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sociales y culturales des, porque es libre para participar de la economía y obtener por sus propios medios los bienes que requiere para ello. La gente marginada recibía la caridad de la Iglesia o la asistencia social, pero no con una lógica de derechos. En este momento, se luchó por los derechos civiles, cuyo reconocimiento es obtenido en consonancia con la ciudadanía cívica; por ejemplo, los derechos a un nombre, a una nacionalidad, a la propiedad privada, es decir, aquellos considerados tradicionalmente como derechos de libertad. A lo largo de la etapa de la consolidación del capitalismo y de los Estados nacionales, se dieron múltiples conflictos entre las clases obrera y burguesa. En las grandes empresas y fábricas los obreros empezaron a exigir la participación política y el mejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo. De esta forma, se conquistaron los derechos políticos -denominados típicamente como derechos de participación- como el voto, a elegir y ser electo, etc.- con los que se avanzó en

la noción de ciudadanía política. Se estableció el Estado liberal clásico, que, dicho muy sintéticamente, fue el encargado de garantizar el ejercicio de la libertad individual. Con el fortalecimiento de los movimientos socialistas se evidenciaron las precarias y difíciles condiciones de trabajo en las fábricas: jornadas de más de doce o dieciséis horas de labor continua; en sitios húmedos y oscuros, que ocasionaban enfermedades de diversa índole; pagos injustos e inequitativos, que se expresaban en la creciente miseria de trabajadores y trabajadoras. Los salarios se convirtieron en una de las principales reivindicaciones de la época; se dio el nacimiento de los planteamientos políticos relacionados con la seguridad social, que fueron asumidos como una forma de integración social, de unificación de los Estados nacionales y como un mecanismo de inclusión económica que posibilitaba la búsqueda de la igualdad y el pleno empleo.

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Derechos económicos, sociales y culturales. Fundamentos