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D I R E CT O R I O DIRECTOR

Ricardo Ham

ham412@hotmail.com COORDINACIÓN DEL ESPECIAL

Edna Campos Tenorio

Editorial

Dirección General del Festival Macabro edna@macabro.com.mx DISEÑO Y CORRECCIÓN

Sergio Santiago Madariaga maquinahamlet@gmail.com FUNDADORES

Ricardo Ham Samuel González Víctor García EN ESTE NÚMERO COLABORAN ARTÍCULOS

José Luis Ortega Torres Mauricio Matamoros Arturo Rojas Edna Campos Tenorio Carolina Moro

La promoción cultural representa un camino difícil de transitar en nuestro país, las dificultades que imponen las instituciones oficiales al burocratizar apoyos y la falta de credibilidad en propuestas estéticas emergentes por parte de los patrocinios privados, sumado a un público que no siempre responde a las expectativas de los promotores, convierten cualquier iniciativa de organización cultural en un esfuerzo digno de ser aplaudido. Ante las complicaciones mencionadas, la solidaridad entre proyectos culturales se vuelve fundamental, promotores, artistas y periodistas encuentran en el trabajo conjunto la fórmula ideal para el buen término de cualquier proyecto innovador dentro del campo de la cultura.

FOTOGRAFÍA

Fotogramas cortesía de: Hane S. Gayarmö (El Asesino de “La Esmeralda”, Págs. 2-3, 7) Sergio Solares (Aire, tomadas de www.airethemovie.com, Págs. 5, 7) Acervo Festival Macabro (Pág. 7) ILUSTRACIÓN

Francráneo (Portada, texturas) francraneo@yahoo.com.mx

En esta ocasión, Proyectos Culturales Sombra de Cloto se une al trabajo del Festival Macabro de Cine y Video para presentar de manera conjunta el primero de las ediciones temáticas de la revista Lumbrera, un número especial dedicado al trabajo de artistas en diversas ramas cuyo común denominador sea el mostrar, o estilizar, diferentes formas de entender el horror.

Macabro: The Final Resistance José Luis Ortega Torres

Damos la bienvenida a esta nueva etapa de nuestro órgano editorial y celebramos que sea compartiendo el camino con un joven, pero sólido, proyecto como lo es el Festival Macabro.

Ulises Fierro (Pág. 7) chubychuy@yahoo.com.mx PORTADA

Sandra Becerril (Fotografía) Sergio Santiago Madariaga (Manipulación digital) CONTRAPORTADA

Rubria Morán (Modelo) Lissete Ávila Orozco (Ilustración) IMPRESOR

Abraham Ríos Israel Campos

Zaragoza 223, int 11 Col. Guerrero México, DF CONTACTO

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5355 7744 Cel. 044 55 1045 9652 Este impreso es distribuido en las principales librerías, museos, teatros, cafés y otros espacios culturales de la República Mexicana y otros países, como Argentina, España y EU. Solicite tarifas y precios especiales de publicidad.

L U M B R E R A Segunda época, Número Especial Festival Macabro de Cine y Video 2005 Órgano editorial de Proyectos Culturales Sombra de Cloto Publicación de distribución gratuita. Se permite la reproducción de materiales siempre y cuando se cite la fuente. Los artículos firmados son responsabilidad única del autor y no reflejan el punto de vista de Sombra de Cloto o Lumbrera. Todas las imágenes han sido publicadas con fines exclusivamente informativos. © Lumbrera, 2005 Todos los derechos reservados

En estas páginas se muestran algunos de los fotogramas del documental El asesino de “La Esmeralda”: Los misteriosos sucesos que rodeaban al único sospechoso de los atroces asesinatos que tuvieron lugar en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” durante el mes de abril del 2003, se revelan en éste documental que por primera vez se exhibe al público. El asesino de “La Esmeralda” se proyectará dentro del Festival Macabro en su cuarta edición, contará con la presencia de Hane S. Gayarmö, artista y videoasta alemana radicada en el DF y quien durante su primera visita a México en septiembre del 2002, expuso en “La Esmeralda”, donde se relacionó con otros estudiantes de artes, entre ellos Eduardo Sánchez M. con quien estableció una extraña amistad. En octubre del 2003 regresó a México para continuar con sus estudios en la ENPEG, donde se enteró de que Eduardo había desaparecido. La omnipresente tensión y los rumores en la comunidad universitaria acerca de la inexplicable muerte de tres personas dentro de las instalaciones del colegio, la llevaron a investigar y desarrollar este documental sobre el supuesto responsable de tales crímenes: Su amigo Eduardo. E.A.E. 2005

