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NOTAS AL PRIMER CONCIERTO Cabe el honor de iniciar estas notas a José Agüera (Murcia, 1893-1960), de quien el próximo año conmemoramos el quincuagésimo aniversario de su muerte. Su vida se desarrolla casi exclusivamente en Murcia como Catedrático de Piano desde 1925, lo que le convierte en uno de los músicos murcianos por excelencia, profesor además de otros muchos. Su obra no es muy numerosa, pero enjundiosa, y dentro de ella destaca de manera innegable "La escollera de Torrevieja" (1945-46) construida con una intención marcadamente impresionista y que bebe de las fuentes de Debussy y Ravel. Utilizada en 1954 como un primer tiempo de su Concierto para piano, la escritura pianística es rica, muy rica puede decirse, y justifica la intención de evocar las impresiones que el autor pretende sugerir, en contraste con el resto de su música, sobre la mencionada escollera. La pieza está dedicada a su alumno César Cánovas (1915) quien recuerda cómo a su maestro le gustaba adentrarse en la escollera, esperando el momento en que las olas rompían con violencia llegando casi a mojarles, y establece un vínculo no sólo simbólico con la pieza "Perfumes de Azahar en el aire de la tarde", que, a su vez, le dedica éste a su maestro, José Agüera. De innegable herencia pictórica, la pieza recrea con un aire intermedio entre danza y nocturno en un lenguaje más popular (menos elaborado) las sensaciones que al autor le sugiere el olor levantino tema también de algunas otras obras suyas. Cerrando este tríptico más localista, Julián Santos (Jumilla, 1908-1983) escribió su "Suite Santa Ana" en 1954. Homenaje a Jumilla y, en concreto, al paraje denominado Santa Ana del monte, sugiere a modo de suite el recorrido de un peregrino por esos abruptos caminos. Lejos de ser música programática al uso, el autor hace un repaso, con su limpia prosa musical y una claridad sonora cercana a la orquesta que quizá pensó mientas la escribía, por aires y ritmos populares de los que se sirve para ilustrar los diferentes pasos del caminante. Desde la marcha fúnebre que nos sugiere las tumbas encontradas en el poblado ibero de Coimbra, a la danza con que dibuja la Fuente de la Jarra, la intención espiritual del Monasterio o la grandiosidad de la Serranía, todo ello escrito a modo de Suite clásica con un inicio sonoramente cercano a Skriabin y una parte central próxima al pianismo de Mompou. Cúmulo de influencias que permiten desarrollar y hacer crecer un lenguaje propio que poco a poco va ocupando su lugar en el territorio musical de la región. Dentro de ese espíritu unificador de influencias, cabría destacar también y sobre todo a Mario Medina (Murcia, 1908-Madrid, 2000) de quien el pasado año se celebró el centenario de su nacimiento y que merced a merecidos homenajes ha venido a ocupar un lugar destacado como referente. Como dato revelador se podría indicar el de haber sido Premio Nacional de Música en el año 1943 así como el de haber sido músico de prestigio en la España de los años 70 y 80. A un nivel estrictamente musical su importancia, que queda patente en este "Preludio y fuga de la petenera" (1944), radica en lo que podríamos llamar un eclecticismo folklórico que abarca gran parte de su obra. Quizás influyó en ello el hecho de ser alumno de Joaquín Turina, a quien la obra está dedicada, de quien asimiló el formalismo en conexión con la música folklórica. Dentro de su amplia producción pianística,

la obra que hoy escuchamos responde a un espíritu más formal por cuanto con la disculpa de la petenera (cante métrico con guitarra) realiza un a modo de preludio y fuga con una modalidad dórica desdibujada en sus aparentes sensibles y una alternancia entre el lento y el allegro que alterna un remedo de arpegio de guitarra y una melodía tradicional. En contraste a todo lo anterior, las tres obras restantes de este primer concierto marcan un camino estilístico notablemente diferente a lo anterior y entre sí, como testimonio de la que quizás sea característica más evidente del arte, y de la música en concreto del siglo XX: la búsqueda de un lenguaje propio.Anton Roch (seudónimo de Antonio García Rubio) (Orihuela, 1916-Murcia, 1987), y pionero en este sentir creativo en la región, realiza un avance estilístico importante. En esta pieza, "Labyrinthus" (1973) propone un ejercicio de modernidad alejado claramente de folklorismos y de lenguajes estereotipados. Incurso dentro de un concepto contemporáneo, la pieza ofrece un tratamiento