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El Sanatorio Fantasma de Abades La escasa iluminación de aquella noche sin luna, hacia que nuestras miradas no se distrajesen demasiado tiempo del suelo pedregoso, y apenas advertimos como crecían las sombras oscuras de aquellas construcciones frente a nosotros. Al acceder por la que debía ser la avenida principal, la estampa que se nos presenta nos sobrecoge. Con aquella enorme cruz de piedra presidiendo en la altura, bañada por los tonos naranja que vertía el pueblo de Abades, rodeada de todo tipo de construcciones abandonadas a su alrededor, pensamos que si nuestra imaginación había albergado alguna vez la idea de un pueblo fantasma, sin duda debía parecerse a aquello.

La mesa parlante… ¡habló! Nuestro primer punto de ex-

En el interior de la iglesia

ploración fue justo aquella iglesia. Si su factura externa impone en la oscuridad, pasear por el interior sobrecoge. Muchas fueron las sensaciones que nuestras sensitivas nos transmitían. Con el limitado alcance de nuestras linternas, y el gorgojeo incesante sobre nuestras cabezas de multitud de palomas que habían decidido escoger aquella mole como su refugio nocturno, recorrimos estancia

por estancia. Muros ahora garabateados por doquier de todo tipo de pintadas y grafitis, sin lustre alguno. El suelo arenoso. Sin ventanas ni puertas, por las que se colaba a veces cierto soplo frio de la noche. Nuestra guía fue Angie Freeland, psíquica y médium, que con la ayuda de su sensibilidad y de alguno de los sensores, buscaba el punto perfecto para entablar contacto. El primer punto correspondió al ala este del edificio. El primer intento de contacto se realizó con uno de los métodos más antiguos que reconoce la historia del espiritismo. Una “planchete”. Algunos de los asistentes se dispusieron a colocar levemente la yema de sus dedos sobre aquel tablón de madera con forma de corazón.

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Revista Digital Clave7, nº10, Diciembre 2011, Año II  

José Manuel García Bautista-Fantasmogénesis; Anibal Clemente Cristobal-Arqueología Bíblica: Lo que la ciencia descifró y las preguntas pendi...