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Presencia Apost贸lica

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Ven a vivir la alegría de servir realizando labores de evangelización y promoción social en:

n Xochitepec, Montaña Alta de Guerrero n El Ciruelo y Lo de Soto, Costa Chica de Oaxaca n Ciudad Juárez n Nuevo Laredo n Torreón n León n Morelia n Guadalajara n D.F. n Toluca n Cuauhtenco, Estado de México n Y en más de 60 países

Presencia Apostólica de San Judas Tadeo en la Radio

Cápsula devocional Ahora los domingos a las 8:55 a.m.

ABC radio 760 AM 2

Presencia Apostólica

Ilustración: Leticia Asprón

MISIONEROS CLARETIANOS


CONTENIDO 2

Editorial

Alejandro Cerón Rossainz, CMF José Juan Tapia, CMF Alejandro Quezada Hermosillo, CMF Enrique Mascorro López, CMF René Pérez Díaz, CMF Ernesto Bañuelos C.

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Vida cotidiana

Editora

6 Nuestra devoción

Director

Ernesto Mejía Mejía, CMF Consejo Editorial

4 Aventuras de un misionero

Marisol Núñez Cruz Corrección de estilo

Ernesto Bañuelos C. Colaboradores

Enrique A. Eguiarte Bendímez, OAR Jesús García Vázquez, CMF Juan Carlos Martos, CMF Enrique Marroquín Zaleta, CMF

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Los golpes de la vida: oportunidades para abrir el corazón, crecer y humanizarnos Creatividad y desarrollo humano

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Arte y Diseño

Mirta Valdés Bello Distribución

Liga Nacional de San Judas Tadeo

PRESENCIA APOSTÓLICA, La voz de San Judas Tadeo, es una publicación bimestral. Editor respon­sable: José Juan Tapia Tapia. Editada por la Liga Nacional de San Judas Tadeo, A.C. Registro No. 04-2008-041014062100-102. Número ISSN 1665-8914 Distribuida por el Templo Claretiano de San Hipólito y San Ca­ siano, A.R., Zarco 12, Col. Guerrero, C.P. 06300, México, D.F. Publicación Claretiana. El material contenido en Presencia Apostólica puede ser reproducido parcialmen­te, citando la fuente y sin fines comerciales. Tel: (55) 55 18 79 50 Fax: (55) 55 21 38 89 mail: liganacional_sanjudas@claret.org Número suelto: $15.00 M.N. / $2.50 US. Suscripción anual: $150.00 M.N. / $25.00 US. (Incluye gastos de envío).

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Dejar ir a nuestros seres queridos no es olvidarlos

1 4 ¿Cómo ver lo extraordinario en lo ordinario? 16

Dos relojes (La marquesa de san Jorge)

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La conciencia social

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El Señor de los acontecimientos

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De la Palabra a la acción

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EDITORIAL

espiritual Inteligencia

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ecientemente comenzó a hablarse de inteligencia espiritual. La expresión es novedosa, aunque la capacidad que designa no es nueva. La palabra inteligencia designa la capacidad de comprender y de resolver problemas. Si asociamos estas capacidades con la dimensión espiritual de nuestra vida, con nuestra conexión con Dios y con nuestro sentido de trascendencia, nos daremos cuenta de cómo nuestra experiencia espiritual nos ayuda mucho a vivir con mayor conciencia y felicidad. La inteligencia espiritual nos da flexibilidad, capacidad de afrontar y trascender el sufrimiento, inspiración, capacidad para buscar el bien común y para encontrar sentido en lo que vivimos. Procesar los acontecimientos desde nuestra dimensión espiritual nos ayuda a aceptar la vida como se nos da, con sus alegrías y esperanzas, pero también en sus aspectos difíciles e impredecibles. En este número ofrecemos diferentes perspectivas sobre temas prácticos de nuestra vida cotidiana que nos pueden brindar recursos para enfrentar los retos y acontecimientos con fuerza y esperanza, así como con creatividad. No obstante hay que recordar que toda esta sabiduría no es nueva, nosotros la podemos encontrar como sólida base de nuestra espiritualidad en los Evangelios. A través de ellos Jesús nos enseña a distinguir lo verdaderamente importante y nos muestra siempre cuál es la actitud necesaria para hacer realidad su proyecto de justicia y amor.


Vida cotidiana

TEMORES Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo. Temía fracasar, hasta que me di cuenta de que únicamente fracaso cuando no lo intento. Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta que de todos modos opinan. Temía que me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo. Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer. Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras. Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo. Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia. Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo. Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día. Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.

Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella. Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar. Hagamos que nuestras vidas cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más. Hay que vivir ligero porque el tiempo de morir está fijado. Ernest Hemingway

Frases de san Agustín “Yo soy yo, pero no soy mío.” “No basta con hacer cosas buenas. Hay que hacerlas bien.” “No se hace de corazón lo que no se hace por amor.” “Dios es la patria del alma.”

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Aventuras de un misionero

De misionero

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en el Perú

penas con ocho años de experiencia sacer­dotal misionera en las montañas de Guerrero y tres en el Cañón de Jimulco, Coahuila, llegué a la Parroquia del Inmaculado Corazón de María en Magdalena del Mar, Lima, Perú. Por cierto, el día de mi llegada el único que me recibió fue un movimiento telúrico que me espantó. No había pensado que en Lima también temblaba como en México. En esos momentos el país se encontraba envuelto en terrorismo. El movimiento guerrillero Sendero Luminoso y el ejército se encargaban de poner a temblar al país. Todos los días había muertos en muchas partes de la ciudad. Seguido 4

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Jesús García Vázquez, CMF

explotaban coches bomba en las calles, cerca de las oficinas de gobierno. Y de las cuatro de la tarde en adelante, los famosos toques de queda, cuando ya no había seguridad alguna en las calles. Los pueblos vecinos de Lima, decían que ya no sabían de quien cuidarse más, si de los soldados que buscaban a los guerrilleros en las montañas, o de los guerrilleros. Tanto unos como otros abusaban de sus hijas y les robaban lo poco que tenían. Además, los guerrilleros de Sendero Luminoso se llevaban, a la fuerza, a los jóvenes, hombres y mujeres, para engrosar sus filas. En las tardes, por las calles céntricas de Lima, se juntaban grupos de niños, como de doce a diecisiete años, vánda-

los que, a la luz del día y en la vía pública, a los coches les sacaban todo lo que podían. Un día fui a comprar un par de bocinas para el templo. Las llevaba en los asientos traseros del coche y, de buenas a primeras, me rodearon como veinte chamacos. Tuve que pararme para no atropellarlos. Uno de ellos, con una piedra en la mano, me hizo la seña de que quitara los seguros de las puertas o rompía el vidrio. Ni tardo ni perezoso les abrí las puertas y ellos, con toda tranquilidad y sin temor a ninguna autoridad, sacaron las bocinas. Dinero no me quitaron porque ya lo había gastado en las bocinas. El estéreo del coche tampoco, porque ya me lo habían robado en otra ocasión.


