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VOLUMEN IV – 5º Año - Julio 2017

PRÓLOGO Alicia Manzanares NOS REGALARON LAS PALABRAS Bebe Lucía Gil Francisco Javier Garrido Grupo Atacados

LA CAUSA DEL MES


STAFF

DE CINCO PALABRAS

MARÍA DEL MAR OLAYO Presidenta Socios fundadores Mar Olayo Martínez Manuela Martínez Rey Almudena Olayo Martínez CINCO PALABRAS ASOCIACIÓN DE ESCRITORES SOLIDARIOS ALMUDENA OLAYO Secretaria JULIÁN MORENO Administrador, Contable y Tesorero JUAN ANTONIO TIRADO Página Web y Redes Sociales AURORA AVELLO Maquetación Revista

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¿Qué es CINCO PALABRAS?

Es un juego literario-solidario con el que, a través de nuestro ARTE, intentamos hacer un mundo más digno para todos, ayudando y difundiendo las necesidades del mundo cada mes. ¡Colabora con nosotros y nuestras causas! LAS REGLAS: 1. No se cambiará género ni número de las palabras propuestas. 2. No se modificará la posición de las mismas. 3. El relato tendrá una extensión máxima de 100 palabras.


LA CAUSA DEL MES

04 06 08

COLONIAS ASEM: Para chic@s con enfermedad neuromuscular.

ESCRITORES SOLIDARIOS

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PRÓLOGO por ALICIA MANZANARES: Escritora Solidaria

LAS PALABRAS DE LAS SEMANAS Bebe, Lucía Gil, Francisco Javier Garrido, Grupo Atacados

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Marolayo, Atablanaumoski, Frank Spoiler, Silvia Gabriela Vázquez, Yoyo, Esther Huete, Pilar Udo Villaverde, Juan Francisco Mencía, Julieta, Ulises de Laney, Cristina Ibáñez, Alicia Manzanares, Isabel Garrido, Galilea, Javier Puchades, África, Pilar Alejos Martínez, Carmen Pérez, Lili Del Riego, Perico, Pequi, María Jesús Carod García Caro, Feli Eguizábal, Olivia Galván Cabrera, Ruth L.G., Florita Herrera Reyes, Mónica Laneri, Sofía, Pilar Carril Silvia Gabriela Vázquez, Ruth L.G. Alicia Manzanares, Ulises de Laney, Olga Cabrera Vivó, María Jesús Carod García Caro, Perico, Anabel Gil Cabrera, Pilar Udo Villaverde, Feli Eguizábal, Juan Francisco Mencía, Pilar Alejos Martínez, Lili Del Riego, Galilea, Javier Puchades, Marolayo, Isabel Garrido, Pilar Carril, Pilar Raneri, Sofía, Pequi, Nina Peña Pitarch, Marisa Ortí Frank Spoiler, Feli Eguizábal, Alicia Manzanares, Ulises de Laney, Silvia Gabriela Vázquez, Pequi, Olivia Galván Cabrera, Cincoy5, Perico, Jesús Garabato Rodríguez, Pilar Alejos Martínez, Carmen Cano Soldevila, Juan Francisco Mencía, Galilea, Olga Cabrera Vivó, Isabel Garrido, Javier Puchades, Pilar Udo Villaverde, vsfrivas, Ángel Saiz Mora, Mónica Laneri, Marolayo, Pilar Carril Jorge Serrano Crucé, Pequi Marolayo, Carme Marí, Pilar Alejos Martínez, Perico, Ulises de Laney, @aniyoan4, Galilea, Olivia Galván Cabrera, Carmen, Carmen Cano Soldevila, Asun, Carmen Pérez, Pilar Carril, Silvia Gabriela Vázquez, Javier Puchades, NTE, Alicia Manzanares, MR, JO, Juan Francisco Mencía, Pilar Udo Villaverde, Jesús Garabato Rodríguez, Feli Eguizábal, Frank Spoiler, Sofía

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LA CAUSA DEL MES

María Jesús Carod García-Caro nos invitó a conocer la causa de este mes de julio: Colonias ASEM. Y nos envió un mensaje a través de Redes Sociales donde nos contó que su hijo asiste a este campamento de verano adaptado a todas las necesidades para personas con enfermedades neuromusculares.

La Semana de Respiro Familiar - Colonias de Verano de ASEM es un proyecto de Federación ASEM, en el que se desarrollan anualmente colonias de verano para niñas y niños afectados por una enfermedad neuromuscular. En España no existen otras colonias adaptadas a estas patologías por lo que participar en este proyecto es su única oportunidad de 4

disfrutar de una semana de actividades, convivencia, ocio y tiempo libre. Además, ofrecemos a las familias cuidadoras un tiempo de descanso fundamental en su actividad permanente de cuidado. Es un proyecto que desarrollamos desde hace más de diez años. Con esta actividad conseguimos los siguientes objetivos:


LA CAUSA DEL MES

• Facilitar a las familias cuidadoras un tiempo de descanso necesario en su actividad permanente de cuidado, en el que reforzar sus vínculos y disminuir el exceso de carga cotidiana. • Ofrecer una semana de vacaciones al año a niños y niñas con enfermedades neuromusculares, en un espacio adaptado a sus necesidades para realizar actividades de ocio y tiempo libre. • Promover la autonomía y las habilidades personales de chicos y chicas que padecen una enfermedad neuromuscular. • Crear un espacio único en el que niños sin discapacidad aprenden a convivir con niños discapacitados, promovien do la integración, la educación en valores y el desarrollo de actitudes positivas.

La Semana de Respiro Familiar es un proyecto inclusivo. Facilita la relación de los niños que conviven con una enfermedad neuromuscular con otros niños sin discapacidad ya que los participantes van acompañados de un amigo o familiar de su edad. El resultado es una convivencia integradora y enriquecedora para la madurez y evolución personal de todos los participantes. Promoviendo la educación en valores y el desarrollo de actitudes positivas.

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PRÓLOGO DE

ALICIA MANZANARES

Escritora Solidaria

No hay quien lo pare, al mundo, me refiero. Siempre girando, siempre dando vueltas sobre su eje en continua persecución de sí mismo tras un… ¿inalcanzable objetivo? Existen otros ‘mundos’ dentro de él, reales o imaginarios, y como él, también en constante movimiento. Existe uno pequeñito, no tan importante, no tan conocido, no menos bello, poblado por seres humanos pertenecientes a una única raza, la de los escritores solidarios. Es el mundo de CINCO PALABRAS. Al contrario que nuestro planeta, el mundo de Cinco Palabras no da vueltas alrededor de una línea divisoria. Cinco Palabras es el núcleo sobre el cual gira todo lo demás. Es la fuente central desde la que mana una especie de energía cósmica que motiva, impulsa y da vida. 6

Sus puntos cardinales son cinco y la inagotable actividad del magma creativo los dota de diferentes nombres cada semana, les otorga distintos significados. Cinco Palabras no sólo es azul. En Cinco Palabras cabe toda la gama cromática conocida. Es una paleta de colores que construye puentes a base de arco-iris trazados en un mapa que, a diferencia de aquel del pirata, esconde infinidad de tesoros. Cinco Palabras nació tras un big bang inesperado. Nació como una estrella, con luz propia y al igual que las estrellas con un objetivo -éste perfectamente alcanzable- el de iluminar los espacios, las vidas, los deseos oscurecidos por la falta de recursos, la enfermedad, la desigualdad, la imposición de arcaicas tradiciones…


Nació envuelta en una bandera que acoge a todos sin importar su condición ni procedencia. Su himno lo componen palabras como solidaridad, cercanía, amor, sonrisa, entrega, alegría… Su escudo de armas (vacío de ellas) es algo tan sencillo como una mano abierta, desnuda, limpia; una mano que comparte, que ríe, que da la paz, que saluda; una mano que escribe. Al frente de su ejército, dirigiendo el campo de operaciones con la fuerza de plumas, tinteros y teclados, está MAR OLAYO, una mujer con un corazón grande de profundas convicciones, de riqueza humana; un corazón tan grande, profundo y feraz como el mar que su nombre refleja. En este mes de Julio, las manos de los escritores solidarios se ponen a trabajar juntas en favor de los niños con enfermedades neuromusculares.

El objetivo, que conseguiremos, es colaborar con los CAMPAMENTOS ADAPTADOS de las ‘COLONIAS ASEM’, campamentos organizados para que los niños afectados por estas enfermedades disfruten de unos días de vacaciones y actividades colectivas con otros niños a los que les une un mismo sentir, una misma lucha. En nuestras manos está ayudar para la consecución y mejora del proyecto. En las palabras que escribamos ordenadamente, nuestro mensaje de ánimo para estos niños con dificultades motrices, pero con alas de ángel. En lo personal, mi agradecimiento a Cinco Palabras por dejarme formar parte de su mundo sin fronteras, diferente cada mes, novedoso cada semana, pero siempre el mismo, fiel a los objetivos y a la esencia que nos une. Alicia Manzanares

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CINCO PALABRAS DE

PRIMERA SEMANA

BEBE La artista Bebe es quien nos propone esta semana las Cinco Palabras. María Nieves Rebolledo Vila (Valencia, 9 de mayo de 1978), conocida como Bebe, es una cantautora y actriz española que ganó la fama internacional con los sencillos «Malo» y «Ella». Nació en Valencia pero se crió en Extremadura en una familia de músicos.

