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Capítulo 66 Traducido por Sergio Palacios Corregido por Reshi

Aedion Ashryver había sido entrenado para matar hombres y mantener líneas en batalla desde que tenía edad suficiente para levantar una espada. El Príncipe Heredero Rhoe Galathynius había comenzado su entrenamiento personalmente, manteniendo a Aedion en estándares que algunos podrían considerar injustos, demasiado duros para un niño. Pero Rhoe había sabido, se dio cuenta Aedion mientras se paraba en la proa del barco, con los hombres de Ansel de Briarcliff armados y listos detrás de él. Rhoe había sabido desde entonces que Aedion serviría a Aelin, y cuando ejércitos extranjeros desafiaran el poder de la Portadora de Fuego… no serían meros mortales con quienes se enfrentaría. Rhoe y Evalin, habían apostado que el ejército inmortal que ahora se extendía a lo largo frente a él algún día llegaría a estas costas. Y ellos querían estar seguros que Aedion estaría listo cuando eso sucediera. —Levanten los escudos—le ordenó Aedion a los hombres mientras una segunda ráfaga de flechas llovía de la armada de Maeve. La barrera mágica alrededor de los barcos se mantenía lo suficiente gracias a Dorian Havilliard, y aunque él estaba agradecido de cualquier linaje de sangre que los separaba, después de la estupidez que el rey había hecho con Aelin y Manon, Aedion apretó sus dientes ante cada onda de color en la barrera al impacto de las flechas. —Estos son soldados, iguales a ustedes—continuó Aedion—. No dejen que esas orejas puntiagudas los engañen. Ellos sangran como el resto de nosotros. Y pueden morir de las mismas heridas, también. No se permitió a sí mismo voltear, a donde su padre comandaba y protegía con magia otra línea de barcos. Gavriel se mantuvo en silencio cuando Fenrys divulgaba el cómo mantener a un guerrero Fae de rápida curación abajo: ir a rebanar a través de músculos en lugar de apuñalarlos. Rompe un tendón y detendrás a un inmortal lo suficiente para matarlo. Era más fácil decirlo que hacerlo. Los soldados se habían puesto pálidos de la cara con el pensamiento de ello, combate abierto, espada contra espada, contra guerreros Fae . Tenían motivos para estar así. Pero el deber de Aedion no era recordarles los hechos. Su deber era hacerlos estar dispuestos a morir, el hacer que esta batalla fuera absolutamente necesaria. El miedo podía romper una línea más rápido que cualquier ejército enemigo. Rhoe, su verdadero padre, le había enseñado eso. Y Aedion había aprendido eso durante esos años

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IMPERIO DE LAS SOMBRAS 2  

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