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SÁBADO 11 DE DICIEMBRE DE 2010 / CIUDAD CCS / AÑO 1 N° 30

2. Nuevas voces en la poesía venezolana, por Estrella Gomes, Sandino Marín, Corrado Minardi, Edgar González, Jairo Prieto y Libert Aquarela del Sol Padilla 4. Soy el arco, cuento de Francis Rangel

Cuento

Renovación celestial

Variación progresiva. Omaira Rivero. Acrílico y solvente sobre vinil.

Por Orlando Araujo (Calderas, estado Barinas 1928 – Caracas. 1987)

Turbio y crecido el río Santo Domingo y cuando ya la mula era arrastrada aguas abajo, aferrada al cuello de la bestia, no olvido el grito de mi madre: ¡Virgen del Carmen, sálvame!, y después la mula serenita aguas afuera hasta depositar su carga en la otra orilla, por mandato divino. Cómo cree usted que ese millón de gente campesina va siquiera del cuarto a la cocina sin escapulario. Dejan primero el “detente”, un escapulario forastero más para gente de pueblo y días de lujo, pueden hasta quitarse las medallas cuando alguna vez se bañan, pero el escapulario nunca. Y sucede que es la iglesia misma quien manda ahora a quitárselo: la Virgen del Carmen ha sido derrocada. Como San Cristóbal, como Santa Bárbara y como San Eleuterio: “¡Esto es falta de gobierno!”, le decía una viejilla trujillana al coronel Vergara; “y además, mucha maluquera. ¿Cómo van a salir ahora las ánimas del Purgatorio si les quitan la Virgen del Carmen?”. Este golpe de santos contra el cielo traerá calamidades a la Tierra: qué se

harán los llaneros en medio de la tormenta sin Santa Bárbara bendita. Y toda la vecindad del Burate, tan comedor de tierras y de gente, qué se hará sin San Cristóbal. Hay jerarquías reacias a permitir que los obreros se queden sin patronos, pero dispuestos a dejar sin patronos a los pueblos; y es aquí donde vienen las consecuencias económicas de la medida sobre los pueblos: qué será del comercio sin las fiestas patronales. Bajarán los ingresos el párroco y la cuotaparte del obispo, desaparecerán los santeros marginales y los subempleados en la distribución de escapularios y medallas. Grave depresión amenaza a la economía católica, sector dinámico fundamental del crecimiento rural-urbano. Pero volvamos a las vírgenes. Si un derrocamiento así le ha sucedido a la Virgen del Carmen, ¿qué podría pasarle a la Virgen de Coromoto, a la del Valle, a la Chinita, todo para no hablar de la virgencita del Real? Ni la Guadalupe está segura en estos tiempos de cambio y de renovaciones humanas y divinas. Luzbel fue desterrado por extremista y conspirador contra el hilo constitucional del cielo, pero estos santos y estas vírgenes, Dios mío, eran buena gente,

compañeros en caminos solitarios, agentes del bien morir y benefactores de las clases humildes y hasta de la pequeña burguesía. No pueden ser condenados, puesto que cayeron en adoración perpetua, y ya no están en el lienzo celeste sino en tela de juicio. ¿Dónde van a morar entonces? Sin cielo y sin infierno (y sin Purgatorio por lo que respecta a la Virgen del Carmen) sólo les queda el refugio de la Tierra, y no de toda la Tierra por cierto, pues fue de acá debajo de donde partió el cuestionamiento. No quedarán, sin embargo, flotando en el aire quienes por tantos siglos arraigaron en la Tierra; ni serán olvidadas virgencitas que tanto amor han esparcido en pueblos, aldeas y caminos. Y es allí, ahora me doy cuenta, donde van a establecer definitiva residencia: en los pueblitos, caseríos, y casitas solitarias de conuqueros de montaña y llano, aldeas de pescadores y ranchos asediando a las ciudades. Si allí han morado siempre estos dioses marginales, combinando el consuelo divino con la desesperanza humana y soportando con resignación en sus estampas desvaídas la mugre general del aposento. Si de tanto estar al lado de los analfabetos se les olvidó leer,

