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año 1 edición 3 30/11/16

GLORIA ETERNA A FIDEL CASTRO RUZ, A NUESTRO INVENCIBLE E INDOMITO COMANDANTE EN JEFE.

FundaCiudadGuayana, Rif J406348244

CiudadUayana Palabras de Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Queridos compañeros, compañeras: Es impresionante la manifestación de amor del pueblo cubano de La Habana y del pueblo de Cuba en esta noche gloriosa de historia grande de la Patria común (Aplausos). Se desbordó La Habana de amor de la juventud, de las mujeres, de los militares (Aplausos); de amor fideliano. ¡Fidel, Fidel, qué tiene Fidel! (Exclamaciones de: “¡Qué los imperialistas no pueden con él!”) No pudieron, ni podrán. No pudieron con Fidel, ni podrán con el pueblo de Cuba, ni con los sueños de esperanza y de vida de la Patria grande (Aplausos y consignas) No me provoquen (Exclamaciones de: “¡Maduro, Maduro, a los yanquis dale duro!”) ¡Qué viva Fidel! (Exclamaciones de “¡Viva!”) ¡Qué viva Chávez! (Exclamaciones de “¡Viva!”) ¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”) Es impresionante de verdad, le estaba diciendo a Raúl, nuestro querido hermano mayor, general de Ejército, presidente del Consejo de Estado y de Ministros y presidente del corazón de Cuba, nuestro hermano Raúl Castro Ruz (Aplausos), que no había mejor forma de decirle hasta pronto, hasta siempre a Fidel, que lo que se ha hecho en esta plaza llena de energía histórica, de páginas escritas durante seis décadas de batalla, al escuchar la fuerza de las ideas de la diversidad cultural, política del mundo; líderes, lideresas, gobiernos, hombres y mujeres de cinco continentes han venido a decir en todos los idiomas del planeta Tierra: ¡Fidel, hasta siempre! ¡Fidel, presente! (Aplausos.) Y nosotros hemos venido en una delegación llena de amor, de agradecimiento, porque nos consideramos hijos de Chávez, y ser hijos de Chávez es representar lo más grande de lo que asumió nuestro Comandante, porque él se asumió hijo de Fidel Castro Ruz, de sus ideas y de su ejemplo (Aplausos).

Maduro: ¡Comandante, misión cumplida! Como decía Daniel Ortega: Comandante invicto. Daniel acaba de romper el récord en una victoria electoral de casi 80% del voto del pueblo nicaragüense (Aplausos). Cuando parecía que las luces se apagaban en el mundo surgió la fuerza de Bolívar otra vez, 4 de febrero de 1992, nuestro invicto Comandante Hugo Chávez, y no había terminado de salir de la cárcel de la dignidad, cuando lo primero que hizo fue pre parar sus maletas y venirse hasta Cuba, 1994, a saludar al Comandante de la dignidad de América Latina y el Caribe, Fidel Castro (Aplausos). No hubo un día que desde aquella época la prensa burguesa e imperialista no le dijeran: Fidel, el abrazo de no sé qué cosa, le decían, y siempre Chávez nos decía: “La señal está marcada, la Revolución Bolivariana que apenas nace es hermana del alma y de la historia de la Revolución Cubana.” Así ha sido, así será por ahora y para siempre por de signio de los gigantes que nos fundaron. Hoy hemos venido en una delegación llena de esa carga, de ese amor, y quiero hablar en nombre de la voz de millones, está presente en la delegación de la República Bolivariana de Venezuela, el compañero hermano mayor del Comandante Chávez, Adán Chávez Frías; sus dos hijas: Rosa, María (Aplausos). Por nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana el general en jefe, Vladimir Padrino; la almiranta en jefa, Carmen Meléndez; el diputado Elías Jaua; el gobernador Tarek; el embajador Rafael Ramírez; el periodista Ernesto Villegas y Walter Martínez, que anda por ahí; una delegación cívico-militar y con ese espíritu. Hemos venido aquí a este lugar sagrado para honrar al eterno joven, al eterno soñador, al eterno rebelde. De la Patria de Bolívar y de Chávez traigo una voz, Comandante, una voz que lleva en sí millones de voces para decirle con la mayor admiración y la mayor gratitud: ¡Comandante, misión cumplida, misión cumplida, sí, plena y espléndidamente cumplida! (Aplausos.) Hoy con tu partida, Fidel, con su cambio de paisaje, como dijera nuestro cantor Alí Primera, puedo comprender cabalmente aquellas palabras que nos dijera a Evo y a mí

