libre en la que escribe acerca de su fe en Dios y también hace un llamado a preocuparse por el prógimo.

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En el valle de las cactáceas

Mi amado Jesucristo sea tu voluntad en mi sobre toda tentación y angustia en camino pedregoso o pasto. Derramo mi vida a tus pies el único perfume que puedo darte el candelero de mi alma conduce y no sea más vela en gota. Mi cuerpo es tu tierra siembra cuando te plazca mis ojos el mar para la pesca de hombres mi carácter tu barro. En tu campo alto me consagro y cuando el silencio me quebranta vienen tus palabras a consolarme. Mi amado Jesucristo sea mi muerte el cumplimiento de tu voluntad.

Mi amado Jesucristo Martha Apolinar

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Nos profesamos artesanos haciendo del amor un barro para moldearlo a nuestra imagen. Vemos y no vemos lo que parloteamos cobardemente creemos que somos el aire hablante de la vida coqueteamos con ella moviendo sus ramas pero los actos están ausentes no soy aire soy polvo andante que se derrama en los años. Hemos dejado en un orfanato a la sensibilidad en un acilo de ancianos a la fe y rehabilitamos a la misericordia velamos a la justicia cuando aún no muere agoniza la enterramos para no sufrir cuando debería morir en su tumba. Qué gloria hay en lavarse con el agua de otros.

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En el valle de las cactáceas

Hay que descubrir la intimidad sufriente de una mirada y conquistarla una palmada consuela no trasciende. Qué le sucede a la música cuando las notas callan parece que llevan un silencio pero no en la garganta en el sentimiento. Hay almas caminando con muletas ilusiones encarceladas niños con el alma descocida historias abortadas. Levántate tú que duermes que los ríos de Cristo corran en las venas acongojadas que el amor es un artista transforma al hombre en esperanza que la libertad no envejece es un danzante niño.

El amor es un artista Martha Apolinar

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El hombre se revela en sus palabras y la boca sacude lo que hay adentro tan frรกgiles ni a ceniza vuelven son tu sombra la mujer consoladora del tiempo algunas locamente se demuelen otras reposan con ellas edificas o sencillamente las declaras tiranas. Una palabra crucificada respira lo que declara hasta la sangre. El habla que es una hoja alardeante no atesora la virtud de morir y anda sin sepulcro. No permitas que la voz hable lo que no ha de trepar no sea que te arrastre a su fuego.

Una palabra crucificada Martha Apolinar

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En el valle de las cactáceas

Gwenn-Aëlle Folange Téry

guenaou@yahoo.com

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GWENN-AËLLE FOLANGE TÉRY

Gwenn-Aëlle Folange Téry es escritora franco-mexicana, pintora y “todista”: a todo le entra. Maestra de formación, autodidacta en el arte. Vive en la Ciudad de México. Casada, con 3 hijos y muchos sobrinos. Escribe novela y prosa poética, en francés y en español. Ha publicado 5 libros en francés y en español: “Cuando se murió mi papá” 2012, “No-diario de una mujer aburrida” 2013, “Raíces de luz” 2014, éste último ilustrado por sus cuadros, “Días de sol” en 2016 y “Ella en mi vida” en 2017. Participa en diversas antologías, publicaciones y encuentros desde el 2013. Publica en 2017 con la Biblioteca de las Grandes Naciones una colección de libros infantiles: “Si cierro los ojos”, disponible de manera gratuita en la web. Publica en 2018 “Eco de una mirada”, editorial Libros del Marqués, prosa poética que acompaña fotos de Jackie Bouthillier-marillaud. Desde 2017 también, tiene su propia columna -Último piso - en el periódico Somosmass99. Finalista del concurso “43 desaparecidos” organizado por Master Peace México en 2015. A raíz de eso, colaboró un tiempo con la organización. Miembro del Colectivo Independiente Tr3s Soles, cuyo objetivo principal es la difusión del trabajo de pintores, fotógrafos y escritores. Traductora. Es productora general del disco “Poetas por Ayotzinapa”. Expone su obra plástica en diversos lugares desde el 2004. Exposiciones: - Luces de Bretaña, Expo Individual, Coyoacán, CdMx, 2004 - Metamorfosis, Expo Colectiva, Roma Norte, Clínica de Rehabilitación Humana, CdMx, 2005 - Espejismos, Expo Colectiva, Coyoacán, CdMx, 2013, Asociación Mexicana de Grabadores de Investigación Plástica, A.C. - Preámbulo, Expo Colectiva, Coyoacán, CdMx, 2013, Asociación Mexicana de Grabadores de Investigación Plástica, A.C. - Mujer, Expo Individual, Puebla, Museo Ignacio Romero Vargas, 2014 - Expo Colectiva, Ciudad Victoria, 2015, en el marco de 100 Mil Poetas por el Cambio - Poesía a Tres Pinceles, Expo Colectiva, Casa de Cultura Azcapotzalco, CdMx, 2016 - Soy Nasty, Expo Colectiva, Museo de la Memoria y Tolerancia, CdMx, 2017

