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SIGNOS IDENTIFICACION IDENTIFICACION

DE VIDA

Sexo en épocas de transición:

el problema de hablar de la sexualidad en el Nuevo Testamento

La indígena raptada y violada

Género y sexualidad

¿Es pecado la homosexualidad? REVISTA CRISTIANA DE DIVULGACIÓN Y REFLEXIÓN  No. 58, junio 2011 SS i i gg nn o s

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SIGNOS DE VIDA Segunda época Nº 58, junio 2011

Prohibida la reproducción total o parcial de los textos e imágenes de esta publicación sin autorización expresa por escrito del Director. Comité Editorial: Dr. Plutarco Bonilla Dra. Susana Cordero Dra. Tirsa Ventura Lic. Leopoldo Cervantes Dr. Luis Rivera Pagán Rev. Nilton Giese Rev. Harold Segura Rev. João Artur Muller da Silva Comité Consultivo: Julio César Holguín Noemí Espinoza Juan Schvindt Samuel Palma Magaly Cunha Elsa Tamez Ulises Muñoz Edelberto Behs Carlos Tamez Lauren Fernández Director: Nilton Giese Dirección Gráfica: Iván Balarezo Pérez Coordinación Editorial: Amparo Salazar Chacón Dirija su correspondencia a: Signos de Vida Departamento de Comunicaciones CLAI Inglaterra N32-113 y Mariana de Jesús Teléfonos: (5932) 2504377/2529933 Fax: (5932) 2553996 Casilla 17-08-8522 Quito, Ecuador E-mail: nilton@claiweb.org

ARGENTINA: Rev. Juan Gattinoni Camacuá 282 1406 Capital Federal/ Bs.As. Argentina Telf. (5411) 46342886 / 46342885 E-mail: hansy@clairp.com.ar BRASIL: Presb. Darli Alves de Souza Rua Amaral Gurgel, 452 - Sobreloja Vila Buarque São Paulo - SP CEP 01221-000 Telefone: (55-11) 4102 6697 Cel: (55-11) 8536 1137 E-mail: darli@claibrasil.org.br www.claibrasil.org.br COSTA RICA: Sergio Talero Cedros de Montes de Oca, de la Marsella 100 metros al Este 1000 San Jose, Costa Rica Teléfono: (506) 2801162 / 2712749 E-mail: claimesoamerica@racsa.co.cr

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¿Es pecado la homosexualidad? Roy H. May Durante La legalización del “matrimonio gay” en Argentina y el debate sobre el mismo tema en otros países latinoamericanos, más la realidad sociológica innegable de que un sector significativo de la humanidad es homosexual, provoquen la cuestión de cómo debería responder el cristianismo ante la homosexualidad. mito y sexualidad Liliana Ocampo En este artículo nos proponemos comprender los símbolos y los mitos que se han creado en relación con la sexualidad. Es importante recordar y comprender que la sexualidad rebasa al cuerpo y al individuo, es decir, la sexualidad nos define porque organiza de manera diferente la vida de los sujetos sociales y también la vida de las sociedades. la indígena raptada y violada Luis N. Rivera Pagán El problema con algunas excelentes obras que estudian la filosofía moral de los intensos debates acerca del Nuevo Mundo es que se mantienen al nivel de la abstracción teórica, sin preguntarse por los efectos concretos para la vida y existencia de los moradores originales.

Des-evangelização dos joelhos: Epistemologia, sexualidade e osteoporose Nancy Cardoso Pereira Digo sem rodeios que meu corpo anda cansado de pensar num só lugar. Minha cabeça –pesada de solidão– já não conhece os avisos mais sábios, não entende as premissas banais e não se dá conta de evidências brutais. Quem quis me esquartejar assim se equivocou ou fez por mal. Eu toda penso.

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Sexo en épocas de transición: el problema de hablar de la sexualidad en el Nuevo Testamento Género, espiritualidad-sexualidad Género y sexualidad

CUBA: Sr. Rodolfo Juárez Calle 14 No. 304 Entre 3era. y 5ta. Avenida Miramar Playa Ciudad Habana, Cuba E-mail: rodolfo@enet.cu Ecuador y otros países: Consejo Latinoamericano de Iglesias - CLAI Departamento de Comunicaciones Inglaterra N32-113 y Mariana de Jesús, Quito Casilla 17-08-8522 Tel./Fax: (593-2) 250-4377/255-3996/252-9933 E-mail: nilton@claiweb.org / rita@claiweb.org

Suscripciones (3 ediciones al año): América Latina USD 25,00 • Otros países USD 40,00 • Precio unitario USD 10,00

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Apuntes del Director

Signos de vida es una revista informativa y de análisis publicada trimestralmente por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI). Las opiniones expresadas por los autores de los artículos son de su exclusiva responsabilidad y no reflejan necesariamente el punto de vista del Consejo.

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a Biblia nos enseña que nuestro Dios es distinto de otros por ser un Dios que ama a su pueblo. Yavé escogió al pueblo de Israel por el amor que le tiene (Dt. 7,7-11), y mostró su amor de múltiples formas en la historia de ese pueblo. Cuando el israelita se presentaba ante Yavé contaba con su amor para rescatarlo, tal como se puede apreciar en los Sal. 143, 64, 37, el 27, y muchas oraciones más en la Biblia. Pero en la Biblia, hay también un libro que celebra el amor erótico, el deseo mutuo de dos jóvenes por la unión de sus cuerpos y sus almas. Es el Cantar de los Cantares. En la mayoría de los poemas del libro, quien lleva la iniciativa es la mujer, comenzando con el famoso primer versículo: ¡Qué me bese con los besos de su boca! ¡Mejores son tus amores que el vino! Que el amor de los Cantares incluye la corporeidad y el deseo sexual es más que evidente, especialmente en las descripciones de los cuerpos desnudos y las expresiones de ella, que quiere llevárselo a la alcoba de su madre. Pero, no son estos poemas meras celebraciones de la pasión del coito; hay un delicado juego de presencia y ausencia expresado muy bien en los poemas de los sueños de la joven sobre su cama (3,1-5; 5,2-8). La sensibilidad cristiana sabe que “Dios es amor” (1 Juan 4,8), pero no es accidental que le llame agape, el vocablo más débil de los que el griego conocía para nombrar al amor. En el griego, Eros tiene un fuerte componente de deseo, normalmente sexual y no se usa nunca en los escritos del Nuevo Testamento, ni el sustantivo ni su verbo correlativo. Filia, que es menos sexual aunque puede tener tales connotaciones, se usa una vez (Santiago 4,4), y su verbo fileo 23 veces, once de ellas en el Evangelio de Juan. En cambio, agape el sustantivo y su verbo y adjetivo correspondientes, se usan 341 veces, en todos los libros del Nuevo Testamento. La Septuaginta (LXX), que es la traducción griega del Antiguo Testamento, tiene una marcada preferencia por la familia agape (siempre en Cantares) y usa con menor frecuencia la familia fileo. Eros se usa dos veces en la LXX, Pr. 7, 18 y 24, 51, pero el verbo erao nunca. (El sustantivo erastes, amante, se usa varias veces, pero con un sentido negativo.) Es evidente que los judíos helenistas que tradujeron la Septuaginta querían minimizar los elementos sexuales en sus Escrituras. Y los autores del Nuevo Testamento leyeron esta Biblia y retuvieron su vocabulario y sus ideas. En ésta edición, Signos de Vida quiere abordar temas específicos relacionados a la vivencia de la sexualidad. El misionero metodista Roy May se pregunta: “¿Es pecado la homosexualidad?”, mientras que el costarricense Dr. Francisco Mena busca reflexionar sobre el tema de la sexualidad en un contexto fuertemente marcado por una educación religiosa católica romana. Liliana Ocampo nos habla de la sexualidad presente en los mitos, que por lo general siempre tienen a un héroe masculino y Tirsa Ventura propone romper el pensamiento monolítico con el cual se tratan temas relacionados con las relaciones humanas. En la misma dirección Yolanda Hurtado analiza el consenso social que marca los géneros: “ellos deben estar de azul; mientras que ellas, de rosado. Ellos con sus piernas bien abiertas; ellas, sentadas con las piernas bien juntas. Ellos con cinturón ligero; ellas, de corsé y crucifijo.” Para terminar dos artículos que tratan del tema de la sexualidad desde la perspectiva histórica y litúrgica. El profesor Luis Rivera Pagan se remite al encuentro de muerte que se dio en el siglo XVI entre europeos e indígenas, donde la concupiscencia sexual acompaña la violencia bélica y el despojo de la riqueza. Y por último, la pastora Nancy Cardoso de Brasil enfoca el tema de la corporeidad en la liturgia cristiana. Queremos agradecer el especial esfuerzo de la Dra. Tirsa Ventura y del pastor Harold Segura por esa riqueza de análisis en este número de Signos de Vida. Atentamente Nilton Giese Director

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hermenéutica roy h. may

¿Es pecado la homosexualidad?

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na vez en la historia cristiana fue fácil definir como pecado la actividad homosexual. Incluso el cristianismo carga mucha responsabilidad por el odio y la discriminación que las personas homosexuales han sufrido por muchos siglos. Pero ahora, con nuevos conocimientos, más aguda consciencia por la justicia y sensibilidad a la diversidad, la repuesta no es tan fácil. Tenemos que repensar nuestra respuesta a la

pregunta, ¿homosexualidad es un pecado? Desde los primeros tiempos de la iglesia, el cuerpo humano ha sido problemático para el cristianismo. ¿Qué hacer con el cuerpo? fue una pregunta clave para la moralidad de las primeras comunidades cristianas. Fuertemente influidas por su medio helenista (griego), muchas de ellas rechazaron la legitimidad moral del cuerpo junto con toda la materia. Siguiendo las ense-

La legalización del “matrimonio gay” en Argentina y el debate sobre el mismo tema en otros países latinoamericanos, más la realidad sociológica innegable de que un sector significativo de la humanidad es homosexual, provocan la cuestión de cómo debería responder el cristianismo ante la homosexualidad. S i g n o s

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ñanzas de los filósofos griegos, estos cristianos insistían que la única realidad verdadera fuera espiritual. Algunos intentaron renunciar al cuerpo y, por tanto, a la actividad sexual. Otros como San Pablo lo afirmaban y aceptaban la actividad sexual como legítima aunque no recomendable, y más que todo para no caer en la fornicación pues, “si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Co. 7.8). Hoy en día la homosexualidad viene como un tema central de la ética cristiana. Quizás es sorprendente que en la iglesia primitiva no lo fue. Aunque entre los escritos de los primeros tres o cuatro siglos (incluyendo la Biblia), se encuentra actitudes negativas y condenatorias hacia la homosexualidad, como las manifestadas por San Pablo y las de algunos de los concilios, realmente se encuentra poco elaborado. La homosexualidad fue una preocupación entre estos cristianos primeros, pero no fue una preocupación de mayor importancia que las cuestiones alrededor de la heterosexualidad y el cuerpo en general. La homosexualidad fue vista como un pecado entre otros. Esto podemos comprobar en la Biblia misma. La Biblia y la homosexualidad Entonces, ¿qué dice la Biblia al respecto? En verdad, dice casi nada. Hay solamente alusiones o menciones, mayormente como parte de listas de vicios, sin ningún desarrollo del tema en ninguna parte de la Biblia. Ni se lo menciona en los evangelios. Hay posibles referencias en el Antiguo Testamento, pero en términos exegéticos no siempre es claro a qué se refieren. En relación a temas como la pobreza y la injusticia social, el tema de la homosexualidad casi desaparece. Poner en su debida dimensión bíblica la homosexualidad tiene importancia contemporánea porque hoy muchos cristianos y cristianas recurren a la Biblia para condenar actividad homosexual y, de allí, cuestiones de derechos humanos como el “matrimonio gay”. Dejan la idea que es tema bíblico de mucha importancia cuando no lo es. Entre los textos que aluden a la homosexualidad son: Gn.19.1-29 (cf. 18.20); Lv. 18.22 y 20.13; Dt. 23.17-18; 1 Co. 6.9-11; Ro. 1.26-27 y 1 Ti. 1.10. Gn. 19. 1-29 (18.20) relata la historia de Lot en Sodoma. Es evidente que la homosexualidad provoca el conflicto. No obstante, no es evidente que la homosexualidad como tal es la preocupación ética que está en cuestión. Más bien, parece que el problema tenía que ver con la ley de hospitalidad. Esta ley cultural exigía la protección de cualquier visitante. Más probable, el “pecado de Sodoma” no fue la homosexualidad sino el irrespeto de la ley de la hospitalidad. Como explica una nota al texto 18.20 en la Reina-Valera: “El pecado de Sodoma y Gomorra se identifica habitualmente con la práctica de la homosexualidad (cf. Jud. 7). Sin embargo, los profetas lo asocian con toda clase de desórdenes de carácter social. En Isaías 1.10-17; 3.9, ese pecado es la injusticia; en Jeremías 23.14, el adulterio, la mentira y la incitación al mal; en Ezequiel 16.49, el orgullo, la vida fácil y la despreocupación por los pobres”. Realmente

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Entonces, ¿qué dice la Biblia al respecto? En verdad, dice casi nada. Hay solamente alusiones o menciones, mayormente como parte de listas de vicios, sin ningún desarrollo del tema en ninguna parte de la Biblia. Ni se lo menciona en los evangelios.

este conocido texto no sirve como fundamento para condenar la homosexualidad. “Sodoma” y “homosexualidad” no son sinónimas. Veremos brevemente los otros textos del Antiguo Testamento. Los dos de Levítico claramente son negativos y condenatorios. No obstante, ¿qué condenan? La respuesta no es clara porque no hay ninguna ampliación del tema. Una posible explicación por la condena tiene que ver con el valor cultural de semen y la procreación. La situación demográfica de los hebreos siempre fue muy precaria. Su existencia como pueblo dependía en una alta tasa de nacimientos. En esa realidad material, ponían importancia suprema a la procreación. Obviamente relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no resultan en la procreación. Por esta razón se condena actividad homosexual. Es decir, el problema reside en

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Si se refiere a textos explícitos sobre la homosexualidad, difícilmente se puede reclamar la Biblia como base de la ética cristiana para las cuestiones actuales que presentan la homosexualidad. la no procreación, no en el hecho de que dos hombres se echen a la misma cama. En todo caso, “el pecado” que un hombre “se acuesta con otro hombre como se hace con una mujer” (Lv. 20.13), no está presentado en Levítico como peor que los otros pecados que se encuentra en la misma lista. Es uno entre otros. Finalmente, la palabra “sodomita” de Dt. 23.17 no se refiere a la homosexualidad sino a hombres prostitutos cúlticos. Según explica la Reina-Valera, es una “[a]lusión a una forma de prostitución difundida entre los pueblos del antiguo Oriente, relacionada con los ritos de fertilidad.” En el Nuevo Testamento se encuentran breves referencias a la homosexualidad. La lista de vicios condenados por San Pablo en 1 Co. 6.9-11 y en Ro. 1. 26-27 incluye “los afeminados” y “los homosexuales”. (Estas son palabras modernas para traducir el griego original; la palabra homosexual ni existía en ningún idioma hasta 1869). Romanos se amplia para incluir a las lesbianas. No hay ninguna explicación más que tal conducta está en contra la naturaleza. En estas listas sólo encontramos

