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Debates

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Izquierda Unida, la ilusión en una alternativa y la promesa de nuevas frustraciones

Un debate sobre el proceso constituyente de Forcades-Oliveres y con la izquierda que lo aplaude

p o r l a re c o n s t r u c c i ó n d e l a c u a r t a i n t e r n a c i o n a l / ó r g a n o d e Número 37 // Junio 2013

www.clasecontraclase.org // clasecontraclase@hotmail.com

Precio 1 € // Apoyo 1,50 €

Para luchar contra el Régimen y la crisis

Avanzar en la Unidad de la izquierda anticapitalista, revolucionaria y los trabajadores Hace dos años las imágenes de las plazas del Estado español repletas de miles de jóvenes recorrieron los periódicos, informativos y redes sociales de todo el mundo. El llamado movimiento de los indignados era la primera expresión del divorcio entre el Régimen político nacido de la Transición de 1978 y amplias masas populares. La juventud fue entonces el primer sector en expresar este divorcio, que en estos 24 meses no ha hecho otra cosa que profundizarse y extenderse a millones de trabajadores y otras capas populares golpeadas por la crisis capitalista. El segundo aniversario del 15M se da pues en un momento en el que las

principales instituciones del Régimen del 78 están en una crisis profunda -desde el bipartidismo y sus representantes, hasta la misma Corona-, se han avivado con fuerza las demandas por el derecho de autodeterminación de vascos y catalanes y una miriada de luchas sociales y del movimiento obrero salpica todo el país. Dos años de incremento en los ataques a los trabajadores, la juventud y los sectores populares. En estos dos años, lo que ya en 2011 se nos planteaba como la peor crisis desde los años 30, no ha hecho más que agravarse, y con ella además todas las políticas que los distintos Gobiernos están impulsando -con el

aplauso de la troika- para hacernos pagar la crisis capitalista mientras se siguen salvando banqueros y la patronal amasa millonarios beneficios. Los datos son más que conocidos, y sobre todo padecidos, pues el desempleo de masas del 27%, el auge de los desahucios (más de 35.000 sólo en el año pasado), la degradación de la sanidad pública, la expulsión de ésta de miles de inmigrantes, el desempleo juvenil del 55%... nos tocan de lleno a las mayorías trabajadoras y populares. El Gobierno del PP ha redoblado el ataque iniciado por Zapatero, y las Comunidades Autónomas le siguen el paso, desde las “populares” hasta en las que

Gobierna el PSOE -algunas también con IU, como Andalucía-, pasando por supuesto por las que están en manos de CiU, PNV y CC. Dos años de retrocesos históricos que amenazan con barrer años de conquistas de la clase trabajadora. El caso más claro es la Reforma Laboral, que además de facilitar el despido y el empeoramiento de condiciones, puede llevar a la pronta desaparición de miles de convenios colectivos. Dejando a millones de trabajadores sujetos al miserable Estatuto de los Trabajadores, que si ya era malo cuando se aprobó, después de todas las contra-reformas del PSOE y el PP -algunas con el aval


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EDITORIAL

A dos años del 15M

Avancemos en la unidad de la izquierda anticapitalista y revolucionaria junto a los trabajadores por SANTIAGO LUPE viene de portada (...) de la burocracia sindical- hoy es un código de ultra-explotación. También se nos quiere tirar para atrás en materias como la enseñanza, donde con la Ley Wert se pretende que volvamos a una educación nacional-católica, exclusivamente en castellano y con los crucifijos “velando” por nuestra rectitud moral. También en algunos derechos democráticos básicos, como con la próxima contra-reforma de la Ley del Aborto que promete hacer volver a la mujer a una situación cuasi franquista respecto al derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Y por supuesto con un incremento de las políticas contra los inmigrantes, con más presión policial cotidiana, su exclusión del sistema sanitario que ya está causando las primeras muertes-asesinatos, el endurecimiento de los trámites de extranjería, los CIEs...

Dos años de aumento de la indignación y de extensión de la conflictividad social La “salida” de las plazas en el verano del 2011 no significó en absoluto una vuelta a la paz social de la que hasta el 15M disfrutaba el Régimen y el Gobierno, gracias sobre todo a la pérfida actuación de colaboración con el PSOE de los dirigentes de CCOO y UGT. No olvidemos que ellos firmaron el Pensionazo que alarga la edad de jubilación hasta los 67 años, así como otros acuerdos con la patronal que abrían la puerta a la rebaja de salarios y condiciones. Después del 15M se abrió la espita de la movilización de más sectores sociales. La juventud fue la principal protagonista de aquella primavera de hace dos años, y ha seguido en pie de guerra. Pasó a organizarse en muchas facultades e institutos en el curso 2011-2012, llevando adelante algunas movilizaciones y huelgas importantes, sobre todo en Barcelona y Valencia. Este curso la situación es más contradictoria, pues si bien en la universidad no se ha logrado reactivar el movimiento estudiantil como el anterior, el relevo lo han tomado sobre todo los estudiantes de secundaria con 7 jornadas de huelga general estatal, la última de ellas junto a los universitarios

y los trabajadores de la enseñanza. Otros sectores populares también han fortalecido su respuesta, como los usuarios de la sanidad y la educación, junto a los trabajadores públicos de estos sectores, en las distintas mareas. Y sobre todo el movimiento de las PAH que ha logrado poner en la agenda política la cuestión del crimen inmobiliario, gracias a su constancia en la pelea por evitar nuevos desalojos y a su campaña de escraches que ponía rostros y nombres a los responsables políticos y financieros de este drama.

La burocracia sindical continúa siendo el principal obstáculo La clase trabajadora también ha aumentado su respuesta a la crisis, si bien en el movimiento obrero es donde el Régimen ha construido durante todas estas décadas las herramientas de control que hasta ahora más perduran como mediación. Las ganas de luchar de los trabajadores se han expresado en innumerables huelgas y conflictos -sólo en 2012 las huelgas aumentaron un 120% respecto a 2011-, en las dos huelgas generales del 29M y el 14N y en conflictos muy duros como el de los mineros. Sin embargo la burocracia sindical de CCOO y UGT se está empleando a fondo para intentar controlar y mitigar la fuerza de la clase trabajadora, o bien frenando las luchas, conteniéndolas, o llevándolas al aislamiento, el desgaste y al derrota. El último episodio lo pudimos ver el mismo 1 de mayo. Después de no mover ni un dedo desde la huelga general del 14N no tuvieron mejor idea que ofrecerle la mano a Rajoy para negociar un gran acuerdo económico-social. ¡Bonita manera de defender a los trabajadores!, tenderle la mano al verdugo. Todo el esfuerzo de estos burócratas tiene su porqué. Aunque muchos pseudointelectuales no se han cansado de repetir que la clase obrera ya no existía como sujeto de transformación -cantinela desgraciadamente muchas veces repetida por algunas corrientes de izquierda- lo cierto es que en el movimiento obrero es donde más esfuerzos se están poniendo -por medio de los Toxo y Méndez- para evitar que salga a escena con todas sus fuerzas. Somos los trabajadores los que hacemos funcionar todo, los que generamos la riqueza, esto nos convierte en el sujeto ca-

paz de poder herir de muerte al Gobierno, al Régimen y el sistema capitalista, y por ello mismo en la clase que puede ponerse a la cabeza de las reivindicaciones del resto de sectores oprimidos, las cuales sólo se pueden resolver hasta el final sobre las ruinas del Régimen del ‘78 y el capitalismo y sus gobiernos. En Bolivia, estamos siendo testigos del potencial de nuestra clase para poder poner en jaque por izquierda a un Gobierno como el de Evo Morales, que quiere continuar con algunas de las políticas neoliberales y anti-obreras del Régimen anterior, y para -si logra desembarazarse de las direcciones burocráticas del movimiento obrero- poder encabezar al resto de sectores populares asumiendo las demandas que ni Evo ni ningún gobernante respetuosos con los capitalistas nacionales y extranjeros van a satisfacer. Lograr que los trabajadores defenestren a las direcciones sindicales vendidas, que desarrollen formas de democracia directa y auto-organización, que levanten un programa con las reivindicaciones de todos los sectores de nuestra clase y el resto de sectores oprimidos... es una tarea clave para lograr que toda la fuerza que día a día expresan las miles de movilizaciones que llenan las calles pueda lograr una victoria, una salida de la crisis de los trabajadores y el pueblo.

El Régimen y el Gobierno están tocados, hay que hundirlos Y es que una salida a escena de la clase trabajadora es lo peor que le podría pasar al Gobierno de Rajoy, al Rey, la patronal, los partidos de “turno” y sus satélites regionales, la casta judicial, policial... y hasta a la misma burocracia sindical que es consciente de que -como ya pasara con el sindicato vertical franquista- un ascenso de las luchas obrera no respeta las estructuras burocráticas que pretenden atar a los trabajadores para salvar al Régimen. Toxo y Méndez están haciendo todos los esfuerzos por frenar un ascenso obrero, que es lo que los millones de despidos, el paro, los cierres, el desprestigio de todas las instituciones... están abonando. Ellos son los principales apoyos del Gobierno de Rajoy puesto que dejan pasar todos los ataques de la derecha. Y es que éste podría convertirse -como ya le pasara a la Dictadura con el

ascenso obrero de 1976- en la puntilla de un Régimen que está cada vez más tocado. Ya no solamente se cuestiona el bipartidismo y la Ley electoral, sino que ahora están entrando en barrena sus dos principales beneficiarios, el PP y el PSOE, en caída libre en todas las encuestas. La corrupción les salpica a ellos y todos los demás, y aparecen como lo que siempre han sido, aparatos electorales serviles a las necesidades de banqueros y empresarios – “los que dejan el sobre”-. Esto golpea de lleno a diputados, alcaldes y concejales, y también al Presidente del Gobierno y algún ex-Presidente. Toda una situación, que junto con los apuros financieros de las cuentas públicas, lleva a que la “oposición” al Gobierno le esté saliendo en casa, con Aznar y algunos barones regionales. La cúspide del Estado, la Corona, también está salpicada por los escándalos de corrupción y “borbonaje” -”vivir como un Borbón”-. La Judicatura y su “independencia” no se la cree nadie, sobre todo desde que para la Infanta la Justicia es “más igual” que para el resto. Y la sacro-santa unidad de España se pone en cuestión por millones de catalanes y vascos que no se resignan a que se les siga negando el derecho a la autodeterminación como pueblo. La utilización que quiera hacer la burguesía catalana o vasca de estas aspiraciones no va tener fácil hacer tragar de nuevo una salida que mantenga la opresión nacional a cambio de sus “buenos negocios”. Hasta la policía ya no es vista como la garantía de la seguridad ciudadana, sino como los defensores armados de los privilegios de unos pocos, que rompen cabezas, ojos y costillas a trabajadores, jóvenes y desahuciados, mientras protegen a los corruptos.

