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Año iX / Edición 075 / Publicación mensual /MARZO 2020/ ISSN 2500-4441 / Sur del valle de aburrá / Circulación gratuita.

¡Ni una más!

FOTO: @Alejocallecs

Un nuevo caso de desaparición y feminicidio conmociona a Caldas. Las jóvenes y mujeres de este municipio reclaman respeto y mayores condiciones de seguridad. Que la muerte de Sofía no sea en vano. PÁG 3.


2 Editorial

El aire limpio nos debe unir

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ntes de que entráramos en alerta máxima por el coronavirus, el foco de atención estaba puesto en la cada vez más deplorable calidad del aire que respiramos en nuestra región.

Este período crítico, que inició antes de lo esperado, parece haber tomado a las autoridades locales por sorpresa y sin las medidas necesarias para evitar que las partículas contaminantes PM2.5 nos ahogaran. Peor aún, el problema desnudó la falta de unidad entre los mandatarios que conforman el Área Metropolitana. Es evidente que las decisiones de restricciones y controles no se han tomado de manera conjunta y unificada, por lo que se ha generado confusión entre los habitantes de 10 municipios que no identifican fronteras. El primero en apartarse de las medidas fue el alcalde de Girardota, quien eliminó el pico y placa al considerar que la restricción no mejoraba la calidad del aire en su municipio. Para el mandatario es prioritario hacer controles a las empresas contaminantes.

En el Sur, todos los alcaldes mantuvieron la medida, pero con algunas modificaciones en Medellín, Envigado e Itagüí en horarios, números de dígitos y hasta tipo de vehículos. Y allí es dónde debemos hacer un llamado a la unidad para que las soluciones sean efectivas. Es el Área Metropolitana la que debe recuperar y asumir ese liderazgo necesario para preservar el medio ambiente y la salud de quienes habitamos el Valle de Aburrá. Si bien los alcaldes tienen la potestad y el deber de tomar medidas propias, las generales deben ser las mimas para no generar afectaciones. Aplaudimos la medida de Envigado de implementar su propia red de monitoreo de calidad del aire para tomar decisiones en tiempo real, la misma red que Sabaneta instaló desde el año pasado y que municipios como Itagüí y La Estrella deberían tener, dado el alto flujo vehicular y la concentración de industrias en sus territorios. Los operativos de control a empresas aumentaron y varias han sido sancionadas, especialmente en zona rural de Itagüí, dedicadas a

la industria ladrillera. Sin embargo, esta problemática es vieja y las medidas ya urgen ser radicales, como exigirles transformar el método de producción y eliminar el carbón de sus procesos. Los operativos deben hacerse ser todo el año y no solo cuando ocurre una denuncia ciudadana que clama por un aire puro. Es momento de unirnos porque, hasta ahora, las medidas no han surtido efecto alguno. Los ciudadanos deben ser responsables con el uso de vehículos particulares, las empresas de transporte deben sacar de circulación esas chimeneas andantes y establecer controles en los peajes de entrada al Valle de Aburrá para impedir el ingreso de camiones y volquetas altamente contaminantes. Pero también es urgente avanzar en proyectos como Metroplús, que en el Sur ajusta ya 10 años en obras y de su funcionamiento, nada. Las enfermedades respiratorias son una realidad y Medellín y sus municipios vecinos no se pueden dar el lujo de frenar su dinámica durante dos periodos por año. ¡Necesitamos un aire nuevo ya!

Director: Alejandro Calle Cardona / Periodistas:Octavio Gómez, Juliana Vásquez, Alejandra Santacruz, Daniel Rivera, Diego Sandoval, Sebastián Palacios, Cristina Monsalve, Diego Gómez, Marcelo Montoya, Carlos Mario Cano, Alejandro Calle / Fotografía: Alejandro Calle Cardona, Edwin Bermúdez / Diseño: 5 Sentidos Comunicaciones / Mercadeo y ventas: 3016379558

CIUDAD SUR / ITAGÜÍ - ANTIOQUIA

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CIUDAD SUR es un medio alternativo de comunicación independiente, con circulación mensual de 10.000 ejemplares.

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Caldas grita:

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¡Ni una más!

Tras la fatal noticia de la pequeña Sofía, este domingo se conoció que otra menor de 13 años se encuentra desaparecida en este municipio. Se trata de Mariana Gómez Ladino y sus familiares y amigos buscan cualquier dato que permita encontrarla. ¿Qué pasa en este municipio que se repiten los casos de violencia contra la mujer?

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Por Alejandro Calle Cardona

a lluvia se intensa justo en el momento de la marcha. Un grupo de estudiantes llegaron hasta el parque principal de Caldas con carteles para exigir que la violencia en contra de las niñas y mujeres de este municipio cesara de una vez por todas. “Ni una más”, gritaban. En los carteles aparecía el rostro de Sofía Córdoba, una pequeña de tan solo 13 años, quien, tras permanecer desaparecida durante una semana, su cuerpo fue encontrado en un lote baldío en La Estrella. Las autoridades confirmaron que el hombre confesó que el cuerpo de la niña se encontraba en un lote baldío, frente a la cárcel municipal de La Estrella. Hasta allí llegó un grupo del CTI de la Fiscalía y la Policía para inspeccionar la zona y realizar el levantamiento. La dura noticia se conoció pocos minutos después de haberse terminado la tercera velatón en el parque principal con la que familiares y amigos de Sofía pedían su regreso sana y salva. La vigilia había iniciado tres noches antes. Aún se desconocen detalles de la investigación, pero lo que sí se conoció fue el prontuario del presunto responsable, a quien le imputaron cargos por feminicidio agravado por este caso y abuso carnal violento por otros dos casos en 2016 y 2019 que ya la Fiscalía investigaba. De acuerdo con el dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses la muerte de la menor se produjo por sofocación. Del hombre se conoce que tiene 49 años y ya había pagado una condena de 16 años por abuso y acceso carnal violento, pero como si fuera poco, cuenta con siete sentencias condenatorias, entre los 9 y los 26 años de prisión, todas por el mismo delito contra mujeres. “Según las denuncias de las víctimas, el hombre las abordó en horas de la tarde y les propuso un supuesto trabajo para cuidar niños. Una vez se ganó la confianza de las mujeres les suministró alguna sustancia química para doblegar su voluntad y luego accederlas de manera violenta”, explicó la Fiscalía.

¿POR QUÉ SE REPITE LA HISTORIA? Pero la memoria de Sofía no fue la única razón de la marcha. Los compañeros de Mariana Gómez, también de 13 años, clamaron por su vida puesto que desde el pasado viernes 13 de marzo fue reportada como desaparecida por su familia y hoy, en cada calle de Caldas, hay un cartel con su foto. El alcalde Mauricio Cano explicó que se activaron todos los protocolos para dar con el paradero de la niña y evitar que se repita la historia de Sofía; se comprometió a fortalecer la comisaría de familia y a realizar campañas preventivas, pero les pidió a los padres de familia estar más pendientes de sus hijos. “Tenemos que estar muy atentos ante el comportamiento que van teniendo nuestros hijos, estar pendientes de las redes sociales y de quiénes son sus amigos para detectar cualquier riesgo. Esa es nuestra tarea”, indicó el mandatario. ¿Pero por qué son tan comunes los hechos violentos contra mujeres en Caldas? En 2018 fueron asesinadas 7 mujeres en este municipio y cinco de los casos fueron declarados feminicidios y los dos restantes están por

establecer. Del 2019 aun no se tienen estadísticas oficiales, pero diferentes organizaciones que defienden los derechos de la mujer manifiestan su preocupación y denuncian que los casos son muchos más pero el acceso a la justicia impide la investigación. “La violencia intrafamiliar acá es alarmante, muchas mujeres llegan golpadas al hospital, pero sus parejas reportan otras causas. Algunas de ellas fallecen y los casos quedan desconectados, por lo que quedan en la impunidad. Necesitamos un operador de justicia real, una ruta de atención adecuada y un modelo de educación que replantee la forma de relacionarnos con los hombres donde tengamos todas las garantías sin tener que aislarnos”, explicó Piedad Morales, vocera de la Mesa de Salud de Caldas. Tras conocerse el caso de Sofía, se abrió el debate sobre la necesidad de implementar la pena de muerte para abusadores sexuales y de menores de edad. Sin embargo, Morales no está de acuerdo con esta propuesta, pero sí exigió que los feminicidas no queden libres para evitar que se repitan los casos. “Nuestro sistema judicial es débil y se pueden culpar inocentes. Lo que sí no puede pasar es que cuando se compruebe la responsabilidad, un feminicida quede libre como es el caso de este señor que asesinó a Sofía. Las investigaciones dicen que ya había pagado una condena, pero esta no puede tener ningún tipo de rebaja”, indicó. Además del autocuidado en el que coinciden todas las mujeres, las organizaciones defensoras de derechos piden no justificar las razones de una desaparición o un asesinato. Así mismo, llamaron la atención de las autoridades locales para que implementen más y mejores programas, pero también de la sociedad en general para no normalizar los casos de violencia contra niños y mujeres dentro del hogar. ALGUNOS CASOS EMBLEMÁTICOS Marzo 2015: Paola Natalia Álvarez, de 17 años, fue asesinada horas después de que su abuela también fuera asesinada. El cuerpo de la joven fue encontrado desmembrado. 14 de diciembre 2018: Deysi Milena Holguín Cuervo, de 32 años, fue asesinada por su pareja dentro de una funeraria. 17 de diciembre del 2018: Lucero del Socoro Beltrán, de 42 años, fue asesinada delante de su hija de 11 años. La mujer se encontraba en periodo de gestación.¡Ni una más!


