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Caracas indígena 2. Portada: Caminamos sobre nuestra historia 4. Rangos militares 6. Ancestros heroicos 7. La cancillería abre sus puertas 8. Fabiana Ochoa se maneja con la mano izquierda

FOTO AMÉRICO MORILLO

VIERNES 29 DE JULIO DE 2011 / CIUDAD CCS / AÑO 2 N° 60


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ÉPALE CCS / CIUDAD CCS / VIERNES 29 DE JULIO DE 2011

En Caracas caminamos sobre siglos de historia

Al transitar por Caracas “caminamos sobre nuestra historia”, asegura Iraida Vargas, antropóloga que ha llevado a cabo estudios arqueológicos en el casco central de la ciudad ODRY FARNETANO. FOTO YESSIREÉ BLANCO

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esde el siglo X hablantes de lenguas caribes, provenientes de la región amazónica brasileña ingresaron a la cuenca del Orinoco, el Oriente, la costa central de Venezuela y el sur del Lago de Maracaibo, llegando ha realizar una enorme ocupación en la cuenca del Lago de Valencia y en el valle de Caracas hacia el siglo XIII, desplazando o absorbiendo a los antiguos pueblos arawacos que habitaban nuestro actual territorio desde por lo menos el año 1000 antes de la era cristiana. Iraida Vargas, antropóloga, especialista en la historia de América y responsable de gran cantidad de las excavaciones arqueológicas que se han realizado en el casco central de nuestra ciudad, explica que Caracas era una de las zonas más ocupadas por los indígenas. “Caribes es la afiliación lingüística que abarca a todos esos grupos porque no se tiene precisión sobre las etnias que ocuparon la ciudad y sus alrededores. Se

conoce que en la zona de los altos mirandinos se ubicaron los teques, pero no existen documentos que precisen la ubicación de grupos como los toromaimas, los palenques o los tomusas. Por ejemplo, Guaicaipuro mantuvo en jaque a los españoles por más de 15 años, no dejaban que entraran al valle de Caracas, por nombrar uno; era un territorio en guerra, lo cual influyó de sobremanera para que se hallen muy pocos documentos que registren la estructura de esta sociedad”. Agrega que a los caribes se les denomina etnia nación, “porque fue tremenda la ocupación realizada por ellos, pues llegaron hasta Las Antillas. De allí, incluso, viene el nombre del Mar Caribe”, acotó. Entre 1555 y 1567 los españoles realizaron muchas expediciones para tratar, sin éxito, de conquistar el valle de Caracas y su región litoral, los cuales consumieron gran cantidad de recursos humanos y fiscales. “La feroz resistencia de las tribus

caribes, comandadas por sus jefes guerreros Guaicaipuro, Paramaconi y Terepaima, Tiuna y Tamanaco, quienes controlaban el valle de Caracas y las montañas que lo rodean, bajo las órdenes de la cacica Apacuana, quien era la estratega militar, hacen fracasar el proyecto de Francisco Fajardo imposibilitando la implantación de un asentamiento español estable hasta la llegada de Diego de Losada en 1568”, explicó Vargas. No obstante, pese al fracaso, con estas expediciones los españoles pudieron conocer y evaluar la topografía y los recursos naturales de la región, las características culturales de las tribus indígenas que habitaban el valle, su estrategia militar y su potencial de combate. EL ORIGEN DE LA CIUDAD El origen de la ciudad de Caracas se ubica entre lo que hoy conocemos como la esquina de Santa Capilla y la escuela de música José Ángel Lamas.

“Aquí existía una colina, porque debemos destacar que la ciudad geomorfológicamente era muy distinta, porque se han hecho profundas modificaciones del relieve”. De esta manera, Diego de Losada, partiendo de los fracasos de Fajardo, decide instalar su campamento en lo alto de esta colina, rodeada de hondonadas para poder controlar los asentamientos indígenas adyacentes. “No podemos olvidar que Losada venía de la guerra de la reconquista con los árabes, por cuanto tuvo la perspicacia de no fundar la ciudad abajo, donde era más vulnerable a los ataques indígenas, él la puso en un topo, en una parte muy alta para controlarlo todo… Allí instaló una villa campamento en la cual se hicieron las iglesias de San Mauricio y San Sebastián, cuyos vestigios se encuentran debajo de la escuela de música”. Vargas explica que las excavaciones determinaron que estas construcciones eran muy rudimentarias. “Usaron paja para los techos de las casas y lo primero


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Ubicación de asentamientos indígenas al momento de la invasión