pianístico mucho más actual, con escritura sin división de compases, alternancias sonoras bruscas y constante búsqueda de timbres mediante efectos pianísticos nunca gratuitos y que, construidos sobre un evidente concepto clásico, intentan hacer evolucionar procedimientos habituales para convertirlos en novedosos. Desde el trino insistente al grupeto; desde el registro sobreagudo a la búsqueda de armónicos, la música se configura como un laberinto que finalmente encuentra su salida dentro de una coherencia formal evidente y una idea temática que al oyente no le pasa desapercibida. De Miguel Franco (Murcia, 1962), músico de notable trayectoria y que comparte su labor compositiva con su plaza como profesor de contrabajo de la Orquesta de RTVE, se ofrece su "Tercera Partita" para piano, dedicada a Antonio Narejos, que, en sus propias palabras, "como las dos anteriores sugiere una recreación del modo barroco de sus referentes del pasado, es decir, una serie de danzas de estructura binaria sujetas al estilo y retorica musicales de la época. De ahí que en estas danzas modernas vayan desfilando fugatos, cánones, imitaciones y progresiones armónicas, víctimas de un arcaico desarrollo musical traído a nuestros tiempos y poniendo al mismo tiempo de relieve la esencia de una tonalidad que no llega nunca a manifestarse clara y rotunda. La Fantasía desdibuja levemente los contornos de un aire lejano y misterioso a la vez que sirve de antesala a la rotunda determinación de la danzas. El Pasodoble, de ritmo tan marcado como abundante en requiebros, representa la grandeza y la incertidumbre del arte del toreo. Diametralmente opuestos discurren los Blues, con su tenaz ritmo sincopado y bajos sostenidos. En otra vuelta de tuerca surge espontánea la Seguidilla, un soplo de aire fresco y sorprendente, traído para reverdecerlo desde los siglos del folclore de Murcia, donde nací. Finalmente, la Tarantella, llena de un chispeante y frenético discurso los momentos postreros de esta obra". Por último, como continuará de una evolución en constante movimiento, se ofrece la obra "Babiloniazz", de Juan García Escudero (Murcia, 1981), joven músico tomado como ejemplo de lo que ya asoma como una nueva generación formada y titulada en el Conservatorio Superior de Música de Murcia que se acerca a la composición sin complejos estéticos y con una amplia visión y apertura creativa además de con


NOTAS AL PRIMER CONCIERTO Cabe el honor de iniciar estas notas a José Agüera (Murcia, 1893-1960), de quien el próximo año conmemoramos el quincuagésimo aniversario de su muerte. Su vida se desarrolla casi exclusivamente en Murcia como Catedrático de Piano desde 1925, lo que le convierte en uno de los músicos murcianos por excelencia, profesor además de otros muchos. Su obra no es muy numerosa, pero enjundiosa, y dentro de ella destaca de manera innegable "La escollera de Torrevieja" (1945-46) construida con una intención marcadamente impresionista y que bebe de las fuentes de Debussy y Ravel. Utilizada en 1954 como un primer tiempo de su Concierto para piano, la escritura pianística es rica, muy rica puede decirse, y justifica la intención de evocar las impresiones que el autor pretende sugerir, en contraste con el resto de su música, sobre la mencionada escollera. La pieza está dedicada a su alumno César Cánovas (1915) quien recuerda cómo a su maestro le gustaba adentrarse en la escollera, esperando el momento en que las olas rompían con violencia llegando casi a mojarles, y establece un vínculo no sólo simbólico con la pieza "Perfumes de Azahar en el aire de la tarde", que, a su vez, le dedica éste a su maestro, José Agüera. De innegable herencia pictórica, la pieza recrea con un aire intermedio entre danza y nocturno en un lenguaje más popular (menos elaborado) las sensaciones que al autor le sugiere el olor levantino tema también de algunas otras obras suyas. Cerrando este tríptico más localista, Julián Santos (Jumilla, 1908-1983) escribió su "Suite Santa Ana" en 1954. Homenaje a Jumilla y, en concreto, al paraje denominado Santa Ana del monte, sugiere a modo de suite el recorrido de un peregrino por esos abruptos caminos. Lejos de ser música programática al uso, el autor hace un repaso, con su limpia prosa musical y una claridad sonora cercana a la orquesta que quizá pensó mientas la escribía, por aires y ritmos populares de los que se sirve para ilustrar los diferentes pasos del caminante. Desde la marcha fúnebre que nos sugiere las tumbas encontradas en el poblado ibero