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El Sanatorio Fantasma de Abades Aquella construcción estaba formada por una entrada amplia, varios salones con el suelo cementado, seguido por una laberíntica consecución de accesos a otras estancias que se internaban en la total oscuridad. Tras la exploración, nos ubicamos en una amplísima habitación, que nos daba la impresión de que debería haber sido un comedor. Siguiendo las indicaciones de Angie, nos situamos en uno de los rincones. Allí, formando de nuevo un coro, monitorizado por cámaras y sensores, nuestra guía intentó establecer un nuevo contacto. Angie comenzó a lanzar al aire diversas interpelaciones, con la esperanza de obtener alguna respuesta en los sensores. Hasta que en un momento dado, dice percibir una presencia. Por el continuo intercambio de impresiones entre ella y las sensitivas de nuestro equipo, les llegaba la imagen de una joven, vestida con ropajes blancos, similares a los de una novicia o una enfermera. A las diferentes preguntas que Angie le trataba de hacer llegar, no parecía querer responder a ninguna. Ni siquiera, cuando se le preguntó si había fallecido en aquel lugar. Sin embargo, segundos después de la pregunta: “¿Trabajabas en este lugar?”, los sensores saltaron de improviso. Tres detectores de alteraciones electromagnéticas de diferente calibre, dos en nuestro poder y uno en manos de Keith, dieron una señal que apenas duró unos segundos ¿Aquello era una respuesta certera? ¿El fantasma de una novicia en una iglesia que nunca se abrió al público? ¿O el de una enfermera, en un sanatorio que jamás llegó a albergar personal sanitario? Es evidente que esto no encaja con la teoría llamada “de impregnación”. Según ella, hechos trágicos, de alto contenido emocional, dejan un rastro, llamémosle etérico, en el lugar en el que acaeció, incluso durante siglos. Dicho rastro puede provocar la reproducción de efectos en el presente, relacionados con dicho evento pasado, como sonidos o incluso la visión del mismo hecho

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por parte del afortunado, o no, que se encuentre en dicho lugar, en el momento justo. También, esa “energía” puede propiciar la consecución de diversos fenómenos de tipo paranormal. Como ejemplo, pudiera resaltar el caso de dos mujeres británicas que, de vacaciones en la población francesa de Puys, cercana a Dieppe, otra importante población portuaria situada frente al Canal de La Mancha, en el que en la madrugada del 5 de agosto de 1951 pudieron presenciar, como si hubieran sintonizado con el pasado, la llamada “Operación Jubilée”. Un trágico intento de desembarco de la flota aliada en Francia durante la ocupación alemana de la Segunda Guerra Mundial, y que tuvo lugar el 19 de agosto de 1942. Las mujeres pudieron escuchar desde la habitación de su hotel, en torno a las 5:00 de la madrugada, todo el fragor de una batalla. Desde la playa, casi a los pies de su residencia, les llegaba el zumbido de aviones; las explosiones de los morteros y granadas; disparos de ametralladora; gritos y lamentos de dolor y muerte. Y hasta distinguieron gritos

Revista Digital Clave7, nº10, Diciembre 2011, Año II  

José Manuel García Bautista-Fantasmogénesis; Anibal Clemente Cristobal-Arqueología Bíblica: Lo que la ciencia descifró y las preguntas pendi...