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2. Poesía de la independencia, compilación de Emilio Carilla 4. Poesía del lector: por Alexis Querales. SÁBADO 2 DE JULIO DE 2011 / CIUDAD CCS / AÑO 2 N° 56

Por Jorge Luis Alfonzo (Caracas1960) Tiempos dilatados Con el transcurrir de los años [he empequeñecido, Entre los muros que conforman [las paredes Y barrotes de los distintos centros [penitenciarios. Estos, empeñados en endurecerme [los sueños ya helados. Codeándome con las innumerables [bestias Que tienen cortadas las alas, He podido compartir varios mayos Que lamen mis buenas andadas Encontrándonos siempre tras las rejas Y añorando el lejano sueño de estar [afuera. La cárcel es un mundo conformado por sombras desnudas de diferente estatus social, provenientes [de amadas barriadas, urbanizaciones dibujadas y pueblos [rellenos de nubes que no [venden a sus hijos. Cada cual ha llegado [por diferentes motivos En los que cabe mencionar el inducido robo, el impulsivo homicidio y por la hechicería de las drogas. Cada quien purgando una condena donde tiene que permanecer recluido por tiempos dilatados. Es el día a día encerrado entre sordas [paredes Donde se tiene que compartir [los momentos más difíciles de la esquina vida. Caminando y observando las tristezas [reflejadas En los rostros, las sonrisas fingidas [para ocultar el dolor que se sufre al borrarnos la paz. Cada vez que lloramos al Sol nace una esperanza infinita de ser hoja de samán Aunque el incluyente destino [nos haya hecho prisioneros nuestros pensamientos sabrán volar Para la justicia somos deslave social Pero para nuestras madres, [esposas e hijos venerados, queridos, soñados en días [hallados.

Templo de los sufrimientos La cárcel es un mundo extraordinario lleno de euforias y miedos venidos [del cielo

Llanto entre paredes El autor encontró su expresión estando privado de libertad,lecturas tras las rejas y los talleres de lectoescritura despertaron una vocción inédita y un insospechado encuentro con un destino: la escritura.El poeta que sus palabras no ocultan la realidad del prójimo, pero sabe que ha transformado su vida para renacer entre los suyos. Colección Poesía venezolana, editorial El perro y la rana.

Vista al espacio. Leo Paredes. Óleo sobre tela. 2009

Hay momentos de vida o muerte donde no puedes esconderte Las mentes se consumen por frías garras de leopardos Ahí ciega luz en la asamblea [de las espadas, la sangre de los peñascos la base de la tormenta el fuego muerto el agua de la playa el conocimiento del camino borran las lágrimas del corazón sin cenizas Las llamas hambrientas atrapadas en las profundidades [del infierno descansan las gotas del abismo. El añejo de los barrotes y el adiós de los labios inmortales sonríen en la oscuridad.

La caja de los pájaros que giran alrededor de las calaveras, donde la taza del viento golpea la cama [del tiempo. Los gritos de pistolas cruzan de un lado [a otro en los templos de prisioneros. El delantal de la Madre derrama gritos de hielo al otro lado del surco, donde la mierda perfumada proviene de los laberintos [de la nada.

Carta de libertad Las huellas de mi soledad cruzan el umbral de los relojes que redactan mi carta de libertad cansado de esperar días y noches en los sementales eludiendo

[las adversidades bajo el cielo donde ya no brillan [las estrellas los grillos de acero hieren los tobillos que arrastran las cadenas tejidas por los muros de los años El aliento a muertos marca el lindero del destino donde el temor pasea despacio en el vacío infinito que ondea por rocas filosas masticando con escalofríos las siluetas otoñales de mi soledad. Las grietas en las paredes abrazan la sabia espera cuajada por los tapices misterioso ignoran las interrogantes del tiempo donde las cercas silenciosas de la taza vacía de los sueños atraviesan las arenas vencidas.


