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D I R E CT O R I O DIRECTOR

Ricardo Ham

ham412@hotmail.com DISEÑO

Sergio Santiago Madariaga maquinahamlet@gmail.com FUNDADORES

Ricardo Ham Samuel González Víctor García EN ESTE NÚMERO COLABORAN ARTÍCULOS

Karina Falcón Elizabeth Montes Fernando Castillo Leticia Olvera Víctor García Torres Ricardo Ham Mario Ledesma FOTOGRAFÍA

Juan Rulfo (Pág. 5) Ricardo Ham, (Pág. 7)

Editorial

Inicia una nueva etapa en la vida política de nuestro país y el panorama es incierto, el verde olivo pareciera apoderarse del ambiente y la cultura se queda rezagada y aminorada por recortes y directivos con más experiencia mercadológica que creativa.

PORTADA

Juan Rulfo CONTRAPORTADA

Francraneo IMPRESOR

Abraham Ríos

Zaragoza 223, int 11 Col. Guerrero México, DF CONTACTO

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5685 0693 Este impreso es distribuido en las principales librerías, museos, teatros, cafés y otros espacios culturales de la República Mexicana y otros países, como Argentina, España, Inglaterra y EU. Solicite tarifas y precios especiales de publicidad.

L U M B R E R A Segunda época, Año 2, No. 7

La alineación de los grandes medios de comunicación y las amenazas para “portarse bien” a medios disidentes, llaman nuevamente a que el ciudadano común se detenga un instante y revalore su propia libertad de elección y de expresión. Son tiempos en que los medios públicos, independientes y emergentes; adopten un compromiso social y continúen sus esfuerzos por resaltar una visión diferente de las cosas, una visión que, la mayoría de las veces, pareciera ser incluso la más cercana a la realidad; una perspectiva que, afortunadamente, se aleja del periodismo mercantil y encuentra en la necesidad de expresarse su única recompensa, su único descanso del bombardeo superficial de los medios de comunicación alineados al poder. Es momento en que los creadores y promotores culturales redoblen su esfuerzo y mantengan presente su voz libre y crítica, pues cada uno de ellos, se convierte en un espacio de resistencia ante la aplanadora mediática que necesitan los dudosamente elegidos para legitimizarse.

Hombre de Maíz

IN/E/EQUI: VOCO Le llamo porque en verdad cuando lo hago no responde nadie. La palabra mía ostenta nada. Ésta que también es la palabra de varios. En ella la forma es nadie. Es espuma sólo. Mar. Variopinta de pulpos y oyameles azules, es decir, estos también sin color. Auguro un viento marino que hable de eso que la forma no puede. Que no puedo yo. Que nadie puede. Auguro el mar.

EL MAR En la rasa caída de la ola. Pulso de energía/ Impulso/ Una remontada en la otra. Andanza en lo alto y llanura; perpetuando La marcha en inercia. La pulsación que Escarpa; anhelo de ola fugitiva. Vibrada Reiterativa Dilatada En la nulidad de la arena se reafirma orilla.

MARRYMAID Has de surgir del mar como Estadio fugitivo, todavía Sempiterno. Vientre espumeante Que me adentra hacia Figalia, tu morada, tu seno. Orlas escarlatas concluyen Tu efigie hacia el reino celestial, que no es más mi reino...

Órgano editorial de Proyectos Culturales Sombra de Cloto Publicación de distribución gratuita. Se permite la reproducción de materiales siempre y cuando se cite la fuente. Los artículos firmados son responsabilidad única del autor y no reflejan el punto de vista de Sombra de Cloto o Lumbrera. Todas las imágenes han sido publicadas con fines exclusivamente informativos. Esta revista cuenta con el apoyo otorgado por la Convocatoria “Edmundo Valadés” de Apoyo a la Edición de Revistas Independientes 2005 del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes © Lumbrera, 2006 Todos los derechos reservados