tampoco les importará el decreto, ni se darán por enterados. No serán nunca virgencitas subversivas porque su humanidad y culto a Dios descarta la violencia, pero de tanto verla ejercida contra sus protegidos y ahora que no tienen compromisos administrativos con el gobierno celestial, las virgencitas destronadas y los santos derrocados pasarán a constituir una izquierda cristiana moderada. Vislumbro, sueño de lejos, a la Virgen del Carmen al frente de multitudes humilladas y ofendidas, con su carita morena arrosqueteada por el fuego, ejerciendo en su morada terrestre el oficio de liberar hombres que ya ejercía en las hondonadas del purgatorio. Orlando Araujo. Escritor, economista, poeta, profesor universitario, periodista y guionista de cine y televisión. Premio Nacional de Literatura (1974), redactor de numerosos diarios y revistas del país, autor de los libros Los viajes de Miguel Vicente Pata Caliente, Cartas a Sebastián para que no me olvide, El niño y el caballo, Lengua y creación en la obra de Rómulo Gallegos, Venezuela violenta, En letra roja: la violencia literaria y social de Venezuela, Compañero de viaje y Crónicas de caña y de muerte.


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LETRAS CCS / CIUDAD CCS / SÁBADO 11 DE DICIEMBRE DE 2010

Nuevas voces en la poesía venezolana Sienes de mujeres anónimas Por Estrella Gomes

Acerca de los peces en la luna, Por Sandino Marín

(Juguemos a las escondidas...)

(Aquí entre nosotros…)

(Miranda. 1990)

Juguemos a las escondidas sé que te ocultas en la palabra que nunca pronunció cuántas veces te encontré siendo árbol en un jardín sin nombre hallarte era estremecer la espalda de la luna nunca fuiste tú y yo me acostumbré Ahora a mí... a mí no me esperes seré tu antónimo caído en lluvia.

(Maracay, estado Aragua. 1991)

Aquí entre nosotros las miradas nunca dirán lo que los oídos ansiosos esperan escuchar. Por eso y por el miedo a entendernos, emprendemos la búsqueda hacia lo desconocido y nos mantenemos firmes; El uno contra el otro el uno al lado del otro el uno en el otro, Dejándonos morir con prontas palabras imposibles de ver.

(Cierto día…) (Cada paso...) Cada paso que doy sobre la lánguida grama exiliada en este pedazo de mundo me recuerda más a mí. Nunca supe el secreto que le contaba el viento a mi cabello sin embargo danzar desnuda sin envidiar el cuerpo del árbol me dio más que eso contemplar un purgatorio de papeles donde algún libro esperaba ser elegido por mí me hacía jugar a ser Dios por instantes Qué breve es todo a veces grito y ya no existo.

(Vengo del grillo...) Vengo del grillo de la palabra paciencia de la noche oxidada, de la risa arrancada a la montaña del insomnio de tus manos cuando se posan en mis mejillas Vengo de tu mirada cuando me descubres ante el abismo.

Cierto día entra la peste por el mar por eso mamá nunca trajo los ojos indios yo nunca tuve una novia llamada agua [de cielo porque siempre llueve cuando uno anda más arrecho más llevado cuentas claras, escucha: Dios no está para nadie los domingos ese día mejor nos vamos de trova para que no vengan a liberarnos con cruces en el pecho ese día mejor nos hacemos los locos y nos aprendemos la ruta de todas las estrellas de la noche

(La poesía…) La poesía cava a fondo se desplaza como una culebra ciega como un tren, maquinaria erguida que crea y destruye al hombre que no cesa de creer.

Diablos de Yare. Manuel Esteban González. Acrílico sobre lona.

Tribulaciones Por Corrado Minardi (Trujillo. 1987)

Imaginación Sigo mis pasos Atravieso un portal Pierdo el cuerpo Pierdo la mente Pierdo el alma Me destilo ¿Qué soy?