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LETRAS CCS / CIUDAD CCS / SÁBADO 2 DE JULIO DE 2011

Poesía de la Independencia Nunca la poesía latinoamericana asumió tan plenamente su compromiso histórico como en las urgidas horas de la gesta de independencia. Presentamos una compilación de Emilio Carilla de la Biblioteca Ayacucho

Por José Joaquín de Olmedo (1780-1845) La victoria de Junín Canto a Bolívar [Fragmento] EL TRUENO horrendo que en fragor [revienta y sordo retumbado se dilata por la inflamada esfera, el Dios anuncia que en el cielo impera. Y el rayo que en Junín rompe y ahuyenta la hispana muchedumbre que, más feroz que nunca, amenazaba, a sangre y fuego, eterna servidumbre, y el canto de victoria que en ecos mil discurre, ensordeciendo el hondo valle y enriscada cumbre, proclaman a Bolívar en la tierra árbitro de la paz y de la guerra. Las soberbias pirámides que al cielo el arte humano osado levantaba para hablar a los siglos y naciones –templos de esclavas manos deificaban en pompa a sus tiranos– ludibrio son del tiempo, que con su ala débil, las toca y las derriba al suelo, después que en fácil juego el fugaz [viento borró sus mentirosas inscripciones; y bajó los escombros, confundido entre la sombra del eterno olvido –¡oh de ambición y de miseria y [ejemplo– el sacerdote yace, el dios y el templo. Mas los sublimes montes, cuya frente a la región etérea se levanta que ven las tempestades a su planta brillar, rugir, romperse, disiparse, los Andes, las enormes, estupendas moles sentadas sobre las bases de oro, la tierra con su peso equilibrando, jamás se moverán. Ellos, burlando de ajena envidia y de protervo tiempo la furia y el poder, serán eternos de libertad y de victoria heraldos, que como eco profundo, a la postrema edad dirán del mundo. “Nosotros vimos de Junín el campo, vimos que al desplegarse del Perú y de Colombia las banderas, se turban las legiones altaneras, huye el fiero español despavorido, o pide paz rendido.

Venció Bolívar, el Perú fue libre, y en triunfal pompa Libertad sagrada en el templo del Sol colocada”.

Por José María Heredia (1803-1839) Vuelta al sur

VUELA el buque: las playas oscuras a la vista se pierden ya lejos, cual de febo a los vivos reflejos se disipa confuso vapor. Y la vista sin límites corre por el mar a mis ojos abiertos. Y en el cielo profundo, desierte, reina puro el espléndido sol. Del aliento genial de la brisa nuestras velas nevadas llenamos, y entre luz y delicia volamos a los climas serenos del sur. A tus hielos adiós, norte triste; de tu invierno finaron las penas, y ya me siento que hiervan mis venas, prometiéndome fuerza y salud. ¡Salve, cielo del sur delicioso! Este sol prodigóme la vida, y sus rayos en mi alma encendida concentraron hoguera fatal. Do mi edad las amables primicias a tus hijas rendí por despojos, y la llama que aún arde en mis ojos bien demuestra cuál supe yo amar. ¡Oh recuerdos de paz y ventura! ¡Como el sol en tu bello occidente inunda en su luz dulcemente de mi amada la cándida faz! ¿Cómo yo del naranjo a la sombra en su seno mi frente posaba, y en sus labios de rosa libaba del deleite la copa falaz! ¡Dulce Cuba! en tus aras sagradas la aventura inmolé de mi vida y mirando tu causa perdida mis amores y amigos dejé. ¡Cielo hermoso del sur! Compasivo tú me tornas la fuerza y el aliento, y mitigas el duro tormento con que rasga mi seno el dolor.

Por Luis Vargas Tejada (1802-1829) Recuerdos

Fue un tiempo en que mi lira resonaba con himnos de placer y de victoria y en que mi frente de Helicón la gloria y el verde lauro con afán buscaba. Más ahora ¡ay, Dios! del infortunio [esclava, repasa triste la fatal memoria de mi perdido bien ¡Qué transitoria fue la dicha que entonces me halagaba! Huyeron como el humo aquellos días en que de mirto y flores coronado brillaba entre festines y alegrías. Y hoy ausente, proscrito y desterrado, lloro las penas y las ansias mías, en mi lóbrego asilo confinado.

