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2. Poesía del lector, por Gilberto Parra Zapata 2-3. Fragmentos de un introito poético, filosófico, de Belleza y Revolución, por Ludovico Silva 4. Vendrá otra larga travesía, de Luis Enrique Belmonte

SÁBADO 8 DE OCTUBRE DE 2011 / CIUDAD CCS / AÑO 2 N° 70

Crónicas solitarias Por José Alberto Chacón (Caracas, 1954) Largo sueño Tras un largo descanso que ignoró las horas, comenzó un lento letargo que buscaba despertarlo del sueño de guerras que aturdían su descanso. De cruzadas y renacimientos, de mitologías en lienzos y biblias en lenguas de estaciones cambiantes, crecía un olor a pólvora que impedía discernir los convertidos nombres de quienes disfrutaban ser voz divina. Después de tantas batallas impedidas, llegó el sonido de catapultas que tanto temía, eran palas ansiosas que dejaban caer tierra sobre su cuerpo: ausente de vigilia, ausente de sueño.

Tropiezo La tentación jugaba con la frágil voluntad, insistía sutilmente como una caricia sin afecto que ocultaba su real intención. Cada paso mantenía en palabras de fuego la renuncia, la conquistada libertad evitaba volver los errores desamparados en un ayer de muchos días. Transcurrida la seguridad en horas nerviosas, la ilusión de triunfo ofrecía una engañosa alegría, la perseverancia prometía menos ansiedad como sándalo miserable para un provenir explicable. Algunas calles despidieron su presencia ante el desconcentrado paso, la atención sólo advertía la propicia voz surgida del pálido presente que hace su cuerpo, una filial complicidad comenzaba a surgir como resignación. Cruzó la esquina con lucidez exhausta, alentado por la desconfianza de siempre y la desilusión punzante. Volvió al vaso sin honor de la victoria etérea. Volvió a la renuncia de la mirada en la distancia. Volvió a la historia de cenizas de humo del cigarrillo otra vez, otra vez y otra vez.

Estación Dilucidar una estación es tan inconveniente como pretender afirmarla. La permanente sequía corrobora un anhelo constante, un deseo imperturbable, una prolongada espera de lluvia y su afán perseverante. Cada árbol aguarda, con la infinita paciencia aprendida en la soledad, pronunciar sus palabras de hojas, una sutil expresión opuesta a su solidez de madera sedienta. Y con la lluvia nuevamente el otro tiempo. Brotan las sombras con su dilatada ambición, la posesión del viento es un privilegio que culmina en una merecida arrogancia, la exuberancia se

Sirena Blanca con flores. Santiago Manasés Rodríguez. 1933. Técnica mixta sobre madera

hace de colores y densidad para arropar generosamente la amplitud, la vitalidad se enorgullece de sus excesos que invaden insaciablemente el paisaje. La particular intensidad de la temporada ansiada sugiere el lamento temeroso del final, el alojamiento en la realidad aspirada confirma la lejanía de otras estaciones y sus virtudes. El espacio conquistado, la embriaguez cromática y la plenitud inagotable, jamás abolirán el pasado de otras estaciones, nunca hallarán un paisaje de amnesia. Esta vida en su esplendor incluye la angustia, comienza a sufrir el destino que insinúa otra muerte, una melancolía que a la vez extraña la soledad de otros días. Volverá la sequía con su imposición de sensaciones de calor y la sed, la soledad sin sombras concentrará los paisajes austeramente, partirá la lluvia con sus emotivas celebraciones y dejará una ansiedad indomable. Se aproxima otra infidelidad. Comenzará el idilio con el sol.

Conclusión Debió haber sido doloroso. Una sensación de soledad y maltrato sin encontrar explicaciones. Sólo un encuentro sorpresivo en la calle solitaria, una caída violenta y un cuchillo enterrado en el cuerpo derramaban incesantemente la vida que huía en la sangre. La ciudad era una distancia creciendo en su desprendimiento de muerte, el lento movimiento de los ojos buscaba impedir esa lejanía que se expresaba en una pesada ausencia de colores, mientras el cuerpo había sido despojado de voluntad en los restos de huesos postrados sin porvenir. Seguramente ya lo había abandonado el nerviosismo ante lo simple, la interrogación que se respondía en mil formas para concluir en angustia porque lo evidente siempre requería explicación. Igualmente, había desaparecido la convicción de rechazar el murmullo porque le traía acompañamientos que rehusaba, intromisión perturbadora colándose sin vergüenza