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CINCO PALABRAS DE

SEGUNDA SEMANA

Esta segunda semana del mes de colabora con nosotros la cantante española Lucía Gil. Esta madrileña de diecinueve años compagina la canción con sus trabajos como actriz y presentadora de televisión. Se hizo conocida por ganar el concurso de Disney Channel My Camp Rock. Lucía Gil coincidió con nuestra presidenta Mar Olayo en el concierto de Los 40 Sierra ‘Villalba Suena’, y en el medio del backstage nos dijo sus Cinco Palabras:

LUCÍA GIL

Espectáculo Purpurina Chicle Esdrújula Lunar 9


CINCO PALABRAS DE

TERCERA SEMANA

FRANCISCO JAVIER GARRIDO ROMANOS La tercera semana del mes de julio nos da las Cinco Palabras Francisco Javier Garrido Romanos, un pintor que vive y trabaja en Calahorra, donde tiene su estudio y galería propia. Desde 2009, compagina la creación artística con la labor docente en los cursos de dibujo y pintura que, organizados por el Excmo. Ayuntamiento de Calahorra, imparte a niños y adultos en el Centro Cultural Deán Palacios. Durante estos años de docencia, cuatro alumnos de las clases del C.C. Deán Palacios, han ganado el prestigioso Premio BMW de pintura al talento más joven. Sus Cinco Palabras son:

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Homérico Caterva Fagot Chisporroteo Morandi


CINCO PALABRAS DE

CUARTA SEMANA

GRUPO ATACADOS

Muñeco Coche Tatuaje Pelazo Música

Esta cuarta semana del mes de julio nos da las Cinco Palabras el grupo pop español Atacados. La nueva tendencia del #Happypop se posiciona a lo grande teniendo como nuevo referente al grupo Atacados, tras alcanzar casi 1.000.000 de visitas con su primer single “Hasta que salga el sol” junto a la increíble Lucia Gil. Atacados coincidió con nuestra presidenta Mar Olayo en el concierto de Los 40 Sierra ‘Villalba Suena’, y en el backstage nos dieron sus Cinco Palabras:

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BEBE

PRIMERA SEMANA OCÉANO, REVISTERO, ASTEROIDE, RINOCERONTE, PIZZICATO

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PRIMERA SEMANA

Ahogándose en un océano de lágrimas, colocaba con mimo su ropa en la maleta. – Señora esto es lo último. El operario de la mudanza mostraba el revistero que se disponía a llevar a la furgoneta. No lo escuchó. En su mente giraba como un asteroide amenazante la última frase de su marido: “¿Quieres guerra?… Pues vas a tener guerra”. Amenaza que, como un rinoceronte en cólera, aplastaba su dignidad cada vez que ella le comentaba algún malestar. Cerró la maleta y acarició a Pizzicato. -Eres libre de escoger si venir o quedarte con él. El gato la siguió hasta el coche. Marolayo

Si viajo a una ciudad en la que hay acuario, allí estoy yo. Me fascina pasearme entre sus salas, como si estuviera sumergido en el fondo del océano. Estaba en Lisboa. ensimismado entre peces de colores, cuando recordé el encargo de mi mujer: Encontrar un revistero que había visto en un reportaje sobre Portugal, con un asteroide por un lado y un rinoceronte por el otro. Era una pieza muy rara para su colección. Ya no cabíamos en casa, ¿No podría coleccionar algo más pequeño? Todavía tuve tiempo de contemplar los peces payaso, escuchando un suave pizzicato de guitarra portuguesa. Pilar Carril

Sabía que sobre ese océano, imagen de su revistero, huiría su alma de rinoceronte. El asteroide anunciado no callaría su Pizzicato más amado. Florita Herrera Reyes

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PRIMERA SEMANA

TESLA Se preguntan si es genio o loco. Yo digo loco porque es mejor que genio. Yo digo loco porque estaba loco. Decime del océano, mentime. No necesito verlo bailar.

Si mi corazón fuese un revistero, serías la edición perdida, relatividad de nada, selección del creacionismo, una especie de alguien absorto por la luz de todas partes. Está allí, ¿podés sentirla?

Es la energía de un asteroide, cosita triste sin príncipe ni rosa. Embiste como rinoceronte la pasión, ese caudal espasmódico con el que habla en los rayos y los truenos, la electricidad absoluta, poema y consignas de ángel. La luz transformando-se, pizzicato, en las cuerdas del alma.

Mónica Laneri

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PRIMERA SEMANA

¡Al fin sentada ante mi Océano Atlántico! Allí pensaba pasar toda la tarde, sin revistero, sólo mirando el ir y venir de las olas en mi querida playa de Las Burras. Me da igual que caiga un asteroide o pasee por aquí un rinoceronte. Hoy el rumor de las olas será mi pizzicato, la banda sonora de mis vacaciones. Olivia Galván Cabrera

EL SÍNDROME DEL CUIDADOR No era un mar de lágrimas lo que corría por su rostro. Era un océano. Dejó la respuesta a su solicitud en el revistero y se dispuso a dibujar un asteroide, con el que el enfermo podría entretenerse mientras lo pintaba. No le gustó. Le pidió un rinoceronte, de proporciones reales. Un tenue pizzicato le recordó que las horas no paraban, y pronto estaría navegando –aunque fuera poco tiempo- por las cálidas aguas del caribe.

Volaba, y mientras contemplaba el Océano, no sabía lo que el destino me tenía preparado. Como no sabe un Revistero qué van a meter en él o en qué lugar caerá el próximo Asteroide. Sabía que no quería sufrir, sabía que me merecía ser feliz, que no quería que me demoliesen como si un Rinoceronte pasara por encima de mí. Y curiosa la vida, que todo comenzara con un Pizzicato y una sonrisa de vergüenza. Nos miramos, nos sentimos y ahora solo queda esperar y que sea el tiempo el que nos diga. Curioso destino. Sofía

Feli Eguizábal

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PRIMERA SEMANA

En mitad del OCÉANO, la patera apenas era una diminuta gota de aceite en un mar de aguas. En mitad de la patera, atiborrada de personas, Rhia intentaba rememorar las palabras del libro que se quedó a medias en el REVISTERO, allá en su hogar. Fue en mitad de la noche cuando, como un ASTEROIDE cruzando el Universo, llegó el RINOCERONTE de la guerra. La guerra. Su hogar. Todo quedó atrás. Entre sus manos, una pequeñísima arpa. Sus dedos cortos arrancan un PIZZICATO dulce. Una melodía de futuro. Una esperanza. Una sonrisa en los rostros. Carmen Pérez

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El océano, azul e inmenso, espera, callado y taciturno, la llegada de los niños a las colonias. Faltan pocos días para la feliz llegada. Es un océano con olas de papel pintado y dibujado para la ocasión. En un revistero que hay a la entrada de la casa de colonias, se han dejado las revistas sobrantes de la manualidad. Han dibujado también un asteroide sobre el cielo estrellado y un rinoceronte en medio de la selva, todo decorado y precioso esperando el gran día. Uno de los monitores toca un pizzicato en su violín, mientras los demás trabajan alegres para que los niños disfruten de esos días especiales. María Jesús Carod García Caro


PRIMERA SEMANA

En tardes como esta, después de alcanzar los cuarenta y dos grados a la sombra al medio día, sí apetece un baño fresquito en el océano Atlántico. De vuelta a casa cojo un ejemplar de “enigmas” del revistero y le echo un vistazo. Leo un artículo sobre un asteroide que puede caer, en breve, sobre la tierra y puede reducir a la mitad la población del hemisferio norte. Enciendo la tele y la dos está repitiendo el documental del National Geographic sobre el apareamiento del rinoceronte africano, Telecinco con gente dando voces y en la primera “Pizzicato”. ¡Qué alegría de verano! Pequi IMPENETRABLE

Pues sí, por qué no se puede disfrutar de las maravillas que se encuentran en el Océano, gracias a un revistero, donde podemos sumergirnos y descubrir la magnitud de un asteroide que llegó hasta lo más profundo del mar, gracias a aquel rinoceronte que se encontraba bajo el sol escuchando un pizzicato. Un pizzicato, inspirado en el mundo submarino, un nuevo mundo en donde observar la belleza de los peces de millones de colores con la apariencia de un asteroide bajo el mar. Un mar, en cuyo fondo encontrar una gran felicidad.

Sumergido en el océano de tu mirada encuentro un revistero oculto, hermético guardián de tu pasado, de tus secretos más profundos, de tus memorias más arcanas… Inútilmente intento comprenderte, descifrarte. Sus intricados laberintos me vedan el camino, prohibiéndome llegar a tu auténtica esencia. Soy asteroide perdido en el espacio, rinoceronte extenuado tras una vana embestida… Cansada y vencida, me retiro. ¿Qué más puedo hacer yo, torpe pizzicato excluido de una partitura inédita? Te dejo solo en tu calvario impenetrable y privado.

Perico

Lili Del Riego

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PRIMERA SEMANA

LA MIRADA DEL CORAZÓN

VOLARE…

Esa casa era toda su infancia y los recuerdos se agolpaban en cada objeto. Un océano azul se fundía con un luminoso cielo en un cuadro colgado en la pared. Era un crío cuando su abuela lo pintó, y él se extasiaba mirándola. Nunca entendió cómo podía hacerlo. Se recordaba buscando fotografías en el viejo revistero. “Un asteroide estaría bien, o también un rinoceronte” Necesitaba una imagen para pintarla en el lienzo que le preparó la abuela. Quería sorprenderla con algo bonito… aunque ella no pudiera verlo. Un pellizco le apretó el corazón. Igual que un Pizzicato genera una onda de sonido sostenido, así sintió cómo la piel y el Alma se le llenaban de melancolía recordando las palabras de su abuela, mientras ella rozaba con sus dedos su pintura ya terminada. “Es muy hermoso. Puedo verlo, porque la belleza más valiosa, se ve desde el corazón”

Era la primera vez que cruzaba el OCÉANO en avión. Me aconsejaron dormir para evitar el jet lag. Antes de subir, tomé varios güisquis, acompañados de somníferos. Aquel cóctel estaba causando efecto. Vi a la azafata arrastrando el REVISTERO y le solicité una revista. La aeronave era un maremágnum. Por los auriculares escuchaba algo de un ASTEROIDE. Pero la televisión mostraba imágenes de un RINOCERONTE. Y en el hilo musical sonaba el “PIZZICATO-Polka” de los Strauss. Caí en un gran sopor. Entre sueños, comencé a escuchar: ¡Mayday! ¡Mayday! El estómago se me salía por la boca. Algo me golpeó en la cabeza. Luego un impacto, como cuando te tiras de un trampolín. Un silencio hueco… Y la oscuridad…

Galilea

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Javier Puchades


PRIMERA SEMANA

OCÉANO DE SOMBRAS

PISANDO FLORES

Es en tu océano de sombras en ese revistero viejo ya vacío donde te refugias de tus miedos, por vacío y por eterno tu camino se torna asteroide rumbo a Marte, senda en la que un rinoceronte ante tus ojos impide tu avance. Es en ese mar de sombras donde escondes tus estímulos negados, ese esperanzado pellizcar de pizzicato en los ríos de tu sangre. Una pena tu huida hacia nada, hacia nadie.

