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I

EL PARLAMENTO Y LA DEMOCRACIA EN EL SIGLO VEINTIUNO

ras más fuertes sirven de más fuerte contrapeso al ejecutivo y estimulan más la construcción de los partidos. «La fuerza de la legislatura nacional puede ser una de las claves, o aun la clave institucional de la democratización», concluye el estudio. «En los regímenes políticos caracterizados por un poder legislativo débil, los demócratas deberían llevar a cabo reformas constitucionales para reforzar la legislatura en tanto prioridad máxima» (Steven Fish, «Stronger Legislatures, Stronger Democracy», Journal of Democracy, 17.1, enero de 2006, pp. 5-20). En el presente capítulo examinaremos qué hace que un parlamento sea fuerte o eficaz en materia de instalaciones y organización, procedimientos de mejora del proceso legislativo, control eficaz del ejecutivo, procedimientos de control presupuestario y financiero. En un capítulo final examinaremos el papel más amplio de fomento de la integración nacional a través de los procesos democráticos.

Instalaciones y organización parlamentaria Todos los datos disponibles, inclusive los citados por los parlamentos en sus comunicaciones a los efectos de este estudio, señalan la gran disparidad de recursos y servicios disponibles para los parlamentos entre países desarrollados y en desarrollo, lo que no es sorprendente, dadas las apremiantes necesidades de desarrollo que pesan sobre los limitados presupuestos de estos países. No obstante, ello es motivo de grave preocupación para los parlamentarios mismos. Un parlamento que dispone, como es generalmente el caso en los países desarrollados, de recursos suficientes, tendrá, entre otros: ■

personal suficientemente calificado para prestar apoyo imparcial a los legisladores en toda la gama de sus actividades;

amplios servicios de biblioteca y de información;

oficinas para uso de los parlamentarios, con sus propios servicios de secretaría y de documentación;

locales y servicios para el o los principales partidos opositores.

En la mayoría de los países en desarrollo estas instalaciones y servicios son insuficientes y fragmentados, a raíz de la escasez de recursos y de personal suficientemente calificado. Aun en un gran país como Sudáfrica, donde los servicios parlamentarios se han desarrollado considerablemente desde 1994 (por ejemplo, el número de personal administrativo de las comisiones pasó de 10 a 169), los parlamentarios estiman que la insuficiencia de disponibilidad y calificación del personal «limita la eficacia» de sus actividades.

El Parlamento y la democracia en el siglo XXI. Una guía de buenas prácticas  

Unión Interparlamentaria, 2006.

El Parlamento y la democracia en el siglo XXI. Una guía de buenas prácticas  

Unión Interparlamentaria, 2006.

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