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El humo negro

no para en chimeneas de Itagüí Por Alejandro Calle Cardona

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a bocanada de humo negro no se desvanece, pero se confunde en medio de la nube gris que por estos días cubre el Valle de Aburrá. En las veredas Los Gómez y El Ajizal de Itagüí se ubican por lo menos 11 ladrilleras y 13 chircales, empresas más artesanales y no tecnificadas; desde allí, a diario salen miles de ladrillos y tejas para las construcciones de la región. Desde que se habló de partículas contaminantes en el área metropolitana, los controles aumentaron debido a las quejas de los nuevos residentes que llegaron al sector como consecuencia de la urbanización y de que el antiguo POT del municipio no modificó el uso del suelo y, por el contrario, permitió que en esta zona industrial convivieran las empresas y las nuevas edificaciones. Pero quienes han soportado desde el inicio son los habitantes de la zona rural, muchos de ellos son empleados y su economía depende de esta industria, pero otros son víctimas silenciosas de la contaminación. La mayoría prefiere guardar silencio, otros, en cambio, ya no soportan más respirar el veneno que según ellos, los mata lentamente. “Esto es demasiado pesado, el humo es impresionante, en la noche no soportamos el humo, cerramos ventanas y eso no vale. Por lo general a las 4 de la tarde el olor de humo y carbón se hace más intenso porque es más pesado y en las casas cae como un aserrín negro”, dice doña Olga Caro, habitante de la vereda Los Gómez, parte alta de la montaña hasta donde suben a diario camiones y volquetas para dejar el material de producción y la madera que algunas de estas empresas utilizan en los hornos. Mientras habla, sus nietos la miran

La historia no es nueva. Aunque durante las contingencias ambientales la lupa recae en Itagüí en la industria ladrillera, la producción y la contaminación que generan algunas de estas empresas es durante los 365 días del año. Las autoridades ambientales sancionaron a tres de ellas que operaban sin permisos, mientras que los niños siguen siendo los más afectados. desde la ventana de su casa y detrás de ellos, dos chimeneas botan una tenue pero continua estela de humo negro. “Uno se enferma y eso no importa porque uno ya se acostumbra, pero los niños sí se enferman y eso es muy delicado. Acá vienen y hacen controles pocas veces, esta semana cerraron uno y al otro día igual ya estaba abierta sacando más ladrillo”, lamenta la mujer. A escasos dos kilómetros de allí, cerca de la vía de La Moda, vive en una de las nuevas unidades residenciales, Daniel, un pequeño de tan solo tres años a quien le cambiamos el nombre por solicitud de su madre. Daniel, desde que llegó a la vida habita en este sector sin imaginar que las chimeneas iban a complicar sus primeros años de vida. “Cuando compramos el apartamento lo hicimos sobre planos y la constructora nos dijo que las chimeneas ya no funcionaban y que las iban a desmontar. Hoy siguen trabajando, botando un humo que es insoportable para todos, pero especialmente para los bebés. Mi hijo nació sano, pero a los tres meses comenzaron los problemas, visitas a urgencias, hospitalizaciones y todo es por cuenta de la contaminación”, asegura su madre en diálogo con CIUDAD SUR. Mientras la joven cuenta la historia, Daniel tose, aunque esto no le impide jugar pese a que no puede correr. “Al niño me lo tuvieron que entubar porque

se me estaba muriendo, lo ingresaron a cuidados intensivos por 15 días por una bronquiolitis que le dio. Ni el papá ni yo fumamos, pero cuando le contamos a los médicos dónde vivíamos, de inmediato nos recomendaron cambiar de vivienda”, explica la madre en medio de la angustia. Daniel depende del inhalador pese a su corta edad y posiblemente por el resto de su vida. Su familia enfrenta un dilema al ver al pequeño toser a diario, pero no tener los recursos para cambiar de vivienda. En noviembre de 2018, contamos en estas páginas la historia de Matías, un pequeño que soporta el humo de las chimeneas y en los últimos días conocimos otros casos que dan cuenta de la problemática. CONTROLES SIN SALIDA Los niveles de concentración de partículas contaminantes aumentaron en el Valle de Aburrá en febrero, incluso tomó por sorpresa a las autoridades locales y ambientales, quienes esperaban que el primer episodio crítico por contaminación iniciara en marzo. Las estaciones de monitoreo de calidad del aire pasaron de amarillo a naranja y rojo, siendo la ubicada en Itagüí una de las de mayor índice de concentración de partículas PM 2.5, nocivas para la salud. Las alcaldías tomaron la decisión de implementar el pico y placa ambiental

para vehículos y motos, pero la comunidad de inmediato exigió controles a las industrias en todos los municipios. Tras estas visitas a las ladrilleras por parte de Corantioquia, identificaron que tres de estas no cumplían con los requerimientos de funcionamiento, ni permisos de suelo ni las normas ambientales.   “En las visitas de control y seguimiento se viene verificando el cumplimiento a la normatividad ambiental como permisos de uso de suelos, el manejo y disposición de residuos ordinarios y peligrosos, el cálculo de las alturas de los ductos, tanto del horno de secado, como del horno pampa, como también, de la evaluación de emisiones atmosféricas, entre otras”, explicó Sebastián Zuleta Zea, secretario de Medio Ambiente de Itagüí. Por su parte desde Corantioquia aseguran que además de los controles, realizan acompañamiento al sector para disminuir la contaminación sin afectar la economía de las familias que dependen de estas empresas. “No queremos estigmatizar este importante sector económico porque muchos han tecnificado sus procesos industriales y ya trabajan con gas para cumplir con los requisitos legales. Pero hay otras empresas más artesanales que sí generan contaminación y a los que se les ha suspendido sus actividades por no cumplir con las normas hasta que hagan los ajustes necesarios”, indicó Ana Ligia Mora, directora de la Corporación ambiental. Se espera que la contingencia ambiental finalice en abril, pero los habitantes del corregimiento de Itagüí claman por soluciones definitivas a la permanente emisión de contaminantes con los que están condenados a vivir diariamente.


Más allá del Coronavirus:

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pánico, exclusión y estigmas La declaración del Covid-19 como pandemia y la declaración de emergencia sanitaria en Colombia nos invitan a cuidarnos colectivamente para mantenernos saludables, sin entrar en pánico y sin estigmatizar a otros. Situaciones como el desabastecimiento de algunos productos en el mercado demuestran que seguimos siendo la sociedad del desconocimiento.