Sigo perdida en el océano de tus ojos, incapaz de poner rumbo a otro destino que no seas tú. Rebusco en el revistero de mi vida, por si queda cualquier rastro de ti. Tus caricias han abrasado mi piel, como si fueses un asteroide incandescente que arrasa todo a su paso. Ahora me parece imposible sobrevivir a tu ausencia, después de que te dejé entrar en mi corazón con la fuerza de un rinoceronte, para que luego, una vez hecho pedazos, lo abandonases reptando, como una vil serpiente, tras inocularme tu veneno. Curo mis heridas con el bálsamo del pizzicato.

África

PISANDO FLORES (Pizzicato – Ara Malikian) Pilar Alejos Martínez

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PRIMERA SEMANA

Si un océano cupiera en un revistero, ¿serían prensa rosa los bonitos? – se preguntaba mientras miraba de forma contemplativa el mar echado en una tumbona de playa. ¿Posiblemente serían los pulpos, no, cariño? – respondió ella – y ya que estás… ¿Si un asteroide cubierto de crema solar impactara sobre mi espalda me… protegería del sol? Él se rio y dijo: “Más fácil sería jugar con un rinoceronte al voleibol, ¿no crees?” – Entonces, ¿te importaría echarme tú por la espalda? Él se incorporó, apretó el bote… y practicó su nuevo método pizzicato de crema sobre su espalda. Loco calor veraniego… ¡Argg!

Ulises de Laney

Y sin más, al tiempo que cruzábamos por un océano de dudas, me di cuenta de que ya habían pasado 10 años desde aquel día. Aquel día nuestras manos se cruzaron en un revistero, ambas buscaban lo mismo y encontraron lo imprevisto. Como un asteroide en un universo infinito, comenzamos una historia que ahora es la nuestra. Y así, sin más, hemos llegado hasta aquí: 3 países, 2 estados, 2 nuevas vidas. Quién nos iba a decir que aquella revista con un rinoceronte en portada nos llevaría tan lejos, ¿verdad? Por todo ello y mucho más, brindemos, disfrutemos de esta melodía que nos ofrece la vida, de este pizzicato dulce y a la vez amargo. Cristina Ibáñez

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PRIMERA SEMANA

El océano verde que se extiende ante mis ojos confirma la foto de portada del magazine de viajes que habita permanentemente en el fondo del revistero y que acostumbro a hojear. En la hondonada se aprecia claramente la oquedad que décadas atrás dejara el asteroide CP5MOT y que ocasionó la irreparable desaparición del rinoceronte moteado. De mi garganta escapa un leve ronquido cuando el pizzicato de “Tancredi e Clorina” me devuelve a la realidad. La revista se precipita directamente a las fauces de Mozart, mi bulldog, que escapa como una exhalación y yo, aún somnolienta, salgo gritando tras él. Alicia Manzanares

En mi frente el azul, dando color a ese océano marino, como la imagen del revistero de alguna consulta. Mientras, mi mano crea un paisaje de riscos y choques de olas. En el cielo, acercándose entre nubes oscuras, un gran asteroide de fuego. Y en la cima, un rinoceronte incrédulo, asombrado por aquella visión, con la cabeza alta, parece querer romper las nubes con su cuerno, y así mi lienzo. Finalmente, entre las aguas, tímidamente, las cuerdas de un violín que dejan oír un pizzicato inarmónico. ¿Se puede pintar un cuadro con la escritura? No sé, ahora tendré que pintarlo. Isabel Garrido

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PRIMERA SEMANA

ACERTIJO 50 No llegará a viejo verde, aunque verde lo verás. Es un oceano de verde, y de rojo mucho más. Rojo o verde, tiene rabo, pero no es un animal, ni revistero o asteroide, ni rinoceronte o tal. No quiero ponerme borde, más tiene una variedad que en Madrid define al cabo y al guardia municipal. Tiene fama bien ganada por ser casi una ambrosía y es su simiente sembrada en donde estuvo enterrada la poetisa Rosalía. Oceano está “mancato” de la tilde y no está exento. No quiero ser “pizzicato” por no poner el acento. Lo digo y no digo arana: Es delicioso bocado su variante italiana. Juan Francisco Mencía

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¿Quién soy? La partitura indicaba que tocaba un pizzicato, pero, de nuevo, como las últimas diez veces, no lo conseguí. ¿Por qué? Dejé el violín y tiré mis anotaciones al revistero que había en la esquina derecha. Decidí levantarme, era el momento de hacer un descanso. Mientras salía al porche de la casa donde vivía alquilada, contemplé la inmensidad del océano. Nunca supe si era de verdad músico, claro que tampoco si era más de agua o de arena, si de animales dóciles como un parajillo o bravos como un rinoceronte, si pertenecía a un gran planeta o a un simple asteroide… Julieta


PRIMERA SEMANA

EL CHARCO DE LOS CIVILES Era nuestro Saint Tropez. Estaba en el río Pusa que, a nosotros, nos parecía un océano. Cubría, y eso le confería emoción y prestancia. Allí nos bañábamos y nos asolanábamos y repasábamos, ardorosos, algunas revistas porno que el Asteroide, así le llamábamos porque era orondo, compacto y colorado, había encontrado en un revistero abandonado en el zaquizamí de su abuela. Después de sorbérselas, pretextando ir a defecar, se escondía tras los crecidos matojos de la orilla y se masturbaba, resoplando como un rinoceronte. Pizzicato, que tocaba en la banda, manoteando en el agua, le gritaba: “Te vas a quedar ciego, cabrón”. Los veranos sabían a poco. Juan Francisco Mencía

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PRIMERA SEMANA

Me quedé mirando por la ventana del avión. El océano se extendía hasta llenarla casi por completo. Dejé el libro en el revistero del asiento y me dispuse a dormir. Empecé a soñar que cruzábamos el espacio en una nave estelar y que nos mandaban abrochar el cinturón de seguridad por la posibilidad de que algún asteroide colisionara con la nave. Al ir a aterrizar, vi otra nave despegando que me recordó a un rinoceronte, pesada y gris, pero dando sensación de mucho peligro si te ponías en su camino. Me despertó un pizzicato de violín del canal de música que había elegido para dormirme. Un despertar muy agradable para un sueño que se volvió inquietante. Yoyo

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Sus ojos, que tenía grabados en mi mente desde el primer momento que los vi, eran azules como el OCEANO más profundo de la Tierra. Precisamente en el REVISTERO de la consulta pude encontrar el lugar donde hallar ese azul inmenso; ni siquiera la caída inminente de un ASTEROIDE podría impedirnos dirigirnos allí cuando todo se arreglara. Él preferirá ir a ver un RINOCERONTE salvaje retozando entre el barro de la sabana, pero yo necesito comprobar que, aunque él se vaya, seguirá existiendo ese azul tan suyo en las olas de un mar que, cual PIZZICATO, llorará su pérdida. Ruth L.G.


PRIMERA SEMANA

Tenía tanta y tanta sed con estos calores que era capaz de beberse un océano entero y le sabría a poco. Se acercó al revistero que había heredado de su abuelo (aquel que de tan antiguo ahora era vintage) para ojear una revista y distraerse un poco. Cogió una al azar y resultó ser de astronomía. Se distrajo viendo imágenes de otros mundos, otros lugares, otros planetas… hasta que su vista se posó encima de una fotografía preciosa de un asteroide de múltiples colores, y si cerraba los ojos y los volvía a abrir muy rápido intuía la imagen de un rinoceronte enano. En esos mismos instantes creyó reconocer un pizzicato que le trajo a la memoria una canción infantil que le tarareaba su abuelo (el del famoso auxiliar antes comentado) que le ayudaba a dormir.

Esther Huete

Desde las islas Azores, dirección África. Volamos el OCÉANO en avión. En el REVISTERO, ejemplares de periódicos, anunciaban, en titulares, “un ASTEROIDE cruzará, el cielo de nuestro planeta. Cuando en la nocturnidad del safari observábamos, ocultos a los RINOCERONTES. JA !!! Fuimos testigos del titular. Se iluminó el cielo, que estaba estrellado. Los animales que reposaban en la extensa sabana se alborotaron. Pero uno de los guías, sacó un instrumento típico de su tribu, y tocó un PIZZICATO con sus dedos sobre las cuerdas. Se escuchó una música que tranquilizo a las fieras que, en la sabana entre matorrales, reposaron evitando una gran estampida. Pilar Udo Villaverde

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PRIMERA SEMANA

Océano. Espejo azul. Reverberación solar que da vida a las imágenes que brotan de un revistero. Un asteroide nos manda señales luminosas tratando de participar en la conversación de la naturaleza mientras, a miles de kilómetros, un rinoceronte escapado de la manada sonríe ajeno a la civilización que le circunda. Al fondo, el tenue pizzicato de una guitarra nos recuerda que todo cuanto vemos y pensamos puede ser fruto de nuestra imaginación. atablanaumoski

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PRIMERA SEMANA

AMANDA En este atardecer plácido y tranquilo, contemplo la inmensidad del Océano. Junto a mí una cerveza helada y, al lado, un Revistero donde guardo revistas musicales (las que me recuerdan a ella). La que más, ésta que tengo ahora en las manos, la primera edición de la revista “los 40 principales” de septiembre del 2004, donde el reportaje central fue para su cantante favorita, la extremeña Bebe. Su primer single “Malo”, fue el que nos unió… te esperaré siempre Amanda… Bueno, eso si no me cae un Asteroide o un Rinoceronte encima. Y todo sin saber qué leches es un Pizzicato… Frank Spoiler