por su jornada de obstinada independencia. Probablemente se desvanecía la irritación de las palabras y su frustración por la incomprensión, la garganta se concentraba en su deserción de la voz, para refugiarse en la enigmática lucidez del silencio. Tendido en la inmovilidad última, la indiferencia de la calle transitaba su prolongada costumbre frente a su final, ruidos desintegrados señalaban distancias de recuerdos tardíos e ilusorias realidades, imágenes que alguna vez hicieron el mañana posible. Los años bajaron en el peso de los párpados, se cerraron como en el principio de un sueño sin resistencia, mientras la vida se alejaba sin la última mirada que lo confirmara. Continuó su agonía en el abandono, una valerosa paciencia sentenciaba a la esperanza hasta concluir en la muerte. Había alcanzado resignadamente su pasión más íntima, hecha de renuncias, hastíos y tristezas. Alcanzó la oscuridad, la sombra más allá de la noche, la calma, el final.


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Poesía del lector

Guatire de acuarela Por Gilberto Parra Zapata Al norte, El Calvario, al sur, Cantarrana, intentando llenar el inmenso desnivel de esos dos polos cientos de casas chatas, de adobe, tapia y tejas se presentaban con el caleidoscopio de un pueblo en busca de su vaga esperanza redimida en medio de esa espesa quietud de las calmas tropicales donde bostezaba Guatire su ancestral estancamiento. Burgo lleno de saudade estancado a partir de tiempos idos espejo deforme de pasadas glorias fraude de un esquivo progreso empero hogaño de señuelos y espejismos ilusiones dinámicas y prósperas parsimonia sembrada de recuas cojitrancas, congeladas de temores temblorosos de niños barrigones y terrosos. Todo ese perfil humanizado se ajila allí en el medio de una polvorienta carretera flanqueada por la abrupta rotunda y el hilo de agua entre verdes degradados que se aburren [y en bostezo convocan a la lluvia. Ranchos que delatan la presencia de mujeres [andrajosas descalzas, sin embargo sueñan y soñando paren frente a frente de nubes somnolientas. Viajeros de pasos presurosos nunca se detienen a mirar pero al ver tanta arrogancia se consuelan al codearse con las ninfas de ese río.

lea más de la pluma de los lectores en la web b www.ciudadccs.info

Fragmentos de un introito poético–filosófico, de Belleza y Revolución Por Ludovico Silva

(Caracas, 1937-1988) La conexión íntima, esencial, que existe entre Belleza y Revolución aparece inmediatamente cuando se considera el papel decisivo de la belleza en el desarrollo de la sensibilidad. El desarrollo de la sensibilidad es indispensable para la formación de una conciencia revolucionaria. El contacto directo y prolongado con las formas artísticas (entre las cuales incluyo a las literarias) genera una expansión de nuestra capacidad sensitiva y, por ende, de nuestro entendimiento en general. Todo arte verdadero es por eso revolucionario, independientemente o más allá de su contenido ideológico-político, si es que lo tiene. El verdadero arte consiste siempre en la creación de formas nuevas, que amplían el horizonte psicológico y cultural de los hombres y los pueblos. Una revolución social necesita de este ingrediente fundamental para poder realizar la transformación de las conciencias, necesaria para la aceptación del nuevo orden y el nuevo estilo vital. *** Lo que quiero decir es que toda revolución artística genera una transformación y una expansión de la conciencia del hombre. Por eso, si una revolución social llama en su auxilio al arte y lo promueve en todas sus formas al nivel de toda la población, contará con una ayuda de la mayor importancia. Esto es precisamente lo que han olvidado casi todas las revoluciones socialistas de nuestro siglo. Se han encontrado, después de diez, veinte y hasta sesenta años con

Despedida. Álvaro Reja. 2008 que la revolución puramente económico-social, al nivel de la estructura productiva material, no ha generado la indispensable transformación de las conciencias. ***

“El contenido del arte es la forma”, decía Nietzsche. Y estas formas son precisamente lo que el arte tiene de revolucionario en sí mismo, porque contribuyen a la expansión de la conciencia y de la sensibilidad.

No se trata de promover un arte deliberadamente teñido de “ideología” y “contenido” revolucionarios; eso es una tontería histórica cuyos resultados pueden medirse con ese engendro que es el llamado “realismo socialista”, que tiene el grave inconveniente de no ser realista ni socialista. Se trata simplemente de arte, arte a secas, independientemente de si su contenido es revolucionario o no. Así como, según Mallarmé, la poesía no se hace con ideas sino con palabras, el arte en general no se hace con contenidos, sino con formas.