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una condena a manera general de ilustración del tipo de conducta no aceptable entre los cristianos. La lista no es específicamente cristiana. Casi cualquier filósofo del mismo tiempo habría dicho lo mismo. De hecho, se puede encontrar la misma lista de vicios en los escritos paganos. De todas formas, las alusiones a la homosexualidad no se la presentan como de mayor importancia que los otros vicios mencionados. No es pecado peor que los otros en la larga lista. En la lista de vicios de 1 Ti. 1.10, se encuentra “los sodomitas”. Nuevamente no se sabe si se refiere a la homosexualidad. Como hemos visto, “sodomita” tenía acepciones diferentes según el intérprete. De todas formas, es solamente una mención entre otras que, en verdad, parecen más graves como “los secuestradores”. Si se refiere a textos explícitos sobre la homosexualidad, difícilmente se puede reclamar la Biblia como base de la ética cristiana para las cuestiones actuales que presentan la homosexualidad. Ciertamente para los antiguos (heterosexuales) la homosexualidad fue un

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fenómeno extraño. Se la relacionaba con la voluntad y la equivalía con cualquier otra conducta intencionada. Hasta hoy, muchos cristianos y cristianas tienen la misma sensación. Sin ninguna duda, necesitamos saber más. ¿Qué es la homosexualidad? Homosexualidad se refiere a la preferencia sexual y el deseo erótico entre personas de un mismo sexo. Esto puede ser latente o actualizado. Hay gente de orientación homosexual que no tiene actividad homosexual, (a veces ni quiere reconocer que tiene tales deseos). Otras personas abiertamente asumen su orientación y practican actividad homosexual. No esconden su orientación sexual y la viven abiertamente. En cuanto a nuestra pregunta sobre la pecaminosidad de la homosexualidad, es mejor reservar la identificación “homosexual” para el deseo erótico y la conducta homosexuales actualizados. Realmente no se sabe la “causa” de la homosexualidad (como tampoco se sabe la “causa” de la heterosexualidad). Se sabe que la orientación sexual—sea hetero u homo—está presente desde muy temprano en la vida. Desde la niñez tenemos intuiciones de nuestra orientación sexual, aunque no tenemos consciencia de ella hasta la pubertad. Parece ser innata pues, no hay evidencia que modelos sociales o circunstancias sociales afectan orientación sexual aunque pueden modelarla y afectar su expresión pública y privada. No es posible “hacer” homosexuales como tampoco “hacer” heterosexuales. Como vivir la orientación sexual está influida grandemente por factores sociales, pero la existencia de la orientación sexual no es. Tampoco es un problema o trastorno psicológico. Por esta razón, los investigadores cada vez están buscando factores biológicos-evolutivos pero hasta ahora sigue siendo un fenómeno enigmático. De todas formas, las investigaciones indican-- como dicen las mismas personas homosexuales-- la homosexualidad no es condición voluntaria. Nuestra orientación sexual, sea hetero u homo, no depende en nuestra voluntad. No “se decide” ser de una u otra orientación. Asumir la orientación sexual, sea hetero u homo, es un proceso natural, parte integral de la vida. Con base en lo que sabemos sobre la homosexualidad, comprendemos que es natural, porque es una condición involuntaria, enraizada en los recintos más profundos del desarrollo humano, producto de la naturaleza misma. Aunque diverge de la norma de la mayoría, la homosexualidad no es una perversión de la naturaleza.

¿La homosexualidad es un pecado? Estos conocimientos afectan la respuesta a la pregunta, ¿la homosexualidad es un pecado? Hay formas diferentes de definir pecado. Para muchas personas, pecado es transgredir las reglas, sin importar consecuencias o situaciones. Esta definición obedece la ética como reglas y normas. Para otras, el pecado es la conducta que daña. Este corresponde a ética como consecuencias. Según la ética contextual, donde se privilegia personas y sus necesidades, el pecado tiene que ver con relaciones. Pero en todo caso, se supone la libertad de actuar en forma diferente. Según la ética, una acción puede ser moral o inmoral solamente si es intencionada y libre. Es decir, que no la comete bajo coerción y con la opción de haber podido actuado en otra forma. Asimismo enseña que no es justo, que sería inmoral, culpar moralmente una persona por algo que no puede determinar por su propia voluntad.

Realmente no se sabe la “causa” de la homosexualidad (como tampoco se sabe la “causa” de la heterosexualidad). Se sabe que la orientación sexual—sea hetero u homo—está presente desde muy temprano en la vida. S i g n o s

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teología e historia francisco mena

En tiempos bíblicos existía la creencia de que dolencias, discapacidades o desgracias sociales y económicas fueron causadas por los pecados de sus padres o por una mancha en la vida personal. Jesús desafió esta idea y hoy jamás vamos a considerar que una condición fuera de la voluntad de una persona sea consecuencia de su pecado personal. Si el pecado no está ligado al libre albedrío, pierde sentido. Orientación homosexual no está ligada al libre albedrío. No es voluntaria. Tampoco la actividad homosexual va en contra la naturaleza. La homosexualidad no es un pecado. Las relaciones homosexuales no son más pecaminosas que lo son las relaciones heterosexuales. El pecado sexual no reside en que las relaciones sean homosexuales o heterosexuales, sino en las circunstancias en las que se tienen las relaciones. La ética cristiana insiste en que la relación sexual ha de ser una relación expresiva del amor mutuo, no explotadora, mucho menos violenta, que se reserva para la relación estable y duradera. (Muy posiblemente esto fue la preocupación de San Pablo. Mediante el análisis histórico, sabemos que en sus tiempos la homosexualidad conocida en público fue manifestada casi exclusivamente como pederastia. Existía toda una industria cultural griega pedófila que gratificaba sexualmente hombres mayores con niños y jóvenes. Fue una costumbre altamente explotadora e indignante. Esto fue el homosexualismo que conocía San Pablo). Como sabe todo consejero matrimonial, una de las funciones de las relaciones sexuales es el cumplimiento pleno del amor, el placer integral y el bienestar existencial de la pareja. Esto no se limita a heterosexuales. Es evidente

que cumple estas mismas exigencias entre parejas homosexuales. Sería injusto negar relaciones sexuales entre parejas amorosas y estables aunque sea del mismo sexo. Conclusión El mensaje o el kerigma que impulsa la fe cristiana es el mensaje del amor, la gracia, la misericordia y la justicia de Dios en Jesucristo anunciado a los y las que la sociedad no quiere. Es el mensaje de la salvación integral, presente y futura. La autoridad de la Biblia no se encuentra en las palabras de la Biblia como tales, sino en la medida que den testimonio y anuncien ese mensaje. La iglesia se preocupa excesivamente acerca de quiénes son aceptables como seguidores y seguidoras de Cristo. Debería ocuparse mucho más en anunciar el mensaje de amor, gracia, misericordia y justicia. Debería crear comunidades de amor y aceptación, de compromiso mutuo y solidaridad con los y las que la sociedad no quiere. Esta es la cuestión de koinonia—y, por tanto, del cuerpo de Cristo. La credibilidad moral de las comunidades cristianas no es si se incluya o no “pecadores”. Más bien, la credibilidad moral central de la comunidad cristiana depende de su capacidad de incluir, no de su capacidad de excluir. He aquí el pecado de la iglesia: la exclusión. Excluir personas por razones de diferencias en creencias y opciones de vida siempre es moralmente dudoso. Excluir personas por razón de condiciones innatas o impuestas involuntariamente a la persona es moralmente escandaloso. Precisamente frente a los homosexuales, la iglesia confronta ese escándalo.SV Roy May, misionero de la Iglesia Metodista, profesor de teología y ética en la Universidad Bíblica Latinoamericana en San José, Costa Rica.

La iglesia se preocupa excesivamente acerca de quiénes son aceptables como seguidores y seguidoras de Cristo. Debería ocuparse mucho más en anunciar el mensaje de amor, gracia, misericordia y justicia. S i g n o s

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Sexo en épocas de transición:

el problema de hablar de la sexualidad en el Nuevo Testamento En Costa Rica el tema de la sexualidad es una cuestión política: tiene que ver con el poder de las instituciones religiosas.

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na en particular, la Iglesia Católica es asumida constitucionalmente como confesión religiosa del estado costarricense. Dentro de este marco una cuestión ha sido debatida por décadas y es cómo formar en la sexualidad a la niñez y la adolescencia. Así que el tema está permeado por el pensamiento católico y requiere de alguna orientación bíblico-teo-

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lógica alternativa para una mejor comprensión de sus implicaciones. Deseo exponer un marco desde donde uno pueda orientarse ante argumentos dogmáticos o doctrinales y confrontarlos con los problemas que emergen de tomar como referencia un grupo de textos que ya casi cumplen los 2000 años de edad. Lo que parece obvio es que textos tan longevos se

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Debemos considerar que en el mundo del N. T. no existen formas individualistas de existencia. Un ser humano adquiere su identidad en su linaje, en su familia.

expresan dentro de sus ejes culturales propios, los cuales, lejos de ser trascendentes son formas de convivencia de personas concretas en un mundo concreto, así que se trata de textos históricos. Hecho que no cuestiona su sacralidad pero que la ubica como experiencia humana. Linaje, familia, honor Algunas cuestiones importantes que hoy hemos dejado de lado al leer la Biblia tienen que ver con esa contextualidad de los textos. Por ejemplo, debemos considerar que en el mundo del N. T. no existen formas individualistas de existencia. Un ser humano adquiere su identidad en su linaje, en su familia. Por eso es tan importante que la frase “Jesús, hijo de María” de Mr. 6.3 haya sido cambiada a Jesús hijo de José en Mt. 13.55; Lc. 4.22; Jn. 6.42. Lo que esto indica es que en Marcos, Jesús es un

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hijo, posiblemente, ilegítimo y por eso su honor está en uno de los niveles inferiores de la estructura social antigua. Mateo no solo corrige este pasaje cambiando la frase de Marcos “¿No es este el carpintero…? por “¿No es este el hijo del carpintero?” sino que al inicio de su evangelio presenta el linaje de Jesús haciendo malabares con la estructura numérica del nombre David en la construcción de una genealogía que ubica a José como un descendiente de este rey famoso. Mientras en Marcos Jesús surge de la nada para ser bautizado por Juan en el Jordán, Mateo hace de Jesús un descendiente de la realeza más destacada de la Casa de Israel. Pero, si seguimos los principios de las ciencias bíblicas en donde la lectura más difícil es aquella que se acerca más a la original, debemos asumir con Marcos, que Jesús fue un niño sin padre y un hombre sin linaje, fruto de una forma de relación ilícita. Esto lo observó el Cuarto Evangelio en 8.41: “¡Nosotros no hemos nacido de fornicación! ¡Un padre tenemos: Dios!” que a todas luces, es un reto al honor de Jesús, insinuándole la oscuridad de su linaje. Esto del honor era, hace algunos años, muy importante para niños y niñas. Se decía por ejemplo “deshonrada” a una muchacha cuando esta había tenido relaciones sexuales antes del matrimonio lo que ocasionaba un problema para toda la familia. Hoy no me parece que esta sea una forma de cualificar a una hija en tales circunstancias considerando que nuestros jóvenes inician sus encuentros sexuales entre los 13 y los 14 años y que 20 de cada cien nacimientos provienen de muchachas adolescentes. En la antigüedad el concepto de familia resulta sumamente complejo. Consideremos que la viudez era una situación común en aquellos tiempos, también lo era el divorcio. Así que una familia en donde la mujer hubiese enviudado y se casara dos veces más, de las cuales una concluyó en un divorcio, la familia estaba compuesta en la actual situación de nuevo casamiento por: los hijos e hijas de ella con su esposo muerto, y los hijos e hijas que procreara con el esposo actual, más los hijos e hijas que su actual esposo haya traído al contrato. Mientras tanto los hijos e hijas procreados con su segundo esposo del cual se divorció quedaban bajo la tutela del esposo y apartados de ella. Cuando a esta situación se le agregan las disputas por el honor del primogénito y lo concerniente a las herencias, la cosa se podía volver sumamente volátil. Esto lo hacen ver claramente las investigadoras Osieck, McDonald y Tulloch en su libro El lugar de la mujer en la iglesia primitiva. El matrimonio responde a aspectos propios de la patriarcalidad de aquel momento y en gran parte la acuciosidad por saber quién es el padre de un hijo o hija es una manera de establecer aquellos que podían o no heredar. El linaje define a la persona y su futuro no depende de ella misma sino de ese linaje. Así también, su lugar social. JUNIO 2011 • 8

David Carr en su estudio Ancient Sexuality and Divine Eros: Rereading the Bible through the Lens of the Song of Songs, comenta: En esta sociedad las reglas sexuales preservaron el honor del varón, particularmente, el control del varón sobre las hijas casables y su esposa. Las leyes vinculadas al sexo premarital aseguraron que, un hombre que tenía sexo con la hija casadera de otro varón, efectivamente la desposara y pagara el precio máximo por la novia. El adulterio concernía a un varón que tuviese sexo con la mujer de otro varón, violando los derechos del marido sobre ella. Las leyes especificaban la pena de muerte contra ambos el hombre y la mujer. No hay ley contra un varón casado que tuviera sexo con una mujer que no hubiese sido dada en matrimonio o no casada. No hay mayores restricciones legales o morales en la Biblia Hebrea contra varones casados (o no casados) que tuviesen sexo con prostitutas, prisioneros/as de Guerra, esclavos/as o viudas. Como en muchas sociedades del Mediterráneo, prohibían la homosexualidad o la desalentaban enfocando exclusivamente la penetración entre varón y varón, lo que fue visto como una situación en la cual un varón tenía otro rol diferente al suyo, es decir, jugaba el rol de mujer, en consecuencia dañaba el honor del varón. De nuevo, la pena de muerte es especificada. De otra manera, otras formas de relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no son mencionadas. Ellos no parecían estar atentos a estos otros hechos.