1 Palacio de las 2 3 4 5 6

Academias/Iglesia San Francisco Correo de Carmelitas Palacio Federal Legislativo Plaza San Jacinto Teatro Municipal Esquinas de Glorieta, Pilitas, Mamey, Dolores.

que se levantó fueron los rollos, que es el punto donde iba la cruz de la ermita. También, determinamos a partir de las fundaciones de las bases la cantidad de construcciones existentes. Este sitio estaba en una cota más alta. Allí había un vigía. Desde allí se podía ver hasta la parte más sur del valle de Caracas, exactamente hacia lo que es hoy día el Teatro Municipal”. Vargas explica que para el momento de la llegada de Losada, las aldeas indígenas del casco histórico se ubicaron en donde está actualmente el Correo de Carmelitas, en la esquina de San Jacinto, específicamente en lo que es hoy día la iglesia de San Francisco y el Palacio de Las Academias; en el Palacio Federal Legislativo; en lo que fue la casa de Francisco de Miranda que abarcaba hasta lo que hoy ocupa un Mc Donald’s en el Teatro Ayacucho y en donde está situada la iglesia de Santa Teresa. La ocupación del valle de Caracas fue bien extensa. Los indígenas Caribes fueron sometidos, desplazados de los lugares donde estaban sus aldeas desde el siglo X. “Los españoles trataban de anular los espacios que habían ocupado los indígenas. Por ejemplo, los conventos se erigían siempre en el lugar donde había existido alguna aldea, con el fin reducirlos y convertirlos por medio de las misiones de la religión católica”. En las hoy esquinas de Glorieta, Pilita, Mamey y Dolores, fue donde se replegaron los indígenas que habían sido desplazados del casco central. “Esta era una zona pantanosa, porque allí terminaba el río Guaire y era poco conocida por los españoles, situación aprovechada por los aborígenes para preparar el asedio a la ciudad en defensa de su territorio”. LOS SECRETOS DEL MUNICIPAL La parcela donde está ubicado el Teatro Municipal alberga mucha información histórica, por cuanto ocupa una espacial atención. Aquí había un asentamiento indígena denominado, posteriormente, San Pablo, por los castellanos. Luego se erigió una iglesia a la que también llamaron San Pablo, un cementerio y el llamado Hospital Real, donde se atendía

“Cuando circulas en Caracas estás caminando sobre siglos de historia. La gente no puede imaginarse que está caminando sobre sus vestigios a los pobres que no tenían cómo pagar un médico de cabecera. También, en este terreno, fue donde los españoles construyeron el denominado reducto (por lo que la actual esquina de Caracas preserva su nombre). Éste era un refugio que al repique de las campanas albergaba a los españoles del ataque de los indios que defendían sus espacios. Cabe destacar que para la construcción de las torres de El Silencio, se quitó mucho espacio al Teatro Municipal, como en sus jardines y en el frente. Durante las excavaciones realizadas en el Teatro Municipal, se consiguieron restos humanos pertenecientes al cementerio, al hospital y a la iglesia, pues sus escombros fueron empleados como relleno para erigir el teatro. “Antes no existían tractores, por lo que sólo se rellenaban los terrenos. Por eso digo que, cuando circulas en Caracas, estás caminando sobre siglos de historia. La gente no puede imaginarse que está caminando sobre sus vestigios. La historia de Caracas es como una torta de pisos, donde cada grupo de escombros alberga sus testimonios”. Vargas comenta que, a través del estudio de estos restos, se pudieron determinar datos como la composición étnica de la población, enfermedades más comunes, así como las condiciones humanas de la ciudad. “Se halló un altísimo porcentaje de restos de indígenas y negros sobrevivientes a la matanza de los españoles”, destacó la experta.

La antropóloga Iraida Vargas explica sobre las excavaciones realizadas en la ciudad. LOS CARIBES NO COMÍAN GENTE “Los caribes eran una etnia muy desarrollada, no eran una cuerda de peleones que andaban con un arco y una flecha matándose entre ellos. Ha sido una imagen perversa que se les ha endilgado. Los conquistadores inventaron que eran feroces por cuanto había que exterminarlos, lo que originó la llamada leyenda negra de los caribes”, asevera Vargas. Considera que se ha especulado con la antropofagia de los caribes, la cual fue ritual, ceremonial. No obstante, la de los españoles fue por necesidad. “Eso sí hicieron los españoles, mataron indios para comer porque para ellos era totalmente ajeno el mundo tropical. Hay documentos históricos que así lo comprueban”, acotó. Bien distante a esta imagen de guerreros feroces, nuestros ancestros no quisieron formar clases sociales, eran pueblos igualitarios. No crearon un estado centralizado, como los indígenas de los andes centrales. No había concepto de riqueza. La sociedad se organizaba en estructuras clánicas, que eran grupos que se consideraban descendientes de un tótem, el cual generalmente era de origen animal. Grupos generalmente endógamos o exó-