Luchemos por un proceso constituyente revolucionario Esta situación de crisis de Régimen tiene su expresión directa en todas las discusiones abiertas en el 15M y otros movimientos sociales en torno a la necesidad de abrir un proceso constituyente, desde el 25S hasta las distintas plataformas e iniciativas al respecto que surgen por todo el Estado. Muchas de las propuestas que se están lanzando, y con las que venimos estableciendo un debate en la páginas de Contracorriente, plantean este proceso


EDITORIAL

como una combinación de movilización social en general y conseguir imponerle a las actuales instituciones, por medio de una candidatura unitaria, la convocatoria y apertura de dicho proceso. Para nosotros sin duda la movilización social es la clave, pero no entendemos ésta “en general” o como movilización ciudadana sin más. Una movilización que logre doblarle el brazo a la Monarquía y el Régimen del ‘78 debe estar encabezada por la clase trabajadora, paralizando la producción, haciéndola suya, y levantando las demandas del resto de sectores, desde el derecho de autodeterminación hasta el fin de la Corona. Por ello es tan importante la pelea contra la burocracia sindical, por recuperar los sindicatos, imponer métodos de democracia directa en las luchas obreras... una tarea que creemos que queda subvaluada todavía en muchas de las corrientes que hablan de proceso constituyente. Y es que justamente una visión ciudadana de la lucha lleva al equívoco de que es lo mismo que un trabajador luche diluido como un ciudadano más en una manifestación, a que lo haga desde su puesto de trabajo, que es donde más fuerte puede golpear a los capitalistas y su Gobierno. Será pues sobre esta lucha sobre la que podremos tirar abajo el Gobierno y el Régimen actuales, algo fundamental para que el proceso que se abra no nazca “atado y bien atado” como el que dio origen a la Constitución del ‘78. Ningún proceso emanado de las actuales Cortes, consentido por el Monarca, auspiciado por el Gobierno del PP o uno del PSOE, vigilado por los jueces y policías de esta democracia para ricos... va a permitir que podamos discutir y resolver los grandes problemas sociales como el paro, los desahucios, la liquidación de los servicios públicos... o que podamos optar por el fin de la Monarquía o la consecución del derecho de autodeterminación de las nacionalidades. Es decir, no permitirá resolver las grandes demandas y aspiraciones de millones imponiendo una salida que haga pagar la crisis a los capitalistas. Una salida que entre otras medidas urgentes permita la expropiación bajo control de los trabajadores de las empresas que cierren o despidan y el reparto de las horas de trabajo manteniendo el salario, para acabar con el paro; expropie toda la banca y el sistema financiero para paralizar los desahucios, liquide las hipotecas usureras y abra el crédito a los pequeños comerciantes y productores; o imponga impuestos confiscatorios a las grandes fortunas y nacionalice las principales empresas, para con sus beneficios, poder financiar suficientemente la educación y la sanidad. Amerita pues luchar por un proceso

constituyente revolucionario, que sea abierto por la lucha de los trabajadores y el pueblo, poniendo en pie organismos de auto-organización desde los cuales poder derribar el Gobierno antiobrero de Rajoy y todas las instituciones de éste Régimen reaccionario e imponer la convocatoria de una Asamblea Constituyente Revolucionaria, elegida por sufragio universal y en una sola circunscripción estatal, capacitada para discutir y resolver sobre todas las grandes demandas democráticas y sociales. Para hacerla posible será necesaria una gran movilización obrera y popular que retome y profundice el camino de las huelgas generales, con la unidad de los trabajadores, la juventud indignada y los sectores populares afectados por los desahucios y el paro. Dicho en otras palabras, será necesaria la intervención decidida de la clase obrera para dirigir la lucha contra el Estado hasta terminar con el Gobierno, la Monarquía y el Régimen del ‘78, y lograr imponer un Gobierno de los trabajadores y el pueblo.

El debate sobre la necesidad de un frente o candidatura unitaria de la izquierda A la par que la discusión sobre el proceso constituyente, también se están extendiendo las discusiones sobre la necesidad de un agrupamiento de la izquierda política, el 15M y otros sectores sociales en una candidatura para las siguientes elecciones europeas y/o autonómicas. Nosotros no nos oponemos a utilizar la contienda electoral como escenario de lucha política, pero creemos que la participación en las elecciones debe servir para popularizar y dar a conocer un programa y una perspectiva como la que hemos definido más arriba. Hoy por hoy los proyectos políticos en los que está embarcada gran parte de la izquierda no apuntan en esta dirección. Por un lado IU viene tratando de impulsar un agrupamiento hegemonizado por

ella, que busca cooptar a todo lo que esté a su izquierda y a buena parte de los movimientos sociales en la perspectiva de conquistar un “Gobierno de izquierda” con el PSOE, como está haciendo ya en Andalucía. Por otro lado, tanto el proceso constituyente de Forcades-Oliveras en Catalunya, como propuestas como la de “Alternativas desde abajo” que impulsan algunos dirigentes y militantes de Izquierda Anticapitalista e Izquierda Unida, ponen el eje en conformar candidaturas detrás de programas de reforma política y económica, con una estrategia claramente electoral, que concibe la movilización en términos de “ciudadana” y como complemento a su estrategia de ocupar espacios institucionales y también llegar a formar un “Gobierno de izquierdas” en los marcos del actual régimen. No compartimos el apoyo acrítico que le dan a estos proyectos, y otros capitaneados por fuerzas de la izquierda independentista del mismo signo -como las CUP o BILDU-, la mayor parte de las organizaciones que se reivindican anticapitalistas o revolucionarias. Es el caso de En Lucha o Revolta Global en Catalunya con el proyecto Forcades-Oliveras, o sectores de Izquierda Anticapitalista en Madrid siendo parte activa de “Alternativas desde Abajo”. Corriente Roja por su parte mantiene una línea contradictoria. Mientras en Catalunya saluda con entusiasmo el Proceso Constituyente de Forcades y Oliveras, en el resto del Estado critica correctamente los intentos de IU de hegemonizar los agrupamientos que se están produciendo, motorizados por las elecciones europeas y plantea algunos ejes programáticos para un posible Frente de Izquierda que podemos compartir; como la apuesta por el no pago de la deuda y no su auditoria, por la nacionalización bajo el control de los trabajadores de toda la banca o la perspectiva de luchar por un Gobierno de trabajadores. Ocurre algo parecido con el grupo Lluita Internacionalista, con el que compartimos buena parte de las críticas al proyecto Forcades-

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Oliveras -como su llamamiento a sumarse a ICV e incluso independentistas de derechas- , pero mantiene un apoyo muy poco crítico a las CUP, aún a pesar de su deriva hacia “la mano extendida” hacia el Govern de CiU en la cuestión nacional. La extrema izquierda se debate pues entre posiciones que apuestan abiertamente por el total seguidismo y adaptación a “lo posible” o “existente”, y otro sector que mantiene por momentos una actitud más crítica que desde nuestro punto de vista debería llevar hasta el final. Para nosotros es preciso desechar tanto “los cantos de sirena que vienen de la dirección de IU” -como bien señala Corriente Roja en su declaración “Por un Frente de Izquierdas”- como los que puedan venir de otras figuras como la monja Forcades o Julio Anguita, que más allá de que en tal o cual punto de su programa puedan usar un verso más de izquierda esconden también proyectos de carácter reformista y de clara conciliación de clases. Para nosotros es necesario que todas las organizaciones y militantes que buscamos una salida revolucionaria a la crisis, demos pasos en constituir un gran frente de los trabajadores junto a la izquierda anticapitalista y revolucionaria. Un Frente que pelee por una estrategia y un programa de ruptura revolucionaria -y no de reforma o de la ya ensayada y utópica “ruptura democrática”- encabezado por la clase trabajadora, que pueda usar el terreno electoral como un escenario más de denuncia y lucha política contra el Régimen, pero ponga el eje en la intervención en la lucha de clases, el lograr que las actuales peleas del movimiento obrero, estudiantil y popular se conviertan en escuelas para derribar el Régimen del ‘78 y poder barrer con él al capitalismo español. Un Frente que sirva para avanzar en una tarea que sigue siendo clave para garantizar el triunfo de las actuales luchas y las crisis revolucionarias que puedan abrirse en el próximo tiempo, la construcción de un Partido de Trabajadores Revolucionario.


