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Nesryn se quedó quieta, pero no se retiró. Por lo que él suavizó su beso, soltando el agarre de su brazo, deslizando su otra mano alrededor de su cuello para descansarlo en su nuca. Sosteniéndola en él mientras besaba la orilla de su boca, el arco de sus labios. Besos persuasivos, explorando su forma, hasta que él llegó a su labio superior. Nesryn hizo un pequeño sonido y al final se abrió a él. El calor de su boca, el deslizar de su lengua al encontrar la suya… Calidez y acero y seda, eso era lo que siempre se sentía al estar con ella. Como abrir una cortina de seda para encontrar del otro lado una tormenta rugiente. Dándose cuenta que no tenía poder para resistir el perderse a sí mismo en ella. Inclinó su cabeza ligeramente para reclamarla completamente, la mano sosteniendo su brazo deslizándose para descansar en su cintura. Ella no necesita ánimos. Sus manos pasaron por sus hombros, cavando en sus músculos, mientras se sentaba a horcajadas sobre él. Delgada, su cuerpo era tan delgado cuando él la tocaba así. Se había olvidado tan fácil cuan pequeña era ella en comparación a él, cuan delicada era. Sus manos recorrieron sus costillas, su espalda, y gruñó a su boca mientras ella se pegaba contra él. Sí, esa parte de él definitivamente funcionaba. Nesryn, cautelosa y fría, ella era como hierro derretido en sus brazos mientras él devoraba su boca, y luego despegaba sus labios para probar su cuello, probar su piel. Sal y sol y humo– Él deslizó una mano por su lado, y entonces palmó todo su pecho. Su mano se posó sobre la de él, guiándolo para apretarla más fuerte, para pasar su pecho en su palma mientras él pasaba su lengua por su garganta. El sonido que emergió de ella, profundo y sin aliento, le hizo ver rojo. Si sus malditas piernas funcionaran, se hubiera levantado de la silla y la hubiera extendido sobre el escritorio. Pero ellas no funcionaron. E incluso estando aquí en esta silla… incluso si se iban a la cama… ¿Cómo podría probar cualquier parte que deseara de su piel sin necesitar su ayuda? Ella sintió su pausa. Sintió los insidiosos pensamientos agarrándolo. Nesryn tomó su rostro, su respiración entrecortada. —Es temporal, y vamos a enfrentarlo juntos —ella se inclinó, mordiendo su cuello, su oreja—. Puedo hacerlo todo. Su espalda se enderezó. —No quiero que hagas todo. Pero sus dedos se dirigieron hacia los botones de sus pantalones.

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IMPERIO DE LAS SOMBRAS 2  

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