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Al volver a las rutas, las cupecitas volvieron a aparecer, Emiliozzi en La Pampa y Bordeu en Olavarría, en ambos casos el segundo lugar seguía siendo propiedad de Pairetti. Cuando le tocó el turno al Autódromo de Mendoza, nuevamente Jorge Angel Pena ubicó a su “empanada” en el primer lugar. Ya empezaban a aparecer los primeros Volvo en carrera. La Vuelta de Santa Fe fue ganada por los Emiliozzi, esta vez seguidos por Oscar Cabalén, quien utilizaba el Chevrolet propiedad de José Morán. La Vuelta de Arrecifes parecía que iba a ser la consagración de Pairetti, quien incluso pintaba el nº 1 en su auto para abrir el camino, con la ventaja adicional de no contar con la presencia de su habitual “verdugo”, ya que los hermanos Emiliozzi habían viajado a EEUU para ver las 500 Millas de Indianápolis. El comienzo de la carrera mostraba a Cupeiro y Cabalén como candidatos aunque sus autos no resistieron, dejando así el liderazgo a Marcos Ciani con su Dodge. Pero un muchacho con apenas 19 años empezaba a remontar lugares hasta quedar segundo, se trataba de Rubén Luis Di Palma. Al encarar la última vuelta se queda el Dodge del venadense, pasando a pelear la carrera dos pilotos locales. Pairetti llega primero a la meta, pero hubo que esperar a la llegada de Di Palma para confirmar la primera victoria de este muchacho con flequillo a lo “beatle”. Arrecifes estaba de fiesta con el 1-2 obtenido por sus pilotos nacidos en “La cuna de campeones”. Esta vez le tocó a Mariano Calamante utilizar “la coloradita” ubicándola en el tercer lugar. Bahía Blanca veía repetir a los integrantes del podio de Arrecifes, esta vez con “la Coloradita” ganando al mando de Bordeu, seguido por Di Palma y Pairetti. Cesáreo Castaño golpeó su auto con un poste en la primera vuelta, pero siguió dos vueltas más hasta despistarse violentamente al quedarse sin frenos atropellando a varios espectadores, destruyendo su Chevrolet y quedando su acompañante herido de gravedad. Cuatro personas perdieron la vida, uno de ellos era un colaborador de Bordeu. No fue sino hasta la competencia realizada en San Antonio de Areco que Pairetti rompió el “maleficio” del segundo puesto, imponiéndose a un alto promedio por delante de un batallador Caparrós. El retorno de los Emiliozzi al triunfo ubicó nuevamente a Pairetti como “escolta”, Walter Loeffel llevó a su Chevrolet al triunfo en la Vuelta de Ensenada, y la vuelta a los autódromos, esta vez el de Bahía Blanca, vuelve a ubicar a Jorge Angel Pena como el mejor Chevrolet pistero, ganando su serie y la final. En el Parque Mayo de San Juan, esta vez le tocó a Pablo Gulle ganar su serie y la final, dejando segundo a Pena y tercero a Peduzzi, todos con la marca del moño. En Rojas vuelve a ganar Bordeu, llegando en sexto lugar Jorge Cupeiro, completando así su segunda carrera hasta el final. Peduzzi se impone en el autódromo de Río Cuarto y recién la carrera de no-ganadores de Mar del Plata hace salir de esa condición al piloto del Chevytú. La segunda carrera para no-ganadores realizada en Tandil ubica a otro luchador de Chevrolet al tope, a Rubén Roux y su “negrita”. Luis Di Palma vuelve a ganar en Salto y llega segundo en Nueve de Julio. Las 500 Millas de ese año fueron ganadas por Pairetti (foto izquierda) seguido por Bordeu a menos de dos minutos, quien logra imponerse en la siguiente carrera disputada en Carlos Casares. En esta carrera llega en quinto lugar un joven piloto arrecifeño que se encontraba haciendo el servicio militar, y sobre la fecha pudo conseguir un permiso de su superior para participar de la misma, pero el sub oficial Grassi nunca pensó que el soldado Carlos Marincovich haría tanto ruido. Ignacio García Veiga, tío de “el nene”, era diputado nacional en ese tiempo e intercedió frente al General Pistarini para que Sandokán II siguiera participando en el TC.

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Chevrolet en el tc decada del 1960  
Chevrolet en el tc decada del 1960  

Detalles sobre la década más revolucionaria del turismo carretera, la evolución de las cupecitas, pasando por los prototipos y los modernos...

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