En la sala de espera de los sueños ella es capaz de hallar esas palabras que le han estado faltando a su canción, revolviendo el océano de páginas, allí en el infaltable revistero. En la sala de espera de sus sueños, concentrada en construirlos sabiamente, ni un asteroide ni un rey rinoceronte podrían distraerla esta mañana de una tarea artesanal tan trascendente. Y como un pizzicato inesperado en medio del armónico paisaje, algo pellizca las cuerdas de su alma. Es un llamado a cantar -alto y en calma- por la justicia, la vida, la esperanza… Silvia Gabriela Vázquez

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LUCÍA GIL

SEGUNDA SEMANA ESPECTÁCULO, PURPURINA, CHICLE, ESDRÚJULA, LUNAR

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SEGUNDA SEMANA

“No me esperes a comer” fue su última frase en un patético espectáculo, antes de dar un portazo que hizo temblar los cimientos de la relación. Acostumbrada a sus desaires, se quedó pensativa mirando a la puerta, dejó la plancha y se dirigió ufana a su habitación. Una hora más tarde, era ella quien, con purpurina en los ojos, carmín sabor a chicle de fresa en los labios y una esdrújula minifalda que coronaba el lunar del muslo derecho, cerraba la puerta con decisión, dejando una nota clavada: “Querido, no me esperes a dormir” Marolayo

Después de dormitar durante tantas horas, miro por la ventanilla del avión y veo el maravilloso espectáculo de un verde rabioso salpicado de purpurina de todos los colores: amarillo, rosa chicle, azul, rojo… he llegado a El Salvador que, como siempre, me recibe con el sol especial del trópico, pero sobre todo con sus gentes sonrientes y llenas de alegría como el color de sus flores y, me siento en casa. Ya solo me queda deciros la preciosa palabra esdrújula: enamórate de estas tierras. Y después de tanta luz y color se despide el día con un fondo lunar, como hay pocos, deseándome las buenas noches y la bienvenida a su tierra. ¡¡¡Soy feliz!!! Marisa Ortí

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SEGUNDA SEMANA

El espectáculo era una nube de purpurina de colores tras la cual aparecía ella en todo su esplendor, como sirena que saliera de un fondo marino, salvo que masticando chicle y con la desnudez tapada por trapos de colores que habían dejado de ser elegantes hacía ya mucho tiempo. La música de fondo era como la de un cabaret de aquellos que en los años setenta aún escandalizaban a alguien y la letra un cúmulo de esdrújulas mal puestas y frívolas. Sin embargo, a estas alturas, su mente era como aquel último patio de butacas: un desierto lunar. Nina Peña Pitarch

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Hacia finales de los años cuarenta, Paquito era el mejor amigo de mi padre, y un auténtico espectáculo en la calle Ponzano. Siempre fue muy querido por todos en el barrio de Ríos Rosas, y no necesitaba purpurina para su actuación. Se valía de una batería, dos cables y un chicle para pegarlos a los polos y, al grito de: “¡El hombre eléctrico!”, juntaba los cables y las chispas saltaban hasta las paredes del portal en total oscuridad. El del apodo con esdrújula solo tenía un lunar: ¡Enchufe que veía en el tranvía, enchufe que se llevaba para su colección! Pequi


SEGUNDA SEMANA

Y montamos el Espectáculo. Parecía todo premeditado y la realidad es que fue pura naturalidad. La boa, la Purpurina, el Chicle previo al gran momento. Todo parecía muy bien organizado, y la realidad es que ni siquiera esperaba que me hubiera escrito, que me dijera que bajara. Baja, baja por favor… Y comenzó el espectáculo con la palabra Esdrújula “micrófono”. Mientras cantaba se fijó en mis ojos, mi mirada, mi sonrisa, mi Lunar cercano a ella. Y como espectáculo bajó el telón. Ahora solo queda saber si se volverá a subir. Sofía

Sentarse en una terraza puede ser todo un espectáculo. Observa la gente que pasa, podrías hacer todo tipo de estudios. De ropa: todo se lleva en verano, la moda pasa a un segundo término y los colores son de lo más variopinto, pasando del negro a la más rabiosa purpurina. Puedes ser un poco ” bicho ” y ver cómo reacciona la gente al pisar un chicle. Puedes ser osado y pedir que te digan una palabra esdrújula (a ver cuántos saben lo que es). Y, por último, si te aburres, puedes fijarte en cuántos tienen un lunar en la mejilla. Pilar Carril

Letal espectáculo tu mirada, el iris apuñala el horizonte. Tu voz se hace a mí purpurina en carnavales. La boca, sedienta de vos, la lengua centrifuga un chicle, se expande y reitera tu ausencia. Esta esdrújula, el amor, a veces surge y siempre te marca. Polvo lunar, pequeño misterio a tu sombra. Pilar Raneri

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SEGUNDA SEMANA

El público aguardaba expectante el comienzo del ESPECTÁCULO mientras caía una fina lluvia de PURPURINA sobre el escenario. Era su primera función como protagonista y, sin poder evitarlo, ligeros temblores de excitación recorrían todo su cuerpo. Fue Héctor quien le ofreció un CHICLE para calmar su ansiedad. También fue él quien le susurró al oído: Bellísima. Así, sin más, una sola palabra ESDRÚJULA que puso su mundo del revés. Ella se enamoró de él. Se enamoró del LUNAR de su sonrisa. Lili del Riego

RENDICIÓN Abrí la puerta ante tu insistente llamada y me encontré todo un espectáculo. Vi tu cara cubierta de purpurina de colores bajo aquella peluca rosa chicle, a la vez que me susurrabas con voz suplicante la mágica palabra esdrújula “perdóname”. Lograste que mi boca esbozase una sonrisa seguida de una sonora carcajada. Al recobrar la compostura, tras ese ataque de risa incontrolable, había olvidado los motivos que me provocaron toda una noche temblando, ahogándome entre sacudidas por aquel doloroso llanto. Cuando te miro solo puedo pensar en los cálidos besos que suavemente depositas en mi cuello, sobre mi ávido lunar. Pilar Alejos Martínez

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SEGUNDA SEMANA

La noche a través de la pequeña ventanilla del avión es un auténtico espectáculo. Las estrellas parecen purpurina esparcidas por el cielo después de haber explotado un chicle de menta ácida. La Luna está tan redonda como una palabra esdrújula y nos ha dejado una estela lunar que parece que es el camino que quiere que sigamos hoy… Olivia Galván Cabrera

NO ES TAN FIERO EL LEÓN COMO LO PINTAN

Siempre los mismos aleteos en el estómago, previo a empezar el espectáculo, mientras se untaba la purpurina en la cara y escote. Aquella sensación que odiaba, a la que estaba enganchada como una droga, pero masticar chicle era lo que realmente la calmaba, mientras mentalmente repasaba las palabras esdrújulas que no podía olvidar, “obstáculo, utópico, pálida, afónica…” como su vida misma, siendo una más del reparto, sin sobresalir, sin ser estrella. Aun así, era feliz en el momento que activaba su anclaje, aquel lunar en el mentón, y ya estaba preparada para salir a escena.

El espectáculo debía continuar, aunque aquel traje decorado con purpurina fuera lo suficientemente ridículo como para salir corriendo de allí. Se fijó en un niño que lo observaba masticando chicle desde su asiento, y aún sintió más vergüenza. Tenía que correr, y con un impulso atravesar el aro de fuego colocado en medio de la pista. Si se retrasaba, una palabra esdrújula llegaría disimuladamente hasta sus oídos: “¡Estúpido!” Acompañada por un golpe de látigo contra el suelo. Imaginaba que, una noche de fuerte influencia lunar, se comería a ese tipo. Lástima que los colmillos del disfraz de león fueran inofensivos…

Isabel Garrido

Galilea 33


SEGUNDA SEMANA

TRIPLE SALTO MORTAL Y SIN RED “El espectáculo debe continuar” gritó el jefe de pista. Al tiempo que los sanitarios retiraban al hombre bala, que de nuevo había impactado fuera de la colchoneta. Julietta, “rabo de pasa” como la llamaban en el circo, escuchó su nombre mientras cubría sus piernas con purpurina. Salió del camerino masticando nerviosamente un chicle. Y mientras ascendía hacia el trapecio, repetía su mantra de relajación: “Esdrújula, esdrújula, esdrújula…” Pero hoy no lograba concentrarse. Al llegar a lo más alto y justo cuando iba a lanzarse observó el lunar de su mano, redondito, marroncito. Y entonces recordó, temblando, que no había tomado su medicación contra la acrofobia. Javier Puchades

LA MONCLOA El espectáculo está servido todas las mañanas en la Plaza de las Flores. La Moncloa la llaman los más, y otros el Congreso. Allí se reúne un grupo de jubilados que pintan de purpurina, unas veces, y de color “pujatatino tirando a morao” otras, lo que cae en sus garras parlamentarias. Todo pasa por su tamiz, lo real y lo inventado y lo estiran como un chicle. Como dice Modesto, son péritos en conversación. Pronuncia peritos como esdrújula, porque tiene más fuerza, digo yo, o porque tiñe de mayor veracidad su afirmación. Desde luego, a quien no tiene lunar se lo pintan.