Por José Fernández Madrid (1789-1830) Napoleón en Santa Helena Soneto

¿Dónde estoy? ¿Qué es de mí? ¿Yo que [podía ser el libertador del mundo [entero mísero y desgraciado [prisionero entre estas rocas?... Mas la [culpa es mía. Cuando al pueblo mi [espada defendía, fui de todos los héroes el [primero. ¡Con qué orgullo la [Francia a su guerrero de laurel inmortal la sien [ceñía! Hoy, sin gloria, en destierro [ignominioso, ¿al sepulcro desciende el soberano a quien veinte monarcas se abatieron? Dijo, cruzó los brazos, silencioso, y los ojos del fuerte veterano de dolor una vez se humedecieron.

Retrato por A. Lemot. Grabado. 42 x 49 cm. 1895

Por José Bonifacio de Andrade e Silva (1765-1838) Oda a la poesía

NO a los que llenan de pomposos [nombres de adulación a su boca; ni canto tigres ni adoctrino a fieras a que afilen las garras y los dientes: que mi musa orgullosa nunca ha sabido barnizar horrores. Genio de inculta patria, si me inspiras ardiente estro divino, no me lo roban los lucientes pórfidos, viejos abuelos crueles: la virtud canto si mis cuerdas hiero. ¡Gracias a las musas! ¡Mis cantos libres hijos son míos y suyos! la rica mesa de vajilla de oro donde humean los sículos manjares que al vulgo vil engañan mal comprados lores no me arranca. Divina poesía, los albos días en que pura reinabas, nos dejaron atrás. Opacas nubes de humo los horizontes sofocando, la luz serena ofuscan que sobre el Viejo Mundo [derramaras. A silla de oro y a vil codicia [dados tus hijos (los ingratos) a tus aljofaradas, níveas [ropas mil negras manchas sin [pesar imprimen. Lisonja enmascarada, bajeza y hambre venales [himnos dictan.


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por las escenas que otras veces viera, en las horas de luto que cubrieron el suelo en el que algún día la libertad y la igualdad nacieron. los grandes héroes de la patria mía, los ilustres varones que el primer grito levantar osaron e impusieron a todas las naciones. cuando en Mayo de diez hasta el abismo se hundiera el trono vil del despotismo; esos patriotas de memoria eterna, encarcelados por ingrata mano, aquí en [dolor lloraron, y al son de sus prisiones la suerte de la patria lamentaron.

Por Francisco Acuña de Figueroa (1791-1862) El hombre de importancia [Fragmentos] Letrilla satírica Firma del Acta de Independencia. Arturo Michelena.

Cuando los densos bosques y [cavernas los hombres fatigaban, por la música y danza acompañada, su voz alzando la poesía buena, del seno de la Tierra nacientes muros levantar hacía.

Por Andrés Bello (1781-1865) América [Fragmentos]

Divina poesía, tú, de la soledad habitadora, a consultar tus cantos enseñada con el silencio de la selva umbría; tú, a quien la verde gruta fue morada, y el eco de los montes compañía; tiempo es que dejes ya la culta Europa, que tu nativa rustiquez desama, y dirijas el vuelo adonde te abre el mundo de Colón su grande escena. También propicio allí respeta el cielo la simple verde rama con que al valor coronas; también allí la florecida vega, el bosque enmarañado, el sesgo río, colores mil a tus pinceles brinda; y céfiro revuelto entre las rosas; y fúlgidas estrellas tachonan la carroza de la noche; y el Rey del cielo, entre cortinas bellas de nacaradas nubes, se levanta, y la avecilla en no aprendidos tonos con dulce pico endechas de amor canta. ¿Qué a ti, silvestre ninfa, son las pompas de dorados alcázares reales? ¿A tributar también irás con ellos, en medio de la turba cortesana,