DAR VUELTA A LA HOJA: Medro simbiótica hacia el paliativo que irrigas en el olvido de mi vientre. Ojo que no porta al fenicio muerto por agua. Me decantas marina; terrea. A la llegada poseo ambigua un bálsamo de inciensos o sobre el oratorio o/pléyade de ecos o/ Hespéride o/ diamantes o/introceso: la memoria. Sucumbo en aquel/ este tiempo -Ablución de espasmos que hilvano en mi sosiegoDoy hoja a la vuelta. Karina Falcón http://entrelunasylunas.blogspot.com

Elizabeth Montes

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ontra qué se atenta cuando se llega al desabasto del maíz y se oficializa el incremento al precio de la tortilla?, uno de los productos base en la alimentación de millones de mexicanos? Pues nada más y nada menos que contra la identidad, autenticidad, el valor cultural, la soberanía alimentaria y al bolsillo de los mexicanos, de esos mexicanos que hacemos del consumo del maíz una práctica ancestral, milenaria. Si revisamos la historia veremos la íntima y estrecha relación que se ha forjado entre los mexicanos y este grano pilar de su alimentación. Una relación recíproca que propició la sobrevivencia de ambos elementos a lo largo de su historia. Una relación en la que se consolidó la domesticación y diversificación del maíz. Una relación donde el grano se convirtió para los mexicanos en parte fundamental de su historia, identidad, desarrollo económico y alimenticio, no de balde esta relación logró que el pueblo de México sea conocido como el pueblo de Maíz. De hecho, a muchos de nosotros la literatura nos develó la cosmovisión de nuestro origen, un origen vinculado al maíz; incluso nos enorgulleció la idea de ser una estirpe proveniente de este valioso grano. En el Popol Vuh, uno de los textos más importantes de la literatura indígena de América, se narra el surgimiento del pueblo de Maíz, un pueblo que debe su existencia al maíz, grano que en la actualidad cuenta con más de 64 razas distintas. En la leyenda del Popol Vuh, cuentan los Abuelos que los dioses de la creación: Tepeu, Gucumatz y Hurakán decidieron crear a los seres que habitarían la tierra, entonces algunos animales les trajeron la noticia de que las mazorcas de maíz amarillo, morado y blanco estaban crecidas y maduras. Fueron estos mismos animales –el Gato, la Zorra, el Loro, la Cotorra y el Cuervo-, quienes descubrieron el agua que sería introducida en las carnes de los nuevos seres. Fue así como los dioses empezaron su trabajo y moldearon con las masas blanca y amarilla la carne del tronco, los brazos y las piernas de los nuevos seres que morarían la tierra; y a los que una vez formados se les ordenó pensar, sentir, hablar, caminar y palpar lo que existía a su alrededor para entender la realidad que los rodeaba. Pero el maíz no sólo ha estado presente en la historia de la civilización mesoamericana y también tuvo su aparición en la historia de la Conquista de México. Y es que este grano fue parte de los presentes que Moctezuma envió a Hernán Cortés cuando aún creía que era Quetzalcoatl, ese Dios al que esperaban y como tal habían de tratar. De acuerdo con el libro la Visión de los Vencidos antología de Miguel León Portilla, con esta acción los españoles que buscaban la conquista de nueva tierras tuvieron el primer acercamiento con el maíz, el cual conocieron cuando probaron las tortillas blancas, un alimento que se les ofrecía en calidad de Dioses, pues es como se les consideraba. La historia del maíz se ha ido forjando con la misma historia de los mexicanos, especialmente con su gastronomía, donde el grano se ha convertido en el ingrediente principal de una larga lista de platillos y bebidas, algunas conocidas y reconocidas en muchos lugares y otras propias y exclusivas de una región. ¿Quién no ha abierto boca ante unos tamales calientitos?, o sus primos el zacahuil o las corundas, ante tacos, quesadillas (qué tal las de Huitlacoche), tlayudas, pozole, chilaquiles, enfrijoladas, enchiladas, sopes, tlacoyos o huaraches... O mejor aún, ¿quién no se ha refrescado con el pozol o el tascalate? (bebidas frescas comunes en el sureste mexicano), o quizá alguien ha disfrutado de un chileatole o ha atenuado el frío con un atole o champurrado...

