La economía mundial no se recuperó de la crisis del 2008. Evitó el colapso financiero pero entró en una dinámica caracterizada por un crecimiento raquítico, donde el modesto repunte de Estados Unidos y el algo más sano desempeño doméstico de Alemania (que por contrapartida contribuye a mantener deprimida al resto de Europa) no alcanzan a reavivar la economía mundial, a punto tal que economistas del prestigio de L. Summers, P. Krugman o J. Stiglitz entre otros, ya hablan de una nueva normalidad donde se vislumbra un proceso global de estancamiento secular (secular stagnation)