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ESTADO ESPAÑOL

Sobre las “nuevas propuestas” de la UE y el Banco de España

Volver al esclavismo por GUILLERMO FERRARI Las “nuevas propuestas” de la Unión Europea y el Banco de España para “resolver” la crisis son un torpedo a la línea de flotación de los trabajadores y el pueblo pobre. ¿Cómo resolver la crisis? Volviendo a los derechos laborales del Siglo XIX . Así de simple. Por una parte, el Banco de España (BE), tiene más medidas “innovadoras”. Con la Reforma Laboral de Rajoy se quieren cargar los convenios colectivos y los trabajadores quedamos en la mayor de las indefensiones jurídicas. Ahora Linde, Gobernador del BE, propone que los trabajadores cobremos menos del Salario Mínimo Interprofesional, que es una miseria (14 pagas de 645€). Así profundiza el camino iniciado de la caída salarial. Incluso plantea como “fórmula” para “dinamizar” el mercado laboral, contratar por fuera de los convenios. Si a los patrones no les sirven para nada, lo mejor es deshacerse de esas “molestias”. Incluso coincide con las “recomendaciones” de la OCDE y la Comisión Europea (CE) para ampliar inmediatamente la edad de jubilación a los 67. Te jubilarás cuando mueras. Medida, que por otra parte no hace más que perpetuar el enorme paro juvenil. Por la otra, la CE “también coincide” con el BE en que hay que flexibilizar aún más las relaciones laborales. Es decir, “precarios para siempre”. Como los ingresos en las arcas públicas se han reducido drásticamente, esta comisión “innova” planteando un nuevo aumento del IVA. En síntesis, golpear más en los sectores más empobrecidos de la población, que no llegan a final de mes. Quieren una reforma administrativa que “modernice” (léase precarice) la contratación de funcionarios públicos. Y también coincide con Linde en que nos jubilemos el día de nuestro entierro. Estas propuestas de Bruselas y el Banco de España son simplemente hacernos pagar a los trabajadores y el pueblo pobre la crisis que el capitalismo más concentrado ha generado. Esta solución de la crisis solo servirá para que el capital más concentrado de fortalezca y para que el 99 % de la sociedad volvamos al Siglo XIX .

por SANTIAGO LUPE

Un Banco Público único Se hace imperiosa cuanto antes que la clase obrera de un puñetazo encima de la mesa, para imponer su impronta, para acabar con los recortes y ajustes brutales que los gobiernos y las patronales están imponiendo para salvar el sistema financiero (con la asesoría de la Unión Europea y del FMI). Hay que pelear por el no pago total de la deuda, seguido de algunas medidas esenciales como la nacionalización de la banca y todo el sistema financiero. Expropiar a los que nos expropian todos los días para garantizar la supervivencia de las amplias mayorías trabajadoras y populares. Hoy el sistema financiero es un muerto a la espalda de los trabajadores y sectores populares, lo cargamos nosotros para que los beneficios milmillonaris sigan quedando en un puñado de familias. La única forma de tener un sistema financiero al servicio de estas mayorías es expropiando todas las cajas, la banca y el resto de instituciones financieras (fondos de inversión SICAV...) para crear un Banco Público único bajo control de los trabajadores y comités de pequeños ahorradores. Esta expropiación por supuesto que debe hacerse sin indemnización, solamente respectando los depósitos de los pequeños ahorradores y sin responder por la deuda millonaria que los banqueros tienen. Sólo con una banca así se puede acabar con los desahucios y los créditos hipotecarios abusivos con los que están condenando a millones de familias a la pobreza. Una banca así puede conceder a los pequeños comercios y talleres para que puedan volver a tener acceso al crédito con intereses accesibles. Una banca así acabará con todas las comisiones abusivas y los engaños con que nos han robado como con las preferentes. Una banca así no preparará la depresión a la que nos están llevando. Para ello es necesario que ese Banco Público se nutra de la expropiación de las grandes fortunas.

O se salvan ellos, o nos salvamos nosotros Cada día que pasa, cada nueva “solución” que plantean, hace más claro que o se salvan los grandes capitalistas hundiendo a la pobreza a amplios sectores sociales o nos salvamos los trabajadores y el pueblo expropiando a la burguesía imperialista. No hay salidas simples o fáciles. No podremos acabar con el paro, el cierre de empresas, la caída libre salarial, los aumentos de impuestos al consumo, la precariedad y pérdidas de conquistas, sin organizar una verdadera lucha a nivel de todo el Estado que le ponga un palo en la rueda al Gobierno de Rajoy, las Comunidades, el FMI y la UE. Todas las medidas del Gobierno de Rajoy y las “propuestas” de la Troika profundizar la situación recesiva y lo único que hacen es “apagar” el fuego lanzando gasolina.

Toxo y Méndez: de derrota en derrota Se ha mostrado completamente impotente la “estrategia” de hacer huelgas aisladas y enviar cartitas a Rajoy. Toxo y Méndez le están salvando la vida a la derecha más rancia y anti obrera. Más aún en un momento en que se están matando entre ellos mismos (los barones por el déficit, Aznar por volver, etc.). Hoy más que nunca es necesario imponer desde abajo, con asambleas y con delegados combativos la necesidad de un plan de lucha común en todo el Estado que pare la sangría de paro y recesión. La clase obrera tiene que hacerse sentir en la realidad nacional para derrotar todos los recortes y los durísimos ajustes, para levantar un programa obrero que haga pesar la crisis sobre los capitalistas, los responsables de la crisis y que ponga en pie a los trabajadores de todo el Estado para acabar con el capitalismo parasitario de una vez por todas.

A junio de 2013 el Régimen del ‘78 es a ojos de millones un gran problema, un obstáculo para lograr resolver los grandes problemas sociales y democráticos que se están desarrollando y saliendo a la luz al calor de la crisis capitalista. En este contexto la discusión sobre la necesidad de abrir un proceso constituyente se está extendiendo por todo el Estado. En Catalunya éste ha recibido un fuerte impulso tras la propuesta política realizada por la monja benedictina Teresa Forcades y el economista y fundador de Justicia y Pau, Arcadi Oliveres. Dos activistas muy conocidos en diversos movimientos sociales catalanes y referentes de la Teología de la Liberación. El pasado 13 de abril hicieron público un manifiesto y su entrevista en el programa Singulars de TV3 sirvió para que facilitar su difusión. En estos meses casi todas las organizaciones de la extrema izquierda y la izquierda independentista se han ido pronunciando sobre la propuesta. La mayor parte de ellas lo han hecho apoyándola sin ninguna diferencia, incluso la CUP y Revolta Global están siendo parte activa de la organización de diversos actos de presentación de la propuesta. También En Lluita ha mostrado su entusiasmo. Lluita Internacionalista ha manifestado muchas dudas y críticas, algunas de ellas las compartimos. Y Corriente Roja saluda el proceso como un paso adelante aunque le señala algunos “límites” en el programa. Clase contra Clase no nos hemos sumado a la lista de apoyos, y esto se debe a profundas diferencias tanto en la estrategia que se propone como en el programa, además de que el curriculum de los impulsores –no podemos olvidar a Arcadi siendo uno de los abanderados de la condena de los “violentos” en el cerco al Parlament del 15J, imaginamos que los 20 jóvenes encausados en la Audiencia Nacional por esta protesta tampoco- y sobre todo los “socios” a los que llaman a sumarse -desde ICV hasta sectores del PSCcreemos que marca de entrada cual es la verdadera naturaleza del proyecto.


DEBATES EN LA IZQUIERDA

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Catalunya

Un debate sobre el proceso constituyente de Forcades-Oliveres y con la izquierda que lo aplaude Más allá de esto la propuesta de Forcades y Oliveres permite abrir un necesario debate en la izquierda sobre cuál debe ser la estrategia y el programa para conquistar el derecho de autodeterminación, acabar con el actual régimen político y dar una salida a los graves problemas de paro, desahucios, recortes... que estamos padeciendo.

El proceso constituyente ¿Una tarea exclusivamente catalana? Tanto el manifiesto como las declaraciones en prensa de sus dos principales promotores enmarcan la propuesta en un marco exclusivamente catalán. Las fuerzas sociales para poner en marcha el proceso constituyente nacerían de la “ciudadanía de Catalunya”. No se habla nunca de la relación entre el pueblo catalán y el resto de los sectores populares y la clase obrera del resto del Estado español. Pero, ¿acaso es posible resolver los grandes problemas democráticos y sociales de Catalunya sin acabar con el Régimen del ‘78? Y para una tarea de este tipo, ¿no es necesaria y conveniente la unidad en la lucha con el resto de sectores obreros y populares que además padecen muchos problemas comunes? Una alianza de este tipo es imprescindible tanto para poder abrir un proceso constituyente que barra el Régimen del ‘78 -algo a lo que aspiran cada vez más sectores del Estado,

no hay más que ver las manifestaciones de asedia el Congreso- como para conquistar el derecho de autodeterminación. Para que el pueblo catalán pueda decidir “de forma democrática y pacífica que modelo de Estado y de país es el que desea” como planeta el manifiesto, antes se tendrá que tumbar el régimen político que hoy por hoy lo impide. En esta tarea dividir la lucha de los oprimidos en líneas nacionales lejos de favorecer las demandas democrático nacionales catalanas, las debilita. En nuestra opinión la apertura de un proceso constituyente es pues una tarea común de los trabajadores y sectores populares catalanes, vascos, castellanos, aragoneses, andaluces... algo que solos desde una nacionalidad y con el Régimen del ‘78 vigente, no podremos hacer. Sobre sus ruinas es el único escenario en el que el pueblo catalán podrá ejercer su derecho a la autodeterminación y abrir un proceso constituyente propio, hacia la independencia, si una mayoría así lo quiere, o hacia la libre federación con el resto de trabajadores del Estado español.

La movilización social ¿De qué tipo? ¿Qué rol debe jugar? La estrategia para lograr este proceso constituyente combina “la auto-organización y la movilización social continuada”, con una “candidatura lo más

amplia posible para las próximas elecciones al Parlament de Catalunya con el objetivo de defender la convocatoria de una Asamblea Constituyente para definir qué nuevo modelo de Estado y de ordenación socio-económica queremos”. Insisten en que la movilización debe ser “ciudadana” y “pacífica”. ¿Qué quieren decir estos dos términos para Forcades y Oliveres? La respuesta a esta pregunta la encontramos en la segunda premisa de su estrategia, entender la conquista de espacios institucionales como la vía desde donde se podrán acometer las reformas sociales y políticas que contiene su programa. Es decir la movilización es entendida como una especie de acompañante necesario a la labor institucional, y por lo tanto respetuosa con los márgenes del mismo régimen político actual que se proponen reformar. Unos márgenes muy estrechos, cada vez más de hecho, y que siempre han sido respetados por ambos impulsores. Sirva de botón de muestra la actitud de Arcadi Oliveres ante la protesta contra el Parlament de Catalunya el 15J de 2011. Lo que simplemente fue una concentración para evitar la entrada de los parlamentarios al hemiciclo -el mismo día que iban a votar los peores recortes sociales de la historia- fue condenado contundentemente por este profesor, que lo consideraba un atentado inaceptable contra una institución democrática. Muchos activistas estudiantiles de la UAB tam-

bién conocen los límites permitidos por Oliveres a la movilización estudiantil, que siempre debe respetar los marcos de la anti-democracia universitaria. Con lo de “ciudadana” dejan claro que además de en los métodos de lucha, Forcades y Oliveres marcan también serios límites al carácter de clase de las movilizaciones. El discurso de “ciudadanía” lo que busca es tratar de diluir la fuerza de la movilización de la clase trabajadora, tratando de que ésta se exprese como un ciudadano más, en las manifestaciones y acciones de este tipo, pero limitando que ponga en marcha su verdadera fuerza. Nos referimos sobre todo a la huelga general, la ocupación de las empresas... es decir paralizar y hacerse con el control de los principales resortes que producen la riqueza. Los medios y los fines siempre tienen una relación muy estrecha. Al entender que el proceso constituyente es posible abrirse desde la conquista de espacios institucionales en el actual Régimen –por medio de una candidatura en las siguientes elecciones autonómicas- las movilizaciones que se proponen deben estar limitadas a no hacerlo saltar. Y en este marco y “con la que está cayendo”, una salida a escena de la clase trabajadora a luchar con sus propios métodos -como vimos en la huelga minera- es menos “apropiada” que las manifestaciones ciudadanas y pacíficas. Revolta Global asume plenamente estos planteamientos1, que de hecho


