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decía—. Cuando recibimos tu llamada de ayuda esta primavera, cuando nos pediste que fuéramos a defender Mistward, nos fuimos antes de que Maeve pudiera enterarse. Huimos. —Es suficiente —gruñó Lorcan. Pero Fenrys continuó, manteniendo la vista fija en Rowan. —Cuando regresamos, Maeve nos azotó hasta lo más profundo de nuestras vidas. Ató a Lorcan a los postes y dejó que Cairn lo azotara siempre que le diera la gana. Lorcan nos ordenó no decírtelo, por alguna razón. Pero yo creo que Maeve vio lo que hicimos juntos en Mistward y se dio cuenta de lo peligrosos que podíamos ser, para ella. Rowan no ocultó la devastación de sus ojos cuando miró a Lorcan, devastación cuyo eco Elide pudo sentir en su propio corazón. Lorcan había soportado eso… y aun así permanecía leal a Maeve. Elide frotó sus dedos contra los suyos. La acción no pasó desapercibida para los demás, pero ellos se quedaron sabiamente callados al respecto. Especialmente cuando Lorcan arrastró su pulgar por el dorso de su mano en respuesta. Y Elide se preguntó si Rowan también entendió que Lorcan había ordenado su silencio como estrategia, pero quizás también para ahorrarle la culpa al Príncipe. Por querer vengarse de Maeve de una forma que seguramente lo lastimaría. —¿Sabías —le dijo Rowan a Lorcan con voz ronca— que ella te castigaría antes de venir a Mistward? Lorcan sostuvo la mirada fija del príncipe. —Todos sabíamos cuál sería el costo. La garganta de Rowan se movió, y él tomó un gran respiro, sus ojos precipitándose hacia las escaleras, como si Aelin fuera a venir al acecho, con la salvación en la mano. Pero no lo hizo, y Elide rezó para que donde sea que estuviera la reina ahora, estuviera averiguando lo que ellos necesitaban aprender desesperadamente. —Ustedes saben cómo acabará esta batalla probablemente. Incluso si nuestra armada se repleta de soldados Fae, todavía tenemos las probabilidades terriblemente en nuestra contra —dijo Rowan a sus compañeros. El cielo comenzó a sangrar con rosa y púrpura mientras el sol despertaba bajo las olas distantes. Gavriel solo dijo: —Ya hemos tenido las probabilidades terriblemente en nuestra contra antes —una mirada a Fenrys, que asintió gravemente—. Nos quedaremos hasta que nos den otra orden. Fue a Aedion a quien Gavriel miró mientras decía aquello último. Había algo en los ojos del general Ashryver que lucía casi como gratitud. Elide sintió la atención de Lorcan y lo encontró mirándola aún cuando dijo a Rowan: —Elide tiene que desembarcar, con un guardia o cualquier hombre que tengas disponible. Mi es-

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IMPERIO DE LAS SOMBRAS 2  

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