Aventuras de un misionero do trabajo en la calle para ganarse todo lo que a Dios no le gusta que Muy atentos, me dijeron: hagamos es malo. Además, si te me—Muchas gracias y vaya con un pan. Entonces le pregunté: —Miguelito, ¿en qué trabajas? ten a la cárcel a ti también, ¿quién cuidado y si lo vuelven a parar, Con toda la naturalidad e ino- le va a llevar comida a tu mamá y dígales que ya lo registraron los Alacranes. Creo que era el nom- cencia de un niño, me respondió a tus hermanitos? —Tiene razón, padrecito. Pero, bre de la banda. Gracias a Dios para mi asombro: ¿en qué voy a trabajar? —Robando. no me golpearon ni tampoco —Yo te doy trabajo. Me limPor poco se me cae el pan con al coche. En la Parroquia construimos comida que le estaba preparando. pias las ventanas y te mando a la tienda a comprarme cosas. Te un comedor para niños de la calle Y vuelvo a preguntarle: pago todos los días y te doy co—¿En qué, dijiste? que deambulaban buscando alY sin titubear y con el gesto de mida para tu familia. gún pedazo de pan que llevar­se Durante medio año estuvo Mia la boca. Los comerciantes abu- un niño que se jacta de trabajar, guelito muy trabajador, muy consaban subiendo de precio los ali- vuelve a responder: tento, pero un buen mentos y, a veces, ni siquiera a altos La vida está hecha para dar y recibir, día ya no volvió. Lo busqué donde me precios se encony más para dar que para recibir. dijo que vivía, pero traban. Eran más de me dijeron que se ciento cincuenta —Robando, sólo que es muy habían cambiado de casa. Ya nunentre niños y ancianos a quienes les dábamos almuerzo y comida difícil ese trabajo para un niño. El ca supe de él. todos los días, menos los domin- otro día, lo poquito que gané en • La vida es dura muchas veces, gos. ¡Lo que teníamos que bata- un trabajito me lo quitaron otros pero descubriendo el valor llar para conseguir tanta comida! niños mayores que yo. de la honradez, se transforma Haciendo de tripas corazón, lo que nos ayudaba mucho era en bella. que, antes de morir el presidente le pregunté: • Es hermoso ganarse el pan —Y, ¿quién te enseño a trabaKennedy, Estados Unidos enviaba de cada día con el sudor de una fuerte dotación de avena para jar así? la frente y no con el sudor —Pos mi papá, sólo que lo los pobres del Perú y a nosotros del de enfrente. nos daban una buena ración. Un metieron a la cárcel y no ha podi­ • Hay personas que ni trabajan día escuchamos por la noche el do salir. ni dejan trabajar, y como no —Y, ¿te dio coraje porque te estallido de una bomba cerca de son capaces de hacer lo que tú la casa y realmente en esos mo- lo quitaron? haces, la envidia, que es uno —¡Pos claro!–, me contestó, mentos nadie, más por prudencia de los sentimientos más viles, que por miedo, salió de la casa a mientras devoraba el pan que le di. los corroe. —Mira, Miguelito, así como tú • Hay muchos lobos que hacen ver qué pasaba. Pero en cuanto amaneció, nuestra sorpresa y pa- sentiste feo porque te quitaron lo como que trabajan y ganan lo vor creció: todos los vidrios del que robaste, así sintió feo la persoque quieren sin hacer nada. comedor estaban rotos. Afortuna- na a quien se lo quitaste. Eso también es robar. —Pos sí, padre, pero tengo que • Siempre procura que el pan no damente no hubo víctimas, porque esa noche el velador se había hacerlo, porque debo llevar comillegue a tu mesa sin el sudor de da para mis hermanos. ido a su casa. tu frente y Dios te bendecirá. —Sí, Miguelito, pero robar es • La mejor manera de que nunca Un día un niño, como de diez muy malo–, le dije, pidiendo a años, me dice: te falte lo necesario en tu casa —Padre, tengo hambre. Hoy Dios que lo convenciera de que es compartiendo lo que Dios te no he podido conseguir ni para no lo volviera a hacer. da. Lo que compartas lo reci—Y, ¿por qué es malo si mucha unas galletas. Deme algo. birás con creces. La vida está —Claro que sí–, le contesté al gente lo hace?–, me preguntó inhecha para dar y recibir, y más mismo tiempo que lo invité a pa- trigado y convencido de que era para dar que para recibir; aunlo más normal. sar la casa. que siempre recibimos más de —Mira, Miguelito, es malo porMe dio ternura el chiquillo, penlo que damos. sando que tal vez andaba buscan- que eso a papá Dios no le gusta y ¡Hasta la próxima! Presencia Apostólica

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Nuestra devoción

El Templo de San Hipólito

sobre la calzada la Ermita de los Mártires para depositar en ella los restos de los españoles que perecieron en la Noche Triste. En 1581 las autoridades de la Nueva España dan la orden de construir en el mismo sitio un templo para conmemorar la fundación de la Nueva España. El templo fue terminado en 1740 y, desde su inauguración hasta fines del siglo XIX, estuvo a cargo primero de los padres paulinos y después del clero diocesano.

Desde 1892 el Templo de San Hipólito está a cargo de los Misioneros Claretianos

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bicado en el corazón de la ciudad de México, el Templo de San Hipólito y San Casiano forma parte del patrimonio histórico y cultural de la ciudad y, aunque actualmente se distingue por la veneración a san Judas Tadeo, originalmente fue dedicado a los santos Hipólito y Casiano, a los cuales, desde la terminación del templo se les nombró: “Patronos de la muy noble, insigne y muy leal, Ciudad de México”. La construcción del templo se inició en 1599, sobre los cimientos de la antigua Ermita de los mártires. El templo fue construido desde finales del siglo XVI e inaugurado en junio de 1740.

Antecedente histórico

La avenida Hidalgo del centro de la ciudad de México, donde se encuentra ubicado el tem6

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plo, corresponde a lo que era la Calzada a Tlacopan, la más importante en la gran Tenochtitlán; en ella sucedieron hechos muy significativos en la conquista de México-Tenochtitlán. En 1520, antes de la caída de la gran Tenochtitlán, en el sitio donde hoy se encuentra el Templo de San Hipólito ocurrió el conocido episodio de “La Noche Triste”, en el que los españoles fueron derrotados por los aztecas. Relata la historia que aquella noche, al verse vencidos, los españoles huían llevando con ellos tesoros muy valiosos y que una mujer mexica los delató. Al verse rodeados por los mexicas, los españoles no pudieron cruzar por el canal, debido al botín que llevaban, por lo que decidieron lanzarse a él con caballos y tesoros. El 13 de agosto, día de san Hipólito, Cortés conquista Tenochtitlán, por lo que decide construir

El 8 de enero de 1892 el arzobispo Pelagio Antonio Labastida y Dávalos entregó el templo de San Hipólito y San Casiano a los Misioneros Claretianos, quienes, después de realizar trabajos de restauración, lo reabrieron al culto en 1893. El templo permaneció abierto hasta el tiempo de la Revolu­ción Mexicana en que sus puertas volvie­ron a cerrarse. Durante la decena trágica la cúpula y los vitra­les se dañaron seriamente. Las puertas del templo vuelven a abrirse en 1919. San Hipólito vivió en el siglo III; fue escritor, Obispo y mártir. Por sus brillantes escritos ocupa un lugar distinguido entre los hombres ilustres de la Iglesia primitiva. San Hipólito es representado como un erudito, sentado en una cátedra, con un rollo de escritura, corona de mártir, vestiduras pontificiales y báculo; su fiesta es el 13 de agosto. En el Templo de San Hipólito se ha procurado mantener un estado de conservación óptimo y se han hecho las adecuaciones pertinentes para garantizar la seguridad y la comodidad de los feligreses que día con día acuden a venerar a san Judas Tadeo.


Nuestra devoción

La religiosidad popular y el encuentro con Jesucristo

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l documento de la V Conferencia de Aparecida (258) destaca, citando al papa Benedicto XVI, la riqueza y profundidad de la religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos. El documento nos dice que el Papa invita a promover y a proteger la religiosidad popular, y que ésta “refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer “. Esta religiosidad popular contiene una espiritualidad que se expresa por ejemplo en el cariño a los santos, las promesas y las peregrinaciones: «La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercanía de Dios.» (259) E l mi s mo doc umento nos invita a no devaluar la espiritualidad popular, sino a reconocer en ella la Gracia de Dios: «Por eso, la llamamos espiritualidad popular. Es decir, una espiritualidad cristiana que siendo un encuentro personal con el Señor, integra mucho lo corpóreo, lo sensible, lo simbólico y las necesidades más concretas de las personas. Es una espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos, que no por eso es menos espiritual, sino que lo es de otra manera.»

Evangelizar la devoción

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l trabajo pastoral en el Templo de San Hipólito tiene siempre como objetivo transmitir que san Judas Tadeo no se explica sin Jesucristo. Hay que recordar continuamente que san Judas Tadeo fue un apóstol de Jesús, un colaborador suyo, inmerso en la misma misión y, por supuesto, en la misma cultura y época. Por lo anterior, la autenticidad de la devoción por san Judas sólo se mantendrá si se tiene presente cómo debe ser la espiritualidad cristiana: Vivir imitando y siguiendo a Jesús, nuestro camino para llegar al Padre, con la fuerza y el impulso del Espíritu Santo. Finalmente hay que recordar que la devoción a san Judas Tadeo, aparte de tener un fuerte sentido comunitario, pues se vive festivamente en comunidad, debe dar continuamente frutos que beneficien a los que más lo necesiten.

Los Misioneros Claretianos de México cuentan con un nuevo sacerdote El pasado mes de mayo, en la fiesta de Pentecostés, fue ordenado sacerdote Eduardus Dosan, CMF. ¡Felicidades!

“Sigamos creciendo en consistencia vocacional, en cohesión comunitaria y en compromiso misionero.” Eduardus Dosan, CMF, nació en Manggarai, Indonesia el 27 de febrero de 1981, hijo de Thomas Ndasa y Wihelmina Dis. Realizó sus estudios filosóficos del 2000 al 2005 en el Seminario Claretiano de Indonesia, llegó a la Provincia de México el 21 de noviembre de 2005, continuó sus estudios Teológicos del 2006 al 2011 en el Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México (IFTIM) y actualmente estudia la Licenciatura en Teología Pastoral en la Universidad Pontificia de México (PUM). Presencia Apostólica

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Crecimiento personal

Los golpes de la vida:

oportunidades para abrir el corazón, crecer y humanizarnos Dinko Alfredo Trujillo Gutiérrez

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gnacio y Miranda estaban desolados. El bebé que tanto habían deseado lo habían perdido a las pocas horas de nacimiento. Juan llevaba 15 años trabajando en la constructo­ra que lo había despedido por recorte de personal. Sus ilusiones y sus años más productivos se le iban con el despido. Mariana tenía 20 años y antes del accidente tenía muchos planes para su futuro. Ahora todo resultaba incierto. Si siguiéramos con la lista de los golpes que da la vida, sería interminable… De hecho faltarían los golpes que tú, estimado lector, has pasado en tu propia 8