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Redacción Ciudad Sur

ras la confirmación de los primeros casos de Coronavirus en Colombia, tanto las medidas para evitar la propagación como las acciones desmedidas de los ciudadanos desinformados no se hicieron esperar. La Organización Mundial de la Salud y otras voces importantes en Colombia como el médico inmunólogo Manuel Elkin Patarroyo han advertido que si bien el Covid-19 se propaga rápidamente por su alto carácter contagioso, no es un virus letal pues, respecto a los primeros 90 mil casos se observó que “un 97% de los pacientes se curaron, de ellos, 80% lo hicieron espontáneamente y otro 17% tuvo alguna complicación que fue tratada, es decir, que la tasa de mortalidad fue solo del 3%”, explicó el médico, además, recalcó, “los medios convirtieron el covid-19 en un pánico universal sin sentido, la Malaria, por ejemplo, aflige a 250 millones de personas al año y de ellos se mueren aproximadamente entre 1.200 y 1.500 personas al día, como quien dice, las muertes por Coronavirus entre diciembre 31 de 2019 y marzo 14 de 2020 equivalen a las muertes por malaria de solo 2 días y medio del año”. En ese sentido, acatar las medidas de cuarentena evitará que la propagación del virus no ocurra en un periodo corto tiempo, que los contagiados no se presenten al mismo tiempo, que el sistema de salud de nuestras ciu-

dades no colapse y que aquellos pacientes que requieren atención médica puedan recibirla oportunamente para disminuir las posibilidades de muertes. De ahí la importancia de la cuarentena, pero ojo, sin entrar en pánico, como ya lo han hecho muchos, que hasta piedras han ido a tirar a la casa de pacientes contagiados. La doctora Maria Van Kerkhove, directora de la Unidad de Enfermedades Emergentes de la Organización Mundial de la Salud, explicó la importancia de educarnos como población para evitar esos lastres: “nadie tiene la culpa de haberse contagiado. Debemos rechazar el estigma, no debe tolerarse en ninguna de sus manifestaciones, todos tenemos la responsabilidad de ayudarnos unos a otros, de apoyar, por ejemplo, a las personas en cuarentena. Todos podemos hacer algo”. Una misión en la que coinciden otros profesionales de la salud, que invitan a evitar la exclusión, “no debemos olvidar a los migrantes, a los prisioneros. Ellos también son vulnerables. No debemos dejar a nadie atrás”, aseguró el doctor Michael J. Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias de Salud, de la misma entidad. Pero a pesar de las recomendaciones, y de los reiterados llamados a la calma de las autoridades de salud y los gobiernos nacional y local, incluso desde antes de que fuera ordenada la cuarentena vimos cómo los ciudadanos desinformados entraron en pánico y salieron a comprar cantidades excesivas de artículos de aseo y alimentos, como si planearan un aislamiento total du-

rante seis meses o más. En CIUDAD SUR recorrimos varias tiendas de reconocidas cadenas de supermercados y constatamos que no solo el papel higiénico y otros artículos de aseo como jabones, antibacteriales y alcohol están agotados. Con sorpresa descubrimos que las seis tiendas visitadas estaban desabastecidas de leche, de enlatados como el atún y hasta de cervezas en presentación sixpac, ¡sí señores!, ¡leche, atún y cervezas! Si la OMS no ha recomendado el consumo de ningún alimento y mucho menos de bebidas alcohólicas como medida para prevenir el contagio o para tratar el virus, ¿por qué estamos comprando cantidades absurdas de alimentos, por qué estamos dejando a otras familias sin oportunidad de acceder a ellos? Ojalá que el desconocimiento no nos haga perder la cordura, que entendamos que el cuidado en estos casos debe ser colectivo, que nuestra responsabilidad como ciudadanos es no dejar que el miedo se propague y nos lleve a tomar decisiones que afecten la calidad de vida de otros. El médico Carlos Jaramillo, autor del libro El milagro metabólico, invitó a través de sus redes sociales a unirnos como comunidad, pero también a entender esta emergencia como una oportunidad para “comenzar a cuidar nuestro planeta y a nosotros mismos y para que, cuando esto cese, nos demos cuenta de que quedan otras pandemias que llevan años y que también requieren la misma atención y solidaridad”.


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Parquecito infantil:

vuelve la ilusión de los más pequeños de Envigado El parque recreativo de Envigado fue inaugurado en 1986 y para su época era un gran centro de diversiones. 34 años después, los niños de Envigado se ilusionan de nuevo con la posibilidad de ese gran parque acuático con el que han soñado varias generaciones.

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Por Juliana Vásquez Posada

on una piscina, una cancha de tenis y un carrusel fue inaugurado en diciembre de 1986 el primer parque infantil en Envigado. En una época en la que no abundaban las unidades residenciales con piscina ni los escenarios públicos para el deporte y la recreación, este se convirtió en el gran lugar de encuentro para las familias envigadeñas. Algunos años después comenzaron a llegar otras atracciones mecánicas que sirvieron para distraer y entretener tardes enteras a los más pequeños de la familia. Pero hoy la historia es diferente. Violeta y dos de sus amigas dan vueltas en los “huevos”, una especie de rueda pequeña en la que giran sobre su propio eje mientras miran al frente todo el tiempo, luego bajan y corren hasta los pasamanos y lisaderos que están a unos cuantos pasos y siguen jugando mientras sus papás las observan de cerca. Venir al parquecito se les ha vuelto rutina, pues aquí reciben las clases de iniciación y formación deportiva del Inder de Envigado al menos dos veces por semana. Los demás niños aún están entrenando en la placa polideportiva. En el barco de pelotas juega Daniel, de 6 años, solo, mientras su abuelo intenta tomarle una fotografía. Las demás atracciones están vacías, quizá más tarde cobren vida cuando los pequeños terminen de entrenar, pero por ahora reina el silencio y solo se ven al fondo dos abuelas que conversan en una banquita mientras esperan que comience su clase de musicoterapia. Con los años, la espectacularidad de las atracciones se fue perdiendo, muchas nunca fueron cambiadas y hoy son solo estructuras viejas y oxidadas que no se pueden usar y que están ahí para aportar al aspecto descolorido del parque. Ni la rueda panorámica, ni el tobogán seco ni las sillas voladoras volverán a funcionar, su deterioro es tal que arreglarlas y hacerles mantenimiento ya no es una opción. Y mucho menos ahora que la remodelación es inminente. Tras los barrotes anaranjados de este parque, que se convirtió en un punto de georreferenciación en plena

calle 43 A, se esconde un universo diferente, inimaginado para quienes solo lo ven desde afuera. El espíritu del lugar se transformó. Sí, hoy no es un parque de diversiones, aunque siga llevando el nombre de ‘Parque Recreativo’. Es más bien un espacio de encuentro que la administración municipal, en cabeza de su Instituto de Recreación y Deportes, ha destinado para el desarrollo de otras actividades de esparcimiento, formación, actividad física y prácticas deportivas para todos los envigadeños, sin importar su edad. Y este espacio que entró un poco en desuso para los más pequeños, al menos en lo que a diversión se refiere, se convirtió en una opción de formación para las instituciones educativas que ocupan la agenda de las dos ludotecas disponibles, y para la Secretaría de Movilidad que realiza los cursos de educación vial en la pequeña pista de carros diseñada en la parte más alta del terreno y que limita con el barrio El Dorado. Además, algunas clases como yoga, hidroaeróbicos, musicoterapia y spinning tienen una participación recurrente de usuarios de más del 70%. Las dos piscinas, como en los viejos tiempos, siguen siendo uno de los grandes atractivos para las familias que acuden con sus hijos más pequeños los fines de semana, pero aun así, durante años los envigadeños han soñado con un parque acuático moderno, con más capacidad de usuarios y, por supuesto, con atracciones mecánicas funcionales para quienes disfrutan de la ‘rueda chicago’ o del carrusel de caballitos como en las viejas épocas. Y ese sueño por fin se hará realidad. Esa fue una de las promesas de la pasada administración, que no se cumplió. Apenas alcanzó a desarrollar unos diseños arquitectónicos que contemplan tres zonas: administrativa, acuática y de atracciones mecánicas, en los que se invirtieron cerca de 400 millones de pesos. Durante el mes pasado la actual administración recogió ideas de la comunidad vecina del parque para proponer un nuevo diseño y avanzar en su remodelación, y a la iniciativa se sumaron los niños de tres instituciones educativas. “Consideramos que el diseño que dejaron es bueno,

pero también que se puede mejorar, y tenemos todo el derecho de hacer un proceso participativo, incluyente y a gran escala en el que los niños, que no tienen cédula ni pagan impuestos, también puedan participar como ciudadanos, porque queremos que el parque sea el que ellos sueñan”, explicó el alcalde Braulio Márquez. Se espera que en dos meses estén listos los nuevos diseños que serían sometidos a votación, junto con los dejados por la anterior administración, para que sean los envigadeños quienes elijan cómo quieren su nuevo Parquecito Infantil. Un proceso similar como el vivido con el nuevo parque de El Dorado. En el parque, al fondo se escucha el crujir del trencito que en medio de un vaivén recorre la pequeña pista. Sobre él viajan seis niños en busca de un paseo, de tal vez algo de adrenalina, pero a la primera vuelta se desencantan, aunque algunos de ellos se siguen riendo ante la atenta mirada del joven bachiller encargado de esta atracción. El tren se detiene y parece que la vida allí también lo hace. Pero el parquecito se resiste a morir y sigue soñando con la pronta llegada de esa segunda vida tan esperada.