gamos. Si eran exógamo, entonces, su religión les permitía ciertos cruces con otros clanes. Si eran endógamo sólo podía casarse con miembros de su propio clan. Dentro de estas estructuras clánicas, lo máximo que existía eran los linajes, aquellos grupos que derivaban directamente del tótem. Explica que la connotación de cacique que conocemos no es la que aplicaban los indígenas. “Un cacique era sencillamente aquella persona que sabía mucho de una cosa. Si había un problema para guerrear, entonces a esa persona se le consideraba un cacique porque tenía aptitudes guerreras mayores que el resto. Si era buena para solventar los problemas con el mundo mítico, se le designaba como cacique para que mediara con los dioses. La persona permanecía con esta connotación el tiempo que durara la necesidad. Concluido el problema se acababa la condición”. Los caribes tenían sus propios sistemas agrarios, eran semicultores porque trabajaban con semillas, fundamentalmente de maíz, pero también producían yuca. Además, poseían una dieta bien completa, la cual adicionaban con la caza de animales y la pesca. Tenían una extraordinaria industria de adornos basada en conchas marinas.


Infografía: AND

REA HERMOS

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Resistencia indígena

La Superheroica (en honor a Guaicaipuro), Julio César Briceño.

La India de El Paraíso. Eloy Palacios, 1906

Cacique Chacao. Alejandro Colina, 1975

El conjuro de Caricuao. Alejandro Colina, 1967.

Cacique Tiuna. Alejandro Colina, 1954.

Plaza Los Símbolos. Ernets Maragall, 1957.

La ciudad de Caracas ofrece a sus visitantes esculturas monumentales que recrean la grandeza de nuestros pueblos aborígenes, así como los ideales de libertad y la resistencia de nuestros pueblos. Estas obras celebran los mitos, leyendas y caciques de las etnias que se asentaron en el valle de Caracas para defender su territorios de la invasión de los españoles. FOTOS AMÉRICO MORILLO.


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Caracas desde adentro - por Hanneke Wagenaar hannekewai@hotmail.com

Arqueología y calabozos

La Casa Amarilla

A partir del descubrimiento del piso original de la biblioteca de la Casa Amarilla, debajo del de losa hidráulica de comienzos del siglo XX quedaron en evidencia los vestigios de los calabozos de la antigua cárcel. Debido a las muchas remodelaciones, los calabozos se ubican a nivel de sótano con acceso desde la planta baja. Restos óseos de animales, restos de cerámicas europeas, mexicanas y locales; piezas de vidrio soplado europeo de los siglos XIX y XX, botellas para licores, perfumes o aceites, cuentas para collares y rosarios; trozos de teja, tubería y ladrillo; y por supuesto, restos de la lúgubre Cárcel Real, un muro en cuya mampostería se encontró incrustado un pedazo de hierro forjado como los que se empleaban para sujetar a los prisioneros.

Un pintor monaguense

La sede de la Cancillería abre sus puertas a los visitantes para compartir sus tesoros. FOTO YESSIREÉ BLANCO.

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asa del gobernador y capitán general de la Provincia, Sancho de Alquiza, por allá en 1610. Cárcel Real, Cárcel de Corte y Ayuntamiento, Cuartel de Milicias, Casa de Gobierno, residencia primero de Linares Alcántara y luego de Cipriano Castro, Cuartel General de Gómez y, desde 1912, Ministerio de Relaciones Exteriores. La antigua casona amarilla está ubicada en la esquina Principal, justo en frente de un teatro también de leyenda, que asume su nombre. El color le quedó desde los tiempos de Guzmán Blanco, quien la remozara como palacio de su gobierno, dándole el tono amarillo del Partido Liberal. Ahora, la casa luce sus zócalos, molduras, ventanas, puertas, acequias, mobiliario y obras de arte con orgullo histórico. Protegidos por la sombra de los árboles de la Plaza Bolívar, rodeados de ágiles ardillas negras y palomas ávidas de granos de maíz, contemplábamos aquellas paredes amarillas de adorno blanco. Un capitán general, Vicente Emparan, se apareció en la escalinata noroeste de la plaza preguntándonos si queríamos su mando; mientras un Padre Madariaga, desde atrás, nos hizo una seña negativa con su mano, automáticamente respondimos que no lo queríamos. Un vendedor que nos ofrecía sus melcochas de utilería y un pregonero que nos recitó el Martín Pescador, de Andrés Eloy Blanco, nos saludan. La casona nos vuelve a cautivar. UNA CASA MUSEO Antonio José de Sucre tiene nueva casa,