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vida, grandes y pequeños, pues ninguno de nosotros está vacunado contra éstos. El asunto no es sólo evitar que los golpes de la vida nos ocurran y nos lastimen, pues muchos de ellos son inevitables, ya sean físicos o emocionales; lo importante es qué hacemos con ellos. Los caminos son muchos en realidad. Es muy común pasar del dolor a la amargura, al resentimiento, a las ganas de venganza, a la autodestrucción, etc. A veces incluso buscamos no quién nos la hizo, sino quién nos la pague y podemos instalarnos de por vida en tales

estados. La otra gran posibilidad es aprender de los golpes de la vida, crecer y responsabilizarnos, si en parte contribuimos a lo que sucedió. Es decir, que el corazón se puede cerrar y tratar de encerrar el mal que le ha ocurrido o, por el contrario, puede abrirse y permitir el aprendizaje y la transformación, de lo que resultará un mejor ser humano: más pleno y más sabio. El dolor nos hermana y humaniza Algunos tienen la creencia de que en la vida la mayoría de las personas son malas y hay que cuidarse de ellas. Cuando mucho le dan a los otros el beneficio de considerar las causas de su maldad, buscando razones en lo que la persona ha vivido y que la ha llevado a actitudes malas y hasta terribles hacia los demás. Tal postura lo único que logra es que vivamos los unos y los otros defendiéndonos y cuidándonos del prójimo, que en este caso se vuelve todo menos eso: un prójimo, un próximo o un hermano. No importa que profesemos una creencia religiosa donde al mismo Dios se le encuentra en el otro que es igual a nosotros, un ser humano. Fuera del templo muchos no validan esa visión. El otro es un extraño del que hay que cuidarse. Ciertamente perdemos humanidad con tal postura, pues sólo somos humanos al ser parte de la humanidad. Esto es, al interactuar con el otro, al podernos encontrar con el hombre, en sentido genérico. Es difícil darnos cuenta, pero el dolor tiene un gran potencial en este sentido, debido a que nos hermana y nos invita a la igualdad. Cuando enfrentamos el dolor, si ambas partes, el que sufre y el que quiere acompañarlo, abriéramos el alma, además de hermanarnos y conectarnos, nos volveríamos mejores seres humanos. Pero esto implica cambiar la postura en la que


Crecimiento personal el dolor sólo tiene la cara terrible y hay que cuidarse del otro, del que siempre hay que desconfiar aunque sea alguien incluso de la propia casa. El dolor nos acerca al mejor recep­táculo de sanación y crecimiento que es el otro que es igual a mí: el prójimo. Los medios de comunicación no ayudan, pues nos bombardean con imágenes dantescas, siempre negativas, de la huma­ni­­dad y del mundo mismo, en las que el dolor aparece como un sinsentido que nos aleja de los demás y, por lo tanto, nos deshumaniza. Los medios que así actúan, lo único que generan es un mundo de desconfianza y desesperanza. Nos desvinculan de la realidad de la vida, en la que el dolor y el gozo son compañeros inseparables, y también nos alejan de los congéneres. No nos dejan ver que hay gente buena y que son más de los que creemos, personas que quieren un mundo mejor y que buscan hacer que éste evolucione positivamente. El dolor nos involucra en un proceso de corrección Los dolores de la vida no están hechos para volvernos desconfiados del prójimo, de la vida y hasta de nosotros mismos. Aunque, hay que decirlo, el dolor está desacreditado en el mundo contemporáneo donde el placer es la única bandera, por la que cualquier otro valor fuera del hedonismo es de segundo nivel. En comparación con el placer, el dolor queda tan mal parado que simplemente está desacreditado y desatendido. Se vuelve inentendible, desechable y, como es ine­vitable, se ve exclusivamente como el mal que no se puede descartar y que se rechaza, sin razonar ni dejar que enseñe lo que puede aportar para nuestro desarrollo. Tratamos de pasar por el dolor huyendo y maldiciendo los sinsabores de la vida sin dejar que transforme lo que necesitamos cambiar.

También nos hace falta entender que el placer por el placer mismo nos lleva inevitablemente al dolor. Recordemos que los opuestos se atraen. El dolor en sí mismo es un corrector, pues no ocurre para instalarnos en el sufrimiento, sino para que afiancemos la enseñanza que nos aporta. Cuando nos golpeamos al ir pasando por un sitio, la siguiente ocasión sabemos que por ahí no hay que pasar o que hay que pasar de otra forma. Esto no sólo ocurre a nivel físico, sino también emocional y existencial. Cuando tengo la oportunidad de escuchar acerca del dolor de los otros, en la intimidad del consultorio psicoterapéutico, me doy cuenta de que el problema no está en el dolor mismo, pues en muchos casos puede ser que la persona no haya tenido responsabilidad en la causa de la desgracia. El punto central es qué se hace con tal dolor. Evidentemente éste siempre nos traerá sentimientos desagradables de distintas magnitudes que primero tienen que mostrarse, pues ocultar lo que se siente, incluso ante uno mismo, sólo nos traerá daños y problemas mayores. Es como si teniendo una gripa en lugar de expulsar los fluidos los guardáramos. Seguramente de tener un pequeño resfriado terminaríamos con una bronquitis. El dolor se debe expresar como se siente, no ocultándolo ni jugando a que es mayor de lo que realmente sentimos o corresponde. Cuando jugamos a que el dolor es mayor, lo hacemos con el fin de obtener ganancias secundarias. La gente que es como una víctima profesional hasta se siente culpable del sufrimiento de otros, impidiendo crecer a los que sufren o, también, aprovechándose para atraer algo de atención. Con estas actitudes no se puede generar una compañía auténtica de persona a

persona que vaya de lo esencial de uno a lo esencial del otro. Haber logrado expresar lo que sentimos nos permite despejar lo que pensamos, haciendo posible el entendimiento y entonces es cuando se abren las posibilidades de aprendizaje y maduración. De la pregunta –muchas veces imposible de responder– acerca del porqué nos pasa lo que nos pasa, se puede pasar a la búsqueda de alternativas y soluciones para, finalmente, aprender del acontecimiento difícil que nos tocó vivir. Si no se logra pasar adecuadamente las etapas, la persona pasa del dolor a un sufrimiento que no termina y, además, tiende a volver a pasar por situaciones similares. La actitud que decidimos tener es lo que hace que el dolor genere una víctima permanente o un sabio Las personas que pasan del dolor al aprendizaje tienen la gran posibilidad de llegar a la sabiduría. Estas son las mejores compañías y también son maestras de cómo navegar por la existencia. Hay que aprender de ellas hasta alcanzar dicha maestría. En esto radica la madurez y no en la edad. La madurez se alcanza con el aprendizaje de los dolores de la vi­ da, ya que éstos terminan siendo elementos muy importantes en la integración de nuestra personali­ dad. Lo que cada uno hacemos con lo que hemos vivido –bueno o malo– es lo que nos hace ser gente con madurez y sabiduría o, por el contrario, personas con grandes limitaciones. La diferencia entre ser víctima y ser sabio no está en el hecho de que haya o no haya dolor, sino en la decisión de cada uno acerca de la forma de procesarlo en su corazón. El autor es licenciado en psicología y filosofía con maestrías en terapia familiar y de pareja. Terapeuta, catedrático universitario y conferencista. Presencia Apostólica

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Desarrollo humano tre ideas y conceptos conocidos que habitualmente producen soluciones originales. El estudio de la creatividad ha cobrado importancia en las últimas décadas, a la luz de las investigaciones en neurofisiología, psicología y pedagogía, entre otras. La creatividad en el transcurso de los años ha sido abordada para su estudio desde diferentes enfoques; algunos se centran en verla como capacidad cognitiva para la solución de problemas; otros como expresión de la esfera inconsciente de la personalidad y en años más recientes se ha profundizado en la investigación de sus bases biológicas.

Creatividad y desarrollo humano Gylda Valadez Lazcano

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a creatividad es fundamental para el ser humano en su desarrollo integral y autorrealización. En una sociedad globalizada e intercomunicada en la cual la innovación y el cambio son una constante, el desarrollo de la creatividad no sólo resulta deseable, sino indispensable para un desempeño adecuado de la persona, en todos los ámbitos. La creatividad, pensamiento original, imaginación constructi­ va, pensamiento divergente o pen­samiento creativo, es la gene­ ración de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones en10

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Empresarios, científicos, psicólogos, y líderes espirituales contemporáneos coinciden en que la creatividad es una actitud que necesitamos tener ante los acontecimientos del día a día, la actitud de crear. Las empresas continuamente crean soluciones (productos, servicios, comunicaciones, estrategias, negocios, etc.) para intentar actuar de manera innovadora, o, por lo menos, para intentar sobrevivir ante los diversos acontecimientos. Entonces, estamos de acuerdo en que el ser humano, entre las muchas cosas que es, esencialmente es creativo. La creatividad es en nosotros un recurso, una necesidad y un gran potencial.

