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AÑO I NÚMERO VIII

EDICIÓN DE ENERO DEL 2009

RELATOS

POESIA

ENSAYO CRONICAS MARIANA PONSIGLIONE / DANIEL ROJAS PACHAS / VIOLETA FERNÁNDEZ / JOSÉ MARTÍNEZ FERNÁNDEZ / VICTOR SAMPAYO / ARTURO VOLANTINES / WILFREDO CARRIZALES / ROLANDO GABRIELLI / ANUAR ZÚÑIGA NAIME / PABLO ESPEJO / RODRIGO RAMOS BAÑADOS / MARIETTA MORALES


REVISTA CINOSARGO

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Editado en Arica- Chile 2009 Diseño: Violeta Fernández Riquelme y Daniel Rojas Pachas Cinosargo Contacto: carrollera@gmail.com Web: www.cinosargo.cl.kz Editorial Cinosargo by Daniel Rojas Pachas Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Chile


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Director: Daniel Rojas Pachas Coordinadores. Milvia Alata y Daniel Rojas. Redactores: • • • • • • • • • • • • • •

Daniel Rojas P. Milvia Alata Arturo Volantines Violeta Fernández Oliver Beltrán Rolando Gabrielli Marietta Morales José Martínez F. Declarado Demente Victor Sampayo. Wilfredo Carrizales Mariana Ponsiglione Dios Pérez. Soledad Díaz E.

Colaboradores externos: • • • • • •

Grupo MAL. La Mancha Juan Carlos Gómez Patricia Contreras Rocio L’Amar Comics Engranaje.

La Revista Cinosargo esta en línea desde el día 17 de mayo del presente año, alojada en la plataforma social Bligoo. Todos los derechos de los artículos y la responsabilidad de su contenido, pertenece a sus respectivos autores. www.cinosargo.cl.kz Revista Cinosargo Copyright © Daniel 2008 - 2009

Rojas


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-LOS GEMIDOS DE YANQUILANDIA POR DANIEL ROJAS P. -EL FRACASO DE LA BELLEZA POR VÍCTOR SAMPAYO -EL TERMINAL POR RODRIGO RAMOS BAÑADOS -TITULACIONES POR WILFREDO CARRIZALES -EDGARDO TELLO POR JOSÉ MARTÍNEZ FERNÁNDEZ -HOW SEXY AM I NOW, FLIRTY BOY? POR ANUAR ZUÑIGA -INTROSPOECCIÓN POR MARIANA PONSIGLIONE -REVISTAS LITERARIAS CHILENAS DE AYER Y HOY POR ARTURO VOLANTINES -LA SOMBRA MAPUCHE POR NELSON GÓMEZ LEÓN -GUSANO DE TIERRA POR PABLO ESPEJO -GUILLERMO FADANELLI POR MARIETTA MORALES -AGUANTE BARREDA POR DANIEL ROJAS PACHAS -QUE LA POESÍA MUERDA CON DULZURA Y ESPANTO POR R. GABRIELLI -EL DENTISTA DE BOLAÑO POR VIOLETA FERNÁNDEZ -SALINGER EL EMPERADOR DEL OLVIDO POR ROLANDO GABRIELLI

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EDITORIAL. HEMOS TRASPASADO EL UMBRAL DEL 2008 LISTOS A EMPEZAR ESTE NUEVO AÑO CON ENORME AGRADO Y MUCHA FUERZA, LOS IMPORTANTES LOGROS EN CUANTO A LOS PROYECTOS Y METAS QUE NOS HEMOS PROPUESTO, SON UN CONSTANTE ALICIENTE, PUES NO SÓLO HEMOS CONSOLIDADO UN EQUIPO REDACTOR BASTANTE COMPROMETIDO Y DE CALIDAD EN REVISTA CINOSARGO SINO QUE LAS OTRAS LÍNEAS DE PUBLICACIÓN DE NUESTRO CRECIENTE SELLO: LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE LAS CUATRO ESQUINAS, LOS ESPECIALES DE POESÍA MENSUALES Y EL SITIO ENFOCADO EN LA OBRA DE LIHN (PLANEAMOS IR ABRIENDO NUEVOS CANALES DE DIFUSIÓN DEDICADOS AL TRABAJO DE IMPORTANTES AUTORES CHILENOS Y EXTRANJEROS) EMPIEZAN A RENDIR SUS FRUTOS, LO CUAL SE MATERIALIZA EN EL PRESTIGIO QUE COBRA NUESTRO ESPACIO A NIVEL LOCAL Y MUNDIAL. LA CANTIDAD DE VISITAS, COLABORADORES Y TEXTOS QUE LLEGAN A NUESTRO CORREO Y EL NEXO CON GRAN DIVERSIDAD DE MOVIMIENTOS, GRUPOS Y REVISTAS, VAN CUMPLIENDO NUESTRO OBJETIVO PRIMORDIAL, ABRIR PUENTES PARA EL DIÁLOGO. COMO PARTE INDISPENSABLE DE TODO EL QUEHACER EMPRENDIDO HACE 8 MESES COMO REVISTA EN LÍNEA Y DESDE HACE CINCO AÑOS COMO GRUPO LITERARIO, NOS VEMOS IMPELIDOS A DAR PIE A ESTA PRESENTE Y PROMETEDORA ETAPA RENOVANDO NUESTRO MATERIAL PRINCIPAL, LA PUBLICACIÓN MENSUAL DE NUESTRA REVISTA. ES POR ESO QUE LA PRESENTE EDICIÓN DE CINOSARGO, CORRESPONDIENTE AL MES DE ENERO (NÚMERO VIII) CUENTA CON UNA EDICIÓN DE ENORME CALIDAD QUE SUPERA POR LEJOS NUESTRO ANTIGUO FORMATO DE FOLLETÍN (AL CUAL TENEMOS MUCHO APRECIO PERO QUE SENTIMOS ES MOMENTO DE SUPERAR) PARA NUESTROS FIELES LECTORES EL CAMBIO SALTA A LA VISTA, LA CALIDAD EN LOS CONTENIDOS SE MANTIENE PERO LA COMPAÑÍA QUE EL DINÁMICO FORMATO ACTUAL PROVEE, ES INVALUABLE PARA UN ESPACIO QUE PROMETE MES A MES Y AÑO A AÑO, SEGUIR CRECIENDO POR LA PASIÓN ÚNICA QUE TENEMOS HACIA LA LITERATURA Y EL ARTE. CINOSARGO TIENE LA PALABRA!!!!!!!!! Daniel Rojas Pachas Director de Revista Cinosargo. 17/02/09


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LOS GEMIDOS DE Por Daniel Rojas Pachas

El primer libro del poeta chileno Carlos Ignacio Díaz Loyola mejor conocido como Pablo de Rokha, se titula Gemidos y data de 1922, antes de esta obra, el autor había publicado su poesía en revistas y folletines, entre los cuales se destacan versos de infancia de 1916, antología hecha para Selva Lírica y luego el folletín del diablo de 1920 en revista Claridad, hay otras publicaciones como Sátira, pequeño libro de 1918, empero lo importante de todos estos títulos radica en su carácter, pues pese a tratarse de obras núbiles, pertenecientes a una primera etapa de decantación de la voz del autor, ya el lector puede apreciar la forma que tiene De Rokha para entender la realidad y plantearse frente al mundo como creador e integridad que sostiene una fuerte convicción vitalista. En sus poemas iniciáticos reconocemos parte de su formación religiosa y su lectura febril de la biblia en el seminario conciliar de San Pelayo del cual fue expulsado en 1911 por su acercamiento a códices blasfematorios, vertiente pagana alimentada por las páginas de Voltaire y la voz de los poetas románticos europeos, en especial los filósofos voluntaristas alemanes que tanto influirían en su cosmovisión, luego aparecerían de manera prominente las ideas anarquistas expandiéndose en sus versos la crítica antiimperialista y el tema social, y es en este último apartado, el social, que no podemos obviar como elemento gravitante de la educación sentimental de Pablo de Rokha, su larga convivencia y cercanía con el campo chileno. Nacido en Licantén en 1894 sus primeros pasos antes de partir a Santiago, los dio en Talca y Curicó en los bordes cordilleranos acompañando a su padre, una figura fuerte que también lo marcaría en su proceder como hombre y poeta. La vida rural, el aire libre, lo trascendental de la naturaleza plagada de paisajes, ruidos y fuerzas que conviven con el hombre, forjador de costumbres, tatuarían su infancia y adolescencia, llegando cada imagen y símbolo rescatado de esos primeros e impresionables años, a elevar esta realidad y sus personajes a la calidad épica de macrocosmos y protohombres respectivamente. En la fabulación Rokhiana, vemos el mundo rural como una mitología mundana de figuras heroicas, a veces satanizadas, sufridas y abnegadas pero siempre epónimas, fundadoras de una identidad, de un accionar con el cual el amigo piedra (apodo con el cual llegó a ser conocido el poeta) comulga en un sentido Whitmaniano. De Rokha asume el rol de gigante patriarcal bíblico y cósmico, esto se aprecia transversalmente en la obra reseñada, Los Gemidos, pero con especial énfasis en los cantos, podríamos decir uno y dos del poemario, Balada de Pablo de Rokha y Epitafio en la Tumba de Juan el Carpintero.


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E YANQUILANDIA Atardeciendo me arrodillé junto a una inmensa y gris piedra humilde, democrática, trágica, y su oratoria, su elocuencia inmóvil habló conmigo en aquel sordo lenguaje cosmopolita e ingenuo del ritmo universal; hoy, tendido a la sombra de los lagos he sentido el llanto de los muertos flotando en las corolas; oigo crecer las plantas y morir, los viajeros planetas degollados igual que animales, el sol se pone al fondo de mis años lúgubres, amarillos, amarillos, amarillos, las espigas van naciéndome (Balada de Pablo de Rokha) Las sencillas gentes honestas del pueblo veíanle al atardecer explicado a sus hijos el valor funeral de las cosas del mundo; anochecido ya, cantaba ingenuamente junto a la tumba del rorro, -- un olor a virutas de álamo o quillay, maqui, litre, boldo y peumos geniales perfumaba el ambiente rústico de la casa, su mujer sonreía; no claudicó jamás, y así fue su existencia, así fue su existencia. (Epitafio en la Tumba de Juan el Carpintero.)