La influencia del maíz va más allá de su aportación a la gastronomía mexicana, más allá de su participación en la historia, ha llegado a las letras donde mediante rimas se ha relacionado con temas tan profundos como la vida y la muerte, quien no recuerda el vinculo maíz-muerte que los textos de educación básica nos dan a conocer, en los que la muerte deja de ser temible para volverse cómica, graciosa: Estaba la muerte un día sentada en un arenal comiendo tortilla fría pa’ ver si podía engordar. El maíz y la tortilla entonces pasaron de la tierra a la cocina y de la cocina a las letras, al papel en el que a través de las palabras nos permite encontrarnos, conocernos y reconocernos con eso que somos: Pueblo de Maíz. Porque así como el arroz es a China y el vino es a Francia, el maíz es a México y acabar o poner en riesgo una práctica milenaria como lo es el uso del maíz como alimento, por atender sólo intereses económicos en aras de ganancias para especuladores, es atentar contra la identidad de un pueblo, es atropellar un patrimonio ancestral, es transgredir un valor cultural y también es ofender al más del cincuenta por ciento de los mexicanos que diariamente hacen del maíz y de la tortilla una de sus principales fuentes de alimentación. En primer lugar porque es parte de la dieta cotidiana de los mexicanos y en segundo termino, más ligado con la economía, porque la tortilla es uno de los productos que está (hasta hace unos años) más al alcance de los salarios del país. Por estas razones que se evidenciaron con la especulación del abasto y precio del maíz que resulta indispensable repensar el país y el proyecto de nación que necesita México y para ello es vital reconocernos como realmente somos, pero ante todo ver lo que tenemos para seguir adelante. No se debe olvidar que entre todas esas cosas que tenemos y que parecen ignoradas están el patrimonio cultural, histórico y natural de los mexicanos, un patrimonio heredado por la civilización mesoamericana, la misma que dio origen a la agricultura, no sólo del maíz sino del frijol, la calabaza, el chile y el aguacate. La misma civilización que hizo de la agricultura su principal base económica y al mismo tiempo asentó las bases de la colectividad. Una colectividad que ahora presenta fenómenos sociales como la migración del campo a la ciudad, o del campo al campo, es decir del campo mexicano al campo de naciones como Canadá o Estados Unidos, donde la tradición del cultivo a través de manos de mexicanos sirve para hacer productivos otras tierras, porque la propia queda en el abandono. Es pues el momento, de revisar la historia relacionada con una civilización, con un grano, es el momento de reconocer una historia negada, basada en el campo y el maíz que lamentablemente ha sido opacada por el modelo neoliberal y por la visión occidental. zaliema@hotmail.com


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Sin improvisar Fernando Castillo

Uno de los principales propósitos de Revista lumbrera es crear un diálogo entre nuestros colaboradores y nuestros lectores, hoy cumplimos nuevamente este fin al publicar el siguiente texto de Fernando Castillo, réplica al artículo: La culpa de Cartier Breson, de Isadora Mora, publicado en Lumbrera 7