La Real Academia Española (o la Real Academia de la Lengua Española, como era su nombre antiguo) define el adjetivo “macabro” de la siguiente forma: “Que participa de la fealdad de la muerte y de la repulsión que ésta suele causar”. La RAE admite una segunda entrada para esta palabrita: “Dicho de una persona aficionada a cosas macabras”. Es evidente que ambas definiciones se quedan muy por debajo de las expectativas que uno espera cuando acude en busca de su ayuda para definir el concepto “macabro”. Proveniente del francés macabre, la palabra encuentra un primer significado en La danse macabre, la representación más conocida de la muerte hacia fines de la Edad Media, popularizada por la representación gráfica realizada por Holbein allá de 1491 y que somboliza el fin único y común de todos los hombres, sin importar si se trataba de reyes o vulgata, de Papas o sacerdotes de villorios, de grandes señores o canallas –tal y como se escribió en los romaces latinos del siglo XVI, la mayoría de autores anónimos, al igual que las pinturas que adornaron abadías, iglesias y cementerios–. Sin embargo, ¿qué es lo macabro? Sobre todo y, más específicamente, qué significa a la luz del siglo XXI, cuando el miedo a la muerte se ha convertido primero en un culto y después en mitote. Ser macabro está de moda: Darketos, punketos, santeros y demás clanes se aferran ahora a lo “oscuro” porque es cool. En fin, cada quien sabe qué onda con su vida. En términos cinematográficos, las aguas corren por el mismo cauce. Fresones irredentos admiradores de Spielberg quienes, ante la primera película de fantasmas orientales de largo cabello, creen haber descubierto Babilonia. Snobs culteranos que desechan a priori el cine de corte fantástico –llámese sci-fi, terror, gore, Bollywood, etc.– y hacen puñetas con “la nueva de Woody”, aunque él y muchos realizadores vivan solmente del nombre y las viejas glorias del pasado. Grandes, indudablemente, pero cada vez más lejanas. Total que, quienes desde la más tierna infancia fuimos curtidos por una u otra razón dentro del cine de género, nos encontrábamos a la deriva en un país donde los nuevos multicinemas estandarizaron mediocremente el gusto fílmico de un público acrítico. Un lugar donde los espacios alternativos y culturales lo han dejado de ser; donde los Blockbuster se comieron a los pequeños videoclubes independientes donde de vez en vez se conseguían algunas joyitas psicotrónicas; donde las distribuidoras desconocedoras del vasto mercado del cine fantástico se conforman con mal exhibir chabacanadas como Cabin Fever, Boogeyman o House of Wax, nomás porque aparecen güeras desabridas de moda como Paris Hilton. Un país que, lamentablemente, encuentra la mejor oferta en la piratería. Digo lamentablemente no por afán moralista (como la estúpida campaña de “la pirateria se ve mal, pero tú como papá te ves peor”), ni económico y mucho menos, falsamente publicitario (como el buen Gustavo García, quien al servicio de Cinépolis afirma que la piratería “te echa a perder tus aparatos”). Un país donde la oferta de DVD originales es excecrable al grado de lo pasmoso: ediciones en fullscreen donde las funciones especiales son “selección de escenas” y “menú interactivo”, un país donde las transnacionales como Mix-up venden a precios de insulto sencillos DVD región 1 –ni siquiera ediciones especiales–, cuando por Amazon se consiguen por no más de 15 ó 20 dólares. Entonces pensemos, dadas esas condiciones, si no es un mérito que una persona crea, sienta y viva lo macabro cinematográfico al grado de romperse el alma para realizar un festival de cine en un país donde la gente va, en promedio, dos veces al mes a una sala multiplex y casi nunca a salas de exhibición alternas. El panorama es lúgubre, podríamos decir que, paradójicamente, es macabro. Como todo, el Macabro Festival de Horror en Cine y Video, surge de la conjunción de diversos factores, de los cuales podemos resaltar dos: Primero, está la falta de oferta en México de material de cine de terror alejado del mainstream, es decir, un cine underground surgido de necesidades personales y que dificilmente responde a los estándares de distribución comercial no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero; Y segundo, la imperiosa necesidad de un foro donde se experimentara de forma lúdica y grupal –léase social– el fenómeno del cine de terror, más allá de cineclubes o maratones semiclandestinos. Así, Edna Campos tuvo la brillante idea de crear el Festival Macabro y, aunque parezca fácil, no es cosa que se arme de un día para otro, ni tampoco significa que cualquier espontáneo pueda hacerlo. Años de trabajo en la promoción cultural cinematográfica

del cine under por medio de microcinemas y exhibiciones en universidades, bibliotecas públicas, cineclubes y centros culturales, aunado a la creación de Glamm Films al lado de su socio Arturo Castelán –logrando poner en marcha un proyecto tan arriesgado como lo es el Festival Mix y, por si fuera poco, establecerlo en México como referencia obligada cuando se habla de festivales de cine alternativo–, le dieron la experiencia necesaria para que, ya en solitario, se encargara de crear y dar vida al concepto de lo que hoy conocemos como Macabro. Octubre 2002 fue el mes seleccionado, el cine Francia (allá en Polanco) la sede elegida y, aun cuando la difusión no fue la adecuada, la respuesta superó las expectativas, logrando algo –me atrevo a decir– sin precedentes para un proyecto totalmente alternativo y alejado por completo de los apoyos institucionales, de grandes patrocinios y los reflectores mediáticos: Continuidad y, sobre todo, se dio un pasó importante llamando la atención de las dos instituciones culturales de mayor apego a la difusión cinematográfica: Cineteca Nacional y Filmoteca de la UNAM Así, pudimos contar en el 2003 con una segunda edición mucho más elaborada y con un calendario que abarcó esas dos insitituciones, lo que sirvió para afianzarse en un terreno virgen que daba mucho por explorar y en el que se ha ido creciendo paulatinamente, al grado de proyectar peliculas que verdaderamente seguirían inéditas en nuestro país de nos ser por el Macabro Fest. Estamos de acuerdo que Macabro no es FantAsia ni Sitges pero ¿por qué no soñar con que pueda llegar a serlo? Mexico y los mexicanos tenemos el resentimiento como asta y la envidia como bandera, buscando siempre poner el pie a la gente que busca por todos los medios darse a conocer a sí misma o a un proyecto. Aún se tiene la agria frase de “yo lo hubiera hecho mejor” en la frente, pero de ahí no pasa. Edna Campos fue un paso más allá y un onanismo de las meninges (chaqueta mental, pues) se convirtió en una realidad. A unos días de dar comienzo por cuarto año consecutivo al Macabro Fest podemos hacer una pequeña retrospectiva de sus logros: traer de Canadá a Lee Demarbre, director de la cult-movie Jesucristo cazador de vampiros, con ésta y el resto de su obra. Un homenaje a Juan López Moctezuma, bastión del cine esotérico mexicano de los años setenta junto con Jodorowsky y Corkidi pero que, a diferencia de ellos, escogió el cine de terror como su trinchera personal –Alucarda, La Mansión de la Locura o Mary Mary, Bloody Mary, entre otras–, un ciclo del nuevo cine independiente de terror argentino... En fin, siendo honesto, no son pocos estos logros y, como pago a ese esfuerzo, Macabro se ha convertido en una palabra mucho más específica de lo que pensábamos al inicio de este texto. Quizás la RAE nunca de cuenta de nuestro autóctono festival de horror en cine y video como sinónimo del adjetivo. Mucho menos se espera que los despistados visitantes fresas/snob salgan conversos. De lo que sí estamos seguros es que el Festival Macabro continúa creciendo, haciéndose de un nombre propio y reconocible, pero, sobre todo, que continúa ganando el reconocimiento de los fans amantes del cine de género, esos que conformamos una especie de final resistance. No dudemos, entonces, que de seguir por ese camino de consolidación, terminará por convertirse en algo grande, en algo fuerte, en algo macabrón. joseluis@revistacinefagia.com


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Sangre Eterna y Run, Run Bunny