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Nuevos cambios viales en Las Vegas por obras del Intercambio Vial de La Ayurá

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esde este 17 de marzo habrá cierre total del retorno de la Calle 25 Sur entre Avenida Las Vegas y Avenida Regional, en Envigado, por obras del Intercambio Vial de la Ayurá. Las obras del intercambio que comunicará a Envigado con Itagüí y que busca mejorar la movilidad del sur del Valle de Aburrá, avanzan de acuerdo al cronograma. Por ello, el Área Metropolitana informó que el desde el martes 17 de marzo se realizará el cierre total del retorno de la Calle 25 Sur entre Avenida Las Vegas y Avenida Regional, contiguo a Jumbo. Los vehículos que transitan por la Avenida Las Vegas en sen-

tido norte-sur no podrán realizar el giro en el retorno de la Calle 25 Sur a la altura del supermercado Jumbo, por lo tanto, deberán continuar por la Avenida Las Vegas hasta la Calle 25 AA al occidente, donde podrán dirigirse a la Avenida Las Vegas o incorporarse a la Vía Distribuidora. Para los que van hacia la Avenida Las Vegas, después de tomar la Calle 25 AA deberán girar a la izquierda para tomar la Calle 26 y posteriormente girar a la izquierda para incorporarse a la Avenida Las Vegas en sentido sur-norte. Finalmente, en cuanto a los vehículos que van por la Calle 25 Sur, desde el sector de Bosques de Zúñiga podrán realizar el cruce a la izquierda para incorporarse a la Avenida Las vegas.


La vejez y el o

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73 adultos mayores conformaron una sola familia desde que la Alcaldía de Itagüí los reunió en el asilo Huellas del Ayer. Juntos disfrutan la vejez y le hacen frente a la soledad y el abandono. Esta es su historia.

Por: Juliana Vásquez Posada Alejandro Calle Cardona

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Luz Amparo se le aguaron los ojos y se le fue la voz cuando le pregunté por su familia. Se quedó mirándome fijamente y en silencio porque prefería no recordar. Estábamos en el hogar Huellas del Ayer, que se convirtió en su casa luego de “las muchas vueltas que da la vida en un solo segundo”, me dijo. Volvió la mirada sobre el telar en el que armaba, con toda precisión, una manilla en el popular tejido miyuki, que luego vendió por 10 mil pesos, y en segundos su rostro volvió a ser el de esa abuela feliz que se pasa horas custodiando el pasillo de la entrada de su casa para recibir a cualquier visitante, siempre en busca de una nueva conversación y por qué no, una venta. A simple vista pareciera que Luz y todos sus compañeros viven aislados, su hogar está ubicado en San Antonio de Prado, en límites con Itagüí. Pero las instalaciones son tan hermosas y cómodas como la casa de los sueños de las generaciones de hoy: el campo a unas cuadras de la ciudad. Don Joel es el abuelo mayor de este hogar. A sus 93 años pasa sus mañanas sentado en la mitad del jardín, observando los árboles y sonriendo cada que alguna enfermera lo saluda. No habla, pero parece que vigilara desde allí todos los movimientos de su hogar, incluso a sus compañeros, como Gonzalo, que barre otro segmento del jardín a unos pocos metros mientras escucha música vieja en un radiecito que carga en su bolsillo. “Gonzalo no se queda quieto”, aclara Sol Beatriz Gil, la gerontóloga que lidera la atención integral de los abuelos en este hogar. Es el barrendero, el asistente de lavandería, el secretario, el vigilante, el guía, es el abuelo de las mil funciones. En su discurso siempre tiene una gran lista de empresas y oficios: “trabajé en Coltejer, Mesacé, Coltabaco, Coca Cola y Sofasa, también fui mulero, taxista, lavandero, mecánico, hice de todo porque mi papá, que era de Don Matías, me enseñó a trabajar duro desde muy joven”, me dice, mientras me mira con sus ojos negros de cuencas profundas, como si quisiera asegurarse de que le he escuchado todo y le he creído. Nadie sabe qué tan veraz es este historial de Gonzalo, ni tampoco si es cierta la cantidad de años que dice haber laborado, pues él, como muchos otros abuelos, llegó a este hogar con el deterioro cognitivo propio de su vejez.

Los caminos de la vida

La historia de cada uno de los 73 abuelos que viven en este asilo es un universo, amplio, complejo e inagotable en el que todos los días se descubren nuevos capítulos. Unos llegan por decisión propia, confiesan que prefieren vivir allí porque en sus hogares no pueden ser libres, pero a muchos los cogió por sorpresa la vejez, sin compañía, sin familia, sin ahorros, sin bienestar. Y es eso precisamente lo que procuran entregarles en Huellas del Ayer, un hogar financiado por la Alcaldía de Itagüí para garantizar la calidad de vida de los adultos mayores de este municipio que han sido vulnerados en sus derechos. “Nuestros abuelos llegan con historias muy complejas, todos han sufrido algún tipo de pérdida, algunos se quedaron sin hogar y sin red de apoyo familiar, otros no tienen una pensión y muchos terminaron incluso en situación de calle”, explica Gil.

Luz Amparo, por ejemplo, lo perdió todo. Del primer gran golpe emocional de su vida prefiere no hablar mucho: perdió a sus dos hijos porque sus condiciones económicas eran muy precarias, ambos quedaron al cuidado de Bienestar Familiar y muchos años después solo supo que “fueron adoptados por una familia de Francia o de España. Nada más”. La vida la premió luego con un tercer hijo y muchos años después con una nieta, Luna, una pequeña que hoy tiene ocho años. Pero la violencia, esa sombra que está latente en tantas tragedias de este país, la obligó a dejar su casa en Pitalito, Huila, donde vivió por más de 30 años, para volver a Medellín, su ciudad natal. De eso hace ya siete años. “Yo tenía familia aquí, pero nadie me quiso ayudar después de unos días y terminé viendo en la calle. Vendía moñitos y manillas para conseguir la plata para comer y luego, cuando ya llevaba varios días cansada de dormir en la calle, dejaba de comer y pagaba una pieza en un hotel cerca al parque de Itagüí por 10 mil pesos”.

Luz tiene 62 años, pero parece ya sabe qué se siente dormir la día con hambre, cómo se siente ha bañado en días, cómo se pe ciudadanos que miran con miedo y sin lugar en el mundo. Fue atrac vivió en la calle y asegura que tam licías, “que se querían ganar un pasar por delincuente”. En uno de sus brazos tiene tat “es mi nieta Luna, y el tatuaje m la cargaba en mis brazos”, me d Desde que llegó de Pitalito no v sabe del destino de ellos. Nadie l se siente sola, “todos estos abue especialmente ‘florecita’ y ‘rosit habitación a quienes les ayuda c el tendido de sus camas “porque


olvido que seremos

e de más. Quizás sea porque bajo lluvia, qué es pasar un e un cuerpo sucio que no se ercibe la indiferencia de los o a aquel que luce andrajoso cada, fue golpeada mientras mbién fue engañada por ponas vacaciones haciéndome

tuado el rostro de una niña, me lo hizo mi hijo mientras yo dice, ya con la voz cortada. ve a su hijo ni a su nieta, ni la visita en el hogar, pero no elos son mi familia”, agrega, ta’, sus dos compañeras de con su aseo personal y con e son mucho más viejitas”.