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efinitivamente en esta gran profesión lo interesante es aportar algo al mundo de la fotografía, independientemente de la importancia que tiene como manera de expresión. Pocos lo han logrado, pero creo que la meta como fotógrafo debe ser esa, aportar. Ahora, para mí es muy penoso escuchar o leer a fotógrafos “profesionales” declarando que salen a las calles a hacer fotografía, tratando de copiar imágenes de viejos fotógrafos de la talla de Cartier-Bresson o peor aún, acusándolo, diciendo que gracias a él pertenecen al mundo de los fotógrafos desempleados. Obviamente si fueran buenos fotógrafos, con ganas de superarse, con creatividad y talento, no tendrían que copiar imágenes de otros fotógrafos. Solo una cosa me queda clara, que tomar esa actitud es la manera más absurda y mediocre que he visto en mi carrera como fotógrafo. Podría escribir una gigantesca lista de fotógrafos que han aportado con su trabajo y sus imágenes significativos iconos a la fotografía mexicana; por ejemplo todos aquellos colegas que participan en cada Bienal de Fotografía y que con su imágenes nos llevan por el camino del ingenio y la creatividad; o que me dicen del certamen anual Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez efectuado en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) o también de la Expofotoperiodismo, donde participan cerca de 200 fotógrafos de toda la república y de agencias internacionales. Y así podría seguir enumerando una lista de concursos y certámenes donde los colegas fotógrafos participan, proponiendo con sus trabajos imágenes interesantes e innovadoras, sedientos de expresarse y hambrientos de aportar algo a la fotografía. Aquellos grandes maestros fotógrafos que registraron gran parte de la historia de este país como Nacho López, Manuel Álvarez Bravo, Juan Rulfo, Los Hermanos Mayo, Mariana Yampolsky, Graciela Iturbide. Sinceramente no creo que su trabajo se haya basado en copias de otros. Todos ellos son lo que son y están donde están por esa gran aportación que con sus grandiosas imágenes y su particular manera de expresión dieron a la fotografía. Y no nada más a la fotografía mexicana, su trabajo ha sido una gran contribución a la historia de la fotografía mundialmente hablando. Estas imágenes ahora nos alimentan, pero como una simple manera de disfrute y admiración solamente. Ellos tuvieron su época y les doy las gracias por haber pertenecido a ella y el haber estado ahí. Ahora estamos en nuestro momento y nos toca a nosotros dar ese ejemplo de conocimiento, creatividad y talento para crear e innovar, y de esta manera seguir nutriendo a esta gran profesión que es la fotografía. Si copiamos... ¿dónde queda esa manera individual de pensar, de imaginar, de crear?, ¿dónde queda esa esencia, ese toque de sensibilidad que como individuos poseemos, esa manera tan particular que tenemos de expresarnos? y finalmente, ¿dónde encontraremos la ética profesional? De algo si puedo estar seguro, no todo esta hecho y aún podemos proponer.

Buscar el silencio en la nostalgia Leticia Olvera

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uan sigue los caminos de la nostalgia a través de sus imágenes. Persigue las sombras, alarga su vista con ellas y se entrega a una de sus pasiones: la fotografía. Este es un hombre que pacientemente se deja envolver; esperar es tal vez la mayor virtud de los que hacen imágenes fotográficas. Y al igual que la poesía, sus imágenes tienen muchos sentidos, por eso no tiene apellido: fotografía... ¿naturalista? ¿documental? ¿costumbrista? No sabe que hacer con los vacíos, por eso los llena de luz. Dentro de su otra pasión, la literatura, se dice que su principal inspiración estaba en la desolación, la violencia y la destrucción a través de paisajes, conventos, ruinas arqueológicas; entre arcos y pirámides, frente a puertas entre abiertas y ases de luz que se derraman de los árboles. Juan tiene más de veinte años de muerto, pero pasear por sus imágenes es como pasear junto a él, tomada de su brazo para conocer el viejo México, tan actual a fuerza de ver las ruinas de una nación que en el imaginario se mira gloriosa, alimentando el amor por el nacionalismo y la búsqueda de raíces. Caminos hechos por el ferrocarril, rostros indígenas llenos de dignidad. La muerte y la vida enmascarada. La fe desmoronada. Olas calladas y nubes contemplativas de lo que pasa acá abajo, en la tierra. Troncos abandonados por los desastres. Los mesquites erguidos y los ídolos caídos.