jetable. Ahora nos toca a nosotros y a nosotras. ¡Es así, Fidel! (Aplausos.) Él sobrecumplió su misión en esta tierra, la sobrecumplió más allá de las expectativas más grandes que pudiera haber. Pocas vidas han sido tan completas, tan luminosas. Se va invicto, eso es mejor, como dicen ustedes, no se va, se queda invicto entre nosotros, absuelto, ¡absolutamente absuelto por la historia grande de la Patria! (Aplausos.) Ahora también comprendo otras palabras suyas vertidas en una de las tantas lecciones que hasta ahora no hace mucho nos impartió y que fueron publicadas en el año 2007 bajo el título Reflexiones del compañero Fidel, y nos decía, sobre todo a la juventud, a los más jóvenes, a los niños y a las niñas que ya levantan con su conciencia este tiempo: “De no existir la convicción del valor de la conciencia y su capacidad de prevalecer sobre los instintos, no se podría expresar siquiera la esperanza de cambios en cualquier período de la brevísima historia del hombre.” Fidel siempre estuvo seguro del valor de su propia conciencia, lo estuvo con fidelísima convicción para honrar así su propio nombre de pila, de tal seguridad venían su increíble coraje histórico, su valentía a toda prueba. Quiero evocar en esta hora una frase de Víctor Hugo a la que tantas veces hizo referencia nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, cito: “No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo.” En realidad y en verdad Fidel se hizo una idea invencible a la que le llegó su tiempo y que se extendió en el tiempo de generación en generación en la Patria grande y en toda la humanidad (Aplausos). Hay que volver a Tuxpan, hay que volver al Granma, hay que partir de nuevo, Raúl, a bordo del Granma cada vez que las circunstancias lo ameriten, cuando los nuevos desafíos y las nuevas batallas por la vida de nuestros pueblos así lo determinen. ¡Fidel se ha embarcado otra vez en el Granma, y vuelve, y volverá por todos los caminos convertido en millones de Hoy nos toca a nosotros; les toca a ustedes, mujeres; les toca a ustedes, estudiantes, jóvenes, obreros, profesionales, campesinos, militares patriotas, nos toca a nosotros y a nosotras, hoy nos toca levantar las banderas de la independencia de la Patria Grande; hoy nos toca sostener las banderas de la dignidad y la libertad de los pueblos (Aplausos).

Fidel, tu obra es el faro que iluminará por siempre a los pueblos del mundo. Con el concepto de Revolución lo juramos desde el alma, lo haremos; a pesar de las dificultades lo haremos, seguiremos el camino victorioso de este gran fundador de la Patria Grande (Aplausos). Raúl, Cuba, a nombre de todo el pueblo cubano, del pueblo venezolano, a nombre del gobierno revolucionario que presido, hoy más que nunca te digo aquí: ¡Cuenta con la Revolución Bolivariana! ¡Cuenta con Venezuela! ¡Hoy más que nunca unidos! ¡Hoy más que nunca juntos para seguir transitando los caminos y abrirle el horizonte al siglo XXI al cual tenemos derecho! (Aplausos.)

Los restos mortales de Fidel peregrinan desde La Habana hasta el cementerio de Santa Ifigenia. Las cenizas del Comandante en Jefe realizan, en sentido contrario, el mismo recorrido que emprendieran el Líder de la Revolución Cubana y sus compañeros de luchas, cuando el 2 de enero de 1959 partieron de Santiago de Cuba rumbo La Habana. El Ejército Rebelde recorrió localidades rurales y ciudades del interior del país rurales. Esa fue para muchas personas la primera oportunidad de intercambiar con aquellos hombres de verde olivo que había derrocado a la tiranía de Fulgencio Batista. Cubadebate te lo cuenta minuto a minuto.

