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cine

aceprensa 29 agosto 2012 - n.º 64/12

El legado de Bourne The Bourne Legacy

Director: Tony Gilroy. Guion: Tony Gilroy, Dan Gilroy. Intérpretes: Jeremy Renner, Rachel Weisz, Edward Norton, Stacey Keach, Oscar Isacc. 134 min. Jóvenes. (V)

Todos se preguntaban qué pasaría con la saga Bourne después de la salida de su protagonista, ese actor tan ca-

paz llamado Matt Damon. Pero es de justicia advertir que Damon es uno de los tres sumandos que hicieron posible el éxito y la calidad de Bourne 2 y 3. El otro es un director muy hábil, el británico Paul Greengrass. Una vez que ambos han decidido dedicarse a otras películas y dejar la saga, ha quedado solo el tercero de los sumandos mencionados: el guionista Tony Gilroy, que ha adaptado las novelas de Robert Ludlum. Gilroy se ha hecho cargo de la dirección manteniendo al equipo técnico que hizo las películas anteriores. Y el resultado es digno pero peor que las entregas precedentes. A la película le cuesta mucho arrancar, llegando a lograr que el espectador se remueva en la butaca y se pregunte: “¿dónde está mi Bourne?”. Hay unos tremendos problemas de ritmo y el metraje es excesivo. Los populares Jeremy Renner (En tierra hostil) y Rachel Weisz están bien, tienen una fotogenia poderosa; pero sus personajes resultan pobres si los comparas con los carismáticos de Matt Damon, Franka Potente, Julia Stiles y Joan Allen. Y el malo no da la talla: un fallo grave cuando se ha elegido a un actor con tanto aplomo como Edward Norton. Alberto Fijo.

Amor bajo el espino blanco Shan zha shu zhi lian

Director: Zhang Yimou. Guion: Yin Lichuan, Gu Xiaobai, Ah Mei. Intérpretes: Zhou Dongyu, Shawn Dou, Xi Meijuan, Li Xuejian, Cheng Taishen. 114 min. Jóvenes-adultos. (S)

Hay pocos directores chinos a los que no es preciso presentar. Uno de ellos es Zhang Yimou. Los no aficionados al cine le conocen como coreógrafo de la gala de los juegos olímpicos de Pekín 2008. Los cinéfilos más jóvenes han disfrutado las coloristas Hero y La casa de las dagas voladoras. Los espectadores maduros recordarán que, antes de que Yimou tirara de presupuesto millonario para filmar explosivas danzas de artes marciales, rodó algunas pequeñas –por la inversión económica– obras maestras y tuvo que sortear la censura por unos cuantos títulos muy críticos con el régimen comunista chino. Amor bajo el espino blanco está mucho más cerca de su cine anterior –el pequeño y crítico– que del más reciente. La cinta cuenta una sencillísima historia de amor entre una adolescente ingenua, hija de unos activistas contrarios al régimen maoísta, y un atractivo joven militar. Los dos ten-

drán que enfrentarse a los obstáculos que amenazan con convertir su apasionado romance en una historia de amor imposible. Como en Ni uno menos o El camino a casa, el valor de la cinta se encuentra en el desarrollo de los personajes y en el


tono de ensoñación y leyenda que resucitan al Yimou poeta (el que rueda con sutileza, y tomándose todo el tiempo del mundo, la escena en la que el joven toma por primera vez de la mano a la chica). La diferencia, quizás porque el realizador chino parte aquí de una novela que adapta y no de un argu-

mento suyo, es que la historia es nimia, el conflicto y el planteamiento crítico –que en el arranque prometía ser más crudo– se diluyen en anécdota y la película está rodada con una cierta frialdad. Con todo, es una cinta más que aceptable. Ana Sánchez de la Nieta.

Brave (Indomable) Brave

Directores: Brenda Chapman, Mark Andrews, Steve Purcell. Guion: Brenda Chapman e Irene Mecchi. Animación. 100 min. Todos.