A los hombres cantaste embelesados; y sobre el vasto Atlántico tendiendo las vigorosas alas, a otro cielo, a otro mundo, a otras gentes te encamina, do viste aún su primitivo traje la tierra... el torpe incienso de servil lisonja? No tal te vieron tus más bellos días cuando en la infancia de la gente [humana, maestra de los pueblos y los reyes, cantaste al mundo las primeras leyes. No te detenga, ¡oh diosa!, esta región de luz y de miseria, en donde tu ambiciosa rival Filosofía, que la virtud a cálculo somete, de los mortales te ha usurpado el culto; donde la coronada hidra amenaza traer de nuevo al pensamiento esclavo la antigua noche de barbarie y crimen; donde la libertad, vano delirio, fe la servilidad, grandeza el fasto, la corrupción cultura se apellida: Descuelga de la encina carcomida

tu dulce lira de oro, con que un tiempo los prados y las flores, el susurro de la floresta opaca, el apacible murmurar del arroyo transparente, las gracias atractivas de Natura inocente, a los hombres cantaste embelesados; y sobre el vasto Atlántico tendiendo las vigorosas alas, a otro cielo, a otro mundo, a otras gentes [te encamina, do viste aún su primitivo traje la tierra, al hombre sometida apenas; y las riquezas de los climas todos, América, del sol joven esposa, del antiguo océano hija postrera en su seno feraz cría y esmera.

Por Juan Cruz Varela (1794-1839) La corona de Mayo [Fragmentos]

ESTE ES el sitio ¡oh Dios! este es el sitio del horror y la muerte. –En algún día por el cóncavo techo, en roncos ayes resonar se oía el plañidor gemido de víctima infeliz, que al triste lecho atada con horrorísima cadena, al cielo endurecido decía en vano su cansada pena. De este lugar hasta el cadalso horrible, en el carro de muerte arrebatados, iban los infelices destinados al desagravio de la ley hollada, y de la sociedad menospreciada. Pero más todavía: más odiosa para los Libres era esta estancia ominosa,

NO HISTORIA, ni poesía, ni ciencia estudies, Fabio; quien más charla es más sabio, lo demás es bobería: en pomposa algarabía hable con gran petulancia; y ya es hombre de importancia. Órgano de la opinión llame a cualquier periodista con mucho de socialista luces, progreso y fusión; carta, y no constitución, dirá al estilo de Francia; y ya es hombre de importancia. No se deje en el tintero a la clase proletaria con lo de acción trinitaria receta y mes financiero apanaje y flibustero den a su asunto sustancia; y ya es hombre de importancia. Retrógrado ha de decir, stato quo y feudalismo; que el siglo marcha al cinismo, y que es nuestro porvenir; sueño de oro ha de embutir, y talismán y elegancia; y ya es hombre de importancia. Fracasar, cotización, casación y aprendizaje, masacre, ojivo y carruaje, adornen su locución; y en larga lucubración dé a luz una extravagancia; y ya es hombre de importancia. Con aire de quien desprecia, al drama más bello embista: hable del protagonista, prótasis y peripecia, extasiando a Roma y Grecia con sarcasmo y con jactancia; y ya es hombre de importancia.


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Poesía del lector Por Alexis Querales (Barquisimeto, 1955)

No se

Lloré, sí, lloré pero no se por qué. Te amé, sí, te amé pero no se por qué. Te di mi alma, te di mi ser; te di lo mejor [tuve desde antes de nacer. Sonríes, brillan tus ojos, [se abren tus labios, algo quieren decir. Tú los aprietas, los cierras, los mustias, [no se por qué. Extiendes tu mano, recoges tu amor, [una mano amiga no es mano de amor; [sonríes, brillan tus ojos, [algo quieres decir. Anhela mi mente las palabras [que de tu boca broten, palabras de amor, [palabras sólo palabras. Sueltas mi mano, liberas tu ser. No es mío tu corazón; eso quieres decir, [eso quiere de tus labios manar. No hay brillo en tus ojos, no hay sonido [en tu boca, [no hay sentir en tu corazón. Solo me quedo, solo estoy, [sólo el camino es mío, solo andar debo, [sólo es mi vida, solo me quedo.

El amor que hace llorar De tu boca las palabras brotan inundadas [de cariño, de tu alma el amor por mí [se agota, de mentiras llenas tu boca. La letra engaña, la palabra miente, [la mirada esquiva, la mano languidece, [sólo mientes. Te digo: ¡te quiero!, me dices también, [nunca te amo, nunca, a ti te quiero [también. Te cuesta decir que me amas, [te cuesta aceptar que no, [prefieres mirar a los lados, [no sabes ni decir que no. No sabes si me amas, no sabes qué sentir, [me buscas, me tientas, [no entiendo por qué lo haces así. Mira mis ojos y dime: sólo siento nada, [sólo nada por ti. Eres el amor de nada, [el amor que hace llorar.

