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Arte urbano caraqueño

2. Portada: La ciudad multicolor 4. La Plaza Mayor y sus alrededores 6. Mosaicos que componen estampas 7. Paul Gillman: “con mi música hago conciencia” 8. Caracas desde la Cota Mil

FOTO LUÍS BOBADILLA

VIERNES 13 DE MAYO DE 2011 / CIUDAD CCS / AÑO 1 N° 49


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ÉPALE CCS / CIUDAD CCS / VIERNES 13 DE MAYO DE 2011

El arte que palpita en la ciudad Johnny Figueroa observa su grafiti contra el capitalismo. CORTESÍA ESCUELA CREA Y COMBATE

Kael Abello coloca con precisión el esténcil de Bolívar. CORTESÍA KAEL ABELLO

En la exposición aérea de San Agustín participaron más de 50 artistas.

La mirada del caminante se impacta al observar que la ciudad se ha convertido en una galería. Yaneth, Johny Kael y José reseñan el valor del arte urbano en Caracas.ROCÍO SARABIA. e Oeste a Este, de Norte a Sur, por donde se mire en Caracas existen una cantidad de trazos multicolores que ofrecen un mensaje artístico y otras veces siluetas con códigos abstractos. Las y los artistas urbanos o de la calle, han invadido la ciudad con una cantidad de trabajos en los que se aprecian técnicas de dibujo y combinación de colores. Muchos se preguntan ¿qué es arte urbano? ¿qué tendencias se insertan en él? ¿podría definirse el grafiti como arte?, dado que es una expresión que surgió en el Bronx (sector de Nueva York, Estados Unidos) para marcar los territorios, llegó a nuestro país por influencia del género rock y después el hip hop lo tomó como una de sus variantes, al igual que el breakdance y los DJ. Zacarías García es artista plástico en las técnicas de pintura y fotografía, fue profesor universitario de arte por más de 30 años, fungió como director del Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón y ofrecerá respuesta a estas incógnitas.“El arte urbano es el arte de la ciudad. Considero que ha evolucionado y a medida que han aparecido nuevas tecnologías, nuevos medios, nuevos comportamientos el arte urbano se ha cargado de todos esos discursos. A veces los percibimos como una expresión que puede tener identidad y otras veces las pierde, porque es un arte de las ciudades”.

Continúa: “en el arte urbano se incluirían muchas expresiones en las que entraría hasta la jardinería y las fuentes. Los mosaicos del Centro Simón Bolívar, las obras de César Rengifo, Espejo solar de Alejandro Otero en Plaza Venezuela, La esfera de Soto en la avenida Francisco Fajardo, son absolutamente arte urbano y son creadas para eso, para que se integren a la ciudad, incluso tratan de ser las que convocan los valores”. Rápido se pregunta “¿debemos revisar qué es arte? No todo tiene que ser arte, creo que es mucho pedirle a la humanidad, a las comunidades, a la gente que todas sus expresiones sean artísticas. Arte serían situaciones más particulares, algunas que tienen preocupaciones estéticas, que logran ciertas calidades, convocatorias, incluso que a veces tiene aprobación colectiva. He visto grafitis y grafiteros que consiguen la aceptación de la gente y sus trabajos llaman mucho la atención, destacan, son hermosos y estoy seguro de que muchas veces lamentarían que las borraran, porque son atractivas”. —¿El grafiti es un arte? —He visto en algunos trabajos de grafiti el manejo del color, una cosa tan diferente a los que tienen su origen en el Bronx. Tienen su propio comportamiento y eso es importante. FRASES Y FIGURAS El grafiti y sus géneros, el muralismo, los mosaicos y hasta tallar sobre el árbol