Tierras Altas de Escocia, siglo X. La pelirroja Mérida es una adolescente rebelde e impetuosa, hija del rudo rey Fergus y de la refinada reina Elinor, y hermana de tres traviesos trillizos. Su madre quiere hacer de Mérida una princesa respetable y discreta. Pero a la chica le encanta pelear, disparar flechas y

cabalgar. La tensión entre madre e hija se dispara cuando Mérida boicotea la ceremonia de elección de su futuro esposo, un ancestral concurso en el que participan los primogénitos de la nobleza. El desafío de Mérida se completa cuando pide a una adivina un hechizo para que su madre cambie de actitud. La bruja le concede el deseo, que se convierte en una maldición y desata el caos en todo el reino. Este nuevo largometraje de Pixar desmiente los comentarios de algunos sobre la supuesta crisis creativa del estudio. Ciertamente, resulta un poco abrupta la transición de la comedia disparatada en la primera parte al intenso drama en la segunda. Pero funcionan muy bien tanto los gags cómicos como los pasajes melodramáticos, que incluyen espléndidas secuencias de acción y se enriquecen con reflexiones sobre la familia, la educación, el ansia de libertad. Todo ello se desarrolla con un ágil ritmo narrativo y con la mejor animación realizada hasta la fecha. Los fondos deparan un espectáculo visual magnífico, reforzado por los brillantes efectos del 3D estereoscópico. Pixar da también el do de pecho en la animación de personajes –son memorables los gestos y el pelo de Mérida– y el tratamiento de las texturas en vestidos, armamento, pieles… El resultado no es tan redondo como las obras maestras de Pixar, pero entusiasmará a los aficionados a la animación y al gran público. Jerónimo José Martín.

Shanghái Director: Mikael Håfström. Guión: Hossein Amini. Intérpretes: John Cusack, Gong Li, Chow Yun Fat, Ken Watanabe, Franka Potente. 105 min. Jóvenes. (S)

El guionista iraní de 46 años Hossein Amini se ha convertido en un escritor cinematográfico cotizado después de firmar dos películas recientes, bien recibidas por el público y la crítica: Drive, un duro western moderno, libre versión de Raíces profundas, y Blancanieves y la leyenda del cazador, una lectura ingeniosa del popular cuento, de la que ya se prepara una secuela. Shanghái es anterior a ambas: producida por los hermanos Weinstein, se estrenó en China en 2010. Antes de que los japoneses entren en guerra con Estados Unidos con el ataque a la base naval de Pearl Harbor (diciem-

bre de 1941), Shanghái es un hervidero de espías e intrigas, en las que desempeña un importante papel la poderosa mafia local. En la película hay sustancia, conflictos, personajes, fuerza e interés. El reparto es excelente y la puesta en escena tiene sabor, con una cuidada fotografía y un vestuario notable. Llegado este momento, hay que referirse al director, el sueco Mikael Håfström (1408, El rito), que parece no entender bien el material que maneja. El montaje, con una voz en off –parece más un recurso a la desesperada que una opción libre–, es desafortunado, y hay problemas de continuidad, de fluidez en el relato. Falta desarrollo en los personajes protagonistas y sobran subtramas. Con todo, una película apreciable. Alberto Fijo.


aceprensa 29 agosto 2012

Hara-kiri, muerte de un samurái Ichimei

Director: Takashi Miike. Guion: Kikumi Yamashishi. Intérpretes: Ebizô Ichikawa, Kôji Yakusho, Eita, Hikari Mitsushima, Naoto Takenaka. 126 min. Jóvenes. (V)

Hara-kiri, ambientada en el Japón del siglo XVII, cuenta la historia de Hanshiro, un samurái empobrecido, que llega a la residencia del poderoso clan Li y pide permiso para poner fin a su vida de un modo honorable, mediante el harakiri, en su patio. Antes de permitírselo, el señor le cuenta la triste historia de Motome, un joven que poco antes también llamó a su puerta con la misma petición; como sospechaban que podía ser un truco para hacer chantaje emocional, que no sería más que una forma de mendicidad, le obligaron a inmolarse. Hara-kiri es la mejor obra de Takashi Miike (13 asesinos), que sorprende por alejarse de su violento registro habitual. El tema es muy del gusto japonés. Ya hace cincuenta años, Kobayashi rodó Seppuku, que contaba una historia semejante: el samurái en tiempos de paz, el sentido del honor, la familia, la venganza. En Hara-kiri, todos esos elementos se conjuntan en una trágica historia narrada según el canon griego, con unidad de acción y tiempo, iniciando el relato por la mitad, recordando cómo empezó todo, dejando que el hado fuerce el inevitable desenlace, con dominio absoluto de lo verbal, y del flashback, que se adapta al punto de vista de cada narrador. Destacaría tres detalles. En primer lugar, el frío y descarnado realismo: hay emociones, el honor es sagrado; pero todo

es incómodo, no hay momentos placenteros. Segundo, siempre es invierno en esta historia; al final el guerrero dirá que lleva toda la vida esperando la primavera, la mejora de su condición, que nunca llega. Finalmente, el desequilibrio: las diversas partes de la narración tienen pesos muy distintos, y ello, a pesar de la calidad de la realización, pasa factura. Un relato bello y conmovedor, magníficamente filmado e interpretado, que invita al espectador a cuestionarse el buen sentido del código samurái seguido a rajatabla, a la vez que le provoca una pequeña catarsis. Fernando Gil-Delgado.

