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ANÁLISIS CAPITULADO DE CIEN AÑOS DE SOLEDAD

RENATO MARSIGLIA RODRÍGUEZ

11° B

GIMNASIO CAMPESTRE

2011-2012


ANÁLISIS CAPITULADO DE CIEN AÑOS DE SOLEDAD Capítulo primero José Arcadio Buendía, el Gran padre y fundador de Macondo, es un hombre obsesivo y "terco", aficionado a inventar y explorar empíricamente en el ámbito científico, con la ayuda de ciertos elementos que Melquíades y la tribu de gitanos llevaban en sus periódicas visitas al pueblo sin muertos, y que pagaba con la cara herencia de su esposa y cofundadora Úrsula Iguarán. Un Imán enorme para buscar oro, una lupa con pretensiones militares, mapas de Portugal y algunas herramientas de navegación, fueron algunos de los proyectos que nunca dieron resultado para el pobre José Arcadio Buendía, quien ya cansado de tanto fracaso, se embarcó en una expedición para conocer pueblos vecinos, y fue así como descubrió que Macondo estaba rodeada de agua. Para entonces crecían en el pueblo los dos hijos de José Arcadio y Úrsula; el mayor, con el mismo nombre de su padre, y el menor, Aureliano Buendía, quien recordaría frente al pelotón de fusilamiento cuando en una de las visitas de los gitanos -en la que la muerte de Melquíades explicaba su ausencia-, lo llevaron a conocer el nuevo gran invento: el hielo. Macondo era entonces el único proyecto que había resultado en la vida de José Arcadio Buendía, y no había nada que pudiese superar la inmensidad de ese pequeño lugar. A pesar de sus defectos, José Arcadio había logrado unir a un grupo en tal armonía que parecía imposible; tanta tolerancia, amistad, generosidad, y lo mejor, sostenibilidad económica y autonomía. El pueblo de Macondo era tan utópico, que hasta el momento no contaba con cementerio, pues nadie pasaba de los cuarenta. Claro, tanta belleza, se acompañaba de la ingenuidad de la cual los gitanos sacaban provecho, mostrando insignificancias que para los habitantes de Macondo eran maravillas. Podemos evidenciar tal cualidad en los mitos que podían cambiar decisiones, un ejemplo, es que al tener un hijo José Arcadio y Ursula, por tener cierto parentesco familiar, saldría con cola de cerdo, o cuerpo de iguana, como castigo por incesto. Hiperbólica manera de escribir se muestra en Gabriel García Márquez en este primer capitulo, como muestra de su famoso realismo mágico. Capítulo segundo Ante las locuras de José Arcadio Buendía, el remedio de Úrsula era recordar cuando trecientos años atrás Francis Drake asaltó Riohacha y maldecir el momento. Sin embargo, un vínculo más fuerte que el amor los mantenía unidos; el cargo de conciencia, puesto eran primos. Y como el incesto era tan radicalmente castigado, al principio de su relación de pareja no se atrevían a tener relaciones sexuales, así que la gente empezó a dudar de manera pública sobre la potencia y fertilidad de José Arcadio. Fue así como en una pelea de gallos, el compadre prudencio Aguilar se atrevió a insultar al vencedor, de tal


manera que para diez minutos después, la lanza del abuelo Buendía, cazador de tigres, adornaba el cuello del compadre quien desde entonces, no dejó de aparecer en los sueños de José Arcadio. Tal mortificante hecho llevó a los Buendía y otras familias a abandonar Riohacha y buscar nuevas tierras, para establecerse en lo que para entonces sería Macondo. El hijo primogénito, estableció entonces relaciones sexuales con la que se consideraría como la iniciadora sexual de la familia, Pilar Ternera, y pronto quedó embarazada. Úrsula iba entonces a ser abuela al tiempo que recién había dado a luz a su Hija Amaranta. Sin embargo se perdió parte de sus primeros años de vida, buscando a su primer hijo quien enamorado de una Gitana huyó del pueblo con la tribu. Sin embargo no tuvo suerte, y a los cinco meses regresaba, acompañada de varias personas de otros pueblos, con mulas cargadas y necesidades de hogar y sociedad. Evidenciamos ahora, la manera en la que José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán se vieron forzados a dejar Riohacha y fundar macondo, bajo el tormentoso recuerdo de Prudencio Aguilar y sus nocturnas apariciones, Realismo mágico... Y una vez organizados, la muy famosa iniciación sexual, a cargo de Pilar ternera (encargada de leer las cartas), quien desde entonces cumpliría tal papel para la familia Buendía, y seria odiada por ello. Y aunque para el primogénito significaba un enorme placer disponer de tal condición, pronto cambió de opinión, al saber sobre su hijo en camino, del cual huyó, enamorado de una gitana que a penas vio por primera vez en su vida; el miedo a ser padre tan joven. Y la preocupación de madre que lleva a Úrsula a buscar a su hijo, sobre la crianza de su recién llegada Amaranta-quien quedó a cargo del padre y Aureliano-, dio como resultado la llegada de nuevos próximos ciudadanos de Macondo. Capítulo tercero Nace el hijo de José Arcadio y Pilar Ternera, es bautizado igual que su padre y su abuelo, pero conocido como Arcadio para distinguirse de los mismos. Él y los otros niños de la casa eran entonces cuidados por Visitación, una india que llegó a Macondo huyendo de la peste del insomnio que para entonces estaba destruyendo muchos otros lugares. Llegaron a Macondo unos traficantes de pieles que dejaron en la puerta de la casa de los Buendía una canasta con una niña abandonada, a quien llamaron Rebeca, de rara actitud y comportamiento, y quien trajo consigo la peste del insomnio, que mantuvo al Macondo en una profunda crisis de olvido y desorden, hasta que un joven gitano brindó al patriarca una formula, cuya cura lo dejó reconocer al nuevo Melquíades, gracias a quien, el pueblo entero pudo salvarse de tal desgracia que no los dejaba ni pensar, y que los obligó a marcar cada objeto acción y omisión con papeles y etiquetas. Ya curados todos, Úrsula decide ampliar su casa, y es construida como nunca antes se había visto en el pueblo, y con puertas abiertas a todo el que quisiera disfrutar de la buena hospitalidad Buendía. Un corregidor godo, exige entonces que sea pintada de color azul, junto con el resto de casas del pueblo, y aunque la dueña se dispone a hacerlo, el patrón se niega, la pinta de Blanco y baja amenaza y enemistad, pone condiciones estrictas y claras a la estadía del corregidor, Apolinar Moscote.