Esto deja una gran cantidad de posibilidades de interacción sexual que no son cuestionadas en nuestras Biblias. Por ejemplo: • Ilimitado sexo entre varón casado con todas las mujeres que no tenían compromiso. • Ilimitado sexo entre mujeres. • Ilimitado sexo entre varones en tanto no hubiese penetración anal. Requerimiento de que un varón pagara al padre el precio de la novia luego de tener sexo con una mujer casadera (y se casara con ella indefinidamente). Homosexualidad y promiscuidad La sexualidad no resulta un problema como tal en todos los lugares en donde había comunidades del movimiento de Jesús y por ende, no sabemos hasta qué punto se reprimía o simplemente se asumía como un modo de ser. Esto tenemos que tomarlo en cuenta porque no todas las personas tenían el mismo status social, por lo que habrá que considerar como posible que personas creyentes de un status superior tuviesen relaciones sexuales con sus esclavos y esclavas, indistintamente, sin que eso significara romper el vínculo matrimonial, esto parece cierto tanto para los hombres como para las mujeres. Si bien se habla de orgías (sea lo que eso sea), de fornicación y de prostitutas, el Nuevo Testamento no

Ha sido común la lectura etnocéntrica de los textos bíblicos de modo que se traslada a estos la moralidad de nuestra época en cuanto el significado del matrimonio monógamo, heterosexual, y la procreación como único objetivo de la sexualidad. S i g n o s

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Los esfuerzos de Pablo sobre todo en la carta primera a los Corintios no muestra una posición conservadora sobre la corporalidad y la sexualidad. A esa conclusión se llega solo sí dejamos de escuchar a Pablo e imponemos nuestros valores eclesiásticos actuales. dice “eviten las relaciones sexuales con sus esclavos o esclavas", esta práctica no se consideraba fornicación. De igual modo no se puede hablar de una condena expresa a lo que se define hoy como “homosexualidad", excepto allí en donde existiera penetración anal. Hay muchas áreas oscuras entretejidas en los textos y que bien podrían haber sido omitidas porque no representaran un problema serio o simplemente que eran dadas por sentado como prácticas normales. Como señalara Moses Finley en su libro Esclavitud antigua e ideología moderna citando el Satiricón de Petronio sobre el testimonio de un esclavo que había alcanzado su libertad: “Y durante catorce años fui el mayor deleite de mi amo, en lo cual hice muy bien, pues el primer deber de quien sirve es obedecer lo que se le manda. Al mismo tiempo era el favorito de mi ama". También cita a Horacio en cuanto a su predilección sexual por los esclavos de su casa “A mí me gusta un amor fácil y a la mano". Esto no significa que los cristianismos expresados en el Nuevo Testamento hallan, de algún modo, aceptado o promovido la promiscuidad, pero sí tenemos que considerar que aquello que para nosotros y nosotras es pro-

miscuidad hoy no necesariamente implica lo mismo que en aquella época. Ha sido común la lectura etnocéntrica de los textos bíblicos de modo que se traslada a estos la moralidad de nuestra época en cuanto el significado del matrimonio monógamo, heterosexual, y la procreación como único objetivo de la sexualidad. Especialmente en lo que toca al fenómeno social de la homosexualidad, esta no se consideró como un problema de orden teológico, sino como una situación no natural. Pero lo natural habrá de verse desde la biología de la antigüedad. Existió el principio de la “suavidad” que es propio de la mujer como una esencia y, para Aristóteles esto suponía que la mujer era, por naturaleza “suave” y desespirituada, esto tiene que ver con la biología, al mismo tiempo Osieck y Balch (Families in the New Testament World. Hoseholds and House Churches) señalan que las tendencias “activa” y “pasiva” responden a esta dimensión de lo “suave” y lo “duro", en donde lo suave incluye no solo a las mujeres sino también a la niñez y a varones que no son libres. De modo que el varón esclavo que se hace delicia del Patrón y la matrona actúa siempre como un ser “suave” e invierte su naturaleza.

Que esa perspectiva tenga alguna vigencia hoy en nuestra cultura es anacrónico y no puede ser considerado como algo autoritativo. Por ejemplo, los esfuerzos de Pablo sobre todo en la carta primera a los Corintios no muestra una posición conservadora sobre la corporalidad y la sexualidad. A esa conclusión se llega solo sí dejamos de escuchar a Pablo e imponemos nuestros valores eclesiásticos actuales. Halvor Moxnes en su artículo: Asceticism and Christian Identity in Antiquity:A Dialogue with Foucault and Paul, apunta sobre 1 Co. 6.9-20: La prostituta o el prostituto (porne 6.15, 16) se transforma en un símbolo de fornicación (porneia, 6.13, 18), el cual toma dimensiones cosmológicas como lo opuesto al “Señor". En consecuencia, las relaciones sexuales con prostitutas/os son removidas del área de la moralidad masculina en el contexto Greco-romano y se transforman en una cuestión que lo ubica a uno mismo en la batalla cósmica entre Dios y sus oponentes. Las relaciones sexuales con prostitutas/os fueron comúnmente consideradas como expresiones de la superioridad del varón, en ellas se revelaba el poder de la penetración. Pero en el discurso de Pablo, tales relaciones llegaron a ser el peligro último para el varón cristiano; representaron no su superioridad, sino que las transformó en una unidad fatal ya que unirse a una prostituta o con el mundo, era unirse al ámbito de oposición a Dios. La única manera de preservar la masculinidad, “su propio cuerpo” (6.18) fue “huyan de la fornicación". La correcta ascesis, que es, el ejercitarse uno mismo como un sujeto ético, fue la renunciación a las relaciones sexuales en una manera que ubican al varón cristiano aparte de las normas comúnmente aceptadas de masculinidad en la sociedad greco-romana de Corintio. Dando un giro radical con esta perspectiva, Pablo, hace que él cuerpo del varón no le pertenezca sino que ahora, libre o esclavo, su cuerpo no es suyo sino de Cristo. En ese sentido la ascesis se propone no como una lucha entre cuerpo y espíritu, sino como una lucha cósmica en donde el mundo presente caduco y moribundo debe dejar paso al nuevo mundo que emerge en Dios. Entonces, no se trata de una cuestión moral, sino de un posicionamiento entre los referentes dados a priori en el entretejido cultural y aquellos que Pablo piensa como legítimos en este nuevo momento de creación. El mundo bíblico hoy Ahora, ¿qué significa esto? ¿Cómo traerlo al presente y a esta discusión? La cuestión sería definir si los cristianismos hoy apuntan a una situación límite entre el orden presente de este mundo y el ámbito de Dios que toma forma en las comunidades de fe. La sexualidad sería una afirmación política de la caducidad de este mundo y por ende, habría que buscar los referentes que constituyen las posibilidades del mundo por venir, o del mundo que está entre nosotros y nosotras en la fe. Este se inscribe

en el campo de las utopías no en el de la moral. El Nuevo Tetamento a duras penas podría proponer una moral a secas. Sería más bien, una manera de llevar la vida en el contexto de la transición entre un mundo que muere y el que está viviéndose en la fe de las comunidades. El punto, en mi criterio, sería que a menos que hagamos una lectura apropiada del mundo bíblico en sus entretejidos culturales, eso que se suele definir como “Palabra de Dios” no es otra cosa que palabra del mundo disfrazada de luz. Debo subrayar que me he limitado solo a enunciar algunas cuestiones importantes e interesantes, pero cada una tiene suficiente fundamentación como para poner de cabeza las fórmulas moralistas que se han deducido de los escritos bíblicos. Lo que hoy sabemos es necesario incluirlo en las reflexiones que hagamos desde la fe, si eso no ocurre, entonces, habrá que tener la capacidad de aceptar que hemos malversado esa “Palabra de Dios", la hemos hecho no lenguaje humano, sino lenguaje idolátrico y con eso, preferimos el pago en víctimas humanas inocentes al respeto y la libertad humana como ejercicio de un consenso. Para quien se ha apoderado de la Verdad esto no es necesario y actúa con el poder conferido por este mundo. La moral se impone, la ética se conversa y se sustenta en el respeto al otro, porque ese otro es legítimo y habrá que descubrir qué acciones resultan morales para nuestras comunidades y cuáles, aunque extrañas, pudiesen aportar dignidad.SV Dr. Francisco Mena Oreamuno es luterano, costarricense y catedrático Universidad Nacional de Costa Rica.

A menos que hagamos una lectura apropiada del mundo bíblico en sus entretejidos culturales, eso que se suele definir como “Palabra de Dios” no es otra cosa que palabra del mundo disfrazada de luz. S i g n o s

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Antropología liliana ocampo

Mito y sexualidad E

l tema que proponemos es Mito y sexualidad. Para este tema, es sumamente importante reconocer el papel fundamental del mito en las primeras civilizaciones, en las que han hecho parte de las riquezas originarias y milenarias. Los mitos han tenido su papel fundamental dentro de la religión, pero es importante destacar que cada cultura ha creado sus propios mitos. En este artículo nos proponemos comprender los símbolos y los mitos que se han creado en relación con

la sexualidad. Es importante recordar y comprender que la sexualidad rebasa al cuerpo y al individuo, es decir, la sexualidad nos define porque organiza de manera diferente la vida de los sujetos sociales y también la vida de las sociedades. La sexualidad, como menciona Mircea Lagarde, es el elemento organizador y el núcleo de la identidad de los grupos y gran parte de lo que determina nuestras vidas. Otro aspecto al que nos referimos tiene que ver con

Nos proponemos comprender los símbolos y los mitos que se han creado en relación con la sexualidad. Es importante recordar y comprender que la sexualidad rebasa al cuerpo y al individuo. S i g n o s

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la relación entre los cuentos y los mitos, y el proceso de crear una conciencia colectiva que se recrea en cada generación, éste ha sido un medio para perpetuar el modelo patriarcal. Los mitos tradicionales tienen siempre como centro a un héroe masculino. Mientras que en el caso de las mujeres, ellas raras veces, se ven representando este papel en los mitos. Su participación es periférica y estática, casi nunca se encuentran indicios de trascendencia. Haciendo una mirada histórica y retrospectiva, nos encontramos con que el cristianismo primitivo desarrolló un magno proceso de expansión e hizo de los mitos bíblicos algo universal, impuesto a todas y a todos, como si fuera la historia de todas las personas, para todas las personas. El cristianismo ha sido la religión imperante en Occidente y sus mitos son todavía dominantes en América Latina. Esto evidencia lo contraproducente que pueden llegar a ser los mitos. Históricamente, vemos como el mito cuenta e interpreta la historia desde una perspectiva masculina. Esta realidad limitada y sesgada, nos permite descubrir que a través de los ellos, se perpetúa la ideología que favorece ciertos intereses y que reproducen las enseñanzas de la ideología dominante. Consideramos de vital importancia las palabras de Sallie McFague: No debemos “desmitologizar” sino más bien “remitologizar”. Plantear una teología metafórica, significa rechazar una terminología abstracta, despojándola de un lenguaje religioso, poético, iconográfico y antropomórfico. Es decir, que uno de los fines de la Teología, en nuestro tiempo, es la remitologización: identificar y discernir las metáforas y modelos básicos de la experiencia contemporánea que exprese una fe vigorosa e iluminadora. Reconocer las creencias y tradiciones espirituales significa una vivencia consecuente con las leyes de la naturaleza; en paz, armonía y equilibrio con todo ser viviente. En este contexto, se hace necesario definir el término mito: veamos ¿qué es un mito? El diccionario bíblico define este vocablo así: “cuento”, “relato”, “fábula”; mitología, “narración”, relación de cuentos. El mito es un relato tradicional que se refiere acontecimientos prodigiosos, protagonizados. El papel fundamental del mito Creemos valioso destacar el papel fundamental que el mito ha tenido en las primeras civilizaciones, como parte de lo sobrenatural, en relación con lo trascendente. Es significativo entender, como lo señala Rudolf Bultmann, que los mitos pertenezcan a las religiones originarias y que cada cultura va creando sus mitos propios, aún en los tiempos modernos. Por esta razón es muy necesario comprender, interpretar y descubrir su mensaje, en este caso, el de los mitos y los símbolos relacionados con la sexualidad. En la historia de la evolución humana, la sexualidad aparece como uno de los ejes de la configuración de la cultura y la confrontación de la especie. En sociedades

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como la nuestra, la sexualidad está presente en todos los ámbitos de la vida y llega a ser el fundamento de muchos de ellos. En la actualidad, vivimos en un mundo globalizado, los periódicos, las revistas las radios, los canales de televisión difunden las mismas noticias en todo el mundo. Si entramos en un Shopping en Estados Unidos o en Ecuador encontramos los mismos elementos. Lo mismo sucede con las relaciones personales que se dan en la cultura, ésta ha pasado a ser objeto de globalización. Tanto la globalización cultural como otras obedecen a un modelo hegemónico. Son los grupos de poder los que dictan cómo tiene que ser ese modelo y, muchas veces, nosotros bebemos y comemos como si fuera nuestra elección. Ese gesto es cotidiano y parece inofensivo, pero es muy contraproducente. Estos patrones globalizados se convierten en un mito, como lo señala Ivone Gebara “el mito de la igualdad, se da por medio del modelo económico y cultural.” Entonces es pertinente comprender que el mito es una construcción, que tiene como fin transmitirnos una ideología. Analizando los patrones de dominio de las élites masculinas, las que niegan, no sólo su interdependencia con las mujeres, sino también la explotación laboral y el daño ambiental que han causado, Rosemary Ruether describe cómo simbólicamente, ésta cultura del poder

Creemos valioso destacar el papel fundamental que el mito ha tenido en las primeras civilizaciones, como parte de lo sobrenatural, en relación con lo trascendente. JUNIO 2011 • 13


Los cuentos son relatos que persisten en la memoria cultural porque interpretan crisis de la condición humana que son comunes a todas las personas.

y del engaño ha pasado a través de estos tres patrones míticos: En el primer patrón mítico, el hombre reconoce su dependencia de la madre (como mujer y como tierra), pero al mismo tiempo se apropia de ella como medio de poder y como el regazo en que es entronizado en calidad de rey del universo. Este es el antiguo mito de la Diosa con el rey masculino entronizado sobre su regazo y se perpetúa en la iconografía católica de María y Cristo niño. En la segunda fase mítica, más bien se niega esta dependencia, ya que se agrupa y se busca por separado el alma o el espíritu inmortales, de un cuerpo que es mortal. Se niega la dependencia positiva de la madre y de la naturaleza, pero al ser su presencia patente, su potencial se reconoce, pero se desvirtúa como un poder demoniaco. En una tercera fase mítica, ligada ya a las ciencias modernas y al industrialismo, se ha legitimado y consumado la utilización desmedida de los recursos naturales, y del ser humano, sirviéndose de la tecnología inventando que los recursos no se agotan sino que se renuevan. Como consecuencias tenemos que se han globalizado los sistemas de dominación a través del colonialismo y del ejercicio del poder de las potencias mundiales, al tiempo que se ha invisibilizado la interdependencia

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natural existente entre los seres humanos y las partes bióticas. Biótica se relaciona con el ecosistema, que representa una estructura dinámica: la estabilidad resulta del equilibrio entre el incremento de los miembros por nacimiento o inmigración) y la disminución (por muerte o emigración). En la experiencia de lo sagrado, la comprensión del encuentro con una realidad transhumana, nos abre paso a las ideas de los orígenes y del sostenimiento de verdades que son ulteriormente elaboradas y sistematizadas por las especulaciones metafísicas, dando paso, en este caso, como señala Eliade, al mito a partir de los rituales. Cuento y mito Un aspecto importante que señala el historiador Eliade es que definir lo que se entiende por mito es muy complejo, porque la definición debe ser accesible a los no especialistas y al mismo tiempo ser aceptada por los eruditos. Por lo tanto, es muy difícil, encontrar una definición única y capaz de abarcar todos los tipos y funciones de los mitos en todas las sociedades. Veamos ahora la relación existente entre cuento y mito; existe una estrecha relación entre los cuentos y los mitos que tiene que ver con el proceso de crear una conciencia colectiva que recrea cada generación. Los cuentos son relatos que persisten en la memoria cultural porque interpretan crisis de la condición humana que son comunes a todas las personas. Representan la satisfacción de deseos compartidos, sueños abstractos que resuelven conflictos y confieren sentido a la experiencia. Los cuentos son ante todo metáforas de la personalidad humana, la omnipresencia de los mitos y los cuentos de hadas en tantos aspectos de la cultura —frases hechas, poesía, música, danza, pintura, escultura, teatro, novela, cine— sugiere que estos relatos describen y narran las estructuras de una experiencia no solo individual, sino también colectiva. Es importante destacar que en el contexto latinoamericano, cada mujer y cada hombre fueron inducidos a un mundo mágico por medio de los cuentos, en los que se plasman de manera muy sutil, los estereotipos y roles que se determinan por género y que han sido el medio por el cual el mito encuentra su conexión. Por esta razón es pertinente el reconocimiento de algunos cuentos que han estado en el imaginario histórico de las generaciones. El hecho de que la mayoría de cuentos plasmen elementos del arquetipo femenino, permite interpretarlos como una posible recapitulación de la realidad basada en el determinismo de los roles sexuales. Es significativo que alrededor de una tercera parte de la colección original de los cuentos de los hermanos Jakob Grimm y Wilhelm Grimm. Ellos fueron dos hermanos alemanes, célebres por sus cuentos para niños y también por su ‘’Diccionario alemán’’, por sus ‘’Leyendas alemanas’’, la ‘’Gramática alemana’’, y la ‘’Mitología alemana’’ lo que les ha valido ser reconocidos como modelos y como los fundadores de la filología alemana.