Casa Amarilla Diario Ciudad CCS

Plaza Bolívar

Alcaldía de CCS AN

ahora la antigua Casa Amarilla lleva el nombre del Gran Mariscal de Ayacucho, en homenaje a su figura emblemática. De caoba o cedro son sus ventanales y grandes puertas. Un escudo de mármol se encuentra entallado sobre el balcón principal y la tricolor ondea jugando con la brisa. El piso del patio central diseñado por Gustavo Wallis luce simétricas líneas en mármol de tonos ocre, verde y blanco, al igual que en los corredores. Cada salón protocolar: el Bolívar, el Consejo, el Comedor y el Luchadores Sociales de América cuentan una historia propia. En el Salón Bolívar se encuentra el mobiliario más antiguo de la casa, además del retrato del Libertador realizado por Paul Guerin, así como obras de Martín Tovar y Tovar, Gabriel D’Empaire y Antonio Esteban Frías. Los pisos de parquet, sus tapizados muros y su aterciopelado mobiliario,

sus lámparas de vela y bronce pulido de estilo barroco del siglo XVII han sido restaurados con paciencia. De los salones anexos al del canciller llaman la atención el Salón de los Mapas y el de las Vírgenes, el primero con una impresionante colección de mapas; y el segundo, con una colección de pinturas contemporáneas de Luisa Richter, Pedro Báez y Eugenio Espinoza. UN SALÓN DE RESISTENCIA Un salón muy interesante es el dedicado a la lucha de hace más de cinco siglos de resistencia indígena. Su suelo no es de parquet ni de granito ni mármol; tampoco de baldosas hidráulicas; parte de éste es de tierra o piedrecitas, protegido por un sobrepiso transparente bajo el que se observan elementos de distintos pueblos indígenas. Se encuentran en exhibición vasijas, sellos, figuras humanas, tótems y vestimentas. Información sobre la cosmovisión, técnicas agrícolas, calendarios, rituales y ceremonias. En un gran mapa del país, adherido también al piso se descifra la ubicación de estos pueblos. Wayúu, warao, pemón, e’ñepá, kariña, piaroa, jiwi, ye’kuana, añú, barí, tunebo, yukpa, hoti, mapoyo, yanomami, shiriana, piapoco, chaima, son más de cuarenta naciones indígenas sólo en nuestro país. Ahora, la Casa Antonio José de Sucre está repleta de historia contemporánea, es una casa viva.

En los espacios de la Casa Amarilla se despliega la exposición La Historia según Luis Domínguez Salazar hasta el 30 de este mes. Influenciado por Goya, Rembrandt y el Bosco; Picasso, Klee y Andy Warhol; de Van Gogh aprendió a quitarse el miedo a dar grandes pinceladas. Profesor de Educación Artística, director de la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas. Ilustrador de su propio libro Cartas de la Isla del Tigre y dibujante consumado, ese fue Luis Domínguez Salazar, quien fallece en Caracas a los 77 años, en 2008. Ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas 1983. Esta exposición fue montada por primera y única vez estando en vida el pintor en el año 2000, en la Sala Alternativa de La Victoria, en Aragua. Es una muestra de pinturas y dibujos de tema histórico. Desayuno con Miranda; Miranda en Turquía; Sucre, lo que quedó de Atahualpa; Las noches del virrey; La sombra del verdugo; José Félix Ribas; Boceto para la serie Bolívar y Las damas, son solo algunas de sus obras bajo el cobijo de la casa cuyos balcones se abren a la plaza de las ardillas.

Cómo llegar Metro Capitolio

Se recomienda Visitar la exposición La Historia según Luis Domínguez Salazar

Turismo a Futuro Visitas guiadas a través de toda la Casa Amarilla que es un museo histórico valioso.


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Fabiana Ochoa nada me detiene

Biografía mínima La locutora Fabiana Ochoa nació en San Cristóbal, estado Táchira, el 15 de marzo de 1978. Cursó sus estudios de primaria en el colegio Santa Teresita del Niño Jesús, luego entró al liceo San Miguel, donde cursó parte del bachillerato y culminó la secundaria en el Colegio Integración de América Latina. Viajó a Colombia, específicamente a Bogotá, donde ingresó a la Fundación Universidad Central de Bogotá, donde realizó su carrera de Comunicación Social. Al retornar a Venezuela laboró en diversos medios de información e instituciones, entre las que destacan el Ministerio de Interior y Justicia, la Fundación Misión Che Guevara y Venezolana de Televisión. Además de narrar las noticias por televisión, también su voz se escucha por la señal de YVKE Mundial en el programa Línea de Fuego; y por Alba Ciudad, Con el pie izquierdo.