Fue con resentimiento que un nieto bastardo fue aceptado por Úrsula, quien nunca consideró a Pilar Ternera como parte de a familia. La peste del insomnio, que aunque tienes un poco de real, es un poco improbable de la manera que se da en Macondo; de la falta de sueño, tornó en la pérdida completa de la memoria, incluso de la inmediata. Sin embargo, la mágica resucitación de Melquíades, esta vez joven y hasta radiante, devolvió a todos su normal magnífica vida. Para el momento en que Úrsula decide ampliar su casa (entonces llena de obreros) Gabriel García Márquez, hace referencia a su obra La cándida eréndida y su abuela desalmada, cuando Aureliano va con cierto pavor al concurrido burdel que una pobre joven tiene que atender sola para pagar la casa de su abuela que se incendió por una estúpida vela encendida. Luego, hace referencia a las tendencias políticas de la época, con un corregidos godo, encargado de hacerlo todo azul ante quien, sin embargo, el orgullo y poder de José Arcadio Buendía, reaccionan de manera tranquila pero contundente como un pueblo independiente de las patrañas políticas de la época.

Capitulo cuarto Se inaugurará la nueva casa Buendía y para esto se organiza una fiesta, con un nievo instrumento, la Pianola. Para su interpretación, cuidado y enseñanza, aparece Pietro Crespi, italiano, educado, refinado, y sobre todo bien parecido. Tanto Rebeca como Amaranta caen ante sus pies, sin embargo Crespi prefirió a Rebeca y se fijó una fecha para el matrimonio, que entonces Amaranta trataría de evitar, así tuviese que asesinar a su propia medio hermana. Tal amenaza, amerita que sea enviada de viaje por su madre para evitar los riesgos. Pilar Ternera, por su parte, se cansa de esperar la llegada de José Arcadio y se acuesta con Aureliano, quien desahoga sus ansias de contraer matrimonio con la pequeña Remedios, hija de Apolinar Moscote, y hasta el momento tan sólo una niña de nueve años. La iniciadora se encargará entonces de ayudar a Aureliano para que pueda cortejar y así casarse con la impúber remedios. Para tales eventos, la muerte de Melquíades había hundido a José Arcadio Buendía en una etapa de meditación, pues no podía creer que el hombre inmortal hubiese muerto, esta vez de verdad, ahogado en un río. Fue él quien estrenó en cementerio de Macondo. Luego de esto, aparece nuevamente la imagen de Prudencio Aguilar, quien se hace amigo de su asesino, quien a su vez enloquece y pierde el control de su anormal fuerza, destruyendo todo a su paso, y por lo cual tiene que ser amarrado a un árbol, que más tarde fue complementado con un cobertizo para su protección. Para este capitulo, varios elementos se hacen relevantes; la rivalidad entre dos hermanas que aman a un mismo hombre, una rivalidad de verdad, que no excluye la