Así te vas, así llegaste Hoy vi tus ojos y no eran tuyos [ni eran míos. Hoy vi tu boca y vi unos labios que [nunca besé. Ayer eran mis labios, ayer eran mis ojos, ayer tu amor era mi amor, ayer llorabas [por mi amor. Hoy tus ojos huyen, tus palabras brotan con una voz muda, con una voz sorda. No dejes que mi alma llore, no dejes que mi llanto aflore. No permitas que este corazón que un día quisiste, hoy tu amor cambiado

Luz y mar. Daniel Reinoza. Mixta sobre plástico. 2009

[lo abandone. No miro, no veo; el cristal del llanto [la mirada me oscurece. Sólo te vas así de pronto, después que mí [esperanza tú anegaste, que mi alma con sentimiento intenso tú llenaste, así de pronto te vas; [así llegaste .

Quién

Un día te vi, un día me enamoré. Un día te perdí, ese día enloquecí. Vi tu rostro como el sol, brillando, [vi tu rostro como el mar, cantando. Quién así no se enamora, quién así [su amor controla. Quién así su corazón malogra. Vi tu cuerpo tan hermoso, [con piel de pétalo de rosa, con labios [como fruta hermosa. Quién así no se enamora. Vi tus ojos tan directos, tu mirada [penetrante, vi tus ojos lo vi todo. Quién así no se enamora. Vi tu mano que extendida buscaba la mía [medio escondida, vi tu boca medio [abierta, vi el cielo, vi el infierno. Quién así no se enamora. Quién no abandona todo. Es el mal, es el bien; [quién así no se enamora.

Solo

Llegas a mí con sonrisa falsa, con mirada [que engaña, con amor vendido. con manos extendidas a la nada, [con brazos que no abrazan, [sólo engañan. Buscas en mí no se qué cosa, el amor de tu alma expirado llega, seca tu boca de [cariño hermoso. Vendido tu amor, vendida tu alma, [entregado tu cuerpo [al que el oro muestre. Tus palabras miro que de tu boca salen, [pero nada oigo, nada siento, eres árbol [muerto. Una vez por ti mi pecho como horno [volcánico la roca férrea fundía, [brotaba de mi alma y mi corazón hervía Una vez llanto de mis ojos brotaba [y grito sordo de mi pecho se escuchaba. Hoy como el desierto nada queda, [no queda nada.

Me olvidé

He dejado de quererte, he dejado [de adorarte. He permitido el olvido en mi mente, [he permitido en mi alma tu muerte. He dejado que el amor discurra [hacia el infinito océano del olvido, [he dejado apagar el fuego que un día [iluminó mi vida.

Directora Mercedes Chacín Coordinadora Odry Farnetano Adjunta Rocío Sarabia. Letras CCS es un suplemento de fin de semana de Ciudad CCS, forma parte integral del diario y se distribuye de forma gratuita | Redacción 0212-8607149 correo-e: letras.ciudadccs@gmail.com

He borrado de mi mente los recuerdos, [he lanzado al viento tus besos, [he lavado de mi cuerpo tus caricias. Ya no quiero que a mí vengas, [ni en presencia ni en recuerdos. Ya no quiero de ti nada, [que antes completo disfrutaba. Olvida que vivo, olvida que existo, [olvida el recuerdo de mí, que yo por ti [estoy haciendo lo mismo.

Relámpago

Eres como el viento loco de verano [que en los patios levanta el seco polvo, [como la flor que en la mañana [desparrama su belleza, su tersura. Como el tibio sol de la mañana, [como la fresca luna de la noche. Eres como todas esas cosas; hermosas, [espléndidas y espectaculares, [pero así de hermosas, así de cortas. Así eres tú en mi vida, así llegaste [y así te vas. Como relámpago y trueno, el primero [encandila; el segundo ensordece. Así me amaste, así jugaste. Así de mi vida te adueñaste.

Habitante de Cabudare, Municipio Palavecino, estado Lara

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