Esa idea panteísta de ultravalorización del cuerpo y las raíces con el universo, es la que se opone como fuerza dinámica, como furia desatada a un mundo artificial y mecánico, alienante y de relaciones tipográficas, frió y a la moda. En el poema Edison (La vida práctica) parte del canto a Yanquilandia, el hablante creado por De Rokha, acribilla los principios tecnocráticos de relacionalidad que rigen a la cultura americana a principios del siglo XX, mismos que se proyectan hasta nuestros días como una ideología empresarial del consumo y control. Nacimientos por teléfono, defunciones por teléfono, matrimonios por teléfono, toda la epopeya, toda por teléfono, enamorarse radiotelegráficamente, vivir y morir en aeroplano, cien, doscientos klmtrs. sobre el nivel de los viejos valores humanos, los viejos valores humanos, existir a maquina, conocer a maquina, recordar a maquina, ver a maquina, a máquina, el espectáculo gris de los ángulos (…)

Podemos apreciar como todas las dimensiones del hombre, desde el nacimiento a la muerte, sus valores, lo más abstracto de su ser hasta las actividades primarias, laburo y economía, la epopeya completa de existir y las principales instituciones de una comunidad, el matrimonio y el ejercicio básico de los sentidos, están atravesados por adjetivos que reflejan una visión sistematizada y atomizante del ser humano y su comunicación: (…)mesurar los fenómenos sentimentales, intelectuales, sensacionales, adoptando el sistema métrico-decimal como unidad inicial, como unidad inicial y el dolar como fin, casarse por sport, matarse por sport hacer reclamé a los pechos divinos de las niñas (Edison)


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El gigante imperio en esa medida es representado por sus falsos profetas con sus respectivos recetarios de éxito, Woodrow Wilson, Rockefeller y P. Morgan son algunas de las personalidades que De Rokha resemantiza como significantes de un mundo degradado. Entes que proclaman su verdad desde una aparatosa tribuna de barro y grandes orgullos de cemento y metal, coliseos, puentes, milagros de la arquitectura que sumados aplastan al hombre común con su retórica sofista y millones en dólares acuñados por la potestad del sello y burocrático papel. A la imagen de Norteamérica imperial se le opone una gran figura como representante de la verdadera cultura y saber nacional de ese país, los principios trascendentales de Emerson y la vida en los bosques de Thoreau, padre de la objeción de conciencia, se sintetizan en los pasos enarbolados de un gigante digno de ser laureado, Whitman no es un hombre o simple poeta, es una energía del universo reconocida por seres vivos e inertes, por rocas, excremento, hormigas, elefantes y cuerpos celestes como un hermano, como un padre, como una voz inmemorial y el poeta nacional al seguir sus pasos, busca esa amalgama legendaria y democrática con el cosmos. Como un Dios que edificase poemas a bofetadas mentales, Walt Whitman está sentado, está sentado sobre la majestad de la vida con el entendimiento del corazón en Yanquilandia, la pierna derecha en Pekín y la pierna izquierda en Berlín, todo el cuerpo sobre TODO el mundo, jugando poker con los muertos sobre el tapete azul de lo infinito, platicando con las estrellas y oyendo, oyendo, oyendo los ruidos cóncavos y trascendentales de la época, (…) Le dicen las hormigas: salud Walt Whitman!... los honestos elefantes extensos: cómo estás hermano? y las tortugas, los sapos, el Rey de las Españas, los mendigos, los parlamentarios, las vacas, el Presidente, los caballos, los obispos, los cocheros, la luna, los excrementos le dicen, le dicen golpeándole la espalda: hermano Walt Whitman, Walt Whitman, Walt Whitman eres NUESTRO hermano, NUESTRO hermano Walt Whitman. (…) (Walt Whitman)

Por aquel afán de constituir una voz totalizante e integradora, capaz de fundar una identidad y cultura en la palabra, se debe reconocer a De Rokha con sus Gemidos como padre de la poesía chilena, inaugurador de una voz única tal como lo fueran Vallejo en Perú con Trilce, Maple Arce en México como fundador del estridentísimo con su obra Andamios Interiores o Girondo en Argentina con XX poemas. Pues la utopía que se plasma en su decir no se agota como una quimera desembarazada del hombre y su dolor, no es un escapismo, sino una confrontación con el acto prodigioso de existir y luchar la vida, como dice el autor, aún cuando se conciba todo intento como un fracaso anticipado: La Batalla de la vida va perdida desde la cuna sin embargo lo heroico es ganarla.

Y en esa lucha de ideas, en esa dialéctica de la poesía como arma y hogar, como cuna y tumba, se gestan juicios contradictorios y severos hacia la universalidad humana en su plenitud, por tanto los líderes de Yanquilandia no son la excepción, los presidentes y empresarios y sus ciudadelas del capital como Chicago, son grandes moles sustentadas por una filosofía bursátil y carnívora.


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Situado en la estupenda, la, estupenda tribuna mercantil de Washington, predominando sobre Ias vagas colinas del Derecho de ayer y sus tabladillos intercontinentales, mirando hacia ninguna, ninguna, ninguna- parte Woodrow Wilson lee la biblia a los pueblos modernos. *** Y sus tristes mentiras suenan como las músicas anacrónicas del barrio, rurales, otoñales, dominicales y la voz lluviosa de los muertos en las trágicas tardes trágicas de la época. (Woodrow Wilson)

El comportamiento eversivo se resume en el proceder de la bolsa de comercio, los clubs y cines repletos de hombres y mujeres carentes de vísceras, sintéticos sportmans, dandys y bailarinas de foxtrot, atrapados por la pantalla grande y el encandilamiento voraz de sus vestimentas y ademanes que dirigen su accionar hacia este tercer mundo necesitado de discursos y mitos, bailes y señoritos falsificados que venden al crédito y con los más altos intereses, una identidad. Capital: 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 de dólares. ¿Quiere usted, quiere ud. Transatlánticos, momias, feto, hombres, momias, fetos, hombres, dinamos, ferrocarriles, tractores, camiones, motores, rameras, gusanos, automóviles, yodosalina, catedráticos, vacas Holstein o Dirham, sabiduría en inyecciones hipodérmicas, honradez a la cocotte, arte puro, arte embotellado por nosotros en las botellas mahometanas del tipo Alah, presidentes especiales, especiales, especiales para Sudamérica, o cualquiera otra maquina, animal, manufactura, cosa por el estilo?... escriba a : U.S.A. Company, U.S.A., pidiendo catálogos, pidiendo catálogos, pidiendo catálogos. (U.S.A. Company)

Con la muestra de estos poemas del libro Los Gemidos y en específico del canto a Yanquilandia, vemos como se inaugura lo que será su potente y fructífera creación que supera la cuarentena de libros, podemos además percibir ya en ese entonces, los ribetes extremos de un autor polémico, abismado por lecturas anticanónicas lo cual lo hacia diverso a sus pares en su talante, convicción de enfrentar la realidad y ánimo creativo. Ideológico y contestario las profundas convicciones de Pablo de Rokha lo opusieron a la crítica no preparada para comprender y respetar su trabajo en la diversidad de su propuesta, tal como ocurrió con otros adelantados en Chile, Juan Emar por ejemplo. La reticencia del medio hasta el día de hoy, incapaz de aceptar o desplegar estudios adecuados a una obra de tal magnitud son prueba irrefutable de la incomprensión e indiferencia, sin embargo algo se ha avanzado por el esfuerzo de estudiosos como Nain Nomez o ediciones como la reciente publicación de El Valle Pierde su Atmósfera de Editorial Cuarto Propio, dedicada a la figura de la gran poeta y esposa de Pablo de Rokha, Luisa Anabalón Sanders, también conocida como Winett de Rokha. Musa inspiradora del autor y fuente de su más descarnada ternura: Filosofando caminas sobre las tumbas del planeta Reíste a los tres días de nacer, dulcemente de nacer, porque ya eras madre de lo creado y abuela de los muertos. Paz, sonora canción nacida de un tajo hecho en la tierra, sin héroes o niños divinos antes de ayer. Y manas sangre de árbol-árbol con olor a surcos llenos de simiente. Contigo el pánico florece y las tristezas dan frutos dulces. E iluminas el camino hacia el hombre distante. Desengañada te crees y tus días son cuentos para niños. (Epitalamio)


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La obra del poeta por tanto, podemos calificarla a grandes rasgos como un trabajo post-vanguardista, aún cuando contextualmente el poeta se haya inmerso en el boom y decadencia de los grandes -ismos, lo que brilla con preeminencia en sus páginas es la presencia de recursos antipoéticos, híbridos e hiperbólicos que se debaten entre una visión mítica, totalizadora y metafísica de la realidad, del ser como parte del todo universal y en esa medida como consciencia comunicante del cosmos a través del lenguaje del canto poético constituido por una intertextualidad mesiánica y parabólica con el génesis y otras figuras como el culto ditirámbico a Dionisio, para luego figurarse ambivalente y contradictoria como una razón descreída, fatal, al tanto de su precariedad y el dolor de enfrentar el fracaso como una posibilidad irreductible lo cual nutre su expresión con elementos grotescos, carnavalescos de glotonería y escatología, rompiendo con una concepción unitaleral de belleza y lirismo, optando por el balbuceo, la fragmentación y la vertiente erosionada de la palabra como prosa que revela en su fluir de ideas. conectadas por la reiteración y solidaridad del hablante, una razón escindida y cruzada por una disparidad de voces que se van superponiendo como un gran muro profético y expresivo que hace de lo popular un universo y lo cósmico un sentir y proceder. En conclusión Los Gemidos y cada canto que compone su necesidad irremediable, intrínseca y fatal de hacer poesía con el azar de los sucesos, como quien respira, bebe o anda, hacen del poemario la primera pieza madura y monumental del autor, su carácter totalizador se aprecia no sólo en el volumen del texto sobre las trescientas páginas sino por la cantidad de temas que abarca desde un profético y mesiánico yo que vidente se debate entre su naturaleza cósmica y panteísta como fuerza egregia de la naturaleza hasta su capacidad fértil de fundar la realidad por medio de la palabra y confrontar la mundanidad y sentir precario de un ser condenado a ser devorado por la nada que sin miedo y en su ley, tal como Juan el Carpintero vivió setenta y tres años sobre la tierra amando su oficio con la honorabilidad del hombre decente, juzgando a peones y canallas, hombres y sociedades, según el ejercicio y consagración de su espíritu. Autor: Daniel Rojas Pachas


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E L F R A C A S O D E L A B E L L E Z A

