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que al dejarlos ir a ustedes dos aquel día en Doranelle fue solo para que tú pudieses guiarme hacia las llaves nuevamente. Incluso dejé que creyeras que te habías salido con la tuya al liberarlo. No tenías idea que yo te había soltado. Pero sí él no esta aquí… tendré que apañármelas. Aelin se tensó. Fenrys gruñó en advertencia. Maeve se encogió de hombros. —Si sirve de consuelo, Aelin, tú habrías tenido mil años junto al Príncipe Rowan. Más incluso. El mundo se ralentizó y Elide pudo escuchar su propia sangre rugiendo en sus oídos mientras Maeve decía: —El linaje de mi hermana Mab era puro. Los poderes completos, las habilidades de transformación, y la inmortalidad de los Fae. Estás probablemente a cinco años del Asentamiento. El rostro de Aelin se arrugó. No estaba vaciando su magia ni su fuerza física, sino su espíritu. —Quizás lo celebremos juntas —caviló Maeve—, dado que desde luego no tengo planes para desperdiciarte en aquella Cerradura. Ni para desperdiciar las llaves, cuando están destinadas a ser empuñadas, Aelin. —Maeve, por favor —dijo Fenrys. Maeve exhaminó sus uñas inmaculadas. —Lo que encuentro realmente divertido es que, al parecer, ni siquiera te necesitaba para que fueras la compañera de Rowan. Al igual que tampoco necesitaba quebrarlo por completo. Un experimento fascinante de mis poderes, en todo caso. Pero ya que dudo que aún puedas continuar voluntariamente, no sin al menos intentar morirte primero, te dejaré tener una oportunidad. Aelin parecía estar abrazándose a sí misma cuando Maeve levantó un dedo y dijo: —Cairn. Los machos se quedaron rígidos. Lorcan se volvió casi salvaje detrás de Elide, intentando sutilmente arrastrarla hacia atrás, para poder evitar la orden que se le había dado. Un guerrero hermoso de cabello castaño caminó hacia ellos desde el grupo de escoltas. Hermoso, si no fuese por la sádica crueldad que bailaba en sus ojos azules. Si no fuese por las espadas a sus lados, el látigo enrollado a un lado de su cadera, la sonrisa desdeñosa. Ella había visto esa sonrisa antes, sobre el rostro de Vernon. Sobre tantos rostros en Morath. —Déjame presentarte al miembro más reciente de mi cadre, como te gusta llamarlos. Cairn, conoce a Aelin Galathynius. Cairn avanzó un paso hacia al lado de la reina. Y la mirada que el macho le dio a la reina de Elide, hizo que su estómago se revolviera. Sádico, si, esa era la palabra para describirlo, incluso antes que él hubiese hablado.

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IMPERIO DE LAS SOMBRAS 2  

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