Issuu on Google+

“Cuando los hijos dicen NO” "Los chicos tienen cada uno su profesión y no quieren saber nada con la empresa" "Estoy cansado", "Podría haber seguido creciendo pero elegí achicarme, ya que nadie quiere agarrar la empresa" son algunas de las frases que suelo escuchar de empresarios que ya, con un largo camino, comienzan a ver con buenos ojos el momento de su retiro y poder así, comenzar a disfrutar de lo cosechado. Sin embargo un gran temor y angustia los invade al no encontrar en la familia alguien que tome la posta y asegure la continuidad de la empresa familiar El dolor y la angustia por la que pasa el dueño-fundador es terrible: La empresa por la que tanto trabajó, aquella con la que dio educación sus hijos y una buena vida a su familia, tiene los días contados, si es que no encuentra alguien que lo suceda en la gestión. ¡La trascendencia de la empresa, su continuidad en el tiempo, están en peligro! La situación es muy común en varias familias empresarias. Los hijos, ya grandes e independizados económicamente, no quieren saber nada con la empresa del "viejo", sienten que hacerse cargo de la empresa sería como volver atrás y resignar sus propias vocaciones y/o expectativas profesionales. Y por si esto fuera poco, y por el mismo precio, hay que sumar toda la incertidumbre con respecto a como será la relación después con el resto de la familia. Es que tanto padre-dueño como el hijo-heredero asocian la propiedad de la empresa con el trabajo físico/diario dentro de ella. El padre siempre lo ha hecho, por eso ahora siente que el dejar de trabajar en la empresa es lo mismo que decir "esto ya no es mío". Por su parte, el hijo siente que hacerse cargo de la empresa Familiar es lo mismo que dejar la profesión para ponerse a renegar como siempre lo ha hecho papá!!! ¿Soluciones? Si padre e hijos siguen operando con esos esquemas mentales es muy probable que la empresa familiar desaparezca. Para evitar esto toda la familia deberá cambiar la forma de pensar, y comprender que es posible mantener la propiedad de la empresa en manos de la familia aunque Papá no siga trabajando en ella y los hijos sigan cada uno con su propia profesión, desarrollando su vocación aunque no trabajen en la empresa. Se puede seguir siendo dueño, obtener buenos dividendos, seguir con la propiedad de una empresa rentable, cuidarla, seguir haciéndola crecer aún cuando nadie de la familia trabaje dentro de la misma. ¿Qué pasos seguir? Habrá que desarrollar los órganos de gobierno de la empresa es decir, La Junta de Accionistas, el Consejo de Familia, y la Gerencia. La familiares propietarios, que no se encontrarán trabajando en la empresa, deberán aprender a ser dueños, a ser accionistas de su empresa, controlando y monitoreando a la gerencia de la empresa, que va a estar ejercida por un no familiar. Todo esto requiere un camino, que muchas veces no será fácil de transitar. Es un proceso que involucrará a todos los integrantes de la familia y que generará muchos replanteamientos tanto a nivel grupal como individual y que sin duda, en la medida en que sea bien guiado, hará que renazca ese amor que siempre se tuvo por “la empresa del viejo”.

www.ciromontenegro.com.ar


CIRO MONTENEGRO Consultor BID-UE Siglo 21 www.ciromontenegro.com.ar

www.ciromontenegro.com.ar


/Cuando%20los%20hijos%20dicen%20no