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DEBATES EN LA IZQUIERDA

son muy acordes con el giro que está dando su organización a nivel estatal e internacional. Izquierda Anticapitalista y varios grupos y sectores de su corriente internacional, después de décadas en las que habían renunciado explícitamente a formular estrategias para la conquista del poder por parte de los explotados, han resuelto esta cuestión en clave reformista. En varios países alientan la formación de coaliciones amplias de izquierda -en el Estado español incluso con IU, como es su proyecto de “Alternativas desde Abajo”2para formar Gobiernos de izquierda que renegocien la deuda e implementen algunos paquetes de reformas urgentes. Gobiernos que en definitiva hagan una “gestión de izquierda” de la crisis capitalista, sin tocar los pilares fundamentales de este sistema de explotación. Estrategia esta que no está tan lejos de la defendida por las CUP-AE en su programa a las elecciones al Parlament. En él combinaban la movilización social con la conquista de espacios institucionales como vía para lograr las transformaciones sociales y democráticas. El viejo debate de reforma o ruptura vuelve a escena, como también señalan correctamente los compañeros de Lluita Internacionalista3. Y es que Forcades y Oliveres están promoviendo un proyecto político que puede empalmar perfectamente con las líneas maestras que IU e ICV se han fijado para los próximos meses, que no son otras que constituir bloques políticos en las que ellos sean la pieza hegemónica para desviar la movilización social hacia una refundación o reforma del actual Régimen político. Los herederos del PCE, quieren re-editar la gesta de Carrillo en 1978, sólo que esta vez ante el duro desgaste de sus formaciones -implicadas en Gobiernos tan anti-populares y represivos como el Tripartit- les obliga a valerse de dos figuras venidas del cristianismo progresista.

¿Es posible resolver los grandes problemas sociales y democráticos sin una “ruptura”? Desde nuestro punto de vista es totalmente utópico pensar que se puede acabar con la Corona, la opresión nacional, la Judicatura y Fuerzas represivas al servicio de esta democracia para ricos, la casta política vendida a empresarios y banqueros... por medio de las mismas instituciones que han sido creadas para defenderles. No despreciamos la utilización de las elecciones como un escenario de lucha política, pero la entendemos como una herramienta para popularizar un programa y una estrategia orientados a derribar el Régimen, nunca como una vía para su reforma o refundación.

El esbozo de programa que se plantea en el manifiesto Forcades-Oliveres olvida algunas cuestiones democráticas fundamentales, como por ejemplo la necesaria separación definitiva de la Iglesia y el Estado, la anulación del Concordato, el fin de todo subsidio y la expropiación de las riquezas e inmuebles de su propiedad, incluyendo la residencia de Forcades, el Monasterio de Montserrat. Esto no es de extrañar ya que la monja benedictina mantiene un total respecto a la reaccionaria institución de la Iglesia Católica, como ha manifestado abiertamente al asegurar que su salto a la política ha contado con el permiso de su obispo. Tampoco hacen mención ni denuncia alguna a la UE o la troika, y como lograr -o si es necesario o no- derribar a la Europa del capital. Algo que también cuadra con las intenciones de sumar a este proyecto a sectores de ICV, el PSC... o incluso individuos de derechas, como la misma Forcades declaró en una reciente entrevista en ARA-TV4. Sí recoge algunos de los grandes problemas sociales, y algunos lineamientos generales para su resolución. Muchos de estos puntos mantienen formulaciones claramente tibias o insuficientes, que creemos son parte del espíritu general del manifiesto y su estrategia, y que apuntan hacia un programa de reformas sociales y políticas que no se aleja del que puede levantar IU u otras fuerzas del arco reformista. Así frente al problema de la deuda se habla de “auditoría de la deuda e impago de la deuda ilegítima”, una formulación que también es levantada por grupos como Revolta Global o las CUP-AE, y que parte de hacer una falsa división entre deuda legítima e ilegítima. Como si los trabajadores y el pueblo debiéramos asumir una parte de lo endeudado por el Estado de los capitalistas. De hecho esta fórmula es la que usaba Syriza, que cuando se veía como posible un “Gobierno de izquierdas” en Grecia, la re-formuló como renegociación del pago de la deuda. Algunos puntos como la “expropiación de la banca privada” y “de las empresas energéticas”, son los que más resortes anticapitalista tienen, sin embargo ya Forcades se encargó de tranquilizar a los defensores de la economía de mercado en el programa Singulars, alegando que sólo se querían poner cierto control sobre la misma. Las recetas del profesor Oliveres contra la crisis son más que conocidas, sobre todo por limitarse a medidas de control y reforma fiscal, pero siempre sin molestar a la deificada propiedad privada de los medios de producción. ¿Acaso podemos pensar en acabar con el problema del paro sin expropiar y po-

ner bajo control obrero las empresas que cierran y despiden? O la “reducción de la jornada laboral y reparto de todos los trabajos” que recoge el manifiesto ¿Es posible imponérsela a los capitalistas sin reducción de salario –pues no queremos repartir la miseria- sin imponer el control de la producción por parte de los trabajadores? ¿Cómo vamos a resolver el problema de la vivienda sin expropiar todo el parque de casas en propiedad de bancos y especuladores? ¿Se pueden sostener las pensiones, la sanidad y la educación sin dejar de pagar inmediatamente la deuda, sin expropiar las principales empresas del país y sin grandes impuestos confiscatorios a las principales fortunas? Son todas medidas que necesariamente son despóticas con la propiedad privada de los capitalistas, pero resultan vitales para los trabajadores y el pueblo. En contra de los buenos deseos del cristianismo progresista, y la izquierda que le sigue, los graves problemas democráticos y sociales generados por el capitalismo español, no pueden resolverse desde el camino de la reforma -“de la ley a la ley” como dijo Suárez, y repitió Carrillo- sino mediante una ruptura que tendrá que echar abajo con la movilización de los trabajadores y el pueblo el actual Régimen político y sus instituciones.

¿Cómo podemos avanzar hacia la “ruptura”? ¿Qué “ruptura”? Es utópico pensar que todas estas medidas democráticas, sociales y económicas puedan ser conquistadas desde un grupo parlamentario -e incluso desde un “Govern de esquerra” en la Generalitat o un “Gobierno de izquierdas” en Moncloa- y con movilizaciones “ciudadanas” y “pacíficas”. El único camino verdaderamente realista es la movilización sostenida de todos los sectores populares, con la clase trabajadora al frente paralizando y haciéndose dueña de los principales resortes de la producción. Hoy por hoy la burocracia sindical de CCOO y UGT son un gran obstáculo para que el movimiento obrero salga a escena y los trabajadores hagan valer su potencial para poner en jaque al Régimen, y articular en torno a ellos al resto de sectores populares en lucha. Es por ello que desde Clase contra Clase damos una importancia crucial a la pelea contra esta burocracia, a apoyar todas las luchas obreras, tratar de acompañarlas, ayudar a los sectores más combativos y de izquierda de nuestra clase... con el fin de que podamos recuperar métodos de democracia directa en las luchas obreras, defenestrar a estos burócratas de los sindicatos y comités de empresa, y lograr que el movimiento obrero pueda salir a luchar -como lo ha hecho cuando la burocracia no lo ha

podido seguir frenando, como en las huelgas generales, la huelga minera o los trabajadores públicos de Madrid- y a su vez asumiendo entre sus demandas las de otros sectores sociales, y todas aquellas que miles levantan en contra del Régimen del ‘78, como el derecho de autodeterminación. Es una tarea que justamente está muy subvaluada por gran parte de las corrientes de izquierda, y esto creemos que explica en parte su apoyo acrítico a proyectos políticos de carácter reformistas y capitaneados por sectores intermedios, en este caso por una monja progresista obediente de su obispo y un profesor universitario del movimiento cristiano-. Revolta Global, En Lluita o las CUP-AE, si bien hablan en ocasiones de las luchas de los trabajadores, lo hacen como una más, sin entender que el lugar que ocupan en la sociedad capitalista las convierte en el sujeto clave para lograr derrotar el régimen político y el capitalismo. Otras corrientes, como Corriente Roja, reconocen formalmente esta centralidad, pero convierten las dificultades reales que hay hoy en el movimiento obrero en una excusa para justificar su suma al proyecto impulsado por estos dos militantes cristianos. Así en su declaración sobre el manifiesto Forcades-Oliveres señalan: “En una situación en que el movimiento obrero no se ha liberado todavía de la camisa de fuerza de CCOO-UGT y la clase obrera industrial permanece a la defensiva, esta iniciativa constituye el punto más avanzado del movimiento puesto en marcha el 15M, protagonizado por la juventud precaria, los empleados públicos e importantes sectores de las clases medias asalariadas.”5 Sin percatarse que la dirección en la que apunta esta iniciativa no es a resolver la situación en la que se encuentra el movimiento obrero, sino más bien a reforzarla, llevando la indignación de los trabajadores y la juventud detrás de un proyecto de reforma y electoral, no de pelea contra la burocracia sindical, por un programa anti-capitalista y de ruptura y para avanzar en el derribo revolucionario del Régimen del ‘78. Una posición que nos resulta contradictoria con las críticas que Corriente Roja plantea a nivel estatal hacia IU y la burocracia de CCOO-UGT, llamando a formar un frente de izquierda que agrupe al sindicalismo combativo, promueva la coordinación de las luchas desde abajo y pelee por un programa anticapitalista, el no pago de la deuda y la ruptura con el Régimen. En nuestra opinión, nos parece que pelear verdaderamente por una alternativa de independencia de clase de la izquierda anticapitalista y los trabajadores, no se corresponde con subordinarse al proyecto reformista de