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En una conferencia pronunciada en Buenos Aires, el 28 de agosto de 1947, Witold Gombrowicz [1] prende fuego a una de las más rancias e intocables estirpes de hombres: los poetas. Y lo hace además con toda la razón de su parte. Es decir, no teme el rol de agitadores del espíritu que les asignaba Platón, tampoco cree que la poesía esté trágicamente condenada a la incomprensión por carecer de "espíritus elevados" que la sepan apreciar; sino que habla más bien, casi afirmaría que después de un largo bostezo, de un "hermetismo aristocrático", colmado de perfección hasta las heces. ¿Y ante tanta perfección entonces por qué el ataque? Este párrafo es sustancial para entender el punto medular de su texto: ¿Por qué no me gusta la poesía pura? Por las mismas razones por las cuales no me gusta el azúcar "puro". El azúcar encanta cuando lo tomamos junto con el café, pero nadie se comería un plato de azúcar: sería ya demasiado. Es el exceso lo que cansa en la poesía: exceso de la poesía, exceso de palabras poéticas, exceso de metáforas, exceso de nobleza, exceso de depuración y de condensación que asemejan los versos a un producto químico. Gombrowicz interroga a la Poesía en persona sujetándola de las solapas. Habla de los excesos que puede provocar la ciega devoción hacia la forma, sin un solo lazo que la vincule con los hombres, sin ese equilibrio que es esencial en todo buen estilo: Este equilibrio a base de compensaciones y antinomias es el fundamento de todo buen estilo, mas en los poemas no lo encontraremos, y tampoco se puede notar en la prosa moderna influenciada por el espíritu de la poesía. Libros como La muerte de Virgilio, de Hermann Broch o aun el celebrado Ulises de Joyce resultan imposibles de leer por ser demasiado "artísticos". Todo allí es perfecto, profundo, grandioso, elevado y, al mismo tiempo, nada nos interesa porque sus autores no lo han escrito para nosotros sino para el Dios del Arte. Lo curioso es que Gombrowicz nombra, con todas sus letras, esa sensación de fastidio interminable que me invadió cuando leí el Ulises de Joyce y algunos otros textos o poemas de a veces incuestionable abolengo. Exceso de perfección. Sin esas gotas de sangre de las que hablaba el viejo Zorba en la novela de Kazantzakis. Una experiencia que no recomiendo a nadie. Porque a fin de cuentas hablamos de tiempo: ¿quién nos devolverá ese tiempo invertido estérilmente en ciertas Obras Maestras del Arte? [1] "Contra la Poesía" en: Witold Gombrowicz, Contra los poetas, Sequitur, Buenos Aires, 2006, pp. 11-23.

Por Víctor Sampayo


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El periodismo tiende a estigmatizar o más directamente: funar. Hay una delgada línea en cuanto a la denuncia y funa. En Antofagasta hay poblaciones malas y buenas. Un viejo director de El Mercurio de Antofagasta definía como una población buena, donde vivía gente decente ¿Ahora que es gente decente? Lo contrario de indecente. No hay término medio como sucede en casi todo Chile. Casas de la droga; casas blindadas de quitadas; supermercados de las drogas o poblaciones marginales. Todas estas clasifican en malas, en indecentes. La prensa es cruel a la hora de calificar. Hay una obvia cuestión económica, de poder en todo esto. En esta crónica describo lo que me contó un amigo en un almuerzo opíparo en el Panda, comedor libre medio oriental, de calle Latorre con Baquedano. El man se comió tres platos, y tres postres, más dos cervezas. Tenía hambre el gueón. Yo no lo hice mal. Dos platos y medio. Estaba bueno el ají relleno. El man de dedos negros por la grasa de las micros, vive desde los 16 años en la periferia de la población Bonilla. Tiene 34 años. Lucha contra la pasta base, para él es “como un cáncer que a veces desaparece y viceversa”. La historia es conocida: por la pasta base perdió mujer e hijo y el trabajo. Hoy es mecánico del terminal de buses del TransAntofagasta -una versión rasca del TranSantiago-.

E L T E RM I N A L ( O H O YO DE

P O R RO D RI G Meses atrás fue mecánico de Finning en Escondida –una empresa decente claro está-. Cayó bajo, pero está en el proceso recuperación, de retomar; yo le creo. En el terminal ya lo confundieron por rati. En Bonilla con Félix García -cerca de la Escuela Padre Cariola- a la gente le dicen gallinas. Todos caminan mirando al suelo, como si buscaran maíz para picotear. Una colilla de cigarrillo en una mente en blanco y negro puede agarrar forma de un mono de pasta base. Un mono de pasta base hace más entretenido el rato. Siempre hay familias que se salvan, pero la mayoría anda en lo mismo, por lo menos en Bonilla con Félix García, el supermercado de la droga, dicen en el terminal, el hoyo de Antofagasta, el último lugar. Cómo cambia la ciudad de norte a sur: En el sur la mayoría anda con la cabeza erguida como pato, dijo el mecánico, dijo el micrero. Antofagasta es una ciudad partida en dos, donde cada extremo, norte y sur, revela las diferencias. Por un lado la marginalidad de la droga –norte, en el terminal- y por otro la opulencia (extremo sur). Las micros van y vienen. Es el recorrido, el círculo. De la arena al castillo y del castillo a la arena. -¿Me puedo comer otro postre?-Que te digo yo, come gueón, comeEl terminal. Las manos con grasa. El comercio clandestino de petróleo. Olor a quema entre petróleo y químico. Aroma a pasta. Las golpiza a un micrero por unos pendejos angustiados. Disparos al aire. Estuve a punto de agarrar a palazos a uno de los pendejos, pero en el momento me arrepentí. Menos mal. Uno le pega y después ellos vuelven con la familia, los vecinos, las tías, los amigos.


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Te sacan la cresta. He visto como han pateado personas en el suelo. He visto como la cabeza se transforma en una sandía reventada. La gente de acá, en el terminal, se ofende rápido. Polvoritas. Nadie te aguanta que les digas gueón, por ejemplo. Gueón es un insulto y ya te vas a las manos. Yo he tenido suerte. Anduve por las noches, de madrugada incluso, por las calles comprando pasta. En el infierno. Si no le digo infierno, relativizo, así que infierno. Fue hace dos semanas. Nunca me hicieron nada. Creo que me ubican. Llevo como 20 años por el barrio. Tú sabes que lo mío comenzó en el liceo. Luego no sé. Ahora vivo en una pensión, al frente del Liceo Don Bosco, donde también viven unos peruanos. Claro, me echaron de la casa. No es un mal lugar, pero me he aguantado la soledad, a veces el hambre. Estoy más flaco. Ayer, por ejemplo, el dueño de la micro me pagó dos lucas por el día. Poco. Con dos lucas almuerzo. La mayoría de las veces papas fritas. Hace dos meses ganaba cerca del millón de pesos ¿Recuerdas las parrilladas en El Arriero y después el Tsunami? Un día estos gueones del terminal me confundieron por rati. Todo por que hablo bien y me visto mejor que ellos. Le aclaré que soy mecánico de profesión. Entiendo este período como un trance, un momento. Lo bueno que ya me llamaron para irme a trabajar a Calama.

O U N A C RÓ N I C A D E S D E E L E A N T O FA G A S T A )

GO RAMOS BAÑADOS -¿Quedaste con hambre?-Pide más postre de sandíaDespués de las 19 horas el terminal es una cloaca. Con la oscuridad aumenta la ansiedad por fumar. El olor. Algunos choferes fuman y otros se aprovechan. Hay niñas de 14-15 años que se prostituyen. He visto madres que ofrecen a sus hijas por fumar. Mujeres que adaptan sus casas para fumaderos o como tiradero clandestino. Abundan los tiradares. La gente fuma y culea. No todos son choferes los que se van a tirar a las niñitas. Hay de todo. Hay un travesti que se ofrece frente a la comisaría. Parece mujer. Me habló como mujer. Fuimos. Fumamos. Me da lo mismo habérmelo tirado o no, y creo que eso no importa en estos momentos. Los pacos hacen la vista gorda. El travesti, que vive al frente de ellos, me lo dijo y uno también lo sabe. Creo que las autoridades o los pacos dejan que todo siga igual. No quieren involucrarse. Nadie quiere involucrarse con esto. ¿Quedaste con hambre gueón?-No, pero préstame dos lucas para la fotocopia del currículumAutor: Rodrigo Ramos Bañados


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TITULACIONES Texto y fotografías de Wilfredo Carrizales La casa sumergida en el lago y el preludio de su fantasía sin la opinión del caballero que dejó de tomar vino y se puso triste y no encontraba la liberación de la música y quiso dar un increíble concierto de guitarra mirando las tenues olas. Las sesiones de los buitres comienzan en la temprana orilla del cielo mientras la madera y la leche caen como cromos de una cascada. Hacia adentro todo se intuye más suave, quizá se deba a un posible camino de santos o a las muescas de la tierra que bandean la acústica para florecer. Si alguien llega al hogar que venga sin estado de temor, con real viaje subterráneo o algún tipo de conocimiento sobre paraísos artificiales. La reflexión es un juguete dentro del arcón de la supuesta sabiduría y los hitos desperdician sus oros al exponer tan abiertamente los secretos. Las maravillas podrían encontrarse en el jardín y allí comer opíparamente el hambriento hasta inducir a las confesiones. (Un viajero atisba cual un camaleón y en el marco de su alianza su verdad rebota de polo a polo). Es menester conquistar a los ojos y divulgar sus itinerarios.