Juan Francisco Mencía

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SEGUNDA SEMANA

ÚLTIMA DECISIÓN Decepcionado, abandonó el espectáculo, quitó la purpurina de su rostro con la manga de la camisa y tiró el chicle que le había desencajado su mandíbula. Se encaminó hacia la nada, sintiendo un éxtasis infinito. Esa esdrújula que lo llevaría a la Luna. Feli Eguizábal

Pablo miraba asombrado el espectáculo, y su abuelo sonreía al observarlo. Salió el mago al escenario con su brillante chaqueta de purpurina color verde y de su mágico sombrero salieron dos palomas voladoras que se colocaron sobre los hombros de dos personas sentadas de la primera fila. La mujer del susto se atragantó con el chicle que estaba masticando. El público aplaudía con fervor, el mago llamó seguidamente a sus amigas: - Esdrújula! ¡Lunar! vamos, volved a vuestro refugio. Las palomas obedientes se perdieron dentro del mágico sombrero. Extraños nombres, pensó Pablo. Olga Cabrera Vivó

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SEGUNDA SEMANA

Acertijo 51

Un espectáculo es aunque poca gracia tiene. Es, sin dudarlo, el envés del devenir que contiene todos nuestros abecés. La podemos disfrazar de purpurina pintando su negra imagen, ansiando no dejarnos abrazar. Como un chicle gigantesco nos envuelve con su manto. Al son de su infame canto danza un bailongo dantesco. Con perífrasis esdrújula la llamamos y aludimos: Tránsito, así le decimos. Como perdidos, sin brújula, ante su faz nos sentimos Su beso deja un lunar que nadie quiere lucir. Es fácil de colegir y fácil de adivinar. Juan Francisco Mencía

Antes de que empezara el Espectáculo me entretuve con la purpurina de aquel bote. Casualmente cerca de la purpurina encontré aquel chicle que, en el ensayo del día anterior, me impidió pronunciar la palabra esdrújula del diálogo lunar -la parte de mi personaje donde el autor quiso como protagonista a un asqueroso chicle que iba narrando su vida y sus aventuras con sus colegas lacasitos. Desde el escenario, se escuchaban las risas del público y, entre candilejas, junto al director, encontré un nuevo chicle el cual parecía ser el apuntador de aquella obra Perico

Empieza el espectáculo: las colonias ASEM han comenzado. Este año va de piratas: navegarán en un barco. La purpurina brilla por todas partes. El capitán dos garfios masca un chicle mientras gruñe a sus subalternos. La pirata Esdrújula se esconde para evitar sus tareas, mientras oculta el lunar de encima de sus labios al tapar su boca para que el capitán no se entere de que está escondida riéndose de su travesura. Los niños sueñan y disfrutan con su aventura. María Jesús Carod García Caro

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SEGUNDA SEMANA

Nos desplazamos a la ciudad extremeña de Mérida Representaríamos el nuevo ESPECTÁCULO, nocturno, en un bonito entorno, en el anfiteatro romano. Al aire libre. El vestuario era de raso color malva, y nuestros rostros maquillados, de PURPURINA brillante. Interpretábamos la obra de teatro El CHICLE. Antes de que el público ocupara sus asientos, entre cajas, el director, con énfasis y con ESDRÚJULA bien subrayada, nos dijo: está al máximo de expectación. Fue una noche perfecta, muy LUNAR. Cielo oscuro y cargado de miles de estrellas. Un público entusiasmado, al finalizar la obra nos arropó con enérgicos aplausos.

Pilar Udo Villaverde

Verla franquear las calles, refulgentes y resbaladizas tras la limpieza nocturna, era un espectáculo. Con las mejillas encandiladas, pupilas extraviadas y párpados rebosantes de purpurina, apenas podía mantenerse erguida sobre los descomunales tacones que arrastraba. Aunque el chicle todavía lo controlaba con la destreza de un rumiante, a esas horas ya no lograba articular sus pensamientos, mucho menos pronunciar una esdrújula. Con gran cuidado, como si atravesase una desnivelada superficie lunar, subió las escaleras hasta palpar una puerta que se abrió abruptamente. Una mano le asió el brazo y otra le descargó una violenta bofetada. Había llegado a casa. Lili Del Riego

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SEGUNDA SEMANA

El espectáculo de El Gran Cañón: abajo el diminuto río serpenteando mientras del cielo caía purpurina de colores. - ¡Mola!, decía el pequeño mientras daba la mano a su abuelo. De repente ¡PUMMM! ¿Un globo? No el que estaba en el cielo anunciando “Fiesta Universal de los Niños” sino un chicle del pequeño. - ¡Córcholis!, dijo el abuelo - Abuelo, ¿y esa palabra? - Expreso sorpresa, ¡es esdrújula! Esdrújula siempre me ha gustado, parece como de aquí… de este planeta. El niño vivía feliz aquel momento en la colonia lunar. Su corazón palpitando paz y felicidad… - Abuelo, ¿sabes más palabras? - Ojalá… Ringgg Ringgg Ringgg ¡Despierta! Ulises de Laney

Observé con disgusto el abominable ESPECTÁCULO que la pareja, otra vez, estaba dando en medio de la calle. La PURPURINA con tanto mimo aplicada al escote de la mujer caía sobre su sobrio vestido debido a sus aspavientos mientras él, indiferente, mascaba CHICLE y aflojaba su corbata, esperando turno para replicarla a voz en grito. Pensé que existe más de una palabra ESDRÚJULA con la que decirse adiós, ¡márchate, déjame, aléjate, olvídame! pero ninguno la pronunció. Como de costumbre, lo último que vi fue el lunar del cuello de la mujer cuando él la atrajo hacia sí para besarla. Ruth L.G.

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SEGUNDA SEMANA

Los asientos del patio de butacas fueron acogiendo al público ávido de espectáculo. En el backstage Adelina finalizaba su sofisticado maquillaje, que cubría con purpurina cada centímetro de piel desnuda. Embutida en unas mallas de diseño futurista, de un color rosa chicle fosforito, declamaba el texto en un ejercicio de interiorización del personaje. Estaba nerviosa. Aquella palabra, esdrújula para más inri, se le resistía y temía quedar paralizada en el escenario. Thomas le dio la solución: -Si lo necesitas, emite un sonido en lugar de pronunciar el nombre, a fin de cuentas la escena se desarrolla en un paisaje lunar. Alicia Manzanares

OPACARSE El ESPECTÁCULO fugaz de la apariencia extravió (poco a poco) sus destellos, pues no existe PURPURINA que consiga dar brillo auténtico a un sueño cuando muere. Estirando como un CHICLE la distancia entre lo que nunca fue y lo que vendría descartó su vocación, no sin angustia. - Típico en vos, insólito, ridículo, había dicho su padre resaltando el acento en cada ESDRÚJULA- ante su confesión: - Quiero ser mago Todavía recuerda, y el LUNAR en el borde de su boca ondula en una mueca indescriptible. Entonces llora, con sus lágrimas únicas, su llanto esdrújulo sin magia ni galera. Y desaparece. Silvia Gabriela Vázquez

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TERCERA SEMANA

FRANCISCO JAVIER GARRIDO

TERCERA SEMANA HOMÉRICO, CATERVA, FAGOT, CHISPORROTEO, MORANDI

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TERCERA SEMANA

Nunca habría imaginado que su porte homérico, que tantos suspiros había robado a las damas, era solo una máscara que ocultaba a un ser salido de la más cruel caterva. Nunca habría creído que su hermosa voz, semejanza del más afinado fagot, iba decir palabras tan desacordes. Nunca habría apagado el chisporroteo de su amor si no le hubiera congelado la sangre con un bofetón. Cogió la copia del bodegón de Morandi que había pintado su abuelo y cerró la puerta recordando sus palabras: “Mi preciosa nieta, acércate solo a quien te quiera bien” Marolayo

Homérico… Seria cuasi Homérico si no me declarara vencido sin dar batalla; si esta insignificante caterva de duendes malvados no planeara una orgia en mi pecho seduciendo a mis más desleales recuerdos; si mi novida no estuviera poblada de Penélopes que esperan a otros, aunque disfrutaran atormentando la prisión de mis sentidos con implacables sonidos de sirenas copulándose a un fagot. ¿Acaso nadie se compadecerá ante el chisporroteo de un alma desesperada? Nadie, ni tan siquiera yo, que hubiera sido Morandi si no me hubiese rendido hace tanto -y ya al principio- ante las incorruptibles agujas del reloj… Mónica Laneri

Estaba apaciblemente sentado en la terraza, totalmente sumido en el mundo homérico, cuando una caterva de gente apareció por la calle. ¿No podían hacer más ruido? ¡Por Dios, era la hora de la siesta! ¿No se puede hablar bajito, aunque estés de vacaciones, visitando una ciudad? Me metí en casa. Había perdido las ganas de leer por el mal humor. Pensando cómo llenar las horas de la tarde puse una música suave: un concierto de fagot que deleitaba mis oídos; las notas bailaban en mi cabeza como un delicado chisporroteo, mientras contemplaba unas bellas diapositivas del gran pintor Giorgio Morandi. Pilar Carril 41


TERCERA SEMANA

TOCATA Y FUGA Al decirme su nombre pensé que compartíamos un destino homérico. Acostumbrada a una caterva de pretendientes zafios, me conquistó cuando dijo que “todo Ulises necesita una Penélope”. Fagot en una orquesta siempre de viaje, detecté un chisporroteo en sus ojos cuando supo que estaba embarazada. Nunca regresó. Mi vida se convirtió en una naturaleza muerta, un bodegón de Morandi de colores apagados. Mientras la buscaba, encontré a otras muchas mujeres abandonadas por él en similares circunstancias. Ahora son mis mejores amigas, mi hijo Telémaco juega con los suyos. Algún día les contaremos que son hermanos.

Llevaba el arte en vena, atisbaba maneras -decía su familia- mientras recitaba homérico en la escuela, pero no destacó por ser alma inquieta. Para él, cultura y arte, era todo y todo quería hacer. Así formó parte de una caterva, sin aplausos ni éxito alguno, pero siguió intentándolo y en fagot se convirtió. La música lo hacía vibrar, así como las palabras recitar. En su cabeza sus sueños despertaban con el chisporroteo mientras se quemaba su legado; lo último en echar fue aquel grabado suyo de Morandi, que supo reflejar quién fue. Un simple amante del arte y la belleza.