de Coimbra, a la danza con que dibuja la Fuente de la Jarra, la intención espiritual del Monasterio o la grandiosidad de la Serranía, todo ello escrito a modo de Suite clásica con un inicio sonoramente cercano a Skriabin y una parte central próxima al pianismo de Mompou. Cúmulo de influencias que permiten desarrollar y hacer crecer un lenguaje propio que poco a poco va ocupando su lugar en el territorio musical de la región. Dentro de ese espíritu unificador de influencias, cabría destacar también y sobre todo a Mario Medina (Murcia, 1908-Madrid, 2000) de quien el pasado año se celebró el centenario de su nacimiento y que merced a merecidos homenajes ha venido a ocupar un lugar destacado como referente. Como dato revelador se podría indicar el de haber sido Premio Nacional de Música en el año 1943 así como el de haber sido músico de prestigio en la España de los años 70 y 80. A un nivel estrictamente musical su importancia, que queda patente en este "Preludio y fuga de la petenera" (1944), radica en lo que podríamos llamar un eclecticismo folklórico que abarca gran parte de su obra. Quizás influyó en ello el hecho de ser alumno de Joaquín Turina, a quien la obra está dedicada, de quien asimiló el formalismo en conexión con la música folklórica. Dentro de su amplia producción pianística,

la obra que hoy escuchamos responde a un espíritu más formal por cuanto con la disculpa de la petenera (cante métrico con guitarra) realiza un a modo de preludio y fuga con una modalidad dórica desdibujada en sus aparentes sensibles y una alternancia entre el lento y el allegro que alterna un remedo de arpegio de guitarra y una melodía tradicional. En contraste a todo lo anterior, las tres obras restantes de este primer concierto marcan un camino estilístico notablemente diferente a lo anterior y entre sí, como testimonio de la que quizás sea característica más evidente del arte, y de la música en concreto del siglo XX: la búsqueda de un lenguaje propio.Anton Roch (seudónimo de Antonio García Rubio) (Orihuela, 1916-Murcia, 1987), y pionero en este sentir creativo en la región, realiza un avance estilístico importante. En esta pieza, "Labyrinthus" (1973) propone un ejercicio de modernidad alejado claramente de folklorismos y de lenguajes estereotipados. Incurso dentro de un concepto contemporáneo, la pieza ofrece un tratamiento pianístico mucho más actual, con escritura sin división de compases, alternancias sonoras bruscas y constante búsqueda de timbres mediante efectos pianísticos nunca gratuitos y que, construidos sobre un evidente concepto clásico, intentan hacer evolucionar procedimientos habituales para convertirlos en novedosos. Desde el trino insistente al grupeto; desde el registro sobreagudo a la búsqueda de armónicos, la música se configura como un laberinto que finalmente encuentra su salida dentro de una coherencia formal evidente y una idea temática que al oyente no le pasa desapercibida. De Miguel Franco (Murcia, 1962), músico de notable trayectoria y que comparte su labor compositiva con su plaza como profesor de contrabajo de la Orquesta de RTVE, se ofrece su "Tercera Partita" para piano, dedicada a Antonio Narejos, que, en sus propias palabras, "como las dos anteriores sugiere una recreación del modo barroco de sus referentes del pasado, es decir, una serie de danzas de estructura binaria sujetas al estilo y retorica musicales de la época. De ahí que en estas danzas modernas vayan desfilando fugatos, cánones, imitaciones y progresiones armónicas, víctimas de un arcaico desarrollo musical traído a nuestros tiempos y poniendo al mismo tiempo de relieve la esencia de una tonalidad que no llega nunca a manifestarse clara y rotunda. La Fantasía desdibuja levemente los contornos de un aire lejano y misterioso a la vez que sirve de antesala a la rotunda determinación de la danzas. El Pasodoble, de ritmo tan marcado como abundante en requiebros, representa la grandeza y la incertidumbre del arte del toreo. Diametralmente opuestos discurren los Blues, con su tenaz ritmo sincopado y bajos sostenidos. En otra vuelta de tuerca surge espontánea la Seguidilla, un soplo de aire fresco y sorprendente, traído para reverdecerlo desde los siglos del folclore de Murcia, donde nací. Finalmente, la Tarantella, llena de un chispeante y frenético discurso los momentos postreros de esta obra". Por último, como continuará de una evolución en constante movimiento, se ofrece la obra "Babiloniazz", de Juan García Escudero (Murcia, 1981), joven músico tomado como ejemplo de lo que ya asoma como una nueva generación formada y titulada en el Conservatorio Superior de Música de Murcia que se acerca a la composición sin complejos estéticos y con una amplia visión y apertura creativa además de con