¿Qué creamos? La enumeración de lo que como seres humanos podemos crear es infinita. Con mayor o menor conciencia, con mayor o menor grado de éxito, todos creamos la vida que vivimos, en relación con la forma o el estilo que le damos. En medio de la pobreza o de alguna crisis económica, la creatividad nos puede ayudar a lograr la diferencia entre una vida tremendamente limitada y una vida más digna. La creatividad puede me­jorar cualquier aspecto de nuestra vida: nuestra alimentación, nuestra vi­ vien­da, nuestro trabajo, nuestra forma de relacionarnos, etc. La creatividad salva vidas Esta afirmación puede sonar exagerada, pero apenas la analicemos un poco, nos daremos cuenta de que es verdad. Hay muchas historias de supervivencia en situaciones extremas en las cuales la creatividad ha hecho la diferencia que permite lograr sobrevivir: encontrar la forma de construir un refugio, encontrar la forma de transmitir una señal, encontrar la forma de preparar un alimento, encontrar la forma de administrar nuestra energía, encontrar la forma de conservar el ánimo, etc. En todos estos enunciados vemos una constante que es una clave muy importante para salir adelante de infinidad de situaciones: encontrar la forma. En un artículo anterior hablamos de la resiliencia, que es la capacidad de hacer las cosas bien, aunque las condiciones sean adversas. La capacidad de adaptación o recuperación que implica ese proceso requiere también mucha creatividad. Buscar y encontrar Para encontrar la forma de solucionar, de mejorar o de lograr algo, la creatividad se tiene que dar en un marco que integre la imaginación


Desarrollo humano y la innovación. En otras palabras, ante los problemas, los retos o tus propios deseos: imagina y haz algo nuevo. La imaginación es la que nos inspira para crear nuevas soluciones, historias y mundos; la creatividad es la que pone esa creación en contexto y le da un sentido, un valor. Y es la innovación la que desarrolla e impulsa ese sentido creado para asegurarse de que éste sea novedoso en su campo. Según los expertos, la creatividad emerge mientras desarrollamos una actividad que nos permite entrar en un estado de flujo, donde se realizan conexiones entre neuronas del cerebro que antes no estaban conectadas. Estas conexiones generan nuevas ideas, nuevos sentidos, nuevas formas de entender las cosas. Contrariamente a lo que muchos piensan, para ser creativos y dotar nuestra vida de una creatividad sistemática, tenemos que ser metódicos. Ser creativo fortalece el carácter, las emociones y el intelecto, que son fundamentos que permiten construir una mejor calidad de vida y alcanzar la proyección personal. También es cuestión de esfuerzo Toda persona es potencialmente creativa por ser uno de los grandes atributos humanos, y aunque el nivel de creatividad varía de un individuo a otro, no es una característica exclusiva de los artistas y de los más dotados intelectualmente; de hecho, el intelecto es uno de tantos componentes. La creatividad es algo más que una imaginación fluida; porque si bien es una de sus grandes fuentes de inspiración, se requiere de voluntad y de trabajo para que produzca resultados concretos. Metafóricamente, es como el “diamante en bruto” que se debe pulir para verlo en todo su esplendor. Edison decía que “el genio consiste en

La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. un dos por ciento de inspiración y en un 98 por ciento de transpiración”; lo mismo se aplica a la creatividad. En otras palabras “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.” Además del intelecto, el ser creativo se sustenta en las dimensiones emocional y social, así como de carácter y personalidad del ser humano, dirigidas a la acción resolutiva de los problemas y a proponer nuevas opciones transformadoras, para beneficio propio y de los demás. Por eso, la creatividad ha sido una de las mayores fuerzas impulsadoras de la evolución y el desarrollo humano, en todo sentido. Pero, ¿cuál es la relación entre creatividad, felicidad y calidad de vida? En principio, radica en que las tres procuran el bienestar humano. A pesar de que cada uno establece su propio significado de felicidad e incluso de calidad de vida, existe un hilo conductor entre ellas, y es el hecho de que ciertas características de la creatividad contribuyen al logro de las metas personales y a una relación más constructiva con el entorno, lo que implica el camino de la realización individual. Se ha observado que las personas creativas tienen ciertas características que son: 1. Manifiestan una gran curiosidad intelectual. 2. Disciernen y observan de manera diferenciada. 3. Se preocupan por ir adquiriendo toda la información que pueden para combinar y elegir opciones a la hora de solucionar problemas. 4. Demuestran empatía hacia la gente y hacia las ideas diferentes... 5. La mayoría pueden ser introvertidos, aunque no se excluye la creatividad en las personas extrovertidas.

6. No están demasiado pendientes de lo que los otros piensan sobre ellos y se hallan bastante liberados de restricciones e inhibiciones convencionales. 7. No son conformistas en sus ideas. Son más bien, auténticamente independientes. 8. Poseen capacidad de análisis y síntesis. 9. Poseen capacidad de rede­ finición; es decir, para reacomodar ideas, conceptos, gente y cosas, para trasponer las funciones de los objetos y utilizarlas de nuevas maneras. Finalmente, la creatividad es expresión de la imagen de Dios en cada ser humano, llamado a trascender y a ir al encuentro con la plenitud y perfección suprema, que es Dios. San Agustín de Hipona lo expresa como una inquietud: “Señor, nos hiciste para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en ti.” Sin duda, este tiempo requiere de hombres y mujeres que impulsen una creatividad humana, siempre orientada por valores universales y fundamentales, como la justicia, la verdad, la libertad, el respeto a la dignidad de la persona y a la naturaleza, la paz y la soli­ daridad; para construir un mundo mejor, el reino de Dios entre los hombres, de todas las razas y naciones de la Tierra. Entonces resulta que la creatividad hoy en día es un tema del cual tenemos que echar mano pa­ra salir adelante en situaciones de crisis, pero también para salir de la rutina y darle magia a nuestra vida, para convertir cada instante en una nueva vivencia. La autora es psicoterapeuta. centro.ometeotl@gmail.com Presencia Apostólica

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Tanatología

Dejar ir a nuestros seres queridos no es olvidarlos Ana Laura Rosas Bucio

familiar, conductual, social y espiritual. Ninguna persona que ha experimentado un duelo vuelve a ser la misma que antes de esa muerte. Algo muy profundo se ha trastornado. La ausencia de nuestro ser amado dejará un hueco que no podrá ser llena­do jamás, porque cada persona es única y sus virtudes y defectos son inigualables. Al morir un familiar, una pare­ j­a, un hijo o un amigo, la ausencia que deja provoca sentimientos de dolor, aflicción, impotencia y una infinita tristeza. Duele el alma y el cuerpo, duele nuestra historia pasada, nuestro presente y nuestro futuro.

Apego y vínculo

Lo que una vez disfrutamos nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.

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espedirse nunca ha sido un proceso sencillo. No importa si la separación es por un tiempo corto o por un tiempo más largo. Si sentimos cariño por la persona que se va, la despedida siempre va a ser dolorosa. De todas las despedidas que podemos tener en nuestra vida, la de la muerte seguramente es la más dolorosa. Dejar ir de esta vida a un ser querido es una de las experiencias más difíciles a la que nos enfrentamos. La muerte es la única certeza que tenemos en la vida, sabemos que tarde o temprano sucederá. No obstante, no importa cuántas veces hayamos tenido que enfrentarla, lo real es que nunca estaremos suficientemente preparados para hacerlo. Si la muerte es una realidad y un proceso natural al que nadie escapa, ¿por qué nos resulta tan doloroso aceptarla? Seguramente si hemos perdido a un ser querido, nos hemos preguntado esto y muy probablemente no hemos sabido qué contestarnos. Sólo 12

Presencia Apostólica

HELLEN KELLER

sabemos que nos duele, a veces de tal manera que creemos que no vamos a poder seguir adelante. Extrañamos tanto a nuestro ser querido, nos sentimos muy solos, asustados, tristes y enojados. En algunas ocasiones tenemos sentimientos de culpa por algo que hicimos o dejamos de hacer en relación con nuestro ser querido. Nos cuesta mucho trabajo creer todo lo que está sucediendo. Nos preocupa el futuro. Nos duelen el presente y el pasado, y podemos tener la sensación de que nuestro ser querido fallecido sigue cerca de nosotros, de que aún no se ha ido.

El duelo es un proceso de adaptación y de transformación

Después de la pérdida, el dolor puede golpearnos tan duramente que si no lo asumimos desde una perspectiva más constructiva y positiva nos puede hacer pedazos. El duelo –palabra que etimológicamente significa dolor– debe ser un proceso activo de adaptación ante la pérdida de un ser amado. El proceso del duelo involucra reacciones de tipo físico, emocional,

Todo esto sucede por el apego. Me resulta muy interesante hablar en es­ te artículo del apego, ya que es una palabra que tal vez algunos hemos escuchado, pero no todos entendemos su verdadero significado. Para muchas personas la palabra apego tiene un significado negativo. Todos hemos escuchado que no es bueno tener apegos, y yo he escuchado a al­ gu­­­­nos profesionales afirmar que las personas deberíamos deshacernos de nuestros apegos. Aquí tengo que decir que estoy de acuerdo en una parte, pero en otra no. Voy a explicarme. Vamos a empezar por definir la palabra apego. El apego, es una vincu­lación afectiva intensa y durade­ra que se desarrolla y con­so­li­ da entre dos personas, por medio de la in­teracción recíproca y cuyo objetivo es la búsqueda y mantenimiento de la proximidad en momentos de amenaza, ya que el vínculo proporciona seguridad, consuelo y protección. Entonces, según esta manera de entender el apego, para los seres humanos es importante desarrollar este vínculo emocional con las personas. Si no fuéramos capaces de establecer relaciones basadas en el apego, entonces estaríamos muy solos, desprotegidos, desconsolados e inseguros. Estaríamos emocionalmente enfermos.