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En el valle de las cactáceas

Trilogía , “Él y yo” I Cuando me pienso, lo que veo es un cuerpo. Cuando me imagino corriendo en la playa, o caminando en el bosque, lo que veo son pies, piernas, manos a veces. Cuando pienso en lo que tengo ganas de hacer, mi cuerpo es el que pide… El que recibe. O el que se cabrea. Nunca, nunca veo mi cara. Como si no la tuviera. Como si en su lugar, sólo estuviera la cabeza, sí, ésa sí la siento, la muevo. Existe la parte del cráneo, ésa en dónde me oigo pensar, pero sin rasgos, sólo percibo un vacío blancuzco… Al mirarme en los espejos, siempre hay un micro segundo en el que tengo que obligarme a reconocerme. Y aun así, no estoy segura de que ese reflejo sea yo, es un reflejo que vive dentro del espejo, no forma parte de mí. Es otra persona, otro ser, otra idea. No identifico esos ojos con mi sentir, mucho menos esa mirada. La sonrisa un poco, pero raras veces sonrío al verme al espejo. Mi cuerpo lo he vivido chico, grande, gordo, fofo, atlético, embarazado, pariendo, doliendo, gozando. Lo ubico como un ente aparte: está él y estoy yo, estamos todas nosotras, mirándolo, como en un acuario gigante, en un circo ruidoso. Sólo somos espectadoras. Él actúa por su lado, no nos consulta, no nos obedece, tal vez tampoco nos reconozca como sus inquilinas. Yo insisto, porque… porque vivimos juntos después de todo, aunque yo lo niegue, aunque él me rete…

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Mi cara, no la vivo. No me siento identificada con ella, ni cuando soy yo ni cuando soy las otras. Trato a veces, como ejercicio mental, de recordarla… Me es difícil: logro ver tal vez los aretes que escogí ese día, pero nada más… Me asaltan entonces ideas confusas, que rechazo por inútiles. ¿Será que los que tienen los ojos azules ven el mundo con un tinte diferente, el del mar? ¿O los que los tienen grandes, podrán por fin contemplar “todo el panorama”? ¿Qué clase de ojos hay que tener para que no se te escapen los detalles? ¿Y los que tienen dientes blancos, y grandes, se comerán la vida con más ganas? ¿Qué boca hay que tener para que la besen con pasión? ¿Cualquiera? Cuando pienso los demás, no veo cuerpos, veo caras, pedacitos de caras, una mirada, un ademán para quitarse el pelo de la frente, un ceño fruncido. Pero para mí es diferente. Mi cara no me existe… No la sé, no la ubico, no la recuerdo, no la conozco… Vivimos sin ella.

Mi cara Gwenn-Aëlle Folange Téry

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En el valle de las cactáceas

Mi cuerpo y yo no nos llevamos. Casi podría decir que nos llevamos mal, de plano. Desde niña, he tenido la sensación de vivir en él, no con él. Y pienso que él siente lo mismo, se siente habitado, invadido. Nos ha tocado vivir juntos muchas cosas, unas ricas, otras menos. Se supone que yo lo cuido y lo he traicionado numerosas veces. Se supone que él me acepta y me ha traicionado numerosas veces. Ni él es malo, ni lo soy yo. Sólo somos así, llevamos nuestra relación a un nivel tóxico y no sabemos dónde parar. Nuestra primera traición de hecho nos fue externa. Sí, ya había cierta tirantez en nuestra relación pero lográbamos convivir. Metió el Diablo su cuchara, Dios miró pa’ otro lado, y nos chingamos los dos. Después de esa primera prueba, superada 30 años después, hicimos nuestras vidas por separado, encontrándonos de vez en cuando, como se encuentran los viejos matrimonios en la puerta del baño, y uno deja cortésmente pasar al otro, sin mirarlo, sin hablarle. Traté de matarlo, él trató de ahogarme, y al salir de cada lucha, nos mirábamos los dos al espejo y suspirábamos. Ya estoy más viejita, por dentro y por él. Él cumple años los 7 de agosto, yo los cumplo cuando puedo. Y seguimos en la misma chingada lucha, de a ver quién se muere primero. Y resulta que nos van a cambiar la jugada. Voy a ser responsable de él de una manera más fuerte, de él y de otro, que no entiendo bien si lo miro como cuerpo o como ser. Y vamos a ser tres. Y no, no estoy embarazada, es más sutil el asunto. Por eso es más complicado, y más de pensarle y masticarle y de no mirarnos al espejo.

