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El trueke 2. Portada: Caraqueños buscan la economía alterna 4. Parque Generalísimo Francisco de Miranda 6. Creaciones en las paredes 7. Román Chalbaud con sueños cumplidos 8. Rumbo a Bárcenas

FOTO JESÚS CASTILLO

VIERNES 17 DE SEPTIEMBRE DE 2010 / CIUDAD CCS / AÑO 1 N° 18


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Todos ganamos con el dando y dando Desde épocas ancestrales se ha utilizado el trueque, sistema que en varias partes del país se volvió a implementar y las 22 parroquias del municipio Libertador se montaron en los patines para intercambiar sus productos. Juan López, María Fernández e Isabel Villarte relatan su experiencia de cambiar y recibir. ROCÍO SARABIA / FOTOS JESÚS CASTILLO Los hombres no están en sociedades para decirse que tienen necesidades… sino para consultarse sobre los medios de satisfacer sus deseos, porque no satisfacerlos es perecer… no es hacer cada uno su negocio… sino pensar cada uno en todos, para que todos piensen en él. Simón Rodríguez. n este mercado no se requiere dinero, sólo se necesita tener ojo de águila para determinar cuánto valen los productos que ofertaré y por los que cambiaré. Así de sencillo es el trueque, cambalache o “dando y dando y salimos ganando”. El Diccionario de la Real Academia Española lo define como “el intercambio de bienes y servicios, sin mediar la intervención del dinero”, como también explica que “es cambiar una cosa por la otra”. Hace siglos atrás este sistema de “compra” lo utilizaron los primeros pobladores, quienes para arropar todas sus necesidades cambiaban sus cosas por alimentos o viceversa. Y en tiempos actuales, países como Colombia, Argentina, Suiza, Bolivia, entre otros están muy afilados con la preparación, adquisición e intercambio de los productos. Con una suma de conocimiento sobre la organización, promoción y realización de mercados de trueques, desde Medellín llegó en 2006 Juan Esteban López, quien lleva años laborando en la materia. Él, de 34 años de edad, laboró con el gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, quien fue asesinado. El dirigente implementó en 2002 el trueque como una política pública y desde ese momento López trabajó para masificar el programa. Narra alguna de sus experiencias en Colombia: “A comienzos de la época de clases, realizamos un trueque de textos escolares y así se generaba un ahorro muy considerable en las familias y además los productos debían cumplir con las condiciones del intercambio, como deben ser el estar en buen estado. Seguido a esta actividad, organizamos otros mercados en distintos municipios y en las zonas rurales realizamos cambios de productos agrícolas, sacos y utensilios, que necesitaba el trabajador del campo”. El joven labora en la oficina de Desarrollo Comunitario del Ministerio de Agricultura y Tierras. Continúa la explicación: “el hecho de que el dinero no está en este sistema de compra no implica que no se puedan adquirir otros productos y así resolver las necesidades propias”.

María del Rosario “Charito” Fernández es amante del reciclaje y ahora es prosumidora en el Sistema de Trueke Comunal. TRUEKE CON K En cada palabra que expresaba Juan se percibía el conocimiento y la satisfacción de laborar en este proyecto. Dice que en Venezuela la palabra trueke la escribimos con “k”, como un símbolo ancestral y de mestizaje americano. “En estos tiempos modernos podemos definirla como unas nuevas organizaciones de las comunidades para resolver las necesidades económicas: intercambiar entre ellos los productos, servicios y saberes. Se pretende crear un mercado local donde la gente cambie sus cosas mediante el trueke directo o la moneda comunal y allí el prosumidor podrá resolver parte de sus carencias y ofrecer sus servicios”. Para poder realizar los diferentes estilos de nado en el hablar del truekero, “prosumidor” es una palabra que no está en el Diccionario de la Real Academia Española, pero se refiere a aquellas personas que somos productores y consumidores al mismo tiempo.