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Las voces de los niños llegarán a escucharse antiguas como ecos del tiempo y los ríos o cual resonancias de otoño bajo el peso de ángeles negros o dispersos. A los metales hay que construírlos con sonatas e intersecciones y olvidarse de la cáscara de los amores y las variaciones epilépticas. Todo puede resumirse –si lo queremosen cuatro sistemas y un folio arrugado. Las golondrinas no sufrirán por ello ni las mujeres tendrán el sexo más estrecho ni los violadores correrán a superar marcas. El tiempo arramblará con sus visiones y ningún estudio comprenderá el ritmo. Los huérfanos catalogarán a los pájaros y hablarán con lenguas exóticas y dispondrán de pocos colores para sus ciudades celestes. Cuando el sol resuene sobre las aguas la polifonía de las variaciones lacerará a las imágenes en las revueltas y en lo canónico. Los lobos no podrán penetrar a los sueños y un coro de cabras concertará su destino. El abecedario malévolo será recuperado y la vida del espíritu se tornará en extraña fuerza. La noche logrará titularse aunque le dolerá infinitamente el arquetipo y los sortilegios de los juegos del agua y los retablos hartos de diversiones. El mundo llegará a convertirse en un buey desecado y embrionario y se sacudirá sobre los tejados. Mérida, noviembre de 2008 / Peking, enero de 2009

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EDGARDO TELLO: POETA MUERTO EN UNA GUERRILLA por José Martínez Fernández Conocí tardíamente la figura de un buen poeta joven de Perú. Hará más de veinte años, porque en el número 21 de la revista de poesía PALABRA ESCRITA, de marzo de 1989, veo su poema MADRE. Si mal no recuerdo fue en la Revista Casa de las Américas (La Habana, Cuba) donde aparecía algo de su vida y algunos poemas suyos. He tenido que recurrir a otras fuentes para armar parte de esta crónica y buscando en ellas he sabido que cada nuevo día se honra más su figura. Ya hay en su patria lugares que llevan su nombre. Edgardo Tello Loayza nació en Lima el 8 de enero de 1942. Es decir si Tello viviera, en los próximos días habría cumplido 67 años, pero Tello tomó la decisión de integrarse al ELN de Perú y el 17 de diciembre de 1965 fue muerto en un lugar cercano a Ayacucho, es decir días antes de cumplir los 24 años. Fue, más-menos, el mismo período en que murió Javier Heraud y en similares condiciones. En Perú -a mitad de los sesenta- se dieron diversos focos guerrilleros, cuyos líderes más célebres fueron Luis de la Puente Uceda, Guillermo Lobatón (muertos en acciones armadas) y Hugo Blanco, sobreviviente… Era el período presidencial de Belaúnde Terry. El mundo estaba encandilado con la Revolución Cubana y el castro-guevarismo, triunfador en la isla, influyó en América Latina toda, más aún cuando el francés Régis Debray (posterior arrepentido de su ideario) marcó con su ideología a muchos jóvenes. Edgardo Tello fue uno de ellos. Con su utopía en el corazón viajó a lugares casi despoblados de su tierra con el sueño de ayudar a a crear “una nueva sociedad”. Más cierto que ello es que la rebeldía de Tello se aloja en su corazón al comprobar la miseria de millones de sus compatriotas. Había estudiado Letras en la Universidad de San Marcos, en Lima y en Cuba estudió Filosofía y Economía. De este hombre ha quedado su poesía. Trabajos sencillos y no valorados por Edgar O’Hara (escritor peruano) quien le aplica muchas influencias: Javier Heraud, Juan Gonzalo Rose y Pablo Neruda, olvidando quizás que la originalidad plena es muy difícil de conseguir, y que el trabajo de Tello tiene su valor en lo intimista principalmente. Edgardo Tello fue antologado en POESÍA TRUNCA (publicada en 1978) y ha sido publicado en varios países. Nosotros queremos reproducir su poema MADRE, texto que el bardo escribió cuando estaba en una cárcel de la Policía Política Boliviana (en La Paz), y eso ocurrió en junio o julio de 1963.


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MADRE Desde el recuerdo grato de la sangre te llamo como un niño que ha perdido sus juguetes. Con mi soledad de espalda a la alegría, recorro los cuatro metros de mi celda. Sufro, es cierto. Pero no es por mí sino por haber quitado la dulce sonrisa de tus labios. Por eso es necesario decirte que las aguas amargas, la soledad y el dolor no cierran a tu hijo las Puertas de la Esperanza. Quiero, así, que el mensaje de mi canto lleve la alegría a tu costado, cuando sepas que en la primera aurora de nuestro pueblo estaré a tu lado. Sí, la poesía de Tello es sencilla, pero no facilista. Hay un gran valor sentimental en su hacer lírico y eso también pesa, en especial ese intento de acercar a la madre ausente a través de la frase hermosa.

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EDGARDO TELLO El verso “Las Puertas de la Esperanza” sería el título de un libro póstumo de este poeta: su primera edición corresponde a 1970 y fue realizada por el bardo Hildebrando Pérez. No olvidemos, entonces, que el próximo 8 de enero Edgardo Tello habría estado de cumpleaños.


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HOW SEXY AM I NOW, F L Se estacionaron afuera del merendero, el coche ya venía humeando y el que manejaba se I quedó tratando de arreglarlo, los otros dos no se fijaron en mí cuando entraron. El gordo pidió una Miller y se sentó en la barra junto al tipo de chamarra negra. El otro fue R directo hacia la mujer del tatuaje que bailaba frente a la rockola. T Dejé el periódico y unos billetes sobre la mesa y salí. Esperaba que la camarera viera las fotografías de la primera plana cuando fuera a recoger la Y taza, pero para cuando llegué a mi coche ya sonaba el primer disparo. --Me arrestaron en la carretera al día siguiente, el tipo que dejaron vivo dijo que yo había estado B en el merendero, que salí y no intenté llamar a la policía. En Nuevo México es delito presenciar un crimen y no hacer lo posible para impedirlo. Ahora O cumplo una condena de cinco años en la Prisión Estatal de Batonga bajo el cargo de ocuparme Y de mis propios asuntos. ? P OR ANUAR Z Ú Ñ IG A N A IM E --En mi celda tengo un comic de los Cuatro Fantásticos. Lo he leído por lo menos dos veces al día desde hace dieciocho meses. En una de las viñetas, Galactus arroja a la Antorcha Humana contra un coche en movimiento. Desde hace semanas sólo puedo pensar en el tipo que iba conduciendo, en lo mucho que nos parecemos, en lo terrible que es ir pensando en el dinero de la renta cuando de repente una bola de fuego se abalanza sobre tu vida y la quema hasta las cenizas. --Ayer fue miércoles, los miércoles a las cuatro nos dejan salir al patio, a las seis vuelven a encerrarnos. Son dos horas de sol a las que tenemos derecho cada semana. Para mí, la vida transcurre en esos lapsos de dos horas y entre cada uno hay nueve mil novecientos sesenta minutos que cuento uno por uno. Ayer fue miércoles y McClusky ordenó que no nos dejaran salir de las celdas Mickey y Mallory fueron transferidos a Batonga, a la zona de máxima seguridad. Yo miro por milésima vez como la Antorcha Humana le arruina la vida un pobre diablo y cuento nueve mil novecientos sesenta, nueve mil novecientos cincuenta y nueve, nueve mil novecientos cincuenta y ocho…


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INTROSPECCIÓN por Mariana Ponsiglione

no hay ni una minúscula porción de nada en mi organismo que indique que esto pueda ser.

ni siquiera se toma el gentil trabajo de fingir y regalarme un grito que haga huir despavoridas a las ingenuas palomas de kilometros alrededor. silencio. quietud.

no hay indicios de que así pueda ser. no frecuenta ya mi corazón despoblado, ni un pétalo afrodisiaco que emane un suspiro alentador. (lamentable)mente ya no miente. introspección. ese silencio desgarrador. me refugio un instante junto al eco que me invade (o visita tal vez) y le consulto curiosamente si bajo su manga trae algo mejor. inmediatamente, con cierta firmeza en su tono, responde: “mi manga, querida, es tu manga. mi lacerante silencio es tu herramienta hoy. mi cínica sinceridad es un (no tan) merecido obsequio solo para vos. mi frío es mi último recurso para que visualices calor. no queda nada que pueda hacer por vos. un consejo, no dejes de tomar esto que te doy”.


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Revistas literarias chilenas de ayer y hoy

Por Arturo Volantines En el marco del “Segundo Congreso de Poesía de la Región de Coquimbo y el Mundo andino”(2006, Coquimbo-UCN.), se rindió un homenaje a una de las más importantes revistas de poesía chilena: “Tebaida”. Y, además, se debatió sobre el quehacer histórico de éstas y de sus perspectivas. Fueron invitados importantes escritores relevantes en el tema de ayer y hoy: Wiston Orillo y José Luis Ayala del Perú, Carlos Levy de Argentina, Alejandra Carranza de Bolivia y los chilenos: Virginia Vidal y Jorge Etcheberry. Son muchas las revistas chilenas de poesía y literatura que han surgido, especialmente durante la dictadura, que rebasaron lo meramente estético y entraron de lleno en temas contingentes, políticos y de los Derechos Humanos. Me parece que fueron importante en Chile, entre otras: “Claridad”, “Orfeo”, “Trilce”, “Atenea”, “Arúspice”, “Cormorán”, “Árbol de Letras”, “Portal”, “Hoja de Poesía”, “Pata de Liebre”, etc. En Atacama existieron revistas notables: “Hacia” (106 números), “Norte”, “Poetas del Norte”, “Extramuros”, “Arles”, “Germinal”, “Paitanás”, “Áncora”, etc. Y aún persisten: “Añañuca” (más de 150 números), “Lapislázuli”, “Palabra Escrita”, etc. Pero indudablemente la más importante fue “Tebaida”, dirigida por Alicia Galaz. Se publicó en Arica, a partir de julio-octubre de 1968. Se editaron 9 números y el 10 quedó listo en la imprenta cuando vino el golpe militar. Fue Secretario de Redacción, Oliver Welden y Secretario de Coordinación, el notable poeta detenido-desaparecido, Ariel Santibáñez. El primer número fue ilustrado por el poeta, Luis Moreno Pozo, con portada de Guillermo Deisler. Más cien poetas chilenos y de otros países estuvieron ligados a este proyecto.