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Forcades-Oliveres. Los “atajos” como el de Forcades-Oliveres, y otros por el estilo que puede proponer por ejemplo IU, no van al mismo destino que persiguen los cientos de miles que salen a la calle para pelear por el derecho de autodeterminación, contra la corrupción, la Corona, el paro, los desahucios... Más bien preparan salidas, bajo la etiqueta de proceso constituyente, que como en el ‘78, deriven la indignación de la calle a las instituciones, y en las que algo cambie para que todo siga igual. En vez de estos “atajos” desde Clase contra Clase creemos que hay que pelear en todos los frentes -en la calle, las empresas, los centros de estudio, también en el terreno electoral- por conseguir que la clase trabajadora rompa el corsé que aún constituyen las direcciones de CCOO y UGT, saliendo a luchar con sus propios métodos y levantando un programa que de salida a todos los grandes problemas sociales y democráticos. Sólo así se podrá desatar una movilización que logre tirar abajo el Régimen del ‘78 y permitan la apertura de un proceso constituyente sobre sus ruinas. Un proceso constituyente revolucionario, el único donde un programa para hacer pagar la crisis a los capitalistas, el derecho de autodeterminación, el fin de la Monarquía... podrá llevarse hasta el final. Un proceso de este tipo no nacerá del actual Parlament o del Congreso de los Diputados, sino que solamente podrá abrirlo un Gobierno de los trabajadores y el pueblo, asentado en los organismos de democracia directa que vayamos levantando al calor de la lucha. Para esta tarea, y en oposición a la actitud de seguidismo hacia proyectos de carácter reformistas que práctica la mayor parte de las organizaciones de la extrema izquierda, desde Clase contra Clase vemos urgente poder formar un gran Frente de la izquierda anticapitalista y revolucionaria y los trabajadores, que levante un programa y una perspectiva de ruptura revolucionaria, y que sin descartar la participación en las contiendas electorales que se presenten, ponga el eje en poder defender y pelear por este programa en el movimiento obrero, estudiantil y el resto de luchas populares que se desarrollan por todo el Estado. NOTAS 1 “Por un proceso Constituyente en Catalunya” Esther Vivas, Público, 17/04/13 2 http://alternativasdesdeabajo.org/ 3 Dudas sobre el proceso constituyente de Arcadi Oliveres y Teresa Forcades. Josep Lluis del Alcázar, http://luchainternacionalista.org/spip. php?article1851. 4 http://www.ara.cat/entrevistes/Teresa_Forcades-Arcadi_Oliveres-Avancament_3_901739828.html 5 Convocatoria para un proceso constituyente en Cataluña, por Felipe Alegría, Evaristo Espigares, Pilar León, Núria Campanera de Corrent Roig.

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Debates en la izquierda y los movimientos sociales

IU y el “gobierno de izquierdas”, una promesa de nuevas frustraciones por JOSEFINA MARTÍNEZ y DIEGO LOTITO La larga agonía del Régimen político y el bipartidismo español, con la estrepitosa caída de intención de voto de los dos principales partidos capitalistas, viene ampliando nuevos espacios políticos tanto a derecha como a izquierda. Las expectativas de crecimiento de UPyD, por un lado, e IU por el otro, son una muestra de este fenómeno. Más a pesar de la acelerada decadencia de todas las instituciones del podrido Régimen del ’78, es un hecho que tras dos largos años de lucha, no se ha logrado aún coordinar los distintos procesos de lucha obrera y popular y parar los ataques del gobierno. Una debilidad que lejos de explicarse por falta de voluntad de lucha en las calles, las empresas, los centros de estudios, responde a la funesta política divisionista y pasivizadora desplegada por la burocracia sindical de CCOO y UGT, que sigue prestando una inestimable colaboración al Régimen para evitar un enfrentamiento político abierto con el gobierno y los capitalistas.

En este marco, en un clima que mezcla una permanente y renovada indignación popular como también, hay que decirlo, ciertos síntomas de frustración, la perspectiva de dar un salto “a lo político” –aún entendido fundamentalmente como la configuración de una alternativa electoral-, comienza a ganar simpatías en amplios sectores. Así, entre los movimientos sociales y la izquierda, desde IU a la extrema izquierda anticapitalista, ha tomado impulso el debate sobre la necesidad de construir una “alternativa política” para terminar con el gobierno del PP y dar salida a la crisis que sufre la mayoría popular. Al calor de este debate que atraviesa a diferentes sectores de la izquierda y los movimientos sociales surgen muchas preguntas: ¿Cuáles son las demandas fundamentales o el programa que debe levantar una alternativa política? ¿Cómo combinar la continuidad de la lucha en las calles con la participación electoral?... y particularmente: ¿Hay que seguir el ejemplo de Syriza en Grecia, construyendo una gran coalición encabezada por Izquierda Unida y ampliada a otras organizaciones o no? A dilucidar las respuestas a estos interrogantes dedicamos este artículo.

Izquierda Unida: la alternativa de una “Europa social”… con los capitalistas Durante la última semana de mayo Izquierda Unida compartió diversos actos públicos con J.L. Melenchon del Front de Gauche francés, el secretario general del Partido Comunista Francés, y Alexis Tsipras de la coalición griega Syriza. Estas reuniones fueron parte de la campaña política mediante la cual IU intenta consolidar su perfil “por una Europa social y democrática”, que se sintetice en la confluencia de la izquierda para las elecciones del Parlamento europeo que se realizarán en mayo del 2014. Pero más allá de los discursos encendidos contra la Troika, tanto el Front de Gauche, como Syriza e IU, sostienen un programa moderado cuya ambición no es otra que “reformar” la UE en los marcos del capitalismo, impulsando “políticas de crecimiento” y “democratización” de sus instituciones. IU y sus nuevos socios son parte de una izquierda europeísta, respetuosa del Euro y la Europa del capital. Por ello la medida central


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DEBATES EN LA IZQUIERDA

que proponen para “superar la crisis del neoliberalismo”, es una quita parcial de la deuda de los países más afectados, o en su defecto dejar de pagar los intereses, pero respetando la “deuda legítima” y los compromisos con los grandes bancos y organismos financieros. Syriza hace tiempo que dejó de plantear el “No pago”, y lo reemplazó por las fórmulas de “renegociación” o “quita parcial”. Durante su visita al Estado español, Tsipras puso como gran ejemplo la Conferencia de Londres de 1953 donde se condonó gran parte de la deuda de Alemania… es decir, un acuerdo negociado entre los principales imperialismos que benefició a los capitalistas alemanes y norteamericanos. Todo un “mensaje”, por si alguien dudara de que su propuesta de “renegociación” implica respetar a rajatabla la legalidad capitalista. Pues bien, idéntica política intenta IU con su propuesta de “auditoria de la deuda”. La ilusión de “refundar” una idílica Europa social es completamente reaccionaria. Más aún en medio de la profunda crisis que vivimos, donde los grandes monopolios y los bancos se “salvan” descargando la crisis sobre los trabajadores y la mayoría de la población. Pero además de reaccionaria, el programa reformista de “salvar al euro”, es decir, en primer lugar a los bancos alemanes y a toda la Europa capitalista, y al mismo tiempo a los trabajadores españoles, griegos, italianos, etc., es completamente utópico frente a la dureza del imperialismo alemán, la Troika y los distintos gobiernos nacionales como el de Mariano Rajoy aquí en el EE. Hay que decir claramente que la única salida realista es ser consecuentes con el lema: “se salvan ellos o nosotros: los trabajadores y los pueblos oprimidos.” Y para que nos salvemos nosotros, es imprescindible luchar por un programa de salida a la crisis que no dude en cuestionar las ganancias y la propiedad capitalista, en función de rescatar a los trabajadores y el pueblo pobre de la degradación y la precariedad, en la perspectiva de imponer un gobierno obrero y popular basado en organismos de democracia obrera, que sea un primer paso en la lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

Un adelanto del futuro: el “gobierno de izquierdas” de Andalucía IU viene planteando que son una alternativa posible al neoliberalismo y a la crisis del régimen, y se propone capitalizar electoralmente la crisis del PSOE y la ampliación del espacio político de izquierda. Apoyándose en las buenas previsiones electorales, IU se

plantea nada menos que el objetivo de llegar a ser un “gobierno de izquierdas”. Su llamado a formar un “bloque social y político” que incluya a los movimientos sociales y otras fuerzas políticas, busca justamente apuntalar esta estrategia. No es una novedad que IU llame a los movimientos sociales a “sumarse a la lucha política”, como tampoco lo es que su objetivo con estas convocatorias “plurales y democráticas” es cooptar a los movimientos de lucha para sacarlos de las calles y meterlos dentro de las instituciones del régimen capitalista. Como decíamos en otro artículo hace algunos meses, para IU la acción parlamentaria y la participación en las instituciones del régimen representa su orientación estratégica, en desmedro –o directa oposición- a la profundización de la lucha obrera y popular en las calles.1 Una estrategia que se corresponde directamente con su relación orgánica con la burocracia sindical de CCOO y UGT, la cual se propone estrechar aún más, cuánto más se concretiza la posibilidad de “ser gobierno”. En El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx decía que “así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las figuraciones de los partidos y su organismo real y sus intereses reales, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son”.2 Este clásico principio diferenciador entre la esencia y la apariencia no podía ser más válido para examinar a Izquierda