Aburrimiento Los empleados que limpian la escuela parecen de otro siglo Laureano habla de sus chivos: Se me están debilitando No consigo de otra raza Gardenia, de sus gallinas, que no han vuelto a poner más ¡Esos gatos sí ladillan! Con el celular en la mano oigo sus tribulaciones

De asusto Despertó perplejo Buscó sus manos Buscó sus pies Buscó el latido de su corazón Encontró el silencio

Sexto grado Cuando todos se fueron mi viejo lugar quedó solo a merced de un alma en pena Al regresar busco ese espíritu sin encontrar rastro Estructuras agrietadas jardines secos Yo, el único testigo de que alguna vez allí hubo vida


SÁBADO 11 DE DICIEMBRE DE 2010 / CIUDAD CCS / LETRAS CCS

Cuánto pesa un río Por Jairo Prieto (Miranda.1987)

A veces A veces salimos murmurando en silencio y en nuestros labios nerviosos se marchitan las palabras incendiadas aquellas noches y no somos responsables a veces te quiero y otras te aborrezco te busco dentro de la lluvia te veo detrás del espejo escupiendo mis poemas no somos compatibles ahuyentas los versos del vacío nuestros zapatos se destrenzan atraviesas la noche y te quedas alimentándola desnudo muerde tu ausencia

I Adentro padezco de vuelo y me basta ahora la nostalgia de mi primer viaje

Tiempo No quiero inflarme con tu letra gruesa para conocer elevaciones ni ir de un lado a otro como ríos inaccesibles que no se devuelven

(Me detuve a esperarte…) Me detuve a esperarte en los andenes me puse las medias abracé la almohada y aún así no llegabas a mi lado... Maña de inventarme nuevas formas de soledad.

Llegar a casa Después de tanto recorrido llegar a casa es un alivio abrir la puerta encontrar todo igual como esperando mi regreso recoger pasos no dados transitar descalza sobre la ausencia ponerme el pijama guardado encontrarme triste abrazar la almohada saberme triste A veces llegar a casa Suele ser un abismo…

Luces de Macuto. Lucia Bohórquez. Óleo sobre tela.

Llegar a casa Por Libert Aquarela del Sol Padilla

Aquí la dimensión del aire Por Edgar González

(Caracas. 1988)

(Valera, estado Trujillo. 1987)

(Ir a comerme una manzana…)

Andamos de tierra

Ir a comerme una manzana con Eva y plantarme indecente, poco refinada, frente a su cuerpo marino, rondarle su cabellera líquida y azul, rescatarla de ese viejo egoísta que se hace llamar Todopoderoso. Sentarnos toda la tarde a comer manzanas, las más rojas, las más blandas y jugosas manzanas del supuesto pecado; comilonas, acostarnos frente al sol y celebrar la fiesta rebelde, de seguro Adán andará buscando hojas para taparse la desnudez, tan cobarde como siempre. Hablar en otro idioma nunca impuesto, quizás como los pájaros, como los peces o culebras, un idioma vegetal como esta tarde. Sacarle la lengua al mundo y reírnos eternamente, danzando como lluvia, empapando todo lo que sabe a flores. Plantarle otro árbol a la noche para que venga a recoger sus lunas redondas como naranjas. Las monjas arrugadas, tediosas, todas despavoridas huyendo de los conventos, gritando el fin del mundo ¡Eva planta árboles prohibidos con otra mujer desnuda! Adán se tapa los ojos, ¡Qué horror! El Papa seguro morirá de un infarto. No verá la rebelión desnuda y sin costilla de Adán. Eva y yo, descalzas entre las líneas de un libro bien aburrido, decidimos escapar con la mochila cargada de manzanas, para todas las Evas que esperan ansiosas el gran mordisco jugoso de la libertad. Amén.

Estará viendo crecer los nubarrones o la estirpe de los mangos, unas puertas pálidas cruzarán lealmente su sombra. Muchas noches le lloverán en la fachada herida de la casa, el silencio será dos respiros cayendo en una solar. Mi padre inundará de zumbidos todo ese polvo desolado que resiste en el mausoleo, él se retrata a caminos de camburales sabe que podemos quedar sentados en la memoria, con hambre y un mordisco de tierra durmiéndosenos en las manos, los pilares y las gargantas del sol se han ido.

(Apareceremos...) Apareceremos entre la caña de azúcar haciendo un sendero de piedras hacia los muertos, Escuchando dos montañas y una pausa que se hace fragilidad desde la entrada Allí compañero hablaremos de lo que te queda, Entre nuestra distancia y los sueños.