Yaneth Rivas también pintó en el Paseo Anauco. FOTO LUIS BOBADILLA


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El grafiti desde una visión distinta Hace más de un año se abrió la Escuela Crea y Combate que, adscrita al Instituto Municipal de la Juventud de la Alcaldía de Caracas, ofrece talleres de grafiti, hip hop, diseño gráfico, break dance, música, teatro y producción audiovisual. Andreína Tarazón es la presidenta de este ente y explica que “uno de los objetivos de la escuela, que ha beneficiado a más de mil 100 muchachos, es brindarle herramientas del arte urbano a los podado se han apoderado de la visual de los que habitan en Caracas. En muchas paredes de la ciudad se observan obras realizadas con mosaicos de cerámica que difunden, entre otras temáticas, el pasado de Venezuela, la revolución y la fortaleza de los próceres independentistas. Este recurso artístico se efectúa con trozos de materiales diversos y tiene su historia desde el Imperio Romano. El mural también cumple su misión de carácter educativo en Caracas. Esta herramienta plástica de gran tamaño se originó a principios del siglo XX en México. José Morales lleva más de la mitad de sus 60 años de vida trabajando el oficio de la pintura sobre paredes y tallando en la madera. Dice que “los murales han servido para comunicar lo que no podemos expresar”. Él tomó su carboncillo para trazar sobre los muros del 23 de Enero y en su comunidad Santa Rosalía algunos trabajos muralísticos. Recuerda: “en mi sector había cúmulo de basura. Un día decidí pintar un mural para crear conciencia y el resultado fue excelente porque los vecinos comenzaron a botar los desperdicios en los sitios indicados”. LENGUAJES Y FIGURAS Vestidos con la oscuridad de la noche los grafiteros en sus grupos, al cual denominan crew, aparecen para colocar sus aka (el seudónimo de los grafiteros), bombas (letras con líneas redondas) y tag (la firma sencilla elaborada con cualquier elemento que deje rastro) en cualquier parte que les parezca atractiva. Manteniendo así el estilo irreverente de apoderarse de los espacios y rayar su firma donde sea. Colocan los cap (boquillas de varios tamaños que gradúa las líneas del trazo) para hacer sobre la papelera, la puerta del edificio, los avisos viales o la valla publicitaria sus códigos y figuras abstractas que los harán conocidos en el sector. Con estos trazos que realizan en segundos, en zonas muy altas o peligrosas, muchos han salido lastimados, o como le pasó a Johnny Figueroa: “una vez estaba pintando y un Polichacao me encontró, él agarró la lata y me pintó de pies a cabeza”. Este joven de 21 años de edad dejó de rayar el aka porque “he evolucionado y ahora hago grafitis con sentido social”. Él es facilitador de grafiti en la escuela Crea y Combate, de la Alcaldía de Caracas, y promueve en sus alumnos esta técnica como un recurso artístico. Al mismo tiempo que las paredes aparecen autografiadas con esos símbolos,

los cuales explica Figueroa que “son deformaciones de las letras para no leer los nombres y así no ser perseguidos”, surgen colectivos, que olvidados de esos estilos nocturnos y rebeldes, utilizan el grafiti para crear trabajos artísticos que reivindicar esta cultura y convierten a Caracas en una galería. CREACIONES EN GRUPO Los esténciles y el diseño de la niña sembrando la flor, la imagen del Bicentenario, el rostro de Bolívar cubierto los realizó el colectivo Comando Creativo, al que el licenciado en Letras, facilitador de talleres de grafiti en la Escuela Crea y Combate y diseñador gráfico Kael Abello pertenece. A él no le gusta hablar en singular sobre los trabajos pictóricos que realiza, pues en todo momento ha tenido ayuda. “El grafiti se ha convertido para nosotros en una herramienta que, de alguna manera, posibilita a las personas que no tenemos dinero para contratar un parque de vallas, podamos apropiarnos de los espacios públicos en materia de comunicación”. Con palabras exactas dice “en Venezuela el grafiti ha ido tomando cuerpo, porque se ha convertido en una búsqueda por un sentido, por un mensaje que trascienda del mero ejercicio estético; que no diría tanto estético, sino que es un acto casi masturbatorio entre el artista y la pared. Cada vez se ha vuelto más a su función de tener que ver algo con la gente que hace vida y transite por los espacios”. Este joven de 26 años que vive en Chacaíto jamás utilizó el aka, porque considera que nunca le pareció importante colocarle autoría a sus trabajos, dado que eso ha sido la clave para la masificación. “Ha sido muy satisfactorio porque