Con su acento colombiano muy marcado, López ha caminado por diferentes parroquias de Venezuela para nutrir las comunidades y formar a los nuevos prosumidores a través de talleres de dos horas y entrega de textos que explican con facilidad los beneficios del trueke. Este camarada, junto a su equipo, ha logrado la conformación de 12 sistemas de trueke, donde se integran más de 500 cambalacheros. En estos sistemas de trueke, que sirven para la integración de la comunidad y funcionan como lugar de atención, reunión y centro de acopio, también destaca López que “a través de las Asambleas del Poder Popular, las personas que conforman el sistema deben logran acuerdos como el nombre del trueke, dónde se realizarán las ventas y cómo se llamará la moneda comunal que funcionará en el mercado de trueke”. EN EL LIBERTADOR “Tú me das esas sábanas y yo te doy estas

agujas de tejer”, se decían unas prosumidoras en Plaza Caracas la mañana del 7 de agosto de 2010, cuando truekeros de todo país montaron sus exhibiciones en el Gran Mega Trueke Nacional. Allí estaban muchos prosumidores, quienes llevamos sus productos para intercambiar por otros y entre esos truekeros estaba María del Rosario “Charito” Fernández. Ella, es madre de cuatro hembras y un varón, todos revolucionarios, con dones artísticos. Relató que llegó a Caracas a la edad de 12 años huyendo de la Guerra Civil Española. Seguidora del pensamiento de Fidel Castro, fiel a los lineamientos socialistas y junto a su camaradas, tiene un programa radial llamado Parteros del socialismo, el cual transmite la señal de radio Voces Libertarias, todos los martes de 10:00 a 11:00 de la mañana. Confesó esta mujer de 60 años y habitante de la parroquia San Juan, que “al adquirir los conocimientos con los talleres que dictó Juan Esteban, me agradó


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la idea de suprimir el pensamiento consumista que nos tiene agotados e intercambiar lo que está intacto y no usamos, por otros enseres a los que podemos darle utilidad”. Ella quiso ir al mercado sólo como espectadora, pero por insistencia de sus hijos llevó algunas cosas para el gran cambalache. A Charito se le escucha a lo lejos el acento español y dice: “Me llevé los papeles artesanales que aprendí a realizar cuando el Museo de Arte Contemporáneo tenía una extensión en el Instituto Postal Telegráfico de Venezuela (Ipostel) de San Martín. También cargué con algunas matas de sábila y, antes de montarnos al carro, envolví unos frascos de vidrio que jamás boté”. Al estar ahí, Charito dijo que la quijada le rozó al suelo al ver a tantos productores que deseaban cambiar sus artículos por otros. Exclamo: “¡Habían como 500 personas!. Es sencillo intercambiar, pero al llegar los productos son evaluados por un personal de control de calidad y luego valorados por la moneda que se estableció ese día, llamada bicentenario. Yo intercambié los recipientes de vidrio por unas miel de abejas, recuerdo que no estaba de acuerdo, porque sé el trabajo que implica hacer la miel y lo poco que yo duré limpiando los envases, sin embargo el artesano quería cambiar porque para él resultaba más costoso comprar el recipiente”. Cierra los ojos y, con su dedo en el aire, evoca el recorrido que hizo junto a su hija. Expresa: “caminamos por toda la plaza que estaba repleta de productores y al observar todo lo que estaba allí dije qué linda es esta revolución, cómo mi gente busca el cambio y no de productos, sino de pensamiento”. El olor a mermelada la cautivó , por eso contó que “cambié mis matas de sábila por unas creps con jarabe de cayena que me comí con mi hija ¿Tú sabes cuánto cuestan estas creps en algún restaurante? Luego, pensado que me iría con el papel artesanal debajo del brazo, un agricultor de Mérida intercambió mis artesanías hechas con reciclaje por unos bellos y grandes tomates”. SABERES AMBIENTALISTAS En ese Gran Mega Trueke Nacional también estaba Isabel Villarte con su abono orgánico. De 52 años de edad y madre de una señorita de 17, ella llena su vida obsequiando sus saberes para la conservación del ambiente. Esta dama, quien ilustra la portada de esta edición, es socióloga y habitante de la parroquia El Recreo. Siempre ha tenido la inclinación de educar y asumir responsa-

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tener las cosas a punta de solidaridad”. En la parte alta de La Vega ella dictó el primer curso del trueke, donde recibió mucho entusiasmo. Al terminar el proceso electoral, volverá a retomar sus clases y a realizar el segundo taller, al cual invitará a habitantes de parroquias vecinas.

