Issuu on Google+

2-3. Ensayo: Víctor Valera Mora pregunta por sus amigos, de Luis Alberto Crespo 4. Poesía del lector: Monólogo de Segis, de Jean Defrancisco SÁBADO 13 DE AGOSTO DE 2011 / CIUDAD CCS / AÑO 2 N° 61

Ensayo

Pórtico lunar Escritor y profesor titular de la Universidad de Los Andes. Es autor de Tocados por la luna (ensayos), Publicaciones Vicerrectorado Académico, Universidad de Los Andes, Mérida (2007); Dichosa edad y siglo dichoso aquel (novela), editorial Planeta, Caracas - Madrid (1994), obra con la que participó en la IX Edición de Premio Internacional de Novela Rómulo Galegos; Íngrimo (poemas), Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes, Mérida (1993). Es premio de poesía de la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes - APULA, Mérida (1988).

Por Carlos Sosa Osorio (Táchira,1952)

La luna es la primera parada en el abismo. Este ensayo de la luna lo escribí en silencio, como permanece toda ella por la ausencia de atmósfera: no hay nada más callado en las noches que la presencia del astro y el meditar de un escritor. Sus haceres son discretos, quedos. La presencia de la luna se hace manifiesta en el jolgorio de los cuerpos y en la naturaleza; la aparición del artista está en la obra. Esta obra fue una intuición y luego una inquietud que puso casa en mí, y al darle forma escrita he resuelto este desvelo imaginario. Estuvo haciéndose durante varios años; claro que eso no la hace mejor ni peor. Pienso, sí, que todo libro, más que una escritura apresurada, es un capullo, una crisálida que espera llegar a ser una mariposa tatuada de letras que ama el reflejo de su vuelo en los ojos del lector. Llamo ensayo a esta composición porque es un intento de reflexionar y escribir libremente mis ideas del misterio que me representa la luna; de la influencia que tiene sobre la naturaleza toda, particularmente en los hacedores de arte, y en los artistas de la vida: esos tocados que aquí trato y a quienes no les pasa inadvertida. Todos estamos tocados por la luna, en tanto que nos corresponde vivir en este planeta sublunar. Todos de alguna manera sentimos su arrullo. Escribo en estas páginas la interpretación particular que me hago de la luminaria –vale mi intuición y sincronía con ella–, y además, de la vida y obra de algunas figuras significativas de la literatura, el arte y la historia que por sus haceres alguna vez se les llamó lunáticos, maniáticos, extraños, caprichosos, extravagantes, alucinados,

excéntricos, luneros o simplemente locos. Creadores que marcan su producción con un ser y un hacer muy propio: intentar develar matices de ese ser y hacer, será la intención que guiará la escritura de estos ensayos, escritos con la libertad, insisto, de quien no pretende demostrar nada; sino más bien centrado en la alusión y la elisión, sugiero, insinúo, hago referencias a la vez que omito y dejo lagunas con la actitud de la obra abierta ante lo que se escribe y se lee. Porque desde un inicio hicimos una lectura virtual, posible; una lectura de los múltiples sentidos de la vida y obras de los seres que aquí citamos, y el resultado son estos escritos que hablan de Frida Kahlo, Baudelaire, Francisco Rivera “Paquirri”, Armando Reverón, Ernest Hemingway, Salvador Dalí, Jorge Luis Borges, Lewis Carroll, Hölderlin, Jesús, Homero, Truman Capote, Yukio Mishima, Simonetta Cattaneo Vespucchi y Marilyn Monroe. Busco, así, escribir un texto más que permita a su vez otras lecturas, para que el lector logre su particular descubrimiento, abra sus legítimos caminos interpretativos, juegue con sus conjeturas, establezca sus verdades; en fin, elabore su propio texto. Sócrates habló del daimon, esa presencia, esa voz que vivía en él, que a ratos guiaba sus haceres y que ha llegado a considerarse como la fuente de su genio creador y de su personalidad tan particular. El filósofo pudo llegar a afirmar que esa presencia extraña o demonio creador, habita en todas las personas de extrema sensibilidad y signa a los que dejan huella en el mundo. Platón se refirió a esto como la locura divina o la locura poética que inspiran las musas, uno de los nombres que recibe la luna. Plutarco igualmente se refirió a la manía de Sócrates y la relacionó con la influencia de la luna. Desde siempre a los poetas y artistas se les ha considerado seres anormales, venáticos, posesos, por lo extraño de sus conductas y sus obras; obras que, según se dice, les son reveladas cuando están en trance lunar. Es de todos conocido que en latín, vates, es un término común para poeta y vidente: el poeta era inspirado por los dioses, a la vez que era visto como un adivino o un profeta, en parte respetado y temido. Recordemos que la “Santa Inquisición” no enjuiciaba a los orates y a los poetas porque se les consideraba lunáticos y por tanto no responsables de sus actos; asunto que Miguel de Cervantes conocía muy bien, por eso don Quijote y sus otros persona-