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Se destacaron aquí el poema de Gonzalo Rojas contra Nicanor Parra, la entrevista de Ariel Santibáñez a Guillermo Deisler, la selección de poetas peruanos y norteamericanos, los poetas chilenos: Neruda, Lihn, Teillier, Waldo Rojas, Gonzalo Millán, Sergio Hernández, Omar Lara, etc. Y prácticamente toda la generación del 60. De Atacama estaba presente todo un movimiento emergente que con el golpe militar fue desmembrado con crímenes, exilio y diáspora, haciéndole un daño irrecuperable a la historia de la literatura de Atacama. De su dirección sólo sobrevive, Oliver Welden. Con la globalidad aparecen las revistas de poesía en internet y con los Bloggs se abren muchas más, democratizando el cyber espacio, provocando un nuevo dolor de cabeza a los canónicos. Ha sido fundamental para los nuevos movimientos culturales y estéticos en América Latina; por ejemplo, para conocer las propuestas “andinas” de Bolivia. También las experiencias de Virginia Vidal y Jorge Etcheberry en “Poetas antiimperialistas de América”, o Carlos Alberto Trujillo en la “Chiloewb”, o Alejandro Lavquén en “hettp://lavquen.tripod.com”; y, fundamentalmente, en la extraordinaria experiencia de Luis Martínez en “Letras.s5.com”, donde ha quebrado la centralidad chilena y la falta de conectividad con los países aledaños. Creo, también, será fundamental para romper el desconocimiento del establishment de la crítica oficial y la poca curiosidad de los últimos antologadores chilenos, como el caso del texto “Poesía desclasificada 1973-90” de Gonzalo Contreras, que coloca a los dos más resonantes intelectuales de la literatura chilena que viven en el Norte-Atacama: Walter Hoefler y Hernán Rivera Letelier. Sin embargo, no aparece ninguno de la muestra llamada “Paso del Norte”, publicada en “Letras.s5” y en “Pluma y Pincel”, donde se puede pesquisar la obra de la mayoría de los poetas del Norte. Las revistas en la W. son un desafío para la curiosidad, y pueden ser denunciante de las carencias. Son la esperanza para que la poesía sea conocida por las obras. Ya es una realidad el aporte de www.cinosargo.cl.kz Biografía: Alicia Galaz publicó tres libros de poesía: Jaula gruesa para el animal hembra, Ed. Mimbre, Arica, Chile, 1972; Oficio de mudanza, Betania, Madrid, 1987; Señas distantes de lo preferido, LAR, Santiago-Concepción, Chile, 1990). Su poesía aparece en numerosas antologías en Latinoamérica, España y Estados Unidos (Bocannera, Agosín, Lagos) y en revistas especializadas. Como ensayista se destacó con su Antología Anotada de Luis de Góngora (Ed. Universitaria, Santiago, 1961), que ha pasado a ser un clásico universal en el estudio del poeta cordobés y es texto que se utiliza en los cursos doctorales de Universidades en España, Latinoamérica y Estados Unidos. Sus publicaciones en el campo de los estudios literarios son numerosas. Fue profesora en la sedes Antofagasta y Arica de la Universidad de Chile. Debió abandonar el país como consecuencia del golpe militar de 1973 y se radicó en Estados Unidos, donde obtuvo un Doctorado en Letras en la Universidad de Alabama.Realizó una importante labor como directora de la Revista TebaidaChilepoesía (publicada por la Ed. Nascimento), entre 1968 y 1973 que alcanzó una difusión continental. Alicia Galaz falleció el 18 de octubre del 2003 en la ciudad universitaria de Martin, Tennessee.


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LA SOMBRA MAPUCHE por Nelson Gómez León. Entre las tantas imágenes que atesoro de mi niñez, sobresalen las que adquirí entre los peones del fundo El Paso; donde sobresalía el octogenario Loncopillán, que en su lengua nativa significa “Cabeza de Diablo”; nadie del sector lograba resistir su fealdad a menos de tres metros, y tampoco nadie oía sus relatos sin sobresaltarse. Al parecer, el viejo gozaba narrando historias o leyendas espeluznantes y privando del sueño a sus oyentes. Mi condición de mocoso de diez años no me dejaba exento del terror que colectivo que, cada noche que a él se le ocurría, dejaba caer hasta la puerta de su ruca. Una tarde de verano, cerca de la oración, cuando Marylén y yo jugábamos por los alrededores de la casucha habitada por el anciano, Loncopillán salió a su puerta y nos llamó con insistencia; al llegar a su lado, nos dijo en voz baja, y mirando receloso en varias direcciones, que necesitaba contarnos una historia real, nunca antes referida a mortal alguno, por miedo a que la deformaran, como lo hacían siempre; Marylén era una preciosa morena de ocho años y poseedora de unos bellos ojos negros, que ya a esa edad me traían por las cuerdas, ella tomó asiento bajo un frondoso roble, y yo me acurruqué a su lado, por si me daba miedo durante el relato. El añoso cuentista se remontó a los principios de siglo, cuando él entraba en los catorce años de edad; que debido a las malas juntas se emborrachó en tres oportunidades, y su madre molesta lo arrastró hasta la Machi del lugar, para que con sus pases mágicos lo alejara del vicio; tras explicar a la vieja e extraña mujer la razón de sus visita, desnudaron y ataron al joven a una muralla interior de la ruca; la méica encendió ramas de canelo produciendo una gran fogata a los pies del enfermo, acomodó un caldero con agua e introdujo raíces, hojas y hierbas, al hervir la pócima, el vapor hizo difícil la respiración y , con una rama de quillay, la machi comenzó a lacerar el cuerpo inerte, hizo una seguidilla de pasos y de bailes ancestrales, al tiempo que gritaba palabras inconexas. Tres días tuvo que soportar esa sanación el joven ebrio en los que no se le permitió comer ni beber; finalizado el rito pagano, antes de autorizarlo a retomar su vida normal, la Machi sentenciosa, le dijo: “Si vuelves a tomar alcohol, en cualquiera de sus formas, serás tan dañado, que hasta tu sombra pagará tus culpas. Puedes irte, no quiero verte regresar; con el trabajo que te hice, no habrá poder bajo Antú que deshaga mi magia”. Durante cuatro años Loncopillán fue perseguido por el terror que le produjeron las palabras de la Machi. Hasta que un mal día, cansado de soportar las bromas que le hacían los mocetones del poblado por no atreverse a tomar licor, se puso a beber aguardiente con ellos, demostrándoles su hombría y su desprecio por las maldiciones de la bruja. Loncopillán resultó ser el único de la aldea que no se emborrachaba, pese a tomar litros y litros de aguardiente o vino. Tras una larga noche de cahuín, donde corrió trago para bañar yeguas, Loncopillán llegó a su solitario aposento – sus padres habían muerto hacía poco – y, mientras distraído recalentaba unas pancutras, vio que lentamente su sombra se fue separando de su cuerpo hasta quedar de pie a su lado. La sombra tomó un plato y se sirvió una porción del guiso; tal fue la impresión del joven, que con la boca abierta terminó sentado en el suelo; al reponerse de la monstruosidad que estaba presenciando, se puso de pie nuevamente y apresurado llenó su plato, antes que la sombra terminara con el contenido de la olla; cuando pasó a la mesa, la sombra se ubicó en la silla que daba a la ventana, dando inicio a un rápido engullir sorbeteado, dio ocho cucharadas, se acomodó sobre los codos y se durmió. Desde su jergón, Loncopillán contempló a su oscuro otro yo en un profundo y reparador sueño; con esa primitiva sabiduría de los pueblos, el mapuche tomó lo acontecido con tranquilidad y, resolvió no preocuparse por lo que no podía solucionar. Como a la mañana siguiente su existencia continuó igual como si nada hubiese ocurrido, dio por superado el incidente. Esa noche, ebrio nuevamente, cuando envuelto en su viejo poncho se dirigía a casa, vio su sombra reflejada en el suelo: ella iba sin el poncho y con un chal alrededor del cuello. Arribando a su destino, la sombra entró directo hasta el camastro, se metió bajo éste y desapareció; a medianoche, Loncopillán despertó sobresaltado por los fuertes ronquidos que salían desde debajo de su cama. Antes de aclarar el nuevo día, el joven mapuche se levantó a tomar agua, la sombra se puso en movimiento varios centímetros más retardada que el sediento, llegando a la mesa, tomó una manzana y la engulló; al regresar el joven al lecho, la sombra se deslizó ágilmente y ocupó todo el estrecho jergón, no quedándole otra alternativa, el joven se resignó a dormir en el suelo.


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Miles de situaciones como éstas fueron repitiéndose por espacio de seis meses, hasta que el futuro viejo Loncopillán apreció, con angustia, que su sombra se veía cada día más delgada, más encorvada y pequeña, si hasta le pareció verle arrugas. A estas alturas del cuento, Marylén estaba aferrada a mis dos manos y su cabecita reposaba sobre mi hombro; qué sensaciones más maravillosas sentí en este estrecho contacto con la muchachita de mis sueños; si mis aterrados oídos no hubiesen estado recibiendo esas terroríficas andanzas de la sombra, todo habría sido idílico. Cabeza de Diablo continuó con su espeluznante relato: Una fría noche de agosto, en la que el joven y su acabada sombra volvían a la humilde choza, la mancha oscura e informe lo hacía bastante rezagada y tambaleándose que daba pena..., al entrar el mapuche en su domicilio dejó la puerta abierta y se sentó a esperar a su hostil y retrasada amiga; la sombra después de entrar, dio un tremendo portazo al tiempo que exclamaba: “Tú, eres un malvado, me has convertido en un guiñapo, pobre y estúpido mortal. Si esta vida me tocó vivirla como una sombra, es porque mi vida anterior la desperdicié siendo un perdido y un ladrón, más nunca pensé encontrarme con un alma peor de lo que yo fui. En el código de las sombras se me está permitido abandonarte si recibo malos tratos, por eso te doy el aviso: desde este momento quedas sin mi compañía, vagarás por tu inútil existencia sin una sombra. Yo, por mi parte, iré a refugiarme a una oscura y perdida gruta a esperar que mueras, para así, entrar en la redención con la cara en alto”. Tras otro portazo de despedida, salió a la negra noche y se perdió en ella. Entre tiritones que iban y tiritones que venían, el ebrio se quedó con la mente en blanco; enjugó su abundante sudor y lloró con amargura. Luego de horas, cuando recuperó la sobriedad, de nuevo con su sabiduría popular, llegó a la conclusión de que la sombra no podía abandonarlo ya que había nacido con él y con él moriría; resuelto el problema sombrístico, según creyó el joven, tirose en el camastro y se durmió. A la mañana siguiente, con espanto, comprobó que de su sombra no había rastro alguno; ocupó las veinticuatro horas del día buscándola en los recovecos de la casucha; el día subsiguiente, revisó de nuevo, cada bártulo, ropas de cama y de vestir: de la sombra no había rastro alguno. Paralizado por lo acontecido, no se atrevió a salir de la ruca por temor a que los lugareños notaran su nerviosismo y la ausencia de su sombra. Pasó una semana; hasta que a la octava noche vino a visitarlo su primo Lemú, quien venía a comunicarle que el tío Traro estaba agonizando y que quería verlo con urgencia, el joven sin sombra trató por todos los medios de negarse mas, tanto insistió Lemú, que se vio obligado a acompañarlo a casa del moribundo; varios familiares estaban reunidos en la entrada y cabeza gacha , entre sollozos, musitaban oraciones ; Loncopillán hizo las reverencias correspondientes y entró directo al dormitorio del anciano. Su tío lo observó entre los últimos estertores y balbuceó incoherencias. En esos momentos , al joven se le ocurrió la mejor de las ideas imaginables; descorrió las ropas de cama y se acostó al lado del sufriente, apoyados espalda con espalda, rezó como nunca antes lo había hecho, con un fervor casi místico, rogó por la muerte fulminante del tío y una feliz redención para él; los espasmos y un rugido gutural le avisaron la fuga del alma penitente. Se dio vuelta y pudo comprobar el rictus de la muerte que, en sí, significaba su salvación; de un salto el alborozado joven se puso de pie, se colocó contra la ampolleta que colgaba en medio de la habitación, miró a su espalda y, con alegría comprobó que otra vez tenía una sombra. Comunicó a los familiares el deceso del tío, dio los pésames correspondientes y salió corriendo y jugando por el camino; admiró a su nueva sombra por muchas horas. Antes de dormir rezó con fervor al dios Antú, pidiéndole que lo dejara conservar esa sombra, y él, a su vez, se comprometía a no beber nunca más en su vida. Al término del relato, Maylén y yo mostramos cara de espanto, pero también de incredulidad..., entonces, Loncopillán se puso de pie, extendió sus brazos y giró lentamente. Con estupor pudimos comprobar que la sombra que se reflejaba en la tierra no correspondía a su cuerpo, el rostro que aparecía en el suelo tenía un perfil aguileño y era mucho más gordo, en la boca sostenía una pipa y.. en su cabeza destacaba un sombrero alón que Loncopillán no tenía. Autor: Nelson Gómez León