*** Desde Marx hasta el Che Guevara (…) todos los verdaderos revolucionarios socialistas han insistido en esta transformación o desarrollo del individuo y de su conciencia como causa y efecto a la vez de la revolución socialista. En Marcuse está claro (desde los tiempos de su obra El marxismo soviético) que los socialismos existentes han descuidado universalmente este “detalle” del desarrollo del individuo y de su conciencia. En la misma medida han descuidado el desarrollo del arte y la alta cultura (¡para no hablar de la cultura política!), sometiéndolos a


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Cuando los artistas y los poetas no han cobrado conciencia de su misión revolucionaria, son todavía productores de plusvalía ideológica, lo mismo que lo son los revolucionarios que sostienen una “falsa conducta revolucionaria”. presiones ideológicas y a patrones de “realismo socialista” que, como decía el Che Guevara, congelan toda investigación artística y suprimen, por tanto, el papel que puede tener el arte en la construcción de una nueva sociedad basada en un hombre nuevo. *** Cuando los artistas y los poetas no han cobrado conciencia de su misión revolucionaria, son todavía productores de plusvalía ideológica, lo mismo que lo son los revolucionarios que sostienen una “falsa conducta revolucionaria”. Artistas y poetas estarán creando belleza y, por tanto, estarán creando algo que es en sí mismo revolucionario; pero ellos, como personas, seguirán produciendo plusvalía ideológica para sustentar al sistema. Por eso, en una revolución socialista, el artista no sólo debe crear libremente sus obras bellas sino que debe también (libremente) asumir una actitud revolucionaria. *** Volviendo a Marcuse, lo más interesante de sus planteamientos –y lo que más nos importa aquí y ahora– es la afirmación de que la naturaleza humana debe ser liberada, a partir, no del nivel consciente del entendimiento, sino en primer término de los niveles primarios e instintivos de la sensibilidad. Porque el control que ejerce sobre el psiquismo el capitalismo avanzado es “un

Colección El paso de Los Andes. Asdrúbal Meléndez. 2011

problema) citando la página central que resume su pensamiento:

control que llega hasta el nivel instintivo y psicológico de la existencia”. Y más adelante añade Marcuse: “Y es justamente esta constitución cualitativa, elemental, inconsciente –o más bien, preconsciente del mundo de la experiencia, esta misma experiencia primaria, la que debe cambiar radicalmente si es que el cambio social ha de ser un cambio cualitativo radical”. *** Dicho de otro modo: “La liberación de la naturaleza es la recuperación de las fuerzas vivificantes que hay en ella, de las cualidades estéticas sensuales que son ajenas a una vida desperdiciada en actos competitivos sin fin: son fuerzas y cualidades que sugieren los nuevos rasgos de la libertad”. Todo esto es lo que Marcuse llama certeramente “el potencial subversivo de la sensibilidad”, para cuyo análisis acude muy sensatamente a ciertas proposiciones poco conocidas de los Manuscritos de 1844, de Marx. Por ejemplo, esta frase de Marx: “los sentidos del hombre social son distintos de los del hombre no social”. Esta simple y honda frase implica el hecho de que el sistema

Belleza y Revolución. Ediciones Fundarte. Alcaldía de Caracas social modifica la sensibilidad del hombre, sus sentidos; pero también deja entrever la idea de que la sensibilidad del hombre puede modificar al sistema social. Una revolución crea hombres nuevos; pero la revolución, a su vez, no puede ser creada sino por hombres nuevos.

“La ‘emancipación de los sentidos’ significa que éstos se vuelven ‘prácticos’ en la reconstrucción de la sociedad, que generan nuevas relaciones (socialistas) entre hombre y hombre, entre el hombre y las cosas, entre el hombre y la naturaleza. Pero los sentidos también se convierten en ‘fuentes’ de una nueva racionalidad (socialista), liberada de la explotación. Los sentidos emancipados repelerían la racionalidad instrumental del capitalismo, en tanto que preservarían y desarrollarían sus realizaciones. Esta meta se alcanzaría en dos formas: negativamente, en cuanto a que el ego, el otro y el mundo objetivo ya no serían registrados en el contexto de la adquisición agresiva, la competencia y la posesión defensiva y positivamente, mediante la ‘apropiación humana de la naturaleza’, por ejemplo, por la transformación de ésta en un medio ambiente para el ser humano como ‘especie’, que sería libre de desarrollar facultades humanas específicas, facultades creativas y estéticas”. ***