La satánica trinidad del cine mexicano Mauricio Matamoros

En México continúan sucediendo cosas que se van de nuestro entendimiento. Digamos, simplemente, que en el país seguimos protagonizando un momento de crisis. Y ya no hablemos simplemente de buscar soluciones, sino de que los intentos de evasión y crítica ya no son tan efectivas como en otras épocas. Lo anterior viene al caso por el tema de este texto: El cine fantástico en México, el cual, a pesar de que su punto de proliferación se da durante los años sesenta y setenta, su origen responde a una desaceleración presupuestal en la industria. Si en EU, durante los años cuarenta el auge del cine de horror de la Universal Pictures respondió a un momento de riqueza formal y experimentación de géneros, así como la ciencia ficción y el cine de explotación de los años cincuenta y sesenta fue resultante de la era atómica de la postguerra; el cine de géneros en México, por su parte, respondió a la ‘oportunidad’ que a finales de los años cincuenta se dio con la muerte de la llamada Época de Oro, a manos de la llegada de la televisión y la pérdida de mercados latinoamericanos. Con el aumento de la producción fílmica estadounidense, la cinematografía mexicana, como muchas otras, se desplomó ante la pérdida económica provocando que, de producciones solventes, pasara a la maquilación de cine serie B ofreciendo, de esa forma, el caldo de cultivo necesario para el desarrollo del lado dionisiaco de los cineastas. El cine fantástico mexicano, en su mayoría, es resultante de la influencia ejercida por sobresalientes ejemplos de otras cinematografías y la sensibilidad folklórica de cada cineasta. Si bien, existen ejemplos tempranos y decorosos del fantástico mexicano, como El fantasma del convento (Fernando de Fuentes, 1934) y Dos monjes (Juan Bustillo Oro, 1934), el posterior desarrollo y apogeo del fantástico nacional se da a partir de los años cincuenta en una suerte de Torre de Babel que produce el conjunto más sui generis que pueda concebirse. Es ya sabido, por todos, el mosaico fílmico creado durante aquellos años: Luchadores, vampiros, brujas, apariciones, lloronas, cíclopes, robots, y demás entes producto del apareamiento surrealista entre la sensibilidad nacional y las influencias mediáticas. El resultado kitsch de dicho encuentro, para muchos especialistas y público en general, no merece relevancia alguna. La discusión al respecto es amplia y digamos, simplemente, que aunque las raíces de este cine parecen no llegar a la actualidad, en su momento forjaron una identidad. Lo cierto es que, fuera de la filmografía de Santo y las varias producciones de Abel Salazar dentro del género, sin olvidar, desde luego, la prolífica filmografía de la dinastía Cardona (pero esa es harina de otro costal), el cine fantástico mexicano se vio privado de una representatividad de autores. En ese raquítico escenario, sin embargo, sobresalen los nombres de tres autores cuyas inquietudes definen parte importante del fantástico nacional y complementan un amplio espectro del mismo. En 1959, en los Estudios América, se filmó durante agosto una interesante serie compuesta por cuatro películas –a su vez, divididas en tres episodios cada una– protagonizadas por Germán Robles, como el mago vampiro Nostradamus. Robles, tras su éxito como el conde de Lavud en El vampiro, y su secuela El ataúd del vampiro (Ambas realizadas por Fernando Méndez en 1957), se transformó en un chupasangre de importación que logró, incluso, aparecer en una famosa portada de la mítica publicación estadounidense Famous Monsters of Filmland, de Forrest J. Ackerman. La maldición de Nostradamus, Nostradamus y el destructor de monstruos, Nostradamus el genio de las tinieblas y El testamento del vampiro, conforman esta tetralogía definida por un sobresaliente pastiche cuyos elementos temáticos le pasan lista a los mitos requeridos (Drácula, Fu Man Chu, etc) para realizar un serial más que efectivo. La dirección de Fernando Curiel le imprime al filme la fuerza necesaria para construir correctamente la inverosímil historia y, de igual forma, logra sacar partido de los precarios elementos de producción. No obstante, la historia misma escrita por Alfredo Ruanova y Carlos Enrique Taboada, brinda la diferencia. Ruanova posteriormente produjo algunos otros interesantes guiones dentro del género –como la saga de Neutrón, o La endemoniada (1968)–. Pero, sin duda, sería con Taboada (1929-1997) que por primera vez podemos marcar la aparición de un autor del fantástico en México. Delineada por cerca de veinte guiones dentro de las latitudes de lo sobrenatural –como Orlak, el infierno de Frankenstein (R. Baledón, 1960), La duquesa diabólica (A. Martínez, 1963), Santo en Anónimo Mortal (A. Monti, 1970)–, la obra de Taboada, sin embargo, sobresale por las películas que él mismo escribió y dirigió. En 1967, Taboada realizó su cuarto largometraje –antes dirigió El juicio de Arcadio (1964), La recta final (1964) y A la sombra del sol (1965)–, el cual se tradujo en un verdadero hallazgo dentro de la cinematografía nacional: Hasta el viento tiene miedo (1967). Y se dice de esta forma porque no sólo se trata de una efectiva cinta de suspenso y terror, sino que sería la primera de cuatro filmes –seis, si contamos los thrillers Vagabundo en la lluvia (1968) y ¿Quién mató al abuelo? (1971)– caracterizados por historias bien construidas y atmósferas peculiarmente logradas. En resumen, la marca del primer artesano del género. En esta historia situada en un internado de señoritas –con algunos elementos que una década más tarde explotaría, también, Dario Argento en Suspiria (1977)–, el viento que parece no conocer el silencio y la presencia de un fantasma vengativo son suficientes para crear un discurso visual y, en base a éste, una historia. Hasta el viento tiene miedo, aparte de tratarse de un título delicioso, encuentra implícito las inquietudes del realizador: sugerir la realidad a partir de lo intangible, de lo abstracto, y de esa forma crear un terror bien fundamentado en lo desconocido. Y de la misma forma sucede con los títulos restantes El libro de piedra (1968), Más negro que la noche (1974) y Veneno para las hadas (1984), ejercicios en los que los rostros, los silencios, las sombras y la música componen un universo autoral que continúa siendo efectivo. La experiencia televisiva previa, sin duda, está presente en la obra de Taboada, pues el buen desarrollo de los mecanismos dramáticos –básicos en la integración del serial televisivo– para lograr la identificación del público con sus personajes están manejados de manera sobresaliente por el autor, para desarrollar las historias de “ultratumba” que siempre apasionaron al director. En sentido casi opuesto al cine de este realizador, con un sentido más trasgresor y sin dejar nada a la imaginación, el ecléctico y multifacético Juan López Moctezuma

