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cotidiana de los niños y niñas en este contexto, generalmente abordado por organizaciones comunitarias y de la sociedad civil. Además, se evidencia un desconocimiento sobre las características de esta atención entre quienes diseñan y ejecutan los programas tanto asistenciales como educativos, de niñez y de empleo (Pautassi & Zibecchi, 2010). Esto cobra relevancia si se tiene en cuenta que la ausencia del Estado y la escasez de oferta pública limita las posibilidades de los hogares más pobres en dos dimensiones: restringe la disponibilidad de tiempo de los adultos, principalmente de las mujeres, situación que condiciona su inserción laboral y reproduce su situación de pobreza. Por otro lado, el recurso a las organizaciones sociales y comunitarias que brindan una oferta subsidiaria4 de cuidado y la posibilidad (o no) de acceder a ellas determina desde temprano la trayectoria escolar de los niños y niñas (Pautassi & Zibecchi, 2010). Por eso, la provisión de cierta infraestructura y servicios de cuidado infantil resulta un aspecto crucial en materia de política pública con vistas a atender la problemática de la pobreza infantil y a erradicar el trabajo infantil. Las políticas públicas (por su existencia o inexistencia) posibilitan u obstaculizan, además, distintas conductas de las personas y afectan la relación entre trabajo formal y trabajo de cuidado. Estas pueden impactar de forma directa en el cuidado infantil (políticas de empleo y acceso a los servicios de cuidado infantil) aún cuando no necesariamente esto forme parte de sus objetivos explícitos (educación en el nivel inicial), o de forma indirecta (la manera en que se organizan los sistemas de salud, educación y previsión social y los programas de alivio a la pobreza y sus implicancias en términos de género). Es posible identificar diferentes componentes del cuidado: tiempo para cuidar, dinero para cuidar y servicios de cuidado infantil (Pautassi L. C., 2007), siendo sus tareas específicas aquellas que se relacionan con la reproducción biológica, la crianza y atención de las personas dependientes, las que se realizan para el bienestar de todos los miembros de la unidad familiar (cocinar, lavar, planchar, etc.) y aquellas relacionadas con el afecto y el bienestar emocional. Retomando la idea de organización social del cuidado, se entiende en este contexto como “la configuración que se desarrolla mediante las instituciones que regulan y proveen servicios de cuidado infantil, así como de sus resultados en el modo en que los sujetos pertenecientes a diversas clases sociales y género se benefician del mismo” (Faur, 2009, pág. 36). De esta manera, es entendido como un metaconcepto que atraviesa distintas esferas y que incluye en su análisis los niveles micro y macro sociales. Las políticas de cuidado infantil se constituyen como una de las herramientas más efectivas de inversión en el capital humano de las personas, y en la consecución de sus derechos socio-económicos. En este sentido, en los últimos años, la problemática del cuidado infantil ha ido cobrando fuerza como una temática propia del campo de la protección social. Es importante recordar que el concepto de protección social surge con fuerza en los últimos años en el campo de la política social, en la búsqueda de alcanzar una mirada que supere el enfoque exclusivo sobre la pobreza y la indigencia para considerar también otros aspectos importantes de la política social. Estos aspectos son: el déficit de capital humano, los riesgos individuales y colectivos incluyendo aquellos relacionados con el mercado de trabajo, la reproducción intergeneracional de los problemas y necesidades insatisfechas, la dificultad de los hogares de lograr ingresos genuinos y sostenibles (Repetto, 2010). En este marco, incluir las políticas de cuidado infantil como parte de un sistema de protección social, ocupando un lugar central, implica pensarlo desde un modelo integral. Al

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Que resultan ser, muchas veces, servicios de menor calidad (Faur, 2009).

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Cuidado infantil en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: ¿la disyuntiva entre pañales y pedagogía?  

Las políticas de cuidado infantil son centrales para asegurar el desarrollo integral de los niños y niñas y promover una ruptura del círcul...

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