Tanatología El apego tiene las siguientes características que nos conviene conocer para conseguir desarrollar un vínculo sano: 1) Esforzarse por mantener la cercanía con la persona con la que estamos vinculados. Queremos seguir siempre cercanos a nuestra persona querida. Sin embargo si tenemos un apego sano, independiente y seguro, aunque nos guste estar cercanos, no será necesario que vivamos juntos o que estemos siempre juntos, para tener esa sensación de cercanía. Si nuestro apego es inseguro, dependiente, no vamos a querer dejar ir nunca a la otra persona, y retenerla siempre es imposible. 2) Resistencia a la separación, sintiendo ansiedad, desolación y abandono ante la pérdida. Si tenemos vínculo emocional o apego, por supuesto nos duele separarnos, nos asusta, nos pone tristes, pero si nuestro apego es sano, sabemos y sentimos que aunque el otro ya no esté cerca, o ya no esté vivo, pode­mos seguir cercanos siempre. El vínculo emocional sano es tan fuerte que sobrevive a la distancia o a la muerte. Si mi apego es dependiente, no voy a poder dejar de sentirme solo cuando el otro se vaya y eso no es sano. 3) Buscamos mantener un contacto sensorial privilegiado con la figura de apego. Esto significa que queremos escucharlo, verlo y tocarlo. Y aunque en efecto en las separaciones, principalmente las que se dan por muerte, esto ya no puede ser posible, mientras logramos deshacer nuestro apego en este aspecto, es importante dejar que la persona que ha perdido a un ser querido, hable de él o ella, toque sus cosas, vea sus fotos, etc. Pero esto conforme pasa el tiempo se tiene que dejar de hacer, porque necesitamos establecer otra relación emocionalmente cercana con alguien a quien tocar, ver y escuchar.

4) Apoyarse en la persona con la que estamos vinculados para obtener seguridad para explorar el mundo físico y social. Y es precisamente esta característica la que permite alejarnos o separarnos. Por ejemplo: Si yo estoy apegada sanamente con alguien, entonces voy a “usarlo” (en el buen sentido de palabra) para llevarme conmigo esas emociones que siento cuando estoy con esa persona, para ir a vivir mi propia vida, para conocer a otras personas y eso no significa que deje de querer a la persona que quise. Lo que pasa es que ahora la llevo conmigo simbólicamente a donde vaya. Si mi apego es dependiente no podré dejarla ir. 5) La última característica, cuando estamos en momentos de tristeza, temor o malestar, normalmente vamos a buscar a la persona con la que estamos apegados para que nos de apoyo y bienestar emocional. Y, dependiendo del caso, a veces con una llamada o una visita podemos encontrar ese apoyo que buscamos. En caso de que nuestro ser querido ya haya fallecido, esto no quiere decir que no podamos seguir buscando ese apoyo en esa persona, sólo que ahora tendremos que hacerlo de una manera diferente. Ahora tendremos que establecer una nueva relación espiritual con nuestro ser querido; precisamente para esto nos sirve el proceso de duelo.

Transformar la relación

Dejar ir a nuestro ser querido –en el sentido de aceptar su partida– no significa olvidarlo: dejar ir significa transformar la relación que teníamos en una relación diferente, en una relación espiritual, en una relación donde yo esté aquí en la vida y el que ha partido esté conmi­go; cercano a mí, pero sabiendo que ya no está aquí. Si yo no tengo un apego sano con mi ser querido, me será imposible dejar ir del todo, pues eso me haría sentir muy sola, insegura y desprotegida.

Entonces, nuestras reacciones ante las separaciones van a depender del tipo de apego que tengamos. Todos tenemos apegos y por lo tanto todos, al perder a un ser querido vamos a pasar por un duelo, pero dependerá de si nuestro apego es sano o no, qué tan “fácil o difícil” será para nosotros poder sanar ese dolor y si podremos o no finalmente decir adiós. El proceso de duelo implica también un proceso de desapego porque la relación, como la teníamos, ya no podrá existir. Pero este desapego no significa en ningún caso olvido, indiferencia ni desamor. Es la actitud y el camino más salu­dable para seguir existiendo con plena libertad, autonomía y responsabilidad. Desapegarse significa vivir con el recuerdo sereno del ser querido en una nueva relación espiritual con él. En los siguientes ar­tículos hablaremos del duelo y de lo que podemos hacer para facilitarnos este proceso. El dolor que experimentamos no significa que no podamos continuar nuestra vida después de esa pérdida; significa que fuimos capaces de establecer relaciones emocionalmente profundas, que logramos crear vínculos emocionales sanos y que así como pudimos establecer esa relación tan profunda, tan amorosa con ese ser querido que se fue… podemos volver a establecer relaciones muy significativas, una y otra vez, con otras personas. Cuando realmente amamos a alguien, podemos saber con toda seguridad que el amor que nos tenemos sobrevivirá a la muerte y que todo eso que vivimos con esa persona ahora ya es parte de nosotros y eso nada ni nadie, ni la misma muerte, podrá quitárnoslo. La autora es psicóloga clínica, experta en intervención en crisis, tanatóloga, logoterapeuta y conferencista. Directora académica del Instituto de Formación y Atención en Psicología IFAPS. lrosasb@hotmail.com Presencia Apostólica

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Fotos: Enrique Mascorro López, CMF

Ver mejor

¿Cómo ver lo extraordinario en lo ordinario?

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n mi época de estudiante tuve la fortuna de contar con maestros extraordinarios. En cierta ocasión uno de ellos, Franco Lever, en la clase de fotografía nos dijo: “Los grandes fotógrafos son aquellos que ven lo que el común no ve.” Aq u ella afi r m a c ió n m e ay u dó a entender que no bastaba con aprender la técnica para ma14

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Enrique Mascorro López, CMF

nejar la cámara y obtener las mejores imágenes. Aunque esto era importante, no debía olvidar ver en lo ordinario lo extraordinario, aquello que el común no ve. El consejo del profesor Lever lo podemos aplicar a la fotografía pero también a otras realidades de nuestra vida diaria. Sin embargo, debemos reconocer que no es fácil alcanzar esta meta, por eso los grandes fotógrafos son pocos, muy

pocos. ¿Qué necesitamos, para ver lo profundo de las cosas, de las personas y de los acontecimientos? Necesitamos, según algunos expertos en el análisis del lenguaje, tres cosas: 1. Observar lo que nos aparece Henry Nowen, en su libro titulado El hijo pródigo, nos cuenta cómo fue su acercamiento a uno de los cuadros más famosos de Rembrandt (este cuadro tam-


Ver mejor bién hace referencia al hijo pródigo). “La primera vez que vi una copia de la pintura, nos dice Henry, me causó tal impacto que tuve que trasladarme al museo de San Petersburgo, donde se encuentra el original, para observarlo con detalle.” Nos cuenta Nowen que pasó sentado frente al cuadro alrededor de siete horas. Con su mirada atenta recorrió los personajes y sus posturas, los rostros, las manos, la ropa, los colores, las sombras y luces… lo observó todo. En cambio, la mayoría de los visitantes no pasaban muchos minutos frente a la obra de arte y algunos pasaban de largo por sus prisas. Nowen, en conclusión, nos da un ejemplo de lo que significa observar. 2. Sentir lo que nos comunican Pero no basta con ejercitar la vista, también necesitamos poner en

juego el corazón para acercarnos al significado de las palabras, los colores, los rostros y todos los componentes del lenguaje. Por ejemplo ¿Qué nos comunica el rostro de un anciano o sus manos que acarician? Nos pueden expresar… ternura, paz, bondad. ¡Ah, esto pocos lo observan o, por lo menos, no todos! Para lograrlo hace falta una mirada distinta, hace falta una mirada contemplativa de las cosas y esto se logra sólo desde el corazón. Si nos ejercitáramos en observar y en sentir lo que nos rodea y, sobre todo, a los que nos rodean estaríamos en condiciones de relacionarnos de manera diferente. Pero muchas cosas que reclaman nuestra atención, como la depresión de un ser querido o la hermosura de una flor, pasan desapercibidas ante nuestra velada vista.

No basta con ejercitar la vista, también necesitamos poner en juego el corazón.