Ella encontró alivio y paz como artesana, se pasa horas haciendo manillas y exhibiéndolas en un pequeño marco de icopor para que los visitantes del hogar se antojen y hagan la comprita. Otros, en cambio, encuentran satisfacción en dibujar, pintar, llenar crucigramas, escuchar música, contemplar el paisaje, conversar con otros o simplemente no hacer nada, pues en esta casa también hay espacio para aquellos cuya condición física o cognitiva les quita cualquier posibilidad de independencia y su goce está en disfrutar una comida o en abrir los ojos al día siguiente y sentirse y saberse vivos un día más. En Huellas del Ayer se respira amor, este un lugar para entender y disfrutar la vejez, esa etapa de la vida a la nunca queremos llegar y que inevitablemente a muchos tomará por sorpresa. Unos se encargan de sembrar y recordar su juventud en el campo, otros de cuidar sus flores en el jardín, pero también otros pasan el día sobre una silla de ruedas en silencio y bajo el calor del sol a la espera que pasen las horas

eternas mientras están al el cuidado de las enfermeras. “Aquí somos felices cuando vemos la transformación de un abuelo que al llegar a este hogar tiene la oportunidad de resocializarse y de recuperar su salud. Es muy gratificante trabajar por su bienestar en este momento de la vida en el que probablemente ya no tienen quien se preocupe por ellos”, dice emocionada Ledy Vásquez, directora de esta fundación. Al final de la conversación, Luz Amparo se peinó, fue a la habitación por su bolso y salió sonriente. Iba para el centro de Medellín a comprar insumos para sus manillas y a “chuparse un cono”, porque salir del asilo por unas horas la hace sentir libre y útil ahora que, con sus ingresos, puede darse ese gustico una vez por semana. Antes de irse y como si hubiese leído la historia de Héctor Abad Faciolince, me dejó un consejo: “cuiden y quieran a sus papás y a sus abuelos, porque nadie piensa en la vejez hasta que está viejo. Estar solos y viejos es muy duro cuando nos echan al olvido”.

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“Aprobaron 42 licencias el último día de gobierno”:

Alcalde de Sabaneta

Santiago Montoya ganó la alcaldía de Sabaneta tras nuevamente una apretada elección y le puso fin a una tradición conservadora en este municipio. En entrevista con CIUDAD SUR, el mandatario local hizo denuncias frente al actuar del anterior alcalde y el manejo de la construcción. Fue crítico de algunas obras de infraestructura y aseguró que trabajará para modernizar a Sabaneta. Por Alejandro Calle Cardona CIUDAD SUR: ¿Cómo encontró el municipio? SANTIAGO MONTOYA: Yo podría decir que administrativamente encontramos un municipio organizado so pena de una situación que se nos presentó con el alcalde el último día, que nos dejó contratadas el 30 de diciembre más de 55 personas en el hospital, en la empresa de desarrollo urbano y en la Alcaldía. ¿Y eso genera dificultades? Claro, porque nos deja en el tope máximo de la ley 617 y, de alguna manera, nos deja amarrados y comprometidos algunos recursos para otros proyectos de mayor importancia. ¿Pero también se aprobaron licencias de construcción? Así es, más grave es la cantidad de licencias de construcción y planes parciales que fueron aprobados el 30 de diciembre, uno se podría quedar aterrado de lo que alcanza a pasar en un solo día de gobierno, cuando había solicitudes de esas licencias de más de dos años en la Secretaría de Planeación esperando aprobación.

¿Para cuántas unidades? Dicen que unas 42 licencias aprobadas, pero no tengo el dato de unidades con exactitud, pero así sea una, para mí es de alguna manera doloso que hubiera pasado, porque tuvieron muchísimo tiempo.

hacia el futuro predios adquiridos para lo que aquí se ha hablado tanto: la circunvalar que nos conecte rápidamente con Envigado y el oriente antioqueño. Ya tenemos algunos tramos de esa vía pero falta adquirir bastantes predios para un tramo largo.

¿Y cómo va a ser su política frente a la construcción, alcalde? Yo creo que es una de las herramientas del desarrollo económico de nuestro territorio, lo que yo sí he defendido es que si se ha de construir, sea de forma ordenada porque siempre habrá mucha gente que quiera vivir acá, pues tenemos unas condiciones especiales. Yo no tengo nada en contra de la construcción, pero si han de venir a Sabaneta es porque están interesados en hacerlo bien, de lo contrario pues que ni vengan.

¿Se tienen los recursos para continuar con la ampliación de la 43A? Nosotros seguimos gestionando los recursos, la administración anterior hizo una adquisición de nueve predios de 115 que hay que adquirir, lo del CES fue un tema puntual para resolver una situación puntual, hay puntos más críticos. Ahora, los recursos los vamos a ir consiguiendo y ahí es donde cobran importancia quienes están llegando a construir: nos pagan las cargas urbanísticas donde van a desarrollar el proyecto, pero también nos deben pagar parte de esa carga urbanística en predios sobre la 43 A y también apostamos a que el Área Metropolitana haga su gran aporte para la construcción de esa vía.

Pero ese auge constructor ha generado problemas de movilidad… Así es, yo creo que esa va a ser una gran apuesta en temas de infraestructura, vamos a intervenir la compra de predios de la carrera 43 A, que es la avenida El Poblado, el intercambio vial de Mayorca, la conectividad vial de las veredas del municipio y yo diría que dejar

¿Qué va a pasar con la vía distribuidora en Sabaneta? Aplaudo y agradezco mucho que el municipio de Envigado le haya puesto tanto empeño a la construcción de esa vía, pero en este cuatrienio tenemos obras mucho más importantes a las que hay que prestarles atención. Yo creo que es una vía nacional y que beneficia a todo un departamento, inclusive es la vía que conecta al sur del país con el área metropolitana y la costa, así que yo creo que todo el mundo tiene que aportar, la Nación y del Departamento. Nosotros en estos cuatro años no vamos a hacer fuerza por ese proyecto, reconociendo la importancia que tiene. Pero yo debo garantizar que, con nuestros recursos de los sabaneteños, se beneficien los sabaneteños. ¿Y el intercambio de Mayorca? Esa obra está priorizada por el Área Metropolitana y los tres alcaldes de Sabaneta, Itagüí y Envigado. Ya el director ha recibido de parte nuestra los diseños que en algún momento se tenían, porque él quiere revisar rápidamente con su equipo qué hay para avanzar en lo que se viene. Afortunadamente ya está lista la adquisición predial en Envigado y en Sabaneta, y yo creo que en los próximos meses en Sabaneta se oficializa la construcción de ese intercambio. Hablando de movilidad, Sabaneta avanzó en ciclorrutas pero no han llegado las demás estaciones de EnCicla ¿Qué pasa? Yo soy un defensor de la ciclorruta. Yo digo ciclorruta sí, pero no así. No es un indicador que tenga que cumplirse a la verraca, porque lo que hicieron en nuestro municipio fue tirar las ciclorrutas por cualquier parte sin planificación y afectando el comercio, la movilidad.

Nosotros tenemos ya algunas ideas de por dónde construir esas ciclorrutas, la 43 A que está diseñada para que tenga una gran ciclorruta, que se conecte con la avenida Las Vegas y la vía distribuidora, pero cosas que no sean invasivas y que al contrario de mejorar la movilidad, la vuelvan más caótica. En salud se anunció la modernización del hospital Venancio Díaz... Así es, incluso en reunión que sostuve con la Secretaria de Salud del Departamento revisamos lo que había, un tema algo difuso, con unos diseños que no cumplían con lo que es el hospital que Sabaneta necesita. Queremos un hospital de tercer nivel que garantice la atención en salud no solo para los sabaneteños sino para los habitantes del sur del área metropolitana y seguramente del suroeste. Estamos hablando de un hospital de una inversión superior a los 40 mil millones de pesos. Según el DANE Sabaneta es el municipio con mejor calidad de vida en el país. La vara está muy alta para seguir con esa línea o mejorarla… Sabaneta tiene unas condiciones muy particulares, es un municipio pequeño, densamente poblado y con muy buenos recursos, pero tenemos gente con problemas económicos, gente que vive al límite del extremo de la pobreza, que por esa misma calidad de vida que dicen que tenemos llega desplazada. Somos un municipio que vive bien, pero somos un municipio que en este momento tiene una deuda enorme con el sector rural que ya no es rural, que fue invadido por las grandes constructoras. ¿Era cómo se imaginaba ser alcalde? Yo me soñé este momento muchos años. Yo puedo decir que soy un hombre feliz haciendo esto que estoy haciendo, aunque el nivel de expectativa es otro. Yo quisiera estar más en la calle, hablando más con la gente, pero amerita que me concentre y atienda muchas cosas en la Alcaldía y me ha frustrado un poco eso. De hecho, inclusive los sábados y los domingos, me voy con mi esposa y mis hijos para la calle a atender y a seguir haciendo lo que siempre había hecho. Mira toda la entrevista en nuestro canal de YouTube Ciudad Sur o Lee este código QR


Dos semáforos

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colapsan la Autopista Sur en Itagüí

Transitar por esta troncal siempre ha sido un calvario. Primero eran los huecos y baches, ahora las congestiones que se convirtieron en un dolor de cabeza diario para quienes habitan o pasan por el Sur del Valle de Aburrá. Conductores y autoridades piden la construcción de dos nuevos intercambios viales.

