Page 77

bronceado rostro pálido. Los labios de Aelin se curvaron en una sonrisa—. Connall y yo somos hijos de los nobles que habitan en la parte sureste de las tierras de Maeve… —siseó. —¿Sus padres? —inquirió Aedion. Aelin parecía tener que esforzarse para hablar. Aedion la había visto curar pequeños cortes, y reparar poco a poco las heridas de Manon a lo largo de días, pero… —Nuestra madre era una guerrera —dijo Fenrys, cada palabra con dificultad—. Ella nos formó como tales. Nuestro padre lo era, también, pero solía estar ausente en la guerra. Ella tuvo la tarea de defender nuestro hogar, nuestras tierras. Y de informar a Maeve —ronco, ambos respirando trabajosamente. Aedion se movió para que Aelin pudiera apoyarse completamente contra él, el peso mordiendo en la rodilla ya hinchada—. Cuando Con y yo teníamos treinta años, tirábamos de la correa para ir a Doranelle con ella para ver la ciudad, conocer a la reina, y hacer… lo que a los hombres jóvenes les gusta hacer con el dinero en los bolsillos y la juventud de su parte. Sólo Maeve se fijó en nosotros y… —necesitó más tiempo para recuperar el aliento en esta ocasión—. No fue bien a partir de ahí. Aedion conocía el resto, así como Aelin. La última parte del veneno se deslizó del pecho de Fenrys. Y Aelin respiró. —Ella sabe que odias el juramento, ¿no es así? —Maeve lo sabe —dijo Fenrys—. Y no tengo ninguna duda de que ella me envió aquí con la esperanza de que estaría torturado por la libertad temporal. Las manos de Aelin temblaban, su cuerpo sacudiéndose contra sí mismo. Aedion deslizó una mano alrededor de su cintura. —Siento que estés atado a ella —fue todo lo que dijo Aelin. Las heridas en el pecho de Fenrys comenzaron a cerrarse. Rowan acechó como si notara que se estaba desmayando. La cara de Fenrys seguía grisácea, todavía tensa, cuando miró a Rowan y le dijo a Aelin: —Esto es lo que se supone que debemos hacer, proteger, servir, cuidar. Lo que ofrece Maeve es… una burla de eso —comprobó las heridas de su pecho, ahora cicatrizando, zurciéndose tan lentamente—. Pero es lo que llama a un Fae, la sangre del macho, lo que le guía. Lo que todos estamos buscando, incluso cuando decimos que no lo estamos. El padre de Aedion seguía sobre el pirata herido. Aedion, sorprendiéndose incluso a sí mismo, dijo a Gavriel por encima del hombro: —¿Y tú crees que Maeve cumple eso, o es como dice Fenrys? Su padre parpadeó, siendo eso toda la conmoción que mostró, y luego se enderezó, el marinero herido ahora dormido ante él tras la curación. Aedion aumentó el peso de su mirada leonada, tratando de acabar con el núcleo de esperanza que brillaba en los ojos del león.

Profile for Cineadictos pwa

IMPERIO DE LAS SOMBRAS 2  

IMPERIO DE LAS SOMBRAS 2  

Advertisement