Page 1

2. Poema Luna llena, de Juan Rodríguez 3. Juan Sánchez Peláez y la esencia de la heterogeneidad, fragmento de ensayo de Karibay Velásquez 4. Fragmentos de la batalla, aforismo de Miguel Márquez VIERNES 18 DE JUNIO DE 2010 / CIUDAD CCS / AÑO 1 N° 5

Por Inés Ruiz

(Mérida, estado Méria. 1976) Ir a clases, en realidad, me da mucho sueño. Desde que me levanto comienza una historia de gritos. Primero mi mamá gruñendo que me apure, que llegaremos tarde y que por mi culpa no podrá hacer tal o cual cosa, luego la bendita corneta del señor Barroeta, el transporte, al igual que mi madre siempre está apurado y dice: “Son las 6: y 45 am y todavía debo buscar a cuatro niños y dejarlos a todos a las 7:00 am en la puerta de la escuela”. Por si fuera poco, después vienen los peores momentos de mis días, porque tengo que cantar el Himno Nacional y el del estado Trujillo, que todavía no me aprendo completo, y ahora cuando estoy a punto de hacerlo, ¡zas! mi mamá decide cambiar de vida y nos mudaremos a una nueva ciudad. A las 7: 30 am comienzan los gritos más fuertes del mundo entero: ¡Niños cállense! ¡Que hagan silencio! ¡Escriban yaaa! Mi mamá siempre cree que es mentira cuando le cuento estas historias de mi maestra de cuarto grado, pero es en serio, a ella, mi maestra, le dicen La Generala, desde que llega regaña a todo el mundo, sobre todo a los de primero, pero para mí lo peor es cuando los castiga, los mete a nuestro salón, los pone a leer cosas de 4° grado y a escribir en el pizarrón, señalándoles sus errores de ortografía. Claro, ella también tiene algunas cosas buenas, cuando nos sentimos mal nos atiende, nos cuida, podría decir que hasta nos hace cariñitos, es una muchacha bien bonita, yo sé de eso, porque ya tengo 10 años y a esta edad uno empieza a verlas bonitas o feas. A mí pareciera tenerme un poquito de cariño, porque se emociona cuando salgo bien en las actividades evaluadas (así les llama ella, pero yo sé que son exámenes porque ese es el nombre que les puso mi mamá). Ella, mi maestra, les dice a las otras maestras que yo soy el niño más inteligente de su clase. Les voy a contar un secreto, ella es muy linda y yo le tomé una foto con la cámara de mi celular nuevo, la tengo guardada y ni siquiera a mi mamá se la muestro. Mi maestra se llama Paula… Ahora no vayan a creer que todo es color de rosa, porque cuando llego al salón y la maestra se comporta como si fuéramos sordos y todo lo dice gritando, ique para que la entendamos bien y no hagamos las cosas mal, yo me distraigo, lamento que así sean mis mañanas de lunes a viernes y empiezo a pensar en todo lo que podría hacer mientras ella grita. No sé cómo hace, pero siempre se da cuenta cuando me distraigo, entonces lloro, digo que me duele la barriga, o que estoy triste porque mi papá no vive conmigo, que quiero ver a mi abuela que es diabética y tiene muchas enfermeda-

Olimpíadas de mano

Niño. Benito Mieses. Acrílico sobre tela.

des o que estoy cansado de que mi mamá trabaje tanto. Con estos argumentos ella no puede luchar, se acerca a mi silla, me hace cariñito y trata de consolarme, pero a los cinco minutos se levanta y empieza: ¡Saquen el cuaderno de sociales y agarren dictado! Yo comienzo a copiar todo lo que ella dice y como quiero entender lo que me está dictando, me retraso un poquito o me río cuando la historia es chistosa, entonces ella me dice: ¡Sebastián por favor, deja de echar broma y ponte a estudiar, mira que estás atrasado! No digo nada para no pelear, porque allí llevo todas las de perder, pero por supuesto que me molesto y como no puedo hacer otra cosa, me pongo las pilas y comienzo la carrera, escribo

rápidamente cada letra de las palabras que nos dicta, coloco las comas, los puntos, las comillas, los signos de admiración, no me distraigo prestando atención a lo que dice, al contrario, sólo escucho letras; letras que componen palabras; palabras que integran frases, que a su vez dan oraciones, que luego serán párrafos de una hoja (o cuartilla como le dice mi mamá). Pasa una hora y seguimos allí, sentados en el pupitre escuchándolo todo, con la mano cansada y caliente, pero copiando todo el dictado, sin que nos quede una letra por fuera. Al final, ella, La Generala se acerca a mi cuaderno y me felicita porque copié todo el dictado, me hace un pequeño reclamo porque la letra no está tan bonita como debería, encierra en

