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CAPÍTULO 36 Dolor. Dolor abrasador. Como si alguien estuviera sosteniendo un atizador caliente en su corazón. Estaba hirviendo, quemaba. Ella podía sentir su piel volverse roja, luego negra, podía oler el humo elevándose desde su carne friéndose. Esto no era nada como el ataque en el Depósito. Ella no sobreviviría a esto. Bliss se arrancó del miasma de dormir, forzada a si misma a despertar. Despierta! Despierta! Era como estar sofocada y destrozada al mismo tiempo. Pero ella rescataba el poder que tenía, y lo reunió con todo su esfuerzo, toda su fuerza, y exitosamente se sacó el dolor. Hubo un estrépito y un grito. Ella pestañeó despertando y sentándose en el sofá. Ella había tomado una siesta en su suite después de regresar de la playa. Aún estaba intentando dar sentido a lo que había ocurrido cuando la puerta se abrió y sus padres aparecieron en la entrada. En la oscuridad ella vio a Jordan tendida en un abollado rincón del suelo, sosteniendo algo brillante y reluciente en su mano. Sus padres evaluaron la situación rápidamente, casi profesionalmente, como si hubieran esperado que algo así sucediera. “Rápido, BobiAnne, aún está aturdida. Has el hechizo”, dijo Forsyth mientras comenzaba a abrigar a su hija pequeña con el edredón del hotel y frazadas. “Qué está sucediendo? Qué están haciendo?”, preguntó Bliss aturdida. Las cosas estaban sucediendo demasiado rápido para su comprensión. “Mira”, dijo Forsyth, sacando una pequeña cuchilla de la mano de Jordan y aventándosela a su esposa. “Robó la bóveda”. Bliss intentó dar sentido a todo, pero el pensamiento lógico la eludía en un estado mareado y desorientado. Se estaba volviendo loca, o Jordan solo intentó matarla?. Se estremeció cuando su madrastra puso una mano sobre su frente. “Está tibia”, le dijo a su marido. Luego levantó la blusa de Bliss y examinó su pecho. “Pero creo que está bien”. Forsyth asintió, arrodillándose para rasgar las sábanas de Bliss para poder amarrar el edredón que mantenía a Jordan ajustada. Pensando que el dolor venía de la piedra esmeralda, Bliss miró abajo a su pecho. Se sentía como si la piedra ardiera sobre su piel, marcándola. Pero cuando la tocó, estaba tan fría como nunca. Su piel abajo estaba suave e ilesa. Luego lo entendió. La esmeralda la había salvado del arma que había intentado atravesar su corazón.

Translated by Dana Alexia

Blood 03  
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