Page 137

124

I

EL PARLAMENTO Y LA DEMOCRACIA EN EL SIGLO VEINTIUNO

Mejorar el proceso legislativo Muchos parlamentos han experimentado diversas maneras de organizar el proceso legislativo, de tal forma que las limitaciones de tiempo no obstaculicen un examen adecuado de los proyectos de ley, y que se dé prioridad al mismo tiempo a las partes de dichos proyectos que sean más importantes o controvertidas. En la Cámara de Diputados de Italia, por ejemplo, se ha adoptado recientemente un sistema de calendario más riguroso para la legislación, habiéndose observado que las enmiendas causan numerosas demoras y que las sesiones son inadmisiblemente largas. El problema se resolvió mediante un calendario de programación de los proyectos de ley, solicitando a los grupos parlamentarios que seleccionen un determinado número de enmiendas que se pondrán a votación, según su extensión. Este mecanismo atiende a diversos requerimientos: por una parte, la necesidad de trabajar con celeridad y de determinar el tiempo de debate, evitando la dispersión en la Asamblea en innumerables votaciones repetitivas y, por otra parte, la necesidad de que la Asamblea se concentre en los aspectos de los proyectos de ley o propuestas de enmienda que considera de mayor importancia. Gracias a esta reforma y también a las reformas del programa, la Cámara de Diputados ha podido abreviar los debates, cuya duración había cobrado carácter excesivo a lo largo de los años, garantizando que el poder legislativo responda más rápidamente a las necesidades de la nación. De la misma manera, la Cámara de los Comunes británica, a propuesta de su comisión de modernización, ha emprendido una programación sistemática de la legislación, con un calendario acordado para las distintas cláusulas de cada proyecto de ley, con miras a establecer mayor certidumbre y no tener que interrumpir abruptamente un debate porque se ha agotado el tiempo. Hay diversas maneras en que una programación adecuada facilita el examen de la legislación. Indica claramente a los legisladores qué partes de un proyecto serán debatidas en qué momento, permitiéndoles concentrarse en aquellas que más les interesan […]. Este grado mayor de certidumbre favorece también a grupos exteriores. Sabiendo, desde el inicio de la etapa de las comisiones, cuándo será debatida tal o cual parte del proyecto de ley, pueden planear la entrega de documentos de información a los miembros de una comisión del parlamento. La programación debería también permitir a la

El Parlamento y la democracia en el siglo XXI. Una guía de buenas prácticas  

Unión Interparlamentaria, 2006.

El Parlamento y la democracia en el siglo XXI. Una guía de buenas prácticas  

Unión Interparlamentaria, 2006.

Advertisement