Estos son los mundos fotografiados por Juan, quien llevó por todos lados estos paisajes, una cámara de formato medio y una manera de esperar parecida a la contemplación. Detener el tiempo y encontrar el silencio necesario para escuchar Los Murmullos, nombre original una de las novelas más representativas de la literatura mexicana. Juan acompañó su soledad con su cámara, caminando insaciablemente hasta encontrar más soledad y así comunicarse con la luz y sus posibilidades. Estas imágenes son las huellas de una nostalgia que se llena vagando entre la tierra, el agua, el fuego y el aire; se retroalimentan y se conjugan para existir, como lo demuestran estas fotografías. Una caja de zapatos resguardó este material de la violencia del tiempo; más de seis mil fotografías que exhiben el íntimo mundo poético de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Vizcaíno (1917-1986), a quién muchos conocemos como Juan Rulfo. cdiloa@yahoo.com.mx


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Judas

Víctor García Torres

EL COMIENZO

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or qué no se nombra como Judas a los individuos que venden imágenes religiosas de Jesús crucificado? ¿A caso éstos, con la venta de la imagen católica, no obtienen unas monedas a cambio del redentor de pecados del catolicismo, como lo hizo Judas, según los testimonios bíblicos de algunos apóstoles? Desde la óptica de una continuidad histórica, los vendedores, hombres o mujeres por igual, que fuera de los centros religiosos, o inclusive en el interior de los mismos, ofrecen la imagen de Jesús crucificado, repiten el mismo acto de Judas, pues éste vendió a su maestro por unas monedas. En el caso de la actualidad, los vendedores cambian una imagen por unas monedas. La gran diferencia estriba en que el acto de las personas actuales no es condenado ni maldecido, a diferencia de lo que tenga que ver con Judas Iscariote. Este último punto es la motivación principal de las presentes líneas, pues observo una carga negativa, dirigida y focalizada en la traición, en lo desprendido o alusivo a Judas Iscariote. MI VECINO “EL JUDAS”

Para otro momento dejaré las expresiones colectivas respecto al carácter negativo de Judas Iscariote y al castigo que ha sido merecedor como traidor. Baste por el momento recordar los “Judas” fabricados por artesanos del papel en nuestro país, acción importada de España, los cuales son incinerados durante el Sábado Santo (en el colectivo a este día se le denominaba de “Gloria”, pero no era tal pues Jesús estaba muerto), por cierto, hecho ya casi no visto en la Ciudad de México y el Área Metropolitana. 2 El evangelio de Judas, Edición Especial, Septiembre de 2006, México. 3 Véanse los artículos de la revista citada con anterioridad. 4 Hay quienes piensan incluso que la imagen negativa de los judíos en la historia se originó en ese acto de Iscariote, pues él también era judío y entregó a su maestro judío a las autoridades judías. 5 Es, por supuesto, necesario precisar que aparte de Iscariote, existe en la religión y entre el pueblo católico el reconocimiento de una figura opuesta al traidor. San Judas Tadeo es el contrario de Judas Iscariote, no sólo por la santificación del primero, si no también por el parentesco que el primero de ellos tuvo con Jesús (eran primos); desde mi perspectiva, lo más importante es el papel de redentor de los necesitados y desamparados que en la actualidad tiene San Judas en total oposición a Iscariote. 1