Luna. Lorena Parada. Acrílico sobre tela tratada. 2010. jes “locos”, opinan libre y duramente contra el poder y la doble moral establecida... Fueron los babilonios, como acuciosos observadores del firmamento, quienes relacionaron esos inexplicables comportamientos con la influencia de los astros, particularmente por el influjo de la luna. Efecto que observaron, de manera particular, en los artistas y que los determinaba y predisponía a llevar una vida que tomaba forma oculta o efusiva en sus obras. Este ensayo, entre otras cosas, es un acto de lenguaje: un encadenamiento de palabras, escritas por un ser encadenado a lo que habla su prójimo. Porque nos vamos abriendo paso en la realidad, acercándonos a lo que es posible conocer, con imágenes, metáforas, hipérboles, símiles, onomatopeyas, interrogaciones. La palabra es ese topo verbal fabuloso que horada el espacio aparentemente vacío que tenemos frente a nosotros. Únicamente con palabras se puede construir un vínculo que casi identifique lo que se piensa con la realidad. El lenguaje es el puente... ¿o es la realidad?... Aunque: “El hombre es siempre superior a las palabras”, nos dijo José Martí. Advierto sí, que el tema que aquí trato es bastante absurdo; porque nada lo es más que escribir de la luna en este tiempo fashion e hiperreal, preñado de cotidianidad tecnológica, imitación de imágenes, anorexia, vacas locas, genomas, mundo light, marcas y

estatus, sexo virtual, guerras preventivas, y de risibles “ciencias duras y blandas”... En mi concepto, el lector debe comprender lo que lee, para mirar el pro y el contra en las palabras del que escribe. Si este escrito, bienvenido lector, le resulta leíble y claro, aunque no comparta los contenidos y las opiniones a veces fantásticas que aquí expreso, estoy compensado. Escribir es alucinar por las palabras, a ellas, a sus sonidos y matices mágicos uno se debe. Es nombrar el mundo y conformarlo. No en vano, Hölderlin, el gran poeta alemán, aseguraba que el mundo existe porque lo nombran los poetas. Por eso, estas páginas celebran la luna que existe para mí... confieso que ella me indujo a elogiarla hechizándome con sus encantos y, poseso, seguí sus fases: Creciente, abre el libro y muestra el sentimiento que intenta íntimamente una poética de la luna... Plenilunio, mejor noche para tomar una decisión –dicen– bajo la luna llena, momento de máxima creatividad; ilumina estos quince ensayos en los que pienso la vida y la obra de los citados... Menguante nos deja oír las voces de los tiempos que la nombran de múltiples maneras: cómo vive la luminaria en la memoria colectiva, acercándonos a la mente humana y a la naturaleza... Y, Novilunio, instante de recogimiento, propicio para apreciar la luna y el arte, imágenes que nos causan placer, final del escrito, calma y búsqueda de energía para emprender otras ideas.