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En estos cuentos se representan a las mujeres como hadas, madres y rivales entre sí, siguiendo las dicotomías: bonita/ fea, fértil/ estéril, servidora/egoísta. Los hermanos Grimm fueron contemporáneos de Bachofen, popularizador de una teoría que postulaba una prehistoria ginocéntrica de la civilización clásica. El plan ideado por ellos era recuperar la tradición oral, la poesía, las leyendas primitivas, la mitología, el folclore de los pueblos germánicos a mediados del siglo XVIII, que se caracterizaban por ser pueblos patriarcales. Los cuentos de hadas constituyen, por tanto, parábolas únicas de la socialización femenina y ejemplos gráficos de una conciencia cultural anterior al acceso de las mujeres a su plena posición como personas. En el plano psicológico, el cuento constituye visiblemente una parábola del inicio de la pubertad y la confrontación con la sexualidad. Marca unos “límites” e introduce al superego o represión como control frente a la libido. Entonces es fácil ver cómo los mitos tradicionales tienen como centro a un héroe masculino. Y en el caso de las mujeres, ellas no representan este papel, más bien su participación es secundaria y pasiva, casi nunca se encuentran indicios de trascendencia.

del cuerpo y la exclusión de la experiencia gratificante del placer, han sido constantes a lo largo de la historia en las sociedades conformadas bajo la influencia del pensamiento occidental cristiano androcéntrico. En este marco, la identidad sexual de la mujer está polarizada más hacia la represión, la culpa, el sacrificio, que hacia la libertad, el goce y el placer que hacen parte de la integridad del ser humano. El mito de “la caída”, nos presenta al hombre y a la mujer que comienzan desnudos y se admiran mutua-

El mito de “la caída”, nos presenta al hombre y a la mujer que comienzan desnudos y se admiran mutuamente. Este mito está relacionado con la nostalgia de la armonía y del paraíso.

El mito como instrumento terapéutico En la Psicología Analítica, los cuentos míticos, se utilizan para ayudar a las mujeres a recuperar sus fuerzas creativas y sabiduría; es una técnica terapéutica que ayuda a la recuperación emocional. Inevitablemente, con el paso del tiempo, la Mitología se ha incorporado a la Psicología. El sesgo heroico, androcéntrico, de los mitos tradicionales, ha servido de base para la definición de modelos de psique humana y también para la definición del ciclo vital. Muchos modelos del ciclo vital, están relacionados con mitos. Dentro de los desafíos que la Historia y la Literatura nos han proporcionado, dentro del campo del Psicoanálisis, por ejemplo, Clarissa Pinkola Estés, en su libro Mujeres que corren con lobos, nos lleva a rescatar a la Mujer Salvaje, para empoderar a la mujer en su autoimagen. En esta obra, la mujer salvaje es un arquetipo que personifica la fuerza o naturaleza instintiva de toda mujer, el término salvaje no se usa de modo peyorativo como falto de control, sino en el sentido de vivir experiencias naturales e innatas. La mujer salvaje es la naturaleza sabia, es la mujer prototípica, “cualquiera que sea la cultura, cualquiera que sea la época, cualquiera que sea la política, ella no cambia… la mujer salvaje “es intuición, es visionaria, la que sabe escuchar, es el corazón leal. Como vemos, este es un claro ejemplo de cómo el cuento “mito” debe ser interpretado y comprendido, para así lograr el efecto sanador y liberador. Cuentos como el de Cenicienta, narran la rivalidad fraterna, la estereotipación de los roles sexuales y de su compleja red de relaciones. Como muchos otros cuentos, Cenicienta representa el paso a la adolescencia a la “temida” madurez. La negación de la bondad sexual, el menosprecio

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mente. Este mito está relacionado con la nostalgia de la armonía y del paraíso. Esto quiere decir que en las relaciones sexuales tenemos la nostalgia de la armonía y del paraíso. También en las relaciones más íntimas tenemos la nostalgia de la bondad de los unos hacia los otros. Otro mito relacionado con el tema es el de Pandora. Recordemos que el mito tiene un carácter antropológico, pues trata de las relaciones de lo masculino y femenino. Este mito habla de dos varones (Prometeo y Epimeteo) vinculados de formas distintas (opuestas y complementarias) a una misma mujer que aparece como fuente de todos los dones (= Pandora), pero también como señal de engaño y ruina para los humanos. Ciertamente, esta Pandora conserva todavía un recuerdo de su estadio original de diosa hierogámica, o sea, que une lo sagrado, y así posee signos de la tierra

Pandora conserva todavía un recuerdo de su estadio original de diosa hierogámica, o sea, que une lo sagrado, y así posee signos de la tierra madre que va llenando los frutos de la vida.

madre que va llenando los frutos de la vida (especialmente de los árboles y plantas). Pero en la forma actual del mito, transmitido por Hesiodo, ella viene a situarse y (situarnos) al comienzo de la conflictividad humana (intersexual) estrictamente dicha. Eso significa que los elementos cosmogónicos (varón y mujer serían signos del proceso general del mundo y de la vida) han pasado a segundo plano. A la vez, este mito está muy relacionado con el relato de Gn. 2-3, cabe mencionar algunas diferencias a destacar: Conforme a Gn. 2-3, Dios y el ser humano mantienen una relación pacífica: no pretenden engañarse el uno al otro. Además, ni la mujer es tentación (o desgracia), ni su encuentro con el varón pueden entenderse en forma de caída. La dualidad varón/hembra es positiva (Gn. 2. 23-24) y sólo se estropea en un momento “posterior”, con una elección en que intervienen de formas distintas pero complementarias: mujer y varón (Gn. 3). Conforme el mito de Pandora, Dios y el ser humano (Prometeo) quieren engañarse. Por otro lado, la mujer aparece desde el principio como trampa de Dios para el varón, de tal forma que el hecho de escogerla o tomarla se interpreta ya como “caída”. Conforme a este mito, el hombre ideal (el verdadero Prometeo, dominador del fuego) debería haber sido solamente varón. Causante de la ruina es Epimeteo, el varón menos activo que se ha dejado engañar por el cuerpo de la bella Pandora. Como señala Xabier Pikaza, quizás debamos insistir en el carácter paradójico del texto. La mujer empieza siendo ciertamente un “don” y como tal ha sido ofrecida a los humanos. Pero en ella late un hondo engaño, pues su misma belleza seduce y perturba a los varones: por un lado les encanta y emociona; por otro lado les impide realizarse en nivel de racionalidad creadora. Esto en otras palabras y parafraseando a Xabier Pikaza, quiere decir “la mujer objeto apetecible y tentadora.” El mito y trama mitológica El mito cuenta e interpreta la historia desde una perspectiva masculina. En el principio de la humanidad estaría el titán dominador y racional que es Prometeo: un varón de lucha y fuego, de engaño y violencia, que no necesita el amor de mujeres. En esta misma lógica se encuentra también Epimeteo, su hermano gemelo, que no escucha el consejo de su hermano, acoge a la mujer e inicia así con ella (desde el hondo misterio de su cuerpo interpretado como ánfora o caja de los dones) la audaz travesía de lo humano. Para comprender este mito es necesario situarlo dentro de la Teogonía donde aparece como la tercera parte de una trama mitológica que incluye estos tres actos: Hombre y Dios: el sacrificio. En el principio fue la separación (discernimiento o juicio) de los hombres respeto de los dioses. Les vincula y escinde un gesto sacrificial, simbolizado por la muerte y reparto del toro de Mecona. Bajo la dirección de Prometeo, los humanos conquistan y comen una parte importante del toro sacrificado, a costa de los dioses (Teog. 535-558). El segundo acto comprende: Hombre y mundo: el

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fuego. Pero los humanos, además del toro (fuerza religiosa), necesitan un poder mundano para realizarse y vivir sobre la tierra; lo consiguen por el fuego. Que es dirigido por Prometeo, titán semidivino, en gesto de lucha, engaño y robo sobre (frente a) Zeus (Teog. 559-577). Y en el último acto encontramos la relación Varón y mujer: la relación interhumana. El hombre controla el sacrificio, domina el fuego…pero necesita a la mujer; que Zeus le ofrece con engaño. Este es el último momento de la antropogonía, el tercer rasgo de la humanidad. (Teog. 567-616; Erga. 42-105). Sintetizando, en los dos primeros casos triunfa el audaz Prometeo, quien engaña de algún modo a los dioses (Zeus). Pero el sacrificio religioso y el fuego de dominio sobre el mundo no bastaban para que surgiera el verdadero ser humano. Faltaba la dualidad sexual de la que trata el tercer acto del gran drama, centrado en el descubrimiento y riesgo de lo femenino y masculino. De ello se ocupa el mito de Pandora. Existía el varón y era grande su poder, fuerte su audacia; era un gran titán, una especie de monstruo sobrehumano. Pero él necesita una mujer que complete su figura. Sólo Pandora, la consorte femenina, consigue humanizarlo en clave de belleza y debilidad. Estos son los momentos de despliegue antropológico donde la mujer aparece como derivada (la historia empieza hablando del Titán Prometeo y los varones). Pero la perspectiva cambia al situar el tema de Prometeo/ Pandora en el conjunto de la obra de Hesiodo, es decir, en el contexto de la Teogonía. Entendido de esta forma, el mito de Prometeo y Pandora es reflejo de un tiempo que juzgamos aparentemente, ya pasado, es un símbolo engañoso que han creado unos varones para seguir dominando a las mujeres. Sólo allí, cuando el mito entre en diálogo y se situé en el lugar de Prometeo, y viceversa, empezará a tener otro sentido el relato. Podemos decir en palabras de Xabier Pikaza, que es bello el mito y la Filosofía griega. Pero no podemos olvidar que su manera de contar la

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Los mitos tienen ese elemento innovador, recreativo que recrean a la humanidad y nos llevan a buscar nuevas opciones más equitativas, de mutualidad entre todas y todos. Por ello es, no solamente importante, sino urgente, reactualizar los mitos. problemática del hombre sigue siendo unilateral, injusta y sesgada y no puede seguir siendo modelo permanente de la antropología.”1 Lo que la historia mítica, ha hecho es empoderar al hombre de atributos y derechos y despojar a la mujer de ellos, creando así una división asimétrica de género. La recreación de nuestros mitos humanos tiene que continuar hasta el fin de los siglos. La pregunta es ¿Qué mitos? Los que recrean la humanidad y llevan a buscar el paraíso, la belleza, la justicia, las relaciones igualitarias. Los mitos tienen la fuerza de llevarnos a buscar lo que es parte de la masa, del barro humano.2 Sintetizando y retomando las palabras de Gebara, los mitos tienen ese elemento innovador, recreativo que recrean a la humanidad y nos llevan a buscar nuevas opciones más equitativas, de mutualidad entre todas y todos. Por ello es, no solamente importante, sino urgente, reactualizar los mitos, de lo contrario seguiremos reproduciendo los sistemas jerárquicos patriarcales.SV

1 Ibid., 43 2 Gebara, 64.

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Epistemología tirsa ventura

Género, espiritualidadsexualidad En este ensayo me interesa abordar el tema de género desde la relación, que considero inseparable, espiritualidad-sexualidad, como una manera de aportar a una reflexión que propone rupturas al pensamiento monolítico con el cual se tratan temas relacionados con las relaciones humanas y de estos con la naturaleza.

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l cómo nos relacionamos, pero también qué conocemos, cómo conocemos, qué tipo de conocimiento producimos, ha sido analizado desde una pretendida unilateralidad que ha provocado la fragmentación de lo que se conoce, además de imposibilitarnos reconocer y validar formas diferentes de conocimiento, teniendo como resultado la exclusión y, en muchos casos la violencia, en vez de prácticas inclusivas y equitativas de relacionarnos. El vínculo que posibilita la crítica al patriarcado Es así que entiendo como pertinente y relevante abordar el tema de género y su inseparabilidad con la S i g n o s

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espiritualidad-sexualidad como una propuesta epistemológica a la no fragmentación. Por eso, me interesa colocar el concepto de género, como teoría que me posibilita analizar las desigualdades que han sido construidas entre hombres y mujeres, mujeres-mujeres, hombres-hombres. Desigualdades que se generan en el orden patriarcal. El orden patriarcal visto desde un pensamiento complejo, se trata de un orden social, cultural, religioso, político, simbólico y epistemológico, omnipresente, que tiene como principio básico: el absoluto masculino, que se transmite y se elabora en todas las instituciones y espacios de la sociedad en particular en la familia, en la JUNIO 2011 • 18

iglesia, en la escuela, en los medios de comunicación, en la calle... y que, al mismo tiempo, influencia la forma de ser, estar, hacer y conocer. Y más todavía, el orden patriarcal y sus consecuentes relaciones nos hacen ver y sentir nuestros cuerpos dentro de la lógica de superior-inferior, sagrado-no sagrado, de importan-no importan. Siendo el cuerpo de las mujeres uno de los que menos importa, matizándose esto cuando se combina con la clase, la etnia o la opción sexual, por mencionar algunas condiciones. Con esto, me interesa ir más allá, de relacionar género como roles asignados a mujeres por sus diferencias sexuales frente a los hombres, sino más bien como una forma de organización social de hombres y mujeres, dentro del sistema patriarcal. Así mismo, al destacar en esta propuesta el tema de la fragmentación es para referirme a una de las maneras con que frecuentemente pensamos el mundo, las relaciones, inclusive nuestros propios cuerpos en relación a la sacralidad de la vida, de forma compartamentarizada. Como señala David Bohm (David Bohm, 2002,39) “la fragmentación, en esencia, una confusión acerca de la cuestión de la diferencia y la mismidad (o uni-dad)”. Lo dicho anteriormente me permite pensar en cómo las relaciones de género construidas en el ámbito de lo hegemónico dominante provocan tanta destrucción en lo individual. Siendo las más afectadas las mujeres, pero que se extiende también a la comunidad. Las identidades, así como las diferencias biológicas entre mujeres y hombres son presentadas en oposición, o más bien, en forma jerarquizadas para favorecer, dentro del patriarcalismo, a los hombres. Esta realidad está en sincronía con el pensamiento fragmentado, cuyas consecuencias, no sólo son los cuerpos rotos de tantas mujeres y niñas, sino también el desequilibrio de las propias energías cósmicas.

que la suma de sus partes. En este sentido, esas desigualdades que la teoría de género nos permite analizar deben ser vistas como relaciones que se producen al pensar los cuerpos de los otros fragmentados, por lo tanto presas para ser no reconocidos, discriminados. Cada ser humano, desde un pensamiento fragmentario, ha sido y continúa siendo fragmentado en compartimientos, según sus diferentes deseos, objetivos, ambiciones, lealtades, sus vivencias. Y, lo que es peor, algunos seres humanos, por causa de la violencia sufrida, se sienten y son pensados no en su totalidad, sino en partes aisladas, lo que se convierte en una forma de justificar la misma violencia. Por eso, insisto en la urgencia de desafiar la fragmentación como forma de pensamiento y accionar. El ejercicio de desafiar equivale aquí a cuestionar y problematizar el término. Propongo, entonces, hablar de las relaciones desiguales teniendo en cuenta los seres humanos desde su totalidad, y desde una perspectiva crítica y/o autocrítica. Con esto me anima afirmar que la forma

El orden patriarcal y sus consecuentes relaciones nos hacen ver y sentir nuestros cuerpos dentro de la lógica de superiorinferior, sagrado-no sagrado, de importan-no importan.