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Y de no explicarle a otros cuerpos y a otros seres, que con los que vivo en mi cabeza tengo. Sabes que cuando me ahogo demasiado escribo, vomito letras y me siento mejor. Estas palabras de hoy no son más que bilis antigua y ligera esperanza. Aunque nomás digo: tal vez la reconciliación nos llegue por influencia externa, igual que cuando nos peleamos la primera vez. Mi cuerpo Gwenn-Aëlle Folange Téry

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En el valle de las cactáceas

Mis manos se han convertido en extrañas para mí. Bailan o lloran sin mí. Las miro, nada más. Copian mi espalda, mis piernas, mis ojos y toman decisiones sin mí. O tal vez yo las entiendo mejor. Mi cuerpo y yo somos dos seres absolutamente distintos, vivimos cada uno en un universo diferente. Yo pensaba, ingenuamente, retadoramente también, que los injertos de hueso de hace un año me iban a obligar a cierta reconciliación, había entonces hablado de responsabilidad hacia los donadores. Sí, lo cuido más. Es un hecho. Pero no nos queremos. No tanto, pues. O no se nos antoja tanto querernos, por aquello de las deficiencias del uno o del otro. Me siento como imagino que se sienten los astronautas, contenidos en su traje. O como mosca en un frasco. Choco contra las paredes de mi cuerpo. No se enoja nadie, ni él ni yo. Ya no ponemos atención, ya no reaccionamos. Porque ya estuvo bien. Yo lo estoy chingue y chingue todo el día con mis obsesiones y mis ganas de ligereza, de evasión. Él me purga todo el día, con sus dolores, sus gorditos, sus humores y sus pelos.

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No sé cómo lo hacía sentir su infancia, pero yo ya lo odiaba. Condenados a vivir juntos, escojo no irritarme. Esperando que él escoja no sentir.

Él y yo Gwenn-Aëlle Folange Téry

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En el valle de las cactĂĄceas

Rosy PĂŠrez

rochysebastian@gmail.com

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ROSY PÉREZ

ROSANA PÉREZ DOMÍNGUEZ

Villahermosa, Tabasco, México. Laboratorista, locutora Celular 9932239932

-Tercer lugar del concurso VERSOS ENTRE MANGLARES 2015 -Tercer lugar del concurso LACTANCIA MATERNA, IMSS a nivel nacional 2016 -Primer lugar del concurso literario entre hospitales “INSPIRA PROFUNDO”

Ha participado distintos encuentros literarios . Integrante del colectivo cultural independiente TR3S SOLES bajo el cual coordina en el estado de tabasco la 1ER EXPO-COLOQUIO INTERNACIONAL PRE-TEXTOS DEL SOLSTICIO, evento que amalgama artes plásticas, visuales y poesía. Ha sido incluida en las antologías:

-Mujeres del edén que reverdecen con la palabra, de editorial Odisea Cultural -Mujeres que NO callan, del htuRquesa cartonera editorial -Las Voces del Papán, coeditado por el grupo cultural OCCEG --Antología latinoamericana 100 poetas por la paz del grupo PC/SUR pálpala Argentina

Tiene publicado dos libros plaquettes “Cuando llega la noche” por editorial Odisea Cultural “Rutina” por Inspira Profundo editorial

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En el valle de las cactáceas

I Aprendí a conocer todo y nada mientras la memoria lanza dardos al olvido, y la trasparencia de una mirada estaca la profundidad del recuerdo rebosar con palabras el límite del tiempo contar soledades a oídos del ocaso, y acariciar con voz de esperanza la piel nueva de la mañana. Hoy emprendo excursiones en tu nombre buscando nuevas enseñanzas, sigo el rastro de tus pasos dormidos; pétrea ciudad tu voz esconde. En acto de codicia, acumulo lamentos he de fracturar con ellos el cimiento, desprender tierra de concreto hasta que aflore la sombra pegada a tu esqueleto II Con hilos de luz Colgué en granito letras de tu nombre; Septiembre sajo la protección de tu mirada. vulnerado corazón; enjambre de añoranzas Esqueleto de mi sombra -Venenséñame a remendar el hueco del sigilo hilvanar soledad con sedal de lágrimas

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entre asombro y nostalgia me pregunto cuantos mundos desandaste. III Dime; en que parte de tus huesos pende mi llanto lapida de encriptado sueño polvo de amor junto al aroma del nardo. Dolorosa cicatriz es la orfandad. Al rumor de horas sombrías tu alma tuvo prisa por dormirse Me enseñaste a todo y nada; incluso a encadenarme al ostracismo del silencio.

Enseñanza Rosy Pérez

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En el valle de las cactáceas

Adicta a usted A su mirada encendida que escudriña mi todo A su voz jadeante en mi oído derecho Al narcótico sabor de sus besos Adicta a sus manos que dibujan paisajes en mi espalda al toque de sus dedos en la abierta flor de mis deseos dependiente de su arrojo apasionado entre mis pliegues y al placer de sentirlo extasiado a mi costado.