2

LETRAS CCS / CIUDAD CCS / SÁBADO 13 DE AGOSTO DE 2011

Ensayo

Víctor Valera Mora pregunta por sus amigos Por Luis Alberto Crespo (Carora, 1941)

¿Cómo camina un hombre que recién ha hecho la muerte? En 1984 (vísperas de la triste fiesta de los obreros y los truenos de las primeras lluvias) detuvo su azoro por la revolución (se decía “poeta militante del partido del hombre”), de la que prometió excluir a las “buenas consciencias” del paísito de la generación aquella, a los empleados de la Alianza para el Progreso, a los del partido de sombrero de cogollo y el pan en el bolsillo y a ciertas muchachas como Emilia Rave, pero para qué, si ya no hay guerra que justificar: todos pactaron, todos dijeron sí señor. Todos nosotros. Nuestra pobre canción de 1811 sigue siendo nuestra pobre canción de 1811 y la candela de Beny Moré alumbra en Cayo Hueso a los que huyen de la patria de la mata de siguaraya. Aquellos nombres propios de amigos y enemigos con su promesa de cielo y de infierno en la punta del elogio y el dicterio, son hoy una sociedad anónima, una empresa de excusas y no me acuerdo. Fue puros sixties, puro ron con pólvora en el sentir y en la conducta en la UCV, en Sabana Grande, y el jolgorio, con mujeres muchas en su risotada y en su “hierro de trabajar en la carbonería”. Complicó a sus amigos, vivía nombrándolos y no sólo para quererlos: a menudo para apostrofar contra los “revisionismos” de su rebeldía. Fue, además, no solamente incómodo con el régimen de la economía de mercado: sus correligionarios de pandilla y guerrilla trataban de librarse de su poesía de Amanecí de bala porque su verbo hacía mal con tanta burla y tanto victriolo en sus asuntos de palabra oral, de arenga. Se metió en el monte donde había gente armada, pero no creo que hubiera apretado el gatillo de otra arma que no fuera la de sus poemas, a los que invocaba como nadie supo hacerlo: al son de la risa y la befa, de la celebración y la trompetilla. Buscapleitos, valerano con una añoranza por el árbol que allá llaman lluvia de oro y guariqueño de San Juan de los Morros, donde ahora se muere en su cementerio del lugar, Víctor Valera Mora, “El Chino” Valera Mora, como nos hemos quedado diciéndole desde su nombre se medía de quien a quien con los revoltosos de la poesía del sesenta, que aún tenía a Caupolicán Ovalles como única voz tonante, se movía

La danza de las primas. Saúl Fernández. 2011

cómodo entre la guerra de las ideologías un tanto ya dolida del lado zurdo, con su trinchera mayor –El Chicken Bar– bajo la piqueta y el Vecchio Mulino, sirviendo de bebedero del armisticio de los años setenta, donde presidía el gabinete de la República del Este. “El Chino” fue el último en abandonar la casamata de la revolución, a la que amaba con aspecto de muchacha ucevista y pretenciosa de clase media. Me parece que nunca supo que ya la guerra había concluido, que había terminado la festea de la imprecación. ¿Lo sabía donde más le duele? ¿Aquí en medio, donde golpean las ganas de seguir? Mientras tanto escribía como “si nada hubiera pasado”. Le puso a uno de sus libros menos leídos y sin embargo más novedosos en sus maneras formales y sus gestos y sus gestos interiores, 70 poemas stalinistas. Así mismo. Es verdad que aún goberna-

ba el Kremlin y el Muro de Berlín no acusaba grieta alguna. Pero cuidado, lo hizo para equivocarse: su verdadera música era la tarantella y de estalinistas sólo tenían la postura arbitraria, la hegemonía de un decir del yo que quería asolar un orden del gusto y del ser. Es verdad, además, que aún persistían los de la pandilla Lautréamont ¿Qué ocurrió, entonces? ¿Por qué, así, apartado, abriendo y cerrando puertas de bares y casas de amigos? Pasaba que le habían dado duro en el amor y en los huesos. Nos habituamos a su risotada frente a toda adversidad. ¿Fingía acaso su desparpajo? El pelo se le encenizó y la grieta asiática por donde miraba se le cerraba casi de tanto querer mirarse por dentro. Una vez me envió su poema “Vuelo de Cetrería”. Era de nuevo él, el juglar del sesenta, el poeta sin héroe, el que se paraba en la barra a buscar al camarada inencontrable de otras noches y otros entusias-