Género, espiritualidad-sexualidad: desafiando la fragmentación No se trata de una discusión simple. No podemos continuar haciendo análisis fragmentados cuando nos referimos a las relaciones que son construidas por hombres y mujeres, para hombres y mujeres. En ese sentido, pensar género en relación a la espiritualidad-sexualidad, me permite reflexionar críticamente sobre las relaciones entre los seres de una forma integral. De tal manera, que las relaciones que socialmente se establecen entre las personas, son más que relaciones de oficios, de quién hace qué cosa, sino que tiene también que ver con lo que pensamos de los/as otras, de cómo vemos sus cuerpos y nuestros cuerpos. Carlos Fregtman (1991, 50-53), refiriéndose al paradigma emergente de la ciencia, insiste en una forma de comprensión de la realidad en función de totalidades en procesos integrados, cuyas propiedades no pueden ser reducidas a unidades de referencia menores. O, lo que es lo mismo, la puesta en práctica de una conciencia holística, donde ser humano se concibe como un organismo, una unidad de evolución, algo diferente y mucho mayor

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nes que puedan ser hechas dejan de ser útiles y comienza a verse a sí mismo/a, y a su mundo, como formados realmente por fragmentos con existencia separada (David Bohm, 1980,19-21). De ahí que se puede ser hombre o mujer, que se dicen espirituales, y dominar a otro u otra, por ser mujer, por ser hombre o, sencillamente, por ser diferente. O de otra manera, en nombre de Dios se puede apelar al control de los cuerpos, y con esto, la propia espiritualidad-sexualidad de las mujeres, con el propósito de mantener un poder político, económico, religioso de un grupo determinado.

Una de las preocupaciones de las teologías feministas es la constatación de la discriminación de la mujer en cualquier tradición religiosa patriarcal, en la cual hay una gran inclinación a justificar modelos de convivencia en los que el hombre domina a la mujer. de pensamiento fragmentada debe ser dislocada ante el surgimiento o construcción de otro paradigma. En ese sentido, vale señalar que el proceso de división es una manera de pensar sobre las cosas adecuadas y útil principalmente para las actividades prácticas, técnicas y funcionales (por ejemplo, dividir un terreno para producir diferentes cultivos). Sin embargo, cuando este modo de pensar se amplía a la noción que el ser humano tiene de sí mismo y al mundo entero en el que vive, las divisio-

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El peligro del pensamiento fragmentado en el discurso religioso y en la Biblia Recientemente, en una reunión con mujeres inmigrantes, aquí en Costa Rica, a la cual asistieron también algunos hombres, uno de ellos se levantó para afirmar “Dios manda a venerar a los hombres para que se pueda mantener la familia”, esto para dar un ejemplo concreto de cómo las desigualdades entre hombres y mujeres se construyen y afirman cotidianamente, y las mismas están legitimadas por discursos religiosos que más que provocar armonía fortalecen desigualdades y provocan violencia. Como amante del estudio de los textos bíblicos es algo que descubro, constantemente, en narrativas como las de Nm .36.1-13, donde se ordena el que las mujeres sólo se casen con hombres de sus tribus, para asegurar la propiedad de la tierra. En ese mismo sentido, presto atención a Génesis 19. Un texto donde la violencia sexual contra las mujeres no parece ser algo desconocido en la época: “Yo tengo dos hijas que todavía no han estado con ningún hombre; voy a sacarlas para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero no les hagan nada a estos hombres, porque son mis invitados”. (Génesis 19.8). No es mi intención hacer un análisis exhaustivo de este texto, pero no puedo dejar pasar la oportunidad para resaltar algunas cuestiones que pueden estar relacionadas, justamente, con el peligro de la lógica fragmentaria. En primer lugar, las hijas son posesión de Lot, “tengo dos hijas”, además son vírgenes, “nunca han estado con ningún hombre”, lo que las hace un objeto disponible para ser ofrecidas a otros hombres. Esta primera observación, permite destacar, entre otras cosas, que la base de la sociedad es patriarcal. Todo se mueve desde/entorno a los hombres. En ese sentido, al parecer la dimensión sexual violenta contra las mujeres no entra en la visión kyriarchal/sexista de la realidad presentada en el texto. La segunda cuestión, “voy a sacarlas para que ustedes hagan lo que quieran” es la segunda frase fuerte del texto. El “hacer lo que quieran” y el “ser vírgenes” están en paralelo y hacen parte de un campo semántico que parece tener que ver con violencia sexual, pues a estas mujeres no se les pregunta nada. Y de hecho, el que los hombres tengan el derecho de “hacerles lo que quieran”, las deja en posición de objetos. Precisamente uno de los resultados de la violencia es el “cosificar” a las personas.

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No son seres humanos, son simplemente “cosa”. Ante el planteamiento del padre, estas mujeres están desprotegidas El v.8 está en oposición al v.10 cuando “los visitantes de Lot alargaron la mano y lo metieron dentro de la casa; luego cerraron la puerta”. Los hombres se protegen entre ellos. Con esto se observa que los hombres parecen estar protegidos, ya que ningún hombre fue violado. Esa realidad me lleva a recordar que una de las preocupaciones de las teologías feministas es la constatación de la discriminación de la mujer en cualquier tradición religiosa patriarcal, en la cual hay una gran inclinación a justificar modelos de convivencia en los que el hombre domina a la mujer. Las mujeres en los textos bíblicos parecen siempre estar en posición no solo de desventaja, sino también de amenaza frente a los hombres. La experiencia de violencia tiene como resultado, entre otras cosas, que la persona violentada pierda la capacidad de vivir espontáneamente, en acción y reacción, con los contenidos de la propia vida cultural (Paul Tillich, 1969, 45). Dicho en otras palabras, y apoyándome en Edgar Morin (2006, 77) desde la propia realidad de cuerpos violentados, me atrevo a afirmar que, el despliegue de la realidad viviente se ve interrumpido, por tanto, la unidad elemental de su humanidad se bloquea. Todo esto nos dice, de cómo las mujeres tanto fuera como dentro de la Biblia son vulnerables a las relaciones de dominación de la sociedad patriarcal. Es por eso que continúo insistiendo en que un análisis fragmentado me imposibilitaría de hacer una crítica que supere las relaciones de dominación que hay implícitas en muchos

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discursos e inclusive en muchas experiencias cotidianas e inclusive me impediría de ver la violencia de los cuerpos de forma integral, es decir desde su espiritualidad-sexualidad. En este sentido y, de manera especial, destaco los daños en la salud de las mujeres que sufren violencia o en las mujeres y hombres discriminados o excluidos por ser de un grupo étnico diferente, de una opción sexual diferente, por estar en posiciones de poder económica vulnerables, para no hablar de pobres. Todas estas exclusiones me hacen recordar que la ruptura de sus cuerpos las hace incompletas, no porque se piensen como una parte de ellas mismas, sino porque la violencia sufrida la desliga de su totalidad.

Desde un pensamiento que considere a la persona total y, al mismo tiempo la totalidad de la vida humana, se nos abren posibilidades para referirnos a Espiritualidad-Sexualidad como una propuesta alterna dentro de órdenes rígidos que intentan petrificar los cuerpos.

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género yolanda hurtado jiménez

Desde un pensamiento que considere a la persona total y, al mismo tiempo la totalidad de la vida humana, se nos abren posibilidades para referirnos a EspiritualidadSexualidad como una propuesta alterna dentro de órdenes rígidos que intentan petrificar los cuerpos. Es desde ahí que se reconoce y valora la dimensión espiritual y es desde ahí que la espiritualidad se vincula con la empatía y la equidad. Y aún más, es desde ahí que no se puede faltar la reflexión sobre espiritualidad-sexualidad, dentro de un análisis de relaciones de dominación, o mejor, dentro de la propuesta de las teorías de género. Entiendo que es una manera de entender la crítica a las relaciones de género como una forma significativa de trascender las polarizaciones convencionales entre hombre y mujer, derecha e izquierda, cuerpo y alma, sexualidad y espiritualidad. Espiritualidad-Sexualidad / nueva noción de orden alternativo a las relaciones de desigualdad La sexualidad, frecuentemente es vista a partir de un enfoque que limita lo integral e imposibilita palpar un significado más complejo. Sin embargo, desde un abordaje integral es mucho más que genitalidad, visión

La espiritualidad-sexualidad es una propuesta no sólo sociocultural, sino también teológica, que promueve una lógica diferente de relaciones humanas y con el cosmos. S i g n o s

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promovida principalmente a través de los discursos construidos en los medios de comunicación de muchos de nuestros países. Y más todavía, es abordada como si existiera independiente de las relaciones mismas que la producen. De ahí la importancia de construir nuevas miradas que permitan considerar espiritualidad-sexualidad en las reflexiones sobre relaciones humanas y así lograr analizar, por ejemplo, el tema de la violencia contra las mujeres no sólo como una acción destructiva, sino como parte de un pensamiento fragmentado que destruye la integralidad de las personas y el cosmos. Para eso, es necesario pensar espiritualidad como capacidad que tienen las y los humanos de entenderse a sí mismos/as y entre sí, en el conjunto de los seres y de descifrar el vínculo que lo liga y religa al universo y a la Fuente originaria de todo ser (Edgar Morin, 2006,3543). Esto nos lleva a reconocer que la sexualidad más que reproducción se trata de la propia humanidad. Si esto es así, entonces, es imposible hablar de sexualidad o de espiritualidad cada una por su lado, o como dos entes separados. Una nueva mirada, una nueva visión integral teniendo presente la complejidad, con palabras de Denise Najmanovich (2008,3), “una reconfiguración de las formas de producir, validar y compartir conocimiento”, permite a mujeres y hombres construir relaciones justas y armónicas como entes individuales/sociales conectados al universo. Yo diría más, permite a mujeres y hombres vivir y relacionarse en la espiritualidad-sexualidad, es decir de forma armónica. Es por todo eso que se me hace cada vez más difícil poder pensar en teoría de género, como crítica a las relaciones desiguales que se construyen entre hombres y mujeres, sin pensar al mismo tiempo en la necesidad que tenemos de vincularla con espiritualidad-sexualidad, como propuesta alternativa a las desigualdades que se analizan desde las teorías de género. Dicho de otra manera, la espiritualidad-sexualidad como motor generador de relaciones alternativas a las relaciones basadas en inequidades. Y más todavía, se trata de “una nueva noción de orden, un orden total. Desde este orden —EspiritualidadSexualidad— el propio yo es esencialmente relacional, inseparable del cuerpo, sentimiento, comunidad, historia. La espiritualidad-sexualidad es una propuesta no sólo socio-cultural, sino también teológica, que promueve una lógica diferente de relaciones humanas y con el cosmos. En esta lógica nueva, la sexualidad no es entendida como la expresión pecaminosa corpórea, que debe ser controlada o entendida como un fenómeno separado de la ocupación íntima entre las personas. Y así mismo, La espiritualidad trasciende todas las expresiones formales de la doctrina y la práctica religiosa. En ese sentido, ambas manifestaciones humanas deben ser entendidas vinculadas y como flujo energético total experimentado por la humanidad.SV

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Género y sexualidad

Ellos de celeste o azul; ellas, de rosado. Ellos con sus piernas bien abiertas; ellas, sentadas con las piernas bien juntas. Ellos con cinturón ligero; ellas, de corsé y crucifijo.

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llos los “sabelotodo”; ellas, “cortas” de inteligencia. Ellos centrados en las tareas laborales fuera de casa; ellas, obligadas al mundo privado del hogar solamente. Ellos seductores; ellas, recatadas. Ellos padres proveedores; ellas madres sacrificadas por sus hijos e hijas, capaces de sacarse el bocado de la boca. Ellos con derecho privado de una vida sexual promiscua: “pobrecitos, es que son muy débiles…”; ellas, puras, castas y vírgenes. Ellos dueños del placer sexual; ellas privadas del placer sexual, porque dis que sólo “las putas” externan gemidos. Ellos “enseñados” por alguna mujer “grande” en temas de sexualidad; ellas, abusadas

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o violadas muchas en el seno de sus propias familias y barrios, bajo el mandato del silencio “ya pasó”. Ellos más listos: “vea que se lo digo como hombre, yo como hombre sé eso…”; ellas, bastante dormidas. Ellos gorditos y con “pancita”; ellas estilizadas y sin panza porque si no se declaran “cerdas”…las más benévolas consigo mismas, se dicen “gordas”. Ellos embarazan; ellas las embarazadas. Ellos ordenan mientras ellas obedecen sus órdenes. Ellos dominan, mientras ellas son dominadas. Esta ingrata y dispar socialización humana, respecto de nuestros géneros femenino y masculino, de cuyos mandatos la lista anterior es corta, nos ha lesionado

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Esta ingrata y dispar socialización humana, respecto de nuestros géneros femenino y masculino nos ha lesionado como humanidad. como humanidad. Ha sido una socialización responsable del cáncer de muchas mujeres y hombres, de la inmensa mayoría de divorcios y de la falta de credibilidad actual, respecto de las uniones matrimoniales. Todos y todas hemos perdido en este sistema patriarcal que se caracteriza por dos únicas vías: el dominador y la dominada. El sujeto, y, la sujeta que se devalúo a objeto. Ellos se perdieron la ternura de educar, sus hijos e hijas, la ternura de las caricias de sus padres. Ellos suman la mayor parte de población carcelaria, engrosan las filas de muertos en accidentes y violencia delincuencial. Ellos han tragado sus lágrimas, con ellas, el derecho a externar sus sentimientos. Nosotras hemos llorado la palabra negada, el no irrespetado, el trato tosco de muchos machos que sólo exhiben su pre historia cada vez que se imponen, por citar sólo algunas de sus pérdidas. La mayoría de las mujeres se perdieron el regalo de un compañero leal a su lado, de un padre en quién apoyarse al educar a los hijos e hijas. Perdimos el derecho a envejecer de manera natural