“Canta como los dioses” Al hablar de Fabiana se viene a mi mente su hermosa voz. Ella canta como los dioses, bellísimo. Es criollísima, tiene una voz regia. También tiene una voz muy linda, por la cual es excelente locutora. Por otra parte, es una excelente persona, colega y amiga, siempre tiene una palabra de aliento, especialmente en esos momentos cuando el trabajo apremia. Boris Castellano, periodista y amigo.

Rocío Sarabia —¿Qué recuerda de su infancia? —Mi infancia, lo más hermoso. Fui una niña libre, siempre sonreía mucho; además, jugaba cosas de varones y era chismosísima. —¿Practicó alguna disciplina artística? —Sí, canté y bailé en todas las actividades culturales, recuerdo que mi mamá me decía “ay fabita”. —¿Cuál es el mejor libro que ha leído? —Piratas y Emperadores, de Noam Chomsky. —¿Cuál es su tipo de música? —Llanera, boleros y vallenatos. ¡Sí! vallenatos, tuve que aprender a escucharlos. —¿Cuál es su lugar favorito? —El llano… cuánto lo extraño. —¿Práctica o practicó algún deporte? ¿Cuál? —Fui pésima deportista, pero ahora voy al gimnasio. —¿Cuál fue el mejor consejo que recibió? ¿Aún lo utiliza? —“Maneja las cosas con la mano izquierda, un momento estamos abajo y otras arriba”. Sí lo uso, porque en este medio sirve mucho. — ¿Qué siente por la Revolución? —Amor infinito, entrega, pasión y unas ganas locas de hacer justicia, además de ayudar a cumplir el sueño del hombre más grande que parió nuestra tierra. Estoy agradecida de vivir este momento de la historia de mi país. —¿Qué ha hecho por la Revolución? —Mucho y lo seguiré haciendo. Hay que hacer patria y en eso estamos. — ¿Qué le falta hacer por la Revolución? —Sincerarse, enseñar, educar y luchar. Además de resistir. —¿Cómo, dónde y con quién se ve en 20 años? —Feliz de cumplir mis sueños y ayudar a cumplir los de mi Presidente. En una finca, rodeada de caballos, perros y con el gran amor de mi vida. — ¿Cuál es su película favorita?

Directora Mercedes Chacín Coordinadora Odry Farnetano Adjunta Rocío Sarabia. Épale CCS es un suplemento de fin de semana de Ciudad CCS, forma parte integral del diario y se distribuye de forma gratuita | Redacción 0212-8607149 correo-e: epale.ciudadccs@gmail.com

—Lágrimas del sol. —¿Siempre pensó que sería periodista? —No. — ¿Aún cantas? Cuéntame tus inicios en el canto —Sí, todavía canto, y comencé cuando tenía 13 años. Me inicié en el colegio Pablo Emilio Gamboa Peñaloza, en mi amado pueblito de San Cristóbal. Me gané el primer lugar de voz infantil y de allí despegué, fue bello. —¿Cuál fue su mayor satisfacción profesional y personal? —Ayudé a una niña muy humilde de Santa Inés (Barinas) que perdió su pierna, pues fue arrollada por un automóvil. Para ese momento laboraba para el Comando Miranda y le conseguimos una prótesis. Fue algo único verla en televisión recibiendo esa ayuda. — ¿Cuál personaje histórico admira? —La lucha de Bolívar por los pueblos y su amor eterno por Manuela. —¿Le habría gustado tener una vida similar a ese personaje de la historia? ¿Por qué? —Sí, llena de pasión, amor, entrega total, como dicen los colombianos “una verraca”. Luchó por lo que creía, amó y fue leal hasta el último suspiro. Si yo logro tener ese temple, seré feliz. — Diga alguna metáfora de lo que ha vivido —El día que nací me comprometí a ser lo que soy: una luchadora en la vida, nada me detiene, siempre adelante. —¿Cómo se define en tres palabras? —Leal... —Piensa usted en la muerte —Hay que saber aceptarla. —Y en su epitafio —No. — ¿Qué hecho de la historia de nuestro país le agradó y en cuál de ellos le habría gustado participar? —El retorno del Presidente al poder el 13 de abril. Estaba en Colombia realizando mis prácticas profesionales de periodismo en el medio Noticias Uno La Red Independiente y allá mostré nuestra raza guerrera. — ¿Qué traerá Fabiana Ochoa para el 2011? —Entrega total en nuestro proceso, un nuevo disco y lo que salga.

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