Unida a la luz del debate actual. Porque el ejemplo de la participación de IU en el gobierno autonómico de Andalucía junto al PSOE, nos muestra claramente qué significa para IU conquistar un “gobierno de izquierdas”… y cuánta distancia hay entre la apariencia de su discurso y la esencia de su política. Cayo Lara no deja de hacer buenas denuncias sobre el bipartidismo en sus discursos por TV, comparando a Rubalcaba y Rajoy con “dos boxeadores que se abrazan para no caer rendidos”… Pero lo que no dice es que en Andalucía los dirigentes de IU se encuentran en el mismo “equipo” del boxeador del PSOE y es quien lo ayuda a sostenerse en su combate contra los maestros, los trabajadores públicos, los parados y la juventud. Que el “gobierno de izquierdas” que promueve IU no permite ninguna salida a la crisis se puede ver claramente en algunas de las principales medidas de la Junta de Andalucía, en el plano de la educación, la salud, el empleo y la vivienda, cuestiones elementales para los trabajadores y el pueblo. El “gobierno de izquierdas” de Andalucía tomó la resolución, a fines de 2012, de disminuir la plantilla docente de la comunidad nada menos que en 4.502 plazas, dejando en la calle a miles de maestros y profesores. Como señaló recientemente en un comunicado Marea Verde de Andalucía: “Esto es grave especialmente en el caso de Andalucía, donde los recortes son aplicados por un gobierno que se autoproclama de izquierdas y en el que participa un partido, IU, que dice aspirar a ser una alter-

nativa de izquierda a la partitocracia. Ese gobierno andaluz intenta desviar la atención hacia la LOMCE para que olvidemos los recortes que aplica y que han supuesto el despido de 4500 enseñantes”.3 Una política no muy diferente a la que lleva adelante la Junta andaluza respecto a la sanidad, con recortes del 20% en el número de horas en los nuevos contratos de personal.4 ¿Es esto lo que le espera a los trabajadores de la sanidad que hoy luchan y se organizan en las Mareas Blancas de formarse un “gobierno de izquierdas” como propone IU? Pues parece que sí. Por otro lado, la tasa de paro en Andalucía alcanzó a fines de abril nada menos que un terrible 36,87%, llegando al 60% entre la juventud, uno de los más elevados de todo el Estado español, y lejos de disminuir desde que gobierna la Junta el pacto PSOE-IU, ha aumentado. Ante esta terrible situación los dirigentes de IU justifican la política de la Junta, echando las culpas en el gobierno estatal del PP, y que “hay que cumplir con el déficit impuesto” a las autonomías… Con este argumento quisieron justificar su adecuación a las medidas de austeridad y el recorte en los presupuestos del 2013. Esencia y apariencia. La realidad es que Izquierda Unida ha dado ya sobradas muestras de qué haría al frente de un “gobierno de izquierdas”: no sólo no tomaría ninguna medida que afecte los intereses de los capitalistas y de la UE y seguiría pagando la deuda –como viene alertando a los cuatro vientos-, sino que incluso estaría dispuesta a oficiar de aplicador directo de los planes de austeridad para garantizar la “viabilidad” del capitalismo español. Por ello IU no es ninguna “alternativa política”, sino una promesa de nuevas frustraciones. La alternativa sólo puede venir de los trabajadores y la izquierda revolucionaria, con un programa de enfrentamiento con la Europa del capital y el régimen político español.

NOTAS 1

Un debate necesario. Izquierda Unida y la “regeneración democrática”, por Josefina Martínez. Contracorriente Nº 35, febrero de 2013. http:// www.clasecontraclase.org/Izquierda-Unida-y-laregeneracion-democratica 2 Marx, Karl. El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Montevideo, Ediciones de la Comuna, 1995. 3 Texto presentado el 1º de junio en el auditorio Eduardo Ocón de Málaga durante el acto “Los pueblos contra la Troika”, convocado por el bloque crítico de Málaga. 4 “Los recortes donde gobierna Izquierda Unida”, Diego Díaz y Daniel Ripa, Diagonal, 18/12/2012. https://www.diagonalperiodico.net/ global/gobernar-iu-entre-guatemala-y-guatepeor-quedo-con-honduras.html


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Dilemas de la izquierda anticapitalista

El espacio Alternativas desde Abajo: de la “ilusión de lo social” a la “ilusión de lo político” por CLASE CONTRA CLASE En las últimas semanas comenzó a gestarse en Madrid el espacio “Alternativas desde Abajo”, impulsado principalmente por militantes de IA –que según han planteado lo hacen a título individual, pero con una destacada participación de dirigentes y militantes-, miembros de IU, Equo, de distintas Mareas, la PAH y otros sectores. En el “llamamiento abierto” de los convocantes se explicita el objetivo de “impulsar un proceso de reflexión y confluencia amplio, horizontal, plural y participativo, capaz de reconocer en su competencia y diversidad los múltiples colectivos que ya hace tiempo que trabajan por el cambio democrático y pacífico. Dentro de esta reflexión, pensamos que deben abordarse temas tales como las alternativas a la crisis del régimen del 78, los procesos constituyentes, el debate sobre qué programa de urgencia social para romper con la dictadura de la deuda y las alianzas necesarias para llevarlo a cabo, la relación entre movimientos sociales y organizaciones políticas o/y las formas participativas y de democracia interna de la que debería dotarse una nueva herramienta política de las y los de abajo”.1 Tras algunas primeras reuniones preparatorias, el espacio acaba de realizar unas Jornadas de discusión abiertas el 7 y 8 de junio en Madrid, de las que participaron algunos centenares de activistas y militantes, principalmente de diferentes movimientos sociales y también de agrupaciones y colectivos de izquierda (IA, Corriente Roja, En Lucha, Izquierda Castellana, entre otros), entre los que también estuvimos presentes militantes de Clase contra Clase. Al interior de este espacio se expresaron múltiples posiciones políticas, que quedaron reflejadas en diversas resoluciones de los Talleres para continuar su discusión en unas próximas Jornadas en el mes de septiembre. No pretendemos aquí hacer un debate pormenorizado con un proceso que acaba iniciarse, pero si ensayar algunas reflexiones que contribuyan a un debate abierto. El marxista francés Daniel Bensaïd, planteaba en su libro “Elogio de la política profana”, que en los últimos años

se desarrolló una fuerte “ilusión de lo social”. Así sintetizaba la idea de que los llamados nuevos movimientos sociales podían enfrentar al capitalismo sin necesidad de recurrir al terreno de la política, sin proponerse tomar el poder del estado y sin necesidad de construir partidos revolucionarios. Esta “ilusión de lo social” es deudora de lo que hemos dado en llamar la “etapa de la restauración burguesa”2 , donde la idea de proponerse una transformación profunda de la sociedad y derrotar al estado capitalista estuvo anulada por varias décadas. A este escepticismo contribuyó decididamente el rol monstruoso del estalinismo y los partidos comunistas a escala mundial. En el Estado español, cuando irrumpió el 15M hace dos años, primera gran expresión de la resistencia contra las consecuencias de la crisis, primó un fuerte sentimiento autonomista y de rechazo a todos los partidos, no sólo al PP y al PSOE sino en general, incluyendo a los partidos a la izquierda del PSOE. Hoy, a 2 años de la emergencia del 15M, ese fuerte “momento autonomista” en parte se ha revertido – aunque no totalmente y mantiene muchos de los prejuicios en que se fundó- como muestra la intención de voto creciente a IU para las próximas elecciones.

Es así que muchos sectores provenientes de los movimientos sociales se han comenzado a plantear la necesidad de dar una respuesta en el terreno político, en un marco en que el rol claudicante y pactista de la burocracia sindical de CCOO y UGT ha colaborado en generar cierta frustración en amplios sectores de que la lucha en las calles puede lograr una reversión de los planes de austeridad y recortes. Ese decir, estamos viendo un desarrollo, un incipiente pasaje de “lo social” a “lo político”. El espacio “Alternativas desde abajo” refleja de algún modo este movimiento, aunque obviamente sólo comprende una pequeña porción del mismo. Pero en este punto es donde entra un nuevo dilema, pues “lo político” no es una dimensión abstracta, sino un terreno atravesado por diversas estrategias en pugna. En una entrevista a Miguel Urbán, dirigente de IA Madrid, este sostiene que “Alternativas desde abajo” lo que pretende es “conseguir una simbiosis entre la izquierda social y la izquierda política, pero sin que la izquierda política vuelva a fagocitar a la izquierda social”, y luego agrega en la misma entrevista: “de momento no es tanto como un proyecto de partido, pero queremos unificar el sentimiento de que es necesario echar

a esta gente. Se les puede echar desde el parlamento, con las armas o con los votos. Como con uno no podemos y con las armas no queremos, habrá que echarlos con los votos. Primero tendremos que discutir desde qué bases mínimas podemos hablar de unidad, y después ya veremos cuáles son los siguientes pasos”. 3 Esta afirmación de Urbán merece un paréntesis, ya que para justificar su política introduce aquí una falsa polarización entre el momento de las “armas” y el momento de los “votos”, un recurso que lejos de ser “novedoso”, ha sido repetido durante décadas por un amplio espectro de políticos, sindicalistas e intelectuales tributarios del reformismo socialdemócrata. Una visión que expresa una profunda desconfianza en las potencialidades revolucionarias de la clase trabajadora. Aclaremos, no porque esté planteado como tarea inmediata la preparación de la “insurrección” -una verdad tan evidente que no hace falta dar mayor fundamento-, sino porque niega por principio que la transformación revolucionaria de la sociedad sea siquiera una posibilidad histórica. Y peor aún, lo hace mediante la ridiculización de toda estrategia revolucionaria, o reduciéndola a acciones violentas individuales o de


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pequeños grupos aislados. Una operación que desprecia grandes experiencias históricas basadas en la irrupción de los trabajadores y las masas populares en el gobierno de sus propios destinos… como la Revolución Rusa o la española. Pero volviendo al debate, la orientación planteada por algunos dirigentes de IA que ofician como voceros de “Alternativas desde Abajo”, lo que muestra justamente es una nueva ilusión. Una “ilusión de lo político”, para retomar la metáfora original de Marx en su famoso texto sobre La Cuestión Judía (y sobre el cual Bensaïd basó su analogía), para referirse a quienes consideraban que la ampliación de determinados derechos civiles en el marco de la sociedad capitalista, alcanzaba para lograr la emancipación social de la humanidad. ¿Y cómo se expresa hoy esta nueva ilusión? En la idea de una “ciudadanía” que puede conquistar espacios institucionales en coaliciones amplias, con un programa mínimo y sin ninguna definición de clase, para “alcanzar el poder” por la vía electoral y desde allí iniciar pacíficamente un proceso constituyente, sin superar los marcos del capitalismo. En otros artículos hemos debatido ya con la extendida concepción del “ciudadano” como sujeto de la movilización social y política, una categoría abstracta que en nuestro tiempo encubre los conflictos de clase que desgarran a la sociedad y por ende reproduce la ficción de que todos los ciudadanos somos igua-

viene de contraportada (...) tuvo que ver con la monstruosa experiencia estalinista: sino su contrario, a diferencia de lo que plantean muchas feministas. La reivindicación de las mujeres oposicionistas al régimen de Stalin, como Eugenia Bosch o Nadejda Joffe, fue todo un descubrimiento para las decenas de mujeres que participaron de los talleres. Porque vimos cómo desde las filas del comunismo revolucionario se alzó una voz contra la degeneración estalinista: Trotsky y los trotskistas que se enfrentaron política, teórica y físicamente al estalinismo. Y una de sus banderas fue la lucha inclaudicable por la emancipación de las mujeres y contra la destrucción de las conquistas de la Revolución de Octubre en el terreno de la familia y la liberación de la mujer de la esclavitud doméstica y asalariada.

