Page 33

eléctrica José Luis Durán King

Un sentimiento de dolor mezclado con rabia se apoderó de Alcolu. Nunca antes había ocurrido un crimen tan horrendo en el condado de Clarendon. Los trabajadores de la carpintería estaban particularmente enfurecidos, debido a que las niñas sacrificadas eran familiares de algunos de ellos. Las pasiones se inflamaron cuando los detalles del crimen se hicieron públicos. Stinney declaró a la policía que había asesinado a Mary Ellen debido a que quería tener sexo con Betty June, la niña mayor. La gente del pueblo apoyó a los carpinteros, formaron una turba y la noche del 26 de marzo buscaba hacerse justicia por su propia mano, pero las autoridades supieron manejar las cosas y los afanes vengativos del pueblo menguaron. El 24 de abril de 1944, un mes después de su arresto, George Stinney enfrentó el juicio por su vida. Prácticamente nadie estaba de su lado. Por simple protocolo, la corte del condado le asignó un defensor: Charles Plowden, de 30 años, cuyo trabajo era muy sencillo: servir de testimonio de que a Stinney se le había proporcionado las defensas de la ley y, sobre todo, no hacer enojar a los residentes locales. El panel del jurado se integró de la manera siguiente: 12 hombres blancos, ningún negro, ninguna mujer. Por supuesto, la supremacía racial blanca en el jurado garantizó un veredicto inequívoco. Inicialmente, George Stinney declaró que había ayudado a las niñas a cortar flores. Una de ellas cayó en el arroyo, George intentó ayudarla y las dos menores lo atacaron, por lo que, al defenderse, las golpeó. En su segunda declaración, Stinney estableció la confesión del intento de violación contra una de la niñas. El doctor A.C. Bozard, del Hospital Tuomey, quien estuvo encargado del examen posmórtem de las menores asesinadas, dijo que había evidencia de por lo menos siete golpes en la cabeza de la niña mayor, causados por la

acción de un objeto contundente. Sin embargo, la autoridad médica fue incapaz de hallar indicios que condujeran o sugirieran el asalto sexual. El abogado defensor intentó retratar a Stinney como un niño demasiado joven como para responsabilizarse de sus crímenes. Como respuesta, la parte acusadora introdujo un certificado de Stinney, el cual indicaba que éste había nacido el 21 de octubre de 1929. Bajo las leyes de Carolina del Sur de 1944, un adulto era cualquiera que estuviera arriba, incluso un día, de los 14 años. George Stinney tenía 14 años con cinco meses de edad. El jurado se retiró diez minutos a deliberar. Lo que había iniciado a las 14:30 horas, culminaba a las 17:30. El veredicto fue contundente: culpable, sin recomendación de perdón. El juez sentenció a George Stinney a morir en la silla eléctrica, sentencia que se cumplió dos meses después. La mañana del 16 de junio de 1944, un año en que otros 120 convictos fueron ejecutados en diferentes prisiones de Estados Unidos, George Junius Stinney Jr. empezó la que sería su última caminata sobre la tierra. Llevaba una Biblia bajo el brazo y era escoltado por los guardias de la prisión hacia la sala de la silla eléctrica. Era un adolescente de complexión delgada: pesaba menos de 60 kg y no alcanzaba el 1.70 m de estatura. Debido a que la silla eléctrica fue diseñada y construida para adultos, los encargados de asistir en la ejecución tuvieron dificultades para sujetar a Stinney en el mueble. La máscara tampoco embonaba apropiadamente. Los testigos de la ejecución incluyeron al padre y uno de los hermanos de Betty June. Se reportó que la fuerza de la electricidad causó que la máscara se desprendiera de la cabeza de Stinney. Los testigos dijeron que nunca olvidarían el horror reflejado en el rostro casi infantil del ejecutado, quien fue declarado muerto cuatro minutos después de la primera descarga.

Cinefilia Noviembre 2010  

Cinefilia México Norte, Noviembre 2010 / Harry Potter

Cinefilia Noviembre 2010  

Cinefilia México Norte, Noviembre 2010 / Harry Potter