mos. “Me gusta ser quien soy / y me gusta ser el muchachote que ve lejos”, dice todavía ese poema cuando vuelvo a caminar el primero de mayo de 1984 (la noche lluviosa) detrás de su cuerpo por el cementerio de San Juan de los Morros. Javier Lasarte V. persigue el “cierto aire legendario que rodea a su persona” en “El impecable caballero de las tinieblas (Valera Mora, el último de los vanguardistas)”, el estudio dispensa a la publicación de las obras completas de Víctor Valera Mora (Fondo Editorial Fundarte, 1994). En el volumen se incluyen “Del ridículo arte de componer poesía y algunos poemas dispersos”. (…) El poeta que dijo: “También es verdad que busco lo que no se me ha perdido”, anda en eso, aún preguntando por sus amigos y sus enemigos, amoroso y solo. Antes de empezar a morirse sabía que tal era su “deslumbrante cuchilla de muchos filos”.


SÁBADO 13 DE AGOSTO DE 2011 / CIUDAD CCS / LETRAS CCS

3

Hoy no tengo ni un clavo donde amarrar un gallo y un fuego distinto a otras artes me sostiene.

Poemas de Víctor Valera Mora

Nuestro oficio Amanecí de bala Aamanecí bien magníficamente bien todo arisco hoy no cambio un segundo de mi vida por una [bandera roja mi vida toda la cambiaría por la cabellera de esa mujer alta y rubia cuando vaya a la Falcultad de Farmacia [se lo diré seguro que se lo diré asunto mío amanecer así esta mañana cuando abrí las puertas con la primera [ráfaga alborotando tumbando todo entraron a mis pulmones los otros poetas de la Pandilla de Lautréamont grandes señores tolerados a duras penas por sus [mujeres al más frenético le pregunto por su libro vagancia city como me gusta complicar a mis amigos los vivo [nombrando el diablo no me llevará a mí solo ella antiguamente se llamaba Frida y estaba [residenciada en Baviera en una casa de grandes rocas levantadas por su amante [vikingo sus locuras en el mar de los sargazos hay sol hasta la madrugada y creo que jamás moriré sin embargo deseo que este día me sobreviva soy desmesurado o excesivo y no doy consejos a nadie pero hoy veo más claro que nunca y quiero que los [demás participen hermoso día me enalteces desenfrenada alegría no tengo comercio con la muerte no le temo llevo en la sangre la vida de cada día soy de este mundo bueno como un niño implacable como un niño guardo una fidelidad de hierro a los sueños de mi [infancia en este punto soy socrático él y yo elevamos volantines restituimos la edad de oro el “qué habrá” al final del [arco suspendido ahora mismo se está mudando un río hoy una morena de belleza agresiva me dijo pero si [estás lindo entonces yo le dije acaso no sucede cada dos mil años [pierdo el hilo día de advenimiento de locos combates de amor a altas [temperaturas desnudos nos hundimos en las agua del mismo río

Teoría y solfeo Cuando amo despejo las terrazas La noche es el sol contenido en los huesos de las bestias [muertas Mis espaldas hendidas por la mecánica celeste En tu cuerpo me tenso como un arco y derribo [las puertas y estallo en las alturas y la rama dorada se me ofrece Voy hasta el fondo El asunto es de pura animalidad Somos tú y yo y la poética.