El marxismo en diálogo y debate con los diferentes feminismos Reflexionamos también sobre los debates y diálogos entre los diversos fe-

les, cuando en la realidad social no lo somos: unos somos explotados y otros son explotadores. Un retorno a la aspiración socialdemócrata de “extender la ciudadanía”, en oposición a la lucha por la revolución. La insistencia de la amplia mayoría de los participantes en los talleres de las Jornadas de “Alternativas desde Abajo” en que la clave era alcanzar un “programa mínimo” de demandas esencialmente sociales y de reforma económica y política, en oposición a un “programa máximo” de transformación radical de la sociedad, es para nosotros una muestra de ello.4 En definitiva, un pasaje de la “ilusión de lo social” al terreno político, pero engendrando una nueva ilusión. Que traducida en términos concretos, es la ilusión de una alternativa electoral con Izquierda Unida. O al menos de este modo lo expresó Raúl Camargo, reconocido dirigente de IA, durante su intervención en uno de los Talleres de las Jornadas de “Alternativas desde Abajo” en Madrid, planteando abiertamente que había que ir construyendo una “unidad socio-política” y que ahora es el momento de “llamar a todo el mundo, desde IU, a Equo y el Frente Cívico [de Julio Anguita, NdR]”. El gran problema de esta postura es que hacer este llamamiento a IU –y subsidiariamente al Frente Cívico, Equo, etc.- y por ende establecer un diálogo con su convocatoria a formar un “bloque político y social” para pelear por un “gobierno de izquierdas”, sólo puede alimentar

las ilusiones en que es posible una salida institucional y pacífica a la crisis, sin enfrentar abiertamente a las instituciones imperialistas como la UE ni atacar los intereses de los capitalistas. Pero peor aún, resulta en un completo embellecimiento de una formación política que hoy mismo es responsable de imponer los planes de austeridad a los trabajadores y sectores populares de Andalucía compartiendo el gobierno de la Junta con el PSOE… como decimos en otro artículo, un “adelanto del futuro” de lo que significa un “gobierno de izquierdas” para IU. En nuestra opinión, al contrario de esta orientación, la tarea principal en la que debería contribuir la izquierda que se reivindica anticapitalista y revolucionaria es ayudar a que los sectores más amplios posibles de los trabajadores, la juventud y los militantes de los movimientos sociales lleguen a la conclusión de que la única salida para enfrentar a la Troika, el gobierno y los capitalistas es levantar un programa de ruptura anticapitalista y revolucionaria. Un programa que proponga el no pago de la deuda, la nacionalización sin pago de la banca y el comercio exterior, la condonación de todas las deudas para los pequeños ahorristas, un plan de obras públicas para abrir trabajo genuino y el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, la ocupación bajo control obrero de toda fábrica que cierre o despida, entre otras medidas elementales para que la crisis no la paguemos nosotros sino los que la generaron.

Es decir, un programa que partiendo de las necesidades acuciantes de los trabajadores, y de su conciencia actual, pueda establecer un puente hacia una lucha contra el sistema capitalista de conjunto. Como planteamos en la Editorial de este número, las organizaciones y militantes que aspiramos a dar una salida obrera y revolucionaria a la crisis, tenemos planteado poner en pie un gran frente de los trabajadores y la izquierda revolucionaria y anticapitalista, basado en la lucha de clases y en una estrategia para acabar con el Régimen y el capitalismo español. En esta tarea aspiramos a confluir en la lucha y en el debate con compañeras y compañeros trabajadores, de la juventud indignada, los movimientos sociales y la militancia de la izquierda que se reivindica anticapitalista y revolucionaria.

minismos, evitando un enfrentamiento mecánico entre ellos o una esquematización estanca. El libro de Andrea D’Atri, Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo, fue un aporte fundamental para el desarrollo de los talleres, que presentamos y editamos especialmente. Debatimos sobre el feminismo radical de la “segunda ola” de los años 60 y 70, cruzado por ideas como: “lo personal es político”, la revolución sexual, “los sujetadores a la hoguera”, contra el imperialismo y el capitalismo. En los años 80-90 el feminismo sufrió importantes transformaciones, inhibiendo su potencial radical en un contexto de ofensiva capitalista y de imposición del llamado neoliberalismo a escala mundial, y provocando su “institucionalización”. Por otro lado, el marxismo aún se confundía con el estalinismo, en el marco de una ofensiva ideológica, de un “capitalismo invencible” que abogaba por el fin de la historia después de la caída del muro de Berlín. En este contexto se multiplicaron las ideologías “post”: post-revolucionarias, post-marxistas, posmodernas, y también post-feministas.

Así llegamos a las últimas secciones en un debate con Judith Butler, principal referente del movimiento queer. Este movimiento surge como reacción a la institucionalización de los movimientos de la “diferencia” de los años 80, y plantea nuevas formas de liberación en el debate sobre la libertad sexual. Nosotras como marxistas coincidimos con la aspiración de eliminar todas las opresiones y lograr las máximas libertades en el plano de la sexualidad y en todos los ámbitos de la vida. Pero no acordamos en la estrategia política que propone Judith Butler para ello: conseguir espacios democráticos bajo una “democracia radical y plural”. Algo totalmente utópico en sistemas que demostraron degradarse cada vez más bajo un capitalismo que sólo fortalece cadenas cada vez más perpetuas para las mujeres, sobre todo para las mujeres trabajadoras. No considerar prioritaria la lucha contra el capitalismo, de forma unitaria entre mujeres y hombres oprimidos y explotados, conduce a un proyecto concentrado en los cuerpos individuales y en batallas simbólicas; abandonando así la perspectiva

de transformación social de conjunto.

NOTAS 1

http://alternativasdesdeabajo.org/ “En los límites de la ‘restauración burguesa’. Sobre la actualidad del legado de León Trotsky y la IV Internacional, por Emilio Albamonte y Matías Maiello. Estrategia Internacional Nº 27, febrero de 2011. http://www.ft-ci.org/En-los-limitesde-la-restauracion-burguesa 3 “Anticapitalistas, Foro Cívico, IU, Equo y colectivos del 15M ensayan un nuevo frente político”, Cuartopoder.es, 11 de mayo de 2013. http:// www.cuartopoder.es/loszapatosdelvagabundo/ anticapitalistas-foro-civico-iu-equo-y-colectivosdel-15m-ensayan-un-nuevo-frente-politico/1826 4 A propósito del 25S: un debate sobre la asamblea constituyente y la democracia, por Asier Ubico y Diego Lotito. Contracorriente Nº 33, septiembre 2012. http://www.clasecontraclase.org/A-proposito-del-25S-y-un-debate-sobre-la-democracia 2

Luchar contra todas las opresiones es luchar contra la explotación Nosotras nos planteamos transformar el mundo y la vida de millones de hombres y mujeres, terminando con la explotación asalariada para terminar al mismo tiempo con todas las opresiones. La crisis del capitalismo ha hecho caer el mito del neoliberalismo triunfante y las ideologías reaccionarias del fin de la historia, por eso es necesario plantear nuevamente la confluencia entre el feminismo y el socialismo revolucionario, la confluencia de las luchas contra la opresión de género y la explotación capitalista, y la lucha contra el patriarcado como indisolublemente ligada a la lucha contra el capitalismo. Este es nuestro desafío: bucear en el marxismo más creativo y libertario para encontrar las más eficaces estrategias de lucha por la emancipación de la mujer y contra todas las opresiones.


TEORÍA E HISTORIA

11

Presentaciones del libro “Mi Vida. Intento autobiográfico”

La actualidad del legado de León Trotsky por IVÁN UBICO El 19 de marzo y el 7 de mayo se presentaron en Barcelona como en Zaragoza “Mi Vida, intento autobiográfico” de León Trotsky, la segunda obra de la colección de Obras Escogidas del revolucionario ruso que está editando el CEIP León Trotsky junto con la Casa Museo León Trosky. Un acto organizado por Clase contra Clase. En ambas presentación pasaron más de 115 personas, lo cual denota el interés que empieza haber por el marxismo y en particular por la figura de León Trotsky no muy bien conocida en el Estado español. El 19 de marzo contamos con la participación en la Universidad de Barcelona profesor de Historia Contemporánea Pelai Pàges, especialista en la historia del POUM y la Izquierda Comunista Española. Y el 7 de mayo en la Universidad de Zaragoza con la de Carmelo Romero profesor de Historia Contemporánea, muy reconocido entre los estudiantes, la izquierda y varios movimientos sociales de la ciudad, empezando por la misma asamblea de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. Ambas colaboraciones fueron un gran aporte a la difusión de esta obra, lo cual que valoramos y agradecemos mucho desde Clase contra Clase. En ambas presentaciones dimos también lectura de la emotiva carta que Estaban Volkov, nieto de Trotsky, nos hizo llegar a los compañeros y compañeras de Clase contra Clase.