El abono orgánico y la lombricultura que preparó Isabel Villarte lo cambió por alimentos

El trueke para mí es el sueño de poder tener las cosas que quiero sin depender del dinero. bilidades para el desarrollo social. Fundó hace algún tiempo la Asociación Civil Maizal, la cual tiene el programa de Atención a Niños sin Escolaridad y, junto a otro grupo llamado Geografía Viva,

imparten clases sobre la defensa de su derecho a un ambiente sano en las escuelas del país. En la parroquia La Vega, Villarte lleva años dictando estas lecciones, donde se topó con gran entusiasmo con un correo electrónico de unos amigos merideños, quienes la invitaban a participar en los talleres del trueke. Ella asistió y escuchó con atención a Juan. Ahora tiene la responsabilidad de ser promotora del sistema de intercambio de productos en este sector tan popular de Caracas. “El trueke para mí es el sueño de poder tener las cosas que quiero sin depender del dinero. Es la oportunidad de convertirnos en prosumidores y dejar de ser consumidores. Podemos

ABONO POR COMIDA “Allá en la Plaza Caracas fue bellísimo ver a tantos prosumidores”, evoca Villarte, quien sigue su relato; “llevé mi abono orgánico y lombricultura, los cuales realizo. También guardé en el bolso de los objetos bufandas que no utilizo. Allí elevé mi valor de cambio. Traje café y chayota orgánica, alimentos que no contienen ningún componente químico”. Las palabras de Isabel salían despacio de su boca y destacó que “lo lindo del trueke es que consigues personas que desean exhibir sus productos y cambiarlos por otros. En el mega mercado observé creaciones del Zulia como chinchorros y artesanía autóctona de Los Andes”. Ella hace una pausa y exclama: “¡También se intercambió comida y saberes por otros productos!”. Todos somos productivos, sólo debemos buscar qué hacemos mejor y perfeccionar lo que ya realizamos. Isabel, quien tiene un programa radial por RNV Activa llamado Eco chamo donde difunde todos los viernes de 4:00 a 6:00 de la tarde todo lo relacionado a la conversación del ambiente, seguirá con la promoción del trueke en La Vega y hasta donde su voz se escuche. “Esperamos tener más prosumidores en Caracas y así prepararnos para el Día Nacional del Trueke y Día Mundial del No Dinero, que se celebrará el lunes 4 de octubre. Nunca dudes de un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos puedan cambiar el mundo. Verdaderamente es la única cosa que lo ha hecho. Margaret Mead.

Economía alternativa Los Sistema de Trueke Comunales (STC) son un mecanismo de redistribución no asistencialista de los productos, servicios y saberes de la comunidad. Son un sistema donde todos podemos participar contando básicamente con nuestro tiempo y nuestra capacidad de trabajo, sin necesidad de dinero. En ellos consideramos que hasta las personas que necesiten ayuda, también pueden ayudar a otros. Esta es justamente la potencialidad más revolucio-

naria que poseen al superar los mecanismos asistencialistas, generadores de mendicidad, pereza, dependencia, alienación y que deterioran la cultura del trabajo y del intercambio justo. Una vez conformado el sistema con sus asambleas, la conformación de los directivos y la creación de la moneda comunal, se organiza el mercado, el cual se establecerá en sitios fijos. El STC es la expresión de la organización del Poder Popular autogestionan-

do la economía comunal, reemplazando a los poseedores del poder económico en la gestión de todos los aspectos de la vida colectiva. Para que éste tenga un mejor funcionamiento, deberá superar la cantidad de 50 participantes, pero deberá existir una variedad de productos para el intercambio. Cada uno de estos sistemas comunales se pueden interconectar para configurar una red en todo el país.


