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La tierra de la gran promesa I OBSERVATORIO

Polonia, 1885. El país se está transformando velozmente: sus verdes praderas y sus bosques de abedules son sustituidas por construcciones de ladrillos que albergan enormes naves industriales. Como sucede en la ciudad de Lodz, centro de la producción textil, donde ya “no queda gente honesta”. El trío de protagonistas: los jóvenes y cínicos Karol, Moryc y Maks se convierten en miembros de la clase capitalista, cuyo eje de existencia es el sumergimiento en las “aguas gélidas del calculo egoísta” (como apuntaba Carlos Marx). Andrzej Wajda y Witold Sobociński, mediante lentes de gran angular, profundidad de campo y vertiginosos travellings, también nos hacen sumergir en el frenesí de la industrialización desbocada. La clase noble y aristócrata está siendo barrida por la historia, la sustituye la burguesía despiadada que emerge sin moral, aunque todavía algún industrial en bancarrota por la competencia salvaje, se suicida para evitar la deshonra de perderlo todo. Mientras tanto, los miles de proletarios de las hilanderías caen extenuados por la explotación sin freno. Algunas jóvenes obreras, de bellos cuerpos, son elegidas para incorporarse a otra forma de explotación: la prostibularia. Los nuevos ricos organizan orgías en palacios recién adquiridos. La película acumula personajes y decorados; es un fresco histórico de tres horas de duración, apuntalado en la dinámica musical de Wojciech Kilar, uno de los mayores compositores polacos de la posguerra. Basada en la novela La tierra prometida de 1897 de Władysław Reymont, escritor polaco al que casi treinta años después se le otorgará el premio Nobel de Literatura, poco antes de su muerte. La película de Wajda muestra toda la podredumbre y miseria espiritual, cultural y material que dejó la industrialización del siglo XIX. Realismo sórdido (vómitos, sangre, lodo, humo, fuego y suciedad), mediante el arte del naturalismo, el barroquismo, el simbolismo y el expresionismo, que el cine humanista polaco va a utilizar para hacer su denuncia social, como ya lo habían denunciado también antiguos escritores y artistas plásticos, como Zola, Munch, Dickens, Grosz, Gorki, entre otros tantos. Galardonada con el Gran Premio del Festival de Moscú y propuesta para el Óscar a la mejor película extranjera. Exhibida en la V Muestra de la Cineteca en 1975, La tierra de la gran promesa describe el apocalipsis provocado por el capitalismo y sus mezquindades a través del dinero-mercancia-dinero y la violencia generada en muchos órdenes sociales; pero permite vislumbrar la esperanza del proletariado anónimo, perplejo, que arroja una piedra para iniciar la lucha de clases, que aún no termina.

Raúl Miranda López Cineteca Nacional Museo de Arte Carrillo Gil: sábados de agosto

CINETECA NACIONAL I México

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Programa Mensual Agosto 2012  

Este mes presentamos en nuestras sedes alternas tres estrenos: Venus Negra, Tótem y Perro Muerto. Complementan la cartelera los ciclos "La m...

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