Existen padres extraordinarios, pensando en otro ejemplo, que establecen relaciones profundas con sus hijos. Esto no es resultado de la casualidad, ellos observan el comportamiento y las necesidades diarias de sus hijos y, en el silencio, tocan sus sentimientos con el corazón. 3. Entender el sentido de la vida Victor Frankl, fundador de la corriente psicológica llamada Logoterapia, estando en los campos de concentración observó y participó en el sufrimiento brutal provocado por el imperio Nazi. La mayoría de los indefensos llegados al lugar, habiendo perdido familia, posesiones, libertad, es decir, todo caía en la depresión y pronto en la muerte. Sin embargo, nos cuenta Frankl, sorprendía que algunos, quizá muy pocos, resistían al infierno y se mantenían con vida. La pregunta lógica era ¿por qué?, ¿cuál era la diferencia entre las víctimas? La conclusión de Frankl era que estos últimos encontraban un sentido, una razón para esperar un nuevo día. Para algunos la esperanza de volver a encontrarse con su familia, el regreso a la patria o la promesa de su fe religiosa, los mantenía vivos. Podemos decir que estos pocos veían lo que para la mayoría era imposible ver. El ejemplo extremo de Victor Frankl nos puede ayudar a entender que, en nuestra situación, también tenemos la posibilidad de buscar el significado de las cosas. ¿Qué sentido tiene ser padre o madre de familia? ¿Qué tiene de extraordinario ser católico en un mundo secularizado? ¿Qué razones se encuentran para marchar a favor de la paz en un mundo violentado?, etc. Además de utilizar los ojos y el corazón necesitamos encontrar el sentido de las cosas que hacemos, si aspiramos a una vida distinta. Presencia Apostólica

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Historia para meditar

Ilustración: Leticia Asprón

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uchos de los turistas que acuden al Museo de Arte Colonial en Bogotá no lo notan. Pasean disparando compulsivamente sus cámaras. Tal parece que se trata de un rito que hay que realizar al visitar un museo, hacer cientos de fotos, sólo para poder decir que algún día estuvimos ahí, aunque no recordemos ninguno de los objetos expuestos. Pues sí, los turistas no se daban cuenta, pero ahí estaba ella, desafiando los siglos. Inmortalizada en un magnífico óleo pintado por Joaquín Gutiérrez cuando ella llevaba poco tiempo en Colombia, entonces Nueva Granada, y sus ojos verdes todavía llevaban impresos los paisajes de su natal puerto de Santa María en España. Joaquín Gutiérrez la retrató, en un cuadro que hace pareja con el de su marido, con todo el esplendor propio de su título y de su nobleza, como marquesa de san Jorge. No obstante, a pesar de la belleza del cuadro, hay un detalle que pasa desapercibido para casi todos: la marquesa, en su amplia falda de seda con decoraciones florales, lleva discretamente pendientes de sendos listones, de la misma tela de su falda, dos curiosos relojes. Al momento de pintar el cuadro, el pintor se quedó pasmado por este detalle, por lo que le preguntó a la marquesa: —¿Desea su excelencia que añada a su retrato esos dos relojes que lleva usted sobre su falda? A su pregunta, la servidumbre que contemplaba la labor del pintor, cayó también en la cuenta de este detalle: ¡sobre la fina falda de la marquesa había dos pequeños y elegantes relojes de oro! La marquesa le dijo: —Sí maestro, haga el favor de pintarlos, pues deseo que mis hijos y las futuras generaciones aprendan una gran lección al ver estos dos relojes. El pintor le respondió haciendo una reverencia: —Si esa es la voluntad de mi señora, me esforzaré en pintarlos con la mayor fidelidad, para que su mensaje pueda ser visto con claridad. Y de este modo continuó pintando, ante los azorados ojos de la servidumbre que veía ahora surgir de sus hábiles manos, sobre el lienzo, dos relojes exactamente

Dos relojes

(La marquesa de san Jorge)

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Enrique A. Eguiarte, OAR

iguales a los que la marquesa llevaba en su falda. Al terminar la jornada, el cuadro todavía no estaba terminado, pero la marquesa ya no iba a posar para el pintor, por lo que éste siguió dándole los últimos retoques en su estudio, en donde el detalle de los relojes llamó poderosamente la atención de sus discípulos, quienes le preguntaron: —Maestro, ¿cuál es el sentido de estos dos relojes de oro? Y es que sus discípulos y aprendices estaban acostumbrados al simbolismo que con frecuencia aparece en los cuadros, por medio del cual se quiere transmitir un mensaje especial, más allá del que los ojos pueden contemplar. El pintor se limitó a responder: —Ignoro el significado, pero sé que es algo que la marquesa quiere comunicar a todos los que lleguen a ver este cuadro, pues ella misma me pidió que no olvidara pintarlos. Ante estas palabras, no faltó el discípulo que le insinuara al maestro que le preguntara de alguna manera a la marquesa, pues se trataba de un símbolo interesante. Cuando finalmente el retrato estuvo terminado, el pintor lo trasladó a la casa de los marqueses. El cuadro


Historia para meditar fue visto en primer lugar por el marqués, quien le pagó lo convenido al maestro Gutiérrez, e incluso algunas monedas de más, pues en verdad le había gustado. Posteriormente, mandó que la pintura fuese cubierta con una sábana y que llamaran a la marquesa, pero con los ojos vendados. No olviden los lectores que esta­mos a finales del siglo XVII y principios del XVIII, siglos de pelucas en las cabezas nobles, de largas levitas de seda y de un profundo sentido teatral. Así pues, la marquesa llegó, siguiendo la voluntad del marqués, con los ojos vendados con un paño de seda y de la mano de la sirvienta de su mayor confianza, quien la sentó en un elegante y amplio sillón colocado junto al de su marido, mientras el pintor permanecía de pie junto al cuadro cubierto. Era una escena que el mismo pintor podría haber retratado por lo peculiar que era. El marqués le dijo a su esposa: —Mi señora, estáis ante el cuadro que el maestro Gutiérrez ha pintado de vos. Lo he mandado cubrir con una sábana y deseo que me permitáis que primero el maestro lo descubra y después, cuando yo os lo indique, os quitéis esa venda de los ojos. ¿Creéis señora que podréis soportar por unos instantes más el deseo de ver el retrato? La marquesa, fascinada por el juego, le respondió sonriendo: —Sí, mi señor. Que se haga como vos lo deseáis. Al oír esto, el marqués se sonrió también, y le apretó cariñosamente una mano. Después dio la orden de mostrar el cuadro. El maestro Gutiérrez, como un mago, lo descubrió rápidamente. Toda la servidumbre dio un grito de admiración. La marquesa, con los ojos vendados, estaba inquieta, pues deseaba ver qué era lo que causaba tanta admiración, pues quienes veían el cuadro, ahora eran todo lenguas comentando los detalles y la belleza del mismo. El marqués esperó unos instantes y después, tocando de nuevo la mano de su esposa, le dijo algo al oído. Ella, se ruborizó ante sus palabras, sin dejar de sonreír. Finalmente el marqués dio la orden: —¡Quitadle la venda a la marquesa! Hábilmente la sirvienta le quitó la venda a la marquesa, quien libre ya de impedimentos abrió sus enormes ojos verdes, y no pudo sino quedarse azorada. El cuadro era en realidad como un gran espejo, en el que ella se podía ver representada muy al vivo, con un gran realismo. El marqués le dijo: —Señora marquesa, así como yo he mandado que se os descubrieran los ojos para que vos pudierais ver esta obra de arte, ahora yo os pido que nos quitéis a todos la venda que nos impide entender por qué habéis querido que os retrataran con ese vestido que lleva dos relojes pendientes de vuestra falda.

Y, teatralmente, el marqués tomó el trozo de seda y él mismo se vendó los ojos. No cabe duda de que era un hombre barroco, con una gran imaginación y sentido teatral. La marquesa no pudo sino sonreír ante este nuevo gesto y le dijo a su marido: —Vos marqués, tendréis que permanecer así, mientras explico por qué quise ser retratada con el vestido de los dos relojes de oro. Terminada mi historia, daré orden para que se os descubran los ojos, como vos habéis hecho conmigo. El marqués, divertido, asintió. La marquesa comenzó a decir: —Quise que el maestro Gutiérrez me retratara con ese vestido, pues en realidad todos los seres humanos, desde que somos concebidos, llevamos con nosotros dos relojes. Ambos comienzan a caminar al mismo tiempo. El primer reloj representa la vida que vivimos en este mundo, la vida del cuerpo. El segundo reloj representa la vida del alma. La gran diferencia entre los dos relojes es que mientras uno comenzó a caminar para algún día detenerse, el reloj de la vida del cuerpo, el otro ha comenzado a caminar para no detenerse nunca jamás. Sí, nunca, pues todo ser humano posee un alma inmortal, y ha nacido para la eternidad. Muchas personas no se dan cuenta de esto, y creen que sólo tienen un reloj y no les gusta pensar en que algún día se va a detener y como no creen que existe otro reloj que invita a vivir eternamente, intentan agotar todas las posibilidades de la vida presente, quemando su existencia en placeres, y viviendo de manera egoísta, causando el mal para procurarse un efímero bien y dar gusto a sí mismos, olvidando que todo lo que pertenece a este primer reloj pasa y se detiene algún día, y que si no han vivido pensando en el segundo reloj, el de la vida eterna, no les aguarda una eternidad de felicidad, sino de infelicidad y de frustración, pues se cosecha lo que se ha sembrado, y si en la vida marcada por el primer reloj se ha sembrado amor, se cosechará amor en la vida del segundo reloj. Y si por el contrario se ha sembrado mal y odio, se cosechará eso mismo. Y les dijo a los criados: —Ahora ya le podéis quitar la venda al señor marqués. Y una vez que se la quitaron, los ojos del marqués después de contemplar orgulloso a su esposa se dirigieron al cuadro. Como conclusión la marquesa dijo señalando la pintura: —Por ello, he querido retratarme con ese vestido que a mi me invita a pensar en mis dos relojes, para que los que contemplen mi retrato puedan comprender esto y aprovechar el tiempo que les quede en su primer reloj, para hacer el bien y forjarse, con la gracia de Dios, un destino de felicidad en el segundo reloj que nunca se va a detener. Presencia Apostólica