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Redacción Ciudad Sur

ctualmente en el Suroeste antioqueño se construye una de las vías 4G que permitirá conectar a Medellín con La Pintada en tan solo una hora, beneficiando el turismo y la economía entre ambas subregiones. Sin embargo, para llegar allí primero hay que sobrepasar un calvario en una de las vías nacionales que cruza el área metropolitana y que ha generado varios dolores de cabeza para conductores, habitantes y autoridades del sur del Valle de Aburrá. Quienes transitan por la Autopista Sur en inmediaciones de Itagüí, especialmente en horas pico, se en-

frentan a una enorme congestión vehicular. El tránsito lento desespera y genera mucha más contaminación. La razón: tres semáforos ubicados en la calle 37, sobre la Avenida Pilsen y dos más entre las calles 50 y 51, en inmediaciones del Tránsito de Itagüí. ¿Semáforos en plena autopista? Esa es la pregunta que se hacen a diario quienes soportan un trancón que puede superar hasta los 40 minutos entre la Fábrica de Licores de Antioquia en límites con Medellín y Ancón Sur, en límites con La Estrella. “Es insoportable, no puede ser que en una vía como estas, que se supone que es rápida, pongan tres semáforos y detengan la movilidad. No puede ser que para llegar hasta Ditaires tenga que aguantarme este tran-

cón y el de Induamérica. Tienen que hacer algo porque esto está colapsando”, dijo Leonardo Tobón, habitante de Itagüí. SOLUCIONES, PERO LENTAS Actualmente en Itagüí avanzan dos megaproyectos de movilidad: el Intercambio de Ayurá que conectará con Envigado y que estará listo iniciando el 2020; y el Intercambio de Induamérica, que se espera entre en funcionamiento a finales de este año. Ahora se busca la construcción de otros dos, pero que pongan fin a la larga fila de carros sobre la autopista. El primero que puso el tema en la mesa fue el alcalde de La Estrella, Juan Sebastián Abad, quien durante la reunión de todos los alcaldes con el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, le pidió ayuda para financiar y gestionar recursos para este proyecto de movilidad. “Nosotros identificamos un gran problema movilidad muy grande, en Itagüí hay dos semáforos que colapsan el tráfico de todo el sur en una autopista que es vía nacional, es un problema metropolitano y regional. Por eso es necesario generar allí un proyecto para descongestionar la región, al igual que tenemos la necesidad de terminar la vía Distribuidora en Sabaneta”, le dijo el alcalde a Gaviria. Por su parte, el alcalde de Itagüí, José Fernando Escobar, le confirmó a CIUDAD SUR que, tras lograr la pavimentación y señalización de esta vía, ya avanza en gestiones con el Gobierno Nacional para encontrar una solución a mediano plazo. La primera será intervenir el puente peatonal sobre la calle 50 y luego dos intercambios sobre esta misma vía y en el sector de Fábricas Unidas. “Ya me reuní con el Director Nacional de Invías para dar a conocer esta problemática. Lo primero es que vamos a empezar los diseños para intervenir ese puente gigante sobre el Tránsito Municipal y que no está acorde para las necesidades de las personas con discapacidad. Además, se comprometieron a avanzar en los diseños de otros dos nuevos intercambios, pero debemos buscar los recursos porque son obras de carácter regional y nacional”, explicó Escobar. Por ahora la Alcaldía de Itagüí adelantará la sincronización de la red semafórica para tratar de darle mayor fluidez a este tramo, mientras las soluciones definitivas llegan para evitar que las congestiones y la contaminación sigan colapsando la entrada al sur del Valle de Aburrá.

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La historia se niega a desaparecer de

la casa consistorial de La Estrella

Esta casa azul y blanca ubicada en la esquina del parque principal ajusta 200 años de historia. Varias entidades han funcionado allí y ahora la Alcaldía busca recuperarla para convertirla en un museo y gran centro cultural del municipio. Esta es la historia de la casa consistorial. Por Alejandro Calle Cardona

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s la edificación más imponente del parque de La Estrella luego de la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Por fuera su capa de pintura blanca y azul tiene las marcas del tiempo y del descuido. Los barrotes de los balcones están incompletos y de uno de ellos no existe ni el rastro. Sus portones permanecen abiertos, allí funcionan algunas dependencias de la Alcaldía y el acceso principal da paso a mil historias que se niegan a desaparecer. Al ingresar, lo primero que aparece es una ventanita de hierro pintado de blanco, la misma que a comienzos del siglo XX servía como taquilla para el teatro y el cine que funcionaba en el patio central. Don Darío de Jesús Mesa Quiroz así lo recuerda. A sus casi 80 años, en su memoria permanecen intactos los momentos en que hacía una larga fila para poder disfrutar de una obra o de la nueva película mexicana, confiesa que no tenía tiempo para ir con novias, pero sí para disfrutar del buen arte. “En la parte alta estaba la tarima y recuerdo que había tres localidades, una para los ricos y el alcalde, otra para los empleados y otra para el pueblo”, dice. Don Darío relata que, durante el periodo de la conquista, siempre se construía un templo y una casa para el Gobierno y recuerda que, desde uno de los balcones, los primeros alcaldes de La Estrella saludaban a la multitud cuando eran nombrados por el Gobernador. Al subir las escalas, las tablas se mueven y amenazan con caer, pero quienes permanecen allí se ríen y aseguran que eso no pasará. El corredor todavía tiene su madera original y quizá lo único nuevo es la mierda de decenas de palomas que ya forma una gruesa capa que nadie limpia. Las grandes habitaciones del segundo piso permanecen vacías, en las mismas en las que funcionó la alcaldía, el concejo, la contraloría, la personería y la administración de la cárcel. Los muros de tapia sobre adobe macizo están intactos y uno de los balcones es vigilado por uno de los obreros del Municipio, que mira hacia el parque mientras se fuma un cigarrillo. El techo también es de tapia, pero sobre guadua, aunque una parte se vino al piso y tuvo que ser reemplazada por draiwoll. “La mayoría de cosas permanecen originales, puertas, muros, piso y gran parte del techo”, dice otro de los trabajadores, quien prefiere no dar su nombre. En el primer piso, al interior, lo que antes eran oficinas de la registraduría y los juzgados, hoy son almacenes de los talleres de la Alcaldía de La Estrella ocupados con herramientas y material par hacer todo tipo de cosas. Pero quizá uno de los lugares más recordados por los habitantes más longevos es la oficina del telégrafo, que luego se convirtió en Telecom. “Uno iba siempre a enviar los mensajes por telégrafo, a preguntarle al cartero si había llegado carta o a llamar y esperar que devolvieran la llamada a la media hora. Esos son los recuerdos más bonitos que tengo de niño”, recuerda don Darío. Al bajar al patio las historias brotan. Los trabajadores detienen sus labores para contar en chiste y recordar lo que muchos escucharon de niños o vivieron por casualidad. Allí aún permanecen las diez habitaciones que funcionaban como celdas para los pre-