muerte, una relación inexistente pero planeada entre Aureliano y una niña de nueve años, fuera de eso, hija de el enemigo de su padre, la muerte de Melquíades, y la reaparición de Prudencio. Este último evento, es de resaltar, pues tuvo raras consecuencias. Primero, José Arcadio Buendía intimó con el espectro hasta convertirse en su amigo, de verdad, pero luego, se hunde en la locura agresiva que termina en si sentencia al abandono y a la soledad, que entonces compartiría como su hija Amaranta, no correspondida por el apuesto italiano. Esta soledad, también se verá en la madre soltera, Ternera y en el mismo Aureliano. Capitulo Quinto Llega al pueblo el padre Nicanor Reyna, contactado por Moscote. Fue él quien dispuso un lugar para casar a Aureliano y Remedios, y hubiera hecho lo mismo con Rebeca y Pietro Crespi, si no le hubiera llegado al último, la inminente noticia de la muerte de su madre. El padre Nicanor se dispuso a construir entonces un templo enorme y bien dotado, para lo cual requería de la disposición del bolsillo del pueblo, y no fue difícil de obtener, luego de haber flotado en nombre del señor frente a todo el ingenuo pueblo de Macondo. Para este propósito, dispuso de un lapso de tres años, y para entonces se pospuso la boda de Rebeca y Crespi. Sin embargo, la inesperada muerte de Remedios, llevó a tal fecha a un aplazamiento indefinido. Regresa a Macondo José Arcadio y de una extraña manera, Rebeca se enamora de él, abandonando al italiano, y contrayendo matrimonio con su medio hermano a los tres días. Amaranta aprovecha este hecho y seduce a su amor, quien afanado, desea el matrimonio que la Buendía hace esperar. Ante la impotencia de gobierno de el patriarca Buendía, en al pueblo se organizan unas elecciones en las que Aureliano es testigo de la corrupción y manipulación que sufren los sufragios por parte de los conservadores y entabla una rebelión liberal, que le delega el título de Coronel. Bien se hacen claros en este capítulo, aspectos de la religión y la política de afuera, que invadieron al apartado pueblo de macondo. Por un lado, la manera en la que un pueblo que ignoraba por completo sus creencias y espiritualidad, se sume en la fe por una simple levitación… y por el otro lado, un pueblo que hasta el momento no había requerido un régimen político para mantener el orden, se sale de su órbita, primero corrompido por los conservadores y su manipulación en los votos, y luego retomado por el Coronel Aureliano Buendía y su nuevo mandato liberal. Por otro lado, el cambio tan repentino que vive el estado sentimental de Rebeca, quien peleó al italiano hasta tenerlo –a tal punto que corrió el riego de ser asesinada por Amaranta, quien falló el embrujó y exploto a Remedios en embarazo-, por completo, para luego cambiarlo por en hombre que no veía en años y que no significaba realmente mucho es su vida. Cabe resaltar, la importancia de los eventos religiosos y políticos, como primera señal de aparición de estos en la obre de García Márquez.


Capitulo sexto El coronel Aureliano Buendía se va de Macondo uniéndose a las fuerzas armadas liberales. Para el gobierno de Macondo, deja encargado a su sobrino Arcadio, decisión que se convertiría en el peor error de su vida, pues Arcadio impuso en Macondo una Dictadura, cuyo castigo por desobediencia o cualquier otra falta, era el fusilamiento. Muchos murieron por esta causa. Cuando trató de fusilar al corregidor Apolinar Moscote, su abuela Úrsula lo evitó y le echó en cara que era un bastardo y que no lo consideraba como parte de la familia Buendía. Eso fue algo que Arcadio ignoró en el momento e intentó tener relaciones sexuales con Pilar Ternera, su madre, quien por supuesto, no accedió, sino que le mandó a Santa Sofía de la Piedad, quien se convertiría entonces en la nueva iniciadora Sexual de la Familia Buendía. Con ella tiene una hija. Los conservadores vinieron y se dio la guerra por mucho tiempo hasta que lograron victoria sobre los liberales y finalmente libraron a Macondo del régimen de Arcadio, fusilándolo en la plaza del pueblo. El coronel Aureliano Buendía tiene diecisiete hijos con diecisiete mujeres distintas en muchos lugares durante la guerra, a ninguno quiso reconocer formalmente. Amaranta rechaza de manera definitiva la propuesta de matrimonio de Pietro Crespi, quien ante su situación de absurda Soledad, se suicida. El coronel Aureliano Buendía no lo hizo de mala fe, pero sumió a Macondo en una terrible época en la que la libertad de la gente se limitaba a la voluntad de un hombre que ni siquiera tenía un rango militar distinguido, y que sin embargo gobernaba por la fuerza de una forma muy violenta. Su propia Abuela rechazó esta actitud, al tratar de fusilar al corregidor, y le dejó en claro que el no era parte de la familia Buendía que con tanto cuidado se había encargado de llevar por el buen camino. Sin embargo, al parecer falló en la tarea y su nieto, sin saberlo, quiso tener relaciones sexuales con su madre, quien a pesar de sus necesidades, lo evitó y envió a otra joven para su iniciación. El coronel Aureliano Buendía tuvo una vida sexualmente activa y promiscua, lo que resultó con diecisiete hijos regados por todos lados, cada uno con una mujer distinta. Como el principal elemento de Soledad de este capítulo, encontramos el caso de Pietro Crespi, quien fue abandonado por Rebeca y por Amaranta, lo que lo hizo sentir tan despreciable y abandonado, que no quiso durar un segundo más en vida.

Cien años de Soledad  

Resumen por capítulos 2-6

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