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k Fe y vida

LA CONCIENCIA SOCIAL Enrique Marroquín, CMF

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esde Aristóteles, el ser humano es des­ crito como un “ani­ mal social” (zoon po­li­tikon). Dadas las características de nuestro cuer­ po, es casi imposible satisfacer nuestras necesidades sin los demás. Quizás Robinson Crusoe haya podido hacerlo, pero aún él sobrevivió gracias a los recursos del barco encallado antes de su hundimiento, y aún así, Daniel Defoe, autor de la novela, intro­ dujo a un negro con psicología de esclavo, “Viernes”, con quien el protagonista satisfizo su nece­ sidad de comunicación. Quienes hayan estado en al­ guna comunidad indígena ha­ brán podido darse cuenta de que allí todos los problemas se discuten y resuelven en asam­ blea, y todos los varones están obligados, para el reconocimien­ to de sus derechos a las tierras comunales, a prestar ciertos ser­ vicios comunitarios no pagados. Cuando hay que hacer alguna obra para el pueblo, todos tra­ bajan juntos, sin remuneración alguna. También se tiene este sentido comunitario en algunas parroquias bien organizadas. Sin 18

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embargo, en las ciudades mo­ dernas, el individuo carece de refugio comunitario y es expulsa­ do hacia una vida anónima, que­ dando así totalmente vulnerable y a merced del poder. El consumismo actual aban­ dona la publicidad de bienes compartidos dirigida a la familia. Ahora se orienta a que cada in­ dividuo tenga sus propias cosas (su laptop, celular, Ipod, auto, TV, cámara, etc.), e incluso, que cada cual pueda tomar sus alimentos a la hora que guste, gracias al horno de microondas. Esta for­ ma individualista de vida tiene su reflejo en ciertas religiosidades en las que cada cual se relaciona individualmente con Dios, sin la participación de la comunidad. No es extraño, así, que tenga­ mos tan poca conciencia social. En realidad, la vida de todo ser humano depende en muy buena medida de otras perso­ nas. Las necesidades comunes se resuelven mejor con solucio­ nes comunes. Según la Biblia, la indiferencia hacia los sufri­ mientos de los demás apareció muy pronto: En el Génesis el homicida Caín se disculpa ante Dios, quien le preguntaba por

su hermano Abel: “¿Soy acaso guardián de mi hermano?” (Gen 4,9). Para Jesús, en el juicio final se nos tratará según hayamos tratado a quienes más sufren (los que padecen hambre o sed, los encarcelados, los enfermos, los emigrantes…). Ahora bien, hoy ya conocemos las necesidades bá­ sicas de todos los habitantes del planeta, y por otra parte, ya no es posible ir remediando necesi­ dades individuales de uno por uno. Se requiere ahora de políti­ cas sociales generales, a escala nacional, continental y mundial. Sólo teniendo este conocimien­ to es que podemos ya remediar nuestros problemas, vistos des­ de una perspectiva más amplia. Esto es la globalización de la so­ lidaridad. Se piensa que lo que podemos hacer cada uno es irrelevante; pero los políticos dan mucha importancia a la opinión pública, y en esto sí podemos in­ cidir; al menos en el ambiente en que nos movemos. La falta de conciencia social se manifiesta en múltiples formas de nuestra cultura cívica. Comien­za con algunos refranes como “que cada cual se rasque con sus propias uñas” o “el que tiene más saliva traga más pinole”. En las pa­ sadas elecciones muchos vota­ ron por la opción que les permi­tía sacar mayor provecho, en vez de atender a lo que nece­sita más el país. A algunos les preocupa re­ solver únicamente los problemas personales o, a lo sumo, los de su familia. Hay otros que se interesan también por la institución en la que trabajan. Pocos son los que parten de las macrotendencias sociales que, paradójicamen­te, son las que condicionan muchos


Los 50 años del Concilio Vaticano II de nuestros problemas y de las que dependen las soluciones. La conciencia social ha ido creciendo. Ya los niños, en la es­ cuela se enteran de los proble­mas ecológicos o de los dere­chos hu­ manos. La Iglesia tiene ya más de un siglo de su enseñanza so­ cial, deducida de los Evangelios. Sabe que la misión del Espíritu en el mundo –y su propia misión eclesial– depende de su preocu­ pación por los grandes proble­ mas que afronta hoy la humani­ dad. Recordemos que la falta de conciencia social hace que nuestros pequeños (o grandes) egoísmos individuales, nuestras ambiciones o indiferencias, se estructuren entre sí y formen lo que los obispos llaman “estruc­ turas de pecado” que afectan a muchas víctimas inocentes. Los causantes de estos sistemas in­ justos somos muchos, debido a nuestra despreocupación por tales problemas y por los sufri­ mientos que ocasionan. Es así que somos a la vez, víctimas y victimarios. También están muy extendidas ciertas formas reli­ giosas “intimistas”: como pue­ de ser la devoción hacia algún santo, generalmente de forma interesa­da, para pedirle favo­ res, a cambio de oraciones u ofrendas (veladoras, medallas, etc.), o también oraciones muy emotivas, pero en las que está ausente toda referencia hacia el contexto social, así como la res­ ponsabilidad solidaria para quie­ nes más sufren. El interés por los problemas sociales, aunque sea a través de la prensa; el incorporarse a alguna Organización No Gubernamental o a algún movimiento cívico, pue­ den ser formas de caridad, más trascendentes que dar alguna “limosna” y desarrollan la dimen­ sión social de la fe.

El Señor de los acontecimientos Ernesto Bañuelos C.

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s frecuente que las preocupaciones diarias formen una barrera que nos impide ver la presencia del Señor en los acontecimientos de cada día. A veces quisiéramos que Él se dirigiera a nosotros por nuestro nombre y apellido, o que nos hablara en nuestro idioma, o que nos dejara una tarjetita con dedicatoria. Pero nada de esto es normal en las relaciones de Dios con nosotros. Al encuentro de Dios

El Papa Bueno, Juan XXIII, hablaba de abrir las ventanas para que corrieran vientos frescos y vivificantes dentro de la Iglesia. Bendito sea Dios que nos envió a este Papa porque, mediante el Concilio Vaticano II, nos hizo acercar a los orígenes de nuestra fe, de tal manera que de nuevo se nos invita a buscar la presencia de Dios en todas las situaciones para que las vivamos como Jesús. En busca de las huellas de Dios

Los cristianos hemos de esforzarnos por interpretar cuanto sucede en este mundo que no siempre tiene conciencia de que estamos en las manos de Dios. Es la única manera de conocer que el Espíritu “aletea en la creación”. Así se explica que podamos encontrar sus huellas en la actitud valiente de quienes defienden los derechos humanos, en las personas que se preocupan por llevar sus conocimientos a gente sencilla, en los misioneros que junto con la fe llevan la promoción humana a las comunidades más pobres, en las personas que encabezan la defensa contra los atropellos de algunas autoridades. Nuestra vocación es ser fermento en nuestro ambiente y hacer realidad las mociones del Espíritu Santo en nuestro mundo descristianizado o en vías de serlo. Un ejemplo patente es el de César Chávez, en el sur de los Estados Unidos, quien lidereó a los trabajadores agrícolas, defendiendo sus derechos y procurando el respeto de su dignidad. Otro ejemplo es el de la Madre Teresa de Calcuta, quien utilizaba cualquier foro –no solamente el religioso– para hacer proselitismo por la paz y procurar el bienestar de los pobres. Tenemos al obispo Samuel Ruiz, quien se puso al servicio de sus hermanos en la intermediación entre los indígenas levantados en armas y el gobierno de México. Hasta en los premios Nobel

Los aspectos de la caridad no se agotan con todo lo que hablamos desde la perspectiva de la fe. La caridad puede ejercerse a impulso del Espíritu de Dios en las grandes líneas de la edificación de la sociedad. El desarrollo de la humanidad no se debe únicamente a los creyentes. Los grandes descubridores, los premios Nobel en las diferentes ciencias, manifiestan pequeños aspectos de la sabiduría divina; los poetas y los literatos expresan chispas de la grandilocuencia y belleza de Dios; los artistas descubren con pinceladas la hermosura de las creaturas que la mayoría de nosotros no ha vislumbrado. El Concilio nos convoca

En el documento Gozo y Esperanza del Concilio (Gaudium et spes) se dice que es un deber permanente de la Iglesia escrutar (investigar) a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio. Por tal razón quiere dar prueba de su solidaridad con toda la familia humana y dialogar con ella y poner a disposición del género humano el poder salvador que la Iglesia, conducida por el Espíritu Santo, ha recibido de su Fundador. Y dice que no impulsa a la Iglesia ambición terrena alguna. Sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido. ebanuelosc@gmail.com Presencia Apostólica

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La

Palab Septiembre

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Domingo Mc 7,1-8. 14-15. 21-23 (…) Se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas). Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos!