Trotsky “uno de los grandes revolucionarios del siglo XX” Por un lado Pelai Pàges tomó la palabra y comenzó saludando la iniciativa editorial del CEIP-LT y el acto, planteando cómo en la actualidad la figura de Trotsky en el Estado español es todavía muy poco conocida. Haciendo un recorrido de toda la vida y obra de Trotsky, muy necesaria para la gran cantidad de jóvenes que participaron en la charla y que descubren las ideas revolucionarias. En un momento en el que la actual crisis capitalista Pagés señaló que es necesario reivindicar el legado de Trotsky como “hombre de acción y gran teórico a la vez”. En Zaragoza Carmelo Romero reivindicó en primer lugar la figura del revolucionario ruso a “como un revo-

lucionario de profesión” y “uno de los grandes revolucionarios del siglo XX”. Recomendó la lectura de la obra por quién es el autor y qué es lo que cuenta, pues se rata de un recorrido por grandes acontecimientos del Siglo XX narrado por uno de sus más memorables protagonistas. Para ilustrar hizo un recorrido histórico de la trayectoria del autor y su ligazón profunda con los bolcheviques, planteando que en contra de quienes dicen que Trotsky fue víctima de la misma revolución, la obra demuestra que de lo que fue victima fue de la contra-revolcuión estalinista, cuya comparación en el libro con el Termidor de la Revolución francesa reivindicó. Por último también la capacidad literaria de León Trotsky, leyendo frases y pasajes del libro que la dejaban patente. Fue interesante el dialogo establecido entre Carmelo y Santiago Lupe, de Clase contra Clase. El profesor como lector crítico, dijo no ser muy partidario del género de memorias, por cuanto suelen atender a recordar aquello que desde el presente se quiere resaltar. Lo interesante es que para reforzar su opinión utilizó varias citas del mismo libro, en el que Trotsky se lamenta de tener que estar hablando de según que cuestiones que en otras circustancias no vería importante ni oportuno tener que recordar. Carmelo señalaba que el libro desprendía un fuerte espíritu defensivo, sobre todo a partir de 1924, cuando se arrecia la persecución estalinista contra Trotsky. Santiago le reconoció los “límites” del género memorialistico, pero planteó que a su juicio esos “vicios” se convertían en virtud en este caso. Al escribir Mi Vida desde el exilo en 1929 Trotsky tiene que traer a colación muchos hechos que quizá en un diario -género preferido por Carmelo- hubieran pasado por alto, y lo hace porque necesita limpiar las banderas de la revolución, de su figura y del bolchevismo. Una tarea que hoy por hoy tiene gran actualidad. Lo ilustró con algunos ejemplos. Quizá el más ilustrativo era la insistencia de Trotsky en demostrar que los bolcheviques no concebían el triunfo de la revolución si no era en su vertiente internacional. En las hojas de un diario escrito entre 1917 y 1924 el autor no hubiera insistido en una idea de los bolcheviques que era dada por obvia. Sin embargo en estas memorias había una sobre-carga de pruebas (declaraciones, actas, artículos...) del internacionalismo bolchevique, algo necesario para

separarlo de la degeneración estalinista y su teoría del socialismo en un sólo país.

El legado de Trotsky en nuestro tiempo, la estrategia y el programa para no partir de cero En ambos actos el turno de intervenciones fue cerrado por Santiago Lupe que habló de que el CEIP-LT, y en el Estado español los compañeros de CcC, iniciamos esta “ofensiva editorial” en varios países de América Latina y Europa. Además contamos con la colaboración de la Casa Museo León Trotsky. Señaló como es un momento idóneo para re-lanzar estas Obras Escogidas, que continuaran con los escritos de Trotsky contra el fascismo. Hoy se actualizan las premisas de Lenin, iniciada la I Guerra Mundial, de que vivimos en un momento de “crisis, guerras y revoluciones”, cuando las grandes conquistas de la burguesía están en cuestión -como la misma UE- y sobre todo cuando algo que nos habían dicho que era cosa del pasado vuelve con fuerza, la lucha de clases. Así lo atestiguan los procesos revolucionarios en muchos países árabes, la emergencia de la juventud en muchos lugares del planeta y la cada vez mayor aparición en escena de la clase obrera, como hemos visto en Grecia, el Estado español y otros lugares del continente. Lupe manifestó que si bien “Estamos seguros de que esta crisis volverá a dar oportunidades para acabar con la explotación y la opresión, de que habrán nuevas revoluciones. En ellas no cree-

mos que haya que partir de cero si nos proponemos salir victoriosos” En un segundo momento se centró en resaltar la necesidad de la re-actualización de los legados de Trotsky y Lenin. Planteó como la figura de León Trotsky es clave para entender procesos como la bancarrota de la II Internacional, la Revolución de octubre, la burocratización de la URSS, el ascenso del fascismo, los frentes populares o los gobiernos nacionalistas burgueses en algunos países semi-coloniales. Para entenderlos y para pensar en qué estrategia, programa y política mantuvo el marxismo revolucionario en todos ellos. El nefasto papel del estalinismo y la socialdemocracia fue clave para lograr una nueva estabilización del capitalismo después de la II Guerra Mundial, y lo mismo para evitar que el cuestionamiento de este nuevo equilibrio no terminase de barrerlos de la historia en el ascenso de los 60’ y 70’. De aquella última derrota devino una sobrevida muy dolorosa del capitalismo, que es lo que hemos conocido como “ofensiva neoliberal”, con un aumento de la dominación imperialista en todo el globo y de la explotación capitalista. Es justamente ese modelo en que ha entrado en barrena en 2008, reactualizando precisamente las características de la época. Esta época que dejamos atrás donde en los años 90 se hablaba del fin de la historia, fin de las revoluciones, de las crisis económicas…y que ahora empieza a entrar en barrena con la grave crisis económica y política de la UE y en concreto en el Estado español.


Pan y Rosas: crónica y balance Talleres Género y Marxismo Nuestro desafío: bucear en el marxismo más creativo y libertario para encontrar estrategias por la emancipación de la mujer y contra todas las opresiones Por CYNTHIA LUB y C. NERI Durante abril y mayo hemos realizado los talleres “Género y Marxismo” en Barcelona y Zaragoza, que ahora estamos comenzando en Madrid. Ha sido un acontecimiento de importancia no sólo por la cantidad de participantes. Sino también porque son escasos los estudios o talleres de reflexión sobre la cuestión de la mujer bajo la mirada del marxismo en el Estado español. Y nosotras, las mujeres de Clase contra Clase junto a estudiantes y trabajadoras reunidas en Pan y Rosas, nos propusimos pensar y reflexionar sobre la pertenencia de género y el antagonismo de clase bajo el sistema capitalista a la luz del marxismo. A través de la reflexión y el debate, fuimos hilando las estrategias de lucha por la emancipación de las mujeres junto al conjunto de las clases explotadas y oprimidas por este sistema. ¿Es posible acabar con el patriarcado, dentro del sistema capitalista?, fue uno de los debates más profundos de las primeras sesiones. Aunque aún tenemos mucho por aprender, creemos que la realidad demuestra que si bien una revolución no puede acabar automáticamente con un patriarcado “íntimo amigo” del capitalismo, esta “alianza”, en un contexto de crisis, es cada vez más criminal: desigualdad salarial, feminicidio, prohibición del aborto, mayor precarización y explotación laboral, recortes sanitarios...

El marxismo y la cuestión de la mujer Mientras recorríamos la historia de lucha de las mujeres, en sus diferentes vertientes y movimientos, fuimos destacando experiencias como la de la

Comuna de París, la revolución rusa, la de las mujeres internacionalistas, socialistas revolucionarias, las milicianas, así como las oposicionistas al régimen de Stalin. Porque creemos que rescatar la historia de estas mujeres es una tarea consciente y militante, que no surge automáticamente. Y desde la lente del marxismo le fuimos dando vida a esas experiencias, pensando una estrategia de lucha para la actualidad. Lejos de lo que piensan los ideólogos y académicos burgueses, para nosotras el marxismo como pensamiento totalizador, está lejos de ser “arcaico”, “estanco”, “determinista económico”. Ese es el marxismo vulgar o deformado que nos enseñan en las cada vez más elitizadas universidades, en las que los hijos de las trabajadoras no pueden estudiar. Como dijimos en varias sesiones, nos proponemos dos tareas. Por un lado, demostrar que el marxismo desarrolló las ideas más libertarias y creativas para la emancipación de la mujer: como la desnaturalización de la familia y el matrimonio, pilares de la opresión e instituciones fundamentales para el desarrollo de la propiedad privada y el Estado. Estas ideas fueron enormemente enriquecidas por hombres y mujeres marxistas al calor de la lucha de clases, muy poco conocidas; cuestión que también nos proponemos difundir. Por el otro, intentamos liberarlo de todo tipo de esquematismos impuestos por décadas de stalinismo, que no ha hecho más que ensuciarlo; lo que ha provocado que muchas mujeres del movimiento feminista se alejaran del marxismo, confundiendo el “falso marxismo stalinista” con sus fundamentos más reales y profundos. Es así que hemos dedicado toda una sesión, “El marxismo y la cuestión de la mujer”, centrándonos en la gran experiencia de la Revolución Rusa y los

debates teóricos como: la extinción de la familia, la socialización de las tareas domésticas, el amor libre o la incorporación de la mujer al trabajo asalariado. Nos basamos en el libro de Wendy Goldman “La mujer el estado y la revolución”,del que nos cedió los derechos para publicarlo y traducirlo al castellano. En él rescatamos todas las medidas hacia la igualdad y emancipación de género planteadas por los bolcheviques, y los avances que

se dieron en el nuevo Estado Obrero: avances jamás dados por ningún país capitalista hasta nuestros días. Pero también vimos cómo este gran proyecto fue traicionado desde dentro, ante el avance estalinista y el proceso de burocratización de la URSS. La experiencia de la Revolución Rusa nos permitió profundizar en la concepción emancipadora del marxismo, que nada

w w w. c l a s e c o n t r a c l a s e . o r g

Continúa en pág. 10

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órgano de expresión mensual de Clase contra Clase

por la reconstrucción de la cuarta inter nacional

Contracorriente #37  

Contracorriente #37 | Periódico de Clase contra Clase - Estado Español

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