(Menciono...) Menciono Vivo en lo que puedo escribir transmigrando en las cuencas este rostro no será mañana mío él se quitará la boca, se desterrará a sí mismo abierto a la pugna al paseo ilusorio, no dirá mucho, va a tientas probando, dejará de ocuparse no sabrá más de mí sin intervenciones marcha, va a desnudarse a vivir en escasas líneas.

Rueda Me cuesta mover los dedos estar lejos sin separarme escalar la página y cumplir con la imposibilidad, me cuesta soportarme mantenerme en las fronteras me cuesta poner palabras pesarlas medirlas y seguir me cuesta no encontrar el sendero, respirar para muchos pétalos sin asilos. No importa que sea el que habla me conformo con saber que la corteza de los árboles son una fotografía antigua del mar.

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LETRAS CCS / CIUDAD CCS / SÁBADO 11 DE DICIEMBRE DE 2010

Página del lector Cuento

Soy el arco Por Francis Rangel* (Mérida. 2000)

Una de estas bonitas mañanas, que con frecuencia se dan en mi comunidad, tan hermosas que parecen mágicas, fui a acompañar a mi abuelita a comprar el periódico al kiosquito que está justo donde empieza un lugar llamado La Puerta de Caracas, parroquia La Pastora del municipio Libertador, Distrito Capital, en Caracas, República Bolivariana de Venezuela. Esa es mi comunidad, ahí llegué cuando sólo tenía ocho meses, nací en la ciudad de Mérida, estado Mérida. Cuando salimos de casa hacia el kiosquito sentí que la neblina que caía acariciaba mi rostro y yo disfrutaba de tan maravilloso regalo que Dios ofrece a los pastoreños. Al llegar al kiosquito mi abuelita se dispuso a comprar el periódico y yo me quedé apreciando lo bonito del lugar. En ese momento escuché una voz varonil con tono serio pero amable, que me decía: —¡Hola Francis! Miré para los lados y sólo había pocas personas, pero ninguna de ellas conversaba conmigo. Curiosamente miré hacia arriba y para mi sorpresa vi algo espectacular que me sonreía y me quería hablar. Era el maravilloso y muy sabio Arco que está ubicado ahí por donde se va hacia el Camino de los Españoles y que da entrada a la Puerta de Caracas. Él me dijo: —Soy el Arco. —Ven acércate amiguita, te contaré una historia maravillosa de esas tantas que he vivido aquí en este lugar, donde he permanecido desde hace algún tiempo cuando me colocaron aquí. Yo fascinada me acerqué, asombrada, como no queriendo creer lo que me estaba sucediendo. —Bueno amigo Arco, cuéntame, estoy toda atenta. Y él dijo: —Mira Francis, este lugar donde estamos tú y yo en este momento, está lleno de mucha historia. Empiezo por decirte que desde aquí se comunica Caracas con El Litoral, por este camino que tú ves (y mostró con sus ojos el camino). Este lugar se llama Camino de los Españoles. A mí me han contado que por ahí llegaron los primeros españoles a Caracas. Yo le dije —Sí Arco, eso ya lo he escuchado en la escuela y a mis padres. —Por aquí Francis, por debajo de mí pasan muchísimas personas. Unas viven allá arriba en el hermoso Waraira Repano (El Ávila). Otros vienen a visitarnos, porque te cuento amiguita, allá arriba hay grandes atracciones, tales como el Hotel Humboldt, El Fortín, las ruinas de Castillo Negro, El Hoyo, Las Cumbres. Ah… Francis, imagínate, allá se encuentra también la Posada de Manolo, lugar donde se puede pasar un rato muy agradable o quedarse, si lo desean, ya que tienen pequeñas habitaciones con vista a la montaña. Yo me quedaba casi sin palabras, pensando “que suerte tuve esa mañana al tener la oportunidad de conocer a este valioso amigo”. Y el Arco continuó: —Francis, algo muy importante que tú debes saber como