Arturo Rojas (1929-1995) –actor, productor, locutor, conductor, guionista, director de teatro y cine–, en el marco del movimiento Pánico instaurado en México por Alejandro Jodorowsky, comienza la realización de un cine al margen del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (por aquellos años, bajo la dirección de Rogelio A. González, se giró una listado de veintidós realizadores non gratos entre los que se encontraban el propio Moctezuma, Paul Leduc, Rafael Corkidi y Rubén Gámez). Aunque mínima –compuesta tan sólo por seis filmes, cinco de ellos dentro del género más uno inconcluso–, la filmografía de Moctezuma se adentró en terrenos insospechados dentro del cine de horror nacional. Moctezuma, con la experiencia como director de teatro y asistente de Seki Sano, la locura artística compartida con Jodorowsky –aparte de coincidir en proyectos teatrales, fue productor de Fando y Lis y El Topo–, y un conjunto de inquietudes artísticas que lo mantenían activo en diversas disciplinas, creó un cine referencial que, a pesar de las carencias formales que pueda tener –y que han provocado su crucificación por parte de la crítica– ha generado un universo visual. Tal vez no fue azaroso que La mansión de la locura (1972) se trate de su primer largometraje (en los sesenta Moctezuma inició una fallida productora de cortometrajes, tal vez uno de los primeros proyectos de esta índole). Basada en El sistema de Doctor Alquitrán y del Profesor Pluma, de Edgar Allan Poe, la película eminentemente se trata de un homenaje al delirio visual propio, sólo para espectadores sin prejuicios visuales. Con todo, el filme encontró adeptos en diversos festivales alrededor del mundo en los cuales le fueron entregados varios premios. La locura manifiesta en este filme –que a la postre lo acompañaría hasta los últimos días de su día– demarcaría la forma de su siguiente obra, la cual, en sus siguientes dos títulos: Mary, Mary, Bloody Mary (1974) y Alucarda (1975), evolucionaría en el ejemplo del primer cine netamente gore nacional –sin olvidar Satánico Pandemonium (1975), de Gilberto Martínez Solares. Posteriormente, Moctezuma dirigió Matar a un extraño (To Kill a Stranger, 1982), un vehículo de lucimiento para Angélica María (con actuaciones de Donald Pleasence y Dean Stockwell, y producido por ¡Raúl Vale!) que no pasa de un suspenso efectista, y las comedias Welcome María (1986) y Se equivocó la cigüeña (1992). Moctezuma, no obstante, ha alcanzado notoriedad en la historia del cine nacional (sin hablar de su invaluable trabajo para promover la cultura durante varios años) con sus tres primeros filmes, denostados por la crítica y parte de la razón de su exilio durante los años ochenta. A su regresó a México, tras 13 años de permanecer en EU, realizó El alimento del miedo (1993), trabajo que permanece inconcluso. Mientras esta producción batallaba por una forma de encontrar la luz, La invención de Cronos (1992) apareció. Realizada por el debutante Guillermo del Toro (1964), autor que nació y creció pensando en cine, como ha sucedido con los grandes cineastas jóvenes contemporáneos, y cuyo aprendizaje empírico lo emparenta con Taboada y Moctezuma. Lo afortunado del caso de del Toro, como se marca líneas arriba, es que pertenece a una generación delineada por la tecnología y los mass media, permitiéndole el acceso a todo lo que su preocupación cinematográfica le dictó e, incluso, al aprendizaje de la técnica y el lenguaje cinematográfico directamente de los grandes maestros a través de su arte, vía videocasete y la televisión. El cine de del Toro por tanto, ante su sobresaliente ejecución, conforma la obra más representativa del cine fantástico en México e, incluso, una básica en el cine mundial con tan sólo cinco producciones hasta el momento: La invención de Cronos (1992) –ganadora del Premio de la Semana de la Crítica de Cannes–, Mimic (1995), El espinazo del diablo (2001), Blade II (2002) y Hellboy (2004), cintas en las que puede notarse el amplio conocimiento de los mecanismos del género por parte de del Toro. Este realizador tapatío ha mencionado a Taboada y Moctezuma (junto a Fernando Méndez) como los autores más sobresalientes del género en México, y de ellos ha sabido absorber la sutileza y crudeza, respectiva en cada autor, proyectándolas en un discurso personal cuya característica esencial parece ser la revelación de la humanidad que habita dentro del monstruo. Taboada y Moctezuma supieron implicar el horror de su ficción en el contexto de la cultura nacional. Su esfuerzo fue consciente y alejado del pretexto para hacer dinero fácil trascendiendo, así, espacio y tiempo. No extraña, entonces, que la obra de estos autores pueda rastrearse dentro del imaginario de del Toro, un autor que, finalmente, parece darle carta de residencia al cine fantástico en México. thenewflesh3000@yahoo.com.mx *Una versión concentrada de este texto se publicó en el número 441 de La Jornada Semanal, del 17 de agosto del 2003.