un compromiso ético, muestra de la cual es esta pieza que, según sus palabras, "parte de una profunda revolución interior con el objetivo de aglomerar todas las experiencias musicales amasadas hasta la fecha. Reutilizando materiales con los que ya trabajaba antes de pensar en clave vanguardista, como diferentes retazos del jazz, el blues o el flamenco. La obra evoca el caos producido en la construcción de la mitológica torre de Babel, el cual se ha apoderado hoy de las sociedades. El caos está buscado y tratado en la obra mediante un contrapunto rítmico muy marcado en determinados puntos que funcionan como aglomerantes de tensión, precediendo al retorno de un relativo reposo. Es esta idea de tensión-relajación la que nos vuelve a poner en contacto con los lenguajes más tradicionales. Las dos zetas del título hacen referencia a los materiales sonoros utilizados, escalas tomadas del jazz y del blues, aunque desvirtuadas para la ocasión". NOTAS AL SEGUNDO CONCIERTO En este segundo concierto, con 5 obras de estreno absoluto y todas ellas compuestas en este siglo XXI, el muestrario estético es representativo de los autores y dentro de él es interesante el intento de búsqueda personal que cada uno realiza dentro de sus propios lenguajes. En el caso de José Ángel Pacheco (Abanilla, 1981) su "Trío tímbrico" es "un quinteto nombrado como "trío" debido a la concepción creativa en base a relaciones tímbricas instrumentales asociadas (Flauta, Oboe/Clarinete, Violín/Violonchelo). Edificado a través de una escritura y posicionamiento espacial, la obra experimenta con los límites o la eliminación de parámetros sonoros mediante la convergencia de dos "ideas matéricas" contrastantes, la primera juega con las relaciones tímbricas asociadas y la desintegración del tratamiento musical tradicional, mientras que la segunda, de carácter unitario, explota completamente la elasticidad de las alturas instrumentales añadiendo nuevas posibilidades tímbricas al plano sonoro". Juan Martín Garres (Molina de Segura, 1976) basa su "Design nº 1" estrenada en el Auditorio Nacional de Música de Madrid el 19 de enero de 208 en "repeticiones insistentes al borde del efecto hipnótico, con transformaciones y acumulaciones, variación y desarrollo, armonías débiles que asoman entre sonoridades que oscilan entre el silencio y el susurro, componen la esencia de una obra que, lejos de referencias extramusicales, no pretenden más que ser un objeto en el que los sonidos diseñan el tiempo sonoro que ocupan" Roberto Sancasto (Madrid, 1984) realiza en "Síntesis" una exploración tímbrica de los recursos técnicos e instrumentales a modo de puzzle, partiendo de elementos rescatados de una obra anterior para orquesta y otorgando a la flauta, el calrinete bajo y el violoncelo un marcado protagonista al sintetizar elementos utilizados en aquella. En el caso de Sixto Herrero (Rafal, 1965) la obra que se interpreta representa un desafío por cuanto supone una novedad en su lenguaje. Incidiendo y dando una gran importancia al hecho sonoro de la música y afincado en una búsqueda de la elaboración sonora , en "Chasca" inicia una serie de nuevas piezas musicales

inspiradas en la poesía mística ambientada en el paisaje y costumbre del sur-este Español. Chasca significa leña menuda que se utiliza para iniciar el fuego del hogar, Y en ella se evidencia, según palabras propias," el abandono del hombre de sus espacios artificiales que vuelve a ocupar de nuevo la naturaleza, propicia un nuevo orden descriptivo que quedará reflejado en una música colorista que nace desde la quietud del timbre hasta el movimiento periódico y no periódico de los sonidos extraídos de las masas sonoras generadas por el grupo instrumental. Digamos que se abre toda una autopista que conecta la música desde una perspectiva colorista hasta llegar los dominios de un ambiente espectral acústico e intuitivo". Por su parte Javier Artaza (Bilbao, 1963), también murciano de adopción, ofrece un lenguaje más cercano a experimentaciones afincadas en procedimientos más clásicos y en busca de texturas de trenzados melódicos, investiga en "Saliendo de las sombras" un lenguaje mucho más cercano a lo simbólico. Basado en una disculpa tomada del Quijote cuando este confiesa su locura de amor por Dulcinea, la