Adicta Rosy Pérez

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Errante ignorando amor y misterios, Vienes. Yo, terreno fértil abonada con luz de luna ávida de labriego y siembra observo. Buscas la palabra precisa que resguardan mis labios, esa que el rabillo de tu ojo izquierdo detona si vigilante me sigue. Silente; expongo mis carnes a la jauría de tus deseos, lobo hambriento reivindicas el gozo. Perdido sin magia, amorfo, erótico en reclamo y guerra, paseas por senderos de mi cuerpo. Medusa sin serpientes he perdido la cabeza al exhalar un te quiero. Nada importa, ¡ven! en el punto más álgido del alba herida de mis ojos te espera. Palabra ausente Rosy Pérez

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En el valle de las cactรกceas

Salvador Luna

salvador_jafet@hotmail.com

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SALVADOR LUNA

SALVADOR JAFET LUNA CARRERA

Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Nació y radica en la ciudad de Tehuacán, Puebla. Ha participado en labores de coordinación y difusión artístico-cultural en Tehuacán desde el 2013. Hacia el 2015 colaboró en el Centro Nacional de las Artes en el área de Difusión y Desarrollo de Públicos, donde alternaría su formación en Arte postal y poesía visual (Centro Cultural de España en México, 2015) y Géneros Cinematográficos (IMCINE, 2015). En 2017 concluye el curso Arte Contemporáneo y Actual desde América latina. Desde finales de enero del 2017 y hasta la actualidad labora en el Museo de la Evolución Tehuacán. En septiembre 2017, funda Códigos [literatura expandida] editorial digital independiente. Cursó en línea el ModPo: Modern & Contemporary American Poetry. En 2018 se integra al Colectivo independiente, Tres Soles.

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En el valle de las cactáceas

Santallovizna es el estado natural de un pueblo escondido más allá de las montañas y de los ríos. Un término innumerado de pretensiones adjetivas cantando contra la fonética de los pájaros: morfológicamente amorfo, sintácticamente ambiguo; parecido a la palabra revolución y cercano a la locura Santallovizna, es la abreviatura fónico-circunstancial de lo que no puede ser concebido Visible como el encaje saliendo del corset de una vedette Invisible como los números verdaderos en los informes anuales de seguridad pública Es el perro hambriento al que das una patada en los güevos y más tarde alimentas Santallovizna es el preludio de la lluvia templada que estalla poco a poco en los párpados y resbala hacia las alcantarillas i n c o n t e n i b l e como los recuerdos de la infancia cuando rebasabas las bardas perimetrales de las Sonrisas Es la oposición de un pueblo a ser desalojado de las calles, y la pronta respuesta de los granaderos

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Santallovizna, es tan confuso o confusa como la distinción a lo lejos entre oro y pirita Santallovizna, es inofensiva o inofensivo como gato antes de jalarle la cola voraz como sindicato partiendo plazas Había una vez un pueblo ambulante Habían lenguajes ambulando en paz las calles Ambulaban ratas gordas en las calles Uno ambulaba las calles como surfeando entre rebosos y una lengua materna hoy lejana y pronto, la estancia de los ambulantes incomodaba su fachada de progreso y los unos y los otros y los Todos reaccionaron y antes de estallar -Santalloviza- decían en las calles sin escucharse mutuamente Santallovizna Es el último suspiro de un globo antes de estallar Es como sentir en la piel la primera gota de agua caliente cayendo de la regadera [y exhalar] Santallovizna fue el momento exacto en que tuve sus labios entre los relámpagos de la noche y las jacarandas muertas

Santallovizna Salvador Luna A I.L.P.

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En el valle de las cactáceas

Hay mañanas esdrújulas, por ejemplo, cósmicas, en que cerrar los ojos es mirar tus labios a través del ángulo agudo de la memoria, y recordarnos y recordarte bajo el sótano obscuro de la noche; y recordar tus manos centrífugas, y recordarte carburando el lenguaje médico en tu boca partiendo la rompiente de la monotonía Hay mañanas esdrújulas, de raíz asintomática, en que, de manera empírica, carbura la máquina de la poesía, y mi caja fónica, incisivamente se abre a ti como el gesto instintivo de nuestros cuerpos aquella noche de febrero

Luna Salvador Luna A I.L.P.

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TehucĂĄn de las granadas: de los granaderos en cada esquina, en cada vĂŠrtice de las calles.

Memoria NO. XXIV Salvador Luna

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En el valle de las cactรกceas


En el valle de las cactรกceas


EN EL VALLE DE LAS CACTÁCEAS

En el valle de las cactáceas  

En el valle de las cactáceas: antología poética

En el valle de las cactáceas  

En el valle de las cactáceas: antología poética

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