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y no con una sintomatología física exagerada que exhibe en nuestros cuerpos, la cárcel del dolor, la factura por el supuesto “delito” de haber nacido mujer. Y entonces la sexualidad fue herida, hablo del cómo nos tratamos en la vida cotidiana los hombres con los hombres, las mujeres con las mujeres y ambos géneros en común. Porque dejamos de relacionarnos con el respeto que nace del amor, sustituido por las luchas de poder entre las personas, los grupos y no se diga, las parejas. La ternura fue desplazada por la “normal” violencia de invisibilizarnos en casa, en el barrio, o la violencia a lo intra de las casas en la toma de decisiones paralelas, e incluso no pocos y pocas, llevar vidas paralelas pero diciéndose “pareja o esposo/a”. La confianza fue desplazada por el secreto, se nos hizo natural mentir, competir, esconder información real respecto de quiénes somos, cuánto ganamos en el trabajo, cómo queremos vivir, y hasta cuántos hijos tenemos. La responsabilidad de testificar una vida par, se volvió un frío escenario de boxeo verbal. Y este boxeo se exhibe de la manera más corriente con palabras burdas, como de la manera más sofisticada, con palabras “educadas” (con todo respeto…disculpe…perdón pero…) o la violencia seductora en los círculos sociales donde le hablamos a “Pedro” para que entienda “Juan” o hacemos chiste de la hipocresía escondida…tenía razón Freud: “de broma en broma, el inconsciente se asoma” y no siempre es tan “inconsciente”. La mercadotecnia moderna, ha ganado y está feliz. La cirugía estética ha sido la gran ganadora, a tal punto, que se dice que no hay mujeres feas, sino sólo mujeres pobres o mujeres ricas. Todavía en nuestros países latinoamericanos, se mantiene la brecha salarial entre hombres y mujeres que ocupan idénticos cargos, en porcentajes altos que año a año no muestran variación, lo que confirma la inercia política de las naciones y la pasividad de nosotras especialmente, sus pobladoras que somos las afectadas directas. El éxito mayor del patriarcado en la construcción antihumana y anti cristiana de género que ha tenido, es la división de nosotras las mujeres. De no hacer cada mujer su propia ruta de constructiva de género, morirán muchas peleando con las demás mujeres, llamando a sus congéneres con adjetivos calificativos de animales…o responsabilizándolas de la única responsabilidad que le concierne al hombre, cuando de infidelidad se trata. No pocas, prefieren jefes que jefas. Y las que lo disimulan, no pueden siquiera disimular sus batallas, con superfluos comentarios que siempre están asignados a peso, maquillaje, ropa…o bien, el último viaje de “consolación” fuera del país, o el carro nuevo que dis que le “regaló” su marido (cual si ella en el hogar, no aportara suficiente y altas sumas de dinero con su trabajo cotidiano). Simone de Beauvoir decía que “la mujer no nace, la mujer se hace” me permito parafrasearla para decir que las mujeres y los hombres, no nacemos mujeres ni los hombres nacen hombres…nos hacen, sí, nos hacen supuestas “mujeres” y supuestos “hombres” y desde los mandatos religiosos, sociales y culturales, nos volvemos

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“apropiados y apropiadas, convenientes” para los intereses de un sistema patriarcal que ha tergiversado y violado el sueño original de Dios respecto de los hombres, y, respecto de las mujeres: “Y creó Dios al hombre y su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra, los creó…Tengan autoridad sobre los peces del mar, las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra...” (Gn.1, 27.28b). Llevamos siglos de siglos legitimando al patriarcado, pese a la costosa factura que hemos pagado y seguimos pagando. Es tiempo de despertar nuestros niveles de conciencia humana para desarraigarnos de costumbres validadas en púlpitos y altares, en medios de comunicación social y en la escuela. Entiéndase por ella los diversos procesos de formación y educación formal o informal. Pero podemos despertar. Seré sincera con toda mi alma: despertar duele y duele mucho. Cuando venimos del sueño profundo y nos despertamos porque alguna variable histórica nos lo favorece, la reacción primera es de enojo, de desubicación y de miedo. No podemos seguir permitiéndonos la parálisis del miedo ante la urgencia de deconstruir lo femenino y lo masculino. Deconstruir nuestros cuerpos físicos y nuestros cuerpos relacionales que implican en sí mismos, nuestro cuerpo espiritual. Nuestros cuerpos han sido suficientemente avasallados en el cuerpo de los nuestros y las nuestras que murieron sin haber vivido el sueño de Dios en sus vidas. Sueño de equidad, de relaciones pares nacidas del respeto, el reconocimiento pleno a la plena dignidad humana de los hombres y de las mujeres como nos propone el libro del Génesis. Este miedo ha llevado a nuestras iglesias muchas veces a convertir lo cultural o histórico, en teología. Aplaudo a las iglesias de hermanos y hermanas cristianas que dejaron de temer el tener mujeres sirviendo al altar y no sólo a las labores de las sacristías. Esta inclusión es profecía, y la exclusión que nace del prejuicio, rompe la comunión. A los consejos episcopales que rompieron su miedo a tener mujeres obispas, mientras muchas mujeres católicas no cesamos nuestro ruego ni nuestra voz, por el día en que de manera plena, sean reconocidos nuestros plenos derechos de humanas que sí pueden servir al altar. Pero el acceso de las mujeres a las jerarquías religiosas, no basta. Se necesita cuidar la dirección, sin temer a inclusiones reales, no de maquillaje. No necesariamente las cuotas de participación femenina por su estadística, es real; unas veces porque las elegidas son servidoras fieles del patriarcado, y otras, porque si están despiertas, las querrán volver a poner en el estado de sueño profundo. Y se necesita reconocer la urgencia de la Ruah entre nosotros y nosotras, para dejar fluir el don del perdón histórico que cada hombre necesita darse a sí mismo, por haber sido usado y de alguna manera dejarse usar, aceptando dicha propuesta como “cierta”. Por la cantidad de relaciones de amor rotas y los hijos no acariciados. Este perdón lo necesitamos también las mujeres por los muchos años en que con un frío y sumiso amén, muchas engrosaron y engrosan las filas de la estadística por femicidios que son “explicados y justificados” desde los discursos del

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amor posesivo y anulador, así como por las veces en que hemos fingido amores que no han existido, y odios que nunca valieron su existencia, por haber negociado dignidad invocando mandatos. Ambos géneros a su vez, necesitamos perdonarnos las luchas de poder, los tratos infantilizados. Ambos necesitamos perdonarnos la ignorancia religiosa asumida, que nos ha llevado a creer que todo texto de la Escritura es “voluntad de Dios”. Y en esta traducción justificamos nuestro sueño profundo. Hasta tanto no demos este salto, la hemorroísa sangra en cada mujer viviente, tanto como se multiplicará el Pilatos, con el dolor de su traición a cuestas. Si el resultado final es tan nocivo, no podemos seguir invirtiendo en un modelo que nos aleja del sueño original de Dios donde los hombres y las mujeres, tenemos derecho a la palabra, donde ambos quedan de manera diferente embarazados cuando un nuevo bebé llega. Una sociedad donde a ninguna de las mujeres, para ser contratadas en el ámbito laboral, se nos indague cuándo pensamos procrear o cuántos hijos queremos tener. Es asunto

Llevamos siglos de siglos legitimando al patriarcado, pese a la costosa factura que hemos pagado y seguimos pagando. Es tiempo de despertar nuestros niveles de conciencia humana para desarraigarnos de costumbres validadas en púlpitos y altares, en medios de comunicación social y en la escuela. JUNIO 2011 • 25


historia luis n. rivera pagàn

Estoy segura de que la equidad multiplica también el amor en la intimidad de las relaciones sexuales coitales, que es tiempo ya de transformar el encuentro sexual coital, en un espacio de encuentro íntimo, de evolución y ternura profundas, donde el placer tenga su cita por los acuerdos amorosos del respeto al cuerpo de la pareja. de dignidad humana, de conciencia cristiana, no tener que saberlo todo a la vez que tener idéntico derecho de educarnos. Donde las tareas del hogar no se asignen por género, sino por conciencia de pertenencia a un núcleo de familia. Donde abrazar, besar y acariciar a los niños varones, sea tan usual, como acariciar, besar y abrazar a las mujeres, sin exhibir la homofobia que es otra forma de anti cristianismo. Donde la ternura deje de ser atributo de lo femenino, sino que sea parte de la identidad propia de los hombres también. Donde la economía familiar se convierta en tema de dos. Donde la pobreza nos avergüence al fin, por el rostro femenino que cada vez es más notorio en nuestros pueblos y la violencia contra las mujeres, deje de ser “normal” en el seno de las familias. Y por favor, donde ningún hombre por tomar una escoba en sus manos, se considere “extraordinario”, ni ninguna mujer, le rinda tributo a un deber histórico olvidado. Rechazamos, con dolor e indignación, que cada 8 segundos, una mujer sea maltratada en el mundo, por haber nacido mujer. Denunciamos la violación de los derechos humanos a las niñas africanas, cuyo clítoris es mutilado para eliminarles el placer mientras se invoca cultura y religión, que justifica este crimen. Dos millones al año, aproximadamente seis mil cada día pasan por esta práctica que se ejecuta en 27 países de África Subsahariana, cito algunos: Kenia, Nigeria, Somalia, Sudán, Etiopía y algunos países de Asia. Imposible no visibilizar en estas líneas la matanza de mujeres indígenas en Guatemala. Sin sumar acá pero abrazando el dolor perenne de las mujeres que han abortado. El dolor por las inocencias rotas de los niños que cargan armas reales, y que a sus 6 años de edad, han sido testigos reales de muertes reales cotidianamente en sus barrios. Sólo por citar parte del costo histórico, resultado del confort de vivir aletargados en un sueño que se ha hecho pesadilla, por no coincidir con el sueño original de Dios sobre nuestras vidas. Urgimos despatologizar también, la sexualidad femenina y masculina. Los períodos de ovulación, la menstruación, la semana pos menstruación, el embarazo y el pos embarazo, la menopausia y la vejez, no son una enfermedad, y, mucho menos, algo que “justifique” las violencias de muchas contra sus parejas y sus propios cuerpos…”es que andaba con la regla…es que la “meno” me sofoca…es que…” La alta incidencia de consulta médica por enfermedades que incluso médicamente no están comprobadas, como la famosa “fibromialgia”, que no es sino frío en el alma y en los huesos tras años de vida con dolores de opresión y traumas afectivos no resueltos, son parte de los clamores

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de sanidad que necesitamos multiplicar. Asistir a la vida desdramatizándola es una maravillosa conquista que podemos dar las mujeres respecto de nuestros cuerpos. Será nuestra decisión pasar por la pasarela la vida entera a ver cuándo nos aplauden o elijen, o empoderar nuestro ser de mujer conquistando la salud física, la salud mental y la salud espiritual en nuestros cuerpos. Los exámenes médicos de revisión periódica, el control preventivo de la próstata, la andropausia y la vejez, no son en los hombres una enfermedad, y mucho menos, algo que “justifique” las violencias de muchos de ellos respecto de sus parejas y sus propios cuerpos. Si asumieran su cuerpo adulto como adultos, sin necesidad de que la esposa le dé como infante, una pastilla. Si revisaran su salud de manera más periódica, evitarían sus enfermedades y las enfermedades de contagio a su compañera. Desdramatizar la andropausia en los varones es urgente, ella no es una “enfermedad” que “se cura” andando por el mundo con una chica de veinte años que en su infantil imaginario, le hace sentir “vivo”, o, “más” joven, a la vez que tienen hijos e hijas de esa misma edad o hasta mayores. Ni el quirófano lo disimula. Varones, tienen su cita pendiente con su propio cuerpo y ninguna mujer podemos recorrer esa ruta por ustedes. “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn.10, 10) No es utopía esta promesa del Señor, ella es nuestra. Una vida a partir de las luchas sexistas de poder, es una pérdida de tiempo y salud. Mi amigo Amigó, decía que “perder el tiempo es perder la eternidad”. Nos ha llegado la hora de ganar tiempo al tiempo, de silenciarnos para valorar el acoger la abundancia del amor que es ternura y compasión. Que es sabiduría para distinguir lo esencial de lo superfluo. Que es verdad cuando las rutas de equidad las trazamos desde nuestra cotidianidad. Que el sueño de Dios sería incompleto si las mujeres apostamos a un mundo sin varones, tanto, como si ellos apostaran a un mundo sin nosotras, reconocidas como sujetas. Estoy segura de que la equidad multiplica también el amor en la intimidad de las relaciones sexuales coitales, que es tiempo ya de transformar el encuentro sexual coital, en un espacio de encuentro íntimo, de evolución y ternura profundas, donde el placer tenga su cita por los acuerdos amorosos del respeto al cuerpo de la pareja. Y que ha llegado la hora de madurar y evolucionar para construir puentes que muestren la belleza de nuestros géneros y la abundancia de nuestro amor.SV Licda. Yolanda Hurtado Jiménez, católica, psicóloga, fundadora de la Fundación Casa Abierta en San José, Costa Rica.

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La indígena raptada y violada A

lberto Flores Galindo ha escrito que para los nativos americanos, en el siglo dieciséis, el encuentro con los europeos fue sinónimo de muerte. Algo similar afirmó, en 1576, el franciscano Bernardo de Sahagún, en su famosa y prohibida obra Historia general de las cosas de Nueva España, quien tras observar que al llegar los españoles a la India Occidental, encontraron diversidades de gente... innumerable gente..., asevera que de éstas ya muchas se han acabado y las que restan van en camino de acabarse.

El problema con algunas excelentes obras que estudian la filosofía moral de los intensos debates acerca del Nuevo Mundo es que se mantienen al nivel de la abstracción teórica, sin preguntarse por los efectos concretos para la vida y existencia de los moradores originales. Autores de incisivo sentido crítico, que desmenuzan los tratamientos tendenciosamente apologéticos y panegíricos del imperio hispano, concluyen, en última instancia, con una elegía al triunfo del espíritu trascendente de libertad y justicia en la teoría española del justo gobierno

El problema con algunas excelentes obras que estudian la filosofía moral de los intensos debates acerca del Nuevo Mundo es que se mantienen al nivel de la abstracción teórica, sin preguntarse por los efectos concretos para la vida y existencia de los moradores originales. S i g n o s

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Punto clave en cualquier apreciación de los intensos debates que acompañaron la conquista de América tiene que ser la experiencia histórica concreta, real, de los vencidos. indiano, sin someter esa visión al crisol de fuego de sus consecuencias históricas para la existencia de los seres a cristianizarse y civilizarse. Estos permanecen siempre como objetos de las diatribas; nunca logran emerger como sujetos y protagonistas históricos. La historia es, empero, más cruel que los debates sobre la crueldad: Mientras se llevaban a cabo las disputas teóricas entre teólogos, juristas, oficiales de la corte y de la iglesia, procedía irreversiblemente el trágico quebrantamiento de las antiguas culturas indígenas y el aniquilamiento de los pobladores autóctonos. Punto clave en cualquier apreciación de los intensos debates que acompañaron la conquista de América tiene que ser la experiencia histórica concreta, real, de los vencidos. Es difícil sustentar la peregrina tesis de que los relatos de sus vejaciones no son sino una “leyenda negra” creada falazmente por los enemigos protestantes, ingleses y holandeses, de España. Los testimonios contemporáneos que vinculan estrechamente la muerte de los nativos y la codicia violenta de los recién llegados son innumerables y abrumadores. Reiteran lúgubremente las distintas maneras en las que la sangre de los primeros se transforma en riqueza para los segundos. Una dimensión de la dignidad humana en disputa en los textos españoles de las postrimerías del siglo quince y la primera mitad del decimosexto, relativos a la conquista ibérica de América, es la condición de la