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Arte sobre la pared

Niños y jóvenes de la parroquia La Pastora culminaron su taller de pintura con graffiti y realizaron estas obras que hoy decoran la galería. Ellos, con la técnica de mano alzada, posaron sobre la pared para luego batir la lata que contiene los colores que llenaron de brillo las paredes de un lugar lleno de historia de Caracas. FOTO CORTESÍA MARÍA GABRIELA BLANCO


Parque Generalísimo Francisco de Miranda Al salir de la estación de Metro Miranda, se perciben las entradas de sombras y luces que provienen del extenso Parque Generalísimo Francisco de Miranda, que anteriormente se llamó “Rómulo Gallegos”. La historia de este espacio lleno de vegetación y cantos de aves se remonta a los tiempos de Rómulo Betancourt, quien inauguró este lugar el 20 de enero de 1961. Siendo una de las joyas paisajísticas con que cuenta América Latina, fue el primer parque del país. Sus extensas tierras fueron una hacienda cafetalera conocida como San José de Ciénaga, que pertenecían al escritor Juan Manuel Díaz Rodríguez y que el general Marcos Pérez Jiménez expropió para convertirla en una exposición internacional llamada “Caracas 1960”, donde se mostraría la fauna y flora venezolana. Entrada Francisco Fajardo Sin embargo, este proyecto cayó junto con el régimen de Pérez Jiménez, pasando el terreno a manos de la Junta de Gobierno presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal, quien quiso destinar este espacio a la construcción de edificaciones. Pero la hacienda fue rescatada gracias a las protestas de Carlos Guinand y Luis Rivas Larrazábal, para convertirla en un espacio que hoy encierra los diversos ambientes naturales existentes en Venezuela. Esta transformación se logró con la dirección del arquitecto y paisajista brasileño Roberto Burle Marx, del botánico Leandro Aristiguieta y los diseñadores Fernando Tabora y John Stoddart. Esta construcción de jardines que exhibe los distintos ambientes naturales del país, Estacionamiento se logró con la participación de un puñado de especialistas venezolanos y extranjeros que permitieron la implantación, diseño y desarrollo de hábitats apropiados para la Cafetín Los Samanes pequeña colección zoológica.

Proyecto Leander

Autopista Fra

ncisco Fajardo

El laguito Felinos

Oficinas de Inparques

Vivero

Monos Cafetín El Lago Nutrias Terrario

Cafetín Los Apamates

Caimanes Serpentario

PRINCIPALES ATRACCIONES PLANETARIO HUMBOLT vuelve de Según el libro Caracas la ciudad que no vuelve, Guillermo José Sheel, la historia del Planetario se Canchas deportivas remonta al año 1956, cuando por iniciativa de Eduardo Rol se construye este edificio de forma circular a manera de cúpula, apoyado por el Observatorio Cajigal y la Comandancia General de la Marina y funciona desde 1980. En tiempos recientes se organizan charlas, encuentros, exposiciones, conferencias para estudiantes y cursos básicos de astronomía. Adscrito a la Comandancia General de la Marina, el Planetario Humbolt es un centro didáctico y educativo para niños y jóvenes que desean aprender sobre las estrellas y el planeta.

Aviario Planetario Cafetín Los Samanes Cafetín Las Aves

TERRARIO Se ubica a 200 metros de la entrada sur del parque y su instalación está cerca del estanque de las nutrias y frente al lago de los cocodrilos. En esta edificación existen 42 nichos que exhiben reptiles, anfibios y grandes artrópodos. En su interior se encuentra una de las colecciones más completas de Latinoamérica de serpientes, lagartos, ranas, alacranes y arañas. La muestra se ubica alrededor del lago central, donde hay tortugas y anidan los patos.

Jardín hidrófilo

LA CONCHA ACÚSTICA Ubicada cerca de la entrada principal para peatones llamado Los Patios, el Parque Generalísimo Francisco de Miranda ofrece al público un amplio espacio para la recreación artística, pues con la Concha Acústica este lugar ofrece en su programación anual actividades todos los domingos, donde resaltan las manifestaciones tradicionales del país y eventos deportivos.