jóvenes de Caracas para que puedan expresarse. Nosotros enseñamos la técnica del grafiti desde una visión distinta: no sólo es palpar al que hace la figura, sino mostrar el arte, exhibir los distintos mensajes de la juventud con una dinámica, un concepto estético”. Detalla que “utilizan el esténcil como una forma del arte visual con distintos mensajes. Nosotros queremos que sea una muestra socialmente correcta, que imprima un espíritu juvenil y que tenga

todo un contenido estético y encaje visualmente dentro de una ciudad que se perfila hacia una Caracas Socialista”. Este ente, que formó los gabinetes juveniles en 14 parroquias para la construcción del Poder Popular, no realiza grafitis u otra actividad sin la aprobación de los consejos comunales. Además, próximamente, inaugurará un estudio de grabación para que las bandas de distintos géneros sonoros tengan sus producciones discográficas.

muchas de estas plantillas se han utilizado en varios estados del país”. EL MENSAJE SE LO DARÁ EL PUEBLO Múltiples colores se presentan en los lienzos que realiza Yaneth Rivas sobre la pared, la hoja, el cartón, cualquier soporte que pueda con la carga pictórica que esta creadora de 27 años ha realizado. “He pintado desde niña, es lo primero que hacemos”. Ella es comunicadora social egresada de la Universidad Central de Venezuela, además se graduó en Artes Plásticas, mención Medios Mixtos y Pintura en la Escuela Superior de Artes Plásticas Armando Reverón, pertenece al colectivo Ejercicio Comunicacional de Liberación y comenta que por toda Caracas están sus murales. “Mis obras son para caminar”. En el sector La Ceiba, San Agustín, Yaneth, junto a sus colegas, realizó en febrero una cantidad de trabajos pictóricos sobre las fachadas de las viviendas, que se observan como una suerte de exposición aérea al llegar a la estación de Metrocable que lleva el mismo nombre de esa comunidad. Yaneth no se considera grafitera y a pesar de que utiliza el aerosol como herramienta para hacer sus murales, explica que“utilizar el spray no te hace grafitero. Yo no firmo las obras, no tengo un aka, doy la cara y me paro al lado de mi obra”. Comentó que se inició por una necesidad de asumir como propio el espacio urbano. “La calle era el lugar cálido para mi obra. Cuando se hace arte urbano la primera premisa que asumes es que está destinado a la mortalidad. Me gusta que los que observan mis piezas encuentren el mensaje”.

Breve glosario > Tag o tagas: firma sencilla hecha con marcadores gruesos o spray de un solo color. > Bomba: letreros realizados con dos o pocos colores con líneas circulares. > Piezas: trabajos largos y completos en los que se aprecian técnicas de pintura. > Esténcil: dibujos con plantillas de cartulina, plástico o cartón. > Cuts: figuras con recortes de papel pegados con engrudo. > Stickers: calcomanías o carteles sencillos. > Artfaggot: nombre despectivo para identificar dibujos de personajes generalmente hechos con spray. > Aka: alias o seudónimo. > Crew: grupo que trabaja junto y firma con iniciales de un mensaje común. > Graffer: grafitero. > King: rey del lugar. Es la persona que ha hecho más grafitis. > Toy: nuevo en el asunto o que no se lo toma en serio.


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Mosaicos temáticos

Rumbo a nuestra Caracas Socialista, la ciudad ahora exhibe agraciada los colores que los artistas le han regalado a través de la creación de murales con la técnica de mosaicos de cerámica. Múltiple es la temática desarrollada por los creadores en las distintas piezas. Algunos evidencian la riqueza indígena en la cultura venezolana, otros destacan los hechos de la independencia, logros del Poder Popular y hasta se hace honor a las tradiciones venezolanas. FOTOS LUIS BOBADILLA.