círculo las palabras que tienen algún error ortográfico, pero al final me pone de ejemplo porque hice todo lo de la clase y yo me siento orgulloso no sé de que cosa, cada día recuerdo menos lo que dice el libro Girasol de 4° grado, pero me doy cuenta de que los músculos de mi mano están más fuertes y en definitiva, me consuelo porque entiendo que voy bien en la carrera de escribir rápido. En la noche cuando rezo antes de dormir (para que no me regañe el profesor Cornelio, que me da clases de religión) le pido a Dios que me ponga una maestra con menos ganas de hacer ejercicio y que mi mamá me crea cuando llorando le digo que no quiero ir a clases porque estoy cansado de las olimpíadas de mano.


2

LETRAS CCS / CIUDAD CCS / VIERNES 18 DE JUNIO DE 2010

Poema

Luna llena Por Juan Rodríguez

(Punto Fijo, estado Falcón.1958) a Pedro Chacín, compañero Cuando cerramos la última puerta el sol ya no lo creyó. Los viejos lobos de La Renovación, La marihuana y La guerrilla, No pudieron prever La caída de muros y de dogmas. Y nosotros, los cachorros, dejamos botado en algún sitio algún sueño y una que otra valentía. Así, cuando temimos aullar más fuerte para evitar causar terrores a destiempo y las ovejas comenzaban a rugir, apostamos nuestro resto a un caballo perdedor. Amigo de cervezas y batallas inconclusas, me importa un carajo que te vayas, y en mi mesa no dejas más tristeza que aquella imprescindible. Sé que lobos como tú vieron cosas de la luna que los otros ni siquiera imaginaron, que nuestras madrigueras, nuestras vidas fueron pisadas y marcadas por ángeles, demonios, por dioses y mortales. Que catamos el sabor de las derrotas para quitar el empalago a la victorias. Que descubrimos lo inútil de levantar una sifrina, artesana y deportista, cuando el viento nos lanzaba a una historia de amor en lo imposible. Entonces compañero, poco importa que te vayas tan temprano. Nosotros. Los lobos de la tierra continuaremos inventando guerras en papel, husmeando ojos, piernas y picones a la luna, mientras tú, y los otros lobos de las nubes, nos preparan el camino al sol.

Juan Sánchez Peláez, y la esencial heterogeneidad [fragmento de ensayo] Por Karibay Velásquez

( Mérida, estado Mérida.1983) La poesía principia donde el ser termina y su naturaleza será postergarlo, reinventarlo o mejor decir fundarlo. De la formulación de estos principios se encargó Heidegger a propósito de su interés por la esencia de la poesía y el arte. Y el mismo Heidegger en su análisis al poeta romántico Hölderlin llega a concluir que existe una ontología del arte capaz de explicar en todas sus dimensiones, no sólo la relación Ente y Ser sino su naturaleza. El Desde que somos diálogo de Hölderlin abrió la puerta de un origen y sentido ontológico que Heidegger va a llevar muy lejos. Esto es fundamento de la palabra y aún más de la palabra poética. Se pregunta el filósofo el alcance de esta sentencia mediante una lectura fuerte y terminará por afirmar que “poesía es fundación por la palabra y sobre la palabra”. Pero ¿Qué es lo fundado?: lo permanente (…) lo que tiene que ser detenido contra la arrebatada corriente… y en conclusión “lo permanente, es precisamente, lo huidizo”. ¿A qué se refiere Heidegger, a dónde quiere llegar? Simplemente hasta la comprensión de que la palabra funda al ser y lo contiene. El ser es lo que es y lo que será, pero también lo sido. La poesía nos salva del sin sentido porque al nombrar al Ser, en ese diálogo constituyente, descubre al Ente y no sólo lo pone al descubierto sino que le da valor real. De ahí que la poesía sea memoria y fundamento del Ser y de la historia. No es tanto al lenguaje como a la expresión a lo que se refiere Heidegger. Dadora de nombres y sentido la palabra poética contendrá lo huidizo y hará fluir la permanencia. El Ente no escapará de su Ser y viceversa. Aquello que es al tiempo pasajero e indeleble precisa estar nombrado para morar poéticamente (Hölderlin). Es decir morar en la palabra, ser huéspedes del decir, alojados en los nombres