Septiembre Domingo Mc 7,31-37

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(…) Salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!” (que quiere decir “¡Ábrete!”). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad. 20

Presencia Apostólica

Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres.” Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que si lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre.” Jesús nos llama a tener una vida espiritual auténtica y no sólo una aparente religiosidad. Es inútil el culto cuando es sólo algo externo, cuando nuestro corazón permanece alejado de Dios. El verdadero culto se da en el corazón y lo transforma. La lectura nos dice que es de nuestro interior de donde salen nuestras acciones. Por lo tanto, si nuestro corazón permanece cerca de Dios, nuestras acciones serán en beneficio de la humanidad y de toda la creación. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.” Esta lectura nos recuerda que el contacto con Jesús puede abrir nuestros sentidos y facultades para que seamos capaces de percibir y proclamar la verdad. Además del significado de la curación de los sordos y los mudos, podemos reflexionar sobre nuestra capacidad de comunicarnos. ¿Estamos dispuestos a escuchar a los que tienen algo que decirnos? ¿Sabemos expresar las cosas importantes que tenemos que decirles a otros?


bra Septiembre Domingo Mc 8,27-35

septiembre-octubre

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por el fracaso y el sufrimiento. Tenemos que pedir la luz del Espíritu Santo para dejarnos cuestionar y para aprender cómo ser verdaderos seguidores de Jesús en nuestro ambiente y vida cotidiana.

Ilustraciones: Cerezo Barredo • www.servicioskoinonia.org

(…) Jesús y sus discípulos se dirigieron a los poblados de Cesarea de Filipo. Por el camino les hizo esta pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos le contestaron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas.” Entonces él les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Pedro le respondió: “Tú eres el Mesías.” Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie. Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día. Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: “¡Apártate de mí Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres.” Después llamó a la multitud y a sus discípulos, y les dijo: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.” Nos encontramos en el centro del Evangelio de Marcos. Jesús pregunta a sus discípulos y a nosotros “¿Quién dice la gente que soy yo?” Para que nuestra respuesta sea auténtica debe ser fiel al Evangelio, de otra manera corremos el riesgo de que nuestra respuesta refleje intereses ajenos a este. Somos invitados a aprender algo que cuesta mucho sobre el mesianismo de Jesús: Jesús no ofrece éxito y poder, sino que nos pide que entreguemos la vida por los demás, como él lo hizo, y esto implica, muchas veces, pasar Presencia Apostólica

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De la Palabra a la acción

Septiembre Domingo Mc 9,30-37

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(…) Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le darán muerte, y tres días después de muerto, resucitará.” Pero ellos no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones. Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: “¿De qué discutían por el camino?” Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos era el más importante. Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.” Después, tomando a un niño, lo puso en medio

Septiembre

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Domingo Mc 9,38-43. 45. 47-48

(…) Juan le dijo a Jesús: “Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos.” Pero Jesús le respondió: “No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor. Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar. Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si 22

Presencia Apostólica

de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado.” La dificultad de los discípulos para entender el mensaje de Jesús nos enseña que entender y aprender lo que Jesús nos dice implica un proceso que tiene que ver con voluntad, esfuerzo y transformación. En la lectura vemos a los discípulos incapaces de entender el mensaje de Jesús, llenos de miedo y cometiendo errores como el de discutir quién de ellos es el más importante. ¿En que se parecen estos hombres a nosotros? Ante las actitudes de los discípulos, tan similares a las nuestras, Jesús nos enseña que el “más importante” es el que es capaz de servir a todos y, especialmente, el que tiene la capacidad de recibir, apoyar y atender al necesitado.

tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.” Esta advertencia de Juan sigue mostrando el lento caminar en el entendimiento de Jesús y su plan de vida para que lo vivamos. Jesús nuevamente debe enseñarle a sus discípulos que su lógica es diferente a la de Dios. Los discípulos cometen el error de considerar algo exclusivo de ellos el ser discípulos del Maestro. Jesús vuelve con paciencia, como lo hizo en el pasado domingo, a corregirlos en su error. Jesús nos enseña que todo aquel que haga buenas obras y busque como Él hacer el bien forma parte de sus discípulos aunque no esté en el grupo cercano. En su modo de vivir no cabe la exclusión. Jesús nos invita a ser incluyentes, a colaborar y a servir sin distinción.


De la Palabra a la acción

Octubre Domingo Mc 10,2-16

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(…) Se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?” Él les respondió: “¿Qué les prescribió Moisés?” Ellos contestaron: “Moisés nos permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la esposa.” Jesús les dijo: “Moisés prescribió esto debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por eso, lo que Dios unió que no lo separe el hombre.” Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo: “Si uno se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.” Después de esto, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo. Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.” Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos. Jesús denuncia la dureza del corazón humano; esa mentalidad estrecha y legalista que no nos permite crecer al ritmo del Espíritu de Dios y que nos lleva a cometer injusticias respecto a la igualdad entre el hombre y la mujer, en sus derechos y obligaciones ante la sociedad y ante su Padre Dios. Nos dice en este texto, recordando el libro del Génesis, que el hombre y la mujer están llamados a fomentar relaciones recíprocas y de respeto mutuo. Aquí no sólo los fariseos, sino los mismos discípulos no quieren entender y Jesús retoma con ellos esta gran enseñanza sobre la forma de relacionarnos entre nosotros. Además, nos recuerda con el ejemplo de los niños que estamos llamados a ser más transparentes y sanos en nuestras relaciones con los demás.

Octubre

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Domingo Mc 10,17-30

(…) Cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: “¿Maestro bueno, qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre.” Entonces él le contestó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven.” Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme.” Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes. Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: “Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.” Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: “Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible.” Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte.” Jesús le respondió: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna.” En la escala de valores del mundo en que vivimos la riqueza material ocupa un lugar muy alto. La mayoría de la gente la desea, aunque pocos logran poseerla. Unos intentan conseguir dicha riqueza con trabajo y otros incluso a través del crimen y la violencia. Jesús nos enseña que la riqueza, cuando se convierte en lo más valorado y nos apegamos a ella, es algo que nos aleja de Dios y se vuelve un lastre que no deja a nuestro espíritu ascender y desarrollarse. Presencia Apostólica

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De la Palabra a la acción

Octubre

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Domingo Mundial de las Misiones Mt 18,16-20 (…) Los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban. Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.”

Octubre

Domingo Mc 10,46-52

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(…) Al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo.” Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate porque él te llama.” El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver.” Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado.” Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.

Estamos celebrando, como cada año, el tercer domingo de octubre, el DOMUND, Domingo Mundial de las Misiones. En este día se nos recuerda que, nosotros Iglesia, existimos para evangelizar. En este mes el papa Benedicto XVI inaugura el año de la fe y el sínodo de los obispos que reflexionarán sobre la Evangelización de la Iglesia en el mundo. No dejemos pasar esta oportunidad para dos cosas: orar y apoyar a los misioneros que generosamente ofrecen su vida entera para llevar a Cristo a todo el mundo y para preguntarnos: como discípulo-misionero de Jesús ¿de qué forma evangelizo y me dejo evangelizar por los demás?

de su mesianismo, ellos siguen sin ver ni entender. Jesús desea que a ejemplo de Bartimeo, sus discípulos y, por lo tanto nosotros, tengamos las dos actitudes de este ciego sanado por Jesús. Que ante la duda y el desconcierto en nuestra vida en vez de dejarnos llevar por el desánimo “gritemos con más fuerza” al Señor para que nos ilumine y que no dejemos de seguir al Señor como nos enseñó. ¿Quiénes son en nuestra sociedad e Iglesia los “que ven” y los “que no ven” y con base en qué criterios lo determinamos?

Jesús nos vuelve a mostrar su amor y compasión por el necesitado. Por otra parte, recordando los domingos anteriores, podemos también descubrir que el evangelista desea mostrarnos algo muy importante: que los discípulos aún siguen sin entender la persona y mensaje del Maestro. Se encuentra en Jericó, ya a un paso de Jerusalén donde ofrecerá su vida plenamente y será motivo de escándalo y desconcierto para sus seguidores que al parecer “ven” pero están “ciegos”, pues aunque Jesús les ha insistido en la forma de ser Comentarios elaborados por Alejandro Cerón Rossainz, CMF y Marisol Núñez Cruz. 24

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Manantial San Judas Tadeo Una de las aguas m谩s puras del mundo al alcance de todos

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Presencia Apostólica N°55  

Septiembre –Octubre nos habla de ¿Cómo ver lo extraordinario en lo ordinario? De la Creatividad y desarrollo humano entre otros…