¿Año nuevo, horror nuevo? No, no se trata de otro “corto” al circulante u otra devaluación. Es el Festival Macabro que en su tercera edición nos trajo, una vez más, lo mejor y más bizarro que la cinematografía (y el video) alrededor del mundo tienen para ofrecer en este género. Para muestra, un par de botones: Sangre eterna y Run, Run Bunny. En Santiago de Chile un grupo de estudiantes darkies (“M”, “Elizabeth” y “Martín”) dedica buena parte de sus noches al juego de rol de vampiros llamado Sangre Eterna. Una mala decisión de Elizabeth obliga al grupo a conseguir un nuevo jugador, “M”, el orquestador del juego, conoce a la persona indicada, una chica con quien comparte una clase en la universidad. La chica acepta, y se convierte en “Carmilla”. Esa misma noche, tras una exitosa partida de presentación con el nuevo miembro del equipo, deciden salir a celebrar a una extraña casa, ahí “M” se topa con un sujeto (o un vampiro) al que está seguro vio cometer un asesinato. Poco después, hace su aparición el anfitrión de la fiesta, un hombre llamado Dahmer. “M” presiente que algo está mal pero se niega comunicar a sus compañeros sus preocupaciones. A la mañana siguiente “M” despierta al lado de Carmilla y se entera que Elizabeth se quedó con Dahmer en su casa. A partir de ese momento, las sospechas de “M” crecen cada día más. Con la ayuda de un profesor universitario, el joven buscará salvar las almas de sus amigos de las garras del vampiro que ha llegado al vecindario. ¿Será una coincidencia que la llegada de Dahmer y Carmilla ocurra a unos días de un eclipse lunar total que cubrirá la ciudad? Sangre Eterna (2002) del director Jorge Olguín es una producción chilena bien realizada que logra un interesante efecto en su audiencia: justo cuando uno piensa que tiene descifrada la trama de la cinta, la historia toma un giro ligeramente diferente que abre nuevas posibilidades para el espectador así como para los personajes de la película (casi como un verdadero juego de rol). El director logra mantener a sus personajes dentro de un límite entre lo real y lo ficticio en un mundo fantástico creado a base una bien lograda iluminación y efectos especiales que no le envidian nada a los realizados en Hollywood (bueno, quizá sólo algo para esconder un cable suelto por ahí) mientras se desenvuelve en los barrios más terrenales de Santiago de Chile. Olguín, también coguionista de esta historia, se da tiempo para rendir homenaje a películas clásicas de la cinematografía mundial (y del cine de vampiros) como Nosferatu (vean esos colmillos frontales) y a producciones ya consideradas de culto dentro del género del horror (La hora del espanto, Entrevista con el vampiro, Sonámbulos, Eso) para crear una producción desprovista de pretensiones, alejándose del cine latinoamericano de historias trágicamente dramáticas o que buscan, infructuosamente, el significado último de la vida. Sangre Eterna es una muestra más de que el arte se encuentra en los detalles, por lo que no es necesario contar con presupuestos de cientos de millones de dólares para darle vida a una historia sencilla pero consistente apuntalada con un guión coherente, una dirección atinada, actuaciones moderadas y efectos especiales que sólo requirieron ser utilizados en el momento y proporción adecuados para crear la atmósfera de una cinta clásica del género. A fin de cuentas, para qué arreglarlo si no está descompuesto, ¿no les parece? En Run, Run, Bunny todo comienza con tres diferentes personajes que tienen algo en común: todos buscan desesperadamente a Bunny: Illmiora, la bizarra madre lesbiana que consuela a su hija ante la partida de Bunny; Arcano, el luchador adorador del Diablo quien sólo encuentra unas esposas ensangrentadas donde antes estuviera Bunny; y Fritz, el líder ario dispuesto a darlo todo (literalmente) con tal de tener a Bunny de regreso. Durante una larga noche, todos ellos buscarán en cada rincón de la ciudad al objeto de su afecto. La única pista que tienen es que un tal Luigi, un pobre diablo que va por la vida sin más pena o gloria que la que le da su entrepierna, y que fue la última persona en estar con Bunny. Antes de que termine la noche, cada uno de ellos deberá pensar detenidamente qué están dispuestos a sacrificar para poder tener a Bunny una vez más a su lado ya que el Diablo en persona está escuchando y lo más probable es que aún tenga algo que opinar en este asunto. Run, Run Bunny (Argentina, 2003) es una descabellada historia de amor que tiene algo para todo mundo: hay algo para los amantes del cine B, para los seguidores del cine de gangsters e incluso para quienes gustan de las cintas de luchadores (durante la pelea de campeonato de Arcano se darán cuenta, una vez más, que una de las más importantes aportaciones de México a la cinematografía mundial es “Santo”). Sin embargo, lo que hará la delicia de todo el público, sin importar cuál sea su preferencia es esa estética warholalmodovariana que llena la pantalla de principio a fin de la proyección, dándole vida a un mundo oscuro y claustrofóbico paradójicamente plagado de colores donde habitan seres que se relacionan en medio de extrañas situaciones, comunicándose con diálogos de los que el mismo Tarantino estaría orgulloso (estoy seguro que más de uno adorará la secuencia final de la cinta a lo Perros de reserva aderezado con un poco de Masacre en Texas). Desde el principio, el director Mad Crampy apoya el desarrollo de la trama con una edición rápida que le brinda a la cinta su ritmo frenético y caótico. Cadencia que en algunos momentos disminuye notablemente (especialmente cuando hacen su aparición un par de sujetos que viven aletargados ante la televisión, como un matrimonio que lleva demasiado tiempo junto) pero pronto nos damos cuenta que se trata solamente de pequeños espacios en que el realizador le permite al auditorio tomar aire antes de volver a sumergirlo en el inframundo donde viven Bunny y sus amantes. Humor, sangre y amor son lo que hacen a Run, Run Bunny una realización latinoamericana que puede catalogarse como un caso de locura transitoria que, junto con Sangre Eterna y otras películas, hizo las delicias de todos los asistentes al Festival Macabro de ese año. Esta locura llega sólo una vez al año y hay que disfrutarla a lo grande, tal como se disfruta el cine. rojas_arturo72@yahoo.com.mx