Jardín hidropónico Canchas deportivas

Jardín xerófilo

Estación Nº 1

AVIARIO Conformado por un conjunto de 13 jaulas, el aviario exhibe aves venezolanas, entre esas el águila arpía, paujíes, tucanes y una excelente colección de psitácidos (loros, pericos y guacamayas). Cafetín Los Patios Concha acústica

Los Patios

Av. F rancis co M irand a ENTRADA PRINCIPAL

Biblioteca

Miranda

Viernes, 17 de septiembre de 2010

Av. Francisco Miranda

Estacionamiento INFOGRAFÍA: ANDREA HERMOSO FUENTE: INPARQUES


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Biografía mínima La flora de Mérida vio nacer el 10 de octubre de 1931 al cineasta Román Chalbaud. Desde niño la lectura y el cine lo atraparon. Estudió la primaria en su ciudad natal, pero la culminó en Caracas; al instante ingresó a los liceos Fermín Toro y San José de los Teques, donde realizó su bachillerato. Trabajó como repartidor en la Creole Company Corporation y, al salir de sus labores, asistía al cine. Al poco tiempo se enteró que Bolívar Films estaba rodando películas y se iba a los espacios de grabación para curiosear. Siempre escribía poemas y guiones de películas, hasta que un día le tocó trabajar con Víctor Urruchúa. Y en 1955 se estrena como director de cine con Caín adolescente (1955). Hasta la fecha ha dirigido más de 10 películas, varios programas para la pantalla chica y teatro.

Vista desde afuera Tuve la suerte de trabajar con él en la producción de El Caracazo y para mí fue una experiencia diferente. Román ha hecho películas que dejan huellas. Es un creador que siempre se debe tomar como referencia sobre el cine venezolano. También es una persona muy abierta y deja mucha libertad al artista al momento de actuar, además, marca la escena y deja que todo fluya. Román es un cineasta comprometido con la memoria histórica de Venezuela, tanto la del pasado como la reciente. Simón Pestana, actor.

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Román Chalbaud hacer lo que quiero hacer

Rocío Sarabia Qué recuerda de su infancia? —De Mérida recuerdo que me vistieron de ángel en un cuadro vivo y desde arriba veía al público. También recuerdo a mi abuela que me echaba agua fría en la cabeza para que se me abrieran las ideas. —¿Practicó alguna disciplina artística? —No. Sin embargo, a veces actuaba en cosas infantiles para saber qué sentía el actor, pero no porque quisiera ser actor. —¿Cuál ha sido el mejor libro que ha leído? —Podría nombrar Hamlet de Shakespeare. Ese libro me marcó muchísimo. —¿Cuál es su tipo de música? —Me gusta tanto un concierto de música clásica como una salsa. Los boleros de los años que viví los primeros romances en los años 40 y 50, también el mambo. —¿Cuál es su lugar favorito? —Mi casa, porque aquí leo, veo películas, escribo, estudio y planifico. —¿Practicó algún deporte? —No, para nada. —¿Cuál fue el mejor consejo que ha recibido? —Contener la ira. —¿Qué siente por la revolución? —Fue como un milagro. He vivido todas las “Venezuelas”, menos la de la independencia, llegó un momento en que pensé que esto iba a seguir: aquellos horrores de El Caracazo. Hay que ver los desastres que se hacían en esa época. —¿Qué ha hecho por la revolución? —Hacer películas de la historia de Venezuela como Zamora y el Caracazo, que siempre había querido hacer. Me parece que la historia la han tergiversado y la han contado como no es. Y con estas películas la gente sabrá cuál es la realidad. —¿Cuál ha sido su mayor satisfacción profesional y personal? —El poder hacer lo que quiero hacer. —¿Cómo, dónde y con quién se ve en 10 años?