REVISTA CINOSARGO GUSANO DE TIERRA Decepcioné al gusano: Lo que ella hizo, lo que ella habló eso es verdad. Porque no soy verdad yo, ni es verdad ella ni eres verdad tú. Alguien que va a ser dice algo que no es. Todas las bocas son necias; todas las palabras, necesarias. De VENUS EN EL PUDRIDERO Eduardo Anguita Yo, pobre gusano de tierra. A menudo y sin reconocer las hojas espero que la gracia sea sobre nosotros, que somos tan solos cada mañana. Que infundimos el temor a tu raíz de tanto quedarnos en ella. Al fin, rehaciendo tu historia de húmeda perseverancia. Me detengo, doy vuelta la tierra casi con la certeza de que la luz me atraviesa los ojos. Y sigo allí, plantado como tú, creciendo apestado a musgo, contemplando la espesura que ha dejado tu polen. Que al rigor de esa posición y temblando los tallos surges como otras cosas que disueltas caen y se recogen. Cuando he concebido entre nosotros decretos de afán, para unirnos en nuestro breve espacio. Ya consagrado a esta faena. Donde se abren los témpanos y lejos de las luces, me fui en vértigo con la roca. Allí, centrando el paisaje, ensordecí mis ojos reptando el costado de la piedra.

23 Crezco con la certeza de tu olor hacia las galerías fecundadas. Me detengo en la dureza de la piedra, recorro tus tallos; esa longitud de temblor y frío buscando la bruma del jardín entre tus pétalos. Por los brotes y trozándola quebrada, sin que nada fuese playa o bruma bajo donde tender la baba. Posados y babeando el anillo húmedo del roce. volteamos la sombra en clave dejada por el árbol. Ahí estaré nuevamente con mis visiones, amortiguada luz que retrocede. Que trepa que ocupa lugar frente a mis ojos violetas de tanto pasado de pálidos escombros. Serpenteo como el gusano, el cual por resignación, por simple hecho impostergable acude hoy por hoy al lugar donde te he conocido. Ceñido a la sombra delos tallos y secos ya como paja, olfateo la fruta. El hueco de las pepas busco, el vacío puro de tu pulpa donde aguardar mi lengua. (Fragmento del libro GUSANO DE TIERRA).

Pablo Delgado, sin editar, no antologado en la historia de la poesía chilena y lejos de ser un poeta maldito, ni siquiera seguidor de Parra, nos frunce su seño para presentar ahora Gusano de Tierra, texto que merodea embates de pocas páginas, que como autor considera su nacer en el ámbito de la escritura. Su trajinar lo hace partícipe de algunos premios y otras menciones a nivel regional. Creador, parte del grupo La Mancha. Qui/19/11/008


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G U I L L E R M O F A D A N E L L I : U N E SC R IT O R SU B T É R R A N E O P o r M a r i e tta M o r a l e s Un niño de once años de edad, es enviado por su Padre a una estricta escuela militar para que su vástago se convierta en un hombre de carácter. Esta es la vivencia personal del escritor mexicano Guillermo Farandelli, que se refleja en su novela más exitosa Educar a los topos, publicada por la editorial Anagrama. Donde se describe la violencia y la soledad de una escuela militar. Farandelli nació en Ciudad de México en 1963, en el seno de una familia sencilla, donde su padre era el soñador y su madre una mujer realista y pragmática. Estudió ingeniería en la Universidad Autónoma de México, sin terminar sus estudios, toma la decisión más importante de su vida, ser un escritor y viajero a tiempo completo. Para solventar sus gastos ejerce diversos oficios como boxeador, vendedor de árboles de navidad en Nueva York, ayudante de una panadería en Madrid, vendedor de bienes raíces, arriero. El contacto con el mundo real lo nutre para escribir sus novelas y relatos. Aplica el concepto de "no creo que haya un mejor sinónimo de pensar que vagar y pasear". Es un gran lector de libros filosóficos y admira a los escritores Philip Roth, Robert Welser, Dostoievski, Revueltas, Fante, Bukowski y odia la narrativa de Paul Auster . En su página en internet www.moho.ws , se pueden leer sus sorprendentes relatos como la mirada de Therese, en el cual critica la belleza esperpéntica de las chicas de la televisión y resalta la esencia de la belleza interna y externa de una mujer sencilla y comer en paz, critica a la clase política de su país. El escritor llama a los políticos pinches oportunistas y ¿Has estado frente a un escritor? , es un retrato muy peculiar de si mismo. Este mexicano patiperro, en 1991 fundó con artistas españoles el movimiento cerebrista en Madrid y publico su primer libro, Cuentos mexicanos. En 1989 fundó la revista Moho y 1995 la editorial Moho. En sus inicios literarios desafió a las vacas sagradas de la literatura mexicana. Aptitud que lo hacen el niño terrible de las letras mexicanas gozando de un grupo de lectores fieles que lo respalda en cada una de sus presentaciones literarias .Sus novelas más conocida son: Compraré un rifle, Para ella todo suena a Frank Pourcel, La otra cara de Rock Hudson, Más alemán que Hitler, ¿Te veré en el desayuno?, Lodo, por nombrar algunos de sus libros. Su mayor influencia es Fante, Padre del realismo sucio. En las historias de Fadanelli, hay mucha soledad, desarraigo, violencia y un dejo filosófico de un escritor que es un binomio de rudeza y de viajero eterno en el mundo y los libros.


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S E M B L A N Z A S P R O F UN D A S : A G U A N T E B A R R E D A D E A L E J A N D R O CO L L I A R D P O R D A N IE L R O J A S P A C H A S

“Aguante Barreda” es una novela corta del escritor y artista argentino Alejandro Colliard, es una obra dinámica que utiliza como principal estrategia textual la concisión de los capítulos para exponer a través de su brevedad y precisión léxica una versión absurda y esperpéntica de lo que podría ser la vida de Ricardo Barreda tras su liberación. Colliard se apropia de manera efectiva y con gran comicidad, especialmente con humor negro y mucha ironía del hecho verídico. Abarca tangencialmente tanto el crimen ocurrido hace 16 años como la situación que vive hoy su principal actor. A la fecha Barreda cumple su condena con arresto domiciliario en la calle Belgrano, lugar en que está ubicado el hogar de su nueva pareja Berta André “Pochi”. La conmutación de la pena que favorece al autor de la sangrienta masacre desplegada en contra de su mujer, suegra e hijas un domingo 15 de noviembre de 1992, es producto de su avanzada edad y otros beneficios que contempla la ley penal Argentina. En el 2012 el odontólogo platense podrá optar a libertad condicional pese a haber sido originalmente sentenciado a cadena perpetua. Partiendo de este hecho, Colliard realiza una proyección satírica de la sociedad Argentina y porque no latinoamericana, aglutinando factores, culturales, mediáticos y políticos. En este último apartado aparece un importante elemento que vincula a la novela con el mundo externo a la ficción, el Dr. Carlos Ruckauf, Gobernador de Buenos Aires, que a lo largo de su carrera ha ocupado numerosos cargos incluso el de vicepresidente durante el gobierno de Menem. Esta figura pública aparece en la historia como un gatillante de la acción, movido por ansias de poder caricaturizadas al extremo. Ruckauf es un manipulador de los medios y partidario acérrimo de las estadísticas por encima de cualquier implicancia ética. Colliard aprovecha esta condición y diseña una agenda ficticia en la cual Ruckauf muestra interés en la popularidad de Barreda para así explorar los mecanismos psicológicos de la masa. Cual bandada de palomas, el pensar colectivo se expone en todas las aglomeraciones que rinden pleitesía, apoyo y consmisceración a Barreda. En forma individual, la policía y los taxistas son usados en la narración como barómetros del sentir general el cual eleva al psicópata a la categoría de ser mítico y heroico, que amparado por juicios de aprobación a causa de su espíritu trágico, de su travesía de dolor y supuesta purificación, se torna digno como epónimo Hércules o Jason capaz de arrasar sin el menor reparo a toda una comunidad gracias a lo que se comprende como una razón legitimada, en este caso, la defensa de su hombría. El sentir gregario tal como Colliard lo expone, ve en este personaje de la crónica roja, con una sobre exposición que nada tiene que envidiar a Charlie García; a un icono que rescata los derechos del oprimido, del ninguneado por su propia familia, y que actuó en defensa de un valor superior, la unión familiar erosionada por la crueldad de la suegra, el abuso de la esposa y el irrespeto de las hijas, el tema toma ribetes de misoginia y falocentrismo cultural, otra lectura presente en el texto y que es coherente con la actitud de Barreda y la revisión del peritaje de psicólogos a cargo del caso. Estos discutieron durante el proceso acerca de una posible homosexualidad reprimida o crisis de identidad sexual no resuelta: “como Barreda no pudo matar a la mujer interior, la del subconsciente, asesino a todas las mujeres de su vida diurna” El tema por tanto tiene proyecciones insospechadas y aparece una figura del pasado, el padre abusador del dentista, un militar que marco a fuego la infancia de Barreda. Estamos entonces ante el producto de una patología social generalizada que muchas veces acepta en sus productos culturales, cine, literatura, pornografía, modelos de violencia difuminando la frontera entre victima y victimario.