Fidel: ¡Hasta la victoria siempre! ¡Venceremos! (Aplausos.) ¡Que viva Cuba libre! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”) ¡Que viva Fidel! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”) ¡Que viva Chávez! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”) ¡Que viva Raúl! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

Cuando en 1959 la Caravana de la Libertad pasaba por Matanzas, en una de las páginas del diario matancero El Imparcial aparece un poema que comienza con los siguientes versos: No voy a nombrar a Oriente, no voy a nombrar la Sierra, no voy a nombrar la guerra –penosa luz diferente–, no voy a nombrar la frente, la frente sin un cordel, la frente para el laurel, la frente de plomo y uva: voy a nombrar toda Cuba: voy a nombrar a Fidel. Se trata del poema «Canto a Fidel», de Carilda Oliver Labra. La poetisa lo escribió entre marzo y abril de 1957, cuando supo que el líder insurrecto vivía y peleaba en la Sierra Maestra.


PZO 30 DE NOVIEMBRE DE 2016 AÑO 1 / Nº 03

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Hoy en nuestra Historia, el 30/11/1952, el partido URD ganó abiertamente las elecciones para escoger los diputados a la Asamblea Constituyente, pero Marcos Pérez Jiménez...

Hoy en nuestra Historia, el 30/11/1842, fué fusilado el venezolano Apolinar Morillo, uno de los participantes en el asesinato de Antonio José de Sucre… Publicado el 30 noviembre, 2016 por alexpnig muerte-de-antonio-jose-de-sucre En verdad que la Historia como un cajón de sastre o una caja de Pandora dentro de la variedad con que tanto juega y nos deleita es a veces impredecible, y viene a cuenta esta situación porque ahora voy a tratar sobre un personaje que de héroe de la Independencia lleno de fe en cuanto sustentara, de la noche a la mañana se vio envuelto en manejos inesperados aparecidos en su vida dentro de un mundo confuso donde se jugaba a la buena suerte, porque la vida y el prestigio valieran poco ante el descalabro que producía una guerra encarnizada y las consecuencias derivadas dentro de un caudillismo en formación, que trajo como consecuencia dos siglos de desgaste moral y de errores para no hablar de aciertos, que se pagaron caros. Una de esas historias veladas que ahora traigo al recuerdo se refiere a cierto osado trujillano de Venezuela, del que según dijera otrora de recordado hombre hecho de la nada pudo llegar a coronel graduado en los ejércitos de Colombia, la de Bolívar, y por acasos malparidos del destino vino a transformarse en el antihéroe de la película dramática, porque liquidar a un hombre justo sin pensar en las consecuencias dentro de una guerra prolongada y llena de secuencias, era algo del común. Pero que el muerto haya sido el Gran Mariscal de Ayacucho, y el conductor de tal asesinato por encargo responda al nombre de Apolinar Morillo. Pero ocurrió un hecho inesperado que va a permitir desencadenar toda esa acumulación de sufrimientos que llevaba adheridos al espíritu el trujillano por aquello de la muerte de Sucre, y fue que a mediados del año 1839 en la ciudad de Pasto es detenido por un hecho severo pero de menor cuantía el mestizo José Eraso, y en los recios interrogatorios a que se le destina, por causas circunstanciales advenidas que nada tienen que ver con esa detención, algún interrogador perspicaz atrapa una evidencia sobre la muerte de Sucre, de donde cercado por las razones que le endilgan Eraso declara que acompañó a Morillo y sus seguidores hasta el sitio de Berruecos, y que el autor material de ese deceso había sido el coronel Apolinar Morillo. Ante esta confesión clara que no tiene salidas, el gobierno local despacha una comisión a Cali, donde el 14 de noviembre de 1839 se detiene al venezolano culpable, quien sin mucho trajín con prontitud confiesa el crimen, aunque explica sin ambajes que lo hizo por cuenta de José María Obando, mas como el tigre Obando ya sostenía un alto poder en la política de Colombia e incluso había ejercido la Vicepresidencia de la República, nadie osó abrirle juicio penal por esta causa del asesinato, y el problema con respecto a la inclusión de Obando siempre quedó en veremos y se tocaba apenas de soslayo. Morillo fue llevado preso a Bogotá y allí se le siguió un juicio con toda objetividad legal. Declararon muchos testigos y el expediente, que luego se publicara, engrosó en demasía, incluso con las pruebas determinantes. Allí pudo demostrar el trujillano en descargo de la conciencia la cultura que llevaba por dentro con la elegancia de su hablar y la claridad de conceptos en cuanto a su arrepentimiento. Confeso en su culpabilidad el tribunal militar o Consejo de Guerra respectivo lo condenó a muerte para ser pasado por las armas de cuatro soldados, siendo pues fusilado a las cuatro de la tarde del 30 de noviembre de 1842 en acto solemne que se llevara a cabo en la hoy Plaza de Bolívar (Plaza Mayor), con delegados presentes de Artillería, Infantería y Guardia Nacional. Fue puesto en Capilla Ardiente dentro del cercano Cuartel de San Agustín, mientras dos sacerdotes escogidos, o sea Antonio Herrán, que luego fuera arzobispo de Bogotá, y Margallo, lo auxiliaran espiritualmente, una vez que el Presidente de Colombia (Nueva Granada), Pedro Alcántara Herrán, negóse a conmutar la pena. Ascendió al patíbulo con energía y entereza para pagar su culpa. El cadáver fue depositado para las exequias en la iglesia de la Veracruz, pero en la noche la caja mortuoria fue abierta, bajo la sospecha de que no había muerto. Hasta aquí esta vida misteriosa e inverosímil del venezolano y trujillano Apolinar Morillo.