—¿Dentro de 10 años? ¡Ay, no sé! Quisiera ser como Nostradamus para adivinar. En octubre cumpliré 79 y espero llegar a los 80. Deseo vivir mucho más y ver lo que se está sembrando. —¿Siempre pensó en ser cineasta? —Sí, siempre sabía que iba a ser eso. Cuando dirigí mi primera película yo sabía lo que tenía que hacer, no tuve miedo, no dudé. —¿Qué le falta hacer por la revolución? —Todo. La revolución necesita tanta ayuda y tanto esfuerzo. A mí me gustaría irme con la cámara por todos los barrios de Venezuela para filmar, interrogar, hacer documentales. Eso no lo he hecho y me encantaría hacerlo. —¿Qué personaje de la historia le agrada? —Simón Bolívar, porque hay que ver lo que significó y lo que sigue significando. —¿Pensó tener una vida similar a Simón Bolívar? —No. Cuando nací, en 1931, ya Carlos Román Delgado Chalbaud se había levantado contra Gómez (en 1929). Creo que a mí me pusieron Román pensando que yo iba a ser un general. No todo el mundo nace para todas las cosas. —Diga alguna metáfora de lo que ha vivido —Los sueños de mi infancia convertidos en realidad. —¿Piensa en la muerte? —No. —¿Ha pensado en su epitafio? —No, eso lo pondrá otra gente. —¿Cuál de los hechos de nuestra historia le agrada y en cuál de ellos le habría gustado participar? —En este proceso que estamos viviendo. —¿Considera que su cine ayuda a una equidad? —Sí. Cuando me encargaron todas estas películas de historia pienso que soy un militante de la revolución y considero que es lo mejor que puedo hacer. —¿Qué traerá Román para lo que resta de 2010? —Esperando que salga el presupuesto para hacer la película de Cipriano Castro. Pero no puedo pararme, estamos con la función de Arráncame la vida, que irá a Bielorrusia, Viena y varias ciudades de Venezuela.


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caracas desde adentro - por hanneke wagenaar hannekewai@hotmail.com

En las cercanías a Bárcenas

Artistas plásticos se posan todos los días en la plaza La Concordia para crear sus pinturas. FOTO LUIS BOBADILLA

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ondando, rondando llegamos a la plaza de La Concordia, desde Miracielos bajamos por la antigua calle Leyes Patrias, hoy Sur 2. Es una plaza ocupada por pintores al aire libre, pintores de caballos, delfines, selvas, saltos de agua y guacamayas: pintores de paleta llena de trópico. El cuadrilátero de obra limpia en concreto que es la plaza cubre su tenebroso pasado y desde un banco empotrado en una de sus jardineras contemplamos el entorno; Hospital, El Hoyo, Castán y Cárcel son sus cuatro esquinas. Unos obreros quitan la vieja pintura rosa a fuerza de manguera a presión de los balcones y ventanales del edificio Concordia, que se destaca de los demás, por su interesante fachada. Hacia el oeste, un abasto se llama “La Rotonda”, quizás único atisbo que queda de la oculta cárcel de La Rotunda; a su lado, una tiendita fascinante repleta de caballetes, bastidores, lienzos, óleos, acrílicos, pinceles, creyones, tizas y cuanta cosa pueda soñar un pintor, de Hospital a Glorieta, la iglesia de las Siervas del Santísimo Sacramento abre sus puertas a feligreses. Hacia allí nos dirigimos encontrándonos con la imponente estructura neogótica erigida desde 1910 con la intervención de no menos cinco arquitectos, su accidentada construcción continuó hasta 1948. Es un templo de

aspecto medieval, con planta en cruz, tiene tres naves abovedadas y cargado de arcos ojivales, arbotantes y pináculos. Recogiendo nuestros pasos continuamos hacia la esquina de Monzón, edificios bajos de dos o tres plantas encofran la calle, pequeños talleres de reparación de artefactos eléctricos del siglo pasado ofrecen sus servicios, mientras que las bodegas y almacenes ofertan sus mercancías. Lo curioso siempre es la arquitectura del lugar, angostos balcones y altas ventanas, rejas entorchadas y celosías, patios internos que tratan de sobrevivir a los embates de la urbe. Por fin, llegamos a Bárcenas, donde un largo muro blanco rematado por tejas de ladrillo nos avisa que llegamos a nuestro destino. Las puertas abiertas nos invitan a entrar en la casa solariega de los Bolívar, es un refugio en el corazón de la ciudad, enseguida sentimos el frescor de los techos altos de caña brava y los jardines circundantes. Nos paseamos a nuestras anchas por los salones, patios y corredores de la casona; la habitación utilizada por Simón Bolívar aún muestra el único bien personal del Libertador que allí prevalece, un baúl con sus iniciales. Nos quedamos muy quietos en la estancia retrocediendo en el tiempo. Me senté en el descanso del ventanal que daba a la calle escuchando los cascos de un caballo. Aquella casa estuvo vinculada