“El Judas” era un vecino que en mi infancia participaba en las representaciones de la “Pasión o Calvario de Cristo” durante la Semana Santa. Lo recuerdo delgado y muy alto, pues la túnica que usaba durante esos días dejaba entre ver sus pantalones un poco acampanados y de un tono descolorido en la mezclilla. Sus facciones poco perduran en mi memoria, no obstante lo recuerdo con su calvicie prematura, para esas fechas oscilaba entre los treinta y los treinta y cinco años, su piel morena clara y una nariz prominente llena de diminutos agujeros, tal como si fuese la cáscara de una naranja grande y madura. Su animosidad sobresalía de entre los participantes en el rito mortuorio, pues mientras la imagen de Cristo, cargando una cruz, era paseada por las calles de la colonia, “El Judas” corría y tocaba su estruendosa matraca. El que tocara su matraca me desconcentraba del rito y no encontraba relación de sus acciones con los días de guardar que mi familia intentaba inculcarme. Del nombre de mi vecino ni me acuerdo, pues incluso en los juegos cotidianos no era identificado por su nombre de pila, si no con el que cargó por cruz toda su vida: Judas. Lo mismo para mí que para mis vecinos, no había en él otro nombre más que su sobrenombre. Éste se debió a su actuación en la escenificación, pero no tanto por ella, si no por el rol que jugaba en la misma: el ser que vendió a Cristo por unas monedas con el beso traicionero que le dio, como dice José Feliciano sobre la fémina que lo engañó. De mis recuerdos está ausente algún acto alusivo a la traición o algún aspecto negativo en su vida personal. Sin embargo, sobre él se construyó una idea que aterraba durante los juegos. En su conjunto, los niños nos reuníamos entorno a él y gritábamos su apodo, como si con el lapidáramos su ser en el entorno vecinal. A mi vecino, el nombre le quedó tatuado, para ese entonces y ahora, como una carga malvada. UNA VISIÓN DEL NOMBRE Con el nombre de “Judas” se identifica a una serie de personas que “aplican” la justicia en los Ministerios Públicos como Agentes de la Policía Judicial y que se han ganado el nombre religioso por diversas razones. “El Judas” policiaco, según algunas opiniones escuchadas en la calle, es aquel individuo capaz de vender a un ser querido en su parentela por unas monedas al recibir una subvención por apresar a alguna persona; es decir, logra que el inocente aparezca como culpable en un proceso judicial. Con lo anterior, “El Judas” de la procuración de justicia traiciona a un ser cercano como el Judas religioso que traicionó a su maestro con un beso, que lo señaló como el culpable de difundir ideas contrarias a las de la época. Tal vez un agente judicial no llegue a tanto, pero el hecho de convertir a un ratón en elefante lo conduce a presentarse en el colectivo social como una persona con cierta imagen negativa y capaz de la mayor traición en la vida. De allí el nombre. Por otro lado, el hecho de que los encargados de impartir justicia inicien con el nombre de “judicial”, originó con altas posibilidades de certeza, que entre el común de la gente se haya identificado, a manera de reducción en el idioma coloquial, el nombre de “Judas” Iscariote por “Juda” o “Judicial”. Más allá de que las personas responsables de hacer cumplir la ley en nuestros días porten arma, anden en carros sin placas y denoten en cualquier acto la prepotencia y el poder que les acompaña, el nombre histórico-religioso con el que han sido identificados, insinúa la acción