Ángel Saiz Mora

Isabel Garrido

Sean cautos con el homérico canto de la caterva de sirenas que se esconden tras las grandes producciones editoriales y cinematográficas. Siempre admiré más los desvelos y las ojeras de mis padres que las hazañas y el antifaz de Batman. Reivindico la heroicidad del fagot irguiéndose frente a los abusos del bombardino. Huyo del chisporroteo fatuo de la telebasura y me emociona la belleza de lo sencillo y cotidiano que Morandi plasma en sus grabados. Hay un Ítaca a la vuelta de cada esquina y perros fieles que no se llaman Argos, incluso hay epopeyas que caben en un microrrrelato. vsfrivas 42


TERCERA SEMANA

LA DOLCE VITA Fue salir de clase y el teléfono ardía. Tras escuchar a mi profesora destripar la influencia del mundo homérico en la pintura, lo que menos me apetecía era pegar mi cara a la pantalla. Tenía curiosidad, pero era imposible. Entre la caterva de apuntes que llevaba y el estuche del fagot colgado a la espalda, me faltaban manos. Mi cabeza era un chisporroteo de ideas para organizarme la tarde. Quería ir a la conferencia sobre Giorgio Morandi. Desde que vi la película “La dolce vita”, estaba enamorada de su pintura. Decidí tomar un café y mirar el móvil. Entonces mis ojos brillaron, tenía un correo del Museo Morandi de Bolonia. Me concedían una beca para realizar mis estudios de postgrado allí. Al fin la vida era dulce conmigo.

En un pueblo Zamorano, con sus calles estrechas empedradas, en el silencio, el eco nos envolvía una voz que recitaba HUMRICO. Al llegar a la plaza, CATERVA, de personas reunidas, sin aliento. El bello poema escuchaban. De fondo un suave FAGOT de viento con dulces notas le acompañaban. En el lado izquierdeo de la plaza. Unas varas brillantes, que de sus puntas soltaban CHISPORROTEO. Eran bengalas; a ambos lados de un portón, invitándote a entra a una gran sala de exposición, del pintor grabador, italiano del siglo XX MORANDI. Tras la visita, quedamos maravillados, del gran boato, para acercar el arte a este pueblo, lleno de encanto Pilar Udo Villaverde

Javier Puchades

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TERCERA SEMANA

ACERTIJO 52 Del santo “Pobrecito” como segundo le pusieron el nombre llegado al mundo, porque el primero es de un evangelista ¡y de un torero!

Su primer apellido es variedad de una uva y su vino ¡Digo verdad! y rimaría perfecto, en consonante con fantasía. El último apellido significante es de alpechín o músicos de carnavales. En finiquito: En facebook aparece retratadito. Admirador homérico y quevedesco, se deleita rimando a lo burlesco. De la caterva de fatuos escritores ¡Dios nos proteja! Nunca tocó el fagot ni otro instrumento, chisporroteo y risa busca en el verso, no bebe brandy ni pintará jamás como Morandi. Por seguidillas, me he pasado de plano diez palabrillas. Juan Francisco Mencía Murga 44

EL REFUGIO DE LA BELLEZA Sentí cómo las mareas del miedo arrasaban mis diques sin mesura. Homérico drama que en mí perdura; caterva cerval por la que yo cedo. Dulce fagot que con sonido quedo aplaca mis temores con ternura. Melodiosa copia de una voz pura; sosiego que por fusión me concedo. Chisporroteo que inyecta y alienta. Ansiado soplo que inspira y genera, aliento necesario y entregado. Refugio que la belleza fomenta, como Morandi y su pintura austera, de objetos y silencio deseado. Galilea


TERCERA SEMANA

SOTTO VOCE

MOCHILERO A BORDO Sus compañeros de orquesta lo habían arrastrado hasta aquel crucero por el Mediterráneo. Tras la cena de gala salió a cubierta. Desde la popa contemplaba la estela del barco y soñaba con el canto homérico de las sirenas y los palacios de la cultura minoica. Una caterva de pasajeros interrumpió su soledad con sus risas y sus voces. Vinieron a buscarlo dos de sus amigos, el del fagot y la del chelo, para tomar la última copa. En el bar sonó un chisporroteo y se quedaron a oscuras durante unos minutos. A la mañana siguiente suspendieron la visita a Creta para registrar todos los camarotes. Alguien había robado el cuadro de Morandi de la “suite” del capitán. ¡Malditas vacaciones! Carmen Cano Soldevila

Aquella mañana Julia tuvo que realizar un esfuerzo homérico para salir de la cama. En su cabeza se amontonaba una caterva de problemas para los que no encontraba solución. El día que consiguió la plaza como fagot solista en la Orquesta Nacional de España, su alegría inicial se tornó tristeza en cuanto puso el primer pie en los ensayos. Detectó, en los ojos de sus compañeros de instrumento, un chisporroteo de envidia que la asustó. Desde que les demostró ser algo más que un bello ornamento en un cuadro de Morandi, su vida se ha convertido en una verdadera odisea. Pilar Alejos Martínez Cada vez se olvidan más los olvidos en un tiempo perdido que hallé en un verso HOMÉRICO. Entre esa CATERVA de ruido, de gente, de nombres, de rostros, de risas y suspiros, donde se alza la melodía de un FAGOT que suena escondido tras los juncos que no quieren crecer. Ese CHISPORROTEO que nace de las cenizas de una gran pasión: la de los lienzos de MORANDI, la de tus palabras, la de nuestra poesía. Pasión por la vida. Cincoy5 45


TERCERA SEMANA

El mundo Homérico nos embrujó con sus historias y sus héroes legendarios. Ni una caterva de duros censores acabaría con el mágico conocimiento de la cultura griega, cuna de nuestra civilización. Cultura que permanece en el tiempo adherida a nuestra piel y a nuestras fiestas. Llega el verano y el calor, el fagot entrega su melodía acompañado del chisporroteo de la pólvora, de los petardos que hacen la delicia de los niños. Desde mi ventana observo y me sumo en mis reflexiones, Parece tal cual un paisaje de Morandi. Grecia e Italia se unen en mi pequeño refugio.

Olga Cabrera Vivó

CHISPORROTEO Madre mía, qué difícil me han puesto conseguir un relato con cinco palabras distintas, y a cada cual más rara… Homérico, adj. De Homero o relacionado con este poeta griego. Caterva, nombre femenino o grupo grande de personas, animales o cosas que son consideradas despreciables o de poca importancia, léase políticos, piojos o garrapatas. Fagot, instrumento de viento de madera, provisto de lengüeta doble. ¿Y para qué lo quiero si no sé dar ni una nota? Encima mi nombre es Chisporroteo, de guasa, ¿no? ¿Habrá por aquí algún Morandi que quiera plasmar en un cuadro tanta gracia y salero? Frank Spoiler

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TERCERA SEMANA

Pepe XIV Empeñada en culturizarle, Alma le había prestado un poema homérico, La Odisea, pero Pepe no entendía nada y no pasó de la tercera página. -El mundo es una caterva de ignorantes- decía ella enfadadaDebes leer. Lo sorprendió cuando le dijo que era maestra y que tocaba el fagot. -¿Y eso qué es, una trompeta? preguntó. – No, no, es mucho más dulce. Entró en el bar. Acodado en la barra estaba Gabriel, el portero manco. Desde la cocina llegaba el chisporroteo de la sartén. – Hace dos días- le dijo a Pepe confidencialmente- ha aparecido por el bar un tal Morandi. Habrá follón, ya lo verás.

LA CRÍTICA Ni en el más homérico de sus escasos viajes fuera de Bolonia, pensó que algún día tendría que enfrentarse a semejante caterva de pretendidos expertos. Ante él, unos se mostraban abúlicos, torpemente cimbreados por el viento; otros, envarados como el más esbelto fagot tañido por el más excelso de los piporros. Finalmente, aquellos censores decidieron arrojar a la hoguera, bajo su cruel chisporroteo, buena parte de sus lienzos. Cómo podían hacerle eso a él, preguntó, entristecido, Morandi. Burlones, alegaron que solo pretendían dar algo de luz y, tal vez, insuflar nueva vida a sus naturalezas muertas. Jesús Garabato Rodríguez

Juan Francisco Mencía Murga

Un dieciséis de julio de 2017 nos dejó a los escritores solidarios estas cinco palabras: Homérico, Caterva, Fagot, Chisporroteo y Morandi. Me encanta la “obligación” de escribir cada semana un nuevo relato con las cinco palabras de nuestro querido blog. La escritura como cualquier afición se tiene que fomentar y generar un hábito. Perico

En principio parecía que la playa estaría cubierta por la típica Caterva de veraneantes de estas fechas… Pero desde la habitación del hotel, o sentada a la orilla del mar, puedo disfrutar del sonido del Fagot que siempre me acompaña, y del Chisporroteo de las olas contra las rocas. Incluso me puedo imaginar a Morandi pintando un atardecer en la playa. Olivia Galván Cabrera 47


TERCERA SEMANA

ADIÓS DE MÚSICO Ilumina, homérico, la antigua palidez de su tablado. Una caterva de curiosos se reúne para aplaudir la ejecución de algún fragmento cuyo nombre no recuerda, más sus manos han guardado para sí durante un siglo. Sentado en el sillón de pana verde, acomoda sus dedos (hoy no tiemblan) y, olvidando los años que le pesan, toca el fagot como solía hacerlo. Este chisporroteo intermitente nacido de sus ojos entornados, refleja una luz viva, extraordinaria, en cada opacidad que lo despide. No habrá otra función. Y su botella espera lo imposible, como en una pintura de Morandi. Silvia Gabriela Vázquez ¡Fue algo épico, homérico! Una caterva de criaturas desahuciadas, vencidas por la vida, entraron en aquel lugar presidido por extraños seres, superiores, super inteligentes. Uno de ellos, el líder quizás, fue a hablar y su voz sonaba a… ¿fagot?, era una melodía… ¡bella, encantadora, seductora! Todos los allí presentes, como hipnotizados por encantador de serpientes, lloraban de alegría y fueron acercándose a una hoguera de múltiples colores. Saltaban sin pensarlo sobre las llamas mientras sonaba un gran chisporroteo ¡Chas! Pero al momento… ¡Salían de allí nuevos, renacidos, vivos como objetos creados por Morandi! De aquel derrotado caos se hizo… Orden ¡creedlo! Ulises de Laney 48