Las aventuras de Tadeo Jones Director: Enrique Gato. Guión: Jordi Gasull, Verónica Fernández, Ignacio del Moral, Neil Landau. Animación. 85 min. Todos.

El español Enrique Gato ganó dos Goyas al mejor corto de animación con sendos trabajos de 2006 y 2008 sobre un albañil que sueña con ser un gran arqueólogo. Ahora debuta en el largo con una película atractiva, amena, con buenas dosis de acción, diseñada para gustar a todos los públicos, especialmente a los niños. Gato y sus guionistas se esfuerzan en contar una historia (la búsqueda de una ciudad perdida en Perú) y no se limita a acumular situaciones más o menos vistosas y divertidas sin especial hilazón, cosa que ocurre en muchas cintas animadas recientes, como las secuelas Ice Age 4 y Madagascar 3. Hay en la película una factura cuidada, con un buen uso del color, bonitos fondos y espectaculares secuencias de acción. Los personajes tienen gracia, aunque algunos no muestran especial carisma. El resultado final es ameno y divertido, sin imitar a los americanos, sino procurando ser es-

pañol, sin avergonzarse de nuestro sentido del humor, sin incurrir en la parodia, que era lo fácil y lo cómodo. Alberto Fijo.


aceprensa 29 agosto 2012

¡Piratas!

The Pirates! Band of Misfits Directores: Jeff Newitt, Peter Lord. Guion: Gideon Defoe. Animación. 88 min. Todos.

les gusta hacer películas que puedan ser vistas por todo tipo de público y complacer a adultos, jóvenes y niños. Alberto Fijo.

La productora británica Aardman –aliada con Sony– sigue deleitándonos con películas encantadoras. Los creadores de Chicken Run, Wallace & Gromit y Arthur Christmas vuelven a sus muñecos de plastilina y construyen una divertida historia sobre un pirata torpe que quiere ganar el concurso al filibustero del año. El guion tiene mucho ingenio y la animación es espectacular, con una puesta en escena exuberante y llena de gags visuales. Los doblajes originales (la historia va de piratas ingleses en la época de la Reina Victoria, con una divertida participación de Charles Darwin) son muy graciosos, con Hugh Grant y Martin Freeman a la cabeza. La película, como todas las de Aardman, tiene un humor irónico, muy británico. Y eso no tiene por qué ser un defecto. Los niños no son tontos, y está claro que, como a otros grandes de la animación, a Peter Lord y sus colaboradores

The Deep Blue Sea Director y guionista: Terence Davies. Intérpretes: Rachel Weisz, Tom Hiddleston, Simon Russell Beale, Ann Mitchell, Harry Hadden-Paton. 98 min. Adultos. (X)

Londres, hacia 1950. Hester es una joven insatisfecha de su matrimonio con William, un venerable juez de más edad dominado por su madre. La vida conyugal le parece insulsa y cree encontrar el amor en Freddie, piloto en la pasada guerra. Voces distantes (1988) y El largo día se acaba (1992) labraron el prestigio del británico Davies: títulos anclados en la nostalgia de la infancia y de fotografía bellísima, con guiones originales propios. Aquí adapta una obra del dramaturgo Terence Rattigan, que ha inspirado otras películas afortunadas: Mesas separadas, La versión Browning y El caso Winslow. Davies sabe montar bien el entramado dramático de la historia. Entendemos las razones y frustraciones de Hester,

su deseo de algo más; nos conmueven los esfuerzos de William por recuperar a su esposa; y hay algo de estremecedor en el suspicaz y frívolo Freddie, que no puede evitar ser como es. Siguiendo a Rattigan, se indaga en las dificultades del amor, palabra tan manoseada. En cierto momento, Hester, cuya vida vacía y desgarrada le invita al suicidio, recibe una breve clase de amor verdadero, real, palpable, cuando la casera le explica que “amor es cambiar las sábanas a alguien que se ha orinado” en alusión a su esposo ya senil. La fotografía quemada de Florian Hoffmeister va en la línea de los títulos tempranos de Davies, jugando con el claroscuro. Se nos regalan hermosos planos secuencia, un preciosismo a veces poco justificado argumentalmente, también en las escenas de sexo. Gran reparto, destaca Simon Russell Beale como el esposo traicionado, un personaje no dado al lucimiento. José María Aresté. ❐

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✵ En

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