Saber a qué atenerse A estas alturas de la existencia quien me quiera pasar para la democracia representativa le voy a meter un panfleto por las narices para que sepa cómo se bate el cobre en las pailas más luciferinas

Chino Valera Mora. FOTO VASCO SZINETAR

Oficio Puro Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el [rostro de ella De qué color es la piel de una mujer que recién ha [hecho el amor De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho [el amor Saludará a sus amistades Pensará que en otros países está nevando Encenderá y consumirá un cigarrillo Desnuda en el baño dará vuelta a la llave del agua fría o del agua caliente Dará vuelta a las dos a la vez Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho [el amor Soñará que la felicidad es un viaje por barco Regresará a la niñez o más allá de la niñez Cruzará ríos montañas llanuras noches domésticas Dormirá con el sol sobre los ojos Amanecerá triste alegre vertiginosa Bello cuerpo de mujer que no fue dócil ni amable ni sabio

El camino Vecino a mis propósitos --La verdad puede discutirse y es un material esencialmente polémico Pero el error es implacable e invencible y porque yerro es en él vivo He tomado el camino ancho como un cabello y tal vez dé con mis huesos y mis sueños en el fondo del abismo Sé de muchas cosas y otras tantas ignoro y también sé que el talento no es una simple posesión sino una responsabilidad bastante peligrosa por cierto Este es mi pensamiento y lo digo no importan las consecuencias

Por este empecinamiento del corazón en hacerse horizonte por completo: nosotros, que hemos participado en los grandes acontecimientos históricos, que hemos ayudado en lo construido aún con un poco de tristeza, digamos, casi mucha. Guardamos toda nuestra radiante alegría para lo que construiremos cuando el pueblo llegue. Podemos caer abatidos por las balas más crueles y siempre tenemos sucesor: el niño que estremece las hambres consteladas agitando feroz su primer verso. O el otro, el de la disyuntiva, que no sabe si hacerse flechero de nubes o escudero del viento. Jamás la canción tuvo punto final. Siempre deja una brecha, una rendija, algo así, como un hilito que sale, donde el poema venidero pueda ir halando, ir halando, ir halando, halando hasta el mañana. Nosotros los poetas del pueblo, cantamos por mil años y más... Tendrá que ser así Sinuosos tiempos, estaciones, caminos que nos tocan, propicios para el herísmo más completo o para guardarnos como cautelosos erizos. Tempranamente fuimos aventados al margen de las [cosas más simples y necesarias, clavados con alambradas alrededor de nuestra sangre y candados en la boca para oscurecernos. No tenía remedio la vida atada a lo melancólico. Terribles días. Pero recoge las páginas donde los enamorados escriben [cortando con navajas, revisa los libros busca en las grandes piedras talladas y en los manuscritos del mar, desde Gutemberg hasta las dos Declaraciones de [La Habana busca, acumula, reúne, clasifica, sal a la calle con balanza y metro, pesa y mide blanco y negro, amor y olvido, agua y fuego, filo geográfico y campana celeste. Al final todo más claro. Bañamos nuestra cabalgadura solo una vez en aguas [del mismo río. Camina a paso de monte y haste amigo del viento que llevará los pesares al sitio de tu arrebato. Que los solitarios no te enfaden, pero resuélvete en [multitud. Habla lo necesario con la gente sencilla y a su lado vive con ardor. A los soberbios embóscalos, tírales por mampuesto. Si nada tienes llénate de coraje y pelea hasta el final. No te amargues. Agarra a la amargura por los cuernos y rómpele la nuca y si la muerte te señala, sigue cantando y en el primer bar que encuentres pide un trago de [viejo ron y bébete la mirada de la novia y bébete su risa y la proximidad de su cadencia y el saludo de su [cabellera. Bébete la vida. No hay que dejar que el camello de la tristeza pase por [el ojo de nuestros corazones.


4

LETRAS CCS / CIUDAD CCS / SÁBADO 13 DE AGOSTO DE 2011

Poesía del lector

Monólogo de Segis Por:Jean Defrancisco

tanto quisiera comprender de verdad como funciona nuestro corazón. ¿Qué ley, justicia o razón es la que nos hace soñar en el poder, la fama, el éxito, y en todos los privilegios del mundo, cuando recompensan el arte de matar, de apresurar, de engañar y de seguir explotando?

(Paris, Francia, 1956)

Os escribo desde España para transmitiros esta poesía que pretende expresar algo del malestar que sacude nuestra sociedad europea. I ¡Ay mísero de mí, y ay infelice! Apurar, ¡ladrones! pretendo, ya que estamos en crisis, qué delito cometéis contra nosotros tramando.

