Page 24

desarrollo21, (4) los contenidos curriculares altamente estructurados (matemática o lenguas extranjeras) y (5) las actividades de interacción directa entre el docente y el alumno22. Estas investigaciones han sido desarrolladas en los países industrializados (especialmente en Estados Unidos y, en menor medida, en Europa), donde el impacto de un aumento en la cantidad de horas de enseñanza, sin considerar los cambios en la práctica docente, ha demostrado ser bajo. Sin embargo, Fuller y Clarke (1994) han verificado, a través de una revisión de las investigaciones realizadas en los países en desarrollo que, en este contexto, el tiempo dedicado a la enseñanza está consistente y significativamente relacionado con una mejora en los rendimientos educativos (en el nivel primario, por ejemplo, de los 17 estudios analizados, 15 encontraron una relación significativa entre el tiempo de instrucción asignado y el rendimiento de los alumnos). Incluso han encontrado que el tiempo de enseñanza es una de las tres variables con mayor impacto en el aprendizaje, junto con el tiempo en bibliotecas y las tareas para la casa. De estas investigaciones surge la importancia de aumentar la oferta de tiempo escolar para los alumnos más vulnerables. El punto de partida para avanzar en ese sentido es contar con un claro diagnóstico sobre la situación vigente en la materia. La medición del tiempo escolar presenta cierta complejidad, ya que no sólo se relaciona con la cantidad de días y horas de clase, sino también con una serie de factores ligados a la organización diaria de las escuelas, como la distribución horaria y el uso del tiempo, o el ausentismo de docentes y alumnos. A su vez, el análisis del tiempo de enseñanza puede ser complementado por otras variables, como la cantidad de alumnos por sección, que determina el tiempo que cada docente puede dedicarle a sus alumnos de manera más personalizada. Uno de los principales determinantes del tiempo de escolarización es la extensión de la jornada escolar. Las alternativas vigentes en la Argentina son la jornada simple (4 horas diarias), la jornada extendida (6 horas) y la jornada completa (8 horas), que no sólo se diferencian por la cantidad de horas diarias que los alumnos pasan en la escuela, sino que representan modelos institucionales diferenciados. Actualmente, la oferta pública de escuelas de jornada extendida y completa es muy limitada, en el nivel primario representa cerca de 6% de la matrícula y en el secundario es muy marginal. Sólo algunas jurisdicciones tienen una mayor cobertura en el nivel primario, principalmente la Ciudad de Buenos Aires, que alcanza a casi el 45% de la matrícula, seguida por Catamarca (16%) y La Pampa (14%), mientras que en el resto de las jurisdicciones esta oferta no cubre en ningún caso más del 10% de la matrícula23. Con respecto a la población que atienden esas escuelas, en el promedio de las jurisdicciones en el nivel primario la oferta de jornada extendida y completa no se correlaciona significativamente con el nivel socioeconómico de los alumnos. Esta es la situación de 17 provincias, en donde no se alteran las condiciones socioeconómicas de origen de los alumnos, mientras que 5 favorecen a los alumnos vulnerables (cuadro 5). Dentro de este grupo se encuentran

21 Con respecto a este punto, ver especialmente Heyneman y Loxely (1983) y Fuller y Clarke (1994). Heyneman y Loxely, por un lado, concluyeron que la cantidad de tiempo escolar tiene una mayor correlación con el aprendizaje en los países en desarrollo que en los países desarrollados. 22 Para un resumen de estas investigaciones, ver Cotton (1989), Martinic (2000) y Belleï (2006). 23 Estos datos surgen del Relevamiento Anual 2009 (DiNIECE). Sin embargo, cabe aclarar que la Provincia de Río Negro ha venido implementando una política de ampliación de la oferta de jornada extendida desde 2006, y según fuentes provinciales, en 2011 23% de las escuelas estatales del nivel primario eran de jornada completa o extendida.

24

Equidad en la distribución de la oferta educativa  

Este estudio analiza cómo están distribuidos los recursos educativos en las escuelas públicas según el nivel socioeconómico de los alumnos,...

Advertisement