La encontré cuando accidentalmente aquel libro antiguo cayó al suelo. La apergaminada hoja atesoraba un poema extraño, hermético, pero de una excelente musicalidad. Hoy programo una larga noche de duro trabajo. Busco el diccionario de griego HOMÉRICO entre la CATERVA de legajos que abarrota el escritorio e inicio el ritual: -Música ambiente con los conciertos para FAGOT de Vivaldi. -En el quemador, varita de incienso de magnolia cuyo CHISPORROTEO propiciará una aromática atmósfera de concentración inspiradora. -Una breve contemplación del Paisaje 1941 de MORANDI cuya sencillez, no exenta de fuerza, equilibrará mis emociones e iluminará mi mente. Comienzo la traducción. Alicia Manzanares


TERCERA SEMANA

GALERÍA FOTOGRÁFICA En cada aterrizaje besa el suelo. Supone que las gentes aceptan su lucha por conseguir un verdadero entendimiento. Actitud humilde y agradecida que lo diferencia. Gesto homérico que lo engrandece. Caterva de personalidades, empobrecidas por su carácter soberbio, lo agasajan con música celestial y la melodía de un fagot apenas perceptible. Hoguera de vanidades que desprende un chisporroteo, y alcanza a cuantos observan el envilecido desprendimiento. Recorrieron los pasillos de la galería donde encontraron una colección fotográfica de los últimos años de Morandi: Verdaderas joyas abstractas, en las que objetos de menor tamaño a veces resultan irreconocibles explicaba el guía Feli Eguizábal

El aperitivo del viernes había pasado de legendario a Homérico y es que la caterva de dobles de cerveza que nos habíamos bebido no tenía parangón con cualquier otro viernes de cañas. Ramontico se fue a mear y al volver entró tras la barra como decidido a ser él quien pusiera la última ronda. La visión se completó cuando un tío con un fagot le pidió que le pusiera otra cerveza y mi querido amigo se coscó de dónde estaba. La máquina enfriadora dio un chisporroteo y el camarero y yo nos descojonamos vivos. ¡Digno de un grabado de Morandi! Pequi 49


GRUPO ATACADOS

CUARTA SEMANA MUÑECO, COCHE, TATUAJE, PELAZO, MÚSICA

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CUARTA SEMANA

Como un muñeco inerte te deslizo sobre el agua. Tu cabeza en mi pecho y mi mano bajo tu barbilla. Debo salvarte, para eso me entrenaron. Pero no me prepararon para salvar la vida del asesino de mi hijo, embistiendo borracho su coche contra la bicicleta. A pesar de la angustia del amerizaje y el estrés de una evacuación forzosa, reconocí el tatuaje de tus brazos, calaveras que se me clavaron cuando los alzaste festejando tu victoria, atusándote el sucio pelazo negro ante las cámaras de televisión. Nado hacia la balsa con la música de aquel telediario martilleando mi cerebro.

El cumpleaños Frank corría angustiado, llegaba tarde por duodécima vez. Aunque esta vez “no era igual”, su hijo, cumplía once años y le había fallado ¡doce veces! El feo Muñeco que encontró encima de su Coche no fue problema para él. No se lo pensó, lo agarró y lo tiró al asiento contrario. No se fijó en su extraño Tatuaje ni en su Pelazo rubio y rizado. Iba tan estresado… Tampoco prestó atención a la música que salió de su tripita al chocar con el asiento… la banda sonora de la película de terror “El muñeco diabólico”. El decimotercero fue el definitivo.

Marolayo

Frank Spoiler

No quiero que pienses que eres un Muñeco con el que estoy jugando. O que creas que todo ha sido un juego, como cuando vas en el Coche y al terminar el trayecto termina el ciclo. O que imagines que serás como aquel Tatuaje que me hice y que ahora más parece un antojo. Quiero que pienses que mientras movía mi Pelazo iba enamorándome más y más de ti. Y todo empezó con la Música que hace que lo que nace sea para siempre. Como las canciones que son intemporales.

Sofía

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CUARTA SEMANA

¡QUÉ BONITO ERA! Acunaba mi muñeco -carita de cartón, mofletes sonrosados, manitas regordetas, y vestido relleno de borra que hacía de cuerpo-, cuando paró un coche negro, y se apeó una niña enfadada con chorretones por las mejillas. Pasados unos días, zalamera ella, me pidió prestado el juguete. - Le haré un tatuaje - dijo mientras cortaba sus rizos, alegando que ese pelazo lo afeaba demasiado. No pude evitarlo: era más alta y fuerte que yo y la música de “Carrie” (su preferida) apagaba mis suplicas. Tiempo después, la envidia le pasó factura tan cara como la del psiquiatra que intentaba curarla. Feli Eguizábal

En su cuchillo titiló el reflejo de ese muñeco tan feo que colgaba del parabrisas de su coche (su tatuaje de Satán era más bonito que ese maldito muñeco, pero le tenía cariño). Al bajar la ventanilla asomó por ella su pelazo rubio. Se retocó el carmín de los labios. Miró al infinito, repasó mentalmente los detalles de su plan, subió la música y arrancó pisando a fondo… MR 52

ACERTIJO 53 Sabe atrapar espacios en un trazo y en un muñeco resumirlos sabe y en su mente y su espíritu le cabe el Arte, que le envuelve con su abrazo. ¿Qué Musa lo reclina en su regazo y le regala la dorada llave para que los cerrojos desenclave de mil sones, certero, de un flechazo? Coche tiene y aporta el tatuaje de haber nacido puro castellano. Pelazo tuvo, ya leve ropaje. Su nombre le designa cual romano, toledano y clemente por linaje, en su apellido dos nace un magano. La música a su mano Euterpe, generosa, le mantiene. ¿O tal vez se la alienta Melpomene? Juan Francisco Mencía Murga


CUARTA SEMANA

Pasaron un gran día en el Parque de Atracciones, mi sobrino con su hijo y la abuela. El pequeño salió corriendo, olvidando su MUÑECO favorito en el COCHE de la abuela. Ella tenía una cita y andaba con mucha prisa. Iba hacerse un TATUAJE, en la nuca bajo su gran PELAZO, para que quedara en un lugar discreto. Al llegar al centro, sonaba una animadísima MÚSICA de Rock. Pero el chico tatuador enseguida dio gusto a la clienta. Y mientras la tatuaba, sonaban coplas de Paquita Rico. Pilar Udo Villaverde

LA MORENA DE LA COPLA Rápido, muñeco, métete de una puñetera vez en el coche. Y cuidadito con abrir la boca, o te rajo. ¿Prefieres a Concha Piquer o a Estrellita Castro? Ya que dudas, te pondré Tatuaje, mi canción preferida de doña Concha. Después de tanto sufrimiento, sabrás tú lo que es eso, por fin. Hasta que te encontré, sin descansar te busqué. Cabronazo, ¿pensabas que no te reconocería dejándote esta barba asquerosa y ese ridículo pelazo? Ahora, subiré la música. Me molestan los gritos de los cerdos cuando tengo que castrarlos. Jesús Garabato Rodríguez

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CUARTA SEMANA

Pepe XV – ¿Y quién es ese Morandi? inquirió Pepe, nervioso. – El ex-marido - ¿De quién? – De Alma. – Y tu ¿cómo lo sabes? -Una ecuatoriana, prima suya, que limpia en mi bloque, dice que el muñeco apareció, por sorpresa, en la puerta de Alma con un coche descapotable. Por lo visto tiene un tatuaje en el brazo como el de los “Mofetas”, una banda latina de Lavapiés. Gabriel calló cuando vio salir a Alma de la cocina. Pepe, pensativo, la observaba, pero no notó nada raro. -Alma, sirve a estos dos un cafelito de mi cuenta- Antonio, el “Pelazo” entró voceando como siempre- y pon música, coño, que esto está muerto. Juan Francisco Mencía Murga

He sido tu muñeco y tú mi musa, -aún vivo en aquel coche entre las cañasTú mi tatuaje a fuego en las entrañas, y tu pelazo huye sin excusa. Tú te vas con tu música a otra parte, y yo me quedo solo aquí, a esperarte. MR Siempre fui para ti sólo un muñeco con el que jugar. Te vi partir en el coche y ese momento quedó grabado en mi memoria como un tatuaje en mi corazón. Tu “ex” a tu lado acomodaba su pelazo en una minúscula gorra mientras sonaba aquella música en la que se diluían los recuerdos del final de nuestra historia. NTE

En las pruebas de seguridad de un coche, el muñeco Dummy en sintonía con el tatuaje mental que recuerda “prudencia, prudencia, prudencia”, es preludio a una vida segura y serena curtida en kilómetros y kilómetros de alegría. Y visto que hay que aprovechar palabras forzosas, os diré que ese muñeco que se inmola es algo como un pelazo de cebada en un campo, que un día llegará a transformarse en una buena cerveza fría que hay que saborear con buena compañía y música de fondo. Es vida. JO 54


CUARTA SEMANA

¿Qué hacía allí aquella sombra, de pie, al borde de la cornisa, meciéndose al compás de la brisa marina? Abrió lentamente los brazos y se impulsó hacia delante. Incomprensiblemente fue cayendo a cámara lenta como un muñeco de trapo, y lejos de impactar con violencia, se posó sobre el coche con la suavidad de una pluma. La titilante luz de neón, incidiendo sobre su antebrazo, denunció la existencia del tatuaje de la estirpe de los maestros ninjas. Bajo la capucha se escapaban algunos mechones del que se adivinaba era un hermoso pelazo color azabache. Sonó una música. ¡Cor…ten! Exclamó el director. Alicia Manzanares

Y DE REPENTE… RAQUEL Bajé a playa con la intención de sestear la tarde. Al instante, cerca de mí, Raquel, la vecinita del tercero, extendió su toalla. No le vi parecido con la niña que paseaba su muñeco en el coche para bebés por el parque. Se quitó el pareo y aquel tatuaje en su espalda transformaba su piel. Su pelazo castaño, deslizándose sobre sus pechos, me hizo olvidar sus coletas de niña. Y sus caderas, cimbreándose al ritmo de la música del chiringuito, perturbaron mi mente. Aquella tarde, al descubrir de repente a Raquel, guardé mi niñez bajo la arena. Javier Puchades 55


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ERROR EN TRES TIEMPOS

CRECIENDO A RITMO DE JAZZ

Parecía un muñeco en su coche amarillo, huyendo de las calles de barrio de su infancia. Creía que la fama iba a convertirse en un tatuaje propio. Admirando su rostro en el espejo, peinaba su pelazo y se jactaba de estar en las pantallas de un continente ajeno, alejado de aquellos que lo amaban. Hoy, nostálgico, escucha la música del alma. La misma abandonada allí en su patria al preferir la gloria a la familia, como quien se presume omnipotente. Arrepentido, rescatará su esencia entre las piedras que arrojó a sus costumbres pueblerinas. ¡Extrañó tanto! ¡Tanto!