Arte con llagas Ricardo Ham

La sala es amplia y fría, la piel siente diminutos impactos a consecuencia de inofensivas pompas de jabón, el público refleja en el rostro la mueca de la interrogante; la respuesta es sencilla: el jabón se ha mezclado con agua reciclada de las salas de limpia de la morgue, la burbuja es tan frágil y su estallido tan insignificante como la vida de todos nosotros, sobre todo, de aquellos cuyos restos son olvidados en un apartado rincón... La anterior es la descripción de Vaporización, título de uno de los más recientes trabajos de la sinaloense Teresa Margolles, considerada por muchos, como la artista mexicana más importante de nuestro tiempo. Teresa cuenta que durante su infancia en Culiacán tropezaba constantemente en su camino con animales muertos. Recuerda especialmente el cadáver de un caballo del en que pudo observar un proceso de descomposición, sobre todo la hinchazón. Una tarde cogió una piedra y con inocente crueldad la tiró sobre el vientre del animal que se abrió dejando escapar decenas de polillas. Este fue el momento de arranque para el trabajo conceptual que desarrolla ahora y que la ha llevado a exponer en diferentes lugares del mundo. Teresa Margolles funda junto a Arturo Angulo y Carlos López el grupo SEMEFO en 1990, colectivo que surge a partir de varias reuniones que sostenían sus integrantes en el psiquiátrico de La Floresta, donde músicos, artistas plásticos y performanceros se juntaban para leer expedientes de los internos, y con ellos crear conceptos que plasmarían más tarde en el trabajo interdisciplinario del grupo. Durante su participación en SEMEFO, el trabajo creativo de Margolles se caracterizó especialmente por la utilización y reciclaje de materia orgánica como material artístico, material obtenido de animales muertos a los que SEMEFO utilizaba como elemento central en sus instalaciones y performances en los que provocaban una agresión directa al público; aún se recuerda aquel memorable carrusel realizado con cadáveres de caballos y expuesto en una de las salas del Museo Carrillo Gil. En su faceta como “solista”, una vez desaparecido SEMEFO en 1998, Teresa Margolles continuó su quehacer estético de forma independiente y menos saturada de elementos, ella misma define este cambio como una simplificación de sus piezas que transitan por el camino de la muerte y la violencia como generadora de conceptos artísticos, en este periodo utiliza preferentemente materiales proveniente de cuerpos abandonados en las morgues mexicanas que sufrieron algún tipo de muerte violenta. La etapa más reciente de la artista muestra una clara tendencia minimalista y un mayor compromiso político, mismo que se ve reflejado en trabajos como Lengua, en el que colgó de una pared de Bellas Artes la lengua de un joven punk con el cuerpo totalmente tatuado con el fin de que esa muerte y esa lengua hablaran sobre las miles de muertes anónimas que la gente no quiere ver y simplemente prefiere ignorar. Sería muy fácil caer en el simplismo del uso del morbo y lo grotesco como pieza central del trabajo de Margolles, la propuesta va mucho más allá y nos lleva a la reflexión de la existencia fugaz, la muerte del desconocido, la vida intrascendente y la absorción de la vida por parte de la modernidad. Grasa de cuerpos abandonados y desconocidos, tabiques de cemento combinados con restos de animales muertos en la carretera, agua y armas extraídas de las víctimas, e incluso ella misma posando junto a cadáveres en la serie Autorretratos son sólo parte de los materiales utilizados por Teresa Margolles en su búsqueda constante de un arte que “deje llagas”, que provoque algún tipo de reacción en el espectador, tanto el acostumbrado a visitar galerías, como todo aquel al que pueda llegar en su trabajo de arte público como el realizado en Cuba; indiferencia, asco, reflexión o interés cualquiera que sea la repercusión provocada, ésta será bienvenida por una artista tan determinante como Teresa Margolles. ham412@hotmail.com


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Macabro 2005: El horror como espejo de la violencia Edna Campos Tenorio

“En la pantalla, una apabullantemente bella mujer joven llega a casa. Tiene un hombre prisionero dentro de un saco en el apartamento. A medida que el hombre sale, gruñendo incoherencias, vemos que previamente ella le cortado ambos pies, una oreja, tres dedos y la lengua. Lo alimenta con vómito de ella misma, lo hace comer de una escudilla tirada en el piso como si fuera un animal. Él ya no es más un ser humano. Más tarde en la película, ella desmembra a otro hombre cuya única ofensa fue no amarla lo suficiente [...] Durante cada una de estas escenas brutales, más de una docena de personas corre fuera de la sala, pero a pesar de ello., el programa es prorrogado, con más y más gente viniendo cada noche para ver esta ‘inmirable’ película; una horrorosa meditación sobre el amor romántico”.* Esta descripción visceral e inquietante, narra una de las escenas clave de la película que inaugurará la muestra de esta año: Audition, del director japonés de culto Takashi Miike. A diferencia de años pasados, el festival del 2005 nos llega con una propuesta más inclinada hacia la producción contemporánea de terror, la cual podemos identificar como violenta, sangrienta y orgánica; con elementos tan característicos del horror como el gore, las situaciones extremas, el humor negro; y personajes tan familiares al género como los asesinos seriales, los vampiros y los zombies, reunidos en un clima violento. Cuando pensamos que ya nada podía espantarnos, reaparece la violencia como una de las pesadillas más temidas de la sociedad contemporánea, reflejada en diferentes ámbitos de la vida: VIOLENCIA SEXUAL “Más se llora por la plegarias atendidas que por las no atendidas”, decía Santa Teresa y el hombre que buscó afanosamente a través de audiciones a la mujer perfecta (Audition, Takashi Miike, Japón,1999), pudo comprobar la “pesadilla de la pasión romántica”, como dice Ruth Goldberg. La búsqueda de la pareja ideal es una de nuestras más grandes obsesiones y la causa de muchos de nuestros más grandes errores. VIOLENCIA FAMILIAR Una familia es feliz a pesar de que tres de sus integrantes son idiotas. No hablan, conviven a través de gruñidos y actúan por el instinto que despierta en ellos su hermana, una niña hermosa y alegre consentida de sus padres. Pero el destino de esta familia feliz será el mismo que el de las gallinas que los alimentan. (Un limón verde, Fernando Danieri, Argentina, 2004). En su libro Posmodernidad y Cultura Global, José Joaquín Brünner comenta sobre los miedos contemporáneos que: “Otra fuente de miedo y malestar finiseculares se alimenta de los cambios que experimentan las estructuras que sostienen la vida personal, en particular, la familia y la comunidad”. Y el miedo a la diferencia como les sucede a los hermanos Franny y Zoe, perseguidos por el ejército y señalados por el mundo debido a sus extraños hábitos de alimentación. Ellos no tienen la culpa ni son realmente conscientes de su nuevo estilo de vida, pero eso no importa a los demás. (Acne, Rusty Nails, Canadá, 2004). EL PORTADOR DE LA VIOLENCIA Es ese extraño que llega en forma de fotógrafo de bodas (The last horror movie, Julian Richards, Inglaterra, 2004); o el paciente vengativo que busca a la terapeuta causante de su encierro en un manicomio (The Dark Hours, Paul Foster, Canadá-E.U., 2004); del asaltante de bancos y de la supuesta víctima (Bad Company, Aaron Cartwright, Australia, 2002); el que se encuentra en cada uno de los vecinos de un edificio (Aire, Sergio Solares, México, 2004), y de los hospitalarios hermanos que alojan a cinco jóvenes estancadas en pueblo perdido (Habitaciones para turistas, Adrián García Bogliano, Argentina, 2004). Todos ellos sedientos de sangre, crueles y siempre ubicados en el lugar del “otro”. VIOLENCIA RELIGIOSA Parece que religión y violencia son palabras que no romperán nunca su unión. Cohabitan en quien predica la palabra de Dios con un muñeco semejante a Cristo y golpea a su nieto por no conseguir el suficiente dinero de la calle (Virgen de Medianoche, Ulises Guzmán, México, 1994); pero Dios no nos abandona y posiblemente consigamos la venganza, tal como lo hizo el chamán indígena que se vengó del cardenal inquisidor, a quien puso a bailar por el resto de sus días (Malapata, Ulises Guzmán, México, 1996-2000). El New Age ha significado la liberación del yo y el reencuentro espiritual para mucha gente, para otros no es más que charlatanería; pero para quienes vivieron la redención y el terror en la región india de Poona a principios de los ochenta, la purificación del alma fue mucho más allá de la sangre, la mutilación y la manipulación (Tears of Kali, Andreas Marschall, Alemania, 2004).