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mujer indígena. La concupiscencia sexual acompaña la violencia bélica y el despojo de la riqueza. Aunque para algunos especialistas, en su mayoría varones, constituye un tema a lo sumo marginal, no considero apropiado dejarlo en el tintero, por la importancia que tuvo en la traumática confrontación entre europeos y nativos. De acuerdo a un historiador actual, las formas más originarias de la esclavitud de los indios las encontramos en los raptos de mujeres indígenas. Bartolomé de las Casas, al narrar la misteriosa muerte de los hombres que Cristóbal Colón había dejado, al final de su primer viaje, en el Fuerte Navidad, en la Española, insinúa que una causa principal de su asesinato fue la ofensa cometida contra los indígenas tomándoles sus mujeres y hijas, que es con lo que más se injurian y agravian... Este es uno de los pocos eventos en que coincide plenamente el relato del fraile dominico con el de su rival, Oviedo y Valdés. Dice este último sobre el asunto: Los treynta y ocho hombres que dexó el almirante en el primero viaje quando descubrió esta tierra é isla; á los quales todos avian muerto los indios, no pudiendo sufrir sus exçessos, porque les tomaban las mugeres é usaban dellas a su voluntad, é les haçian otras fuerças y enojos, como gente sin caudillo é desordenada. Las Casas atribuye los encontronazos violentos entre españoles y nativos, en el contexto del segundo viaje del Almirante, a los sensuales viciosos de los primeros al tomarles las mujeres y las hijas por fuerza, sin haber respeto ni consideración a persona ni dignidad ni a estado ni a vínculo de matrimonio... sino solamente a quien mejor le pareciese y más parte tuviese de hermosura... También menciona la ofensa que constituyó la violación de la esposa del cacique Guarionex. Igualmente entiende que una de las causas de la famosa rebelión del cacique Enriquillo, en la Española, fue que el español al que estaba encomendado procuró de violar el matrimonio del cacique y forzalle la mujer... Como parte de la campaña propagandística que hace Colón para enaltecer ante la corona castellana las islas antillanas y, por tanto, su propia proeza, destaca la belleza fabulosa de las mujeres aborígenes. Es tierra de los mayores haraganes del mundo, e nuestra gente en ella no ay bueno ni malo que no tenga dos y tres indios que lo sirvan... y mujeres atán fermosas, que es maravilla. Fue tema que prendió; Pedro Mártir de Anglería lo reitera. Al aproximarse [Bartolomé Colón y sus hombres] saliéronles primeramente al encuentro treinta mujeres... desnudas por completo, excepto las partes pudendas que tapan con unas como enaguas de algodón. Las vírgenes, en cambio, llevan el cabello suelto por encima de los hombros, y una cinta o bandeleta en torno a la frente, pero no se cubren ninguna parte de su cuerpo. Dicen los nuestros que su rostro, pecho, tetas, manos y demás partes son muy hermosas y de blanquísimo color, y que se les figuró que veían esas bellísimas Dríadas o ninfas salidas de las fuentes, de que hablan las antiguas fábulas. Américo Vespucio no puede quedarse atrás y añade a la fabulosa belleza descrita por Colón y Mártir la pimienta de una extrema concupiscencia femenina aborigen. Su

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descripción, incluida en la popular epístola Mundus novus, debe haberle subido la temperatura a muchos lectores. Siendo sus mujeres lujuriosas hacen hinchar los miembros de sus maridos de tal modo que parecen deformes y brutales y esto con cierto artificio suyo... Andan desnudas y son libidinosas... Cuando con los cristianos podían unirse, llevadas de su mucha lujuria, todo el pudor de aquellos manchaban y abatían. Es parte de la literatura fantasiosa de ese florentino aventurero y poco veraz cuya imaginación conocía pocos límites. Más allá, o más acá, sin embargo, de esos relatos idílicos y fantasiosos, estaba la realidad de la brutal violencia ultrajadora de los conquistadores e invasores. Un relato quechua afirma que el inca Manco II se sublevó contra Pizarro por los malos tratamientos y burlas que se chocarreaba del Inca y de los demás señores de este reino. A vista de todos les tomaban sus mujeres e hijas y doncellas con sus malas opiniones y con poco temor de Dios... El cronista, acompañante de Cortés en la conquista de México, Bernal Díaz del Castillo admite que les habíamos tomado muchas hijas y mujeres de algunos principales [indígenas]... La conquista erótica de las indias era la fiel sombra de la militar, la religiosa y la social. Abundan las declaraciones y cédulas reales que pretenden inútilmente, en la tradición de la ficción jurídica que intenta regular la violencia colonial, evitar el rapto de mujeres nativas. Los Reyes Católicos ordenan a Nicolás de Ovando, gobernador entonces de las Indias, el 16 de septiembre de 1501, que: Porque somos informados que algunos cristianos de las dichas Islas, especialmente de La Española, tienen tomadas a los dichos indios sus mujeres e hijas y otras cosas contra su voluntad, luego como llegáredes, daréis orden como se les vuelvan... y si con las indias se quisieren casar, sea de la voluntad de las partes y no por de fuerza. Fernando, en sus instrucciones a Pedrarias Dávila (11 de agosto de 1513) le advierte que evite la repetición en la tierra firme de los abusos cometidos en la Española contra las nativas: Porque soy informado que una de las cosas que más les ha alterado en la ysla Española y que más les ha enemistado con los christianos ha seydo tomarles las mugeres e fijas contra su voluntad y husar dellas como de sus mugeres aviendolo de defender que no... Son innumerables los relatos y testimonios sobre tales abusos. Quizá uno de los más dramáticos es el incluido en una misiva que un grupo de frailes dominicos y franciscanos enviaron a un consejero de Carlos V. Cada minero se tenía por uso de echarse indiferentemente con cada cual de las indias que a cargo tenían y le placía, ahora fuese casada, ahora fuese moza; quedándose él con ella en su choza o rancho, enviaba al triste de su marido a sacar oro a las minas, y en la noche, cuando volvía con el oro, dándole palos o azotes, porque no traía mucho, acaescía muchas veces atarle pies y manos como a perro, y echarlo debajo de la cama y él encima con su mujer. El dominico fray Pedro de Córdoba, testigo del trato recibido por los nativos durante las primeras décadas del dominio hispano, escribe a la corona en 1517 una epístola

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en la que se manifiesta el vía crucis de sus mujeres: Las mugeres fatigadas de los trabajos han huido el concebir y el parir; porque siendo preñadas o paridas, no toviesen trabajo sobretrabajo, en tanto que muchas, estando preñadas, han tomado cosas para mover e han movido las criaturas, e otras despues de paridas, con sus manos han muerto sus propios hijos, por no los poner ni dejar debajo de tan dura servidumbre. El emperador, en una capitulación de 1521 concedida a Francisco de Garay para lograr el dominio de cierta región americana, le insta a que respete a las mujeres de los indígenas, utilizando el mismo lenguaje que siete años antes usase su abuelo: Una de las cosas que más les ha alterado en la ysla Española y que más les ha henemistado con los cristianos a seydo tomarles las mugeres… Igual amonestación hace el emperador a Hernán Cortés, en sus instrucciones acerca del tratamiento a recibir los

Las Casas atribuye los encontronazos violentos entre españoles y nativos, en el contexto del segundo viaje del Almirante, a los sensuales viciosos de los primeros al tomarles las mujeres y las hijas por fuerza, sin haber respeto ni consideración a persona ni dignidad.

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antropología nancy cardoso pereira

La mujer indígena y vencida, víctima del acoso del vencedor, se enfrentó múltiples veces al trágico dilema de rechazar el hostigamiento del macho conquistador y sufrir el castigo correspondiente. indígenas mexicanos recientemente sometidos: Porque soy ynformado que una de las mas principales cossas e que mal les a alterado en la ysla española e que mas les a enemistado con los Xrianos aseido tomarles las mugeres e hijas o criadas que tienen en sus cassas contra su voluntad, e usar dellas como de sus mugeres aveis de defender que no se haga en ninguna manera... A pesar de todas esas amonestaciones, en 1539, un grupo de frailes protesta en misiva a Carlos V que en la evangelización de la Florida hay que evitar la entrada de españoles seglares, los cuales además de alimentarse mediante el saqueo de las haciendas de los nativos intentan tomarles las mujeres y hijas, lo cual es en grandísima manera aborrecible... como dicen indias que de allá trajeron los españoles y agora llevamos. Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, en su relación sobre su infeliz gobernación de la provincia del Río de la Plata, alega que una de las causas para que los oficiales hispanos se sublevaran contra él y lo depusieran del mando fue su negativa a permitirles aprovecharse de cien muchachas que los nativos les habían entregado para su servicio y que hiciesen de ellas lo que solían de las otras que tenían. La prohibición, alega, tuvo como objetivos evitar la ofensa que en esto a Dios se hacía y por no dejar a sus padres descontentos y la tierra escandalizada a causa de ellos... Lo dicho hasta ahora no niega el que los mismos indígenas en ocasiones entregasen a los españoles mujeres, algo que algunos etnólogos tildan de prostitución hospitalaria y otros de préstamo hospitalario. Cortés relata que Mutezuma... [le dió] una hija suya, y otras hijas de señores a algunos de mi compañía... Esto aparenta haber sido un esfuerzo por parte de caciques y señores aborígenes de entablar relaciones de alianza con los poderosos recién llegados (cosa que no era, por otra parte extraña a las cristianas cortes de Europa, como queda revelado por los matrimonios, de prioritarios objetivos políticos, impuestos a las hijas de los Reyes Católicos, María, Isabel, Juana y Catalina, entre ellos los famosos enlaces de esta última con Arturo y Enrique, los dos herederos de la corona inglesa, de trágicos resultados para la infeliz princesa e insospechadas consecuencias internacionales). La más famosa de estas mujeres regaladas fue la azteca Malintzin (la Malinche, para los mexicanos, Doña Marina para los españoles). Cortés no tuvo problema alguno en aceptar tan generosos presentes. Su escrúpulo religioso consistía exclusivamente en asegurarse que tales mujeres fuesen bautizadas. Se trató de contener los abusos contra las nativas de manera legislativa y como parte de las Leyes Nuevas, de 1542, encontramos el siguiente apartado: Cualquiera persona que... [a un] indio o le tomare su mujer o hija o le hiciere otra fuerza o agravio, sea castigado... La rei-

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teración de decretos y pronunciamientos oficiales que insisten en el buen trato a las mujeres indígenas son buena clave del poco frecuente respeto y acatamiento que recibían en la práctica. La mujer indígena y vencida, víctima del acoso del vencedor, se enfrentó múltiples veces al trágico dilema de rechazar el hostigamiento del macho conquistador y sufrir el castigo correspondiente, que podría incluso ser la muerte, o someterse y reducirse al nivel ínfimo de objeto promiscuo de gratificación sexual. Fray Diego de Landa, dominico inquisidor de los nativos de Yucatán, relata el via crucis de una orgullosa mujer maya que aceptó como su destino personal la primera alternativa. El capitán Alonso López de Avila prendió una moza india y bien dispuesta y gentil mujer, andando en la guerra de Bacalar. Ésta prometió a su marido, temiendo que en la guerra no la matasen, no conocer otro hombre sino él y así no bastó persuasión con ella para que no se quitase la vida por no quedar en peligro de ser ensuciada por otro varón, por lo cual la hicieron aperrear. Miguel de Cuneo, por su parte, describe, en carta a un amigo, de “macho a macho”, la corrupción moral que ha efectuado en una bravía mujer caribe. Estando yo en el bote tomé a una caníbala bellísima, que el señor Almirante me regaló; y teniéndola yo en mi cuarto, estando ella desnuda según su costumbre, se me abrió la gana de holgar con ella. Y queriendo poner en ejecución mi deseo, ella no quería y me trató de tal manera con las uñas, que yo, entonces no hubiese siquiera querido ha comenzado. En vista de lo cual, para contaros en qué paró todo aquello, tomé una soga y la azoté muy bien, por lo que lanzaba gritos inauditos, que nunca podréis creer. Finalmente, nos pusimos de acuerdo de tal forma, que en el “hecho” parecía amaestrada en la escuela de las rameras. En ocasiones, la mujer indígena peleó con valentía y fiereza por su libertad y dignidad, incluso en ocasiones desesperadas y sin perspectiva alguna de victoria. Un autor anónimo de Tlatelolco destaca el arrojo final de la nativas en el triste momento en que el asedio de Tenochtitlán llegaba a su culminación. Fue cuando quedó vencido el tlatelolca, el gran tigre, el gran águila, el gran guerrero. Con esto dio final conclusión la batalla. Fue cuando también lucharon y batallaron las mujeres de Tlatelolco lanzando sus dardos. Dieron golpes a los invasores; llevaban puestas insignias de guerra. Sus faldellines llevaban arremangados, los alzaron para arriba de sus piernas para poder perseguir a los enemigos. Luego sobrevino la trágica derrota.SV

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Des-evangelização dos joelhos Epistemologia, sexualidade e osteoporose Digo sem rodeios que meu corpo anda cansado de pensar num só lugar. Minha cabeça —pesada de solidão— já não conhece os avisos mais sábios, não entende as premissas banais e não se dá conta de evidências brutais.

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uem quis me esquartejar assim se equivocou ou fez por mal. Eu toda penso. Toda eu conheço... e não aceito que queiram me inventar uma essência, um ser ou consciência. Eu vivo. Logo, eu toda penso. Por isso, neste exercício, direi do que conhecem meus “joelhos”. E as feministas se divertem: pensar com o joelho faz bem à saúde. Combate a osteoporose das monoculturas e suas articulações inviáveis. O corpo é esta posição de verticalidade e circularidade. Em sua espacialidade e temporalidade, é o corpo que conhece e viabiliza a compreensão do/da Outro/Outra. O corpo entendido como espacialidade e motricidade, recinto e residência, não diz respeito ao cogito, mas

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ao compreendo que é, ao mesmo tempo, constituinte e constituído pelo corpo. Porque é expressão, mais do que técnica e biologia, o corpo é fala encarnada de significados e modos de se situar e vivenciar relações. É sexuado, é posição, atitude, maneira de existir com/contra o/a Outro/Outra. É um espaço topológico e não geométrico. É o corpo que preenche e qualifica o tempo (muito, pouco...) e o espaço (longe, perto...). O corpo marca topologicamente o mundo com interpelações que se constroem pelo afetivo-situacional (lugar de nascimento, de experiências importantes, transformações e crises etc.). Estas interpretações se erguem

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como marcas distinguidoras e significadoras que se relacionam com situações interpretativas novas. O corpo é, ao mesmo tempo, interpretação e interpretante. É o meu corpo que me dá a possibilidade de intuir e experimentar o corpo do/da outro/outra e vice-versa. O corpo entendido como corpo cognoscente viabiliza o-que-não-sou-eu, viabiliza a diferença e a simultaneidade, para o reconhecimento de outridades de pensamento e fala. Este distanciamento e aproximação são fundamentais para o exercício hermenêutico que não seja repetição da tradição. O corpo é, assim, feixe de correspondências e vinculações, de existência e consciência, não sendo preciso uma hierarquia entre os termos. Então, a verdade não é de uma ordem ou esfera superior, interior ou para além do corpo, mas a verdade se coloca na mesma ordem das percepções, quer dizer, sustentadas por pressupostos e juízos que não nos são revelados pela consciência, mas no confronto do corpo em sua espessura temporal e seu engajamento espacial, como também no confronto/encontro com o/a Outro/ Outra. “A subjetividade concreta é inseparável do mundo e, portanto, do corpo.” (MERLEAU-PONTY, ibid., p. 108) Assim, inviabiliza-se um espectador absoluto, um articulador absoluto da fala que pressupõe a soma indistinta de indivíduos sem corpo, sem significações, sem data e sem localização. Ruptura radical com a fala da essência.

tes. Além de tudo, a partir de hoje, sou senhora dos meus joelhos e mais ninguém!! É que tivemos sempre joelhos tão mal evangelizados... dobrados liturgicamente na forma do Medo, da Festa e da Morte (Amor e terror: representação e Inquisição. In: <http://www.fflch.usp.br/dh/ceveh/public_html/biblioteca/livros/ teatro_fe/tf-p-l-cap3.htm>). A gestualidade final da conquista cristã do continente latino-americano marcada pelo longo alcance da Inquisição (final do século XVI no Brasil) educou os joelhos para a desproporção entre o gesto e a crença. Os corpos aprenderam a obedecer primeiro pelo peso da violência e do castigo que acompanhavam a catequese e a homilia. Ninguém foi convidado ao convencimento. Os joelhos foram coagidos à flexão, e assim se inventou a crença. Aos olhos inquisitoriais, tomando-se pelo menos o critério da abundância numérica, os crimes relativos à corporalidade são mais representativos do que os ligados a um pensamento herético propriamente dito. (Amor e terror, ibid.) A representação da fé no formato da liturgia sugere a catequização do corpo na previsão dos movimentos do corpo. Um senta-e-levanta interminável. Minutos sem fim de pé. Um formigamento sobe pelas pernas. O corpo pede descanso. A fé diz que não. Exige o sinal do sacrifício. Encenação. Cansado, o corpo se despede dele mesmo e afunda no que lhe é oferecido: ouvidos, olhos e nariz. A liturgia devora toda minha cabeça. O joelho afrouxa e

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colocar-se de joelho na hora do Angelus significa muito. (Amor e terror, ibid.)