sos, en cada uno metían hasta diez personas, aunque dos eran los calabozos conocidos como las neveras. “Ahí metían a los más peligrosos, no se podían ni mover y la comida se las daban por un agujero”, dice uno de ellos con todo el conocimiento del caso, mientras sus demás compañeros se ríen y piden que cuente más anécdotas de lo que quedaba de la cárcel. Comenzó a recorrerla y mostró lo que eran las camas de cemento y que hoy sirven para su propio descanso. “Aquí una vez trajeron a man que era muy peligroso, que trabajaba con Pablo Escobar, mató a varios policías y un día llegaron otros, lo sacaron de la celda y lo mataron acá mismo en el patio”, relata Juan Restrepo, uno de los trabajadores, mientras recorre nuevamente el espacio con la mirada. Al fondo hay una pared que separa la casa de la sede del antiguo hospital y que también hace parte de la construcción original, la misma que estuvo a punto de convertirse en centro comercial hace cinco años, pero no fue posible. “La casa consistorial fue declarada patrimonial en 1990 y eso impide que se tumbe o se hagan reformas estructurales”, explicó el profesor Jhon Jairo Pérez, uno de los defensores del patrimonio del municipio. ALCALDE QUIERE RECUPERARLA Uno de los primeros anuncios del alcalde Juan Sebastián Abad fue el de convertir la vieja casa consistorial en un gran museo y casa cultural. Y aunque el proyecto apenas está en su primera etapa, el mandatario ya ha visitado museos históricos en Antioquia que le servirán como modelos para hacer realidad el de su municipio. “Soy un amante de la cultura y no podemos dejar perder nuestro patrimonio. Tenemos que cuidar la historia y generar espacios para la cultura, eso es importante para el turismo, pero sobre todo para que la gente de la Estrella conozca su historia. Ya estamos recibiendo propuestas de diseños y esperamos hacerlo realidad en nuestro gobierno, porque esto no es un edificio, es la vida”, dijo Abad. Pero el proyecto no es nuevo. Precisamente el profesor Jhon Jairo y don Darío vienen trabajando en este hace más de 8 años desde el programa de Vigías Exploradores. “La casa es un bien de interés cultural. Es un espacio que es necesario para que la gente conozca su historia, pero para que sea un lugar de encuentro de la familia y de los artistas del municipio que tiene 334 años de vida, uno de los más antiguos de Antioquia”, resaltó el docente. En su casa, don Darío aguarda que el anuncio se haga realidad con la misma paciencia con la que ha esperado toda su vida para ver convertida aquella casa que tantas historias tiene, como el viejo edificio Carré, en la Plaza Cisneros de Medellín. “Sería como el despedir de la vida, subir y cantarle un poema a mi pueblo”, confiesa y no logra contener las lágrimas, prefiere leer uno de sus cinco mil poemas, ese que sueña con recitar en uno de los balcones de la antigua casa consistorial: “Me dicen el poeta viajero a quien La Estrella represento, lo llevo en mi corazón vivo y después de muerto”. Mira todo el reportaje en www.ciudadsur.co ciudadsur


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Adiós al Campamento Verde: 74 días de resistencia

Por Juliana Vásquez Posada

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ualquier persona que haya acampado alguna vez, sabe que ese es un plan ‘de hacha y machete’, en el que la ausencia de servicios sanitarios, de camas, cocina y otras comodidades del hogar, son las variables indispensables para hacerlo un plan auténtico. Pero ¿qué pasa cuando es urbano y no es un plan de una noche ni de un fin de semana?, ¿qué pasa cuando se vuelve un plan permanente a un costado de una vía principal y a plena vista de toda la ciudad? Las respuestas las saben bien los voluntarios del colectivo Túnel Verde, que estuvieron 74 días con su campamento las 24 horas del día en las instalaciones del parque cultural Otraparte. El área era pequeña, apenas con espacio para un par de carpas, una mesa y una improvisada ‘sala de reuniones’ sobre el césped con un mantel y unos cuantos cojines. Pero allí no hubo lugar para el caos, siempre reinó el orden, porque el aseo se convirtió en una regla implícita desde el primer día, aquel 4 de enero, cuando se instalaron tras la tala de un centenar de árboles en el corredor de la Carrera 43 A para reactivar las obras del tramo 2B del Metroplús. Cuando llegaba un transeúnte curioso lo invitaban a pasar. Y si llegaba a la hora precisa, le ofrecián una aromática caliente hecha con una receta envidiable: moringa, pronto alivio, estragón anisado, un poco de panela y limón. La ofrecián en pocillos de cerámica para evitar el consumo de plásticos de un solo uso y lo invitaban a sentarse en la mesa o en la sala de reuniones. Algunos trozos de troncos de los viejos árboles talados servían como sillas y una forma de nunca olvidar.

Cerca 30 voluntarios se relevaron durante más de 70 días para mantener vivo un campamento 24/7 en señal de protesta por la tala de más de 100 árboles en el túnel verde de Envigado. Así se vivieron los días en este campamento en plena zona urbana de la ciudad, que fue desmontado por la emergencia sanitaria del Covid-19. Eran las cinco de la tarde, en guardia estaban Víctor Rincones, Julieta Cruz y un par de voluntarios más, luego llegarían otros líderes como Hilda Castaño o doña María Elena. Víctor es envigadeño, docente, ya jubilado, y vecino del ‘túnel verde’. Julieta en cambio vive en San Sebastián de Palmitas, es psicóloga, pero sobre todo activista, y asegura que no necesita ser envigadeña para estar allí, “porque la emergencia climática es un problema mundial y lo que pasa aquí nos afecta a todos”. Este profe, ambientalista de corazón y por pura pasión, usó el ‘túnel verde’ durante años como su gimnasio al aire libre. En una de sus caminatas posteriores a la última tala, le conmovió el paisaje, se acercó al campamento a ofrecer su conocimiento para dictar un taller de conciencia ambiental y desde aquel día se quedó. En las carpas nunca hubo espacio para todos. Una fue usada como espacio de descanso o de meditación, pero casi nunca como refugio para largas horas de sueño, allí no cabían más de tres personas. Por eso, quienes se quedaban en la noche eran relevados en la mañana para que pudieran ir a sus casas a dormir un rato, darse una ducha y regresar a sus trabajos. “Aquí no somos unos vagos como nos grita mucha gente. Entre los voluntarios hay mucha gente empleada y los que no cumplimos horario, además de estar aquí en señal de resistencia, cumplimos la misión social de servir de desahogo para

toda esa gente llena de rabia que viene a quejarse y a gritarnos”, aclaró Víctor entre risas. En una segunda carpa, un poco más pequeña, adecuaron la bodega con todos los implementos de cocina y la reserva de alimentos que aportaron los voluntarios y los vecinos de las urbanizaciones más cercanas, “aquí sentimos la solidaridad de toda la comunidad, nos trajeron galletas, aromáticas y otros alimentos para que pudiéramos cocinar”, explicó Julieta, mientras señalaba un pequeño fogón eléctrico de una sola parrilla, en el que preparaban lentejas o pastas para almorzar y varias tandas de aromáticas al día para amenizar las conversaciones, todo gracias al servicio de energía que, generosamente, les facilitó la Casa Otraparte. Pero lo más curioso de este campamento es que se convirtió en un escenario de encuentros académicos y culturales. Conferencistas de diversos temas ambientales, sociales y culturales, músicos, artistas plásticos, maestros de yoga, bailarines, entre otros, donaron su talento y su conocimiento durante más de dos meses para darle vida a las noches del campamento con una oferta de actividades gratuitas para toda la comunidad. Este símbolo de lo que estos activistas llaman “resistencia y desobediencia” iba a permanecer en pie hasta que “la administración escuche nuestras peticiones”, aseguró sin titubear Hilda

Castaño, abogada y líder de esta iniciativa. Pero ni acciones como esta son ajenas a la emergencia sanitaria que enfrenta el país, por eso, el campamento fue desmontado este 17 de marzo, “con un inmenso convencimiento de que hemos obrado en derecho y con un profundo respeto y amor por la comunidad, y por todas la formas de vida”, informó el Colectivo. Ellos, aseguran, continuarán sus acciones y reclamaciones por vías legales hasta que su solicitud de rediseño del tramo 2B de Metroplús sea atendida, pues, agrega Castaño, “nosotros no estamos en contra del desarrollo, pero creemos que puede hacerse sin dañar al medio ambiente y sin afectar la calidad del aire, que nos pertenece a todos”.

Otras voces del ‘túnel verde’

“Envigado ya expidió el CDP para la adición de $952 millones para el reinicio del contrato de interventoría. Inicialmente, ellos deben resolver una reclamación pendiente desde hace 6 años del contratista de obra y una vez se resuelva, se reactivará la obra. Este proceso podría tardar unos 2 meses a partir del reinicio del contrato de interventoría”, Metroplús S.A. “No podemos frenar el desarrollo cuando la obra mantendrá el 60% de los árboles. Nosotros mismos nos comprometemos a ser veedores de que se siembren todos los que exige la compensación”, Héctor Ignacio Pérez, ciudadano de defensor de los diseños actuales de Metroplús. “La obra no se puede parar, porque eso es frenar el desarrollo. Ya le ha pedido a Metroplús que comience a ejecutar la obra, pues Envigado ya perdió 14 mil millones de pesos y no podemos perder un peso más”, Braulio Espinosa, alcalde de Envigado.


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La batalla del Aburrá Sur frente al plástico de un solo uso Tres de los cinco municipios del Aburrá Sur se pusieron la camiseta por la defensa del planeta y reglamentaron estrategias para desincentivar el consumo de materiales como icopor y plásticos de un solo uso. Ahora el reto será que poco a poco se implemente en el comercio, aunque esto traerá costos al consumidor final.