obra viaja por la locura (el propio título es una invitación al desconcierto por cuanto estrictamente debería llamarse, "entrando a las sombras" como símbolo que se representa en un eclecticismo que alterna fragmentos de evidente movilidad en el que el carácter rítmico de los instrumentos ejerce una importancia decisiva para el transcurso musical, con otros mucho más cercanos a la oración y el ensimismamiento al modo de los locos que inesperadamente cambian de actitud. Siguiendo con el símbolo, los propios músicos entran en el juego cuando tomando un modelo paradigmático de cada uno de sus instrumentos, juegan con él hasta difuminarlo La obra de David Mora (Callosa del Segura, 1973), "Divertimento Ic" en esta ocasión es una versión revisada y adaptada para Saxo Alto, Marimba y Piano de la obra "Divertimento Ia", originalmente compuesta para Saxo Alto y Piano, y encargada por el saxofonista y compositor Sixto Herrero, quien la interpreta hoy. Es una obra en un solo movimiento con forma continua, cuya arquitectura musical está basada en la Proporción Continua. La economía y sencillez de lenguaje se ve compensada por un trabajo rítmico que, junto a la dualidad "sonido - silencio", conduce la obra en las dos primeras secciones del Uno a la condensación sonora. En la sección central, sin embargo, el tratamiento rítmico se invierte, condiciendo la música de la condensación a la descondensación, de tal forma que se integra la idea del tradicional segundo movimiento "Lento" dentro del todo continuo de la obra, para desembocar de nuevo en la condensación rítmico-sonora de las dos últimas secciones, donde se alcanza el clímax de la obra. La obra de Roque Baños (Jumilla, 1962) es de sobra conocida entre los amantes del cine y el público en general. Formado en los Conservatorios Superiores de Murcia y Madrid, completó su formación en el prestigioso Berklee College of Music, de Boston (USA.)Dentro de una estética que él mismo denomina "romanticismo ecléctico", la pequeña pieza que se nos muestra es una recreación brevísima de uno de sus temas musicales más célebres, premiado con un Goya por la Academia de Cine, que contrasta en lenguaje con el resto del programa, y narra la relación entre las matemáticas y una serie de crímenes.


un compromiso ético, muestra de la cual es esta pieza que, según sus palabras, "parte de una profunda revolución interior con el objetivo de aglomerar todas las experiencias musicales amasadas hasta la fecha. Reutilizando materiales con los que ya trabajaba antes de pensar en clave vanguardista, como diferentes retazos del jazz, el blues o el flamenco. La obra evoca el caos producido en la construcción de la mitológica torre de Babel, el cual se ha apoderado hoy de las sociedades. El caos está buscado y tratado en la obra mediante un contrapunto rítmico muy marcado en determinados puntos que funcionan como aglomerantes de tensión, precediendo al retorno de un relativo reposo. Es esta idea de tensión-relajación la que nos vuelve a poner en contacto con los lenguajes más tradicionales. Las dos zetas del título hacen referencia a los materiales sonoros utilizados, escalas tomadas del jazz y del blues, aunque desvirtuadas para la ocasión". NOTAS AL SEGUNDO CONCIERTO En este segundo concierto, con 5 obras de estreno absoluto y todas ellas compuestas en este siglo XXI, el muestrario estético es representativo de los autores y dentro de él es interesante el intento de búsqueda personal que cada uno realiza dentro de sus propios lenguajes. En el caso de José Ángel Pacheco (Abanilla, 1981) su "Trío tímbrico" es "un quinteto nombrado como "trío" debido a la concepción creativa en base a relaciones tímbricas instrumentales asociadas (Flauta, Oboe/Clarinete, Violín/Violonchelo). Edificado a través de una escritura y posicionamiento espacial, la obra experimenta con los límites o la eliminación de parámetros sonoros mediante la convergencia de dos "ideas matéricas" contrastantes, la primera juega con las relaciones tímbricas asociadas y la desintegración del tratamiento musical tradicional, mientras que la segunda, de carácter unitario, explota completamente la elasticidad de las alturas instrumentales añadiendo nuevas posibilidades tímbricas al plano sonoro". Juan Martín Garres (Molina de Segura, 1976) basa su "Design nº 1" estrenada en el Auditorio Nacional de Música de Madrid el 19 de enero de 208 en "repeticiones insistentes al borde del efecto hipnótico, con transformaciones y acumulaciones, variación y desarrollo, armonías