Marcos Evangelista Pérez Jiménez fue un político y militar venezolano, nació en Michelena, Táchira, Venezuela el 25 de abril de 1914, y murió el 20 de septiembre de 2001 en el exilio en Alcobendas, cerca de la ciudad de Madrid, España. Presidente 40º de Venezuela entre 1952 y 1958. Pérez Jiménez se caracterizó por conducir un gobierno nacionalista, progresista y de arraigo nacional, promovió la inmigración europea principalmente española, italiana y portuguesa también impulsó un ambicioso programa de infraestructura y de concreto armado, con la construcción de edificaciones, carreteras, puentes y obras de gran envergadura con las que modernizó al país a pasos agigantados Bautizado como Marcos Evangelista Pérez Jiménez por sus padres, Juan Pérez Bustamante y Adela Jiménez. Inició su carrera militar en 1931, al ingresar a la Escuela Militar de Venezuela, egresando como Subteniente en 1934 con las más altas calificaciones hasta la fecha. Luego realizó cursos de especialización en la Escuela Superior de Guerra de Chorrillos, en Perú, siendo ascendido a Capitán a su regreso. Su primera figuración pública sucede en el derrocamiento del gobierno del General Isaías Medina Angarita el 18 de octubre de 1945. 3 años más tarde, tras un periodo regido por una Junta Cívica Militar, es elegido Presidente el escritor Rómulo Gallegos, quien fue derrocado el 24 de noviembre de 1948 por un movimiento liderado por Pérez Jiménez. Después del golpe, Pérez Jiménez integró la Junta Militar de Gobierno presidida por Carlos Delgado Chalbaud junto a Luis Llovera Páez. El 13 de noviembre de 1950, Delgado Chalbaud fue asesinado en Caracas y tomó la presidencia Germán Suárez Flamerich, aunque el verdadero poder estaba en manos de Pérez Jiménez. Germán Suárez Flamerich salió al exilio cuando el Alto Mando Militar transfirió los poderes de la Junta de Gobierno liderada por Marcos Pérez Jiménez, el 2 de diciembre de 1952. Estas elecciones se llevaron a cabo el 30 de noviembre de 1952 y en ellas participaron tres partidos: el oficialista Frente Electoral Independiente (FEI), COPEI y Unión Republicana Democrática (URD).En las elecciones los partidos de oposición se unieron contra el FEI con la ayuda de los partidos (como Acción Democrática y el partido comunista),el 2 de diciembre Marcos Pérez Jiménez proclamó su victoria electoral. Con URD y otros partidos ilegalizados o en el exilio, y COPEI

Uayana 4  

martes 30 de noviembre 2016