Um dia, sem que ninguém me escute, vou orar com as mãos nos joelhos. Vou suspender minha saia e apresentá-los diante de deus como sacrifício vivo e racional. Eis meus joelhos e seus trabalhos! Abençoados sejam! Ralados e cansados, outros paralisados e doentes. São estes, e não outros, que ordenam a história e o tempo. Aprendi a me apresentar diante de deus com os joelhos firmados e o rosto curioso. Agora tudo é urgência: tomo pelas minhas mãos todas as coisas.

Também na escola, na educação, o joelho aprendia de forma dolorosa o a-b-c da obediência e sua cartesiana imposição.

Um dia, sem que ninguém me escute, vou orar com as mãos nos joelhos. Vou suspender minha saia e apresentá-los diante de deus como sacrifício vivo e racional. JUNIO 2011 • 32

Transitar pelas posições permitidas e pelos vórtices do movimento abusivo acolhendo o que séculos de cultura e biologia desenvolveram para os joelhos femininos: obediência, reclusão, graciosidade.

- em primeiro lugar representa a aceitação dos principais elementos marianos: a Encarnação Divina, a manutenção da Virgindade, a Anunciação. - em segundo lugar, os toques de sinos marcando as orações do Angelus regulam o dia e marcam o domínio da Igreja sobre o tempo. Ao primeiro deve-se iniciar o trabalho, ao segundo comer, ao último recolher-se. Assim, colocar-se de joelhos nos toques do Angelus é também aceitar a Igreja como dona do tempo e a história sagrada como fonte de ordem.

Una urgencia por Dios toma el vocablo. ¡Lo que nos pasa a veces! Si cuando niña se me hubiera dicho: “Ante Dios afloja la rodilla y baja el rostro”, yo hubiera obedecido. Pero nadie sopló luces de mitos en mi frente ni se movió en los nervios de mis actos (aprendí de mi abuelo a levantar, por mi mano, todas las cosas). Enriqueta Ochoa.

ponho um beijo demorado no topo do teu joelho onde a língua segue o trilho até onde vai o beijo. Maria Teresa Horta. Falemos de joelhos. ... Estou de pé e peço: um canto na sua cama. Indevida. Mas peço. Os joelhos tremem. Você se afasta, e um espaço enorme me convida pra deitar do seu lado. Eu inclino os joelhos, sem precisar sentar. Você me abraça e interrompe a consciência do último movimento. Eu estou ali onde sempre quis estar. Dobro meus joelhos e sinto os seus encaixados na dobra rente à minha perna. Por trás. O atrito do movimento suave me dobra. Cadeira cósmica, horizontalidade circular este genuflexório. Ajoelhada de costas pra você, descanso os milésimos de segundo antes de começar a correr o nosso corpo. Eu sei. Aguardo. Conectada tíbia, fêmur. Rótula, cartilagem, meniscos e ligamentos. Estes são os meus joelhos. Cheguei sozinha até aqui. Não vou tremer de medo, vergonha, frio ou indecisão. Esta é a melhor noite perdida de todas as noi-

pede pra sentar. Infinita oração. A ladainha. Uma ordem vem do alto: Podeis vos assentar! Ninguém fala assim: Podeis! O corpo iletrado responde automaticamente, e senta. Ou alguém diz: A congregação pode se assentar! Como se fossemos um só corpo, um só quadril, um só joelho e sua rótula devocional. A liturgia e a domesticação dos joelhos.

Porém da palmatória os bons efeitos/ são muito mais sublimes, mais perfeitos/ [...] Não há cousa melhor que a palmatória,/ que faz juízo ter/ e ter memória.” Empregados em larga escala nas escolas brasileiras, os castigos físicos - não apenas a palmatória, mas os beliscões, as “reguadas”, os puxões de orelha ou a obrigação de ajoelhar em caroços de milho – só começariam a ser questionados na segunda metade do século XIX. Em seu lugar entraram em cena formas mais civilizadas de controle disciplinar, os castigos morais. (LEMOS, Daniel Cavalcanti de Albuquerque. Entre a palmatória e a moral. In:http://www.nossahistoria.net/interna. aspx?PagId=GOLCVKWI.)

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Os joelhos interiores. As dobradiças da moral, da vergonha na cara. Sentada: as pernas fechadas. O aprendizado repetido por gerações de mulheres: o vão das pernas evitado. O vão das pernas e sua cartografia. No espaço público, não. Em casa, sim. Na praia, sim. Na festa, não. No carnaval, sim. No jantar, não. Na escola, não. No passeio, sim. Coloquialidades e formalidades de ter o vão das pernas e ser mulher. O esforço todo colocado nos joelhos com o aprendizado dos sim! e dos não! O joelho como inteligência coletiva depositada na rótula e sua capacidade de flexão. Transitar pelas posições permitidas e pelos vórtices do movimento abusivo acolhendo o que séculos de cultura e biologia desenvolveram para os joelhos femininos: obediência, reclusão, graciosidade. Ou não. Nem eu me atrevo. Ser tocada por mim mesma. Nem um deus. Vou esperar que as promessas dos vídeos e

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invitación abierta signos de vida

Eu nos meus avançados 40 anos não temerei somente a osteoporose, mas a memória interrompida dos meus joelhos, a sonegação de possibilidades, o adiamento de alternativas.

¿Tiene algo interesante que comunicar? Criterios para escribir para la revista Signos de Vida - SIGNOS de VIDA es una revista de análisis que quiere ser un puente para el diálogo entre la fe y la cultura latinoamericana de nuestro tiempo.

das canções se cumpram e um homem me destranque as pernas. Abridor de latas a começar pelos joelhos. Trava civilizatória. Bambolê imprestável. Dobrada de desejo e confusão, o macho destrava meus joelhos como se abrisse uma porta, uma lata de cerveja, como se meus joelhos não estivessem ali e fossem somente um empecilho a ser vencido. Ah! as carícias necessárias num joelho secularmente domesticado!! Ah! o trabalho de base! O que eu mesma tive de refazer no formato arredondado do meu próprio joelho. Retirar as camadas de terror e genuflexão de todas as minhas antepassadas e deslizar eu mesma a minha mão pelo meu vão e encontrar meus pelos no final e a mão sem me sentir vulgar, paralisada ou órfã. Antes que um homem me arrombe os joelhos é preciso que eu tenha estado lá. Que eu tenha me dado joelhos para mim e já não tenha medo de todas as horizontalidades, verticalidades, circularidades. Amém. Se meus joelhos não doessem mais Diante de um bom motivo Que me traga fé, que me traga fé. Pescador de ilusões – o Rappa. Deixa que eu olhe você daqui! Da altura dos meus joelhos encosto meu rosto no seu joelho. Você está deitado com as pernas arqueadas, e é tudo que eu me lembro. Já não sou eu que espero você vir me abrir. Chegamos até aqui de equívoco em equívoco, de desistência em abandono. Sou eu que toco seus joelhos com um beijo demorado e afrouxo suas pernas de pelos claros diante de um bom motivo que me traga fé. Estamos mulher e homem sem precisar ser o que nos mandaram. Você me puxa pra mais perto, e meu rosto emoldurado pelos seus joelhos já não conhece mais condenação. Uma urgência de deus toma o vocábulo. O mistério começa do joelho para cima O mistério começa do umbigo para baixo e nunca termina. Affonso Romano de Sant’Anna. S i g n o s

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E assim será a minha des-evangelização. Me decatequizarei remexendo meus joelhos e suas obediências. Suas saliências. Eu nos meus avançados 40 anos não temerei somente a osteoporose, mas a memória interrompida dos meus joelhos, a sonegação de possibilidades, o adiamento de alternativas. Do joelho pra cima. Do umbigo pra baixo... o interminável exercício de estar viva como inteireza. Mistério. A religião como o desejo da carne que não me dá medo. Jacó lutou com deus e saiu marcado, a perna consumida de tanta presença. Só dobrarei o joelho quando for a hora e desejar: por beleza, por canseira, por orgasmo ou se doer. Nenhum deus, homem ou ideia. O desejo Este da carne, a mim não me faz medo. Assim como me veio, também não me avassala. Sabes por quê? Lutei com Aquele. E dele também não fui lacaia.

- Una revista cristiana de divulgación y reflexión con la intención de ser tribuna para la reflexión y el debate con una perspectiva integral, a la compleja y cambiante realidad del continente. - Es esa perspectiva integral, que recoge inquietudes de toda índole, la que hará posible abordar la amplia gama de asuntos y desafíos que enfrentan las iglesias en el cumplimiento de su misión. - La búsqueda de esta perspectiva integral está dada básicamente por la inclusión en su contenido de nuevos lenguajes comunicacionales, como el lenguaje del arte en sus variadas expresiones como la pintura, la literatura, el cine y la búsqueda de sus intersecciones con la teología y las tradiciones religiosas de los pueblos americanos. - La búsqueda de sentido en común será más importante que la respuesta ideológica taxativa.

- La vida, valor central del mensaje cristiano, es un concepto sumergido en la conflictividad de las dinámicas hermenéuticas. Su interpretación, dentro de la complejidad de las aproximaciones multidisciplinarias, plantea el desafío que se le presenta a la comunicación del mensaje cristiano que intenta ser relevante en medio de una realidad no aprehensible directamente sino conformada por una red de signos que demandan interpretación. - Los artículos deben tener entre 2.000 y 2.300 palabras (máximo de 13.500 caracteres con espacios). - La revista se publica en marzo, agosto y diciembre. - La revista Signos de Vida tiene un comité editorial que analizará los artículos enviados y evaluará acerca de su publicación. - Enviar los artículos a: nilton@claiweb.org Vea también nuestra publicación digital en: www.claiweb.org/comunicaciones/prueba.htm

Hilda Hilst.

Quando o meu joelho e o seu tombarem de aflição e sossego e o regaço na cama for o conforto e a graça de já não querer nada além do abraço, repetirei com Teresa a pergunta pelo voo enganchada na sua perna: deus conosco! Eu queria saber explicar, com o favor de Deus, a diferença existente entre união e arroubo, ou enlevo, ou voo que chamam de espírito, ou arrebatamento, que são uma coisa só. Digo que esses diferentes nomes se referem a uma só coisa, que também se chama êxtase. Teresa de Ávila.SV Extraído do livro – Epistemologia – violência – sexualidade – Olhares do II CongressoLatino-Americano de Gênero e Religião – Elaine Neuenfeldt, Karen Bergesch e Mara Parlow (Orgs.) - Editora Sinodal - 2008. Pastora metodista e assessora da CPT. Mestre e doutora em Ciências da Religião, Teologia Bíblica, IEPG/UMESP, São Paulo, Brasil

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Libros Gènero

Por manos de mujer – RIBLA 15 Pero nosotras decimos – RIBLA 25

Para profundizar la reflexión “—¡El machismo es eucalíptico! —querrás decir ‘apocalíptico’. —No, no… ‘eucalíptico’, porque es igual a los eucaliptos: tiene profundas raíces que van más allá de lo que uno puede imaginar. Destruye a otros árboles y cañerías. ¡Qué difícil va a ser cambiarlo!” (Anécdota de los talleres de masculinidad con hombres religiosos, contada por Patrick Welsh, Nicaragua)

El género en lo cotidiano – RIBLA 37 Religión y erotismo: cuando la Palabra se hace carne – RIBLA 38

Mujeres y violencia sexista – RIBLA 41 Re-imaginando las masculinidades – RIBLA 56

Desde hace varios años, la reflexión bíblica sobre la realidad de los y las pobres en América latina y el Caribe se ha instalado en RIBLA con mirada de género. No son pocos los aportes altamente cualificados que desde todos los rumbos del continente y varios énfasis hermenéuticos han visto cómo la perspectiva de género revela y deconstruye los mecanismos de poder de la dominación e injusticia que golpea y amenaza la vida de las personas más vulnerables y desposeídas. (Larry Madrigal y Francisco Reyes en Ribla 56)

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Este manual de educación sexual es el fruto de la labor esmerada del equipo de trabajo del Programa de Salud Integral del CLAI. Han sido varios años de compartir talleres en las iglesias y de proveer herramientas para el fortalecimiento de la pareja y la familia cristiana compuesto de hermanas y hermanos profundamente comprometidos con el fortalecimiento de la pareja y la familia cristiana. Uno de los pilares teológicos de este manual es que Dios nos creó a su imagen y semejanza para vivir la vida a plenitud en un marco de equidad y respeto. Esto significa que los hombres y las mujeres se complementan mutuamente como pareja; ya no son vistos como ìsexos opuestosî sino como ìsexos complementariosî. La unidad del cuerpo y el espíritu hacen posible la vida y la vida en plenitud.

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A su vez, cuando las parejas tienen una visión saludable de la sexualidad pueden enseñar a sus hijas e hijos a formar familias sanas, funcionales que contribuyan a una sociedad más equitativa y justa en las relaciones entre géneros. En este manual se conjugan conocimientos de la psicología, la medicina, la sociología y las ciencias educativas, y junto al estudio de las Sagradas Escrituras obtenemos un acercamiento integral al ser humano sexual creado por Dios. PRECIO PROMOCIONAL US$ 10,00 (no incluye costo de envío) Relice sus pedidos al Departamento de Comunicaciones CLAI: rita@claiweb.org

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Leer le da alas...

CLAI Ediciones le ofrece un variado fondo editorial para remontar vuelo.

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