misma emprendida por el apóstol de Cristo: un carácter negativo. Judas Iscariote ha sido denostado por la sociedad católica a lo largo de los siglos como el traidor. Esa idea tan negativa sobre el mote de “Judas” en la actualidad, sólo revela una insistencia histórica, y religiosa, en el papel de verdugo que Judas ha tenido en la Biblia y en los elementos de la memoria colectiva que lo identifican como el más grande traidor de la historia.1 Es probable que esta idea jamás se desvanezca del colectivo social, a pesar de que unos documentos antiguos atestigüen un papel diferente en el apóstol cruel de Cristo. ¿LA NUEVA VERDAD? Según lo referido por unos documentos encontrados en Egipto hacia 1978, llamados en conjunto Códice Tchacos, apareció entre ellos un escrito identificado con el nombre de “Evangelio de Judas”, el cual desdibujaría el papel de traicionero que Judas ha tenido en la historia religiosa y popular. Es importante señalar que el documento ha sido señalado como gnóstico, es decir, una vertiente religiosa en particular la cual sostiene como certeza el conocimiento sobre el verdadero Dios y sobre nosotros mismo, el autoconocimiento. National Geographic en Español2 ha publicado recientemente una edición en la cual transcribe el documento encontrado en Egipto y refiere a una de sus partes: el evangelio de Judas, en el cual éste no es más que uno de los engranajes de la historia religiosa, hecha por el propio Jesús. En una de sus partes, el documento relata que Judas Iscariote tuvo una visión de sí mismo lapidado y acosado por los doce apóstoles de Jesús, pero éste le respondió a Iscariote que él había sido elegido como parte de una estirpe superior, pues sería maldecida por una sola razón: perduraría más que las otras y lograría un ascenso a la estirpe santa. En dicho documento se desprende que el propio Jesús encomendó a Judas Iscariote que lo entregara a las autoridades judías: “... superarás a todos ellos (los apóstoles), porque tú sacrificarás el cuerpo en el que vivo.” (p. 32), dice en el texto Jesús al décimo tercer apóstol. Desde esta perspectiva, Judas ingresaría a la historia religiosa no como el traidor, si no como el ser que cumplió las indicaciones de su maestro, pues ¿qué es la religión católica sin la muerte y resurrección de Jesús? Sin embargo, la historia religiosa adquiría otra perspectiva y en verdad la estirpe de Judas Iscariote se transformaría en maldita hasta la actualidad. En la Biblia3 los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan, relatan los actos de traición y las motivaciones que condujeron a Judas a delatar a su maestro: porque el diablo lo tentó, por unas monedas o codicia. En dichos evangelios Judas fue el más grande traidor y condenable de los seres humanos. 4 Ante la figura negativa de Judas en la historia religiosa y mundial, la pregunta es si los documentos, en el caso de que sean aceptados como verdaderos, puedan redimir y cambiar el papel que dicho personaje ha tenido a lo largo de los años. Es poco probable que eso ocurra. Así como en el caso de mi vecino “El Judas”, quien fue identificado más por su papel en la representación de la “Pasión” y el cual borró por completo su nombre de pila de entre los vecinos. Para el caso de los judiciales o “Judas”, o bien por mera coincidencia o por certera puntería coloquial, el nombre con el que han sido identificados carga una cruz negativa y de traición como responsables de la impartición de justicia. Hacia el apóstol Iscariote existe de manera generalizada una idea negativa o de traición sobre la palabra Judas.5 En otras palabras, la estirpe que sería maldecida, pero la única en ser consagrada a la santidad, según el Evangelio de Judas, se ha vuelto una idea generalizada entre los religiosos y entre quienes no lo son y visualizan en la figura de Judas un sino negativo como la traición. Está más anclada en la mente de las personas, religiosas o no, la tan drástica negatividad de un ser, que no basta una verdad revelada (de ser cierto lo asentado en el Códice Tchacos) para despojar a un personaje de su legado histórico-religioso. vitrolito20@yahoo.com

La Congelada de Uva Ricardo Ham

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asan los años y la práctica del performance en México se vuelve una constante, los espacios culturales buscan el más mínimo pretexto para presentar en sus car teleras cualquier evento al que puedan acompañar con un performance, con ello, los performanceros se han multiplicado al igual que sus acciones, sin embargo, existe un nombre o ar tista del ar te acción que durante más de una década ha sido capaz de llenar por sí misma cualquier lugar en que se presente y generar con su sola presencia un morbo agigantado. Rocío Boliver, mejor conocida como. “La Congelada de Uva”, es, sin duda alguna, la principal culpable de que cientos de curiosos llenen los espacios dedicados al performance, sus presentaciones se consideran todo un acontecimiento tanto por temática como por intensidad. Las acciones y textos de Rocío Boliver pueden ser considerados como pornográficos, extremos, duros, perversos y grotescos, pero dentro de los mismos podemos encontrar una constante sátira a la moralista y falocrática sociedad mexicana, una burla que en ocasiones se ha extendido a los mismos críticos del performance que se empeñan en teorizar en extremo cada una de las presentaciones de la autodidacta Congelada de Uva. Por sí misma, Rocío Boliver puede resultar un performance ambulante, difícil olvidar su breve experiencia en TV Azteca conduciendo un programa de sátira política, o su efímera presencia en Ventaneando cuando sin avisar mostró las nalgas al cuar teto de pseudo periodistas ahí presentes. Son múltiples las acciones que La Congelada ha conver tido en verdaderos clásicos: títulos como rewind y puerca peluda, son presentaciones que han quedado atrás en el tiempo pero que muchos darían lo que fuera para volver a presenciarlos, pues en ellos se encuentra a la mujer sumisa que reprime su sexualidad, la santurrona arrepentida por conocer el orgasmo, las que ocultan su miedo tras la máscara liberal, y la doble moral que predomina en sectores derechistas de nuestra sociedad. Cuando el desnudarse, orinarse en el escenario y hacer cigarros gigantes de mota parecían marcar los límites de las acciones de Rocío Boliver, llegó el venturoso encuentro con otro grupo de artistas de la música y el performance, la unión entre La Congelada de Uva y el Colectivo Binaria (Ogo y Encefálisis) resultó por si sola un revulsivo para el ar te acción hecho por mexicanos, las atmósferas creadas electrónicamente por Binaria, alrededor de lo inmoral y obsceno de Rocio Boliver, dio como resultado uno de los proyectos más arriesgados de el underground en México, proyecto que afortunadamente no se ha diluido en lo efímero del performance debido a la web y los CD ́s que edita de manera independiente Binaria. (cabe destacar que el histórico performance rewind, puede verse en el CD Binaria 13). El trabajo de La congelada de Uva puede ser en ocasiones bastante “bipolar”, no todo es per verso en su que hacer ar tístico; pese a que no en pocas ocasiones ha sido “crucificada” por impúdica, es imposible recordar aquel performance en que repar tió flores y pidió al público del Museo de la Ciudad de México la ayudara a llegar a su destino cargándola y pasándola delicadamente por las manos de los ahí presentes; mismo recinto donde días atrás arribó conver tida en un plato humano de sushi en el que los presentes pasaban a degustar de un sui géneris platillo oriental servido y aderezado en el ano de La Congelada de Uva. sombradecloto@yahoo.com.mx