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Paul Gillman nunca llora

Biografía mínima En Valencia, estado Carabobo, nació en 1960 el cantante de rock Paul Gillman. Estudió la primaria en los colegios Cristo Rey y San José de Calasanz, en este último culminó el bachillerato. Al instante entró a la Universidad de Carabobo, donde hizo dos semestres en las carreras de Administración y Economía. Después ingresó al Universitario de Nuevas Profesiones, donde efectuó dos años en Publicidad y Comercio Interior. Mientras hacía sus estudios universitarios ya incursionaba en el rock, perteneció a las agrupaciones Power Age y Arkangel, con esta última grabó los LP Arkangel, Rock nacional y Represión latinoamericana. Al poco tiempo fundó su banda Gillman, con la cual hizo los discos Levántate y pelea, El Guerrero, Sígueme, Escalofrío, Paul Gillman 25 años, Cuauhtemoc, entre otros. En 2005 inicia un sueño: realizar un gran festival gratuito para celebrar cada año su carrera artística, y así nace el Gillmanfest, donde se reúnen diferentes grupos del rock venezolano.

“Tiene ideales definidos” Es uno de los rockeros más trabajadores que ha tenido este país. Sin duda es una figura emblemática para el rock nacional. Es muy interesante su labor pues él decidió trabajar por el rock nacional y la música venezolana. Gillman tuvo la valentía de ser uno de los rockeros del país que tomó la bandera de la revolución. Él tiene sus ideales bien definidos y en cada presentación siempre mira a los ojos a sus seguidores. Es un gran cantante y músico. David Meire, músico y compañero de tarima.

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Rocío Sarabia —¿Qué recuerda de su infancia? —La soledad de ser hijo de una madre divorciada. —¿Practicó alguna disciplina artística? —Cantaba las canciones de mis ídolos del rock: Led Zeppelin, Black Sabbath, Deep Purple, Uriah Heep y Alice Cooper. —¿Cuál es el mejor libro que ha leído? —Todos los de ovnis de J.J. Benítez. —¿Cuál es su lugar favorito? —Mi casa. —¿Practica o practicó algún deporte? ¿Cuál? —Actualmente practico beisbol con mi hijo. Llegué a jugar nueve años en el “Beisbol de los artistas”, lo que me hizo drenar mis sueños de ser pelotero del Magallanes. También jugué fútbol. —¿Cuál fue el mejor consejo que recibió? —Los consejos de mi abuelo, que se convirtió en mi imagen paterna, fueron muchos, sobre todo el compartir y la honestidad, no recuerdo uno en especial. —¿Qué sientes por la Revolución? —Un sueño realizado, una utopía perseguida desde los 70 y hoy la estoy viendo y viviendo. —¿Qué le falta hacer por la Revolución? —Hago lo que sé hacer y ese es mi aporte: la música, cada quien tiene su forma de hacer revolución. Con mi música hago conciencia y eso es hacer revolución, he logrado tener cargos públicos y desde allí he podido interactuar con el pueblo fuera de la tarima. Fueron experiencias muy agradables. —¿Cuál fue su mayor satisfacción profesional y personal? —Seguir siendo el mismo de siempre, con mi música e ideología. — ¿Cómo, dónde y con quién se ve en 20 años? —Con los viejos rockeros que nunca mueren en cada concierto o en mi casa oyendo música, viendo videos legendarios de la década de los 70. —¿Cuándo fue la última vez que lloró? —Nunca lloro, me trago las “arrecheras”, como cuando pierde un cam-