*** Finalizaré este diálogo con Marcuse (el autor que más seriamente se ha planteado este

He aquí, pues, la estética, considerada no sólo como ciencia de lo bello, sino como teoría explicativa de las facultades primarias,

sensuales, de la naturaleza humana. Puesto que hoy sabemos que no existe una “naturaleza humana” fija, sino una sustancia histórica, también estamos en el deber de saber que esa naturaleza primaria cambia según los sistemas sociales. Un sistema que pretenda sustituir al sistema capitalista tiene que pugnar por una nueva sensibilidad, por una liberación estética del hombre, esto es, por un hombre nuevo, liberado ya de las inmensas ataduras represivas, generadoras de agresión, de la sociedad capitalista. *** El socialismo tiene que presentarse (…) como una nueva sensibilidad, como un desarrollo libre de la conciencia, como la emancipación estética del hombre; en definitiva, como la supresión de la “alienación universal” (allseitige Entäusserung) de que hablaba Marx en 1858. Dentro de este programa de liberación sensual y estética, la belleza artística juega un papel que ahora ya sabemos (eso espero) es de primer rango. Por eso Belleza y Revolución no es un simple título, sino más bien una bandera de combate.


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LETRAS CCS / CIUDAD CCS / SÁBADO 8 DE OCTUBRE DE 2011

Poesía

Vendrá otra larga travesía Por Luis Enrique Belmonte

(Caracas, 1971) Canción de los que parten Los que se van tarareando una canción dejando que la luz ocupe su lugar [en las esquinas, en los rostros que llegan, en las manos que tantean el espacio [habitable. Los que se van arrimado al horizonte buscando pájaros que aletean [en la oscurana. Los que en su marcha desprenden astillas, [espinas, cáscaras que señalan el sentido de lo que pudieron decir a tiempo cuando era justo decirlo. Los que se van no deben mirar la estela [de su paso sino el relumbre de la tierra prometida que no es más que el destello de sus propios [cuerpos trasegando caminos en lo más cóncavo [de la noche. Escuchemos la canción sobre los tejados de pueblos afantasmados, en los goznes de puertas entreabiertas, en los áticos del viento. Es la canción que anuncia a los que llegan y hace más ligera la travesía [de los que parten.

El polen de una región perdida

Flores. Xiun Hang. Óleo sobre tela. 2011

como quien mira a su amor bajo un arco [de jazmines.

Miraron atrás y no encontraron nada. Volvieron a mirar y nada había. Sabían que no pertenecían a ningún lugar. Una polvareda aventaba antiguas [lamentaciones.

Iban buscando repliegues de luz sobre las hojas y los troncos del camino. Iban esparciendo por el mundo el polen de una región perdida.

Dios los había abandonado Dios los había lanzado a las arenas en donde se extravían los peregrinos.

Para decir que hubo un reino

Y continuaron andando con los ojos [abiertos, como quien entra en una caverna [desconocida,

Andar con paso ligero, silbando entre lianas, piedras, hierbajos, zigzagueando por la ruta de los bichos que se columpian en los matorrales.

Andar sin equipaje, sin estirpe y sin escudo, con los labios mojados por el vino [de la despedida, tarareando, tarareando, siguiendo la estela de los que se fueron. Para decir que hubo un reino. Para que el polvo de nuestros muertos sea esparcido con la canción del primer día.

No pregunten tanto No esperen más por nosotros, [sigan su oráculo, no pregunten por la demora,

Directora Mercedes Chacín Coordinadora Odry Farnetano Adjunta Rocío Sarabia. Letras CCS es un suplemento de fin de semana de Ciudad CCS, forma parte integral del diario y se distribuye de forma gratuita | Redacción 0212-8607149 correo-e: letras.ciudadccs@gmail.com

esa congestión de bichos obstruyendo [la salida, esa piedrita atascada en el zapato. Se quedarán sin bufón durante el trayecto, sin buzón donde depositar sus pesadillas. No pregunten por los hijos desatados, ni por los botones mal cosidos, ni por nuestra ausencia, ni por la risa sin motivo. Sigan su oráculo, no esperen más, ya está bueno, no pregunten tanto. Extraído de Pasadizo. Poesía reunida 1994 – 2006 (Monte Ávila Editores)

Ciudad CCS es un periódico gratuito editado por la Fundación para la Comunicación Popular CCS de la Alcaldía de Caracas | Plaza Bolívar, de Monjas a Principal, edificio Rialto | Teléfono 02128607149 correo-e: ccsciudad@gmail.com | Depósito legal: pp200901dc1363

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