VIOLENCIA LIBERADORA Los momentos de gloria, halagos y dinero se han ido para dar paso a las estrellitas de plástico, con juventud, belleza y cero talento, pero el primerísimo actor Pablo Thevenét decide combatirla desde raíz (Rojo Sangre, Christian Molina, España 2004), quien encuentra en la violencia una forma de hacer justicia sobre un medio corrupto y tiene una catarsis merecidísima, aunque para eso tenga que empeñar su alma al diablo. VIOLENCIA CON CARA DE ZOMBI Esos seres apestosos, desagradables, incontrolables y hambrientos, han cambiado un poco. Alejados de los primeros zombi de Romero, ahora se presentan con cara y cuerpo de enfermera sexy de hospital de telenovela (Graveyard Alive: Zombie Nurse in Love, Elize Kephart, E.U., 2004), esta vez el virus del zombi sacó lo mejor de la gente. Y sí, también pueden bailar como Michael Jackson un ritmo parecido a “la macarena” (Otro ladrillo en la pared, Ezzio Avendaño, México), o ser discípulos de la diosa azteca de la muerte (All Day Souls, Jeremy Kazten, E.U., 2004); y habitar los abandonados túneles del metro sevillano (Deadhunter: Sevillian Zombies, Julián Lara, España, 2004). Esta violencia es garantía de hediondez y diversión. VIOLENCIA SOBRENATURAL El demonio lo persiguió durante toda su vida. Los testimonios forman parte del documental sobre la atormentada vida de un estudiante de pintura en una escuela de arte del sur de la Ciudad de México. Sus víctimas: un policía y dos compañeros. Tres muertes horribles, hasta que el demonio le ordenó una víctima más: él. (El asesino de “La Esmeralda”, Häne S. Gayarmö, México, 2005). SOBRE MACABRO Macabro nació como una alternativa a la cartelera comercial y como un espacio de promoción y rescate del horror como forma de expresión artística. A cuatro años de inicio de las exhibiciones, el festival continúa como el espacio de encuentro para el terror independiente y sus seguidores. edna@macabro.com.mx *Goldberg, Ruth. Carreteles de hilo rojo: la pesadilla de la pasión romántica en tres películas clásicas del cine de horror japonés. Para leer completo el interesantísimo artículo de Goldberg, visita: www.miradas.eictv.co.cu. También estará disponible en el sitio de internet de Lumbrera (www.lumbrera.tk).

S E G U N DA PA RT E OCTUBRE, 2005

P R I M E RA PA RT E AGOSTO, 2005 C I N ET E C A NACIONAL Sala 4 Av. México Coyoacán 389 Col. Xoco Tel. 1253 9300 Metro Coyoacán Miércoles 17 7:30 p.m. Coctel de Inauguración AUDITION Jueves 18 5:00 p.m. ENSAYOS DE TERROR 2005 (Cortometrajes) 8:00 p.m. DEADHUNTER: SEVILLIAN ZOMBIES Viernes 19 5:00 p.m. VIRGEN DE MEDIANOCHE (Con la presencia del director Ulises Guzmán) 8:00 p.m. HABITACIONES PARA TURISTAS Sábado 20 5:00 p.m. BIZARRO 2005 (Cortometrajes) 8:00 p.m. ROJO SANGRE Domingo 21 5:00 p.m. THE LAST HORROR MOVIE/LA ULTIMA PELÍCULA DE HORROR 8:00 p.m. NIGHT FANGS/FAUCES DE LA NOCHE Miércoles 24 5:00 p.m. EXPERIMENTOS DE TERROR* (Cortometrajes) 8:00 p.m. AUDITION Jueves 25 5:00 p.m. THE LEGEND OF CRAZY GEORGE/LA LEYENDA DE CRAZY GEORGE 8:00 p.m. Clausura AIRE (Coctel y presencia del director Sergio Solares).

B I B L I OT E C A D E MÉXICO Plaza de la Ciudadela 4 Col. Centro Tel. 9172 4712 Metro Balderas

B I B L I OT E C A D E MÉXICO Plaza de la Ciudadela 4 Col. Centro Tel. 9172 4712 Metro Balderas

SALA JOSÉ R EV U E LT A S Ciudad Universitaria Tel. 5622 9592 Metro Universidad

Lunes 22 4:30 p.m. PANORAMA DE TERROR Y FANTASÍA 2005 (Cortometrajes)

Martes 4 12:00 p.m. ENSAYOS DE TERROR 2005 (Cortometrajes)

Sábado 8 12:00 p.m. HALLOWEIRD 2005 (Cortometrajes)

Lunes 3 4:30 p.m. ZONA DE PELIGRO (Cortometrajes)

3:00 p.m. HALLOWEIRD 2005 (Cortometrajes)

3:00 p.m. ACNE

7:00 p.m. ACNE

5:00 p.m. FESTIVAL DE TERROR: DOCUMENTAL DEL SITGES FILM FESTIVAL 2005

Martes 4 4:30 p.m. NIGHT FANGS/FAUCES DE LA NOCHE

7:30 TEARS OF KALI

7:00 p.m. TEARS OF KALI/LAGRIMAS DE KALI

6:30 p.m. PRESENTACIÓN DEL NÚMERO ESPECIAL DE LUMBRERA (Con la presencia de Sergio Solares, Ricardo Ham y Sergio Santiago Madariaga). 7:00 p.m. AIRE Martes 23 4:30 p.m. BIZARRO 2005 (Cortometrajes) 7:00 p.m. PERSPECTIVAS DE LA CREACION CINEMATOGRÁFICA DE FANTASÍA Y TERROR EN MÉXICO (Mesa redonda) (Entrada libre) Miércoles 24 4:30 p.m. DEADHUNTER: SEVILLIAN ZOMBIES