Todavía luce un flequillo infantil sobre la frente y no lo ha abandonado su cara de muñeco ingenuo, pero ya ha descubierto su gran pasión. No sueña con un coche ni, como el resto de sus amigos, con las chicas, todavía. Se encierra en su habitación con su mejor compañera, la trompeta. Mientras toca, contempla con orgullo el tatuaje de la clave de sol en el dedo corazón. El mundo desaparece entre las notas de jazz y se imagina a sí mismo vestido de negro, con un gran pelazo, entregado a la música sobre un escenario, como un Miles Davis más.

Silvia Gabriela Vázquez

Carmen Cano Soldevila


CUARTA SEMANA

Martín tenía un plan B: desaparecer Paró el coche al borde del acantilado pensando que el fuego lo destruye todo. Tres días después unos bañistas tropezaron con un MUÑECO desparramado en la playa. Curiosos se acercaron. A pocos metros vislumbraron un COCHE destrozado y angustiados corrieron a socorrer a posibles víctimas. No encontraron a nadie. Llamaron a la policía. Sobre la arena destacaba un brazo del muñeco con un TATUAJE: CUM LAUDE. Curioso. Su negro PELAZO estaba desparramado. Curioso también. Sonó la MÚSICA de la sirena del coche policial. Martín se alejó con su guitarra; ¿El fuego lo destruye todo? pensóCarmen Pérez

ALWAYS ON MY MIND El día que empezamos la gira ese verano, colocó un muñeco articulado de Elvis sobre el salpicadero del coche. Todas las mañanas lo saludaba y, con veneración, ponía “We can make the morning” y la cantábamos a grito pelado a pesar de la resaca, en un ritual casi religioso. Una noche me convenció para hacernos un tatuaje con la cara de el Rey en un cuchitril de mala muerte y acabamos enrollados con la misma chica. De aquello solo recuerdo su pelazo sobre la almohada al despertar y el fragor de la música en mi corazón. Asun

Como todos los días al salir del colegio, Alicia se paró frente al escaparate. No dejaba de mirar aquel muñeco tan grande montado en un coche. Soñaba en que algún día alguien se lo regalaría, pero ¿quién? Sus padres no tenían dinero y aquello debía ser muy caro. Una tarde se paró a su lado un hombre muy extraño, con un tatuaje en el brazo y un pelazo anaranjado. Llevaba en su mano una cajita de música. Le sonrió, y le dijo que no dejara nunca de soñar y aunque sus deseos pareciesen inalcanzables, algún día podría tener una sorpresa. Pilar Carril 57


CUARTA SEMANA

RECUERDOS Apenas recuerdo tu cara de muñeco, ni aquellas escapadas en aquel flamante coche descapotable, luciendo tatuaje sexy en tu brazo bronceado. Ya no me impresiona como antes ese pelazo rubio ondeando al viento, mientras la música suena en la radio a todo volumen. Tampoco recuerdo aquellas miradas seductoras, que me arrobaban las mejillas, y los latidos que resonaban golpeándome el pecho. Solo recuerdo tus celos injustificados, los insultos y silencios que hieren, el temblor de mis manos y las piernas que no me responden, así como los golpes callados y el sabor amargo que las lágrimas dejaron en mis labios. Pilar Alejos Martínez

Seguramente me sentí como un muñeco de cartón cuando escogí subir a mi coche, este verano. Un verano en el cual algún que otro tatuaje del pasado me recuerda que es tiempo de soltarse la melena y dejar disfrutar al entorno de la fuerza que tiene mi pelazo, que obtiene de la música. Una música convertida en sangre es la que alimenta mi vida, recorriendo mis vasos sanguíneos para crear una gran energía capaz de recibir el calor de una gran sonrisa y, nuevamente, llenar mis venas de felicidad con las palabras que me han hecho feliz. Perico

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Tic, tac… El muñeco del reloj se movía atrapado en una danza insufrible. Yo allí mirando respetuoso, demasiado, mientras despachaban a aquella horrible señora que no paraba de esputar palabrajos hasta por las orejas… Mi coche, mal aparcado, y el tiempo, inexorable. Tic, tac… En mi mente la imagen de un tatuaje, un laberinto, y yo desesperado por escapar. Había decidido deshacerme de aquél pelazo que me ensombrecía las ideas. Me recordaba demasiado a ella… Sin remedio rompí a llorar. La señora se giró, la peluquera también. Me recordaban tanto a ella… sonó la música, apunté la pistola y FIN. Jorge Serrano Crucé


CUARTA SEMANA

AUTOCONFIANZA Soy un muñeco de nieve recién construido. Los muchachos traían un montón de accesorios en el coche para dejarme hecho un tipo duro, hasta pusieron un dibujo en mi brazo izquierdo a modo de tatuaje. Y lo mejor es que crearon a mi lado una preciosa compañera con la que contemplar el atardecer. Me encanta su pelazo hecho con lana naranja y las castañas que luce por botones que imagino desabrochar. A ver si con la música del bar cercano me la camelo. Le diré cosas como: “¡Tengo ganas de que llegue el mediodía para derretirme por ti!” Seguro que triunfo.

-Hombre, si llevárais tres bultos de cien kilos lo entendería, pero para una silla, una guitarra y un muñeco no hacen falta tres personas. Espetó el guindilla sacando la cabeza del coche. Rebobinemos: Íbamos los tres colegas sentados en la parte delantera del seiscientos, y la trasera vacía. El municipal nos paró, claro. Nada tenía que ver con el tatuaje ni con el pelazo a lo Paco Micro. Ni siquiera con la música radical que llevábamos. Es que le dije al municipal que llevábamos unos muebles a casa de mi abuela y lo que había detrás es lo que dijo.

Carme Marí

Pequi

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¡Muñeco del destino!… Caminaba perdido en un prado. Era verano. Subía su cabeza al cielo buscando, quizás, una respuesta. Llegó al final donde, en un pequeño montículo de tierra, estaba su antiguo amor: un viejo coche rojo de hace años. Rebasó el sitio y bajó un terraplén de arena hasta encontrarse con el mar, el infinito mar azul. Miró en su brazo: Un tatuaje decía Mustang. Miró al frente, allí ondeaban hermosos cabellos, ¡qué pelazo, libre y rojo!, siguiendo la música que dictaba el viento de Levante. Se giró y sus labios carmesí le sonrieron. Su nuevo amor dijo: ¡Muack!

Allí estaba por fin, cual Muñeco de Coche que no para de mover la cabeza de un lado para otro. El paisaje te cortaba la respiración. Donde quiera que mirara veía un inmenso campo de margaritas dándote la bienvenida. En medio, restos de un antiguo castillo desde donde un gaitero con un Tatuaje indescifrable en el brazo y un Pelazo rojizo, a lo braveheart, interpretaba su Música y te transportaba en el tiempo.

Ulises de Laney

Olivia Galván Cabrera


CUARTA SEMANA

Pensaba no haber escrito hoy el comentario. A fin de cuentas, ya ha escrito mucha gente. Pero luego, va Francisco y mete a Román en la adivinanza y me doy cuenta de que las palabras se pueden relacionar tan fácilmente con él que me divierte intentarlo. Se coge la primera y salen todas encadenadas. MUÑECO, ¡no he hecho pocos en estos últimos años! Alguno con múltiples funciones, de pianista, conductor de COCHE (bueno, más bien de furgoneta hippy con algún TATUAJE); últimamente, reyes, príncipes y princesas con buen PELAZO, y hasta ratones salen de mi mente con una facilidad asombrosa. Solo falta que suene la MÚSICA y empiecen todos una danza onírica divirtiendo su sueño. Carmen

ODIABLE Apretando en su mano el muñeco llavero que colgaba de su mochila y sentado en ese pasillo con los auriculares puestos, esperaba que su madre terminase de hablar con el director del colegio. Desde la ventana podía ver el coche con la luna trasera rota. Esta vez no podía negarlo; volvería a hacerlo mil veces. Odiaba a ese hombre, su profesor de Matemáticas. Y amaba a su mujer, su profesora de Filosofía. Preciosa, con ese pequeño tatuaje junto al hueco de su clavícula y esa melena de un indómito pelazo negro que caía por su espalda. Pudo verlos en la sala de profesores. Él, la tenía cogida por el brazo y escuchó cómo la amenazaba si intentaba dejarle. Subió el sonido de la música, cerró los ojos y, apoyando la cabeza contra la pared, se juró que lo mataría. Galilea

La brisa del mar columpiaba el muñeco y las llaves del llavero del coche. Golpeaban sobre la cremallera y los remaches de la mochila. El aire movía unos rizos negros entre su pelazo, sujetos por unos auriculares. Mientras sus pies acariciados por las olas parecían dar vida al tatuaje del delfín que en ellas ocupaba, su consciencia sorda y ciega, iba y venía entre la música. La paz, la tranquilidad y el sosiego lo sumergían, lejos de allí. Durante estos momentos, se sintió en una burbuja de aire, sin que existiera el tiempo: Libre. @aniyoan4

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