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Sin hacer juicios de valor o tomar partido con una mirada moralista, Barreda se presenta en la novela como un producto postmoderno, propio de una sociedad cosificante, capaz de generar entes implosivos y abusadores, en los lugares menos deseados, los colegios y el hogar. Lo paradójico de esta situación y que le da al signo la capacidad de atentar en contra de los discursos fuertes de nuestra sociedad, son las motivaciones que subyacen al crimen. Barreda arrasa a su familia por su deseo de preservarla, lo cual relativiza el tema al ubicar a las víctimas de la masacre en la posición de antagonistas, ya que estas juegan el rol de ofensoras del hogar, al frustrar con ignominia los intentos genuinos del odontólogo por mejorar el vínculo hogareño. Colliard usa este tema cruzando pequeños argumentos con la trama principal. Se muestra así la fragmentación de las bases fundantes de la sociedad, la familia y el matrimonio con ejemplos como el fin de la relación del dentista con Pochi, la que abandona a su pareja para irse con la foto de un muerto del cual se enamora. También está la promulgación de una ley que Barreda, en un punto de la historia en su calidad de senador realiza al promover el matrimonio inter-especies. Hombre con hamsters, perros con sus dueñas, sólo que de distinto género. “Tan progresista no se puede ser”. Estas situaciones absurdas contribuyen a construir al paradigma de hombre finisecular. Otra contradicción digna de ser mencionada y que refuerza esta idea de desfiguración de los conceptos y valores a ultranza, recae en la imagen pública que tiene Barreda. Colliard utiliza ese factor para proponerlo en su historia como un candidateable, de modo que al ser satanizado o explotado como producto por los medios, el criminal alcanza gracias a las circunstancias relativas a su acto de sangre y posterior juicio, la categoría de personalidad. Ser de culto e incluso de confianza por la sinceridad de su proceder. Como se mire, Barreda en su calidad de ciudadano está mas cerca del hombre del día a día que los artistas y los llamados lideres de opinión y su transparente artificialidad, pues el dentista actuó empujado por su cólera, quizá no se midió pero no es algo que ni siquiera el mas santo no haya pensado cuando ha sido puesto al límite por sus pares. La situación está en que los discursos políticamente correctos censuran estos actos, pero ante la caída de esos discursos, Barreda tal como Colliard lo presenta a los ojos de Ruckauf, es la imagen de la transparencia real. Lo cual explica el fandom que en el mundo no novelado tiene este personaje, su popularidad, grotesca para algunos, anecdótica para otros no es menor, lo llaman ídolo y lo hacen cercano al fenómeno Charles Manson que llegó en los setenta a tener camisetas con su fotografía, estas aún se venden. En el caso Barreda un ejemplo emblemático del mass media y su influjo es la canción Barreda´s Way del grupo Ataque 77, prueba fehaciente del poder convocante y comunicador de esta entidad mediatizada, Colliard consciente de estos signos e imágenes, va generando una especie de simulacro postmoderno en el cual se mezcla lo vernacular y pop con lo formal, se privilegian los llamados grandes relatos de la cultura, partiendo por el hecho de que estamos ante una novela, uno de los discursos más respetados en el devenir del hombre, de modo que entretención y morbo se conjugan en un consomé kitsch, auto consciente y crítico en su hilaridad. Pues al apropiarse del referente, en este caso Barreda, Colliard expone a la sociedad en su completitud como una pantalla prefabricada, en la cual el mismo autor se ubica en una posición de descreimiento y de complicidad con los mecanismos de falsación de lo real, Colliard no sólo es el autor, sino que también es un personaje de la obra, aquí el creador juega una carta interesante, se satiriza como un escritor fracasado, que ve su oportunidad al ser reclutado por la campaña de Ruckauf como mercenario de las letras. El autor produce una mímesis, un salto de los niveles de narración desde lo extratextual a lo intradiegetico y viceversa al incluirse en la historia como personaje secundario.


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Su rol en la obra reside en la tarea de escribir los discursos del candidateable Barreda, y luego un libro que crítica curiosamente, la imagen de los hombres que se destacan en la sociedad a causa de su creatividad, podríamos llegar a pensar incluso que está obra que leemos, “Aguante Barreda” es otro producto de Colliard, personaje que nos envuelve dentro y fuera de la novela como participes, como parte de ese fandom o pensamiento colectivo de masas que está ávido de leer la vida y proceder de un asesino supuestamente rehabilitado y recibido con los brazos abiertos como hijo ilustre por la sociedad. La novela se vuelve otro discurso mediatizado, estamos en un simulacro circular, del cual todos somos cómplices, autores, y victimas. En definitiva el merito de la obra esta en la re-escrituración testimonial que Colliard hace de lo ocurrido sin suplantar en lo más mínimo la historia extratextual, no hace un palimpsesto o borra el como se dieron las cosas, sino que toma la realidad y la inserta intertextualmente, de forma fragmentada y con gran sutilidad en su ficción a través de deícticos que remiten al lector, a lo cubierto por la crónica roja y los medios de prensa televisivos: El auto de barreda, su Ford Falcon y la fachada del hogar llena de graffitis injuriosos o de apoyo para quien a juicio de algunos es la verdadera víctima del crimen, el reivindicador de los oprimidos, de los underdogs, no hay que olvidar el rifle español Calibre 16.5 que el odontólogo utilizó para el crimen y el rol que juega la mentada “Pochi” su actual mujer, esos son sólo algunos de los elementos que se utilizan como anclaje para aproximarnos de modo implícito al fenómeno mediático, logrando los efectos de una lectura abismante, llena de ramificaciones para tan breve obra escrita con economía de palabras. La tarea del receptor por tanto implica llenar los espacios en blanco y cooperar con la creación al actualizar la narración con una enciclopedia que remite a la coyuntura que tuvo y tiene la figura del dentista asesino dentro de la realidad Argentina y su cultura popular De cualquier modo, el destinatario no familiarizado con el truculento asesinato rápidamente puede captar la historia en su calidad de fantasía y acercarse a la mente del psicopático personaje, Colliard construye un doble código que comulga tanto con el lector aventajado producto de un conocimiento previo de la situación, como con aquel que asume esto cual fantasía. Algunos de los recursos también sugeridos por la prosa del creador, van perfilando una conducta errática e insensibilizada mediante los vagabundeos que el dentista hace por calles con prostitutas y jóvenes que se venden, su actitud hacia los gatos, por ser el animal familiar el único sobreviviente de la masacre de aquel domingo del 92, eso sin contar el procedimiento maquiavélico desplegado para la eliminación de los felinos en la historia, darles de comer vidrio molido, actitud que en la fachada de normalidad del personaje, y ocultamiento de un depredador en potencia, recuerdan al proceder de Patrick Bateman de la obra el Psicópata Americano del autor estadounidense Bret Easton Ellis, en conclusión el texto expuesto en la red por el autor, específicamente en google books es recomendable pues en su sencillez narrativa traspasa la lectura fruitiva e impresionista, promoviendo una serie de mecanismos interesantes de la narrativa actual y condicionantes que revelan mucha de nuestras sociedades y la calidad de los individuos en sus relaciones con el medio, el miedo. Autor: Daniel Rojas Pachas


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QUE LA POESÌA MUERDA CON DULZURA Y ESPANTO Rolando Gabrielli La importancia que tiene Cinosargo es que es un espacio joven, abierto, plural, sin complejos de prima donna. Verdaderamente, segùn el origen griego de su nombre, un perro àgil con fauces para para devorar con verdadera hambre literaria lo que pone en su muestrario por cuenta propia y lo que le envìan. Sitio abierto, pero con rigor, aparecen los vivos y los muertos. Mucha operaciòn rescate de viejos autores aturdidos por el olvido. De Norte a Sur y todos los puntos cardinales, como si el desierto, se hiciera sal y agua en las palabras. Un lugar de gratas sorpresas, para econtrarse con viejos amigos, de ayer y hoy. Que se sigan levantando las piedras, para que surjan, aparezcan màs poetas. Que la Làmpara de Aladino no se deje de frotar. Si es Norte es Sur por donde atraviesan los valles. No tengo más que felicitarlos muchachos por este esfuerzo, mirada, generosidad, en tiempos donde la solidaridad es una vaca que no da leche. Hay mucho oficio en Chile en la poesìa, pero tambièn en el ninguneo de sus poetas y escritores, artistas, sobre todo aquellos que se mantienen fiel a su vocaciòn, obra, palabra, Arte. La Diáspora es un reloj sin tiempo. Avanti con todos los faroles encendidos, Cinosargo. No dejen de ladrar, morder, amar la palabra... Manifiesto El poema es el poema Rolando Gabrielli


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Perpretado por Violeta Fernández Riquelme. En su obra el dentista (publicada en el libro de cuentos Putas asesinas) Roberto Bolaño como en el grueso de su obra, narrativa, poética y ensayística, realiza un despliegue de ironía intertextual increíble, esta categoría es señalada por Umberto Eco en sus comentarios sobre lo denominado novela posmoderna por autores como McHale, o Hutcheon, como un rasgo esencial de aquellos diseños narrativos experimentales que pretenden llevar el dialogismo e hibridismo discursivo a otro nivel. Bolaño nos tiene acostumbrados a ello tanto en sus mega-sagas los detectives salvajes y 2666 como en sus breves textos, incluidos los póstumos e inconclusos (El secreto del mal) Esta estrategia textual representa un desafió pero así mismo un atractivo cebo para el lector, le permite al autor, en este caso a Bolaño, expresarse en dos niveles al mismo tiempo, algo así como ocurre con en el double codding, otra categoría señalada por Eco, mediante la cual el creador se permite estructurar el discurso y diégesis para un público más experimentado, con cierto conocimiento formal de la literatura y sus códigos, en Dentista están todas las alusiones a Rimbaud, a Elizondo, a ese realvisceralismo poético de los jóvenes mexicanos, intelectualidad universitaria que vemos en decadencia y aburguesada en los protagonistas, los que a su vez se empapan del sentir de malditismo artístico, de anonimato creativo, de esplendor y fugacidad del talento representado por aquel joven indio Ramírez que no es el bello Arthur como explicita desde un principio el texto, No era Rimbaud, sólo era un niño indio. Hay que contar además las aproximaciones estéticas camufladas en forma de digresiones o diálogos entre ebrios “El arte, dijo, es parte de la historia particular mucho antes que de la historia del arte propiamente dicha. El arte, dijo, es la historia particular. Es la única historia particular posible. Es la historia particular y es al mismo tiempo la matriz de la historia particular. ¿Y qué es la matriz de la historia particular?, dije. Acto seguido pensé que me respondería: el arte. Y también pensé, y ése fue un pensamiento afable, que ya estábamos borrachos y que era hora de volver a casa. Pero mi amigo dijo: la matriz de la historia particular es la historia secreta.”