Redacción Ciudad Sur

E

n Colombia se consumen anualmente 1,2 millones de toneladas de productos plásticos, lo que equivale a 27 kilogramos por habitante, por eso en nuestros hogares también es necesario implementar prácticas como reducir la utilización de bolsas de plástico en supermercados y tiendas, cambiarlas por bolsas de tela. Utilizar pitillo de acero, vidrio o bambú, cargar tu vaso y llevar cubiertos a todas partes son algunas acciones simples que todos podemos implementar. El cambio climático es una realidad y el impacto en los océanos ya es evidente en la muerte de la fauna marina por cuenta del plástico. Modificar los malos hábitos es urgente, de lo contrario el costo mayor será el colapso ambiental del planeta.

Itagüí

El primer municipio en anunciar que su compromiso con esta misión era una realidad fue Itagüí. Allí, la administración municipal en cabeza del alcalde José Fernando Escobar expidió el decreto 140 el 17 de enero de este año para reglamentar el consumo de plásticos de un solo uso en todas sus dependencias y entidades descentralizadas. El nuevo decreto se traduce en acciones concretas como que ningún contratista o servidor público podrá utilizar plástico no biodegradable de un solo uso o poliestireno expandido en los procesos de contratación a partir de la fecha, desde que se formulen hasta que finalice la ejecución de dichos contratos. El ejemplo de la Alcaldía, donde ya no se utiliza este

tipo de plásticos, fue seguido por el Concejo Municipal, entidad que también expidió su propio decreto para el mismo fin. Sin embargo, no todo es tan sencillo cuando de pasar del papel a la práctica se trata: “implementar este decreto podrá tomarnos entre seis meses y un año. La corporación tiene un contrato vigente por insumos y no usarlos también implica detrimento patrimonial, pero en adelante, no podrán usarse estos materiales en ningún proceso de contratación”, explicó el presidente de este concejo, Daniel Restrepo. Por ahora, como medidas iniciales, en las oficinas de los concejales se usa vajilla en vez de recipientes plásticos, “y para el futuro, en las sesiones en el recinto, vamos a proponer tener dos opciones: vajillas, garantizando las condiciones de salubridad necesarias, y vasos en materiales más amigables con el medio ambiente”, agregó el concejal.

La Estrella

En el municipio siderense la propuesta fue impulsada por el presidente del Concejo, Andrés Felipe Ruíz, y se espera que en los próximos días el acuerdo 002 sea reglamentado mediante decreto por el alcalde Juan Sebastián Abad. La iniciativa, explica el concejal, surgió porque, con frecuencia, participa con un grupo de amigos en jornadas de limpieza de las zonas de reserva que tiene La Estrella y “aunque son bastante limpias, siempre encontramos plásticos”. Además, en el Concejo Municipal se dieron a la tarea de evaluar sus hábitos de consumo durante las sesiones y “encontramos que nos estábamos gastando hasta tres paquetes de vasos en un día, y el problema es que un tinto se toma un minuto y deja un vaso para desechar que tarda 100 años en descom-

ponerse. Ese es un impacto muy grande en el que tenemos que pensar”, asegura Ruiz. La restricción de uso de insumos con estos materiales sería implementada en todas las dependencias de la Alcaldía, entidades descentralizadas e instituciones educativas públicas. Y para el caso de este municipio, la medida también contempla implementar un plan pedagógico para que tanto el comercio como la comunidad, comiencen a hacer la transición voluntaria a materiales más ecológicos.

Sabaneta

Aunque en este municipio la Administración Municipal aún no ha anunciado si habrá un decreto regulatorio, el Concejo Municipal ya emitió el acuerdo 04 del 24 de enero de este año para implementar “la gestión sostenible de plásticos de un solo uso”, que fue propuesto y liderado por los concejales John Freddy González y Daniel Galeano. En Sabaneta el plan piloto no solo cobijaría al Concejo, la Alcaldía y las instituciones educativas sino también a la Personería. “Viene una tarea importante de pedagogía y promoción para consolidar esta política ambiental y generar los cambios de hábitos y conductas que permitan que el Municipio de Sabaneta sea modelo de gestión sostenible ambiental”, informó la administración municipal. En medio de la crisis climática mundial y de la emergencia ambiental local de las últimas semanas, una apuesta como la gestión sostenible de esos materiales para avanzar en su desuso resulta una noticia positiva. Ojalá que estas acciones sirvan de ejemplo para otros municipios y que no se queden el papel. Cuidar el planeta es una tarea de todos.


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La casa de las piedritas:

de piedras y corazón Cuando Santiago le pidió matrimonio a Gloria, le hizo la promesa de construirle una casa de piedras y ofrecerle una flor cada día.

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Por Léa Boucheron

mbos nacidos y crecidos en Envigado, se conocieron de jovencitos. Santiago Rojas es del barrio San José, donde se encuentra ahora su casa. Gloria Ochoa viene del barrio de La Mina. Gloria cuenta que la primera vez que vio a Santiago, se “enamoró de ese gamín, descalzo, con su pinta de mochilero, lleno de manillas”. Ella ya sabía que él era diferente, y que tenía unas ideas muy distintas a las que puede tener alguien “de vida normal”. En aquella época, Santiago encontraba la puerta cerrada por haber sobrepasado la hora autorizada por los padres de Gloria para recibir visitas y tomó la costumbre de lanzar una piedrita a la ventana de su enamorada, para dejarle saber que sí había pasado a verla. En la cocina de su casa actual, una piedrita marca así el recuerdo de esta historia: «las piedras hacen parte del camino», las mismas que Santiago y Gloria enfrentaron antes de alcanzar su sueño. Santiago se tuvo que alejar durante ocho años para trabajar en Venezuela y Estados Unidos para tener finalmente el dinero suficiente para comprar-

le a su tía Gertrudis esta casita soñada, en este momento de un solo ambiente: la casa de las piedritas. Desde entonces, hace ya 32 años, Santiago empezó a edificar con sus propias manos una casa de tres pisos. La casa de las piedritas, que parece salida de un cuento de hadas, está hecha casi exclusivamente con materiales recuperados. En su interior se encuentran una multitud de antigüedades y objetos reciclados, llenos de historias: piedras de todos los tamaños encontradas a lo largo de su vida, pedazos recuperados de antiguas construcciones, restos del ferrocarril de Medellín y de iglesias, mosaicos multicolores hechos de vidrios, canicas o incluso lentes de anteojos.… Recientemente, el tercer piso de la casa fue ampliado con un nuevo salón, para tener más espacio cuando reciben a su familia, (sus dos hijas y nietos viven ahora en los Estados Unidos), o sus numerosos amigos del barrio. Hoy, su hogar se convirtió en una casa museo (pero habitada), visitada cada día por decenas de curiosos del mundo entero, quienes salen inspirados por la pasión y la belleza que se ve en la obra del maestro Santiago, el “Gaudí Colombiano”. Al artista le gusta contar la anécdota de que un día un

visitante le dijo que “¡pocos artistas tienen la suerte de vivir en su obra!”. Artista, soñador, arquitecto y obrero. Santiago Rosas es todo esto a la vez. La pareja vive principalmente de estas visitas, las cuales llegan y van incrementando gracias al boca a boca. Los ingresos se reinvierten, en mayor parte, en los gastos de edificación o reparación de la casa y, cuando no tienen visitas, a Gloria le gusta coser para embellecer la casa, mientras Santiago avanza en su labor, a veces hasta muy tarde en la noche. Pero lo que más sorprende es la historia de amor, la misma que Gloria no duda en confirmar: a su querido no se le olvidó ofrecerle la prometida flor ni un día, incluso cuando estaba afuera, las dibujaba en cartas que le mandaba. Él mismo siembra las flores en el jardín o las recoge en la calle. Si las contáramos, ¡son un total de más de 14.600 flores! Mientras pasan los años, la pareja sigue cultivando y construyendo su amor, flor tras flor y piedrita tras piedrita. Si desean conocer a la casa de las piedritas, pueden timbrar por la tarde a la puerta de la calle 40 Sur #31-1, Barrio San José, en Envigado. El aporte es voluntario.

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CIUDAD SUR 75 MAR 2020  

Edición 75 de CIUDAD SUR, periódico independiente con historias de Medlelín, Envigado, Itagüí, Sabaneta, La Estrella y Caldas.

CIUDAD SUR 75 MAR 2020  

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