Directora Mercedes Chacín Coordinadora Rocío Sarabia. Épale CCS es un suplemento de fin de semana de Ciudad CCS, forma parte integral del diario y se distribuye de forma gratuita.

a conspiraciones, allí se fraguó la Conjura de los Mantuanos en 1808, una estrategia que apoyaba a Fernando VII y con la que Juan Vicente y Simón Bolívar no estuvieron de acuerdo. Entre mesas de arrimo, rinconeras, butacas, bancos-arcón, alacenas empotradas en la tapia, piedras de moler, tinajeros, barricas y catres salimos a la verde fronda. Allí protegidos por la sombra de un enorme guamo crecen pomarrosos, mangos, granados, cocuizas, naranjos, riqui-riquis y palmas; curiosas son una higuera hija de una sembrada por Bolívar en Lima y un gran tamarindo nacido de una semilla traída de la quinta San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, para conmemorar el Centenario de la muerte del Libertador en 1930. Un gato rayado nos saludó apoltronado desde el comedor donde dormitaba, volvimos pues, a la realidad del centro caraqueño. Otra vez en la esquina de Hospital, nos detuvimos en una venta de quesos y hallaquitas de maíz envueltas en hojas de mazorca, queso de año, telita, de mano, de cincho, Santa Bárbara, palmizulia o paisa. Un coco frío nos esperaba en el pequeño estacionamiento hacia Miracielos, mis amigos aún están en algún lugar de la independencia venezolana, cada uno sorbiendo lento su propio coco.

CIUDAD CCS ES EDITADO POR LA FUNDACIÓN PARA LA COMUNICACIÓN POPULAR CCS DE LA ALCALDÍA DE CARACAS PLAZA BOLÍVAR, DE MONJAS A PRINCIPAL, EDIFICIO RIALTO, PB. TELÉFONO REDACCIÓN: 212-8621300. DISTRIBUCIÓN : 0416-6159261 DEPÓSITO LEGAL PP200901DC1363. IMPRESO EN EDITORIAL METRÓPOLIS.

La Rotunda Originalmente conocida como la antigua cárcel pública, data de 1845 y agrandada después en 1881. Su nombre se debe al diseño circular tomado de la Maison de Force de Gante, Francia y del modelo panóptico, construcción en la que toda su parte interior puede ser vista desde un solo punto. En su momento considerada como la Bastilla venezolana. La siniestra Rotunda estuvo ubicada donde hoy está la plaza La Concordia y en sus cimientos funciona un estacionamiento. “La Rotunda Nueva” incluía dos edificaciones de tres plantas unidas por un patio y unos anexos conocidos como la “Carcelita” y el “Rastrillo”. A los calabozos más infames se los conocía como “el Silencio”, “el Olvido”, “el Reloj” y “la Serpiente”. Después de desmantelada la Rotunda, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva ideó el Templete períptero, una construcción que mantuvo el viejo diseño circular de la cárcel y que en cuyas cornisas estuvieron grabados los nombres de los Libertadores de América, rodeada de frondosos árboles y jardinerías, el conjunto se llamó plaza de la Concordia; luego destruida y convertida en la actual plaza durante la década de 1980.

Turismo a futuro Creación de talleres de arte y oficios, lutería, orfebrería, mueblería, talabartería, reparación de electrodomésticos, relojería, tipografía, diseño de telas. Recuperar la curiosa mezcla arquitectónica del lugar.

Horario Cuadra de Bolívar. Lunes a viernes de 9:00 am a 4:30 pm. Fin de semana de 10:00 am a 4:00 pm.

Se recomienda Calzado cómodo y agua. Las hallaquitas en hoja y el queso de mano en la esquina Hospital. El coco frío y la cocada del estacionamiento de Miracielos a Hospital. La frescura de la Cuadra de Bolívar.

Cómo llegar Metro estación Teatros. Transporte público de la avenida Lecuna.


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