estamos protegidos del arrojamiento existencial. Del tiempo pasajero. Y sin embargo, la palabra, nuestra casa, es móvil que fluye en el mismo impulso del tiempo. Pero dejemos de un lado a Heidegger, de momento nos alcanzan estos principios suyos para comprender el código que Juan Sánchez Peláez (Altagracia de Orituco, 1922 – Caracas, 2003), escogió para sonar en este tono que le es muy propio y común a su espíritu presocrático. También el poeta pregunta por el Ser y responde por el Ser, o mejor decir por su heterogeneidad: Lo que no me tiene en cuenta / Lo huidizo y permanente / Se juntan dos cuerpos y el alba es el leopardo. / Mi quebranto / Salta a la faz del juglar; / Si entras o sales / Turba el eco / Una aureola densa; / Si piensas, / Llama en diversas direcciones a la tempestad; / Si miras, / Tiembla el fósforo; / Si vivo / Vivo en la memoria. Tal vez todo sea culpa de nuestra ambición animal. Desde que el hombre se decidió Idea, concepto, unidad, su tránsito por el mundo, su manera de hacer historia ha sido equívoca, deshumanizada. Su lejanía con el mundo, produjo una distancia eterna contra él. -Si el hombre bajo el firmamento no fuera una rota ausencia. Si no nos volcara en la nada nuestra infinita raíz que nos espera. Si no estuviéramos a la orilla de vastos ríos solares. -Si la filosofía occidental condenó la poesía lo hizo más por afirmar el artificio con que iba a edificar al Ser que por negar su poder natural, desmesura de la vida que no sólo era capaz de romper y fundar sino también de destruir y falsificar el sólido mármol del hombre de Platón. Aunque las escuelas contemporáneas quieran deslindarse de algunos asuntos, el Ser como unidad es la utopía más cara del pensamiento histórico y su apuesta absoluta es tributaria no sólo del malestar ontológico de la modernidad sino también de la devaluación de otras maneras de producir entendimiento, afecto e ideas fuertes para enfrentar el devenir de lo no humano y no razonable. La objetivi-


VIERNES 18 DE JUNIO DE 2010 / CIUDAD CCS / LETRAS CCS

3

Poeta, traductor y profesor venezolano nacido en Altagracia de Orituco, en 1922.

zación devaluó la posibilidad de que el hombre morara poéticamente y desde esa residencia se produjeran subjetividades nuevas que ritmaran con la vida, el acontecimiento y no con su representación en tanto que conciencia y verdad. La poesía desde su exilio en la República, y durante sus seculares soslayamientos, ha abandonado su puesto de combate: el logos. Y el poeta desheredado del barro y la gracia, ha de librar una confrontación ya en los fueros del pensamiento y la materia. Romper la unidad del Ser y liberarlo de su prisión canónica será el trabajo del poeta moderno, preguntar por el verdadero ser que escapa a todos lados al mismo tiempo: se queda para irse, se va para estar, en palabras de Sánchez Peláez: morir algún día, está entendido hay que nacer y estás muerto. Romperlo desde su entidad: la palabra, para que destile gritos y silentes muecas y sea de nuevo poesía en estado salvaje. Juan Sánchez Peláez hará lo propio en su libro Lo huidizo y permanente.

¿A qué se refiere Heidegger, a dónde quiere llegar? Simplemente hasta la comprensión de que la palabra funda al ser y lo contiene Una invocación al ser como esencia heterogénea, al diálogo como raíz de todo nombre, y al desmontaje de una realidad que ha devenido precario simulacro. Este será un comienzo apenas, por el demorado camino de su Serse y deshacerse. Cierto es que Juan Sánchez, mutilado de su no ser, el poeta mejor decir, como ente deshabitado tiene dos opciones: olvidarse de su esencial

heterogeneidad o cuidar salvajemente de sí. Celar sus contradicciones genésicas o renunciar a su copa frágil. Si ya nadie pregunta por el Ser su asunto urgente es desmontarlo hasta refundar al hacedor. En Mi animal de costumbre ya ensaya su semántica del yo con sobriedad y sutileza: Estoy ilógicamente desamparado: / De las rodillas para arriba / A lo largo de esta primavera que se inicia / Mi animal de costumbre me roba el sol / Y la claridad fugaz de los transeúntes (…) A una hora imprecisa / Me matará, recogerá mis huesos /Y ya mis huesos metidos en un gran saco, hará de mí / Un pequeño barco / Una diminuta burbuja sobre la playa. Este oficio peligroso de cavar dentro de sí, de asumir al extremo el atentado personal dando para ello el timón al otro que nos habita, lo asume en todos sus extremos Sánchez Peláez. Huidizo y permanente es el soplo que enciende la sombra y la luz, el elemento oculto que da vida a los

arcanos y que no sólo procrea sino que también recrea las existencias. Se es esto y lo otro al mismo tiempo si la palabra, el ente del filósofo no es un nombre cerrado sino un sonido que al acabarse retorna en eco y en nuevos decires. Lo que es imposible para el poeta es el silencio. Y desde el origen su oficio ha sido un obrar en el caos sonoro, agrupando ruidos construyendo nombres a ese Ser abstracto que aguarda su fundación: Me pongo a temblar en la noche llena de sonidos. Absorto en mi labor, no me doy cuenta que el tiempo transcurre. Mi oficio es como la lluvia: acariciar, penetrar, hundirme. Observo la tinaja oscura. Alumbro una lámpara en mi duermevela. Siento mi arruga y mi enigma, pero ¿dónde el hallazgo por venir, o una mañana clara en las calzada? El ser es heterogeneidad y su ente es la casa que se remodela a sí misma. De allí la razón poética de Juan Sánchez, frente al Logos filosófico.