En este ejercicio no podemos ignorar todos los recursos formales, los mecanismos anticlimáticos, la intención de dejar hilos abiertos (lo que se conoce como dato escondido), además de la transtextualidad en todas sus variantes y en otros casos, no este en particular, la metalepsis, la trasgresión de los niveles de narración. En fin, todo en una misma historia, tal como dice el personaje de Dentista… “y luego mi amigo empezó a contarme un cuento de Ramírez, un cuento sobre un niño que tenía muchos hermanos pequeños que cuidar, ésa era la historia, al menos al principio, aunque luego el argumento daba un giro y se pulverizaba a sí mismo, el cuento se convertía en una historia sobre el fantasma de un pedagogo encerrado en una botella, y también en una historia sobre la libertad individual, y aparecían otros personajes, dos merolicos más bien


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...canallas, una veinteañera drogadicta, un coche inútil abandonado en la carretera que servía de casa a un tipo que leía un libro de Sade. Y todo en un cuento, dijo mi amigo”. Y es que el detective salvaje, Arturo Belano para los amigos, a la par que cohesiona esta fina trama, se dirige a un público más masivo, centrado en el contenido y ciertas temáticas que engolosinan al morbo mayoritario. La violencia inmanente, el terror y tensión que se esnifa en esos rincones y lapsos solitarios que confrontan los personajes, el mentado derrotero sentimental del narrador y la presumible homosexualidad pederasta del dentista amante de la pintura y que se culpa de la muerte accidental de una vieja indígena en su sala de operaciones a manos de un practicante, que en su ausencia le intervino un cáncer en la encía a la vieja, insisto… todo en un mismo cuento, por ello podríamos decir en síntesis que Bolaño liga lo culterano, lo excesivamente elitista con lo que a todos nos despierta curiosidad, logrando que su trabajo sea como el mismo dice: “Mi literatura es legible, pero no es fácil”. Esto hay que relacionarlo con la tan mentada ironía intertextual, esta se caracteriza frente al doble código en que la escisión o distancia entre los dos niveles que el autor trabaja, ya no se presenta tan sólo en función de cualquier acerbo, preferencia de temáticas o conocimiento popular, sino que se pronuncia de forma más específica, especializada podríamos decir, pues se focaliza en una necesidad primordial, el dominio de ciertos ideolectos o enciclopedia del destinatario, esto en español y para todos los lectores no estrictamente imbuidos en la terminología de Eco, significa, que la obra exige un conocimiento especial que es la misma obra del autor, sus propios códigos o fetiches como prefiero llamarlos, aquí Bolaño dialoga con bolaño, lo cual permite que el goce estético sea mayor para quien comulga y conoce las otras voces, esas señales de ruta ocultas, temáticas todas, transversales para el Chileno y que se aprecian no sólo en la repetición de su estilo, en el cómo y qué aborda, sino en la creación de un universo que se comunica y retroalimenta constantemente, desde su obra con Porta escrita a cuatro manos, Los Consejos, hasta las que no llegó a concluir. Esto de cualquier modo no es novedad, un lector de Bolaño al leer dentista, entiende en profundidad guiños simples como aquella alusión a Sade o los delirios sexuales del pintor Cavernas y su repentina violencia amparada por guaruras, para que hablar de la constitución de la personalidad de los actantes, el estudioso de letras descorazonado, el hombre que en su normalidad esencial, de dentista aburguesado oculta toda una maraña de sentimientos oscuros paradojalmente ligados al arte, similar a Quim Font, a eso hay que añadir los parajes, vehículos y atmósferas, esto no implica que Bolaño se repita, sino que Bolaño nos invita a recorrer muchas veces los mismos caminos, nos obliga a perdernos en la búsqueda frenética de saltos y retornos que implican un Aleph o Rayuela, esa biblioteca infinita llena de citas a otros y si mismo, y en el anhelo por una respuesta o una bitácora convincente, nos topamos con un viaje que en realidad jamás termina pues las vías paralelas llevan a otras aparentemente distanciadas, como podría ser el caso de su poesía frente a su narrativa pero no es así pues todo esta unido solidariamente. Por ello en el afán por alcanzar a fantasmas Caborquianos, al llegar al punto de partida, o a algún punto antes recorrido o reseñado por el lector, este ya cambio pues nosotros cambiamos en el viaje y salto que implica una re-lectura, por ello, después de leer Dentista, y repensar el diálogo de bar, acerca de cómo el arte es parte de la historia particular, me veo forzada a volver a leer los detectives, 2666, estrella distante y temo por lo que voy a encontrar o no vuelva a leer. Autora: Violeta Fernández Riquelme Publicado en: La Santísima Trinidad de las cuatro Esquinas.


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J.D SALINGER:

El emperador del olvido por Rolando Gabrielli " Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezan a correr sin mirar a donde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura." J.D. Salinger, El guardián entre el centeno.

J. D. Salinger está vivo, acaba de cumplir 90 años y desde hace 45 no edita un solo libro, porque le gusta escribir por placer para sì mismo y su vida ha llegado a ser tan misteriosa y privada que lo más probable es que él también la desconozca. Un hombre que no le ha hecho concesiones ni a las portadas de sus libros. No quieren que lleven ilustraciones ni fotografías suyas, menos se ha rendido a la fama desde que es autor de culto con su obra El Guardián entre el centeno. Mucho se ha comentado sobre ese libro, la libertad con que está escrito, frescura, todos los clichés habidos y por haber, ese encanto que te lleva a abrazar al protagonista y al autor, diría. Un viaje iniciático de un adolescente norteamericano Holden Caulfield, por un mundo material, hipócrita y con el glamour de la desesperanza. ¿Qué podría pensar hoy J.D. Salinger de lo que está afuera, un mundo como si fuera un dinosaurio despachándose un Big Mack en alguna escalinata de Manhattan sin asco? J.D. Salinger prefirió sus iniciales que Jerome David Salinger. Su padre, rico judío polaco vendedor de quesos se llamaba Sol Salinger, y es probable que haya huido de la SS. Su primera mujer fue una doctora francesa, se llamaba Sylvia. Después volvió a casarse y vivió al parecer una vida algo alejada del sexo, entre vegetariano, el zen, y su trabajo diario. Se enfundaba en un overol azul y escribía durante el dìa y en la noche guardaba con llaves sus escritos. Un personaje difícil de descifrar, su hija dice que era tradicional que se bebiera sus orines. ¿Las personas o la literatura tienen sus misterios o ambas? Pienso que la guerra hizo efectos en su espíritu, cambió su percepción de la vida, las gentes, en el entorno social y se atrincheró. Un soldado desconocido de su propia palabra. fueron años difíciles cuando escribió el Guardián o el cazador, época del macartismo, del intento de suicidio de Syvia Plath y del propio Allen Ginsberg. Por primera vez entrè en contacto con JD, en la Universidad, 1966, cuando Antonio Skármeta nos leyó: El día perfecto para el pez banana, y cuyo personaje central, Seymour Glass, termina suicidándose.


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Entrevistarle, llegar a su casa, respirar un poco de su aire, saber que ha hecho durante estas últimas décadas, es una tarea para arqueólogos, investigadores que no necesitan tratar con la cosa viva. Es un Faraón que ya vive en su pirámide de silencio. Combatió en Normandìa, tiene una portada en el Time, está prohibido El cazador oculto o El Guardián entre el centeno, y en muchas escuelas se lee al mismo tiempo con veneración de monje medieval. JD no fue al entierro de su padre. No soportó la gira polaca para que conociera el negocio de los quesos y él se transformara en un fabricante. Su queso era la literatura y una serie de manías de las cuales habla con lujo y detalles su hija. Lo que no sabe JD es que un escritor verdadero se transforma en más público que un semáforo y puede llegar a competir con una Catedral sin fieles o con infieles llenos de felicidad. Se venden 250 mil ejemplares anuales de su best seller. JD se internó en un boque de Cornish New Hamphire en el límite con Canadá, no quiere saber del mundo, "sólo puedo soportar la sociedad allí afuera mientras tengo puestos mis guantes de goma". Habla como un cirujano sobre el quirófano mientras le da respiración boca a boca a su propia sombra. Un aviso muy claro evita cualquier concusión al intruso visitante: PROHIBIDO EL PASO Su casa queda detrás de si mismo, es un lugar inalcanzable, sólo se divisa vagamente cuando caen las hojas en Otoño y el viejo, díscolo, inefable soldado de infantería se desplaza bajo la responsabilidad de su propio enigma entre esas inexpugnables paredes de ausencia. El enemigo pareciera estar por todas partes. El arte del camuflaje es indispensable para eludir todo contacto. Pero un dìa traspasó esa fortificación Joyce Maymar, una despierta y audaz jovencita de 19 años que se transformaría en su amante por unos meses y después confrontaría disputas por una biografía que Salinger abominó. Ella escribía y veía en el un maestro. ella después se haría una famosa escritora y tendría un último diálogo con JD, sin sentido, aunque ella buscaba el hilo porqué él le había escrito al inicio y traído a su casa. No lo comprendió hasta el final. El viejo Salinger no concedía ni una gota de oxígeno a sus oponentes y éstos eran todos los que estaban frente a él. Un dato que pareciera que nunca logró quitarle el sueño es que el asesino de John Lennon, Mark David Chapman, llevaba entre sus pertenencias el día que el disparó al beatle, un ejemplar de El Guardián entre el centeno. (The catcher in the rye). ¿Este era un hijo de Salinger? ¿Un muchacho difícil como su personaje....qué buscaba en realidad con la muerte de su ídolo? La vida tiene caminos más extraños que la propia literatura. Autor: Rolando Gabrielli


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Revista Cinosargo número VIII Enero del 2009