5:00 p.m. TEARS OF KALI/LÁGRIMAS DE KALI 7:30 p.m. FESTIVAL DE TERROR: DOCUMENTAL DEL SITGES FILM FESTIVAL 2005 Miércoles 5 12:00 p.m. ZONA DE PELIGRO (Cortometrajes)

Domingo 9 12:00 p.m. AIRE 3:00 p.m. HABITACIONES PARA TURISTAS

3:00 p.m THE LEGEND OF CRAZY GEORGE/LA LEYENDA DE CRAZY GEORGE

5:00 p.m. GRAVEYARD ALIVE/ENFERMERA ZOMBIE ENAMORADA

5:00 p.m. DARK HOURS

7:30 p.m. DARK HOURS

Miércoles 5 4:30 p.m. FESTIVAL DE TERROR: DOCUMENTAL DEL SITGES FILM FESTIVAL 2005 7:00 p.m. GRAVEYARD ALIVE/ENFERMERA ZOMBIE ENAMORADA Jueves 6 4:30 p.m. HALLOWEIRD 2005*

7:30 p.m. ACNE

7:00 p.m. HALLOWEIRD 2005*

7:00 p.m. ROJO SANGRE

Jueves 6 12:00 p.m. PANORAMA DE TERROR Y FANTASIA

Jueves 25 4:30 p.m. EXPERIMENTOS DE TERROR* (Cortometrajes)

Viernes 7 4:30 p.m. THE LEGEND OF CRAZY GEORGE/LA LEYENDA DE CRAZY GEORGE

3:00 p.m. EXPERIMENTOS DE TERROR (Cortometrajes)

7:00 p.m. EXPERIMENTOS DE TERROR* (Cortometrajes)

5:00 p.m. NIGHT FANGS/FAUCES DE LA NOCHE

Viernes 26 4:30 p.m. VIRGEN DE MEDIANOCHE

7:30 p.m. GRAVEYARD ALIVE/ENFERMERA ZOMBIE ENAMORADA

7:00 p.m. ALL SOULS DAY/DÍA DE MUERTOS (Presencia del director Jeremy Kazten)

Viernes 7 12:00 p.m. DEADHUNTER: SEVILLIAN ZOMBIES 3:00 p.m. ZONA DE PELIGRO (cortometrajes) 5:00 p.m. VIRGEN DE MEDIANOCHE 7:30 p.m. AIRE

7:00 p.m. HABITACIONES PARA TURISTAS * Presentado por Crash: Arte Audiovisual Alternativo

MÁS INFORMACIÓN Y RESEÑAS COMPLETAS EN WWW.MACABRO.COM.MX PROGRAMACIÓN SUJETA A CAMBIOS DE ÚLTIMA HORA, SIN PREVIO AVISO.


L UMBRER a NÚMERO ESPECIAL

Líquidos Apenas ponga el trasero en el sofá, tocará mis rodillas atrapándolas por unos minutos con sus manos e impidiendo que cruce mis piernas.Tratará de mirarme a los ojos, pero desistirá en menos de un segundo. Entonces irá a mis zapatos, a mi vestido a mis brazos desnudos, al incipiente escote que parece no serlo. Cuando note que sus manos están ya demasiado tiempo sobre mis piernas, las sacará inmediatamente. Pero recapacitará, siempre lo hace. Todo esto lo sé de memoria, aunque aún no suceda. Aunque falten diez minutos para subir las escaleras y tocar su puerta. Palabras estúpidas llenaran el aire. Intentos de diálogos. Bocas secas que aplacaré con el horrible café sobre la mesa. No le pediré azúcar ni usar el baño. Apenas miraré qué ropa lleva puesta o cuán inclinados siguen los cuadros en la pared. Si la alfombra está sucia o si él se acaba de duchar, tampoco me importará. Ya nos conocemos demasiado. Cuando llegue el instante de dejar caer la ropa, lo forzaré a mirarme sólo mis pechos y mi entrepierna. Mis ojos estarán prohibidos. Los besos también. Se autoestimulará los segundos necesarios para extenderse encima mío y de un golpe casi llegar a tocar mi garganta. Se moverá graciosamente, como siempre lo hace. Los minutos variarán según mis movimientos, según qué tan lenta o rápidamente me agite debajo. Nos daremos vuelta y quedaré sobre él. ¿Sexo oral? Quizás él lo haga, no lo sé. Luego de un rato le propondré algo. Lo obligaré en realidad. No podrá hablar, quejarse o pedir que me detenga. El maldito me hará caso con reticencias, pero lograré poner mis manos sobre su cara y hundirlas hasta los huesos. Mis caderas se deslizarán en forma horizontal largo rato hasta que se haga insoportable. Después en una línea vertical hasta casi la desesperación. Los sonidos no estarán en mi boca ni la de él y habrá secuencias de cinco llamadas telefónicas completas. El agua recién hervida en la cocina no chocará contra el fondo de alguna taza ni se mezclará con café y cigarrillos esta vez, sino que dará de lleno en la mitad inferior de su cuerpo. Cuando note que su piel blanca cambia en instantes de color; cuando observe macabramente áreas de su cuerpo recogerse hasta parecer arrugados pedazos de papel que intentan desaparecer; cuando constate que su cuerpo se inmoviliza completamente después de un rato, y cuando el silencio al fin llene su puta boca, comprobaré en forma empírica que no era tan difícil vengarme después de todo. Faltan dos minutos apenas para subir las escaleras y tocar su puerta. ¿Le avisarías que estoy subiendo...? Estoy impaciente por comenzar. Carolina Moro http://carolinamoro.blogspot.com

MACABRO: THE FINAL RESIS T A N C E JOSÉ LUIS ORTEGA | L A S A T Á N I CA TRINIDAD DEL CINE MEXI C A N O MAURICIO MATAMOROS | S A N G R E E T E R N A Y R U N , R U N B U N N Y ARTURO ROJAS | A R T E C O N L L A G A S RICARDO HAM | E L H O R R O R C O M O E S P E J O D E L A V I O L E N C I A EDNA CAMPOS TENORIO | L Í Q U I D O S CAROLINA MORO

Revista Lumbrera 3  

Órgano Oficial Proyectos Culturales Sombra de Cloto Beca FONCA 2006

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