4

LETRAS CCS / CIUDAD CCS / VIERNES 11 DE JUNIO DE 2010

Narrativa / Aforismos

Poemas del lector

Fragmentos de la batalla

Por Danilo Pérez Medina (Batatuy, estado Barinas. 1991)

Cuando estés triste Cuando estés triste, no muestres la tristeza porque es contagiosa, casi una enfermedad. Cuando estés triste, me lo dices para tu llanto consolar. Cuando estés triste, no te desanimes házmelo saber y te cuento un chiste. Cuando estés triste, trata de sonreír la alegría de entre la tristeza logra sobrevivir. Cuando estés triste, lee mi poema y verás que así se te pasa la pena.

Una Lágrima Una Lágrima, una gota de emoción. Una Lágrima, a veces demuestra tristeza. Una Lágrima, prender leña en un fogón.

Por Miguel Márquez (Caracas, Venezuela. 1955)

El enemigo que tú ves no es enemigo porque lo veas, es tu enemigo porque te ve. * * * El enemigo cuando va a la batalla se parece a tantos seres queridos, salvo por ese cristal difícil, esquivo, extraño en la mirada. * * * Si de mantenerte en la batalla se trata, otro campo conocerás, otras derrotas. Entre tantas, una victoria, acaso otra, y esto, para toda una vida, tal vez resulte suficiente, por más escaso que suene. * * * Si lo acechas una y otra vez, si le das alcance con la lanza o la pólvora. Si te es fiel la parca al abrir su pecho como si fuera una flor, entenderás por fin qué hace un enemigo en el campo de batalla con esa paz divina que duerme entre sus dientes. * * *

La tierra quedará dando vueltas en torno al sol como ha sido desde siempre, ni más ni menos dichosa que cuando comenzó en el génesis. Tú no estarás para verla, ni tus ofensas prematuras conmoverán la rotación del planeta. Ella seguirá con otros escenarios, otros protagonistas, otra gente. La pelea, como está escrito, será larga. Los campos cambiarán batalla tras batalla. Los enemigos padeceremos de insomnio noche tras noche. Y nuevos cobardes y valientes inundarán cada punto del mapa con ríos de sables y preguntas. Nada en definitiva será muy diferente a lo que vieron tus ojos, hoy sepultados como peces de piedra. Quédate tranquilo, pues, que no fuiste amable ni fuerte. * * * Quien hace de la batalla el campo de la vida no se equivoca. Confunde flechas con flores, pólvora con poemas, metralletas con memorias. Alguien así, sabe que al escribir perfora metáforas con balas de duro alambre. Rasga el espacio con navajas. Habla de otro para ver si así lo mata. Por ejemplo, ese muchacho tímido que apenas logra levantar la vista cuando lo llaman, en realidad debería estar preso. De no ser así, pronto lo veremos con sus sonetos celebrando una victoria.

Letras CCS es un suplemento de fin de semana de Ciudad CCS, forma parte integral del diario y se distribuye de forma gratuita

Una Lágrima, picar cebolla en una fiesta. Una Lágrima, cuando yo siento alegría. Una Lágrima, es la lluvia de mi vista. Una Lágrima, cuando le escribo a mi novia. Una Lágrima, cuando observo una revista. Una Lágrima, regalo al amor de mi vida. Una Lágrima, un regalo a mi abuelita. Una Lágrima, cuando salta un corazón. Una Lágrima, el pueblo tiene la razón.

CIUDAD CCS ES EDITADO POR LA FUNDACIÓN PARA LA COMUNICACIÓN POPULAR CCS DE LA ALCALDÍA DE CARACAS PLAZA BOLÍVAR, DE MONJAS A PRINCIPAL, EDIFICIO RIALTO, PB. TELÉFONO REDACCIÓN: 212-8621300 DISTRIBUCIÓN : 0416 6159261 DEPÓSITO LEGAL PP200901DC1363 IMPRESO EN EDITORIAL METRÓPOLIS

Letrasccs180610  

ciudadccs, caracas