Dibujo sobre papel. Francis Rangel. estudiante, es que aquí, a unos cuantos metros, está el monumento de José Félix Ribas. Él fue un joven que luchó mucho por la independencia de Venezuela. Por esa razón lo asesinaron y en honor a él está ese monumento que puedes ver (el Arco, señaló). —Arco amigo, esta ha sido una interesante mañana, he aprendido cosas que desconocía de mi comunidad. —Bueno Francis, veo que ya tu abuelita te llama, pero déjame decirte otra cosa muy interesante. Esta comunidad está llena de historia, por eso la declararán Patrimonio Histórico de Caracas. Y este lugar, éste (señala con los ojos el Arco), mira que importante es: por aquí nos comunicamos con sectores como El Polvorín, Lídice y Catia. Por acá, por mi izquierda, podemos bajar a Mecedores y continuar a la avenida Baralt o a la Cota Mil y hacia abajo llegamos al casco Central de La Pastora, a San Ruperto. —Oye Arco, nunca había conocido la historia de mi comunidad como hoy. De verdad que te agradezco. —Arco ¿y la convivencia de los vecinos, qué tal es? —Bueno fíjate niña, hasta hace poco algunas familias y amigos discutían más que todo por no comprender o aceptar la postura del otro. Pero sabes, ahora hay más tolerancia entre ellos mismos. Se requiere, conversan, se entienden y eso me hace muy feliz a mí, Francis, porque veo que reina un ambiente de paz y eso es bueno para todos. —¿Y el ambiente Arco? ¿Cómo lo cuidan? Yo en mi sector ayudo a no ensuciar y a limpiar lo que algunas personas ensucian. —Bueno Francis, los de allá arriba (en El Ávila) son muy cuidadosos, están pendientes de que no haya incendios forestales y no está permitida la tala de los bosques. Ahí hay asignados Guardias Nacionales para vigilancia diurna y nocturna. —¿Y eso que veo, Arco? –dije yo, al ver los contenedores rebosados y mucha basura en el piso. —Te comento, los contenedores están aquí muy cerquita de mí, son tres; las personas depositan ahí sus desperdicios

Letras CCS es un suplemento de fin de semana de Ciudad CCS, forma parte integral del diario y se distribuye de forma gratuita

sólidos, algunas los lanzan al piso, pero eso es cuestión de conciencia y de formación de los ciudadanos y ciudadanas. En temporadas viene el aseo con frecuencia, eso es bueno, pero en otras demoran en pasar y es cuando se acumula el sucio y llegan los malos olores. Lo que sí observo, Francis, es que a las personas que viven aquí tienen un gran sentido de pertenencia por su comunidad y se preocupan por mejorarla cada día más. —Arco, ahora sí me debo ir, allá va mi abuelita adelantándoseme. Faltó conversar sobre las costumbres, las tradiciones, las fiestas que celebran… —Sí, Francis. Bueno, las más comunes son la del 2 de febrero, Día de la Virgen de la Candelaria; hacen una procesión que sale desde la Iglesia de La Pastora y va hacia La Guaira por este camino. Esta tradición tiene muchos años y asiste bastante gente. Otra fiesta grande es la de San Judas Tadeo, el 28 de octubre; esa es una fiesta de todo el día y al santo lo arreglan muy hermoso y la iglesia la decoran de una manera muy especial. Ese día hacen procesión según la ruta que organicen. ¡Vienen visitantes de todas las parroquias!. Sí, Arco, doy fe de eso porque he asistido a esos eventos. Celebran las fiestas tradicionales: Año Nuevo, Navidad, carnavales, Semana Santa, Día del Niño, Día de la Madre… Somos muy entusiastas y alegres. —Francis, también hay personas interesantes por su sabiduría y hay un señor que se llama Jesús Bracho que organiza con frecuencia eventos deportivos y pone a los habitantes a que participen en competencias, especialmente a los niños y a los jóvenes. Eso es muy bueno. —Muy bien Arco, gracias por todo, por acá volveré muy pronto. Recibe un beso grande. Chao amigo. Me fui muy pensativa y al llegar a mi casa comenté lo sucedido con mis padres, ellos se sintieron de todas esas experiencias recibidas. *Estudiante del 5º grado en el Unidad Educativa Agustiniana San Judas Tadeo y habitante de la parroquia La Pastora.

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