peonato o eliminan al Magallanes, con el paro petrolero. Aunque recordando, se me salieron las lágrimas cuando vi a Chávez llegar en helicóptero la madrugada del 13 de abril. —¿Cuál es su mejor poeta y poema? —John Lennon y su obra eterna Imagina. —¿Cuál es su película favorita? —Todas las que tengan dinosaurios. —¿Siempre pensó que iba a ser cantante de rock? —Desde los ocho años persigo ese sueño, logré concretarlo en 1977 y eso es lo que soy hasta hoy. —¿Qué influyó en usted para ser un músico del género rock? —En VTV (en aquel momento CVTV) vi el programa The Monkees, de allí en adelante no quise cortarme el cabello y comencé a coleccionar acetatos, casetes y revistas del género. —¿A cuál personaje histórico admira? —Del rock Alice Cooper, de la ciencia ficción Ray Harry Housen, de las películas de terror Vincent Price, del beisbol Dave Parker, del fútbol Maradona. Personaje revolucionario Ernesto “Che” Guevara, de la historia de Venezuela Simón Bolívar y de la contemporánea Hugo Chávez Frías. —¿Le habría gustado tener una vida similar a esos personajes de la historia? ¿por qué? —Una parte de todos ellos está en mis genes y en mi actitud ante la vida. —Diga alguna metáfora de lo que ha vivido. —Dios le da el triunfo a la constancia. —¿Piensa usted en la muerte? —Sí, pero no me obsesiona. —¿Ha pensado en su epitafio? —Aquí yace alguien que luchó y creyó siempre en sus ideales. —¿Qué hecho de la historia de nuestro país le agrada y en cuál de ellos le habría gustado participar? —Estoy viviendo el sueño de la revolución, en ella participo y participaré hasta la muerte. —¿Cómo se define en tres palabras? —Rockero, trabajador y familiar.


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caracas desde adentro - por hanneke wagenaar hannekewai@hotmail.com

Breve historia

El Mirador de Boyacá

Sus orígenes datan de 1938 cuando el Gobierno nacional contrató a un grupo de urbanistas que plantearon un proyecto llamado “Plan Rotival”. En dicho plan se menciona la construcción de una carretera al pie del Ávila, pero es en 1951 que se realiza el primer proyecto para la Cota Mil y se construye el primer tramo de Tiro al Blanco–Maripérez, que de paso iba a facilitar la construcción del teleférico. Siete años después quedó fijado el alineamiento de la vía, base del lindero sur del Waraira Repano. Sus comienzos de ruta de montaña no resultaron como vía rápida para una Caracas que crecía desmesurada, de modo que en 1962 se recomienda la construcción del corredor vial y en 1965 arranca la obra, cuya culminación ocurre en 1988 desde el distribuidor Baralt hasta La Urbina, conectada con la vía Petare–Guarenas y enlazada con la Francisco Fajardo y las avenidas Río de Janeiro y Rómulo Gallegos. Es una vía perimetral expresa por el norte de la ciudad, con dos viaductos, el de Los Chorros y el de Altamira, que empalma con la vía de Oriente, y según lo proyectado debería terminar enlazando con la autopista Caracas–La Guaira a través del sistema La Planicie.

Desde el parador de la Cota Mil se aprecia la ciudad de Caracas. FOTO MARCOS COLINA Vamos los cinco cómodamente embutidos en un escarabajo amarillo, rumbo a la Cota Mil; el objetivo, explorar el Mirador de Boyacá. Subimos por La Castellana utilizando el distribuidor tomando sentido oeste, árboles de flores moradas salpican los bordes de la avenida más larga y ancha de la ciudad. Tomamos el corto desvío al mirador, desembocando rápidamente en el estacionamiento. El sol de la tarde temprana nos hizo regalarles a los recién llegados huéspedes un refugio y una vista hermosa de Caracas. Subimos las escalinatas a los balcones empedrados del lugar y enseguida la montaña nos envolvió con su evidente frescor. Una familia de gatos anda de cacería, un par de parejas solitarias se deshacen en abrazos, las trinitarias rosadas se mecen al viento y una paraulata ajicera, remedadora de sonidos, parece calcular cuán peligrosos podemos serle. Un par de toldos están siempre dispuestos a recibir bajo su abrigo a los músicos de los viernes al atardecer, aunque según nos cuenta Héctor, de Inparques, ha llovido tanto en estos últimos días, que los espectáculos corren el riesgo de ser suspendidos. Conversamos un buen rato con el amable guardaparques frente al mapa de madera colocado estratégicamente frente al puesto de la GNB. Nos