PROYECTOS CULTURALES

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L UMBRER a A Ñ O 11 N Ú M E R O 8

El puente Iba caminando a prisa, solo se veía la espesura de la noche, recorriendo hoja por hoja, solo se escuchaba su crujido, inhalaba y exhalaba con dificultad, ya había perdido el tiempo del recorrido, solo se alcanzaba a ver la luna entre los árboles y su luz que se filtraba en el camino polvoroso lleno de tezontle y hojarasca, quería parar pero no podía, sabía que tenía y debía llegar, solo escuchaba el latir de mi corazón, ya me encontraba cerca, eso lo sabía, a lo lejos alcancé a ver el puente del pequeño río que con el tiempo iba esfumándose debido a la sequía, sentía la nariz y orejas heladas, tanto por correr y por el frío que hacía en esa época, cuando me di cuenta estaba por cruzar el puente que se veía lleno de la densa niebla, de pronto escuche unos pasos y notaba una figura que se alcanzaba a observar del otro lado del puente, cuando emprendí a cruzar, empecé a sentir más frío y de mi boca salía más vaho, sentía que me estaba petrificando pero no dejaba de caminar, justo cuando vi a la persona cargando un bulto apoyado desde su cabeza y espalda, con jorongo, pantalones de paño blanco, caminando cada vez más cerca de mí, el terror sacudía más mi mente estaba más temeroso a cada instante que lo veía aproximarse, pensando que me podría quitar mi tesoro, me orillé un poco para que pasara, pero cuál fue mi sorpresa, que ese hombre de ojos oscuros y piel morena atravesaba mi cuerpo. Mario Ledesma mar_07@yahoo.com

TRES POEMAS KARINA FALCÓN | HOMBRE DE MAÍZ ELIZABETH MONTES | SIN IMPROVISAR FERNANDO CASTILLO | BUSCAR EL SILENCIO EN LA NOSTALGIA LETICIA OLVERA | JUDAS VÍCTOR GARCÍA TORRES | LA CONGELADA DE UVA R I C A R D O H A M | EL PUENTE M A R I O L E D E S M A

PRIMAVERA

2007

Revista Lumbrera 8  

Órgano Oficial Proyectos Culturales Sombra de Cloto Beca FONCA 2006

Revista Lumbrera 8  

Órgano Oficial Proyectos Culturales Sombra de Cloto Beca FONCA 2006

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