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INFORMATICA 1

Revistas. Textos Claudia franco

2013

[ESCRIBIR

LA DIRECCIÓN DE LA COMPAÑÍA]


Poemas: MI ALMA GEMELA Los años pasan y yo sigo en tu busca, error tras error, complican tu encuentro, los años pasan y yo sigo solo, aunque sé que al fin llegará el día de nuestro reencuentro. LENGUAJE ¿Dónde está la voz del aire? Tú la escuchas. Es silencio. Sus palabras son las nubes, la luz y el viento sus verbos. NOSOTROS Tu olor a hombre pasea por mi cuerpo


Tus manos ásperas calientes seguras Mi abandono mi éxtasis El tuyo.

Cuentos y/o leyendas:

La casa de los espejos: En Cádiz (España) en la parte antigua de la cuidad, cerca de la Alameda, frente al monumento del marqués de Comillas junto al mar se sitúa una antigua casa abandonada de la cual cuentan ser una casa encantada. En la casa de los espejos


vivió un capitán de barco con su esposa y su hija; la hija le pedía a su padre que cada vez que volviese de algún viaje este le trajese un espejo. La hija fue creciendo y se convirtió en una bella joven, además era una hija ejemplar, ante tanta grandiosidad el padre solo tenía ojos para ella. Pasaron y pasaron los años y su padre seguía regalándole espejos llegando a tener una gran colección compuesta por espejos de muchos lugares del mundo. La madre ante estos caprichos y la poca atención que recibía por parte de su marido discutía día a día con su hija cuando este se encontraba de viaje, era tan grande la envidia que en uno de los viajes envenenó a su hija para así obtener la absoluta atención de su marido. Al llegar el padre, su esposa le dijo que su hija había padecido una grave enfermedad y había muerto. El padre enloquecido no podía creer que su ojito derecho había muerto y arremetía contra todo, cuando entonces vio reflejado en los espejos la muerte de su hija y el envenenamiento por parte de su madre. Al saber lo que realmente ocurrió logró que su esposa


confesara, fue encarcelada muriendo al tiempo; el esposo se marchó de la casa para no volver jamás. La casa desde ese momento hasta día de hoy continua inhabitada. Al entrar en esa casa un escalofrío te recorre el cuerpo y a veces se pueden escuchar llantos de una niña que fluyen desde el piso de arriba, donde se encontraba la habitación de la niña, la cual aun posee sus paredes cubiertas por espejos intactos que a veces dejan de reflejar tu reflejo. Varias personas que han estado al interior de esa casa y en la habitación de la niña a sensación son realmente inquietantes. La Nuez de Oro La linda María, hija del guardabosques, encontró un día una nuez de oro en medio del sendero.- Veo que has encontrado mi nuez. Devuélvemela -dijo una voz a su espalda. María se giró y se encontró frente a un ser diminuto, flaco, vestido con jubón carmesí y un puntiagudo gorro. Podría haber sido un niño por el tamaño, pero por la


astucia de su rostro comprendió la niña que se trataba de un duendecillo.- Vamos, devuelve la nuez a su dueño, el Duende del Bosque - insistió, inclinándose con burla.- Te la devolveré si sabes cuantos pliegues tiene en la corteza. De lo contrario me la quedaré, la venderé y podré comprar ropas para los niños pobres, porque el invierno es muy crudo.- Déjame pensar..., ¡tiene mil ciento y un pliegues! María los contó. ¡El duendecillo no se había equivocado! Con lágrimas en los ojos, extendió el brazo para darle la nuez.Guárdala - le dijo entonces el duende: tu generosidad me ha conmovido. Cuando necesites algo, pídeselo a la nuez de oro. Sin más, el duendecillo desapareció. Misteriosamente, la nuez de oro procuraba ropas y alimentos para todos los pobres de la comarca. Y como María nunca se separaba de ella, en adelante la llamaron con el encantador nombre de "Nuez de Oro".


Luna Jacob, el niño tonto, solía subirse a la azotea y espiar la vida de los vecinos. Esa noche de verano el farmacéutico y su señora estaban en el patio, bebiendo un refresco y comiendo una torta, cuando oyeron que el niño andaba por la azotea. -¡Chist! -cuchicheó el farmacéutico a su mujer-. Ahí está otra vez el tonto. No mires. Debe estar espiándonos. Le voy a dar una lección. Sígueme la conversación, como si nada... Entonces, alzando la voz, dijo: -Esta torta está sabrosísima. Tendrás que guardarla cuando entremos, no sea que alguien se la robe. -¡Cómo se la van a robar! La puerta de la calle está cerrada con llave. Las ventanas, con persianas apestilladas. -Y... alguien podría bajar desde la azotea. -Imposible. No hay escaleras; las paredes del patio son lisas... -Bueno, te diré un secreto: En noches como esta bastaría que una persona dijera tres veces "tarasa" para que, arrojándose de


cabeza, se deslizase por la luz y llegase sano y salvo aquí, agarrase la torta y escalando los rayos de la luna se se fuese tan contento. Pero vámonos, que ya es tarde y hay que dormir. Se entraron dejando la torta sobre la mesa y se asomaron por una persiana del dormitorio para ver qué hacía el tonto. Lo que vieron fue que el tonto, después de repetir tres veces "tarasa", se arrojó de cabeza al patio, se deslizó como un suave tobogán de oro, agarró la torta, y con la alegría de un salmón remontó aire arriba y desapareció entre las chimeneas de la azotea.

Refranes:


Bombas:

PASANDO POR EL PARAJE

principal

DE MÉRIDA UN ARROGANTE CASTIZO LE DIJO EN SON DE UNA COPLA A UNA BELLA MESTIZA: "ADIÓS PERLA HUMANA" LA JOVEN AL CREERSE OFENDIDA LE CONTESTA EN LENGUA MAYA: "MAS PERR A MAMA". CUANDO PASÉ POR TU CASA ME TIRASTE UN LIMÓN EL LIMÓN ME DIO EN LA CARA Y EL ZUMO EN MI CORAZÓN.

DEL ÁRBOL CAYÓ UN PEPINO TODO LLENO DE ALFILERES TE VOY A ENSEÑAR COCHINO A RESPETAR A LAS MUJERES.



tarea