cuenta que desde allí parte un sendero hasta el cortafuegos, pero de nuevo la lluvia hace de las suyas, la tupida vegetación se ha tragado literalmente el camino. Los atrapamoscas vuelan apoderándose de diminutos insectos aéreos, un cristofué, el mayor de ellos, nos saluda desde alguna rama invisible. Dejamos atrás el puesto del guardaparques, pasamos frente al rostro en perfil del Libertador; seis banderas ondean al viento, las de los países bolivarianos. Una lagartija verde turquesa se pasea alerta por las piedras, mientras nosotros cruzamos el estacionamiento y nos sumergimos en un sendero de piedra, alejándonos de la ciudad mundana. Palmas y árboles de varias especies nos acompañan hasta el recodo del cerro, el angosto camino se adentra un poco en la montaña, alejándonos de la Cota Mil, luego baja zigzagueante, casi hasta el fondo de la Quebrada del Ávila, unas escalinatas empedradas hacen el resto y nosotros las bajamos hasta un claro en donde un pozo se traga sus aguas. Seguimos la corriente limpia que desaparecía en curva tras una gran roca y al llegar a ella nos encontramos ante una cascada cristalina cuyo canto nos arrulló, mientras estuvimos sentados en una suerte de gruta, contemplándola. Ya Caracas no se escucha, quedó momentá-

Horario

Cómo llegar

Todo el día hasta las 10:00 pm

Vehículo propio

neamente silenciosa. Al levantar la mirada observamos las acorazonadas malangas, yagrumos de hojas en forma de dedos y marañas de bejucos que conducen al cielo. Unas gotas de lluvia nos hicieron regresar, tomamos un sendero pegado a la Cota Mil variando así la ruta, llegando a un bosque de bambú, castaños, apamates y mangos. Tres kioscos ofertaban sus delicias. Nos detuvimos en el de William Ramírez, un amable vecino de Pinto Salinas que nos contó cómo se recuperó el Mirador de Boyacá a través del Gobierno del Distrito Capital y de la Comuna Amalivaca, conformada por 17 consejos comunales de Pinto Salinas y Simón Rodríguez. La conversa la acompañamos con jugos naturales; para comer sabrosito hay hallaquitas de chicharrón, jojoto, queso telita o empanadas con mojito, picante, guasacaca y demás. Completando la delicia, dulcería criolla: conservas de plátano, naranja o guayaba, dulces de coco y aliados. Nos despedimos prometiendo volver, atardece y la Sultana del Waraira Repano está cubierta por un velo gris naranja.

Se recomienda Si vas a caminar por el Waraira Repano utiliza los senderos de Sabas Nieves o Los Venados. No camines fuera de los senderos. Utiliza calzado cómodo y de buen soporte. Lleva agua. No dejes desperdicios.

Directora Mercedes Chacín Coordinadora Odry Farnetano Adjunta Rocío Sarabia. Épale CCS es un suplemento de fin de semana de Ciudad CCS, forma parte integral del diario y se distribuye de forma gratuita | Redacción 0212-8607149 correo-e: epale.ciudadccs@gmail.com

Alfredo Calzadilla Fue el ingeniero que propuso la construcción de la Cota Mil en dos niveles, ello contribuyó a impactar menos al Waraira Repano, evita el encandilamiento nocturno, además de ofrecer vistas gratificantes. Es autor de los distribuidores de Sebucán, Altamira, Los Chorros y el tramo que va desde Los Mecedores hasta la Alta Florida. Estudió en Estados Unidos y revalidó su carrera en la UCV. Ha sido profesor en la UCAB y en la ULA. Participó en la construcción de la carretera El Dorado–Santa Elena de Uairén y el recorrido del tren de Los Pijiguaos, en Bolívar, y del distribuidor capitalino del Ciempiés.

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