II Es verdad, pues, soñamos. El problema es que por ambición, ignorancia y manipulación, la mayoría de nuestros sueños tienen que ver con los celos, la envidia y una singular disposición para estafar; y la experiencia me enseña que el rey nunca jamás sueña ni siquiera con ganar la lotería (¿Y porqué va a comprarse la suerte, el tío? La tiene por nacimiento.)

Aunque si os cito, ya sé que no vais a venir; bastante causa ha tenido vuestra educación y condicionamiento y vuestra facultad para reescribir la historia. Sólo quisiera saber algunas cosillas del hacer, como que se aparte la verdad y triunfe la asquerosidad, el engaño y la muerte; cuando a esperarla fuerte [la muerte], pues, hay tiempo para disfrutar de su vida con mucho placer, y aquí os quiero interpretar, lo que Calderón me hace comprender:

Tampoco sueña con tonterías el que vive debajo de la cuna del engaño; más fácil sucede con el pequeño y el débil, que convierte en ignorante que se despierte con la ilusión que se divierte mientras está explotado a muerte. ¿Que hay quien rechace soñar viendo que siempre regañar nunca nos vuelve más fuerte?

Surge el generalísimo, y con las estrellas en su pecho que le dan belleza militar, apenas es ramo de bombas o tiroteo de metralletas, y cuando las etéreas salas, cortan sus misiles teleguiados, nadie le va a preguntar por los pueblos que van a dejar devastados.

Sueña la niña con ser Madonna, O súper estrella del cine. Sueña el niño que tiene el talento de Messí o el de Maradona, sueña el padre con la quiniela, sueña la madre con escaparse… sueña la gente con todo lo que pudiera comprarse y en el mundo en conclusión todos sueñan con lo que no son, sin concebir nada de lo que así se pierde.

¿Y yo, que nunca he matado a nadie, tengo menos libertad? Viene el banquero, y con su cartera llena de billetes de quinientos, apenas signo es de prosperidad --gracias al jodido préstamo--, cuando, tacaño e idiota, la contable dictadura le enseña a negar crédito, monstruo de su laberinto. ¿Y yo, que comparto todo lo que tengo, tengo menos libertad? Aparece el político, que no inspira, aborto de conceptos e ideas, y apenas bostezo de voluntad debajo de la coyuntura,

La mirada expectativa. María Auxiliadora Altuve. 2009. cuando su balance mira, midiendo la inmensidad de su propia ignorancia; ¡Como le da el morro de predicar! ¿Y yo, que soy mucho más de fiar, tengo menos libertad? Crece el supermercado, culebra que entre las nueve y las diez abre sus puertas, y apenas hacen rebajas;

al revés, suben las pastas, cuando publicidad celebra del consumismo la piedad que le dan la majestad del Alcampo abierto sin otra perspectiva. ¿Y yo, vendiendo lo que hago, tengo menos libertad? En llegando a esta pasión, dejadme de volcán, se me va la olla

Directora Mercedes Chacín Coordinadora Odry Farnetano Adjunta Rocío Sarabia. Letras CCS es un suplemento de fin de semana de Ciudad CCS, forma parte integral del diario y se distribuye de forma gratuita | Redacción 0212-8607149 correo-e: letras.ciudadccs@gmail.com

Yo, sueño convivir libre aquí, ahora y con mucho gusto, y soñé que en otro estado también en los demás me vi. Pues si, hay que tener su frenesí y engancharnos a la pasión para conseguir que nuestra ilusión cambié algo del destino, que sean sus sueños moviendo el mundo ¡porque los sueños, sueños son! Domiciliado en la calle de la trinidad, 20 18690 Almuñecar (Granada) España

Ciudad CCS es un periódico gratuito editado por la Fundación para la Comunicación Popular CCS de la Alcaldía de Caracas | Plaza Bolívar, de Monjas a Principal, edificio Rialto | Teléfono 02128607149 correo-e: ccsciudad@gmail.com | Depósito legal: pp200901dc1363


letrasccs130811