débiles que asoman entre sonoridades que oscilan entre el silencio y el susurro, componen la esencia de una obra que, lejos de referencias extramusicales, no pretenden más que ser un objeto en el que los sonidos diseñan el tiempo sonoro que ocupan" Roberto Sancasto (Madrid, 1984) realiza en "Síntesis" una exploración tímbrica de los recursos técnicos e instrumentales a modo de puzzle, partiendo de elementos rescatados de una obra anterior para orquesta y otorgando a la flauta, el calrinete bajo y el violoncelo un marcado protagonista al sintetizar elementos utilizados en aquella. En el caso de Sixto Herrero (Rafal, 1965) la obra que se interpreta representa un desafío por cuanto supone una novedad en su lenguaje. Incidiendo y dando una gran importancia al hecho sonoro de la música y afincado en una búsqueda de la elaboración sonora , en "Chasca" inicia una serie de nuevas piezas musicales

inspiradas en la poesía mística ambientada en el paisaje y costumbre del sur-este Español. Chasca significa leña menuda que se utiliza para iniciar el fuego del hogar, Y en ella se evidencia, según palabras propias," el abandono del hombre de sus espacios artificiales que vuelve a ocupar de nuevo la naturaleza, propicia un nuevo orden descriptivo que quedará reflejado en una música colorista que nace desde la quietud del timbre hasta el movimiento periódico y no periódico de los sonidos extraídos de las masas sonoras generadas por el grupo instrumental. Digamos que se abre toda una autopista que conecta la música desde una perspectiva colorista hasta llegar los dominios de un ambiente espectral acústico e intuitivo". Por su parte Javier Artaza (Bilbao, 1963), también murciano de adopción, ofrece un lenguaje más cercano a experimentaciones afincadas en procedimientos más clásicos y en busca de texturas de trenzados melódicos, investiga en "Saliendo de las sombras" un lenguaje mucho más cercano a lo simbólico. Basado en una disculpa tomada del Quijote cuando este confiesa su locura de amor por Dulcinea, la obra viaja por la locura (el propio título es una invitación al desconcierto por cuanto estrictamente debería llamarse, "entrando a las sombras" como símbolo que se representa en un eclecticismo que alterna fragmentos de evidente movilidad en el que el carácter rítmico de los instrumentos ejerce una importancia decisiva para el transcurso musical, con otros mucho más cercanos a la oración y el ensimismamiento al modo de los locos que inesperadamente cambian de actitud. Siguiendo con el símbolo, los propios músicos entran en el juego cuando tomando un modelo paradigmático de cada uno de sus instrumentos, juegan con él hasta difuminarlo La obra de David Mora (Callosa del Segura, 1973), "Divertimento Ic" en esta ocasión es una versión revisada y adaptada para Saxo Alto, Marimba y Piano de la obra "Divertimento Ia", originalmente compuesta para Saxo Alto y Piano, y encargada por el saxofonista y compositor Sixto Herrero, quien la interpreta hoy. Es una obra en un solo movimiento con forma continua, cuya arquitectura musical está basada en la Proporción Continua. La economía y sencillez de lenguaje se ve compensada por un trabajo rítmico que, junto a la dualidad "sonido - silencio", conduce la obra en las dos primeras secciones del Uno a la condensación sonora. En la sección central, sin embargo, el tratamiento rítmico se invierte, condiciendo la música de la condensación a la descondensación, de tal forma que se integra la idea del tradicional segundo movimiento "Lento" dentro del todo continuo de la obra, para desembocar de nuevo en la condensación rítmico-sonora de las dos últimas secciones, donde se alcanza el clímax de la obra. La obra de Roque Baños (Jumilla, 1962) es de sobra conocida entre los amantes del cine y el público en general. Formado en los Conservatorios Superiores de Murcia y Madrid, completó su formación en el prestigioso Berklee College of Music, de Boston (USA.)Dentro de una estética que él mismo denomina "romanticismo ecléctico", la pequeña pieza que se nos muestra es una recreación brevísima de uno de sus temas musicales más célebres, premiado con un Goya por la Academia de Cine, que contrasta en lenguaje con el resto del programa, y narra la relación entre las matemáticas y una serie de crímenes.


Conciertos de las Jornadas de CIMMA  

En el seno de las Jornadas sobre la música en Murcia tendrán lugar dos conciertos compuestos íntegramente por compositores murcianos. Serán...

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